UNA CHARLA CON GARY LACHMAN EN LONDRES: BLONDIE, LITERATURA, ESOTERISMO, PUNK ROCK Y OTRA VEZ BLONDIE

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Publicado en Revista Madhouse el 27 de abril de 2017

Antes de decidirse a dejar atrás su carrera de músico de rock, Gary Lachman tuvo un lugar privilegiado como testigo de la escena del rock neoyorquino que comenzaba a gestarse a mediados de los 70. Fue cuando bajo el nombre artístico de Gary Valentine, y en su rol de bajista, integró las filas de Blondie, con quienes registró el primer disco de la banda, un álbum insigne de un género que ni siquiera aún tenía nombre propio (proto punk, new wave, rock de New York) y que remitía al pop más puro remiscente del sonido de las dos décadas anteriores.

Eran tiempos de canciones cortas y efectivas fieles al estilo, y en su paso por uno de los grupos fundamentales del género, Lachman no titubeó a la hora de aportar de puño y letra títulos como “X Offender” o “(I’m Always Touched By Your) Presence, Dear”, que pasarían a integrar el catálogo de los grandes clásicos del combo de Debbie Harry y Cía. No conforme con las políticas internas de la banda, Lachman abandonó Blondie un par de años más tarde. Fue cuando, tras probar suerte en otras aguas, decidió dejar atrás su país de origen y se mudó a Inglaterra para finalmente plasmar su sueño inicial, el de escritor especializado en ocultismo y esoterismo, un interés que ya lo había cautivado en sus días de rock’n’roll, y con el cual ya lleva más de 20 libros editados. MADHOUSE habló con Lachman de de los años dorados de los inicios del punk neoyorquino, de sus días junto a Blondie y de su inusual carrera en esta entrevista exclusiva, la primera en la historia para un medio sudamericano, realizada un frío mediodía de noviembre pasado en su casa de West Hampstead, al noroeste de Londres.

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Un afiche o tal vez volante de Angel And The Snake, una de las bandas de donde se originó Blondie. El mismo anuncia un show en el CBGB, allá por 1974

En 2016 se cumple el 40 aniversario de la edición del primer álbum de Blondie. ¿Cuáles son tus reflexiones y recuerdos de la grabación de aquel disco?
Pienso que para esta época (N.: esta nota fue hecha a fines de 2016), en aquel año, a fines de 1976, estábamos en el estudio… Si es que eso no fue algo antes, no lo recuerdo con exactitud. Creo que el álbum se editó a fines del ’76 pero, está bien, finalmente lo vimos en 1977, ahí fue cuando lo distribuimos y todo eso. No tuvo mayor impacto fuera de la gente de culto a la banda que nos seguía, ya fuere el rockero neoyorquino, el de la new wave o como quieras llamarlo. O del punk. No éramos punks, no lo llamábamos “punk”, pero como fuere, nos llevó un tiempo. ¿Qué puedo decir? Fue algo fantástico.

La banda estaba muy metida en los 60. Las Ronettes, las Shangri-Las, y todo eso…
Sí. Esa es una de las cosas que sucedieron cuando Clem (N.: Burke, el legendario baterista de Blondie) y yo comenzamos a tocar, ya que Chris y Debbie (N: Stein y Harry, guitarrista y cantante del grupo) venían haciendo cosas hacía rato, de distintas fuentes o formatos. Habían tenido bandas de estilos diferentes, sabés. The Stilettos, Banzai Babies, Angel And The Snake, con las que no iban a ninguna parte. Y entonces Clem, a quien conocía de la secundaria, con quien habíamos estado en la misma escuela y nos conocíamos de adolescentes, comenzó a tocar con ellos. Y fue ahí cuando empecé a pasar tiempo en New York. Porque antes de la escena new wave, o la del punk, si es que querés llamarla así, existía lo que llamamos glitter, o glam rock. Así que era todo Bowie, Roxy Music, Lou Reed, ese tipo de cosas. Y había una escena en New York de todo eso. Y principalmente los New York Dolls, que eran la banda local por excelencia.

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La sección vocal de The Stilettos: Amanda Jones, Elda Gentile y una muy joven Debbie Harry

Escena que consistía básicamente en bandas locales, ¿verdad?
En 1973, cuando comencé a enterarme de eso, los talentos principales de la escena glitter eran bandas como los New York Dolls. El lugar en el que solían tocar, el Mercer Arts Center, literalmente se derrumbó y entonces las bandas se dispersaron. La pregunta era “¿adónde ir? ¿dónde tocar?”… Y había un lugar en el East Side llamado Club 82, que tradicionalmente había sido un bar de travestis. Bueno, todavía lo seguía siendo, pero les permitían a las bandas tocar allí varias noches a la semana. Y de hecho ese fue el primer lugar en el que vi a Chris y Debbie. Por entonces se llamaban The Stilettos (N. Además del dúo mencionado, en esa banda estaban también Fred Smith, Amanda Jones, Elda Gentile, Rosie Ross y Billy O’Connor).

Ok, entonces los Stilettos tocaban allí, y te fuiste especialmente hasta ahí para verlos…
Bueno, tal vez fue para verlos, porque yo andaba por ahí, en medio de todo eso. Y gente como Bowie y Lou Reed siempre iban a lugares como el Club 82. Lo leíamos en las revistas, así que acostumbrábamos a ir hasta allí par ver si los veíamos. Esto fue antes que me ponga a tocar… Conté todas esas historias en mi libro “New York Rocker”.

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“New York Rocker”, una muy bien lograda biografía de Gary y un mejor retrato de la escena punk y proto-punk de la NY de los ’70

Supongo que veían las fotos en revistas como Rock Scene.
Sí, principalmente Rock Scene y todas esas, y entonces quizás decías “¡vamos para allá!”, y pasabas un rato en el lugar. Básicamente lo que sucedió es que Fred Smith, al bajista de Blondie, dejó al grupo para unirse a Television. Tom Verlaine había echado a Richard Hell, y entonces Hell puso en marcha su nueva banda junto a Johnny Thunders de los New York Dolls y luego los Heartbreakers. Así que Blondie necesitaba un nuevo bajista, y yo ya andaba dando vueltas por ahí… Tenía la imagen para el grupo. Quiero decir, usaba lentes oscuros todo el tiempo y vivía al borde, y todo eso. Casi que podía tocar algo, y eso era todo lo que necesitabas en aquel momento. No hacía falta que fueras un músico excepcional. Se trataba de tener actitud. Audicioné para ellos y funcionó, por lo que me puse a tocar en la banda. Eso fue a principios de 1975, en marzo o abril de ese año. De ahí en más, se unió al grupo Jimmy Destri (N.: tecladista de Blondie), y empezamos a escribir canciones. Cuando recién me uní al grupo, Chris y Debbie hacían muchos covers. Tenían algunas canciones originales, pero más que nada hacían versiones. Y aún existía esa cosa amanerada gay del Glitter. Jimmy, Clem y yo éramos más jóvenes. Yo había crecido en los 60 y la música que sonaba en la radio era siempre música pop. Ya sabés: los Beatles, los Stones, Motown, los Byrds, todo eso. Había grandes canciones. Así que nos pusimos a escribir las nuestras.

