“BLUE & LONESOME”, O CUANDO LOS STONES SE SUPERAN A SÍ MISMOS

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Publicado en Revista Madhouse el 9 de diciembre de 2016

Allá por 1989, en momentos en que los Rolling Stones cumplían poco más de un cuarto de siglo de existencia, el bajista Bill Wyman, que para entonces aún era miembro del grupo, brindó la definición definitiva (palabras más, palabras menos) para referirse a la banda que después de varias especulaciones terminaría abandonando definitivamente tres años más tarde: “Tuvieron que ser cinco chicos blancos de Londres que tomaron aquella música negra que llegaba del otro lado del Atlántico, cuya grandeza nunca había sido oportunamente reconocida, y que se la devolvieron a los americanos haciéndola popular”.
 
“SI NO CONOCÉS EL BLUES, NO TIENE REALMENTE SENTIDO AGARRAR LA GUITARRA Y TOCAR ROCK AND ROLL, U OTRO TIPO DE MÚSICA POPULAR”
– KEITH RICHARDS
 
Tras más de medio siglo satisfaciendo a sus fans, y en un año que tuvo a la banda más grande del rock’n’roll ocupada por demás llevando a cabo una memorable gira sudamericana que concluyó con un histórico show en La Habana, semejante racha de actividad podría resultar más que suficiente para la mayoría de los grupos. Salvo que los Stones no pertenecen a esa mayoría. Y es por eso que, acto seguido, en octubre pasado se instalaron en el desierto de California a lo largo de dos fines de semana para formar parte de la grilla del recordado multiestelar festival Desert Trip.
 
ES UN TRABAJO SUCIO (PERO ALGUIEN TIENE QUE HACERLO). Esto puede significar un montón de trabajo para un conjunto de músicos que ya superaron los 70 años de edad pero, se sabe, darse por acabados nunca estuvo incluido en el manual básico de actividades del grupo. De hecho, nada más lejos de la realidad. Por eso no resulta nada extraño que 28 años después de aquella aseveración tan certera de Wyman, la que hablaba de la misión divina que los Stones llevaron a cabo como nadie, terminen lanzando al mercado el disco que cumple a rajatabla con el know how de aquel inestimable emprendimiento comenzado 54 años atrás. Era hora de volver a grabar.
 
“NUNCA ANTES HICIMOS UN DISCO ASÍ. HASTA NUESTRO PRIMER DISCO TIENE SOBREGRABACIONES” – MICK JAGGER
 
Habían pasado once años desde su último disco “A Bigger Bang”; en lo que a álbumes completos de estudio se refiere, la pausa más larga de toda su carrera, y la ansiedad de Keith Richards por registrar material nuevo había sobrepasado todo los límites . Claro que aquellas sesiones de fines de 2015 en los estudios British Grove de Chiswick, en el oeste londinense, propiedad del ex Dire Straits Mark Knopfler, las mismas que apuntaban a un nuevo disco con canciones frescas de los Stones -que en teoría sí saldría al ruedo en algún momento del próximo año- terminó deparándoles una sorpresa tras descubrir que los clásicos de blues que solían zapar en busca de inspiración, acabarían conformando un flamante trabajo de estudio. Comenzaron interpretando una versión de una canción de Little Walter (la misma cuyo título terminaría dándole nombre al álbum), y la experiencia sonó tan bien que la banda terminó versionando algunas más, lo que resultó en un disco enteramente compuesto por canciones de blues de Chicago. Pura magia.
 
ESA VIEJA MAGIA AZUL. “Blue & Lonesome” no es sólo el primer álbum de los Stones sin composiciones de la dupla Jagger-Richards, lo cual constituye un hecho históricamente inédito en la carrera de la banda, cuando hasta el disco debut del grupo de 1964 sufrió algún que otro intento de incluir canciones propias, sino que además está exclusivamente integrado por viejas canciones oscuras de blues que en su momento ni siquiera llegaron a ser hits, en lugar de haber optado por clásicos más comunes del estilo como podrían haber sido “Smokestack Lightning” o “Hoochie Coochie Man”, entre tantos de tantos. Un total de 12 versiones directas de la pluma de Jimmy Reed, Little Walter, Howlin’ Wolf, Magic Sam, y demás musas, algunos de los artistas que cautivaron a Jagger, Richards, Watts y Wood desde muy jóvenes, y principalmente al seminal Brian Jones, canciones sin cuya presencia la banda seguramente no hubiera existido.
 
“NO ES ALGO TÉCNICO, ES EMOCIONAL. UNA DE LAS COSAS MÁS DIFÍCILES ES LOGRAR ESA SENSACIÓN” – CHARLIE WATTS
 
No menos curioso resulta leer que muchos críticos se refieran a “Blue…”, sin duda un trabajo fundamental en la carrera del grupo y clásico instantáneo, como “la nueva obra de los Stones”, cuando sin ir más lejos proviene de la cepa más pura de la banda, lejos de toda suerte de deliberación y favoreciendo la espontaneidad absoluta, y por primera vez en la historia registrado absolutamente en vivo en estudios con los cuatro Stones casi pisándose los talones en el plazo record de tres días, entre el 11 y el 14 de diciembre de 2015. Una receta perfecta que el cuarteto, lejos de toda planificación y sin más que dando rienda suelta a una sobredosis inesperada de éxtasis repentino (que puede apreciarse de forma contundente al escucharlo), emplearon para dar lugar a la deuda más grande que la banda tenía para con la música, y también con su propia carrera, produciendo un disco que está tranquilamente a la altura de sus mejores trabajos de los 60 y los 70.
 
“EL DISCO SE HIZO SOLO”. Así fue como lo definió Richards. Por eso la presencia del sonido lo-fi distorsionado intencional (crédito del productor Don Was), tal como sonaba el blues original de Chicago que se respira a través del repertorio elegido para la ocasión, un flashback directo a aquel sonido de sótano de muchos de los discos de blues registrados 60 años atrás, o incluso más, por los intérpretes originales de las canciones. Y también por eso, tantas otras sorpresas. En rigor, los Stones no grababan canciones de blues tan perfectas desde al menos su hiperclásico “Exile On Main St.” Para la ocasión, sumándose a la lista de novedades, el disco tampoco incluye guitarras sobregrabadas siendo los únicos overdubs los del piano de Chuck Leavell, que esta vez ha dejado su estilo algo azucarado de lado para plasmar su mejor performance en un disco stoniano que aparece básicamente dominado por Jagger, que como nunca antes deja en claro por qué fue siempre uno de los mejores armonicistas que existieran, caballerosamente secundado por los delicadísimos aportes de guitarra de Richards (que asimismo también por vez primera esta vez no aporta alguno de sus clásicos riffs marca registrada) y Wood (que ha realizado algunos de los mejores solos de su historia en su rol de bluesman), más un Charlie Watts completamente sólido y  la participación especial del invitado de honor Eric Clapton en dos de las canciones, quien realizó una tarea descomunal dejando plasmado su ya clásico estilo, a pesar de los problemas de salud que atentaban contra su movilidad física a la hora de ejecutarlo, como fue de público conocimiento. Jagger nunca antes sonó tan animado o desbordado de pasión, gimiendo cada una de sus notas de forma desgarrada, bombeando sangre a todas y cada una de las canciones, desatando incansablemente sus mencionados dotes a la hora de hacer estallar su armónica.
 

“El blues siempre se trató de transmitir aquella música maravillosa que tiene sus orígenes en los estados sureños norteamericanos, y que fue afinada hasta la perfección en la Chicago de posguerra”, señalan las liner notes del álbum a cargo de Richard Havers. “El blues es sobre la gente –sus amores, sus vidas, sus miedos y sus adversidades- y las mejores canciones de blues son las cantadas con pasión y gran espíritu. Se trata de música que habla de su propia historia. Hay muchos que piensan que el blues habla de las pérdidas, pero lo es también sobre el amor, el desee, el anhelo, y hasta a veces es algo divertido. Los clásicos de blues de Blue & Lonesome prueban que son maestros de su propio oficio, un oficio pulido por el respeto a la música y a los músicos que han pasado anteriormente. Aún antes de convertirse en “Los Stones”, Mick y Keith amaban el blues, un amor también compartido por Ronnie y Charlie. En sus primeros tiempos como banda, los Stones tocaban la música de Jimmy Reed, Willie Dixon, Eddie Taylor, Little Walter y Howlin’ Wolf, artistas cuyas canciones son versionadas en este álbum. Este es un disco que ha sido planeado durante 50 años, y que sin embargo sólo llevó tres días para ser grabado”

“TODAS ESTAS CANCIONES TIENEN ANTECEDENTES. LES EXPRESAMOS NUESTRO RESPETO, PERO ESTAMOS HACIENDO QUE EL BLUES DE UN PASO ADELANTE CON LA ESPERANZA DE PRESENTÁRSELO A UNA NUEVA GENERACIÓN DE FANS”
– MICK JAGGER

DOCE CANCIONES EN PUGNA. El resultado es contundente y no deja ninguna duda por aclarar: se trata de no sólo uno de los mejores trabajos de los Stones, sino además de uno de los mejores discos alguna vez grabados de la historia, y con un repertorio que carece de precedentes, a saber:
 
1. “Just Your Fool”: Los Stones eligen abrir el álbum con una de las cuatro canciones de Little Walter (el nombre artístico de su autor Walter Jacobs) que en esta obra figuran y que Walter, principal influencia de Jagger a la hora de soplar la armónica, grabó por primera vez en 1960. La quintaesencia del sonido de Chicago en su máximo esplendor.
 
2. “Commit A Crime”: Pocos riffs de blues a través de la historia pueden sonar tan badass como el de este clásico del gran Howlin’ Wolf (Chester Burnett), una de las voces más clásicas de la historia del blues, que la escribió y grabó originalmente en abril de 1966.
 
3. “Blue And Lonesome”: Canción que da título al disco y segunda del álbum de la pluma de Little Walter, quien la registró por primera vez en agosto de 1959. Quizás la performance vocal más desgarrada que Jagger alguna vez plasmó.
 
4. “All Of Your Love”: Con su ritmo jazzeado y su cadencia desesperada, fue escrita y grabada por Magic Sam (Samuel Maghett) en Chicago en 1967, formando parte del álbum “West Side Soul”. Única canción del álbum que incluye un solo de Keith Richards, todo un auténtico pasaje al infierno… y sin retorno.
 
5. “I Gotta Go”: Tercera pieza del disco firmada por Little Walter y que grabó originalmente en abril de 1955. Walter no logró que “I Gotta…” llegara a convertirse en hit, como sí lo fue “Roller Coaster”, la cara principal del single del que formaba parte. El “1…2…3…4” al inicio de la canción, antes de la armónica de Jagger, es crédito de Ronnie Wood.
 
6. “Everybody Knows About My Good Thing”. Escrita por Miles Grayson y Lermon Horton y grabada originalmente por Little Johnny Taylor en 1971, título de su disco debut lanzado al año siguiente. Un shot directo de R&B del que resulta difícil reponerse. Jagger ya la había registrado en vivo junto a Gary Moore y The Midnight Blues Band el 28 de junio de 1992 como parte del evento en Londres “A Celebration Of The Blues”, la cual terminó siendo cara B de su single solista “Don’t Tear Me Up” de 1993. La canción incluye la prodigiosa presencia de Eric Clapton en guitarra slide.
 
7. “Ride’Em On Down”: Canción de Eddie Taylor grabada para el legendario sello de Chicago Vee Jay en diciembre de 1955, y hasta ahora último corte promocional del disco, con video incluido.
 
8. “Hate to See You Go”: Cuarta y última canción firmada por Little Walter, el cual la registró por primera vez en el mes de agosto de 1955. El ritmo logrado por Charlie Watts supera la perfección.
 
9. “Hoo Doo Blues”: La más oscura de las canciones que integran el disco, fue escrita por Otis Verries Hicks y Jerry West y grabada por Lightnin’ Slim (el nombre artístico de Hicks) en el estado de Louisiana en 1958.
 
10. “Little Rain”: Escrita por Ewart G. Abner y Jimmy Reed, y originalmente grabada por Reed (una de las influencias más históricas de los Stones, de quien ya habían grabado “Honest I Do” en su álbum debut) en Chicago en 1957. Imposible pensar en una canción que resulte más ideal como eventual banda de sonido para sellar un pacto con el diablo en una carretera solitaria pasada la medianoche.
 
