THE STRAY CATS ROCKED THIS TOWN!

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STRAY CATS
The Rooftop at Pier 17, New York City, 6 de agosto de 2019

Ahora es cuando me toca explicar cómo fue eso de ver a los Stray Cats hace 3 días. Debería empezar diciendo que siempre fueron una de las bandas que más deseé ver alguna vez, pero que al mismo tiempo pensé que nunca iba a poder llegar acumplir con mi deseado objetivo. Al menos desde que los descubrí allá por 1983, cuando editaron Rant n’ Rave with the Stray Cats, que tal vez sea mi álbum favorito del grupo.

IMG_5135Algo más tarde, los que los descubrimos durante esos tiempos, tendríamos la oportunidad de disfrutar de sus videos promocionales, que fueron muy difundidos en las señales de videos musicales, si bien solían aparecer en Argentina bastante tarde. Pero siempre había algún videobar (para los que no lo saben, alguna vez hubo bares donde nos pasábamos horas eternas mirando videos musicales). Por eso resultó ser por demás gracioso, y sobre todo absolutamente realista cuando llegado el momento de presentar (She´s Sexy) +17, Setzer anunció quje “el video de esta canción tuvo mucha difusión en la MTV en los días en los que la MTV pasaba música real”. Como fuera, uno todavía se pregunta cómo es que los Stray Cats, una de las mejores bandas de la historia, nunca llegaron a Argentina. Sí estuvieron en Brasil, más precisamente en la ciudad de Sao Paulo, en marzo del ’90, donde el show fue incluso grabado para la TV brasilera (interesados, pueden rastrearlo en YouTube) 36 años después, entonces, estando yo en New York con motivo de los shows de los Stones, y demás, alguien me comenta que el grupo está por tocar en la ciudad. “Cuándo?”, pregunto en estado de desesperación. “Mañana”, me avisan, aumentando mi de por sí exagerada impaciencia. “Y hay tickets?”, indago, mientras rezo a todos los santos posibles descubiertos, y los que aún resta descubrir. “No, está sold out”, me confirman, mientras busco en Google Maps un cementerio en la ciudad para morirme tranquilo y sin que me cobren mucho. Y entonces se me ocurre ir a la página oficial del grupo y ver qué pasa. Alguna figura celestial habrá escuchado mis plegarias, porque es ahí donde encuentro un enlace directo al sitio de Ticketmaster en el cual puedo leer claramente el anuncio de “tickets disponibles” Acto seguido, y aún con la inseguridad propia de un momento así (acaso existe algo más odioso que comprar entradas online?), descubro que SÍ quedan tickets, y bastante accesibles respecto a su precio, aún con la tarifa extra que cobra Ticketmaster (y que cierta vez les valió el amigable apodo de “Ticketbastards”) Click entonces en el botón de tickets y, voilá, ticket confirmado! Como fuera, no existía manera posible de que pueda haberme perdido a una de mis bandas favoritas, con la formación original (no hacía falta aclararlo), al aire libre en la terraza del muelle Pier 17 del sur de New York, con el río Hudson a nuestras espaldas, y el puente de Brooklyn iluminado del otro lado (acaso el mejor telón imaginable) Y por si todo esto fuera poco, en la tierra natal de los Setzer y Cía., originarios de Massapequa, Long Island, a 45 km. de aquí, convirtiendo a este preciso show en el más clásico de la actual gira del cuadragésimo aniversario del trío. Y yo a 3 m. del escenario (no me odien, muchas gracias) “Me muero”, me dije. Oh yeah.
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A las 7 pm apareció el acto telonero, el James Hunter Duo (esto es, James Hunter en guitarra eléctrica y su contrabajista), que hicieron un muy buen show con canciones propias y algunos hits de los ’50, todo en plan vintage rock’n’roll y rockabilly, claro, ganándose al público presente, que llegó a los 1.000 asistentes, calculo, colmando el lugar (ver foto) 1 hora después los roadies de los Stray Cats aprontaban todo lo qaue había que aprontar sobre el escenario. La batería de Slim Jim Phantom, los tres contrabajos de Lee Rocker y, claro, las Gibson y las Gretsch del gran Brian Setzer. Sin escenografía, y con apenas dos tachos de metal (como en el video de Stray Cat Strut), que terminaron siendo las heladeras de las cuales los músicos sacaban las botellas de agua mineral durante el concierto.
Los Cats salieron a escena a eso de las 20.30 hs. En rigor, formando con Slim Jim Phantom (uno de los músicos más cool de la historia, y por siempre uno de mis bateristas favoritos junto a Charlie Watts, Clem Burke, Fred Below y algunos otros pocos) a nuestra izquierda, Setzer al medio, como corresponde, y Lee Rocker a la derecha. No voy a extenderme mucho sobre el listado de canciones, pero sí decir que eventualmente no faltaron ninguno de los clásicos del grupo, intercalados con algunas canciones del nuevo disco “40” (el primer álbum de estudio de los Cats en 26 años!)

IMG_5137Cuarenta años después, entonces, el grupo se mantiene y suena intacto, como si el tiempo no hubiera pasado. Estos tipos aman lo que hacen, no pueden parar de sonreir, se les nota demasiado, y resulta muy interesante observar las miradas que entrecruzan en ese marco de nostalgia que se propusieron traer desde que se juntaron para hacer lo que más les gustaba allá lejos y hace tiempo. Lo cantan en su eterno hit Bring It Back Again, y se lo preguntan a la audiencia antes de hacer la canción (“Do you want us to bring it back again?”) Ya sobre el final, deciden despedirse por primera vez con Rock This Town, y entonces regresar con tres bises más y finalmente dejar el escenario tras tocar Rumble in Brighton. Ver a los icónicos Stray Cats en vivo y descubrir que siguen siendo los mismos que soñamos ver eternamente, en su ciudad, y rodeados de sus fans de antaño, hizo de su show en New York City una velada inolvidable. Gene Vincent y Eddie Cochran pueden descansar tranquilos.

SETLIST:
Cat Fight (Over a Dog Like Me)/ Runaway Boys/ Double Talkin’ Baby/ Three Time’s a Charm/ Stray Cat Strut/ Mean Pickin’ Mama/ Gene and Eddie/ Cry Baby/ I Won’t Stand in Your Way/ Cannonball Rag/ Misirlou/ When Nothing’s Going Right/ (She’s) Sexy + 17/ Bring It Back Again/ My One Desire/ Blast Off/ Lust n Love/ Fishnet Stockings/ Rock This Town/ Rock It Off/ Built for Speed/ Rumble in Brighton

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AN INTERVIEW WITH DARRELL BATH: “BUILD UP THE INTEREST, KEEP IT GOING, AND WAIT TILL IT’S GOOD”

