CUENTOS CHINOS: THE MASKED MARAUDERS, LA BANDA GENUINAMENTE FALSA DE DYLAN, JAGGER Y TRES DE LOS BEATLES

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Publicado en Revista Madhouse el 2 de junio de 2017

Se trataba del más grande disco de rock alguna vez grabado, a cargo de un supergrupo que congregaba a una buena parte de los hijos pródigos más prominentes del estilo, o bien a los más predilectos de la era. Un conglomerado de estrellas inigualable e insuperable. En algún momento de 1969 John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Mick Jagger y Bob Dylan se reunían en privado dispuestos a plasmar la perla de las perlas, registrando “The Masked Marauders” (algo así como “Los Bandidos Enmascarados”), el álbum ultra-secreto que tejían en conjunto.
 

El mayor proyecto alguna vez imaginado, la superbanda definitiva, desde aquel momento y hasta la eternidad. Galardón que seguramente seguiría ostentando hoy día, si tan sólo hubiera sido verdad y no un rumor infundado vestido de broma de mal gusto. “Álbum del año”, tal como fuera etiquetado en las críticas de varias publicaciones de la época, las mismas que desconocían por completo el enorme sapo que estaban a punto de tragarse, “The Masked Marauders” no podría haberse editado en mejor coyuntura artística. Los Beatles ya habían lanzado “Abbey Road”, Jagger se disponía a editar “Let It Bleed” junto a los Stones, y Dylan volvía nuevamente al ruedo de la mano de “Nashville Skyline”. Corrían tiempos de gloria. Los rumores indicaban que los cinco músicos habían estado reunidos reservadamente en un ignoto pueblo canadiense, cercano a la bahía de Hudson, donde grabaron las canciones que, entre versiones de clásicos y nuevas composiciones especialmente escritas para el futuro berretín (¡y con semejantes autores!), llevarían al concepto de “supergrupo”, tendenciosa idea que había comenzado a florecer a mediados de la década del 60, a su punto más alto. Claro está, de haber sido real…

BAJO LA MÁSCARA. Los primeros comentarios sobre el grupo llegaron de manos de la publicación musical Rolling Stone, más precisamente en su edición del 18 de octubre de 1969. En aquel número de la revista, un periodista especializado que respondía al nombre de T. M. Christian (misteriosamente ignoto por ese entonces) se refería a “The Masked Marauders” como un álbum doble en el cual los cinco músicos participantes habían optado deliberadamente por escudarse bajo seudónimos, en el intento de evitar toda posibilidad de problemas legales con sus respectivas compañías discográficas. Asimismo Christian dejaba en claro ante sus lectores que su crítica apuntaba a un disco del tipo bootleg, esto es, una grabación conteniendo material enteramente inédito, aún circulando fuera del mercado comercial tradicional, y con miras a una edición oficial definitiva. Adicionalmente, el disco estaba producido por el gran Al Kooper, pianista de sesión que ya había trabajado con Dylan (aquel acompañamiento fundamental de órgano en “Like A Rolling Stone”) y fuera impulsor de los recordados Blood, Sweat & Tears.

El disco abría con una versión de 18 minutos de “Season Of The Witch”, el clásico de Donovan, con Dylan en primera voz, e imitando cabalmente al autor original de la canción, seguida por Lennon a cargo de “Prisoner Of Love”, tema que cierta vez popularizaron, en sus versiones respectivas, Etta James, James Brown, Bo Diddley o Perry Como; luego Jagger y McCartney a dúo en “Masters Of War” (de Dylan), Lennon en primera voz en “The Book Of Love”, y todo culminaba con un grand finale titulado “Oh Happy Day”. Una segunda versión del álbum (las hubo en distintas variantes, y con diversos listados de temas) agregaba, o combinaba, demás rarezas como Lennon en “I’m The Japanaise Sandman”, McCartney en su canción favorita “Mammy”, Dylan en el clásico de doo-wop “Duke Of Earl” y Jagger en “I Can’t Get No Nookie”, la cual el cantante de los Stones había considerado “un nuevo clásico instantáneo”, según lo apuntado por Christian en Rolling Stone. El crítico cerraba su columna afirmando que el disco “es más que una forma de vida, ¡es la vida misma!”

tapaLA GRAN ESTAFA DEL ROCK AND ROLL. Como no podía resultar de otra manera, dicha alianza generó una desenfrenada demanda por parte de los fans, que no veían la hora de tener entre sus manos semejante obra cumbre, que especulaba con su edición para generar mayor expectativas. Entre tanto Allen Klein y Albert Grossman, managers de los Beatles y Dylan, respectivamente, eran perseguidos incesantemente en busca de respuestas. Para entonces los Masked Marauders (“el supergrupo de tres de los Beatles, Jagger y Dylan”) ya rotaba en las principales emisoras radiales de Los Angeles y San Francisco y, días más tarde, el esperado disco colmaba finalmente las bateas de las disquerías, si bien en versión unitaria, situación que comenzó a causar cierta incertidumbre tras haber sido descripto como disco doble, y que sin embargo no evitó que se vendiera una nada despreciable cantidad de unidades que llegó a superar las cien mil copias. Y a engañar a los más de cien mil compradores que, sin siquiera sospecharlo, automáticamente se convertían en víctimas fatales de uno de los fraudes mejor confeccionados de la historia de la música popular. Fraude que no hubiera existido como tal si desde el vamos el tal T. M Christian no hubiese sido el seudónimo del que el reconocido crítico (y absolutamente real) Greil Marcus se aprovechaba para lanzar al ruedo la engañosa movida, tras extraerlo de la novela “The Magic Christian” del escritor Terry Southern, publicada en 1959.

CON UNA PEQUEÑA AYUDITA DE MIS AMIGOS (CONTRATADOS)
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Con un plan fríamente contratapacalculado, Marcus ya contaba en sus filas con el grupete de impostores que lo secundaban en su tragicómica coartada cuando tiempo antes se dirigió a California y, en la ciudad de Berkeley, contrató a un desconocido grupo que respondía al nombre de Cleanliness And Godliness Skiffle Band por la nada despreciable suma de 15.000 dólares, suma que había obtenido de la mismísima discográfica Warner Bros, que hasta había creado el sello subsidiario Deity para sumarse al ardid, y pura y exclusivamente para la ocasión. Para colmo los músicos de la Cleanliness and Godliness Skiffle Band (“Banda de Skiffle de la Higiene y Santidad”, je) resultaron ser unos expertos totales a la hora de imitar a la supuesta formación, tanto en lo musical como en la parte vocal. Y listo: el plan maléfico de Marcus había logrado su cometido. De hecho el disco había logrado excelentes ventas, permaneciendo en el ranking de la revista Billboard por más de doce semanas. Tal como si realmente hubiera sido procreado por sus hipotéticos maestros. Un grupo falso, con nombres falsos, sustentado por una crítica falsa, pero de auténtico éxito. ¡Bingo!

BAILANDO EN LA SOCIEDAD RURAL. No conformes con tremenda patraña (incluso casi superando aquel recordado murmullo sobre la muerte de McCartney que aún continuaba vigente tras la fresca edición de “Abbey Road”) , Marcus y sus secuaces fueron aún más lejos, reproduciendo la crítica publicada en Rolling Stone en la funda interior del álbum, a su vez potenciada por nuevos comentarios del amigo Christian (Marcus, claro) que definían a los Masked Marauders como “un artículo genuino en un mundo de farsantes, ¡bendíganse sus corazones!”. Pero no existía ningún Dylan imitando a Donovan, ni nada que se le parezca, ni había ningún Beatle, ni era Mick Jagger quien cantaba en “I Can’t Get No Nookie” (¿sinceramente podría haber tenido algún viso de realidad una canción titulada “No puedo echarme un polvo”?), a pesar de su magnífica y tan bien lograda parodia. Paradójicamente, y en un rapto de honestidad, el disco cerraba con una última pista (en rigor, un monólogo) bajo el nombre de “Saturday Night At The Cow Palace”. Un chasco más. No podía ser de otra forma con un título que refería a una jornada de sábado a la noche en el equivalente a la Rural californiana. 34 años más tarde, en 2003, la compañía Rhino Records ofrecía una edición limitada de 2000 copias numeradas bajo el nombre de “The Masked Marauders – The Complete Deity Recordings”, que hasta incluía canciones extras de las misteriosas sesiones.
Al menos para los Masked Marauders, y su círculo de engañados, cualquier semejanza con la realidad resultó ser pura mentira.


ANIVERSARIOS: A 52 AÑOS DE LA NOCHE EN QUE KEITH RICHARDS SOÑÓ “SATISFACTION”

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Corría la primavera boreal de 1965 y los Rolling Stones estaban de gira por los Estados Unidos. Aquella noche del 7 de mayo la banda se alojaba en el motel Gulf, en Clearwater, estado de Florida, tras su concierto del día anterior en el Jack Russell Stadium de la misma ciudad. Algunas horas después, al levantarse, lo primero que notó Keith Richards, uno de los dos guitarristas de la banda, fue que la cinta de su grabador portátil se había acabado. Y que su guitarra reposaba sobre la cama en la que había dormido. Richards no recordó haber usado el grabador en ningún momento durante aquella noche, por lo que, preso de la curiosidad, se dispuso a escuchar lo que allí había. “Me desperté en medio de la noche”,declararía más tarde. “Cerca de mi cama había un grabador y mi guitarra acústica. A la mañana siguiente, cuando me desperté, vi que la cinta del cassette había seguido corriendo hasta terminarse. Entonces la rebobiné, y me encontré con algo así como 30 segundos de da-da da-da-da…Y también se puede escuchar el ruido de cuando dejo la púa sobre la mesa de luz. En cuanto al resto de la cinta, se trata de mí roncando”.

2Richards pudo no haber recordado el instante en que se despertó en medio de la noche con una melodía en su cabeza, ni mucho menos haber tomado su guitarra para luego apretar el botón de record y registrar un riff de nueve notas, antes de volver a dormirse, que iba a hacer historia. Pero las semillas de “(I Can’t Get No) Satisfaction” ya estaban plantadas. Tras el descubrimiento, Richards salió a buscar a Mick Jagger, quien estaba retozando junto a la pileta del hotel y que instantáneamente se puso a escribir la letra para la canción de insatisfacción que su compañero de banda había plasmado unas horas antes, la misma que catapultaría a los Stones al megaestrellato definitivo. Y cuyo mensaje se consagraría como uno de los más simbólicos de esa década, acaso con perfecta vigencia hasta nuestros días.

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Los renegados de Dartford (bueno, los Stones) junto a su manager Andrew Loog Oldham en los estudios RCA de Hollywood, 1965

Hasta ese entonces los Stones habían logrado meter solamente dos éxitos en el Top Ten de la mano de “Time Is On My Side” y “The Last Time” pero, en comparación con los logros obtenidos por otras bandas de la llamada British Invasion (claramente comandada por los Beatles), y con apenas un par de años de carrera, la banda necesitaba una canción que los lleve a la cima. Muy paradójicamente, a Richards ni se le había cruzado por la cabeza que aquella melodía sonámbula era exactamente lo que los Stones estaban necesitando. “Jamás pensé que fuera lo suficientemente comercial como para convertirse en single”, le confesó al autor Philip Norman para su libro “Sympathy For The Devil”. De hecho, como más tarde apuntaría Bill Wyman, el bajista original del grupo, Richards la consideraba“una canción más, de las tantas que podían servir de relleno en algún álbum”.
A lo largo de esa gira americana de 1965 los Stones acostumbraban a pasearse por diversos estudios de grabación para matricular sus ideas, por lo que el 10 de mayo, apenas tres días después de la inspirada noche de su guitarrista rítmico, anclaron en los legendarios estudios Chess de la ciudad de Chicago, los mismos donde parte de sus ídolos musicales favoritos (Chuck Berry, Muddy Waters, Bo Diddley, etc.) registraron sus canciones más representativas. Allí, secundados por su manager y productor original Andrew Loog Oldham, los Stones lograron una primera versión de la canción, que incluía a Brian Jones (el por entonces segundo guitarrista del grupo, fallecido en 1969) en armónica, volviéndola a grabar dos días después en los estudios RCA de Hollywood, no sólo con un ritmo diferente, sino con una particularidad sonora que sería el sello emblema del sonido del cuerpo principal de “Satisfaction”, cuando Richards experimentó con agregarle a su guitarra el sonido de la Gibson Maestro Fuzzbox , la caja de efecto fuzz o “fuzz-tone”, que permitió aquel sonido característico que se asemejaba al de un saxo, y que también contó con la participación del músico y arreglador Jack Nitzsche en pandereta y piano. De hecho, una vez concluida la grabación, Richards, no conforme con el resultado obtenido, deslizó la posibilidad de grabar una tercera versión con una auténtica sección de vientos, pero fue vetada por el resto de los miembros del grupo y principalmente por David Hassinger, el ingeniero de sonido que estuvo en la sesión.

