SOLUCIÓN SUICIDA: 15 CASOS EMBLEMÁTICOS DE SUICIDIOS EN EL ROCK, DE ALLÁ Y DE ACÁ

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Publicado en Revista Madhouse el 14 de junio de 2017

“Tenía fama, dinero, y casi todo lo que siempre deseó tener. Tenía la adoración y el seguimiento de millones de personas. Y encima hacía música, la gente ama sus canciones. ¿Entonces cómo es que se suicidó?”… Lo escuchaste de boca de tu amigo tras comentar la noticia. Así lo expresó también tu madre, tu hermano. El periodista de la tele opinó de la misma forma, y lo replicó el de la radio. Y entonces, una vez más, ¿cómo es que el tipo  decidió poner final a su existencia? La conclusión generalizada intentando descifrar los porqués detrás de semejante decisión carece de respuesta y, eventualmente, de objetividad alguna. Con todo lo incomprensible que pueda significar dar un paso así, queda claro que no hay calidad material de vida que logre alivianar los pesares que puedan llevar a alguien a animarse a cruzar la línea que separa la vida de la muerte. Como si la abundancia o los logros obtenidos garantizara una subsistencia de felicidad plena.

La Organización Mundial de la Salud advierte que la población del planeta registra un suicidio cada 40 segundos, con el agravante que indica que en el último medio siglo las tasas aumentaron en un 60% a nivel mundial. Es entonces cuando la idea de glamour que puede inspirar determinado estrellato para el resto de los mortales comunes termina tornándolo confuso, y nada evita que los cambios de ánimo de una persona y los altibajos de sus emociones o sentimientos desaten un maremoto que poco tiene que ver con esa supuesta panacea, que responde más a un cóctel letal de factores de todo tipo que se desencadenan salvajemente. El reciente suicidio de Chris Cornell (joven, famoso, exitoso y bien parecido, pero…) nos recuerda que la escena del rock tampoco está exenta de la situación. Por la historia del rock pasaron al menos dos bandas con mención directa al síndrome, como el caso del recordado dúo de Alan Vega y Martin Rev Suicide y, incluso más explícitamente, los Suicidal Tendencies, mientras que Ozzy Osbourne (que muy probablemente haya fantaseado con la chance alguna vez), le dedicó una canción al oscuro tópico con “Suicide Solution” en su primer disco solista (“El vino está bien, pero el whisky es mejor/ El suicido con licor es lento…”) “¿Pero cómo que se suicidó? Si tenía fama, dinero, no le faltaba nada…”, seguirán tratando de descifrar algunos desde este lado. A continuación, al menos por ahora, he aquí la lista de los 15 casos de suicidio más emblemáticos de la historia del rock y el pop extranjero y autóctono.

1. NICK DRAKE. Músico de culto entre los músicos de culto, las letras de las baladas acústicas que , el inglés Nicholas Rodney Drake dejó plasmadas en los únicos tres álbumes que registró entre 1969 y 1972 (“Five Leaves Left”, “Bryter Layter” y, principalmente, “Pink Moon”, que declaradamente influenciaron a Robert Smith de The Cure o Peter Buck de R.E.M., entre otros) eran fieles reflejos de su personalidad: Drake sufría de depresión profunda, por lo que no le gustaba presentarse en vivo, y mucho menos someterse a entrevistas,. A los 24 años de edad decidió retornar a la casa de sus padres donde, dos años después, el 25 de noviembre de 1974, decidió también poner fin a su atormentada vida engullendo 30 pastillas de un antidepresivo conocido como amitriptilina, el cual le había sido prescripto para combatir los síntomas. Años después de su partida física, el músico lograría un enorme reconocimiento post-mortem, que continúa vigente.

2. TANGUITO. Al igual que la de algunos otros músicos de argentinos, la muerte de José Alberto Iglesias (o Tanguito, Tango, Ramsés VII y demás seudónimos con los que contó), prócer y cantautor de la escena original del rock local y co-autor de “La Balsa” junto a Litto Nebbia, encaja en la categoría de “suicidio no confirmado, pero con altas posibilidades”… Tanguito había nacido el 16 de septiembre de 1954 (en Caseros, en San Martín o en las inmediaciones de Puente Pacífico, Capital Federal, otro dato que nunca llegó a verificarse), comenzando a realizar sus primeras presentaciones en público en 1962 clubes de barrio de Flores y Mataderos, incorporándose dos años más tarde al elenco que desfilaba por el mítico epicentro “La Cueva” de Av. Pueyrredón y Juncal, entre los que se contaban Billy Bond, Moris, Miguel Abuelo, Javier Martínez, Pajarito Zaguri y (nuevamente) Nebbia, entre otros, así como también frecuentando el bar La Perla del Once. Promediando 1968, y si bien ya había experimentado con pastillas y marihuana, Tango comenzó a inyectarse anfetaminas y, tras ser detenido en varias oportunidades, fue enviado al penal de Villa Devoto a inicios de 1971, luego de haber sido obligado a visitar el Hospital Neuropsiquiátrico Borda en varias ocasiones, donde le fueron aplicados crueles electroshocks. Tango fue finalmente declarado “demente” y delegado a una unidad especial dentro del nosocomio destinada a enfermos psicópatas. Por entonces con 26 años, logró fugarse del lugar durante la madrugada del 19 de mayo de 1972, pero acabó siendo arrollado por un tren cuando se disponía a abordar el ferrocarril que lo iba a trasladar a su casa. El incidente nunca fue debidamente investigado, por lo que existieron altas probabilidades de que su triste final haya ocurrido de forma deliberada.

3. SID VICIOUS. El segundo y último bajista de los Sex Pistols prácticamente no necesita introducción. John Simon Ritchie se había unido a los Pistols para reemplazar a Glen Matlock, pero su adicción a la heroína hizo que termine apareciendo en sólo una de las canciones que componían el recordado primer (y único) álbum “Never Mind the Bollocks”, que vio la luz en 1977. La situación se intensificaría durante la gira del grupo por EE.UU. de enero de 1978, pero en rigor a que Sid era un contundente adicto era a la autodestrucción, viviendo una vida al límite en todo momento posible y tomándose aquello del “no future” más que en serio. Su caso empeoró aún más después de conocer a Nancy Spungen, otra yonqui de cepa, quien más tarde se convertiría no sólo en su novia sino también en su mánager personal. La relación de Sid y Nancy y sus ribetes destructivos alcanzó su punto cúlmine el día que Spungen fue encontrada sin vida desangrándose en el baño de su habitación del clásico Hotel Chelsea de New York, tras ser apuñalada en el abdomen. Sid fue arrestado bajo sospecha de asesinato de su alocada novia, pero poco después obtuvo la libertad provisional. Cuatro meses más tarde, el 1 de febrero de 1979, libre y aparentemente limpio de drogas tras desintoxicarse en la cárcel, Vicious decidió celebrar la situación con una fiesta en la casa de su nueva novia, en la cual alguien le obsequió una cantidad de heroína que, sin pensarlo dos veces, volvió a inyectarse. Sid amaneció muerto a la mañana siguiente, tras sufrir una sobredosis letal. Si bien su deceso puede no ser calificado técnicamente como un suicidio, días después su madre descubriría una nota en el bolsillo de la campera propiedad de su retoño que honestamente rezaba “hicimos un pacto de muerte. Tengo que llevar a cabo mi parte del trato. Por favor entiérrenme al lado de mi chica. Entiérrenme con mi campera de cuero, jeans y botas de motociclista. Adiós”. 

4. IAN CURTIS. Ex vocalista del combo post-punk Joy Division, el recordado Ian Kevin Curtis había nacido un 15 de julio de 1956 en Stretford, en el condado de Lancashire, noroeste de Inglaterra, pero fue más precisamente en la ciudad de Maccleston donde transcurriría sus años posteriores. Ciudad donde también, por su débil situación económica, el singular Curtis se vería obligado a pasar buena parte de su tiempo robándose cosas de las tiendas del lugar, básicamente, los discos que no podía comprarse y que se llevaba de regalo cada vez que visitaba el centro del pueblo. Presa de la epilepsia a los 22 años de edad (lo que explica aquellas clásicas convulsiones que lo torturaban cuando se movía en escena, las mismas que acabaron conformando su sello visual más arquetípico), la mala medicación orientada a combatir la enfermedad terminó por incrementar la depresión con la cual solía luchar en todo momento, y sus eventuales cambios de ánimo permanentes. Su último show con Joy Division en mayo de 1980 se dio apenas dos meses antes que la banda edite “Closer”, su segundo (y último) trabajo en estudio. Dieciséis días después de la que pasaría a ser su performance final, el 18 de mayo, y con sólo 23 años, Curtis se ahorcó en la cocina de su casa. Según declaraciones de Tony Wilson (fundador de Factory Records, sello para el cual grababan Curtis y Cía.), poco antes de tomar la mortal decisión Curtis había estado mirando el film “Stroszek”, dirigido por Werner Herzog, como así también escuchando el álbum “The Idiot” de Iggy Pop. Su esposa Deborah, por su parte, no titubeó a la hora de dejar en claro en varias oportunidades que su ex esposo jamás tuvo el deseo de vivir más allá de los 20 y pocos años de edad. Mejor aún lo aclaró su ex compañero de banda, el bajista Peter Hook, quien apuntó que “la gran tragedia de la vida de Ian fue que todo lo que realmente quería era tener éxito, y se lo perdió… por una semana”

5. ROY BUCHANAN. Nacido en Ozark, Arkansas, en 1939, Buchanan representa como ningún otro el caso del guitarrista de blues prácticamente desconocido que termina siendo uno de los más  influyentes de todos los tiempos, tal como cierta vez lo consideró la revista Guitar Player en una encuesta votada por sus lectores. Leroy Buchanan había llegado al punto máximo de su carrera en 1971. Fue cuando logró reconocimiento a lo largo y ancho de su país de origen como protagonista de un documental de TV de categoría “PBS” (ergo, de tipo no comercial y de transmisión pública), y que lo llevó a grabar, entre tantos, una serie de discos para las compañías Polydor y Altlantic, que le terminaron valiendo certificaciones de oro. Una vez que había logrado controlar su adicción al alcohol, tras lidiar con ella por años, a fines de los ’80 fue arrestado bajo el cargo de “intoxicación pública” tras una pelea doméstica y de ahí trasladado a la cárcel del condado de Fairfax, en Virginia, donde el 14 de agosto de 1988 fue hallado sin vida en su celda, tras ahorcarse con su propia camisa.

6. DEL SHANNON. En 1961 y a los 26 años, el músico oriundo de Michigan lideraba los charts con la célebrer “Runaway”, que no sólo terminó siendo su canción más clásica (la historia de un hombre a quien su novia había abandonado), sino también uno de los mayores éxitos de la historia de la música popular de la segunda mitad del siglo pasado, y una de las melodías más emocionantes de todos los tiempos. Shannon tenía serios problemas con el alcohol, lo que llevó a que su carrera comenzara a irse lentamente a pique a inicios de la década del 70, pero fue recién el 8 de febrero de 1990 cuando, víctima de la depresión, se disparó con un rifle calibre 22 en su casa en Santa Clarita, California.

7. KURT COBAIN. El 5 de abril de 1994 el mundo se vio conmocionado tras la noticia que llegaba desde su Seattle natal: Kurt Donald Cobain, el líder de Nirvana, había cometido suicidio tras dispararse con una escopeta calibre 20. Semanas antes de su muerte, su creciente adicción a la heroína había llevado a miembros de su familia y amigos a promulgar una intervención para que detenga su uso del narcótico, al mismo tiempo que su esposa Courtney Love, quien por entonces había entrado en un programa de desintoxicación (y hasta había contratado un investigador privado para ubicar el paradero de su marido), amenazó con dejarlo si Kurt no lograba moderar sus hábitos; mientras, su madre Wendy O’Connor había sentado una denuncia de caso de personas perdidas tras notar que su hijo no respondía a sus llamados. Sus compañeros de banda Krist Novoselic y Pat Smear, por su parte, incluso llegaron a sugerir desbandar al grupo en caso que Kurt, que sufría ataques de depresión desde sus años en la escuela secundaria, no accediera a intentar curarse. Finalmente Cobain, de 27 años de edad, terminó accediendo, pero dos días después abandonó la clínica californiana en la que había aceptado internarse para retornar a Seattle. Cuatro jornadas más tarde se encerró en un cuarto situado sobre el garage de su casa y, sin más, se pegó un tiro en la cabeza. “Echarle la culpa solamente a la heroína es algo estúpido”, declararía Novoselic a un periódico local por aquellos días. “La heroína era solo una pequeña parte de su vida” Las noticias conspirativas no tardaron en aparecer, y las hubo por docenas, esencialmente encabezadas por la posibilidad de que Love lo haya matado, o bien le haya encargado a alguien hacerlo. O como la de Elvis, que asegura que en verdad nunca murió, y que continúa vivo en algún lugar desconocido.

8. MICHAEL HUTCHENCE. En unos pocos años había logrado que la banda australiana para la cual cantaba se convirtiera en uno de los fenómenos más explosivos de la historia del pop-rock. Ventas descomunales de discos (lideradas por el imbatible “Kick” de 1987), dueños de los topes de los rankings por años, contratos millonarios y un montón de grandes canciones convirtieron a INXS en uno de los grupos más famosos de todos los tiempos y a Hutchence (50% Jagger, 50% Morrison) en sex symbol definitivo (por sus sábanas pasaron muchas de las féminas más bellas del momento), y una de las mejores voces que dio el género. “Hutch” lo tenía todo. No obstante, la prohibición del ex Boomtown Rats (y estrella del film “The Wall”) Bob Geldof de que su ex exposa, la presentadora de la TV británica Paula Yates no le permitiera al australiano ver a los hijos que habían tenido cuando aún permanecían juntos, hizo que Hutchence entrara en una espiral de descontrol producto de una depresión y, tras la ingesta de alcohol y drogas, lo llevara a suicidarse el 22 de noviembre de 1997. Fue descubierto sin vida en la habitación de su hotel en Sydney, en plena gira del álbum “Elegantly Wasted”. En 1999 Yates declararía que la muerte de Hutchence, a los 37 años de edad, podría haber sido un accidente producto de la “hipofixofilia” (o “asfixia autoerótica”), una práctica sexual consistente en disminuir la respiración (ahorcándose, en este caso) con el fin de lograr mayor placer.

9. ROZZ WILLIAMS. ¿De qué manera podría haber terminado con su vida el tipo que representa una de las figuras más prominentes de la escena del goth rock? El estilo no necesariamente guarda relación directa con finales tan poco felices, ni tampoco, dentro de la oscuridad que los seduce, los adeptos al género consideran a esta decisión un metier a alcanzar, pero sí tal vez lo haya sido en el caso de Roger Alan Painter, que promediando la adolescencia dejó atrás su soleada ciudad de Pomona, California (y su pasado de religión bautista), para adentrarse en territorios más ténebres. Tras tomar su nombre artístico de una tumba con la que se topó en un cementerio de su tierra natal, Williams, quien por entonces ya era fan declarado de Alice Cooper, Iggy Pop y David Bowie, entre varios, terminó acercándose a la escena emergente del punk de fines de la década del 70. Tras integrar una serie de agrupaciones que pasaron sin pena ni gloria (y con nombres tan chocantes como The Asexuals o Premature Ejaculation) y demás intentos que tampoco lograron demasiada trascendencia, en 1983 Rozz finalmente logró establecer a Christian Death, banda que terminaría conformando una de las agrupaciones Goth más primordiales de la historia del género, y con la que registraría una buena cantidad de discos (ya sea bajo el nombre original del grupo, o como Christian Death Featuring Rozz Williams) , al menos hasta que el cantante abandonó la banda para inaugurar su carrera solista, o participar de otros proyectos alternativos, entre los cuales también se volcó a la pintura o poesía. Pálido, bisexual confeso y andrógino como pocos, Williams también era maníaco depresivo; así fue como el 1 de abril de 1998, a los 34 años de edad, puso final a su vida ahorcándose en su departamento de West Hollywood. El gabinete en el cual se ahorcó, así como los elementos que utilizó para hacerlo, se encuentran expuestos en el Museo de la Muerte de la ciudad de Los Angeles. 