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This is the story of a South London boy who was born in Croydon…Hold on. Cut to Brighton, 2018. It’s a beautiful sunny June afternoon and I’m sitting at a pub called The Windmill waiting for Darrell Bath, whom I arranged to interview. “He better show up on time”, I say to myself. After all it was a long way from faraway Buenos Aires to the south of England. Add to that, only 4 hours ago I’d jumped on a train from London (Hemel Hempstead  actually, where I was staying), changed it at Clapham Junction, then changed again at Hove, and finally set foot at the Brighton station only 2 hours before I’d meet him. But time was running short. I still had to find the hotel where I had a room booked for the night, which takes you longer than supposed when you go just the opposite way and, errr, it’s not there. To make things worse, it’s called The Brighton Hotel, which means pretty most all of them are. But there should be only one under that very name, or so I thought, and about 20 blocks after I finally reach my second Brighton destination. An hour to interview time now, but somehow time has run faster, and I still have to find the place where we’ll meet which, even when it’s supposed to be not that far from where I am, but nobody seems to know it. And yes, before you wonder, I’m asking the locals. And yes, before you wonder again, I don’t have a cell phone with me and everybody seems to be pretty clueless but the middle-aged lady who directs me to the next street with a pub with The Windmill sign making eyes at me. The wait is finally over, although nothing would have stopped me from meeting one of my music heroes ever -and believe me, I have quite a few- whom I discovered back in 1993, by the time he joined my beloved Dogs D’Amour to record what was should be considered the band’s last great album. 5.30, isn’t it time now? That’s exactly when Darrell enters the scene, two minutes before we order the first round of pints. And there’s many more to come all though the hour and a half or so the interview will run for, as there’s lots to talk about. His last solo album “Roll Up”, released 3 years ago, must be one of the finest albums ever recorded by anybody, you just can’t deny it, but there’s about 32 years prior to that also left to discussion. From 1986 onwards, when he joined Charlie Harper’s UK Subs for the first of many stays, his brief passage through the previously mentioned Dogs, his days with Ian Hunter or The Vibrators or Nikki Sudden and, of course, the amazing and swaggering Crybabys. The story of a South London boy who was born in Croydon, went from playing side drum at school to discover the more rockin’ sounds of the Stones and the Faces and the blues and the glam and the punk guys. ‘Cause if every picture tells a story, here’s Darrell to tell you a few. And yes, please, we’ll have another pint, thank you.

I first heard about you when you joined the Dogs D’Amour for the “More Unchartered Heights of Disgrace” album in 1993. But 7 years before that, you joined the UK Subs, who you did three albums with, and it always seemed to me that somehow you completely changed the sound of the band.
Yeah, “Japan Today”, and two more albums. Yeah, more rock and roll, blues and R&B. Our common ground was garage rock’n’roll blues. Charlie (Harper) is a great harmonica player and he’s into all that.

R-1414372-1459183820-8616.jpegSo would you really say it was you who affected the sound of the band?
Oh yeah. We didn´t really play any of my compositions live, maybe one or two, like “Thunderbird Wine” or “Street Legal”, they were the only new songs we used to play live, the rest were from the previous albums.

More punk style…
Yeah, Ramones-y, or even a bit of hardcore style. I could adapt to that, that was no problem. I wouldn’t say it changed too much, but yeah. I love all good punk albums.

Right after that you joined the Dogs, or was there something in between? The Crybabys? If so, was it your first major personal band?
Yeah, the Crybabys. My first personal original band, yeah, with John (Plain) and Robbie (Rushton)

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Darrell with the Crybabys (second from left)

How did that ever happen?
Quite easy. I was working with Arturo (Bassick) from The Lurkers. We did one tour supporting Die Toten Hosen, who were very big Lurkers and (The) Boys fans. That went really well, so it came the chance to tour with them a second time, and Arturo rang John Plain. Two guitars, and one bass player singing, so during that tour we thought “let’s do our own thing in the style of the Faces or Mott the Hoople!” And that’s what we did. And John’s great, ‘cause he encouraged me to write my own songs, which wouldn’t have been right for UK Subs or some of the other bands I was with around that time.

And you also did a lot of writing together.
Yeah yeah, lots of them. But The Boys were still popular.

And then you recorded four albums with  the Crybabys.
Yeah. “Where Have All the Good Girls Gone”, “Rock On Sessions”, “Daily Misery” and “What Kind of Rock’n’Roll?”, which was a compilation of our first album, once again, “Where Have…” and what was we thought was gonna be our second album, but it really wasn’t.

R-5878473-1405202965-5076.jpegAny particular favourite of yours?
Yeah, I Like “Rock On Sessions”. It’s a shame it’s such a rare album.

I agree, it’s really impossible to find. Actually somebody copied it for me on a blank CD a long time ago, because I couldn’t find it on eBay, or anywhere.
Yes, it’s impossible to get it anywhere. Only a few copies were done. It was recorded in France, and then they pressed it up. Some 200 copies got sent to New York, and suddenly a phone call comes, “oh the warehouse has burnt down”… And it was like, “oh please!”…

And the album was never re-issued.
No. It was recorded in ’94, and it was eventually released in 2000. And the sound is pretty good, it’s a good performance. I love the band on that. That’s when we had Danny Garcia in the band, the man who made the Johnny Thunders film, he’s the bass player. He sings one song too.

Right, and you had Les Riggs on drums instead of Robbie Rushton.
Robbie is in the first two albums. And it’s Von in “Daily Misery”, who’s now in Die Toten Hosen and, yes, that’s Les Riggs from Cheap and Nasty on “Rock On Sessions”

But the band didn’t do much touring at the time.
We did a bit, mainly in England and France.

13227550_1153636888004162_8955119519994873060_oSorry, it’s just that I couldn’t find much information about the Crybabys…
Yeah, I know, very “cult” (laughs)

OK and then you joined the Dogs D’Amour. How did that happen?
How did that happen? Well we knew each other a bit, but I think that was because they had one more deal, one more record to make with China Records, and the old guitarist Jo (Dog) stayed in America, and they needed a guy in England. And, you know, my flat mate was a music promoter called Fish, and he was gonna book two nights at the Astoria, in Christmas ’92. I just thought I’d meet them for one or two gigs. Cool. But there was an album to do as well.

And for me, that album, “More Unchartered…” somehow marked the end of the good days of the Dogs D’Amour. I mean, I’m not saying that caused the end of the band, but they wouldn’t be that good anymore.
Probably not. But we also did Tyla’s first solo album (“The Life & Times of a Ballad Monger”) which is a good album as well, nice sound on it.

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Darrell during the Dogs D’Amour days, 1993.

And then you toured a bit with the Dogs at the time.
Oh yeah. All over England, and Spain. We were very popular in Spain. Only in those two countries. They were great fun gigs. Just good fun, while it lasted. Nice audiences, especially in the shows in Spain. And it was crazy. They would come to the gigs with 20 bottles of wine with “the Dogs D’Amour” painted on the label.

So you were doing both the Crybabys and the Dogs’ thing at the same time?
Yeah. In fact all band played on the original version of “All the Way to Hell and Back”, on the demo version. But I’ve lost it.

maxresdefaultWhy did the Crybabys stop? Honest John told me last year that he was looking forward to doing at least one more album with the band. In fact you both did a few acoustic shows together.
Well, we didn’t stop, but that would be great. Yeah, we did a little tour in Italy. And we did one more single on an Italian label. That was “Scars” backed with “Tell Me”, the Stones’ song, which was a double A side.

What about Ian Hunter? You worked with him for 6 years. I read somewhere that “you came to be the perfect replacement when writing songs after the death of Mick Ronson”. How much did you write together?
Yeah, we did some writing. He’s a great guy, he encourages you. He looks for the best things in people, and brings them out. I wouldn’t say I’m near Mick Ronson, no. It was more like we were more like a strict rock band in the spirit of Mott the Hoople, rather than a big rock band like Foreigner or Queen.