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En los 70, Harry, Stein, y Valentine vivían en un loft sito en un edificio de tres pisos en el 266 Bowery Lane (barrio de avería por entonces), sobre una licorería y proveeduría de insumos para restaurantes llamada Globe Slicers

Siempre fui de pensar que esa fue una de las mejores épocas en la historia del rock, la de New York a comienzos de los 70, donde pasaban grandes cosas, a pesar de que todavía era una ciudad difícil.
Era una ciudad muy dura, y al mismo tiempo todo ocurría dentro del mismo área, ya sea el Lower East Side, o el East Village. El CBGB estaba en el el Bowery. Y nosotros teníamos el loft de Blondie y…

Y también estaba el de Arturo Vega.
Sí, él también tenía uno, a la vuelta de la esquina del nuestro.

¡Perdón por interrumpir!
No, está bien. Mirá, antes de que tuviéramos nuestro propio loft, solíamos ensayar en el de Arturo, así que también íbamos allí, al igual que los Ramones. Pero el CBGB estaba a la vuelta de la esquina de ahí, y entonces era un área de la ciudad por la que andaba todo el mundo. Ahí estaba el club, el lugar donde ensayabas, o bien, si salías a caminar para dar un paseo, te los encontrabas a todos en la calle. Era una escena realmente auténtica, ya que sucedía en esa parte de la ciudad. Entonces nos pusimos a escribir todas esas canciones, y todas tenían esa cosa de los ’60. Y ese look con las corbatas finitas y los trajes, y todo eso.

¿Cómo se llevaban con los otros grupos? Sé que eran muy amigos de los Ramones, o de los Dolls.
Mirá, al comienzo todo el mundo iba a ver tocar a todo el mundo. Entonces, la primera vez que tocamos en el CBGB, había tres o cuatro miembros de cada una de las bandas en la audiencia, y el resto era gente común. Hacíamos todos los show juntos. Los Ramones, los Talking Heads, los Heartbreakers…Y después había otro tipo de público, el de Patti Smith, o el de Television, que tenían un estilo propio.

Que era más intelectual.
Bueno, eran más serios, o como quieras llamarlo, porque no era el mismo que el de los demás. Las otras bandas eran más, digámoslo así, rockeras. Acostumbrábamos ir a los lofts y a las fiestas de los otros, y también nos veíamos en los bares de la zona a la hora del desayuno, o cuando fuera. También había otros grupos fuera de la escena que no eran conocidos, y que eran muy buenos, como The Miamis, que existían desde hacía mucho tiempo, y que hacían canciones satíricas, o que hablaban de actualidad, de cosas que pasaban en aquel tiempo. Había mucha música dando vueltas por ahí.

Y cuando se encontraban con las bandas de la escena en esos cafés, o donde fuera, ¿compartían la idea de llegar a grabar un disco, o lo hacían simplemente por diversión?
Creo que todos lo considerábamos así. Seguramente lo veía así, que íbamos a grabar un disco, y que yo iba a escribir un hit. Tenía esa confianza. Digo, lo hacés porque te encanta hacerlo pero, sí, se sentía que algo estaba comenzando y, ¿no fue Patti Smith quien obtuvo el primer contrato?

Sí, así fue.
Sí, ella consiguió uno, y después los Ramones, Television y los Talking Heads, adenás de nosotros. Entonces de repente la gente de la industria discográfica, que siempre estaban en el Centro, empezaron a acercarse a ese área espeluznante y asquerosa de la ciudad.

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De izq. a der., una de las primeras fotos de Blondie con Destri, Stein, Harry, Burke y Valentine: todos muy jóvenes y muy pelilargos.

¿Qué hacían en aquel momento para ganarse la vida, ya que eventualmente todavía no podían vivir de la música?
Cualquier cosa que pudiéramos hacer. Inicialmente no ganábamos nada de dinero. Con mucha suerte ganabas 10 dólares por noche. Antes de comenzar a tocar, trabajaba de mensajero, repartiendo cosas por ahí.

Eran todos muy jóvenes. Me pregunto si algunos aún vivían con sus padres.
Bueno, Jimmy todavía lo hacía, y yo me había ido de casa a los dieciocho, así que ya estaba viviendo en New York. Lo que quiero decir es, no podía vivir en mi casa y al mismo tiempo dedicarme a tocar, así que me aceptaron de entrada. Vivía con ellos en un departamento chico que tenían en Little Italy. De ahí nos mudamos al loft, en la zona del Bowery, que quedaba muy cerca, y a 1 cuadra del CBGB. Así que el CBGB, el loft de los Ramones, el de Blondie, la casa de William Burroughs, estaba todo ahí.

Todo muy cerca.
Todo quedaba cerca y te veías con todos en la vecindad, básicamente. Clem había venido aquí a Londres a fines del ’75, y cuando volvió, trajo un montón de música, y escuchábamos todo eso, y fue así como decidimos escribir muchas canciones nuevas. Y aparte practicábamos mucho, tocábamos muchísimo. Todavía no hacíamos shows en aquel momento.

Bueno, eso de depender de alguien que te traiga los discos de afuera era algo muy común.
Así es, y uno de los álbumes que trajo fue el de Dr. Feelgood, que era ese tipo de música de rock punk de pub, con Wilko Johnson y todo eso, y eran realmente buenos.

Siempre creí que los 70 en los EE.UU., principalmente en New York, fueron el equivalente a los 60 en Inglaterra.
Bueno, creo que lo que sucedió en New York en los 70 fue como “la última flor”, porque también se trató de volver a las fuentes del rock’n’roll. Quiero decir, ahí es cuando comenzó eso de la nostalgia del rock’n’roll. Entonces había bandas como Sha-Na-Na, o cuando volvió Chuck Berry, que hacían todo ese tipo de material de los ‘50s, tipo doo-wop, y sólo habían pasado 15 años, por lo que sucedía en New York tenía mucho que ver con eso, ya que básicamente se trataba de volver a la forma más simple del rock fundamental. Tres o cuatro tonos, de manera corta y rápida. Entonces no tenías que tener esa idea de que necesitabas ser un gran músico. Hacia fines de los 60 o principios de los 70, estaban Emerson, Lake and Palmer, o Yes, toda esa cosa wagneriana, algo operístico, que estaba muy lejos del rock’n’roll.

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Más fotos de los inicios de Blondie, aquí sin Destri pero con los mismos pelos laaargos

Bueno, ¡entonces ustedes probablemente nos salvaron de todo eso!
(Sonríe) Digo, me resultaba inescuchable. Ya no escucho mucho rock o pop, pero si lo hago, es todo material de los ‘60s o los 70. A veces miro videos en YouTube y es como si fuera “¡oh, mostrame lo grandioso que sos como guitarrista!”… Una de las cosas que se han perdido es esa noción de canción de tres minutos, todo tiene que ser largo…

Entiendo que de muy joven tocabas el piano. ¿Cómo fueron tus primeros días en la música, antes de Blondie? ¿Eras el tipo de persona que se quedaba en casa y escuchaba discos todo el tiempo?
Escuchaba música, pero realmente no era músico. Conocía muchísimos músicos en mi ciudad. Conocía a Clem porque él tocaba en bandas, y durante mi adolescencia en New Jersey, donde crecí, yo acostumbraba a ir a ver a su grupo cuando tocaban en bailes. Y entonces, como dije, llegué a conocer a muchos músicos. Y cuando llegó el momento de tocar en New York estaba mejor equipado, en el sentido que sólo conocía unas pocas cosas, no tenía toda una historia de aprender cómo tocar la guitarra. Siempre había tocado en bandas de zapadas, lo que se dice “bandas de garage”, zapando y tocando, sin ser realmente un músico. Pero escuchaba muchísima música. Todas las bandas de la invasión británica, Motown, las del San Francisco sound, y todo eso. Fue recién a comienzos de los 70 cuando me volví más consciente de algo en lo que estaba metido, como David Bowie, New York Dolls, Mott The Hoople…