10. WENDY O. WILLIAMS. En 1979, a los 30 años de edad, Wendy Orlean Williams ya era toda una líder carismática de la escena under del punk neoyorquino al frente de los Plasmatics. Wendy no pasaba desapercibida. Con su corte de pelo mohawk y sus pechos casi-casi como Dios la trajo al mundo, terminó convirtiéndose en la cantante femenina más radical y controvertida que la vida haya visto, lo que le valió el título de “Reina del Shock Rock” tanto durante su trabajo en la banda, con la que registró cinco discos entre 1980 y 1987 (¿cómo olvidarse de aquella impactante tapa de “New Hope for the Wretched?”), como en su posterior carrera solista. Nadie esperaba que una proteccionista animal y vegetariana declarada como Williams tratara de suicidarse en 1993, cuando intentó clavarse un cuchillo en el esternón, ni tampoco cuando volvió a hacerlo con una sobredosis de efedrina cuatro años después. La tercera fue la vencida: Williams, con 48 años de edad, se disparó con un arma el 6 de abril de 1998, antes asegurándose de dejar una nota suicida aseverando lo siguiente: “no creo que la gente debiera quitarse la vida sin antes haberlo reflexionado profundamente durante un tiempo considerable. Pero sí creo fuertemente, de todos modos, que el derecho a hacerlo es uno de los derechos más fundamentales que cualquiera debería tener en una sociedad libre”.

11. RICKY ESPINOSA. La muerte de Manuel Ricardo Espinosa, ex líder de Flema y figura clave de la escena del punk loc,al jamás terminó de esclarecerse. Nacido en 1966 en la localidad bonaerense de Gerli y con sólo 35 años, aquel 30 de mayo de 2002 Ricky y sus compañeros de banda iban camino a la casa  de Luichi (también integrante de Flema, situada en el quinto piso de un edificio del barrio de Avellaneda) en el remís privado del cantante y guitarrista, brindando con alcohol fino tras haber finalizado la grabación del que sería el nuevo disco del grupo. Si bien los rumores se debaten entre la posibilidad de que lo haya hecho “jugando” antes de perder el equilibrio y dar el mal paso, o bien de manera deliberada, la velada culminó con Ricky arrojándose por la ventana del lugar y falleciendo momentos más tarde durante su traslado en ambulancia al hospital. Un suicidio nunca oficialmente confirmado,pero que tampoco puede dejar de ser pensado como tal dados algunos detalles que llevarían a considerarlo así. 

12. ELLIOTT SMITH. Nacido en Omaha, Nebraska, en 1969, Steven Paul “Elliott” Smith pasó más tarde a transcurrir buena parte de sus años de juventud en Texas, pero fue en la ciudad de Portland, estado de Oregon, donde comenzó a obtener popularidad como multiinstrumentista y compositor, lanzándose como como solista en 1994, tras tres años como integrante de la banda de rock alternativo Heatmiser. Ya en solitario cobraría renombre una vez que su canción “Miss Misery” formara parte de la banda de sonido de la película “Good Will Hunting” de 1997 (que acá se conoció como “En Busca del Destino”), y que fue nominada al Oscar como “Mejor Canción Original” al año siguiente. Pero la vida de Smith escondía un costado más oscuro que ni las luminarias de la fama lograron hacer brillar. Más precisamente sus problemas constantes con las drogas y la botella a lo largo de su vida, sumados a una depresión casi crónica. Basta apenas con darle un vistazo a la letra de la bellísima “Waltz #2”, del álbum “XO” de 1998 (“Primero el micrófono y luego medio cigarrillo/ Cantando Cathy’s Clown/ Ese es el hombre con el que ella ahora está casada/ Esa es la chica que él ahora pasea por la ciudad”) para tomar idea de sus pesares. La referencia contundente a “Cathy’s Clown” de los Everly Brothers de 1960, canción de corazones destrozados si las hay, tampoco resulta casual en su historia. Para colmo, a la hora de escribirla Smith no se había inspirado en una chica, como es posible suponer, sino en su propia madre. Smith murió en Los Angeles el 21 de octubre de 2003 tras acuchillarse el pecho dos veces. Momentos antes, durante la hora del almuerzo de aquel día, aparentemente había tenido una discusión con su novia durante la cual Elliott amenazó con suicidarse y, si bien su pareja estaba acostumbrada a las actuaciones melodramáticas a las que solía someterla, decidió ignorarlo y encerrarse en el baño hasta que el clima se calmara. Pero al rato escuchó un grito que la llevó a dirigirse al living de la casa, donde vio a su novio de espaldas a ella. Al darse vuelta, se encontró con la imagen de un cuchillo de cocina clavado en el pecho de Elliott. Y si bien años más tarde se barajó la posibilidad de que haya sido víctima de un asesinato, el dictamen del médico forense fue claro: se trató de un suicidio. Acaso el final más coherente para el tipo que cierta vez fue considerado “el hombre menos feliz del mundo”, que “cantaba canciones para los chicos tristes” inspirado en su propia depresión, alcoholismo o adicción a la heroína, las mismas que había experimentado en carne propia a través de su dolida existencia.

13. RONNIE MONTROSE. Prolífero sesionista (trabajó con Herbie Hancock, Van Morrison, Johnny y Edgar Winter y Boz Scaggs, entre muchos), el guitarrista de hard rock Ronald Douglas Montrose será principalmente recordado por su propia banda Montrose, considerada “la respuesta estadounidense a Led Zeppelin” y más por ser la primera gran banda en la que cantó Sammy Hagar. A lo largo de varios proyectos, su éxito personal continuó por décadas hasta que un profundo estado depresivo a causa del retorno de un cáncer de próstata que ya creía superado lo llevó a terminar bebiendo más de la cuenta y quitarse la vida con un disparo de arma el 3 de marzo de 2012, a los 64 años de edad. 

14. ADRIÁN NIEVAS. Tras grabar siete álbumes con Adicta, banda que formó en 1999 junto Fabio Pastrello y Rudie Martínez, ambos ex integrantes de San Martín Vampire, el cantante Adrián “Toto” Nievas acabó tornándose un claro referente de la escena del rock platense de fines de los años 90 en adelante. Tras la separación del grupo en 2014, Nievas retomó su proyecto solista Ciudadano Toto, con el que también editó un disco. Según lo indican algunos informes, Nievas tomó la decisión de quitarse la vida el 24 de mayo de 2015, si bien las motivos exactos que lo llevaron a tal determinación continúan sin esclarecerse.

15. KEITH EMERSON. Cuando todo el mundo pensaba que un músico de rock podía suicidarse tras haber vivido una vida al límite que lo iba a terminar conduciendo a ese derrotero, después de haber sufrido todas las suertes imaginables de depresiones varias potenciadas por el uso de drogas o por mal de amores, fue el mismísimo Keith Emerson quien sorpresivamente resolvió hacerlo con la suya el año pasado. Histórico tecladista de The Nice y luego del legendario trío de rock progresivo Emerson, Lake and Palmer, entre otros proyectos de los que supo formar parte (y seguramente uno de los dos más insignes de la historia del género junto a Rick Wakeman, Tony Banks o Rick Wright), Keith Noel Emerson había nacido el 2 de noviembre de 1944 en la muy británica ciudad de Todmorden, en el condado inglés norteño de Yorkshire. Tras varios años de permanencia ininterrumpida, en 1993 una situación nerviosa inesperada que terminó afectando su mano derecha lo obligó a alejarse de toda posible actividad durante un año, hecho que paralelamente coincidió con el divorcio de Elinor, su esposa de toda la vida. Pero Emerson superó las dificultades y siguió adelante, hasta que en septiembre de 2010, tras un chequeo de salud de rutina, le fue descubierto un pólipo de características peligrosas en la parte inferior del colon. Para entonces el músico había encontrado una manera de mitigar su angustia refugiándose en el alcohol, lo que sumado a una depresión nerviosa y ansiedad extrema, potenciada por la imposibilidad de ya no poder rendir artísticamente como sabía hacerlo. lo llevó a infligirse un disparo de arma en la cabeza en su hogar de Santa Monica, California, el pasado 11 de marzo de 2016.

CUENTOS CHINOS: THE MASKED MARAUDERS, LA BANDA GENUINAMENTE FALSA DE DYLAN, JAGGER Y TRES DE LOS BEATLES

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Publicado en Revista Madhouse el 2 de junio de 2017

Se trataba del más grande disco de rock alguna vez grabado, a cargo de un supergrupo que congregaba a una buena parte de los hijos pródigos más prominentes del estilo, o bien a los más predilectos de la era. Un conglomerado de estrellas inigualable e insuperable. En algún momento de 1969 John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Mick Jagger y Bob Dylan se reunían en privado dispuestos a plasmar la perla de las perlas, registrando “The Masked Marauders” (algo así como “Los Bandidos Enmascarados”), el álbum ultra-secreto que tejían en conjunto.
 

El mayor proyecto alguna vez imaginado, la superbanda definitiva, desde aquel momento y hasta la eternidad. Galardón que seguramente seguiría ostentando hoy día, si tan sólo hubiera sido verdad y no un rumor infundado vestido de broma de mal gusto. “Álbum del año”, tal como fuera etiquetado en las críticas de varias publicaciones de la época, las mismas que desconocían por completo el enorme sapo que estaban a punto de tragarse, “The Masked Marauders” no podría haberse editado en mejor coyuntura artística. Los Beatles ya habían lanzado “Abbey Road”, Jagger se disponía a editar “Let It Bleed” junto a los Stones, y Dylan volvía nuevamente al ruedo de la mano de “Nashville Skyline”. Corrían tiempos de gloria. Los rumores indicaban que los cinco músicos habían estado reunidos reservadamente en un ignoto pueblo canadiense, cercano a la bahía de Hudson, donde grabaron las canciones que, entre versiones de clásicos y nuevas composiciones especialmente escritas para el futuro berretín (¡y con semejantes autores!), llevarían al concepto de “supergrupo”, tendenciosa idea que había comenzado a florecer a mediados de la década del 60, a su punto más alto. Claro está, de haber sido real…

BAJO LA MÁSCARA. Los primeros comentarios sobre el grupo llegaron de manos de la publicación musical Rolling Stone, más precisamente en su edición del 18 de octubre de 1969. En aquel número de la revista, un periodista especializado que respondía al nombre de T. M. Christian (misteriosamente ignoto por ese entonces) se refería a “The Masked Marauders” como un álbum doble en el cual los cinco músicos participantes habían optado deliberadamente por escudarse bajo seudónimos, en el intento de evitar toda posibilidad de problemas legales con sus respectivas compañías discográficas. Asimismo Christian dejaba en claro ante sus lectores que su crítica apuntaba a un disco del tipo bootleg, esto es, una grabación conteniendo material enteramente inédito, aún circulando fuera del mercado comercial tradicional, y con miras a una edición oficial definitiva. Adicionalmente, el disco estaba producido por el gran Al Kooper, pianista de sesión que ya había trabajado con Dylan (aquel acompañamiento fundamental de órgano en “Like A Rolling Stone”) y fuera impulsor de los recordados Blood, Sweat & Tears.

El disco abría con una versión de 18 minutos de “Season Of The Witch”, el clásico de Donovan, con Dylan en primera voz, e imitando cabalmente al autor original de la canción, seguida por Lennon a cargo de “Prisoner Of Love”, tema que cierta vez popularizaron, en sus versiones respectivas, Etta James, James Brown, Bo Diddley o Perry Como; luego Jagger y McCartney a dúo en “Masters Of War” (de Dylan), Lennon en primera voz en “The Book Of Love”, y todo culminaba con un grand finale titulado “Oh Happy Day”. Una segunda versión del álbum (las hubo en distintas variantes, y con diversos listados de temas) agregaba, o combinaba, demás rarezas como Lennon en “I’m The Japanaise Sandman”, McCartney en su canción favorita “Mammy”, Dylan en el clásico de doo-wop “Duke Of Earl” y Jagger en “I Can’t Get No Nookie”, la cual el cantante de los Stones había considerado “un nuevo clásico instantáneo”, según lo apuntado por Christian en Rolling Stone. El crítico cerraba su columna afirmando que el disco “es más que una forma de vida, ¡es la vida misma!”

tapaLA GRAN ESTAFA DEL ROCK AND ROLL. Como no podía resultar de otra manera, dicha alianza generó una desenfrenada demanda por parte de los fans, que no veían la hora de tener entre sus manos semejante obra cumbre, que especulaba con su edición para generar mayor expectativas. Entre tanto Allen Klein y Albert Grossman, managers de los Beatles y Dylan, respectivamente, eran perseguidos incesantemente en busca de respuestas. Para entonces los Masked Marauders (“el supergrupo de tres de los Beatles, Jagger y Dylan”) ya rotaba en las principales emisoras radiales de Los Angeles y San Francisco y, días más tarde, el esperado disco colmaba finalmente las bateas de las disquerías, si bien en versión unitaria, situación que comenzó a causar cierta incertidumbre tras haber sido descripto como disco doble, y que sin embargo no evitó que se vendiera una nada despreciable cantidad de unidades que llegó a superar las cien mil copias. Y a engañar a los más de cien mil compradores que, sin siquiera sospecharlo, automáticamente se convertían en víctimas fatales de uno de los fraudes mejor confeccionados de la historia de la música popular. Fraude que no hubiera existido como tal si desde el vamos el tal T. M Christian no hubiese sido el seudónimo del que el reconocido crítico (y absolutamente real) Greil Marcus se aprovechaba para lanzar al ruedo la engañosa movida, tras extraerlo de la novela “The Magic Christian” del escritor Terry Southern, publicada en 1959.

CON UNA PEQUEÑA AYUDITA DE MIS AMIGOS (CONTRATADOS)
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Con un plan fríamente contratapacalculado, Marcus ya contaba en sus filas con el grupete de impostores que lo secundaban en su tragicómica coartada cuando tiempo antes se dirigió a California y, en la ciudad de Berkeley, contrató a un desconocido grupo que respondía al nombre de Cleanliness And Godliness Skiffle Band por la nada despreciable suma de 15.000 dólares, suma que había obtenido de la mismísima discográfica Warner Bros, que hasta había creado el sello subsidiario Deity para sumarse al ardid, y pura y exclusivamente para la ocasión. Para colmo los músicos de la Cleanliness and Godliness Skiffle Band (“Banda de Skiffle de la Higiene y Santidad”, je) resultaron ser unos expertos totales a la hora de imitar a la supuesta formación, tanto en lo musical como en la parte vocal. Y listo: el plan maléfico de Marcus había logrado su cometido. De hecho el disco había logrado excelentes ventas, permaneciendo en el ranking de la revista Billboard por más de doce semanas. Tal como si realmente hubiera sido procreado por sus hipotéticos maestros. Un grupo falso, con nombres falsos, sustentado por una crítica falsa, pero de auténtico éxito. ¡Bingo!