Did you do a lot of touring together?
We recorded in America, but we didn’t play over there. “Dirty Laundry” was recorded in Abbey Road, and then we did some overdubs in Trondheim, Norway. The second one was done in Vermont, up there in the hills, and then again the overdubs were finished in Trondheim. The whole scene was really “Lilyhammer”. Have you seen the film?

No, I guess I haven’t .
Oh man, you gotta see it…That would remind you of how it was like!

512gM0RqyhL._SX355_All the members of the Crybabys play in “Dirty Laundry”, so in a way it’s like an extra Crybabys album, as a matter of fact it sounds like that.
Oh yeah it does, it´s a classic album. And I love it.

Come 1995, that’s when you worked along Spike of the Quireboys on the “Take Out Some Insurance” album.
Yes we did, me and Spike, but that was unofficial, it was never been properly released. It was only available on cassette, and sold at gigs. That was it. Good album, uh?

Very good album, all blues standards…
Lots of blues, only one or two originals, one or two ‘70s John Mayall songs, a couple of classics, a Mississippi John Hurt one, a Muddy Waters song, you know, just the best we could do.

R-9333444-1478773101-2006.jpegDid you jam at the studio?
No, we were given a task by a publisher. He said “would you do this? Here’s a few ideas”. We did it in a great studio in Chiswick, a lovely studio called Chiswick Reach, all old valuable equipment, some of the original Joe Meek, it was his old equipment, so it was really old stuff.

Well, it sounds like old stuff…
Yeah, it sounds authentic. “Spoonful”… Jimmy Reed´s “Take Out Some Insurance”…

And it’s all timeless. I never pay attention to years, or when albums were released, only for biographical details….And by the way what made you become a musician? Were you a baby at the time? You were born in Croydon, right?
Yeah. It was like a magnet, you know. I loved the radio. My grandmother played the accordion, my grandparents played the piano…things like that.

Do you have any brothers or sisters?
Yeah, a sister, she’s younger than me, and she plays great tenor horn. She’s pretty accomplished as well, she’s a teacher. There was always music around. I could play violin and the guitar. I learnt all the chords, you know, just all the classic things.

But you played guitar since the get-go. Was it your first instrument?
Naaah, early teens, since 13. Before that was the drums, a side drum, I was in a marching band.

That’s how most people start, with the knife and the fork banging pots and things at home.
Yeah, that’s right, that’s how you learnt it! I was fascinated! And all my friends in school, we were all in the same marching band. We’d all practice at the church hall. We loved it, man. And we were really scruffy, really scruffy guys, with the long hair and the bit, you know.
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Do you still remember which was the first album you bought?
I think it was “Rock Around the Clock”, or something like that.

I’d like to know about your collaborations with Honest John in his solo albums.
Oh yeah, the “Honest John Plain and Friends” album. Again, that’s basically a Crybabys album, ‘cause that one has Von and Ronnie on it, both Crybabys’ drummers, and it was recorded in Blaneau Festiniog , that’s in Clywd, Wales.

Oh that was a bit hard to understand, being it Welsh…
Yes, that’s Welsh. My grandmother speaks Welsh, she was used to,  and my mother probably knows a bit of it.  They’re both Welsh. And the language gives them an identity. I’d forgotten how good that album actually is! We’d been there for a couple of weeks, and John had his brand new envelope for 50 pound notes and he would take it into the pub every day. And eventually the locals would be very suspicious (laughs)  I remember this guy at the pub saying to John, “coming out from bloody London with your brand new 50 pound notes, I know what you’re doing, you’re laundering money!” Anyway, great album! Another rare one, there’s not so many of them around. Another “cult” classic. I’m very proud of that album, ‘cause the guitar sound on it is great. My work is done on a ’66 Gibson Firebird on there.

You should do a box-set including the Spike blues album, all those lost songs and gems.
John has the most stuff, has a lot of concerts. He has one particular wild concert from us in a mountain district in Switzerland, me, Robbie and John, when we were just The Gringo Starrs, before the Crybabys. Before we had the name The Crybabys, we were The Gringo Starrs.

Any explanation behind the Amigos or Gringos thing?
Well you know, we like cowboys. We love all that Texas cowboys thing, Spanish, Italian…Mandolins, we love all that.

When I interviewed Honest John last year in Buenos Aires, he told me he wanted to do another Crybabys album. He gave me his word. Now it’s your time you gave me yours.
It’d be wonderful! I’ve got the songs. The glass is quite full, my “song glass” is getting full, you know. I’m not the biggest writer in the world, but we could be ready for an album, easily.

Where did you get your slide guitar style from? Any heroes?
Yeah, Ronnie Wood, but somebody told me “tune your guitar to an open E”, and use a glass bottle”, and I didn’t have a glass bottle, but I had a marker pen, a glass marker pen. So I got a marker pen, took the ink out, took the label off, and it fitted on my finger. Waaawwlll, simple as that.

Oh yes, but in your recording with the Crybabys, that was  a real bottleneck, not the pen.
Not that one, no, I lost the pen. But I liked it when I you just can to use a little bit of brass or something. I have a slide from Ronnie Wood, a brass one, from Ronnie. From ’91, when I met him in Hackney. My friend Ronny Rocka was working as his assistant.

Everybody loves Ronnie, but most of the people were always mostly after Keith Richards.
Course I do! Everybody loves him. He’s the king of the gypsies, he’s a gypsy prince.

Do you think his hair is black after all these years? Some people say he dyes it…
No, his hair is strong. Some people never lose their hair, his is just black.

And you’ve always been this big Faces fan, by the way.
Yeah, big Ronnie Lane fan. Big Steve Marriott fan too.

You also worked with René Berg.
Oh man, I nearly got killed once with René Berg!  He was a very hard drug addict, but a great guy. I was seeing him maybe once a week or something, playing music. We were music friends really, not so much to do with the drugs, but he was playing hard in that world. And one day we were around his house, and two guys turned up. A white guy, and a black guy from South Africa. And we sat there talking.

ddbbbThey sure weren’t delivering pizza or anything…
Yes, it was drugs stuff. One of the guys pulls out the biggest gun I’d ever seen, it was a brand new solid Magnum, of the hi-tech variety. I actually wasn’t scared, for some reason. You know, I don’t like confrontation, but that was a scene. He was a great guy, and one of the last things he said to me was “I’m sorry”. Because he went down. Everything about hard drugs is hard. But we did lots of gigs together around London, and I also sang backup vocals.

And now the Vibrators. You didn’t only record with them, but also toured a lot.
Yeah, I met them through Charlie Harper. When I was in the UK Subs, we did long tours with the Vibrators.