Bastante se ha rumoreado sobre lo que llevó a Richards a obtener la inspiración necesaria cuando se le ocurrió la melodía de la canción, teniendo en cuenta que la banda estaba influenciada por un amplio rango musical, pero el guitarrista nunca dejó de citar la música del combo femenino Martha And The Vandellas y su éxito del año anterior “Dancing In The Street” (de la cual resulta imposible disociar su clima con el de “Satisfaction”), o de “Nowhere To Run”, como así también de otros elementos sonoros de aquellos tiempos provenientes de la gloriosa compañía grabadora Motown Records. Y si la inconfundible propuesta melódica de la canción cimentaría para los Stones una carrera de más de medio siglo con muchísimas otras grandes composiciones, cuando hasta aquel momento sólo proponía un bacanal de buen ritmo, la trompada final llegaría de la mano de su atrevida letra, que si bien hoy día puede resultar poco controvertida para los tiempos que corren, en aquel momento no dudó en levantar más de una ceja.

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Keith & Mick, manufacturando el single más emblemático de la carrera de los Stones

Desde su edición, en reiteradas ocasiones se sugirió que Jagger inconscientemente había tomado el estribillo de “Satisfaction” de “Thirty Days” de su amado Chuck Berry, cuando éste cantaba “If I don’t get no satisfaction from the judge / I’m gonna take it to the FBI and voice my grudge” (que debería ser interpretada como “Y si el juez no me ayuda/ Voy a ir a ver al FBI y expresar mi rencor”), clamando por la aparición de su chica. O de la mismísima “I Can’t Be Satisfied”del gran Muddy Waters. Nutriéndose de los avatares de la vida alocada de una banda de rock que estaba de gira y del impacto de la cultura americana que como extranjeros en tierras extrañas comenzaban a descubrir y experimentar día tras día, Jagger no trastabilló a la hora de referirse, y de forma explícita, al padecer la sobredosis de información (“Cuando estoy manejando mi coche/ Y aparece ese tipo en la radio/ Y me habla más y más/ De información inútil/ Que se supone es para encender mi imaginación”), o de publicidad desmedida (“Cuando estoy viendo la tele/ Y aparece ese hombre para decirme/ Lo blancas que pueden estar mis camisas/ Pero él no puede ser un hombre/ Porque no fuma los mismos cigarrillos que yo”), o las dificultades de tener sexo casual, yendo tan lejos como expresar que una de sus admiradoras se lo negó por una situación, eventualmente, muy habitual en la vida de una mujer (“Cuando estoy dando vueltas por el mundo/ Y hago esto, y firmo lo otro/ E intento transarme alguna chica/ Que me dice ‘Nene, mejor volvé la semana que viene porque, ya ves, estoy con el período’ ”)
1El escándalo que trajo aparejado la letra de “Satisfaction” pudo haberle venido de perillas al manager de la banda Andrew Loog Oldham (que desde el vamos se esmeró en publicitar a los Stones como los “anti-Beatles”, y con maravillosos resultados), pero la estrofa de una canción que aludía al rechazo de una mujer de una propuesta sexual por haberse encontrado menstruando -y que, adicionalmente, un enorme número de oyentes creyó se refería a la masturbación, o mínimamente, a la insatisfacción sexual- generó una colosal repercusión. Y siguiendo lo establecido por aquella máxima que dice que “la mala prensa es buena prensa”, el plan de Oldham, entonces, apenas tres meses después que los Beatles cantaran “me dijo que el vivir conmigo la deprimía”, se cumplió a rajatabla.
“(I Can’t Get No) Satisfaction” terminó editándose primeramente en los Estados Unidos un 6 de junio de 1965, con “The Under-Assistant West Coast Promotion Man” en la cara B (ambas canciones formarían parte del futuro álbum del grupo“Out Of Our Heads”, que saldría a la venta al mes siguiente). La versión británica del single de la canción, mientras tanto, se lanzaría algo más de dos meses más tarde, el 20 de agosto, y acompañada por “The Spider And The Fly”.

Jagger se referiría a “Satisfaction” como “la canción que realmente creó a los Rolling Stones, la que nos llevó de ser ‘un grupo más’ a una banda gigante. Tiene un título y un riff muy pegadizos. Y un gran sonido de guitarra, que fue muy original para esos días. Y captura el espíritu de aquellos tiempos, lo cual es muy importante en ese tipo de canciones: la alienación”.
Cuatro años más tarde del lanzamiento de “Satisfaction”, durante una conferencia de prensa de los Stones en New York en 1969, indagado sobre “si finalmente ya se sentía más satisfecho”, la primera respuesta de Jagger fue con una pregunta, que pueden escuchar y ver en el video que aquí debajo incluimos, a partir de los 3’15”: “¿Ud. dice financieramente, sexualmente o filosóficamente?”. A lo que la periodista replicó: “Satisfecho financieramente y filosóficamente…”. Jagger no titubeó al responder: “Financieramente, insatisfecho. Sexualmente, satisfecho. Filosóficamente, intentándolo”.

BOB GRUEN INTERVIEW IN BUENOS AIRES: “ROCK’N’ROLL IS THE FREEDOM TO EXPRESS YOURSELF VERY LOUDLY”

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Original version in Spanish published in Revista Madhouse on April 6 2017

“So how’s your hand”? That would be a very unusual question to strike up a conversation, but so far that’s what I first think of after watching Bob Gruen take care of tens of copies of the book given freely to the visitors of “Rock Seen”, his recent exhibition at the Centro Metropolitano de Diseño public institution, in Barracas area, Buenos Aires, all not willing to leave the place till the author signs each of them. “I’m fine!”, he replies smiling, with a look on his face telling me he has spent most of his life doing the same. “Sorry, I need to go to the bathroom. I’ll be right back”, he next admits, more confidently. A few minutes later, he’s asking for a beer at the place’s bar, which arrives at the very moment we’re ready to start the interview. Nearly all through the last 50 years, Gruen managed to become one of the most significant and respected photographers in rock’n’roll history. With such a career on his back, his path is as vast as symbolic, which leads one to accept beforehand time will never be enough to ask him all those questions one may come up with. No time to ask him about his time shooting Dylan during the Rolling Thunder Revue tour in 1975, or about his many stories as star photographer of the 1976 New York City punk rock scene and frequent attendee at Max’s Kansas City, where he took pictures of Blondie, Richard Hell, Robert Gordon and Patti Smith, among many others, not to mention his days with the New York Dolls, whom he did the band’s best photographs. It won’t be possible to ask him about that photo of a pale and fragile David Bowie in conversation with David Johansen, or the one where Salvador Dalí is crowning Alice Cooper, circa 1973. Or those of The Clash in England, or the Ramones wandering the Bowery in 1975, or those of the band at the CBGB.
jones-strumme-simonon-and-topper-headon-bo-diddley-in-cleveland-february-1979Let alone about the four members of Led Zeppelin posing by the Starship, the Boeing 720 the band made use of as their private jet between 1973 and 1975, at the Teterboro airport, New Jersey. Or his experiences along Kiss at the “Dressed to Kill” photo sessions (mostly the album cover, shot by Gruen himself), or taking them for a ride in Japan in 1977. There will no way but refraining oneself of inquiring him about that famous picture of Sid Vicious onstage, all cut-up and bleeding like Christ, during the Pistols’ 1978 US tour, the Elton John-Stevie Wonder handshake one, or any of the ever-wild Keith Moon, stamping a killer kiss on Leslie West’s lips. To throw in the towel when planning to get his days with the Stones at the Madison Square Garden in 1972 (or about “Crossfire Hurricane”, his book on the band), and not to be able question him about which may be his most classic works, when he portrayed Lennon in his sleeveless New York City white T-shirt, or making the peace sign in front of the Statue of Liberty. Additionally I also felt forced to abort the plan of kidnapping him and try to get every drop of information until the rescuers arrived. Which I almost suggested, before changing my mind for good and instead expressing my disappointment of having to  keep all those questions on a future occasion, if happening. “Never mind, there’s a lot of information about me on the internet,” he suggests. He’s right. In any case, every cloud has a silver lining, or so they say, so we then ended up favouring more uncommon subjects. Like the recent death of Chuck Berry and all those great shot Gruen did long ago and far away, or the Rock Scene years (it’s not by chance the name of photo exhibition sounds so much the same), the ‘70s rock magazine he worked for and he’s so proud of. All those stories available, mostly told with pictures, in the fifteen books he has published so far, or in his documentaries. Best case scenario, they will all be part of the project Gruen is currently working on, his own autobiography, which surely will leave no stone unturned for us grateful journalists deprived of not having enough time when interviewing him.

 

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Do you remember the days without cell phones? You just went to a place, any place, and you didn’t need to know what was going around all the time. You know, I never ever had a cell phone….

Well that’s your problem! (laughs) I always wanted one. When I was very little I read Dick Tracy in the comic books. He always had a two-way wrist radio, I always wanted one, and now I have one. My phone has a lot of information. There’s more information in this phone that in the whole Alexandria library.
 
Now that’s a lot of information.
That’s a lot of information!
 

You won’t probably ever forget you were here in Buenos Aires the day it was announced that Chuck Berry died. Because, how long have you’ve been here already, is it a week now?
Right, about a week, since last Friday. 
 
And then Berry died on Saturday. You did some great pictures of him, I guess my favourite shot is the one where’s he’s carrying his guitar onstage, pointing it at the audience, shotgun-style. By the way I think this is s great way to start the interview, with sharing your thoughts about him. 
First of all, I don’t think so much of the day he died, I think about all the days that he lived. I think about the times that I saw him, and the times that I spoke with him. I’m very happy to have met him, to have known him, to have seen him do many shows. Chuck Berry was the first person who bought a photo from me, as a print, and also the first person who asked me to sign a picture. Nobody had ever asked me to sign a picture. Chuck Berry liked my picture and asked if he could buy it, and I said “of course!” I sold it to him. I said “hello, I took this picture” And he said “I know that picture, I tried to call you up” And I said “I know, I was away that week” And he said “come here, come here” And he took me behind some amplifiers, and he took out his wallet, which was thick with hundred dollar bills, now that was some serious money. I was gonna give it to him, but as soon as I saw the hundred dollar bills I said “ok I’ll take the money” And then he said “I want you to autograph this” The first time I’ve ever signed a picture. I didn’t have the concept to sign it on the front. I didn’t want to mess it up. So I wrote on the back “For Chuck Berry, the King of Rock’n’Roll”, and then I signed it. And I remember that moment just like it was yesterday. That was the biggest thrill, the first time I met him. And after that I saw him a number of times over the years. I’ve learnt something that a lot of people don’t see because they’ve only seen him one time, but I saw him more times. People talk about how he didn’t carry a band with him, and that he always played with musicians that were there, only with local musicians. To me, that was Chuck Berry teaching people how to play rock and roll, because he wouldn’t even tell them when going onstage, or what they were gonna do. There was no rehearsal. In the film with Berry and Keith Richards (“Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll”), Keith wants to rehearse and rehearse, and make sure it’s perfect. And in the middle of the show Chuck wants to change the key, and just make it spontaneous. Chuck Berry was about being spontaneous. It wasn’t about being in tune, it wasn’t about hitting the right note, it was about playing rock’n’roll.
 
Screwing up onstage was very common in him.

