CON ARIEL ROT EN MADRID: “LO QUE A NOSOTROS NOS CAUTIVÓ FUE LA PELIGROSIDAD DEL ROCK”

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Publicado en Revista Madhouse el 13 de diciembre de 2017

Ciento cincuenta. Es más o menos el número promedio de preguntas que se me ocurre formularle a Ariel Rot mañana a la tarde, una vez que arribe a la capital española. Tal vez incluso algunas más. Mientras tanto estoy en el aeropuerto de Miami en medio de una escala de 14 horas y, si algo me sobra, es tiempo para decidir cuáles voy a terminar eligiendo. Entrevistar a un músico del cual uno es un profundo admirador no es cosa fácil. Hay que ponerse firme y hacerlo de la manera más objetiva posible, tarea que ronda lo infrahumano. Rot tiene una carrera de peso histórico que comienza con un rol primario: el de ser miembro fundacional de Tequila, la banda que cambió todo desde su llegada a la escena musical española hace ya más de cuatro décadas, y a la que -deliberadamente- le hemos dedicado buena parte de la conversación.

El mismo tiempo que lleva viviendo en la Madre Patria desde que la situación política que regía en Argentina, comandada por la barbarie de la Junta Militar que tomó a la fuerza las riendas del país a partir de la segunda mitad de la década del 70, y que obligara a Ariel Rot y familia a emigrar a territorios más saludables. Todo mucho antes de ser parte de Los Rodríguez, que también llegó para revitalizar los esquemas del rock hispanoparlante y de quienes también fue, digan lo que digan, su alma musical y autor de sus más grandes éxitos, hoy también parte del catálogo popular en español. O de su exquisita carrera en solitario, que viene superando en duración a sus proyectos anteriores por varias cabezas.

_MG_5551UNA CHARLA CON ARIEL. Café de por medio y en una confitería paqueta de Madrid que mira al Parque del Oeste de la ciudad, sentarse a charlar con Ariel –músico, compositor y por sobre todas las cosas, guitarrista supremo de rock and roll en su sentido más literal- implica una recorrida a lo largo de muchos años y aventuras tornándose uno de esos momentos para los que uno sabe nunca habrá tiempo que alcance para repasar en su conjunto. Menuda tarea para alguien como yo, apenas cinco horas después de aterrizar en España y con una bolsa interminable de preguntas. Por el resto, Rot cumple con todos los requisitos del entrevistado fiel: se emociona cuando habla de rock, y hasta le brillan los ojos para reafirmarlo. De risa contagiosa y enarbolando el estandarte de la humildad de los grandes, aquí están algunas de las respuestas a aquella lista de interrogantes que seguramente precisarán de otro futuro encuentro. Y a los que agrega su más reciente andanza: un nuevo emprendimiento enológico a la altura de todas esas canciones geniales a las que nos tiene acostumbrados desde siempre.

Me gustaría empezar hablando de aquellos primeros tiempos en que, aún siendo muy chico y viviendo en Buenos Aires, escuchabas grupos como Almendra o Manal, entre tantos. Y, de paso, ¿cómo te las arreglabas con los discos de las bandas de afuera? Digo, no eras de los que tenían ese hermano mayor que solía comprarlos y del cual los escuchábamos, como pasaba en muchas familias.
De eso se encargaban más o menos los amigos de mi hermana. Recuerdo el día que cumplí diez años, cuando me dijeron que pida “Led Zeppelin II” y “Stand Up” de Jethro Tull. Y Cecilia (N.: su hermana, la actriz Cecilia Roth) también traía discos. Santana, y esas cosas. En realidad, previo al rock, me gustaba toda la música. Estudiaba piano. Me enseñaban canciones de Bela Bartok, y me encantaban. Y después me ponían un disco de Joan Manuel Serrat, y también me gustaba. Eran los discos que había en casa. Y a partir de ahí ya empecé a tener mi propia colección.

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(Foto archivo Efeeme.com)

Indudablemente fuiste muy prematuro respecto a la música.
Éramos muy prematuros, pero no sólo por eso. Y después tuve una época en la que escuchaba mucho rock progresivo, pero eso fue más adelante. Yes, Genesis, King Crimson, y todo eso. Lo que fue un período muy jodido, porque había dejado de tocar la guitarra, ya que no sabía tocar lo que escuchaba. Me costaba tanto entender cuál era la parte de guitarra dentro de todo eso que sonaba… estaba todo muy procesado. Escuchaba a Steve Howe y me decía, “¿qué es esto? Nunca voy a poder tocar así. Hay que estudiar mucho para ser un buen guitarrista”

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Ariel y su mamá: primeros pasitos musicales

¿Pero al menos intentabas hacerlo?
No, tuve un bloqueo, pero mucho antes de eso, fui muy precoz no sólo porque tenía todos esos discos, sino porque también íbamos a ver conciertos. Fui muchas veces a ver a Arco Iris, a La Pesada del Rock and Roll, ¡con Pinchevsky y Kubero Díaz! Eso era algo peligroso… O a Pescado Rabioso y Aquelarre, en El Teatrito, ¡aquel concierto de la sirena!, nosotros estábamos ahí. Pero nunca vi a Pappo, ni tampoco a Manal. Íbamos a los conciertos con sólo 10 años de edad, y para entonces con Leo Sujatovich ya queríamos formar un grupo. Componíamos canciones todo el tiempo. Nos juntábamos y, en vez de ponernos a jugar como los chicos normales, nos encerrábamos con una guitarra, un piano, algo que se asemejara a una batería, lo que podíamos…

Por lo que sé, durante esos encuentros incluso llegaron a grabar algo de modo amateur, pero después esa cinta se perdió.
Sí, esa cinta se perdió. Puede que Leo conserve alguna cosa, pero lo grabábamos en cintas de esas de carrete. Y llegamos a grabar nuestra “obra cumbre”, que fue “Ópera Vida” (Risas) ¡Hicimos una ópera! ¡Es que éramos muy precoces! Las letras de “Ópera Vida” eran de Cecilia. Era algo así como Nacimiento, Infancia, Adolescencia, Madurez, Vejez y Muerte.

El ciclo completo…
Sí. Y teníamos diez años cuando la grabamos. Y también agregamos una flauta dulce, hicimos nuestros arreglos…Y además los dos estudiábamos guitarra con Claudio Gabis. Nos tomábamos el 64 y nos íbamos hasta Barrancas de Belgrano, después caminábamos diez cuadras, llegábamos a la casa de Claudio y nos tirábamos ahí. Aparte él nos dejaba tocar nuestras canciones, y también nos enseñaba a arreglarlas. Nos decía, “a ver, si él está tocando eso, ¿por qué vos tocás lo mismo? Tenés que tocar otra cosa. Yo buscaría por aquí…” Y eso no es algo que sólo aprendí, sino que también lo sigo aplicando, eso de cómo tienen que funcionar dos guitarras para que no salga algo muy cuadrado, ¿no?

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Un Ariel más grande, otra vez junto a su mamá: los años pasan, la pasión musical queda

¡Sin dudas te salió muy bien! Y también supongo habrá influido tu mamá, la legendaria cantante, pianista y musicóloga Dina Rot, ya que entiendo que no sólo escuchabas su música, sino también la de los músicos amigos de ella que iban de visita a tu casa.
Exactamente. Por ejemplo, hubo muchas veces en las que vino Paco Ibáñez. Y también una noche estuvo Vinicius, con sus músicos. Venían de un concierto y llegaron a casa muy tarde, cuando yo ya estaba durmiendo. Obviamente no me despertaron, porque yo tenía que ir al colegio al día siguiente. ¡Y eso es algo que jamás debería perdonárselo a mis padres! (Risas) ¿Cómo se iban a imaginar que 40 años más tarde yo iba a estar preguntándome por qué mierda no me despertaron aquella noche? ¿Te das cuenta? Estaba Vinicius De Moraes tocando en el salón de mi casa tomándose una botella de whisky, ¡y yo durmiendo en el cuarto!

¡Qué pecado!
Sí. Pero de todos los que venían, los que más me gustaban eran los del Cuarteto Cedrón, que siempre traían un contrabajo y percusión, y se ponían a tocar en casa. Eso era algo grandioso.

Bueno, seguramente todo eso te habrá marcado, y mucho, porque años más tarde ibas a terminar grabando “Eche 20 Centavos En La Ranura” para tu disco “Lo Siento, Frank”.
Es que cuando era chico, ésa era una de mis canciones favoritas; si bien no entendía mucho de qué hablaba, ni nada, pero era una canción que me encantaba.

TEQUILA RECIÉN SERVIDO
De alguna manera en nuestras casas siempre sonaba tango o folklore, algo que en tu música suele estar bastante presente. Pero el rock and roll, según tengo entendido, te llega de Alejo Stivel, tu amigo de la infancia y compañero en Tequila, que es quien te adentra en la música de los Stones y Chuck Berry.
Bueno, después de esa etapa sinfónica que te comentaba, volví a tocar, y a emocionarme, y a querer componer, porque Alejo es quien vuelve a traerme ese aire. Él quería empezar a tocar, y entonces yo pensé que había que volver a lo básico, ¡con 14 años de edad! (Risas) Y ahí fue cuando empecé a escuchar mucho el álbum “It’s Only Rock’n’Roll” de los Stones. “¿Y esto de dónde viene? Aah, viene de Chuck Berry. A ver Chuck Berry…” Y entonces ahí empecé a armar mi estilo. Pero habiendo estudiado con Gabis, conocía al blues. Y también bastante de swing, por haber estudiado con Walter Malosetti.

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Unos muy jóvenes Alejo Stivel y Ariel, allá lejos y hace tiempo

Estilos que después también ibas a terminar incorporando a tu carrera solista, sobre todo en tus últimos discos.
Sí, absolutamente.

Visto desde afuera, más allá de la buena escuela que resultó de todo eso, lo mejor fue que se dio de manera natural. Porque la música ya estaba en tu casa, desde el momento en que tenías una madre que se dedicaba a eso. Y aparte los de nuestra generación fuimos bastante prematuros, tal como decías, comprando discos a los 8 años de edad, o buscando con ansias esas revistas de música que investigábamos, cuando ahora es algo más propio de la adolescencia.
Sí, yo creo que le prestábamos mucha más atención a cada cosa que teníamos. Creo que ahora eso de que haya tanta información, hmm… Yo lo veo en mis hijos, están muy ansiosos, viven pasando a otra cosa todo el tiempo, entonces es como que no terminan de aprenderse un solo disco de memoria. Ni siquiera terminan de aprenderse una canción. Escuchan la parte de la canción que les gusta, y nada más. Cuando mi hijo me muestra la música que escucha, me dice “esperá, te paso el estribillo”. Y yo le digo que no hace falta que se apure, que tengo tiempo. Pero está acelerado y quiere mostrarme quince cosas al mismo tiempo. Él escucha hip-hop, está más identificado con eso.

Bueno, es lo que están escuchando casi todos los chicos hoy, o los que van camino a la adolescencia.
Sí, pero también porque ahí hay algo interesante. Yo creo que lo que a nosotros nos cautivó fue la peligrosidad del rock. Y ahora el rock no les brinda eso a los chicos. Coldplay, y todo eso… no ven ningún peligro ahí. En cambio en el hip-hop sí sucede, y es algo que está muy identificado con los chicos y su pinta, sus capuchas, eso de la marginalidad…todo eso los cautiva más. Y el rock dejó de tener esas razones, salvo que te metas en una movida muy under, y no sé tampoco en qué país. Probablemente en algunas ciudades de Estados Unidos todavía exista aquella tradición de los Stooges o del rock más pesado, y no me refiero a su sentido musical, sino al de modo de vida.

En cierta forma, si no existiera esa cuota de peligrosidad, esa cuota de alarma, entonces no es rock.
Bueno, no sé si es que tiene que tenerla. Quiero decir, yo no puedo inventarme ahora una vida que no es la mía. Ya pasé por eso, ya tuve mi dosis. Ahora se dio así. No llevo una vida peligrosa, si bien hoy en día vivir es algo peligroso. No puedo fabricar una estética. Entonces el rock también tiene eso, es música, y te lo podés tomar muy en serio. Como música, da mucho de sí. Podés ir de la simpleza a la máxima complejidad. Y trabajar con tan pocos elementos también requiere de mucho ingenio y trabajo.

Y a pesar de esa simpleza, todavía nos sigue emocionando.
¡Por supuesto! El rock, el blues…Willie Dixon, por ejemplo. De repente te preguntás, “¿pero solamente este tipo compuso todas estas canciones?” Que encima tienen los mismos tres acordes. ¡Y son todas brillantes!

Yendo mucho más atrás en la historia, hay algo que siempre me despertó curiosidad. Tu historia familiar es absolutamente parecida a la mía, ya que ambos somos nietos de inmigrantes rusos y con madres judías. Si bien no hay dudas que sí la tuvo en el caso de tu mamá (N.: Dina Rot grabó muchas canciones en “ladino”, dialecto del castellano que hablaban los descendientes de los judíos expulsados de la península ibérica en el siglo XIV), ¿lo judaico tuvo algún tipo de influencia en tu carrera?
Sólo en la cocina (Risas) En la música, mucho no lo veo. Bueno, tal vez esa cosa del sufrimiento judío, ¿no? Eso de la culpa y demás te da una sensibilidad y un feeling a la hora de tocar.

Bueno, hay grandísimos músicos de origen judío…
Sí, pero también hay grandes músicos argentinos (Risas)

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Ariel junto a la nueva versión de Tequila, en vivo en Aranda De Duero, España, el 23/9/2017 (foto: @M. Sonaglioni)

UNA VIDA A LA ESPAÑOLA
Después de estar aquí en España por más de cuatro décadas, lo que representa casi tres cuartos de tu vida, no se me ocurre otro caso de un músico argentino que lleve viviendo tanto tiempo en el exterior pero que aún haciendo básicamente rock, mantenga las raíces musicales de su lugar de origen en su música actual, o incluso otros géneros latinoamericanos. Espero que la pregunta no te resulte muy rebuscada…
No, para nada. Estoy en Madrid desde que cumplí 16. Y hay que descontarle cinco años, que son aquellos en que volví a Buenos Aires. Así que son casi 35 años aquí. Yo creo que en gran parte eso sucede por lo que viví en mi infancia, todo lo que te estaba contando hace un rato. Me refiero a todos esos discos de rock argentino hasta el año ’77 o ’78 que yo escuchaba, que creo que son joyas. Para mí, en cuanto a calidad, pienso que es donde más arriba se llegó. Al menos a nivel general. Después habrá casos aislados, pero esos discos me marcaron mucho y también los escuché mucho. Y además los sigo escuchando. Al mismo tiempo yo compartía todo el mundo anglo con eso, y para mí es como que era lo mismo. Para mí, Pescado Rabioso era como los Beatles.

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“Matrícula De Honor” (Novola, 1978), el álbum debut de Tequila

No es que unos te resultaran necesariamente más importantes que los otros…
No, no eran más importantes. Entonces en esa época yo era muy “esponja”, y eso queda mucho. Puede darse no tanto por lo que escuchaba en mi casa sino también por lo que sonaba en la radio, en la tele, o lo que se estaba escuchando… Era la música que sonaba de fondo, y de alguna manera me resultó muy fácil asimilarlo, aunque si me escucha un folklorista o un músico de tango de verdad, tal vez les parezca un mamarracho, porque no tengo ni puta idea. Por ejemplo, aprendí mucho con Eduardo Makaroff, de Gotan Project, con quien descubrí algunos yeites, o del swing. Pero claro, aprender bien el swing del tango lleva toda una vida, no es algo que se aprende porque te pongas a tocarlo. Son géneros para tocarlos toda la vida, son como algunos instrumentos.

Yendo más al rock en sí, ya sabés que sos mi guitarrista de rock and roll “en español” favorito de todos los tiempos. A lo que también podría agregarle tu parte de escribir canciones. Pero además creo que sos un excelente letrista, algo que vos mismo dijiste recientemente en una entrevista, cuando comentaste que te habías dado cuenta que habías mejorado mucho en ese aspecto. Sin embargo, lo que más me gustaría destacar de tu carrera es tu rol como miembro de Tequila junto a Alejo, la historia de dos músicos argentinos que llegaron aquí para formar un grupo que terminó cambiando los esquemas del rock en España. Lo que explica a la perfección por qué aquí sos un músico tan querido y valorado.
Yo creo que hay grupos, compositores o artistas que tienen una clara influencia de Tequila, pero pienso que igualmente hubiera terminado ocurriendo lo mismo con otros. Era un momento en que España tenía que recuperar el tiempo perdido.

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Tequila de izq. a der: Julián Infante, Alejo Stivel, Manolo Iglesias, Felipe Lipe y Ariel. Dale dale con el look…

Que fue mucho.
Sí, claro. Entonces creo que España se subió al tren de la historia justamente en una época curiosa, porque la gran influencia de esos tiempos fueron los grupos punk. Ramones, Sex Pistols… Digamos que la destreza musical no estaba valorada, y eso marcaba la diferencia entre nosotros y ellos. Veníamos de una época en la que esa destreza, y no el virtuosismo, tenía mucha importancia para nosotros. Tequila tocaba muy bien.

Bien, pero bien de en serio.
Sí, y sin embargo todos los grupos que surgieron por entonces estaban aprendiendo a tocar. Casi tuvieron que aprender a tocar en los escenarios, tal fue el boom que hubo. No sé si lo nuestro fue una habilidad, fue simplemente llegar en un momento en el que históricamente cubrimos un hueco que alguien tenía que cubrir. En todo caso, mi habilidad es la de hacer de todo bastante bien (Risas)

Sigo con los elogios… Yo diría que muy bien.
Es como que le he puesto la energía un poco a todo, ¿no? A veces me junto a tocar con guitarristas que tocan muchas más horas que yo, y con unas técnicas que yo jamás podría tocar. Tendría que dejar todo el resto de las otras cosas que hago y dedicarme solamente a la guitarra…

O tal vez sea que esos guitarristas son más jóvenes, y por eso dispongan de más tiempo para hacerlo.
No, porque también son guitarristas, pero que no han tenido que centrarse en otros proyectos. Cuando retomé mi carrera en solitario después de Los Rodríguez, tuve que intentar equilibrar la cosa, y tal vez me quedé un poco respecto a la guitarra durante unos años, para poder crecer como compositor, como cantante, o como frontman. Los últimos años, cuando empecé a hacer esos shows completamente solo en el escenario, también tuve que dedicarme mucho al piano. Y recién entonces volví a decirme “bueno, ya llegó el momento de volver a dar un empujón con la guitarra”… Igualmente creo que, si ya tocaste bien en algún momento de tu vida, si desarrollaste una técnica decente, entonces se trata de que tengas algo interesante para contar, y que se te reconozca cuando tocás.

moris-fiebre_de_vivir-frontalROT AND ROLL MUSIC
Como fuera, las influencias en tu estilo -Chuck Berry, Keith Richards, etc.- son muy marcadas, y no existe mucha gente que toque así, al menos del lado “hispano”. Hay un sonido tuyo que tiene que ver muy claramente con esa escuela original, y que se sigue manteniendo.
Sí, creo que tengo eso, pero también siempre hay un lado melódico en la guitarra, que es lo que hace que marque la diferencia. Que tus solos formen parte de la canción, y que hasta se puedan cantar, y que haya gente que se los sepa de memoria. Y para eso no es necesario ninguna técnica.

Tequila estuvo junto a Moris en los tiempos en que desembarcó en España, siendo otro caso de un argentino que llegaba aquí, y de hecho fueron la banda que lo secundó en la grabación de su LP “Fiebre De Vivir”. ¿Cómo recordás esos días?
¡Para nosotros Moris ya era un prócer! ¡A “De Nada Sirve” nos la sabíamos entera, con diez años de edad! Yo recuerdo esa época como una de las más felices de mi vida, mirá lo que te digo. Mi primera novia, mi primer disco y mi primera banda y aparte, de regalo, levantarme una mañana en la casa de esta chica para ir a grabar con Moris. No cabía adentro mío. ¡Estaba que me salía! (Risas)moris-fiebre-de-vivir-portada

Coincidieron las coordenadas. Que Uds. lleguen a España, que formen la banda, que llenen ese hueco que estaba tan vacío, y que justo al poco tiempo también llegue Moris.
Sí, por supuesto. En cierto modo cuando mis padres me dijeron que nos teníamos que ir de Argentina, llegado el momento en que tuvimos que ponernos a pensar adónde ir -y que por supuesto tenía que ser un sitio en que se hablase en español, ya sea México o España- yo tuve el presentimiento de que eso iba a ocurrir.

¿Habías tenido un presentimiento? ¿Cómo fue eso?
No se trató de un presentimiento del gran éxito que después fue Tequila, pero sí de que finalmente aquí iba a poder tener una banda, cosa que en Buenos Aires no podía haber tenido, ya que era más chico. Yo quería llegar aquí y tener un grupo. Y a los seis meses ya estaba tocando. Y a los ocho, dando conciertos.

Y además vendiendo muchos discos.
No, eso fue recién un año y medio después. Yo llegué en el ´76, el primer disco se grabó a fines de 1977, y salió recién en el ’78.

Igualmente fue todo muy veloz, y más a esa edad.
Y todo eso mezclado con los primeros 3 ó 4 meses aquí, que fueron raros.

Como lo decís en la canción “Vals De Los Recuerdos”…
Sí, un poco eso de la soledad, y lo de los amigos que no están. Igualmente todo se fue dispersando. No fui el único que se fue. Pasaron cosas. Fue una época en la que si me hubiera quedado… no sé. Tengo amigos que se quedaron y aguantaron bastante más.

429270_106962496102082_87007359_nDurante esos primeros años aquí en España, ¿alguna vez tuvieron la idea, o la ilusión, de regresar a Argentina?
El plan con mis padres era venir aquí por dos años, hasta que se calmase un poco todo. ¡Pero a los dos años no me sacaban de aquí ni con una ametralladora! ¡Me tenían que sacar con una escopeta! (Risas)

Sin embargo el recuerdo de la Tequilamanía continúa teniendo vigencia. Nunca dejó de ser una banda muy especialmente recordada en cada oportunidad en la que se hable de rock español.
A la gente le impactó mucho. A veces me subo a un taxi, o cuando me toca estar con alguien de mi generación que me reconoce, y no pueden parar de hablarme de Tequila. Y también están los que me vieron. A veces, cuando íbamos a tocar los pueblos, era como si hubieran llegado marcianos…

Me imagino, ¡con esas vestimentas!
¡Claro! Si Madrid era pueblerina, imaginate lo que eran los pueblos de España. No sabían ni lo que era un grupo de rock. Era todo muy primitivo, y nosotros íbamos con unas pintas tremendas. Y la situación en general también era muy rara, porque todavía no estaba armada la producción de conciertos, y mucho menos de rock. Entonces, por ejemplo, teníamos que ir a tocar a un sitio, y de repente íbamos en tren, ¡y nos bajábamos del tren con los Marshalls!

Bueno, hoy en día todavía hay músicos que recién empiezan, y que se ven obligados a moverse así.
OK, ¿pero a qué músico se le puede ocurrir la locura de meterse en un tren con un Marshall? (Risas) Entonces bajábamos en la estación, ¡y nos íbamos hasta el hotel empujando los Marshalls por la calle! Y la gente nos veía haciéndolo. Una vez íbamos empujando los amplificadores y un tipo gritó, “mira, ¡ahí van los Rolling Stones!” (Risas) Vio unos tipos ahí con los pelos largos, con pantalones rojos y no sé qué, y con amplificadores, y dijo ¡“son los Rolling Stones”! (Más risas)

TEQUILA ON THE ROCKS
Indudablemente lo de Uds. era un verdadero trabajo a pulmón…
Teníamos un tipo que se encargaba de todo, pero en los primeros tiempos, cuando todavía no habíamos grabado nada, sí, era todo a pulmón. Llegábamos de vuelta a Madrid a las seis de la mañana en la furgoneta, porque no había hotel donde parar en donde fuera que habíamos tocado la noche anterior, y todavía teníamos que descargar hasta el equipo de voces. Bajábamos todo, y después, ya de día, cada uno se iba a su casa.

Así y todo, desde afuera se ve como que la pasaban realmente bien.
Ya como adulto, a veces trato de recordar cómo fue. Porque claro, de joven pensás, “chicas, drogas, conciertos…”, todo ahí, sin tener que salir del hotel, ¿cómo no va a ser disfrutable? Pero yendo a algo más profundo, se trata de pensar cómo era realmente. Al mismo tiempo también percibíamos un poco la mala onda, y con Tequila en algunos momentos hasta hubo situaciones violentas y agresivas.

¿Lo decís por un rechazo de parte de la gente mayor de edad?
No, lo digo por el lado del público masculino. Eso era todo un inconveniente. Yo no podía salir solo a la calle. En aquel momento en Madrid se vivía una época muy pesada. A nosotros nos gustaba meternos en la zona donde pasaban las cosas. Y también donde te las pasaban. Y no siempre tenías a alguien disponible para que venga a tu casa. Entonces nos metíamos donde fuera que hubiera que meterse. Ser de Tequila también tenía sus momentos peligrosos. Una vez nos sacaron a botellazos de un concierto con Ian Dury en Barcelona. Eso ya fue casi al final… En los días finales de Tequila pasaron cosas jodidas, y una de esas cosas también fue que una vez nos robaron todos los equipos.

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1981 vio la salida de “Confidencial”, el último disco de Tequila

¿Eso fue más o menos en la época del disco “Confidencial” (1981)?
No, fue después. Esa cosa del “ciudadano ilustre”, ¿no? La paradoja del éxito. También existía eso. Estaba todo eso del éxito, y de ser una estrella de rock and roll, o del pop. Porque también éramos estrellas pop. España nos encasilló un poco como un grupo “de fans”, con aquello de la Tequilamanía, las chicas…Y también sufríamos por eso. Y éramos tan jóvenes, que no pudimos manejarlo.

¿Pensás que situaciones de ese tipo fueron las que derivaron en el final del grupo?
Bueno, pasó que tuvimos que cambiarnos de nuestra sala de toda la vida, que era un ranchito divino al que venía demasiada gente. Un día llegamos y nos encontramos con que habían roto el techo y se habían llevado todo. Por otro lado empezó a pasar lo que te decía, empezamos a notar violencia en los conciertos. Luego pasó que, estéticamente, empecé a tener desacuerdos con Alejo. Yo quería probar otras cosas, como lo hice después en canciones como “Debajo Del Puente”

Claro, cambiaba el sonido de la época.
Cambiaba el sonido, y en ese sentido Alejo era mucho más conservador. A él no le interesaba ese cambio. Entonces, llegado el momento en que empezamos a componer lo que iba a ser el disco que iba a venir después de “Confidencial”, era muy difícil entenderse. Y aparte también estábamos muy pasados.

Toda una conjunción de factores.
Sí, todas esas cosas, hasta que finalmente yo les dije, “chicos, hagan lo que quieran, pero yo me voy”

Siempre lamenté que no haya habido otro disco, porque los demos que luego aparecieron como extras en la recopilación “Tequila Forever” (“Dudas”, “La Isla” y “No, No, No”) me parecen buenísimos.
Sí, pero eso ya no era Tequila, eso ya era cualquier cosa.

No obstante, “La Isla” es una gran canción, de hecho después incorporaste parte de su letra en la canción “Seducción”, que estaba en el álbum “Debajo Del Puente”.
Claro. ¡Muy bien! Esas cuatro canciones podrían haber formado parte de “Debajo Del Puente”, sin duda.

De hecho ya se perfilaba un sonido más moderno.
Pero eso ya pasaba en “Confidencial”. Para entonces nos gustaban los Clash, Elvis Costello… También queríamos un poco buscar por ese lado, y no sólo por el de los Stones. Incluso el disco es distinto desde la estética, con más fotos en blanco y negro. Ya habíamos empezado a interesarnos en nuevas cosas.

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Tequila en blanco y negro: elviscostelleros, blondieros y newwaveros

O incluso más para cerca de Blondie, o de la New Wave, ¿no?
Sí, claro.

Y si bien eran todos excelentes músicos, no quiero dejar de mencionar a un gran baterista rítmico como Manolo Iglesias, fallecido en 1994, que sonaba realmente fresco, ¡y además muy salvaje!
Sí, y aparte era muy divertido cuando tocaba, muy gracioso. Como sabés, ahora estamos haciendo algunos shows con Tequila y el baterista, que es chileno, le copia muchos feels a Manolo. Era muy especial.

Definitivamente las cosas habían cambiado mucho en los últimos tiempos del grupo…
Y aparte para entonces ya nos tocaba compartir el “pastel”, el reinado. Estábamos muy tranquilos pero claro, ya había empezado a pegar el heavy. Nuestra compañía discográfica tenía a Barón Rojo y a Obús. Entonces, ya no nos trataban tan bien como al principio.

Y también ocurrió que la escena del heavy se afianzó mucho en España.
Sí, y eso es algo que sigue siendo muy fiel, como suele ser el público heavy de todo el mundo.

YO VIVÍA CON TEQUILA MUY CONTENTO
Recién mencionabas los problemas de estética que solías tener con Alejo, ¿pero también te pasaba en lo musical, o más estrictamente en lo vocal? De hecho, en los cuatro discos que editaron, solo cantaste una canción, “Estoy En La Luna”, donde compartís la parte vocal con Alejo. ¿Hubo algún otro intento de que cantes canciones en los discos de Tequila?
No, nunca me lo planteé. Recordemos que durante los primeros meses de Tequila, cuando todavía era un cuarteto, las canciones las cantaba yo. Me costó mucho convencer a Julián (N.: Infante, el otro guitarrista de la banda junto a Ariel y luego también compañero en los Rodríguez) que tenía que entrar otro argentino al grupo. Simplemente, Julián no quería que fuera así. Siempre me decía, “no, canta tú que cantas bien”. Y yo le decía, “no, pero tengo un amigo argentino, con el que compuse algunas de las canciones que estamos tocando…” ¡Pero Julián no quería saber nada! (Risas) Hasta que se fue el baterista original.

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La formación original de Tequila, todavía cuarteto. De izq. a der. Julián(sentado), Ariel, Felipe y el Oso. (Foto: Archivo Ariel Rot)

¿El Oso?
El Oso, sí. Entonces hubo una época que estuvimos sin baterista , y uno de los experimentos que hicimos fue poner a Julián a la batería. Y ahí fue cuando finalmente me permitió que venga Alejo a cantar, y también como guitarrista.

De hecho Julián tocaba muy bien la batería. Recuerdo canciones como “Ya Soy Mayor”, en donde se encarga él de tocarla.
Y también está en “El Barco” el reggae. Pero Julián quería seguir tocando la guitarra, si bien Alejo ya estaba adentro del grupo, ¡Ya había puesto el piecito ahí! (Risas) Pero durante varios meses canté yo, si bien mi rol nunca fue el de cantante, digamos, de cuna. Así como sí lo fue como guitarrista. Yo podía vivir perfectamente sin cantar.

Al menos no lo habrá sido durante esa época, porque después sí fue algo que terminó formando parte fundamental de tu carrera.
Sí. Después de haberlo sufrido durante mucho tiempo, empecé a disfrutar de cantar, y también de eso de expresar y de contar cosas.

Volviendo a Julián, siempre pienso que, a pesar de su partida física hace ya varios años, de alguna manera sigue estando muy presente en tu vida. La melancolía tiene esas cosas: la amamos y la odiamos al mismo tiempo. Y siempre noto referencias nostálgicas que te llevan a él, como fue en el caso de “El Mundo De Ayer”. Bueno, en verdad nunca tuve la certeza de que fuera así. Pero sí que lo hiciste en tu último disco, en la canción “Broder”.
“Broder” está oficialmente dedicada a él. Siempre puede haber una frase dedicada a Julián en alguna canción. Y en “El Mundo…”, sí, hay momentos. Incluso hay estrofas dedicadas a Julián, pero es algo más genérico. “Broder” es más directo, acordándome de él… Lo del calabozo, todas cosas que pasaron…

Siempre me pregunté por qué es que después él dejó de aparecer o colaborar en tus aventuras solistas, habiéndolo hecho en tus dos primeros discos (“Debajo Del Puente” y “Vértigo”) Y si bien estuvieron juntos en los días de Los Rodríguez, que después no lo haya hecho cuando todavía vivía, cuando editaste “Hablando Solo” o “Cenizas En El Aire”.
Es que con él nunca hubo una despedida. Los Rodríguez terminamos todos un poco quemados. La gran ruptura en Tequila se dio con Alejo, porque componíamos juntos, pero siempre fue natural seguir tocando con Julián. Después de Los Rodríguez, yo necesité descansar de Julián. Hubo un largo tiempo en el cual no nos vimos. Y después de la separación de la banda, él desapareció por una temporada. Y cuando volvió ya estaba enfermo. Muy enfermo. Pero después se recuperó. Eso fue muy duro, porque llegó un momento en que nos decíamos “éste nos va a enterrar a todos” (Risas)

los-rodriguez-02-10-15Pero de alguna manera, insisto, siempre siguió estando presente.
Siempre estuvo muy presente, y también lo sigue estando, y tal vez, con el paso del tiempo, esa ausencia se hace más notoria, porque él no me llegó a conocer ya como padre. ¿Cómo hubiese sido esta etapa adulta? Digo, siendo un amigo tan fraternal, casi como un hermano… ¿Cómo hubiésemos llevado esta etapa de nuestras vidas? Tener un “gomía” así para compartir estos años hubiera sido algo muy poderoso.

¿Esperaban que él terminara así?
Yo creo que es al revés, que no podría haber ocurrido de otra manera.

¿Julián tenía un hijo, verdad? ¿Seguiste teniendo relación con su familia después de su muerte?
Dos hijos. De hecho, cuando murió, también ya era abuelo, de un bebé. ¿La familia de Julián? ¡Vinieron a un concierto de Tequila! Nos abrazamos, lloraron… todo.

Julián y Manolo ya no están, y Alejo sigue muy cerca tuyo, ¿pero acaso también seguís en contacto con Felipe Lipe, el ex bajista de Tequila?
No, nos distanciamos. Felipe vino a tocar en la gira reunión de Tequila de hace diez años, y la cosa salió mal. Él se dio cuenta de que estaba en inferioridad de condiciones, y entonces se retiró a tiempo.

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Julián y Ariel, en otra postal de tiempos pasados

¿Nunca lograron recomponer esa parte?
Ahí ya nos distanciamos, tal vez medio definitivamente. En verdad con Felipe nunca nos peleamos, incluso cada tanto me llamaba. Y tampoco es que ahora haya habido una ruptura, pero tal vez esa vez nos permitió ver las diferencias que teníamos en la vida, en lo musical y en lo personal. Ya no teníamos mucho que ver. Tal vez lo único que nos unió fue ese pequeño momento cuando éramos pibes.

INFORMACIÓN CONFIDENCIAL
Me siento obligado a hacerte una pregunta “de fan”. En la canción “¿Qué Pasa Conmigo?” de “Confidencial”, que fue grabado en Inglaterra, aparece tocando la armónica un tal Paul Jones. ¿No será Paul Pond, no? Sabés de qué estoy hablando…
No, ese era el armonicista de Manfred Mann.

Exacto. Es precisamente por eso que te pregunto, porque al principio, Paul Jones usaba su nombre original, Paul Pond. O también su nombre artístico, P.P. Jones, en los días que tocaba junto a Brian Jones en Londres, antes que se formasen los Stones. De hecho, antes de la aparición de Jagger, Brian le había propuesto a Paul Jones cantar en la banda que quería formar. Y me pareció muy casual que el tipo que metió la armónica en la canción tuviera el mismo nombre.
No lo sé, pero el tipo era muy amigo de Peter McNamee, quien produjo el disco.

18Continuemos hablando de Tequila, no puedo evitarlo. Me gustaría que me hables sobre el disco que la banda alguna vez grabó para el mercado japonés, y que hoy por hoy resulta prácticamente inconseguible. De hecho lo único que hay dando vueltas por ahí es una de las canciones, en YouTube, al menos cierta vez la encontré ahí. ¿Es verdad que grabaron una canción de Leif Garrett para el disco?
No, no era de Leif Garrett, sino una que él versionaba, “Forget About You”(canta el estribillo de la canción). Los japoneses nos impusieron dos canciones. Y no sólo eso. Nos hicieron unas cuantas perrerías. Habían traducido las letras de Tequila al inglés, eran tremendas. …

¿No respetaron las letras originales? 
No, muy poco. Con clichés, frases manidas…

Volviendo a la nueva versión de la banda, Uds. ya habían hecho una pequeña gira reunión hace unos años, e incluso regrabaron “Que El Tiempo No Te Cambie”.
¡No, fue una gira grande!

Bueno, pero después eso cesó, y hace un tiempo, buceando en las benditas redes sociales, me sorprendió enterarme de esta nueva reunión del grupo.
Sí, ésta es menos formal, digamos. Surgió por una marca que quería hacer cuatro conciertos con la banda. Y decidimos hacerlos. Armamos la banda para esos cuatro shows. Pero luego empezaron a llamarnos y preguntar si había posibilidades de hacer alguna cosa más. No quisimos hacer eso de “otra vuelta”, ni tampoco promoción, pero si nos ofrecen durante un tiempo hacer conciertos, los vamos a hacer.

61FmubHZfaL._SX355_¿Tenés la idea también de retomar tu carrera solista? “La Manada”, tu más reciente trabajo, es realmente un disco grandioso.
Por el momento estoy sin proyecto en mente, pero sí estoy haciendo lo de Tequila, y voy a volver a hacer shows en solitario, lo mismo de aquel espectáculo que se llamó “Solo Rot”, con solo yo en el escenario. Un “one man show”, ¿no? Lo dejé de hacer hace dos años. Hablaba mucho, contaba muchas historias, y tal. No sé si ahora voy a hacerlo igual, tal vez a lo mejor cambie un poco el concepto. No lo tengo muy claro. Lo estoy armando. Pero no es un proyecto nuevo. Vengo de hacer tres discos de canciones nuevas –“Solo Rot”, “La Huesuda” y “La Manada”– que es algo que para mí está muy arriba, pero que tampoco trascendieron excesivamente. No sé si estoy motivado para otro disco así. Para mí, después de esa trilogía, me gustaría que el siguiente proyecto tuviese otra cosa. Todavía no lo sé. Son los discos que hice a partir de los 50 años. Porque ya en “Solo Rot” hablo del tema de la edad en canciones como “Manos Expertas”. Ya empiezo a hablar del tema. Los discos no son exactamente iguales entre sí, siendo “La Huesuda” el que más se diferencia de todos, porque tiene otro tipo de sonido. Últimamente tengo el reproductor de mp3 en “aleatorio” en el coche. Tengo un coche nuevo y, según me subo, empieza a sonar el teléfono, con todo lo que tengo. Y empecé a escuchar canciones mías, que también están ahí, y me sorprendió mucho el sonido de “La Huesuda”. De hecho me sorprendió muchísimo. Me parece una cosa muy distinta a lo que alguna vez hice. Canciones como “Mil Palabras Sucias Al Oído”… Creo que con José Norte se alcanzó un nivel muy fino.

Seguramente el productor tendrá mucho que ver con eso.
Sí. Bueno, es lo que estaba buscando en ese disco. Es algo que tenía muy claro. Yo quería usar otros instrumentos, y no los que siempre usaba. Ya venía con la gira del piano, y entonces compuse prácticamente todas las canciones así.

Claro, cosas como “Para Escribir Otro Final”.
Sí, son todas canciones muy pianísticas, y que por lo tanto puedo hacerlas todas en el piano. Mientras que “Solo Rot” y “La Manada” se parecen un poco.

Reitero, “La Manada” me pareció un álbum lindísimo, y además me gustó mucho que la canción que le da título al disco sea también quizás mi balada favorita de todas las que están ahí.
Yo encuentro en esa canción partes que me suenan a Dylan…

Y “En el Borde De La Orilla” me hace acordar a Moris…
Bueno, sí, ¡es casi un homenaje a él!

Mientras que en “Se Me Hizo Tarde Muy Pronto” escucho “Stay With Me”de los Faces.
¡Totalmente! Pero “La Manada”, la canción, tiene un momento “Wild Horses”. O tal vez es algo que imaginé yo, y que tal vez no tenga nada que ver.

¿Sos de poner todavía esos discos de Dylan o de los Stones que escuchabas al principio, ya sea en casa, o en el auto?
De vez en cuando. Escucho más roots, en todo caso. En el coche me gusta más escuchar a Chuck Berry. Pero volviendo a esos discos esenciales de nuestra vida, trato de no escucharlos mucho, porque me da la sensación de que, si lo hago, se va a perder el efecto.

¿Cómo es eso?
Sí, van a perder el efecto. Prefiero aguantarme, aguantarme y aguantarme. Que pase mucho tiempo y un día decir, “OK, lo voy a volver a escuchar”. Como para potenciar el efecto. Es como la abstinencia, para luego disfrutarlos más.

Hmm, muy interesante. Me resulta un buen consejo.
Claro, a mí me pasa. Y con los discos argentinos también. No puedo escuchar “Artaud” muy a menudo. Prefiero dosificar a esos discos, si no me da la sensación que la emoción puede gastarse.

Sin embargo, es una emoción permanente.
Bueno, cada uno lo lleva a su manera…

OTRAS BANDAS, OTRAS HISTORIAS
Antes que me olvide, creo que deberíamos hablar un poco de la etapa de Los Rodríguez y lo de la rumba catalana, básicamente en canciones como “Sin Documentos” o en “La Milonga Del Marinero Y El Capitán”, que en cierta manera fue un sonido que terminó siendo marca registrada en buena parte de las canciones del grupo.
En realidad teníamos pocas canciones de esas. Teníamos más “canción argentina rock”, que todo eso. Lo que pasa es que “Sin Documentos” fue muy famosa. Y lo mismo pasó con “La Milonga…”, que viene de González Tuñón.

Y más tarde hiciste lo mismo en “Dos De Corazones”
Sí, es una especie de milonga, pero mal tocada. Es una interpretación mía para poder tocar milonga sin saber ese swing, digamos.

20

El autor y el entrevistado de esta nota en Madrid, vestidos al tono para la ocasión (Foto: @M. Sonaglioni 2017)

En 2001, cuando editaste el video del show de “En Vivo Mucho Mejor”, usás una campera con inscripciones que dicen “Colectivo 60” y “Manosanta”… ¿Los usabas a modo de amuletos?
Oh, eso es muy triste, porque es una campera hecha por David Delfín, que también hizo las letras del arte de tapa de “Lo Siento, Frank”, y que murió este año. La explicación de todo eso es que responde al nombre de mi editorial, que se llama Manosanta, por Olmedo.

¡Qué grande!
Sí sí…Fueron como dos emblemas. David Delfín me dijo, “decime dos cosas que querés que te ponga en la chaqueta, que sean fuertes”. El público español habrá pensado que lo de “manosanta” es porque soy guitarrista, ¡pero nada que ver! (Risas)

A lo largo de tu carrera grabaste muchísimo material, cantidades de canciones, sobre todo en tu etapa solista. ¿Te quedó mucho material afuera, demos o inéditos que alguna vez pienses editar? ¿Algo tipo box set o similar?
No, qué va… Como máximo a mí siempre me sobran dos o tres canciones por disco. Yo voy haciendo la edición de un disco durante la composición.

¿Siempre mantuviste ese esquema de trabajo?
Sí, soy de desechar en el camino. De hecho algunas quedaron para discos que vinieron después.

Tuviste, y también seguís teniendo, una vida muy rica en historias. ¿Nunca pensaste en escribir una autobiografía? Algo que, ya que estamos, está muy en boga por estos días.
Bueno, podría ser… pero por el momento prefiero poner más energía en la música.

21BRODER, UN VINO PARA HERMANOS DE TODA LA VIDA
“Con mi amigo Federico Oldenburg se nos ocurrió desde hace unos años hacer un vino con cada disco que edito. El primero se llamó La Huesuda, como el nombre del disco anterior, y a éste le pusimos Broder, nombre de una de las canciones que están en el álbum ‘La Manada’, y que está dedicada a Julián Infante. Siempre optamos por bodegas especiales, que trabajan al margen de los gustos del mercado con uvas autóctonas y con mucho mimo, bodegas con las que me siento identificado porque en cierto modo tienen una filosofía con respecto al vino como la mía hacia la música. Es un vino ligero con un frescor poderoso, noble y extraordinariamente bien hecho. Es de Ánima Negra, una bodega de Mallorca, de la que soy un gran fan desde hace años, así que es un honor y un placer poder haber hecho un vino con ellos. ¡Salud!”

RAREZAS: ENCUENTRAN COPIAS SELLADAS DEL “BLACK ALBUM” DE PRINCE, UNO DE LOS VINILOS MÁS CAROS DE LA HISTORIA

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Publicado en Revista Madhouse el 13 de diciembre de 2017

Si las vueltas del destino te llevaron a convertirte en fan de Prince o en uno de sus entusiastas coleccionistas, tal vez sea entonces el momento de olvidar irte de vacaciones por un par de décadas, o de organizar una colecta de la que participen todos los miembros de tu familia, incluso esos primos y tíos lejanos que tal vez ahora sí se dignen a darte esa mano que alguna vez te prometieron… Como sea, si llegás a reunir la friolera de U$15.000, entonces tal vez ésta sea la oportunidad de hacerte de una copia original en vinilo del famoso “Black Album”, una pieza de colección que cuenta con la condición de ser uno de los discos más caros de la historia de la música toda.

2Y si de historia hablamos, ante todo debemos remitirnos a 1987, en ocasión en que los rumores indicaban que ése era el nombre del nuevo álbum que Prince estaba por lanzar. Claro que, a último momento, y muy cerca de su edición final, tras convencerse de que el disco era “maldito”, el recordado “genio de Minneapolis” no sólo optó por archivar su nuevo proyecto, sino que también ordenó a la Warner Bros., la compañía para la que grababa, destruir el medio millón de vinilos que ya habían sido impresos, prontos y listos a ofrecerse comercialmente. En consecuencia, los empleados del sello discográfico se vieron obligados a trabajar arduamente cuando les fue impartida la misión de destrozar todas y cada una de las copias del disco, tarea que también incluyó a varios CDs “de adelanto” (esos que suelen enviarse a la prensa musical ante de las ediciones comerciales definitivas), y fue recién 17 años más tarde, en 1994, que Prince finalmente accedió a que su compañía grabadora lo edite en formato de CD y cassette, sin abandonar su rechazo inicial a la propuesta en vinilo.
Pero el año pasado, algo después de su sorpresiva muerte, una copia promocional del “Black Album” apareció repentinamente a la venta en la web de Discogs, acaso el sitio online más completo de información sobre grabaciones de audio (oficiales y promocionales) que el mundo conozca. Fue ahí donde un suertudo cliente accedió a pagar la suma para hacerse de un ítem único en su especie, convirtiéndose así en el álbum más caro vendido alguna vez en esa plataforma, y por el que muchos otros coleccionistas, dado su alto valor, no pudieron salirle a competir.
3Para colmo de todos los males, los fans más acérrimos de Prince Rogers Nelson se ganaron un inesperado dolor de cabeza extra cuando en agosto del año pasado, una extraña edición en cassette titulada “The Versace Experience – Prelude 2 Gold”, que registraba versiones remezcladas de canciones de su trabajo de 1995 “The Gold Experience”, y que sólo se había regalado a modo de souvenir a los exclusivos asistentes al show de Versace de la Feria de la Moda de París de ese año, terminó comercializándose en el sitio de Discogs por la suma de 4.087 dólares, convirtiéndose en otro “coleccionable” de características económicamente inalcanzables para los fans de bolsillos más flacos.
A tres décadas del cancelado lanzamiento inicial del “Black Album” (al que muchos no dudaron en bautizar “el disco más buscado de la historia de la música”), los avatares de la vida lograron que, ¡oh casualidad!, hace apenas unos días corra la noticia de que muchas de esas copias, que supuestamente habían sido pulverizadas, aparezcan milagrosamente a la venta. O mejor aún, si se quiere, después que la hija de un ex directivo de la Warner Bros., tras revisar unas cajas que tenía en el armario de su habitación, se topara recientemente con dos cajas tamaño LP con el sello de la discográfica cerradas que, entre vinilo y vinilo, incluían cinco muestras impecables del “Black Album”, para acto seguido contactar a un tal Jeff Gold (ex vicepresidente de la compañía, hoy día a cargo del sitio de memorabilia Record Mecca) y, tras interiorizarlo del notable hallazgo, descubrir el alto costo de cada una de ellas, basándose en la cifra a la que llegó a venderse en Discogs por aquel entonces.
4Gold terminó pidiéndole tres de las cinco piezas descubiertas, las mismas que, claro, se vendieron como pan caliente en días sucesivos. “Se trata simplemente de uno de los discos más raros del mundo, si no es el más raro de todos”, afirmó un afortunado Gold tras la pronta adquisición y su eventual despacho.“Al comienzo pensé que se trataba de un disco falso, pero uno no podía saberlo hasta abrirlo e inspeccionarlo”… Pero una vez que se contactó con alguien a quien conocía de sus días en la Warner Bros., quien le confirmó su autenticidad, logró llegar a la conclusión de que se trataba de un material absolutamente genuino.
Ahora que Gold (lo del apellido es pura casualidad) logró apoderarse de varias copias del inhallable disco, trasladó su obsesión a otro disco del artista que, según confirmó, es aún más difícil de encontrar. “Hace poco se vendieron dos copias de prueba de ‘Camille’, otro trabajo inédito de Prince, y a un precio exorbitante. No se sabe mucho del disco, supongo que es algo que el mismo Prince imprimió…No lo hicieron los de la Warner Bros. Ninguno de mis ex-compañeros del sello saben algo de él. Pero si estás buscando discos que hayan sido completados, el ‘Black Album’ está en la cima de la lista de los más raros del mundo”, concluyó. Por lo que ya sabés qué es lo que tenés que hacer. Todavía quedan dos copias disponibles a la venta aquí en Record Mecca, si es que esos familiares están dispuestos a darte una mano, ahora que ya te decidiste a sacrificar toda una vida de vacaciones, y antes que tu esposa contacte al abogado para iniciar los trámites de divorcio.

DISCOANÁLISIS: LOS INTERMINABLES STONES Y SUS TRES AÑOS “EN EL AIRE”

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Publicado en Revista Madhouse el 9 de diciembre de 2017

edición deluxePACIENTE: Rolling Stones “On Air” (Interscope, 2017)

HISTORIA CLÍNICA: Ahora que las bóvedas del tiempo finalmente se dignaron a parir, ahora que el reloj que no para de girar sigue acrecentando el pasado minuto a minuto, los Rolling Stones finalmente editaron uno de los lanzamientos más esperados de sus -hasta ahora- más de 55 años de carrera. Y no sólo para regocijo de sus fans. “On Air” viene a cumplir ese objetivo tan largamente soñado, llenando uno de los tantos huecos que también habían quedado pendientes en la vastísima historia del rock y la música popular: editar oficialmente las sesiones de radio registradas para la BBC durante las etapas más prematuras de la banda.

Si ya lo habían hecho los Beatles en 1994, o Led Zeppelin tres años después (tan sólo por nombrar las más recordadas), ¿qué esperaban los Stones para decidirse a brindarle oficialmente al público parte de todas esas grabaciones seminales y formativas? Con seguridad, mucho habrá tenido que ver el éxito logrado con “Blue & Lonesome”, su más reciente trabajo de estudio, una colección de covers de blues registrados de manera cruda y directa en apenas un puñado de días, lanzado en diciembre del año pasado y que terminó tomándolos por sorpresa. “Ya estoy esperando a que salga el segundo volumen”, sugirió Keith Richards al respecto en aquellos días. Y entonces todo podría indicar que tal vez ésta sea la respuesta a semejante interrogante. Indiscutiblemente esa secuela a la que Richards aludía está representada por “On Air”. Si “Blue & Lonesome” nos mostraba a los Stones rindiéndole tributo a la música que los inspiró originalmente, el nuevo disco -que presenta material muy antiguo, paradójicamente- representa el primer lanzamiento legítimo de material en estudio y en vivo que el grupo grabó para la BBC entre 1963 y 1965, en instancias en que su ascenso a la fama comenzaba a dar señales más certeras, y también marcando aquel antes de que la sociedad compositiva de Mick Jagger y Keith Richard (que por entonces usaba su apellido sin la “s” original) comenzara a dar frutos. Y con Brian Jones en la banda, claro.

“En el momento en que lo hicimos, nos dijimos ‘¡Oh Dios mío, la BBC!’”, apuntó el guitarrista en una reciente entrevista para el diario L.A. Times. “Sólo queríamos ocultar el terror auténtico que teníamos. Había muchísima adrenalina”. Y a los hechos nos remitimos, entonces. Por aquellos años, el gobierno británico había instruido a las transmisoras que los artistas grabasen canciones diferentes para las emisoras de radio y de TV, o bien que las registren en vivo. Pero lo que podía ser una tarea extra para quienes tenían que someterse a esa política estatal, que claramente no formaba parte de sus agendas, acabó siendo una gran oportunidad para dejar una buena cantidad de nuevas tomas de muchos de sus grandes éxitos para la posteridad, o versionando canciones que, de otra manera, jamás hubieran alcanzado el vinilo. “La BBC quería que formemos parte de todo eso, y realmente no sabíamos por qué, o qué estábamos haciendo”, agregó Keith. “Tocábamos blues en bares, pero entonces metimos un disco en el Top 10, y de repente éramos la otra alternativa a los Beatles… Dios los bendiga. Lo primero que recuerdo sobre mi encuentro con la BBC es el tipo que estaba a cargo de controlar los micrófonos. Tenía un bigote enorme, como si fuera un oficial de la Fuerza Aérea Real británica, que me dijo ‘Si llegás a tocar ese micrófono, te decapito’. De todas formas yo no tenía idea de qué es lo que iba a hacer con el micrófono, pero tampoco es que él la tuviera mucho más que nosotros”.