BAILANDO EN LA SOCIEDAD RURAL. No conformes con tremenda patraña (incluso casi superando aquel recordado murmullo sobre la muerte de McCartney que aún continuaba vigente tras la fresca edición de “Abbey Road”) , Marcus y sus secuaces fueron aún más lejos, reproduciendo la crítica publicada en Rolling Stone en la funda interior del álbum, a su vez potenciada por nuevos comentarios del amigo Christian (Marcus, claro) que definían a los Masked Marauders como “un artículo genuino en un mundo de farsantes, ¡bendíganse sus corazones!”. Pero no existía ningún Dylan imitando a Donovan, ni nada que se le parezca, ni había ningún Beatle, ni era Mick Jagger quien cantaba en “I Can’t Get No Nookie” (¿sinceramente podría haber tenido algún viso de realidad una canción titulada “No puedo echarme un polvo”?), a pesar de su magnífica y tan bien lograda parodia. Paradójicamente, y en un rapto de honestidad, el disco cerraba con una última pista (en rigor, un monólogo) bajo el nombre de “Saturday Night At The Cow Palace”. Un chasco más. No podía ser de otra forma con un título que refería a una jornada de sábado a la noche en el equivalente a la Rural californiana. 34 años más tarde, en 2003, la compañía Rhino Records ofrecía una edición limitada de 2000 copias numeradas bajo el nombre de “The Masked Marauders – The Complete Deity Recordings”, que hasta incluía canciones extras de las misteriosas sesiones.
Al menos para los Masked Marauders, y su círculo de engañados, cualquier semejanza con la realidad resultó ser pura mentira.


CONCIERTOS: HONEST JOHN PLAIN SE MOSTRÓ HONESTAMENTE ROCKERO EN EL SALÓN PUEYRREDÓN

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HONEST JOHN PLAIN AND THE PIBES – SALÓN PUEYRREDÓN, 13/ 5/ 2017

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Y sí, HJ cada tanto tiene los blues. Y los oranges y los purples y los yellows también (Foto: ©Anitta Ramone)

“Qué lindo es el rock’n’roll”. Parece el título de una canción de uno de esos gruposde kermesse, o de un festival de baile o de un club barrial de los ’70 pero, así y todo, con el rigor del peso de la simplicidad que amerita, la frase soltada por uno de los asistentes que colmó el Salón Pueyrredón para ver aHonest John Plain el sábado pasado acaba siendo la mejor declaración de principios para un show que cumplió a rajatabla con lo que se esperaba. No importó el horario. Plain había largado su concierto promediando las 2 AM palermitanas del día siguiente (antes habían pasado por el escenario los teloneros She-Ra, Angel Voodoo, Los Mareados yStarpunks, quienes calentaron el terreno apropiadamente) y el clima que se respiraba desde el vamos presagiaba una velada que prometía resultar encantadora.

NEW OLD BOY. “The Boy Is Back”, anunciaba el póster del evento en el cual una de las figuras más prominentes de la escena del rock inglesa de mediados de los 70 y que las vueltas de la vida llevaron a titular como “punk”, algo que el mismo Plain no dudó en cuestionar en la entrevista que MADHOUSE le realizara días antes del show, y que pueden ver aquí. Con las primeras notas de “Never Listen to Rumours” (la única canción que hasta ahora vio la luz del álbum que HJP grabó junto a un seleccionado de estrellas hace unos años, y que sigue inédito), la banda dejó en claro de antemano que las 18 canciones que restaban iban a estar perfectamente a la altura de las circunstancias. La primera sorpresa del set llegó de la mano de “All The Way To Hell And Back” (que abría “Rock On Sessions”, el segundo álbum de los Crybabys), y que se mantuvo muy fiel a la versión original de estudio.

TEMA VA, TEMA VIENE, LOS MUCHACHOS SE ENTRETIENEN. Lo que siguió fue un repaso detallado por la extensa carrera de Plain, basada principalmente en el catálogo de The Boys, con “Monotony” y “Scrubber” del álbum “Boys Only”, 1980, a los que se les agregaron “U.S.I.”, el recordado hit “Brickfield Nights” y “T.C.P.” (las tres grabadas en “Alternative Chartbusters”, segundo disco de la banda), “Kamikaze” y “Terminal Love” de “To Hell With The Boys” (1979), y aún tres más del álbum debut de la banda de 1977 comandadas por “I Don’t Care” (primer single del grupo), “Sick On You” (que inauguraba el LP) y “First Time”, que fue parte de los bises, cerrando el concierto.

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HJ rockeándola en el Salón junto a lo’ Pibe’ (©Gux Ramone)

Campera de cuero y lentes oscuros permanentes (que Plain sólo amagó sacarse cada vez que le dirigía unas palabras al público), el repertorio también incluyó el cover de M.O.T.O “I Hate My Fucking Job”, “Where Have All The Good Girls Gone” (canción/título del álbum inicial de los Crybabys), “New Guitar In Town” que grabara en su paso por The Lurkers,“That’s Not Love” de “Honest John Plain & Friends” (1996) y “Punk Rock Girl” de “Punk Rock Menopause”, el disco reunión de The Boys editado hace 3 años, a lo que se sumaría el inesperado anuncio de “Tell Me (You’re Coming Back)”, la canción de la pluma Jagger/Richard -a la que anunció como “y ahora una canción de los fuckin’ Rolling Stones”-originalmente incluida en el primer álbum stoniano, y que Plain registrara en estudios junto a The Mattless Boys, uno de los incontables proyectos en los que participó. Brian Jones estaría más que agradecido.

3VAMOS LOS PIBES. Y si una auténtica obra de arte no está solamente determinada por el lienzo, sino también por el marco, seguramente la performance general del show no hubiera resultado tan buena sin la presencia del trío que lo secundó en escena, que para la ocasión recibió el título de “The Pibes” y que formó conJuan Papponetti (ex-Katarro Vandaliko, ahora en Traje Desastre) en guitarra y coros,Arnold Rock (ex-Tukera, hoy enDoble Fuerza) en bajo y coros, y Alejo Porcellana (ex-Shaila, hoy en día en Mamushkas) a la batería, los mismos que lo acompañaron a lo largo de las dos jornadas previas a la presentación en el Salón Pueyrredón, que tuvieron lugar en Tandil y Mar Del Plata. Tres shows seguidos en tres ciudades distintas a lo largo de tres días no está nada mal, y con apenas alguna que otra señal de cansancio para el hombre que hace 2 años casi pierde la vida por un desliz del destino. Por el resto, fue una noche inolvidable con un recinto colmado y con el deseo en común de ver a una leyenda viviente del rock frente a sus narices. En estado de pura efervescencia, a la hora correcta, con el clima indicado, y con la promesa que indica que en noviembre retornará una vez más al país con -ahora sí, los más mayorcitos- The Boys. O con los pibes originales… Al menos para la ocasión, las noches de Brickfield cambiaron de nombre para convertirse en argentinas y más precisamente aún en la del pasado sábado en Buenos Aires. Que se repita todas las veces que sea posible, rock mediante.

AN INTERVIEW WITH HONEST JOHN PLAIN BEFORE HIS SHOW IN BUENOS AIRES: “MY BEST TIMES WERE WITH THE BOYS”

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Original article in Spanish published in Revista Madhouse on May 12 2017

Who’s the quirky guy in Texan shirt, a matching bandana and shades sitting at a table in the cafeteria of that hotel in downtown Buenos Aires at 3 pm?, the personnel of the place ask themselves, as they’re about to finish their days’ work. “Is he famous?”, one of them demand to know. “Let’s say he’s quite popular”, I try to explain, “but from a very particular elite”, all this while the man at the table, who’s now sporting a wide smile and a good disposition, is dividing his time between waiting for the next one to interview him, and wondering where is it that he left his room keys, who humbly confesses to have lost a few minutes before (“sorry, I’ll be right back”)

Lunch isn’t served anymore, while there are no drinks available either. Only water and coffee. Which is no problem at all to Honest John Plain, since the booze played hard on him a few years ago, leading him to leave it behind forever and ever after an accident that put his life at risk. Which may not be an easy task for a true Londoner always up for a drink at the pub, but yet Plain looks thankful and happier than ever. After all these years on the road he’s still is the restless rocker who plays all over the world and often keeps recording. And who’s now back in he country (his third visit in about 15 years) to do three shows, and also to remind us that he’ll always be the one he never stopped being.

Do you want to order a drink or something? Or a cup of coffee, maybe?
No, thank you. I haven’t had a beer or spirits for over 2 years now, because of my accident.

An accipunk-683x1024dent? What kind of accident was it?
I was in Norway playing with Casino (Casino Steel, ex-Hollywood Brats and also member of The Boys with Plain) We were in a mansion. I was on the fifth floor and there were marble stairs all the way down. I just got to go to the toilet, because I was drunk, and I fell down the whole of the stairs and smashed my head to pieces.

You fell down marble stairs?
Yeah. I got past the first two, and then fell again. And they found me in the morning. I was unconscious.

But you where there all alone? Nobody there to help you out?
Well, everybody was asleep, because it was during the night. I was with Casino but, when I went to bed, I needed to go to the toilet, and fell.

How come Casino didn’t notice it?
He found me in the morning, eight hours later, and there was blood all over the floor. And they put me in the hospital, and I only had 3% of brain left. And I nearly went, you know.

Did you injure only your head?
Yeah, I smashed it to pieces! (laughs)

Well, good to have you here, good to have you anywhere!
And I went on tour again after coming out of hospital. And then in Germany I went to hospital again for about 2 weeks, got out of that, started a tour again, finished off the tour and then I had another accident. You know, I kept on getting fits, so now they give me medication for it. And so far… (shows he’s still here)

Well, you survived. It could have been much worse.
Yeah I survived! But it was self-inflictive, I felt really bad when I was in hospital, with all these people that were really ill. And they did nothing. I felt bad ‘cause it was self-inflictive, because of being a drunk.

And who took care of you while you were there?
People in the hospital. My ex wife and my son came to see me when I was in London.

Another hospital in London?
I’ve been to hospital in Germany, in Norway…

It was a “hospital tour”, I mean, basically you’ve been touring hospitals…
(laughs) Yes,they had to give me medication while I was touring. So that’s why I stopped the beer and the spirits. I’m a pretty good guy now.

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The original line-up of The Boys, from L. to R.: Andrew Matheson, Matt Dangerfield, Casino Steel and Wayne Manor, and Honest John Plain
below. Drummer Geir Waade not in the picture.

Are you living in London now?
Yes, in Belsize Park, Hampstead.

This is not your first time in Buenos Aires, you played here before…

Yeah, I played here with The Boys, but we’re coming back again in November.

That’s great to know! And after what you’ve gone through concerning the accident, it’s all like a miracle.
I love it!

You did four albums with The Boys between 1977 and 1980. And then, 34 years after that, in 2014, you put out a fourth album, “Punk Rock Menopause”. Why is it that the band waited 34 years to do a new album? And, by the way, your last solo album is called “Acoustic Menopause” So is there a menopause in rock’n’roll? I always believed it was made to keep you young…
Well, I didn’t come up with that title. My friend Jean Cataldo thought of it. I have no idea if there’s a menopause in rock’n’roll, I’m sorry. But I think it’s a great name.

Ok, and then why you waited 34 years for the fourth album by The Boys?
Probably Matt Dangerfield, the other guitarist in The Boys, who didn’t want to do it. He wrote most of the songs with Cas, you know. He probably was busy doing other stuff and didn’t want to do it, and I was with the Crybabys. It’s just happened because people asked us to do it, and it was great to do it again. I’m sure we’re gonna do a last one before it’s time to get in the coffin (laughs)

Why not two or three more?boys-punk-rock
Yeah, one more and we stay in.

You did a solo acoustic tour to promote your last album, and you did it all by yourself, as a one man band. Why you chose to do it like that?
Nobody wanted to be with me! (laughs) It was because the guy who was putting the shows on decided it was a good idea to do it that way, and it was fantastic because every show was full. You know, mostly Boys fans. But I did it to be on my own as well.

You always had a good base of fans.
Yeah, all over the place. Europe, the US, Argentina, Italy, China, Japan…

hjplain-menopThe Boys were labeled “the Beatles of Punk”. I know you’ve got a thing for the Beatles, don’t you?
Yeah, of course!

So since you toured solo, which Beatle would you have been? John, Paul…?
Any one of them. I think I’d rather be Ringo ‘cause he’s a funny guy, and I can play drums, you know. But I wouldn’t mind being John. I wouldn’t mind being Paul either, especially for his money, you know.

Are the Beatles your favourite band?
Yeah, I think the Beatles are my favourite band.

Everything you always did was about the ‘60s. So you’re here basically to take us back to that era!
Exactly! I was at the right age to appreciate that music.

So how old are you now, 62?
I’m 65. Yeah I’m and old guy, I’m on a pension now, punk rock pension! (laughs)

That’s a great name for a future album!
That’s what I’m gonna do! It’s my punk rock pension!

You were born in Leeds…
Yeah, and I still support Leeds as well, but they’re not doing very well.

Which reminds me of The Who’s classic “Live at Leeds” album.
Yeah, I was there!

At the very show of the album?
Yeah, I was in art school at the time. That’s how I met Matt Dangerfield of The Boys, I met him at the gig. I’ve known him for a long time.

You did lots of things as a musician. But my favourite one, and this is a personal thing, is what you did with The Crybabys, the EP and the three albums. So are you ever planning to get back together again?
It’s very strange you asked that because not long ago me and Darrell (N.: Bath, also member of The Crybabys) did a show together for the first time. That was in Brighton, ‘cause he lives there now. We just did an acoustic show, and so many people showed up.

Just the two of you, both on acoustic?
Darrell was on electric and I was on acoustic. Now we’re talking about doing another one, ‘cause it went down so well. When we are together, we really are good together. So it’s definitely gonna happen.

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The Crybabys, long ago and far away

What songs did you do at the show?
We played mostly of what you already know, and also some covers we like, you know. But the day before the show I was with Darrell at his place in Brighton, and we started writing again.

I’d really love another Crybabys album!
We’re gonna do one, that’s for sure. It’s time we did another one.

Plus Darrell doesn’t seem to have a steady band at the moment.
His best time is with the “Babys”, that’s for sure. I think he knows that as well. As far as I know, he’s one of the best guitarists all over the world, you know. And we fit together good.

It always appealed to me that you represented the Beatles bit in the band, while Darrell was always more Stones or Faces-styled. Would you agree with that? And if so, how did it happen?
I would agree with that, completely. I don’t know how that happened, I can’t even remember how I’d met him. I was probably very drunk at the time. But when we started playing together, we realized we had to do it. He’s a good lad.

He’s a very good friend.
Yes, absolutely. Not just the guy who plays guitar, you know, he’s family.

And looks like everybody loves him.
Yes he’s funny. We’re all funny! That’s how we carry on, you know.

I believe you recorded with The Dirty Strangers for their first self-titled album in 1988, but then you weren’t in the album.
Yes, I was in the album but I wasn’t credited, because The Boys started again. And they didn’t like that. So I got the sack, and then somebody replaced me. The album doesn’t say I’m playing on it, but I am. That’s when I met Ronnie Wood (N.: Wood was also in the album)

What’s the story behind that?
I think, that’s why Alan (N.: Clayton, guitar/vocals in The Dirty Strangers) worked for the Stones. I’ve got fond memories of Alan. Good singer, a great band, and he was fun. It’s just the end of it, which was a bit rough. I don’t even know if the band exists.

Oh yes they do! And they have a new album out last year called “Crime and a Woman”
That’s sounds like him! (laughs)

OK so what about meeting Ronnie Wood?
We were in the studio, I forgot what studio it was, a big studio in London, and I couldn’t believe it when Ronnie and his minder showed up, I wasn’t expecting that. And then Alan said to Ronnie “would you like to play in this song?” And Ronnie says “oh let me have a listen”…

Did you meet Keith Richards as well? He was also in the album.
Yes, but that’s when I went to pick up my guitar after I was given the sack, and he was there.

In 1995 you guested in Ian Hunter’s album “Dirty Laundry”, along with Darrell, Casino Steel, Glen Matlock, etc. Any memories of the recording of the album? Wasn’t it done at Abbey Road studios?
Oh, I like Ian! I watched football with him, and he was in his underpants, and without his shades on!