Yeah, because rock’n’roll is all about freedom, rock’n’roll is the freedom to express yourself very loudly. And Chuck Berry was very good at that. There’s a famous scene in that film. Bruce Springsteen waited and waited and Chuck’s not there until two minutes before they go onstage, and Chuck comes. And Bruce asks “what are we gonna play?” and Chuck says “we’re gonna play some Chuck Berry songs” And they get onstage, and you have to learn as he’s doing it. I saw him playing many many times, and sometimes it was after the first song, the third song, or the fifth song. He started it at the encore, but when he felt that the band was outstanding him, and if the band was playing rock’n’roll, he would turn around to the audience and he’d say “ladies and gentlemen, now we’d like to start a show” And he wouldn’t say that until he felt he had the band and his music together. And the band didn’t know if that was gonna work out. I saw him once at the Madison Square Garden, and he had the local musicians playing, and in the first song, he didn’t say anything. He just walked over the guitar player’s amplifier, he took the plug, and then he handed it to the guitar player, and then he just turned back around and started playing, and that guy was off the stage with biggest saddest look I’ve ever seen! (laughs) But he was teaching people how to play rock’n’roll, and he did it in front of an audience, so they can learn it too. And that’s the way I saw it.

 

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Was that the first time you met him?
Yeah, that was the first time I talked to him. And then I saw him several other times. There was a time about a year or two later he was in New York recording with Elephant’s Memory. It was very unusual he used a band instead of separate musicians. And the guitar player of Elephant’s Memory played some leads on the album. Having said that, that record never came out! (laughs) So they asked me to come to take some photos of them together with Chuck, but it was a rainy day, and Chuck’s hair was straightened, and on a rainy day straightened hair is not so good. So the band said “Chuck, can we take a picture?” And he said “no, no pictures today” And the band said “but this is Bob, he’s our friend, he was gonna do a picture for us” And Chuck said “I know Bob, he’s my friend, and he’s not taking any pictures today” And I almost fell over, oh my God, Chuck Berry just said I’m his friend! But I’ve got a lot of good pictures of Chuck. The band wanted that one, but I didn’t do it.
 
bg-chuck-berry-cb001bgAnd once again, he died when you were here.
Well, like I said, I don’t always think about the death day, I prefer to think about the life. You know, many people celebrate John Lennon on December 8, the day he died. I prefer to celebrate him on October 9, the day he was born.
 
You said that you were first a fan, and then became a photographer.
Well I was always a photographer, since I was very little.
 
But was it done on purpose? I mean, I’ve probably become a journalist, consciously or not, in order to get closer to the people I really admired.
Well, after high school, I dropped out basically, my parents wanted me to get a job. They were lawyers and they felt that I should wear a suit and a tie and have an office. But I really didn’t like the office. I couldn’t really do the 9 to 5 job because I couldn’t do the 9 o’clock boy. I didn’t want to have any job. I didn’t choose the career of rock’n’roll, I chose the career to turn on, tune in and drop out. That was my career choice. And when I dropped out I lived with a rock’n’roll band, because I wanted to have fun. It was my hobby, I took pictures of my friends all the time, and I was taking pictures of my friends in the band, and when they got a record contract the record company asked for my pictures, and they liked them, so they hired me to start taking pictures of other bands, and more and more I was taking pictures of bands because people were calling me and saying “we’ll pay you to do this” and I said “ok, give me money” Not a lot of money! (laughs) But I did get paid to do it and that’s what I did for the rest of my life.
 
bg-elephant-john-yoko-phil-spectorSo it was about having fun from the get-go, and not to get paid.
Yeah. When I started there was no term, they didn’t have the word “rock photography” There were photographers in rock’n’roll, but they didn’t connect with it as a job.
 
Well I would actually consider you more of a “photojournalist”, as your pictures tell stories too.
And that’s why I liked the magazine “Rock Scene”, because with it we didn’t just want to put one or two pictures and pages of words. “Rock Scene” was all photos. So I could do two or three pages of The Clash on tour, or two pages of, or all kinds of things, say, “Suicide goes to the racetrack”, with all kinds of stories about the bands. 
 
rock-sceneAnd all those parties where you could always see Alice Cooper there…
Right, so we would tell a whole story, two pages about the party and the people that came, and what they were doing. It was more about the whole rock’n’roll lifestyle.
 
Somebody should put up the contents of “Rock Scene” online…
Yes they did! The entire magazine. “Rock Scene” went from 1972 to 1982. It only came out 3 or 4 times a year, so in 10 years there’s only 42 issues. But maybe 10 years ago or something somebody bought the extra copies from the publisher, and they scanned the entire thing and put them online. So if you go to http://www.rockscenester.com/ every single page is available online. The covers, the advertisements, it’s all online.
 
Bear in mind that for us people in Argentina, and so for many other countries, the only way to get them was by asking somebody who was traveling to the US to get them for us, and they weren’t for sale here either, or showed not very often.
Yeah. Well many people had to try very hard to get them, but it seems they did, because it was very influential. We never made any money, not necessarily we got paid for making it. It was just for fun. If you look at it, there’s very little advertising. Which made it easier to read about rock’n’roll, as it was all about bands and musicians, but because we were showing so many new musicians and pictures at parties and other things, we weren’t promoting their albums that the record companies did, so the record companies didn’t buy any pictures from us. Very little advertising, we never got paid, buy we always had fun. That’s what it was all about. It was about having fun.
 
Maybe it was the best rock “cult” magazine in the US at the time.
Well it was a good one, it was the best fanzine. In fact John Taylor of Duran Duran told me he had to take a bus from his house to the train station to the next town to a train to Manchester to buy a copy. Every three months he would go to find it, as there was only one magazine store that he knew it would have it. Sometimes it didn’t come out yet, and he had to go home and come back next week and try to get it (laughs)
 
rock-scene-sabbathIt was also a very light magazine, not many pages…
Yes, very cheaply made. Very cheap. But it had a lot of information, and it was he only place where they had that kind of information about the rock’n’roll lifestyle. There weren’t many rock’n’roll magazines in the ‘70s, it was all more Rolling Stone, Creem magazine, East Coast Rocker…Most of those would have, you know, a lot of stories and writers, they’d be writing a big story about an album or a concert, whereas Rock Scene was all pictures. It was the only place you could actually see people having a party. We took the parties and the lifestyle much more seriously than the records. We didn’t take anything seriously. One thing people liked about Rock Scene is that we made fun of everything. It’s rock’n’roll, it’s not supposed to be serious.
 
Creem was also a lot like that.
Creem was also very funny. When I went to England in ’76 and I met some of the punk rockers there, they had respect for me because they knew I worked in Rock Scene magazine and Creem. If I had said I worked for Rolling Stone or the New York Times, they wouldn’t have talked. But because I worked for Creem and Rock Scene and I had a sense of humor, then they’d talk to me.
 
rock-scene-ramonesHow do you place yourself in the story of rock’n’roll, since you were part of it. How do you think of yourself in perspective?
Well, I usually don’t (laughs) I try not to think of myself too often. But I think of myself in terms of an historian, or somebody who did record the culture of our time. Luckily I lived long enough to be able to share that, and I still do, I go around the world talking about it, and sharing it. It’s not just rock’n’roll, I think rock’n’roll expresses the culture of our time. And as I said before, for me rock’n’roll is all about freedom, the freedom to express yourself very loudly. So I think that my work is more about freedom than a pop star portrait. It’s not just because that person is famous and I took a picture with the right kind of lighting. My pictures have tried to capture the passion, and the feeling, because the feeling is freedom. So the theme for my work, and the way I see myself, is as someone who’s inspiring people to be free, and to express themselves. ‘Cause certainly I don’t want them to be like me. You can’t be like someone else, because everyone else is already taken. You have to be yourself.
 
What do you think of today’s young photographers?
I don’t think about them too often (laughs) Well, I don’t really know too many of the young photographers. I’ve seen many very good pictures. People have really learnt how to express rock’n’roll, they’d seen a lot of history, and I’ve seen some people who took excellent pictures, I don’t remember their names all the time, but there’s one guy who is close to my age, maybe a little younger, called David Godlis, he’s one of my favourite photographers. Like I am, he’s a big fan of Robert Frank, and I think that David captured the very natural feeling, and he mostly covered the history of the CBGB’s, and he made a book that’s very popular. And he’s a very nice guy. Unfortunately he looks like me, so sometimes people say “are you Bob Gruen?”
 
bg-dylanYou were living in Greenwich Village in the mid-‘60s and you got to shoot Bob Dylan at the Newport Folk Festival in 1965, which was quite a start.
It was my first photo pass, and the first time I was in front of a stage taking pictures. I didn’t know any journalists, I didn’t know anybody in a magazine. I didn’t know any place to sell my photos. I got the photo pass because I didn’t have the money to buy the ticket. And a friend of my mother wrote me a letter that said I represented this photo publicity agency, which was not true. And I went to the box office and I’ve shown them the letter and they said “that’s not true, go away”, and I said “no, I must get the picture”, and I wouldn’t leave. So they finally gave me the ticket, a photo pass. But I wasn’t really working until when my friends in the band got a record deal in 1969. That’s when I started to meet people, in the record company.
 
But before that you had friends in the so-called “folk scene” in New York, which was quite popular at the time.
Well I had some friends that were more folk rock than psychedelic rock, some friends who were making folk music. I wasn’t involved in the scene, I didn’t really know anybody in the music business until around 1969. Actually my first contact with the music business was working in a record store, like many people that started their careers in record stores. Because that’s where you learnt about all the records and all the musicians. They used to have copies of the Billboard and Record World magazines, and you got to start reading about the business of rock’n’roll. But I didn’t get any contacts to take any photos from working there, I was just starting to learn. So once again my first contact with a record company was because of my friends’ band, and that was 4 years after I was at Newport. And then in 1970 I met Ike and Tina Turner, that was the first popular or famous band that I’ve ever met.
 
The Ike and Tina Turner Revue, right?
Exactly. That’s when I took this picture here, the one with the multiple images. That’s one exposure, that’s not Photoshop. That’s what Tina Turner does in one second. It was a great moment that I captured.
 
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So it didn’t come out like that on purpose?

I was hoping to get something like that but I didn’t know what would happen, because she was just dancing in the flashing light, and I took four pictures. Three of them are terrible, but this one is perfect.
 
At the same time you shot lots of footage from that tour with your former wife, Nadya. Live footage, rehearsals, home footage, which then showed up as “Ike & Tina: On the Road 1971-72”
Yes, that’s a great video, and we got an award for the Best Blues Video. All kinds of footage, including Tina cooking dinner for the kids.
 
Is it all black and white?
All black and white, but also with a few bits of colour film. They wanted me to use colour, so they actually rented me a colour camera. Buy we never finished that, all that we had left was the proof of the colour film, they never paid for the lab or whatever. Anyway, over the years the original got lost, but we had one copy and it had no sound. But I had recorded the sound separately, but it wasn’t connected. And then when we were making the video, the editor did an amazing job of finding certain parts of the colour film to go with the soundtrack, and in fact the film opens in colour with Tina in the back of a car teasing Ike, and he was going “oh honey, honey…”, like Ike was the one in trouble (laughs)
 
How was working with Ike Turner?
I had a great time with him. For me, he was very giving and very supportive of artists, he was generous to many artists. I stayed friends with him over the years, and I went to his funeral when he passed away a few years ago. There were over a thousand people at his funeral, because almost all the people there were people that Ike had helped, that Ike had given something to. And Ike would give you whatever you needed. If you needed a job, he would give you a job. If you needed a car, he’d give you car. You needed a house, he gave you a house. Ike was a very generous person. But that doesn’t excuse him of what he did in his personal relationship. And I think that the movie is a very important one, because it brought up the topic and showed very clearly what happens in domestic violence. I think that the world needed that kind of film, and it has opened up the doors for a lot of people that suffer from that. I don’t necessarily think that Ike Turner needed to be the poster boy for that topic, other people like Rick James went to jail for beating somebody up. A lot of people were much worse than Ike was, but I think the story is very important. It could be subtitled “what happens to a very good man that takes too much cocaine and goes crazy”
 
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Too bad time won’t be enough to ask you all these questions. The problem is, you have a long career, and you’ve worked with all these great artists…

I have long answers too! (laughs) Well there’s a lot of information on the internet. And not everything they say is true, by the way. There’s a picture of Amy Winehouse with my name, but I’ve never met her, I didn’t take that picture. And there’s a picture of Mick Jagger and John Lennon where they’re wearing tuxedos. Somebody put my name on it, but I didn’t take it either.
 