¡Justamente acabo de ver en vivo a Ian Hunter en Shepherd’s Bush hace unos 10 días! Sabés, nunca estuvo en Sudamérica, y probablemente nunca lo haga.
Oh, ¡eso es fantástico! Creo que lo vi en el ’74. Vi a Mott The Hoople cuando Queen abrió para ellos. ¡Imaginate, Queen fueron sus teloneros! (risas) Pero sí, estaba metido en todo eso, Lou Reed y demás. Era extraño porque la mayoría de la gente de donde yo venía, en New Jersey, escuchaban a los Grateful Dead, a Santana, a los Allman Brothers…Clem solía estar en una banda que hacía canciones de los Allman Brothers, y ese tipo de cosas, pero una vez que me enteré de Bowie y ese mundo extraño donde se maquillaban y usaban esas ropas, con esa extraña ambigüedad sexual… Era algo demasiado raro para el resto de la gente, así que, al interesarme en todo eso, me volví una suerte de outsider dentro de la escena habitual.

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Los NY Dolls en la Academy Of Music: sexo, drogas y rock and roll. Y más drogas.

¿También escuchabas a Alice Cooper?
Sí, pero viste, no era alguien que me interesara mucho.,, Lo mismo con Kiss. Era todo como “demasiado”. Recuerdo la vez en que los New York Dolls tocaron en el Día de San Valentín, en 1974. El lugar se llamaba Academy Of Music, en la calle 14, un lugar muy grande para tocar. Y cuando llegué allí, no sabía con qué me iba a encontrar. Todo el mundo usaba maquillaje y estaba completamente drogado. Lo que era genial de los Dolls era que no precisaban tocar un tipo de música que fuera fantástico, simplemente hacían buen rock, música simple. Y lo que había sucedido en New York fue una reacción a todo eso. Y en cuanto a Television, cuando tocaban, se ponían la ropa que fuera que encontraban en la tienda de caridad. No tenían un look. Eso fue hasta que Richard Hell empezó a romperse la remera. Pasó de ser todo extravagante y muy colorido, a algo monótono y simple. Lo que fue muy excitante, fue como decir “vos podés hacerlo” No necesité estudiar guitarra durante años. Sólo tuve que agarrarla y ponerme a tocarla con mucha actitud.

Y aún así podías hacer grandes canciones. Más que nada se trataba de gente que se juntaba y tocaba el tipo de música que les gustaba.
Sí. Lo que quiero decir, cuando empecé a tocar en Blondie, Clem era indudablemente el mejor de sus músicos. Chris podía tocar guitarra, pero siempre tuvo una manera excéntrica de hacerlo. Y, desde ya, Debbie podía cantar. No éramos profesionales, pero eso fue lo que lo convirtió en algo real porque, digo, cuando en “Angie” Mick Jagger cantaba “sin dinero en nuestros abrigos…” ¿Cuándo había sido la última vez que Mick no había tenido dinero? (Risas) ¡Nosotros realmente no teníamos nada de plata!

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La Rock Scene inmortaliza las sesiones de grabación del exitoso single “X Offender”, compuesto por Gary. Ahi se lo puede ver a Richard Hell, que se dio una vuelta para agregar unas partes con su bajo.

Pero sí supongo tuvieron un montón de apoyo de parte de la prensa, lo que los ayudó muchísimo.
Por supuesto, mayormente de revistas como Rock Scene, y también del Soho Weekly News. A los del Village Voice les llevó un buen tiempo hacerlo.

¿Recordás cómo fue que conociste a Chris y Debbie?
Bueno, la primera vez que los vi fue en el Club 82, pero que los conocí, fue en un show en que Clem ya estaba tocando con ellos, y esa vez tocaron en un bar en Wall Street, el distrito financiero de New York. No puedo recordar el nombre del lugar ahora. Pero no tenía nada de lujoso, no había escenario. Tenías que sentarte en el piso.

Yo todavía iría a lugares así hoy día…
Oh sí, estaba bien. Debbie cantando, Chris en guitarra, aún estaba Fred Smith, y Clem en batería. Recuerdo solamente pasar el tiempo con ellos, y ahí fue cuando los conocí. Yo era el amigo de Clem, así que andaba con ellos cuando iba a New York.

Eras un amigo con privilegios.
Bueno, creo que era como un groupie, inicialmente, y entonces lo que sucedió es que Fred Smith se fue de la banda para unirse a Television, y Clem me dijo “¿por qué no venís para una audición?” Yo podía tocar el bajo un poquito. En ese momento vivía en East End Street, en lo que se llama básicamente “el frente de un local”. Era una tienda, pero alguien le había pintado las ventanas de negro. Era un lugar para dormir, y yo vivía allí con un tipo que era un individuo muy extraño. Y ahí había un piano, un piano viejo, que tenía casi todas las teclas rotas, pero yo me las arreglaba para sacarle algunas notas.

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Mediados de los 70: Blondie toca en Mother’s. Según el libro de Gary, esto era “un bar gay en la 23rd Street enfrente del Chelsea Hotel”. La dirección exacta es 267 W. 23rd Street, entre Seventh y Eighth

Entonces sí ya tocabas el piano…
No es que lo tocara, realmente, solo podía tocar unas pocas notas. De hecho, lo primero que quise hacer era escribir poesía, y ser poeta. Pasé muchísimo tiempo escribiendo algo de poesía, y eso se transformó de alguna manera en ponerme a escribir canciones. Entonces Clem me llevó a la zona uptown, al lugar donde ensayaba Blondie, cerca de Port Authority, en uno de esos edificios de oficinas. Muchos de esos lugares se habían vuelto salas de ensayo, y ellos tenían una, y ahí fui. Nos pusimos a tocar e hicimos “Live With Me”, la canción de los Stones… (Piensa) ¿del álbum “Beggars Banquet”?

No, esa está en “Let It Bleed”.
¡Claro! Era una canción que Chris conocía, ¡y fue como que nos pusimos a tocarla eternamente! Y le caí bien a Chris. Y entonces Clem dijo “tocá alguna de tus canciones”. Había un piano, así que fui y toqué algo, y todos me dijeron “¡OK, muy bien!” Pero yo tenía que volver a mi casa, porque mis padres no querían que yo tocara en una banda de rock. Tenía que tomar una decisión, y entonces les dije “adiós”. No tenía dónde vivir. Durante un tiempo había estado durmiendo en distintas casas de personas amigas, pero eventualmente Debbie y Chris me dijeron “podés venir a vivir con nosotros” Era un departamento muy chico pero, así y todo, era más grande que el living de esta casa. Vivían en Little Italy. Eso fue en la primavera de 1975. Y poco después conseguimos el loft en el Bowery.