Ian Hunter without the shades? No way!
Yes, you shouldn’t look at that (laughs) No shades, and no trousers! God bless him, don’t get me wrong. That shows how much we got on, ‘cause he would never take his shades off for anybody. That was in Norway. No one believed me, but that was true!

What about the recording of “Dirty Laundry”?
It was fantastic going to Abbey Road, for a start. And you know Von, who plays drums in Die Toten Hosen, he was on the album as well. I had a bicycle with a basket, and me and Von would go show at Abbey Road on it! (laughs) Everybody else was arriving in limousines.

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True Honest-y (pic by Marcelo Sonaglioni)

Not even two bikes, but the two of you in one bike, plus it’s a girl’s bike! Now that’s real rock’n’roll!
Yeah! (laughs) I think so.

What about your nickname? Other than you, the only other “Honest” I knew was, once again, Ronnie Wood, who they’d refer to as “Honest Ron Wood” in the ‘70s.
Because the Boys were gonna go on tour, and for some strange reason, I went to NEMS Records to pick up the cash for the tour, you know, to pay for everything, but I put the money on a horse!

Oh you were gambling. You bet on a horse!
Yeah yeah, a lot of money, for the whole tour. And the horse came second! I lost everything, so the manager at the time sent me back to get some more cash, and that’s why they call me “Honest”, ‘cause I’m not! (laughs)

What do you remember from the London punk scene in the ‘70s? Were there any rivalries between bands?
No, no rivalries, as far as I’m concerned. They might have had some but I didn’t. I remember the first day of Punk. The Boys were the first punk band to sign. And Mick Jones of The Clash used to rehearse at Matt Dangerfield’s place in Maida Vale, and I just remember the first day I opened the door there and Mick Jones had very long hair at the time, and then suddenly it went to a crooked cut, with strange clothes on. And I went “fuck it, what’s happening, mate?” And he goes “it’s Punk, innit?”

So that was the way you were introduced to Punk.
That’s how I was introduced to, ‘cause I’d never considered The Boys punk anyway. You know, we got that reputation but that’s how I found out what Punk was about.

Then why they’d consider you a punk band anyway? I mean, you were just a band who was very much into the ‘60s pop and rock music, and that’s it.
Yeah, I have no idea. But that’s how wee got to support the Ramones, because we were supposed to be punk. I’m not saying we were supposed to be punk, we played what we played.

And it was the same in New York at the time. It didn’t have a name. They called it “New York Rock” or whatever, and all of a sudden they started calling it “Punk Rock” and everybody was a punk.
Yeah, and that’s why I didn’t get involved with it.

In fact, I think that Punk never existed, you know what I mean.
Of course. You know, Johnny Rotten owns five fuckin’ hotels in New York. What’s punk about that?

You used to play drums in Generation X at the very beginning of the band.
Yes, they were rehearsing where I lived with Matt Dangerfield, and they didn’t have a drummer at the time. And Billy Idol was playing drums, but when I started to play, he started to sing. And I said “you know, Billy, you should be the fuckin’ vocalist”, ‘cause they were looking for a vocalist. I said “you sing great, so why don’t you sing?” And he went “let me think of that” And next thing I knew, he was up there.

You helped everybody!
It’s all down to me mate! (laughs) Why punk is so famous, it’s down to me!

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London SS, with Mick Jones (third from L.) with long hair and dark glasses

You’ve been in many bands throughout your career, staring with The Boys and the Crybabys, but also London SS, The Lurkers, the Mannish Boys, or Pete Stride. Which one gave you the best times, and which one gave you the worst ones, if any?
None of them gave me a worst time, that’s a fact, but the best time was with The Boys. Because when we are on the road, we have a laugh. I love Casino, I love Matt, I love Jack, and I love Duncan. We were a family, you know.

Why they disbanded in 1982?
I have no idea, I really can’t tell you. It wasn’t anything to do with me, you know. Today, I still don’t know why it disbanded. I know that Matt and Duncan fell out, but I still don’t know why.

5 years ago you recorded another of the “And Friends” albums with guests like Darrell, Die Toten Hosen, Glen Matlock, Martin Chambers and Sami Yaffa and Michael Monroe of Hanoi Rocks. How did you assemble the project and what happened to it, as I believe only the ‘Never Listen To Rumours’ video saw the light.
The album is finished now but for some reason the guy who was paid all this money to put it out  is not putting it out.  That would be my latest solo album.

It’s a bit confusing sometimes because there’s the ‘Honest John Plain and Friends’ album, the ‘Honest John Plain y Amigos’ one, then another one called ‘Honest John Plain and The Amigos’, and then the one you just mentioned, which wasn’t released yet.
Yes, and I don’t understand why the new one hasn’t been put out, as it’s fantastic, you know.

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On the “Never Listen to Rumours” video

So how did you assemble the project?
I didn’t!

Oh you never do anything!
No, I never do anything. The guy that has put the money for it got in touch with everybody, and they all wanted to do it. If you see the ‘Never Listen To Rumours’ video, everybody there is on the album.

So once again, after you did the ‘Honest John Plain y Amigos’ album in Argentina in 2003, you released another one by Honest John Plain and The Amigos named “One More and We’re Staying” So you have a lot of “amigos” all over the world.
Yeah, I owe money to so many people, you know (laughs)

And you still have them around, because they’re going after the money…
Oh yeah, of course!

You were here in Buenos Aires 2003 to produce Katarro Vandalico’s album “Llegando al Límite”, and then came back again The Boys. Could you ever imagine in the ‘70s or ‘80s going to South America to play or to produce an album?
Of course not! It’s always been a shock how much I travelled, but it’s always because of The Boys.

hjplain-feat-2 (1)So what are your future plans now? Are you going back to London?
I’ve got to go back to London, but them I’m going to Norway again, as it’s the first Boys gig in a long time, a big festival in Oslo this month.

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Honest John meets his interviewer (pic by Marcelo Sonaglioni)

Very much looking forward to The Boys’ comeback and, needless to say, it’s been great talking to you John.
Oh my pleasure too! And thanks for the questions, you’re definitely qualified!

 

CON HONEST JOHN PLAIN ANTES DE SU SHOW EN BUENOS AIRES: “MIS MEJORES MOMENTOS FUERON CON THE BOYS”

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¿Quién es ese señor de aspecto estrafalario, camisa tejana, bandana al tono y lentes negros que está sentado a una de las mesas de la cafetería de ese hotel céntrico de Buenos Aires a las 3 de la tarde?, se preguntan los miembros del personal del lugar, mientras terminan de hacer la limpieza del turno que acaba de finalizar. “¿Es famoso?”, insisten. “Digamos que es bastante conocido”, intento explicarles, “pero dentro de una elite muy particular”, termino apuntándoles, mientras el personaje en cuestión, de ancha sonrisa y benemérita disposición, divide su tiempo entre esperar al próximo periodista que lo va a entrevistar y preguntarse dónde dejó las llaves de la habitación en su versión tarjeta magnética, que humildemente confiesa haber perdido hace instantes (“disculpame, ya regreso”.

A esa hora de la tarde ya no sirven almuerzo, ni tampoco hay tragos disponibles. Sólo agua y café. Lo cual a Honest John Plain no le resulta inconveniente alguno desde que hace apenas unos años el alcohol le jugó una mala pasada, obligándolo a dejarlo para siempre tras originarle un accidente que lo tuvo más del lado de allá, que del de aquí. La situación no debe ser nada fácil para un auténtico londinense que pasó buena parte de su vida ahogándose en los pubs, pero Plain destila el ácido sentido del humor tan propio de su país de origen: está agradecido, a pesar de todo, y se lo ve más feliz que nunca. Después de todos estos años en la ruta sigue siendo aquel músico incansable que toca por todas partes del mundo y continúa grabando nuevos discos de forma inoxidable. Y que, claro, ahora está de vuelta en el país -su tercera visita en algo más de 15 años- para realizar tres shows y recordarnos que siempre, pero siempre, será el que nunca dejó de ser.

punk-683x1024¿Te gustaría beber algo? ¿O preferís un café?
No, gracias. No tomo ni cerveza ni ningún tipo de aperitivo desde hace más de dos años Eso es por el accidente que tuve.

¿Accidente? ¿Qué tipo de accidente?
Estaba en Noruega tocando con Casino (N.: Casino Steel, el ex Hollywood Brats y legendario camarada de Plain en The Boys). Estábamos en una mansión. Yo estaba en un quinto piso, y las escaleras eran de mármol. Tuve que ir al baño, porque estaba borracho, y caí por las escaleras y me rompí la cabeza en pedazos.

¡¿Te caíste rodando varios pisos por la escalera?!
Sí. Caí dos pisos y después seguí cayendo. Y me encontraron a la mañana. Estaba inconsciente.

¿Pero cómo? ¿Estabas solo? ¿No había nadie que pudiera ayudarte?
Bueno, todo el mundo estaba durmiendo, porque ocurrió de noche… Yo estaba con Casino, pero a la hora de ir a la cama, yo estaba con una chica y necesité ir al baño, y me caí.

¿Cómo puede ser que Casino no se diera cuenta?
Me encontró a la mañana, ocho horas después, y había sangre por todas partes. Y me llevaron al hospital, me quedaba el 3% de cerebro. Y casi que me voy, viste…

Te hiciste pedazos la cabeza.
Sí, ¡me la destrocé! (Risas)

En fin, ¡qué bueno que estés aquí después de todo eso! Quiero decir, ¡qué bueno que estés, donde fuera!
Una vez que salí del hospital, volví a salir de gira. Y después en Alemania me llevaron otra vez al hospital, por dos semanas. Salí, comencé otro tour, lo terminé, y después tuve otro accidente. Me siguen tratando, sabés, y me dan medicación por todo lo que ocurrió. Y por ahora… (hace el gesto de que aún está vivo)

Bueno, sobreviviste. Podría haber resultado mucho peor.
Sí, ¡sobreviví! Pero fue autoinfligido. Me sentí realmente mal mientras estuve en el hospital, con toda esa gente que estaba tan enferma. Y no hacían nada. Me sentí mal porque fue autoinfligido, por haber estado borracho.

¿Y quién te cuidó durante la internación?
La gente del hospital. Mi ex esposa y mi hijo venían a visitarme, cuando estaba en Londres.

¿Otro hospital en Londres?
Sí. Estuve en uno en Noruega, otro en Alemania…

Entonces básicamente hiciste una gira por los hospitales.
(Risas) Sí, y me tuvieron que medicar mientras hacía mi propio tour. Es por eso que paré con la cerveza y las bebidas alcohólicas. Ahora soy un chico bueno.

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The Boys allá por 1975, con su formación original: de izq. a der., Andrew Matheson, Matt Dangerfield, Casino Steel y Wayne Manor. Honest John Plain es el que está sentado. Falta el batero Geir Waade.

MAYBE IT’S BECAUSE HE’S A LONDONER
¿Seguís viviendo en Londres?
Sí, en Belsize Park, en el área de Hampstead.

Esta no es tu primera vez en Buenos Aires, ya tocaste aquí.
Así es, ya vine con The Boys. Y vamos a volver en noviembre.

¡Gran noticia!
Después de lo del accidente, debés considerarlo un milagro…
¡Me encanta!

Entre 1977 y 1980 hiciste cuatro álbumes con The Boys y luego editaron otro disco, “Punk Rock Menopause” (“La Menopausia del Punk Rock”), apenas 34 años más tarde… ¿Cómo es que una banda espera tanto para lanzar un nuevo disco? Y, ya que estamos, tu ultimo álbum solista se titula “Acoustic Menopause” (“Menopausia Acústica”) ¿Creés que el rock’n’roll puede sufrir de menopausia? Siempre pensé que fue inventado para mantenerse joven.
Bueno, el título no se me ocurrió a mí. Mi amigo Jean Cataldo fue quien lo pensó. Perdón, no tengo idea si existe la menopausia en el rock’n’roll. Pero creo que es un gran nombre.
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OK, ¿pero entonces cómo es que tuvieron que esperar 34 años para hacer un nuevo álbum?
Probablemente fue por Matt Dangerfield, el otro guitarrista de The Boys, que no quería hacerlo. Él escribió la mayor parte de las canciones con Cas. Tal vez sea que estaba dedicándose a otras cosas y no quería hacerlo. Y yo, mientras tanto, estaba con los Crybabys. Se dio porque la gente nos pidió hacerlo y fue genial poder hacerlo de vuelta. Estoy seguro de que vamos a hacer un último disco antes que llegue el momento de meternos en el ataúd (Risas)

¿Por qué uno, y no dos o tres más?
Sí, uno más y ya está.
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Hiciste una gira solista en formato acústico para promocionar “Acoustic Menopause”, pero la realizaste completamente solo, como si fuera una banda de un único miembro. ¿Por qué elegiste hacerlo así?
¡Nadie quería estar conmigo! (Risas) Fue porque el tipo que estaba organizando los shows decidió que hacerlo de esa manera iba a resultar una buena idea, y fue fantástico, porque en cada uno de los shows estuvo lleno de gente. Ya sabés, mayormente fans de The Boys. Pero también lo hice de esa forma para poder hacerlo por mi cuenta.

Siempre tuviste una base de fans.
Sí, por todas partes. Europa, Estados Unidos, Argentina, Italia, China, Japón…

JOHN, PAUL, GEORGE, RINGO Y OTRA VEZ JOHN
Los Boys fueron etiquetados en su momento como “los Beatles del Punk”. Sé que siempre tuviste algo fuerte con los Beatles, ¿no?
¡Sí, por supuesto!

Y entonces, en ese tour en solitario, ¿cuál de los cuatro hubieras sido? John, Paul…
Cualquiera de ellos. Creo que preferiría ser Ringo, porque es un tipo divertido, y también porque puedo tocar la batería, sabés. Pero no me molestaría ser John. Ni tampoco Paul, especialmente por el dinero que tiene.

¿Los considerarías tu banda favorita?
Sí, pienso que los Beatles son mi grupo preferido.

Casi todo lo que siempre hiciste a lo largo de tu carrera tiene que ver con los 60s. Así que estás aquí para llevarnos de vuelta a esos años.
¡Exactamente! Tenía la edad precisa para apreciar toda esa música.

¿Ahora cuántos años tenés?
Tengo 65. Sí, soy un tipo grande. Y ahora estoy pensionado, ¡una pensión del punk rock! (Risas)

Ese sería un gran título para un futuro álbum…
¡Es lo que voy a hacer! ¡Mi pensión de punk rock!

Naciste en Leeds, ciudad que dio uno de los más clásicos álbumes de rock en vivo, como fue “Live At Leeds” de los Who.
Sí, y además todavía sigo al equipo de fútbol de Leeds, aunque no les está yendo bien. Y respecto al disco, sí, ¡estuve ahí!

¿En el show del día que se grabó el disco?
Sí. En aquel momento estaba en la escuela de arte. Y así fue como conocí a Matt Dangerfield de The Boys. Lo conocí en el show. Hace mucho tiempo que nos conocemos.

DE LOS BOYS A LOS BABYS
Hiciste muchísimas cosas como músico, pero mi parte favorita  -y esto es algo totalmente personal- son tus discos con los Crybabys. El EP, y después los tres álbumes, “Rock On Sessions”, “Daily Misery” y “What Kind Of Rock’n’Roll”. ¿Piensan volver a juntarse alguna vez?
Es muy curioso que me preguntes eso porque no hace tanto Darrell (N.: Bath, guitarrista de los Crybabys) y yo hicimos un show juntos por primera vez. Eso fue en Brighton, porque él ahora vive ahí. Hicimos un show acústico, y vino mucha gente.

Solamente ustedes dos, ambos en guitarra acústica…
No, Darrell en eléctrica, y yo en acústica. Ahora estamos pensando en hacer otro show, porque salió perfecto. Cuando nos juntamos, realmente somos muy buenos. Así que va a suceder, definitivamente.