ROLLING-LIBROAnticipado por un libro con un título de características similares titulado “Rolling Stones On Air In The Sixties: TV and Radio History As It Happened”, que detalla las presentaciones en radio y TV del grupo de 1963 hasta 1969, editado en noviembre, “On Air” (el vinilo, de tapa naranja) fue lanzado mundialmente el pasado 2 de diciembre, reuniendo 18 canciones -a las que se agrega una edición deluxe con 16 más, de cubierta amarilla, y una tercera en vinilo doble del mismo color- todas ellas registradas en sesiones de radio para distintos shows que integraban la programación de la BBC desde 1963 a 1965 (“Saturday Club”, “Top Gear”, “Rhythm And Blues” y “The Joe Loss Pop Show”, entre otros), de las cuales ocho nunca fueron registradas o editadas comercialmente. Para la ocasión, todas las tomas fueron sometidas a un proceso de remasterización especial bautizado “separación de fuente de audio”, en el que los ingenieros de los estudios Abbey Road contratados para realizar el proyecto se encargaron de que cada porción del audio radial (esto es, voces e instrumentación) fuera separada de la mezcla original para luego ser reconstruidas y remezcladas en conjunto, de esa forma logrando un sonido final con más sustancia. Los resultados pueden llegar a ser llamativos para quienes escuchen las pistas por primera vez, pero no tanto para aquellos que conozcan la sesionografía de los Stones más en profundidad. ¿El motivo? Todas las canciones que integran “On Air” ya habían visto la luz en decenas de bootlegs (ediciones piratas, no oficiales) desde al menos mediados de la década del 70. Nada nuevo para ellos, entonces, salvo la leve pero no menos sustancial mejora en la calidad del sonido, 50 y pico de años después, remasterizado para la edición que nos compete.

“Cuando escucho las canciones”, continúa Richards, “siento que hay mucha energía y entusiasmo, y me dan ganas de ponerme a remixarlas. Pero en esa época no se remezclaban. Uno pensaba –creía, habiendo sido criado en Londres- que la BBC sabía lo que hacía. Y después cuando nos grababan allí uno descubría que no tenían la menor idea de cómo grabar a un grupo así. En aquellos shows uno no tenía noción de lo que los micrófonos estaban captando, y de cómo se iba a escuchar después en la radio. Sólo esperábamos que saliera lo mejor posible. Escuchándolas ahora, pienso que capturaron el espíritu de todo. Podría ponerme a discutir si Brian sonaba muy alto, o no, pero fuera de esas cosas, creo que es un disco fascinante” Y así lo demuestra la mayor parte del material incluido, aún cuando los expertos más avezados, aquellos ya familiarizados con las canciones gracias a esas grabaciones inéditas que habían circulado muchos años antes, puedan llegar a descubrir que las versiones de “Hi Heel Sneakers” y “Ain’t That Loving You Baby” no están completas, lo que podría ser una buena pregunta para los ingenieros detrás del proyecto. Muchas de las canciones suenan realmente oscuras, por lo que la comparación con las tomas que aparecieron originalmente en los piratas pueda resultar apenas simbólica (como en el caso de “Walking The Dog”, grabada para el programa “Saturday Club” de 1964), mientras que en “Little By Little”, del mismo año, la calidad del sonido es muy cristalina. Tanto o más que el sonido del bajo de Bill Wyman, o sus coros junto a Richard(s) y Jones, que marcan una gran diferencia respecto a los de las versiones que antes habían visto la luz extraoficialmente. Otras directamente pierden las introducciones originales de los anunciadores radiales, como en el maravilloso cover de Bo Diddley “Cops And Robbers”. Y agreguemos un detalle más: el listado de las pistas tampoco aparece en orden cronológico. Como dato de color, “On Air” cierra con el único instrumental grabado alguna vez por los Stones: “2120 South Michigan Avenue”, un homenaje deliberado a la dirección física de los legendarios estudios Chess de Chicago, acaso la factoría primordial de las canciones que inspiraron al grupo a convertirse en el fenómeno definitivo que fueron, son y, eventualmente, serán por siempre.

edición comúnDIAGNÓSTICO: Nos encontramos con los Rolling Stones en su formación original con Brian Jones entre 1963 y 1965, en el período comprendido entre su homónimo álbum debut y “Out Of Our Heads”, cuando apenas promediaban los 25 años de edad. Aquí está finalmente la primera de las piezas que faltaba para empezar a completar oficialmente el álbum de figuritas perdidas de la banda, y auspiciosamente agregarán otros lanzamientos en la misma línea en un futuro, esperemos, muy cercano… Crucemos los dedos sin culpa, mientras tanto. El tiempo seguramente seguirá estando de su lado.

LISTA DE CANCIONES (versión original)
1. “Come On” (Saturday Club, 26 de octubre de 1963)
2. “(I Can’t Get No) Satisfaction” (Saturday Club, 18 de septiembre de 1965)
3. “Roll Over Beethoven” (Saturday Club, 26 de octubre de 1963)
4. “The Spider And The Fly” (Yeah Yeah, 30 de agosto de 1965)
5. “Cops And Robbers” (Blues in Rhythm, 9 de mayo de 1964)
6. “It’s All Over Now” (The Joe Loss Pop Show, 17 de julio de 1964)
7. “Route 66” (Blues in Rhythm, 9 de mayo de 1964)
8. “Memphis, Tennessee” (Saturday Club, 26 de octubre de 1963
9.”Down The Road Apiece” (Top Gear, 6 de marzo de 1965)
10. “The Last Time” (Top Gear, 6 de marzo de 1965)
11. “Cry To Me” (Saturday Club, 18 de septiembre de 1965)
12. “Mercy, Mercy” (Yeah Yeah, 30 de agosto de 1965)
13. “Oh! Baby (We Got A Good Thing Goin’)” (Saturday Club, 18 de septiembre de 1965)
14. “Around And Around” (Top Gear, 23 de julio de 1964)
15. “Hi Heel Sneakers” (Saturday Club, 18 de abril de 1964)
16. “Fannie Mae” (Saturday Club, 18 de septiembre de 1965)
17. “You Better Move On” (Blues in Rhythm, 9 de mayo de 1964)
18. “Mona” (Blues In Rhythm, 9 de mayo de 1964)

CANCIONES EXTRA (edición de lujo)
19. “I Wanna Be Your Man” (Saturday Club, 8 de febrero de 1964)
20. “Carol” (Saturday Club, 18 de abril de 1964)
21. “I’m Moving On” (The Joe Loss Pop Show, 10 de abril de 1964)
22. “If You Need Me” (The Joe Loss Pop Show, 17 de julio de 1964)
23. “Walking The Dog” (Saturday Club, 8 de febrero de 1964)
24. “Confessin’ The Blues” (The Joe Loss Pop Show, 17 de Julio de 1964)
25. “Everybody Needs Somebody To Love” (Top Gear, 6 de marzo de 1965)
26. “Little By Little” (The Joe Loss Pop Show, 10 de abril de 1964)
27. “Ain’t That Loving You Baby” (Rhythm And Blues, 31 de octubre de 1964)
28. “Beautiful Delilah” (Saturday Club, 18 de abril de 1964)
29. “Crackin’ Up” (Top Gear, 23 de julio de 1964)
30. “I Can’t Be Satisfied” (Top Gear, 23 de Julio de 1964)
31. “I Just Want to Make Love To You” (Saturday Club, 18 de abril de 1964)
32. “2120 South Michigan Avenue” (Rhythm and Blues, 31 de octubre de 1964)

 

CONCIERTOS: CHRIS JAGGER, EL HERMANO DE MICK, MOSTRÓ SU FOLK & BLUES EN BUENOS AIRES JUNTO A CHARLIE HART

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Publicado en Revista Madhouse el 26 de noviembre de 2017

Chris Jagger y Charlie Hart en Mr. Jones Blues Pub, Ramos Mejía – 21/11/2017

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Que sí, que no. Que sí, que no. Lo que podría interpretarse a priori como un diálogo histérico es apenas el código madre que subyace detrás de la chance de este periodista de entrevistar a Chris Jagger en Inglaterra el año pasado. Son cosas que ocurren cuando uno conoce accidentalmente a un amigo íntimo del músico en cuestión, y éste nos pone en contacto. Fiel a su estilo incansable de girar por Europa y Oceanía, coordinar una entrevista con un artista por demás particular (y muy lejos de aquello de “el hermano menor de Mick”, apenas justificado por la portación de apellido) se tornaba cada vez más remoto. Cuando Chris podía, no me daban los tiempos para acercarme hasta el área del condado de Somerset, donde residía por entonces. La última oportunidad iba a darse cuando él se acercara a la capital británica, pero para entonces uno ya tenía pasaje de regreso a la bendita tierra donde le tocó nacer. “OK Chris, quedará para otra ocasión”, le confesé, dubitativo. “¿Y si la hacemos por Skype?”, me sugirió como última chance, momentos antes de manifestarle mis preferencias por hacerla en vivo y en directo, en lo posible. Por eso resultó toda una sorpresa cuando hace unos meses volví a recibir un mail suyo asegurándome que hacia fines de año vendría a Sudamérica para realizar alguna fecha en el país, y también en Brasil.

QUE SÍ, QUE NO, QUE NI. Todo indicaba que el tiempo se había encargado de alinear los planetas. Claro que los hechos que se diluyeron una vez más cuando, hace apenas un mes y medio atrás, el último 9 de octubre, me lo crucé súbitamente en vivo y en directo en el vip del show de los Stones en Düsseldorf, deseándole lo mejor para su (ahora sí) futuro arribo a Buenos Aires, y al cual se refirió actualizándome que “al final no voy a tocar en Argentina, pero sí voy a estar en Brasil”. Que no, que no, otra vez que no… Por eso me resultó aún más inesperado cundo al pasado martes 21 de noviembre alguien me informó que esa misma noche se iba a estar presentando en un club de blues de Ramos Mejía.

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Desbordado de escepticismo, no acepté la veracidad del hecho antes de ver la confirmación del show en su página oficial, la cual, de no haber pasado por semejante mar de contradicciones anteriormente, más que seguro hubiera chequeado con antelación. Y como si todo esto fuera poco, Chris no sólo iba a tocar esa noche en la ciudad, sino que además lo iba a hacer acompañado del gran Charlie Hart. Que sí, que sí, y que sí, definitivamente, cuando pasadas las 23 hs., en medio de un recinto colmado de adeptos (de claro tinte stoniano, los mismos que posiblemente en su mayoría se hayan acercado por simple curiosidad y adhesión a la causa), el dúo apareció en el escenario del Mr. Jones Blues Pub para agasajar a los allí presentes con tonadas directamente de la cepa más pura del folk inglés e irlandés, empapadas de blues de Louisiana, de country, de cajun, de zydeco, y de otros estilos regionales que suelen abordar . En definitiva, lo que Chris viene haciendo tozudamente desde su álbum debut de 1973 “You Know The Name But Not the Face” (también conocido como “Chris Jagger”, editado bajo es título al año siguiente), y agregando 11 en su discografía hasta su más reciente trabajo “All The Best”, lanzado este mismísimo año.

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LOS HERMANOS SEAN UNIDOS (PERO POR SEPARADO). La experiencia de ver a Chris Jagger en vivo sugiere el previo intento de olvidarse de su célebre apelllido para comprobar que, más allá del hecho de ser el único hermano del performer definitivo de rock and roll en tiempo y espacio que el mundo conocerá (literalmente), y de la enorme montaña de ego a la que Sir Mick nunca pudo dejar de subirse, la figura y personalidad de “el otro Jagger” no está menos que en las antípodas. Es que Chris nunca perteneció al mundo del espectáculo per se, resultando ser aquel tipo de extremísimo bajo perfil que prefirió dedicarse a la música por el simple hecho de amarla, bien distanciado de las luminarias de rigor y optando por una carrera al tono que nada tuvo ni tiene de comercial, en el sentido estricto de la frase. Chris es hombre de shows en bares o en festivales pueblerinos, con sus raíces musicales irremediablemente enclavadas en su tierra natal, y campo adentro. A lo largo de su existencia, su parentesco con el frontman de los Stones apenas se limitó a participaciones aisladas de su hermano Mick en alguna canción suelta de sus trabajos, o a cierta colaboración en conjunto para algún proyecto benéfico.

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HAVE A HART. No resulta casual entonces que la canción elegida para abrir el show haya sido “Will Ya Won’t Ya?” (del álbum “Atcha” de 1994, en la que su hermano de sangre aparecía haciendo coros), dejando en claro el sabor de la propuesta musical que se iba a extender durante las casi 15 canciones que formarían parte del show en el que Chris, exclusivamente tocando guitarra acústica, a la que sólo abandonó circunstancialmente para pasarse a la armónica, terminarían conformando una oferta singular e inolvidable. Menos aún lo fue la vital presencia del legendario Charlie Hart secundándolo (en piano, violín, acordeón y coros) como único y principal escudero en su misión conjunta: plasmar un repertorio rico de sabores folk y derivados en el que sólo faltó un niño corriendo por la campiña inglesa. Los más melómanos, por su parte, probablemente hayan fijado más su atención en Hart y la extensa carrera que lo consagró: tocó y/o grabó con Alexis Korner, Chris Spedding, Ian Dury, Eric Clapton, Townshend, entre tantos, más aún recordado como miembro estable de Ronnie Lane’s Slim Chance, la banda formada por el ex-Faces tras desertar del grupo de Stewart, Wood y Cía., e incluso más tarde siendo director musical del show tributo al difunto Lane en el Albert Hall londinense… Era una noche estelar en el corazón del oeste de Buenos Aires, entonces, y sin desperdicio.

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CASTELLANO PARA PRINCIPIANTES. Tras más de un intento de esbozar algunas palabras en español (que por momentos terminaron en un forzado y agradable italiano), el menor de los Jagger continuó con “The Libido Blues”, antes de continuar con el repertorio de lo más destacado de su carrera (“If You Love Her”, “Lazy Says”, “On The Road”, “Funky Man”, “Lhasa Town”, en cuya versión original de estudio contó con la participación de David Gilmour) o en la versión de la canción de Ray Charles “Let’s Go Get Stoned”, y que a la hora de versionar clásicos de blues estricto como “Key To The Highway” o “Baby, Scratch My Back” agregó la participación extra del legendario bajista y sesionista Bob Stroger (Jimmy Rogers, Otis, Rush, etc.), que hacía menos de una semana se había presentado en el mismo tablado en otra de sus tantas visitas al país, y que ahora, sin más y a sus dulces 87 años de edad, se sumó al carismático dúo de Jagger y Hart, en un show que debería entrar en la categoría local de “histórico”.

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UNA NOCHE PARA EL RECUERDO. Por ser su primera presentación de la historia en tierras locales, y más aún por su alta performance artística, coronada por el festejo de casi todos los allí presentes que no titubearon a la hora de acercarse a saludarlo una vez finalizada la celebración, selfies y autógrafos incluidos, para calzarse el sombrero y retirarse a disfrutar de un merecido descanso (antes habían abordado un largo vuelo desde Nueva Zelanda, aprestándose al día siguiente a partir a Brasil para realizar allí tres fechas más)… Mención aparte para el Mr. Jones Blues Pub, recinto que los albergó, y que constituyó el marco indicado y a la altura perfecta de las circunstancias para una noche que deberá ser recordada como especial. Que se repita entonces. Y que sí, que vuelva a repetirse otra vez también.

Agradecimientos:
Rogelio Rugilo
Carlos Costa (fotos)

WITH CHRIS KIMSEY, PRODUCER EXTRAORDINAIRE: “I LIKE THE PROCESS OF RECORDING, CREATING THE ATMOSPHERE, AND WORKING WITH A BAND ON TALKING ABOUT ARRANGEMENTS”

Estándar

The Four Steps. No, no numerical error involved here to refer to one of Hitchcock´s masterpieces, but it sure would serve as the title of this interview. That´s all it takes to get in one of the most significant landmark places in the history of popular music of at least the last 50 years. Four doorsteps, the only border that divides the world this side of life and the entrance to the Olympic building, located in the Barnes neighborhood, just across the Thames, perhaps the most legendary of all London recording studios alongside fellow Abbey Road. And also in the whole of England. Formerly established in 1906, first as theater of its own repertoire company under the name of Byfeld Hall, which ran until the end of the ‘50s, when it turned to a television studio, it was in 1965 that the Olympic Sound Studios firm decided to purchase it and thus give way to the most celebrated of his activities: that of independent recording studio, within its walls some of the most seminal sessions in the history of English rock and pop music took place. Led Zeppelin, Jimi Hendrix, the Stones, the Beatles, The Who, Bowie, Howlin ‘Wolf, Ray Charles, King Crimson, Pink Floyd, Clapton, B.B. King, Ten Years After, Spooky Tooth,Barbra Streisand, Stevie Wonder, Roxy Music, Jethro Tull, Prince, Queen, Supertramp, Van Morrison, Thin Lizzy, Iggy Pop, Motörhead, The Yardbirds, Madonna, Oasis, Duran Duran… The list could go on and on, just to mention the main names. That´s how Olympic managed to set an unparalleled reputation that revolved around its axis composed by sound quality, technical excellence and unrivaled atmosphere, making it the place that led the cream of rock and pop on both sides of the Atlantic to agree that it was “the studio where we have to go to”.

1In January 2009 Olympic Studios shut down its doors for the first time ever, which led the British record industry to lose one of its most important recording spots. The building would later reopen at the end of 2013 under the name of Olympic Cinema, modifying its original geography to house two single movie theaters that featured hi-tech sound technology, also adding a restaurant, a café, and a room or gold members. But those four steps remained  the same as they did in the early days. The same ones that, with a few tiny interruptions here and there, Chris Kimsey has been crossing since 1969, when he was just a teenager with a slight amateur inclination towards the recording industry, landing in Olympic with the mere intention of finding a job to support his personal expenses.
Almost half a century later, that young fellow who was first given the job to serve tea to the employees and musicians who worked in the establishment, would eventually become one of the most renowned producers, mixers and sound engineers in music history.
MADHOUSE met Chris Kimsey in November last year right at the place that gave birth to his career nearly 50 years ago, like time hadn´t gone by at all and, again, beyond those same old four steps.

2My first question is about one of your most recent works , Thirsty´s ‘Albatross’ album, which I believe you enjoyed doing very much.
Yeah, that album’s getting some really good reviews actually.

I don’t have the albums, but I got to play them online. And I’m really happy about Guy Bailey.
Me too, it’s a great vehicle for him. I tried on quite a few occasions to get him involved with other things. He’s ok for the writing part but he doesn’t want to go and do it live. Which is a shame, actually… he does do some things live, like he did with the Peckham Cowboys, but it’s a shame, because he could teach a lot of kids a lot of stuff. But we get on really well, and I like his kind of approach and his voice. He recorded most of it in his bedroom. He has no regard for compressor or limiters, everything has to be up to 11, but it works, I like it, so it’s good fun.

You know, I like the Quireboys, but actually my two favourite albums of the band are the ones with Guy. They used to be more rock ’n’ roll before he left the band.
It’s a good combination that he writes the music, and the melodies, and he’s really good at lyrics too.

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Thirsty´s debut album

You had a great time working with him since their very first album.
Yes, when was it, 4 years ago? And it’s good to see they got back together to do a second album as well.

But they don’t want to do it live.
Oh no, and that’s a bit of a problem. It’s got to be Guy, you can’t get someone else to play the guitar.

Yes, but when I interviewed him he told me he cannot do it because he also needs the guy from Squeeze, the drummer, who’s not always available.
Yeah, that’s true but I don’t know.

I must confess, Chris, you have such a great background, I don’t know what to start with.
Well it all starts in here! (laughs)

How long have you been working in the music industry and mainly how did it all start for you? I mean, you probably were like all of us, somebody who likes music. How did it all happen?
It started here in 1967, I got a job here as a tea boy. I didn’t know what was in these four walls. I just saw “Olympic Studios” outside. And before that, at school, I was involved with recording the music or sound effects for school plays, because I had a tape recorder. I had a tape recorder from a very… I had my first tape recorder when I was about 9 or 10. I used to love listening to film soundtracks and musicals, not rock and roll or anything like that, but more orchestral, my parents gave me a tape recorder, because you could buy pre-recorded 3 ¾ ips (inches per second) tapes of musicals and film music. Not vinyl, they didn’t have vinyl. So I was introduced to the tape recorder at a very early age, and that went on at school they would ask me to record if there was any sound effects, or any spoken word coming from the speaker, so I was involved with that. And that excited my ear about the fact that one could capture a sound on tape.

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Olympic Sound Studios, in the ’60s

So you were basically “the music guy” at school.
I was the sound guy at school. And that actually went on because when I was 14, I was asked if I would like to go to a recording studio that was owned by the Inner London Education Authority, which was the school authority of the time. And they had a studio off Tottenham Court Road. I used to get on the tube from Morden to Tottenham Court Road, I think maybe twice a month, for the Saturday, to this school and the studio was tiny. It had a Vortexian four channel mixer which was just four volume knobs, and a stereo Ferrograph tape recorder it might have been mono actually. I got the bug there even more. And I was very fortunate because one of the first people that I recorded there was Dame Sybil Thorndike, who was a very famous celebrated actress at the time.  She was like Laurence Olivier in that area and I was recording her for a ‘Son et Lumiere’, a show that we had at my next school where I also had a tape recorder. And at this studio, this is quite fascinating, there was myself, and there was only one other student, a young student who is a couple of months older than me. He was from the East End of London, and I was from the South of London, and we both went to this studio on Saturdays, and his name is Ray Staff. Well Ray went on to become and is one of the best mastering engineers in the world. He runs Air Mastering. So he ended up getting into the music business. He started at Trident. So the two of us young kids we were recording various things, and the teacher who was running the program, he was a music teacher for the school, and he was a jazz musician, and one afternoon he said “when we finish, would you stay behind because I want to record my jazz trio?” So I stayed behind.

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Actress Dame Sybil Thorndike, one of the first voices recorded by Kimsey

Because you were “the sound guy”
At 14 years old, I was “the sound guy”. And years later I saw him playing for Elton John, because his name was Ray Cooper.

Oh, of course, the bald guy with the glasses! Elton’s legendary percussionist!
Yeah, so Ray was this little school music teacher, and Ray Staff and myself never would have had an idea that many years later we would all be in the music business and kind of top of what we do.

That’s a great story!
So after that, moving on a few years, 16 and a half years old, I didn’t want to do further education, I left school, and I was looking for a job. I used to have a girlfriend who lived around the corner, so every time I came over to see her, I would come in here, not really knowing what was inside. I knew they were recording something. And I asked them for a job and they said “no no, no jobs, go away”. And I kept coming back, and eventually they said “give us your name, your number, and if anything comes up we’ll call you”

So it paid off after a while.
Yeah. I didn’t go to any other studios, I didn’t write to anyone I didn’t attempt to. I was about to start a job as a supermarket fitter travelling around the UK fitting out supermarkets. ‘Cause another girl friend, her brother owned a supermarket fitting company, so I was going to start work for him on a Monday, but fortunately Olympic called up on the Friday and they said “can you start next week?” 11 pounds a week. “Just come in”

When was that, in 1967?
Yes, March ’67.

Were you a music fan before that? Were you into rock and roll? Did you go to see shows?
No, I wasn’t into rock and roll at all. No, no, I was into musicals, I was into film music, totally orchestra-orientated. That’s the sound I loved. I also listened to the radio a lot, so I liked popular music. I didn’t go to gigs. I wasn’t into Hendrix, or Cream, or the Stones (laughs)

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McCartney, Glyn Johns and Jagger working at Olympic

Now that’s interesting because you ended up working for them, when it wasn’t your thing.
No, it wasn’t my thing. In fact, I remember my first session. I was an assistant to Glyn Johns at a Stones’ session. I’d met Glyn only once before, I’d never met the Stones. I was in the studio setting up. I can’t remember who arrived, but one or two of the Stones arrived, and I actually called security, because I thought there was someone, you know, someone breaking in, or trying to steal something (laughs), they looked very dubious. They weren’t like the musicians, I was used to working with in orchestras and stuff but that soon changed.

That’s when you became a record producer and a mixer.
No, for maybe three years I was an assistant engineer. And the studio manager, Keith Grant, who built Olympic Studios, who gave me my job, he said, “the longer you can put up with being an assistant, you’ll learn and learn and learn”, which was so true. So I was an assistant for three and a half years, and then my lucky break really was when I was an assistant on a Johnny Hallyday album. The engineers at that time were all house engineers, they were all paid by Olympic, they weren’t freelance engineers, except for Glyn, he was one of the first freelance engineers.

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1970: Keith Grant (left) and Scott Walker

So you were pretty much coming around here every day.
Yeah, so I worked on orchestra sessions, jingle sessions, jazz sessions, pop sessions. No rock and roll. That wasn’t until later. And so for three and a half years I was an assistant, and then on one session with Johnny Hallyday, just started recording the album. On the second day the Olympic engineer didn’t turn up. He didn’t turn up because he didn’t like the French people. It was kind of strange because the producer, Johnny’s producer, was actually American. His name is Lee Halliday, from Oklahoma, he’s American, he lived in France. So they were trying to figure out who could engineer, as they got musicians coming, and Lee said “Well what about Kimsey? What about him?” And they said “well, he’s never engineered before but I’m sure he can” So I jumped in the seat and that was it. I never left the seat after that. And Johnny fell in love with me, I mean, he loved the sound. After that I had a very, very strong relationship with Johnny, I must have done maybe five albums with him.

8Do you remember what the first one was?
The first one was ‘Flagrant Delit’, it’s got ‘Jolie Sarah’ on it, and the album cover is a cobbled street, with like a bronze bust of his head with his fist punching through. Mick Jones of Foreigner was in that band, he was Johnny’s guitar player, way before Foreigner. Mickey’s has got to learn his craft writing and playing for Johnny.

And it was a great time for Johnny Hallyday, he was great in England.
No, he was never popular in England, but he was always recording generally in London. And those sessions were fantastic because the producer we would have Ringo was on drums, well some of the drums, Peter Frampton was on the sessions, Gary Wright of Spooky Tooth... So I got to meet all those musicians making this album, and became very good friends with Peter Frampton. So that led on for me to carry on and work with Peter.

I’ve always wondered if it’s easier to be a record producer, or a mixer. If you had to choose one…
If I had to choose one, I like the process of recording, creating the atmosphere, and working with a band on talking about arrangements. Not mixing, I’d rather be recording or producing. I mean, I enjoy mixing too. I think I’d rather mix things now that I haven’t recorded. I mean, I just finished an album with Peter Perrett, and I said at the beginning “I don’t want to mix this”. I want someone else to mix it.

And you’ve actually did more recording than mixing all through your career.
I’ve got no idea, I don’t know. I mean, I generally do mix what I’ve recorded.

As a record producer or mixer, do you have the chance to choose the artist who you work for? I mean, can you say “yes” or “no”? Or do you have to follow orders from Olympic?
Yes, I can now. With Olympic no, it was always who they said I had to work with.

Whatever artist…
Yeah, whatever one. But what was strange, I didn’t stay working for Olympic very long. After I had that session with Johnny Hallyday. I did some albums with Ten Years After, I was still an Olympic engineer.

9The ‘Watt’ album?
No, the bigger one, ‘Space In Time’, which was one of my favourite albums. And Gary Wright I was recording him as an Olympic engineer. I think I was only an Olympic engineer for maybe a year, and then I was getting so busy I thought “I’m gonna become freelance and do it on my own” And I did. I was still working here all the time (laughs) People were coming to me, and fortunately the best people were coming to me, or good people.


How did you manage to find the time to work for Olympic and also freelancing?

Well, I think I must have been at least a year engineering for Olympic, and then I decided to leave. But most of the artists wanted to record here anyway, and Olympic didn’t have any problem with an outside engineer working here. And it’s the same with Glyn. The reason why Glyn came to Olympic, or one of the reasons, was that Abbey Road would not allow outside engineers. A lot of studios wouldn’t allow that, you had to be an engineer who worked in the studio, in house. And Olympic didn’t have that rule, so it was one of the first studios to enable the freelance engineers.

Very interesting. So your first job with a rock and roll band was in 1970, wasn’t it? I mean, the ‘Led Zeppelin III’ album, the ‘Watt’ album by Ten Years after, as an engineer, and then as tape operator for the Stones’ ‘Get Yer Ya-Ya’s Out!’. Since this is the place where you actually began your career those albums meant an easy or a difficult start? I mean, you worked with the Stones and Led Zeppelin in the very same year.
Well, to me, it wasn’t difficult, as all those artists weren’t important to me, because of the musical background that I enjoyed, or came from. I would have been very nervous if I’d be working with Nat King Cole or Frank Sinatra. Still to my date, they’re idols. But the Stones, their music at the time was like “oh, it’s ok, interesting”, Zeppelin “ok, that’s interesting”. That type of music was very new as well, so it was groundbreaking stuff, so you weren’t really aware that you were working on something that was so groundbreaking, although I suppose with Zeppelin you would have felt it a little more than the Stones. The whole Zeppelin thing was quite the whole mystic around it. That Zeppelin thing was bigger than the band itself.

Do you remember the very first time, the very moment you met the members of Led Zeppelin and the Stones? I guess you were pretty relaxed as they weren’t Nat King Cole or Sinatra.
Yeah, it was here. I was just relaxed and doing my job.

Were they nice to you?
I don’t remember anyone being…No one was being an arsehole. Yes, they were nice, they were fine!

It was a natural feeling, you didn’t feel subordinate to the musicians.
Yeah, you were part of the team. It’s all a team thing, so… You might see an argument between the band and the producer, or the band and the engineer, but that was it. But not really “arguments”, no.

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A session at Olympic in 1971 including Ringo Starr, Klaus Voormann, Peter Green and Steve Marriott, all facing B.B.King.

The following year, in 1971, you did B.B. King’s album “In London”…
Yes, that was B.B. King doing sessions at Studio Two. I think that was only for a couple of days. I don’t remember that very well, that’s why I think it wasn’t a week over there. It was more like a “in and out” job. I was definitely not aware of who B.B. King was at the time.

But the same year you worked with the Stones for the “Sticky Fingers” album, who you had already met before. The album was recorded here in Olympic, as well as in Trident studios, and then also in Muscle Shoals, Alabama. Being it such an important album in rock’n’roll history, any memories of the recording? Is there anything left to say?
No, I think it’s all been said. But I remember the strings session for ‘Moonlight Mile’ with Paul Buckmaster. I remember that was done at Basing Street Studios, that wasn’t done here. Actually that was maybe the first time I really felt the power of an orchestral arrangement with rock music. Because his arrangement was absolutely mind blowing on that. And to hear the orchestra alone was quite beautiful. Although I had recorded an orchestra with Del Newman for Ten Years After, that was quite a smaller orchestra. The arrangement on ‘Moonlight Mile’ was really quite grand.

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Tony Visconti and Chris: a clash of legends

So that’s when orchestra meets rock and roll, and that’s when you started getting interested in it.
Well, an album I’ve just finished now has got orchestra through the whole album. It’s not rock ’n’ roll, it’s more R&B, old school r‘n’b. But I brought Tony Visconti out of retirement. Not that Tony’s ever retired. Not many people realise that Tony is an excellent orchestral arranger, and writer, and conductor. He does everything. I knew this. We met each other about 3 years ago, just before David (Bowie) passed away. We became very good friends. So when I asked him to orchestrate this album he was like “Really, wow, yeah!”, and he did such an incredible job. I also got Paul Buckmaster to do one song as well, which was good, but Tony was quite incredible.

So was it you who recommended him for the Stones’ sessions?

For the Stones? No. I don’t know who that would have been, actually.

And he did ‘Sway’ as well.
Yeah, ‘Sway’ too. I don’t know how that connection came up. I’m pretty sure it must have been a Mick connection, it wouldn’t have been a Keith connection.

You worked with many people here at Olympic, like George Chkiantz, Glyn Johns, Roger Savage, Eddie Kramer, Jimmy Miller…Any memories of them?
I’ve never worked with Eddie. I knew him, but never worked with him. Jimmy Miller was a terrific producer and mood creator, and he had a wonderful ear for percussion. Jimmy just made everyone feel good in the room, and if there was a problem, he always knew how to sort it out and to keep the flow and the energy going. He was a good man.

Cut to 1973, when you did The “Brain Salad Surgery” with Emerson, Lake and Palmer and Peter Frampton’s ‘Camel’ album.
ELP, yes, but I didn’t do the Peter one, Eddie Kramer did that. But Emerson, Lake and Palmer, that was really fun, I enjoyed doing that. I wanted to work with them, so it was great when I got the call to do it.

13And then in 1974 you were producer and engineer for Bill Wyman’s ‘Monkey Grip’, which happened to be the first solo album by a member of the Rolling Stones.
It’s true, Bill’s was the first, yeah. I don’t think I was producer on that, I think I came in to mix some of it, because a lot of it was done in the States, I believe. Bill was always in Olympic. If he wasn’t doing a solo album, he was working with a band called The End, and I engineered some of that, so Bill was here a lot doing different things other than the Stones. And he asked for me to work with or Keith Harwood, who was another Olympic engineer, but he went freelance. Keith, we were very close friends. Keith recorded a lot with Led Zeppelin, and he did “Black and Blue” with the Stones.

There’s a few words dedicated to him on the back cover of the Stones’ ‘Love You Live’ album.
Yeah. He died of a car crash when he was coming back from Stargroves, from Mick’s house.

14In 1976 you did Peter Frampton’s classic ‘Frampton Comes Alive’ album, which is one of the best selling live albums ever. Did you or Peter know at the time it would be such a hit album?
No. I mean, we knew it was good because when mixing it, you just got a wonderful euphoria feeling from listening to it. And that’s because the audience really made that record. You can just feel the communication of the audience. It was commented we added more audience, but we didn’t do any of that. That’s exactly how it was. No fixes, no additions. I recorded two concerts for the album, and Eddie recorded some and there were others. I recorded less than the others, but I mixed the whole thing. And I had so much fun mixing it. I remember the flanger, which had just been invented. I used it on the Fender Rhodes, on ‘Do You Feel’, on Bobby’s (Mayo) solo. Yeah I had great fun, but when we finished mixing that album, because there was a very small budget, we had only mixed a single album, and then Jerry Moss came down for playback with Peter’s manager, Dee Anthony. And we playback’ed what we mixed one album and Jerry said “where’s the rest?” And we said we were told by Peter’s manager we could only do a single album, “nobody wants a double album”, and Jerry said “no, you have to do a double album, the whole show” So we went back in and mixed the rest of the album.

And then it became such a hit album.
Yeah. It was nearly a single album. It’s still a great album to listen to. I know that Peter has remixed it a few years ago. I haven’t listened to the remix (laughs) I don’t quite see it. We’ve had this discussion about a lot of records that get remixed, classic albums that get remixed again is like “why?” Why remaster, when you can get it right the first time?

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A young Peter Frampton and a young Chris Kimsey working on “Frampton Comes Alive!”

Right, if it’s good, why touching it?
Exactly. Most remasters are done, so the record companies think they will re-sell again but a lot of them, when they remaster it, they fuck it up. It doesn’t sound as good as the original.

Somehow the record companies need to tell the audiences “you should get this as it’s a remastered version”. That’s probably the trick to sell them again.
The thing with the remasters is, a lot of the time, they don’t even ask the producer or the engineer, they just go ahead and do it. There was a terrible remaster of the Stones, “Some Girls” album. It was terrible, actually terrible! Six months after the release, the public put it up on Amazon, “this is the worse…”. Then I contacted the Stones’ management and they said, “well it’s got a 5 star review on Rolling Stone”, we don’t really care.

Well, as far as I remembered, it’s Mick Jagger who gave orders to remaster it that way. In the end I think he just doesn’t like to go back to the past. He hates nostalgia.
Mick doesn’t like to go back at all. Absolutely, yeah. Actually I have to say it’s quite remarkable how they are touring and doing the gigs. The rest of them are holding up well. There’s only two albums that have been remastered that sounded better, and that was Marillion’s ‘Misplaced Childhood’. The original sound was really good but they guy who orchestrated that, Simon (Wilson), he worked for EMI, and he really loved what he was doing, he really appreciated what could go wrong. So he really kept an eye on this whole remastering thing. And he also was in charge of remastering the Peter Tosh ‘Mama Africa’ album. So sometimes it can come off good but I still think what’s the point of doing it, if it sounds great already? It’s more of a sales venture for the record company.

It all just comes down to put a sticker on them reading “remastered version”, suggesting that you’ve got to buy it.
Yeah, you should put a sticker on it saying, now in “mono” (laughs)

16By the way, talking about the Stones and remastered versions, before you co-produced some of their albums, in 1978 you worked as an engineer for the original ‘Some Girls’. During the recording of the album, there were reportedly lots of problems concerning Keith, as he wasn’t showing at the studio when it was supposed. How did you cope with that?
Yeah, we were always waiting for them to show up anyway, not just Keith. Keith would be there, but he still had his habit, so he would disappear to the toilet for maybe an hour, so we’d be just hanging around, waiting. But actually Mick was very supportive during that time for Keith, he knew what Keith was going through, he knew the pressure. He also knew if he didn’t get through the Stones wouldn’t be any more. I think there was an ulterior motive as well. He wasn’t slagging him off or complaining. He was really helping him. That was good to see that friendship.

And just 2 years after that you worked in the “Emotional Rescue” album at the same studio in Paris, Pathé Marconi, as associate producer and engineer mixer. There were lots of outtakes from both the ‘Some Girls’ and ‘Emotional Rescue’ sessions.
Yes, quite a lot of material that never made it to ‘Some Girls’, some of it ended up in ‘Emotional Rescue’, and what else left over ended up on ‘Tattoo You’.

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Chris and Keith Richards during the mixing of “Get Yer Ya-Ya´s Out!”, 1969

So at the time you were finally really into rock’n’roll.
Yeah, actually ‘Some Girls’ in a way was one of the easiest albums to record in so much as when I walked into the room, I knew exactly how I wanted to set the band up, and the sound that I wanted from the room. I put a little P.A. up, so you could hear Charlie’s snare drum and bass drum, ‘cause they didn’t want to use headphones that much. And also to put Mick’s vocals through because I had this feeling they were a live band. In the studio, you don’t want to restrict them. You want to give them the capability of a feel like they’re playing in a club or just playing live. So the setup I had in that studio worked well. The console worked really well, and the control room worked really well too, because it was so small, you couldn’t get more than three people in there. It was kind of strange, really, because it’s the first time that I’d been asked to record the whole album, the whole sessions. Mick and Keith hardly ever came in the control room, I think they may have came in once or twice during the first 2 or 3 days, and just listened they didn’t say anything about the sound. And that was it. Left me to it really after that. I just carried on doing what I wanted to do inside, and outside as well, as I helped with the guitar sounds a bit, mainly in volume, or maybe a pedal.

And you had won their complete trust at that stage.
Yeah. To me they didn’t impress me as rock gods. They were just a bunch of musicians. And I was trying to help them capture something.

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Kimsey and Ronnie Wood. On the Stones: “To me they didn’t impress me as rock gods. They were just a bunch of musicians. And I was trying to help them capture something”

And you got a great sound. I mean, the original one, not the remastered version…
Yeah! (laughs) The sound from that album is quite unique because of the set up, and the console as well. That was a very special time. I kinda knew that. Keith knew it as well, because there was a period where…We weren’t supposed to stay in that room. That was the cheaper room, with an old EMI desk. We were supposed to go into Studio 2 which had the big new Neve desk. The recording area was just as big, there were two very large rooms, but I loved the sound that we were getting from the studio with the old console. And so did Keith. We actually said to Mick, “we shouldn’t move” Because Mick was for, you know, “the future”.

So once again, why touching things when they’re ok?
We didn’t, thank God.

Did you have unlimited time to work in the studio?
Yeah, pretty much I think they would have booked like two months or something. That studio that we stayed in was a quarter of the price than the other one so it worked out good for everybody in that respect.

Was it easier working in the ‘Tattoo You’ album, as most of the original tracks were already recorded?
Well, we didn’t record anything for ‘Tattoo You’. It was stuff that I found, stuff that I knew that I recorded and hadn’t been used. So there was a good five or six songs. If I know that that’s what I’ve recorded and was around for there must be something on other albums.  So I started to look back at ‘Goats Head Soup’ and ‘Black and Blue’ and found a few other wonderful gems.

Did you choose the songs for the album, or was it a Mick and Keith decision? Or the three of you?
No, it was more the fact of what was available, and also what was the most near completion in regards to melody and lyrics for Mick.

But things like ‘Heaven’, wasn’t that new?
No, that was recorded in ‘Some Girls’, or maybe ‘Emotional Rescue’. I can’t remember which album, but that was Paris, yeah.

19Maybe ‘Litte T&A’ was a new one.
I can’t remember where the stuff I’d recorded whether it came from the ‘Some Girls’ or the ‘Emotional Rescue’ sessions. It was across the two. More likely from ‘Some Girls’, funny enough, ‘cause ‘Emotional Rescue’ was at a slower pace in making that record. It wasn’t as much fun as ‘Some Girls’. The energy had changed. Maybe by that time Keith had straightened up by that time? He must have been. So he would have suddenly started to wake up.

Probably the oldest one was ‘Waiting On a Friend’
That was from ‘Goats Head Soup’. The same with ‘Tops’. But ‘Tops’ was from Glyn, I think. That was when he was in Rotterdam with the mobile truck.

And then you were there for the complete change of ‘Start Me Up’ from the early reggae version to the rock n’ roll pop one?
Yeah – one of their biggest songs.

So your first real co-production with the Glimmer Twins was ‘Undercover’?
I can’t remember how the credits go. It’s a very underrated album. I think it is better than ‘Emotional Rescue’. I enjoy it more than ‘Emotional Rescue’. It was a very dangerous time with them. Because they were not getting on at all. I would love to get hold of the multitrack of ‘Undercover’ because I could use that for teaching because it was like no other track we’d recorded. It started with Charlie playing timpani and Mick on acoustic guitar just the two of them and it just grew from that. I had this crazy idea how I wanted to mix it. It took me two or three days to mix with all the backward stuff. It was all tape – no digital. I loved doing that – quite fantastic.

In Paris?
No, that was mixed in New York. It was recorded in Paris and then at Compass Point and New York.

A year later you were working with The Cult on the ‘Dreamtime’ album.
Yeah, that was in Berlin. I did a lot of work in Berlin. I did two Killing Joke albums in Berlin at Hansa, I did a JoBoxer record, Marillion’s ‘Misplaced Childhood’, The Cult, Spear of Destiny, a band called Eden. I think that was all in Hansa, I love that studio.

20How was working with Marillion like?
I loved it. We just did a film actually, the “making of” ‘Misplaced Childhood’. We had the multitrack there, which was fantastic to listen to it from Hansa – that magic hall. They also had the original track sheets, which was my writing, and the detail in the track sheets was amazing. It had to be very well classified, because it was a concept album. Song, going into song, going into song, continually on a reel of tape, you had to really plan ahead, so that everything correlated, that you didn’t have different things ended up on different tracks. You had to be very very thought out. And it’s quite amazing to look at what I did. Even the band said “well, this is incredible, we never knew that you did that, it sounds really good!” And it was the cheapest album I’ve ever made, and the biggest-selling album I’ve ever made.

Was it working with them more the kind of music you liked? Like “let’s get away from rock’n’roll a bit and work with some really serious people”
(Laughs) Yeah, it was actually. Well the Stones are more blues than rock and roll, I mean, Zeppelin and the Stones, are nowhere near the same. They are both called rock ‘n’ roll. The Stones were verging on the softer side, well not “softer” that’s not the right word. Yeah, it’s different, isn’t it? But Marillion were a lot more theatrical and cinematic. I liked working with them a lot, and I liked their music. But just as much as I like Killing Joke, which is the total opposite (laughs) Now that’s rock’n’roll to me, that’s heavy rock’n’roll. But see, with Killing Joke there was an orchestral element in Jaz Coleman’s composing, in the keyboard player, in his compositions. There was a very grand kind of sound to it.

Jaz Coleman arranged the Rolling Stones pop symphony you did?
Yes he did – he did four or five, ‘Angie’ is amazing. I love that album. That got five star reviews on Amazon. A beautiful album. The record company really fucked up on that. They didn’t know how to sell it. They got more savvy on later albums.

Do you prepare yourself in advance to work with different music styles? I mean, you jumped from the Stones to Marillion to Killing Joke…
And then to reggae!

And then to reggae.
Well I just love reggae really. I love all genres of music. Although I don’t like Metallica. Could I work with Metallica? No, I don’t think I could work. That would drive me insane. But there was another very heavy American band, they were huge. I had to say “no”. It’s one name…

Slayer? Anthrax?
Tool! They were huge. Massive. I got the call from them when I was working with the Gypsy Kings (laughs) And I’m like, trying to give my production observations to Tool while I’m working with the Gypsy Kings! It was insane.

By the way, right after Marillion you got to work with Ace Frehley, the ‘Frehley’s Comet’ album. That must have been fun.
Well, I didn’t do much on that. It was because of my friendship with Bill Aucoin. Ace was pretty messed up and needed help.

He just cleaned up after all these years.
Sometimes I get called in to work with artists who are impossible or generally fucked up. If I can break through and get to their heart and the soul, then I will do that. If I don’t have that connection, then I can’t do it.

So how do you manage if you’re not able to get that connection?
Then I don’t work with them. Like I said before, I just finished an album with Peter Perrett, who was in The Only Ones.

Yes, I remember them, ‘Another Girl, Another Planet’…
Yeah. But Peter had severe heroin addiction, for 25 years. I can’t believe he’s still alive. But he’s been clean for 7 years, but in those 7 years there were so many demons and problems, because his kids are in the band, and they suffered immense abuse from his parents being drug addicts for all their lifetime. But I had great joy in making that album, and what was really, really lovely, and this is what I think I’m good and which I get great reward from. It got to a point where Peter said “I can’t believe that I’m working with you because I trust you in everything” And it’s wonderful when you get that back from an artist. Not only if they’ve been through a major life crisis or not? it’s nice when you get that from a straight artist as well. It’s a wonderful album, and I’m very proud of it.

So, back to the questions…
Back to the future or past! (laughs)

22Yeah, I love that, “back to the past”… You worked with Peter Tosh on the ‘Mama Africa’ album. How did you enjoy working with him?
No, he was an arsehole. I loved his voice, and we had a very strange relationship in the studio because he didn’t have much respect for anyone other than himself. Not even the musicians! So he would just come to the studio, play three or four songs, all very simple, everyone would learn it, and then he’d say “ok I go for some fish!”, and he’d fuck off and come back in the evening to see if we done it. We finished it and done it and then he would put his vocals on top. I loved his voice, but as a person he wasn’t a very nice man.

So it must have been quite difficult to work with him.
Well, not difficult because he wasn’t there! That was the best thing! (laughs) As opposed to Jimmy Cliff, who was the opposite. Jimmy was like working with an angel, he’s such a wonderful person.

I believe Peter was there but then he wasn’t there, as he was always high.
Yeah. And there’s a very famous story when Donald Kinsey, the guitar player from Chicago, who was on that album. We both had this idea that Peter should do a cover of ‘Johnny B. Goode’, the Chuck Berry song. So one morning I played it to Peter and he said “me no sing no white man song”. So the next day I brought in a picture of Chuck Berry and said “this is the man who wrote ‘Johnny B. Goode’“.

He didn’t know Chuck?
No, he didn’t know him. And then he said “him brother, me do the song!” (laughs) And he did it very well. He changed the lyrics, which I loved, “the gunny sack”.

But Peter had such a great voice.
Wonderful voice, yeah. Wonderful songs in the album, actually. I still love the album, I love songs like ‘Glass House’ (starts singing). He was a great singer. And I met a lot of great musicians working on that album, like Sticky Thompson, the keyboard player Phil Ramacon, who lives in London. I just got to do a session with him, hadn’t seen him since then – so that was quite wonderful.

1989, another Stones co-production, ‘Steel Wheels’, a different kind of sound for the band.
Yeah different also in so much as I take a much broader control – not sure that’s the right word. I had a vision for a sound for that whole album, that it should be quite rich, quite lush. Not as raw as ‘Exile on Main Street’, not as trashy as ‘Some Girls’, I really wanted quite a big fat warm sound in the production.

It sounds clean and polished. More metallic.
Yeah, clean and polished, it was meant to sound like that. The whole thing in the arrangements and backing vocals it was more of a produced album, and I was really happy with the way it turned out, because before I started it I knew I wanted it to sound like that. Because in my mind was the next album, I wanted to go and make another ‘Exile’. I wanted the next one to be completely the opposite. But I thought to get it to work you’ve got to have a very new sounding Stones’ record. I don’t think there’s a Stones’ album that sounds like ‘Steel Wheels’ but that would be the shock, because after that you would get back to the grime.

And by the way I just remembered about ‘Let’s Go Steady’, this unreleased song from the ‘Emotional Rescue’ sessions that…
That’s a duet of my wife with Keith!

It always was one of my favourites Stones’ outtakes! How did that ever happen?
That’s very sweet. She would be very pleased to hear that! Actually that was recorded in Compass Point studios, in Nassau. My wife Kristi would travel everywhere with me, this was before the kids were born. I think it was like 2 or 3 in the morning, and Keith said “hey get Kristi, get her to come over, I want her to sing on this”.

I think she said, “no” because she could sing it better in the morning.
Did she say “no”? I can’t remember (laughs) Not at this time.  But anyway, she did it later. I think that they did one take. They were singing together live! It was great fun.

And Mick was out of the picture at the moment.
I don’t think Mick was on the island actually! (laughs)

And she did good!
She did really good! I mean, yeah, really really good! I mean, she had no time to learn the song. It was as if they had always sung together. It was quite special. She was quite instrumental in helping Keith finish “Slipping Away”. He had “slipping away, slipping away, slipping away…” for at least 2 years. Just that bit. But he didn’t have the other bits. And then one night when we were in Montserrat we were having dinner over at Keith’s house, and he was playing that, and Kristi started to sing something different, it just pushed him somewhere else, and he got to finish the song.

I love that one.
Yeah, that’s a lovely song. “First the sun and then the moon…”

R-2595654-1300717083We were talking about Guy Bailey and Thirsty at the beginning of the interview. And in 1992 you worked with the Quireboys for the “Bitter Sweet and Twisted” album, the second one featuring the original line-up, when Guy was still in the band.
Oh that was a nightmare! I inherited that from Bob Rock, that was with the song ‘King of New York’. Bob Rock started to produce that record and record it, he kind of walked away. I guess someone offered him more money, so he walked away and left it, and it ended up with me. And what I say is horrible is because the way that Bob recorded it. It was in the day when we had Sony digital machines, and Bob had linked up three 48-track machines. So one machine is full of guitar solos so I had like, you know, 48 guitar takes to go through. The whole album was like that. Everything had been replaced and replaced and replaced, and it took me a week, ‘cause I wanted to go back to find out the original recording, or where did this start from, and it took me a week to find that, which was a nightmare.

But you still liked the band.
I liked the band, yeah. I liked Spike and I liked Guy.

23A year later you worked in the ‘Full Moon, Dirty Hearts’ with INXS. Of course Michael Hutchence was such a prominent singer and star. Any anecdotes from that time?
Yeah, that was here. And Michael was a lovely man. He was one of the most gracious people that I’ve met and worked with, actually. Especially, I asked him to sing on the ‘Symphonic Stones’ album. I wanted him to do ‘Under My Thumb’. Michael came on board, he was absolutely thrilled to do it. And he was just so much fun to work with in the studio, very quick and very intelligent. Just a really nice guy, I got on really well with him. And, as a bonus one night, and this was when he was going out with the model Helena Christensen, he said “can you look after Helena for me?” Of course, no problem. (laughs) He was a sweet lovely man. When we worked on that album, it was kind of strange because, I had met them in Paris when I was working on a Stones album,  over there, and we got together, and they played me like half of that album. I thought it was demos, ‘cos it sounded really pretty ropey, it sounded rough, and I said “it will be great when you record it properly” And they said “that is recorded properly” And I went “oh!” (laughs) They said “do you think we should do this again?” So we came here and we recorded it, we didn’t do the whole album and we did that duet with Chrissie Hynde, which was crazy. She arrived and we were already doing the vocal, the duet, and she said “I’m just gonna go out to do some shopping”, and she went out for 5 hours. She has “studio stage fright. She hates being in the studio. So she came, she looked and listened and went.

Maybe that’s the reason why she always takes so long to put a new album.
Maybe. 5 hours, that was exaggeration, but it was a good hour and a half (laughs) You know, “where did Chrissie go?”

In 1995 there was another Stones album you worked in, ‘Stripped’, and also the Chieftains’ ‘The Long Black Veil’.
Oh yes. I’d been working with the Chieftains before, because I’d become very good friends with their manager Steve Macklan, because I’d been working with the Canadian Colin James, producing two of Colin albums. So I met Paddy (Moloney) through that connection. And then I worked on the album, which had many guests. The Four Stones, Sting was on one, Bono on another. I remember going to a meeting with Paddy and Mick in Ireland, about which song to cover. That’s when it was a shock to Paddy that Mick knew ‘The Long Black Veil’. He didn’t think Mick would know it. I did a couple of things with the Chieftains. Very sad. The harpist of the band, Derek Bell, very talented, he passed away, and they did a live tribute album that I mixed with Paddy.

For a change, then in 1996 you worked with the Gypsy Kings, the ‘Compas’ album.
That was fun. I enjoyed that, because my whole ethos on that album was that I didn’t want any brass, no horns, or any drums. I just wanted the Gypsy Kings. But I did take Pino Palladino for bass and Jon Carin for some keyboard. But I had great fun making that album. But the problem with them was that their manager, Claude Martinez, he kind of owned more of the Gypsy Kings than the Gypsy Kings owned. He’s a very shrewd businessman. But he kept an eye on their writing because they were very bad. They would come in and play a song. They pitched it, and they had nicked it from someone else on the radio. They just heard it and they would do it and he said “no you can’t do that, that’s whatever it is”. So he was good otherwise they would be in court all the time.

Now I’d like to ask you about working with Ray Davies, which was in 2007. Was it difficult?
Yeah, he was difficult, he was interesting! I’ve got a lot of sympathy for Ray. I saw him just recently, ‘cause I’ve been working doing the Peter Perrett album at his studio, Konk Studios. Now he’s very lovely, he came in to say “hello”, which was very nice. But he’s driven by demons. I think it gets to a point in a solo artist’s career, where they always get frightened of putting anything out. Because they obviously want it to be successful in a way, and I think that’s a wrong thing to do. I think you should just keep “putting it out, putting it out”, and once you start to stand back and worry,  then you start second-guessing, and it’s never good. So the album I worked with him on, he re-recorded it, I think, two times again. He just kept doing it with different people. Yeah he’s a lovely man. What amazed me the most, actually the two most incredible experiences with Ray was one when he said “which acoustic guitar should I use?” “oh this one I wrote Lola on?” I said “Lola, I think you should use that one”. But also, in doing vocals with him, we recorded the track and then he would go sing like three takes of vocals, and when he came in the control room he said “I want the first verse from take three, the second line of verse two from take one, the first line from take two”. And I put it all together and it was perfect. He has an amazing memory. Amazing. He was weird and wonderful.