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El anuncio de los conciertos de Blondie en el CBGB que marcaron el debut de Gary. Esto fue del 16 al 27 de julio del ’75, en un festival de rock con los talentos neoyorquinos que aún no habían grabado. En la grilla figuran algunos nombres conocidos…

¡Y te pusiste a tocar con Blondie!
¡Y comencé a tocar! Mi primer show con ellos fue en el CBGB en julio de 1975, en un evento que se llamó “Fin de Semana de las Bandas de Rock Sin Contrato”, o algo similar. No se le decía Punk Rock, ni nada de eso. O tal vez era “Festival de Bandas de Rock Underground Sin Contrato” Y ahí podías ver a Blondie, Talking Heads, Patti Smith, a los Ramones…

¿Por qué elegiste “Gary Valentine” como nombre artístico?
Fue porque en aquel momento, de alguna manera quería tener una nueva identidad. Esa era la idea principal, la de reinventarse. Y estaba toda esa gente alrededor con nombres distintos. Tenías a Johnny Thunders, Richard Hell, Alan Suicide… Era todo estilo oscuro y violento, y yo quería sonar más alegre, más optimista. Mi escritor favorito de aquellos tiempos era Henry Miller, pero su segundo nombre era “Valentine”. Henry Valentine Miller. Me identificaba mucho con él, por entonces. Porque él escribía sobre vivir en New York, y pasaba hambre, y trabajaba como mensajero. Y yo estaba pasando por lo mismo, así que de cierta forma incorporé su nombre.

¿Lo decidiste vos solo? ¿O fue algo que también sugirieron los otros integrantes del grupo?
Fui yo. Como dije antes, quería reinventarme. Yo era la última persona de este mundo en la que alguien hubiera pensado podía convertirse en músico, mucho menos escribir una canción y grabarla. Era alguien que solo andaba con otros músicos, así que resultaba muy improbable. Solamente quería hacer algo. Lo que sea. Poeta, artista, escritor, algo en ese estilo, y una vez que escribí canciones y la gente me dijo “¡Yeah!”, supe que podía hacerlo. Y eso te transforma, sabés.gary-ny-rocker-revista

Por entonces no lo llamaban “punk”
No, no lo llamábamos “punk”. De repente un día vimos todos esos posters que decían “¡el punk está llegando!” Recuerdo que la gente pensaba “debe ser alguna banda de New Jersey” Porque en aquel momento nadie en New York se hacía llamar “punk”.

gary-ny-rocker-revista-360x530Había que ponerle algún rótulo…
Pero sí estaba la revista que se llamaba “Punk”

¿La de Legs McNeil?
Sí, la de Legs y John Holmstrom. Enfantizaban sólo uno de los aspectos, era más que nada sobre los Ramones, Richard Hell, y todo eso. Pero había una muy buena revista que se llamaba New York Rocker. De ahí saqué el título para mi libro. La había fundado Alan Betrock, que realmente fue uno de los primeros productores de Blondie. Fue él quien nos llevó al estudio para hacer las primeras grabaciones, como “Platinum Blonde” y otras que formaron parte de aquel EP con los demos de 1975. Creo que ninguna de ellas sobrevivió. Bueno, una sí lo hizo, la que llamábamos “The Disco Song”, que luego se convirtió en “Heart Of Glass” Ya sabés, fue un gran éxito.

¡Ni que lo digas! ¡Eras fan de las otras bandas de la escena de entonces? ¿O tenías alguna favorita?
Iba a verlas a todas todo el tiempo. Los Heartbreakers, los Ramones, Talking Heads, Suicide, y también a otros grupos como The Marbles o The Miamis, que nadie conoce, pero que también andaban por ahí. Solía ir a ver a todas, pero al final de cuentas, pensaba que “Marquee Moon”, el primer álbum de Television, fue probablemente lo mejor que salió de ahí. Es una gran obra musical.

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1974 y el flyer de tres shows de Blondie. El del Mother’s marcó el debut de Jimmy Destri

Que encima era algo completamente diferente a lo que hacía el resto.
Es verdad, era algo muy diferente. Pero en aquel momento amaba a todas las bandas, iba a todos sus shows. Viste cómo era, los Ramones tenían ocho canciones. Y los Heartbreakers, seis o siete. ¡Pero era genial! Creo que Richard Hell, en cuestiones de actitud, fue realmente el espíritu detrás de mucho de lo que estaba ocurriendo.

Entonces, después de todo, la escena del punk en New York también tenía su parte “artística”, quiero decir, estaban los artistas como Patti Smith, y entonces también incluía poesía. ¿Cuándo creés que comenzó a cambiar?
Supongo que fue con el arribo de la idea del punk británico. Antes de eso, era una mezcla interesante de poesía, rock, arte y film. Acostumbrábamos a ir a lofts de gente en Soho y allí pasaban alguna película extraña…No tenía ningún nombre. “Rock de New York”, o “Rock Underground” Ni bien apareció ese sello simple, el de “punk”, entonces a todo el mundo en New Jersey, en Long Island o en Connecticut se les hizo fácil ponerse un alfiler de gancho, ir a New York y decir “¡hey somos punks!” Me refiero a lo de encajar en ese tipo de escena porque, originalmente, lo que pasaba en New York se asemejaba más a un viejo film de Fellini. Todos se vestían de negro y usaban lentes, fumaban, y nadie reaccionaba a nada. Tenías que esforzarte si querías lograr algún tipo de reacción.

¿Culparías a Malcolm McLaren por todo eso?
Bueno, el era el manager de los New York Dolls, y hubo un show famoso en el que Television abrió para los Dolls, cuando Richard Hell todavía estaba en la banda, y McLaren vio cuando Hell se arrancaba la remera. Creo que hasta lo invitó a volverse a Inglaterra. Pero Hell decidió quedarse y hacer lo suyo. Ya sabés, McLaren intentó convertir a los New York Dolls en una banda de rock comunista. Lo que quiero decir es, a ver, ¡vamos! (risas)

¡Qué pena que no funcionó! Pensalo…
Creo que se veían muy bien con eso de las letras rojas en el logo de la banda, pero era muy diferente. Debo decir que nunca me enganché con toda la parte inglesa del punk.

Antes de morir, en una entrevista que le hicieron en Buenos Aires, McLaren dijo que el legado más importante del punk fue eso de “hacelo vos mismo” ¿Coincidís con su opinión? ¿O bien qué considerarías fue lo mejor que dejó el punk? Digo, si es que dejó algo. O tal vez estés de acuerdo con lo que dijo McLaren…
No, ¡odiaría que fuera así! (Risas) Creo que efectivamente lo que sí sucedió fue el “post punk”, que marcó la diferencia entre la gente “en la onda”, y el resto. Hoy en día todo el mundo se viste de negro, y eso era algo muy excepcional, aún en los 70. Pienso que esa fue una manera de separar a las estrellas de la gente normal. Esa actitud de “hacelo vos mismo” estuvo bien, y creo que en estos tiempos, con todo este mundo digital, podés hacerlo vos mismo de forma mayor. En aquel entonces, tenías que encargarte de todas las grabaciones, copiar todo, hacer los panfletos…

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1977 y una linda foto de la sesión en el Bel Air Hotel en Los Angeles, California. La partida de Gary ya se acercaba…

Y los fanzines.
Sí, eso sí que fue realmente “hacerlo vos mismo” Y ahora todo el mundo tiene toda esta alta tecnología, y pueden hacer sus discos. Nosotros, con mucha suerte, teníamos un grabador a cassette.