What about Nikki Sudden, who you toured with and recorded with too? Too sad he’s gone now.
It was never more surprise than to me.  I was very surprised, I wasn’t expecting that. Circumstances, you know. Nikki, oh mate, he was a lovely lovely lovely guy. He loved the Crybabys, he loved Honest John, he loved Casino Steel. In the Vibrators there’s four or five people. One guy drives the van and plays the drums. Another guy writes all the songs and plays a bit of guitar. Another guy also plays the guitar, and he does a lot of party. Another guy books the studios and engineers the albums. But Nikki did all of those jobs. And the party. So that may have something to do with it. It was an honour to be in such an elaborate project like “Treasure Island”. I knew Nikki from a friend of mine called Desperate Dave. He was a guy we all knew from going to gigs like Johnny Thunders, Hanoi Rocks and that sort of bands. Again, I was lucky to be involved in a few sessions for “Treasure Island”. He had at least two albums full of material, stuff we did in Berlin for “The Truth Doesn’t Matter”, which also became “Playing with Fire”, so there were two albums worth of material done in sessions in Berlin which often lasted from 10 in the morning to 2 in the next day. We got 6-day studio time, and that was the beginning of “The Truth Doesn’t Matter”. And lot of work involved in “Playing with Fire” as well. The great thing about the “The Truth Doesn´t Matter” sessions is we always stopped in the morning, picked up a case of nicely affordable red wine, and I´d be in charge of knocking out the glühwein on the stove. We got the glühwein going, you know, since it was the middle of winter.

sameTime to talk about your solo records. Would you consider Sabre Jet’s “Same Old Brand New” your first one?
“Same Old Brand New” was the first one. It was a solo album but, when it came down to it, a guy said to me “ok I’ll call it after a group”, but it was basically all my stuff. With Richard Newman, son of Tony Newman, Paul Kirkham on bass…Engineered and produced by Andy Scott from The Sweet. And I loved The Sweet, ‘cause my first love in music was glam rock, from ’72, ’73, ’74 and ’75, ‘round that area, the glam rock days.

Would you then consider “Love and Hurt” your first 51699eDTg9L._SX425_
proper solo album?
Yeah, I guess, I’d say that would be my first actually. It was recorded with the great Dave Goodman, who was the Sex Pistols producer, amongst many other things. Bands like Eater, and many more. And “Love and Hurt” was recorded on 9/11! Yeah. That’s what I remember about it.

And then came a long hiatus till you recorded the “Madame Zodiac EP” in Spain with Los Tupper and also Eddie Edwards from the Inmates, Vibrators, etc. Dave Kusworth did an album with them too…
We were touring Spain with Nikki and Dave. I met those guys and they invited me over to play in their album and eventually I did some of my stuff too.

2015 saw the release of “Roll Up”, which must be one of the finest rock albums ever in history.
I don’t write a lot of songs but I have some in store. I was ready to do them, and I had the money to pay for the studio, ‘cause I´d been working with the Vibrators on the road, and I thought the best thing to do was planning for the future and get some music up there. So I got Robbie Rushton from the Crybabys on the drums and Chris McDougall on the bass, so I just did it with my closest friends.

6_PANEL_DIGI_1_TRAY_RIGHT_DBXXX3XXIt’s one of those albums I just cannot stop playing, it already became a favourite of mine. “It’s in the Music” is one of the most beautiful songs ever. And by the way what’s the history behind “Rat Palace”?
Oh, that´s from when I was living in Hackney. There was an anarchist cafe, and I went up there one day, and I was reading some books about anarchy. So “Rat Palace” is basically inspired by an anarchist book that I read in a cafe. And I liked it, I just liked it. So it’s kind of abstract but, you know, we all live in a rat palace haha, we go drunk from the chalice, you know.

And what does “goombah” mean, by the way? (from the title of the song “Dancin’ with the Devil’s Goombah”)
I got that from The Sopranos, from the gansters. “Goombah” can be a girl-friend or a boy-friend, but it’s not your wife.

Any new recordings you did after “Roll Up”?
Well, I’ve got a couple of new tracks that I’ll be working on in Spain, and I’m also on the last two or three albums by Los Tupper. Yeah, man.

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From L. to R.: Darrell, Robbie Rushton and Chris McDougall

So what’s coming up next now?
Little bits and pieces, I just do bits and pieces. Hopefully when the time is right a new album will take shape. I’m a bit like Ronnie Wood in that way, you know, you don’t do an album in five minutes. Build up the interest, keep it going, keep it interesting and wait till it’s good. And it always takes a few years to people to discover it. It always takes time.

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Once again, it’s such a fine album, it sounds already classic, beautiful sound all over it, and I’m not playing the fan here…

My favourite track is “Slimline Jim”, hahaha, I love “Slimline”.

And then I cannot get enough of “Dirty Rock Road” too.
Yeah, I love that too.

Anything else you want to talk about?
Not yet. But someday I’d love to go to Argentina, say, with Honest John and Dave Kusworth. “The Good, The Bad and The Ugly”, hahaha.

 

EN MADRID, CON ALEJO STIVEL “YO ERA UN ANIMAL”

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Publicado en Evaristo Cultural el 3 de mayo de 2018

Menuda manera de Alejo Stivel de recibirme en el living de su departamento. Son cerca de las 18 hs. de una tarde otoñal madrileña y lo primero que me encuentro al entrar a su hogar son dos gatas blancas, gordas y bellas (Mirta y Rebeca) que me observan de manera seductora apostadas sobre el cabezal del sofá, y a las que Alejo no dejará de mimar hasta lo imposible a lo largo de la entrevista. Por el resto, estamos rodeados de todo lo que se supone tenemos que estar rodeados en el hogar de un artista de rock y productor musical de mil historias. Hay una estantería  inmensa repleta de vinilos, cintas de video y DVDs en sana convivencia con unos buenos racks de equipos de audio, y una fonola auténtica que ahora está apagada, al igual que el semáforo que está del otro lado, no muy lejos del almohadón que reza “like a rolling stone”. Y varios posters enmarcados en las paredes, entre los que se destacan un retrato de Joni Mitchell, otro con la portada del disco “Sticky Fingers” y un tercero con una foto del afablemente salvaje escritor y periodista Hunter S. Thompson, en cruel blanco y negro, más una camiseta enmarcada de la Selección argentina con el número 10 firmada y dedicada por, claro, Diego Maradona. También hay una mesa ratona grande sobre la que descansan varias pilas de libros, y entre los que sobresale uno de puteadas en idish. Y dos sillas de barbero originales enfundadas en cuero rojo sobre las que al entrevistado le gusta retozar. 

prensa - 1Alejo continúa promocionando “Yo Era Un Animal”, su nuevo  álbum de estudio, editado en septiembre pasado, y segundo trabajo solista de su carrera tras el disco de versiones “Decíamos Ayer” lanzado en 2011, pero el primero de canciones enteramente propias (“con la ilusión de un principiante, es como si fuera el primer disco de mi vida”, señala) El título bien debería tomarse como una declaración de principios de una vida suficientemente intensa cuya línea de largada bien podría comenzar en la Buenos Aires de  1976 cuando, en plena adolescencia, tuvo que vivir de cerca la muerte de su padrastro (el escritor, poeta y periodista Francisco “Paco” Urondo , a quien Alejo define como “mi segundo padre”) quien tras haber optado por la lucha armada, fue asesinado por las fuerzas de la dictadura militar argentina, lo que terminó llevando a los Stivel a emigrar a destinos más serenos. Fue cuando arribaron a España, casi paralelamente a los Rotenberg, familia que incluía a Ariel (Rot), su amigo de la infancia, y con el que ahora, en la nueva tierra que los albergaba, formaría Tequila, el combo hispano-argentino que enhorabuena salvó al rock en español a fines de los ’70, para luego convertirse en un triunfante productor discográfico con más de 200 producciones a cuestas. Lo que a grandes rasgos resulta la vida de aquel animal que pudo haber sido cierta vez, pero al que al mismo tiempo la gacetilla de prensa de su nuevo disco, en el que vuelve a reinventarse, prefiere dejar en claro que “no sabemos qué pacto hizo esta vez Alejo con Lucifer, pero este disco va cargado de magia negra” Y todo mientras Mirta y Rebeca, galantemente, nos siguen mirando de reojo.