However it was you who did those pictures of Mick, John and Yoko Ono when they were working on Yoko’s “Approximately Infinite Universe”

Yes, I was in the studio with them. I guess there’s also a picture of Debbie Harry on the beach, and that’s not my photo. So don’t believe everything you read.

 

I won’t, I’m not a believer. I keep myself agnostic.
Ever!
 
So, let’s put it this way. At gunpoint, who would be those artists you’d ever be there for, and who would be the ones you’d never pick up the phone for?
I’ll always be there for Yoko Ono, or Tina Turner. Always. Tina’s retired, but I just saw Yoko three weeks ago. I’d drop anything any time to be with Yoko. She’s the most brilliant person I know, and one of the most generous and talented and creative people I know. If people wanna know about Yoko Ono, just listen to what John Lennon says, and don’t listen to what people in the Press say, who don’t understand her or never met her. Everybody I know who met Yoko Ono, they all say she’s amazing. Only a few people from the Press have bad things to say.
 
And then who would you say ‘no’ to?
There’s one or two people I’ve worked with that I’d never work with again, but because I hate them, I wouldn’t say their names and give them publicity. Only two people. They’re musicians, but they were assholes.
 
I read many times that “Bob Gruen did it all” I won’t buy that. Maybe there’s still somebody around that you’d like to work with.
bg-1974-japon-yokoOh yeah I still go see people. I’ve known Green Day for 19 years now and next year, when they make 20 years, I expect to make a book of my pictures of them, but I go to see them because I enjoy them. For me, that’s a night of fun. There’s also a band called the Strypes, from Ireland.
 
Sure, I know them. Very young guys and very ‘60s styled.
Very ‘60s styled, very rock and R&B, very real rock’n’roll, and very nice young kids. I like them a lot.
 
What are they about now? I just remember their first album.
The record company in America didn’t like their second album, so they have a second album in England. It wasn’t released in America. So now they have a third album, and I hope the record company in America doesn’t screw them up. They’ve got a lot ahead of. They’re very talented, I’m sure they’ll be ok.
 
So what are your next steps now?
I’m working on a biography. I’ve been telling stories all my life, but it’s very hard to take the stories that you say and turn them into writing. So I’ve been having trouble trying to get the sound of the reading, the sound of my talking. But I plan to have an autobiography.
 
20170322_144512Have you ever kept a diary?
If I had kept a diary, I’d have two biographies away! (laughs) Because there are a lot of stories in a lot of places. I wish I’d kept a diary but, no, it’s all on my mind. My mind is clear, I’m still ok.
 
Plus you have the photographs to back them up.
Oh yeah, whenever I see a picture, I remember being there, I remember what happened, usually. Sometimes my assistants pull out a picture and I go “I took that?”
 
Is there much left that never saw the light? What about the leftovers, what do photographers do with them?
I have huge files. Photographers put them in a file, until you find them again and you can use them for something else. I’ll have more books. You know, I have 15 books now, but I’ll be doing more.
 

CON BOB GRUEN EN BUENOS AIRES: “EL ROCK’N’ROLL ES LA LIBERTAD DE EXPRESARTE CONTUNDENTEMENTE”

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Publicado en Revista Madhouse el 6 de abril de 2017

“¿Cómo está tu muñeca?”… Vaya pregunta inusual para iniciar una conversación, pero es lo primero que me nace transmitirle a Bob Gruen tras haberlo visto firmar decenas de copias del libro que gratuitamente recibían los asistentes a “Rock Seen”, su reciente muestra de fotografías exhibidas durante 2 semanas en la institución pública Centro Metropolitano de Diseño, allí en Barracas, y que no pensaban en irse hasta que el protagonista les estampe una dedicatoria. “¡Bien!”, me contesta sonriendo, mientras trata de decirme con la mirada que se pasó buena parte de su la vida haciendo lo mismo. “Perdón, tengo que ir al baño. Ya vuelvo”, me susurra al instante, más confianzudamente. Minutos después, Bob Gruen se pide un porrón de cerveza en el bar del lugar, que llega a la mesa en el preciso instante del comienzo de la entrevista.

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Magia en blanco y negro: The Clash y Bo Diddley inmortalizados por Gruen en Cleveland, Ohio, en febrero de 1979

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Debbie Harry junto a un televisor y con Debbie Harry de fondo en Nueva York, allá por 1977

A través de prácticamente los últimos 50 años, Bob Gruen se ha consagrado como uno de los fotógrafos de rock más significativos y respetados de la historia del rock’n’roll. Con semejante carrera a cuestas, su trayectoria es tan extensa como simbólica, por lo cual uno se ve obligado a asumir de antemano que jamás habrá espacio suficiente para hacerle todas esas preguntas que uno desearía formularle. Es por eso que no habrá tiempo para preguntarle sobre sus anécdotas con Bob Dylan cuando lo retrató durante la gira de la Rolling Thunder Revue de 1975, o sobre sus mil y una historias como fotógrafo estrella de la escena delpunk neoyorquino del ’76 y habitué casi permanente del Max’s Kansas City, donde registró a Blondie, Richard Hell, Robert Gordon y Patti Smith, entre tantos, o más precisamente de sus días junto a los New York Dolls, de quienes hizo las fotos más históricas de la carrera del grupo. Tampoco será posible indagarlo sobre aquella imagen de Bowie en estado de consumición absoluta casi vampírica dialogando con David Johansen, ni tampoco por la Salvador Dalí coronando a Alice Cooper en la New York de 1973. Ni las de los Clash en Inglaterra, ni las de los Ramones en el Bowery en 1975, o en el CBGB. Menos aún sobre la postal de los cuatro Led Zeppelin en el aeropuerto de Teterboro, New Jersey, posando junto a una de las turbinas del Starship, el Boeing 720 que la banda usó como avión privado entre el ’73 y el ‘75. O sus aventuras junto a Kiss durante la sesión de fotos para la legendaria revista Creem, mejor representadas por la tapa del mismísimo “Dressed To Kill” (también crédito de Gruen), o sobre cuando los sacó de paseo por Japón en 1977. No habrá más remedio que abstenerse de interrogarlo sobre la foto de Sid Vicious sangrando cual Cristo tras tajearse el pecho el pecho durante la gira americana de 1978 de los Sex Pistols, la de Elton John dándole un apretón de manos a Stevie Wonder, o las tomas de un Keith Moon, cuándo no, desenfrenado, partiéndole los labios a Leslie West con un beso asesino.

bob-Gruen-John-Lennon-NYC-1974-behind-the-scenesO sucumbir ante el deseo irrefrenable de que relate sus peripecias junto a los Stones en el Madison Square Garden en 1972 (o de “Crossfire Hurricane”, su libro de imágenes del grupo), y ni siquiera interpelarlo sobre las que quizás sean sus obras más recordadas, cuando plasmó a Lennon y su remera blanca sin mangas con el logo de New York City, o haciendo el signo de la paz frente a la Estatua de la Libertad. Y mucho menos para desafiar la situación, secuestrarlo y sacarle hasta la última gota de información hasta que lleguen los rescatistas… Idea que casi le sugiero, antes de cambiar de idea y manifestarle mi decepción al tener que guardar todas esas preguntas para una posible ocasión futura. “No te preocupes, hay mucha información sobre mí en internet”, me dice. Tiene razón. Como fuera, finalmente no hubo mal que por bien no viniese, y así el destino terminó favoreciendo temas menos frecuentes de su holgadísima carrera como retratista oficial de la realeza del rock. Como la reciente muerte de Chuck Berry, de quien Gruen produjo grandes tomas para la posteridad, o de los años de Rock Scene (cualquier asociación con el nombre de la muestra no es pura casualidad), la revista de rock de los 70 donde dejó grabados varios de sus trabajos más característicos, y de la que guarda sus mejores recuerdos. Crónicas que aparecen retratadas en los quince libros que lleva publicados hasta el momento, o en sus documentales. Y que en el mejor de los casos formarán parte del proyecto en el que -en exclusiva- adelantó se encuentra trabajando actualmente, el de su propia autobiografía, que seguramente no dejará ningún acontecimiento afuera, para regocijo de los periodistas a los que la tiranía del tiempo a la hora de entrevistarlo acaba siendo un inconveniente.

¿Recordás aquellos días en que no existían los teléfonos celulares? La gente iba a un lugar, a cualquier lugar, y no precisaba saber lo que estaba pasando todo el tiempo. Yo nunca tuve celular…
Bueno, ¡es tu problema! (Risas) Siempre quise tener uno. Cuando era muy chico leía a Dick Tracy en las revistas de historietas. Dick siempre usaba un transmisor en la muñeca. Siempre quise uno, y ahora lo tengo. Mi teléfono tiene mucha información. Hay más información en este teléfono que en toda la biblioteca de Alejandría.

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El autor de esta nota observa fijamente al entrevistado, asombrado por la coincidencia capilar entre ambos. ¿Habrá algún parentesco? (Foto: Frank Blumetti)

¡Eso es un montón de información!
¡Es un montón de información, sí!

BERRY BERRY, BAILÁ CONMIGO
Seguramente nunca olvidarás que estabas en Buenos Aires el día que se anunció la muerte de Chuck Berry. ¿Cuánto tiempo llevás aquí, una semana?
Algo así, desde el viernes pasado.

Y Berry falleció al día siguiente, el sábado. Hiciste grandes fotos de él. Creo que mi favorita es esa en vivo en la que apunta su guitarra hacía el público, como si fuera una escopeta. Ya que estamos, me parece una buena forma de comenzar la entrevista, con tu opinión sobre Chuck Berry.
Ante todo, no pienso tanto sobre el día en que murió. Pienso sobre los días en que vivió. Pienso en los momentos en que lo vi y los que hablé con él. Estoy muy feliz de haberlo conocido, haberlo visto en tantos shows. Chuck Berry fue la primera persona que compró una copia de una foto mía, y también la primera que me pidió que firmara una. Nadie antes me había pedido que firme una foto. A Berry le gusto mi foto de él y preguntó si podía comprarla, y le dije “¡por supuesto!” Se la vendí. Le dije “hola, yo tomé esta foto”. Y él dijo “conozco esa foto, intenté llamarte”; “lo sé, esa semana me encontraba lejos”, respondí, y entonces me dice “vení, vení aquí”. Y me llevó detrás de unos amplificadores y sacó su billetera, que era gorda, llena de billetes de cien dólares. Eso era realmente mucho dinero. Iba a dársela, pero ni bien vi los billetes de cien dólares le dije “OK, acepto el dinero”. Y después él me dijo “Quiero que la autografíes”. Era la primera vez que firmaba una foto, no tenía el concepto de firmarla sobre la foto misma, no quería arruinarla. Así que escribí en el reverso “Para Chuck Berry, el Rey del Rock’n’Roll”, y luego puse mi firma. Recuerdo ese momento como si fuera ayer. Ese fue el momento más emocionante de todos, la primera vez que estuve con él. Y después de aquella vez lo vi en varias oportunidades a través de los años. Aprendí algo que mucha gente no ve, porque lo vieron una sola vez, y yo lo vi muchas. La gente habla sobre el hecho que él nunca tenía banda propia, y que solamente tocaba con músicos locales en cada uno de los shows. Para mí, eso era Chuck Berry enseñándole a la gente cómo tocar rock’n’roll, porque ni siquiera les decía cuándo era que llegaba el momento de salir a escena, o qué es lo que iban a tocar. No había ensayos. En la película de Berry donde está Keith Richards (N.: “Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll”), Keith quiere ensayar y ensayar y asegurarse de que va a salir todo perfecto. Y en el medio del show Chuck quiere cambiar de nota, y hacerlo de forma espontánea… Ser Chuck Berry se trataba de ser espontáneo. No se trataba de estar afinado, o de usar las notas exactas. Se trataba de tocar rock’n’roll.

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Chuck by Bob: un maestro visto por el ojo de otro maestro.