It’s been a fantastic interview, Chris, and so I guess I’d like to close it by asking you about your recent work with Thirsty, which is actually how the interview started.
Guy had recorded pretty much everything, and then he needed someone to come in as an overview, so I would go to Guy’s and listen to everything, and make suggestions on arrangements, or whatever. And then Guy would implement that. Maybe oversee the arrangements and make sure the vocals were good, and then I mixed it all. So it was more of an overseeing situation, but then when it got to mixing I did what I want mixing wise.

How long did it take to get it all together?
I mixed it really quick, I mixed it in about 4 or 5 days. Very quickly. But I did a lot of work with Guy at his place building the tracks. I knew what I was gonna do, or what I’d have to do. The first album, ‘Thirsty’, I actually think I worked on it for maybe 4 months, but the second one, ‘Albatross’, was a lot quicker.

You returned to Olympic Studios in 2014. Why was that?
I returned to Olympic because I became very good friends with the new owners and they know nothing about the music business, they’re in film business and graphic design. They were absolutely thrilled to meet me because I became the link back to the musical history of Olympic, because I go back to the beginning of Olympic. And through that they invited me to … they knew Olympic’s heritage of the best sound, so they wanted the best sound for the cinema. So I designed the sound in the cinema for them. Most cinemas have a kind of off the shelf sound system. This is not that, this is a completely unique system, so I helped to do that, and then I introduced them to Keith Grant, ‘cause Keith was still alive when they bought the building, and also to help with the 50th anniversary book they’re making. We have selected 120 albums of the 900 and something that were recorded here, with all the album covers. And they’re going in the book. And I’ve been speaking to different artists like Cat Stevens. I got a lovely letter from him getting different bits and pieces from different artists.

It must have been a difficult task to pick them.
It still is, because we wanted 100, but we can’t get below 120. It was very difficult. When you look at what was recorded in this building, it’s quite ridiculous. I begin to really appreciate and understand, “what Olympic!”, they get incredibly excited because they know only a fraction of what’s gone on here. And then all that led to me discussing with the owners about building a studio here, and it was gonna be in a tiny little room in the basement a couple of years ago, but I couldn’t do that, because it wouldn’t be Olympic, it would be too small. So now we’re building one on the roof, the other roof, which is as big as Screen one. It’s a big room. We’ve just finished the first sound proof wall, we have to do the floating floors next, so hopefully it will be opened in summer, next year. That’s what I’m aiming towards. So that will be a complete joy for me. It will be my design, I mean, I’ll be here, I’ll be the manager, and I’ll be working in there for sure. We are looking forward to that very much.

So who are you working with now?
The last song mix for Peter Perrett. An album with Noah Johnson. Another artist I’ve been working with. That’s maybe one of the best albums I’ve made. I’m so happy with that one. It’s a soul, Marvin Gaye type album. He’s Welsh and got a helluva voice, a great songwriter. I pulled out all of my knowledge. That’s the one with Tony Visconti on the strings and Paul Buckmaster. Steve Jordan on some drums. Jennifer Maidman on bass, Jon Carin, amazing album. All my friends. We are mastering it now. It should be out in May.

You haven’t worked with any South American artists yet, and you sure know there’s a lot of music there.
Yeah, I know, some amazing performers and music. I was just talking about it, that would be exciting.

Is there any artist or band you would love to work with that you haven’t worked with?
I love Laura Mvula. I met her several times. I don’t think I could work with her, she’s got her team but I love her work. Also with a band called King King, a big blues band.

Ok Chris, thanks for a fantastic time and interview…
Oh! Pete Townshend, I’d love to do Pete’s new album. We met the other day, he’s writing at the moment. He’s been working upstairs, we had a good afternoon, it was funny. And also because he’s in the book as well with his solo album ‘Who Came First’, and also ‘Who’s Next’ which was done here. He’s got a console I’m thinking to put in the studio. It’s a special console, so he lent it to me. He’s got the only one in the U.K. That’s was very nice of him.

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The article´s author and Chris at Olympic, November 2016

So, once again, thanks so much, if this is not the best interview I’ve ever done…
Oh you say that to everyone! (laughs) Thank you as well, I enjoyed it too!

*With special thanks to Martin Elliott (http://stonessessions.com/) for facilitating the interview and also for suggesting some great questions.

CON CHRIS KIMSEY, PRODUCTOR EXTRAORDINAIRE: “ME GUSTA EL PROCESO DE GRABAR, CREAR CLIMAS, TRABAJAR ARREGLOS”

Estándar

Los Cuatro Escalones. No, si no se trata de un error numérico para referirse a una de las grandes obras cinematográficas que nos dejó Hitchcock, pero bien serviría como título de esta nota. Es todo lo que lleva adentrarse en uno de los bastiones más significativos de la historia de la música popular de al menos el último medio siglo. Cuatro peldaños, la única frontera que divide el mundo del más acá con el del ingreso al edificio de Olympic, ubicado en el barrio de Barnes, apenas del otro lado del Támesis, acaso el más legendario de los estudios de grabación londinenses junto a su tradicional compañero Abbey Road. Y de Inglaterra toda también. MADHOUSE se reunió con Chris Kimsey en noviembre del año pasado en ese estudio -el mismísimo lugar de los hechos- para darle rienda a las mil y una historias vividas en el predio emblemático que gestó la carrera de este talentoso productor discográfico, ingeniero de sonido y músico inglés, el mismo que cincuenta años más tarde aún mantiene viva su pasión por el trabajo, casi como si el tiempo no hubiera pasado… y del otro lado de los mismos cuatro escalones.

1EL SONIDO DEL OLIMPO. Establecido en 1906, primeramente como teatro de su propia compañía de repertorio bajo el nombre de Byfeld Hall, actividad que mantuvo hasta fines de los 50 cuando pasó a convertirse en estudio de televisión, fue en 1965 que la firma Olympic Sound Studios decidió adquirir este edificio y así darle paso a la más celebrada de sus actividades: la de estudio independiente de grabación, dentro de cuyas paredes descansan algunas de las sesiones más seminales de la historia del rock y el pop angloparlante. Led Zeppelin, Jimi Hendrix, Stones, Beatles, los Who, Bowie, Howlin’ Wolf, Ray Charles, King Crimson, Pink Floyd, Clapton, B.B. King, Ten Years After, Barbra Streisand, Stevie Wonder, Roxy Music, Jethro Tull, Prince, Queen, Supertramp, Van Morrison, Thin Lizzy, Iggy Pop, Motörhead, Yardbirds, Madonna, Oasis, Duran Duran… La lista de artistas que allí plsmaron algunos de sus mejores discos podría alcanzar tranquilamente el número de 150, sólo por detallar los más renombrados. Así fue como Olympic logró mantener una reputación incomparable girando alrededor de su eje de calidad de sonido, excelencia técnica y atmósfera sin rivales, convirtiéndolo en el sitio que llevaba a la crema del rock y el pop a ambas orillas del Atlántico a coincidir en eso de “el estudio al que había que ir a grabar”.
2En enero de 2009 los estudios Olympic cerraron sus puertas por primera vez en su historia, con la industria discográfica británica perdiendo uno de sus espacios de grabación de más envergadura. Cambio de rumbo mediante, fueron reabiertas a fines de 2013 bajo el nombre de Olympic Cinema, modificando su geografía original para albergar a dos salas de cine de última tecnología sonora y también agregando un restaurant, un café y una sala para socios del lugar. Pero aquellos cuatro escalones se mantuvieron en pie como en sus primeros días. Son los mismos que, con algún que otro lapso intermedio, viene cruzando Chris Kimsey desde allá por 1969, cuando era apenas un adolescente con una leve inclinación amateur hacia la industria de la grabación, aterrizando en Olympic buscando meramente un empleo que le financie sus gastos personales. Casi medio siglo más tarde, aquel joven que inicialmente fue contratado para servir el té a los empleados y músicos que trabajaban en el establecimiento acabaría convirtiéndose en uno de los productores, mezcladores e ingenieros de sonido más renombrados que la música recuerde.

SEDIENTO DE ROCK AND ROLL
Me gustaría comenzar preguntándote por uno de tus trabajos más recientes, “Albatross”, el segundo disco de Thirsty (N. la banda del ex Quireboys Guy Bailey) Por lo que leí es un disco que disfrutaste mucho hacer.
Sí, ese disco realmente está recibiendo muy buenas críticas.

A decir verdad, todavía no lo tengo, pero tuve la oportunidad de escucharlo online. Y también me alegro por Guy, que sé que quedó muy feliz con los resultados. Pero parece que no quieren presentarlo en vivo.
Yo también, resulta un gran vehículo para él. Intenté que se involucre en otras cosas en varias oportunidades. Guy está de acuerdo con todo  lo que sea escribir canciones, pero no quiere salir a tocar en vivo. Lo que es una pena, realmente… Hizo algunas cosas en vivo, como cuando estuvo con los Peckham Cowboys, pero es una lástima, porque él podría enseñarle un montón de cosas a muchos chicos. Es todo un problema. Y tiene que ser Guy quien lo haga, no podés hacer que otro se encargue de la guitarra. Pero nos llevamos muy bien, me gusta la manera en que lo enfoca, y su voz. Grabó la mayor parte del disco en el cuarto donde duerme. Él no guarda ningún tipo de consideración por los compresores de audio, o por los limitadores. Todo tiene que ser a volumen 11. Pero funciona bien, me gusta, así que fue divertido.

Me gustan mucho los Quireboys, pero en verdad mis dos álbumes favoritos fueron “A Bit Of What You Fancy” y “Bitter Sweet And Twisted”, los dos primeros, los dos donde estuvo Bailey. Creo que eran mucho más “rock’n’roll” antes que se alejara de la banda
.
Tal vez. Es una muy buena combinación que él escriba la música, y las melodías, y también es muy bueno con las letras.

3

El álbum debut de Thirsty, la banda de Guy Bailey, en la foto con sombrero y cigarrillín: no se ve, pero la mano de Kimsey está presente

Reitero entonces lo de haberla pasado muy bien trabajando con Thirsty…
Sí. ¿Cuándo fue eso? ¿Hace 4 años? Y además es bueno ver que se vuelvan a juntar para hacer otro disco. Él tenía grabado casi todo, y sólo necesitaba alguien que vaya y lo vea más en general. Entonces yo iba a lo de Guy y escuchaba todo, y hacía sugerencias respecto a arreglos, o lo que fuera, y él lo implementaba. Quizás lo que yo hacía era revisar que la parte vocal estuviera bien, y después mezclar todo. Así que se trató más de una situación de revisar lo que se había grabado, pero a la hora de mezclarlo, lo hice con todo el conocimiento posible.Reitero entonces lo de haberla pasado muy bien trabajando con Thirsty…

¿Cuánto te llevó terminar la mezcla?
Lo hice realmente rápido, lo mezclé en cuatro o cinco días. Muy rápido. Pero trabajé mucho con Guy en su casa construyendo las pistas. Sabía lo que iba a hacer, o lo que haría. Respecto al primer álbum, “Thirsty”, creo que en verdad estuve trabajando en él por alrededor de cuatro meses, pero el segundo fue mucho más veloz.

Confieso, Chris, tenés una carrera tan impresionante, que no sé cómo empezar…Bueno, (señalando al estudio) ¡todo comienza aquí! (Risas)

EL CHICO DE LA INDUSTRIA DEL SONIDO
¿Cuánto tiempo llevás exactamente trabajando en la industria musical y, principalmente, cómo es que todo comenzó? Quiero decir, probablemente te haya pasado lo que les pasó a todos nosotros, y que simplemente eras alguien a quien le gustaba la música. ¿Pero cómo fue realmente en tu caso?
Todo comenzó aquí, en 1967. Conseguí un puesto aquí  como “el chico que prepara y sirve el té”. Desconocía qué pasaba entre estas cuatro paredes. Solamente vi el cartel de “Olympic Studios” en la entrada. Y antes de eso, en la escuela, me encargaba de grabar la música o los efectos de sonido para las obras de teatro escolares, porque yo tenía un grabador de cinta. Conseguí mi primer grabador de cinta cuando tenía 9 o 10 años. Amaba escuchar bandas de sonido y musicales, nada de rock and roll o algo que se le parezca, sino lo que era más orquestado. Mis padres me habían dado el grabador, porque en esa época podías comprar cintas pregrabadas de 3¾ ips, de 3 pulgadas por segundo, ya fuera de musicales o de música de películas. No existían en vinilo. Y entonces conocí los grabadores de cinta desde muy chico. Y eso continuó en la escuela. Me pedían que grabara los efectos de sonido, de haberlos, o de las palabras de alguien, en caso que alguien hablara. Y entonces estaba involucrado con todo aquello. Y eso logró entusiasmar mi oído, me refiero al hecho de que uno podía capturar un sonido en una cinta.

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Los estudios Olympic, allá lejos y en los años 60

Por lo que eras básicamente “el chico de la música del colegio”
Era “el chico de la música del colegio”. Y eso básicamente continuó porque, cuando tenía 14, me preguntaron si me gustaría ir a un estudio de grabación que pertenecía a la Inner London Education Authority, que era la autoridad escolar de aquel momento. Y tenían un estudio en Tottenham Court Road. Solía tomar el subte de Morden hasta Tottenham Court Road, al menos dos veces por mes, los sábados, para ir hasta esa escuela. Y el estudio de ahí era muy pequeño. Tenía un mezclador de cuatro canales Vortexian que constaba básicamente de cuatro perillas de volumen, y un grabador de cinta estéreo Ferrograph que, pensándolo bien, habrá sido mono. Eso hizo que me apasione mucho más. Y fui muy afortunado, porque una de las primeras personas que grabé allí fue Dame Sybil Thorndike, que por entonces era una actriz muy famosa. Era como la versión femenina de Laurence Olivier, y la grabé para un show llamado “Son Et Lumiere”, que iba a tener lugar en mi próxima escuela, donde también conté con un grabador de cinta. Y en ese estudio -y esto es algo muy fascinante- estaba yo, y había sólo otro estudiante, un joven que no era más de dos meses mayor. Él era de la parte del East End londinense, y yo era del sur, y ambos íbamos a este estudio los sábados. Se llamaba Ray Staff… Bueno, Ray terminó convirtiéndose -y sigue siendo- en uno de los mejores ingenieros masterizadores del mundo. Está a cargo de Air Mastering. Así que acabó metiéndose en el negocio de la música. Empezó en los estudios Trident. Y entonces, estos dos chicos jóvenes se la pasaban grabando varias cosas. El profesor que estaba a cargo del programa, que era maestro en la escuela, y también músico de jazz, una tarde nos dijo “cuando terminemos, ¿se quedarían un rato? Porque quiero grabar a mi trío de jazz”. Y entonces me quedé.Por lo que eras básicamente “el chico de la música del colegio”

Porque eras “el chico del sonido”
A mis 14 años, yo era “el chico del sonido”. Y años después lo vi tocando con Elton John, ¡porque su nombre era Ray Cooper!

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La flemática actriz Dame Sybil Thorndike, una de las primeras voces grabadas por Kimsey

¿Ray Cooper, el legendario baterista de Elton John?
Ni más ni menos. Después de eso, algunos años más tarde, cuando tenía 16 y medio, no quise tener ningún tipo de educación. Dejé la escuela, y me puse a buscar trabajo. Por entonces tenía una novia que vivía a la vuelta de la esquina de Olympic, así que, cada vez que venía a verla, me daba una vuelta por aquí, sin saber qué había dentro. Sabía que grababan algo. Y les pedí trabajo, y me dijeron “no, no hay puestos vacantes, andate”.  Y seguí volviendo, y eventualmente me dijeron “danos tu nombre, tu número de teléfono, y si aparece algo, te llamamos”.

Entonces todo aquel esfuerzo terminó rindiendo después de un tiempo.
Sí. No fui a otros estudios, no le escribí a nadie. Estaba a punto de comenzar a trabajar como repositor en un supermercado, lo que me iba a llevar a viajar por otros lugares de Inglaterra. Porque el novio de otra amiga que tenía era el dueño de una compañía de repositores de supermercados, y yo estaba por empezar a trabajar con él un lunes, pero afortunadamente Olympic me llamó el viernes anterior  y me preguntaron, “¿podés comenzar la semana próxima?. Son 11 libras por semana. Venite”.

¿Eso cuándo fue, en 1967?
Sí, en marzo del ’67.

¿Para entonces te considerabas fan de la música? ¿Te gustaba el rock and roll, o solías ir a ver shows?
No, no estaba para nada en el rock and roll. Estaba metido en los musicales, en la música de películas, totalmente orientado a lo orquestal. Ése era el tipo de sonido que adoraba. También escuchaba mucha radio, por lo que me gustaba la música popular. No iba a conciertos. No me interesaba ni Hendrix, ni Cream, ni los Stones (Risas)

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McCartney, Glyn Johns y Jagger: pierna de ases

Lo que resulta muy interesante saber, ya que terminaste trabajando con ellos, aún cuando no era lo tuyo.
No, no era lo mío. De hecho, recuerdo mi primera sesión. Yo era asistente de Glyn Johns en una sesión de grabación de los Stones. Había estado con Glyn sólo una vez anteriormente, y nunca había conocido a los Stones. Estaba en el estudio armando las cosas. No recuerdo quién fue que llegó, pero llegaron uno o dos de ellos, y terminé llamando a la gente de seguridad, porque pensé que se trataba de alguien que se había metido en el estudio, o que quería robarse algo… (Risas). Tenían una apariencia muy dudosa. No eran como otros músicos. Yo estaba acostumbrado a trabajar con orquestas, etc. Pero todo eso cambió más tarde.

Ahí fue cuando te convertiste en productor de discos y mezclador de sonido.
No, fui asistente del ingeniero de sonido por alrededor de tres años. Y el mánager del estudio, Keith Grant, quien había construido Olympic Studios, el mismo que me había dado el puesto, me dijo, “cuánto más puedas aguantar ser asistente, más y más vas a poder aprender”. Lo que era muy real. Entonces fui asistente por 3 años y medio, y luego llegó mi golpe de suerte cuando me tocó trabajar en un disco de Johnny Hallyday. Los ingenieros de aquel momento eran todos de la casa, todos pagos por Olympic. No eran freelance, excepto Glyn. Él fue uno del los primeros ingenieros freelance.

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1970: Keith Grant (sentado) con el cantautor Scott Walker dándole lo que parecen ser minuciosas instrucciones.

Lo que hacía que tuvieras que venir aquí casi a diario.
Sí, y trabajaba en sesiones de orquestas, de jingles, sesiones de jazz, de pop… Nada de rock and roll. Eso no ocurrió hasta después. Y entonces después de esos tres años y medio en los que fui asistente, en aquella sesión con Johnny Halliday, me puse a grabar el álbum. Pero al segundo día, el ingeniero de sonido de Olympic no apareció. No vino, porque no le gustaban los franceses. Fue algo bastante raro porque el productor del disco, el productor de Johnny, en realidad era norteamericano. Su nombre era Lee Halliday, de Oklahoma, y vivía en Francia. Y entonces estaban tratando de ver quién podía encargarse de ser ingeniero del disco, porque ya estaban llegando los músicos, y Lee dijo “¿Y Kimsey? ¿No puede hacerlo él?”. Y ellos contestaron, “bueno, él nunca trabajó como ingeniero, pero estamos seguros de que puede hacerlo”. Me senté en la silla de control… y nunca dejé esa silla. Y Johnny se enamoró de mí, quiero decir, le encantó el sonido. Después de aquella vez, siempre tuve una fuerte relación con Johnny. Debo haber hecho cinco álbumes con él.

8¿Recordás cuál fue ese primer disco?
El primero fue “Flagrant Delit”, el que tiene la canción “Jolie Sarah”. En la tapa hay una calle empedrada, con una especie de busto de bronce, con sus puños de lado. Mick Jones de Foreigner estaba en esa banda, era el guitarrista de Johnny por entonces, mucho antes de Foreigner. Mickey aprendió su arte escribiendo y tocando para Johnny.

La carrera de Johnny estaba pasando un gran momento… ¿Pero acaso era popular en Inglaterra?
No, nunca fue popular aquí, pero generalmente siempre estaba grabando en Londres. Y esas sesiones fueron fantásticas, porque estaba Ringo (N. Starr) en batería. Bueno, en algunas partes. Peter Frampton también estuvo en aquellas sesiones, Gary Wright de Spooky Tooth… Por lo que pude conocer a todos estos músicos haciendo el álbum, y además me hice muy amigo de Peter Frampton. Y eso me llevó a continuar y trabajar con él.

DELICIAS DE UN PRODUCTOR
Siempre me pregunté qué resulta más fácil, si ser un productor de discos, o un mezclador de sonido. Digo, si tuvieras que elegir una actividad…
Si tuviera que elegir una, me gusta el proceso de grabar. Crear climas, y trabajar con una banda discutiendo los arreglos. No lo de mezclar, preferiría estar grabando o produciendo. Digo, disfruto de mezclar también. Creo que elegiría mezclar cosas ahora, las que nunca grabé… Quiero decir, acabo de terminar un álbum con Peter Perrett, y desde el primer momento me dije “no quiero mezclar esto”. Prefiero que lo mezcle otra persona.

De hecho hiciste más grabaciones que mezclas a lo largo de tu carrera.
No tengo idea, no lo sé. Digo, generalmente mezclo lo que antes grabé.

¿Tenés la posibilidad de elegir al artista con el que vas a trabajar, ya sea como productor o mezclador? Quiero decir, ¿podés decirle que sí o no a alguien? ¿O tenés que seguir las órdenes de Olympic?
Sí, ahora puedo hacerlo. Con Olympic, no. Siempre se trató de trabajar con quienes ellos decían.

9El artista que fuera…
Sí, el que fuera. Pero lo que fue extraño es que no me quedé mucho tiempo trabajando para Olympic. Después de esa sesión con Johnny Halliday, hice algunos álbumes con Ten Years After. Todavía era ingeniero en Olympic.

¿El disco “Watt”?
No, el más grande, “A Space In Time”, que fue uno de mis discos favoritos. Creo que fui ingeniero en Olympic sólo por un año, y después de eso, tenía tanto trabajo que pensé “me voy a hacer freelance y trabajar a mi manera”. Y lo hice. ¡Pero aún seguía trabajando aquí todo el tiempo! (Risas) La gente me buscaba para que trabajase con ellos, y afortunadamente se acercaban los mejores, o bien eran buena gente.

¿Cómo te las arreglabas para tener tiempo de trabajar para Olympic, y también de modo freelance?
Como dije antes, habré estado trabajando como ingeniero en Olympic por un año, y después decidí irme. Pero de todas formas los artistas querían grabar aquí y Olympic no tenía problema con que un ingeniero de afuera trabajase en sus estudios. Y lo mismo sucedió con Glyn. El motivo por el que Glyn vino a Olympic, o uno de los motivos, era que Abbey Road no permitía ingenieros de afuera. Muchos de los estudios no lo permitían, tenías que ser un ingeniero que trabajase en el lugar. Y Olympic no tenía esa regla, por lo que fue uno de los primeros estudios en habilitar a ingenieros freelance.

Tu primer trabajo con bandas de rock fue recién en 1970, ¿verdad? Me refiero al álbum “Led Zeppelin III” y a “Watt” de Ten Years After, como ingeniero, y finalmente como operador de cinta para “Get Yer Ya-Ya’s Out!” de los Stones. Siendo éste el lugar donde comenzaste tu carrera, ¿esos discos representaron un punto de partida fácil o difícil? Digo, te tocó trabajar con Zeppelin y los Stones en el mismo año…
Bueno, no fue nada difícil. Esos artistas no eran importantes para mí, teniendo en cuenta los antecedentes musicales que yo disfrutaba, o de dónde venía. Hubiera estado muy nervioso si me hubiera tocado trabajar con Nat King Cole o Frank Sinatra. Aún hoy en día, esos son mis ídolos. Pero respecto a los Stones, su música de aquel momento era algo así como decir “OK, está bien, interesante…”. ¿Zeppelin? “OK, es interesante…” Asimismo ese tipo de música era algo muy nuevo, material muy innovador, y realmente no te dabas cuenta que estabas trabajando en algo que iba a renovar la escena, si bien creo que es algo que podía sentirse así más con Zeppelin que con los Stones. La cuestión con Zeppelin era toda la mística que tenían alrededor, una cosa más grande que la mismísima banda.

¿Recordás con exactitud como fue ese primer momento en que te encontraste con los miembros de los Stones y Led Zeppelin, aquella primera vez en que los viste en persona? Supongo que estabas muy relajado, ya que no se trataba de Cole o de Sinatra.Bueno, no fue nada difícil. Esos artistas no eran importantes para mí, teniendo en cuenta los antecedentes musicales que yo disfrutaba, o de dónde venía. Hubiera estado muy nervioso si me hubiera tocado trabajar con Nat King Cole o Frank Sinatra. Aún hoy en día, esos son mis ídolos. Pero respecto a los Stones, su música de aquel momento era algo así como decir “OK, está bien, interesante…”. ¿Zeppelin? “OK, es interesante…” Asimismo ese tipo de música era algo muy nuevo, material muy innovador, y realmente no te dabas cuenta que estabas trabajando en algo que iba a renovar la escena, si bien creo que es algo que podía sentirse así más con Zeppelin que con los Stones. La cuestión con Zeppelin era toda la mística que tenían alrededor, una cosa más grande que la mismísima banda.

¿Recordás con exactitud como fue ese primer momento en que te encontraste con los miembros de los Stones y Led Zeppelin, aquella primera vez en que los viste en persona? Supongo que estabas muy relajado, ya que no se trataba de Cole o de Sinatra.
Sí, fue aquí. Estaba simplemente relajado y haciendo mi trabajo.

¿Te resultaron agradables?
No recuerdo que ninguno fuera… Ninguno se comportó como un idiota. Sí, eran agradables, ¡muy agradables!

Habrá sido una sensación natural, desde el momento en que no te sentías subordinado a los músicos.
Sí, uno se sentía parte del equipo. Es algo en equipo, así que… Podías llegar a ver alguna discusión entre la banda y el productor, o entre la banda y el ingeniero, pero era sólo eso. Pero peleas, lo que se dice “peleas”, realmente no.

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1971, los estudios Olympic y una histórica postal con varios héroes: de la izquierda hacia el centro, los músicos distinguibles son el baterista Ringo Starr, el bajista Klaus Voormann, el guitarrista Peter Green de Fleetwood Mac y Steve Marriott en armónica, todos antes del mismísimo B.B.King, de camisa y corbata. B.B. King (de camisa y corbata, al centro)

LO MEJOR DE DOS MUNDOS
Al año siguiente, en 1971, hiciste el disco de B.B. King “In London”…
Sí, B.B. King haciendo sesiones en el Estudio Dos. Creo que no duró más de dos días. No lo recuerdo muy bien, es por eso que creo que no fuera algo que haya durado toda una semana. Fue un trabajo rápido. Definitivamente no era consciente de quién era B.B. King en aquel momento.

Pero ese mismo año trabajaste con los Stones en “Sticky Fingers”, a quienes ya habías conocido. El disco fue grabado aquí en Olympic, y después continuó en los estudios Trident, y también en Muscle Shoals, en Alabama. Siendo un álbum clave en la historia del rock and roll, ¿tenés algún recuerdo en especial de aquellos días? ¿Queda algo por decir?
No, creo que ya fue todo dicho. Pero recuerdo la sesión de cuerdas para la canción “Moonlight Mile” con Paul Buckmaster. Recuerdo que se hizo en los estudios Basing Street. No se hizo aquí. En verdad creo que esa fue la primera vez en que realmente sentí el poder de un arreglo orquestal en la música rock. ¡Porque su arreglo en la canción era absolutamente impresionante! Escuchar la orquesta de por sí fue algo muy hermoso. Si bien yo ya había grabado una orquesta con Del Newman para Ten Years After, que era mucho más chica, el arreglo en “Moonlight Mile” fue realmente grandioso.

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Tony Visconti y Chris Kimsey: ahí donde los ven, con esas pintas, son dos leyendas de la música popular

Fue ahí entonces cuando la orquesta y el rock and roll se juntaron, y posiblemente cuando comenzaste a interesarte en el género.
Bueno, acabo de terminar un álbum que tiene orquesta por todas partes. No es rock’n’roll, es más rhythm and blues, R&B de la vieja escuela. Pero esta vez traje a Tony Visconti, lo saqué de la jubilación. Tampoco es que Tony se haya jubilado completamente. No mucha gente sabe que Tony es un excelente arreglador orquestal, y escritor, y director… Hace de todo. Y yo lo sabía. Nos conocimos hace tres años, poco antes de que David (N. Bowie) falleciera. Nos volvimos muy buenos amigos. Así que cuando le pedí orquestar este álbum, respondió como diciendo “¿De verdad? Bueno, ¡sí!”, e hizo un trabajo increíble. También volví a tener a Paul Buckmaster para trabajar en una canción, que fue muy bueno, pero lo de Tony fue absolutamente maravilloso.Fue ahí entonces cuando la orquesta y el rock and roll se juntaron, y posiblemente cuando comenzaste a interesarte en el género.

¿Fuiste vos quien los recomendó para las sesiones de “Sticky Fingers”?
¿Para los Stones? No. No sé quién pudo haber sido, realmente.

Paul Buckmaster también grabó en “Sway”
Sí, también en “Sway”. No sé de dónde provino la conexión. Estoy casi seguro que fue algo que vino por el lado de Mick(N. Jagger), no es algo que pudiera haber venido del lado de Keith (N. Richards)

A través de los años trabajaste con grandes nombres de la historia de Olympic, como George Chkiantz, Glyn Johns, Roger Savage, Eddie Kramer, Jimmy Miller… ¿Algún recuerdo de ellos?
Nunca trabajé con Eddie. Lo conocía, pero jamás trabajé con él. Jimmy Miller era un productor genial y un gran generador de climas, y tenía un oído maravilloso para la percusión. Jimmy hacía que todo el mundo se sintiese bien, y si había un problema, siempre sabía cómo resolverlo y lograr que la energía continuara fluyendo y manteniéndose. Fue un buen hombre.

Pasemos  a 1973, cuando estuviste junto a Emerson, Lake and Palmer en el disco “Brain Salad Surgery”, y también en “Camel” de Peter Frampton.
Con ELP, sí. Pero no hice el de Peter, ese fue Eddie Kramer. Pero en cuanto a la banda, fue un montón de diversión, disfruté haciéndolo. Quería trabajar con ellos, así que fue genial cuando me llamaron para hacerlo.

Y en 1974 fuiste productor e ingeniero de “Monkey Grip” de Bill Wyman, que fue el primer trabajo solista de un integrante de los Rolling Stones.
Es verdad, el de Bill fue el primero, sí. No creo que haya sido productor en ese disco, pienso que sólo mezclé algo, porque la mayor parte del disco se hizo en Estados Unidos, supongo. Bill siempre estaba en Olympic. Si no estaba haciendo un disco solista, estaba trabajando con una banda llamada The End, e hice de ingeniero en algo de eso. Entonces Bill venía aquí a hacer diferentes cosas fuera de los Stones. Y pidió trabajar conmigo, o con Keith Harwood, que era otro de los ingenieros en Olympic. Con Keith éramos amigos muy cercanos. Keith grabó muchísimo con Led Zeppelin, y también hizo “Black And Blue” con los Stones.

13De hecho hay unas palabras dedicadas a él en la contratapa del disco en vivo “Love You Live”…
Sí. Murió en un accidente de auto al regresar de Stargroves, la casa de Mick.

KIMSEY LLEGA VIVO!
En 1976 trabajaste en “Frampton Comes Alive”, el clásico de Peter Frampton, que es uno de los discos en vivo más vendidos de todos los tiempos. ¿Imaginabas, o lo hacía Peter, que iba a terminar convirtiéndose en semejante éxito?
No. Quiero decir, sabíamos que era bueno porque, al mezclarlo, podías tener esa sensación de euforia al escucharlo. Y eso es porque fue el público quien realmente hizo ese disco. Podés sentir la comunicación con la audiencia. Se comentaba que le habíamos agregado más sonido de audiencia a la grabación original, pero no hicimos nada de eso. Quedó exactamente como era. Nada de arreglos, nada de agregados. Grabé dos conciertos para el álbum, y Eddie también grabó algo, y hubo otros. Yo grabé menos que los demás, pero hice la mezcla de todo. ¡Y me divertí tanto mezclándolo! Me acuerdo del flanger, que acababa de inventarse. Lo usé en el piano Fender Rhodes, en la canción “Do You Feel”, en el solo de Bobby Mayo. Sí, fue todo muy divertido, pero cuando terminábamos de mezclar el álbum, ya que el presupuesto era bajo, -solamente mezclamos un solo disco-, luego apareció Jerry Moss junto a Dee Anthony, el manager de Peter, para agregar playback. Entonces hicimos playback de lo mezclado en uno solo de los álbumes, y Jerry dijo, “¿dónde está el resto?” Y le dijimos que el manager de Peter nos había dicho que solamente podíamos hacer un solo disco –“nadie quiere un disco doble”, nos dijo- y Jerry le contestó “no, tenés que hacer un álbum doble, el show completo”. Así que volvimos y mezclamos el resto del álbum.

14¡Y de repente se volvió un éxito descomunal!
Así fue. Casi terminó siendo un único disco. Es aún hoy día un gran álbum para escuchar. Sé que Peter lo remezcló hace algunos años. No he escuchado la remezcla, no veo que sea necesario hacerlo (Risas). Habíamos tenido una discusión sobre todos esos discos que son remezclados, álbumes clásicos que son remezclados una y otra vez, y me pregunto, ¿por qué? ¿Para qué remasterizarlos, cuando es algo que se puede hacer bien desde el principio?

Desde ya. Si está bien, ¿para qué tocarlo, no?
Exactamente. Muchas de las remasterizaciones se hacen porque las compañías discográficas creen que van a volver a venderlos, pero la mayoría de ellas, al remasterizarlas, las arruinan. No suenan tan bien como las originales.

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La foto hay que verla con lupa, pero vale la pena: un joven Frampton vestido de blanco y un joven Kimsey toqueteando la consola producen el ultraexitoso “Frampton Comes Alive!”

De alguna forma, las compañías tienen que decirle al público “tenés que comprarte esta versión, porque está remasterizada”. Probablemente ese sea el truco para volver a vender el disco.
El tema con las remasterizaciones es que, la mayoría de las veces, ni siquiera se lo consultan al productor o al ingeniero, directamente van y lo hacen. Hay una remasterización del álbum “Some Girls” de los Stones que es horripilante. ¡Fue terrible, realmente terrible! Seis meses después de editarse, el público lo dijo en los comentarios en la página de Amazon, “ésta es la peor…”. Entonces contacté al management de los Stones, y me dijeron, “bueno, en la crítica de Rolling Stone le dieron 5 estrellas”. Realmente no les importa.

Por lo que recuerdo, es Mick Jagger quien suele ordenar que se remastericen de esa manera. A fin de cuentas, pienso que todo lo que él quiere es no volver al pasado. Porque Mick odia la nostalgia.
A Mick no le gusta volver atrás en lo más mínimo. Sí, ¡absolutamente! Si bien sinceramente tengo que decir que todo eso de seguir haciendo giras y conciertos es muy notable. Y el resto de las bandas también se mantiene bien. Volviendo a lo de los discos, hay solamente dos álbumes que fueron remasterizados y que suenan mejor. Uno es “Misplaced Childhood” de Marillion. El sonido original era muy bueno, pero el tipo que lo orquestó, Simon Wilson, que trabajaba para la EMI, y realmente amaba lo que estaba haciendo, apreciaba lo que podía salir mal. Así que estuvo atento a toda esa cosa de la remasterización. Y él también estuvo a cargo de remasterizar el álbum “Mama Africa” de Peter Tosh. Por lo que a veces puede resultar bien, pero aún pienso en cuál es el punto de hacerlo, si ya suena bien. Es más que nada un asunto de ventas de parte de la compañía grabadora.

Pareciera ser que sólo se trata de ponerle una calcomanía en la tapa anunciando eso de que es una “versión remasterizada”, sugiriendo que tenés que tenerlo.
Sí, deberían poner una diciendo, “ahora en mono” (Risas)

16COMO UN ROLLING STONE
Ya que estamos, hablando de los Stones y las versiones remasterizadas, antes de que co-produjeras algunos de sus discos, en 1978 fuiste ingeniero en la grabación original de “Some Girls”. Siempre se dijo que hubo muchos problemas con Keith durante la grabación del álbum, ya que nunca aparecía en el estudio cuando se suponía que debía hacerlo. ¿Cómo te arreglabas con la manera en que manejaba sus tiempos?
Bueno, de todas formas nos la pasábamos esperando que aparezcan todos, no sólo Keith… Keith terminaba viniendo, pero aún estaba con su problema de adicción, entonces se iba al baño y desaparecía por quizás una hora y nos quedábamos esperándolo. Mick realmente fue de mucho apoyo para con Keith en ese momento, sabía lo que Keith estaba pasando, conocía esa presión. También sabía que si no lo sobrellevaba, los Stones no podían continuar. Pienso que también existió un motivo ulterior. No lo desechaba, ni se quejaba de él. Realmente lo estaba ayudando. Fue bueno poder ser testigo de esa amistad.

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Kimsey y Keith Richards en 1969, durante la mezcla de “Get Yer Ya-Ya´s Out!”

Bueno, ahora sí que finalmente estabas metido de lleno en el rock’n’roll. Y apenas dos años después trabajaste como productor asociado e ingeniero de mezcla en el álbum “Emotional Rescue” en el mismo estudio de París, en Pathé Marconi. Existen muchísimos outtakes (N.: Toma alternativa o no finalizada de una canción) de las sesiones de “Some Girls” y de “Emotional Rescue”…
Sí, mucho del material que no apareció en “Some Girls” terminó en “Emotional Rescue”, y otras cosas que sobraron fueron a parar a “Tattoo You”.

Bueno, ahora sí que finalmente estabas metido de lleno en el rock’n’roll.
Tal cual. En verdad, de alguna manera “Some Girls” fue uno de los álbumes más fáciles de grabar en el sentido de que, cuando yo entraba a la sala del estudio, sabía exactamente cómo ubicar a la banda y el sonido que quería obtener. Puse un pequeño amplificador arriba, así uno podía escuchar el tambor y el bombo de Charlie (N. Watts), porque no querían usar mucho los auriculares. Y también para amplificar la voz de Mick, porque yo sentía que eran una banda en vivo. En el estudio, uno no quiere restringirlos. Querés darle la posibilidad de que sientan que están tocando en un club, que están tocando en vivo. Así que el plan que ideé para el estudio funcionó bien. La consola anduvo perfectamente, y también la cabina de control, porque era muy chica, no entraban más de tres personas en ella. Fue algo bastante extraño, a decir verdad, porque fue la primera vez que me pedían que grabara un álbum entero, las sesiones completas. Mick y Keith raramente venían a la cabina de control, creo que vinieron un par de veces en los primeros dos o tres días, y sólo se ponían a escuchar, no dijeron nada sobre el sonido. Y así fue. Lo dejaron todo en mis manos. Continué haciendo lo que quería hacer dentro del estudio, y también afuera, ya que también di una mano con los sonidos de guitarra, principalmente en el volumen. O tal vez con un pedal.

Supongo que para entonces ya te habías ganado toda su confianza.
Sí. No me impresionaban como dioses del rock. Eran sólo un grupo de músicos. Y yo intentaba ayudarlos a capturar algo.

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Kimsey & Wood: a pesar de los esfuerzos, fotogénico se nace, no se hace

De hecho lograste un gran sonido. Me refiero a la versión original, no a la remasterizada…
¡Sí! (Risas) El sonido de ese álbum es bastante único por la manera en que se armó el estudio, y también la consola. Fue un momento muy especial. De algún modo lo sabía. Keith también lo sabía, porque hubo un período en el cual… Se suponía que no podíamos estar en esa sala. Era la sala más barata de Pathé Marconi, con una consola EMI muy vieja. Se suponía que íbamos a usar el Estudio 2, que tenía una gran consola Neve nueva. El área de grabación era muy grande, había dos salas inmensas, pero yo amaba el sonido que obteníamos en el estudio con la consola vieja. Y Keith también. De hecho le dijimos a Mick, “no deberíamos movernos”. Porque Mick siempre estaba en eso de, ya sabés cómo es, “el futuro”.De hecho lograste un gran sonido. Me refiero a la versión original, no a la remasterizada…

Nuevamente, ¿para qué tocar las cosas cuando están bien?
No lo hicimos, gracias a Dios.

¿Contaban con tiempo ilimitado para trabajar en el estudio?
Sí, creo que lo habían reservado por dos meses, o algo así. El estudio en el que estábamos costaba la cuarta parte de lo que costaba el otro, así que funcionó bien en todo sentido.

¿Considerás que te resultó más simple trabajar en “Tattoo You”, ya que la mayor parte de las pistas originales databan de grabaciones antiguas?
Bueno, no grabamos nada en “Tattoo You”. Fue material que encontré, material que sabía que había grabado y que no había sido utilizado. Y había al menos unas cinco o seis buenas canciones. Y pensé que, si ya había encontrado buenas canciones dentro de lo que yo mismo había grabado, debía haber más material que haya quedado de otros discos. Entonces me puse a revisar el material de las sesiones de “Goats Head Soup” y de “Black And Blue”, y encontré otras gemas maravillosas.

¿Fuiste vos quien eligió las canciones que iban a integrar el disco , o fue decisión de Mick y Keith? ¿O lo decidieron entre los tres?
No, se trató más del hecho de lo que había disponible, o lo que estaba más completo, en lo referente a melodías y letras para Mick.

19¿Acaso “Heaven” no era una canción nueva?
No, fue grabada para “Some Girls”, o quizás para “Emotional Rescue”. No recuerdo para qué álbum, pero sí, eso fue en París.

Tal vez “Little T&A” sí lo era…
No logro recordar si el material que grabé venía de las sesiones de “Some Girls”, o de las de “Emotional Rescue”. Más probablemente es del primero, lo que resulta muy gracioso, porque “Emotional…” se grabó a paso más lento. No fue tan divertido como hacer “Some Girls”. La energía había cambiado. ¿Tal vez sea que Keith ya estaba “limpio” en aquel momento? Debe haberlo estado. Y se ve que de repente comenzaba a despertarse.

La más antigua de todas sea probablemente “Waiting On a Friend”…
Esa era de “Goats…”, al igual que “Tops”. Pero en “Tops” trabajó Glyn, creo. Eso fue cuando estaba en Rotterdam, con el camión móvil de grabación de los Stones.

Eventualmente estuviste allí en el momento del cambio completo que sufrió “Start Me Up”, de la versión reggae original a la final en estilo rock-pop…
Sí, una de sus más grandes canciones.

¿Entonces tu primera co-producción real con los Glimmer Twins fue en “Undercover”?
No recuerdo como salió en los créditos. “Undercover” es un álbum muy poco valorado, y pienso que es mejor que “Emotional…”. Quiero decir, lo disfruto más que al otro. Era un momento muy peligroso respecto al grupo. Porque no se daban entre ellos en absoluto. Me encantaría conseguir la versión multitrack de “Undercover”, la canción, podría usarla para enseñar, porque no se parecía a ninguna otra pista que hayamos grabado. Comenzaba con Charlie tocando el timpani y Mick en guitarra acústica, solamente ellos dos, y luego empezó a tomar forma a partir de eso. Tuve una idea muy loca a la hora de mezclarla. Me llevó dos o tres días mezclarla con todos esos sonidos grabados de fondo. Fue todo cinta, nada digital. Me encantó hacerlo, fue fabuloso.

¿También en París?
No, eso fue mezclado en New York. Fue grabado en París, y luego trabajamos en los estudios Compass Point de Bahamas, y en New York.

THE CULT & MARILLION & KILLING JOKE & ACE FREHLEY
Al año siguiente estabas trabajando en “Dreamtime”, el primer disco de The Cult.
Sí, eso fue en Berlín. Hice un montón de trabajo en Berlín. Allí hice dos de Killing Joke, en los estudios Hansa. También trabajé en uno de JoBoxer, en “Misplaced Childhood”, de Marillion, Spear Of Destiny, y con una banda llamada Eden. Creo que todo eso fue en Hansa. Adoro ese estudio.

20¿Cómo fue trabajar junto a Marillion?
Me encantó hacerlo. De hecho allí hicimos un documental, el “makingof” de “Misplaced…”. En el rodaje usamos la multitrack, la que fue fantástico escuchar en Hansa, en esa sala mágica. También estaban las notas originales de grabación que yo había escrito. Los detalles en esas hojas eran increíbles. Tenía que estar muy bien clasificado, porque era un álbum conceptual. “Canción-continuar con la canción-canción-continuar con la canción…”. Todo eso de manera continua en un rollo de cinta. Realmente tenías que planearlo con anticipación, así todo tenía correlación, y de esa forma no había cosas diferentes que terminaban estando en distintas pistas. Tenía que ser algo muy calculado. Y es muy asombroso ver lo que hice. Incluso la banda dijo, “bueno, esto es increíble, jamás supimos que fuiste vos quien había hecho eso, ¡suena realmente bien!”. Fue el álbum más barato que hice alguna vez, y el que más vendió de todos.

¿Trabajar con Marillion te resultó hacerlo más con el estilo de música que te gustaba? Algo así como “alejémonos un poco del rock’n’roll y trabajemos con gente realmente seria”…
(Risas) Sí, realmente lo fue. Bueno, los Stones son más blues que rock and roll, quiero decir, Zeppelin y los Stones, no son lo mismo para nada. A ambas se les dice “rock’n’roll”. Los Stones se acercaban a algo más suave. Bueno, no exactamente algo “más suave”, no son las palabras indicadas. Sí, es algo diferente, ¿o no? Pero Marillion era algo más teatral y cinemático. Me encantó muchísimo trabajar con ellos, y me gusto su música. También me gustaba Killing Joke, que es exactamente lo opuesto (Risas) Eso sí que es rock’n’roll para mí, es rock’n’roll pesado. Pero fijate como son las cosas, en Killing Joke había un elemento orquestal de composición en la manera de componer de Jaz Coleman, en el teclado, en sus composiciones… Eso permitía un gran tipo de sonido.

¿No fue Coleman quien también hizo los arreglos de “Symphonic Music Of The Rolling Stones”, el álbum con versiones sinfónicas de los Stones en el que trabajaste?
Sí, fue él. Lo hizo en cuatro o cinco canciones. La versión de “Angie” es extraordinaria. Amo ese álbum. Le dieron 5 estrellas en el sitio de Amazon. Un disco hermoso. La compañía grabadora realmente lo arruinó, no sabían cómo publicitarlo. Lo entendieron mejor con discos que salieron después.

¿Te preparás por adelantado de alguna manera según el estilo musical con el que vas a trabajar? Digo, pasaste de los Stones a Marillion a Killing Joke…
¡Y después al reggae!

¡Y después al reggae!
Bueno, realmente amo el reggae. Me encantan todos los tipos de música, si bien no me gusta Metallica. ¿Podría trabajar con Metallica? No, creo que no podría hacerlo. Eso me volvería loco. Pero hubo un caso con otra banda norteamericana muy heavy, ¿cómo se llamaban? Eran muy grandes. Tuve que decirles que “no”. Es un nombre de una sola palabra…

¿Slayer? ¿Anthrax?
¡Tool! Eran grandes. Una banda masiva. Recibí un llamado de ellos cuando estaba trabajando con los Gypsy Kings. (Risas) Y yo estaba así como… ¡intentando hacer mis observaciones como productor de Tool mientras trabajaba con los Gypsy Kings! Fue muy loco.

Ya que estamos, después de Marillion trabajaste con Ace Frehley en el álbum “Frehley’s Comet”. Eso sí que debe haber sido divertido.
Bueno, no hice mucho en ese disco. Se dio por mi amistad con Bill Aucoin. Ace estaba muy arruinado, y precisaba ayuda.

Parece que ya está “limpio” después de todos estos años…
A veces me llaman para trabajar con artistas que resultan ser imposibles, o que generalmente están hechos pelota. Pero si puedo abrirme paso y llegar a su corazón y a su alma, entonces lo hago. Si no tengo esa conexión, no puedo hacerlo, entonces.

¿Y cómo te las arreglás si no lográs esa conexión?
Bueno, entonces no trabajo con ellos. Como dije antes, acabo de terminar un álbum solista de Peter Perrett, de The Only Ones.

Sí, los recuerdo perfectamente, los de “Another Girl, Another Planet”…
Sí. Pero Peter tuvo una severa adicción a la heroína durante 25 años. No puedo creer que aún esté vivo. Está limpio desde hace siete años, pero en estos siete años hubo tantos demonios y problemas, porque sus hijos están en su grupo… Sufrieron todo tipo de abusos de sus padres, siendo éstos drogadictos durante toda su vida. Aunque fui muy feliz haciendo el álbum, y lo que fue realmente encantador –y esto es en lo que pienso que soy bueno, y lo que me recompensa- es que llegó un punto en que Peter dijo “no puedo creer que esté trabajando con vos, porque confío en absolutamente todo lo tuyo”. Y recibir algo así de un artista es algo maravilloso. No se trata de si pasaron una crisis en su vida, o si no. Es agradable cuando obtenés eso de un artista sano también. Es un álbum maravilloso, y estoy muy orgulloso de él.

22LAS AVENTURAS DE PETER TOSH
OK, volviendo a las preguntas…
¡De vuelta al futuro, o al pasado! (Risas)

Me encanta eso de “volver al pasado”. Trabajaste con Peter Tosh en el disco “Mama Africa”. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Disfrutaste haciéndolo?
No, era un idiota. Amaba su voz. Tuvimos una relación extraña en el estudio, porque Peter no tenía respeto por nadie, más que por él mismo. ¡Ni siquiera por los músicos! Entonces él llegaba al estudio, tocaba tres o cuatro canciones, todo muy simple. Todos las aprendían, y después él decía, “¡OK, voy a salir a comprar algo de pescado frito!”, y desaparecía, y regresaba al atardecer para ver si ya habíamos hecho lo nuestro. Terminábamos las canciones, y después él solo grababa la parte vocal encima. Adoraba su voz pero, como persona, no era un hombre muy agradable.

Sabía que era un tipo complicado, pero jamás imaginé que fuera tan difícil trabajar con él.
Bueno, no era realmente difícil, ¡porque nunca estaba! ¡Eso era lo mejor de todo! (Risas) En oposición a Jimmy Cliff, que era todo lo contrario. Trabajar con Jimmy era como trabajar con un ángel, siendo él un tipo tan maravilloso.

Bueno, supongo que Peter a veces estaba ahí, pero al mismo tiempo no estaba, digo, siempre estaba muy “colgado”…
Sí. Y hay una historia famosa con Donald Kinsey, el guitarrista del grupo Chicago, que estaba en el álbum. Ambos teníamos la idea de que Peter grabara una versión de “Johnny B. Goode”, la canción de Chuck Berry. Entonces, una mañana se la hice escuchar a Peter, y me dijo “me no sing no white man song” (N. “no canto canciones del hombre blanco”, con acento jamaiquino). Y al otro día le traje una foto de Chuck Berry, diciéndole “Este es el hombre que escribió ‘Johnny B. Goode’”.

¿Cómo, Tosh no conocía a Chuck?
No, no lo conocía. Y entonces me dijo, “him brother, me do the song!” (“él es un hermano, voy a hacer la canción”) (Risas) Y la hizo muy bien. Le cambió la letra, que es algo que me encantó.

Pero Tosh tenía una gran voz…
Una voz maravillosa, sí. Y también hubo canciones geniales en el disco. Todavía me encanta ese disco, me encantan canciones como “Glass House” (Se pone a cantarla) … fue un gran cantante. Y conocí un montón de músicos que trabajaron en ese álbum, como Sticky Thompson, o el tecladista Phil Ramacon, que vive en Londres. Sólo hice una sesión con él, y no lo veo desde entonces. Por lo que resultó algo maravilloso.

En 1989 realizaste otra co-producción con los Stones en el disco “Steel Wheels”, que marcó un tipo de sonido diferente dentro de la carrera del grupo.
Así es. Fue algo distinto en el sentido de que pude tener un control más amplio. No sé si esa es la palabra exacta. Había tenido una visión sobre un sonido para todo el álbum, que me decía que tenía que ser algo más rico, más suntuoso. No tan crudo como el de “Exile On Main Street”, y no tan sucio como el de “Some Girls”. Realmente quería un sonido gordo y cálido a lo largo de toda la producción.

Suena definitivamente limpio y pulido, más metálico.
Sí, limpio y pulido. Fue hecho para sonar así. Todo el asunto con los arreglos y los coros. Fue algo más similar a “un álbum producido”, y estuve realmente feliz con la manera en que resultó, porque antes de empezarlo ya sabía que quería que sonara así. Porque ya estaba pensando en el próximo álbum, tenía la idea de hacer otro “Exile…”. Quería que el próximo fuera completamente lo contrario. Pero pensé que, siendo así, antes tenía que haber un disco de los Stones con un nuevo sonido. No creo que haya otro álbum de los Stones que suene como “Steel Wheels”, pero de eso se trataba ese shock, porque después de ahí se iba a tratar de volver a sonar más sucios.

Y, ya que estamos, acabo de acordarme de “Let’s Go Steady”, la canción inédita de las sesiones de “Emotional Rescue” que…
(Interrumpe) ¡El dúo de Keith y mi esposa!

Siempre fue uno de mis outtakes favoritos. ¿Cómo es que eso sucedió?
Es algo muy dulce. ¡A ella le encantaría escuchar lo que estás diciendo! En realidad, fue grabada en los estudios Compass Point, en Nassau. Mi esposa Kristi viajaba conmigo a todas partes, al menos antes que nacieran mis hijos. Creo que eran como las 2 o 3 de la mañana, y Keith dijo, “hey, buscá a Kristi, decile que venga, quiero que cante en esta canción”.

Recuerdo haber leído que ella dijo “no”, porque le resultaba mejor cantarla de día.¿Dijo que no? No lo recuerdo (Risas). Al menos no en este momento. Pero de todas formas, lo hizo después. Creo que lo hicieron todo en una sola toma. ¡Los dos cantando en vivo juntos! Fue muy entretenido.

Y Mick, mientras tanto, estaba fuera de escena.
¡No creo que Mick haya estado siquiera en la isla! (Risas)

¡Y ella lo hizo muy bien!
¡Lo hizo realmente bien! ¡Muy pero muy bien! Digo, ella no tuvo tiempo para aprender la canción. Fue como si siempre hubieran cantado juntos. Resultó ser algo muy especial. También fue muy instrumental a la hora de ayudar a Keith a terminar “Slipping Away”. Keith había tenido en mente eso de “slipping away, slipping away, slipping away…” al menos por dos años. Solamente esa frase. Pero no tenía el resto. Y entonces una noche estábamos cenando en la casa de Keith en Montserrat, y él la estaba tocando, y Kristi comenzó a cantar algo diferente, lo que llevó a Keith a otra cosa, y así fue como pudo terminar la canción.