11. “Just Like I Treat You”: Compuesta por el enorme (nunca mejor dicho) cantante, productor y compositor clave Willie Dixon, una de las figuras más prominentes de la escena de blues de Chicago del siglo pasado, y grabada por primera vez por Howlin’ Wolf en diciembre de 1961 para el legendario sello Chess.
 
12. “I Can’t Quit You Baby”: Canción que cierra el disco, también escrita por Willie Dixon, que el cantante y guitarrrista Otis Rush registrara como parte de su primera sesión de grabación en Chicago en 1956. “I Can’t Quit…” contó con varias versiones grabada por otros artistas a través de los años (como las de John Mayall o John Lee Hooker, por recordar algunas), si bien la más recordada será la que Led Zeppelin incluyó en su álbum debut de 1969. Segunda y última aparición de Clapton y otro de sus célebres solos característicos.
 
“LO QUE TOCAMOS EN ESTE DISCO VIENE REALMENTE DE LA MISMA ÉPOCA DE LO QUE HACÍAMOS EN NUESTRO PRIMER ÁLBUM, POR LO QUE ESTÁ TODO MUY CONECTADO. NOS HACE REGRESAR A NUESTRAS PRIMERAS GRABACIONES” – KEITH RICHARDS
 
TRISTE, SOLITARIO… Y GENIAL. En tiempos como éstos tan carentes de alma, “Blue & Lonesome” conforma toda una declaración de principios y cuesta no fantasear con la idea de que, de haberse grabado antes, sin dudas hubiera pasado a engrosar la lista de los mejores y más clásicos trabajos de los Stones. Desafiando toda chance mayor de esplendor, los Stones terminan superándose a sí mismos, cerrando un círculo que comenzaron a delinear cuando eran apenas un puñado de chicos de clase media que soñaban con vivir de lo que más les gustaba hacer y que ahora, más de medio siglo más tarde, renuevan la apuesta original con la misma propuesta. Quizás de aquí en más deberían aferrarse a su legado y mantenerse en la misma línea hasta el día que decidan parar, si de alguna manera eso resulta imaginable. Volver a mirar al pasado, que al fin y al cabo tampoco nunca se fue, y continuar rindiéndole tributo a sus venerados héroes musicales, lo que quizás puede imaginarse como el final artístico perfecto de la banda blanca de blues más proselitista que el mundo alguna vez conoció o conocerá, tal como queda indiscutiblemente demostrado en su nueva producción tan cruda, sucia e irresistible.
 
La experiencia definitiva sugiere ponerse a escuchar “Blue & Lonesome” en soledad en el medio de la noche, no antes de las 3 o 4 AM, con auriculares clavados a los tímpanos y las luces apagadas, en la oscuridad total… Uno puede garantizar que para cuando suena la última canción del álbum, resulta casi inevitable terminar llorando de emoción ante semejante obra maestra del blues y comprobar que aquella misión divina inicial terminó cumplimentándose con creces, ante una inmortalidad definitivamente garantizada.


INTERVIEW: Andrew Loog Oldham. (Almost) Like a Rolling Stone

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It’s no surprise at all arriving to Andrew Loog Oldham’s hotel room and find him on the phone. He’s lying in bed while he talks, and is sporting shorts and sandals. Being stuck to a phone must have been one of the most common tasks in his last fifty years, eventually since he began to be part of the British showbiz scene. After all, this is the man who, despite his informality, is the only one to hold the title of having been the Rolling Stones’ original manager and producer during the first four years of the band, mostly the essential ones. Which doesn’t sound bad at all, does it? And additionally one of the main iconic British record producers in both Pop and Rock history, let alone his role as impresario and, at least for the last 10 years or so, his own biographer, and incorrigible writer. Oldham is talking to his wife in Colombia, where he moved to about 30 years ago. Then one cannot help but wonder how come it is that, being Colombia a Spanish-speaking country, his isn’t as good as expected, and deliberately choosing to speak Spanglish instead, an informal way to describe the unofficial mix of both English and Spanish. “Well, I do eventually speak some Spanish, but anyway let’s do the interview in English” Sure Andrew, English then. And it’s going to be a long one. We’ll talk, discuss and argue for over two hours, and we’ll even lose track of what we were saying many times. In the meantime, there are at least half a dozen of flasks containing vitamin and herbal pills on one of the tables at Oldham’s hotel room (“I gotta take care of my liver, it’s something that comes from my grandfather”) There also different blends of British tea that he proudly got in Buenos Aires, and a large-sized plastic bag full of dry nuts, almonds and hazelnuts, which we’ll enjoy throughout the interview. Tea and sympathy from a true British man, how could you ever say ‘no’ to that? Next thing Andrew is complaining about the cost of the taxis in the city. I tell him not to worry, that they’re very much in keeping with any price at the supermarket. Oldham talks. A lot, almost non-stop. And so do I. We’ll interrupt each other quite often during the conversation. At 69, and with a brilliant memory, he is an unquestionable storyteller backed-up by an unlimited arsenal rich in personal experiences and juicy anecdotes which, after all, are the leitmotivs throughout his vast course, even when he’s now a bit in a hurry, too concerned about starting packing up all the things he bought during his stay in Buenos Aires (“It will take me a full day, I always buy things, I collect them”) He’s once again in town, this time to participate in a business conference for which he was hired by a local firm. But Oldham takes some advantage of it to spend a few more days in Buenos Aires, a city that, in his own words, “fascinates me”. I must confess, along the interview I had to stop myself from my original plan to ask him mostly questions exclusively related to his years with the Rolling Stones. That in the end were less than five, but truly the Stones’ embryonic ones. Oldham was there, almost right from minute one, nearly in every recording or photo session, TV appearance or concert of the band. Since the Stones were just another unknown underground act in London, to their virtual explosion into stardom, which he was an essential part of. But that wouldn’t happen, so far this time. He instead wanders around his endless labyrinth of stories, which is still a fantastic ride. But promises to do so in a future interview. So shall justice be done…

You were born in the 40’s but you’re considered a man of the 60’s, as eventually you started developing your career from the 60’s onwards. What was actually the very thing that took you to become interested in show business? I know you were always interested in the so-called “pop culture” in general. But was there anything else in particular?
When I was about 9 or 10, and I couldn’t go on the underground train, I couldn’t go by myself, I’d go with my mother. We lived in Hampstead, London. There was a part of me that was frightened of the underground because of the trains, the noise, the wind. The danger. But also because in the first year and a half of my life, even though I didn’t really realize it, every time the Germans came to bomb, you know we were always taken down into the underground when the sirens went. I don’t really remember it. Some people who are a little older than me remember it very well. As a distraction for me in that, the war experience…Have you ever been to London? And did you see the underground?

Yeah, last year, and I sure got on the underground many times.
OK, I think the underground is terrifying. You know, the tracks, the danger.

Well, I’d say, it’s so narrow. Maybe that’s the reason why they call it “the tube”
OK, you have a point, it’s true. I think you’re probably right, it could be that. OK I haven’t thought about that. It’s amazing how people arrive in the place that you were born and they locate the obvious. Anyway, I was attracted to film posters, because generally music wasn’t advertised. The film posters were in the underground, on the way down, so it was a distraction, it was a fascination, and I was immediately drawn to this wonderful escape, in particular the American films, and then on the second level I was attracted more to the words “produced by”, “presented”, “directed by”, because I already knew that I wouldn’t be John Wayne, that I would not be…

Joan Crawford…
That I wouldn’t be Joan Crawford! But Mick Jagger would…I knew I’m not gonna be James Cagney, or Tony Curtis. And also at that time, the Americans have gone home, and so in many ways they were perfect, because we only saw Americans as young people on the screen, where they had perfect dialogues, perfect lighting, and great exits. 3

Maybe you got the impression they were even more perfect because of the things you were going through at the time in England, as everything looked so gray and dark…And then those colour posters in the tube that eventually called your attention.
True! Exactly! You know England had won the war, but you wouldn’t know it, you wouldn’t notice it. The American money had gone to Germany.

I know your father died in the war. How old were you at the time?
I wasn’t born. I was conceived nine months before January of 1944, and he was killed in June of 1943.

So while your mother was pregnant with you, your father was away…
He was trying to bomb Germany! He was an American pilot. Interestingly he had a family home in America, and at the same time his wife was pregnant, in Texas. So I have a half-sister. I’ve never met her.

So your father wasn’t basically your mother’s husband…
No, it was one of those wonderful things, you know. His name was Andrew Loog. The second name was Loog. My mother’s last name was Oldham, but her mother had changed it from the original one, because they came from Poland and Lithuania.  So there were two women pregnant by the same man, and the one in Texas, Mrs. Loog… (The conversation is interrupted again by a phone that rings. First it was Andrew’s son Max, who lives in Brooklyn. Now it’s a friend who’s calling)

OK now?
Phones. Still better than cell phones. Cell phones are terrible. I don’t travel with a cell phone.

Welcome aboard! You know, I never had a cell phone. I hate them. I hate them too. So why you don’t like them? Is it because you’re reachable all the time?
I don’t live my life like that. I don’t wanna be reachable. I like the idea of coming into my hotel at 6 in the evening and say “were there any calls for me?”

One should remain in the past some way. You have the internet, this and that…
I want to, I want to! When I had lunch today, I was sitting there in a table all by myself. I just study people, and the amount of couples that spend lunch on the telephones! I don’t get it. If it’s good for them, fine. It’s not good for me.

Plus you can get robbed for it, you know. How is it in Colombia?
There’s a place where I go to hike, in Bogota. And there were always robberies in this mountain where people walk up. There were always gangs of young boys, they were probably 14 or 15. Once there was an old man carrying his cell phone, and one of them said to him “listen, you see this gun, it’s already killed seven people, eight won’t make any fuckin’ difference” People ask me “is Columbia still as dangerous as it was?” Probably, but so is the rest of the world. I mean, Manchester or Liverpool, they’re just dangerous. Because of drink, basically. And drugs.

So let’s go back to your mum…
So the wife of Liutenant Loog is also pregnant when his plane is shot down by the Germans and she, this woman in Texas, looks down at her pregnant stomach and she says (and this could only happen in Texas) “whether you’re a boy or a girl, you’re gonna be called Andrew Loog” So the real name of my half-sister is Andrew Loog! And I’m Andrew Loog Oldham! When I published Stoned I wanted to be polite and not necessarily say things that could hurt people, well, some people, and I got this sort of internet private detective that Stephen King uses…

Stephen King, the writer?
Yes, his friend was a friend of mine. So, the detective guy, he didn’t find her. This is in the year 2000. We’ve been to the Air Force records in Waco, Texas, and they said that I had three brothers. I don’t. I hired him to track her down, to find if I had any living family in Texas or Louisiana.
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But you keep in touch with them, although you never visited or met them…
I found other relatives in England because of the publishing of the book, and this is amusing. When I was at the age of 10, that was the first time I was worried about losing my hair. I wanted to see a picture of my father, I just wanted to see what hair he had. My mother had a brother, and I said to her “do you have any pictures of him” “Only with his navy hat”, she said. “But what happened to him?” This is like 1955, I’m 10. She said “well you know, before the war we weren’t really friends, so when the war finished I didn’t see the point of finding out if he was alive or dead” That’s fuckin’ cold, fuckin’ incredible! She was very well-connected, and the American air force had written to her and told her that he had died. So alright, she has a brother or she doesn’t have a brother, either if he got killed in the war, or whatever. Now, cut to the year 2000, the book comes out and about ten months later the publisher, Random House, sends me a letter that arrives in Colombia, and it’s from Michael or something, all right, somebody “Oldham” in the West coast of England, where they made “Straw Dogs”, Sam Peckinpah’s movie. The letter says “we have no idea if our father’s sister is still alive, but we realized that you were part of the family, so we went and bought the book. We wanted to give it to our father, your uncle, for Father’s Day as a present, but unfortunately a week before he had a heart attack. He went into hospital and died!”

You should have never published that book then, maybe he would still be alive!
He might have died a week earlier…

The dark forces of universe…
All of that! All of that! See, my mother’s family went from Poland to Australia. Ironically their grandfather died in Sydney at the age of 42 of liver disease. When they got to England in 1920, it seems they were orphans, and they went to different foster homes. And they said that my mother resented the fact that his brother went to better homes. So she never spoke to him again. This story is so fuckin’ Agatha Christie! So that was that.

So no blood brothers…
No, thank God.

So this story has never been published before. Maybe you referred to it in your book but not with all the details…
If you look at all my books, they’re in there. Probably the stories about my uncle.