Bueno, pifiarla en vivo era algo muy común y tradicional en él.
Sí, porque el rock’n’roll se trata de libertad, el rock’n’roll es la libertad de expresarte contundentemente. Y Berry era muy bueno haciendo eso. Hay una escena muy famosa en la película en la que Bruce Springsteen esperaba y esperaba, y Chuck no aparecía, hasta que lo hizo dos minutos antes de salir a escena. Y Bruce le pregunta “¿qué vamos a tocar?”, y Chuck le contesta “vamos a tocar algunas canciones de Chuck Berry”. Y se suben al escenario, y los músicos tenían que aprender mientras lo hacían. Lo vi tocar muchísimas veces, y había algo que podía pasar después de la primera canción, la tercera, o la quinta. O durante los bises. Cuando él sentía que la banda estaba sobresaliendo por encima suyo, y si la banda estaba tocando rock’n’roll, le decía a la audiencia “Damas y caballeros, ahora nos gustaría empezar con el show”. No lo decía hasta que sentía que la banda estaba en consonancia con su música. Y la banda desconocía si eso iba a funcionar. Una vez lo vi en el Madison Square Garden tocando con músicos locales, y en la primera canción no dijo nada. Se acercó al amplificador del guitarrista, desenchufó el cable, se lo dio al guitarrista, se dio vuelta y se puso a tocar. ¡Y el tipo tuvo que irse del escenario con la imagen más triste que jamás haya visto! (Risas) Pero Berry le estaba enseñando a la gente cómo tocar rock’n’roll, y lo hizo frente al público, para que ellos también aprendan. Y así es como lo vi.

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Los Elephant’s Memory junto a John Lennon, Yoko Ono y el inefable Phil Spector

¿Lo conociste aquel día del autógrafo?
Sí, esa fue la primera vez que hablé con él. Y luego lo vi muchas otras veces. Hubo una ocasión, 1 año o 2 después de eso, en la que él estaba en New York grabando con Elephant’s Memory. Era muy raro que él use una banda en lugar de músicos individuales. El guitarrista de Elephant’s Memory grabó algunos solos para ese disco. ¡Por lo que el disco nunca fue editado! (Risas) Ese día el grupo me había pedido que vaya allí para hacerles unas fotos con Chuck. Pero era un día de lluvia, y Berry tenía el cabello alisado, y en los días de lluvia el pelo alisado no se ve muy bien. Entonces la banda preguntó “Chuck, ¿podemos hacer una foto?”. Y Berry contestó “no, nada de fotos hoy”. Y la banda: “Pero este es Bob, es amigo nuestro, iba a hacer una foto para nosotros”. Y Chuck: “Conozco a Bob, es mi amigo, y no va a sacar ninguna foto hoy”… Y yo casi me caigo al piso, Dios mío, ¡Chuck Berry acaba de decir que soy amigo suyo! (Risas) Pero tengo un montón de fotos buenas de Chuck. La banda quería esas fotos, pero no las pude hacer.

Insisto con lo de que justo murió durante tu estadía en Buenos Aires, algo que difícilmente vayas a olvidar.
Bueno, como dije antes, no siempre pienso en el día de la muerte de alguien. Prefiero pensar sobre su vida. Viste cómo es, mucha gente celebra a John Lennon el 8 de diciembre, la fecha en que murió. Yo prefiero hacerlo el 9 de octubre, el día en que nació.

PASANDO REVISTA
Alguna vez declaraste que comenzaste como fan de la música, y luego te volviste fotógrafo.
Bueno, siempre fui fotógrafo, desde que era muy chico.

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La tapa de Rock Scene de junio de 1978: Patti Smith aparece junto a los Pistols, Blondie, los Heartbreakers y… John Travolta, la sensación del momento.

¿Acaso lo hiciste a propósito? Quiero decir, probablemente yo me hice periodista, conscientemente o no, para poder estar más cerca de la gente que admiraba…
Bueno, después de la secundaria, la que básicamente abandoné, mis padres querían que me consiga un empleo. Eran abogados y sentían que yo debía usar saco y corbata y tener una oficina. Pero realmente no me gustaba lo de la oficina. No podía hacer eso de trabajar de 9 a 5, porque yo no era precisamente el tipo que se levantaba a las 9 en punto. No quería ningún empleo. No elegí la carrera del rock’n’roll, elegí una carrera que me permitiera conectar, sintonizar y abandonar. Esa fue la carrera que elegí. Y cuando abandoné el colegio me fui a vivir con una banda de rock’n’roll, porque quería divertirme. Era my hobby, sacaba fotos de mis amigos todo el tiempo, y también estaba sacando fotos de los de la banda. Y cuando consiguieron contrato de grabación, la compañía discográfica pidió mis fotos, y les gustaron, por lo que me contrataron para hacer fotos de otras bandas, y seguí sacando fotos de más y más grupos, porque me llamaban y me decían “te vamos a pagar por eso”, y yo les decía “ok, dénme dinero”, ¡Pero no era mucho dinero! (Risas) Pero me pagaban por hacerlo, y es lo que hice durante el resto de mi vida.

Entonces básicamente se trató de divertirse desde el vamos, no de que te paguen.
Sí. Cuando comencé no había tal término, no existía la palabra “fotografía de rock”. Había fotógrafos en el rock’n’roll, pero no se conectaban con eso del trabajo.

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Típica cobertura de la Rock Scene: fiestacha en Nueva York junto a los Black Sabbath, expertos en desmadres. Bob es el de bigotes, junto a Patti Smith.

Bueno, en verdad te consideraría más un “fotoperiodista”, ya que tus fotos también cuentan historias.
Tal cual. Y es por ese motivo que me gustaba la revista Rock Scene, porque en ella no publicábamos simplemente una o dos fotos, y el resto eran páginas de textos. Rock Scene era todo fotos. Entonces podía hacer dos o tres páginas de The Clash en gira, o dos páginas de… en fin, de lo que sea, digamos, “Suicide va a las carreras”, con toda clase de historias sobre la banda.

Y también publicaban fotos de toda esas fiestas de los músicos de rock. Recuerdo que no había fiesta en la que no apareciera Alice Cooper…
Así es, entonces contábamos una historia completa, dos páginas sobre la fiesta y la gente que había asistido, y lo que estuvieron haciendo. Era más sobre el estilo de vida del rock’n’roll.

Alguien debería ocuparse de subir online todo lo que apareció en Rock Scene…
¡Lo hicieron! La revista entera. Rock Scene se editó entre 1972 y 1982. Se editaba solamente 3 o 4 veces al año, así que fueron 42 números en diez años. Creo que tal vez algo así como hace una década alguien le compró al editor las copias que quedaban, y después escanearon todo y lo pusieron online. Si vas a http://www.rockscenester.com/, ahí están todas las páginas de la revista disponibles. Las portadas, los avisos… Está todo online.

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1975: la Rock Scene cubre hasta un menesteroso (aunque pintoresco) viaje en subte de los Ramones camino al CBGB, llevando la Mosrite en una bolsa de compra.

Tené en cuenta que en aquellos años para nosotros en Argentina, y lo mismo para otros países, la única manera de conseguirlas era pidiéndoselas a alguien que viajara a EE.UU., ya que rara vez se la veía por aquí.
Bueno, era mucha la gente que tenía que esforzarse para conseguirlas, pero pareciera ser que finalmente lo lograban, ya que fue muy influyente. Nunca ganamos dinero con ella, no necesariamente nos pagaban para hacerla. Era sólo para divertirnos. Si la mirás, vas a ver que tenía muy poca publicidad. Lo que hacía más fácil leer sobre rock’n’roll, ya que era toda sobre grupos y músicos. Pero al mostrar tantos músicos nuevos y fotos en fiestas, y demás cosas, no estábamos promocionando los álbumes que editaban las discográficas, y entonces las compañías no nos compraban fotos. Muy poca publicidad, nunca nos pagaban, pero siempre nos divertíamos. Se trataba solamente de eso. De divertirse.

Tal vez Rock Scene sea la mejor revista de rock “de culto” de los EE. UU. en toda la historia.
Bueno, era buena, era el mejor de los fanzines. De hecho, John Taylor de Duran Duran me dijo que él tenía que tomar un bus desde su casa hasta la estación de trenes para ir hasta el próximo pueblo, y después otro tren hasta Manchester para conseguirla. La iba a buscar cada tres meses, ya que había una sola tienda de revistas en la que él sabía que podía conseguirla. Y a veces todavía no se había editado, entonces tenía que volver a su casa y volver a intentarlo la semana siguiente… (Risas)

De hecho era una revista liviana, con pocas páginas.
Sí, hecha de forma muy barata. Muy. Pero tenía montones de información, y era el único lugar donde había ese tipo de información sobre el estilo de vida del rock’n’roll. No había muchas revistas de rock’n’roll en los 70 en EE.UU., era todo más que nada Rolling Stone, la revista Creem, East Coast Rocker… Muchas de ellas tenían muchísimas historias y escritores, escribían historias sobre un álbum o un concierto, mientras que en Rock Scene eran todas fotografías. Era el único lugar donde realmente podías ver a alguien en una fiesta. Tomábamos a las fiestas y el estilo de vida mucho más seriamente que los discos. No nos tomábamos nada en serio. La cosa por la que la gente gustaba de Rock Scene era porque nos divertíamos con todo. Se trata de rock’n’roll. No se supone que tenga que ser serio.

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“¿Y al llegar a Diagonal Norte hacemos combinación con la A, Johnny? ¿Eh, Johnny? ¿Eh?”, pregunta un insistente Dee Dee. Johnny finge no conocerlo.

La revista Creem también era bastante así.
Creem también era muy entretenida. Cuando fui a Inglaterra en 1976 y conocí a algunos de los punk rockers de allí, tenían respeto por mí porque sabían que yo trabajaba en Rock Scene y en Creem. Si les hubiera dicho que trabajaba para Rolling Stone o el New York Times, no me hubieran hablado. Pero como trabajaba para Creem y Rock Scene, y por ende tenía sentido del humor, me hablaban.

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A mediados de los 60 vivías en el Greenwich Village y tuviste la posibilidad de fotografiar a Bob Dylan en el festival de Newport de 1965, lo que fue todo un comienzo…
Fue mi primer pase como fotógrafo, y la primera vez que estuve frente a un escenario haciendo fotos. No conocía a ningún periodista, ni a nadie en ninguna revista, ni ningún lugar al que pudiera venderle mis fotos. Conseguí el pase de fotógrafo porque no tenía dinero para comprar la entrada. Y un amigo de mi madre escribió una carta para mí donde decía que yo representaba a una agencia publicitaria, lo cual no era verdad. Y fui a la ventanilla de entradas y les mostré la carta, y me dijeron “no es real, andate”. Pero yo no me iba. Así que finalmente me dieron la entrada, que fue el pase como fotógrafo. Pero realmente no empecé a trabajar hasta que mis amigos tenían la banda en 1969. Fue cuando comencé a conocer gente, en la compañía discográfica.

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Bob by Bob: Dylan en Atlanta, 1974

Pero antes de eso ya tenías amigos en la llamada “escena del folk” de New York, que para entonces era bastante popular.
Bueno, tenía amigos que eran más “folk rock” que “rock psicodélico”, amigos que estaban hacienda música folk. Yo no participaba de la escena, no conocí a nadie del negocio de la música hasta 1969. En realidad, mi primer contacto con la industria musical fue el haber trabajado en una disquería, al igual que mucha otra gente que comenzó sus carreras allí. Porque era ahí donde aprendías sobre los discos y los músicos. Solían tener copias de las revistas Billboard y Record World, y uno podía leer sobre el negocio del rock’n’roll. Pero no obtuve mis contactos al trabajar ahí, solo empezaba a aprender. Así que, nuevamente, mi primer contacto con una discográfica fue a través de la banda de mis amigos, y eso sucedió 4 años después de lo de Newport. Y luego, en 1970, conocí a Ike y Tina Turner. Esa fue la primera banda popular, o famosa, que alguna vez conocí.

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Tina by Bob: una imagen que vale por mil palabras

¿Esa fue en la época de la Ike and Tina Turner Revue, no?
Exactamente. Ahí fue donde tomé esta foto (señala la foto de Tina Turner en su libro), la de las imágenes múltiples. Esa es una sola toma, no tiene Photoshop. Eso es lo que Tina Turner hace en un segundo. Capturé un gran momento.