Adoro esa canción.
Sí, es una canción encantadora: “First the sun and then the moon…”

EL FINAL ES EN DONDE PARTÍ
Al principio de la entrevista hablábamos de Guy Bailey y de Thirsty. En 1992 ya habías trabajado con los Quireboys en el álbum “Bitter Sweet And Twisted”, que fue el segundo con la formación original, cuando Guy todavía estaba en el grupo.
¡Oh, eso fue una pesadilla! Heredé el disco, lo recibí de manos de Bob Rock, que justo estaba haciendo la producción de la canción “King Of New York”. Bob había comenzado a producir y grabar el disco, pero es como que un momento se apartó. Supongo que alguien le habrá ofrecido más dinero para otro proyecto, así que se alejó y lo abandonó, y me cayó a mí. Y lo que digo será horrible, pero sí es así, es porque Bob lo grabó. Fue en la época en que teníamos máquinas digitales Sony, y Bob había conectado tres máquinas de 48 canales cada una para la grabación. Entonces, una de las máquinas estaba repleta de solos de guitarra, lo que significaba que yo iba a tener que analizar 48 tomas diferentes de guitarra. Todo el álbum era así. Todo había sido reemplazado, y reemplazado, y reemplazado nuevamente, y me llevó toda una semana hacerlo, porque lo que yo quería hacer era encontrar la grabación original, o al menos dónde había comenzado, y me llevó todo ese tiempo lograrlo, lo que resultó una pesadilla.

Pero así y todo, te gustaba la banda.
Sí, me gustaba el grupo. Me gustaba Spike, y me gustaba Guy.

23Al año siguiente trabajaste en “Full Moon, Dirty Hearts” con INXS. No hace falta decir que Michael Hutchence era un cantante prominente, y toda una estrella. ¿Alguna anécdota de esos tiempos?
Sí, eso se hizo aquí. Michael era un hombre encantador. Fue uno de las personas más gentiles con las que trabajé alguna vez, realmente. En especial, le pedí que cantara en el álbum “Symphonic Stones”, yo quería que él haga “Under My Thumb”. Y Michael se subió al proyecto, estaba encantado de hacerlo. Aparte era muy divertido trabajar con él en el estudio, muy rápido y muy inteligente. Muy agradable, me llevaba realmente bien con él. Como anécdota extra, una noche, en la época que él todavía salía con la modelo Helena Christensen, me pidió, “¿podrías cuidar a Helena por mí?”. Por supuesto, ningún problema (Risas) Michael era un tipo dulce y encantador. Cuando trabajamos en ese álbum, fue algo bastante extraño, porque había conocido a la banda antes en París, cuando yo estaba haciendo un disco de los Stones, y entonces nos juntamos con INXS, y me hicieron escuchar algo así como la mitad del futuro disco. Pensé que eran todos demos, porque todo sonaba muy poco convincente. Sonaba áspero. Y yo les dije, “va a ser muy bueno el día que lo graben de manera correcta”. A lo que ellos me contestaron, “ya fue grabado de manera correcta” “Oh!” (Risas) Me dijeron, “¿pensás que deberíamos hacerlo de nuevo?” Entonces así fue que vinimos aquí, a Olympic, y lo grabamos. Hicimos ese dúo de Michael con Chrissie Hynde, lo que fue algo muy loco. Cuando ella llegó al estudio, ya estábamos grabando la parte vocal, el dúo mismo, y ella dijo “voy a salir un rato a hacer unas compras”, y se fue por 5 horas. Chrissie sufre de “miedo a los estudios”. Odia estar en un estudio de grabación. Así que vino, dio un vistazo, escuchó y se fue.

Tal vez esa sea la razón por la que siempre demora en grabar un disco.
Quizás. Cinco horas, eso fue toda una exageración, pero después fue una gran hora y media (Risas) Imaginate la situación, “¿adónde se fue Chrissie?”

En 1995 volviste a trabajar con los Stones en el álbum “Stripped”, y también con los Chieftains en “The Long Black Veil”.
Oh, sí. Ya había estado trabajando con los Chieftains, porque me había hecho muy buen amigo de su manager Steve Macklan, ya que antes había trabajado con el canadiense Colin James, produciendo dos de sus álbumes. Entonces conocí a Paddy Moloney a través de esa conexión. Y después, sí, trabajé en el álbum, que contó con muchos invitados. Los cuatro Stones, Sting en una canción, Bono en otra… Recuerdo ir a una reunión con Paddy y Mick Jagger en Irlanda, para que discutamos qué canción grabar para el disco. Fue en esa ocasión que Paddy quedó asombrado cuando Mick le dijo que conocía la canción “The Rocky Road To Dublin”. No se imaginaba que Mick pudiera ser así. Hice un par de cosas junto a The Chieftains. Y aparte, algo muy triste, el arpista de la banda, Derek Bell, muy talentoso, había fallecido, y ellos hicieron un álbum tributo en vivo que yo después mezclé junto a Paddy.

En 1996 habrá significado todo un cambio para vos cuando, después de ese llamado, finalmente trabajaste junto a los Gypsy Kings en su disco “Compas”
Eso fue entretenido. Lo disfruté mucho, porque mi espíritu para ese álbum era el de no incluir instrumentos de viento, o batería. Sólo quería a los Gypsy Kings. Pero incluí a Pino Palladino para que toque algo de bajo, y a Jon Carin en algunos teclados. Me divertí muchísmo haciendo ese disco. El problema fue que su mánager, Claude Martínez, es como que tenía más preponderancia sobre la banda que los mismos Gypsy Kings. Es un hombre de negocios muy perspicaz. Pero puso mucha atención en la manera que escribían, porque en eso eran muy malos. Ellos llegaban y tocaban una canción. Le cambiaban la velocidad original, después que se la habían robado de otra melodía que habían escuchado en la radio. Entonces la escuchaban y la querían hacer así, y él les decía, “no, no podés hacer eso, sea lo que sea”. Así que él era muy bueno. De otra forma, se la hubieran pasado en la Corte todo el tiempo.

Quisiera saber sobre tu trabajo junto a Ray Davies hace unos 10 años, en 2007, precisamente. Ya conocemos la fama que tiene Ray, pero ¿fue realmente difícil trabajar con él?
Sí, él fue muy difícil, ¡pero muy interesante! Tengo mucha empatía por Ray. Lo vi hace poco tiempo, porque estuve trabajando en el álbum de Peter Perrett en su estudio, Konk Studios. Es muy encantador, se acercó a decir “hola”, lo que fue muy agradable de su parte. Pero lo dominan sus demonios. Creo que llega un punto en la carrera solista de alguien, en la que siempre se vuelven temerosos de editar algo. Porque obviamente quieren que hagan lo que hagan resulte de modo exitoso, y pienso que eso es algo erróneo. Creo que deberían simplemente lanzarlo. Y una vez que empiezan a ponerse en guardia y preocuparse, se anticipan, y eso nunca es bueno. Entonces, respecto al álbum que hice con Ray, él después lo regrabó, creo, dos veces más. Siguió haciéndolo con gente diferente. Pero sí, es un tipo encantador. Lo que más me asombró, de hecho las que fueron las dos experiencias más increíbles que tuve con Ray, fue cuando me preguntó, “¿qué guitarra acústica debería usar? ¿Debería usar ésta, que es en la que escribí ‘Lola’?”. Y yo le contesté, “Sí, creo que deberías usarla”. Pero después de eso, en cuanto a la parte vocal, grabamos la pista correspondiente, y entonces él después grabó tres tomas más, y más tarde vino a la cabina de control para decirnos, “quiero el primer verso de la toma 3, la segunda línea del segundo verso de la toma 1, la primera línea de la toma 2…”. Y yo junté todo, como él lo quiso, y quedó perfecto. Tiene una memoria increíble. Impresionante. Ray era extraño y maravilloso.

Volviste a trabajar como empleado fijo en Olympic Studios en 2014. ¿Cómo es qué ocurrió?
Retorné a Olympic porque me hice muy amigo de los nuevos dueños, y ellos no saben mucho del negocio de la música. Lo suyo es la industria fílmica y el diseño gráfico. Estaban absolutamente encantados de conocerme, porque para ellos yo era el enlace a la historia musical de Olympic. Sabían de la herencia de Olympic como uno de los lugares con mejor sonido, y entonces también querían el mejor sonido para las salas de cine. Así que diseñé el sonido de los cines para ellos. La mayoría de los cines tienen una clase de sistema de sonido más común y disponible. Y aquí no hay nada de eso, éste es un sistema de sonido completamente único. Así que di una mano con eso, y luego se los presenté a Keith Grant, porque Keith aún vivía cuando los nuevos dueños compraron el edificio. Y también los ayudé con el libro del 50 aniversario que están haciendo. Seleccionamos 120 discos, de los 900 y pico que fueron grabados aquí, con sus tapas. Y todo eso va a ir a parar al libro. Estuve hablando con diferentes artistas, como Cat Stevens. Recibí una carta suya encantadora, y también cosas de aquí y de allá de diferentes artistas.

Debió haber resultado bastante complicado elegirlos…
Aún lo es, porque queríamos solo 100, pero no hay forma de que puedan ser menos de 120. Fue muy difícil. Cuando te ponés a pensar en todo lo que fue grabado en este edificio, es realmente ridículo. Comencé a apreciarlo y comprenderlo, te dicen dicen “¡oh, Olympic!”. Todo el mundo se excita porque sólo conocen una fracción de lo que sucedió aquí. Y entonces todo eso me llevó a discutir con los dueños lo de volver a construir un estudio aquí, que originalmente iba a ser una sala pequeña en uno de los sótanos hace un par de años, pero no pude hacerlo, porque eso no sería Olympic. Sería demasiado chico. Así que ahora estamos construyendo uno en el techo, el otro techo, no el que está sobre una de las salas de cine, que es tan grande como el de la sala 1. Ésta es una sala grande. Acabamos de terminar la primera pared a prueba de sonido, y lo próximo son los pisos flotantes, por lo que espero esté todo listo en algún momento del 2017. A eso estoy apuntando. Va a ser una tremenda alegría para mí. Y va a ser mi diseño, quiero decir, voy a estar aquí, voy a ser el mánager, y más que seguro también voy a estar trabajando en eso. Lo esperamos con muchas ansias.

¿Con qué músicos estás trabajando actualmente?
Estoy haciendo la mezcla de la última canción del álbum de Peter Perrett. Y también en un disco con Noah Johnson, otro artista con el que estuve trabajando. Ese sea tal vez uno de los mejores álbumes que alguna vez hice, estoy tan feliz con el disco… Es un álbum de soul, muy al estilo de Marvin Gaye. Noah es galés, y tiene una voz del carajo, y además es un gran escritor de canciones. Usé todo mi conocimiento. Ese es el disco que te comenté antes, en el que está Tony Visconti en cuerdas, y también Paul Buckmaster. Steve Jordan en algunas partes de batería, Jennifer Maidman en bajo, Jon Carin…Un álbum increíble. Todos mis amigos. Ahora mismo lo estamos remasterizando, debería salir a mediados del año próximo.

Aún no trabajaste con ningún artista latinoamericano, y por supuesto, sabés que tenemos mucha música ahí.
Sí, lo sé, hay mucha música y artistas increíbles. Justamente hace poco hablaba de eso, sería emocionante.

¿Existe algún artista o banda con el que nunca trabajaste, y con quien te gustaría hacerlo?
Adoro a Laura Mvula. Me encontré con ella en varias oportunidades. No creo que pudiera trabajar con ella, porque tiene su propio equipo, pero amo su trabajo. También me gustaría hacerlo con una banda llamada King King, una gran banda de blues… (piensa)

OK Chris, muchas gracias por un momento y una entrevista fantástica…
¡Oh! (interrumpe) Pete Townshend, me encantaría hacer el nuevo disco de Pete. Me encontré con él el otro día, actualmente está escribiendo las canciones. Estuvo trabajando en la parte de arriba del estudio, tuvimos una gran tarde. Fue muy divertido. Y además porque él también está en el libro de Olympic con su álbum solista “Who Came First”, y también con “Who’s Next”, que también fue hecho aquí. Pete tiene una consola que estoy pensando en poner en el estudio. Es una consola especial, y me la prestó. Es la única que hay en el Reino Unido. Eso estuvo muy bien de su parte.

24

El autor de esta nota junto a Chris Kimsey: tarea cumplida, felicidad y luces que se reflejan

Una vez más, muchísimas gracias. Si ésta no fue la mejor entrevista que hice alguna vez…
¡Oh, seguramente se lo dirás a todo el mundo! (Risas) Gracias a vos, ¡también la disfruté muchísimo!

Agradecimiento especial:  Martin Elliott

AN INTERVIEW WITH DANNY FURY: “TO ME, PUNK WAS LIKE A FIRST BREATH”

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Original article (in Spanish) published in Revista Madhouse on August 26, 2017

A few days ago we published an exclusive interview with Alan Clayton, the man behind the Dirty Strangers, which also featured Danny Fury, the band´s new drummer. Now it´s time to take a 180-degree turn and present one with Danny himself, with Alan´s participation, which also took place last November in London. How´s so? That day, both interviews were done almost at the same time, which explains why both Alan and Danny are commenting on their bandmates’ interviews. Danny Fury could be considered the quintessential drummer of the Post Punk scene.

1With an artistic background that led him to be part of a vast number of bands (mainly the last line-up of the Lords of the New Church), he now spends his time between the Tango Pirates, Danny´s last personal project, and as his role as drummer in the Dirty Strangers. But what better than him to tell his own story?

Somehow I’d thought that you’d been born in England, but I’ve just found out you were actually born in Switzerland. So how did you get to England in the first place? Were you already playing in bands in your home country?
Danny: I was already playing in bands all my life and, if you have a look at my record collection, you can see most of my favourite bands were from England.

When was that?
Danny: That was in 1984.

So what were your main influences at the time?
Danny: First bands were Hendrix, and stuff like The Sweet. All that glam stuff. Alice Cooper, you know. I also liked the Stooges and MC5, but that came a bit later, to be honest. And then came Punk, which to me was like a first breath or something, you know.

2

Danny, in the late ’80s

I remember some artists from Switzerland, but they all were mostly into Heavy Metal, like Krokus.
Danny: Well, Switzerland was always more about technical artist. There’s no inspiration coming from there. Everyone was just trying to be someone else, it seems, just like today, everybody’s trying to be someone else.

Why did you choose England and not Germany, as there was always a big rock scene there too.
Danny:
Yeah, but it’s still more or less the same, they just tried copying other things. There was After Punk for a while, where they tried to find their own stuff. Bands like Kraftwerk came out of that scene. But all in all the German or the Swiss bands were trying to copy the English bands.

Since you played with so many bands, I’d say you’re quite a quintessential drummer in relation to the Post Punk era. Starting with the Lords of the New Church.
Danny: I never thought of myself like that, but if that fits, in a way I’d say “yeah!” (laughs) But I guess there are others too. I just don’t wanna grab all the glory. But yeah, I’ve done a lot of work, that’s for sure. And I’m really passionate about doing so. Yes, people might have noticed that.

So you were in all these bands. Would you say you were just at the right time in the right place?
Danny: Well I guess I just got lucky about running into the right people. It was what it was, it could have been more too.

You were friends with the members of Hanoi Rocks. Am I wrong or you were moistly friends with Razzle?
Danny: No, I’ve actually met Razzle before he died. I was good friends with Nasty (Suicide), the main man. And we played together for a while in bands. Just before the Lords, he was gonna have a band with Stiv Bators and Dave Tregunna, you know.

Did that happen in Switzerland?
Danny: No, I was already here in London. I met Dave when he left the Lords. At the time, he was in a band called Cherry Bombz for a while, and he left them as well. And when I read that he left them, I wanted to start a whole new thing, and a friend of mine knew him, and then he introduces us. In fact, after we did a few sessions, Stiv called Dave one day and decided to do that band.

3

Rogue Male (Danny is second from left) That’s how the ’80s were like!

Which was the very first band in London you played with?
Danny: Well, the first band I was working on a professional level was Rogue Male, which was a bit more like Motörhead.

More heavy metal oriented…
Danny: Yes, quite a bit more heavy metal, you know, although it was more like rock than heavy metal. But they were supporting major bands on a major level, so I wanted to play a bit of that. And it was like going to school, you know. I learnt a lot, and then I met Dave and I was right on the track I wanted to be.

You did only one album with Rogue Male, and then came the Lords. How long did you stay in the band for?
Danny: Well, I’ve played with Dave for many years, but the actual time I was with the Lords…I thought it was longer, but now after they did some research about a film they’re doing on Stiv (“STIV: The Life and Times of A Dead Boy”), I think it’s close to 3 years.

4

Relaxing by the pool with Stiv Bators and friend (Danny on the right)

I cannot actually remember how many albums you recorded with the Lords…
Danny:
We did a live album (“Second Coming”) and then a 12” in studios, the one with a cover song, “Making Time”, which was a song by The Creation. Yeah, we covered that song.

But you sure did a lot of touring.
Danny:
Yes, and that was the main thing, it was pretty much non-stop in those days.

How was it being in a band with Stiv Bators? Was he really that wild, as always described?
Danny:
Well, as you can imagine, it was wild and crazy, never a dull moment, you know (laughs) It wasn’t definitely boring for a second.

How close you were to him? Was he friendly to be with?
Danny:
Yeah, we were in it together, because he was crazy enough, like staying up for days, you know, and I guess the others got tired. I joined the band, and they were already going for 4 or 5 years, or even 6. And I was the new boy! (laughs) But we were little brothers, you know, I think his birthday was a day after mine. So we were really close from the start. And he sort of took me under his wing, you know. He wanted to educate me into his style of rock and roll.

5So, in a way Stiv adopted you…
Danny:
Oh, I was his little brother or something, and he educated me on all sorts of things (Alan laughs)

Why are you laughing, Alan?
Alan: Because I’ve done Stiv’s last tour, the Dirty Strangers supported him. That’s how I met Danny first of all. We’ve been always friends of Brian’s and Stiv’s. And then Danny joined. We didn’t know it was Stiv’s last tour. I’m laughing because I know how it was, he was just a crazy man, a crazy lovely man.

It’s always nice to have a straight opinion about him from a bandmate.
Danny: He was very encouraging and very witty. And he just had this aura about him, you know, he was someone special, for sure. When he walked into a room he sort of commanded it without doing much. He just had that thing that some people have. Very interesting. He’s a special person in rock’n’roll.

And he’s still much loved after all these years.
Danny:
Yes, he is. Talking about Keith (Richards), I think they were friends as well. Yeah, because he was hanging around with all the punk guys when Stiv was in the Dead Boys, and Stiv told me he used to look after Marlon (Keith Richards’ son) apparently.

I believe Keith got onstage with the Dead Boys in a New York Club in 1981.
Danny:
Yeah!

6

Danny on Stiv Bators: “He was very encouraging, and very witty”

After the Lords of the New Church came Kill City Dragons, with your pal Dave Tregunna in the band as well. Do you think you got to a more professional level than what you did with the Lords?
Danny: When you say “professional”, what did you mean by all that?

I mean, maybe they were more your own kind of thing and you were more in control of all that.
Danny: No, not at all, in fact the Lords were actually my favourite band at the time, so they were exactly my thing, you know. I came to London to look for a band that was a bit like the Lords, and I ended up in the Lords so, you know.

Then why did you leave the Lords, or how else did it happen?
Danny:
Well, Stiv called it off, he broke it up.

So you never left the band, its actually the band came to an end.
Danny: Yes, Stiv told us onstage that that was it.

He did it during a show? I didn’t know that. Did you or the rest see it coming?
Danny: Yeah, that was actually our last gig, it just came out on YouTube. It’s actually cool to watch, but it’s that long story, if you don’t mind… Sort of what happened was, I was living off the gigs at the time, and they were suing everybody. There was no money coming in other than the live gigs. And then a tour was cancelled. And to cancel a tour you’ve got to have really good reasons, you know, as it costs a lot of money to set it up. And then the band needed a singer for the tour. And that made Stiv really upset, you know.

So the band was stopping, and you were looking for another singer.
Danny: Just for that tour, really. It’s not that we were thinking of replacing Stiv. But at the last minute they couldn’t do it. If he couldn’t do the tour, then we would lose a lot if cancelling it. It had nothing to do with me or Brian or all that, you know. Stiv agreed to have Dave Vanian (of The Damned ) replacing him, but I guess that was not fine with anybody. And Brian put it out in an ad, looking for someone else after Dave couldn’t do it. But he probably didn’t tell Stiv, you know. And then Stiv got really upset. And on the encore he wore a T-shirt with the ad on it. And that’s how it ended.

I know it’s a long story. I think what he was crazy about was having somebody else fronting the band after all those years.
Danny:
Yes, the communication didn’t go right, and people got upset, you know.

You were a fan of the Lords before you actually joined the band, which was your very kind of thing, and then you ended up joining the band you ever dreamt of being part of…
Danny: Yeah. I liked the while concept, the things they were saying. And their lyrics, which spoke to me, you know. Just the whole idea of what it was about, to use rock as a sort of atmosphere to a thing. All that information. And it really had that depth that sort of spoke to me. It was more profound than, say, a dance band. Something very unique as well. And a great image too. And Stiv was such a great performer, in a way like Iggy Pop, really wild.

Just like Ronnie Wood, who always thought “someday I’ll be in the Rolling Stones”
Danny:
There’s Ronnie Wood, and maybe a handful of others, but there’s not too many people in the world that would have imagined they’d end up playing in their favourite band. In fact I didn’t know if that was really happening, or if I was dreaming, you know.

Not many people get their dreams fulfilled.
Danny: It’s actually funny because I had supported the Lords at a gig before I joined them, and I talked to Stiv at the show and asked him if he knew a band in London I could join, and he said, “well, if Nicky dies, you can have his job” You know, just making fun. And it actually came true. He really liked that, he actually told the Press about that. He was really into the stars and things that aren’t meant to be, things like that. So that fit right into this.

Everything came into place.
Danny:
Yeah, he thought that was meant to be, you know.

So that’s when you thought to yourself, “ok, I’m staying in London”
Danny:
I was already here, but at the time coming to London was like coming home. It was a place where you could be yourself. Because it’s such a big place, so you can be more anonymous, you could really be yourself. Because I grew up in Switzerland.

7

Danny in his teen days

Where was that, Basel?
Danny:
Yeah. It’s one of the biggest cities in Switzerland, but it’s really a small town. So when you’re walking down the street, nobody cares, you just can be yourself. But at the time the English were kind of reserved, it was easier to meet foreigners, as English seemed to stick more to their own. Still I liked to grew up in London, everything seemed rock and roll, even riding a bus or going shopping. It was an inspiration that I found here.

Where did you live in London when you arrived?
Danny:
At first I lived in Hackney, ‘cause there used to be squats in those days, so you didn’t have to pay your rent. You just found am empty place. And that’s actually how many musicians managed in those days, living in squats and stuff. So that’s what I did.

Somehow it´s always thought that people coming from Switzerland are all rich.
Danny: Well, that’s a cliché. Everybody thinks that if you live in Switzerland, you live in a chalet.
Alan: Are you rich?
Danny: Of course I’m rich, I’m from Switzerland! (laughs) The thing is, they really do have a high-living standard, compared to everywhere else, they probably did a bit better than anywhere else. And there’s a lot of rich people too, that’s true. ‘Cause a lot of rich people moved there for tax reasons, or whatever.

Are you still in Hackney?
Danny
: No! Back then Hackney was a bit of a slum, actually.
Alan: Yeah, and it’s a trendy place now, isn’t it?
Danny: Yeah, everything’s changed. Now there are luxurious places everywhere.
Alan: It starts out just as anywhere. The artists move in, ‘cause it’s cheap. The artists make it trendy, and then the developers move in.
Danny: That’s it.

Well that’s how Chelsea was in the ‘60s, and who lives in Chelsea now?
Alan:
Yeah, rich people.

So Rogue male, the Lords of the New Church, then came Kill City Dragons, and then what was next? Was it Vain? If so, then you had to move to America.
Danny: Yes, that’s why I lived in San Francisco for 7 years, and I loved every minute of it.

8So how does a Swiss man that’s based in London starts working for an American band?
Danny:
Well, they played with Steven Adler of Guns N’ Roses at the time, and he still had a lot of drug problems. And in the end I guess he wasn’t reliable enough or something, and they heard that Kill City Dragons split up, and they called me up. I guess I just arrived on time. I had spent nine winters in London and the band just broke apart, and I had worked hard for the last 4 years so, and then when the guys in Vain called me, it was like “yeah, let’s go to California! Fuck this shit, I’m gonna get out of here!” (laughs)

That’s probably why many people from England move to California and never come back.
Danny: Here it’s so wet and cold, it really gets in your bones.
Alan: London is 2 degrees colder than anywhere in England.

And mostly wet.
Danny:
Yeah, it blows from the ocean.
Alan: I must say it’s not how I remember it was when I was younger.
Danny: It used to be worse.
Alan: Yeah, I think so. Before, it had never been warm till the end of October in this country.

9

Kill City Dragons (Danny, far right)

OK Danny, once again, you left the Dragons in 1994 and then moved to California to join Vain. How was to move from London to California? And how long you were in the band?
Danny: Oh absolutely, it was a different planet, a different culture. And I was with them for 4 years, and then Grunge happened and the audiences got smaller and smaller. W started playing stadiums and we ended up playing empty clubs, you know. And then the band members sort of drifted off and there was no work for a long time, unfortunately.

So that meant when Vain was over you had to move again.
Danny:
After 4 years I was kind of illegal there, you know. But then I stayed on for another 3 years and tried to get something together. There are a lot of great musicians in San Francisco but I couldn’t get anything together, nothing solid and after 3 years I decided to go back to Switzerland.

What happens to a musician when suddenly a band’s over and you have nothing coming? You’re kind of stranded…
Danny:
In my case, it was a big impact. First of all you have to get by, unless you have some money coming in from things you already did, the royalties. So you have to take little jobs and give lessons, or work in record stores. Anything that comes along.

And you managed to do it.
Danny: Yeah! Obviously I’m still here! (laughs)

10I needed to ask you that, you know. So then you went back to Switzerland.
Danny: Yes, and it’s hard to get something together if you don’t have any funds or resources. I ran out of funds and things then got a bit deppressive, and I had a big disillusion with the business part of it, you know. I still loved music. I realized in general no one cared about the real things I cared in music, and it really sort of get in my bones. And also the fact that if you’re someone’s drummer you’re supporting a guy with a vision, you know, and if that keeps falling apart and then you start over and over again, and after a while you run out of steam, and that’s what happened to me, so I sort of couldn’t see what I could do. Basically I had to stop playing music for a few years. And then when I had the urge again I bought a guitar and learn a few chords. But I was already writing lyrics since I ever came to England.  I was learning English, and that inspired me to write. So I said to myself, “let’s try something else from a different angle”, you know.

At the time you only played drums, or you were already singing as well?
Danny: Yes, I’d never sung, I just played drums. I tried writing songs and I’d never thought I could come up with anything I later realized it was good. I just thought I didn’t have that talent, and then after that break that lasted for about 3 years, I didn’t touch an instrument for that time, I bought the guitar, learnt a few chords, got my lyric book out and just started to see if I could put things together. Just for myself in the bedroom, you know.

So you didn’t waste your time.
Danny: No, I just got into songwriting, but basically I had to go way back and start over. Because I figured if I was gonna do something again had to be more in control. And if you’re a songwriter, people may leave, but you can keep going until other people arrive, you don’t have to find a new songwriter all the time. It’s not easy to find a really good songwriter, you know. But as time passed by my friends went “oh you sing really good, you have a good voice!” and stuff, and that really gave me confidence to put a new band together. And eventually we recorded an album.

11The Wild at Heart one?
Danny: Yes, that’s how I called it, and we recorded it in Switzerland, as I got back home as it made more sense ecologically, as I was really like burnt out, money-wise, and it was easier to start again there. I wasn’t even sure if I was gonna release it but I wanted to record it, but then many people came to the studio and I ended up calling Dave to play bass on it.

It’s strange because there’s like a scene of musicians that shift between bands. I mean, Dave Tregunna was once in the Dogs D’Amour, then you were in the Dogs for a while too.
Danny: Well, that’s because in a way we share the same musical taste, you know. And then it’s almost natural that you know people that way along that wavelength, then you call them, as you know they can do that kind of music.

So what happened to Wild at Heart?
Danny: So we recorded this album (“Chasing the Dragon”, 2007) with Dave and a really good guitar player who was a friend of mine and whom I’d been in bands before, but I knew they weren’t gonna be a permanent band. Dave lived in England, and this other guy had his own band, so for a while I was trying to get a line-up that could play live. So I did, but I wasn’t really happy with it, so eventually I thought that I should move back to London. I met a girl over there and she became my bass player, and then we ended up in a relationship, so it motivated me to come back here, as she really wanted to go to London. So I came back here in 2010 and found Timo (Kaltio) and Dave, who were not doing anything, just watching TV and not playing music, so I said to them “guys, I wanna start a band, and you’re just sitting around. Come and play with me” And they did. But I had my girlfriend who was already playing bass, and I wanted Dave. And I couldn’t have two bass players, you know. And I didn’t want to kick my girlfriend out of it as she had already played for a few years, and she’s done a good job, she was the best of the lot, so kicking her out would have been unfair. But Dave was playing acoustic guitar at home, as we lived together at the time, and I said to him “why don’t you try rhythm guitar?”, which was a challenge for him. So finally Dave joined the band as guitar player. And they called it Tango Pirates.

All this while you sang. And the first time you didn’t play drums.
Danny: Well, I had already done it a few years, so I had the biggest experience.

12Now that’s a great name for a band! I guess I read the story about the name somewhere, but can you explain it to me anyway?
Danny: Yes, the first blues and Chess guys that came to New York, they didn’t know what to make of themselves, so they called them the Tango Pirates. You can Google it, there’s some hilarious articles in the New York Times from the 1920’s where “they come to the cities to seduce your daughters with sex and drugs, the devil’s music!” and all that stuff, “beware of the tango pirates!” (laughs) And I thought it was amazing that no one actually had used it yet. It’s like part of rock’n’roll history and no one had actually got onto that, you know.

You know, tango is our music down in Argentina.
Danny: Tango was taking over in the 1940’s, they actually were going to jail for dancing the tango, can you imagine? I think that the Church and state were more together in those days, and I think the Church managed to outlaw tango, as it was really frivolous, you know. And then the sexiness of it, as it was too sexual. And you had like 3 months in jail for dancing it, if they caught you. Of course it was originated in South America.

Do you remember this band called Bang Tango? Which I never liked, but anyway those must be the two only rock bands with the word “tango” in their names.
Danny: I really didn’t like them too. However I think the name was catchy, just two easy words to remember.

13But the Tango Pirates are still going, aren’t they?
Danny: Well, actually I’m still working, but anyway there was this first line-up that went on for about 3 years, and then sort of that other members became too busy, so I just wanted to work more and find more people that could concentrate on that one band. Before I knew everyone was in five bands, and in the end I couldn’t get them together anymore, and I got bored waiting for them.

You still haven’t released an album with the Tango Pirates.
Danny: We never did an album, I couldn’t actually finance an album. So we did EPs. By now there are 3 EPs out.

Well, Chuck Berry used to release just singles and EPs for a long time, and compilations, and then he started putting out albums in the ‘70s.
Danny: I know, and the Sisters of Mercy also did EPs for a long time before they put an album. It’s just a financial thing, I have enough songs for three albums right now.

So you finally became a songwriter.
Danny: Yes, and that was something that really perplexed me, ‘cause I never saw or thought I’d have that in me, you know. And that really surprised me. I’m immensely happy because now I didn’t depend on other people so much anymore. I could do my own thing. And also, when you do your own stuff it’s more tailored to exactly who you are and where you wanna go and how you wanna express yourself. Of course now it gets difficult as you have to find people that like your vision.

People who are on the same wavelength.
Danny: It’s a problem, but still easier than finding songwriters. But again, it’s a great experience and it also lets me experience music from a different angle, which is completely different if you’re just a drummer.

Drummers usually don’t write songs.
Danny: Normally they don’t, but it helped my drumming ‘cause now I’m playing more for the songwriter than for the show .

Are you writing on your own, or you also do with somebody else?
Danny: I was writing on my own for a long time, because I didn’t have a songwriting partner, by then people started to co-write with me. I wrote a lot of songs with Dave, and some with my girlfriend. There was another great guitar played in the second line-up, who I was really close to, and in the same wavelength, so there are still some really good songs that haven’t been recorded yet and that are really good.

When was it that you’ve been part of the Dogs D’Amour?
Danny: That was sort of in between. I did a tour with them, but I wasn’t actually a full member. I don’t think they have a steady line-up these days, I think it’s just people that tour.

So that was before the original line-up got together again.
Danny: Yes, that’s how it was. The original band was great!

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Alan Clayton, Danny, Brian James

Then how did you end playing with the Dirty Strangers?
Alan
: You want me to leave the room? (laughs)
Danny: You know, like Alan said before, we’ve known each other for a long time, and I saw a lot of their gigs, and I guess they needed a drummer and they just called me up.
Alan: Do you know how I got close together with Dave Tregunna? ‘Cause he played in my dad’s band. Dave and Danny were very close friends, and Danny came along to see some shows. And I hadn’t seen Danny for a long period of time.
Danny: And the tango Pirates and the Dirty Strangers, we did some gigs together, so we didn’t lose contact. And a couple of times George couldn’t play, so I filled in.

Is the band planning to a record a new album, now with Danny as a full member? But please this time don’t take another 4 years!
Alan: Yeah, oh no no no…
Danny: Hahaha!
Alan: I know, we’re famous for that. It was good timing, wasn’t it Danny? Danny filled for George a couple of times, and it was great. And Danny got the songs.
Danny: Well, I tried to progress.

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With ex Lord of the New Church Dave Tregunna (left)

Danny, same question I asked Alan a while ago, what’s your take about the current music scene?
Danny: I do care a little bit. I’d like to be hopeful and see rock going strong but, to be honest, I don’t really see that right now. I see all the old people still doing great, and a lot of nostalgia, and then young kids trying to be something they’re not really, or just trying to be someone else. And I miss personality, string characters like there used to be. And the internet and the social networks have a lot to do with that. Social interaction has changed and that’s reflected on almost everything. But luckily there are still young guys rocking, so hopefully someday it’ll see the light.
Alan: It doesn’t have to be rock’n’roll for a message,if someone’s got something decent to say it can come across in any music.
Danny: I saw on TV kids being asked “what do you wanna be when you grow up?” And they asked “I wanna be famous” But they didn’t sat “I wanna be a singer” or “I wanna be a painter” Just being famous.

Well thanks so much to both of you!
Alan: Are you alright with it?

Sure, it was more than I expected. Come on, it’s gonna be a long one, if you have the time to read it.
Danny: Sweet!
Alan: Yes, and always interesting to see!

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CON DANNY FURY, BATERO ICÓNICO DEL POST PUNK: “PARA MÍ, EL PUNK FUE COMO RESPIRAR POR PRIMERA VEZ”

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Publicado en Revista Madhouse el 26 de agosto de 2017

Hace unos días les ofrecíamos una entrevista exclusiva con Alan Clayton, miembro central de los Dirty Strangers, que también contaba con la participación de Danny Fury, el nuevo baterista del grupo. Ahora se trata de hacer un giro de 180 grados y entonces presentar una entrevista a Fury, con la participación de Alan, también realizada en Londres en noviembre del año pasado ¿Pero cómo es esto? Tal como se dieron los acontecimientos durante aquella jornada ambas entrevistas se realizaron casi al mismo tiempo, por lo que hubo aportes de cada uno de ellos en los reportajes a sus respectivos compañeros de banda. Pero nunca es tarde para apuntar que, coyunturalmente hablando, el protagonista principal de esta entrevista podría ser considerado tranquilamente el baterista por excelencia del post punk. Y no hay mucho más que agregar al respecto.
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Con un currículum artístico que lo llevó a pasearse por una buena cantidad de proyectos y, principalmente, la última formación de los recordados Lords of the New Church, Danny ahora reparte su tiempo entre seguir dándole forma a su última aventura personal, los Tango Pirates, mientras sigue ocupando el rol de baterista de los Dirty Strangers, a quienes se sumó el año pasado como miembro estable. Pero mejor que lo explique él mismo.

De alguna manera pensaba que habías nacido en Inglaterra, pero acabo de enterarme que en verdad naciste en Suiza. ¿Cómo es que llegaste a Inglaterra, entonces? ¿Participaste antes de bandas de tu propio país?
Danny: Había tocado en grupos toda mi vida y, si mirás mi colección de discos, vas a ver que muchas de mis bandas favoritas eran inglesas.

Y eso fue en…
Danny: En 1984.

¿Cuáles eran tus principales influencias en aquel momento?
Danny:
Las primeras fueron Hendrix, y cosas como The Sweet. Y todas esas bandas del glam. Alice Cooper…También me gustaban los Stooges y MC5, pero para serte honesto eso vino algo después. Y después llegó el Punk. Para mí, el Punk fue como respirar por primera vez, o algo así, sabés.

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Danny, allá por fines de los dorados ’80

Puedo recordar algunos artistas suizos, pero la mayoría son de la escena del heavy metal, como Krokus…
Danny:
Bueno, Suiza siempre fue más que nada sobre artistas “técnicos” No hay inspiración que venga de allí. Todo el mundo quería ser otra persona, que es lo mismo que está sucediendo ahora.

¿Cómo fue que elegiste Inglaterra, y no Alemania? Digo, allí también siempre hubo una escena grande…
Danny:
Sí, pero es más o menos lo mismo, solamente intentaban copiar otras cosas. Por un momento estuvo lo del after punk, donde intentaban encontrar su propia cosa. Bandas como Kraftwerk salieron de ahí. Pero después de todo, las bandas alemanas o las suizas trataban de copiar a las británicas.

Diría que, al haber formado parte de muchas bandas del post punk, tranquilamente podrías ser considerado un baterista por antonomasia de esa era. Comenzando con los Lords of the New Church.
Danny: Nunca pensé eso de mí, pero si es que es título encaja, de alguna forma diría, “yeah!” (risas) Pero pienso que también hay otros, no quiero llevarme todos los laureles. Pero sí, hice mucho trabajo, sin dudas. Y soy muy apasionado al hacerlo. Y la gente tal vez haya notado eso.

Al haber estado en todas esas bandas, ¿considerarías que estuviste en el momento y en el lugar justos?
Danny: Bueno, creo que simplemente tuve la suerte de conocer a la gente indicada. Fue lo que fue, y también podría haber sido más.

Sé que eras amigo de los miembros de Hanoi Rocks, y principalmente de Razzle. ¿Es correcto?
Danny: No,en verdad conocí a Razzle antes que muriera. Era muy amigo de Nasty (Suicide), con quien tocamos juntos en algunas bandas. Antes de los Lords él estaba por formar una banda con Stiv Bators y Dave Tregunna, ¿sabías?

No, en absoluto. ¿Eso sucedió en Suiza?
Danny: No, yo ya estaba aquí en Londres. Conocí a Dave cuando se fue de los Lords. En aquel momento él estaba en Cherry Bombz, y también los dejó más tarde. Y cuando leí que se había ido del grupo, justo cuando yo quería hacer algo nuevo, un amigo mío que lo conocía nos presentó. De hecho, después que hicimos algunas sesiones, un día Steve llamó a Dave y decidieron hacer esa banda.

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Rogue Male en pleno: Danny es el segundo desde la izquierda. Créase o no, este look hacía furor en los 80

¿Cuál fue el primer grupo en Londres con el que tocaste?
Danny:
La primera banda con la que trabajé a niver profesional fue Rogue Male, que era un poco como Motörhead.

Algo más pesado, ¿o se acercaba más al heavy metal?
Danny:
Sí, algo mucho más heavy metal, si bien era más rock que metal. Pero siempre estaban teloneando bandas de mayor nivel, así que yo quería tocar algo de eso. Y fue como ir a la escuela, sabés. Aprendí muchísimo, y entonces después conocí a Dave, y estaba en el camino en que siempre quise estar.

Después de Rough Male, entonces, entraste en los Lords of the New Church. ¿Por cuánto tiempo estuviste en el grupo?
Danny:
Bueno, toque con Dave durante muchos años, pero en cuanto a cuánto estuve en los Lords…Pensé que había sido mucho más, pero ahora, después de una investigación para una película que se hizo sobre Stiv (N. de la R.: “STIV: The Life And Times Of A Dead Boy”, aún sin estrenarse), creo que fueron cerca de 3 años.

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Momento de relax piscinero a fines de los ’80; en el agua está Stiv Bators, sentadito en el borde está Danny.

¿Entonces cuáles fueron los álbumes de los Lords en los que estuviste?
Danny:
Hicimos un disco en vivo (“Second Coming”) y después un 12 pulgadas en estudio, que es el que tenía el cover de “Making Time”, la canción de The Creation.

Pero sí en cambio giraron mucho…
Danny
: Así es, y eso fue lo principal, en aquellos días casi no parábamos.

Mucho se ha dicho sobre los días salvajes de Stiv Bators, ¿pero cómo eran realmente según la opinión de alguien que los compartió junto á él?
Danny:
Bueno, como podrás imaginarte, era algo salvaje y loco, nunca un momento aburrido, sabés (risas) Definitivamente no hubo ni  un segundo de aburrimiento.

¿Cuán cercano eras a él? ¿Stiv era amigable con vos?
Danny:
Sí, estábamos en eso juntos, porque él era suficientemente loco. A veces Stiv estaba despierto durante días, sabés, y pienso que los demás se cansaron de eso. Para cuando me uní al grupo, ya hacía 4 o 5 años que ellos estaban tocando juntos, o incluso 6. ¡Y yo era el chico nuevo! Pero éramos como hermanos pequeños, sabés.  Creo que su cumpleaños caía 1 día después del mío. Así que fuimos muy unidos desde el vamos. Y es como que él siempre me protegió. Siempre quiso educarme en su estilo de rock and roll.

5Entonces vendría a ser como que Stiv te adoptó…
Danny:
Oh, yo era como su hermano menor, o algo así, y él me educó respecto a un montón de cosas (Alan se ríe fuertemente)

¿Por qué te reís, Alan?
Alan: Porque yo trabajé en lo que fue la útima gira de Stiv. Los Dirty Strangers fuimos soportes de los Lords. Así es como conocí a Danny por primera vez. Siempre habíamos sido amigos de Brian (James) y de Steve. Y después llegó Danny. Me río porque sé cómo fue. Stiv era un tipo muy loco, un loco encantador.

Siempre es bueno tener una opinión sobre él directamente de un compañero de banda.
Danny:
Stiv era alguien muy alentador, y también muy ingenioso. Y tenía todo ese aura a su alrededor. Era alguien especial, sin dudas. Cuando entraba en una habitación, se imponía entre todos sin hacer mucho esfuerzo. Tenía eso que algunas personas tienen. Muy interesante. Es una persona especial en la historia del rock’n’roll.

Y alguien que continúa siendo adorado, a pesar de que ya pasaron muchos años desde que murió.
Danny:
Hace un rato hablabas con Alan sobre Keith (Richards), y creo que ellos eran amigos. Porque en esos días Keith andaba mucho con los punks, en la época en que Stiv estaba en los Dead Boys, y Stiv me contó que a veces cuidaba a Marlon (N. de la R.: Marlon Richards, el hijo de Keith), aparentemente.

Lo que sí sé es que Keith se subió a tocar con los Dead Boys en un club en New York en 1981.
Danny:
¡Sí!

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Stiv Bators, “alguien muy alentador y también muy ingenioso”, según Danny

Después que se terminaron los Lords of the New Church formaste Kill City Dragons, nuevamente junto a Dave Tregunna. ¿Pensás que eso los elevó a un nivel más profesional del que habían llegado con los Lords?
Danny:
Cuando decís “profesional”, ¿a qué te referís exactamente?

Quise decir, si era algo más personal, y que al mismo tiempo lograbas manejar mejor.
Danny:
No, para nada, de hecho los Lords eran mi banda favorita de aquel momento, por lo que eso era exactamente lo mío, sabés. Llegué a Londres buscando una banda que se asemejara a los Lords, y terminé en los Lords.

¿Entonces cuál fue la razón por la que te fuiste de los Lords? ¿Qué terminó sucediendo?
Danny:
Bueno, Stiv lo canceló, disolvió al grupo. Y nos lo dijo cuando estábamos en el escenario.

¿Se los dijo en vivo, durante un show? No lo sabía. Supongo que nadie se lo veía venir…
Danny: Sí, y ese fue nuestro último show. Apareció hace poco en YouTube. Es muy lindo para ver pero…Es una larga historia. Lo que sucedió fue más o menos que, en aquel momento yo vivía de los shows, y todo el mundo estaba demandando a todo el mundo. No tenía ningún otro ingreso, salvo el de los conciertos. Y entonces cancelaron un tour. Y tienen que existir muy buenos motivos para hacer algo así, sabés, porque montarlo cuesta mucho dinero. Y la banda estaba buscando cantante para esa gira. Y eso enojó mucho a Stiv, sabés.

¿Estaban buscando a un vocalista para reemplazar a Stiv en la gira?
Danny: Sólo para ese tour, en verdad. Nunca pensamos en reemplazar a Stiv. Pero a último momento no se pudo hacer. Si él no podía hacer la gira, eso significaba que íbamos a perder mucho dinero cancelándolo. No tuvo nada que ver conmigo, ni con Brian, ni nada de eso. Stiv había estado de acuerdo con que lo reemplace Dave Vanian (N. de la R.: el cantante de The Damned), pero creo que nadie quería eso. Y Brian puso un aviso en un diario, buscando a otro cantante. Pero probablemente no se lo haya comentado a Stiv, sabés. Y entonces Stiv se enojó muchísimo. De hecho en los bises del concierto Stiv usa una remera con el aviso impreso en ella. Y así fue como terminó todo.

Sin dudas le molestó que alguien ocupara su lugar de frontman después de todos esos años.
Danny: Sí, la comunicación no funcionó, y la gente terminó enojada, sabés.

Eras fan de los Lords, que también tu tipo de música, y terminaste convirtiéndote en miembro del grupo del que siempre soñaste en formar parte.
Danny:
Sí. Me gustaba el concepto general, las cosas que decían. Y sus letras, que era como si me me hablaran a mí, sabés.  La idea completa de lo que se trataba la banda, eso de usar el rock como un tipo de atmósfera para algo. Toda esa información. Y que tenían esa profundidad que parecían hablarme. Era algo mucho más profundo que, digamos, un grupo bailable. Y también algo muy único, y con una gran imagen. Y Stiv era un performer genial. Como Iggy Pop, de alguna manera. Realmente salvaje.

Como el caso de Ronnie Wood, que alguna vez se dijo a sí mismo  “algún día voy a estar en los Rolling Stones”
Danny:
Como el caso de Ronnie Wood, y tal vez algunos pocos más, pero no existe mucha gente en el mundo que podría haber imaginado acabar tocando en su grupo favorito. En realidad, no sabía si estaba sucediendo, o si lo estaba soñando.

Hay sueños que son muy difíciles de cumplir.
Danny:
Es algo muy divertido, realmente, porque yo había sido telonero de los Lords con otra banda antes de ingresar, y en es show hablé con Stiv y le pregunté si conocía alguna banda en Londres en la cual pudiera entrar, y él me dijo, “bueno, si Nicky (N. de la R.: Turner, el baterista original de los Lords of the New Church) se muere, podés tener su puesto” Lo dijo en joda, sabés. Nicky no murió, pero después terminó haciéndose algo real. A Stiv le encantaba esa historia, siempre se la contaba a los periodistas. Stiv estaba muy metido en eso de las estrellas, y cosas así. Y esa historia encaja mucho en todo eso.

Todo cayó en el lugar justo.
Danny:
Sí, y él pensó que era algo que tenía que suceder de esa manera, sabés.

Y seguramente fue ahí cuando dijiste, “ok, me quedo en Londres”
Danny:
Ya estaba aquí, y en aquel momento llegar a Londres era como llegar a casa. Era un lugar donde podías ser vos mismo. Porque es una ciudad tan grande, que podés sentirte más anónimo, realmente podés ser vos mismo. Porque yo crecí en Suiza.

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Danny en su temprana juventud, suponemos que en Suiza, aunque la alfombra parezca persa

¿En Basilea?
Danny:
Sí. Es una de las ciudades más grandes del país, pero en realidad es como un pueblo pequeño. Y entonces, en Londres, cuando vas caminando por la calle, a nadie le importa, podés ser vos mismo. Pero al principio los ingleses eran algo así como reservados, más apegados a sí mismos. Aún así me gustaba crecer en Londres, todo parecía más rock and roll, ya sea viajar en bus, o salir de compras. Aquí encontré una inspiración.

¿Tenías donde vivir al llegar a la ciudad?
Danny:
  Al principio viví en el barrio de Hackney, porque en aquel momento existían los squats , entonces no tenías que pagar alquiler. Uno encontraba un lugar que estuviera vacío, y listo. Y así fue como muchos músicos se la arreglaban en aquellos días. Así que eso fue lo que hice.

De alguna forma, siempre se pensó que la gente que viene de Suiza es rica.
Danny:
Bueno, es un cliché. Todo el mundo piensa que si vivís en Suiza, vivís en un chalet.
Alan: ¿Sos rico, Danny?
Danny: ¡Por supuesto que soy rico, soy de Suiza! (risas) En verdad lo que sucede es que tienen un estándar de vida alto, en comparación con otros lugares. Probablemente les haya ido mejor que a otros. Y también hay muchísima gente rica, eso es verdad. Porque mucha gente se mudó allí por temas impositivos, o lo que sea.

¿Y ahora seguís viviendo en Hackney?
Danny:
Ya no. En aquel tiempo, Hackney era como un tugurio, realmente.
Alan: Sí, y ahora es un lugar de moda, ¿no?
Danny: Sí, todo cambió. Ahora está lleno de lugares lujosos.
Alan: Es como en todas partes. Los artistas se mudan ahí, porque es barato, pero después hacen que se ponga de moda, y llegan los desarrolladores.
Danny: Es así.

Es lo mismo que ocurrió en Chelsea en los ’60. ¿Y ahora quién puede vivir en Chelsea?
Alan:
Sí, la gente rica.

OK Danny, volvamos a las bandas en las que estuviste. Rogue Male, después vinieron los Lords of the New Church, luego Kill City Dragons…¿Y después que vino? ¿Vain? Ahí fue cuando tuviste que mudarte a los EE. UU.
Danny:
Sí, fue por so que viví en San Francisco durante 7 años. Y amé cada instante estando allí.
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¿Cómo hace un suizo que vive en Londres para llegar a formar parte de una banda estadounidense?
Danny:
Bueno, por entonces Vain tenía a Steven Adler de Guns N’Roses como baterista. Y Steve todavía tenía muchos problemas con las drogas. Y al final supongo que él ya no les resultaba más alguien creíble, y al mismo tiempo habían escuchado que los Kill City Dragons se habían separado, y me llamaron. Creo que llegué justo a  tiempo.  Había pasado nueve inviernos en Londres y la banda se había disuelto después de trabajar duramente durante 4 años, y cuando me llamaron de Vain fue algo así como “sí, ¡vayamos a California! ¡A la mierda con todo esto, voy a escaparme de aquí!” (risas)

Ese sea tal vez el motivo por el que muchos ingleses que se mudan a California, jamás regresan.
Danny:
Aquí es tan frío y húmedo, que se te mete en los huesos.
Alan: Londres es 2 grados más frío que cualquier otro lugar de Inglaterra.

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Kill City Dragons: dale duro con el look

Ok Danny, retomemos. Entonces te fuiste de Kill City Dragons en 1994, y luego te mudaste a California para unirte a Vain. Reitero. ¿Cómo fue el cambio de estilo de vida para un suizo que vivía en Londres? ¿Y cuánto tiempo estuviste en la banda?
Danny:
¡Oh, absolutamente! Era como estar en otro planeta, una cultura diferente. Y estuve con ellos durante 4 años, y entonces llegó el grunge, y con eso las audiencias eran cada vez más chicas. Comenzamos tocando en estadios y terminamos tocando en clubes vacíos, sabés. Y luego es como que los miembros de la banda se fueron yendo a la deriva, y casi no hubo trabajo durante un largo tiempo, lamentablemente.

Entiendo que eso significó que tengas que mudarte de lugar nuevamente.
Danny:
Después de estar ahí durante 4 años, ya era como estar ilegal. Pero me quedé 3 años más intentando general alguna otra cosa. Hay muchos grandes músicos en San Francisco, pero no lograba formar nada, nada sólido, y después de esos 3 años decidí retornar a Suiza.

¿Qué es lo que siente un músico cuando su banda se acaba y no tenés ningún proyecto en mente? La sensación debe ser la de estar varado…
Danny:
En mi caso, fue algo de gran impacto. Primero que todo, tenés que arreglártelas para sobrevivir, a menos que obtengas dinero de cosas que ya habías hecho, como los derechos de autor. Entonces tenés que agarrar todo tipo de empleos chicos, o dar clases, o trabajar en disquerías. Lo que sea que aparezca.

10¿Y te las arreglaste para lograr eso?
Danny:
Sí, obviamente. ¡Aún estoy aquí! (risas)

Necesitaba preguntártelo. Y entonces después volviste a Suiza.
Danny:
Sí, y es muy difícil poder organizar algo si no tenés fondos o fuentes para hacerlo. Me había quedado sin dinero, y todo se volvió bastante depresivo, y tuve una gran desilusión con la parte del negocio de la música, sabés. Aún amaba a la música. Me di cuenta que, en general, a nadie le importaban las cosas verdaderas de la música que a mí sí me importaban, y es como que eso caló en mis huesos. Y después también está el hecho de que, si sos el baterista de alguien, estás apoyando a alguien que tiene cierta visión, y si eso sigue yéndose abajo, y después que lo intentaste otra y otra vez, después de un tiempo te quedás sin vapor. Y eso es exactamente lo que me sucedió a mí, no lograba ver lo que podía hacer. Básicamente tuve que parar de tocar música por unos años. Y más tarde, cuando volví a tener la necesidad de hacerlo, me compré una guitarra y aprendí unos pocos acordes. Pero ya venía escribiendo letras de mucho antes, desde cundo había llegado a Inglaterra por primera vez. Al mismo tiempo aprendía a hablar inglés, y eso me inspiró a ponerme a escribirlas. Así que me dije, “probemos con algo que sea desde un ángulo diferente”, sabés.