Your books are great and you have a very personal way of writing, I enjoyed reading the three first ones very much (Stoned2Stoned and Rolling Stoned) But what happened to Stone Free?
You know the way people think that all the eBooks and Kindle is the future, you know it’s not… 
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I hate them!
I hate them too! But I’m afraid that’s the way it goes. People think that Mac and Apple are only 6 or 8 per cent of the business, but everybody in our business uses them, so we think the whole world uses them. They don’t. When I’m in Colombia, if a technician had to repair my Mac, they don’t know how to do it. Anyway, when the book came out as an eBook, I thought that was the future. I mean, I’m not going with an ordinary publisher, because an ordinary publisher is Harry Potter against everybody. So I gave it to this publisher, and my publicity man in England said to me “Andrew, if I don’t have a print, I can’t get reviews” So they printed them but, and here’s the disadvantage of being with an independent house. If they wanna send the book to England, they’re gonna pay the postage, and suddenly the book that was 20 dollars is suddenly 35 dollars. You cannot expect people to pay so much for a book. So I said to the publisher “OK listen, we tried, we all did our very best but is not working, so let’s finish the deal” Only a few were published, just enough for the reviews. They’re maybe available in independent bookstores in Los Angeles. Let me make us a cup of tea…

Sure, no problem.
You must stop using the words “no problem”

Why? Is it too American?
Yeah. It doesn’t mean anything. Just say “thank you” or, “not for me”!

You know last year I did my first trip to England ever, and I was a bit uncertain about my English, because it sounds rather American. I guess that’s because of the music, the movies, and all that. I mean, even British singers sound American when they sing…
When they sing, not when they speak. But the English, whether or not they have great voices, apart from, say, Joe Cocker, basically they’re acting.

All right now, have you heard the news that Monty Python is back again?
I’ve never liked Monty Python.

Sounds strange for an English person.
No, just a different generation. I like Lenny Bruce, Ernie Kovacs.

So, back to the beginning, now I know what made you become interested in show business. But your first important job was working for Mary Quant as her assistant. Actually her office boy. She put the miniskirt on the high street. The high street. This is very English, it’s strange. It’s the same with, uh, let’s see, if you go to public school, you’d think that would mean it’s for the public. It’s not, it’s for people who pay. Public schools are actually private schools. And it’s the same about high street. A wealthy area doesn’t usually have a high street, but a middle-class area does. One of the biggest stars of the 60s basically was the birth pill. So we did that and was mostly aimed at the working women. If you slept with somebody suddenly it didn’t necessarily mean that you had a baby, and you settled down, and your husband went to work. It was the beginning of both of you could work, right? So Mary did the mini-skirts and that was mostly aimed at the new young working woman. Actually, in music business we would say ‘copying’, but in fashion let’s say she was very influenced by the look of Coco Chanel. So it was basically the same. She never told me that, but if you look at them, they were very similar. Nothing is casual. So yeah, that was my first job.

So that wasn’t any original after all…
See, in England, before the Beatles, I wouldn’t say interesting, but we had a very uncreative life. Cliff Richard, Billy Fury, Marty Wilde, all those people. There was no chance at all that any of those people would have success in other countries. There were occasional freaks like Acker Bill, the Tornadoes with “Telstar”, and a couple of other things. But we copied American pop. But in a way that was unacceptable for America. Thy didn’t need Cliff Richard. They didn’t need Marty Wilde. Until the Beatles there was gonna be no America, simple as that. At the time we had Cliff Richard, Billy Fury, Marty Wilde and that British pop movement from ’58 to ’62. Basically, till the first Beatles’ single, fashion was the pop business. Between Mary Quant, Vidal Sassoon and John Stephen, the man who basically opened Carnaby Street, you know, with these shops and all that, that was the pop business, and it was also a British invention that was exported. You know Vidal Sassoon had a saloon in Hollywood, David Bailey took pictures that were in Vogue magazine…So England had an image in other countries but it wasn’t music.

So pop was directly related to fashion way before music…And by the way how would you define ‘pop’?
Exactly, it was. ‘Pop’ means volume, I mean, volume of sales. It’s like thinking of what’s the difference between a band and a group. You know, Herman’s Hermits were a group, they were never a band. By the way, I saw Peter Noone in Vancouver just a month ago. He was great. There are two versions. In England there’s the Hermits, without Peter Noone, and in America there’s Peter Noone with the Herman’s Hermits, but they’re not the Hermits.

But there was only one in the 60’s…
Yes they were the same people, but then Peter Noone went to America, and the band stayed in England. And they still play, but without Peter Noone.

So basically all the people from your generation – musicians, producers, the music industry  are alive and well…
Oh they are! I mean, rap and hip-hop, they have nothing to do with this, there’s no way. And people who are doing popular music now don’t write songs. One day in Vancouver I bumped into David Crosby on the street, and the first thing I thought was “Oh God I hope he hasn’t read my second book”, because there’s a lot of stuff in it about acid and him. I mean, somebody that old, if he’s an artist, they only have time for themselves. They’re being David Crosby, as it should be, 24 hours a day. In the conversation that we had he said “hey listen man, it’s really great, if you’re over 50, and you can stand up, and you can remember the words, there’s work for everybody”
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So how about your next jump, from fashion to music. How did it happen?
I was never a fashion designer. I don’t know why, I just started doing publicity, and I did people like Little Richard and Sam Cooke. That was incredible, right? Then in the first couple of months of 1963, I was a press agent representing both the Beatles, and Bob Dylan.

And then you publicized Dylan on his first visit to England, I’d consider that a major step…
He was doing the background music for a BBC play. I found out where he was staying, and when I knocked on the door at the hotel, he was there with Albert Grossman, and whatever these two were talking about, I don’t remember what it was. But whatever it was I wanted that. I wanted this conspiracy, this marriage. This is intoxicating. I didn’t say to myself “oh I want to be a manager”, it wasn’t that simple. But whatever it was, I wanted it, I loved it. I wanted to be around this.

And I guess that must have been fun, and good times, and…
It’s only 20 minutes. That’s all it takes.

But Dylan was already big in England, wasn’t he? He was in the magazines, and in the news…
He wasn’t big at all. And he wasn’t big in America either. What happened was, this BBC director had gone on holiday to New York in the beginning of the winter of 1962. And he liked jazz and all that stuff, and he was down in the Greenwich Village, and one of the clubs he went to he saw Bob Dylan. In September or October of 1962 Dylan only had one record out. So this man went to his bosses and said “look we’re doing this play about beatniks” I think it was a Jack London thing, I’m not sure. “So can we bring him over?, it’s only one guy” And they brought him in. I probably got him in the Melody Maker and a couple of other newspapers. They gave me fifteen pounds. I couldn’t get very good publicity for it because nobody wanted to fuckin’ write about him.

So they weren’t interested in a guy singing his folk songs all alone with a guitar…
Only the Melody Maker, but the others ‘pop’ papers didn’t, because the Melody Maker was into jazz, folk, and stuff. So I did that in January, February and March, and then on April 28, that’s when I went to see the Rolling Stones. So basically in the first four months of 1963 I represented the Beatles, the Rolling Stones and Bob Dylan. That was pretty good.

So you represented the three biggest acts at the same time…
Yes, but I didn’t think about it until five years ago. I had them all. I know why I realized it because I was thinking of it at somebody’s funeral. I had realized it before but I realized again at the end of last year because a guy called Chris Stamp died. He was the co-manager of The Who. And I was speaking at his funeral.

You gave a speech…
Well I wouldn’t say a speech, it’s meant to be with a little more humility. You’re supposed to be saying a few words in front of the people. And one of them was Roger Daltrey. Pete Townshend didn’t come because, as Roger said, “Peter’s probably trying to sell a few books” I knew what I was gonna say, but then I made it up. And I said “the great bands…”, and you cannot say this at a funeral, if you say this as a speech somebody’s gonna say “who the fuck does he think he is?”, right? Because it was a private audience. I said “the great bands have great managers” Brian Epstein, for instance, was the perfect manager.

You think so…
Oh yes! He used to be criticized, that he didn’t understand business. Fuck you! He was the perfect manager. So at the funeral I said “you know the Beatles, Brian Epstein was perfect. The Rolling Stones, I was perfect. And with the Who, Chris Stamp, who we are honouring today, and Kit Lambert, who died earlier, they were perfect for the Who. Just nobody else. You wanna talk to me about the Kinks?” And everybody started laughing, because they had terrible fuckin’ managers, they had a terrible fuckin’ record company.

Do you think that’s the reason why they haven’t gotten bigger than they actually were?
Yeah., I think you get what you deserve. The managers were amateurs. One of them was a real estate guy. The other, Robert Wace, I don’t know what he did then, but how he got the job with the Kinks is, he was one of the upper class people. He hired this band (they had a different name then, the Ravens) to play while he sang to all of these girls of the same class at a party. And he was singing Gerry and the Pacemakers songs, and they were backing him and he kinda looked around and went “they’re quite good, I’ll manage them” Anyway bands with two brothers are always fuckin’ trouble. Always. Don and Phil, the Everly Brothers, up to Oasis.

I guess you heard about this rumour that said the Kinks could get together again… T
That’s never gonna happen. Ray Davies says that every time he’s doing a solo tour because he thinks he might sell a few more tickets.

At the time you started working with the Stones they were informally represented by Giorgio Gomelsky, but then you took over with Eric Easton and Impact Sound. So how did that happen?
See, there was a journalist called Peter Jones who worked for the Record Mirror, he said to me “you know, there’s this group, we’re going to write about them, and this young writer who works for us, his name is Norman Jopling, he thinks they’re very good and blah blah blah. Maybe you should go and see them, Andrew” Actually I was quite happy doing publicity, and I had to go see them on a Sunday. They were playing this club, the Station Hotel, in a room at the back of the Station Hotel, in Richmond. Giorgio Gomelsky hired the room and presented this “Rhythm and Blues Night” So I thought, “I don’t really wanna go” because, living in Hampstead I thought that I would have to get the tube train into the middle of London, and then out again to Richmond. And that on a Sunday was going to take two fuckin’ hours. And Sundays, I used to spend them with my mother. She cooked, she ironed my shirts. I mean, a Sunday home. And we all sat at 8 o’clock and we watched  the equivalent of the Ed Sullivan Show, which was Sunday Night at the London Palladium. But then my girlfriend at the time, who later became my first wife, said “Andrew, you know, there are trains that go overground, instead of underground, and they go from Hampstead, Finchley Road” So I could go straight. In a way I was disappointed, I actually didn’t want to go but the I thought, if I don’t go, when I go see Peter Jones on Tuesday, that wouldn’t be any good, as I was trying to sell him stories. At the time I didn’t care about Rhythm and Blues, I really wasn’t really interested, you know, and I had never heard about the Rolling Stones. So I went. I get off the train in Richmond and then, to get to the back of the Station Hotel, I don’t think you could go into the hotel and walk to the back. You had to get to the back, and there was an alley, and I’m walking down the alley, and there’s this couple having a fight, or an argument. And they were very attractive. And they looked like each other, which makes it more attractive. And I go in, and when the Rolling Stones come onstage I realized that the boy in that couple was Mick Jagger, and he was with Chrissie Shrimpton. Years later I realized that it was one the longest fuckin’ walks in my life, from the Richmond station over to the back door. Ten years ago, I went there, and it’s only from here to there!
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So how did you talk Dick Rowe into signing the Stones?
Simple, because he turned down the Beatles, he said no to them. Decca then would have signed anything. They would have signed Davy Crockett, or a ventriloquist dummy. 

It’s well-known you started encouraging Mick and Keith to write songs, that’s a fact. But what about the kitchen story? True or not? Nobody better than you to confirm or deny it…
Well that story is true, but it’s like when the accordion is in, that’s the story. But when you open up the accordion, the real story is that it took more than a few days. And the reality is that I said to them “for all the different reasons you have to write. I’m gonna take my laundry to my mother’s and when I come back, you’ve gotta have started something” That was in their place at 33 Mapesbury Road. And they did. They thought it was a joke. I think it’s Keith that said something like “what’s he’s talking about?” My attitude was “you play the guitar, therefore you can write a song” You know, “you’ve got all the ammunition”

At the same time you discovered Marianne Faithfull. That’s when she recorded “As Tears Go By”. What about that famous anecdote, when you described her as “an angel with big tits”?
I’ve never said that. Never. I don’t speak about anybody like that. Philip Norman put it in his book, but I don’t know where he got it from. I did not say it. I would never speak like that about somebody who I represented. Image

What about artists in general?
90 per cent of the time they’re selling something, and only 10 per cent is doing the work. For example, and this has nothing to do with his book, but over the years, save for the last 20 years, I would read Keith Richards interviews and I’d say to myself “hasn’t he got anything else to say? He keeps repeating the same fuckin’ stuff” It’s like a fuckin’ monkey on a wheel, right? Then, when I had to promote Charlie is My Darling in America two years ago, I didn’t fuckin’ believe it. I mean, I hadn’t done any promotion in America particularly, not intensely like we were promoting Charlie is My Darling. I had to go to two interviews, one at MTV and one at CBS. I had to go through this thing where, somebody rehearsing for the interview wanted to know what my answers would be. Before I was on TV, or before the interview! So it goes like this, they ask me a question like “when you first saw the Rolling Stones?” “Well” (he gets sarcastic), “this wonderful wave came over me, I just knew suddenly what my destiny was…” (laughs) The producer, or the interviewer, or the assistant, wanting to know what my answers are gonna be to their questions!