Volviendo a Blondie, ¿considerás que tu contribución al grupo, que por entonces fue muy importante, fue suficientemente reconocida? O tal vez, si no fue así, ¿fue esa la razón por la que dejaste a la banda?
En verdad me fui porque en cierto momento quise tener mi propia banda. Resulta comprensible ahora que por entonces no hayan estado felices con la idea, porque yo escribía montones de canciones. Y porque tocaba guitarra. Pero yo quería hacer más que eso. Hubo una par de razones. También sentía que se estaba convirtiendo en “Debbie y su banda de apoyo”, y nosotros no éramos eso. Todos trabajábamos en conjunto, trabajábamos muy duro. Se trataba de un todo, y no de una cantante y una banda.

Pero eso es algo que suele ocurrir con muchos grupos…
Es la historia de siempre, ¿no? Digo, por entonces yo tenía 20 años, y me di cuenta de todo más tarde. A veces te borran de la historia, pero otras veces no pasa eso. Todo depende de quien la escriba. Pero a esta altura, 40 años después, está bien. Estoy consolidado de manera justa, y un par de las canciones que escribí fueron muy importantes en aquellos días.

gary-BLONDIEXOFFENDER1Entiendo que “X Offender” es una de tus mayores contribuciones al grupo, y que tiene que ver con una historia personal. ¿En qué te inspiraste para escribirla? ¿Es verdad que habías cometido un delito?
No escribí la canción pensando en eso. La música, la melodía y el resto vinieron a mí, y lo escribí. También escribí la letra de la parte del estribillo. Pero fue Debbie quien hizo el resto de la letra. Ella propuso la idea de un policía que se enamora de una prostituta. Está vagamente basada en, eh… En aquel momento yo estaba pasando un momento difícil, porque básicamente yo había sido arrestado por estupro. Después de haber cumplido 18, viste cómo es, tener relaciones con una chica más joven…Cuento la historia en “New York Rocker”. Es una historia triste. En aquel entonces, cuando estaba tocando, aún tuve que pasar por esa clase de “probation”, y en realidad es como que no la respeté, porque se suponía que yo no podía vivir fuera del estado en el que sucedió el hecho. Vivía en New York, y no en New Jersey, y todo eso. Entonces la canción estuvo ligeramente basada en mi propia clase de problema personal, sabés. Originalmente se iba a llamar “Sex Offender”, pero tuvimos que cambiarlo a “X Offender”, porque el productor Richard Gottehrer dijo que con un nombre como el de “Sex Offender” nunca iba a tener difusión.

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Y, la palabra “sexo” parece que fue tabú en todas las épocas y en todo el mundo, què va’cer

¿Cuál es la historia de “(I’m Always Touched By Your) Presence, Dear”? ¿Es verdad que la canción incluye cierta suerte de experiencia sobrenatural relacionada a Lisa Persky, tu novia de aquel momento? Y, ya que estamos, debe ser la única canción de la historia de la música que incluye las palabras “kismet” (destino) y “theosophies” (teosofías)… ¿Por qué?
…¡Creo que es verdad! (ríe fuertemente) Bueno, está conectado con lo que estoy haciendo ahora como escritor. Cuando vivía con Chris y Debbie en el loft, en 1975, comencé a interesarme en el ocultismo. Ellos tenían cierto interés kitsch muy divertido sobre las épocas de las muñecas vudú y ese tipo de cosas, así que despertó mi curiosidad y me puse a leer sobre eso.

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Gary abrazado por Lisa Jane Persky, su novia de hace cuarenta años atrás. La otra chica que espera ahí parada vaya uno a saber quién es.

Según leí, también les interesaba el I-Ching.
Sí, todo eso.

¿Pero qué fue lo que te despertó la curiosidad sobre estos temas? Sabemos que le ocurrió a gente como Jimmy Page o David Bowie, ¿pero por qué le iba a pasar lo mismo a una banda pop, o punk, de New York?
Nunca estuve realmente interesado en eso per se. Pero lo que pasó fue que siempre fui un ávido lector. Leía muchísimo todo el tiempo. Poesía, Nietszche, Sartre, los existencialistas, ese tipo de cosas. En aquel momento en New York, en 1975, aún había un montón de material dando vueltas por la ciudad que había quedado de la escena anterior, de la generación previa, toda esa escena de los años 60. Y entonces ibas a las librerías y te encontrabas con libros de Timothy Leary, Castañeda, o el I-Ching. Libros sobre el zen, esa clase de material. Había un libro de un escritor inglés llamado Colin Wilson. De hecho, el último libro que hice es una biografía sobre él. El libro se llamaba “The Occult” (“El Ocultismo”) Se trataba de mucho más que de una colección de historias de fantasmas, o cosas de ese tipo. Era algo más filosófico, más histórico y científico. Muy inspirador. Y me interesé mucho en él porque estaba realmente muy bien escrito, y la forma en que él trataba el tema lo hacía mucho más comprensible. Al mismo tiempo también había comenzado a leer sobre Aleister Crowley. Hubo alguien en el loft en el que vivíamos que también estaba muy metido con Crowley. Era un pintor de cuadros muy salvaje, hacía pinturas muy grandes, e improvisaba lecturas sobre terror. Y me interesé mucho en eso, era todo nuevo para mí. Por lo que empecé a leer sobre todo ese material, y después sobre parapsicología, fenomenos psíquicos, transmisión de pensamiento… Mi novia de entonces, Lisa, también se interesó en eso. Yo tenía 19 años en aquel momento. Y después, cuando Blondie salió de gira por primera vez, comenzamos a darnos cuenta de que estábamos teniendo los mismos tipos de sueños, y lo hablábamos entre todos. Sabés a qué me refiero, a esa conexión… Hay muchísima evidencia que esto le sucede a gente que está relacionada emocionalmente, y de algún modo esa fue la base de la canción, una canción sobre que siempre estaba conectado con ella de alguna forma. Y sí, lo de “kismet” (“destino”) o “theosophies” (“teosofías”)… Creo que es la única canción sobre la telepatía que llegó al Top Ten, no creo que exista otra (Risas). La mayor parte del tiempo en que formé parte de Blondie me la pasé leyendo sobre eso, y cuando me fui del grupo, en agosto de 1977, me mudé a California, porque Lisa era actriz y ella se había ido a Hollywood buscando trabajar en cine y TV, así que fui allí para estar con ella. Y mientaras estuve en California, también leía sobre todo ese tipo de cosas. Había diferentes clases de elementos de las que me enteré. Una de las cosas maravillosas de ese libro de Colin Wilson es que él habla sobre todos esos escritores, gente como Madame Blavatsky, o Gurdjieff, o Yeats, toda esas personas que hablaban de asuntos así. Y yo también me puse a seguirlas.

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La formación de The Know, una gran banda que mereció mejor suerte: Gary Valentine, Joel Turrisi y Richard Dandrea. La foto se tomó en el célebre club Whisky A Go-Go de Los Angeles, en 1978.

OK, eras un ávido lector, ¿pero qué te llevó a convertirte en escritor?
Siempre quise escribir. Como dije antes, comencé escribiendo poesía.