¿Por aquel entonces solamente tocabas la batería, o también cantabas?
Danny:
Sí. Nunca había cantado, solo tocaba batería. Intenté escribir canciones, y nunca pensé que podía salirme algo, hasta que más tarde me di cuenta que podía hacer buenas cosas. Nunca pensé que tenía ese talento, y entonces, después de esa pausa que duró cerca de 3 años, sin haberme siquiera acercado a un instrumento, me compré la guitarra, aprendí unos acordes, saqué mi libro con las letras de canciones que tenía escritas, y me puse a ver si lograba poner algo en marcha. Tocaba solamente para mí, en mi cuarto.

Bueno, eso significa que no perdiste tu tiempo.
Danny:
No, para nada, me puse a escribir canciones, pero esencialmente tuve que volver al comienzo, y empezar de vuelta. Porque pensé que, si iba a volver a hacer algo, tenía que ser algo que estuviera más bajo mi control. Y si escribís canciones, los otros músicos podrán irse, pero vos podés seguir adelante hasta que aparezcan otros, y de esa forma no tenés que andar encontrando alguien que escriba las canciones todo el tiempo. No es fácil encontrar un buen escritor de canciones, sabés. Pero a medida que pasaba el tiempo, mis amigos me decían, “¡oh cantás realmente bien, tenés una buena voz!”, y cosas así, y eso me dio la confianza necesaria para formar una nueva banda. Y eventualmente, después grabamos un álbum.

11¿El de “Wild at Heart”?
Danny
: Sí, así es como nombré al proyecto, y lo grabamos en Suiza, ya que al volver a casa todo tuvo más sentido a nivel ecológía, ya que yo tenía la cabeza quemada, monetariamente hablando, y fue mucho más fácil volver a empezar estando ahí. Ni siquiera estaba seguro si alguna vez se iba editar, pero yo quería grabarlo. Mucha gente comenzó a acercarse al estudio, y terminé llamando a Dave (Tregunna) para que toque el bajo en el álbum.

Siempre pienso que es como que existió una escena paralela en el rock inglés cuyos músicos pasaron, casi todos, por las bandas de los otros que también al componían. Digo, Dave Tregunna estuvo en los primeros tiempos de los Dogs D’Amour, después junto a vos en los Lords of the New Church, y años más tarde vos mismo pasaste un tiempo por los Dogs.
Danny: Bueno, eso se da porque de alguna manera todos tenemos los mismos gustos musicales, sabés. Y entonces es casi natural que conozcas gente que esté en tu misma onda, y después los llames, porque sabés que pueden hacer ese tipo de música.

Ok, continuemos con Wild at Heart entonces…
Danny:
OK, entonces grabamos el álbum con Dave y con un gran guitarrista que era amigo mío, y con quien también había estado en bandas anteriormente, pero siempre supe que no iba a ser una banda permanente. Dave vivía aquí en Inglaterra, y el otro tipo tenía su propio grupo, así que por un tiempo estuve buscando una banda que pudiera tocar en vivo. Y lo hice, pero no estaba muy feliz con ella, así que eventualmente pensé que debería mudarme de vuelta a Londres. Allí conocí a una chica que luego fue mi bajista, y con quien terminé relacionándome, lo que me motivó a volver aquí, ya que ella realmente quería ir a Londres. Entonces volví  en el 2010 y me encontré con Timo (Kaltio) y con Dave, que no estaban haciendo nada. Se la pasaban mirando TV, no estaban haciendo nada de música, y les dije, “chicos, quiero poner en marcha una banda, y Uds. Se la pasan sentados. Vengan a tocar conmigo” Y lo hicieron. Pero estaba mi novia, que ya tocaba el el bajo en el grupo, y al mismo tiempo yo quería que Dave esté en la banda. Y no podía tener dos bajistas, sabés. Ni tampoco quería echar a mi novia, que hacía rato estaba en la banda,  y que además venía haciendo un muy buen trabajo, era la mejor de todos, por lo que echarla hubiera sido muy injusto.  Pero Dave hacía tiempo que estaba tocando guitarra acústica en casa, ya que por entonces vivíamos juntos, y entonces le dije, “¿por qué no probás tocar guitarra rítmica?”, lo que era todo un desafío para él. Y así fue como finalmente Dave se unió al grupo como guitarrista. Y lo llamamos Tango Pirates.

Y a todo esto, finalmente vos estabas cantando en una banda. Y también era la primera vez en que no tocabas batería.
Danny: Bueno, ya había hecho lo mismo durante unos años, pero igualmente esa fue fue la gran experiencia.
12
Tango Pirates es un gran nombre para un grupo. Creo haber leído al historia en algún lugar, ¿pero me la podrías contar de todas formas?
Danny:
Desde ya. Los primeros músicos de blues de Chicago, al llegar a New York, no sabían muy bien para dónde ir, y entonces alguien comenzó a llamarlos Tango Pirates (“Piratas del Tango”) Podés buscarlo en Google, y aparte también hay algunas notas muy graciosas publicadas en el New York Times en los años ’20, donde dice que “habían llegado a las ciudades para seducir a tus hijas mediante el sexo y las drogas, ¡la música del diablo!”, y todo este tipo de cosas. “¡Cuidado con los tango pirates!” (risas) Y pensé que era increíble que nadie haya usado ese nombre hasta aquel momento. Es algo que es parte de la historia del rock and roll y nadie lo utilizó, sabés.

Supongo que estarás al tanto de que es uno de los estilos musicales por excelencia de mi país, Argentina.
Danny:
El tango era algo muy bandido en los años ’40, de hecho iban a la cárcel por bailarlo, ¿podés creerlo? Pienso que la Iglesia y el Estado estaban muy relacionados en aquellos tiempos, y supongo que la Iglesia se las ingenió para marginar al tango, ya que era algo que resultaba realmente frívolo, sabés.  Y después está todo eso de la sexualidad del tango, porque era algo muy sexual. Y si lo bailabas, te llevaban preso por 3 meses, si es que te agarraban. Desde ya, se originó en Sudamérica.

Ya que estamos, ¿recordás al grupo Bang Tango? Nunca me gustaron, pero como fuera, deben ser las dos únicas bandas del rock de la historia con la palabra “tango” en sus nombres.
Danny:
Tampoco me gustaban, para nada. Igualmente pienso que el nombre es muy pegadizo, se trata de recordar sólo dos palabras.

13Pero fuera de tu trabajo con los Dirty Strangers, los Tango Pirates siguen activos, ¿verdad?
Danny:
Bueno, en verdad sigo trabajando con ellos, pero de todas maneras, hubo una primera formación que duró por alrededor de 3 años, y después es como que los miembros del grupo estaban muy ocupados…Y yo quería trabajar más, y con gente que pudiera concentrarse en la banda. Antes que me diera cuenta, cada uno de ellos estaba en al menos cinco bandas, y al final no pude volver a juntarlos, y me aburrí de esperarlos.

Los Tango Pirates no editaron ningún álbum hasta el momento.
Danny:
Nunca hicimos un álbum, realmente nunca pude financiarlo. Así que hicimos EPs. Hasta el momento se editaron tres.

Bueno, Chuck Berry se la pasó editando singles y EPs durante muchos años. Salvo las recopilaciones, recién comenzó a lanzar LPs en los años 70.
Danny:
Lo sé. Y los Sisters of Mercy también hicieron sólo EPs durante un largo tiempo, antes de lanzar un disco. Es algo financiero, de hecho tengo canciones como para tres álbumes.

Y fuera de todo eso, finalmente te convertiste en compositor de canciones.
Danny:
Sí, y eso es algo que realmente me dejó perplejo, porque nunca pensé, o vi, que podía tener eso en mí, sabés. Y me sorprendió muchísimo. Ahora soy inmensamente feliz, ya que no necesito tanto de depender de otra gente. Puedo hacer lo mío. Y aparte, cuando hacés tu propio material, es algo que se ajusta más a quién sos realmente, hacia dónde querés ir, y cómo querés expresarte. Por supuesto, por otro lado se hace difícil encontrar gente que comparta tu manera de ver las cosas.

Gente que esté en tu misma frecuencia.
Danny:
Es todo un problema, pero aún así, resulta más fácil que el de encontrar gente que escriba canciones. Pero reitero, es una gran experiencia , y también me permite experimentar la música desde un ángulo diferente, lo cual, si sos un baterista, es algo totalmente distinto.

Los bateristas no son de escribir canciones…
Danny:
Normalmente no lo hacen, pero ayudó mucho a mi forma de tocar batería, porque ahora me centro más en eso, que en el show en sí.

¿Estás componiendo canciones exclusivamente por las tuyas, o también con alguien más?
Danny:
Escribí solo durante mucho tiempo, porque no tenía un colega para hacerlo, pero después algunos empezaron a co-escribir conmigo. Escribí muchas canciones con Dave, y algunas con mi chica. Hubo otro gran guitarrista en la segunda formación del grupo de quien estaba muy cerca, y en la misma onda, por lo que hay muchas grandes canciones que aún no fueron grabadas, y que son muy buenas.

Sé que, si bien fue de forma muy breve, alguna vez pasaste por los Dogs D’Amour…
Danny:
Eso fue algo, digamos, intermedio. Hice una gira con ellos, pero nunca fui integrante estable. Creo que hoy día no tienen formación fija, son sólo cuatro personas que salen de gira.

Entonces eso sucedió antes que la formación original vuelva a juntarse, que igual terminó siendo algo muy efímero.
Danny:
Exactamente, fue así. ¡La banda original era grandiosa!

14

Alan Clayton, Danny y Brian James: la actualidad les sienta bien

Ok, yendo al presente, ¿cómo fue que terminaste tocando en los Dirty Strangers?
Alan:
¿Querés que salga de la habitación? (risas)
Danny:
Sabés, como dijo Alan, nos conocíamos desde hacía mucho tiempo. Vi muchísimos de sus shows. Y supongo que estaban precisando un baterista, y entonces me llamaron.
Alan: ¿Querés saber cómo me hice amigo de Dave Tregunna? Eso se dio porque Dave tocó en la banda de mi padre. Dave y Danny eran íntimos amigos, y entonces Danny era de venir a ver mis shows. Y de hecho hacía mucho que no lo veía…
Danny: Los Tango Pirates y los Dirty Strangers hicieron juntos algunos conciertos, así que nunca perdimos contacto. Y también hubo un par de ocasiones en las que el baterista anterior, George, no pudo tocar con ellos, y yo lo reemplacé.

¿Planean granar un nuevo disco con Danny como miembro fijo? Eso sí, por favor que esta vez no les vuelva a llevar 4 años hacerlo…
Alan:
(Risas) Sí, oh no no no…
Danny: ¡Jajaja!
Alan: Lo sé, somos famosos por eso. Fue un buen timing, ¿no Danny? Danny reemplazó a George en un par de shows, y fue genial. Y Danny también captó todas nuestras canciones.
Danny: Bueno, intentaba progresar…

15

Dave Tregunna y Danny: la combinazione vincente

Te formulo la misma pregunta que le hice a Alan en su entrevista, y en la que también participaste. ¿Cuál es tu opinión sobre la actualidad de la escena musical?
Danny:
Algo me importa. Me gustaría ser esperanzado y ver que el rock vuelve a hacerse algo fuerte pero, honestamente, no veo que eso esté ocurriendo ahora. Veo que los músicos de antes aún lo hacen bien, y que hay mucha nostalgia, y después chicos jóvenes intentando ser algo que en realidad no son, o tratando de ser otras personas. Y extraño eso de la personalidad, personajes fuertes, como solía haber. Y tanto la internet como las redes sociales tienen mucho que ver con eso. La interacción social ha cambiado, y eso se refleja en casi todo. Pero con suerte todavía hay chicos jóvenes rockeando, así que espero que algún día eso vea la luz.
Alan: No tiene que ser necesariamente rock´n´roll para que tenga un mensaje, si alguien tiene algo decente para decir lo puede hacer con cualquier tipo de música.
Danny: Veo en TV a chicos  que les preguntan, “¿qué querés ser cuando seas grande?” Y ellos contestan, “quiero ser famoso” Pero no dicen “quiero ser cantante”, o “quiero ser pintor de cuadros” Sólo quieren ser famosos.

Bueno, ahora sí, ¡muchas gracias a ambos!
Alan:
¿Todo bien con la entrevista?

Desde ya, ¡fue más de lo que esperaba! Y aparte fueron suficientemente extensas, como para que no quede nada afuera.
Danny:
¡Genial!
Alan: Sí, ¡y es algo que siempre va a resultar interesante leer!

16

WITH ALAN CLAYTON OF THE DIRTY STRANGERS: “I WRITE BETTER WITH MY BACK AGAINST THE WALL”

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Original article (in Spanish) published in Revista Madhouse on August 13, 2017

And on the eight day God created The Dirty Strangers. Or something. Because the story of one of the most particular London cult bands of the last three-odd decades actually had to do with earthlier facts. No eighth day of creation, then. God has never taken up the work again, he just had to settle for seven days to do what he could do. Instead came Alan Clayton, singer, guitarist and, most of it all, main man behind the songs of the Shepherd´s Bush band, one of the most cosmopolitan areas of the British capital city.

1..

The Dirty Strangers in the ’80s: Ray King, Dirty Alan Clayton, Mark Harrison, Scotty Mulvey, Paul Fox

Like in a theater programme, to get to know about the days and the times of the Dirtys suggests a brief description of the cast. The first name on the list is irrevocably (again) Clayton, the band´s heart and soul, or as clearly described in the group´s website: “The band were on a mission: carrying a torch for rootsy rock’n’roll as invented by Eddie Cochran, Gene Vincent and Chuck Berry but laced with a little bit of Otis Redding soul and a side order of punk attitude” Oh yes. The original cast that spawned the early days of the Dirty Strangers’ biography continues with Jim Callaghan, most remembered as the Rolling Stones’ touring security chief  for at least 30 years, currently retired, who Clayton used to work for when he still hadn´t picked up the music path. Next is former boxer Joe Seabrook, Alan´s close friend, who also did Security for Callaghan before becoming Keith Richards’ (yes, that Keith Richards) personal bodyguard, till he passed away in 2000. There´s also Stash Klossowski De Rola (better known as Prince Stash), an aristocratic dandy all the way from the London ‘60s bohemian scene, one of Brian Jones’ closest mates, whom he was busted with on a historic drug raid in 1967. Last but not least is the very Keith Richards himself (yes, that Keith once again) as prime eventual catalyst, who thanks to all the aforementioned characters ended up being not only the band´s unofficial godfather, but also a very close friend of, of course, Alan Clayton’s. One thing lead to another and, 30 years and four albums later (“The Dirty Strangers”, “West 12 To Wittering (Another West Side Story)”, “Crime And A Woman”, and “Diamonds”, a compilation), the nowadays four-member group (Clayton on vocals and guitar, Scott Mulvey on piano, Cliff Wright on bass and drummer Danny Fury) prepare to record a new album early next year. As they’ve been doing since their early days, in the meantime they´ll keep doing the odd club circuit in England, with 3 gigs in Spain by late September (in Barcelona, Zaragoza and Reus) recently added.

2..

A promo poster of the Dirtys’ self-titled first album, with Keith Richards and Ronnie Wood as guests

NO SLEEP TILL HAMMERSMITH
REVISTA MADHOUSE visited Clayton´s place last November to interview him and go over the band´s history. In order to get to Dirty Alan´s headquarters (which backyard includes an intimate and tiny personal recording studio) one needs to reach the Hammersmith and Fulham Borough, in West London, not far from the legendary Wormwood Scrubs prison, which involved a truly funny question after asking a local lady about the right directions in order to get there by mentioning the traditional jail (“Oh, your friend lives there?”) Along with Alan was bandmate Danny Fury (once drummer of the Lords of the New Church, among other great bands he was in), whom we´ll soon feature an exclusive interview with too. So here´s a smooth (and sometimes also wild) ride about the lives and times of the Dirty Strangers in the very own words of its creator, a rock’n’roll task that took him longer than, rather more than, seven days.

3..

Clayton, Wright and Mulvey, on a recent show

The Dirtys were born in the mid-80’s but what before that, I mean, personally, as a musician?Alan: The band formed in ’78. I mean, I started playing guitar I suppose in ’76, something about that I used to write songs and poetry. Because most of the people think that when I met Keith, that’s where the band started. And the reason why I met Keith is because we were very successful. The Lords of the New Church were a big band, and the Dirtys had their own scene playing the Marquee. Your career moves very fast when you´re young.  And about three years before I met Keith, I met him in ’81, we had already headlined the Marquee.

So what´s the story behind you getting to meet Keith? How did that really happen?
Alan: I was the Jack of all trades, and one of my jobs was, like, Security. Joe Seabrook was one of my best mates, I knew Joe before he met Keith. My first day with Keith was in Big Joe´s pub.

4..

The Verulam Arms, Joe Seabrook´s former pub in Warford

Joe had a pub?
Alan: Yeah, in Watford, called The Verulam Arms.

Watford? That’s Elton John’s hometown, isn’t it? That’s close to where I’m staying now, in Hemel Hempstead.
Alan: Right, very close. In fact Joe had a place in Hemel Hempstead as well.

So Joe was doing Security at the time.
Alan: Yeah, he had a pub, and he was doing Security, and we became good friends. He was the Stranglers’ bodyguard, Big Country’s bodyguard…

Then how did you meet Jim Callaghan?
Alan: Jim and Paddy was the one I worked for, it was a firm called Call A Hand.  So I worked for Paddy and Jim, and Joe came to work for Paddy and Jim as well. Because of Joe’s immense stature and presence, he became a bodyguard as well.

5..

Keith Richards and Alan in the early ’80s: friendship and guitars

He was a boxer, wasn’t he?Alan: Yeah, he was.

So you were doing Security on your own.
Alan: Yeah, working for Jimmy, for Jimmy Callaghan.

And then I guess you met Keith through Joe…
Alan: Yeah. And because I had this musical connection with Joe, when Joe started working for Keith, he wanted Keith to hear our music, ‘cause he knew Keith would like it. Carlton Towers in Knightsbridge. He took me out to meet Keith. And it was funny because he brought me into his bedroom. I arrived at the hotel 11 in the evening, so I was working during the day.  And I said “when are we going to see him?”, and Joe said, “he doesn’t get up until 2 in the morning”. Fuck it! I’d been at work all day!

How did you feel about that at the time? Were you somehow excited? I guess you’ve always liked Keith as a guitar player…
Alan: Of course I was excited! I had other people I preferred but I liked the stuff he likes, Otis Redding, Motown…The Stones were always a band I liked, but I liked The Who more, as they were always more of a London band for me. So that’s how I met him. I remember I went into his bedroom in the Carlton Towers, and Joe said “this is Alan, he plays in a band that sounds like the Stones used to sound” And Keith said “look forward to that, it’s been a while” And two days later he’d say to me “I’m off to Paris now”, and I said “oh I’d never been to Paris”, so he sent his chauffeur around asked me to take a guitar and swordstick and said “come and stay with me in Paris”. And I’d only known him for 2 days, you know.

Just like that.
Alan: His chauffeur turned up in Keith’s Bentley. Picked me up and drove to Paris. His dad Bert was still living in Dartford, where Keith came from, so on our way to Dover, he picks up Bert. So that’s me and Bert in the Bentley, we went to Paris.

6..

Keith and Alan in recent times: friendship and sofas

The three of you.
Alan: Well, Keith was flying there. Just me, Bert and the chauffeur.

That must have been a great ride!
Alan: Oh it was good!

Great story, and great way to start as well!
Alan: But I’d already been in the studio with Ronnie (Wood). We’d done “Baby” and “Here She Comes”, and “Easy To Please”.

And that’s on your first album.
Alan: Yeah, right. And then “Thrill Of A Thrill” So I’d already been recording with Ronnie, and Keith helped set up shows in Paris. We still never had a record deal, and it was only a couple of years later when Mick (Jagger) was doing his solo album, and all sort of fell into place.

And all because of Joe, right?
Alan: Yeah yeah. Joe was a major part of my career, because the first live shows we’ve ever done was in his pub. But before that I was working for Jimmy Callaghan doing Security. I worked at the Stones’ concerts Earl’s Court in ’76. I had lots of strange jobs from Jimmy. I used to clear out brothels. That’s a house with prostitutes.

Where was that?
Alan: In Soho. And then I used to work for Jimmy, and clear out those brothels.

Yes, Jim used to be very nice with me in the USA in ’94 while I followed the tour, very helpful.
Alan: He’s a lovely man. It was through Joe that I met Keith, but Jimmy was my first friend.

7..

The Ruts. Paul Fox is holding a beer can.

STRANGERS IN AMERICA
Alan, I want to ask you about Paul Fox, who was formerly with the Ruts, but he was an early member of the Dirty Strangers, in the first line-up, wasn´t he?
Alan: Not in the first line-up of the band, but in the first one who went to America. And he also played on the first album, but it was Alistair Simmons, who also played in the Lords of the New Church. He wrote “Baby”, “Running Slow”…There are still songs I’m doing that I wrote with him. And when Alistair left the Dirty Strangers, he joined the Lords of the New Church. Lovely and fantastic bloke, but couldn’t keep it together all the time, you know. As for Paul Fox, it was funny, because when Malcolm Owen, the singer…You know about The Ruts, don’t you?

A little bit…
Alan: The Ruts were gonna tour with The Who, but Malcolm was a junkie, and he fuckin’ had to cancel a tour with The Who. It was a real unfortunate ending for him. When I used to work doing Security, I’d seen The Ruts and I thought “I could be a singer in this band” They came from West London as well, so there was a bit of a connection there. And 3 or 4 years later I’m in the back of this cinema in Kensal Rise in London, trying to get a gig in this old cinema, it’s not there anymore. And Paul Fox was there and he said “you really remind me of my old singer” And I said “you know what, when your singer died, I was gonna fuckin’ apply for the job” And then he said “I wish you had”, ‘cause after Malcolm died, The Ruts went in a complete different direction. And I got to know him. He had got on stage with us for a couple of gigs. He was a new friend I had found I really liked. And two weeks before we were gonna tour America Alistair fucked up. We had just got a manager and this tour would cost him a lot of money. And Alistair was always on that edge of being brilliant or fuckin’ terrible. The last gig for the Hells Angels, you know.  He was so out of it he couldn’t play his guitar. And my manager said “I’m not paying the money to take him to America” All the temptations he would be offered over there…

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Oh yeah: More Dirtys, early days

So he wasn’t part of it.
Alan: No. it was a big decision. He was my best friend. We sacked him two weeks before they toured America. It was one of our goals. So I rang Paul Fox up and asked him to do the tour. And then he joined the band.

How was that American tour?
Alan: We only toured the East Coast. It wasn’t actually a tour, it lasted for seven days or something.

All small venues?
Alan: Well, we played the Cat Club in New York, which is a big one. And places around New York, you know. Boston, etc.

So that was the first time the Dirtys played there.
Alan: Yeah. We didn’t have a record deal then either.

And that was before you met Ronnie.
Alan: No, I’d met Ronnie! A couple of years before.

Ok you had already recorded the songs, but you didn’t have a record deal yet.
Alan: Yeah. We recorded with Ronnie, and then we recorded with Keith. Mick had bought his solo album out. That’s how Keith had the time.

9..

And then one day the Dirtys met Ronnie Wood…

The album was produced by Prince Stash, but how did he get into the scene?
Alan: You know, Stash got busted with Brian Jones. When Keith came to the studio to record with us, Stash was with him. If you see that photograph…There´s a photo with all of us in the studio with Keith and Stash. And afterwards Stash said “who is bringing the record out?” So he formed Thrill Records after “Thrill of a Thrill”, the first song on the album. So he formed the label and dedicated a year of his life. I mean, it got released worldwide, and it done well. It all seemed so easy at the time, but now you say “fuck I would love to have that now”, you know. And he put money into it, he was great. I have some great stories about him. Do you remember Pinnacle, the distribution company for independent record companies. When you went down there you had 20 minutes to state your case, 45 minutes later Stash is still telling them what a fantastic album it was…

So everything just clicked.
Alan: It did, but when we were in America it all started to go wrong. What happened was that in Britain we sold a lot of albums, and when Stash took it to America they used Keith’s name as an advertisement. Keith played with us before he did his first solo album. And when he started his first solo album, which was a big deal at the time, it was in his contract that he wasn’t on any other albums, and Jane Rose (Keith´s manager) always said “when Keith records with friends, it’s best to let the people find out about Keith playing on it otherwise it could go wrong”. So in America Stash added a sticker on the cover of the album saying “The Dirty Strangers featuring Keith Richards and Ronnie Wood” And Keith was just about to release his solo album exclusive, and so our album got banned in America. And I understand why it wasn’t smart how they advertised it in America. So everyone just fucking used his name as if it was an advertising tool.

10..Was it Stash the one who came up with the idea of putting on the sticker on the album?
Alan: Oh yeah, that must have been Stash, yeah. Keith played on that as a friend.

Changing the subject now…A few years ago you worked with John Sinclair, who used to manage the MC5, and also an activist.
Alan: Not just the manager, he was the inspiration, he was a lot more to it.

That´s right, in fact he was one of the founders of the White Panther Party. But hen again, you worked with him in his “Beatnik Youth album in 2012. I saw that video on YouTube that…
Alan:
Oh but that’s different to “Beatnik Youth” Well, you know, John Sinclair and the MC5. I didn’t come across him, really. My knowledge of MC5 came from Brian James. And I got a phone call from George Butler, the drummer before Danny in the band, and he went “I got a friend of mine, Tim, from Brighton, who would like to do recording with John Sinclair. Can we do some recording in the studio” And I said “yeah, of course” So John Sinclair came over. I found out about him, I was intrigued about him…And he came over and, like when I met Keith, it was almost the same, I instantly bonded with John. I thought “another kindred spirit!”

11..

John Sinclair, a legend in b&w

Yeah, he came a long way.
Alan: Yeah, he’s been around. And at the time of “West 12 to Wittering”, Youth produced some of it. You know “She’s a Real Boticelli”, the single…

Oh I love that song! That’s one of my favourites.
Alan: If you asked me how I wrote that…Youth produced the single, A Youth mix. You know Youth, he produced The Verve. He was the bass player in Killing Joke. He’s fine when producing. He’d done The Verve, he’s got a band with Paul McCartney. He’s a really great bloke. Told him that I had met John Sinclair, and he produced “Lock and Key”, and he said “why don’t we do an album?” So we wrote an album.
Danny: That’s cool.
Alan: Yeah. It’s waiting to come out as well. Fuck it, it’s a fantastic album! The sort of music I’ve never really been involved into, ‘cause Youth comes from different areas. We’ve known each other for a long time. And John Sinclair, that was it. ‘Cause John was going around Europe playing, he lives in Amsterdam now, and he’d be picking up these generic bar bands that would be in a bar, and they would just played blues, and he’d do his bit of poetry over it. What me and Youth wanted to do was taking it to song level, so he had an album with actual songs, not just generic blues with beat of poetry. So we used his beat poetry as the verses, and we got choruses. So he turned them into songs.

Would you say you were part of the London punk scene, or was it general rock’n’roll?
Alan:
No, I came after with the Dirty Strangers. When Punk was going, I loved Punk, it was fuckin’ great, ‘cause it took me from being a bloke that only got to play in his bedroom to someone that believed that could form a band. And I really did. And I could always write songs. I could always write poetry and stuff like that, so I loved the punk scene. At the time in 1976, I was 22, and all the punks were pretending to be 16, 17…All the punks like Mick Jones, Tony James, they were my age. 22 or 23. So even when I wasn’t in a band, I knew Mick Jones before he was in The Clash, because I used to work in Shepherd’s Bush’s Hammersmith College of Art’s building, and he was an art student there. His first gig supporting The Kursaal Flyers at the Roundhouse. So I felt connected to the Punk scene because I knew Mick. It was a heavily West London-influenced scene, so I was right in the middle of it anyway. And they were all my age. And about that time I was doing Security at all the concerts, so I’d see all the bands. And I’d say it definitely inspired me to form a rock’n’roll band. All the punk bands I liked were really rock’n’roll bands with a new energy.

You always seemed to me to be deep into ‘50s and ‘60s stuff.
Alan:
Oh I just love rock’n’roll, you know.  What I love more than anything? Seeing women dance when we’re playing…

12..WITTERING HEIGHTS
I’d like to talk a bit about the “West 12 to Wittering” album. Once again, we know that Keith played piano there, and he actually plays in a several songs. So does Ronnie Wood. Plus it’s not only my favourite Dirtys’ album, but one of the few albums that I’m always playing at home ever since I got it. That’s how much I love it.
Alan:
Thank you, thank you very much.

And just a few days ago I was walking down the streets here in London playing it on my iPod, and it’s an album that gives you that perfect London atmosphere…
Alan:
Of course, it’s about London, definitely.

I mean, you don’t play Madonna when you’re walking down in London.
Alan: Hahaha! Yeah, the Dirty Strangers is a good choice. And the story about it is, I’d just done the ‘A Bigger Bang’ tour with the Stones, and the Dirty Strangers hadn’t been going for about 8 years.  I’ve done the ‘A Bigger Bang’ tour for about 2 and a half years, and while I was away I wrote a lot of songs, and when I came back I decided I wanted to get the band back together, but at the time it was only me, John Proctor, and George Butler, just a 3-piece, and we were called Monkey Seed.

You changed the name of the band?
Alan: No. What happened was, the Dirty Strangers were sort of dissolved, we never split up. We’d hadn’t played for too long, not earning any money and, you know people get demotivated. So when I decided to get the band back together, I wanted it to be a fresh start. So I wanted a new name. I wasn’t gonna do any Dirty Strangers songs, only new songs. But I wrote all the Dirty Strangers’ songs anyway. So I went to Ian Grant, which just got Track Records, and I said to him, “I’ve got this album of songs. Do you fancy signing me to Track Records?” He said ye. He likes the stuff I’m doing.  And he said “why are you changing the name?” I said “well, because I want a fresh start” And he said “Alan you’re 50-odd” (laughs) “You’re not twenty anymore!” And he was right! He said “listen, you’ve got all this reputation as the Dirty Strangers, basically you are  the Dirty Strangers. Why would you change the name? It never gone wrong for the Dirty Strangers” So he said, “I advise you to call the band the Dirty Strangers”. And I went “all right” Sometimes you’re happy for people to tell you this stuff, ‘cause you don’t realize it sometimes. You think, “yeah I have a new band, I’m gonna call it this, I’m not gonna do The Dirty Strangers” So we got that together, I told Keith, and he said “do you want me to play guitar on it?”, and I went “no, I’m playing guitar on this one” And I said “can you play piano on it?” And he went “yeah, fuckin’ of course!”, you know. And that’s why it’s called “West 12 to Wittering”, because he lives in Wittering, and I took my recording gear from here (W12), and we set up camp.

13..

Alan Clayton, ex-bass player John Proctor and drummer Danny Fury

Where did you record it?
Alan: In Redlands. His stuff, the piano, was recorded in Redlands.

So you stayed with him at the time there?
Alan: Oh, I stayed with him lots of different times.

It’s beautiful in there, isn’t it?
Alan: Yeah, lovely. So much so, if I moved from London, that’s a part of the world I’m gonna move to.

Small world, two days ago I saw Ian Hunter in Shepherd’s Bush and, as I left, I met this couple who live there.
Alan: Ian Hunter? Did he play Shepherd’s Bush?

Oh yeah. Just 3 days ago. He never played in South America, and he’s not likely to play soon, so I couldn’t miss it. With Graham Parker as support act.
Alan: Oh I love Graham Parker!
Danny: Do they advertise it these days?
Alan: It’s like if it’s sold out, there’s no advertising.

I’m sorry, now I’m starting to feel guilty!
Alan: I didn’t know that he was playing some time.
Danny: If you go to the websites, usually they’re there.
Alan: Usually there would be an ad in the Evening Standard, or in Time-Out.
Danny: In the past it used to be Melody maker, you found all the gigs in there.
Alan: Time-Out for me. Growing up in a band, was the place where they put all the gigs in, and now it’s selected gigs.

DIRTY, STRANGE AND CONCEPTUAL
What about “Crime and a Woman”, the new album? I know it’s a concept album.
Alan:  It’s a story that goes from start to the end, if you want it to be a story. If you want it to be a collection of rock’n’roll songs, it’s a collection of rock’n’roll songs. But there is a story within it probably for my own benefit, more than anybody else’s. It’s a story that goes for it.14..

Yes, you told me it’s an album you wanted to do in a more personal way, after I asked you why Keith isn’t in the album, and you said you wanted it to be “your” album.
Alan: Yeah yeah. Because the thing is, it is great having Keith as one of your best mates, but the downside is once you play your own stuff, whenever anyone comes to see you some are disappointed I’m always getting this continuous question, “Would Keith be playing with you?” or “Would he be turning up?” I understand why more people say that, but it’s not his band. It’s my band that he happens to play in now and then, it is  the Dirty Strangers. And this one, I wanted it to be representative of us live, what we’ve recorded.

Well, I still love the album a lot.
Alan: I love it as well, because it sounds great. “Keith, can you come and play on this?” And he’s great, but he’s not playing live with us.

You’re always writing on your own, you’re the only one that writes the songs for the Dirtys, isn´t it?
Alan: And now I’ve been playing with Danny for a little while. Danny writes songs, and sure he’ll contribute down the line.

But basically all the songs on the new album are yours.
Alan: Yeah, but there’s a couple like “Running Slow” and “Are You Satisfied”, which was co-written with Alistair… He’s been dead for 10 years. He was a good mate of mine. And “One Good Reason” was co-written by Tam Nightingale. And Scotty co-wrote “Short and Sweet” But really, it was my album.

What inspires you to writes songs? Is it everyday life?
Alan: Definitely, everyday life. If I have a lull in my life, like a lot of people I write better with my back against the wall. When I’m comfortable, when everything’s alright, I find it very hard to write songs, ‘cause my life is at peace. Don’t you find that Danny, if there is turmoil in your life, then  you write better songs?
Danny: Yeah!

Then there wouldn’t be any blues players.
Alan: Yeah, exactly.  It’s the hard time that make you dig in and dig deep.

And I believe it’s the same with writers.
Alan: Yeah. Well how many tortured writers and comedians we know? People that are manic depressive, they put this beautiful work out.
Danny: They focus on their inner turmoil.

Somehow you’re exorcising your problems, you know what I mean. It’s therapy.
Alan: That’s definitely right. If I have something strong my mind, I’ll definitely write a song about it.

15..

The Dirty Strangers today. From L-R: Danny Fury, Alan Clayton, Cliff Wright and Scott Mulvey

Out of the lyrics, you don’t find bands like the Dirty Strangers around these days. I mean, all that bluesy lowdown rock’n’roll with a punky edge….And now Danny’s welcome, so that means some fresh new blood.
Alan: Yeah, right!

MAYBE IT´S BECAUSE I´M A LONDONER
What’s your take on the current London music scene?
Alan: You know, can I be honest to you? I don’t give a fuck about the music scene, I only care about the Dirty Strangers. When you’re in a rock and roll band, you can’t care about anybody else. Really, because you fuckin’ love rock’n’roll. Don’t you think that’s right, Danny?
Danny: Yeah, you´re sort of caught up in your own thing, you know. But if I can maybe answer that thing, I’ve got a little different impression anyway, as I’m still a little bit interested in what’s going on. You put new stuff in the context of old so, in a way, if you want to release it to the world, you work. That’s what my interest comes from. It’s actually, like Alan said, it’s a limited customer, you know. But I think there’s a lack of personalities, a lack of true expression, everybody seems to copy something that’s already been done before.

Well, that’s because they’re only after the money.
Alan: Yeah yeah.
Danny: Either it’s music you just make for money, but there’s not much that really reaches and touches, you know what I mean, a genuine expression of a personality.
Alan: Also, I’m still discovering music from the ‘50s, you know how I mean, there is such a body of music out there.
Danny: So much music out there…
Alan: I’d like to know if there’s still music going on, with youngsters. It’s not for me to comment what 15 year olds like, ‘cause I’m not 15 years old, right? But at my own age I know what I do, I play rock’n’roll.  I see many bands compromise, but we never compromise, we just play what we play. During my career I have been really trendy, then forgotten, then trendy again. You just do what you do.

Yes, it’s just like you said, it’s always about going back to the past, there’s so much in there.
Alan:  I listen to the radio a lot, so I don’t shut myself from the outside world. But there’s still people writing great songs. With rock and roll I am very protective, you’ve got bands who toy with rock and roll.
16..As it was just a word…
Alan: Yeah, and I live my life for it. I know I’ve done it for a long time.

So, if I may ask, what do you do for a living out of the Dirty Strangers?
Alan: I’m Danny’s butler! (laughs heavily)

You know, I was just curious…
Alan: He’s from Switzerland. He has loads of money.

You know, people from Switzerland, they’re the rich ones…
Alan:
Of course they are! (laughs) They’re employing us all.
Danny: I have to change his name to James or something… (laughs)

18.. BOB & MARLEY & ALAN & JOHNNY
Alan, there’s a funny story involving you and Bob Marley I’d really like you to tell me about.
Alan:  Of course I’ll do! When I was working for Jimmy Callaghan, in the late ‘70s, and we were working at Crystal Palace’s Bowl, which was an outdoor concert in South London. And at the time the backstage area didn’t have dressing rooms, it was big tents. And it was my job to look after Bob Marley’s tent. Big Joe was there. And what happened, back then, security wasn’t like it is now. The backstage area had low fences all the way round, not a lot of security, so every Jamaican seemed to think it was their right to meet Bob Marley.  So they were jumping over the fence, trying to get in his tent, and I was the only one stopping them.

He was the big thing.
Alan: Of course he was, the big thing for Jamaicans. It was the spiritual man for them, and everything. And the people that were trying getting into his tent didn’t like the fact I might be in the way to stop them, as that was my job, and what happened was there was always commotion going on. And someone tapped me on the shoulder and said, “come in”, pulled me into Bob Marley’s tent. Bob Marley’s sitting on an amp playing guitar, and he rolled this big spliff. And all the time Bob Marley was just playing guitar they got me stoned to calm me down. I was 20 or 25 minutes in there. And then they sent me outside, ‘cause I had calmed down.

Come on, 20 minutes with Bob Marley, that’s a great story!
Alan: Yeah!

Were you into Jamaican music at the time?
Alan: You know, when I was young, my first music was ska. Johnny, my dad, was a teddy boy, so he loved rock and roll. He’s a singer, you know, I’ve done an album with him.

Yeah, I’ve read about that.
Alan:
And Keith’s playing on it, and Bobby Keys. That’s my dad’s album, Johnny Clayton.

Was it released? Or is a personal recording?
Alan:
No it’s not, but it’s gonna be released. Brian James, Keith Richards, Bobby Keys, Jim Jones (of the Jim Jones Revue) and Tyla, all playing with my dad.

19..All studio sessions?
Alan:
Yeah.  But this record, “Crime and a Woman”, we finished recording it at a place called The Convent who ran out of money but had already pressed the CD. Cargo distributed them, which we sell from the Facebook site, from the shop site. That’s the next release, my Dad’s album. The John Sinclair one was already out on another label, and the Dirty Strangers are about to record another album. But before that we’re gonna re-release the first one with all new stuff, outtakes… I think that my dad’s album is gonna be released at the same time of that. There’s only great people on that.


Yeah, great line-up! Can’t wait for that. So are there any new songs, or is it all cover versions?
Alan:
  No, all Dean Martin songs, and Frank Sinatra. So the band is Mallet on drums, Dave Tregunna, he’s bass player on it, Scott Mulvey of the Dirtys is playing piano, and I’m playing acoustic on it, and then we’ve got guest guitarists and a guest saxophone player as well.

Are the Dirtys going to play in other countries, or you’re more London-based?
Alan:
Oh listen, we wanna play everywhere! We have played in Europe. We’re at a new stage with Danny now. We really needed someone to be a bit more at ground level managing us, and Paul my son is doing all that.

He’s very enthusiastic.
Alan: Yes he is, he is his father’s son. So yeah, we want to play everywhere.

As a musician, is there anybody in special you would have liked to play or record with?
Danny:
He really wanted to play with me.
Alan: My dreams are true now, my dreams have come true! I tell you, if it wasn’t Danny (laughs) it would be someone like Otis Redding, he’s my favourite singer of all time. Yes, my favourite singer, end of story.

Oh you’re a soul man.
Alan: Yeah, but my daddy was a teddy boy, so I’d come out this weird mixture.

It’s all the same, it’s all great music, whether it’s soul, rock’n’roll, rhythm and blues. And then all those black guys!
Alan: They can’t speak like me, but I can speak like them! Hahaha!
Danny: They feel it from the heart, I mean, they’ve got that feel. And Alan’s got such a great voice on top of that.
Alan: Thank you! We should stop on a high now… (laughs)

20..y

The article´s author along  Clayton and Fury: The Dirty Three

Just like you said, it’s mostly about going back to the past, that’s when the greatest music was done. Just yesterday I was playing my all-time favourite live album, ‘Jerry Lee Lewis at the Star Club’ in 1964, which is like the wildest album ever. Now that’s real heavy metal. Someone even referred to it saying “it’s not an album, it’s a crime scene”
Alan:  Yeah! I’ll tell you a funny story that Ronnie told me, when he was on tour with Jerry Lee, he’d done a tour with him.  They were both walking through the hotel lobby, and this woman came up and she threw her arms around Jerry Lee, and she went “Jerry Lee, you smell lovely, what you got on?” And he said “I’ve got a hard-on, honey. I didn’t know you could smell it from there!”
Danny:
That’s awesome!
Alan: That’s a great one, isn’t it?

I love those stories! Any other stories you want to tell me?
Alan:
Do you want to know how “She’s a Real Boticelli” got written?

21..I’d love to. So when somebody’s a real Boticelli?
Alan: Well, I’ll tell you what it was, right? I was down at Redlands, and me and Keith were in the kitchen, cooking. I was peeling potatoes and Keith is preparing the meat. In England when you grow up there’s a set of books called “Just William” And the character is a boy about 13, lives in the country, he’s got parents and he’s got a sister, and he’s always having adventures. And everybody who’s English would know about these books. I’m sure every country’s got its own books, but it’s a boy, and he’s in a gang called The Outlaws who have a rival gang. There are all these strange characters who pass through his village. Musicians, tramps, fairground people…And they’re written by a woman. And all my life I was growing up thinking it was a bloke, and it’s a woman, Richmal Compton. So this woman has written all these fantastic boy’s adventures from the perspective of a boy. So we found out that me and Keith liked them, we found out a mutual love when we were growing up. And when the Stones’ office found out our love for the books they sent the books in CD form, so we used to listen to them while we were cooking. And one of them starts “she’s a real Boticelli!”, and actually someone says she’s got a real bottle of cherry, and we misunderstood that, right? I looked to Keith and he said “that’s a fuckin’ Chuck Berry title, isn’t it?” So it’s all from when we were cooking, from his CD, from his book. So we just nicked the first line out, and wrote the whole song “She’s a Real Boticelli”

Great story, and also coming from Redlands, just like “Jumpin’ Jack Flash” and the gardener story. Oh you know that…
Alan:
Right!

All right, you know we could be talking for hours, but I think it´s time to leave, you’ve got to do a show, so let´s go there! Thanks so much!
Danny: Let´s go!
Alan: Oh thanks so much to you! And don´t forget your bag!

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CON ALAN CLAYTON DE DIRTY STRANGERS EN LONDRES: “SOY MEJOR ESCRIBIENDO SI ESTOY ENTRE LA ESPADA Y LA PARED”

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Publicado en Revista Madhouse el 13 de agosto de 2017

Y en el octavo día Dios creó a los Dirty Strangers. O algo así, porque, a decir verdad, la historia de una de los grupos londinenses de culto más particulares de las tres últimas décadas, y algo más, tuvo que ver con situaciones más terrenales. No hubo ningún día octavo de creación, entonces, y aquel Creador tuvo que conformarse con siete días para hacer lo que podía. Su lugar fue ocupado por Alan Clayton, cantante, guitarrista y, sobre todo, compositor de las canciones de la banda surgida en Shepherd´s Bush, una de las áreas más cosmopolitas de la capital británica.

1..

The Dirty Strangers en algún momento de los 80: Ray King, Dirty Alan Clayton, Mark Harrison, Scotty Mulvey, Paul Fox

Como en un programa de una obra de teatro, entender la crónica de los Dirtys sugiere una breve descripción de buena parte del elenco que la integra. Encabezándolo aparece nueva e inevitablemente el nombre de Clayton, corazón y alma del grupo, el encargado principal del cometido, o como aparece acertadamente descripto en la página oficial del clan: “La banda tenía una misión: cargar la antorcha del rock’n’roll de raíz, tal como lo inventaron Eddie Cochran, Gene Vincent y Chuck Berry, pero con un chorrito del soul de Otis Redding, y una guarnición de actitud punk” El reparto que gestó los primeros tiempos en la biografía de los Dirty Strangers continúa con Jim Callaghan, el más recordado de los jefes de Seguridad en las giras de los Rolling Stones por más de tres décadas, hoy retirado, bajo cuya órdenes Clayton supo trabajar cuando aún no había tomado el camino de la música. También está el ex boxeador Joe Seabrook, amigo de Alan, que también era empleado de la empresa de Seguridad de Callaghan, antes de convertirse en el guardaespaldas personal de Keith Richards, hasta su muerte en el año 2000. La nómina se completa con Stash Klossowski De Rola (más conocido como Prince Stash), un dandy aristocrático de la escena bohemia de Londres de mediados los ‘60s, que supo ser uno de los colegas más cercanos de Brian Jones, y con quien hasta compartió una detención policial histórica en 1967. Completando la historia, casi inevitablemente, aparece el mismísimo Keith Richards en su rol de catalizador casual, que gracias a los roles de todos los personajes antes mencionados acabó convirtiéndose no sólo en el padrino extraoficial del grupo, sino también en íntimo amigo de, claro, Alan Clayton. Una cosa llevó a la otra y, con más de 30 años de carrera y cuatro álbumes editados (“The Dirty Strangers”, “West 12 To Wittering (Another West Side Story)”, “Crime And A Woman”, y la recopilación “Diamonds”), el ahora cuarteto (Clayton en voz y guitarra, Scott Mulvey en piano, Cliff Wright en bajo y Danny Fury en batería) se apresta a grabar un nuevo trabajo a comienzos del año próximo. Tal como lo vienen haciendo desde sus inicios, antes continuarán recorriendo su habitual circuito de clubes de Inglaterra, a los que ahora se agregan 3 fechas en España a fines de septiembre (en Barcelona, Zaragoza y Reus)

2..

Afiche promocional del primer disco de la banda, con la presencia de Keith Richards y Ron Wood

NO TE DUERMAS HASTA HAMMERSMITH
MADHOUSE
estuvo en casa de Clayton en noviembre pasado para entrevistarlo y repasar el historial de su banda. Para llegar a la vivienda de “Dirty Alan” (donde en su parte trasera se ubica un estudio personal de dimensiones muy modestas, en el cual se registró buena parte del recetario musical de los Dirty Strangers) hay que acercarse al área de Hammersmith and Fulham, al oeste de Londres, muy cerca de la legendaria prisión local de Wormwood Scrubs, lo que implicó, al consultarle a una lugareña por la calle solicitada, tras citarle el nombre de la penitenciaría para llegar a destino cierto, una pregunta inapelablemente divertida (“oh, ¿es que tu amigo vive allí?”) La charla también contó con la participación de Danny Fury (ex integrante de los Lords of the New Church, entre otras aventuras, y nuevo miembro de los Dirtys), de quien en breve también estaremos presentando una entrevista exclusiva. Por el resto, he aquí un delicado repaso sobre la vida y obra de los Dirty Strangers en las propias palabras de su creador, una tarea que le llevó más, bastante más, de siete días.

3..

Clayton, Wright y Mulvey, en una reciente actuación

Los Dirtys nacieron a mediados de los ’80, pero antes de eso, ¿qué hacías como músico?
Alan: La banda se formó en 1978. Quiero decir, supongo que empecé a tocar guitar en el ’76, o algo así. Yo era de escribir música y poesía. Porque la mayoría de la gente piensa que la banda comenzó después que conocí a Keith (Richards) Y el verdadero motivo por el cual lo conocí fue que teníamos éxito. En aquel momento, bandas como los Lords of the New Church eran muy grandes, pero los Dirtys ya tenían su propia escena tocando en el Marquee. Cuando sos joven, tu carrera se mueve velozmente. Entonces, tres años antes que conociera a Keith, en 1981, nosotros ya habíamos encabezado el Marquee.

¿Cómo es que se dio aquel encuentro? ¿Qué es lo que sucedió, en verdad?
Alan: Yo hacía todo tipo de cosas, y uno de mis trabajos era el de Seguridad. Joe Seabrook era uno de mis mejores amigos, y lo conocía de antes de conocer a Keith. De hecho, esa primera vez, si bien fue por un instante, se dio en el pub de Big Joe.

4..

The Verulam Arms, el pub de Joe Seabrook, en sus días de gloria

¿Joe Seabrook tenía un pub?
Alan: Sí, en Watford. Se llamaba The Verulam Arms.

¿Watford?
Esa es la ciudad natal de Elton John, ¿no? Queda muy cerca de Hemel Hempstead, donde estoy parando actualmente.
Alan:
Correcto, queda muy cerca. De hecho Joe también era dueño de un pub en Hemel Hempstead.

Entonces, Joe no sólo tenía el pub, sino que además hacía Seguridad, al igual que vos.
Alan: Así es, se dedicaba a ambas cosas, y nos volvimos buenos amigos. Joe era guardaespaldas de los Stranglers, y también de Big Country.

¿Cómo fue que entonces conociste a Jim Callaghan?
Alan: Yo trabajaba en Seguridad para Jim y su socio Paddy, y su empresa se llamaba Call A Hand. Y Joe también empezó a trabajar para ellos. Y ya que Joe tenía una estatura y una presencia inmensa, también se convirtió en guardaespaldas.

5..

Keith Richards y Alan, en algún momento de principios de los 80: amistad y guitarras

¿Antes había sido boxeador, verdad?
Alan:
Sí, se había dedicado a eso.

Y mientras tanto vos hacías Seguridad por las tuyas.
Alan: Sí, pero trabajando para Jimmy, para Jimmy Callaghan.

OK entonces, una cosa llevó a  la otra, y así terminaste conociendo a Keith Richards, de quien Joe era su guardaespaldas personal. ¿Es así?
Alan: Sí. Y debido a que Joe y yo teníamos una gran conexión musical, cuando Joe comenzó a trabajar para Keith, quiso que escuchara nuestra música, porque sabía que a Keith iba a gustarle. Fue en Carlton Towers, en Knightsbridge. Me llevó a conocer a Keith. Y fue algo muy divertido, porque fuimos a su habitación a las 11 de la noche, ya que yo trabajaba durante el día. Entonces le pregunté a Joe, “¿y, a qué hora vamos a verlo?”, y Joe me contestó “Keith no se levanta antes de las 2 de la mañana” ¡Carajo! ¡Y yo que había estado trabajando todo el día!

¿Cómo te sentiste en aquel momento? ¿Te sentías excitado? Supongo que siempre te había gustado Keith como guitarrista…
Alan: ¡Claro que estaba excitado de conocerlo! A decir verdad, yo prefería a otra gente, pero a mí siempre me había gustado el mismo material que le gustaba a él. Otis Redding, Motown…Siempre me gustaron los Stones, pero más me gustaban los Who, ya que eran más londinenses. Entonces, así fue como lo conocí. Recuerdo cuando entramos en su cuarto en las Carlton Towers, y Joe dijo, “éste es Alan, toca en una banda que suena como acostumbraban a sonar los Stones…” Y Keith dijo, “Ojalá vuelva a suceder, ya ha pasado un tiempo de eso…”

Y ésa es finalmente la historia de la primera vez que conociste al hombre que luego terminaría siendo muy importante en la carrera de los Dirty Strangers.
Alan:
Sí, tal cual. Y dos días más tarde Keith me dice “me estoy yendo a París ahora mismo”, y yo le dije “oh, nunca estuve en París”, entonces me mandó a su chofer, con la orden de que vayamos a buscar una guitarra para él, y un bastón, y me dijo “venite para París, y te quedás conmigo” Y yo lo había conocido apenas 2 días antes, sabés…

Y así fueron las cosas…Puedo entender lo de la guitarra, ¿pero para qué te pidió un bastón?
Alan:  El bastón era para Bert. El chofer llegó manejando el Bentley de Keith, me recogió y nos fuimos para París. Pero Bert, su padre, todavía vivía en Dartford, donde Keith nació, entonces, camino a Dover, pasamos a buscarlo. Y así fue el viaje. Bert y yo en el Bentley de Keith, más el chofer, rumbo a París.

6..

Keith y Alan, en tiempos más actuales: amistad y sofás

¿Y Keith?
Alan:
No, él fue en avión.

¡Debe haber sido un gran viaje!
Alan: ¡Oh, fue buenísmo!

¡Gran anécdota, y también gran forma de comenzar una amistad con Keith Richards!
Alan:
Sí, pero antes ya había estado en el estudio con Ronnie Wood. Habíamos grabado “Baby”, “Here She Comes” y “Easy To Please”…

Para el primer álbum de los Dirtys.
Alan: Así es. Correcto. Y también tocó en “Thrill Of A Thrill” Entonces, yo ya había trabajado con Ronnie, y Keith nos ayudó a conseguir algunos shows en París. Todavía no teníamos contrato discográfico, y sucedió al mismo tiempo en que Mick (Jagger) estaba grabando su primer álbum solista, y por lo tanto Keith no estaba ocupado. Así que todo sucedió en el momento justo.

Y todo gracias a Joe Seabrook.
Alan:¡Sí! Joe representa una parte importante de mi carrera, porque nuestros primeros shows fueron en su pub. Pero como te dije, antes yo ya había trabajado en Seguridad para Jimmy Callaghan. Trabajé en los shows de los Stones en Earl’s Court en 1976. Conseguía todo tipo de empleos de parte de Jimmy, como el de “despejar” prostíbulos en el Soho de Londres. Casas de prostitutas…

Sí, Jim fue muy bueno conmigo. Fue de gran ayuda en mucha soportunidades  cuando seguí el tour de los Stones en USA en el ’94.
Alan: Es un hombre adorable. Y, si bien conocí a Keith a través de Joe, Jimmy fue mi primer amigo.

7..

The Ruts, con Paul Fox al frente, lata de cerveza en mano

EXTRAÑOS EN AMÉRICA
Quisiera preguntarte sobre Paul Fox, fallecido en el 2007, que si bien era integrante de los Ruts, también fue guitarrista de la primera formación de los Dirty Strangers, ¿verdad?
Alan: No, no estuvo en la primera formación del grupo, pero sí en la primera que fue a tocar a los EE. UU. Y también tocó en nuestro primer disco. El de la primera formación fue Alistair Simmons, que también tocaba en los Lords of the New Church. Él es quien escribió “Baby”, “Running Slow”…Todavía canto canciones que escribí con él. Y cuando Alistair dejó a los Dirty Strangers, se unió a los Lords. Era un tipo encantador y fantástico, pero, sabés, no podía sobrellevar la situación. Y en cuanto a Paul Fox, fue muy divertido, porque cuando Malcolm Owen, el cantante…Conocés la historia de los Ruts, ¿no?