Como para ir rompiendo el hielo, ¿qué hace esa camiseta de la selección argentina firmada por Maradona enmarcada en la pared?
Cuando hicimos “19 Días y 500 Noches” con Joaquín (Sabina, el álbum que Stivel produjo en 1999), yo estaba buscando apoyo para el disco, y entonces llamé a mi cuñado Jorge Guinzburg, y le pedí que metiera a Joaquín en uno de sus programas, ya que en esa época estaba haciendo “La Biblia Y El Calefón”en la TV argentina, y entonces me dijo que sí. Pero yo le pedí que me haga un programa “guapo”, porque iba a llevar a Joaquín hasta allí. Fuimos especialmente desde Madrid a grabar ese programa. Y los otros invitados esa noche eran Maradona, Charly y Graciela Alfano. Y después nos fuimos todos a cenar a casa de mi hermana Andrea, fue una noche fabulosa. Y fue ahí cuando Diego me firmó la camiseta.

¿Y esa foto de Hunter S. Thompson?
Es una autofoto. Fue sacada de una exposición. Luego de morir, después que se suicidó, Johnny Depp, que se había hecho muy amigo de él cuando hizo la película “Miedo Y Asco En Las Vegas”, organizó una exposición de fotos en Londres para recaudar guita para la viuda. Los dueños de la galería, la Michael Hoppen, que queda en Chelsea, son amigos míos, y me regalaron esa foto.

Yendo a tu infancia, siempre me resultó confusa tu historia paternal. Sé que sos hijo biológico de David Stivel que, por supuesto, fue un renombrado escritor, productor y director de cine y televisión en Argentina. ¿Cómo es entonces que siempre se habla primeramente de Paco Urondo? ¿Y ya que estamos, acaso tuvieron ellos influencia en tu carrera artística?
Es que yo tengo dos viejos. Está David, pero Paco es tan o más papá que David. Y sí, los dos tuvieron mucha influencia en mi carrera, si bien cuando matan a Paco yo todavía no la había empezado. Y cuando finalmente empecé mi carrera aquí, mi viejo ya vivía en Colombia, así que casi no lo veía. Su influencia fue más que nada en mis años de formación como persona, y no como artista. Más que nada por lo que yo veía de ellos, porque sobre todo yo mamé de ellos, y también de mi vieja, claro (la actriz Zulema Katz) Y también de todo su entorno, de todos sus amigos. Por mi casa pasaba una cantidad de gente talentosísima, que para mí eran una especie de tíos, de los cuales yo no sabía de la dimensión que tenían como artistas.

Eras todavía muy chico.
Claro. Actores, escritores…que me transmitieron muchas cosas que me quedaron dentro.

Me hace acordar a la anécdota que me contó Ariel (Rot), de cuando una noche, por estar durmiendo, se perdió la visita de Vinicius a la casa de sus padres.
Bueno, a mí no me mandaban a dormir, siempre me dejaban quedarme. Siempre contaban conmigo en las reuniones, y ahí aprendía muchísimo.

Tengo entendido que ya pensaban en formar una banda.
Sí, ya teníamos la idea en la cabeza de formar un grupo desde antes. Incluso teníamos algunas canciones que salieron en el primer disco de Tequila.

¿Cómo cuáles?
“Abre El Día”, “Nena Qué Bien Te Ves”, o  incluso “Necesito Un Trago”. Ya las habíamos compuesto en Buenos Aires. Y las compusimos con nuestras guitarras criollas, porque todavía no teníamos guitarras eléctricas, o era que las que teníamos eran de esas de marcas truchas. Llegamos aquí, y a Ariel le compran una Gibson SG. Y en cuanto a mí, Norman Brisky le pidió a un amigo que viajaba a New York que me traiga una Stratocaster, que le pagué tras juntar la guita laburando. Por ese entonces había muy pocas guitarras en Buenos Aires. Incluso recuerdo que una vez Spinetta le prestó la Fender Stratocaster a un amigo mío que era compañero de colegio, del Juan María Gutiérrez. Se había corrido la voz de que un pendejo tenía una “Strato” y se la pidió prestada, imaginate.

¿Podrías decir que de alguna manera los motivos que llevaron a los Rotemberg y a tu familia a venir a España fueron similares? ¿Era algo que se acordó previamente entre ambas familias?
Sí, casi vinimos juntas, apenas con una diferencia de 15 días. Hubo una reunión en casa de los Rotenberg a la que fuimos con mi mamá. Sabíamos que había que irse, y se decidió conjuntamente venir a España.  Mi mamá tenía en verdad más amigos en México, en Perú, en Cuba, en Venezuela, pero un poco también fue decidido así para que ambos tuviéramos un amigo cerca. Pero bueno, no fueron los mismos motivos. Ellos vinieron porque la situación estaba muy mal, pero en mi caso fue algo mucho más extremo, porque el ejército mató a mi viejo, y tuvimos que salir corriendo. Era algo más comprometido.

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Los Tequila a pleno, allá Ariel Rot, Felipe Lipe, Manolo Iglesias, Julián Infante y Alejo.

Ariel me dijo que vos cumpliste un rol fundamental en introducirlo al rock and roll, sobre todo cuando le hacías escuchar discos de los Stones.
La verdad, tengo muy mala memoria y no recuerdo eso. Pero nosotros ya éramos amigos de chicos, y escuchábamos juntos todo lo que aparecía, incluso Rock Progresivo, y un día alguien me prestó “It’s Only Rock N’Roll” de los Stones, o será que lo vi en casa de un amigo, y me dije que había que volver a las fuentes.

Ariel da como comienzo de todo eso el día que fueron al cine a ver la película “Gimme Shelter”
No lo sé, porque la fuimos a ver muchas veces. Fuimos a ver “Gimme Shelter”, “Woodstock”, por supuesto, y también “Mad Dogs and Englishmen” de Joe Cocker. Íbamos al cine Arte, y encima a la trasnoche. Y teníamos 12 años. Básicamente el que iba era yo, porque los padres de Ariel eran más estrictos que mi vieja, y la única manera en que lo dejaban salir era si después se venía a dormir a mi casa. Y también salíamos a caminar por Av. Corrientes.