¿Ya tenías planeado hacerlo para cuando te mudaste aquí a Londres? Digo, no habías escrito ningún libro cuando aún vivías en EE.UU.
Lo que sucedió es que tuve una banda propia durante un tiempo, que se llamó The Know (N.: el saber, o el conocimiento). Le puse ese nombre porque estaba interesado en un culto de la escuela esotérica llamado Gnosticismo. C. G. Jung y otras personas habían escrito sobre eso, era como una especie de grupo cristiano de la primera hora, así que obtuve el nombre de ese tipo de idea. Tuve a The Know por un par de años y tocamos muchísimo en Los Angeles y en New York, hasta hicimos un par de grabaciones, pero nunca pudimos conseguir un contrato importante, por lo que la desbandé y entonces me puse a tocar junto a Iggy Pop por un tiempo (N.: vean esta nota ya publicada en MADHOUSE). Y entonces, en 1982, ahí fue cuando paré, y después de eso volví a la Universidad. Comencé a escribir a principios de los ‘90s cuando todavía vivía en California, y empecé escribiendo algunos artículos, críticas de libros, y cosas así. Por lo que me llevó un largo tiempo.

¿Lo hacías como forma de ganarte la vida?
Estaba trabajando en una librería famosa en Los Angeles llamada The Bodhi Tree, que era una librería metafísica y espiritual. Fue muy famosa en los 80 y los 90. Ya no está más, cerró, pero trabajé ahí durante bastantes años. Volví a la universidad, iba y venía de allí, donde obtuve un primer grado en Filosofía. Pensé que iba a enseñar Filosofía, que era la carrera que tenía decidido hacer en los 80. Pero después no la seguí. Me quedé en California y terminé haciendo un doctorado en Literatura Inglesa en la University of Southern California, pero no me terminó gustando la atmósfera académica de aquel momento.

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La tapa del single debut de The Know, con dos temas: “The First One” y “Tomorrow Belongs To You”. El primero llegó a tocarse en Blondie poco antes de la salida de Gary.

Lo que resultaba algo totalmente diferente a lo que venías haciendo…
Intentaba saber qué hacer de mí, es lo que sucedía. Quería escribir, pero entretanto, desde que dejé de tocar música en el ’82 hasta que me vine para aquí en el ’96, fue un período de 14 años en el cual intenté buscar qué hacer musicalmente. También trabajé como escritor de ciencia, porque había escrito críticas de libros y artículos sobre ciencia popular. En aquel momento había abandonado el programa del doctorado, como dije, porque odiaba el ambiente. No sabía qué hacer conmigo, y mi esposa me dijo “tenés que encontrar un empleo, ¿por qué no te presentás para ese puesto de escritor de ciencia?”… Ella había visto el aviso en el diario. Y yo pensé, “OK, voy a hacerlo. Nunca me van a dar el puesto, pero la voy a hacer feliz” No tenía experiencia previa en la ciencia, sólo experiencia anterior en Filosofía. Pero como fuese, me respondieron y me dijeron “¿cuándo quiere comenzar?”. Y entonces conseguí el empleo. No debería haberlo obtenido nunca, pero lo conseguí. Así que estaba trabajando como escritor. No escribía sobre algo de lo que realmente quería escribir, pero lo hacía para la universidad. ¡No era lo que quería hacer, definitivamente! Pasé por una especie de crisis en aquel momento. Mi matrimonio se derrumbó… Pasé por eso de, ya sabés, “¡Oh Dios mío!”… Fue una crisis típica de mediana edad, estaba por cumplir 40.

Lo sé, yo también estuve ahí.
Básicamente todo se vino abajo. Y eso es lo que me trajo hasta aquí. Mi vida se desmoronó en Los Angeles. Yo había estado en la República Checa a fines del ’95. La revista para la que trabajaba, que se llamaba Gnosis Magazine, eran sponsors de una conferencia allí sobre los Rosacruces. ¡No me preguntes por los Rosacruces! (Risas) En esa conferencia conocí mucha gente de aquí, que me dijeron “si querés cambiar el paisaje, si querés escaparte de Los Angeles, podés estar con nosotros”. Al principio no tenía pensado mudarme aquí a Londres. Iba a esperar un tiempo y ver que acontecía, ya que no sabía qué hacer conmigo. La librería básicamente me pidió que me vaya, pero me pagaron el resto del dinero que hubiera tenido de haber seguido trabajando ahí, me dieron un buen montón de plata. Y tenía un poquito de libertad.

gary-turn-offEso alcanzaba para pagar el avión.
Sí, era suficiente para eso y también para aguantar un tiempo. Digo, tenés 40 años, y entonces intentás hacer lo que siempre quisiste hacer, que era escribir, vivir de trabajar de escritor. Y una vez que tome la decisión, empezaron a pasar un montón de cosas diferentes. Conseguí mucho trabajo. Escribí para muchas revistas y publicaciones británicas. Escribí para Mojo, para The Guardian, para The Independent, etc., y entonces en 1999 me encargaron mi primer libro “Turn Off Your Mind: The Mystic Sixties and the Dark Side of the Age of Aquarius”, que se editó en el 2001, creo.

De toda la gente sobre la que escribiste, ¿cuál sería tu favorito? Dejame adivinarlo… ¿Ouspensky? Creo que escribir sobre él te resultó muy atractivo.
Sí, P.D. Ouspensky. Él fue uno sobre los que había leído al principio, cuando había comenzado a interesarme en todo eso. Es el más honesto de los seguidores de Gurdjieff. Era un profesor esotérico greco-armenio muy enigmático. Ouspensky fue también un pensador muy importante, y una suerte de filósofo por sus propios medios. Y había escrito un libro llamado “A New Model Of The Universe”, que se lanzó en los años 30. Exploró muchísimas ideas distintas. Sobre el tiempo, sobre las dimensiones, sobre las pirámides… El libro estaba repleto de varias cosas diferentes, y fue muy emocionante por entonces. Así que hice un libro sobre él.

¿Qué podés decir sobre tu más reciente libro “Beyond the Robot: The Life and Work of Colin Wilson”?
Ese es un libro muy importante para mí porque fue gracias a su trabajo que empecé a interesarme en todo esto. Y también desarrollé una amistad con él. Es más conocido por su libro “The Outsider”, que se editó en Inglaterra en 1956.

gary-colin-576x1024¿Vive aquí en Londres?
Bueno, falleció hace unos años, en 2013. Y ese es el motivo por el que escribí un libro sobre él. Es una biografía, pero también un estudio de todas sus ideas. Wilson escribió muchos libros, alrededor de cien. Estaba muy metido en el existencialismo y en la conciencia y en eso que se llama “experiencias cumbre”. Momentos de creatividad, momentos de afirmación en los que podés sentir esa increíble sensación de poder. En su trabajo, estudia todo eso de distintas formas. Cuando hacés un libro sobre alguien, cuanto más te insertes en el proceso de escribir, más real se vuelve, de alguna manera. Recuerdo cuando estaba haciendo mi libro sobre Madame Blavatsky (N.: “Madame Blavatsky: The Mother of Modern Spirituality”), esa mujer rusa muy excéntrica del siglo diecinueve…

Todos ellos personajes muy interesantes.
¡Muy interesantes! Todos tenían vidas interesantes, y viajaban mucho. Estaban “del otro lado”. Alguien podría decir que eran los rockers de aquellos tiempos.