Was it also like that in the 60’s?
Oh no, this is now. Now we are in the era of…How many times did you see people being interviewed on TV go “now that’s an interesting question!” Then when you go live on TV, and they know what your answers would be because of that policy, there’s nothing for you to answer! They (the interviewers) wanna be the stars. They wanna be the celebrities and they wanna have all the information. When Keith does the interviews, in this new generation of doing interviews, all that exists in the end is the sound byte. And it gets worse. There’s a woman producer there, and then it’s as I’m not there! She says “ask him some more dangerous questions, you haven’t said anything good yet” And the result is Justin Bieber and Miley Cyrus. Justin Bieber, it’s great. Miley Cyrus is great. The other one, Taylor Swift, she used to be great. Then she fuckin’ turned into Bette Davis.

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What about records today?
To me it’s very difficult these days to make a record that has any sex in it, that turns corners in a human way in a world that is pure technology. Technology has a condom on it. It doesn’t matter if you make the records now with tape, it’s still gonna be destroyed by the technology.

And it’s the same with today’s artists?
Well, I don’t like Miley Cyrus smoking marijuana in public. We took drugs incrementally. We started out with pot, then we went to speed, then we went to this or that, and we looked at the medical books to know what we were doing. I don’t do drugs now, but I used to think that marijuana was OK for people who aren’t addicts or alcoholics, but it’s not the marijuana we know from the 60’s. It’s a chemical. And that’s different. Food is also full of chemicals. Bread is not bread. Or chicken. Or fish.

Keith Richards says he got into heroin because he felt he was too shy to face fame. I never thought of him as a womanizer or a real hellraiser.
Yes, I believe it. It’s the same when Paul McCartney talks about John Lennon and says “Brian Epstein liked me too” I mean, who cares? Keith likes having the reputation as a womanizer. I don’t remember that. He may have been it. If he was, he was very quiet about it. My first wife fixed him up with his first girlfriend, Linda Keith, because he had to go out with somebody! And Linda was going out with Jimi Hendrix at the same time! She just wanted to improve her status of Keith’s woman at the time. She was a clever woman. And when she took me to see Jimi Hendrix in New York (he was working for James Brown and they already did a great version of ‘Satisfaction’), after she asked me to take her out for dinner, we went to see him and Hendrix was so fuckin’ stoned. Either he didn’t play that night, or he did play and I was too confused. She was sleeping with Keith, and I was managing Keith at the time, and so I asked myself what the fuck I was doing there. If Jimi Hendrix played, I didn’t pay attention. So afterwards I go back to the hotel, it was like 2 o’clock in the morning, and there was a message from my wife in England that read “Linda called me and said that you had asked her out, what are you doing taking Linda Keith out?” Women in music, you know. If you look at the process of writing, it’s basically two guys that live together, and they write great songs. Whether it’s in a room, backstage, in a van. Most of their lives, they can’t afford girlfriends. Then they get girlfriends and they go to separate apartments. It doesn’t matter if it’s John Lennon and Paul McCartney, it doesn’t matter if it’s Mick and Keith, or Steve Marriott and Ronnie Lane. Then they make appointments to get it right with each other, and hopefully with their fuckin’ girlfriends out.

And that’s no good for a band. Like the Brian, Anita and Keith thing, right?
When Allen Klein started being the business manager, we were doing a tour, and I never wanted their girls on the road. Never wanted them in the studio, or on the road. He flew them in. There’s distraction because a man would behave differently in front of his woman, it’s obvious, as simple as that. Allen Klein flew them in. So that’s how it goes with bands and girlfriends. Then the next thing that happens, they get famous, and they’re busy, and what happens is one of them pretty much writes a whole song, and takes it to the other one, and maybe the other one says “you could do the bridge better” or “how about this to end it?” Then eventually there’s no contribution. One writes a song, and it’s pretty much finished. Steve Marriott of the Small Faces once said to me “Ronnie doesn’t fuckin’ do anything”, or the other way round. I said “does he still tell you when the song is ready? When it’s finished? When to stop? If he does then he’s still worth 50 per cent!”

8Was it also like that with Humble Pie after the Small Faces?
It was different, and very strange. Steve Marriott demanded that you loved him and him only.

Back to the Stones, do you get on with them nowadays, are you in contact with any of them?
I vaguely stay in touch with Keith through his manager. He sends me faxes. I once was with him at this Rock and Roll Hall of fame thing in a place in New York in the 80’s and I saw Billy Joel was there too. So I told Keith “see, there’s Billy Joel, I’d really want to talk to him” And Keith says “what do you wanna talk to him for?” I said “he writes by himself, I wanna ask him how he does it” So we go over and Billy Joel doesn’t understand what the fuck I’m talking about. “How do you do it, Billy? How do you know when to stop? How do you know which wall to bounce off of? What is your feedback if there isn’t someone else with you?” Well because he does it, my questions weren’t making sense to him. And Keith says “Andrew, he doesn’t fuckin’ understand what you’re talking about, let’s fuckin’ leave him alone” I mean, my questions weren’t logical to Billy Joel because he had never dealt with I was talking about, which was about two people writing.

A case for that would be the Elton John-Bernie Taupin songwriting team…
I wish he had stopped! (laughs) It was so fuckin’ boring! I mean, the last four records I listened to, I listen to all of Paul McCartney, all of David Bowie, I listened to two of Elton John, and I listen to all of Carlos Vives. I would never play those records again. I played them once, their new records. Bowie’s single was like a very attractive shop window, and then when you go into this shop, the shop’s empty. And Paul McCartney, onstage and in life he’s the greatest fuckin’ entertainer, and he’s incredible. In the last two years, and in a very polite way, he killed John Lennon. Fine. He finally did. John Lennon in death cannot compete with the life force of Paul McCartney. When Paul McCartney’s new album came out, most people went “it’s fuckin’ terrible!” Then I don’t know what happened. A couple of people who write in America who are regarded as important, like Bob Leftsez, they would change their mind, they suddenly went “oh it’s a great record!” So I get to my place in the jungle, and play it, and I say “he’s got to be kidding!” Four producers and all. I’m not criticizing him. I understand that him, or Elton John, have to go into the studio and make a record. Because when we were 20 or 25, there was a passion. Now, they’re 70, and it’s a disease, basically. So the problem is, when these people make records, they may feel young making them, but when we listen them we feel old. It makes me feel fuckin’ old, I don’t wanna listen to it. Now his show is fuckin’ great, but we don’t need the record. Ironically, there was a record about five years ago, Neil Diamond recorded with Rick Rubin. I thought “oh this should be good”, I bought it. Now he didn’t do with Neil Diamond what he did with Johnny Cash but then again Johnny Cash was dying, so it’s different. Makes the relationship and the result different. But what happens after you listen to it, you don’t remember any of the songs that are on the record, but you start remembering the old Neil Diamond songs. And it’s the same with Paul McCartney’s “New” album. When I was listening to it, the next two days I started to sing Wings songs. And it’s the same with Brian Wilson’s Gershwin record. There’s only one track that sounds like “Pet Sounds”, and that was in the commercial. The rest is fuckin’ crap. It sounds like Alvin and the Chipmunks, it’s terrible. Old people make old music, that’s it.

And how was it when you formed Inmediate Records?
Very simple. I liked the idea of an independent record company, I was copying Phil Spector, Red Bird, Leiber & Stoller, Liberty Records, Specialty Records, but also I was getting stoned. And I didn’t want to go on with Decca anymore. Because everything they said, as I was stoned, I thought it was funny. So I formed my own record company.

Well it didn’t work bad…
It worked great, as long as I had the money to pay for it.

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Your last book, Stone Free, was dedicated to Brian Epstein.
Sure, it’s a book about managers. Because he was the first. Very often I’m into situations like ”you have in your mind Brian Epstein was not a good manager?” If Brian Epstein hadn’t persevered and got his boys a recording contract, we wouldn’t be here now. Simple as that, he opened the door. Because, look at the insults they were throwing at him in the beginning. There were two things going against him that were very bad in England in 1961 or 1962. That he was Jewish and that he was Gay. Tough, very tough. Both were nearly against the law! (laughs)

The only insult left would have been that he was black…
Right, very good.  Paul McCartney did too. He was on this TV program once, and his father had told him Jews were clever people so he should sign with Brian. But the point is, after Decca, he got them EMI . Let’s remember that one of the reasons was because his family record shop sold a lot of records a week. But they still fuckin’ insulted him by putting him on Parlophone, because Parlophone was a comedy label. George Martin was a comedy producer. He produced the people that were the Monty Pythons of the 50’s and 60’s. The Goons, with Peter Sellers and Spike Milligan. He produced a British comedian called Charlie Drake, who covered “Splish Splash” and had a hit with it. He produced the no. 1 record of 1959, which was Peter Sellers and Sophia Loren with “Goodness Gracious Me” So fuckin’ silly. It was an accident hat George Martin could turn out to be the perfect person for them. I tell you, George Martin didn’t go to the first two sessions. His assistant did “Love Me Do” and “Please, Please Me”, and during “Please, Please Me” the assistant picked up the telephone, called George Martin and said “George I think you should come down here, they’re good” So the consolation prize for the assistant is that they made him and A&R man. His name was Ron Richards, and he went on to produce the Hollies. Look at what happened in America. Capitol Records, which was EMI, didn’t want to release the Beatles. And so, without Brian Epstein haven’t kept going, I wouldn’t be here now, I wouldn’t be on the radio for twenty hours a week, and that’s life.
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This isn’t your first visit to Argentina. The first time was in the early 90’s when you were hired to produce the Ratones Paranoicos, and then you mixed an album by Charly García.

I was not up too much as regards work in the early 90’s. I had tried to work with a couple of Colombian acts, but for various reasons the results were not satisfactory. Well, to start with, I perhaps should not have been attempting to work with acts whose inspiration was based in the 80’s….Soft Cell, The Human League. I mean , I liked some, actually a lot of records from that time, but I probably had no business trying to produce it. I was not that kind of producer. Interestingly I was in a taxi yesterday here in B.A. and Hall & Oates’ “Out of Touch” came on the radio. I just loved that record at the time and yesterday I realized one of the reasons why. There are at least two or three Motown songs stitched and threaded into the Hall & Oates’ song. “It’s the Same Old Song” by The Four Tops is just one. Anyway so I am in Los Angeles in the early 90’s, hanging in Malibu where my wife Esther, our son Max and I found our first dog which was headed for the dog pound until we stuck her in a hatbox with half a valium and shipped her back to Colombia where she stayed with us for nearly a dozen years. First dog in our tribe. Then I got a message in Malibu, a guy called Cachorro López was trying to get hold of me. We spoke, he was calling on behalf of the Ratones; they wanted me to produce their first recording for Sony. So I came down to Buenos Aires for the first time. It was love at first sight. With the Ratones Paranoicos, with Buenos Aires, with the spirit of Argentina. The Ratones and Argentina gave me life, and I gave them hits. It was a good exchange. Their music was much more natural to me than the stuff of the 80’s and we made some great music together. The Rolling Stones, Humble Pie and the Ratones Paranoicos, the top three musical experiences with bands in my life.

I heard you’ve just been inducted for the Rock and Roll Hall of Fame this year. I believe that’s nothing but great news, isn’t it?
It certainly is news, unexpected. Of course it is an honor to be inducted with Brian Epstein, for all the obvious reasons, as in when he unlocked the door for his lads, the Beatles, we all became his lads in some strange way. On the other hand I feel as if someone else is being inducted, perhaps a different but parallel version of how Yusuf Islam feels about Cat Stevens getting the same nod. I made my home in Latin America in 1975, I have nothing really to do with England. I was watching the queen’s 50th celebrations a while ago, filmed at Buckingham Palace in 2002. Amazing how just a dozen years later it all looked so felliniesque and grotesque. I was brought up to think that the honor was in the work accomplished, what I accomplished, what I suppose I am being acknowledged for not before almost feels like it happened in another life.