Y también iban a conciertos.
Y también conciertos, sí. Vi a Manal en Mar del Plata, me había llevado mi vieja, que en ese momento estaba haciendo teatro allí. Calculo que habrá sido en el verano del ’68, o el del ’69. Fue uno de esos dos años.  Con lo cual yo tenía 8 o 9 años de edad. Esa noche habíamos ido al Teatro de la Comedia a visitar a otra actriz amiga de mi vieja, Elsa Berenguer, y nos metimos en los camarines. Por su parte, antes de que tenga el sello, Jorge Álvarez había abierto un local que se llamaba Mandioca. Era algo que había abierto sólo por ese verano. Un lugar muy rústico. Las mesas eran ruedas con una tabla encima, y los asientos eran ruedas de camiones donde te sentabas. Pero una vez llegó la policía y le cerró el local en dos segundos. Y entonces le pidió al dueño del teatro si no podía hacer los conciertos ahí. Manal, Vox Dei…tocaban ahí antes de la obra de teatro, que empezaba tarde, como a las 11 de la noche. Que tampoco se llenaba mucho, ya que el teatro habrá tenido 200 localidades, y nunca se llenaba más de la mitad. De hecho yo conocía a Jorge antes que entrara en la música, porque tenía una editorial de libros, y Paco, mi viejo, los editaba a través de él. Y yo también iba a esa librería. Recuerdo haber ido al cóctel de cuando se lanzó el primer número de Mafalda. Pero volviendo al teatro, esa noche me senté a ver al grupo que tocaba, tras la sugerencia de mi vieja. Yo ni sabía quién tocaba. Más tarde me enteré que era Manal. Después de todo eso, Marilina Ross, que era del grupo de amigos de mi familia, y que era muy fan de la música, me llevó a ver a Arco Iris al Teatro Provincial, a Vox Dei al Hermitage, y también a Sui Generis, antes que grabaran su primer disco, cuando fueron teloneros de Pedro y Pablo. Y después también estuve en la presentación de “Vida” en el Ópera, que fue un domingo a la mañana, porque en aquel entonces se hacía en esos días. Y así también vi a Pescado Rabioso en el Teatro Olimpia, que ya no existe más, que estaba en la calle Sarmiento. En aquella ocasión tocaron 10 o 15 días seguidos en el teatro, durante las vacaciones de invierno,  y a la 1 de la mañana. Yo por entonces tenía 12 o 13 años. En esa época no veías a pibes chicos en los conciertos, como es ahora. Eran todos de veintipico y con barba. Había ido con mi hermano Javier Urondo. Ese es el concierto que después apareció en la película “Rock Hasta Que Se Ponga El Sol”

stivel joven¿Cuánto creés que tuvo que ver toda esa escuela de música que traían incorporada de Buenos Aires en la formación musical de Tequila?
Todo. Los miembros de la banda que eran españoles (Julián Infante, Felipe Lipe y Manolo Iglesias) no conocían nada. Pero bueno, empezamos a hacer canciones totalmente inspirados en esta gente. Spinetta, Sui Generis, Pappo, La Pesada, Vox Dei…

Que de por sí es algo que se nota mucho en el primer disco de Tequila.
Sí, pero en cada uno de los discos metíamos alguna versión de una canción de rock argentino. En el primero está “Las Vías Del Ferrocarril”, y en el segundo hicimos “Mr. Jones” y “Rock del Ascensor”. En el tercero no hubo ninguna, pero en el cuarto está “Necesito Un Amor” de Manal.

Si bien Ariel siempre fue muy de referirse a Tequila cuando lo entrevistaban y lo indagaban sobre su pasado, en general nunca vi que te refirieras mucho al grupo.
Es que tampoco hice muchas entrevistas cuando me dedicaba a la producción. No estaba front line.

Bueno, si te parece,  creo que éste sería un buen momento para hacerlo.
Sí, por supuesto. Yo tenía especial debilidad por Manolo, porque era un tipo muy peculiar y muy noble. Un poco simple, quizás, pero con una personalidad muy graciosa. Alguien muy curioso. La verdad, me llevaba muy bien con él. Con Julián también, pero tal vez un poco menos, si bien era un tipo muy divertido, con mucho sentido del humor. Pero con Felipe era una relación más débil.

rot y stivel hoy

Rot y Stivel hoy, en Madrid.

Algo que no te tocó vivir exclusivamente a vos.
No, claro. Pero Manolo tenía un corazón de oro, lo pasábamos muy bien. Manolo era muy demente. Era el  único que a veces faltaba a los lugares que íbamos porque se quedaba durmiendo no sé dónde, y no se levantaba. Era el más tarambana. Siempre con sus historias “de la mili”. Aquí en España hay un cómic que se llama “Historias De La Puta Mili”, por el servicio militar. Y Manolo, como a todos los que han hecho el servicio militar, sus vidas habían estado muy marcadas y cambiadas mientras les tocaba, un poco como si hubieran tenido que ir a la guerra. Y él tenía mil historias del servicio militar muy divertidas.

Siempre me pregunté el motivo por el cual Tequila, si bien tuvo una carrera corta, nunca fue a tocar a Argentina. Y terminé respondiéndome que habrá sido ni más ni menos por la situación de la dictadura que reinaba en el país por entonces. No hace falta que te diga lo importante que hubiera sido que una auténtica banda de rock and roll literal de la vieja escuela de Chuck Berry y los Stones como Uds. lo hubiera hecho, y de paso salvándonos de muchas cosas que vinieron después
.
Desde ya, no fuimos por el quilombo militar, muy claramente. Tequila tenía mucha influencia de los Stones, además de inspirarnos en ellos, pero no éramos “rolingas”, éramos otro tipo de banda.

En todo caso “rollingstonianos”, que los hubo muy pero muy pocos en Argentina… Y en cuanto a Uds., pienso que hay apenas una elite que los conoce, siempre refiriéndome a allí.
Claro, sí. Tengo un amigo dueño de una productora muy importante en Argentina que siempre me dice que soy “el eslabón perdido del rock nacional” Porque Ariel sí es conocido en Argentina, ya sea por Los Rodríguez, o por su carrera solista. Pero a mí no me conoce nadie. Mi disco anterior pasó por allí sin pena ni gloria, y todavía no sé si el nuevo se va a editar allí.

Bueno, pero vos hiciste toda tu carrera aquí en España, y un productor siempre resulta más difícil de hacerse conocer que un músico.
Sí, pero él lo dice también como artista. Porque estuve en un grupo que fue muy importante, y porque en el fondo lo que hacíamos era rock argentino.

Ya que estamos, ¿quedó material de Tequila sin editar, fuera de aquellas cuatro canciones que aparecieron en la recopilación póstuma “Tequila Forever”?
Esas eran canciones que fueron “maquetas” del que iba a ser nuestro disco siguiente, y que es algo que finalmente no ocurrió. Y después debe haber alguna cosa suelta que yo debo tener grabada en cassette en alguna parte. Habíamos hecho una versión de “Tema De Pototo (Para Saber Cómo Es La Soledad)”, que yo quise que esté en “Confidencial”, pero no entró. Y creo que no hay nada más. Incluso en un momento yo quise remezclar los discos, para actualizarlos un poco, pero borraron las cintas, porque  la compañía grababa encima de otras para ahorrar dinero.

¡Qué pecado! Algo que también sucedió mucho en Argentina con el material de TV antiguo.
Claro, como “Cosa Juzgada”, el programa de mi viejo, que fue borrado adrede.

Claro, pero ahí se trató de otras circunstancias.
Sí, políticas.

prensa -3¿Cómo fue ese salto de músico a productor?
Antes de producir discos, producía jingles. Al poco tiempo de que Tequila se separase, un amigo abrió una productora de jingles con estudio propio, y me propuso trabajar ahí. Y yo me dije, “bueno, voy a hacer esto un rato”

¿Eso fue cuando hiciste lo de Nacho Cano?
Sí. Pasa que tampoco es que él sea muy conocido en Argentina.