¿Entonces no fue que la tomaste así, intencionalmente?
Esperaba que resulte algo similar pero no sabía lo que iba a ocurrir, porque ella estaba bailando debajo de las luces intermitentes, y saqué cuatro fotos. Tres de ellas son terribles, pero esta es perfecta.

También filmaste muchísimo material de esa gira junto a Nadya, su primera esposa. Imágenes en vivo, ensayos, filmaciones caseras, que después aparecieron en el film “Ike & Tina: On The Road 1971-1972”
Sí, ese es un gran video. Nos dieron un premio por Mejor Video de Blues. Todo tipo de material. Incluso Tina cocinando para sus hijos.

¿Está todo filmado en blanco y negro?
Todo en blanco y negro, con algunas partes en color. Querían que use cinta en color, así que me alquilaron una cámara color. Pero nunca lo terminamos, todo lo que teníamos era la prueba de la filmación en color. Nunca nos pagaron el laboratorio. Como sea, el original se perdió con el paso de los años, pero teníamos una copia, pero la copia era sin sonido. Yo había grabado el sonido separadamente, pero no se conectaba. Y entonces cuando estábamos realizando el video, el editor hizo un trabajo increíble encontrando ciertas partes de la filmación en color que coincidiesen con la banda de sonido. Y de hecho la película comienza en colores, con Tina en el asiento trasero de un auto fastidiando a Ike, con él diciendo “oh cariño, cariño”, como si fuera él quien estaba en peligro (risas)

¿Cómo era trabajar con Ike Turner?
La pasé muy bien con él. En mi opinión, era muy dado y de dar mucho apoyo a los artistas. Fue generoso con muchos de ellos. Seguimos siendo amigos a través de los años, y estuve en su funeral cuando murió, hace unos años atrás. Había más de mil personas en su funeral, ya que casi toda la gente que estaba allí era gente que Ike había ayudado, o a quienes Ike les había dado algo. Ike te daba cualquier cosa que necesitaras. Si necesitabas un trabajo, te lo daba. Si necesitabas un auto, te daba un auto. Necesitabas una casa, Ike te daba una casa. Ike era una persona muy generosa. Pero eso no lo excusa de lo que hizo en su relación personal. Y pienso que la película es muy importante, ya que logró que se hable del tema, y mostró muy claramente lo que sucede con la violencia doméstica. Creo que el mundo necesitaba ese tipo de film, y abrió muchas puertas para un montón de gente que lo sufría. No creo que necesariamente Ike era la imagen más representativa de esa cuestión. Otras personas, como fue el caso de Rick James, terminaron en la cárcel por pegarle a alguien. Había gente que era mucho peor que Ike, pero la historia es muy importante. Podría ser subtitulada como “Lo que le sucede a un muy buen hombre que toma demasiada cocaína y enloquece”.

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La foto que no fue… de Bob: Lennon y Jagger en NY, 1972, de smokings blancos y negros.

No sabés lo que lamento que no tengamos tiempo suficiente para hacerte todas las preguntas que quisiera. El problema es que tu carrera es muy extensa, y trabajaste con todos esos grandes artistas y…
¡También es que uso respuestas largas! (risas) Bueno, hay mucha información sobre mí en internet. Y ya que estamos, no todo lo que dicen de mí es verdad. Hay una foto de Amy Winehouse con mi nombre, pero nunca estuve con ella, no tomé esa fotografía. Y hay otra de Mick Jagger y John Lennon en la que están vestidos de frac. Alguien puso mi nombre ahí, pero tampoco la saqué yo.

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De todos modos fuiste vos quien hizo esas fotos de Jagger, Lennon y Yoko Ono cuando estaban grabando el álbum de Yoko “Approximately Infinite Universe”, las de los tres juntos en la consola del estudio.

Sí, estuve con ellos en el estudio.
Creo que también hay una foto de Debbie Harry en la playa, y que tampoco es mía. Así que no creas en todo lo que leas.

No pienso hacerlo, no soy creyente. Me mantengo agnóstico.
¡Nunca!

ÚLTIMAS IMÁGENES
Me gustaría preguntártelo así. A punta de pistola, ¿cuál sería el artista con el que siempre estarías dispuesto a trabajar, y cuál sería el que ni siquiera volverías a levantar el teléfono para atenderlo?
Siempre voy a estar ahí para Yoko Ono, o para Tina Turner. Siempre. Tina se retiró, pero estuve con Yoko hace tres semanas. Dejaría lo que fuera en cualquier momento para estar con Yoko. Es la persona más brillante que conozco, y una de las más talentosas, generosas y creativas. Si la gente quisiera saber sobre Yoko Ono, sólo escuchen lo que dice John Lennon, y no escuchen lo que dice la Prensa, que no la comprenden, o que nunca la conocieron. Todos los que conozco que estuvieron con Yoko Ono dicen que es increíble. Solamente algunas personas de la Prensa tienen cosas malas que decir.

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Peinado afro, pantalones oxford, pañuelete hindú, bigote reglamentario: adivinaron, estamos en 1974 y un joven Bob Gruen se apresta a viajar a Japón junto a Yoko Ono

OK, ¿y entonces a quién le dirías que no?
(Piensa) Hay una o dos personas con las que trabajé, con las que no volvería a trabajar jamás, pero como las odio, no voy a decir sus nombres, y hacerles publicidad… Sólo dos personas. Son músicos, pero fueron unos idiotas.

Varias veces leí la frase “Bob Gruen hizo todo” Quizás todavía haya alguien por ahí con quien te gustaría trabajar.
Oh sí, todavía voy a ver a artistas. Hace 19 años que conozco a los de Green Day, y el año próximo, cuando sean 20 años, espero hacer un libro con mis fotos de ellos. Pero voy a verlos porque disfruto de la banda. Para mí, eso es una noche de diversión. También hay una banda de Irlanda que se llaman The Strypes

Desde ya, los conozco. Chicos muy jóvenes, muy estilo ‘60s.
Muy estilo ‘60s, muy rock y R&B, muy rock’n’roll de en serio, y chicos jóvenes muy agradables. Me encantan.

¿En qué andan ahora? Recuerdo su primer album de hace unos años atrás…
A la compañía discográfica en USA no le gustó su segundo disco, así que fue editado solamente en Inglaterra. No se lanzó en USA. Y ahora tienen un tercer álbum. Espero que la compañía en USA no los joda. Tienen un montón por delante para hacer. Son muy talentosos, estoy seguro que les va a ir bien.

Y en cuanto a vos, ¿cuáles son tus próximos pasos?
Estoy trabajando en una biografía. Me pasé toda la vida contando historias, pero es muy difícil tomar esas historias que contás y llevarlas a escrito. Así que estuve con bastantes problemas intentando lograr el sonido de la escritura, el sonido de cuando hablo. Pero planeo hacer una autobiografía.

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¿Quiénes tienen el caradurismo de pedirle una selfie al troesma? Sólo en MADHOUSE, amigas y amigos (Foto: Bob Gruen con la cámara de Frank)

¿Llevaste un diario personal a través de todos estos años?
Si hubiera mantenido un diario, ¡tendría que hacer dos biografías! (risas) Porque hay muchísimas historias en muchísimos lugares. Deseo haber tenido un diario, pero no lo hice, está todo en mi mente. Mi mente es clara, todavía ando bien.

Y aparte tenés las fotografías para respaldarlas.
Claro, donde sea que veo una foto, me acuerdo de haber estado ahí. En general recuerdo lo que sucedió. A veces mis asistentes me muestran una foto mía y digo “¿yo saqué eso?”

¿Guardás mucho material que nunca fue visto? ¿Qué hacen los fotógrafos con el material sobrante?
Tengo archivos grandes. Los fotógrafos ponen ese material en archivos, hasta que lo volvés a encontrar y lo usás para otra cosa. Voy a hacer más libros. Sabés, tengo 15 libros editados, pero voy a hacer más.

¿Cómo te ubicás a vos mismo dentro de la historia del rock’n’roll? Digo, formaste parte de todo eso. ¿Cómo te considerás viéndote en perspectiva?
Bueno, generalmente no lo hago… (Risas). Trato de no pensar en mí muy seguido. Pero sí pienso en mí como si fuera un historiador, o alguien que registró la cultura de nuestro tiempo. Afortunadamente viví lo suficiente como para tener la posibilidad de compartirlo, y aún lo hago, me muevo alrededor del mundo hablando sobre ello, y compartiéndolo. No es solo rock’n’roll, creo que el rock’n’roll expresa la cultura de nuestra era. Y como dije anteriormente, para mí el rock’n’roll es sobre la libertad, la libertad de poder expresarte de manera fuerte. Entonces pienso que mi trabajo es más sobre la libertad, que sobre un retrato de un artista pop. No es porque esa persona sea famosa y yo le tome la foto con cierto tipo de iluminación. Mis fotografías han intentado capturar la pasión y el sentimiento, porque ese sentimiento es de libertad. Por lo que el tema principal de mi trabajo, y la manera en que me veo, es alguien que está inspirando a otros a que sean libres y que se expresen ellos mismos. Porque sin dudas no quiero que se parezcan a mí. No podés ser como otros, porque ya están todos los roles ocupados. Tenés que ser vos mismo.

¿Qué opinás de los fotógrafos actuales?
¡Tampoco pienso en ellos muy a menudo! (Risas) Bueno, no conozco a muchos de los fotógrafos jóvenes. He visto muy buenas fotos. La gente realmente ha aprendido a expresar el rock’n’roll, han visto muchísima historia, y vi gente que ha tomado excelentes fotografías. No recuerdo sus nombres todo el tiempo, pero hay uno que tiene mi edad, o tal vez sea algo más joven, llamado David Godlis, que es uno de mis fotógrafos favoritos. Al igual que yo, él es muy fan de Robert Frank, y creo que David capturó ese sentimiento natural. Mayormente cubrió la historia del CBGB, e hizo un libro que es muy popular. Y además es un tipo muy agradable. Lamentablemente es físicamente parecido a mí, y a veces la gente le pregunta, “¿vos sos Bob Gruen?” (Risas)

MODA: ZARA SE ALINEA CON LOS STONES Y LANZA COLECCIÓN DE ROPA AL TONO

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Publicado en Revista Madhouse el 8 de enero de 2017

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A 42 años de inaugurar su primer local en la ciudad de La Coruña, la marca española de ropa Zara (cuya cadena internacional de tiendas, propiedad del Grupo Inditex, supera los 2100 locales a lo largo y ancho del planeta) se asoció con los Rolling Stones para lanzar al mercado una nueva línea dentro de su sección masculina Zara Man con la icónica lengua que representa al grupo, acaso el logo más simbólico de la historia del rock.Zara puso en marcha su edición limitada (según reza el sitio web de la marca, “hasta agotar stock”) en paralelo al lanzamiento de “Blue & Lonesome”, el más reciente trabajo en estudio de Jagger, Richards y Cía., y en el cual los españoles supieron basarse para darle rienda al proyecto.

Para la ocasión, las prendas en cuestión incluyen exclusivamente la versión de la clásica lengua en color azul (tal como aparece en la tapa del disco), la que aparece en diversas remeras y camperas, cada una de las prendas presentando imágenes diferentes asociadas a los casi 55 años de existencia de la banda, las cuales asimismo incluyen en sus etiquetas un código QR a través del que quienes las adquieran podrán tener acceso exclusivo a una plataforma que les permitirá escuchar “Blue & Lonesome” en plan streaming, e incluso adquirirlo una vez ahí.

zara-camiseta-blancaLa marca española ya había homenajeado al histórico quinteto británico en 2012, cuando lanzó una línea similar por el 50º aniversario del grupo, y ahora retoma la idea… Lo que sea para contentar al siempre ambicioso Sir Mick, que el pasado 8 de diciembre, y a sus 73 años, fue padre por octava vez cuando su novia actual, la bailarina Melanie Hamrick, diera a luz a Deveraux Octavian Basil Jagger (nombre para el cual Mick se inspiró en parte en el de su padre Basil Fanshawe, fallecido en 2006), a quien pueden ver en la foto de abajo y que de ese modo superará en 3 años a su actual bisnieta, la hija de su nieta Assisi Jackson, nacida en mayo de 2014, nacida de su hija Jade Jagger, y todavía contando…

“BLUE & LONESOME”, O CUANDO LOS STONES SE SUPERAN A SÍ MISMOS

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Publicado en Revista Madhouse el 9 de diciembre de 2016

Allá por 1989, en momentos en que los Rolling Stones cumplían poco más de un cuarto de siglo de existencia, el bajista Bill Wyman, que para entonces aún era miembro del grupo, brindó la definición definitiva (palabras más, palabras menos) para referirse a la banda que después de varias especulaciones terminaría abandonando definitivamente tres años más tarde: “Tuvieron que ser cinco chicos blancos de Londres que tomaron aquella música negra que llegaba del otro lado del Atlántico, cuya grandeza nunca había sido oportunamente reconocida, y que se la devolvieron a los americanos haciéndola popular”.
 