Last question. You’ve always used this very special kind of twisted and kind of mixed-up language in the liner notes of the Stones’ albums, or in your books. Was it done somehow on purpose?
See, when I write a book is like making a record. First I have to entertain myself.

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ENTREVISTA: Andrew Loog Oldham. (Casi) Como un Rolling Stone

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 Publicado en Evaristo Cultural el 2 de enero de 2014

No resulta nada extraño ingresar a la habitación de hotel de Andrew Loog Oldham y descubrirlo hablando por teléfono. Es una de las actividades más comunes en sus últimos cincuenta años, más precisamente desde que se inició en el mundo del show business británico y derivados. Pero el caballero inglés ahora está recostado en su cama y luce shorts y sandalias. No hay motivo para alarmarse. Pero sí es toda una sorpresa que le esté comentando a su interlocutor sobre cuánto disfrutó de algunas películas argentinas que estuvo viendo durante su estadía en Buenos Aires. “Oh sí, Ricardou Darín, es fantástic, me encantó ‘El secretou de sus ojes’…” (sic) Es cuando uno se pregunta sobre la pequeñez del mundo en que vive, la globalización, y todo eso. Después de todo éste es el hombre que, desafiando a su informalidad, ostenta el título de haber sido el mánager y productor original de los Rolling Stones durante los cuatro primeros años de la banda, en rigor, los esenciales. Lo cual no es poca cosa. Y además uno de los productores discográficos anglo más emblemáticos de la historia del rock y el pop, junto a su rol de empresario y asimismo, desde hace más de una década, su propio biógrafo, y escritor incorregible. “Y la otra, “Cuentou chinou’, tembién es muy buena. Sí, sí, las compré, cariñou” (sic) Oldham está hablando comunicándose con su esposa en Colombia, país que adoptó como residencia hace ya casi una treintena de años. Y entonces es justamente ahí cuando uno se pregunta cómo es que, después de tanto tiempo viviendo en una nación hispanoparlante, su pronunciación no haga honor a la lengua de su tierra, y entonces no titubee al hablar puro spanglish. “Buenou, hablo un pouco de español, pero hagamos la entrevista in English, OK?” (sic) Seguro, Andrew, desde ya, haremos la entrevista en inglés. Y va a ser extensa. De hecho hablaremos, debatiremos, y hasta perderemos el sentido original de ésta, por algo más de dos horas. Mientras tanto sobre una de las mesas de la habitación de Oldham hay al menos media docena de frascos de vitaminas,y de hierbas hepáticas en grageas (“Debo cuidar mi hígado, es hereditario, viene de mi abuelo”) También hay varios tipos de té inglés en hebras que adquirió en la ciudad, y una bolsa de plástico tamaño familiar repleta de nueces, almendras y avellanas secas, con las que amenizará el encuentro en varias oportunidades. Atónito, Oldham se queja de los precios de los taxis en Buenos Aires. Le digo que no se preocupe, que están a tono con los del supermercado. Habla. Mucho, casi incansablemente, y no le es fácil dejar de hacerlo. A sus casi 70 años de edad, y dueño de una memoria prodigiosa, es un narrador de historias indisputable avalado por un arsenal ilimitado de experiencias y anécdotas que, al fin y al cabo, son el leitmotiv de su trayectoria, aún cuando sugiere estar algo apurado por ponerse a empacar todo lo que compró en la ciudad (“Me va a llevar un día completo, siempre termino comprando muchas cosas, las colecciono”) Está de visita en la ciudad para participar de una conferencia para la cual fue contratado por una firma local. Y aprovecha para quedarse unos días más en Buenos Aires, ciudad que, declaradamente, le fascina. Confieso, a lo largo de la entrevista me ví obligado a reprimir mi objetivo básico de formularle casi exclusivamente preguntas sobre sus años junto a los Rolling Stones. Que en definitiva abarcaron menos de un lustro, pero sí fueron los años formativos de la banda. Oldham estuvo allí, casi desde el génesis mismo del grupo, y en cada sesión de grabación o concierto. Desde que el grupo era un nombre más en la escena underground londinense del momento, y hasta su catapultamiento al estrellato, del cual fue, por cierto, parte fundamental. Pero no, es en vano, Oldham prefiere pasearse por su laberinto interminable de historias, y finalmente termina siendo imposible anclar en los puertos que uno eligió. Pero deja en claro que seguramente no faltará ocasión para hacerlo en un futuro. Será Justicia.

Usted nació en los años ’40 pero es considerado un hombre de los 60s, y básicamente desarrolló su carrera de esa década en adelante. ¿Qué es lo que lo llevó a interesarse por la industria del espectáculo? Sé que siempre tuvo una fuerte atracción por la llamada “cultura pop”. ¿Pero hubo algo más?
Cuando yo tenía nueve o diez años, y no podía viajar en subte por mi mismo, lo hacía con mi madre. Vivíamos en el barrio de Hampstead, en Londres. Había una parte de mí que le tenía pánico al subterráneo, a los trenes, al ruido, al viento que había allí dentro. Para mí representaba el peligro mismo. Pero también porque, durante el primer año y medio de mi vida, si bien no era consciente de ello, cada vez que los alemanes bombardeaban la ciudad, éramos trasladados abajo, al subte, mientras sonaban las sirenas. Realmente no lo recuerdo muy bien. Las personas que son un poco mayores que yo lo recuerdan perfectamente. Como distracción para mí en toda esa experiencia de la guerra lo que sucedió fue…¿Estuviste alguna vez en Londres? ¿Y viste el subterráneo?

Sí, el año pasado, y por supuesto, viajé en subte muchísimas veces.
OK, pienso que el subterráneo es aterrador. Sabés a qué me refiero. Las vías, el peligro…

Bueno, diría que en general es muy angosto. Tal vez esa sea la razón por la que informalmente lo llaman “el tubo”.
Desde ya, es así. Creo que tenés toda la razón en eso. Nunca lo había pensado antes. Es increíble como la gente arriba adonde uno nació y localizan las partes obvias del lugar. Como fuera, me atraían muchísimo los afiches de las películas, ya que generalmente la música no era publicitada. El subte estaba lleno de todos esos pósters de películas, podías verlos mientras bajabas las escaleras, por lo que era toda una distracción, una auténtica fascinación, y me sentí naturalmente atraído por ese escape maravilloso. Particularmente las películas americanas, y en segundo lugar por las palabras del tipo “producida por”, “presentada” o “dirigida por”. Desde ya, sabía que nunca iba a ser John Wayne, ni tampoco…

Joan Crawford…
¡Ni tampoco Joan Crawford! Tal vez Mick Jagger lo sería…(risas) Sabía que no iba a ser James Cagney, o Tony Curtis. Y aparte, durante aquel momento, los americanos ya se habían ido de regreso a casa, y de algún modo los considerábamos seres perfectos. Porque sólo los veíamos en la pantalla, donde tenían diálogos perfectos, iluminación perfecta, e increíbles ganancias.

Quizás sea que tuvieron una impresión más perfecta de lo que realmente era todo eso teniendo en cuenta la situación que por entonces Uds. estaban atravesando en Inglaterra, si es que todo lucía tan gris y oscuro como dice. ¡Y esos afiches coloridos en el subte, entonces, les llamó eventualmente la atención!
Es verdad. ¡Exacto! Vos sabés, Inglaterra había ganado la guerra, pero uno lo desconocía completamente, era imposible verlo. El dinero de los americanos se había ido a Alemania.
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Sé que su padre murió en la guerra. ¿Qué edad tenía en aquel momento?
No había nacido. Fui concebido nueve meses antes de enero de 1944, y él había muerto en junio de 1943.

Por lo que entiendo que su madre estaba embarazada de Ud., mientras su padre estaba lejos…
¡Es que él estaba intentando bombardear Alemania! Era un piloto estadounidense. Interesantemente al mismo tiempo tenía su familia en los Estados Unidos, y al mismo tiempo su propia esposa también estaba embarazada, en Texas. Por lo que tengo una media hermana. Nunca la conocí.

Entonces su padre no era básicamente el esposo de su madre…
No, es una de esas cosas, sabés. Su nombre era Andrew Loog. Loog era su apellido. Y Oldham era el de mi madre, pero su madre, mi abuela, había cambiado el apellido original que tenían, ya que habían venido de Polonia y Lituania. Y los judíos que habían emigrado siempre querían parecer ingleses. Así que había dos mujeres embarazadas por el mismo hombre. Y una de ellas en Texas, la Sra. Loog…(La entrevista se ve interrumpida nuevamente por el llamado del teléfono de la habitación del hotel. Antes había sido su hijo Max, quien vive en Brooklyn, New York. Esta vez se trata de un amigo)

Teléfonos que suenan, es parte del folklore permanente de su vida…
Es todo el tiempo así. Como fuera, los prefiero antes que los celulares. Son terribles. No uso teléfonos celulares cuando estoy viajando.

Lo entiendo, nunca tuve un teléfono celular. De hecho, los odio.
¡Yo también los odio!

¿Y cuál sería el motivo? ¿El resultar ser accessible en todo momento?
Sí. No vivo mi vida de esa forma. No quiero ser accesible todo el tiempo. Me gusta la idea de llegar a mi hotel a las seis de la tarde y preguntar “¿hubo alguna llamada para mí?”

Es que algo del pasado debemos mantener, de alguna manera. Ya es más que suficiente con la internet, con ésto y lo otro…
¡Es lo que quiero! ¡Es lo que quiero! Estaba almorzando este mediodía, y me gusta estudiar a las personas, lo hago todo el tiempo. ¡Y veía todas esas parejas que almorzaban hablando por teléfono! No lo entiendo. Si es bueno para ellos, OK. Pero no lo es para mí.

Hasta podría darse el hecho que lo asalten por un teléfono, sucede bastante a menudo. ¿Cómo es en Colombia?
Hay un lugar al que suelo ir a escalar de vez en cuando, en Bogotá. Y siempre ocurren robos mientras la gente está subiendo. Siempre hay pandillas de chicos jóvenes, de no más de 14 o 15 años de edad. Una vez ví a un hombre mayor que hablaba por su celular, y uno de estos chicos se le acerca y le dice “¿Ve este revólver? Ya mató a siete personas, matar a uno más no haría ninguna maldita diferencia…” La gente me pregunta “¿Colombia es aún tan peligrosa como solía ser?” Probablemente, pero también lo es el resto del mundo. Por ejemplo, hoy día, Manchester o Liverpool, se han vuelto ciudades peligrosas. Básicamente por problemas de alcohol. Y de drogas.

Quisiera retomar el tema de su madre…
Por supuesto. Entonces la esposa del Teniente Loog está embarazada, y su avión es derribado por los alemanes y entonces ella, esta mujer en Texas, le echa un vistazo a su estómago y dice – y esto sólo puede suceder en Texas – “ya seas varón o mujer, te llamarás Andrew Loog” Por lo que el nombre real de mi media hermana es Andrew Loog. ¡Y yo me llamo Andrew Loog Oldham! Cuando publiqué Stoned (N de la R: el primer libro que escribió Oldham) , intenté ser amable y no decir cosas que necesariamente podían herir a algunas personas. Bueno, a algunas de ellas. Y entonces conseguí a esta especie de detective privado que usa Stephen King.

¿Stephen King, el escritor?
Sí, es amigo mío. Esto fue en el año 2000. Pero el detective no pudo encontrarla. Incluso recurrimos a los expedientes de la fuerza aérea en Waco, Texas, y allí me dijeron que yo tenía tres hermanos. No es verdad. Lo contraté para rastrearla, para ver si tenía algún familiar vivo en Texas o en Louisiana.