Sí que lo es, pero no masivamente.
Bueno, pero en el único país de América Latina en que Mecano no triunfó fue en Argentina. Sí les fue muy bien en México, Perú, Chile, Venezuela, Colombia, Puerto Rico…pero iban a Argentina y no pasaba nada. Y creo que se quedaron con la espina, porque les hubiese gustado que fuera así. Entonces hicimos muchos jingles con la productora, y nos fue muy bien, pero en un momento dado, toda esa experiencia de hacerlos, que es como una escuela brutal de grabación, me llevó a producir varios discos de artistas, con los que no pasó mucho. Yo ya estaba cerca de los 30, ya no era ningún pendejo, y en un momento empezó a funcionar, hasta que terminó yéndome muy bien.

Como en el caso de “19 Días Y 300 Noches” de Sabina, y el disco de La Oreja de Van Gogh. ¿Y también con Jarabe de Palo, ¿no?
No, con Jarabe de Palo lo que hice fue meterlos en una publicidad de una tabacalera de España, en la que hice la producción ejecutiva para la empresa, y gracias a eso terminaron pegando mucho. Pero sí hice la producción del disco de Sabina, del de La Oreja De Van Gogh , el de El Canto Del Loco, que es un grupo muy fuerte aquí…

Que fueron discos que vendieron mucho.
Sí, pero después hubo muchos otros que vendieron una cifra media que ahora sería una brutalidad, como los de M-Clan. Y el de La Cabra Mecánica, “Vestidos De Domingo”, que es un disco maravilloso. Es como Sabina, pero de otra generación. Tiene ese nivel.  No sé, produje más de 200 discos.

Y también produjiste a Claudio Gabis.
Sí, tenía un trío en la escuela donde daba clases, en la Escuela de Música Creativa, junto a los hermanos uruguayos José San Martín, y Juan San Martín. Me dijo que quería hacer un disco de blues, pero yo tenía muchas dudas de hacer un disco de blues instrumental. Yo siempre tuve un concepto como productor…Digo, la palabra “comercial” está muy gastada y tiene muy mala prensa, pero en cada proyecto en el que me metía me gustaba aplicarle el potencial más fuerte posible de comunicación. Digámoslo así, porque si no suena como que uno está abaratando la música para que se venda, y esa no era mi intención. Yo tenía un amigo que era director de Sony y que decía todo lo contrario, “si vende, es bueno”. Y entonces se me ocurrió lo de hacer un disco de canciones históricas del rock argentino cantas por otros nombres grandes de la misma escena, y acompañados por la banda, que es como lo que hizo Santana cuando grabó ese disco con todos esos cantantes. Llamamos a Mollo, a Fontova, a Fito, Charly, a Calamaro, a Gieco, a Claudia Puyó, aAlejandro Medina, y algunos de aquí.

¿Me equivoco o fue el único disco de un músico argentino que te encargaste de producir?
No, también hice uno con La Mosca, que me lo había encargado el presidente de EMI. OK, tal vez sean algo muy especial, pero son muy trabajadores y no tienen para nada el halo ese del rockero argentino peliculero. También le hice el primer disco a Daniela Herrero, del que su canción de difusión terminó siendo el tema más “radiado” del año. Y también el de Airbag, que tocan y cantan muy bien. Tuvimos nuestros dimes y diretes, porque yo quería que hicieran algo más moderno y ellos eran muy fans de Bon Jovi y querían hacer un rock muy clásico, pero son grandes músicos. Y seguramente me estaré olvidando de otros discos.

De todas formas pasaste la mayoría de tu vida aquí en España, por lo que es entendible que hayas trabajado casi exclusivamente con artistas locales. ¿Volviste a vivir a Argentina en alguna oportunidad?
Sí, volví a vivir allí en el 2013, cuando quise sacar mi primer disco, que había salido aquí en el 2011, y me quedé un par de años. Pero intenté hacer una carrera allí, fracasé, y entonces me volví.

Ese disco, “Decíamos Ayer”, era un álbum de versiones (Moris, Sabina, Serrat, Radio Futura, Silvio Rodríguez, Burning, etc.) pero que también incluyó “Necesito Un Trago” y “Rock And Roll En La Plaza Del Pueblo” de Tequila, y además “Bienvenidos Al Tren” y “Para Saber Cómo Es La Soledad”. ¿Por qué habías decidido que sea así, y no un trabajo de canciones propias?
Porque yo ya llevaba muchos años sin componer, y quería hacer un disco “ya”, no iba a tener tiempo de ponerme a escribir, y entonces hice un disco de versiones de algunas de mis canciones favoritas.

En el disco también aparece Pete Thomas (baterista de los Attractions de Elvis Costello), que casualmente también había trabajado con Ariel, y que de paso volvió a demostrar que es un excelente baterista.
Sí, y fue grabado aquí, en mi estudio. Decir que Thomas es un excelente baterista es quedarse corto. Es un tipo que excede su instrumento, que tiene una visión de la canción mucho más amplia.

Volviendo a lo estrictamente personal, y reiterando la pregunta que también le hice a Ariel, ¿lo judaico tuvo algún rol en tu carrera? ¿Te considerás una persona religiosa?
No, cero. Es más, soy anti-religioso. Ateo fundamentalista. Eso sí, me siento muy judío, pero no como algo místico o religioso, sino como el hecho de pertenecer a un pueblo. Nos autoproclamamos “el pueblo elegido”, pero supongo que es algo que supongo sienten todos los pueblos. Pero bueno, es el que me tocó, y a mucha honra, por supuesto.

PORTADA DISCO

Portada del nuevo disco de Alejo, “Yo Era Un Animal”

“Yo Era Un Animal”, que acaba de ser editado, es tu primer trabajo solista de canciones propias…Bueno, a pesar de haber editado el anterior, yo lo siento como si fuera mi primer disco, y estoy muy emocionado e ilusionado, con muchos nervios e inquietud.

El primer corte del disco se titula “Ni Una Menos”, que grabaste con la cantante argentina Miss Bolivia. ¿La violencia de género femenino es algo preponderante aquí también?
Sí, no tanto como en Argentina, pero aquí también ocurre. Nunca había pensado en hacer una canción sobre ese tema porque me da como “cosa”, ¿no? Digo, hacer una canción pop sobre algo tan trágico, me da miedo a que se trivialice. Pero un día, después de ver en Facebook las imágenes de la primera gran manifestación que hubo en Buenos Aires, y de leer un artículo que había publicado Cristina Kirchner con motivo de esa manifestación, que había escrito su hija Florencia, me quedé pensando. Un artículo muy impactante que empezaba con la frase “el día que te vayan a violar no te pongas minifalda”. Esa frase me impactó muchísimo y me quedé como si me hubieran dado con un bate de béisbol en la cabeza. Y entonces me dije “tengo que hacer una canción sobre eso, después veo si me sale bien o me sale mal” A mi entornó le gustó, y entonces decidí grabarla. Miss Bolivia me parecía interesante, entonces la contacté y le mandé el tema. Y metió un rap que hace que se te caigan los pantalones. Y también aparecen como invitados Carlos Tarque de M-Clan en coros, y una cantante argentina amiga mía que se llama Guada, y que vive aquí en Madrid, cantando a dúo en una de las canciones. Fuera de eso, no llamé a grandes luminarias porque no quise escudarme detrás de mis amigos famosos. Quería hacer un disco más personal.

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Alejo en escena, en uno de los recientes shows de Tequila.

Y también está Al Perkins. ¿Cómo se dio eso?
Bueno, lo llamé.

En definitiva, como ateo fundamentalista no creo hayas sido muy devoto…
No, pero sí un fiel adorador de la Santísima Trinidad: Beatles, Rolling Stones Bob Dylan.