A decir verdad, muy poco…
Alan:
Los Ruts iban a salir de gira con The Who, pero Malcolm era un junkie y, carajo, tuvieron que cancelar esa gira. Tuvo un final muy desafortunado. Cuando yo trabajaba en Seguridad, veía a los Ruts y me decía, “yo podría cantar en esta banda” Y también eran de West London, por lo que también existía esa conexión. Y 3 o 4 años después de eso, yo me encontraba en la parte de atrás de un cine en Kensal Rise, en Londres, que ya no existe, tratando de conseguir una fecha. Y Paul Fox también estaba ahí, y viene y me dice, “realmente me hacés acordar a nuestro viejo cantante” Y yo le contesté, “sabés qué, cuando tu cantante murió, yo estuve a punto de postularme para el puesto” Y Paul me dijo, “deseo que lo hubieras hecho” Porque después que Malcolm murió, los Ruts cambiaron completamente de rumbo.  Y llegué a conocerlo, había subido a tocar con nosotros un par de veces. Yo ya lo consideraba un nuevo amigo, y me agradaba mucho. Y 2 semanas antes de que comenzáramos nuestro tour en USA, Alistair pudrió todo. Teníamos un mánager nuevo, y todo esto le iba a costar un montón de dinero. Alistair siempre estaba al borde de ser brillante, o fuckin’ desastroso. Estaba tan colgado que no podía tocar la guitarra. Y entonces mi mánager dijo, “no pienso poner un centavo para llevarlo a los Estados Unidos” Imaginate todas las tentaciones que podrían haberle ofrecido estando allí…

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Oh yeah: otra toma de los Dirtys en sus primeros tiempos

Y así fue como Alistair no participó de la gira.
Alan: No. Fue toda una decisión, ya que era mi mejor amigo. Lo echamos 2 semanas antes de la gira por USA. Ese tour era uno de nuestros objetivos principales, así que lo llamé a Paul Fox y le pedí que forme parte. Y entonces se unió a la banda.

¿Cómo resultó la gira por los EE. UU. de una banda chica del circuito londinense que iba allí por primera vez?
Alan: Solamente tocamos en la costa este. No fue realmente un tour, duró algo así como 7 u 8 días.

¿Tocaron sólo en lugares chicos?
Alan: Bueno, tocamos en el Cat Club de New York, que es un lugar grande. Y después en lugares cerca de la ciudad, sabés…Boston, etc.

La primera vez que los Dirtys tocaban en USA…
Alan: Sí, y todavía no teníamos contrato discográfico.

¿Pero cómo? ¿No era que 2 años antes habían grabado con Ronnie?
Alan:  Sí, habíamos grabado con Ronnie, y después con Keith. Mick había editado su disco solista, así que Keith estaba con tiempo de sobra. Pero seguíamos sin contrato.

9..

Los Dirtys y Ron Wood: amistad y fotos tomadas de un video

¿Cómo fue que Prince Stash terminó produciendo el disco? Pareciera ser que siempre todo termina orbitando a los Stones…
Alan:  OK, veo que recordás eso. Stash había sido detenido con Brian Jones en los ‘60. Y cuando Keith vino al estudio a grabar con nosotros, Stash estaba con él. Si ves esa fotografía…Hay una foto  de todos nosotros en el estudio con Keith y Stash. Y momentos después Stash preguntó, “¿quién les está editando el disco?” Y así fue como formó Thrill Records, por el título de la canción que abre nuestro el primer álbum, “Thrill Of A Thrill”. Así que entonces puso en marcha el sello, y le dedicó 1 año completo de su vida. Quiero decir, se lanzó mundialmente, y anduvo muy bien. Todo parecía tan fácil en aquel momento, pero ahora uno dice, “carajo, me gustaría que ahora sea igual” Y Stash invirtió mucha plata en el álbum, fue genial. Tengo grandes historias sobre él. ¿Te acordás de Pinnacle, la distribuidora de las compañías grabadoras independientes? Cuando uno se dirigía allí, tenía solamente 20 minutos para convencerlos de que te contraten, y 45 minutos más tarde Stash les estaba diciendo que había sido un gran disco pero…

Entonces coincidió todo.
Alan: Coincidió, pero en lo que respecta a USA, todo empezó a andar mal. Lo que sucedió fue que, vendimos muchos discos en Gran Bretaña, y cuando Stash lo llevó a USA, usaron el nombre de Keith para promoverlo. Recordemos que antes de lanzar su primer disco solista, “Talk Is Cheap”, Keith ya había grabado con nosotros. Y cuando empezó a  trabajar en su primer álbum, que en aquel momento era todo un acontecimiento, en su contrato estaba especificado que no podía trabajar en discos de otros. Como siempre decía su mánager, “cuando Keith Richards graba con amigos, lo mejor es que la gente lo descubra. De otra forma, puede salir mal” Y en la edición americana del disco, Stash le había agregado una calcomanía a la tapa que decía “The Dirty Strangers con la participación de Keith Richards y Ronnie Wood” Eso fue justo cuando Keith estaba por lanzar un adelanto de su álbum solista. Y entonces nuestro disco se canceló en USA. No fue nada astuto al promoverlo allí. Todo el mundo usaba el fuckin’ nombre de Keith, como si fuera una herramienta publicitaria.

10..¿Fue Stash el que tuvo la idea de poner eso en la tapa del disco?
Alan: Oh sí, debe haber sido Stash, sí. Keith tocó en el disco como amigo.

Cambiando de tema, hace unos años trabajaste junto a John Sinclair, quien fuera mánager de los MC5, y también un recordado activista político.
Alan: No sólo el mánager de la banda, sino también la inspiración, entre tantas cosas…

Es verdad, de hecho fue uno de los fundadores del White Panther Party (N. de la R.: facción política de extrema izquierda anti-rascista fundada en los EE. UU. en 1968) Pero tu trabajo con él fue en “Beatnik Youth”, su álbum de 2012. Vi el video en YouTube en el que…
Alan: ¡Oh, pero eso fue otra cosa, diferente a lo de “Beatnik Youth”! Bueno, ya sabés la historia de John Sinclair y los MC5…En verdad no me crucé con él. Mi conocimiento de los MC5 fue a través de Brian James (N. de la R.: ex miembro de The Damned y Lords of the New Church) Y una vez recibí un llamado de George Butler, que fue baterista en los Dirtys antes de Danny, diciéndome, “hay un amigo mío de Brighton, Tim, que quiere grabar algo con John Sinclair. ¿Te parece que hagamos algo en el estudio?” Y yo le dije, “sí, por supuesto” Entonces vino Sinclair. Pero yo seguía intrigado sobre él. Y cuando llegó, fue casi lo mismo que cuando conocí a Keith, me conecté con él instantáneamente. Pensé, “oh, ¡otro espíritu afín!”

11..

John Sinclair, una leyenda en blanco y negro

Desde ya, hace rato que venía haciendo cosas…
Alan: Sí, anduvo por ahí…Y cuando editamos el álbum “West 12 to Wittering”, Youth, que había tyrabajado con Sinclair, produjo parte del disco, como fue el caso de la canción “She´s A Real Boticelli”, el single de difusión…

¡Amo esa canción! Es una de mis favoritas.
Alan:  Si me preguntás cómo fue que la escribí…Youth la produjo, fue una mezcla de él. Youth había sido productor de The Verve, y bajista en Killing Joke. Es muy bueno produciendo. Y también tuvo una banda con Paul McCartney (N. de la R.: The Fireman) Es un tipo genial. Le dije que había conocido a John Sinclair, y él había producido “Lock And Key”, la canción que John había grabado con los Dirty Strangers, y entonces me dijo “¿por qué no hacemos un álbum?” Y escribimos un álbum, que tiene que salir en algún momento. ¡Carajo, es un disco fantástico! Del tipo de música que nunca fue mi estilo. Porque Youth viene de diferentes áreas. Nos conocíamos desde hacía mucho tiempo. Y después estaba John Sinclair. Porque John daba vueltas por Europa tocando. Ahora vive en Amsterdam. Y siempre se metía en bares chicos, bares genéricos, donde tocaban blues, y él les agregaba algo de poesía. Lo que Youth y yo quisimos hacer era llevar eso a otro nivel, así podía tener un álbum con canciones auténticas, no solamente blues con pedazos de poesía. Entonces terminamos usando su poesía como versos de las canciones, y les agregamos coros, y así fue que terminaron convirtiéndose en canciones.

¿Podrías decir que fuiste parte de la escena del punk londinense, o fue más que nada de la del rock and roll en general?
Alan: No, yo empecé con los Dirty Strangers. Cuando se dio lo del Punk, que es algo que yo adoraba, fue fuckin’ grandioso, porque me llevó de ser alguien que tocaba en su cuarto, a alguien que creía que podía formar un grupo. Y realmente lo hice. Y siempre podía ponerme a escribir canciones, o poesía, así que amaba la escena del punk. En aquel momento, en 1976, yo tenía 22 años, y todos los punks simulaban tener 16 o 17. Todos los punks como Mick Jones o Tony James tenían mi edad, 22 o 23 años. Entonces, si bien todavía no estaba en ninguna banda, conocía a Mick Jones antes de que fuera parte de los Clash, porque yo acostumbraba a trabajar en el edificio del Colegio de Arte de Hammersmith en Shepherd´s Bush, y Mick estudiaba ahí. Su primer show fue como telonero de los Kursaal Flyers en el Roundhouse, así que me sentía conectado a la escena del punk por conocer a Mick. Era una escena fuertemente influenciada por la parte oeste de Londres, por lo que de todas maneras, yo estaba ahí. Y todos ellos tenían mi edad. Al mismo tiempo yo ya estaba trabajando como Seguridad en muchos conciertos, lo que me permitía ver a todas las bandas. Y puedo decir que eso me inspiró definitivamente a formar un grupo de rock’n’roll. Todas las bandas punk que me gustaban eran realmente bandas de rock´n´roll, pero con una nueva energía.

Siempre tuve la impresión de que que lo tuyo es más que nada el material de los 50s y los ’60.
Alan: Oh, ¡yo amo el rock´n´roll!, sabés… ¿Qué puede haber que ame más que nada en el mundo? Tal vez ver a las mujeres bailar cuando estamos tocando…

12..WITTERING HEIGHTS
Lo mencionaste hace un rato, pero quisiera que hablemos más en profundidad sobre el álbum “West 12 to Wittering” Sabemos que Keith tocó piano en el disco, de hecho aparece en varias canciones. Y también Ronnie Wood. Y fuera de eso, es sin dudas no solo mi álbum favorito de los Dirty Strangers, pero también uno de los discos en general aque más suelo escuchar. Imaginate lo que me gusta ese disco…
Alan: Gracias, muchísimas gracias.

Y de hecho hace unos días estaba caminando por aquí, en Londres, mientras lo escuchaba, y es sin dudas un álbum que tiene una atmósfera absolutamente londinense.
Alan: Por supuesto, es sobre Londres, definitivamente.

A lo que voy es, uno no escucha a Madonna cuando camina por Londres…
Alan: ¡Jajaja! Sí, los Dirty Strangers resultan una buena elección a la hora de hacerlo. Y la historia del disco es que…Yo venía de trabajar en la gira de los Stones de “A Bigger Bang”, que duró alrededor de 2 años y medio, y los Dirtys habían estado parados por cerca de 8 años. Y mientras viajaba escribí un montón de canciones. Entonces, al volver, decidí volver a juntar al grupo, pero en aquel momento éramos solamente yo, John Proctor y George Butler, un trío, y decidimos llamarnos Monkey Seed.

¿Le cambiaste el nombre al grupo?
Alan: No, lo que sucedió fue que los Dirty Strangers estaban algo así como disueltos, si bien nunca nos habíamos separado. No habíamos tocado por mucho tiempo, ni tampoco ganado dinero y, ya sabés, eso desmotiva a la gente. Así que cuando decidí volver a juntar al grupo, quise que empezara de cero. Entonces quería que tenga un nombre nuevo. No pensaba hacer canciones de los Dirty Strangers, solamente canciones nuevas. Pero como de todas maneras yo había escrito todas las canciones de la banda, me dirigí a Ian Grant, que acababa de formar el sello Track Records, y le dije, “tengo un álbum de canciones, ¿te gustaría contratarme para Track Records?” Dijo que sí, ya que le gustaba lo que estaba haciendo. Y entonces me preguntó, “¿por qué le cambiaste el nombre a la banda?” Y le contesté, “bueno, es que quiero un nuevo comienzo” Y Ian me dijo, “Alan, ¡tenés más de 50, ya no tenés 20 años!” (risas) ¡Y tenía razón! Después me dijo, “escuchame, tenés la reputación de los Dirty Strangers, porque básicamente vos sos los Dirty Strangers. ¿Porqué habrías de cambiarle el nombre? Siempre les funcionó. Te sugiero que la sigas llamando The Dirty Strangers”. Y yo accedí. A veces te hace feliz que exista gente que te digas cosas así, porque generalmente uno no se da cuenta. Uno piensa, “sí, tengo una nueva banda, la voy a llamar tal y tal…” Así que lo pusimos en marcha, y cuando se lo comenté a Keith, me preguntó, “¿querés que toque guitarra en el disco?” Y yo le contesté, “no, quiero encargarme yo de las guitarras”, pero le dije, “¿podés tocar algo de piano?” Y Keith me contestó, “claro, fuckin’ por supuesto!” Y es por eso que se llama “West 12 to Wittering”, porque cuando está en Inglaterra, Keith vive en Wittering, y yo llevé todo el equipo desde mi lugar aquí en el área W12 de Londres para grabar su parte, y es como que “acampamos” en su casa.

13..

Clayton, Proctor (hoy ex bajista del grupo) y Danny Fury

¿Lo grabaron en la casa de Keith?
Alan: Sí, en Redlands. Solamente su parte, la del piano, que fue grabada allí.

¿O sea que paraste en su casa exclusivamente para grabar la parte del piano que se usó en el álbum?
Alan: Bueno, en verdad paré en su casa en muchas oportunidades.

Wittering es una zona muy hermosa.
Alan:  Sí, encantadora. Tanto me resulta así que, si alguna vez me mudara de Londres, ese es el lugar donde me iría a vivir.

Pequeño mundo. Justamente hace días fui a ver a Ian Hunter en Shepherd’s Bush, y de casualidad, me puse a hablar con un matrimonio que vive allí.
Alan:¡Ian Hunter? ¿Tocó en Shepherd’s Bush?

Desde ya, fue hace 3 días. Jamás tocó en Sudamérica, y sería muy raro que alguna vez lo haga, así que no podía perdérmelo. Y con Graham Parker de telonero.
Alan:
¡Oh, amo a Graham Parker!
Danny: ¿Acaso salió el aviso en algún lugar?
Alan: Si el show está sold-out, no lo publicitan.

Perdón, ¡ahora me hacen sentir culpa!
Alan: ¡No sabía que iba a tocar en Londres!
Danny: Si te fijás en internet, generalmente aparece ahí.
Alan: En general aparece un aviso en el diario Evening Standard, o en la revista Time-Out.
Danny: Antes uno podía ver los avisos en el Melody Maker. Todos los anuncios de shows aparecían ahí.
Alan: Time-Out, para mí, habiendo tenido una banda, era el lugar donde aparecían todos los avisos, y ahora sólo están los que fueron seleccionados.

SUCIOS., EXTRAÑOS Y CONCEPTUALES
¿Qué me podés decir sobre “Crime And A Woman”, el disco más reciente de los Dirtys? Sé que se trata de un álbum conceptual.
Alan: Es una historia narrada desde el principio hasta el final, si es que querés que sea una historia. Si querés que sea una colección de canciones de rock´n´roll, es una colección de canciones de rock´n´roll. Pero hay toda una historia dentro del disco, que probablemente resulte para mi propio beneficio, más que el de cualquier otra persona.

14..Sí, cuando el otro día te pregunté por qué Keith esta vez no estaba esta vez en el disco, me dijiste que es un álbum que quisiste resultara más personal, y me explicaste que querías que sea “tu” álbum.
Alan: Sí. Porque lo que sucede es que, si bien es genial que Keith sea uno de tus mejores amigos, la parte mala es que, cada vez que tocás tu propio material, o que alguien va a verte tocar, permanentemente me hacen la misma pregunta: “¿Keith va a estar en el disco?”, o “¿Keith va a estar en el show?” Entiendo que la gente pregunte esas cosas, pero no es su banda. Es mi banda, que toca de vez en cuando, y se llama The Dirty Strangers. Y quiero que el grupo represente en vivo todo lo que grabamos.

Bueno, como sea, es otro disco que no deja de encantarme.
Alan: A mí también me encanta, porque suena genial. “Keith, “¿podrías venir y tocar en el disco?” Keith es genial, pero no toca en vivo con nosotros.

Siempre escribís solo. De hecho sos el único que escribe las canciones de los Dirtys.
Alan:
Y ahora que estuve tocando con Danny desde hace un tiempo…Danny escribe canciones, y sin dudas va a colaborar de aquí en adelante.

Pero básicamente todas las canciones del último disco son tuyas.
Alan: Sí, pero hay un par de canciones, como en el caso de “Running Slow” y “Are You Satisfied”, que fueron co-escritas con Alistair…Pero Alistair murió hace 10 años. Fue un gran compañero. Y después está “One Good Reason”, que escribí junto a Tam Nightingale, y además Scotty co-escribió “Short & Sweet”. Pero en verdad, sí, fue mi álbum.

¿Qué cosas te inspiran a la hora de escribir canciones? ¿La vida cotidiana?
Alan: Definitivamente, la vida diaria. Si tengo una pausa, o un momento de calma, al igual que la mayoría de la gente, soy mejor escribiendo cuando estoy entre la espada y la pared. Cuando estoy cómodo, cuando todo funciona bien, me resulta muy difícil escribir canciones, porque hay paz en mi vida. ¿No creés, que es así, Danny? ¿Que se escriben mejores canciones cuando se está alborotado?
Danny: Sí, por supuesto.

Si no fuera así, no existirían los músicos ni las canciones de blues.
Alan:
Sí, exactamente. Los momentos difíciles son los que te llevan a escarbar profundo.

Y supongo que lo mismo le sucede a los escritores.
Alan: Sí. Bueno, ¿cuántos escritores y comediantes torturados conocemos? Gente que es maníaca-depresiva, y que hacen hermosos trabajos.
Danny: Y se enfocan en su desorden interior.

Es como que de alguna manera lográs exorcizar tus pesares. Resulta toda una terapia, finalmente.
Alan: Eso es definitivamente correcto. Si tengo algo muy fuerte dentro de mi cabeza, sin dudas voy a escribir una canción sobre eso.

15..

Los Dirtys hoy: Danny Fury, Alan Clayton, Cliff Wright y Scott Mulvey

Y, más allá de las letras, no es fácil encontrar bandas cono los Dirty Strangers hoy en día, con toda esa cosa blusera y de rock´n´roll badass, con un filo de punk rock. Y ahora, ¡bienvenido Danny y la sangre nueva en el grupo!
Alan: ¡Así es!

MAYBE IT´S BECAUSE I´M A LONDONER
¿Qué piensan de la escena musical actual londinense?
Alan: ¿Puedo ser totalmente honesto con vos? La escena musical me importa un carajo, solo me importan los Dirty Strangers. Cuando estás en una banda de rock and roll, no te pueden importar los demás. Realmente, porque fuckin’ amás el rock and roll. ¿Lo ves así, Danny?
Danny: Sí, es como que estás atrapado en tu propia cosa. Pero si es que tal vez puedo responder a esa pregunta, de todas formas tengo una pequeña impresión al respecto, ya que aún estoy algo interesado en lo que sucede. Una saca nuevo material en ese contexto, y si querés que el mundo lo conozca, tenés que ponerte a trabajar. De ahí es que viene mi interés. Es realmente como dijo Alan, es como si fuera un cliente limitado. Pero creo que existe una gran falta de personalidades, una falta de expresión auténtica. Pareciera que todo el mundo copiara algo que ya había sido hecho antes.

Bueno, eso sucede porque mayormente lo hacen porque sólo están interesados en ganar dinero.
Alan: Sí, sí…
Danny: Es verdad que se hace música por dinero, pero no hay mucha música que realmente te alcance y te toque de cerca, quiero decir, algo que represente una expresión genuina de personalidad.
Alan: Además, todavía sigo descubriendo música de los ’50, hay toda una estructura musical de esos años.
Danny: Existe tanta música…
Alan: Me gustaría saber si eso de la música en sí sigue sucediendo con los más jóvenes. Yo no soy quién para comentar sobre lo que les gusta a los quinceañeros, porque no tengo 15 años. ¿De acuerdo? Pero sé lo que hago a mi edad. Y hago rock’n’roll. Veo que muchas bandas se comprometen, pero nosotros nunca nos compremetemos, sólo tocamos lo que tocamos. A lo largo de mi carrera, siempre me fijé en las modas, después me olvidé de eso, y más tarde le presté atención a la moda nuevamente. Uno simplemente hace lo que hace.

Es exactamente como lo dijiste, siempre se trata de mirar al pasado, porque hay tanta música buena ahí…
Alan: Yo escucho mucha radio, por lo que no me cierro al mundo exterior. Todavía hay gente que escribe grandes canciones. Y soy muy protector con el rock’n’roll, mientras hay bandas que juegan con él.
16..Como si sólo fuera una palabra suelta…
Alan:
Sí, y vivo mi vida para eso. Y sé que lo vengo haciendo desde hace mucho tiempo.

Entonces, si es que puedo preguntártelo, ¿de qué vivís fuera de los Dirty Strangers?
Alan: ¡Soy el mayordomo de Danny! (se ríe fuertemente)

Bueno, es que me resultaba curioso saberlo…
Alan:
Él es de Suiza, entonces tiene mucho dinero… (risas)

Sin dudas, Suiza está llena de millonarios.
Alan:
¡Claro que los hay! (risas) Y nosotros somos sus empleados.
Danny: Debería pedirle que se cambie el nombre por el de James, o algo así… (risas)

BOB & MARLEY & ALAN & JOHNNY
Alan, recuerdo haber leído una historia tuya junto a Bob Marley que me resultó muy divertida…
Alan:
¡Con mucho gusto! Cuando trabajaba para Jimmy Callaghan, a fines de los ‘70, una vez estábamos trabajando en el Crystal Palace’s Bowl, que era un lugar abierto para shows en el sur de Londres, y en aquel momento el área de backstage no tenía camarines. En su lugar se usaban carpas grandes. Y mi trabajo consistía en cuidar la carpa en la que estaba Bob Marley. Big Joe también estaba ahí. Y lo que ocurrió fue que, en esa época, lo de la Seguridad no era como es ahora. La zona del backstage tenía vallas muy bajas alrededor del lugar, y no había mucha Seguridad, y parecía ser que todos los jamaiquinos que habían ido al show pensaban que tenían el derecho de conocer a Marley. Entonces lo que hacían era saltar esas vallas, tratando de meterse en su carpa, y yo era el único que estaba ahí para pararlos.

18..Bob Marley era realmente “la gran cosa” en aquellos años…
Alan: ¡Claro que lo era! La “gran cosa” para los jamaiquinos. Era su hombre espiritual, y demás. Y la gente que intentaba meterse en su carpa, no le gustaba que yo los parara, si bien ése era mi trabajo, y lo que sucedió es que siempre había conmoción. Y de repente alguien me tocó el hombre y me dijo, “vení, entrá”, y me metió en la carpa de Bob Marley. Marley estaba sentado sobre un amplificador tocando la guitarra, y de repente se puso a liar un porro enorme. Y mientras Bob seguía tocando la guitarra, ¡me hicieron fumar y me drogaron, para calmarme! (risas) Estuve ahí unos 20 o 25 minutos. Y recién me enviaron de vuelta afuera una vez que me calmé.

¡20 minutos con Bob Marley! No es una historia muy común…
Alan:
¡Sí!

¿Te gustaba la música jamaiquina en ese momento?
Alan:
Sabés, cuando era joven, mi primera música fue el ska. Johnny, mi padre, era un “teddy boy”, por lo que amaba el rock and roll. Él es cantante, hice un álbum con él.

Sí, leí algo sobre eso.
Alan: Y Keith toca en el álbum, y Bobby Keys también. Ese es el disco de mi papá, Johnny Clayton.

¿El disco fue ya fue editado? ¿ O se trata de una grabación privada?
Alan:
No, aún no, pero ya va a editarse. Brian James, Keith Richards, Bobby Keys, Jim Jones (de la Jim Jones Revue) y Tyla, de los Dogs D’Amour. Todos tocando con mi padre.

19..¿Todas sesiones de estudio?
Alan: Sí. Ése va a ser el próximo disco que se edite, el de mi padre. El de John Sinclair ya había sido editado a través de otro sello, y de hecho también vamos a grabar otro álbum con los Dirty Strangers. Pero antes que todo eso vamos a reeditar el primer disco de la banda, “The Dirty Strangers”, pero con nuevo material, inéditos, etc. Supongo que el disco de mi papá va a ser lanzado al mismo tiempo. Hay gente grandiosa en el disco.

Es verdad, es una gran formación. ¿Va a incluir nuevas canciones o son todos covers?
Alan:
No, son todas canciones de Dean Martin, y de Frank Sinatra. Y la banda básica en el disco es Mallet en batería, Dave Tregunna en bajo, Scott Mulvey de los Dirtys en piano, y yo tocando acústica, y después están los guitarristas y los saxofonistas invitados.

¿Tienen la idea de salir a hacer shows en otros países, o son más una banda local que suele tocar en Londres, o en otras ciudades inglesas?
Alan: ¡Queremos tocar en todas partes! Ya tocamos en Europa, y ahora, con Danny en la banda, iniciamos una nueva etapa. Necesitábamos realmente que nos maneje alguien que esté más al nivel de la tierra, y mi hijo Paul está haciendo todo eso.

Se lo ve muy entusiasta.
Alan: Lo es, ¡es el hijo de su padre! Entonces, sí, queremos tocar en donde sea.

Como músico, ¿existe alguien con quien te hubiera gustado grabar o tocar?
Danny:
En verdad quería tocar conmigo… (risas)
Alan: ¡Oh, mis sueños finalmente se hicieron realidad! Te lo digo así, si no fuera con Danny (risas) sería con alguien como Otis Redding, mi cantante favorito de todos los tiempos. Sí, es mi cantante favorito. Fin de la historia.

Sos un “soul man”.
Alan: Sí, pero mi papá era un “teddy boy”, así que soy una mezcla extraña.

Es todo lo mismo, es música maravillosa, después de todo, ya sea soul, rock and roll, rhythm and blues…¡Todos esos grandes músicos negros!
Alan: No pueden hablar como yo, ¡pero yo sí puedo hablar como ellos! ¡Jajaja!
Danny: Lo sienten en el corazón, digo, tienen ese sentimiento. Y encima de todo, Alan tiene una gran voz.
Alan: ¡Gracias! Deberíamos parar aquí… (risas)

20..y

El autor de esta nota junto a los protagonistas de la misma: el negro es el nuevo negro

RECUERDOS DEL FUTURO
Es tal como dijiste, se trata mayormente de volver al pasado, que es cuando se hizo la mejor música. Justamente ayer estaba escuchando mi disco en vivo favorito de todos los tiempos, el de Jerry Lee Lewis en vivo en el Star Club de Hamburgo en 1964, que vendría a ser…¡el disco más salvaje que alguna vez se grabó! Eso sí que es heavy metal. Alguien incluso lo describió como “no un álbum, sino una escena del crimen”
Alan:
¡Sí! Te voy a contar una historia muy divertida que Ronnie Wood me contó, de cuando estuvo de gira con Jerry Lee. Estaban los dos caminando juntos en el lobby de un hotel, y apareció una mujer, que abrazó a Jerry, diciéndole “Jerry, olés maravillosamente, ¿qué te pusiste?” Y él le contestó, “lo que pasa es que se me paró, honey. ¡No sabía que podías olerlo desde ahí!”
Danny: ¡Es increíble!
Alan: ¡Esa es genial! ¿O no?

Me encantan las historias así. ¿Alguna más que quieras contarme?
Alan:
¿Querés saber cómo es que escribí la canción “She´s A Real Boticelli”?

21..Me encantaría saberlo. Siempre me pregunté qué es eso de ser “una Boticelli auténtica”…
Alan:
Bueno, te voy a decir cómo ocurrieron las cosas. Yo estaba en Redlands, y estábamos con Keith en la cocina de la casa, cocinando. Yo estaba pelando papas, y Keith preparaba la carne. En Inglaterra, cuando sos chico, es muy común que leas una colección de libros llamada “Just William” El personaje principal de las historias es un chico de 13 años, que vive en el campo con sus padres y una hermana, y que siempre está teniendo aventuras. Cualquier persona que sea de nacionalidad inglesa conoce esos libros. Supongo que cada país tendrá los suyos. Y este chico forma parte de un gang llamado The Outlaws (Los Bandidos) que tienen una banda rival. Y están todos esos personajes que pasan por el lugar donde vive. Músicos, vagabundos, viajeros…Y todos esos libros fueron escritos por una mujer, Richmal Compton. Y yo me pasé toda mi infancia creyendo que los había escrito un tipo. O sea que esta mujer escribió tosas esas aventuras fantásticas desde la perspectiva de un chico. Y nos dimos cuenta que tanto a Keith como a mí nos encantaban, que habíamos tenido un amor mutuo por esas historias a medida que íbamos creciendo. Y cuando la oficina de los Stones se enteró de nuestro amor por esos libros, nos los enviaron en formato CD, y solíamos escucharlos cuando nos poníamos a cocinar. Y uno empezaba con la frase “she´s a real Boticelli!”, pero en verdad lo que está diciendo es “she´s got a real bottle of cherry” (“tiene una botella real de cherry”) Lo habíamos entendido mal. Miré a Keith y me dijo “parece un fuckin´ título de una canción de Chuck Berry, ¿o no?” Así que viene de ahí, de cuando cocinábamos, del CD del libro. Entonces nos robamos la primera estrofa, y escribimos la canción “She’s a Real Boticelli”

¡Gran anécdota! Y agreguemos que su nombre nació en Redlands, al igual que la historia del jardinero, que se usó para el título de “Jumpin´Jack Flash”. Ya conocés la historia…
Alan:
¡Así es!

OK, saben que podríamos quedarnos hablando horas, pero creo que deberíamos salir para el show de esta noche, y no quiero ser el culpable de que lleguen tarde. ¡Muchísimas gracias!
Danny:
¡Ya mismo!
Alan:
¡Muchas gracias a vos! Y no olvides tu bolso.

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CON LEANDRO DONOZO, DIRECTOR DE LA EDITORIAL GOURMET MUSICAL: “HAGO LIBROS QUE QUIERO LEER”

Estándar

“Querramos o no, la música es una compañía constante a lo largo de nuestras vidas. Aún desde antes de nacer, todo lo que escuchamos, cómo, con quiénes y cuándo la escuchamos, nos moldea y nos define de mil maneras. Nuestras formas de pensar, de ser, de relacionarnos, de entender, percibir y estar en el mundo están demasiado influenciadas por los sonidos que nos rodean como para ignorarlos o tratarlos con ingenuidad. Los libros de Gourmet Musical Ediciones quieren ser una herramienta para estar más conscientes de la importancia de la música y los sonidos, a partir de la producción y divulgación de textos que aporten nuevos conocimientos sobre su historia, presente y futuro desde los más diversos puntos de vista. Un posible camino intelectual para estimular los sentidos, el placer, la pasión.”

El texto que corona el catálogo del emprendimiento que una vez puso en marcha no permite dejar detalle librado al azar. Leandro Donozo, que comenzó recopilando libros y revistas del género para su propia información, terminó logrando de manera no deliberada lo que nadie había hecho en la historia argentina: fundar una editorial exclusivamente dedicada a libros musicales. Con más de 1 década de existencia, Gourmet Musical lleva publicados hasta el momento más de cuarenta títulos, a los que ahora se agregan algunos más, que verán la luz en el transcurso del corriente año. MADHOUSE estuvo charlando con el factótum del proyecto para repasar el pasado, presente y futuro de la primera editorial en su tipo en el país.

Gourmet Musical es un emprendimiento absolutamente unipersonal. ¿Qué es lo que hace que una persona se vuelque a juntar revistas, libros y textos varios de música, para acabar formando un archivo? ¿El proyecto editorial estaba contemplado desde le vamos, o empezó como el de un coleccionista que terminó derivando en eso?
En verdad nunca fui coleccionista, no me considero así. Como muchos de lo que estamos en esto, empecé a escuchar música de chico, y también tocaba y estudiaba guitarra. Al terminar el secundario me puse a hacer la carrera de Artes Musicales en la UBA, que es como una especie de carrera de Musicología, y paralelamente, de casualidad, empecé a trabajar en periodismo en Editorial Magendra. En Pelo, Generación X, y todas esas revistas que editaban. Y entonces pasé de leer esas revistas a escribir en ellas. Siempre había sido de interesarme mucho en la información, de puro melómano. En las tapas de los discos, en los sobres, preguntarme tal y cuál cosa… esos detalles a los que mucha gente no suele darle bolilla. Me interesaba todo eso que rodeaba la música. Era de leer muchos libros sobre música, biografías, revistas…En la época de la secundaria me compraba todas las revistas.

Y entonces se trató de ponerse a relacionar todo eso.
Claro. Yo leía Pelo, Rock and Pop, CantaRock, El Musiquero y otras revistas más fugaces que se editaban en esa época, y  a través de la guitarra también comencé a interesarme en otros tipo de música, entonces leía revistas de jazz, de acá y de afuera. Esto fue a mediados de los 80, cuando ya había muchas cosas importadas. Compraba muchos discos, sobre todo de blues, y traje muchos de afuera. Es más, la primera nota que escribí para un medio fue sobre blues. Entonces yo compraba y guardaba todas esas revistas porque me gustaba leer, y así poder tener todos esos datos. Por eso me pareció genial cuando encontré esa carrera en Filosofía y Letras, que coincidía mucho con todo eso que me interesaba. Y mientras cursaba el CBC produje un programa de radio sobre música clásica que hacía la DAIA en Radio Jai, porque tenían un ciclo de conciertos en el Teatro Colón, y el programa los promocionaba.

2EN EL PRINCIPIO FUE EL DICCIONARIO
¿No tenías ninguna idea deliberada respecto a lo que luego se convirtió en el proyecto de la editorial? ¿Las archivabas solamente para tu propio placer y cultura?
Ni siquiera consideraba archivarlas, simplemente las guardaba.

Desde ya, todo esto ocurría pre-internet, y la única manera que teníamos de guardar información era comprando material.
Avanzada la carrera, y en momentos que ya había llegado la internet, yo me movía mucho con listas de correo, y entonces de casualidad me llega una propuesta de actualizar un artículo sobre bibliotecas para la enciclopedia New Grove Dictionary of Music, que viene a ser la enciclopedia más grande internacional de música. La última edición se había lanzado en 1980 y entonces estaban haciendo la nueva, que iba a salir en 2000. Es una enciclopedia que, si bien es principalmente de música clásica, también incluye otros estilos populares y de todos los países. El artículo de bibliotecas incluía un listado larguísimo de bibliotecas especializadas en música de todo el mundo, incluyendo Argentina, que era larguísimo, como de cien páginas. Bibliotecas que incluyeran, sobre todo, fuentes primarias, como manuscritos o partituras. Material de interés para los investigadores musicales. Colecciones específicas, el archivo de un compositor, discotecas…ese tipo de cosas. Ellos buscaban gente que vaya a las bibliotecas, y con eso hacían el artículo. Se encontraron con que nadie les contestaba, y entonces me contactaron a través de una lista de discusión y me propusieron actualizar ese artículo. Y a raíz de eso me piden también actualizar el artículo sobre revistas de música de todo el mundo, que también era muy largo, como de 200 páginas. El de Argentina mencionaba treinta y pico de revistas, por lo que estaba muy desactualizado. Y había muy pocos datos. El nombre de la revista, en qué fechas se editó, una descripción muy breve y la periodicidad en que se editaban. Paralelamente yo venía haciendo un trabajo para la facultad, que era relevar la biografía que había sobre música argentina. La primera etapa de cualquier trabajo de investigación es ver primero qué es lo que se hizo antes, pero no había ningún tipo de fuente para saber qué es lo que había. Pero nadie tenía mucha idea. Mi respuesta automática fue “bueno, debe haber tanto, que no se podrá hacer”. Entonces empecé a ir a bibliotecas para compilar material sobre lo que yo estaba trabajando, que era música popular. Y comencé a darme cuenta de que no había tanto. Y después tuve la sensación de que segmentar entre música popular y académica no tenía mucho sentido. Y me di cuenta que esa limitación era conceptual, que para entender la música popular, como ser el rock en Argentina en los 60, tenías que entender otras cosas que estaban pasando. Tenés que entender que había un Instituto Di Tella y…

El contexto.
Ni siquiera el contexto, si bien había un contexto mayor político o cultural. Pero había un contexto musical que tenía una relación directa. Digo, Manal tocaba en el Di Tella, y por allí también pasaban los tipos que hacían música electroacústica. Y me parecía que mirar solamente al rock, como algo único, me impedía ver otras cosas que terminaban viéndose mejor, o de otra manera, en un contexto más grande. Entonces me puse a hacer el relevamiento sobre libros de música editados en Argentina, de todo tipo. Música clásica, tango, bailanta, rock, lo que fuere. Y ahí empecé a hacer algo que, años después, terminó convirtiéndose en el primer libro de la editorial.

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Todo esto sucedió a raíz de lo que te habían encargado para la enciclopedia.
Fue algo simultáneo, porque de hecho yo ya andaba circulando por las bibliotecas, ya estaba relevando eso, y ahí fue cuando me llegó el encargo de la misma gente para hacer otro artículo, que fue el de revistas.


¿De qué constó ese trabajo?

Se trataba de hacer una lista de títulos de revistas de música de Argentina, con fechas. Cuando me llega ese encargo, yo me dije “esto se lo tengo que pasar a alguien que sepa más que yo”, pero qué pasaba: como yo ya venía relevando toda la parte de bibliografía sobre música argentina, sabía que no existía ningún libro que pudiera resolver el tema de las revistas o que incluyera un listado de títulos. Eran todas cosas muy parciales, muy viejas y desactualizadas. Entonces me dije, “esto no lo hizo nadie, lo voy a hacer yo”. Y aparte siempre me había interesado el tema de las revistas, ya sea por haberlas leído, o por escribir en ellas. Pero al empezar me encontré con otras dificultades, que son las que hablábamos antes. No había colecciones completas de revistas en ningún lado. Uno iba a las bibliotecas y, por supuesto, no había revistas de rock. Pero tampoco había colecciones completas de revistas de música clásica, de jazz, o de tango. No había nada de nada.

¿Tampoco en la Biblioteca Nacional?
Ni en la Biblioteca Nacional, ni en la del Congreso, ni en ninguna otra. Fui a todas las que pude. Incluso tampoco en bibliotecas especializadas en música. Había, y sigue habiendo, muy poco. En principio, con saber que existía tal revista, al menos ya tenía un dato. Pero ellos me pedían datos que no eran tan sencillos, como el de saber entre qué años fue editada la revista. Uno podía saber cuándo había comenzado a editarse, pero no hasta cuándo había sido editada. Entonces empecé a armarme unas planillas anotando cada número de cada revista que encontraba, y dónde la encontraba. Algunas las tenía yo, otras las iba comprando en casas de revistas usadas, otras eran de coleccionistas, de bibliotecas… ¡Eran unas tablas enormes! Entonces, cuando llegó el momento de cerrar el informe, algunas tenían fechas confirmadas, pero otras eran tentativas.

En definitiva, hiciste un trabajo que hasta ese momento era completamente inexistente en el país.
Sí, y tuve que hacerlo yo.

Lo cual resulta curioso habiendo gente de diversas áreas culturales que podrían haberlo hecho mucho antes, o con el paso de los años.
Sí había de otras revistas literarias, pero en cuanto a música, nadie jamás se había dedicado mucho. Nunca se la consideró una fuente de información, en es sentido siempre fue algo menos valorado.

Es verdad, siempre fue como la oveja negra de la familia.
Tal cual. Entonces, durante el tiempo en que estuve haciendo los dos relevamientos de las listas de revistas, me di cuenta que tenía una colección. Porque tenía las revistas que había comprado, las que yo había trabajado de adolescente, y las que había conseguido para ese relevamiento. Y cuando vi todo ese montón de revistas, me di cuenta que había que ampliar ese trabajo, si bien nunca lo tomé como una colección.

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CAPITULO UNO
¿Tenías una fecha límite de entrega pararendir lo que te habían encargado?
Se trató de hacer todo lo que podía hacer hasta esa fecha. Pero después me entusiasmé y seguí.  Ya tenía la idea de hacer un libro con el relevamiento de bibliografía, y en un momento me di cuenta de que eso podía resultar una herramienta que le podía servir a otros. Lo estuvo por editar una universidad norteamericana, que al final nunca supe qué pasó. Entonces continué con eso, y en el medio surgió lo de las revistas, y me dije “bueno, aquí también hay otro libro”. Entretanto trabajé en un proyecto que fue el de desarrollar junto a Ricardo Salton un centro de documentación musical para el Gobierno de la Ciudad, con la idea de que tuviera un centro de investigación de música, y el de documentación con revistas, libros y partituras. Y entonces, como veía que el libro no salía, decidí editarlo yo. Y así fue como comenzó la editorial, con el libro que escribí yo, el “Diccionario Bibliográfico de la Música Argentina”, en el 2006.

Y ese fue el primer libro editado por Gourmet Musical. Y a partir de entonces decidiste crear tu propia editorial.
Sí. En el medio de todo eso, en 1999, me fui a vivir un año a Londres, para trabajar en ese diccionario, y cuando volví ya no pude conseguir trabajo de periodista. Fue en plena crisis del 2001. Pero antes del centro de documentación que te comenté, yo había armado un sitio web que se llamaba Gourmet Musical, que era una mezcla de base de datos con sitio de venta de publicaciones. Fue un momento en el que empezaron a aparecer muchas publicaciones independientes, pero que no tenían mucha distribución, sobre todo de discos. Entonces me pregunté, “¿qué pasaría si hacemos un sitio web que permita vender esos discos que no se veían tanto en las disquerías, de distintos géneros de música latinoamericana?”. Yo tenía una base de datos muy completa, en donde de cada disco tenías cada tema, cuál era su autor, quién tocaba qué instrumento en cada canción, etc. También había una base de datos sobre libros y revistas. La idea era juntar ahí toda la información de ese material disperso que existía. Pero en 2002 o 2003 se hizo medio insostenible trabajar así. El correo era un desastre, la inflación, no había catálogos… Y de a poco fui abandonando ese sitio web, porque no lo  podía mantener. Y entonces el sitio web terminó transformándose en la editorial Gourmet Musical Ediciones.

Siempre me pareció un nombre muy preciso.
Había varias cosas que me interesaban, pero Gourmet Musical son dos palabras que se entienden en cualquier idioma. Y tiene una cosa que es, ligado a esta cuestión de no definirse por géneros musicales, más allá de que nunca creí en eso de “la buena y la mala música”… lo de “Gourmet Musical” me permitía hacer una analogía con lo del gourmet gastronómico. Que es aquel tipo que no le da lo mismo comer cualquier cosa, que le interesa saber de dónde viene ese producto, cómo se cocina, las variedades…

¿Una connotación más de exclusividad?
No por ese lado, sino por saber qué es lo que uno está consumiendo, digamos. Uno puede comer cualquier basura y decir “ah no, prefiero esta marca a la otra”, o “cocinado así o cocinado asá”.  Y esa analogía, entonces, también me permitía explicar que yo no vendía cualquier música, aunque la vendiera de diferentes tipos. No era un sitio exclusivamente de rock, de jazz o de tango, pero al mismo tiempo no lo era sobre cualquier tipo de rock, jazz, tango, o folklore. Insisto, nunca lo entendí en términos de colección, para mí es una herramienta. La colección está más asociada con algo lúdico, si se quiere. Con el tiempo pasaría a ser una herramienta, ya fuere para las investigaciones de aquel momento, o las que ahora están en curso con los libros.

MÚSICA DE LA A A LA Z
Entonces, una cosa llevó a la otra, y finalmente el sitio web no sólo terminó volviéndose en una editorial con la cual ibas a editar un primer libro, sino que además era el tuyo.
Sí, la idea fue la de sacar mi libro, y después empezar a editar otros títulos que valía la pena que existieran, y que no había. Porque además mi libro se transformó en una especie de estudio de mercado imposible de encargarle a alguien, porque yo sabía exactamente sobre qué temas había libros, y sobre cuáles no. Sobre qué temas había libros que se conseguían, y al mismo tiempo conocía mucha gente que trabajaba en temas interesantes, pero que no tenían el acceso a publicar libros. Entonces conocía lo que existía sobre libros de música argentina de todo tipo, de una manera que nadie sabía. Y eso me indicaba qué proponer editar que fuera distinto a lo que ya existía. Lo de mi libro me sirvió de base para comenzar a armar el catálogo de la editorial.

¿Cómo hiciste para llevar a cabo semejante trabajo en tu primer libro?
Lo que hice fue revistar cincuenta y pico de diccionarios y enciclopedias de acá y de afuera sobre cualquier género musical, desde los veinte tomos del diccionario Grove, más la edición siguiente, que fueron veintinueve, más los diccionarios argentinos de jazz, de tango, de rock, de instrumentos, de alguna ciudad… Cosas muy puntuales, relevando todas las entradas que había sobre músicos y música argentina. Entonces, por ejemplo, si vos buscás “Troilo”, te dice en qué diccionarios salió un artículo sobre Troilo, en qué página, y quién lo escribió. O un artículo sobre el arpa en Argentina. ¿Dónde hay? Esos 52 diccionarios que mencioné no están juntos en ningún lugar, no hay ninguna biblioteca que los reúna en su totalidad. Y de esa manera, con una sola búsqueda te ahorrabas el buscar el dato en otros lugares. Corrigiendo datos que estaban mal, actualizando otros que ya eran viejos… Tardé como diez años en hacerlo.

Fue un laburo de hormiga.
Así es, un laburo de hormiga. Es más, yo empecé a trabajar en la editorial en febrero de 2005 y el primer libro, que fue éste, salió en agosto de 2006. Y todo ese tiempo que pasó se trató de terminarlo, armarlo, pensar la colección, el diseño, cómo armar la editorial, que es algo que aprendí mientras lo hacía.

“HAGO LIBROS QUE QUIERO LEER. Y ME TOMO TODO EL TIEMPO NECESARIO PARA QUE SALGAN BIEN. YO LA LLAMO LA EDITORIAL RENÉ LAVAND: ¡NO SE PUEDE HACER MÁS LENTO!” – LEANDRO DONOZO

¿Habías tenido la idea de la editorial desde un primer momento, o fue algo que surgió a partir del lanzamiento de tu libro?
Es algo que estaba previsto desde el principio, nunca lo saqué con la intención de editar un solo libro. Al editarlo, ya había decidido que iba a ser una editorial especializada en libros de música, por lo tanto ya estaba encargando otros títulos.

¿Qué fue lo que te llevó a convencerte que un proyecto así podía convertirse en algo redituable?
¡Lo sé, fue una pelotudez! (Risas) Ésta es la primera editorial dedicada exclusivamente a libros de música. No existía otra.

Es verdad, la primera de la historia en el país.
Sí, cosa que sé perfectamente porque me había leído todos los libros que había. Digo, había otras editoriales que habían editado muchos libros de música, como Corregidor, pero también habían sacado cosas de otros estilos. Gourmet Musical es la primera editorial argentina en la historia dedicada exclusivamente a libros musicales, más allá de otras como Ricordi, que básicamente editan partituras. Me interesaba mucho la circulación del conocimiento sobre música, porque veía que había muchas cosas muy interesantes que quedaban circunscriptas a un ámbito académico muy cerrado, o que en el periodismo más comercial se trabajaba con muchas limitaciones y no se profundizaba en muchos temas, entonces esos temas quedaban afuera. Eran notas de 2 ó 3 páginas, con las que no llegás a profundizar en nada. Yo estaba a medio camino entre el periodismo, las revistas que estaban en los kioscos, las de musicología, la universidad, las bibliotecas… En esa especie de intersección de muchas cosas. Y veía que ninguno de esos ámbitos me terminaba de cerrar. Y estos libros eran una forma de mezclar todo ese tipo de cosas, de trabajar con el rigor de la universidad, con la extensión de un libro –que tiene más profundidad–, trabajar el lenguaje y las formas de contar los resultados, que es algo más propio del periodismo, y básicamente hacerlo sobre temas de los cuáles no había libros, o no existía material disponible.

Pudiste nuclear todas esas actividades periféricas en una.
Y aparte me di cuenta de que con ese proyecto vinculaba muchas cosas que había hecho a lo largo del tiempo de manera más suelta. El periodismo, la investigación, lo de las bibliotecas, lo de las revistas, leer muchos libros, estar rodeado de discos y escucharlos, mirar los datos… Todo ese tipo de cosas confluían en la editorial, sin que yo lo hubiera planificado. Y saqué la cuenta de que si más o menos yo ahorraba una guita por mes, mientras me dedicaba a otras cosas, podía editar un libro cada tanto. Y con un subsidio del Gobierno de la Ciudad que salió en aquel momento, pude pagar parte de la impresión del primer libro. Después de terminarlo y sacarlo, pude pensar -ingenuamente- que eso podía funcionar económicamente.

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EL XUL SOLAR SALE PARA TODOS
OK, ya tenías el libro en la calle, y con eso el proyecto de la editorial encaminado. ¿Cómo fue que empezaste a ponerlo en marcha? ¿Te propusieron autores, o saliste a buscarlos?
Me pasó todo eso, fue a los tumbos. Los primeros libros fueron propuestas mías en las que hubo que convencer a los autores. Algunos llevaban veinte años trabajando en artículos. Pero después, no sé realmente cómo fue que circuló el dato, pero de repente tuve propuestas de ideas desde el principio. De hecho, el segundo libro de la editorial también tiene su historia.

Adelante, entonces…
Cuando fue el famoso diciembre de 2001, yo estaba todavía con el sitio web y recién venido de Londres, y aquí no se podía hacer nada. Todo mal. Gomas quemadas, piquetes, y yo tratando de vender discos por internet. Pasó ese verano, y en abril del año siguiente se cumplía un aniversario de la inauguración del sitio web. Y yo pensaba en hacer algún tipo de festejo, digo, antes que tirarme por la ventana. Entonces organicé un concurso de investigación musical. Conseguí un jurado de musicólogos de acá y de afuera que seleccionaran tres trabajos, tres artículos de investigación, a publicarse individualmente en tres revistas de musicología, con un premio de plata simbólico, que era algo así como 100 dólares, o 100 pesos, todavía. Llegaron un montón de propuestas, y dos de esos artículos se publicaron en las revistas, y hubo un tercero que jamás salió publicado en la revista que tenía que hacerlo… Pasaron como tres años, y entonces en 2005 le propuse a la autora que ampliara el proyecto para llevarlo a libro, que era un trabajo de investigación sobre música en la vida y obra de Xul Solar, y terminó siendo el segundo libro lanzado por la editorial. Y yo me preguntaba, “¿quién va a sacar un libro sobre la música en la vida y obra de Xul Solar?”

Precisamente, eso es uno de los puntos más interesantes de la editorial, que edita esas cosas.
Bueno, así fue como se dio. Lo saqué como si fuera una locura, y anduvo bastante bien, y tuvo mucha prensa. Viniendo del periodismo, yo tenía conciencia de qué había que hacer mucha prensa y promoción de los libros. Pero mismo el diccionario, que también era un libro raro, estuvo reseñado en La Nación, en Clarín, en Página 12, en la revista Genios, en Muy Interesante, en revistas académicas de Musicología nacionales y del exterior, de universidades, et., Un abanico muy amplio. Y así fue que saqué dos libros en 2 años, lo cual es muy poco.

Creo que no está nada mal tratándose de una editorial que recién comenzaba de abajo.
Claro, fue algo hecho sin nada. Y en el 2008 edité dos libros, uno que le había propuesto a un musicólogo llamado Omar García Brunelli, que es un especialista en Piazzolla, a quien le propuse hacer una compilación de artículos de investigación musicológica sobre él. Se habían hecho varios libros, pero ninguno que trabajara sobre la música de Piazzolla. Eran todos de historia, anécdotas, biografía…Y paralelamente saqué algo que también me resultó muy grato, que fue reeditar “Como Vino La Mano” de Miguel Grinberg, un libro que yo había leído de adolescente, y que estaba agotado desde el 92 o el 93. La verdad, contacté a Grinberg de puro caradura. Recuerdo que nos encontramos en un café en la semana que iba entre Navidad y Año Nuevo, ¿viste esas semanas que no pasa nada?…

Tu vida está regida por fechas claves…
(Risas) Sí, ¿viste esas semanas que no se puede hacer nada? Fue tipo un 27 de diciembre, esas fechas ridículas… Nunca supe cómo Miguel se arriesgó a publicar conmigo, con una editorial que llevaba nada más que dos libros publicados, y de los cuales uno lo había escrito yo mismo. Esto fue en navidad de 2007, y entonces se editó para la Feria del Libro del 2008, o sea, en mayo, junto al de Piazzolla. Fue una edición actualizada, le agregamos muchas cosas. Tiene algo así como el doble del material que tenía la edición original. Fotos inéditas, le agregué muchas notas al pie, notas de la época, más manifiestos… Es una edición recargada. Y así se fueron dando las cosas. Después de varios años, con 7 u 8 libros editados, empecé a trabajar con una distribuidora, que me permitió que los libros llegaran a todo el país.

¿El proyecto conseguía sustentarse por sí mismo?
No, al principio se trató de poner guita. También tuve algunos subsidios, gente que me ayudó, algunos autores que pagaron parte de las ediciones…Por eso es que tardé 1 año en editar el segundo libro. Fue todo pura inversión. Después de muchos años, y no me acuerdo cuántos, llegué a una situación en la cual podía editar nuevos libros con lo que producían las ventas de los anteriores, y sin tener que poner plata de mi bolsillo. Creo que recién ahora vivo de la editorial, después de 12 años. Pero también soy docente, y hago otras cosas. Pero recién ahora estoy casi dedicado exclusivamente a la editorial.