Ahí existe una conexión, definitivamente.
Ella pasó muchos años en el Tíbet. Esto era en una época en que el Tíbet no estaba abierto a los extranjeros, y más que seguro no a las mujeres. Y cuando estaba escribiendo sobre eso, sentí esa extraña forma de disidencia. Sentí como si hubiera pasado muchas horas en los Himalayas. Es alguien sobre quien no sabía mucho, o sobre quien no había leído tanto, por lo que escribir el libro fue una experiencia de aprendizaje. Y terminó fascinándome, es un personaje notable. Haber hecho todas las cosas que hizo como mujer, a fines del siglo diecinueve, realmente fue algo muy fuerte.

¿Tus libros se consiguen habitualmente en las librerías de Londres?
No tanto en las principales cadenas, pero sí en las librerías especializadas. Hay una librería famosa en el West End que estuvo allí por siglos. Gente como Aleister Crowley acostumbraba a ir a comprar libros ahí a principios del siglo pasado.

gary-crwleyYa que estamos, escribiste un libro sobre él, “Aleister Crowley: Magick, Rock and Roll, and the Wickedest Man in the World”. ¿Por qué creés que Crowley es tan seguido y adorado por tantos músicos y fans del rock? ¿Considerarías que representa el primer paso para adentrarse en el ocultismo?
Supongo que, para mucha gente, representa quien los introdujo en eso, especialmente a los del mundo del rock… Pero Crowley no era uno de esos personajes excéntricos no convencionales, y fue redescubierto en los 60. Él es como un proto hippie, en el sentido de que experimentaba con muchas drogas, el amor libre, y la perversidad polimórfica. El sexo era lo principal para él, y todo eso. Era muy poco convencional, se había rebelado contra su tiempo. Hay un libro de Richard Cavendish llamado “The Black Arts” que se editó en 1966, creo…

Tengo un libro de Cavendish en casa, en español, pero no recuerdo su título en inglés ahora.
Debe ser “The Black Arts”, que es un libro que se volvió muy popular. Mick Jagger y otros personajes lo leían en su momento. Esa es una de las razones por las que escribí el libro sobre Crowley. En los 60 existió una conexión entre el ocultismo y la cultura pop. Mi primer libro “Turn Off Your Mind” trata sobre eso. Pero respecto a los 70 es como que se vino abajo, se volvió algo especializado. Aunque Crowley se mantuvo como una especie de ícono para el mundo del rock. Los músicos de Black Sabbath lo sabían muy bien.

Y ni hablar de Jimmy Page…
Sí, pero si mirás la portada de “Sgt. Pepper’s” de los Beatles, ahí aparece Crowley, aparece Jung, Aldous Huxley… Así que Crowley se volvió muy popular en los 60 y luego fue redescubierto. Murió en 1947, y a principios de los 50 ya se editó una biografía sobre él, pero no se convirtió en ese ícono enorme hasta que los Beatles lo pusieron en la tapa de “Sgt. Pepper’s”. Y entonces gente como Kenneth Anger se enteró de él. Hubo un periódico under muy conocido aquí en aquellos tiempos que se llamó The International Times, y habían hecho una nota muy grande sobre Crowley, como dije, presentándolo como un proto hippie. Redescubriéndolo y también revisando su vida, y así fue que todo el mundo lo leyó. Esto fue en 1966, o algo así. Luego, en los 70 gente como Jimmy Page o David Bowie se engancharon con él, pero aún hoy día hay gente que lo está redescubriendo todo el tiempo. Hoy podés ver su cara tanto como la de Marilyn, o la del Che Guevara.

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El rostro de Crowley en la tapa de “Sgt. Pepper’s”, señalado por la flecha amarilla.

Lo que me hace pensar en que nunca hicieron una película sobre él…
No, ninguna que fuera buena.

Oh, ¿entonces hubo una mala?
Bueno, hay una que se llama “Chemical Wedding”, o algo así, que salió hace unos años atrás. No tuvo distribución internacional, ya que no era muy buena. Pero hay personajes basados en él en algunos films, películas de horror y eso. Pero sería algo muy interesante de hacer.

¿Te sentís más cómodo siendo biógrafo o te gusta más escribir sobre sus obras, como hiciste con Jung, Swedenborg o Steiner?
Lo que sucede con las biografías es que, siempre hay un principio y un final. Escribís sobre cuando nacen, y sobre cuando mueren. Me gusta más que haya una historia. Pero lo que me gusta sobre esa gente son sus ideas, que sean parte de sus vidas como ninguna otra cosa, así yo puedo explorar esas ideas a través de sus vidas. Pero también hice libros sobre historias. “Turn Off Your Mind” es sobre los 60 completos. Otro que hice, titulado “The Secret Teachers Of The Western World”, trata básicamente sobre la historia del Oeste vista a través de una filosofía de interpretación esotérica.

Entonces siempre fuiste una persona curiosa. Lo que me parece bien. Si no sos curioso, ¿qué podés hacer?
¡Sí! Estoy interesado en la mayoría de las cosas sobre las que me gusta pensar y reflexionar. También me interesa observar los patrones entre las cosas, ya sabés.

¿Cómo trabajás al momento de hacer una biografía? ¿Vas a los lugares donde sucedieron los hechos? Digo, Crowley en Italia…
A veces, depende. Primero leo todo lo que puedo sobre ellos. Sus propios trabajos, biografías sobre ellos, entrevistas, ese tipo de cosas. Respecto a este libro reciente sobre Colin Wilson, conozco a su familia, así que hablé con ellos. Más que nada recopilo información. Voy mucho a la Biblioteca Británica, y entrevisto a gente.

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Hay Lachman en castellano, amigos y amigas: quien quiera leerlo, que lea

Investigaste mucho sobe lo esotérico. ¿Alguna vez todo eso te influenció en algo? ¿Tuviste alguna experiencia paranormal, o fuera de este mundo? Tal vez sea una pregunta tonta…

No diría que algo fantástico, pero… Como dije cuando hablábamos sobre la canción “Presence, Dear”, tuve algunas experiencias de ese tipo. He escrito sobre sueños premonitorios, pero no fue nada dramático. Pienso que muchos de nosotros tenemos pequeñas experiencias de esta clase de cosas, como la telepatía. Pero no les prestamos mucha atención. Pero como a mí me interesan, como escribo sobre la conciencia, puede que sea más consciente de prestarle atención cuando ocurren. En general, mi filosofía de vida es que, digámoslo así, de un modo negativo, no creo en las explicaciones científico-materialistas estándar. Estoy más interesado en tratar de plasmar una imagen del significado de otras cosas. Ideas esotéricas, experiencias espirituales o sobrenaturales. Lo que me resulta interesante de la gente sobre la que escribo es que me gusta encontrar similitudes entre ellos. Lo que sucede con muchos de estos grupos diferentes es que la gente que están con Steiner, o con Jung, o con Gurdjieff, no se hablan entre sí. Si conocés suficientemente sobre ellos, existen ideas diferentes. Todos hablan de lo mismo, pero usan lenguajes distintos.