5OK, pero Ud. dice que se encontró con ellos, que nunca los conoció, pero se mantienen en contacto.
No, no quiero conocerlos. Gracias a la edición de mis libros, descubrí otros familiares en Inglaterra, y esto es realmente divertido. Cuando tenía 10 años, me preocupé por primera vez sobre la pérdida de cabello. Quería ver una foto de mi padre, solo quería ver qué tipo de cabello tenía. Mi madre tenía un hermano, y le pegunté si tenía alguna fotografía de él. “Sólamente con su gorra de la Marina”, me contestó. “¿Pero qué sucedió con él?”, le pregunté. Y ella me contestó “Bueno, sabés, hasta que empezó la guerra realmente nunca fuimos muy amigos, así que para el momento en que la guerra terminó, sinceramente no le ví mucho sentido en ponerme a averiguar si estaba vivo o muerto” ¡Eso es terriblemente frío, terriblemente increíble! Ella estaba muy bien conectada, y la fuerza aérea estadounidense le había escrito para informarle que su hermano había muerto. Así que nunca supe mucho, si tenía o no tenía un hermano, si había muerto o no en la guerra, lo que sea. Ahora pasemos al año 2000. Mi libro es editado y alrededor de diez meses más tarde Random House, la editorial, me envía una carta a Colombia firmada por un tal Michael Oldham, que vive en la costa oeste de Inglaterra, en el mismo área en que se filmó Los perros de paja, la película de Sam Peckinpah. La carta decía “No tenemos idea si la hermana de nuestro padre aún vive, pero llegamos a la conclusión que eras parte de la familia, así que fuimos y compramos el libro. Queríamos dárselo a nuestro padre, tu tío, como regalo para el Día del Padre, pero lamentablemente una semana antes de esa fecha tuvo un ataque al corazón, lo llevaron al hospital, y falleció” Esta historia es tan Agatha Christie…

Entonces creo que no debería haber publicado nunca ese libro. ¡Tal vez su tío aún estaría vivo!
No creo, hubiera muerto una semana antes (risas)

Las fuerzas oscuras del universo…
¡Todo eso! ¡Todo eso!.

Por lo tanto no tiene ningún hermano de sangre…
No, gracias a Dios.

Sus cuatro libros son realmente fascinantes (N de la R:: “Stoned”, “2Stoned”,”Stone Free” y “Rolling Stoned”, solamente este último título fue publicado en el país) ¿Pero qué sucedió con Stone Free? Es como si hubiera sido sacado de la venta…
Es así. Ya sabés cómo es que piensa la gente, que los libros electrónicos y el Kindle son el futuro. Sabemos bien que no es así.
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¡Los odio! ¡
Yo también! Pero temo que es así cómo las cosas están yendo. La gente piensa que Mac y Apple son solamente el 6%, o el 8% de la industria, pero todo el mundo en nuestra industria las emplea, por lo que pensamos que todo el mundo las utiliza. No es así. Cuando estoy en Colombia, si un técnico tuviera que reparar mi Mac, no sabría cómo hacerlo. De todas formas, cuando Stone Free fue editado como e-book, pensé que se trataba del futuro. Quiero decir, no iba a contratar a un editor cualquiera, ya que un editor común y corriente sólo se interesaría en Harry Potter. Así que se lo dí a un editor, y mi publicista en Inglaterra me dijo “Andrew, si no cuento con una versión tradicional en formato de libro, no voy a poder conseguir que lo comenten en las revistas” Por lo que lo imprimieron. Pero he aquí la desventaja de trabajar con una editorial independiente. Si quieren enviar el libro a otro país, también van a tener que encargarse de los gastos de envío, y de buenas a primeras el libro que vale 20 dólares pasaría a costar 35. Nadie puede esperar que alguien pague tanto por un libro. Entonces le dije al editor “OK, lo intentamos pero ésto no está funcionando, así que abandonemos la idea” Sólo unos pocos fueron publicados, la cantidad suficiente para enviarle a los críticos. O seguramente haya algunos pocos disponibles en librerías independientes en Los Angeles.

¿Se enteró del regreso a escena de los Monty Python?
Por supuesto, pero jamás me gustaron.

Suena extraño escucharlo de boca de un ciudadano británico…
No, es un tema generacional. Prefiero a Lenny Bruce o Ernie Kovacs.

OK, volviendo al tema principal, ahora finalmente sé que fue lo que lo llevó a interesarse en el negocio de la música. Pero entiendo que su primer trabajo realmente importante fue el de asistente de la diseñadora de moda Mary Quant…
Su cadete, en realidad. Ella fue quien puso de moda la minifalda en la high street. Esto es muy inglés, es extraño. Dejame que te lo explique. Es igual que cuando, por ejemplo, si vas a la escuela pública, se piense que es para el público en general. No lo es, es para la gente que paga por ella. Las escuelas públicas en Inglaterra son realmente las escuelas privadas. Y sucede lo mismo con la palabra “high street”. Un barrio pudiente no necesariamente tenga una high street, pero sí la tiene un área de clase media. Una de las más grandes estrellas de los 60s fue la píldora anticonceptiva, que estaba principalmente orientada a las mujeres de la clase trabajadora. Si te acostabas con alguien, no necesariamente significaba que ibas a tener un hijo, sentar cabeza, y tener un esposo que vaya a trabajar. Y Mary Quant hizo esas prendas, las minifaldas, para ese tipo de mujeres. Es lo que en la industria musical llamaríamos “copiar”, pero en términos de moda digamos que estuvo muy influenciada por Coco Chanel. Básicamente era lo mismo. Ella nunca me lo dijo pero, si las ves bien, eran muy similares. Nada es casual. Y sí, ese fue mi primer trabajo.

Por lo que la famosa minifalda inglesa no tenía nada de original…
Sucede que en Inglaterra, antes de los Beatles, no digo que no haya habido nada interesante, pero teníamos una vida de escasa creatividad. Con respecto a los músicos, sólo unos pocos, Cliff Richard, Billy Fury, Marty Wilde, toda esa gente. No existía ni la más remota posibilidad que cualquiera de esos músicos hubieran  sido populares en otros países. Había casos ocasionales como los Tornadoes con la canción “Telstar”, y un par de cosas más. Pero lo que en verdad hacíamos era copiar el pop americano. Pero de alguna manera eso resultaba inaceptable en los Estados Unidos. No necesitaban a Cliff Richard. No necesitaban a Marty Wilde. Jamás íbamos a tener ningún tipo de impacto en ese país. Hasta que aparecieron los Beatles. Fue así de simple. Durante el tiempo en que teníamos a Billy Fury, Cliff Richard, Marty Wilde, y todo ese movimiento pop desde 1958 a 1962, básicamente, y hasta el lanzamiento del primer simple de los Beatles, el negocio del pop tenía que ver principalmente con la moda. Entre Mary Quant, Vidal Sassoon y John Stephen, el hombre que básicamente inauguró Carnaby Street, con las tiendas y demás,  de eso se trataba exclusivamente la industria del Pop, y se trató de un invento inglés que también fue exportado. Vidal Sassoon  tenía su propio salón en Hollywood, David Bailey hizo fotos para la revista Vogue, etc. Inglaterra tenía su propia imagen en otros países, pero no tenía que ver con la música.

Entonces el movimiento pop estaba relacionado con la moda antes de hacerlo con la música. ¿Existe alguna manera de lograr una definición más lograda de tan famoso término?
Exactamente, así fue. “Pop” significa volumen, volumen de ventas. Es como pensar entre la diferencia entre una banda y un grupo. Los Herman’s Hermits, por ejemplo, eran un grupo. Nunca fueron una banda. Ví a Peter Noone (N de la R: la figura más emblemática de los Herman’s Hermits) en Vancouver hace algo de 1 mes atrás. Fue fantástico. Existen dos versiones del grupo. Están los Hermits de Inglaterra, con Peter Noone, y en los Estados Unidos está Peter Noone con los Herman’s Hermits, pero no son los Hermits originales.

Pero en los años ’60 había sólamente un grupo llamado Herman’s Hermits…
Sí, eran las mismas personas, pero luego Peter Noone se fue a los Estados Unidos, mientras que el grupo se quedó en Inglaterra. Y aún tocan, pero sin Peter Noone.

Entonces básicamente toda la gente de su generación –músicos, productores, la industria musical en general – están vivitos y coleando…
¡Si, lo están! Lo que quiero decir es, el rap, el hip-hop, no tienen nada que ver con esto, de ninguna manera. Y la gente que hoy día hace música popular no escribe canciones. Un día en Vancouver me crucé en la calle con David Crosby, y lo primero que pensé fue “¡Oh Dios espero que no haya leído mi segundo libro!”, porque escribí bastante sobre él y su relación de ese momento con el LSD. Digo, alguien de esa edad, si son artistas, solo tienen tiempo para ellos. Son David Crosby veinticuatro horas al día, como debe ser. En la conversación que tuvimos aquella vez me dijo “Mirá, es realmente buenísimo, si tenés más de 50, y todavía te podés parar, y recordar las letras, ¡hay trabajo para todos!”

¿Cómo fue el siguiente salto, del mundo de la moda al de la música? ¿Cómo sucedió realmente?
Nunca fui diseñador de moda. No sé realmente como fue que sucedió, de repente estaba trabajando de publicista, junto a gente como Little Richard o Sam Cooke. ¿Increíble, no? Y entonces en los primeros dos meses de 1963, me convertí en agente de prensa representando al mismo tiempo a los Beatles y a Bob Dylan.

6Eso fue cuando le tocó promocionar a Dylan en su primera visita a Inglaterra, lo que podríamos considerar un paso realmente importante…
Dylan estaba haciendo la música de fondo para una obra teatral de la BBC. Averigüé dónde estaba alojado, y luego de golpear la puerta de su cuarto de hotel, ahí estaba junto a Albert Grossman, su mánager. No recuerdo ni siquiera remotamente de qué estaban hablando. Pero fuera lo que fuera que discutían, quería éso. Quería esa conspiración, ese matrimonio. ¿Se entiende? Era intoxicante. Nunca me dije “Oh quiero ser manager”, no era tan simple. Pero fuera lo que fuera, lo quería, lo amaba. Quería estar alrededor de todo eso.

Supongo que habrá sido mucha diversión, buenos momentos, y…
Sólamente veinte minutos. Es todo lo que lleva.

Pero Dylan ya era muy conocido en Inglaterra, ¿verdad? Ya estaba en las revistas, en las noticias…
No era famoso en lo más mínimo. Y tampoco lo era en los Estados Unidos. Lo que aconteció fue que un director de la BBC se había ido de vacaciones a New York a comienzos del invierno de 1962. Y le gustaba el jazz y todo eso, y una vez se encontraba en el Greenwich Village, y en uno de los clubs a los que fue estaba tocando Bob Dylan. En septiembre u octubre de 1962, Dylan sólo tenía un disco editado. Entonces este tipo se dirigió a sus jefes de la BBC y les dijo “Estamos haciendo una obra sobre los beatniks” Creo que era algo de Jack London, no estoy muy seguro ahora. “¿Entonces podemos traerlo? Es sólamente un tipo” Y lo llevaron a Inglaterra. Lo publicité en el Melody Maker, y probablemente en un par de otras publicaciones. Me dieron quince libras. No pude obtener muy buena publicidad de eso, a nadie le importaba un carajo escribir sobre Dylan.

Quizás la idea de un tipo cantando sus canciones folk con su guitarra no sonaba muy atractiva en aquel momento…
Sólo se interesó al Melody Maker, pero las otras publicaciones pop no lo hicieron. El Melody Maker siempre había estado más interesado en el jazz, el folk, y todo eso. Así que hice ese trabajo durante enero, febrero y marzo y luego, el 28 de abril, fui a ver a los Rolling Stones. Entonces básicamente en los cuatro primeros mes de 1963 estuve representando a los Beatles, a los Rolling Stones, y a Bob Dylan. No estuvo nada mal.

¡Representó a los tres artistas más emergentes de ese entonces al mismo tiempo!
Sí, pero recién caí en la cuenta hace apenas cinco años. Los tuve a todos. Sé muy bien cómo fue que me dí cuenta, de repente me encontré pensando en eso durante el funeral de alguien. Fue a fines del año pasado, en el funeral de Chris Stamp, que fue co-mánager de los Who.

¿Le tocó dar un discurso en el funeral?
Bueno, no lo llamaría discurso. Sería algo mucho más humilde. Se supone que uno debe decir unas pocas palabras frente a los asistentes. Y uno de ellos fue, eventualmente, Roger Daltrey (N de la R: el vocalista de The Who). Pete Townshend no asistió porque, como dijo Roger, “Peter está probablemente intentando vender unos libros” Sabía lo que iba a decir en el funeral, pero después dije algo distinto. Y entonces dije “Las grandes bandas…” Y se supone que uno no dice cosas como éstas en un funeral, si uno las dice alguien va a pensar “¿Y éste quién carajo se cree que es?” Porque se trataba, claro, de una ceremonia privada. Dije “Las grandes bandas tienen grandes managers” Y así fue. Brian Epstein (N de la R: el reconocido mánager original de los Beatles), por ejemplo, fue el mánager perfecto.