LA HISTORIA SIN FIN
11 años más tarde del comienzo de tu emprendimiento, ¿cuántos libros lleva Gourmet Musical editados?
Cuarenta, o cuarenta y uno.

Eso significa que prácticamente salieron cuatro por año.
Más o menos. También hubo algunos en que saqué seis o siete, sobre todo en los últimos años.

¿La editorial está abierta a todos los estilos de música?
Sí. Para mí el límite no es el estilo, sino el tratamiento de los libros, cómo se trabaja el tema. soy muy hinchapelotas con eso de dónde se saca la información. No me interesa que sean refritos, porque hoy en día ya existe mucha información. Una entrada de Wikipedia tiene diez veces más información de la que podías conseguir hace 20 años. Si vos pusiste en tu libro, no sé, “Troilo dijo tal cosa”, yo te voy a preguntar por dónde la dijo, o cómo te enteraste. “¿Te la dijo a vos?” “No, la dijo en un diario” “Aah, ¿en qué diario?”…

Dicen que dicen…
Exacto. Y entonces te voy a pedir que busques en qué diario salió, en qué día y en qué página. Si no hay forma de averiguarlo decí “suele decirse que Troilo habría dicho tal cosa…”. Un diario puede corregir un dato inexacto al día siguiente, pero no podés hacerlo con un libro. Entonces soy muy insistente con los datos, con la información, y con no repetir las cosas que alguien ya dijo, y que dijo éste, y que dijo el otro… Y aparte me interesa que los libros sean originales, que aporten algo nuevo a lo que ya había. Yo hago libros que quiero leer. Y me tomo todo el tiempo necesario para que salgan bien. Yo la llamo la Editorial René Lavand: “¡No se puede hacer más lento!” (Risas)

Los libros tienen además muy buenos diseños y artes de tapa. ¿Trabajás con algún ilustrador en particular?
Hace años que estoy trabajando con Santi Pozzi, que suele hacer pósters y serigrafías para bandas de rock.

Para terminar, ¿futuros títulos de libros que va a lanzar Gourmet Musical?
El próximo trabajo que estoy sacando es un libro homenaje a Miguel Grinberg, que cumple 80 años, y que entonces se va a llamar “80 Preguntas a Miguel Grinberg”, donde invitamos a ochenta personas distintas -desde músicos, gente de la ecología, de literatura- a que cada uno le haga una pregunta, que Miguel responde. También voy a editar un libro de Roque Di Pietro sobre Charly García, que es la historia de la carrera de Charly a través de sus recitales. Y además va a salir una reedición modificada de un libro sobre la obra poética de Ricky Espinosa, y una reedición de un libro de Oscar López Ruiz con anécdotas sobre Piazzolla. Esos son los más inmediatos, y se están editando en los próximos 2 o 3 meses.

¿Qué es lo que siente un editor cuando finalmente edita un nuevo libro?
Se siente como un aporte al conocimiento. Uno se pregunta, “¿cómo fue que lo terminamos?” “¿Cómo fue que nos dimos cuenta de que estaba listo, lo editamos, y ahora está acá?” Como si fuera un milagro.


LOS LIBROS DE GOURMET MUSICAL, COMENTADOS POR SU EDITOR

Diccionario bibliográfico de la música argentina y de la música en la Argentina
(Leandro Donozo, 2006)
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“Como explicaba en la entrevista, es una herramienta para quienes busquen información sobre la actividad musical en Argentina, con más de 21.000 citas bibliográficas”

Xul Solar, un músico visual. La música en su vida y obra (Cintia Cristiá, 2007. 2da. edición: 2011)
“Un libro muy peculiar que, como describe su título, aborda la influencia de la música en la obra pictórica de Xul Solar”

Estudios sobre la obra de Astor Piazzolla (Omar García Brunelli, 2008. 2da. edición: 2014)
“El autor, García Brunelli, presenta trabajos de diecisiete investigadores y musicólogos de cinco países (Argentina, España, Alemania, Japón y EE.UU.) que hablan sobre la obra de Piazzolla”

7Cómo vino la mano. Orígenes del rock argentino (Miguel Grinberg, 2008. 3ra. edición: 2014)
“La reedición del libro clásico de Grinberg, que se encontraba agotado desde principios de los 90”

Leopoldo Federico, el inefable bandoneón del tango (Jorge Dimov / Esther Echenbaum Jonisz, 2009)
“Son dos investigadores que entrevistaron a Federico hasta cansarse. Una biografía muy interesante, sobre todo con muchas entrevistas a él, y también a otros músicos de tango”


Proust músico (Jean-Jacques Nattiez, 2009)

“Escrito por un semiólogo musical franco-canadiense, un tipo muy importante. Acá llegó a haber seminarios sobre su obra. Nattiez ya lo había editado en francés, en inglés, en alemán, en muchos idiomas, pero quería lanzarlo en español”

“Guía de revistas de música de la Argentina (1829-2007) (Leandro Donozo, 2009)8
“Conseguí un subsidio para pagar parte de la impresión. Es un catálogo de revistas de música de Argentina, tal como lo indica su título, de todos los géneros musicales. Ahí detallo cada revista que encontré, quién escribió en cada una de ellas, y en qué archivo o biblioteca hallé cada número, por esa cuestión de que no hay colecciones completas en ningún lado. Hay 450 títulos de revistas”

Tito Francia y la música en Mendoza, de la radio al Nuevo Cancionero (María Inés García, 2009)
“Lo escribió una investigadora mendocina, a quien yo conocía del ámbito de los congresos de musicología. Ella había terminado su tesis sobre Tito Francia, un tipo no tan conocido por sí mismo, pero que era el guitarrista del grupo Nuevo Cancionero, que fue un grupo de renovación folklórica en los 60, de las cuales la más conocida es Mercedes Sosa y donde también estaba Tejada Gómez, etc. Y Tito Francia era el más músico de todos esos. Se habían escrito artículos sobre él, pero nunca un libro”

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Estudios sobre los estilos compositivos del tango (1920-1935) (Pablo Kohan, 2010)
“Escrito por un periodista y musicólogo que había sido maestro mío en la Facultad, uno de los primeros que se dedicó a estudiar el tango desde la musicología, desde cómo suena el tango. Sabía que tenía muchos artículos sueltos publicados en revistas, y entonces lo convencí de hacer un libro”

Música y modernidad en Buenos Aires (1920-1940) (Omar Corrado, 2010)
“Corrado es para mí uno de los mejores musicólogos de Latinoamérica y, si te descuidás, de más allá también. El libro es un ejemplo importantísimo de cómo hablar de música vinculándola con el contexto y con la historia cultural del momento. Un libro clave para entender la década del 20 desde lo musical”

10Discografía básica del tango 1905-2010. Su historia a través de las grabaciones (Omar García Brunelli, 2010)
“Ahí seguimos trabajando con García Brunelli, que había sido el autor del libro de Piazzolla. Y éste había sido un libro con la idea de que sea una fuente de referencia sobre discos de tango. El libro es como un diccionario breve, donde en lugar de biografías de los músicos, te explica las discografías. Por ej., uno busca ‘Troilo’, y entonces ahí están las épocas en que grabó, con qué orquestas, en qué sellos, qué se reeditó, cuáles reediciones suenan bien, cuáles no, cuáles con completas… desde principios de siglo hasta 2010. La edición también incluye un CD”

La obra musical de Carlos Guastavino. Circulación, recepción, mediaciones (Silvina Luz Mansilla, 2011)
“También escrito por una musicóloga, con la que yo había trabajado en la Facultad. Silvina tenía su tesis de doctorado sobre Guastavino, que es uno de los compositores argentinos más tocados en el mundo junto a Piazzolla y Ginastera, con un catálogo muy detallado. Guastavino tenía esa cosa muy interesante de combinar su extracción académica, pero haciendo cosas que se popularizaron. Por ejemplo, es el autor de ‘Se Equivocó la Paloma’, que la cantaron desde cantantes líricos, hasta Serrat, o canciones como ´Pueblito Mi Pueblo´, que cantó Mercedes Sosa, y otros folkloristas”

tapa-modernidad-OK2Historia del baile. De la milonga a la disco (Sergio Pujol, 2011)
“Es un libro que Pujol ya había publicado, pero la editorial anterior lo había descatalogado porque necesitaba cubrir un cierto número de ejemplares vendidos mayor al que necesitaba yo, por los que decidimos reeditarlo”

Cancionistas del Río de la Plata. Después del rock: una música popular para el siglo XXI (Martín Graziano, 2011)
“El autor me mandó un mail comentándome que tenía un libro sobre ‘cancionistas’. Yo no tenía idea de qué quiso decirme, para mí se refería a los cantantes de tango de la década del 20, como los estribillistas. Y él había delimitado un conjunto de lo que él llamaba ‘cancionistas del Río de la Plata’, que eran cantantes de esta generación, digamos, de entre 30 y 40 años, que hacían una propuesta que no era rock, que no era folklore, pero que estaba vinculada a la canción, con una preponderancia de cosas acústicas y mezclas de muchas tradiciones, como Lisandro Aristimuño, Gabo Ferro, Pablo Dacal, Martín Buscaglia, Tomi Lebrero, Ana Prada, etc.”

Tangos cultos. Kagel, J. J. Castro, Mastropiero y otros cruces musicales (Esteban Buch, 2012)
“Buch es un musicólogo argentino que vive en Francia y que había venido a dar un seminario de Doctorado en la UBA sobre tangos de compositores académicos, o sea, compositores clásicos que hicieron tango, como John Cage. El libro reúne artículos de análisis sobre eso”

Dar la nota. El rol de la prensa en la historia musical
argentina (1848-1943) (Silvina Luz Mansilla, 2012)12
“La misma autora del libro sobre Guastavino. Junto a ella y un grupo de compañeros de la universidad, teníamos un proyecto de investigación sobre revistas de música. Este libro presenta artículos de diferentes personas sobre diferentes casos donde una revista o publicación periódica se involucraba de alguna manera en la actividad. ¿Cómo es que una revista hace una encuesta para favorecer cierto tipo de música? Incluye revistas de mediados del siglo diecinueve a mediados del siglo veinte. Diarios, revistas, etc. Hay hasta revistas femeninas”

Pensar la música desde América Latina (Juan Pablo González, 2013)
“González es un musicólogo chileno que fue de los primeros activistas de estudios académicos sobre la música popular en Latinoamérica. Creador de la rama latinoamericana de la Sociedad Internacional de Estudios sobre Música PopularHay estudios de género, de canon, temas de vanguardia, etc., explicando todo eso, pero con ejemplos latinoamericanos, de pensadores y de música. Es como una puesta al día sobre qué es lo que se estudia académicamente sobre música, pero desde un punto de vista latinoamericano”

13Mito, ópera y vanguardias. La música en la obra de Lévi-Strauss (Jean-Jacques Nattiez, 2013)
“Lévi-Strauss decía ‘Que la música sea un lenguaje a la vez inteligible e intraducible hace de la música el misterio supremo de las ciencias del hombre, aquel contra el cual ellas colisionan y que custodia el secreto de su progreso. La música y la mitología son máquinas que suprimen el tiempo. Tal es así que mientras escuchamos música, accedemos a una especie de inmortalidad’. Nattiez explora las relaciones de la obra de Lévi-Strauss con la música de su propia cultura europea”

Analizar, interpretar, hacer música. De las Cantigas de Santa María a la organología (Melanie Plesch, 2014)
“Es un libro raro de artículos en homenaje a un musicólogo muy importante que fue uno de mis maestros en la Universidad, que es Gerardo Huseby. Él trabajaba mucho sobre la música medieval. Compilamos el libro junto a su esposa, que también es musicóloga, y con gente que lo conoció, con artículos sobre los temas que él trabajó”

14Charly en el país de las alegorías. Un viaje por las letras de Charly García (Mara Favoretto, 2014. 3ra edición: 2015)
“La autora es una investigadora argentina que viene del palo de las letras y que vive en Australia, y en este libro lo que hace es analizar todas las letras de Charly, desde Sui Géneris hasta el Colón, pero buscando la forma en que Charly usa la alegoría, esa forma de decir las cosas que no se pueden decir. El caso más famoso es el de ‘Canción de Alicia en el País’. Cómo a través de la metáfora uno puede decir una cosa que no se puede expresar literalmente, y sobre todo qué ocurre cuando sí podés decir cualquier cosa, digamos, en democracia. Cómo es que Charly reconfigura el uso de la alegoría de otra manera. Y tiene un análisis de toda la carrera de Charly desde ese punto, que es algo central. En este momento es el libro de la editorial que más vendió”

15Crócknicas de un tacvbo (Joselo Rangel, 2014)
“Joselo, fuera de ser integrante de Café Tacuba, escribe una columna en un diario de México todos los viernes. Una columna breve, de lo que sea. A veces escribe sobre estar de gira con el grupo, recomienda un disco que le gustó, o cuenta que fue a ver al médico, o que leyó tal cosa, y el libro es una selección de esos textos que escribe todas las semanas”

Estudios sobre la obra musical de Graciela Paraskevaídis (Omar Corrado, 2014)
“Graciela es una compositora y musicóloga argentino-uruguaya que lamentablemente falleció hace unos meses. Una compositora más bien experimental, de música académica, de la generación del Di Tella, de donde fue becaria. Junto a Omar Corrado compilamos artículos que analizaban varias de sus obras”

Vendiendo Inglaterra por una libra. Una historia social del rock progresivo16 británico. Tomo 1, transiciones de la psicodelia al prog (Norberto Cambiasso, 2014. 2da edición: 2015)
“Cambiasso es muy conocido por la revista Esculpiendo Milagros, y aquí hace una historia del rock progresivo inglés, pero social. Explicándolo desde su contexto socio-político y socio-económico. Es el primer tomo, de tres que van a salir. Y lo hace desde su propio punto de vista, que es absolutamente original”

Estudios sobre la obra de Carlos Vega (Enrique Cámara de Landa, 2015)
“Carlos Vega es como el padre de la Musicología en Argentina. Fue el tipo que en las décadas del 30 y del 40 se dedicó a viajar por el país y visitar las comunidades criollas e indígenas, y a recopilar los repertorios de música tradicional. Fue quien determinó la historia de las danzas, de dónde vino una zamba, cómo se baila, qué historia tiene, con qué se mezcló… Todavía hoy día todos los libros sobre danzas argentinas y coreografías se basan en sus trabajos. Vega también fue el primero que se dedicó a estudiar el tango y la música popular, y también trabajó sobre música medieval, folklórica, etc.”

17Cemento, el semillero del rock (1985-2004) (Nicolás Igarzábal, 2015. 3ra edición: 2016)
“Es el libro más conocido de la editorial, y también uno de los que más se vendieron. El autor hizo sesenta y pico de entrevistas con varios de los músicos que tocaron ahí, con muchas anécdotas e historias. Llegó a entrevistar mucho a Chabán en sus últimos meses de vida. De hecho Omar falleció un mes antes que saliera el libro”

Jazz argentino, la música “negra” del país “blanco” (Berenice Corti, 2015)
“La autora analiza la idea del jazz argentino, de cómo funciona una música que siempre se reconoció como negra en un país que siempre hizo todo lo posible por mostrarse blanco, negando su historia negra. Y se pregunta si es posible que el jazz local se diferencie del jazz de otros lugares”

Paul Walter Jacob y las músicas prohibidas durante el nazismo (Silvia Glocer / Robert Kelz, 2015)
“Jacob es un músico judío-alemán que emigra a Argentina durante la época del nazismo. Y aquí da una conferencia sobre lo que él llama ´músicas prohibidas´, denunciando qué es lo que pasa en Alemania con la música, haciéndolo en tiempo presente, explicando cómo llegó la censura a la música en aquel momento. Qué es lo que no se puede tocar, etc. Entonces Jacob da esa conferencia en Buenos Aires, que representa el grueso del libro, tras que encontramos una traducción que él había hecho de esa conferencia en castellano”

Letristas, la escritura que se canta (Alejandro Güerri / Federico Merea, 2015)18
“Está escrito por dos periodistas que entrevistaron a autores de varias letras de canciones para hablar sobre el oficio de componerlas, como Serrano de los Auténticos Decadentes, Dárgelos de los Babasónicos. Ale Sergi de Miranda, Dante Spinetta, Javier Martínez, Horacio Fontova, Pipo Cipolatti, el Paz Martínez, Lescano de Damas Gratis, Juan Carlos Denis de El Bohío (los de la cumbia santafesina), el payador José Curbelo, el folklorista Ramón Ayala… Tipos de distintos géneros y edades hablando sobre el oficio de componer letras de canciones”

Un mar de metales hirvientes. Crónicas de la resistencia musical en tiempos totalitarios (1975-1970) (Michel Grinberg, 2015)
“Es una recopilación de artículos que Miguel escribía en el diario La Opinión. Crónicas de conciertos, reseñas de discos, entrevistas, con mucho contenido de rock. Está la época del surgimiento de Serú Girán, la última época de La Máquina de Hacer Pájaros, cuando Aquelarre se va a Europa, el regreso de Almendra… Mucha información sobre Rock Progresivo local. Alas, MIA, Los Jaivas… También hay cosas de Piazzolla, Mederos, de folklore, y demás”

19Bien al sur. Historias del blues en la Argentina (Gabriel Grätzer / Martín Sassone, 2015)
“Cubre la escena del blues argentino desde fines del siglo diecinueve hasta ahora, con un capítulo muy extenso sobre el blues en el interior del país. Martín es periodista y tiene un programa de blues en la Rock and Pop, y Gabriel es músico, con varios discos editados, y también es director de la escuela de blues en el Collegium Musicum, con una actividad docente en el blues muy grande”

Rock sudaka. La historia de Korneta Suárez y Los Gardelitos (Juan Mendoza, 2016)
“Es básicamente una biografía de los Gardelitos hecha sobre todo con testimonios de miembros de la familia”

Estación imposible. Expreso Imaginario y el periodismo contracultural (Sebastián20 Benedetti / Martín Graziano, 2016) 
“La historia de la revista, ampliada a cómo funcionaba el Expreso como centro del periodismo contracultural en Argentina, y cómo se vinculaba con el resto de ese tipo de periodismo, el anterior y el posterior”

En contra de la música. Herramientas para pensar, comprender y vivir las músicas (Julio Mendívil, 2016)
“Julio es un musicólogo y charanguista peruano que ahora vive en Alemania, y que acaba de ser nombrado presidente de la Asociación Internacional de Estudios sobre Música Popular, que es una asociación que representa el organismo que se dedica a hacer estudios sobre eso. Es un libro con artículos muy breves discutiendo lugares comunes, como ser ‘cómo pensamos la música a nivel cotidiano’, digámoslo así. ¿Qué quiere decir ‘hablar de música’? ¿Qué quiere decir ‘saber de música’? ¿La música es un lenguaje universal? ¿Cómo funciona la música como herramienta política? ¿Tiene sentido hablar de ‘música argentina, o peruana, o africana’? En definitiva, ¿tiene sentido hablar de música? Preguntas con respuestas breves para discutir. Para mí es un libro clave de la editorial, que yo hubiera querido escribir, pero Julio lo escribió mejor. Porque tiene que ver con un concepto muy básico de la editorial, que es el de repensar muchas cuestiones acerca de la música”

21Valentino en Buenos Aires. Los años veinte y el espectáculo (Sergio Pujol, 2016)
“Los años veinte fueron un momento clave en el espectáculo argentino. El libro incluye capítulos sobre tango, sobre jazz, y no solamente de música, sino que también habla del surgimiento de la radio, sobre teatro, sobre cine. Es uno de los primeros libros de Pujol, y estaba agotado. El autor había llegado a entrevistar a varios artistas que habían estado activos en la década del veinte, y que para entonces tenían 80 o 90 años. René Cóspito, Iris Marga, Sebastián Piana, Cadícamo… Es un libro fascinante”


Melodías del destierro. Músicos judíos exiliados en Argentina durante el nazismo (1933-1945) (Silvia Glocer, 2016)

“La autora hizo su tesis de Doctorado en la UBA rastreando las trayectorias de muchos músicos judíos que vinieron a Argentina durante la guerra. Son historias de vida, porque ella rastreó cómo vivían y que hacían en Europa, cuál había sido su formación, y a qué se dedicaron cuando llegaron al país, cómo se adaptaron…Hubo muchos que se volcaron a la docencia, que trabajaron en el Teatro Colón, o en orquestas de radio, y que estuvieron trabajando en diferentes ámbitos y géneros de la música argentina”

La música de Sandro. Cómo se hicieron sus canciones
(Pablo S. Alonso, 2016) 22
“El autor releva sesión por sesión de grabación de Sandro. Con quién grabó, con quién tocó… Entrevistó a todos los músicos que grabaron con él. Cincuenta años de música de Sandro, canción por canción. Un trabajo de investigación que aquí nadie hizo sobre ningún músico argentino, un libro como sí existen afuera de Dylan o de los Beatles. Y sus vinculaciones con los diversos estilos musicales. Con el rock, con la canción romántica, con la tradición francesa, la italiana, la latinoamericana… Sandro grabó con los mejores músicos de aquí, y con los mejores músicos de jazz de Argentina. Compartió músicos con Piazzolla. Ziegler, Jacobe, Antonio Agri, López Ruiz, todos tocaron con él. Me parece un libro fascinante, porque además te muestra cómo funcionaba la industria, cómo trabajaban los estudios, los músicos, o los sesionistas”

Yo no estoy aquí. Rock, periodismo, ecología y otros naufragios (1966-2016)
(Pipo Lernoud, 2016)
“Lo considero una especie de autobiografía documental. Son textos cronológicos de diferentes épocas de su vida. Manifiestos, diarios, cartas, letras de poemas, de canciones, cosas inéditas, notas de El Expreso Imaginario, notas de La Mano, notas de CantaRock, cosas de Facebook… Pipo va contando su historia a través de distintas cosas que fue escribiendo con el paso del tiempo”

23Fábricas de músicas. Comienzos de la industria discográfica en la Argentina (1919-1930) (Marina Cañardo, 2017)
“Lo escribió Marina Cañardo, que es Doctora en Historia y Teoría de las Artes en la UBA, y Doctora en Música y Musicología en París, y registra los inicios de la industria discográfica en Argentina en la década del 20 y la manera en que se relacionó con los diversos géneros musicales, principalmente con el tango”

Una intelligentsia musical. Modernidad, política e historia de Rusia en las óperas de Musorgsky y Rimsky-Korsakov (1856-1883) (Martín Baña, 2017)
“El autor es Doctor en Historia en la UBA, donde también se desempeña como Profesor Adjunto en la cátedra de Historia de Rusia. Se trata de un libro de historia cultural que a su vez cumple la función de comprender a la sociedad rusa del siglo diecinueve, con Musorgsky y Rimsky-Korsakov enfrentándose a los avances de la modernidad europea de esos años como compositores de óperas que planteaban interpretar la historia del país”

Spinetta. Mito y mitología (Mara Favoretto, 2017)24“El libro está escrito por la misma autora del libro de las alegorías de Charly, y propone una serie de preguntas sobre la personalidad y la estética de Spinetta, y el fanatismo que su figura o su obra lograron generar”

La ruta del sol. La trilogía de Él Mató A Un Policía Motorizado (Walter Lezcano / Santiago Motorizado, 2017)
“Está por salir en estos días. Se trata de un compendio de letras, textos y afiches y entrevistas dedicados a la trilogía de la banda Él Mató A Un Policía Motorizado, una versión más extensa de otro libro publicado por el autor hace unos años, y que está ilustrado por dibujos de Santiago, el cantante del grupo”

CONCIERTOS: FLAVIO CASANOVA CELEBRÓ SU ETERNA AMISTAD CON EL ROCK EN HIPÓLITO BAR

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FLAVIO CASANOVA BIG BANG, HIPÓLITO BAR – 20/7/2017

“¿Saben qué hora es…? ¡Es la hora del rock and roll!” Como un general de tropa dando la orden para atacar el campo enemigo, el grito de guerra de Flavio Casanova para dar comienzo al show de su nuevo trío en la noche del jueves pasado cumplió con todas y cada una de las expectativas que podían esperarse.

13La arenga podría haber resultado a cualquier hora, pero fueron las 22 en punto del casi extinguido Día Del Amigo cuando la Big Bang -que forma con Flavio en aullante guitarra y primera voz , D-Rex en contrabajo salvaje y coros y Gero Sarmiento en batería ingobernable-, tras anunciar “vamos a hacer principalmente clásicos de los 40 y los 50”, puso a sacudir el escenario del Hipólito Bar del viejo Centro porteño, y todos los que estuvieron allí presentes.
Fueron 60 minutos al palo en los que Flavio, líder eterno de la escena del rockabilly local desde que su banda original Casanovas llegó para introducir el estilo en la multicolor escena del rock local de mediados de los 80, demostró una vez más lo que siempre le salió mejor hacer: rock salvaje y directo, sin aditivos ni rodeos, un shot directo a los huesos de manos de algunas de las mejores canciones del género. Así las cosas, no hizo falta mucho esfuerzo.

14La canción que abrió la velada, “Rock Billy Boogie” (el hit de 1957 de Johnny Burnette, más tarde popularizado por Robert Gordon) marcó el camino para todo lo que vendría después, ni más ni menos que un tributo dorado a las grandes figuras del más visceral de los formatos del rock conocidos por la humanidad, y que continuó con “One Hand Loose” (de Charlie Feathers) o con el doblete de Carl Perkins de “Boppin’ The Blues” y “Matchbox”. Por eso el resto de las tonadas elegidas para el repertorio, esas que tan bien le sientan a la figura del comandante de la banda (nunca mejor dicho, con sus dos metros de vibrante estructura ósea y excelente labor en guitarra), o al ataque de contrabajo y batería que lo acompañaron, una receta a la cual no le faltó, ni tampoco le sobró, ninguno de sus ingredientes básicos.
De menciones a Warren Smith (“Red Cadillac And A Black Moustache”, “Ubangi Stop”), al megaclásico de Eddie Cochran “Summertime Blues”, a Dale Hawkins (con “Little Pig”) o a Gene Vincent (“Blue Jean Bop”), hasta una gran versión de “Jeepster” de T.Rex, sin dejar de incluir (¡claro!) los temas más insignes de su primera banda con “Enciende Un Cigarrillo Y Mira La Pelea” y “Modelo Del ‘56”, que gloriosamente cerró la velada. Mención aparte para el Hipólito Bar, un subsuelo de clima íntimo y gran porte, de esos lugares que uno pensaba que ya habían dejado de existir en la ciudad, y que fue el marco perfecto para una noche eléctrica de auténtico retro… No sólo hubo rock and roll, ese género que se creó para nunca envejecer, sino que además lo hubo de en serio. Y por muchas noches más así, entonces.

CON HONEST JOHN PLAIN ANTES DE SU SHOW EN BUENOS AIRES: “MIS MEJORES MOMENTOS FUERON CON THE BOYS”

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¿Quién es ese señor de aspecto estrafalario, camisa tejana, bandana al tono y lentes negros que está sentado a una de las mesas de la cafetería de ese hotel céntrico de Buenos Aires a las 3 de la tarde?, se preguntan los miembros del personal del lugar, mientras terminan de hacer la limpieza del turno que acaba de finalizar. “¿Es famoso?”, insisten. “Digamos que es bastante conocido”, intento explicarles, “pero dentro de una elite muy particular”, termino apuntándoles, mientras el personaje en cuestión, de ancha sonrisa y benemérita disposición, divide su tiempo entre esperar al próximo periodista que lo va a entrevistar y preguntarse dónde dejó las llaves de la habitación en su versión tarjeta magnética, que humildemente confiesa haber perdido hace instantes (“disculpame, ya regreso”.

A esa hora de la tarde ya no sirven almuerzo, ni tampoco hay tragos disponibles. Sólo agua y café. Lo cual a Honest John Plain no le resulta inconveniente alguno desde que hace apenas unos años el alcohol le jugó una mala pasada, obligándolo a dejarlo para siempre tras originarle un accidente que lo tuvo más del lado de allá, que del de aquí. La situación no debe ser nada fácil para un auténtico londinense que pasó buena parte de su vida ahogándose en los pubs, pero Plain destila el ácido sentido del humor tan propio de su país de origen: está agradecido, a pesar de todo, y se lo ve más feliz que nunca. Después de todos estos años en la ruta sigue siendo aquel músico incansable que toca por todas partes del mundo y continúa grabando nuevos discos de forma inoxidable. Y que, claro, ahora está de vuelta en el país -su tercera visita en algo más de 15 años- para realizar tres shows y recordarnos que siempre, pero siempre, será el que nunca dejó de ser.

punk-683x1024¿Te gustaría beber algo? ¿O preferís un café?
No, gracias. No tomo ni cerveza ni ningún tipo de aperitivo desde hace más de dos años Eso es por el accidente que tuve.

¿Accidente? ¿Qué tipo de accidente?
Estaba en Noruega tocando con Casino (N.: Casino Steel, el ex Hollywood Brats y legendario camarada de Plain en The Boys). Estábamos en una mansión. Yo estaba en un quinto piso, y las escaleras eran de mármol. Tuve que ir al baño, porque estaba borracho, y caí por las escaleras y me rompí la cabeza en pedazos.

¡¿Te caíste rodando varios pisos por la escalera?!
Sí. Caí dos pisos y después seguí cayendo. Y me encontraron a la mañana. Estaba inconsciente.

¿Pero cómo? ¿Estabas solo? ¿No había nadie que pudiera ayudarte?
Bueno, todo el mundo estaba durmiendo, porque ocurrió de noche… Yo estaba con Casino, pero a la hora de ir a la cama, yo estaba con una chica y necesité ir al baño, y me caí.

¿Cómo puede ser que Casino no se diera cuenta?
Me encontró a la mañana, ocho horas después, y había sangre por todas partes. Y me llevaron al hospital, me quedaba el 3% de cerebro. Y casi que me voy, viste…

Te hiciste pedazos la cabeza.
Sí, ¡me la destrocé! (Risas)

En fin, ¡qué bueno que estés aquí después de todo eso! Quiero decir, ¡qué bueno que estés, donde fuera!
Una vez que salí del hospital, volví a salir de gira. Y después en Alemania me llevaron otra vez al hospital, por dos semanas. Salí, comencé otro tour, lo terminé, y después tuve otro accidente. Me siguen tratando, sabés, y me dan medicación por todo lo que ocurrió. Y por ahora… (hace el gesto de que aún está vivo)

Bueno, sobreviviste. Podría haber resultado mucho peor.
Sí, ¡sobreviví! Pero fue autoinfligido. Me sentí realmente mal mientras estuve en el hospital, con toda esa gente que estaba tan enferma. Y no hacían nada. Me sentí mal porque fue autoinfligido, por haber estado borracho.

¿Y quién te cuidó durante la internación?
La gente del hospital. Mi ex esposa y mi hijo venían a visitarme, cuando estaba en Londres.

¿Otro hospital en Londres?
Sí. Estuve en uno en Noruega, otro en Alemania…

Entonces básicamente hiciste una gira por los hospitales.
(Risas) Sí, y me tuvieron que medicar mientras hacía mi propio tour. Es por eso que paré con la cerveza y las bebidas alcohólicas. Ahora soy un chico bueno.

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The Boys allá por 1975, con su formación original: de izq. a der., Andrew Matheson, Matt Dangerfield, Casino Steel y Wayne Manor. Honest John Plain es el que está sentado. Falta el batero Geir Waade.

MAYBE IT’S BECAUSE HE’S A LONDONER
¿Seguís viviendo en Londres?
Sí, en Belsize Park, en el área de Hampstead.

Esta no es tu primera vez en Buenos Aires, ya tocaste aquí.
Así es, ya vine con The Boys. Y vamos a volver en noviembre.

¡Gran noticia!
Después de lo del accidente, debés considerarlo un milagro…
¡Me encanta!

Entre 1977 y 1980 hiciste cuatro álbumes con The Boys y luego editaron otro disco, “Punk Rock Menopause” (“La Menopausia del Punk Rock”), apenas 34 años más tarde… ¿Cómo es que una banda espera tanto para lanzar un nuevo disco? Y, ya que estamos, tu ultimo álbum solista se titula “Acoustic Menopause” (“Menopausia Acústica”) ¿Creés que el rock’n’roll puede sufrir de menopausia? Siempre pensé que fue inventado para mantenerse joven.
Bueno, el título no se me ocurrió a mí. Mi amigo Jean Cataldo fue quien lo pensó. Perdón, no tengo idea si existe la menopausia en el rock’n’roll. Pero creo que es un gran nombre.
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OK, ¿pero entonces cómo es que tuvieron que esperar 34 años para hacer un nuevo álbum?
Probablemente fue por Matt Dangerfield, el otro guitarrista de The Boys, que no quería hacerlo. Él escribió la mayor parte de las canciones con Cas. Tal vez sea que estaba dedicándose a otras cosas y no quería hacerlo. Y yo, mientras tanto, estaba con los Crybabys. Se dio porque la gente nos pidió hacerlo y fue genial poder hacerlo de vuelta. Estoy seguro de que vamos a hacer un último disco antes que llegue el momento de meternos en el ataúd (Risas)

¿Por qué uno, y no dos o tres más?
Sí, uno más y ya está.
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Hiciste una gira solista en formato acústico para promocionar “Acoustic Menopause”, pero la realizaste completamente solo, como si fuera una banda de un único miembro. ¿Por qué elegiste hacerlo así?
¡Nadie quería estar conmigo! (Risas) Fue porque el tipo que estaba organizando los shows decidió que hacerlo de esa manera iba a resultar una buena idea, y fue fantástico, porque en cada uno de los shows estuvo lleno de gente. Ya sabés, mayormente fans de The Boys. Pero también lo hice de esa forma para poder hacerlo por mi cuenta.

Siempre tuviste una base de fans.
Sí, por todas partes. Europa, Estados Unidos, Argentina, Italia, China, Japón…

JOHN, PAUL, GEORGE, RINGO Y OTRA VEZ JOHN
Los Boys fueron etiquetados en su momento como “los Beatles del Punk”. Sé que siempre tuviste algo fuerte con los Beatles, ¿no?
¡Sí, por supuesto!

Y entonces, en ese tour en solitario, ¿cuál de los cuatro hubieras sido? John, Paul…
Cualquiera de ellos. Creo que preferiría ser Ringo, porque es un tipo divertido, y también porque puedo tocar la batería, sabés. Pero no me molestaría ser John. Ni tampoco Paul, especialmente por el dinero que tiene.

¿Los considerarías tu banda favorita?
Sí, pienso que los Beatles son mi grupo preferido.

Casi todo lo que siempre hiciste a lo largo de tu carrera tiene que ver con los 60s. Así que estás aquí para llevarnos de vuelta a esos años.
¡Exactamente! Tenía la edad precisa para apreciar toda esa música.

¿Ahora cuántos años tenés?
Tengo 65. Sí, soy un tipo grande. Y ahora estoy pensionado, ¡una pensión del punk rock! (Risas)

Ese sería un gran título para un futuro álbum…
¡Es lo que voy a hacer! ¡Mi pensión de punk rock!

Naciste en Leeds, ciudad que dio uno de los más clásicos álbumes de rock en vivo, como fue “Live At Leeds” de los Who.
Sí, y además todavía sigo al equipo de fútbol de Leeds, aunque no les está yendo bien. Y respecto al disco, sí, ¡estuve ahí!

¿En el show del día que se grabó el disco?
Sí. En aquel momento estaba en la escuela de arte. Y así fue como conocí a Matt Dangerfield de The Boys. Lo conocí en el show. Hace mucho tiempo que nos conocemos.

DE LOS BOYS A LOS BABYS
Hiciste muchísimas cosas como músico, pero mi parte favorita  -y esto es algo totalmente personal- son tus discos con los Crybabys. El EP, y después los tres álbumes, “Rock On Sessions”, “Daily Misery” y “What Kind Of Rock’n’Roll”. ¿Piensan volver a juntarse alguna vez?
Es muy curioso que me preguntes eso porque no hace tanto Darrell (N.: Bath, guitarrista de los Crybabys) y yo hicimos un show juntos por primera vez. Eso fue en Brighton, porque él ahora vive ahí. Hicimos un show acústico, y vino mucha gente.

Solamente ustedes dos, ambos en guitarra acústica…
No, Darrell en eléctrica, y yo en acústica. Ahora estamos pensando en hacer otro show, porque salió perfecto. Cuando nos juntamos, realmente somos muy buenos. Así que va a suceder, definitivamente.

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The Crybabys, allá lejos y hace tiempo

¿Hicieron sólo canciones del grupo?
Tocamos mayormente lo que te imaginarás, y también algunos covers que nos gustan. Pero el día antes del show estuve con Darrell en su casa de Brighton, y nos pusimos a componer nuevamente.

Realmente me encantaría que salga otro disco de los Crybabys…
Vamos a hacer uno, sin duda. ¡Es hora de que hagamos otro!

Y además ahora Darrell no está en ningún grupo fijo.
Su mejor momento es con los “Babys”, indudablemente. Y creo que él también lo sabe. Hasta donde yo sé, es uno de los mejores guitarristas del mundo. Y encajamos muy bien el uno con el otro.

Siempre tuve la impresión que vos aportabas la parte “Beatle” al sonido de la banda, y que Darrell hacía lo mismo con los Stones, o con los Faces. ¿Estás de acuerdo? Y de ser así, ¿cómo es qué eso sucedió?
Estaría de acuerdo, completamente. No sé cómo sucedió, no puedo siquiera recordar cómo lo conocí… Probablemente estaba muy borracho aquel día. Pero una vez que nos pusimos a tocar juntos, nos dimos cuenta de que teníamos que seguir haciéndolo. Es un buen tipo.

Y un muy buen amigo.
Sí, absolutamente. No es simplemente “el tipo que toca la guitarra”. Es más bien como si fuera de la familia.

Y por lo que sé, todo el mundo lo ama.
Sí, es muy divertido. ¡Todos nosotros lo somos! Y así es como seguimos adelante, sabés.

JOHN ERA UN ROLLING STONE
Tengo entendido que grabaste con los Dirty Strangers en su álbum debut de 1987, pero al final no apareciste en el disco.
Sí, estuve en el álbum, pero no aparecí en los créditos, porque The Boys se habían juntado de vuelta. Y eso no les gustó a los Dirty Strangers. Así que me echaron, y alguien me reemplazó. En los créditos del álbum no aparece que yo haya tocado, pero lo hice. Así fue como conocí a Ronnie Wood (N.: actualmente guitarrista de los Rolling Stones, que está como invitado en el disco)

THE_DIRTY_STRANGERS_THEDIRTYSTRANGERS-89066¿Como se dio esa oportunidad?
Creo que eso fue porque Alan Clayton(N.: voz y guitarrista de los Dirty Strangers) trabajaba para los Stones. Tengo gratos recuerdos de Alan. Buen cantante, y una gran banda. Aparte fue muy divertido. Sólo que el final fue un poco áspero. Ni siquiera sé si la banda existe hoy en día.

¡Sí que existen! De hecho tienen un nuevo disco que se editó el año pasado, “Crime And A Woman”
¡Eso suena como algo de Alan! (Risas)

OK, ¿y entonces que pasó con Ronnie Wood?
Estábamos en el estudio haciendo el álbum. No recuerdo qué estudio era, pero era uno muy grande, en Londres. Y no pude creer cuando Ronnie y su guardaespaldas aparecieron. ¡No me lo esperaba! Y entonces Alan le dijo a Ronnie, “¿te gustaría tocar en esta canción?

¿Y lo conociste a Keith Richards? Porque también participó del disco.
Sí, pero eso fue cuando fui a buscar mi guitarra después que me echaron, y Keith estaba ahí.

En 1995 apareciste como invitado del disco “Dirty Laundry” de Ian Hunter junto a Darrell, Casino Steel, Glen Matlock, y otros. ¿Algún recuerdo de esas sesiones? ¿Fue grabado en Abbey Road, verdad?
Oh, me encanta Ian. Me ponía a ver fútbol en la tele con él, y Ian estaba en calzoncillos, ¡y sin los lentes negros!

¿Ian Hunter sin los lentes negros? ¡Imposible!
Sí, no deberías ver eso… (Risas) ¡Sin lentes, y sin pantalones! Dios lo bendiga, no te confundas. Eso demuestra lo bien que nos llevábamos, porque nunca se saca los lentes ante nadie. Eso fue en Noruega. Nadie me cree, ¡pero es verdad!

Aún no me contestaste sobre las sesiones de grabación de “Dirty Laundry”…
Por empezar, fue fantástico ir a Abbey Road. Y sabés qué, Vom, el baterista de Die Toten Hosen (N.: recientementeentrevistado por MADHOUSE) también estuvo en el disco. Por aquel entonces yo tenía una de esas bicicletas con canasta, ¡y entonces íbamos juntos a Abbey Road en la bici! (risas) Todos los demás llegaban en limusinas.

O sea que ni siquiera iban en dos bicicletas, ¡sino que los dos iban en la misma! Y encima era una bicicleta para chicas. ¡A eso lo llamo rock’n’roll!
¡Sí! (Risas) Creo que es así.

UN PUNK DE LO MÁS HONESTO
¿Cuál es la historia de tu apodo? Fuera de vos, el otro “Honest” que conozco, al menos en el mundo de la música es, de vuelta, Ronnie Wood, a quien solían decirle “Honest Ron Wood” en los 70.
Eso fue porque The Boys estaba por salir de gira, y por alguna extraña razón fui a NEMS Records (N.: el sello para el cual grababa la banda por entonces) a buscar el dinero para el tour, para poder pagar todo lo que había que pagar, ¡pero lo aposté a un caballo!

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Honest-idad pura: si no puso todas las cartas sobre la mesa, John puso al menos las manos (Foto: M. Sonaglioni)

¡Todo a un caballo!
Sí, sí, un montón de dinero, era para toda la gira. ¡Y el caballo salió segundo! Perdí todo, y el que era nuestro manager de aquel entonces me envió de vuelta a buscar más dinero… Y es por eso que me llaman “Honest”, ¡porque no lo soy! (Risas)

¿Qué recordás de la escena londinense del punk de los 70? ¿Realmente existía algún tipo de rivalidad entre las bandas?
No, ninguna rivalidad, hasta donde yo sé. Tal vez la tenían entre ellos, pero no en mi caso. Me acuerdo del primer día del punk. The Boys fue la primera banda punk en firmar contrato. Mick Jones, de The Clash, solía ensayar en la casa de Matt Dangerfield, en el barrio de Maida Vale, y recuerdo la primera vez que abrí la puerta y Mick, que por entonces tenía el pelo muy largo, de repente apareció con el cabello todo recortado y con ropa extraña. Y yo le dije “Carajo, ¿qué está pasando, amigo?” Y él me contestó “¡El punk! ¿O no?’”

Y así fue como te presentaron al punk.
Así fue la presentación, porque de hecho nunca había considerado a The Boys una banda punk. Sabés, nos hicieron esa reputación. Pero así fue como me enteré de qué se trataba eso del “Punk”.

¿Entonces cómo es que los consideraban punks? Quiero decir, al fin y al cabo eran una banda que hacía música rock y pop de los 60…
Sí. No tengo la menor idea. Pero de esa manera fuimos soportes de los Ramones, porque se suponía que éramos un grupo punk. No estoy diciendo que se supusiera que fuéramos punks. Tocábamos lo que tocábamos.

En New York sucedía exactamente lo mismo. No tenía un nombre. Lo llamaban “rock de New York”, o como fuera, y de repente le empezaron a decir “punk rock”, ¡y todo el mundo era punk!
Sí, y fue por ese motivo que no me involucré en todo eso.

De hecho, pienso que el punk realmente nunca existió. No sé si logro explicarme…
¡Por supuesto! Quiero decir, Johnny Rotten tiene cinco hoteles en New York. ¿Qué tiene eso de “punk”?

Incluso tocaste batería duante los primeros tiempos de Generation X.
Así es, ensayaban en el lugar en el que vivía con Matt Dangerfield, y en aquel entonces no tenían baterista fijo. Billy Idol la tocaba, a veces. Pero cuando me puse a tocarla yo, él comenzó a cantar. Y yo le dije “sabés, Billy, deberías ser el fuckin’cantante”. Porque estaban buscando un cantante para el grupo. Le dije, “Cantás muy bien, ¿por qué no te pones a cantar?” Y me contestó “Dejá que lo piense”… Y de repente, estaba ahí cantando.

¡Ayudaste a todo el mundo!
¡Yo fui el responsable, mate! El porqué de que el punk sea tan famoso, ¡es todo responsabilidad mía! (Risas)

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London SS: créase o no, Mick Jones es ese de pelo largo y anteojos negros

JOHN, EL AMIGO DE LOS AMIGOS
Pasaste por muchas bandas a lo largo de tu carrera, principalmente por The Boys y los Crybabys, pero también estuviste en London SS junto a Mick Jones de The Clash y Brian James de The Damned, The Lurkers, The Mannish Boys, o junto a Pete Stride. Y después están todos esos proyectos solistas… ¿Cuál de todas esas bandas te trae los mejores recuerdos, y cuál los peores, de existir alguno?
Ninguna me hizo pasar un mal momento, es un hecho, pero los mejores momentos fueron con The Boys. Porque cuando salimos a la ruta, nos divertimos como nadie. Adoro a Casino, adoro a Matt, adoro a Jack, y adoro a Duncan. Éramos como una familia.

¿Por qué motivo se separaron en 1982?
No tengo la menor idea, realmente no puedo decírtelo. No fue algo que tuviera que ver conmigo, sabés. Aún hoy en día no sé el porqué de la separación. Sé que Matt y Duncan se pelearon, pero todavía lo desconozco.

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Sam Yaffa, Honest John, Michael Monroe: un verdadero tridente ofensivo rockero

Cinco años atrás grabaste otro de tus tantos discos junto a músicos amigos en el que, entre tantos, estuvieron Darrell, Die Toten Hosen, Glen Matlock, Martin Chambers de los Pretenders, y Sami Yaffa y Michael Monroe de Hanoi Rocks. ¿Cómo fue que armaste el proyecto y por qué es que todavía no vio la luz? Lo único que se conoce es el video de la canción “Never Listen To Rumours”…
Sí, el álbum está terminado, pero por alguna razón el tipo que puso todo ese dinero para hacerlo, no lo editó. Ese vendría a ser mi más reciente trabajo solista.

A veces puede resultar un poco confuso, porque está el álbum “Honest John Plain And Friends”, el de “Honest John Plain Y Amigos”, que hiciste en Argentina, otro de “Honest John Plain And The Amigos”, y después el que acabás de mencionar, que sigue inédito.
Sí, y no entiendo cómo es que el nuevo no fue lanzado, porque es fantástico, sabés.

OK, ¿y cómo ensamblaste el proyecto?
¡No fui yo!

¡Vos nunca hacés nada!
No, nunca hago nada (Risas). El tipo que puso la plata para el disco contactó a todos los músicos, y todos quisieron hacerlo. Si ves el video de “Never Listen To Rumours”, todos los que aparecen ahí están en el álbum.

Después que grabasteHonest John Plain Y Amigos” en Argentina en 2003, editaste otro como Honest John Plain And The Amigos titulado “One More And We’re Staying”. ¿Tenés muchos amigos dispersos por el mundo?
Sí, le debo dinero a tanta gente, sabés… (Risas)

Eso explica por qué todavía siguen siéndolo; supongo aún esperan que les pagues algún día.
Oh sí, ¡por supuesto! (Más risas)

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MI BUENOS AIRES QUERIDO
Estuviste aquí en Buenos Aires en 2003 para producir el álbum “Llegando Al Límite”, de Katarro Vandáliko. ¿Te hubieras imaginado alguna vez en los 70 o en los 80 que vendrías a Sudamérica a tocar, o a trabajar con otra banda?
¡Claro que no! Me resulta llamativo todo lo que he viajado, pero es siempre más que nada por The Boys.

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El autor de esta nota junto a Honest John Plain: todo es buena onda, amistad, vitrales y anteojos negros (Foto: M. Sonaglioni

¿Y ahora cuáles son tus próximos pasos tras los shows en Argentina? ¿Regresar a Londres?
Tengo que volver a Londres, sí, pero después regreso a Noruega ya que vamos a hacer un show con The Boys en Oslo el 20 de mayo y luego el 30 de junio vamos a tocar en un gran festival en la ciudad de Austvatn, el primero después de un largo tiempo.

Esperaremos entonces con ansias tu regreso al país con el grupo y, una vez más, me resultó maravilloso haberte conocido y poder charlar.
¡Oh, fue un placer para mí también! Y gracias por las preguntas, me gustó que hayas estado calificado para hacerlas.