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The Crybabys, allá lejos y hace tiempo

¿Hicieron sólo canciones del grupo?
Tocamos mayormente lo que te imaginarás, y también algunos covers que nos gustan. Pero el día antes del show estuve con Darrell en su casa de Brighton, y nos pusimos a componer nuevamente.

Realmente me encantaría que salga otro disco de los Crybabys…
Vamos a hacer uno, sin duda. ¡Es hora de que hagamos otro!

Y además ahora Darrell no está en ningún grupo fijo.
Su mejor momento es con los “Babys”, indudablemente. Y creo que él también lo sabe. Hasta donde yo sé, es uno de los mejores guitarristas del mundo. Y encajamos muy bien el uno con el otro.

Siempre tuve la impresión que vos aportabas la parte “Beatle” al sonido de la banda, y que Darrell hacía lo mismo con los Stones, o con los Faces. ¿Estás de acuerdo? Y de ser así, ¿cómo es qué eso sucedió?
Estaría de acuerdo, completamente. No sé cómo sucedió, no puedo siquiera recordar cómo lo conocí… Probablemente estaba muy borracho aquel día. Pero una vez que nos pusimos a tocar juntos, nos dimos cuenta de que teníamos que seguir haciéndolo. Es un buen tipo.

Y un muy buen amigo.
Sí, absolutamente. No es simplemente “el tipo que toca la guitarra”. Es más bien como si fuera de la familia.

Y por lo que sé, todo el mundo lo ama.
Sí, es muy divertido. ¡Todos nosotros lo somos! Y así es como seguimos adelante, sabés.

JOHN ERA UN ROLLING STONE
Tengo entendido que grabaste con los Dirty Strangers en su álbum debut de 1987, pero al final no apareciste en el disco.
Sí, estuve en el álbum, pero no aparecí en los créditos, porque The Boys se habían juntado de vuelta. Y eso no les gustó a los Dirty Strangers. Así que me echaron, y alguien me reemplazó. En los créditos del álbum no aparece que yo haya tocado, pero lo hice. Así fue como conocí a Ronnie Wood (N.: actualmente guitarrista de los Rolling Stones, que está como invitado en el disco)

THE_DIRTY_STRANGERS_THEDIRTYSTRANGERS-89066¿Como se dio esa oportunidad?
Creo que eso fue porque Alan Clayton(N.: voz y guitarrista de los Dirty Strangers) trabajaba para los Stones. Tengo gratos recuerdos de Alan. Buen cantante, y una gran banda. Aparte fue muy divertido. Sólo que el final fue un poco áspero. Ni siquiera sé si la banda existe hoy en día.

¡Sí que existen! De hecho tienen un nuevo disco que se editó el año pasado, “Crime And A Woman”
¡Eso suena como algo de Alan! (Risas)

OK, ¿y entonces que pasó con Ronnie Wood?
Estábamos en el estudio haciendo el álbum. No recuerdo qué estudio era, pero era uno muy grande, en Londres. Y no pude creer cuando Ronnie y su guardaespaldas aparecieron. ¡No me lo esperaba! Y entonces Alan le dijo a Ronnie, “¿te gustaría tocar en esta canción?

¿Y lo conociste a Keith Richards? Porque también participó del disco.
Sí, pero eso fue cuando fui a buscar mi guitarra después que me echaron, y Keith estaba ahí.

En 1995 apareciste como invitado del disco “Dirty Laundry” de Ian Hunter junto a Darrell, Casino Steel, Glen Matlock, y otros. ¿Algún recuerdo de esas sesiones? ¿Fue grabado en Abbey Road, verdad?
Oh, me encanta Ian. Me ponía a ver fútbol en la tele con él, y Ian estaba en calzoncillos, ¡y sin los lentes negros!

¿Ian Hunter sin los lentes negros? ¡Imposible!
Sí, no deberías ver eso… (Risas) ¡Sin lentes, y sin pantalones! Dios lo bendiga, no te confundas. Eso demuestra lo bien que nos llevábamos, porque nunca se saca los lentes ante nadie. Eso fue en Noruega. Nadie me cree, ¡pero es verdad!

Aún no me contestaste sobre las sesiones de grabación de “Dirty Laundry”…
Por empezar, fue fantástico ir a Abbey Road. Y sabés qué, Vom, el baterista de Die Toten Hosen (N.: recientementeentrevistado por MADHOUSE) también estuvo en el disco. Por aquel entonces yo tenía una de esas bicicletas con canasta, ¡y entonces íbamos juntos a Abbey Road en la bici! (risas) Todos los demás llegaban en limusinas.

O sea que ni siquiera iban en dos bicicletas, ¡sino que los dos iban en la misma! Y encima era una bicicleta para chicas. ¡A eso lo llamo rock’n’roll!
¡Sí! (Risas) Creo que es así.

UN PUNK DE LO MÁS HONESTO
¿Cuál es la historia de tu apodo? Fuera de vos, el otro “Honest” que conozco, al menos en el mundo de la música es, de vuelta, Ronnie Wood, a quien solían decirle “Honest Ron Wood” en los 70.
Eso fue porque The Boys estaba por salir de gira, y por alguna extraña razón fui a NEMS Records (N.: el sello para el cual grababa la banda por entonces) a buscar el dinero para el tour, para poder pagar todo lo que había que pagar, ¡pero lo aposté a un caballo!

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Honest-idad pura: si no puso todas las cartas sobre la mesa, John puso al menos las manos (Foto: M. Sonaglioni)

¡Todo a un caballo!
Sí, sí, un montón de dinero, era para toda la gira. ¡Y el caballo salió segundo! Perdí todo, y el que era nuestro manager de aquel entonces me envió de vuelta a buscar más dinero… Y es por eso que me llaman “Honest”, ¡porque no lo soy! (Risas)

¿Qué recordás de la escena londinense del punk de los 70? ¿Realmente existía algún tipo de rivalidad entre las bandas?
No, ninguna rivalidad, hasta donde yo sé. Tal vez la tenían entre ellos, pero no en mi caso. Me acuerdo del primer día del punk. The Boys fue la primera banda punk en firmar contrato. Mick Jones, de The Clash, solía ensayar en la casa de Matt Dangerfield, en el barrio de Maida Vale, y recuerdo la primera vez que abrí la puerta y Mick, que por entonces tenía el pelo muy largo, de repente apareció con el cabello todo recortado y con ropa extraña. Y yo le dije “Carajo, ¿qué está pasando, amigo?” Y él me contestó “¡El punk! ¿O no?’”

Y así fue como te presentaron al punk.
Así fue la presentación, porque de hecho nunca había considerado a The Boys una banda punk. Sabés, nos hicieron esa reputación. Pero así fue como me enteré de qué se trataba eso del “Punk”.

¿Entonces cómo es que los consideraban punks? Quiero decir, al fin y al cabo eran una banda que hacía música rock y pop de los 60…
Sí. No tengo la menor idea. Pero de esa manera fuimos soportes de los Ramones, porque se suponía que éramos un grupo punk. No estoy diciendo que se supusiera que fuéramos punks. Tocábamos lo que tocábamos.

En New York sucedía exactamente lo mismo. No tenía un nombre. Lo llamaban “rock de New York”, o como fuera, y de repente le empezaron a decir “punk rock”, ¡y todo el mundo era punk!
Sí, y fue por ese motivo que no me involucré en todo eso.

De hecho, pienso que el punk realmente nunca existió. No sé si logro explicarme…
¡Por supuesto! Quiero decir, Johnny Rotten tiene cinco hoteles en New York. ¿Qué tiene eso de “punk”?

Incluso tocaste batería duante los primeros tiempos de Generation X.
Así es, ensayaban en el lugar en el que vivía con Matt Dangerfield, y en aquel entonces no tenían baterista fijo. Billy Idol la tocaba, a veces. Pero cuando me puse a tocarla yo, él comenzó a cantar. Y yo le dije “sabés, Billy, deberías ser el fuckin’cantante”. Porque estaban buscando un cantante para el grupo. Le dije, “Cantás muy bien, ¿por qué no te pones a cantar?” Y me contestó “Dejá que lo piense”… Y de repente, estaba ahí cantando.

¡Ayudaste a todo el mundo!
¡Yo fui el responsable, mate! El porqué de que el punk sea tan famoso, ¡es todo responsabilidad mía! (Risas)

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London SS: créase o no, Mick Jones es ese de pelo largo y anteojos negros

JOHN, EL AMIGO DE LOS AMIGOS
Pasaste por muchas bandas a lo largo de tu carrera, principalmente por The Boys y los Crybabys, pero también estuviste en London SS junto a Mick Jones de The Clash y Brian James de The Damned, The Lurkers, The Mannish Boys, o junto a Pete Stride. Y después están todos esos proyectos solistas… ¿Cuál de todas esas bandas te trae los mejores recuerdos, y cuál los peores, de existir alguno?
Ninguna me hizo pasar un mal momento, es un hecho, pero los mejores momentos fueron con The Boys. Porque cuando salimos a la ruta, nos divertimos como nadie. Adoro a Casino, adoro a Matt, adoro a Jack, y adoro a Duncan. Éramos como una familia.

¿Por qué motivo se separaron en 1982?
No tengo la menor idea, realmente no puedo decírtelo. No fue algo que tuviera que ver conmigo, sabés. Aún hoy en día no sé el porqué de la separación. Sé que Matt y Duncan se pelearon, pero todavía lo desconozco.

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Sam Yaffa, Honest John, Michael Monroe: un verdadero tridente ofensivo rockero

Cinco años atrás grabaste otro de tus tantos discos junto a músicos amigos en el que, entre tantos, estuvieron Darrell, Die Toten Hosen, Glen Matlock, Martin Chambers de los Pretenders, y Sami Yaffa y Michael Monroe de Hanoi Rocks. ¿Cómo fue que armaste el proyecto y por qué es que todavía no vio la luz? Lo único que se conoce es el video de la canción “Never Listen To Rumours”…
Sí, el álbum está terminado, pero por alguna razón el tipo que puso todo ese dinero para hacerlo, no lo editó. Ese vendría a ser mi más reciente trabajo solista.

A veces puede resultar un poco confuso, porque está el álbum “Honest John Plain And Friends”, el de “Honest John Plain Y Amigos”, que hiciste en Argentina, otro de “Honest John Plain And The Amigos”, y después el que acabás de mencionar, que sigue inédito.
Sí, y no entiendo cómo es que el nuevo no fue lanzado, porque es fantástico, sabés.

OK, ¿y cómo ensamblaste el proyecto?
¡No fui yo!

¡Vos nunca hacés nada!
No, nunca hago nada (Risas). El tipo que puso la plata para el disco contactó a todos los músicos, y todos quisieron hacerlo. Si ves el video de “Never Listen To Rumours”, todos los que aparecen ahí están en el álbum.

Después que grabasteHonest John Plain Y Amigos” en Argentina en 2003, editaste otro como Honest John Plain And The Amigos titulado “One More And We’re Staying”. ¿Tenés muchos amigos dispersos por el mundo?
Sí, le debo dinero a tanta gente, sabés… (Risas)

Eso explica por qué todavía siguen siéndolo; supongo aún esperan que les pagues algún día.
Oh sí, ¡por supuesto! (Más risas)

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MI BUENOS AIRES QUERIDO
Estuviste aquí en Buenos Aires en 2003 para producir el álbum “Llegando Al Límite”, de Katarro Vandáliko. ¿Te hubieras imaginado alguna vez en los 70 o en los 80 que vendrías a Sudamérica a tocar, o a trabajar con otra banda?
¡Claro que no! Me resulta llamativo todo lo que he viajado, pero es siempre más que nada por The Boys.

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El autor de esta nota junto a Honest John Plain: todo es buena onda, amistad, vitrales y anteojos negros (Foto: M. Sonaglioni

¿Y ahora cuáles son tus próximos pasos tras los shows en Argentina? ¿Regresar a Londres?
Tengo que volver a Londres, sí, pero después regreso a Noruega ya que vamos a hacer un show con The Boys en Oslo el 20 de mayo y luego el 30 de junio vamos a tocar en un gran festival en la ciudad de Austvatn, el primero después de un largo tiempo.

Esperaremos entonces con ansias tu regreso al país con el grupo y, una vez más, me resultó maravilloso haberte conocido y poder charlar.
¡Oh, fue un placer para mí también! Y gracias por las preguntas, me gustó que hayas estado calificado para hacerlas.

ANIVERSARIOS: A 52 AÑOS DE LA NOCHE EN QUE KEITH RICHARDS SOÑÓ “SATISFACTION”

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Corría la primavera boreal de 1965 y los Rolling Stones estaban de gira por los Estados Unidos. Aquella noche del 7 de mayo la banda se alojaba en el motel Gulf, en Clearwater, estado de Florida, tras su concierto del día anterior en el Jack Russell Stadium de la misma ciudad. Algunas horas después, al levantarse, lo primero que notó Keith Richards, uno de los dos guitarristas de la banda, fue que la cinta de su grabador portátil se había acabado. Y que su guitarra reposaba sobre la cama en la que había dormido. Richards no recordó haber usado el grabador en ningún momento durante aquella noche, por lo que, preso de la curiosidad, se dispuso a escuchar lo que allí había. “Me desperté en medio de la noche”,declararía más tarde. “Cerca de mi cama había un grabador y mi guitarra acústica. A la mañana siguiente, cuando me desperté, vi que la cinta del cassette había seguido corriendo hasta terminarse. Entonces la rebobiné, y me encontré con algo así como 30 segundos de da-da da-da-da…Y también se puede escuchar el ruido de cuando dejo la púa sobre la mesa de luz. En cuanto al resto de la cinta, se trata de mí roncando”.

2Richards pudo no haber recordado el instante en que se despertó en medio de la noche con una melodía en su cabeza, ni mucho menos haber tomado su guitarra para luego apretar el botón de record y registrar un riff de nueve notas, antes de volver a dormirse, que iba a hacer historia. Pero las semillas de “(I Can’t Get No) Satisfaction” ya estaban plantadas. Tras el descubrimiento, Richards salió a buscar a Mick Jagger, quien estaba retozando junto a la pileta del hotel y que instantáneamente se puso a escribir la letra para la canción de insatisfacción que su compañero de banda había plasmado unas horas antes, la misma que catapultaría a los Stones al megaestrellato definitivo. Y cuyo mensaje se consagraría como uno de los más simbólicos de esa década, acaso con perfecta vigencia hasta nuestros días.

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Los renegados de Dartford (bueno, los Stones) junto a su manager Andrew Loog Oldham en los estudios RCA de Hollywood, 1965

Hasta ese entonces los Stones habían logrado meter solamente dos éxitos en el Top Ten de la mano de “Time Is On My Side” y “The Last Time” pero, en comparación con los logros obtenidos por otras bandas de la llamada British Invasion (claramente comandada por los Beatles), y con apenas un par de años de carrera, la banda necesitaba una canción que los lleve a la cima. Muy paradójicamente, a Richards ni se le había cruzado por la cabeza que aquella melodía sonámbula era exactamente lo que los Stones estaban necesitando. “Jamás pensé que fuera lo suficientemente comercial como para convertirse en single”, le confesó al autor Philip Norman para su libro “Sympathy For The Devil”. De hecho, como más tarde apuntaría Bill Wyman, el bajista original del grupo, Richards la consideraba“una canción más, de las tantas que podían servir de relleno en algún álbum”.
A lo largo de esa gira americana de 1965 los Stones acostumbraban a pasearse por diversos estudios de grabación para matricular sus ideas, por lo que el 10 de mayo, apenas tres días después de la inspirada noche de su guitarrista rítmico, anclaron en los legendarios estudios Chess de la ciudad de Chicago, los mismos donde parte de sus ídolos musicales favoritos (Chuck Berry, Muddy Waters, Bo Diddley, etc.) registraron sus canciones más representativas. Allí, secundados por su manager y productor original Andrew Loog Oldham, los Stones lograron una primera versión de la canción, que incluía a Brian Jones (el por entonces segundo guitarrista del grupo, fallecido en 1969) en armónica, volviéndola a grabar dos días después en los estudios RCA de Hollywood, no sólo con un ritmo diferente, sino con una particularidad sonora que sería el sello emblema del sonido del cuerpo principal de “Satisfaction”, cuando Richards experimentó con agregarle a su guitarra el sonido de la Gibson Maestro Fuzzbox , la caja de efecto fuzz o “fuzz-tone”, que permitió aquel sonido característico que se asemejaba al de un saxo, y que también contó con la participación del músico y arreglador Jack Nitzsche en pandereta y piano. De hecho, una vez concluida la grabación, Richards, no conforme con el resultado obtenido, deslizó la posibilidad de grabar una tercera versión con una auténtica sección de vientos, pero fue vetada por el resto de los miembros del grupo y principalmente por David Hassinger, el ingeniero de sonido que estuvo en la sesión.