“SI NO CONOCÉS EL BLUES, NO TIENE REALMENTE SENTIDO AGARRAR LA GUITARRA Y TOCAR ROCK AND ROLL, U OTRO TIPO DE MÚSICA POPULAR”
– KEITH RICHARDS
 
Tras más de medio siglo satisfaciendo a sus fans, y en un año que tuvo a la banda más grande del rock’n’roll ocupada por demás llevando a cabo una memorable gira sudamericana que concluyó con un histórico show en La Habana, semejante racha de actividad podría resultar más que suficiente para la mayoría de los grupos. Salvo que los Stones no pertenecen a esa mayoría. Y es por eso que, acto seguido, en octubre pasado se instalaron en el desierto de California a lo largo de dos fines de semana para formar parte de la grilla del recordado multiestelar festival Desert Trip.
 
ES UN TRABAJO SUCIO (PERO ALGUIEN TIENE QUE HACERLO). Esto puede significar un montón de trabajo para un conjunto de músicos que ya superaron los 70 años de edad pero, se sabe, darse por acabados nunca estuvo incluido en el manual básico de actividades del grupo. De hecho, nada más lejos de la realidad. Por eso no resulta nada extraño que 28 años después de aquella aseveración tan certera de Wyman, la que hablaba de la misión divina que los Stones llevaron a cabo como nadie, terminen lanzando al mercado el disco que cumple a rajatabla con el know how de aquel inestimable emprendimiento comenzado 54 años atrás. Era hora de volver a grabar.
 
“NUNCA ANTES HICIMOS UN DISCO ASÍ. HASTA NUESTRO PRIMER DISCO TIENE SOBREGRABACIONES” – MICK JAGGER
 
Habían pasado once años desde su último disco “A Bigger Bang”; en lo que a álbumes completos de estudio se refiere, la pausa más larga de toda su carrera, y la ansiedad de Keith Richards por registrar material nuevo había sobrepasado todo los límites . Claro que aquellas sesiones de fines de 2015 en los estudios British Grove de Chiswick, en el oeste londinense, propiedad del ex Dire Straits Mark Knopfler, las mismas que apuntaban a un nuevo disco con canciones frescas de los Stones -que en teoría sí saldría al ruedo en algún momento del próximo año- terminó deparándoles una sorpresa tras descubrir que los clásicos de blues que solían zapar en busca de inspiración, acabarían conformando un flamante trabajo de estudio. Comenzaron interpretando una versión de una canción de Little Walter (la misma cuyo título terminaría dándole nombre al álbum), y la experiencia sonó tan bien que la banda terminó versionando algunas más, lo que resultó en un disco enteramente compuesto por canciones de blues de Chicago. Pura magia.
 
ESA VIEJA MAGIA AZUL. “Blue & Lonesome” no es sólo el primer álbum de los Stones sin composiciones de la dupla Jagger-Richards, lo cual constituye un hecho históricamente inédito en la carrera de la banda, cuando hasta el disco debut del grupo de 1964 sufrió algún que otro intento de incluir canciones propias, sino que además está exclusivamente integrado por viejas canciones oscuras de blues que en su momento ni siquiera llegaron a ser hits, en lugar de haber optado por clásicos más comunes del estilo como podrían haber sido “Smokestack Lightning” o “Hoochie Coochie Man”, entre tantos de tantos. Un total de 12 versiones directas de la pluma de Jimmy Reed, Little Walter, Howlin’ Wolf, Magic Sam, y demás musas, algunos de los artistas que cautivaron a Jagger, Richards, Watts y Wood desde muy jóvenes, y principalmente al seminal Brian Jones, canciones sin cuya presencia la banda seguramente no hubiera existido.
 
“NO ES ALGO TÉCNICO, ES EMOCIONAL. UNA DE LAS COSAS MÁS DIFÍCILES ES LOGRAR ESA SENSACIÓN” – CHARLIE WATTS
 
No menos curioso resulta leer que muchos críticos se refieran a “Blue…”, sin duda un trabajo fundamental en la carrera del grupo y clásico instantáneo, como “la nueva obra de los Stones”, cuando sin ir más lejos proviene de la cepa más pura de la banda, lejos de toda suerte de deliberación y favoreciendo la espontaneidad absoluta, y por primera vez en la historia registrado absolutamente en vivo en estudios con los cuatro Stones casi pisándose los talones en el plazo record de tres días, entre el 11 y el 14 de diciembre de 2015. Una receta perfecta que el cuarteto, lejos de toda planificación y sin más que dando rienda suelta a una sobredosis inesperada de éxtasis repentino (que puede apreciarse de forma contundente al escucharlo), emplearon para dar lugar a la deuda más grande que la banda tenía para con la música, y también con su propia carrera, produciendo un disco que está tranquilamente a la altura de sus mejores trabajos de los 60 y los 70.
 
“EL DISCO SE HIZO SOLO”. Así fue como lo definió Richards. Por eso la presencia del sonido lo-fi distorsionado intencional (crédito del productor Don Was), tal como sonaba el blues original de Chicago que se respira a través del repertorio elegido para la ocasión, un flashback directo a aquel sonido de sótano de muchos de los discos de blues registrados 60 años atrás, o incluso más, por los intérpretes originales de las canciones. Y también por eso, tantas otras sorpresas. En rigor, los Stones no grababan canciones de blues tan perfectas desde al menos su hiperclásico “Exile On Main St.” Para la ocasión, sumándose a la lista de novedades, el disco tampoco incluye guitarras sobregrabadas siendo los únicos overdubs los del piano de Chuck Leavell, que esta vez ha dejado su estilo algo azucarado de lado para plasmar su mejor performance en un disco stoniano que aparece básicamente dominado por Jagger, que como nunca antes deja en claro por qué fue siempre uno de los mejores armonicistas que existieran, caballerosamente secundado por los delicadísimos aportes de guitarra de Richards (que asimismo también por vez primera esta vez no aporta alguno de sus clásicos riffs marca registrada) y Wood (que ha realizado algunos de los mejores solos de su historia en su rol de bluesman), más un Charlie Watts completamente sólido y  la participación especial del invitado de honor Eric Clapton en dos de las canciones, quien realizó una tarea descomunal dejando plasmado su ya clásico estilo, a pesar de los problemas de salud que atentaban contra su movilidad física a la hora de ejecutarlo, como fue de público conocimiento. Jagger nunca antes sonó tan animado o desbordado de pasión, gimiendo cada una de sus notas de forma desgarrada, bombeando sangre a todas y cada una de las canciones, desatando incansablemente sus mencionados dotes a la hora de hacer estallar su armónica.
 

“El blues siempre se trató de transmitir aquella música maravillosa que tiene sus orígenes en los estados sureños norteamericanos, y que fue afinada hasta la perfección en la Chicago de posguerra”, señalan las liner notes del álbum a cargo de Richard Havers. “El blues es sobre la gente –sus amores, sus vidas, sus miedos y sus adversidades- y las mejores canciones de blues son las cantadas con pasión y gran espíritu. Se trata de música que habla de su propia historia. Hay muchos que piensan que el blues habla de las pérdidas, pero lo es también sobre el amor, el desee, el anhelo, y hasta a veces es algo divertido. Los clásicos de blues de Blue & Lonesome prueban que son maestros de su propio oficio, un oficio pulido por el respeto a la música y a los músicos que han pasado anteriormente. Aún antes de convertirse en “Los Stones”, Mick y Keith amaban el blues, un amor también compartido por Ronnie y Charlie. En sus primeros tiempos como banda, los Stones tocaban la música de Jimmy Reed, Willie Dixon, Eddie Taylor, Little Walter y Howlin’ Wolf, artistas cuyas canciones son versionadas en este álbum. Este es un disco que ha sido planeado durante 50 años, y que sin embargo sólo llevó tres días para ser grabado”

“TODAS ESTAS CANCIONES TIENEN ANTECEDENTES. LES EXPRESAMOS NUESTRO RESPETO, PERO ESTAMOS HACIENDO QUE EL BLUES DE UN PASO ADELANTE CON LA ESPERANZA DE PRESENTÁRSELO A UNA NUEVA GENERACIÓN DE FANS”
– MICK JAGGER

DOCE CANCIONES EN PUGNA. El resultado es contundente y no deja ninguna duda por aclarar: se trata de no sólo uno de los mejores trabajos de los Stones, sino además de uno de los mejores discos alguna vez grabados de la historia, y con un repertorio que carece de precedentes, a saber:
 
1. “Just Your Fool”: Los Stones eligen abrir el álbum con una de las cuatro canciones de Little Walter (el nombre artístico de su autor Walter Jacobs) que en esta obra figuran y que Walter, principal influencia de Jagger a la hora de soplar la armónica, grabó por primera vez en 1960. La quintaesencia del sonido de Chicago en su máximo esplendor.
 
2. “Commit A Crime”: Pocos riffs de blues a través de la historia pueden sonar tan badass como el de este clásico del gran Howlin’ Wolf (Chester Burnett), una de las voces más clásicas de la historia del blues, que la escribió y grabó originalmente en abril de 1966.
 
3. “Blue And Lonesome”: Canción que da título al disco y segunda del álbum de la pluma de Little Walter, quien la registró por primera vez en agosto de 1959. Quizás la performance vocal más desgarrada que Jagger alguna vez plasmó.
 
4. “All Of Your Love”: Con su ritmo jazzeado y su cadencia desesperada, fue escrita y grabada por Magic Sam (Samuel Maghett) en Chicago en 1967, formando parte del álbum “West Side Soul”. Única canción del álbum que incluye un solo de Keith Richards, todo un auténtico pasaje al infierno… y sin retorno.
 
5. “I Gotta Go”: Tercera pieza del disco firmada por Little Walter y que grabó originalmente en abril de 1955. Walter no logró que “I Gotta…” llegara a convertirse en hit, como sí lo fue “Roller Coaster”, la cara principal del single del que formaba parte. El “1…2…3…4” al inicio de la canción, antes de la armónica de Jagger, es crédito de Ronnie Wood.
 
6. “Everybody Knows About My Good Thing”. Escrita por Miles Grayson y Lermon Horton y grabada originalmente por Little Johnny Taylor en 1971, título de su disco debut lanzado al año siguiente. Un shot directo de R&B del que resulta difícil reponerse. Jagger ya la había registrado en vivo junto a Gary Moore y The Midnight Blues Band el 28 de junio de 1992 como parte del evento en Londres “A Celebration Of The Blues”, la cual terminó siendo cara B de su single solista “Don’t Tear Me Up” de 1993. La canción incluye la prodigiosa presencia de Eric Clapton en guitarra slide.
 
7. “Ride’Em On Down”: Canción de Eddie Taylor grabada para el legendario sello de Chicago Vee Jay en diciembre de 1955, y hasta ahora último corte promocional del disco, con video incluido.
 
8. “Hate to See You Go”: Cuarta y última canción firmada por Little Walter, el cual la registró por primera vez en el mes de agosto de 1955. El ritmo logrado por Charlie Watts supera la perfección.
 
9. “Hoo Doo Blues”: La más oscura de las canciones que integran el disco, fue escrita por Otis Verries Hicks y Jerry West y grabada por Lightnin’ Slim (el nombre artístico de Hicks) en el estado de Louisiana en 1958.
 