PAPITO CHUCK

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Creo que me topé por primera vez con las palabras “Chuck Berry” cuando tenía 9 o 10 años. Como buen curioso prematuro, ese estado impertinente me llevó a interesarme en el rock desde muy temprana edad. Así, los títulos que en aquel momento componían mi cuidada colección de discos (los de Carlitos Balá, los de Titanes En El Ring, el de Gaby, Fofó y Milki y demás elepés que reposaban junto al Wincofón) se vieron súbitamente obligados a aceptar a los nuevos miembros de la familia, que para colmo hablaban en otro idioma. El detalle de ser hijo único tampoco ayudaba, al no poder contar con ese hermano mayor del cual uno siempre podía nutrirse a la hora de ponerse a escuchar música en casa para ir adentrándose en la materia. Por lo que no me quedaba más remedio que alimentar la compulsión de forma autodidacta.
Para entonces ya había tenido el mejor de los debuts imaginables de la mano de “Los Más Grandes Éxitos de Little Richard”, que créase o no hasta tenía su propia publicidad en TV (¿cómo no dejarse seducir por ese tipo que aullaba salvajemente cantando “Long Tall Sally”, la canción que sonaba de fondo?), y le rogué a mamá me lo compre lo antes posible. Así las cosas, y también por insistencia mía, ella también solía llevarme cada semana hasta un local de compra/canje de libros y revistas usados que quedaba a unas cuadras de casa, que también vendía vinilos y demás ofertas sonoras y de donde me traje inicialmente una versión nacional en cinta de “Beatles For Sale”, a la que terminé gastando hasta el más allá en el pasacassette Philips que me habían regalado por aquellos días, y el cual se convertiría en mi compañero permanente en mis primeros tiempos de apetito musical. Pero fue recién cuando conseguí la recopilación de los Beatles “Rock And Roll Music”, un disco doble lanzado en 1976 (cuyo lado 2 abría precisamente con la canción que le daba nombre al álbum), que puse atención en el título de ésta, más precisamente porque aparecía seguido de un detalle que, entre paréntesis, rezaba “(Berry)”.
Eran años de descubrimiento permanente, lo que explica a las claras el motivo ridículo que me llevó a concluir que los nombres que aparecían detrás de los títulos de las canciones indicaban quienes las cantaban. Por lo que para mí los Beatles no eran los cuatro que aparecían en la tapa del cassette, sino siete. Y me encontraba absolutamente convencido de que era así. Estaban Lennon, McCartney, Harrison, Starr, Leiber, Stoller y Penniman, todos los que estaban entre paréntesis. Los Beatles eran siete, entonces, y a nadie se le ocurra venir a discutírmelo. Pero mi grito de guerra no iba a durar mucho, cuando algo después llegó el desengaño gracias a una nota de la señera revista Pelo que hablaba de un tal Chuck Berry (hasta el momento, según mi entender, integrante de los siete o más de Liverpool, vaya a saber uno) y de quien, según rezaba el artículo, los Beatles habían grabado canciones suyas. El creciente enigma me obligó a releer los detalles de “Rock and Roll Music” y concluir que todo se trataba de un gran error. Encima Berry era negro, tocaba la guitarra, también cantaba, y sus canciones habían sido grabadas aproximadamente por medio planeta Tierra. Aquello de “(Berry”) también aparecía en muchos de los álbumes de los Rolling Stones, con los cuales ya había comenzado a engancharme paralelamente. Una de dos, me dije, o el dichoso Berry tenía un pariente que también cantaba y/o firmaba canciones, o bien estaba frente a un músico único en su especie que había logrado ser integrante de las dos bandas inglesas de rock más insignes al mismo tiempo. Hasta que en otra revista, un reportaje a Keith Richard (el guitarrista de los Stones todavía no había vuelto a agregar la “s” original a su apellido) prodigaba loas a -otra vez- un tal Chuck Berry, citándolo como la mayor de sus influencias a la hora de ejecutar su instrumento.
El mundo ya había consagrado a Richards como el más directo de los hijos artísticos de Berry desde hacía tiempo, su discípulo más incondicional (al cual alguna vez se refirió apuntando “es todo lo que quería ser, excepto que yo era blanco”) y sin el cual entonces los Stones no hubieran sido quienes fueron sin la guitarra de Keith Richards, la guitarra de Keith no hubiera sido lo que fue sin Chuck Berry, y de esa manera, los que más tarde se iban a convertir en la banda de mis amores más que seguramente hubieran quedado como un poderoso grupo de blues y R&B que tocaba para unos pocos en la moderada escena del género en la Londres de principios de los ’60.  Así fue como también terminé volviéndome un fan definitivo de Chuck Berry, sin cuya adoración por su figura tampoco estaría ahora escribiendo este texto, a días de la noticia del fallecimiento de la figura central de esta historia. Y de la historia del rock and roll con mayúsculas, no sólo como compositor y ejecutante de buena parte del ABC musical de los 50 en adelante (los riffs de Berry representan más marca registrada definitiva que cualquier otra cosa, y prácticamente no hay canción que no tenga algo de ello) o performer (detrás del “duck walk”, su clásico pasito en escena, se destaca como primer compositor y héroe indisputable de la guitarra rock), sino por su rol de poeta urbano inmenso, la menos observada de sus condiciones, acaso eclipsada por su teatralidad descollante. Todos los méritos que le valieron la medalla de constructor primordial del género musical que le dio formato al mundo como ninguna otra desde “Johnny B. Goode” en adelante, que eventualmente incluía el solo de guitarra más dulce y simple que se pudo concebir alguna vez, sumado a todas aquellas canciones que creó, permitiendo configurar un nuevo tipo de poesía musical con sus constantes alusiones a la vida adolescente de los 50 y 60 plagadas de autos, sexo y problemas cotidianos, introduciendo un vocabulario enteramente nuevo en la música popular de aquellos años dorados, parte de una tierra prometida a la que todos aspiraban. El más importante de los escritores de letras de la historia del rock, Berry podría haber sido tranquilamente candidato al Nobel de Literatura, sólo si su poesía hubiera sido algo menos mundana. De hecho fue Charles Edward Anderson Berry (St. Louis, Missouri, 18 de octubre de 1926) quien, entre tantos, influenció a Bob Dylan y no al revés. Todo músico de rock que alguna vez se decidió a tomar una guitarra le debe a Berry su carrera, al mismo tiempo que sus letras constituyeron el molde inicial para muchos de los clásicos del rock, desde “Satisfaction” (que incluye la estrofa if I don’t get no satisfaction from the judge en la canción de Berry “Thirty Days”) o “You Can’t Catch Me” (de la que Lennon usó here come ‘ol flat-top, he come groovin’ up slowly en “Come Together”) y hasta el mencionado Dylan, cuyo “Substerranean Homesick Blues” utilizó la métrica de la berryana “Too Much Monkey Business”. Todo porque Chuck Berry es, eventualmente, irremplazable.

berry bsas93En 1987, estando yo en Rio de Janeiro, cometí el error de acercarme a Modern Sound, la que era la gran disquería especializada en vinilos importados (hoy día extinta) apenas un día antes de mi regreso, por lo que el escaso presupuesto con el que contaba no me permitió ni siquiera comprarme el cinco por ciento de los discos que me sonreían desde las bateas, que hubiera adquirido orgullosamente de haber sido otra mi situación económica. En rigor me alcanzó para dos, uno de ellos una versión francesa del sello Chess (la escudería dorada para la que Berry grabó en sus años dorados y con la que obtuvo 25 éxitos definitivos en el Top 100 entre 1955 y 1972, antes de pasar a la compañía Mercury) de “Rockin’ At The Hops”, una de sus obras fundamentales, y asimismo literalmente de los pocos álbumes de estudio que registró, teniendo en cuenta que la mayor parte de su carrera discográfica, así como la de muchos de sus colegas de los 50, estuvo compuesta de singles que luego sí terminaron dándole lugar a muchísimas recopilaciones. Se habrán alineado los planetas, porque seis años después se anunciaba que Berry llegaría a Bs. As. Iba a ser su primer desembarco en el país (con dos shows en el estadio de Obras Sanitarias el 25 y el 26 de abril de aquel 1993), pero no en Sudamérica. Ya en octubre de 1980 había estado en Chile para una curiosa y poco recordada presentación en los programa de variedades de la TV chilena “Vamos a Ver”  y “Lunes Estelares”. Yo me moría por conocerlo, claro. Pero parecía ser que no había contacto de prensa que pudiera alivianar la tarea. Me basaba en las mil y una historias sobre lo difícil que era acceder a él, posibilidad (o mejor dicho, imposibilidad) que se potenciaba por su histórico mal humor del cual, a veces, muchas de ellas, Berry solía caracterizarse. Sin ir más lejos recordaba las varias oportunidades en que había rechazado a Keith Richards sin misericordia alguna, llegando incluso a la agresión física (a lo que me referiré más adelante), por lo cual no logré dejar de considerar también terminar siendo parte de esa historia, de ese “lado B” que distaba de la perfección.
Finalmente llegó esa tarde de sábado en que alguien me avisó que Berry iba a realizar una entrevista en vivo en el programa de Ari Paluch en la Rock & Pop. O bien lo escuché yo mismo, dato imposible de corroborar después de todos estos años. Pero sí recuerdo llamar a un amigo para que me acompañe, vestirme lo más rápido posible (la entrevista estaba por suceder en cuestión de un momento a otro), buscar mi disco de “Rockin’ At The Hops” (aquel que había comprado en Rio siete años antes), el marcador para que lo firme (siempre y cuando el destino me guiñara un ojo) y saltar de cabeza a un taxi en un vuelo sin escalas rumbo a los estudios de la calle Belgrano 270. No recuerdo quién, pero en definitiva alguien me habilitó el ingreso y, modestia aparte, logré presenciar aquel espectáculo sagrado para unos pocos: el de una entrevista al mayor de los arquitectos del rock’n’roll a escasos tres metros de distancia, una platea preferencial desde la cabina de control  del estudio radiofónico.
Berry estaba vestido de Chuck Berry, con ese estilo clásico que solía favorecer: camisa de colores y pantalón claro con zapatos oscuros, más propio de un sexagenario paseando por la Av. Collins en Miami, o de un turista ocasional de fin de semana de Las Vegas. Demás está decir que a sus por entonces 65 años lucía impecable y buen mozo. Porque además de todo, Berry también era galán y bien parecido. Pero todo detalle estético quedaba opacado por el halo que emanaba de su figura, un diamante en bruto que destellaba su condición de estrella definitiva en medio de esa tarde gris enclavada entre el Bajo céntrico porteño y San Telmo. A su lado se sentaba una mujer rubia de aspecto claramente anglosajón, que yo interpreté como una posible manager, o amante pasajera. La entrevista no se extendió demasiado, por lo que mi alarma interior, esa que me iba a señalar el momento justo para poder interceptarlo una vez finalizado el reportaje, titilaba incansablemente casi al borde del cortocircuito. Todo mientras mis neuronas lidiaban con las mil y una historias de Berry sobre su clásico mal genio y cadena de delitos comprobada: Berry echando a Keith Richards del escenario en un concierto en el Hollywood Palladium de Los Angeles en el ‘72, Berry pegándole un piñazo, Berry martirizándolo en el ’86 cuando Richards ensayaba junto a él para el concierto del 60 aniversario de Papá Chuck, Berry cayendo preso por más que supuesta prostitución de una mesera de 14 años en 1961, Berry evadiendo impuestos y pasando otra temporada en la cárcel, Berry y su larga lista de excentricidades, Berry el tacaño tocando solamente con músicos locales para evitar gastos de traslado, Berry poniendo cámaras ocultas en los baños femeninos de su restaurante en su nativa Saint Louis, Berry el infranqueable y huraño… ¡Cuidado con Chuck Berry! Como fuera, el riesgo valía toda la pena imaginable ante semejante oportunidad única en la vida, y todo análisis resultaba en vano.  Entre tanto Berry y compañía ya habían finalizado la dichosa nota, y ahora se disponían a abandonar las instalaciones de la radio. Tanteé el panorama y sin más, con un cálculo logístico cuasi perfecto, me paré frente a su generosa estatura en la sala de entrada al estudio. Mi amigo, mientras tanto, cámara de fotos en mano, esperaba el momento indicado cual tigre acechando a su presa para pulsar el disparador.

berry hopsEl halo enceguecedor desapareció cuando clavé mis ojos en los del gran Chuck, frente a frente, dos globos blancos que se destacaban en su negritud interminable y, sin más, me decidí a manifestarle mi bienvenida a Buenos Aires, al mismo tiempo que desenfundaba el disco de “Rockin’ At The Hops” que yo anhelaba, soñaba, que me firmase. Berry no opuso resistencia, tomó la fibra y estampó su nombre sobre la tapa del disco a la velocidad de la luz, seguido de un “smiley” inusitado (tanto es así que hasta se olvidó de escribir la “y” final de su apellido), carita que dada su simpatía alivianó la insufrible tensión del momento. Para lo cual a todo esto mi amigo se encontraba a un milisegundo de apretar el dichoso botón de la cámara, delicada misión que de haber resultado exitosa hubiera retratado el encuentro para la posteridad, Esto a menos que la rubia que lo acompañaba me advirtiera, casi como diciendo con la mirada “o atenete a las consecuencias”, que me olvide de hacerlo. No me quedó más opción que aceptar su sugerencia. Era eso o sacar la foto y salir cual correcaminos por Av. Belgrano con rumbo desconocido, y perder mi disco autografiado, ahora convertido en pieza de oro. Que Berry no me devolvió hasta que fue disuadido el intento fotográfico, nunca está de más aclarar. También hubo un apretón de manos final antes que, cual Superman, Su Majestad desapareciera tras la puerta de salida, seguramente aprontándose para las dos fechas en Obras, que resultarían inolvidables. Al año siguiente quiso el destino que, estando yo de viaje por EE.UU. a punto de comenzar a seguir el Voodoo Lounge Tour de los Stones (que largó el 1 de agosto en Washington DC), el periódico neoyorquino The Village Voice me informe sobre un show conjunto de Berry y Bo Diddley la noche anterior, la del 31 de julio, como parte del festival Westbury Music Fair en Long Island, un doblete imposible de perderse que me obligó a irme desde Manhattan hasta allí momentos antes de mi partida a la capital del país, y que también quedó para el anecdotario de las grandes remembranzas.
Berry regresaría a Argentina recién casi dos décadas más tarde de su arribo original cuando, ya muy entrado en edad, el show en cuestión terminó resultando una conspiración perversa en conjunto de manos de una productora local y sus propios familiares; un sacrificio en vivo y en directo en el Luna Park de un señor ya muy entrado en años, completamente fuera de forma y de escasa capacidad de reacción debido a sus problemas de salud, y al cual  deliberadamente había decidido no asistir desde su mismo anuncio, temiendo lo peor. Una decisión sabia que me evitó presenciar uno de los espectáculos de más baja calaña que se han visto por estas tierras, en su lugar permitiéndome quedarme con el buen recuerdo de mis experiencias anteriores. Hay una gran secuencia en la película “Volver Al Futuro” en la que un joven Martin McFly (protagonizado por Michael J. Fox) toma una guitarra para unirse a una banda en escena -que poco y nada tenía de rock- y, tras disparar un arquetípico riff de Chuck Berry, termina encendiendo el lugar al ritmo del más puro rock’n’roll, mientras que el verdadero Berry, también caracterizado para la ocasión, escucha el batifondo por teléfono y aprende a tocar la guitarra gracias a Marty, convirtiendo a la escena no sólo en uno de los momentos más clásicos y mejor logrados de la historia de la gran pantalla, sino también en uno de plena revisión histórica con la más fina de las sutilezas.
El más fulgurante de los arquitectos del rock’n’roll, cuyo mayor éxito el cosmólogo Carl Sagan incluyó en el disco de oro “Sonidos de la Tierra y Música” lanzado en la sonda espacial robótica Voyager I en 1977, tras varios años de lidiar con una serie de contingencias de salud, finalmente decidió abandonarnos el pasado sábado 18 de marzo, al ser encontrado sin vida a los 90 años de edad en su hogar de Wentzville, en su Missouri natal. Nos deja el más célebre de los legados musicales del más popular de los géneros musicales surgido hace casi siete décadas, y del cual Berry (que era más negro que la noche pero cantaba como un blanco) se convirtió en su mejor catalizador, al punto que nada de lo que llegó después podría haber prácticamente existido. Su arte y poesía, mientras tanto, seguirá permaneciendo como parte de una eternidad fiel a su condición imperecedera. En estos momentos debe haber una banda increíble de músicos en el cielo saltando de alegría, embellecidos por el arribo del guitarrista que comenzó esto del rock and roll.
Pensar que yo creía que eras inmortal, Chuck, y afortunadamente nunca me equivoqué.

 

MISA NEGRA – EL INDIO SOLARI EN OLAVARRÍA

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Publicado en Revista Madhouse el 13 de marzo de 2017

En diciembre de 1969, poco antes de culminar la gira que se encontraban realizando por los Estados Unidos, los Rolling Stones se vieron obligados a organizar una movida forzada. Bombardeados por una serie de medios que consideraron que los precios de las entradas para los shows habían sido por demás altos, Jagger y Cía. decidieron nivelar las críticas proponiendo un concierto gratuito. Encontrar un lugar para realizarlo nos les fue fácil, pero tras una serie de posibles sitios barajados terminaron optando por el autódromo de Altamont, 50 km. al este de la ciudad de San Francisco, en el estado de California.

Poner en marcha la seguridad de lo que prometía ser un evento que podía llegar a romper todos los niveles de audiencia conocidos hasta el momento tampoco les resultó sencillo, por lo que el grupo terminó aprobando la sugerencia de las bandas locales Grateful Dead y Jefferson Airplane: consentir que los Hells Angels se encarguen de la tarea. Ni Jagger ni su círculo íntimo estaban muy seguros de aceptar la ayuda de manos de la pandilla de motociclistas sin ley que solía aterrorizar al país, un rol obtenido a costa de la imposición de la fuerza bruta y la impunidad sin límites. El resultado fue catástrófico. El número de asistentes superó la cifra esperada y, con sus muertos y sus víctimas de toda índole, el evento terminó cerrando una era de paz y amor poco antes establecida por el legendario festival de Woodstock, finalmente arruinada por un marco de violencia descontrolada. Los Stones terminaron libres de cargo y culpa cuando el dedo acusador fue puesto principalmente sobre el integrante de los temibles Angels que acuchilló en vivo y en directo a uno de los miembros del público, y con el paso del tiempo Altamont acabó adquiriendo entidad propia a la hora de buscar un nombre para referirse a cualquier tipo de evento de espectáculos caracterizados por la tragedia.

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Ezequiel Galli, el intendente que autorizó el evento: un hombre con poca visión

En el show que el Indio Solari y su banda Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado llevaron a cabo la noche del sábado 11/3 en la ciudad bonaerense de Olavarría no hubo una banda de forajidos contratados para encargarse de la seguridad del show, pero sí personal especializado comprometido con la tarea en caso que la situación lo ameritara. Altamont tampoco necesitó de un intendente ni ningún otro tipo de autoridad municipal que apruebe o ponga techo al número de concurrentes barajado. La cantidad de gente que se acercó el sábado a Olavarría terminó triplicando el total de la población de la ciudad, por lo que dos Olavarrías imaginarias enteras terminaron agolpándose dentro del predio rural cooperativo La Colmena. El show del Indio no fue asimismo un concierto gratuito como el de Altamont. Al menos una buena parte de los asistentes fue a ver a uno de los músicos más populares y convocantes de Argentina tras abonar la suma de 800 pesos, un monto que dista bastante de lo popular; esto sin incluir los gastos extra que pueden generar los traslados hasta allí (ceremonia que como ha sido tradicionalmente tuvo a gente llegando de todos los puntos de la nación, y hasta de países vecinos), de alojamiento y de alimentación. Por lo que resulta inadmisible que a pesar de las supuestas medidas de seguridad y organización tomadas para que el evento se desarrolle con toda normalidad, el show del Indio, que en más de uno generó suspicacias desde el momento de su anuncio original, haya culminado enmarcado en una tragedia tan similar a la que los Stones pusieron en marcha hace casi medio siglo atrás. A menos que esas medidas no se hayan llevado a la práctica como tales, claro.

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Los medios televisivos ejercitaron a full el poder de la retrospectiva, debatiendo inútilmente qué debió haberse hecho, cómo, cuándo y donde para evitar el desastre

Fue entonces cuando a casi media hora del comienzo del show Solari decidió interrumpirlo para invocar ante la audiencia -que se estima alcanzó las 300.000 personas, duplicando prácticamente la capacidad original estipulada- la ayuda del cuerpo de Defensa Civil, tras advertir los cuerpos de varios de los miembros del público que yacían en estado inconsciente frente al escenario, solicitándole a la audiencia que dejen de empujar ante la posibilidad de que éstos terminen pisados. Según declaraciones de gran parte de los asistentes, de ahí en más el show tomó un tinte distinto muy lejos de la “misa ricotera”, como suele describirse popularmente. Solari volvió a ordenar nuevamente detener el concierto poco después, tras manifestar que eran más de 200.000 las personas que se encontraban frente al escenario (resulta curioso que no haya advertido que el número de por sí ya superaba con creces el calculado inicialmente, y que así y todo haya continuado como tal), y hasta le dirigió un mensaje personal a uno de sus seguidores, el cual se supone le había arrojado alguna clase de objeto. El clima de incertidumbre y confusión general ni siquiera se detuvo cuando llegó el momento de la canción “Ji Ji Ji” (y su mote de guerra de “el pogo más grande del mundo”). Y así, con el show finalizado, Solari acabó retirándose del escenario sin despedirse, mientras los 300.000 concurrentes se disponían a abandonar el lugar a paso de caracol, muchos de ellos incluso con sus entradas originales sin cortar por el personal designado para hacerlo, un claro indicativo del descontrol organizativo general que, sumado a la falta de cacheo, fue enturbiando el clima de la noche.

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La precariedad, una constante en los espectáculos populares en Argentina desde la noche de los tiempos.

Para entonces el Hospital Municipal de Olavarría había presentado un parte donde se indicaba que habían sido dos las muertes sucedidas durante la “misa”, ambos casos masculinos. Un hombre de 42 años víctima de un paro cardiorrespiratorio, más un segundo damnificado de 40 años por causas similares (aparentemente ambas muertes no fueron a causa de las avalanchas que se dieron durante el transcurso del concierto), todo esto sin incluir las varias decenas de heridos, de las cuales tres permanecian internadas en la sala de terapia intensiva del centro hospitalario, una de ellas en estado crítico, y con pronóstico reservado.
Un análisis de lo ocurrido resulta en una de las tareas más simples a las que uno pueda someterse. Se trata de tomar un lápiz imaginario y trazar la línea que divide lo evitable y lo inevitable, para así poder establecer que nada de lo acontecido podría haber tenido lugar de haberse hecho las cosas tal como corresponde. A menos de 13 años de la tragedia más insigne de la historia de los espectáculos locales, pareciera ser que ni siquiera el antecedente de Cromañón de aquel 30 de diciembre de 2004 haya dejado lección alguna aprendida, tornándose en cambio una anécdota que fue perdiendo el sabor original de aquella cadena de irresponsabilidades que ahora volvió a hacerse presente, tanto en su logística como en su parte más rutilante: la de su seguridad.

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El picnic de los medios tuvo todo tipo de invitados y declarantes, desde los asistentes al show pasando por autoridades de la zona y personajes vinculados al rock y su organización.

Un cálculo a grosso modo permite deducir que, tras multiplicar el valor original de cada una las entradas por el número de asistentes (sin contar los casos folklóricos de reventa, de esos que las productoras suelen combatir al mismo tiempo que son parte de ella), la cifra estimada de recaudación podría acercarse a los 160 millones de pesos. En rigor, el equivalente a más de 10 millones de dólares según la paridad de la moneda al día de la fecha, y perfectamente a la altura de un espectáculo de un artista internacional con todas las garantías posibles. Monto que probablemente podría haber resultado algo menor si el Sr. Solari y la productora contratada hubieran organizado mínimamente dos o tres fechas para albergar a la misma audiencia, y de paso garantizar su integridad como la ley manda. Más que seguro alguna calculadora maldita indicó que era mejor generar gastos de producción por una única vez, sin tener en cuenta los riesgos que eso acarreaba, o bien dejándolos pasar por alto basándose en que en recitales anteriores (que si bien no fueron tan masivos tampoco dejaron de ser inmensos) no se habían registrado casos de víctimas fatales. Porque, ¿para qué mejor prevenir que curar si la sangre no llegó al río, no? Pero, se sabe, la ambición desmedida carece de códigos. Cualquiera sea el caso, semejante recaudación se hubiera mostrado más que suficiente para respaldar todo tipo de tarifas que el bendito recital podía generar.

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La gente enfervorizada y un pedido desesperado de orden que resultó infructuoso

El segundo eslabón de la cadena de responsabilidades no asumidas debería corresponderle al intendente de Olavarría (donde hace casi dos décadas, en tiempos en que Solari era aún integrante de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, la banda fue impedida de realizar dos shows en el Club Estudiantes local por decreto de su gestor municipal de aquel momento), que no fue capaz de vislumbrar, o se negó a convencerse, del desborde que una asistencia que superaba a los habitantes de su ciudad en un 200% o más podía ocasionar. Según lo informado por el periódico Infobae, “la organización pagó apenas $300.000 por el alquiler del predio, y se desconoce cuál fue la tasa municipal que abonó. Si es que lo hizo, porque lo que es seguro es que ese impuesto no es del agrado del Indio Solari: en 2014 pidió que lo eximieran de pagarlo cuando hizo su show en Gualeguaychú… Un show de la magnitud del de este sábado por la noche demanda, para tener estándares de seguridad internacionales, una inversión en seguridad cercana al millón de dólares, incluyendo bomberos y rescatistas de Cruz Roja. Otro tanto se necesita para cubrir los costos de sonido, iluminación y logística, por lo que con una inversión de US$2.000.000 y pagando el 12% de Sadaic, al finalizar el show el Indio embolsaría cerca de US$7.000.000”.

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Los testigos apuntaron a todos: los organizadores, la municipalidad local, el gobierno nacional, incluso la concurrencia misma

El tercer eslabón del infame enlace le corresponde nada más y nada menos que a la figura central convocante de la ceremonia y su ya clásica megalomanía de batir récords imposibles a costos que, ahora sí, terminaron desgraciadamente teniendo poco y nada que ver con lo material. Háblese de idolatría y falsos profetas. Un refrescada de memoria debería recordarnos que fue en 1987 cuando los Redonditos lanzaron su tercer disco de estudio “Un Baión Para El Ojo Idiota”, el mismo que los movió de la escena under original en la que venían brillando y batallando desde finales de la década del 70 (el anterior, “Oktubre”, permaneció más cerca de ese pasado tan genial y seductor), catapultándolos a un grado de popularidad del cual no volverían atrás nunca jamás. El álbum incluía “Vamos Las Bandas”, canción que no sólo se convirtió en uno de sus sones más clásicos sino que, paralelamente y por algún motivo incomprensible, la arenga del título marcó un antes y después en el desarrollo de la escena de muchos de los shows de rock locales. Fue cuando comenzó aquel fenómeno del público que, a pasos agigantados, colmaba los recitales del grupo munidos de banderas de los barrios, zonas o ciudades de donde provenían, derivando en un tipo de inversión de roles donde el principal pasó a la audiencia -y no el artista sobre el escenario-, en clara sintonía con lo que ocurría simultáneamente con el fútbol. A lo que debe sumarse los primeros esbozos de violencia en los conciertos de rock, que también crecerían con el paso de los años.

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Los medios no perdieron ocasión de patear al caído, recordando antecedentes de hechos
trágicos en sus recitales

Ya para entonces, en los escasos reportajes que brindaba, Solari se refería al núcleo más duro de sus seguidores (que poco y nada tenían ya que ver con el tipo de admiradores de los años dorados de sótanos y clubes varios) como “bandas de chicos desangelados”, hecho que cobró mayor dimensión el 19 de abril de 1991 cuando Walter Bulacio, un joven de 18 años que estaba entre la concurrencia del show que la banda había dado esa noche en el Estadio Obras Sanitarias, terminó siendo víctima de la brutalidad policial que provino de una razzia organizada para la ocasión. Eran los primeros albores de una mística difícil de develar que seguiría deformándose con el correr del tiempo, o bien el producto de un vacío inexistente llenado a base de frases sueltas, desunidas, las mismas que Solari supo emplear en sus letras. Y así, pausadamente, se fue suscitando un mito justificado por su calidad básicamente indescifrable, cierta suerte de “poesía” inconexa que parece rozar el surrealismo, y sobre cuyos mensajes incluso se han escrito libros con la intención de llegar a un significado más factible.

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Olavarría en las redes: en Facebook se armó un grupo para poder encontrar a las personas extraviadas

Y quizás sea entonces ahora, después de cierto rol artístico algo forzado, que tales estándares y propuestas terminen generando una coyuntura como la que vivimos tras un show que prometía placer, y que en su lugar acabó escribiendo una página negra difícil de arrancar del libro de las tragedias nacionales a las que estamos tan patéticamente acostumbrados, potenciadas para el caso con dosis altas de delirio místico, culto a la personalidad, fanatismo sin límites y demás imágenes que conforman una misa de un culto improbable, en el cual Solari se erige vaya a saber uno en qué condición de liderazgo. Y una ambición desmedida de cada una de las partes que guionaron este tristísimo capítulo, por donde se lo mire. Cualquiera fuera el caso, resulta una sensación muy peculiar que un fundamentalista del aire acondicionado salga a cantar para aquellos “desangelados” a los que tantas veces se refirió, y a los que ni siquiera les debe quedar un ventilador de la abuela invirtiendo lo que lograron juntar para hacer culto de un Sr. que llora en solitario por sus pesares y que sugiere que “el lujo es vulgaridad” mientras se acerca a su púlpito sagrado a bordo de un avión privado.
El show del Indio en Olavarría deberá ser recordado como el concierto que terminó en desconcierto, o la misa que acabó en sacrificio… Mientras tanto, se ve que a cada uno de los eslabones que optaron por no prestarle atención a algo que olía mal desde el vamos, eso de “Cuanto más alto trepa el monito, el culo más se le ve” les sienta de perillas.

TRISTEZA: FALLECIÓ EL MÚSICO JOHN WETTON, MÍTICA FIGURA DEL ROCK PROGRESIVO INGLÉS

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Publicado en Revista Madhouse el 1 de febrero de 2017

Justo cuando parecía que un cambio de fecha podía augurar un año con noticias más prósperas tras el aluvión de muertes de figuras relacionadas a la historia de la música registrado con creces a lo largo del año pasado, al menos en el corto plazo que lleva el 2017 la lista parece no evitar continuar actualizándose. Esta vez es el turno de John Wetton, uno de los músicos más insignes de la escena del rock progresivo británico y sesionista deluxe (Brian Eno, Bryan Ferry, Phil Manzanera y Steve Hackett, entre tantos), otrora miembro de bandas como U.K., King Crimson, Family, Roxy Music, Uriah Heep, Wishbone Ash y principalmente Asia (de la que fue además co-fundador), y sobre la cual hace unos meses había anunciado no podía formar parte de la futura gira por EE.UU. que el grupo iba a realizar junto a Journey, tras verse obligado a enfrentar un tratamiento quimioterápico.

SU VIDA. John Kenneth Wetton había nacido en Willington (distrito inglés de Derbyshire) en junio de 1949 y, tras pasar por una serie de bandas locales y colaborar en vivo junto a Renaissance, se convirtió en miembro estable de los legendarios Family entre 1971 y 1972. Pero su gran salto a la popularidad terminó dándose al integrarse a King Crimson, en la cual permaneció como bajista y guitarrista hasta 1974 en reemplazo de Greg Lake, en el período que el grupo registró “Larks Tongues In Aspic”, “Red” y “Starless And Bible Black”, tres de sus obras más clásicas y discos básicos de toda colección de rock progresivo que pueda preciarse de tal. Crimson se separaría momentáneamente poco más tarde y la situación llevaría a Wetton a buscar nuevos horizontes, que terminaron derivando en su paso por Roxy Music (con quienes salió de gira en 1975) y Uriah Heep, antes de reformar U.K. junto a Bill Bruford, ex-baterista de Yes, y hasta incluso probar suerte con una carrera en solitario.

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Asia, un seleccionado de estrellas

SU OBRA. En 1981 Wetton se unió al guitarrista de Steve Howe (también ex miembro de Yes), al baterista Carl Palmer y al tecladista Geoff Downes para formar el supergrupo Asia, cuyo álbum debut llegó a superar las 10 millones de copias vendidas, convirtiéndolo así en el más vendedor de ese año y valiéndole la certificación de multiplatino de la mano de “Heat Of The Moment”, canción que había logrado por entonces una difusión monumental en las emisoras de radio a lo largo y ancho del planeta. Pero no todo lo que reluce es oro y Wetton fue echado de la agrupación dos años después. Entonces, junto a su colega Downes y la llegada de los 2000, reiniciaron su creativa asociación para darle rienda a Icon, su nuevo proyecto en común, con el cual lanzaron tres discos. Pero para entonces Wetton paralelamente pasaba sus días llevando adelante varias luchas personales, incluyendo una contienda severa con el alcoholismo, sumado a un númerode de problemas de índole cardíaca que derivaron en una serie de cirugías y hasta la cancelación de una gira en 2007, pero más principalmente tras serle diagnosticado cáncer, situación que no dudó en hacer pública. “Acepto que no pueda estar aquí el día de mañana, pero habiendo dicho eso, después de haber pasado por lo que pasé, uno se siente maravillosamente”, declaró tras la intervención quirúrgica, la cual “Me otorgó un nuevo panorama respecto a la vida, la cual podría finalizar esta noche mientras duerma, así que aprovechemos el día de hoy al máximo. Aprovechemos todo lo posible ahora mismo”.

SU FINAL. Wetton falleció el 31 de enero mientras dormía en su casa en Bournemouth, donde se había criado, a los 67 años de edad, víctima del cáncer de colon. Así lo expresó su ex colega de banda Carl Palmer (que en lo personal también debió enfrentar la muerte de sus dos colegas en Emerson, Lake and Palmer en 2016): “Con el fallecimiento de mi buen amigo y colaborador musical John Wetton, el mundo pierde otro gigante de la música. John fue una persona gentil que creó algunas de las más perdurables melodías y letras de la música popular moderna. Como músico, fue valiente e innovador, con una voz que llevó la música de Asia a la cima de los charts de todo el mundo. Su habilidad para ganarle al abuso de alcohol lo convirtió en inspiración para muchos otros que también habían peleado esa batalla. Para todos aquellos de nosotros que lo conocimos y trabajamos junto a él, su valerosa lucha contra el cáncer lo convirtió en una inspiración mayor. Voy a extrañar su talento, su sentido del humor y su sonrisa contagiosa. Que tengas un buen viaje, mi viejo amigo”
La última canción que Wetton había registrado en estudio fue “Valkyrie”, la que abría el flamante disco de Asia “Gravitas”, tema que -en una suerte de extraña premonición- incluye la frase “Piensen lo mejor de mí, hasta que volvamos a vernos”… RIP

 

ENTREVISTA: A 40 AÑOS DE AEROBLUS, ROLANDO CASTELLO JR. CONTINÚA BUSCANDO -Y TRAYENDO- LUZ

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Publicado en Revista Madhouse el 24 de enero de 2017

La historia de Pappo’s Blues pasaba una suerte de impasse artístico allá por mediados de 1976. Apenas unos meses antes la marcha de los tiempos había indicado que en Argentina se venían años muy oscuros y el ex Manal Alejandro Medina, que por esos días deambulaba por Brasil, recibía allí la visita de su colega Norberto Napolitano. Para entonces Medina ya había trabado relación con el baterista paulistano Rolando Castello Jr., quien poco antes había regresado de una de sus tantas estadías en el exterior y ahora, sin proyecto en vista, decidió aceptar la propuesta de los dos visitantes argentinos para formar una banda. Así fue el nacimiento de Aeroblus, banda con la que el trío llegó a editar sólo un álbum que por estos días se ha vuelto objeto de culto para la comunidad stoner local y que fue hace en su momento celebrado con una serie de conciertos en Buenos Aires que no fueron mayormente favorecidos por la crítica de la época…
A 40 años de esa coyuntura, Castello Jr. se encuentra de vuelta en Bs. As. (ciudad con la que logró familiarizarse tanto que hasta le enseñó a hablar un español casi perfecto, con todos los giros idiomáticos posibles del porteño básico imaginables) para celebrar sus 50 años en la música con un concierto en La Trastienda el próximo sábado 28 de enero que lo paseará por toda su carrera, esta vez además secundado por una larga lista de invitados que incluye a Medina, el ex Natas y actual miembro de Ararat Sergio Ch, su colega Tito Fargo, Gonzalo Villagra, Alejandro Taranto, JB y Pato Larralde de Saurón y demás amigos… Y tras la charla que tuvimos en exclusiva para MADHOUSE, todo indica que será rock.

¿Cuánto hacía que no venías a Bs. As?
Desde 2010, generalmente vengo dos veces por año. La última vez que estuve aquí fue en septiembre del año pasado. 

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Alejandro Medina, Rolando Castello Jr. y Pappo en 1977: Aeroblus buscaba su camino

Pero esta vez no es cualquier visita, ya que vas a celebrar tu medio siglo junto a la música, y creo que que va a estar lleno.
No sé… ¡Dios te oiga! (Risas)

LO EFÍMERO Y LO PERMANENTE
Algunos se refieren a Aeroblus como un proyecto efímero paralelo a Pappo’s Blues que se dio en un momento en que el destino del grupo era un poco confuso. ¿También lo considerás así?
No sé si paralelo. Sé que en verdad -y lo estoy diciendo por mí, no sé lo que pasó por la cabeza de Pappo- yo tenía la intención de hacer algo realmente distinto con él y con Medina, probar suerte. El problema es que en aquel momento la situación no era propicia aquí en Argentina. Porque empezamos con eso de Aeroblus prácticamente el mismo año del golpe militar; hicimos muy buena música, pero como después había que esperar mucho tiempo hasta que salga el disco, regresé a Brasil y no volví. Y entonces Pappo volvió a tocar con Pappo’s Blues, con Medina y Darío, que era plomo mío. Entonces quedó esa cosa de la “efimeridad”. Pero creo que la intención era hacer algo diferente a lo que él hacía en Pappo’s Blues, aunque infelizmente la suerte no nos sonrió en aquel momento. Incluso la música que hacíamos no era lo que sonaba. Por aquellos días se hacía mucha música progresiva en bandas como Crucis o La Máquina de Hacer Pájaros, y nosotros íbamos a contramano de eso. Incluso nos cargaban bastante con acusaciones tipo “cuadrados de mierda”, y esas cosas.

De hecho llegaron a tener críticas muy malas.
Muy negativas, exactamente. Y eso entonces hizo que… no digo que perdiéramos las ganas, pero fue todo una conjunción de factores negativos. La crítica, el momento político, el económico… Y sin dudas con el paso del tiempo terminó siendo algo efímero, ¿no?

En una época en la que estaba tan de moda el rock progresivo, ¿de dónde vinieron las fuentes de cada uno de ustedes para hacer un disco como el de Aeroblus? Incluso alguien lo había definido como un álbum “de heavy metal”…
No tiene nada que ver con el heavy metal. Yo lo veo más como un disco de hard rock, pesado, que incluso tiene baladas como “La Adivina”. Pero por otro lado tenés a “Sofisticuatro”, que es un tema medio jazz rock. La verdad, cuando empezamos a tocar, casi no escuchábamos música de otros. Pero en algún momento, sobre todo en la época que yo vivía en lo de Pappo donde me quedé casi un año, un día me fui a la discográfica, después que firmamos el contrato, y me traje muchos discos. Estábamos escuchando mucho a Jeff Beck o a Return to Forever, mucha fusión, pero también escuchábamos “Teaser” de Tommy Bolin o “Technical Ecstasy” de Black Sabbath. Pero aunque parezca mentira el disco que más poníamos en la casa de Pappo era el doble de Peter Frampton, “Frampton Comes Alive”, que creo que era de su hermana.

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Con este disco se castigaba Pappo en los 70. ¡Qué talco!

Que sigue siendo el disco en vivo más vendido de la historia.
Así es. Y es un muy buen disco. Muy buenas violas, bajo y batería. Pero en verdad no hubo algo que te pueda decir que nos haya influenciado para hacer el disco de Aeroblus. Teníamos un Winco en la sala de ensayo y siempre nos quedábamos escuchando música. Pero ya teníamos un repertorio armado.

¿Cómo llegaron a la decisión de dónde grabar el disco?
La cosa vino así. Pappo y Medina se volvieron a Buenos Aires, no recuerdo la fecha, habrá sido más o menos en agosto o septiembre del ’76… Y después hicimos el recital presentación el 6 de enero de 1977 en el Teatro Premier.

Es decir que se acaban de cumplir 40 años, y apenas unos días.
Es verdad. El problema es que no estuvo bien organizado, y nos quedamos un poco disconformes con los managers, y nos separamos. Y más o menos al mes nos enganchamos con otro manager llamado Luis Ciliberti, que en verdad manejaba cantantes. No manejaba rock. Y él fue quien nos logró el contrato con la grabadora. Fuimos a su oficina y nos dijo “les conseguí una audición con la Phillips”. Y yo le dije, “Pero si estoy con Medina y Pappo, ¡qué audición ni audición! O nos contratan o no nos contratan!”. Y él llamó a la discográfica y les dijo lo mismo, que no hacíamos audición, o firmábamos o no firmábamos. Entonces fuimos y firmamos. Y grabamos el disco muy rápidamente, en 2 o 3 días.

1Y el disco terminó editándose en mayo… Entonces el show fue cinco meses antes del lanzamiento del disco, lo que es bastante poco frecuente. Se dio al revés.
No recordaba eso, justo ayer me lo mencionaron también. Me quedé con la duda. No sabría decirte. Pero se ve que así fueron las cosas.

Alejandro Medina ya estaba en Brasil antes que Pappo llegara. ¿Cómo se habían contactado originalmente?
Bueno, conocí a Medina en Rio De Janeiro en 1974. Yo era fan de él, y me lo presentó una chica. Ella me había dicho que Medina solía ir a ese bar, entonces le pedí que si llegaba a aparecer esa noche, me lo presentara. Y el Negro finalmente fue, e hicimos amistad. Y él después se fue a Sao Paulo, y nos vimos allí también. Y dos años después de eso él vino a mi casa y me dijo que estaba viviendo con Norberto en una ciudad a 70 km. de la capital paulista.

¿Qué ciudad era?
No recuerdo exactamente, tendría que fijarme en mi archivo, pero creo que era en un lugar llamado São Miguel Paulista, cerca de Jundiaí.

¿Y qué hacían en el interior del estado, tan lejos de la ciudad?
Es que ahí los hospedó un amigo de Medina en una finca. Y al día siguiente me fui para allí y empezamos a ensayar, pero no ensayamos mucho tiempo.

¿Es verdad que ensayaban en un convento?
Medina dice que era una iglesia, pero no sé lo que era aquello, era una construcción bastante vieja. Era una finca inmensa, con una casa muy moderna.

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Histórica foto con no menos históricos afiches del histórico show de Aeroblus en el teatro Premier

¿Cómo hicieron para conseguir los instrumentos, digo, estando tan lejos de la ciudad?
Es verdad, es raro eso… El equipo de la guitarra era un twin reverb de Botafogo que Pappo había traído desde Buenos Aires. Y Medina ensayaba con un Marshall dorado, algo que nunca había visto. Debe haber sido de algún “riquito” de ahí que se lo había prestado. Y yo había llevado mi batería, y ensayábamos con eso. No teníamos equipo de voz. En general lo hacíamos de día.

Hablemos un poco del show debut en el Premier de aquel 6 de enero de 1977, que por entonces recibió bastantes malas críticas de muchos medios, sobre todo señalando que no habían ensayado suficientemente.
No, eso es una boludez. Estábamos súper bien ensayados, tanto es así que el disco fue grabado enseguida. Lo que pasó es que no les gustaba lo que hacíamos. La gente estaba con la onda de Emerson Lake and Palmer, La Máquina De Hacer Pájaros, etc. Pero si leés una crítica del diario Clarín sobre el show, esa fue muy buena. Muy sincera y correcta, muchos elogios. Pero en verdad quienes nos cagaron fueron la revista Pelo y el Expreso Imaginario. Creo que la gente del Expreso después se arrepintió y nos hizo una nota de 3 o 4 páginas. Pipo (Lernoud) y Jorge Pistocchi eran muy buenos tipos. Deben haber mandado a algún boludo a hacer la crítica, y no le gustó. Pero la de Clarín estaba muy bien escrita y hablaba muy bien del concierto. Todavía tengo la nota guardada.

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Aeroblus la rockea a fondo en el Premier: las críticas fueron dispares

¿Entonces cuál creés que fue el problema en sí del show?
Creo que no tuvo mucha promoción, pusieron afiches recién 3 o 4 días antes. Y yo 40 años después hago la misma cagada. (Risas) ¡Hay que repetir los errores, señor!

Ok, pero al menos ahora no es época de dictadura.
Por suerte, no. Aunque ahora es la dictadura de la plata, antes era la de las botas y los fusiles. Pero hubo muchos problemas con la organización de aquel show. No sólo habían dividido las secciones para el público, sino que además eran dos presentaciones por día, y viniendo poca gente, de esa forma iban a venir incluso menos. Así iban a dividir al público. Ya para las otras fechas fue un solo show por día, y ahí se llenó. Fue un total de tres días, creo. Recuerdo que para el primero de los shows íbamos a tener una banda soporte que se llamaba Hidromiel, que creo que ni fueron, entonces metieron a Ricardo Soulé para hacer de telonero para el segundo y tercer día.

CERCA DE BRASIL, LEJOS DEL TERROR
¿Después de eso te volviste a Brasil? Tenía entendido que también estabas molesto con la situación política del momento en el país.
Iba de vez en cuando por unos pocos días a ver a mi familia, habré ido unas dos veces. Pero en una de esas veces que volví, justo Norberto se había casado y se había ido de luna de miel, y lógicamente a su regreso iba a ocupar con su señora la habitación que yo compartía con él, porque yo todavía vivía en su casa. Entonces entre que Pappo se había ido, yo que estaba solo, el disco que no salía y demás, decidí volverme a Brasil y esta vez me llevé la batería. Cuando llegué llamé a un amigo y le pregunté si tenía ganas de tocar, y ese amigo me llama a los dos días y me cuenta que Arnaldo Baptista (N. de la R.: el legendario ex integrante de Os Mutantes) está formando un grupo nuevo y quiere saber si me gustaría formar parte. Y yo le dije que sí, obviamente: ¡era como si me invitara a tocar Charly García! Y me quedé en Sao Paulo, y no volví más… Pero tenés razón, también pesó mucho en mi decisión la situación política de aquí, que era algo terrible.

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Rolando Castello hoy: tal vez no tan Jr., pero rockéandola mejor que muchos pibes

Bueno, pero tampoco la de Brasil era muy buena…
No era buena, pero no era igual a la de acá. En Brasil no te paraba la cana por la calle. Aquí, el solo hecho de tener pelo largo era un problema. Por eso todos los chicos del rock usaban el cabello corto. La única vez que vi chicos de pelo largo fue una vez que había ido a tocar no sé si a Morón, o a Merlo. Aquí en el centro de Bs. As. no se veían. Yo mismo tenía que esconderme el pelo, porque te paraban todo el tiempo. En el concierto del Premier había un camión celular estacionado en la puerta del teatro, y se llevaron 30 0 40 chicos. Era un desastre.

El golpe militar había sido en marzo del ’76, no había pasado siquiera un año y ustedes estaban haciendo el concierto presentación del disco, cuando la dictadura estaba ya muy establecida… ¡Pavada de momento!
¿Viste? Elegimos el peor momento para formar una banda. ¡La máquina de matar gente ya estaba trabajando! Yo leía las noticias sobre lo que pasaba en Argentina en los diarios de Brasil: “pusieron una bomba en el auto del embajador de no sé qué”, “mataron a fulano o a mengano”, porque aquí no salían, y Pappo y Medina que me insistían para que venga. Y yo les decía que no podía porque tenía que ir al dentista. Ese tipo de cosas. Les mentía. Porque yo tenía miedo de venir a Argentina. Hasta que un día les dije la verdad. “Mirá Medina, es que las noticias no son muy buenas…” Pero él insistió. Así que confié en él y me vine. Pero aquí la cosa no estaba nada bien. Tampoco es que en Brasil éramos los paladines de la libertad…

Me imagino…
Aparte hubo una noticia muy fea. El 24 de marzo del ’76, el día del golpe, estaba tocando Vinicius De Moraes en Buenos Aires y su tecladista, Tenorio Jr., había salido del hotel para comprar puchos, y nunca más lo vieron. Y esa noticia fue muy difundida en Brasil. ¡Había desaparecido unos de los músicos de Vinicius! Lo debe haber agarrado algún patrullero. Tenía pelo largo y barba. Imaginate, barba y pelo largo: comunista. Y hablando portugués, habrán pensado que hablaba en lengua soviética. Y el tipo desapareció. Y que yo sepa hasta el día de hoy no se sabe si apareció su cuerpo. Entonces todo eso repercutió muy mal en Brasil.

Un desaparecido extranjero en Argentina.
Uno entre varios. Pero es fue un caso muy conocido porque se trataba de un músico de Vinicius De Moraes, que no era ningún pelotudo. Vinicius era conocido mundialmente. Y además hay un dato extra, y es que Tenorio era hijo de un comisario en Brasil. Creo que hubo mucha intervención diplomática. La verdad que tuvo mucha mala suerte, porque fue justo el día del golpe.

Fue cuando volviste a Brasil y te integraste a Patrulha do Espaço. 1
Sí, era Arnaldo y Patrulha Do Espaço. Y entonces grabamos y salimos a tocar. Los primeros recitales que hicimos fueron en septiembre del ’77, adiviná con quién…

¿Con quién?
Con León Gieco, Crucis, Nito Mestre y Los Desconocidos De Siempre, nosotros, y dos bandas de Brasil. Hicimos dos shows en Sao Paulo, uno en Belo Horizonte, y uno en Campinas.

¿Estuviste viviendo en México después de tocar en Patrulha do Espaço?
No, México fue antes de todo eso. Fue en el ’69. Yo tenía dieciséis años y vivía con mis viejos, y tuvimos que irnos para allí por cuestiones laborales de mi papá. Me fui para allá en diciembre de ese año, y tuve mucha surte porque conocí a un tipo que me puso a tocar con una banda de allá, y pude participar de todo ese movimiento del rock mexicano, que también era perseguido por la policía. En México había mucha libertad para los de afuera, recibían a todos los exiliados políticos, pero por otro lado era una dictadura disfrazada, porque el P.R.I., el Partido Revolucionario Institucional, estaba en el poder desde hacía 60 años. Y me quedé allí hasta el ’73. Después volví a Brasil y entré en una banda que se llamó Made In Brazil, que fue muy grande, con quienes grabé y toqué por casi dos años. Y después me fui a EE.UU. y cuando volví se armó Aeroblus. México es distinto a todo. Yo llegué allí y estaban todos los discos de rock, claro, estando tan cerca de los EE. UU…

1-smallEs como el caso de España e Inglaterra.
Así es, pero más cerca. Aparte estaban todos los equipos de música, cosa que no había en Brasil.

Y aparte había rock.
Y había rock. Marginalizado, pero había. Siempre digo que hice la escuela en Brasil, y la universidad en México. Porque fue realmente allí donde me profesionalicé. Por suerte hice mucha amistad con Alejandro Lora de El Tri, que era mi vecino. Fui como a cien recitales del grupo, y hasta terminé tocando con ellos durante un tiempo, porque su baterista había tenido un accidente.

Por lo visto también aprendiste muy bien a hablar español.
Sí, después de tres años en México, yo hablaba igual que ellos.

A fines de los años 60 habías formado parte de un grupo llamado The Box junto a Guilherme Arantes.

Es que lo conocía desde que éramos muy chicos, y soñábamos con tener una banda. Cosas de pendejos, viste. Entonces hicimos ese grupo. La banda era buena, pero creo que nunca nos presentamos en público. Y Guilherme ahora es un grande en Brasil, es un tipo que vendió millones de discos. Es un gran compositor. Hace música linda, pero muy comercial. Y me di cuenta de que a él siempre le importó demasiado el éxito. Yo, por mi parte, nunca quise ser artista, siempre quise ser músico de rock, que es distinto. Porque él es cantante, y los cantantes son otra raza.

Y después están los bateristas, que son una raza aparte.
Los bateristas y los bajistas son razas inferiores… (Risas) Después sigue la raza superior, los guitarristas. Y la súper raza, que son los cantantes. Pero aún así, otros bateristas en Brasil y yo logramos llegar a destacarnos. Porque la escena siempre está dominada por los cantantes y los violeros.

¿Qué opinás de la escena del rock de Brasil?
El llamado “rock brasileño” es algo más de los años ’80, del ’83 para adelante. De diez bandas que tuvieron suceso, cinco eran de Rio de Janeiro. Pero las discográficas estaban en Rio. Y además otra cosa, la Rede Globo era de Rio de Janeiro. OK, nosotros teníamos a Raúl Seixas, pero si escuchás sus canciones, vas a ver que la mayoría de sus éxitos tenían violín, cuerdas, etc. Vamos a resumir la cosa: ustedes tenían a Norberto Napolitano, y nosotros no tuvimos eso. El blues en Brasil empezó a pegar fuerte recién en los años ’90.

Con bandas como Blues Etílicos…
Blues Etílicos, André Christovam… Hoy día debe haber al menos cien personas que hacen blues allí. No tiene mucha proyección en Brasil. Un amigo mío tiene una teoría que dice que el tango tiene mucho más que ver con el blues que el samba. También puede que se trate de eso. Y aparte allá existe una cultura nacionalista muy fuerte, por lo que el rock de Brasil y Argentina son muy distintos.aeroblus2010

LO QUE VA DE AYER A HOY1-small
¿Qué recordás de la reunión de Aeroblus en Bs. As. de 2010 con Medina y Chizzo?
Creo que fue en mayo. Si bien los conocía, en aquel momento no sabía la magnitud de los chicos de La Renga. Fue la señora de Medina que organizó todo.

¿Y ese show salió mejor que el del ’77?
Sin duda alguna. Porque Chizzo convoca mucha gente, es muy popular.

¿Es verdad que tenés una cinta con material en vivo de Aeroblus de aquellos primeros tiempos?
En verdad no es de ningún show. Es un ensayo. Un día antes de empezar a grabar el disco fuimos al estudio de la Philips en la calle Moreno. Armamos todo como si fuéramos a grabar y tocamos los temas para que los oyera el productor. Y todo lo que ensayábamos estaba siendo grabado en dos canales, en estéreo. Y yo no lo sabía. Y a los dos días, cuando realmente empezamos a grabar el disco, vino un chico que trabajaba en el estudio y me dio la cinta. El sonido es muy parecido al disco porque usamos la misma consola, que hoy día la tiene el Conejo Jolivet (N. guitarrista surgido a la fama en Dulces 16), que la compró después. Son todas las canciones que aparecieron en el disco más un par de inéditos, todo en vivo, pero en vivo en el estudio. Permanece inédito, pero algún día habría que sacarlo. ¡Sacarme ese peso de encima! (Risas) Creo que sería justo para los fans. Pero es todo muy enquilombado. Si tenés algo parado, nadie quiere hacer nada. Y si te movés, todos quieren plata.

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Castello, Sergio Ch y Villagra, haciendo un alto en la grabación del video para el tema “Sally Del Blues”, grabado en 2015

¿Cómo te llevás con estos tiempos dominados por la tecnología digital, y demás?
En verdad, la tecnología musical ayuda mucho, pero también perjudicó todo muchísimo. Rompió con todas las grabadoras, y así se terminó un sistema que venía de siempre. Sin las grabadoras, por ejemplo, no existiría Soda Stereo, ni Legiao Urbana

Pero independientemente de las grabadoras, antes de la era digital, cuando no existían las facilidades de hoy en día, había que esforzarse más para hacer un disco, y eso generaba mejores resultados.
Claro, si está todo el mundo haciendo discos, ¿quién va a comprarlos? La industria discográfica no existe más. El incentivo es que los chicos graban en su casa, lo meten en la internet y difunden su arte. Es como decía Andy Warhol, “En el futuro todos tendrán sus 15 minutos de fama”. Ayuda muchísimo, pero la humanidad es muy ignorante, porque tiene a su disposición una herramienta que nunca tuvo. Con la maquinita esa de mierda tenés el conocimiento de dos mil años, o más. aeroblus-casch

El acceso al conocimiento.1-small
El acceso al conocimiento, tal cual. Pero eso no significa que el tipo vaya a usarlo. Por ejemplo, el concierto que vamos a hacer aquí, ya lo grabamos en Sao Paulo y en Curitiba. Y ahora también vamos a grabar el de aquí, lo que era algo imposible en los 70. Entonces es algo muy bueno por un lado y muy malo por el otro. A nosotros no nos perjudica porque ya venimos de otros tiempos, pero los más jóvenes nunca van a tener acceso a lo que tuvimos nosotros. No pueden hacerlo de vuelta, no tienen cómo. No hay manera.

¿Qué podés adelantar del show en Bs. As. el próximo 28 de enero? ¿Va a ser el mismo repertorio que los de Brasil?
En Sao Paulo hicimos dos fechas. En la primera hicimos canciones de Patrulha, y al otro día hicimos canciones de Aeroblus, y de otra banda que yo tenía llamada Inox, que era más heavy metal. Incluso vino a tocar Medina. En Curitiba hicimos canciones en las que participé cuando vivía en esa ciudad, por lo que entonces el repertorio fue distinto a lo largo de los tres días. Y acá va a ser lo mismo… Vamos a hacer cosas que grabé con Tito Fargo y Alejandro Taranto, cosas que grabé con Sergio Ch. y Gonzalo Villagra, vamos a hacer algunos temas de Aeroblus con invitados, un par de Patrulha que grabamos con Pappo en Brasil, y también canciones nuevas de un nuevo proyecto que se llama CAsCH, con quienes ya tenemos un disco grabado que todavía no se editó. Es una mezcla de hard rock con progresivo. Después vamos a escuchar todo lo que grabamos en los conciertos de Brasil y el de aquí, elegir, mezclar, y editar algo… Tal vez sea un DVD, porque también estamos filmando todo.

 

MODA: ZARA SE ALINEA CON LOS STONES Y LANZA COLECCIÓN DE ROPA AL TONO

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Publicado en Revista Madhouse el 8 de enero de 2017

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A 42 años de inaugurar su primer local en la ciudad de La Coruña, la marca española de ropa Zara (cuya cadena internacional de tiendas, propiedad del Grupo Inditex, supera los 2100 locales a lo largo y ancho del planeta) se asoció con los Rolling Stones para lanzar al mercado una nueva línea dentro de su sección masculina Zara Man con la icónica lengua que representa al grupo, acaso el logo más simbólico de la historia del rock.Zara puso en marcha su edición limitada (según reza el sitio web de la marca, “hasta agotar stock”) en paralelo al lanzamiento de “Blue & Lonesome”, el más reciente trabajo en estudio de Jagger, Richards y Cía., y en el cual los españoles supieron basarse para darle rienda al proyecto.

Para la ocasión, las prendas en cuestión incluyen exclusivamente la versión de la clásica lengua en color azul (tal como aparece en la tapa del disco), la que aparece en diversas remeras y camperas, cada una de las prendas presentando imágenes diferentes asociadas a los casi 55 años de existencia de la banda, las cuales asimismo incluyen en sus etiquetas un código QR a través del que quienes las adquieran podrán tener acceso exclusivo a una plataforma que les permitirá escuchar “Blue & Lonesome” en plan streaming, e incluso adquirirlo una vez ahí.

zara-camiseta-blancaLa marca española ya había homenajeado al histórico quinteto británico en 2012, cuando lanzó una línea similar por el 50º aniversario del grupo, y ahora retoma la idea… Lo que sea para contentar al siempre ambicioso Sir Mick, que el pasado 8 de diciembre, y a sus 73 años, fue padre por octava vez cuando su novia actual, la bailarina Melanie Hamrick, diera a luz a Deveraux Octavian Basil Jagger (nombre para el cual Mick se inspiró en parte en el de su padre Basil Fanshawe, fallecido en 2006), a quien pueden ver en la foto de abajo y que de ese modo superará en 3 años a su actual bisnieta, la hija de su nieta Assisi Jackson, nacida en mayo de 2014, nacida de su hija Jade Jagger, y todavía contando…