Bastante se ha rumoreado sobre lo que llevó a Richards a obtener la inspiración necesaria cuando se le ocurrió la melodía de la canción, teniendo en cuenta que la banda estaba influenciada por un amplio rango musical, pero el guitarrista nunca dejó de citar la música del combo femenino Martha And The Vandellas y su éxito del año anterior “Dancing In The Street” (de la cual resulta imposible disociar su clima con el de “Satisfaction”), o de “Nowhere To Run”, como así también de otros elementos sonoros de aquellos tiempos provenientes de la gloriosa compañía grabadora Motown Records. Y si la inconfundible propuesta melódica de la canción cimentaría para los Stones una carrera de más de medio siglo con muchísimas otras grandes composiciones, cuando hasta aquel momento sólo proponía un bacanal de buen ritmo, la trompada final llegaría de la mano de su atrevida letra, que si bien hoy día puede resultar poco controvertida para los tiempos que corren, en aquel momento no dudó en levantar más de una ceja.

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Keith & Mick, manufacturando el single más emblemático de la carrera de los Stones

Desde su edición, en reiteradas ocasiones se sugirió que Jagger inconscientemente había tomado el estribillo de “Satisfaction” de “Thirty Days” de su amado Chuck Berry, cuando éste cantaba “If I don’t get no satisfaction from the judge / I’m gonna take it to the FBI and voice my grudge” (que debería ser interpretada como “Y si el juez no me ayuda/ Voy a ir a ver al FBI y expresar mi rencor”), clamando por la aparición de su chica. O de la mismísima “I Can’t Be Satisfied”del gran Muddy Waters. Nutriéndose de los avatares de la vida alocada de una banda de rock que estaba de gira y del impacto de la cultura americana que como extranjeros en tierras extrañas comenzaban a descubrir y experimentar día tras día, Jagger no trastabilló a la hora de referirse, y de forma explícita, al padecer la sobredosis de información (“Cuando estoy manejando mi coche/ Y aparece ese tipo en la radio/ Y me habla más y más/ De información inútil/ Que se supone es para encender mi imaginación”), o de publicidad desmedida (“Cuando estoy viendo la tele/ Y aparece ese hombre para decirme/ Lo blancas que pueden estar mis camisas/ Pero él no puede ser un hombre/ Porque no fuma los mismos cigarrillos que yo”), o las dificultades de tener sexo casual, yendo tan lejos como expresar que una de sus admiradoras se lo negó por una situación, eventualmente, muy habitual en la vida de una mujer (“Cuando estoy dando vueltas por el mundo/ Y hago esto, y firmo lo otro/ E intento transarme alguna chica/ Que me dice ‘Nene, mejor volvé la semana que viene porque, ya ves, estoy con el período’ ”)
1El escándalo que trajo aparejado la letra de “Satisfaction” pudo haberle venido de perillas al manager de la banda Andrew Loog Oldham (que desde el vamos se esmeró en publicitar a los Stones como los “anti-Beatles”, y con maravillosos resultados), pero la estrofa de una canción que aludía al rechazo de una mujer de una propuesta sexual por haberse encontrado menstruando -y que, adicionalmente, un enorme número de oyentes creyó se refería a la masturbación, o mínimamente, a la insatisfacción sexual- generó una colosal repercusión. Y siguiendo lo establecido por aquella máxima que dice que “la mala prensa es buena prensa”, el plan de Oldham, entonces, apenas tres meses después que los Beatles cantaran “me dijo que el vivir conmigo la deprimía”, se cumplió a rajatabla.
“(I Can’t Get No) Satisfaction” terminó editándose primeramente en los Estados Unidos un 6 de junio de 1965, con “The Under-Assistant West Coast Promotion Man” en la cara B (ambas canciones formarían parte del futuro álbum del grupo“Out Of Our Heads”, que saldría a la venta al mes siguiente). La versión británica del single de la canción, mientras tanto, se lanzaría algo más de dos meses más tarde, el 20 de agosto, y acompañada por “The Spider And The Fly”.

Jagger se referiría a “Satisfaction” como “la canción que realmente creó a los Rolling Stones, la que nos llevó de ser ‘un grupo más’ a una banda gigante. Tiene un título y un riff muy pegadizos. Y un gran sonido de guitarra, que fue muy original para esos días. Y captura el espíritu de aquellos tiempos, lo cual es muy importante en ese tipo de canciones: la alienación”.
Cuatro años más tarde del lanzamiento de “Satisfaction”, durante una conferencia de prensa de los Stones en New York en 1969, indagado sobre “si finalmente ya se sentía más satisfecho”, la primera respuesta de Jagger fue con una pregunta, que pueden escuchar y ver en el video que aquí debajo incluimos, a partir de los 3’15”: “¿Ud. dice financieramente, sexualmente o filosóficamente?”. A lo que la periodista replicó: “Satisfecho financieramente y filosóficamente…”. Jagger no titubeó al responder: “Financieramente, insatisfecho. Sexualmente, satisfecho. Filosóficamente, intentándolo”.

A TALK WITH GARY LACHMAN IN LONDON: BLONDIE, LITERATURE, ESOTERISM, PUNK ROCK AND BLONDIE AGAIN

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Original article (Spanish version) published on Revista Madhouse on April 27 2017

Before deciding to leave behind his career as a rock musician, Gary Lachman held a privileged place as a witness to the New York rock scene that began to take shape in the mid-1970s when, as Blondie’s bass player (under the stage name of Gary Valentine) they recorded their first album, an epic record that was part of a genre that still lacked a proper name (New Wave, Rock of New York) and that reminisced of the pop sound of the previous two decades.

As a member of one of the essential bands that followed the same path, Lachman didn’t hesitate when contributing song titles such as “X Offender” or “(I’m Always Touched By Your) Presence, Dear”, which would later become part of some of Blondie’s most classic hits. Not satisfied with the band’s internal affairs, Lachman left Debbie Harry and Co. 2 years later. After trying several projects projects, he also left his country of origin and moved to England to finally achieve his original dream, that of becoming a writer specialized in the occult and esoterism, an interest that had already caught him in his rock’n’roll days, which took him to write over 20 books. MADHOUSE spoke with Lachman about all of that – from the golden years of the early stages of New York Punk, his days with Blondie, and his unusual career – in this exclusive interview, the first ever for a South American magazine, which took place in a cold noon last November at Lachman’s home in West Hampstead, in northwest London.

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An Angel And The Snake poster, or maybe flyer, one of the bands that spawned Blondie. announcing a show at thew CBGB in August 1974.

This year marks the 40th anniversary of Blondie’s first album. What are your thoughts and memories of its recording?
I think we actually were probably in the studio around this time, if not earlier, in late ’76. I can’t remember it exactly. I think that the album came out just at the very end of ’76 but, all right, ’77 is when we’ve seen them, when we distributed it, and all that. It didn’t have any kind of impact outside of all the cult people following the band, you know, the New York rocker, New Wave, or whatever you wanna call it. Punk. We weren’t punk, we didn’t call it punk but whatever it was, it took a while. What can I say? It was a fantastic thing.

You were all very much in the ‘60s, the Ronettes, the Shangri-Las and all that.
Yeah. That’s one of the things that happened when Clem and I started playing, because Chris and Debbie (Stein and Harry) had been around for a while, in different sources of forms. They had different kinds of bands, you know, the Stilettos, the Banzai Babies, Angel and the Snake, not really getting anywhere with it. And then Clem Burke, who I knew from High School, you know, we were in the same High School, and who I’d known since we were teenagers, he started playing with them, and then I started hanging out in New York. Because before the New York scene, or Punk, if you wanna call it that, there was what we call Glitter, or Glam Rock. It was all Bowie, Roxy Music, Lou Reed…that kind of thing. So there was a scene in New York about that. The New York Dolls, they were the local night band.

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The backing vocals section of The Stilettos: Amanda Jones, Elda Gentile and a very young Debbie Harry.

It was mostly about bands only from New York.
When I first became aware in ’73, the talent of this Glitter scene was bands like the New York Dolls. The place where they played, the Mercer Arts Center, literally collapsed, so the bands dispersed. You know “where to go?”, “where to play?”, and there was a place on the East Side called Club 82, which traditionally was a transvestite bar. It still was, but they let some of the bands play a few nights a week. And in fact that was the first place I saw Chris and Debbie. They were called the Stilettos at the time.

So the Stilettos they were playing there and you went down to Club 82 just to see them…
Well, maybe to see them, because I was hanging there on that scene. And in a place like Club 82, people like Bowie and Lou Reed, they were going there, it was in the magazines, so we used to go there and hang out to see if we could see them. This is before I was playing. I told all these stories in my book “New York Rocker”

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“New York Rocker”, a very accurate biography of Gary and an even better portrait of New York’s punk and proto-punk scene in the ’70s.

I guess that’s because you saw all those pictures in magazines like Rock Scene.
Yeah, mainly Rock Scene, all that stuff, so maybe you said “let’s go over there!” and hang out. So basically what’s happened is that Blondie’s bass player, Fred Smith, he quit to join Television. Tom Verlaine had kicked Richard Hell, and Hell started his own band with Johnny Thunders of the New York Dolls, the Heartbreakers. So Blondie needed a bass player and I was hanging out already. I looked the part. I mean, I wore dark glasses all the time, sort of living on the edge of all that kind of thing. I could just about sort of play it, and that’s what you needed. You didn’t need to be a fantastic musician. It was all about attitude. I auditioned for them and it worked out, so I started playing with them. That was in early 1975, March or April. From then on, you know, Jimmy Destri joined, and then we started writing all the songs. When I first started playing Chris and Debbie were doing a lot of cover songs. They had some originals but it was mostly about covering tunes. And there was still this kind of campy, you know, gay glitter kind of thing. Myself, Jimmy and Clem, we were younger. I grew up during the ‘60s, so the music that was on the radio was always great pop music. You know, the Beatles, the Stones, Motown, the Byrds, and so and so on. Lots of good songs in music, so we started writing songs.

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In the ’70s, Harry, Stein, y Valentine lived in a loft in a three-floor building on 266 Bowery Lane, over a liquor store and a restaurant supply store named Globe Slicers.

I always believed that it must have been one of the best times in rock’n’roll history to be in. I mean, New York in the early ‘70s, although it was a tough city, lots of great things were happening.
It was very though, and everything was happening in one area too, being it the Lower East Side, or the East Village. So you had CBGB’s on the Bowery. We had the Blondie loft, a loft space.

 

And so did Arturo Vega.
Yes, he had one as well, around the corner…

Sorry to interrumpt!
Oh no, it’s fine. You know, before we got our loft, we used to rehearse in Arturo Vega’s loft as well, so we were there, and the Ramones were there. But CBGB’s was just around the corner from there, so that was a certain area of town where everybody was. That’s where the club was, or where you rehearsed, or just walking around, so you’d see all these people on the street. It was a real kind of a scene in the sense that it all took place in this part of the town. So we started writing these songs and they all had that kind of 60’s sort of feel to them. That look with the skinny ties and the suits, and all that.

How was the relationship with other bands? I know you were very close to the Ramones or the Dolls.
You know, in the beginning, everybody would go see everybody else play. So when we first played in CBGB’s, there were 3 or 4 members of the bands in the audience, and a handful of just people. We all did shows together, the Ramones, Talking Heads, the Heartbreakers. And there was another kind of crowd, the Patti Smith, Television one. They had their own thing.

More intellectual.
Well, they had more seriousness, or whatever you wanna call it, that it wasn’t the same as the others. The other bands were more, you know, rocking. We used to go to each other’s lofts and parties, and we’d see each other in the coffee shops in the area, when we went up for breakfast, or whatever. There were also other bands that weren’t known outside of the scene, that were very good, like the Miamis, who had been around for a very  long time, which did satirical or topical songs, like, things that were going on at the time. There was a lot of music going on.

But when you got together with those bands, in the coffee shop or wherever, you all had the idea of recording an album, or you just did it for fun?
You know, I guess everybody did. I certainly did, that we were gonna make a record and I was gonna write a hit song, I had that confidence. I meam, you do it because you love it but, yes, there was a sense that it started happening, and, was it Patti Smith who got the deal first?

Yes.
Yes, she got one and then the Ramones, Television and the Talking Heads, and we did too, so suddenly the record business people who were always downtown started hanging out at this creepy nasty area of town.

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One of the first Blondie shots with a very young and long-haired (L. to R.) Destri, Stein, Harry, Burke and Valentine.

What did you do at the time in order to make a living, as eventually you couldn’t live off the music yet?
Anything we could. Initially there was hardly any money at all. You were lucky if you got 10 dollars or something at the end of the night. Before I started playing I worked as a messenger, running around delivering things.

You were all pretty young and I thought some of you were still living with your parents at the time.
Well, Jimmy lived back home, and I had left home when I was 18, so I was already living in New York. I mean, I couldn’t be home and play at the same time, so at first they took me in. I was living with them in a little flat they had in Little Italy. From there we move down to this loft place, which was in the Bowery, which was a short walk, a block away from the CBGB. So the CBGB, the Ramones loft, the Blondie loft, it was all very near. Williams Burroughs lived over there too.

Everything was so close.
Everything was close and you’d see everybody in the neighborhood, basically. Clem came here, came to London, at the end of ’75, and when he came back, he brought back a lot of music, and we were listening to that, so then we decided writing a lot of new songs, and we practiced a lot, we played a lot. We didn’t do shows at the time.

Well we al depended on people travelling abroad to get the albums…
Yeah, and one of the albums he got was Dr. Feelgood’s, which was this kind of punk pub rock, with Wilko Jphnson and all that and, you know, they were really good.

I always believed the 70s in America, mostly New York, equals the ‘60s in England.
Well I guess what happened in New York in the ‘70s was like “a last kind of flower”, because it was about getting back to the roots of rock’n’roll too. I mean, that’s when you started to get rock’n’roll nostalgia, so there were bands like Sha-Na-na, or when Chuck Berry came back, they were doing all this ‘50s doo-wop kind of stuff, and that was only 15 years later, so what was happening in New York was very much related to that because basically it was going back to the simplest kind of fundamental rock music. Three or four chords, short and fast. Short tunes. So you didn’t have the idea you needed to be a great musician. By the end of the ‘60s or early ‘70s you had Emerson Lake and Palmer or Yes, you know, this huge Wagnerian thing, kind of opera sort of music, which was very far away from rock’n’roll.

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More early Blondie, without Destri, but still long-haired.