¿Estás trabajando en un nuevo libro? ¿Ya decidiste cuál va a ser el próximo personaje sobre el que vas a escribir?
Sí, hay un libro en el que estoy trabajando, y que va a salir a fines de año. El título es “The Lost Knowledge of the Imagination”, esencialmente explora ese otro modo de saber. Conocemos la forma analítica científica de comprender las cosas, descomponemos las cosas y las despedazamos. Esto es más sobre la intuición, es más sobre cómo la imaginación no es solamente algo que crea cosas irreales, es realmente algo que nos permite comprender algo en su propio aspecto interno. Estoy viendo gente diferente, poetas diferentes, distintas clases de filósofos y escritores que hablan de eso. Es un tópico que está en muchos de mis libros. Hay un historiador del ocultismo llamado James Webb, que llamaba a eso “conocimiento rechazado”.

¿Fue entonces Webb quien te inspiró a hacer el nuevo libro?
Bueno, él es alguien a quien leí hace bastante tiempo atrás… Algo comienza, y te interesás en ello, y gradualmente te enfocás más y más en eso, y entonces empezás a ver como distintas cosas alimentan esa idea. De alguna forma acabo escribiendo sobre lo mismo, pero desde una perspectiva diferente, y termina siendo lo mismo.

¿Este va a ser tu libro número…?
Va a ser el vigésimo. Trato de vivir de escribir, por lo que tengo que generar otras ideas

Mis últimas preguntas van a ser nuevamente sobre música, así que volvamos a eso.
Oh, seguro.

¿Aún tocás, o asistís a shows?
No, no lo hago. Debo contestar que “no”. No he escuchado a ninguna clase de música pop, o algo similar, por mucho tiempo. Y tuve otra banda…

No estamos hablando de The Know, ¿verdad? Porque nunca obtuvieron un contrato discográfico, si bien supieron ser muy populares en USA en aquel momento e hicieron muchos shows.
Sí, en Los Angeles y New York, íbamos y veníamos muchísimo. Lo que sucedió fue que, cuando me mudé aquí a comienzos del ’96, de la nada me contactó Chris Stein. Y me pidió regresar a New York y tocar nuevamente. Era lo último que pensaba hacer, sabés, pasara lo que pasara. Lo pensé así: “bueno, tengo 40 años, nunca voy a volver a tener esta oportunidad, ¿así que por qué no?”… Entonces fui a New York y comencé a tocar con Blondie nuevamente. Hicimos algunos shows en el ’97, algunos festivales en USA, y hasta grabamos una canción mía.

¿”Amor Fati”?
Sí, correcto. Es una canción que solía hacer con mi banda The Know, y la grabamos. Para no hacerlo largo, lo que ocurrió es que las cosas no funcionaron… Debo ser la única persona que fue echada de la misma banda dos veces.

Sí…
Con 20 años en el medio. Pero lo que sucedió es que cuando volví a tocar con ellos, había comenzado a escribir canciones otra vez.

Frank Infante (N.: miembro de la formación original de Blondie) tampoco estaba allí, de todas formas…
No, no estaba. Hacía un largo tiempo que no tocaban juntos, entonces intentaron rearmar la banda. Ya sabés. Chris, Debbie, Clem, el tipo que tocaba el bajo -no recuerdo su nombre- y Jimmy. Yo tocaba segunda guitarra. Pero dije, “no, gracias”. Y resulta que yo había escrito todas esas canciones, todas canciones nuevas, y cuando dejé el fiasco de Blondie atrás y regresé aquí, estaba mi novia, que tocaba el violín, y yo pensaba “¿qué vamos a hacer con todas estas canciones? Se suponía que iban a estar en el nuevo disco de Blondie, y no voy a estar ahí. Entonces decidimos formar una banda por un tiempo. Tocamos en Londres, e hicimos bastantes shows. Y eso es lo último que hicimos, paramos en 2000. Esa fue la última vez que toqué.

¿No grabaron nada?
Sí, grabamos algo. Ese material está online, creo. Pero no se editó.

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Agosto del ’81 en Oakville, Canadá: Iggy y su banda (Gary aparece en la foto de camiseta blanca y guitarra al tono) se preparan para el gran concierto de aquel año en Detroit, abriendo para los Stones. ¡La que les esperaba!

Volviendo a Blondie, cuando originalmente te fuiste de la banda, tocaste con Iggy Pop en 1981. Era un grupo de estrellas que incluía a Clem Burke, Carlos Alomar, Rob Duprey y Mike Page. El año pasado hicimos una nota en la revista sobre la noche en que abrieron para los Stones ese año.
(Se mata de risa) ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

Ese fue el show en que la gente les tiró todo tipo de cosas mientras estaban en el escenario. ¿Qué recordás de aquella noche?
Sí, abrimos para los Stones en Detroit, en el Silverdome, y también estaba Santana. Sabés, es un estadio inmenso, para 80.000 personas o algo así, y tocamos antes de Santana. Teníamos un espacio pequeño donde tocar, no podías usar todo el escenario. Nadie fue a ver a Iggy, la gente había ido a ver a los Stones. Entonces, durante nuestro show, ¡podías ver todas esas cosas que venían desde la oscuridad! Era como estar mirando el Cañón del Colorado. Zapatos, monedas, ropa, de todo. Nos arrojaban cualquier cosa que tenían a mano. Y al terminar el show, el promotor, Bill Graham, después que alguien se encargara de recoger todo, salió al escenario con Iggy, porque Iggy estaba muy fastidiado, y empezó a enumerar: “cinco zapatillas, diez encendedores grandes…” ¡Había guardado todo lo que nos tiraron!

¿Cómo es que no le tiraron cosas a Santana? ¡Se las tendrían que haber tirado a ellos!
(Grandes risas) Pienso que eso pasó porque era en Detroit. Iggy era de ahí.

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Gary hoy, en su hogar londinense: has recorrido un largo camino, muchacho

Aquí en Londres fuiste parte de un proyecto musical junto a Lora Logic de X-Ray Spex, y después formaste Fire Escape con la violinista Ruth Jones.
¡Me había olvidado de eso! Sí, grabamos algo, y ella lo puso en algún CD, no sé dónde está.

Ahora sí, la última pregunta. Y espero hayas disfrutado de la entrevista. ¡Es que es una larga historia!
¡Oh sí, absolutamente! (N.: en perfecto español)

Habiendo vivido en New york y en Los Angeles, supuse que sabías algo de español…
Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están ustedes? (N.: nuevamente en español)

¿Te sorprendió que te hayan contactado de una revista de Argentina? ¿Qué sabés de nuestro país?
Sí, me halagó mucho. Gracias. ¿De Argentina? Más allá de conocer algo de Borges…

¿Leíste algo de él?
Sí, lo hice, y me gustan mucho sus historias cortas pero, a decir verdad, no sé mucho más de tu país. Debo decir que soy muy ignorante al respecto. Voy a tener que aprender más sobre eso.

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El autor de esta nota, que no oculta su satisfacción por verla finalmente publicada, tomándose una selfie con Gary. (Foto: M. Sonaglioni)

¿Y estuviste alguna vez en Sudamérica?
No, nunca visité Sudamérica. Es algo curioso, con todo ese tiempo en que viví en Los Angeles, y es algo que ahora lamento, ni siquiera fui a México. Todo lo que pensaba era en ir a Europa. Siempre tuve ese sentimiento de ir a Europa. Pero un par de mis libros fueron editados en Brasil, y también hay un par en español, que fueron publicados por editorial Atalanta, y tal vez estén disponibles en Argentina.

 

 

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