¿Definitivamente piensa eso?
¡Oh por supuesto! Lo criticaban todo el tiempo, decían que no sabía nada del negocio. ¡Al diablo con ellos! Fue el mánager perfecto. Entonces, en el funeral, dije “Los Beatles tuvieron a Brian Epstein, que fue perfecto…Los Rolling Stones, bueno, yo fui perfecto, y Chris Stamp, a quien hoy estamos homenajeando, junto a Kit Lambert, que falleció antes, eran perfectos para los Who” Y nadie más. ¿Quieren que hablemos de los Kinks?” Y todo el mundo comenzó a reirse, porque los Kinks tuvieron managers terribles, y una pésima discográfica también.

¿Cree que esa es la razón por la que no fueron más grandes y trascendentes de lo que realmente fueron?
Sí, pienso que uno tiene lo que se merece. Sus mánagers eran aficionados. Uno de ellos era un tipo que trabajaba en bienes raíces. El otro, Robert Wace, no sé a qué se dedicaba por aquel entonces, pero aquí va su historia junto a los Kinks. Wace era de clase alta, y contrató a esta banda –en aquella época tenían otro nombre, the Ravens- para que lo secunden mientras él cantaba para todas esas chicas de su misma clase en una fiesta. Y cantaba canciones de Gerry and the Pacemakers, y los Kinks lo acompañaban, y es como que de repente los miró y se dijo a sí mismo “Son bastante buenos, los voy a manejar” Y así fue. De todas formas las bandas que incluyen a dos hermanos en su formación son siempre un maldito problema. Siempre. Don y Phil, de los Everly Brothers, por ejemplo, hasta los Oasis.

Habrá escuchado el rumor que los Kinks se juntarían nuevamente…
Eso nunca va a suceder. Ray Davies dice lo mismo cada vez que está por hacer una gira solista porque piensa que así va a vender más entradas.

Cuando comenzó a trabajar con los Stones, ellos estaban informalmente representados por Giorgio Gomelsky, pero todo cambió cuando Ud. llegó junto a Eric Easton, y se convirtieron en mánagers de la banda.
Había un periodista llamado Peter Jones que trabajaba en la publicación Record Mirror, que me dijo “Mirá, hay una banda sobre la que estamos por publicar algo, y Norman Joplin, que escribe para nosotros, piensa que son muy buenos y blah blah blah. Tal vez sería bueno que vayas y los veas, Andrew” En verdad me sentía muy feliz haciendo publicidad, pero tuve que ir a verlos aquel domingo. Tocaban en un club en el Station Hotel, que de hecho quedaba en la parte trasera del Station Hotel, en Richmond. Giorgio Gomelsky alquilaba el lugar, donde presentaba sus “Noches de Rhythm and Blues” Así que pensé “realmente no quiero ir” porque, viviendo en Hampstead, supuse que iba a tener que tomar el subte hasta el centro de Londres, y de ahí a Richmond. Y eso, en un domingo, me iba a llevar como dos malditas horas. Y los dominos los pasaba con mi madre. Ella me cocinaba, y me planchaba las camisas. Quiero decir, los domingos eran para quedarse en casa. Nos sentábamos frente al televisor a las 8 de la noche y mirábamos el equivalente británico del Ed Sullivan Show, que era Sunday Night at the London Palladium. Pero entonces quien era mi novia en aquel momento, y que luego sería mi primera esposa, me dijo “Andrew, sabés, hay trenes comunes que te llevan hasta allí, en lugar de tener que tomar el subterráneo, y salen directamente de Finchley Road en Hampstead” ¡Así que podía ir directo! En cierta forma me sentí desilusionado, realmente no tenía ganas de ir pero al mismo tiempo pensé “si no voy, cuando me encuentre el martes con Peter Jones, no va a quedar muy bien que digamos”, ya que siempre estaba intentando venderle mis historias al Record Mirror. En aquel momento no me importaba la escena del Rhythm and Blues, realmente no estaba nada interesado en ella, de hecho jamás había escuchado sobre los Rolling Stones. Así que me fui para allá. Salí de la estación de Richmond y entonces me dí cuenta que, para poder acercarme a la parte trasera del Station Hotel, donde estaba el club en el que tocaban los Stones, no podía hacerlo ingresando al hotel, como suele ser, tenía que dar toda la vuelta hasta la parte de atrás. Y ahí me encontré con un callejón, y mientras lo transitaba, me topé con una pareja que estaba teniendo una pelea, discutían. Y se los veía muy atractivos, y se parecían entre sí, lo que los hacía aún más atractivos. Y entonces ingresé al club, y cuando aparecen los Stones en el escenario veo que el muchacho de la pareja era Mick Jagger que, claro, estaba con su novia Chrissie Shrimpton.

¿Cómo fue que convenció a Dick Rowe (N de la R: representativo de la discográfica Decca Records, famoso por no haberse interesado en los Beatles) de que contrate a los Stones?
Fue muy simple. Porque había rechazado a los Beatles, le había dicho que no. De todas maneras en aquel momento Decca hubiera contratado lo que sea. Hubiera contratado a David Crockett, al muñeco de un ventrílocuo….
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Es bien conocida la historia de cómo Ud. alentó a Mick Jagger y Keith Richards a escribir canciones. ¿Qué hay de verdad entonces sobre aquella historia que dice que los encerró en la cocina del departamento en que vivían y los obligó a escribirlas? Nadie mejor que Ud. para confirmarlo, supongo…
Bueno, la historia es real. Pero es como si fuera un acordeón que está cerrado, y que luego se abre. Cambia todo, ¿no? La verdad es que me llevó unos cuantos días convencerlos. En realidad lo que les dije fue “Cualquiera sean los motivos, tienen que ponerse a escribir. Voy a llevar mi ropa sucia a lo de mi madre y, para cuando regrese, tienen que tener algo encaminado” Esto fue cuando Mick y Keith vivían en el departamento de 33 Mapesbury Road. Y lo hicieron. Al principio pensaron que estaba bromeando. Creo que fue Keith que dijo algo así como “qué carajo me está diciendo?” Mi actitud fue la siguiente, “vos tocás la guitarra, entonces podés escribir una canción” Digo, tenían todas las municiones para hacerlo…
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Al mismo tiempo descubrió a Marianne Faithfull, y entonces Jagger y Richards le cedieron “As Tears Go By”, que fue el primer hit de Marianne. Para entonces ya se había referido a ela en los medios como “un ángel con tetas grandes”…
Nunca dije eso. Jamás. No hablo así de nadie. Philip Norman (N de la R: uno de los más conocidos biógrafos de los Stones) lo puso en su libro, pero desconozco de dónde lo sacó. No lo dije. Jamás hablaría así de alguien a quien represento.

Después de todo lo que siempre se ha dicho, ¿cuál es su opinión de los artistas en general?
El noventa por ciento del tiempo están vendiendo algo, y el diez por ciento restante hacen su verdadero trabajo. Por ejemplo, y esto no tiene nada que ver con su autobiografía, a través de los años, excepto durante los últimos veinte, solía leer todas las entrevistas a Keith Richards, y luego me preguntaba “¿Es que no tiene nada más para decir? Sigue repitiendo lo mismo una y otra vez” Entonces luego, cuando me tocó salir a promocionar Charlie Is My Darling (N de la R:  film de los Stones que registra la gira del grupo por Irlanda en 1965, finalmente editada apenas dos años atrás) en los Estados Unidos, realmente no pude creerlo. Quiero decir, hasta el momento particularmente había hecho mucha promoción en los Estados Unidos, pero no tan intensamente como lo estaba haciendo con Charlie Is My Darling. Tuve que participar de dos entrevistas, una para la MTV, y la otra para la CBS. Pero de repente me encontré en la situación de que estaban ensayando las entrevistas previamente, y que entonces necesitaban saber cuáles iban a ser mis respuestas a sus preguntas. ¡Antes de salir en vivo, o bien antes de las entrevistas mismas! Entonces la cosa fue algo así como, me formulaban una pregunta tipo “¿Cuándo fue la primera vez que vio a los Rolling Stones?” Y yo les contestaba, muy sarcásticamente, “Bueno llegó esta ola increíble que hizo impacto sobre mí, y de un momento a otro supe cuál iba a ser mi destino…” (risas) El productor, o la entrevistadora, o su asistente, ¡queriendo saber cuáles serían mis respuestas de antemano!

¿Era del mismo modo en los 60s?
No, para nada, es así ahora. Estamos en la era de, eeh…Cuántas veces en tu vida viste gente siendo entrevistada en TV  diciendo “¡Esa es una pregunta realmente interesante!” Entonces, cuando finalmente la entrevista sale al aire, y sólo porque por causa de esa nueva política ya saben cuáles van a ser tus respuestas, ¡no hay nada que puedas contestar! Hoy día los entrevistadores quieren ser las verdaderas estrellas, y no sus invitados. Quieren ser considerados celebridades, y quieren tener toda la información. Por ejemplo, cuando Keith hace las entrevistas, al final todo lo que queda es un poco de música accidental. Y es aún peor. Siempre hay una productora dando vueltas, ¡y entonces es como si uno no estuviera ahí! Ella le dice al entrevistador “Hacele algunas preguntas que sean más arriesgadas, todavía no le preguntaste nada realmente interesante” Y el resultado de todo ésto es gente como Justin Bieber o Miley Cyrus. Justin Bieber es genial. También lo es Miley Cyrus. La otra, Taylor Swift, fue genial. Y luego se convirtió en una fuckin’ Bette Davis.

¿Le gustan los artistas nuevos adolescentes? ¿Qué puede opinar sobre los discos de esta era?
Pienso que hoy día es realmente difícil hacer un disco que tenga algo de sexo, o que pueda mejorar algo en un mundo que todo es pura tecnología. La tecnología es como un preservativo que actúa sobre la música. No importa si hoy día grabás con cintas, aún así terminará siendo destruído por la tecnología.
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Por lo que podríamos aplicar el mismo concepto a los artistas actuales, según lo que Ud. dice. Y reitero mi pregunta sobre la escena actual, ya que estamos.
Bueno, no me gusta ver a Miley Cyrus fumando marihuana públicamente. Nosotros consumíamos drogas, pero de manera progresiva. Comenzamos fumando marihuana, y después pasamos a las anfetaminas, y luego a esto o lo otro. Pero siempre nos fijábamos en los libros de medicina para saber lo que estábamos haciendo. No consumo drogas ahora, pero antes pensaba que la marihuana era inofensiva para las personas que no eran adictos o alcohólicos, pero hoy en día no es la misma marihuana de los 60s. Es química. Y eso es diferente. La comida también está llena de químicos. El pan no es pan. Lo mismo para el pollo, o el pescado.

Keith Richards dice que empezó a consumir heroína porque lo ayudaba a superar su timidez al enfrentar la fama y el éxito. Pocos lo han conocido tan bien como Ud., al menos en los primeros años de los Stones. ¿Cree que esa fama de mujeriego o de fiestero la tuvo bien ganada?
Sí, entiendo que ese fue el motivo por el comenzó a meterse en la heroína. Es igual que cuando Paul McCartney habla sobre John Lennon y dice “Brian Epstein también gustaba de mí” Quiero decir, ¿a quién le importa? Keith tiene reputación de Don Juan. No recuerdo que sea así. Puede que lo haya sido. Si lo fue, fue muy reservado al hacerlo. Mi primera esposa le presentó a su primera novia, Linda Keith. ¡Porque Keith tenía que estar saliendo con alguien! No podía ser de otro modo. Pero al mismo tiempo Linda estaba saliendo con Jimi Hendrix. Lo único que ella quería, en verdad, era aumentar su status social saliendo con Keith. Era muy astuta. Una vez en New York me insistió para que la lleve a cenar, y de ahí fuimos a ver tocar a Jimi Hendrix. Hendrix estaba completamente drogado. O él no tocó esa noche, o bien lo hizo y yo estuve muy confundido. Yo también estaba bastante drogado. Linda se acostaba con Keith, y yo era manager de Keith en ese mismo tiempo, por lo que me pregunté “¿Qué carajo estoy haciendo aquí?” Si Jimi tocó, no le presté atención. Era todo muy confuso para mí. Después del show me fui a mi hotel, y a eso de las 2 de la mañana recibí un mensaje de mi esposa desde Inglaterra que decía “Linda me llamó y me dijo que la habías invitado a salir. ¿Cuál es el motivo por el que invitaste a salir a Linda?” Bueno, las mujeres en el ambiente musical, viste cómo son. Si te fijás en el proceso de escribir una canción, se trata básicamente de dos tipos viviendo juntos,  y componiendo grandes canciones. Ya sea en una habitación, detrás del escenario, o en una van. Durante la mayor parte de sus vidas, no pueden conseguir novia. Entonces tienen novia y pasan a vivir a lugares separados. No importa si son John Lennon y Paul McCartney, o Mick y Keith, o Steve Marriott y Ronnie Lane. Y luego tienen que ponerse a concertar citas para seguir llevándose bien, en lo posible con sus benditas novias fuera de todo eso. 7

Y eso afecta a las bandas, según su opinión. Como aquel hecho amoroso que involucró a Brian, Anita (N de la R: novia original de Brian Jones, quien luego pasó a ser la de Keith Richards) y Keith…
Exacto. Cuando Allen Klein comenzó a trabajar como mánager de negocios de los Beatles, justo estábamos de gira, y yo nunca quise que sus novias nos acompañen. Nunca las quise en las giras, ni tampoco en el estudio. ¡Pero Klein las trajo! Hay todo un tema de distracción, porque un hombre se comporta diferente frente a su pareja, es obvio, y tan simple como eso. ¡Pero Allen Klein las trajo! Así es como son las cosas con los grupos y sus novias. Y entonces luego sucede lo inevitable. Se vuelven famosos, están ocupados, y entonces el proceso compositivo, y en general, se torna todo un problema.