Well, then you probably saved us from all that.
I mean, I found it unlistenable! I don’t listen to much pop or rock anymore, but if I do, it’s all ‘60s or ‘70s stuff. Sometimes I watch videos on YouTube and it’s like “oh show me what a great guitarist you are!” One of the things that’s been lost is this notion of a song, kind of 3-minute song- Everything has to be this long…

I understand that you played piano when you were very young. What bout your early days in music, pre-Blondie? Were you just the kind of guy who stayed home and played records all the time?
I listened to music, but I wasn’t a musician really. I knew lots of musicians in my hometown. I knew Clem because he played in bands, and I used to go see his band playing at dances when I was still in my teens in New Jersey, where we grew up. I got to know musicians. But when it came to play in New York, I was actually better equipped in the sense that I only knew a few things, I didn’t have a whole history of learning how to play the guitar. I had played in jam bands, what you call garage bands, you know, just jamming and playing away, not really being a musician. But I listened to music a lot. All the British invasion bands, Motown, the San Francisco sound, and all that. By the early ‘70s, that’s when I became more conscious of something I was really into, you know, David Bowie, New York Dolls, Mott the Hoople…

Oh I just saw Ian Hunter in Shepherd’s Bush about 10 days ago! You know he’s never been to South America, and he won’t probably do ever.
Oh, that’s fantastic. I guess I saw him in ’74. I saw Mott the Hoople when Queen opened up for them, so Queen was the support act! (laughs) But yeah, I was into that, Lou Reed and all that kind of thing. That was strange, because most of the people where I was from, in New Jersey, they were into the Grateful Dead, Santana, the Allman Brothers… Clem used to be in a band that played Allman Brothers and that kind of stuff, but once I became aware of Bowie and this weird world of putting on makeup, and dressing up, and this strange sexual ambiguity, it was different. It was too weird for everybody else, so I became a kind of outsider to the usual scene by being interested in that.

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The New York Dolls at the Academy of Music: sex, drugs and rock and roll. And more drugs.

Were you also into Alice Cooper at the time?
Yeah but, you know, not somebody I was really into, you know, just like Kiss. It was too much. I remember when the New York Dolls played in Valentine’s Day, in 1974. The place used to be called the Academy of Music on 14th street, big place to play. And when I got there, I didn’t know what to expect. Everybody was using makeup and completely stoned. What was great about the Dolls was that they didn’t have to play a fantastic kind of music, they just did really good rock, simple music. And what happened in New York was a reaction to all that. And about Television, when they played they were just wearing whatever clothes they got at the charity shop. They didn’t have a look. Until Richard Hell started ripping his T-shirt, you know. It went from everything being flamboyant and very colourful to being drab and very simple. That’s what was exciting, it was like “you can do this”. I didn’t have to study guitar for years. I just had to pick it up and play with a lot of attitude.

And you could still do great songs. It was about guys getting together and playing the kind of music they liked.
Yeah. I mean, when I first played with Blondie, Clem was certainly the best musician. Chris could play guitar but he always had an eccentric approach to it. And Debbie could sing, of course. We weren’t professional, but that’s what made it real because, you know, when Mick Jagger sang “Angie” saying “with no money in our coats”… When was the last time that Mick didn’t have any money? We really didn’t have any money!

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An article on Rock Scene magazine covering the “X Offender” recording sessions, a hit penned by Gary. Also in the picture is Richard Hell, who had dropped by the studio to add some bass lines.

And I guess you got a lot of support from the magazines, which helped a lot.

Of course, mostly from magazines like Rock Scene, and also the Soho Weekly News. It took a while for The Village Voice to do it.

Do you remember the real very first time you got to meet Chris and Debbie personally?
Well, first time I saw them was in Club 82, but the first time I met them, I was going to one of the shows when Clem started playing with them, and they played in a bar in Wall Street, the financial district in New York. I can’t remember the name of the place now. But it wasn’t any fancy, there was no stage in there. You just sat up in the floor.

I’d still go to places like that nowadays.

Oh yeah, it was fine. Debbie singing, Chris on guitar, they had Fred Smith, and Clem was drumming. I remember just hanging out with them, so that’s when I first met them. I was Clem’s friend, so I used to hang out with him when I went to New York.

You were a sort of friend with privileges.
Well, I guess a groupie, initially, and then what happened is that Fred Smith quit to join Television, and Clem said to me “why don’t you come down for an audition?” I could play a bit of bass. Where I was living at the time on East End Street, it was basically what you call “a store front” It was a store, but someone had blacked out the windows. It was a kind of crash pad, and I was living there with this other guy who was a strange individual. And in this place there was a piano, and old piano, practically every other key was broken, but I manage to bang out a few chords…

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Blondie live at Mother’s, in the mid-’70s. According to Gary’s book, it was “a gay bar on 23rd Street facing the Chelsea Hotel”. The exact address was 267 W. 23rd Street, between 7th and 8th.

So you were playing piano at the time.
Not really to play piano, I could only play a few chords. In fact what I first wanted to do was write poetry, and be a poet. I spent a lot of time writing some poetry, and that got transformed in sort of writing the songs. So Clem took me uptown to Blondie’s rehearsal place near Port Authority, one of these office buildings. A lot of those places had become rehearsals places so, they had one and I went there. We just started playing, and we played the Stones’ song “Live with Me” from, is it ‘Beggars Banquet’?

No, that’s the ‘Let It Bleed’ album.
Oh yes. It was just a song Chris knew and we kind of played it, forever… And he liked me. And then Clem said “play any of your songs” There was a piano, so I went and played something, and they said “ok fine!” But then not long after I had to be home, because my parents didn’t want me to be playing in a rock band. So I had to choose and said “bye”. I didn’t have anywhere to live. I slept around different people’s places for a while, but eventually Debbie and Chris said “you can come and live with us” It was this tiny little flat but, you know, but still bigger than this room! They lived in Little Italy. That’s early 1975, in Spring. And not  long after that, we got this loft place on Bowery.

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Blondie’s show at the CBGB’ with Gary in the band, which took place from July 16th to the 27th, 1975, featuring unsigned artists. Some of them are quite familiar…

And you started playing in Blondie!
And I started playing! I first played the CBGB in July 1975, which was called the “Unsigned Rock Band Weekend”, or something. It wasn’t called Punk Rock or anything. Or maybe it was “Underground Unsigned Rock Band Festival” And this is where you got Blondie, Talking Heads, Patti Smith, the Ramones…

What’s the story behind choosing “Gary Valentine” as your stage name?
It’s because at the time I sort of wanted a new identity. That was the whole idea, reinventing yourself. And the people around at the time, you had Johnny Thunders, Richard Hell, Alan Suicide…It was all kind of dark and violent, and I wanted to be more upbeat, more optimistic. My favorite writer at the time was Henry Miller, and his middle name was Valentine. Henry Valentine Miller. I identified with him quite a bit at thetime. Because he was writing about living in New York and starving and working as a messenger. And I was doing the same thing, so I just sort of took his name.

Was it only you who decided to come up with that name? Or was it the other members of Blondie that suggested it as well?
It was me. As I said before, I wanted to reinvent myself. I was the last person anyone could have thought one would become a musician, even less write and song and record it. I was somebody just hanging out with other musicians, so it was very unlikely. I just wanted to do something. Anything. Poet, artist, writer, something along those lines, and once you wrote the songs and then the people were saying “yeah!”, I knew I could do it. And that transforms you, you know.

It wasn’t called “punk” at the time.
No, we didn’t call it “punk”. Suddenly one day we saw all these posters around saying “Punk is coming!” I remember people were thinking “this must be a band from New Jersey” ‘Cause nobody in New York called themselves “punk” at the time.

 

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It had to be labeled somehow.
But what was there was the ‘Punk’ magazine.

The Legs McNeil magazine?
Yes, Legs and John Holmstrom. But they emphasized one aspect, it was more about the Ramones, Richard Hell and all that. But there was a good magazine called New York Rocker. That’s what I got the title of my book from. Alan Betrock, who actually early on was a Blondie producer. He took us into this studio to do the first recordings. “Platinum Blonde” and some other songs we were doing, that EP with the 1975 demos. I don’t think any of those songs survived. Well, one did, the one we called “The Disco Song”, that later became “Heart of Glass”. You know, a big hit.

Oh tell me about it! Where you a fan of the other bands in he scene at the time, or you had a favourite one among them?
I used to go to see all of them all the time. The Heartbreakers, the Ramones, Talking Heads, Suicide, and then these other bands like The Marbles and The Miamis, that nobody knows about, but they were around at the time too. I used to see all of them but, in the long run, I was thinking that the first Television album, “Marquee Moon” was probably the best thing. It’s a great piece of music.

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1974 flyer announcing three Blondie shows. The one at Mother’s marked Jimmy Destri’s first in the band.

Which by the way was so different to what everybody else was doing.
True, it was very different. But I loved all of the them at the time, I used to go to every show. You know the Ramones had like, eight songs. And the Heartbreakers had six or seven. But it was all right! I guess Richard Hell, in terms of attitude, was really the spirit behind a lot of what was happening.

So in the beginning the punk scene was a bit arty after all. It even included poetry. So when do you think all that changed?
I guess when the UK punk idea came in. Before that, it was a really interesting blend of poetry, rock, art and film. We used to go to people’s loft spaces in Soho and there would be some weird film…It wasn’t called anything. “New York Rock” or “Underground Rock”. As soon as it got this simple label, “punk”, then everybody out in New Jersey, or in Connecticut or Long Island, it was very easy for them to put a safety pin in and go to New York and say “hey we’re punk!” To fit into that kind of scene because, originally, the New York thing was very much like an old Fellini movie. Everybody was dressed in black with their glasses on, smoking, and nobody was reacting to anything. You had to do a lot to make somebody really react.

Would you blame Malcolm McLaren for that?
Well he was the New York Dolls manager, and there was a famous show where Television opened up for the Dolls, when Richard Hell was still in the band, and McLaren saw him rip his shirt. I think he even invited Hell to come back to the UK, but Hell decided to stay and do his own thing. You know, McLaren tried to turn the New York Dolls into a Communist rock band. I mean, come on! (laughs)

Too bad it didn’t work! Think about it…
I guess they looked pretty cool in the red lettering but it was very different. I have to say I never really got into any of the UK kind of stuff.

Before he passed, Malcolm McLaren was interviewed in Buenos Aires, and he said that punk’s most important legacy was the “do it yourself” thing. Would you agree with him, or else what would you say it’s the best thing that came from punk? I mean, if there’s one after all. Maybe you agree with McLaren’s opinion…
No, I’d hate to do that! (laughs) I guess certainly what happened was post punk, which marked the difference between the “hip” people and the rest of the people. Everyone wears black today all the time, and it used to be something very exceptional, even in the ‘70s. I think that was in the sense of a separation between the stars and regular people. That “do it yourself” attitude was nice, and I guess today, with the whole digital world, you can do it yourself in a much bigger way. Back then, you had to make all the recordings, copy everything, the flyers…

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Bel Air Hotel photo session, Los Angeles, 1977, California. Gary’s departure was just about to happen…

All those fanzines…
Yeah, that was really “do it yourself” And now everybody has this hi-tech stuff and they can do their albums. We were very lucky if we had a cassette recorder.

Back to Blondie, do you think your contribution to the band, which was quite important at the time, was fairly or properly acknowledged? Or maybe, if it didn’t, that was the very reason why you left the band?
I actually left mostly because I wanted to have my own band at a certain point. It’s understandable now that they weren’t happy with this idea because I was writing lots of songs. And because I played guitar. I mean, the first record, “X Offender”, I played guitar there, I’m not playing bass. But I wanted to do some more of that. There were a couple of different things. I also felt that it was becoming Debbie and a back-up band, and that wasn’t what we were. We all worked together, worked really hard. It was a whole, it wasn’t just a singer and a band.

But that happens with so many bands…
It’s the same old story, isn’t it? I mean, at the time I was 20 years old, and later on I realized how it was. Sometimes you get brushed out of the story, other times you’re not. It all depends on who’s writing that kind of thing, But at this stage, 40 years on, you know, it’s fine. I’m fairly established. A couple of songs that I wrote were very important in the early days.

gary-BLONDIEXOFFENDER1I believe that “X Offender” is one of your most important contributions to the band, and I guess it involves a personal story. What was your inspiration? Is it true you were actually and X offender?
I didn’t write the song with that in mind. The music and the melody and all that came to me, and I wrote that. The chorus, I wrote the lyrics of that. But the actual lyrics to the verses, that was Debbie’s. Debbie came up with this idea of a cop who falls in love with a hooker. It’s loosely based on uh…At the time I was going through a difficult period because basically I had got arrested for statutory rape. Just after I turned 18, you know, to have relations with a younger girl…I tell the story in “New York Rocker”. It’s a sad story. At the time, when I was early on playing, I still had to go back to this kind of probation, and actually I was sort of “breaking” probation because I was not supposed to live out of state. I was living in New York, and not in New Jersey, all this kind of stuff. So it was sort of loosely based on my own kind of personal problem, you know. Originally the title was “Sex Offender”, and we had to change it to “X Offender”, because the producer Richard Gottehrer said that “Sex Offender” was never gonna get on the air.

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It seems using the “sex” word meant a lot of trouble at the time.

What about “(I’m Always Touched By Your) Presence, Dear”? Is it true that there was some kind of supernatural story involved in the song, concerning Lisa Persky, your girlfriend at the time? And by the way, it must be the only song in music history that features the words “kismet” and “theosophies”. Why?
I think that’s true! (laughs hardly) Well, it’s connected to what I’m doing now as a writer. When I was living with Chris and Debbie in the loft, in 1975, I started getting interested in the occult. They had a kind of kitschy kind of fun interest in the days of the voodoo dolls stuff, all that kind of thing, so I started reading about it.

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Gary and then-girlfriend Lisa Jane Persky, 40 years ago. No idea about the second girl in the picture, though.

The I-Ching and all that.
Yeah, all that kind of stuff.

I wonder what made you curious about that. We know people like David Bowie or Jimmy Page did. But why a pop or a punk band from New York would do that?
I never really was interested in that per se. But what happened was that, I was always an avid reader. I was reading a lot all the time. Poetry, Nietszche, Sartre and the existentialists, and all this kind of stuff. At that time in New York, in 1975, there was still a lot of stuff left over from the previous scene, the previous generation, all that ‘60s scene. So in bookshops you saw Timothy Leary, Castañeda, or the I-Ching, books on Zen, all that kind of stuff. There was a book by a British writer, his name is Colin Wilson. In fact the latest book I did is a biography of him. He wrote a book that was called “The Occult”. It was something more than just a collection of ghost stories, or stuff like that. It was more philosophical, more historical and scientific. Very inspirational. And I just became really interested in it because it was very well written, and the way he was approaching it made it seem much more understandable. At the same time I’d also started reading about Aleister Crowley. There was somebody in the loft where we lived who was into Crowley a lot. He was this wild artist painter, he used to do these big kind of paintings. He’d sort of give in impromptu terror readings. And I just became interested in it. It was all new to me. So I started reading about all that stuff, and then I was also reading about parapsychology, psychics, ESP…My girlfriend at the time, Lisa, she became interested in it too. You know, I was 19 at the time. And then when Blondie first went on tour, we just started realizing that we were having the same kinds of dreams, and everybody would talk to each other. You know, this connection. There’s lots of evidence that this happens to people that are emotionally related, and so that was sort of the basis for that song, a song about how I was always in touch in some way with her. And yeah, kismet, theosophy, I think it’s the only Top Ten hit about telepathy, I don’t think there’s any other. Pretty much all during the time I was in Blondie I was reading about this and then when I left in August of 1977, I went to California, ‘cause my girlfriend Lisa was an actress, and she went to Hollywood to pursue film and TV, and I went to join her. And while I was there I also read all this kind of stuff. There were all different sorts of things that I became aware. One of the wonderful things about this book by Colin Wilson is that he talks about all these writers, people like Madame Blavatsky, or Gurdjieff, or Yeats, you know, all these other people who talked about this kind of things. So I followed those things too.

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The Know, a band that deserved better luck: Gary Valentine, Joel Turrisi and Richard Dandrea at the Whisky A Go-Go, Los Angeles, in 1978.

So you were an avid reader, but what took you to become a writer?
I always wanted to write. As I said, I started out writing poetry.