10. “Little Rain”: Escrita por Ewart G. Abner y Jimmy Reed, y originalmente grabada por Reed (una de las influencias más históricas de los Stones, de quien ya habían grabado “Honest I Do” en su álbum debut) en Chicago en 1957. Imposible pensar en una canción que resulte más ideal como eventual banda de sonido para sellar un pacto con el diablo en una carretera solitaria pasada la medianoche.
 
11. “Just Like I Treat You”: Compuesta por el enorme (nunca mejor dicho) cantante, productor y compositor clave Willie Dixon, una de las figuras más prominentes de la escena de blues de Chicago del siglo pasado, y grabada por primera vez por Howlin’ Wolf en diciembre de 1961 para el legendario sello Chess.
 
12. “I Can’t Quit You Baby”: Canción que cierra el disco, también escrita por Willie Dixon, que el cantante y guitarrrista Otis Rush registrara como parte de su primera sesión de grabación en Chicago en 1956. “I Can’t Quit…” contó con varias versiones grabada por otros artistas a través de los años (como las de John Mayall o John Lee Hooker, por recordar algunas), si bien la más recordada será la que Led Zeppelin incluyó en su álbum debut de 1969. Segunda y última aparición de Clapton y otro de sus célebres solos característicos.
 
“LO QUE TOCAMOS EN ESTE DISCO VIENE REALMENTE DE LA MISMA ÉPOCA DE LO QUE HACÍAMOS EN NUESTRO PRIMER ÁLBUM, POR LO QUE ESTÁ TODO MUY CONECTADO. NOS HACE REGRESAR A NUESTRAS PRIMERAS GRABACIONES” – KEITH RICHARDS
 
TRISTE, SOLITARIO… Y GENIAL. En tiempos como éstos tan carentes de alma, “Blue & Lonesome” conforma toda una declaración de principios y cuesta no fantasear con la idea de que, de haberse grabado antes, sin dudas hubiera pasado a engrosar la lista de los mejores y más clásicos trabajos de los Stones. Desafiando toda chance mayor de esplendor, los Stones terminan superándose a sí mismos, cerrando un círculo que comenzaron a delinear cuando eran apenas un puñado de chicos de clase media que soñaban con vivir de lo que más les gustaba hacer y que ahora, más de medio siglo más tarde, renuevan la apuesta original con la misma propuesta. Quizás de aquí en más deberían aferrarse a su legado y mantenerse en la misma línea hasta el día que decidan parar, si de alguna manera eso resulta imaginable. Volver a mirar al pasado, que al fin y al cabo tampoco nunca se fue, y continuar rindiéndole tributo a sus venerados héroes musicales, lo que quizás puede imaginarse como el final artístico perfecto de la banda blanca de blues más proselitista que el mundo alguna vez conoció o conocerá, tal como queda indiscutiblemente demostrado en su nueva producción tan cruda, sucia e irresistible.
 
La experiencia definitiva sugiere ponerse a escuchar “Blue & Lonesome” en soledad en el medio de la noche, no antes de las 3 o 4 AM, con auriculares clavados a los tímpanos y las luces apagadas, en la oscuridad total… Uno puede garantizar que para cuando suena la última canción del álbum, resulta casi inevitable terminar llorando de emoción ante semejante obra maestra del blues y comprobar que aquella misión divina inicial terminó cumplimentándose con creces, ante una inmortalidad definitivamente garantizada.


NO ES SÓLO ROCK AND ROLL: 5 CANCIONES POLÍTICAS DE LOS ROLLING STONES

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Publicado en Revista Madhouse el 19 de octubre de 2016

Rock y política. ¿Les suena? No es ninguna novedad, la conexión entre la música y aquello mejor definido como la “ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas” ha estado presente en casi todas las culturas desde tiempos inmemoriales. Si bien existen registros que indican que en muchos casos la primera influenció a un vasto número de movimientos políticos, jamás quedó definitivamente claro hasta qué punto el público general se ha relacionado con la música a ese nivel. Por lo que la llegada del rock al mundo y el éxito de su postura por momentos antisistema, con sus cuestionamientos a la autoridad y sus solapadas propuestas de cambio, quedará en una eterna nebulosa indescifrable en la que flota una pregunta sin respuesta: ¿finalmente sirvió para algo? Los Stones no podían quedar afuera.
Promediando la segunda mitad de los 60 y con apenas 25 años de edad, Mick Jagger intentaba salir de su rol exclusivo de frontman de la banda. Para entonces el establishment inglés se rasgaba las vestiduras intentando convertir a los Stones en los enemigos públicos Nº 1 ante una sociedad mayoritariamente convencional que chorreaba moralina y que no titubeaba a la hora de observarlos con desconfianza. Jagger sabía que se encontraba en el lugar justo y en el momento indicado para dar un paso más allá y expresar sus ideas sobre los acontecimientos que se sucedían en un mundo que mutaba constantemente, aún cuando muchos años después terminara aceptando su condecoración como Sir del imperio británico y aquellas ideas socialistas que plasmó en algunas de sus canciones hayan terminado siendo devoradas por su propio e inevitable tradicionalismo.

1. STREET FIGHTING MAN (1968)
“Por todas partes escucho el sonido de pies marchando y que van a la carga, muchacho/ Porque llegó el verano y es el momento ideal para pelear en las calles, muchacho”. Con declaraciones semejantes, la canción que abría el lado B del gran álbum “Beggars Banquet” de 1968 no demoraría en traerles a sus creadores todo tipo de prohibiciones. Jagger se había inspirado en el escritor y periodista (y, más que nada, activista político de izquierda) de origen pakistaní Tariq Ali, quien ese mismo año fue el principal impulsor de una manifestación antibélica contra la guerra de Vietnam en la embajada norteamericana en Londres. Fue también a mediados de 1968 que un grupo de estudiantes secundarios franceses que protestaban ante la sociedad de consumo generalizada, a los que luego también se les sumarían los sindicatos, los obreros de la industria y hasta el mismísimo Partido Comunista galo, lograron la mayor revuelta estudiantil y huelga generalizada de la historia de ese país, a la que pronto se le sumarían otras naciones. El Mayo Francés fue el hecho que terminó convenciendo a Jagger de crear la letra de no sólo la canción más política que el grupo haya grabado, sino también uno de los himnos revolucionarios más significativos de la historia del rock. “Hey! Creo que es el momento indicado para una revolución en el palacio/ Porque donde yo vivo el juego que se practica es la solución de acuerdo mutuo”. Cuando la canción fue editada en agosto, ya las revueltas estudiantiles se habían expandido a lo largo de una buena parte de Europa y los EE.UU. , por lo que la BBC se negó a pasar el disco, temiendo incitar a más violencia. Las autoridades decidieron tildar a “Street Fighting Man” de subversiva, y las estaciones de radio de la ciudad de Chicago, donde poco antes había tenido lugar una serie de disturbios callejeros durante la Convención Democrática Nacional (y en el mismo año del asesinato de Martin Luther King Jr.), también se opusieron a difundirla. La tapa original del single, que reproducía imágenes reales de represión policial durante una manifestación, acabó siendo retirada de circulación, hecho que más tarde la convertiría en uno de los ítems coleccionables más caros que existan. Entre tanto, Jagger no se perdió la oportunidad de haber formado parte de una de las tantas protestas públicas anti Vietnam en la plaza londinense de Grosvenor Square. “¿Pero qué puede hacer un pobre chico excepto cantar en una banda de rock’n’roll?/ Porque en la adormecida ciudad de Londres no hay lugar para un luchador callejero”

2. SWEET BLACK ANGEL (1972) 
“Bueno, no es cantante/ No es una estrella/ Pero seguro habla bien/ Y se mueve tan rápido… Está contando los minutos/ Contando los días/ Es un dulce ángel negro/ No una dulce esclava negra”
. Durante los años 60, Angela Davis era una de las líderes radicales negras más prominentes de la contracultura en los EE.UU. Profesora de filosofía, figura central del partido comunista americano y con conexiones con los Panteras Negras a través del Movimiento de Derechos Civiles, integraba la lista de las personas más buscadas por el FBI. Tras ser acusada de ser cómplice en un tiroteo que produjo víctimas mortales en agosto de 1970, Davis terminó siendo condenada a pena de muerte dos años más tarde, pero la sentencia fue finalmente retirada tras una amplia manifestación de protesta a nivel internacional. Compuesta originalmente durante las sesiones de 1970 del álbum “Sticky Fingers” (al mismo tiempo que Davis pasaba sus días encarcelada en New York, antes de ser trasladada a una prisión californiana), la canción no vio la luz hasta 1972, una vez que los Stones la completaron para la edición del LP doble “Exile On Main Street”. Davis también tuvo su tributo de manos de John Lennon y Yoko Ono con la canción “Angela”, que apareció en el álbum “Some Time In New York City”, lanzado en el mismo año.

3. UNDERCOVER OF THE NIGHT (1983)
Tiros, secuestros, postales de terrorismo explícito, son algunas de las imágenes que el director Julien Temple plasmó para ilustrar el video promocional de la canción en la que los Stones decidieron referirse a la situación socio-política y los regímenes militares que reinaban en buena parte de Sudamérica desde finales de la década del 70 y al apoyo de los Estados Unidos a los contras nicaragüenses, con un Jagger en el papel de rebelde que es asesinado por fuerzas militares centroamericanas, y el mismísimo Keith Richards en el papel de asesino a sangre fría. “La lengua de la oposición está cortada en dos/ Alejate de las calles porque estás en peligro/ Cien mil desaparecidos/ Perdidos en las cárceles de Sudamérica”“Undercover Of The Night” abría el álbum “Undercover”, título que, dicho sea de paso, fue erróneamente traducido en nuestro país como “Escondido” (y no como “Incógnito”, su verdadero significado). “No estoy diciendo que me la robé, pero esta canción estuvo fuertemente influenciada por ‘Cities of the Red Night’, una novela de William Burroughs sobre la represión sexual y política. Combina un número de distintas referencias sobre lo que estaba pasando en Argentina y en Chile. Creo que es realmente buena, pero no fue particularmente exitosa en aquel momento. Por algún motivo, las canciones que tratan abiertamente sobre política nunca lo son”, declararía su autor años más tarde.

4. HIGHWIRE (1991) 
Tras la gira presentación de “Steel Wheels” en 1989 y 1990 , como siempre supo ser costumbre, los Stones editaron “Flashpoint”, el quinto álbum en vivo de su carrera, el que para la ocasión de manera sorpresiva también incluía dos nuevas canciones de estudio, “Highwire” y “Sex Drive”, en rigor las últimas registradas junto al bajista original Bill Wyman, que finalmente abandonaría al grupo al año siguiente. Y fue en la primera de ellas que los Stones hicieron mención directa al negocio armamentístico internacional y a los diversos hechos que llevaron a los EE.UU. a la tristemente célebre guerra con Irak. “Les vendemos misiles, les vendemos tanques/ Les damos crédito, podés llamar al banco/ Es sólo un negocio, nos pueden pagar con crudo…No tenemos orgullo, no sabemos a quién chuparle las medias/ Somos tan avaros, me enferma, me enferma, me enferma”. Más claro imposible. “No es sobre la guerra, es sobre cómo comenzó”, apuntaría Keith Richards al referirse a su canción sobre la Guerra del Golfo. “Es sobre cómo se construyen los dictadores. No podés construirlos, porque entonces después vas a tener que bajarlos”

5. SWEET NEO CON (2005)El último coqueteo frontal de los Stones con la política en una canción se dio en el -hasta ahora- último disco de estudio del grupo, “A Bigger Bang”. Jagger se despacha a gusto sobre la administración de George W. Bush y la corte de “neo cons” (neo conservadores) de la derecha republicana estadounidense que gobernaba al país por aquellos tiempos. “Te hacés llamar cristiano/ Creo que sos un hipócrita/ Decís que sos un patriota/ Creo que sos una mierda”… “Es algo muy directo”, declararía Jagger poco después al ser consultado sobre la letra de “Sweet Neo Con”agregando que el hecho tenía preocupado a Richards, que vivía en los Estados Unidos. La situación llegó al punto de que incluso se especule con que los principales sponsors de los Stones los dejaran de lado tras haberse expresado así sobre el presidente, pero el asunto finalmente no pasó a mayores.