¿Sucedió lo mismo con Humble Pie después de los Small Faces? ¿Marriott y Lane tenían el mismo problema? (N de la R: banda que Oldham manejó tras dejar de trabajar para los Stones en 1967)
Era diferente, y muy extraño. Steve Marriott demandaba que lo adoren. Era él y solo él.

Volviendo a los Stones, ¿mantiene el contacto con alguno de ellos actualmente? Mantengo escaso contacto con Keith Richards, y generalmente a través de su mánager. Él me envía faxes de vez en cuando. Una vez estaba con él en una de estas ceremonias del Rock and Roll Hall of Fame en New York, en los años ‘80, y ví que Billy Joel también estaba ahí. Por lo que le dije a Keith, “Mirá, ahí está Billy Joel, quisiera preguntarle cómo lo hace” Y Keith me dice “¿Para qué querés hablar con él?” A lo que le contesto “Billy escribe sus canciones solo, quiero saber cómo es el proceso de escribir solo” Entonces nos acercamos a Billy, le hago mi pregunta, pero Billy no tiene la más remota idea de lo que estoy hablando. “¿Cómo lo hacés, Billy? ¿Sabés cuando parar? ¿Cuál es tu reacción al hacerlo si no hay alguien junto a vos?” Bueno, mis preguntas nunca podrían haber tenido algún sentido para él, porque así lo hace, jamás va a entenderme. Y Keith dice “Andrew, él no tiene la más puta idea sobre qué estás diciendo, ¡dejémoslo tranquilo de una vez!” Mis preguntas no le resultaban lógicas a Billy porque a él nunca le tocó hacerlo del modo al que me referí antes, que es el de dos personas escribiendo canciones al mismo tiempo.
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Un caso similar sería el de la dupla compositiva Elton John y Bernie Taupin…
¡Ojalá hubiesen parado de hacerlo! (risas) ¡Era tan jodidamente aburrido! A lo que voy es, me refiero a los últimos cuatro discos que escuché. El de Paul McCartney, David Bowie, Elton John y Carlos Vives. Nunca los voy a volver a escuchar. Sólo los escuché una sola vez, estoy hablando de sus más recientes trabajos. El tema de difusión de Bowie fue como esas ventanas atractivas de algunas tiendas, pero una vez que entrás al negocio, está vacío. Y respecto a Paul McCartney, tanto sobre el escenario como en su vida es el mejor entretenedor, y es increíble. Pero en los últimos dos años, digámoslo así, de un modo muy educado, mató a John Lennon. Finalmente lo logró. John Lennon muerto no puede competir con la energía vital de Paul. Cuando su ultimo álbum fue lanzado, la mayoría de la gente lo consideró horrible. Pero luego no sé qué sucedió. Algunos de los  críticos de música más renombrados de los Estados Unidos, como Bob Leftsez, de repente cambiaron de opinión, diciendo “¡Oh qué gran disco!” Me llevé el disco a mi casa en las afueras de Bogotá, en la jungla, lo escuché y me dije “¡Estos tipos deben estar jodiendo!” Un disco con cuatro productores, y todo eso. No es que lo esté criticando. Entiendo que músicos como él, o Elton John, tienen que seguir yendo a estudios y grabar discos. Porque cuando teníamos veinte o veinticinco años, estaba esa pasión por hacerlo. Ahora ellos tienen setenta, y es básicamente como una enfermedad. El problema es, cuando gente como ellos graban discos, puede que se sientan jóvenes al hacerlos, pero luego cuando los escuchamos nos sentimos viejos. Me hacen sentir jodidamente viejo, no quiero escucharlos. Ahora bien, los shows de McCartney son grandiosos, por lo que no necesitamos discos nuevos. Irónicamente, recuerdo este disco que grabó Neil Diamond hace unos cinco años con el productor Rick Rubin. Me dije “Oh éso seguro va a estar buenísimo”, y entonces lo compré. Pero Rubin no hizo con Neil Diamond lo que hizo junto a Johnny Cash. Pero es que Johnny Cash se estaba muriendo en ese momento, por lo que es una situación completamente distinta. Hace que la relación y el resultado final sean diferentes. Entonces lo que ocurre una vez que los escuchás, terminás no registrando ni una de las canciones del disco, pero sí empezás a recordar las viejas canciones de Neil Diamond. Y lo mismo sucede con McCartney y su disco “New” Luego de escucharlo, me pasé los dos días siguientes tarareando canciones de los Wings. Y ocurrió lo mismo con el álbum de Brian Wilson sobre Gershwin, “Brian Wilson Reimagines Gershwin”. Sólamente una canción suena como Pet Sounds, y es la que de hecho se usó para publicitarlo. El resto es una auténtica mierda. Suena como Alvin and the Chipmunks, es terrible. La gente mayor debería hacer música vieja, es así.

10¿Cuál fue su intención cuando lanzó su propia su propio sello independiente, Immediate Records, en 1965? El listado de artistas que tenía el sello era realmente impresionante. Rod Stewart, Chris Farlowe, John Mayall, los Small Faces, Fleetwood Mac y Humble Pie, entre otros grandes nombres.
Fue muy simple. Me gustó la idea de una compañía discográfica independiente. En verdad estaba copiando la idea de Phil Spector, Red Bird, Leiber and Stoller, Liberty Records, Specialty Records, pero al mismo estaba consumiendo muchas drogas. Y no quise seguir trabajando para Decca Records. Porque todo lo que podían decirme, estando yo tan drogado, me resultaba hilarante. Así que formé mi propia compañía de discos.

Bueno, no le fue tan mal…
Funcionaba muy bien, mientras tuve el dinero para poder financiarla.

Su último libro hasta el momento, Stone Free, está dedicado a Brian Epstein…
Claro, es un libro sobre managers. Porque Epstein fue el primero en lo suyo. De vez en cuando me toca pasar estas situaciones como tener que soportar que alguien dude si Epstein fur un buen mánager. Si Brian Epstein no hubiera perseverado y obtenido un contrato de grabación para sus muchachos, no estaríamos aquí. Tan simple como eso. Él abrió la puerta. Recordemos todos los insultos que tuvo que soportar al principio. Había esencialmente dos cosas contra él que resultaban horribles en Inglaterra en 1961 o 1962. Y eran cuando comentaban de manera irrespetuosa que Epstein era judío, y que era gay. Duro, muy duro. En la Inglaterra de esos años ser judío, y además gay, ¡era casi considerado como ir en contra de la ley! (risas)
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Sólo restaba que también haya sido negro…
¡Claro! Pero hasta el mismísimo Paul McCartney también se expresó feamente. Yo estaba junto él en un programa de TV, y Paul dijo “Sabemos que Epstein es bueno en los negocios porque es judío” Así es como pensaba la gente. Pero el asunto es, después del rechazo de Decca, les consiguió EMI a los Beatles. Pero también fue insultado cuando lo trasladaron a Parlophone, porque Parlophone era un sello discográfico para comedias. George Martin era productor de comedias. Produjo a los que fueron los Monty Python de los 50s y los 60s, The Goons, con Peter Sellers, Spike Milligan y Harry Secombe. Martin produjo a un comediante inglés llamado Charlie Drake, que tuvo un éxito muy grande con su versión de una canción llamada “Splish Splash” Además produjo el que fuera el disco más exitoso de 1959, “Goodness Gracious Me”, cantado por Peter Sellers y Sophia Loren. Era todo tan ridículo. Fue un accidente pensar que George Martin podría ser la persona perfecta para los Beatles. Es más, George Martin no estuvo presente en sus dos primeras sesiones de grabación. Fue su asistente quien estuvo allí cuando grabaron “Love Me Do” y “Please Please Me” El asistente levantó el teléfono, llamó a George Martin y le dijo “George creo que deberías venir por aquí, son buenos” Y de ese modo el asistente, Ron Richards, obtuvo su premio consuelo, cuando lo convirtieron en encargado de la división Artista y Repertorio, y luego produjo a los Hollies. Fijate en lo que sucedió en los Estados Unidos. Capitol Records, que pertenecía a EMI, no quiso editar a los Beatles y entonces, de no haber sido porque Brian Epstein continuó, ahora yo no estaría aquí, ni tampoco estaría haciendo radio veinte horas cada semana (N de la R: Oldham conduce su propia programa en la señal radial de internet Little Steven’s Underground Garage), y así es la vida.
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Ésta no es su primera visita a Argentina. Su primera vez fue a principios de los años ’90 para producir a los Ratones Paranoicos, y luego trabajó con Charly García mezclando uno de sus álbumes.
Sí. La experiencia con García no fue para nada buena, prefiero evitar comentarios. La historia fue así. A principios de esa década intenté trabajar con un par de artistas colombianos, pero por distintos motivos los resultados tampoco fueron satisfactorios. Bueno, por empezar no debería haber intentado trabajar con artistas cuya inspiración estaba basada en los 80s. Soft Cell, The Human League, etc. En verdad hubo muchos discos de esa época que me gustaron, pero producirlos no iba a resultar buen negocio para mí. No era ese tipo de productor. Interesantemente iba en un taxi ayer aquí en Buenos Aires y en la radio sonaba “Out of Touch” de Hall & Oates. Cuando la canción fue editada en los 80s realmente me encantó, y ahora recuerdo por qué fue así. Hay al menos dos o tres canciones de la era Motown que suenan cuando uno escucha “Out of Touch” Una de ellas es “It’s the Same Old Song”, de los Four Tops. Como sea, me encontraba en Malibu, Los Angeles a principios de los 90s junto a mi esposa Esther y mi hijo Max. Acababa de encontrar a una perrita perdida justo en el momento en que estaban por llevarla a la perrera. Finalmente le dimos medio valium, la metimos dentro de una caja de sombreros y la enviamos a Colombia, donde estuvo con nosotros por casi doce años. Fue el primer perro que tuvimos. En fin. Como te decía, estando en Malibu recibí un mensaje de un tal Cachorro López, que había estado intentando ubicarme. Finalmente hablamos. Me estaba llamando de parte de Juanse de los Ratones Paranoicos. Querían que les produzca su primer disco para Sony. Y entonces vine a Buenos Aires por primera vez. Fue amor a primera vista. Con Buenos Aires, con el espíritu de Argentina, y con los Ratones Paranoicos. Los Ratones y la Argentina me dieron vida, y yo les dí hits. Fue un buen intercambio. Su música era mucho más natural para mí que lo que se había hecho en los años ’80, e hicimos buena música juntos. Los Rolling Stones, Humble Pie y los Ratones Paranoicos, las tres experiencias musicales junto a bandas más importantes en mi vida.

Para terminar, Ud. siempre utilizó un tipo de lenguaje especial cuando escribía los textos que iban en las contratapas de los discos de los Stones, y también en los libros que escribió. Por momentos es un inglés a veces retorcido, entremezclado. ¿Lo hizo intencionalmente?
Mirá, cuando uno escribe un libro es como hacer un disco. Primero tengo que entretenerme a mí mismo.

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