Did you have that in mind by the time you moved to London? You didn’t write any books before you left the US.
What happened was, you know, I had my own band for a while, called The Know. I got the name because I was interested in this esoteric school cult called the Gnosticism. C. G. Jung and other people have written about it, it was a sort of early Christian group, so I got the name from that sort of idea. I had The Know for a couple of years and we played a lot, in L.A., in New York, we did a couple of recordings, but we didn’t get a major deal on all that, so I disbanded it, and then I played with Iggy Pop for a while. And then, in 1982, that’s when I stopped, and after that I went back to university. I started writing in the early ‘90s when I was still living in California, and I was writing some articles, book reviews, and things like that. So it took a long time.

Did you do that in order to make a living?
I was working at this famous bookshop called The Bodhi Tree in Los Angeles, a metaphysical spiritual bookshop. It was very famous and successful in the ‘80s and ‘90s. It doesn’t exist anymore, it closed down, but I worked there for quite a few years. I went back to university, I was back and forth to university, where I first got a degree in Philosophy. I thought I was going to teach Philosophy, it was my career decision through the ‘80s. But then I didn’t follow that up. I stayed in California. I ended up starting a Ph.D. program in English literature at the University of Southern California, but I disliked the academic atmosphere at the time.

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Cover of The Know’s first single featuring “The First One” and “Tomorrow Belongs To You”. Blondie used to play the first song before Gary left.

Which was completely different to what you were coming from.
I was just trying to know what to do with myself, that’s what happened. I wanted to write, but in between, stopping playing music in ’82 to coming here in ’86, it was a 14-year period where I was trying to find what to do musically. I also worked as a science writer, because I’d written some book reviews and articles about popular science. At the time I’d dropped out of this Ph.D. program, as I said, because I hated the environment. I didn’t know what to do of myself and my wife said “you have to find a job, why don’t you apply for this science writer job?” She saw the advertisement in the paper. And I thought “ok I’ll do that, I’ll never get the job, but I’ll make her happy” I had no background in science, only academic background in Philosophy. But in any case they got  back and said “when do you want to start?” So I got the job. I should never have gotten it, but I got it. So I was working as a writer. I wasn’t writing about anything I really wanted to write, but I was writing for the university. That was definitely not what I wanted to do! I really went though a kind of crisis at the time. My marriage fell apart… I went through this thing, you know, “my God!” It was a classic midlife crisis. I was approaching 40.

Yes, I’ve been there…
Basically everything fell apart. And that’s what led me coming here. My life fell apart in Los Angeles. I had been in the Czech Republic in late ’95. The magazine I worked for, called Gnosis Magazine, they sponsored a conference there about the Rosicrucians. Don’t ask me about the Rosicrucians! (laughs) At that conference I met lots of people from here, and they said to me “if you wanna change the scenery, if you want to get away from L.A., you can hang out with us” Initially I wasn’t planning to move here. I was gonna hang out for a while and see what happened, because I didn’t know what to do of myself. The bookstore basically asked me to leave, but they paid me the rest of the money I would have had, they gave me a chunk of money. I had a little bit of freedom.

gary-turn-offThat was enough for the airplane…
Yeah, enough for that and enough to get by for a while. I mean, you’re 40 years old, you try to do now what you always wanted to do, which was to write, to live as a writer. And once I made that decision, it  just started happening in many ways. I got a lot of work. I wrote for a lot of magazines. I wrote for Mojo, The Guardian, The Independent and all that, and then I was commissioned to do the first book, “Turn Off Your Mind: The Mystic Sixties and the Dark Side of the Age of Aquarius” in 1999. It came out in 2001, I think.

Out of all the people you wrote about, which would be your favourite one? Let me take a guess. Ouspensky? I guess that was much appealing to you.
Yes, P. D. Ouspensky. He was one of the people I read about early on, when I first became interested in this. He’s the most honest follower of Gurdjieff. He was this very enigmatic Greek-Armenian esoteric teacher. Ouspensky was also a very important thinker, and a sort of philosopher in his own right. And he wrote this book, “A New Model of the Universe”, that came out in the 1930’s. He just explored lots of different ideas. About time, about all the dimensions, about the pyramids. It was kind of full of lots of different stuff, and at the time it was so exciting. So I did a book on him.

What about you most recent book about “Beyond the Robot: The Life and Work of Colin Wilson”?
That’s an important book for me because his work got me interested in all this in the first place, and I developed a friendship with him. He’s most known for his first book, “The Outsider” that came out in 1956 here in England.

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Does he live here in London?
Well, he died a few years ago, in 2013. And that’s the reason why I wrote a book about him. It’s a biography but also a study of all his ideas. He wrote many books, about a hundred. He was very much involved in existentialism and in consciousness and this kind of, what you call “peak experiences”, moments of creativity, moments of affirmation where you can feel this incredible sense of power. He studies that in different ways in his work. When you do a book about somebody, the more you get into the process of writing, it becomes very real in some way. I remember when I was doing my book on Madame Blavatsky (“Madame Blavatsky: The Mother of Modern Spirituality”), this very eccentric Russian woman in the 19th century…

All these interesting characters.
Very interesting! They’re all very interesting characters because they have very interesting lives, they travelled a lot. They were “on the outside”, someone can say they were the rock’n’rollers of their time.

There’s definitely a link there.
She spent many years in Tibet. This was during a time when Tibet wasn’t open to foreigners, and certainly not to women. And when I was writing about this, I’d go outside, and I’d feel this weird kind of dissidence, as it felt as I’d just spent several hours in the Himalayas. She’s somebody I didn’t know much about, or I hadn’t read as much about before, so writing that book was a  learning experience to me. And I came to like her quite a bit. She’s a remarkable character. To do all those incredible things that she did as a woman in the late 19th century, now that was really something.

Are all your books currently available in bookstores here in London?
Not so much in the main chains, but in specialized bookshops. There’s a famous book shop in the West End that’s been there forever, people like Aleister Crowley used to go and buy books there in the early 20th century.

gary-crwleySo, by the way, you did a book on him called “Aleister Crowley: Magick, Rock and Roll, and the Wickedest Man in the World” Why do you think Crowley is much liked and followed by rock musicians and fans? Do you think he represents a kind of first step to the world of the occult?
I guess probably for most people he’s the one who introduced them to it, specially the ones in the rock world. But Crowley wasn’t one of these very eccentric unconventional characters, and he was rediscovered in the 1960’s. He’s like a proto hippie, in the sense that, you know, he experimented with lots of drugs, free love, polymorphous perversity… Sex was the main thing for him, and all that. He was very unconventional, he rebelled against his time. There’s a book by Richard Cavendish called “The Black Arts” that came out I guess in 1966…

I have a book by him in Spanish at home, but I cannot remember the name now.
Probably “The Black Arts”, a book that  became very popular. People like Mick Jagger, etc., they were reading this book. That’s one of the reasons why I wrote my book about Crowley. In the ‘60s there was a connection between the occult and pop culture. My first book “Turn Off Your Mind” is about that. But what happened with the ‘70s is that it kind of dropped away, it became specialized. But Crowley stayed as a kind of icon for the rock world. Black Sabbath knew that.

Not to mention Jimmy Page…
Yeah, but if you look at the cover of the Beatles’ “Sgt. Pepper’s”, Crowley is there, Jung is there, Aldous Huxley…So Crowley became popular in the ‘60s an then was rediscovered. He died in 1947, and a biography about him came out in the early ‘50s, but he didn’t become this huge icon until the Beatles put him on the “Sgt. Pepper’s” cover. And people like Kenneth Anger became aware of him. There was a well-known underground newspaper here at the time called The International Times, and they did a big article about Crowley, as I said, like a proto hippie. Rediscovering him and also looking back, and everybody saw that. This was in 1966 or something. Then in the ‘70s people like Jimmy page or David Bowie were into it, but even today people are rediscovering him all the time. You see his face nowadays almost as much as you see Marilyn’s, or Che Guevara’s.

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Crowley on the cover of “Sgt. Pepper’s” (see yellow arrow)

Which, by the way, makes me realize they never did a movie about him.
Not a good one, no.

Oh, was there a bad one then?
Well there’s one that was called “Chemical Wedding” or something, which was out a few years ago. It didn’t get wide distribution, as it wasn’t very good. But there’s characters based on him in some films, horror films and all that. But it would be an interesting thing to do.

Are you more comfortable with being a biographer or would you rather write about their works, like you did with Jung, Swedenborg or Steiner?
The thing with biographies is that, there’s a beginning and there’s an end. You’d be writing about when they’re born, and when they die. I like a kind of story. But what I like about these people are their ideas, or as much part of their life as anything else, so I can explore their ideas through their life. But I’ve also done books about histories. “Turn Off Their Minds” is about the whole 1960’s. Another one I did called “The Secret Teachers of the Western World” is about basically the history of the West seen through an esoteric interpretation philosophy.

So you’ve always been a curious kind of person. Which is fine, if you’re not curious, what can you do about it?
Yes! I’m interested in most of the things I like to think and reflect about. I’m also interested in seeing patterns between things, you know.

How do you work when you write a biography? Do you go to the very places things happened? Like Crowley in Italy?
Sometimes. It depends. First I read as much as I possibly can about them. Their own work, biographies of them, interviews with them, that kind of thing. This most recent book about Colin Wilson, I know his family, so I’ve spoken with them. Mostly is about gathering information. I go to the British Library a lot, and I do interviews with people.

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Has it ever influenced you? You researched a lot about esotericism. Have you ever gone through paranormal experiences, or out of this world? Maybe it’s a silly question…
I wouldn’t say anything fantastic. As I said, when we talked about that song “Presence, Dear”, I had experiences of that kind. I’ve written about precognitive dreams, but it was nothing very dramatic. I think most of us have little experiences of these kinds of things, like telepathy. But we don’t pay attention to them very much. But because I’m interested in all that stuff, as I write about consciousness, I may be much more aware of paying attention to these things when they happen. In general, my philosophy in life is that, I’ll put it this way, in a negative way, I don’t believe in the standard scientific materialist explanations. I’m very much interested in trying to put together a picture of what other stuff means. Esoteric ideas, spiritual or supernatural experiences. What I found interesting about all the people I write about is that I like to find similarities between them. What happens with a lot of these different groups is that people that are into Steiner, or into Jung, or into Gurdjieff, they don’t talk to each other. If you know enough about them, there are different ideas. They’re talking about the same, but they use different languages.

Are you working on a new book? Have you already chose who will be the next character you’ll write about?
Yes, there’s a book I’m working on that will be due at the end of the year. The title is “The Lost Knowledge of the Imagination” Basically it’s exploring this other mode of knowing. We know the scientific analytical way to understand things, you know, we break things down and then tear them to pieces. This is more about intuition, it’s more about how imagination is not only something that creates unreal things, it’s actually something that allows us to understand something in its kind of inner aspect. I’m looking at different people, different poets, different kind of philosophers and writers who talk about this sort of thing. It’s a theme that’s in most of my books. There’s a historian of the occult called James Webb, and he called it “rejected knowledge”

Was he the inspiration for your new book?
Well, he’s someone I read about quite some time ago. Something starts out and you get interested in it, and gradually you became more and more focused on it, and then you start to see how different things feed into this idea. In many ways I wind up writing about the same kind of thing, but from a different perspective, it all turns out to be about the same.

This will be your book number…
This is the 20th. I try to make a living out of writing, so I have to come up with other ideas.

My last questions are gonna be again about music, so let’s go back to it.
Oh, sure.

Do you still play or go to shows?
No, I don’t. I have to say “no”. I haven’t listened to any kind of pop music or anything like that for a very long time, I mean, I did have a band again…

Not The Know, right? Because you never got a recording contract, although they got to be quite popular in the USA at the time.
Yes, L.A. and New York, we went back and forth a lot. What happened was, when I moved here in the beginning of ’96, out of the blue Chris Stein got in touch with me. And he asked me to come back to New York and play again. That was the last thing I thought, you know, whatever happened. I figured it out, “well, I’m 40, I’ll never have this chance again, so why not?” So I went to New York and started playing with Blondie again. We did some shows in ’97 We did some big festivals in the States, and we even recorded a song of mine.

“Amor Fati”
Yeah, right. It’s a song I used to do with my band The Know, and we recorded it. Long story short, it all turned out not to work. I may be the only person to get kicked out of the same band twice.

Yeah.
With 20 years in between. But what happened is that when I went back to play with them, I started writing songs again.

Frank Infante wasn’t there anyway…
No, he wasn’t there. They hadn’t played together for a long time, so they tried to put the band back together. You know, Chris, Debbie, Clem, the guy who played bass (I forgot his name). and Jimmy. I was playing second guitar. But, you know, “no, thanks”. But then I had written all these songs, all new songs, so when I came back here from this Blondie fiasco with lots of new songs, my girlfriend at the time played violin, and so I decided to, you know, “what are we gonna do with all these songs? They were supposed to be on Blondie’s album, and I’m not gonna be there” So we just decided to put a band together for a while. We played around London and we did quite a few gigs. So that’s the last thing we did, we stopped doing it in 2000. That was the last time I played.

You didn’t record?
Yes we did, that stuff is online, I think. But it wasn’t released.

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Oakville, Canada, Aug. 1981: Iggy and his band (Gary on the right) warming up for the Detroit show when they opened for the Stones. If only they had known what was to happen…

Back to Blondie, after you were kicked out of the band, you played with Iggy in 1981. It was an all-star band that included Clem Burke, Carlos Alomar, Rob Duprey and Mike Page. Last year we did an article on the magazine about the night the band opened for the Stones that year.
Hahahaha! (laughs)

That’s the show where the people threw all kinds of stuff to the band onstage. What do you remember about that night?
Yes, we opened for the Stones in Detroit, at the Silverdome, and Santana was also on the bill.  You know, it’s a huge arena, 80,000 people or something like that, and we played before Santana. We only had this tiny little spot onstage, you couldn’t use the whole set. Nobody was there to see Iggy Pop, they were there to see the Stones. So during our show, out of this darkness (it was like looking at the Grand Canyon), you saw all this stuff coming at you! You know, shoes and everything, they threw everything they could possibly get their hands on. And at the end of the show, Bill Graham, the promoter, after somebody collected everything, he went out with Iggy, ‘cause Iggy was so pissed off… He said, you know “five sneakers, ten big lighters…” It was like he was saving anything that was thrown at us!

So how come Santana didn’t get more stuff than you? They should have been the ones!
Hahahaha! (laughs) I think that was also because it was Detroit, and he was the homeboy.

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Gary at home in London, today. You’ve come a long way, boy…

While in London you were part of a music project along Lora Logic from X-Ray Spex, and then you formed Fire Escape with violin player Ruth Jones.

I forgot I got into that! Yes, we recorded something, and she put it out on some CD, I don’t know where it is anymore.

Last question now, and I hope you enjoyed the interview. It’s a long story!
Oh yes, absolutamente! (in perfect Spanish)

Ok, having lived in New York and L.A., I imagined you knew some Spanish.
Hola qué tal? Cómo están ustedes? (laughs)

Were you surprised after being contacted by a magazine from Argentina. And what do you know about our country?
Yes, I’ve been flattered, thank you. Other than having read of Borges quite a bit…

Oh you read him?
Oh, I did, and I like his short stories very much but, to tell you the truth, I don’t know much at all. I have to say I’m wealthily ignorant, I’ll have to learn more about that.

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Gary and journalist take a selfie. London. November 2016 (Photo: M. Sonaglioni)

Have you ever been in South America at all?
No, never visited South America. It’s a funny thing, because all that time I lived in Los Angeles, and I regret it now, I didn’t even go to Mexico. All I thought about was Europe. I’d always had this feeling for Europe. But a couple of my books were published in Brazil, and there are also a couple of books in Spanish, they were published by Atalanta Press and they may be available in Argentina.