CON DREGEN DE BACKYARD BABIES ANTES DE SU VISITA: “LA MÚSICA BASADA EN GUITARRAS HABLA DE TEMAS MÁS REALES”

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Publicado en Revista Madhouse el 9 de marzo de 2018

Marzo nos trae aparejado no sólo el comienzo del otoño local, sino también la muy interesante primera visita al país de los venerados Backyard Babies. Para recorrer la historia de una de las bandas más emblemáticas de la escena escandinava de los últimos años ante todo hay que primero viajar en el tiempo unos 31 años atrás a la ciudad sueca de Nässjö, en el condado de Jönköping, a poco más de 300 km. de Estocolmo. Fue ahí que en 1987 el guitarrista Dregen, más sus compañeros Tobbe (Tobias Fischer, bajo y voz), el segundo guitarrista Johan Blomqvist y el baterista Peder Carlsson dieron forma al proyecto que, por entonces bajo el nombre de Tyrant, comenzaba a dar los primeros pasos en la escena de un país históricamente dominado por el pop.

Tobbe se alejaría del proyecto algo después para ser reemplazado por el guitarrista Nicke Borg, situación que obligó a Blomqvist a cambiar su instrumento original por el bajo. Así llegaría 1989, y con el nuevo nombre de Backyard Babies, el grupo pondría en marcha su primera gira a lo largo y ancho de su tierra natal, coronada por el lanzamiento de su EP inicial con 5 canciones “Something To Swallow” en 1993, al que se agregaría su primer álbum de estudio “Diesel & Power” al año siguiente, por entonces su mejor tarjeta de presentación del hard rock y punk que los caracterizaba. Los Babies pasarían por un primer receso en 1995. Fue cuando Dregen decidió en forma paralela darle curso a The Hellacopters, dejando de lado el estilo musical del cuarteto para volcarse a un sonido de orden más garage. Dregen retomaría el proyecto de su combo original a partir de 1997 y, con el correr del tiempo, lograr exitosamente establecer a los Backyard Babies como una de las propuestas más originales salidas de las esferas nórdicas, editando hasta la fecha 6 discos más de estudio (desde “Total 13” en 1998 hasta “Four By Four”, su hasta ahora más reciente trabajo, que viera la luz en 2015)

2BABIES EN ARGENTINA. Así las cosas, y a casi tres décadas de su nacimiento, los Babies cruzarán casi medio globo terráqueo para aterrizar en tierras autóctonas y realizar su primer show en el país el próximo sábado 24 de marzo en el Niceto Club como parte de su South American Tour (y la segunda en Sudamérica, tras haberse presentado en Sao Paulo hace 16 años en plena gira del álbum “Making Enemies Is Good”), el mismo que antes los tendrá pasando por Chile y, tras visitarnos, los llevará de vuelta a Brasil. Para la ocasión y deleite de su base de fans local, el cuarteto sueco no estará solo, ya que el evento, que se auspicia será de rock and roll con todas las de la ley, empezará desde mucho más temprano con las participaciones de los locales TurbocoopersShe-Ra (que siguen presentando su primer larga duración de 2016 “A Más No Poder”, y que ya han sabido ser honorables teloneros del ex L.A. Guns Phil Lewis, o más recientemente de Honest John Plain) y Camus, cuyo set seguramente incluirá material de su disco debut “Mandrágora” y también de “Volumen II”, lanzado hace 2 años.
Mientras tanto, y como para amenizar la espera, nos comunicamos con Dregen desde su Suecia natal para hablar de esto y demás tópicos, y de paso volver a repasar la vida y obra de sus delicadamente ruidosos Backyard Babies a días de su primera llegada al país.

Si uno se fija en la historia del pop y el rock sueco, de cierta forma todo se inició después de la Segunda Guerra Mundial con músicos que estaban esencialmente influenciados por el jazz y el rock que llegaba de los EE.UU. e Inglaterra, algo que también ocurrió en otros países. Pero según leí tuvo un comienzo más importante con la escena de la “dansbandsmusik” (Bandas de música bailable) a principios de los 70, y de la cual saldrían artistas como ABBA. Quisiera saber tu opinión sobre esto, y al mismo tiempo preguntarte si creés que ABBA fue importante a la hora de difundir la música popular de tu país alrededor del mundo.
ABBA fue muy importante al poner a Suecia “en el mapa” como país musical, y también fueron los primeros en tener detrás un gran equipo de marketing y gente que trabajaba mucho manejándolos, una compañía grabadora que vio al mundo entero como mercado, y no solamente Suecia. Fuera de todo eso opino que eran grandes compositores de canciones con melodías muy pegadizas. Pero para bandas como la nuestra, o como los Hellacopters, realmente no significaban nada.

Si bien podría mencionarte varias bandas de rock de Suecia, de cierta forma siempre fui de pensar que, no sólo en tu país, sino también en el resto de Escandinavia, el pop de toda esa región siempre logró mayor impacto que el rock. Pero entonces llegaron los 80, el heavy metal comenzó a dominar al mundo y de alguna manera terminó cambiando la escena del rock. Me refiero a bandas como Europe, que de repente se volvieron muy exitosas, lo que más tarde hizo que aparecieran más grupos suecos de rock más clásico como los Diamond Dogs, de pop/rock como The Hives o, nuevamente, otros más orientados al pop como The Cardigans. Y los Backyard Babies, por supuesto. ¿Estás de acuerdo con eso de que el pop siempre fue más grande que el rock en tu país? Y de ser así, ¿cuál creés que fue el motivo que llevó a que resulte ser así?
En general, la música pop siempre va a tener más éxito ya que fue pensada comercialmente, y apuntada a la “masa general”. El rock, el jazz, el blues, el punk y el metal siempre van a tener algo de underground, ya fuere musicalmente como a nivel letras de canciones. La música basada en guitarras generalmente habla de temas más reales y tiene una chispa más rebelde, tiene más actitud sobre todo. Y no es algo que sea para todo el mundo. Pero después hubo artistas que cambiaron un poco todo eso. Por ejemplo, creo que Amy Winehouse es genial. No deja de ser algo comercial, pero con mucha profundidad en sus letras.

3GUNS SHAKES, HANOI ROCKS
¿Que dirías de Hanoi Rocks? Sin dudas ayudaron a difundir el rock escandinavo por todo el mundo como nadie lo había logrado antes. De hecho siempre fui de pensar que Guns N’Roses les copió muchísimas cosas, y de hecho es algo que hasta terminó convirtiéndose en un tema tabú.
Fuck al tabú de todo eso. Me encanta Guns N’Roses, pero sin Hanoi Rocks ni siquiera hubieran llegado a ser una banda. Al menos no en lo que respecta a la imagen de sus primeros años. Hanoi Rocks tuvo un impacto enorme en los Backyard Babies, y no sólo musicalmente. Por entonces mi colección de discos era 99% artistas de Inglaterra o de EE.UU. y, de repente, cuando aparecieron los Hanoi desde Finlandia, pasaron a convertirse en nuestra “estrella brillante del polo”. Y nosotros nos dijimos, “si ellos pudieron hacerlo, también lo podemos hacer nosotros”.

Sos parte de Backyard Babies desde los primeros días del grupo en 1987, cuando aún tenían el nombre de Tyrant. Teniendo en cuenta que ya pasaron muchísimos años desde que se lanzó el EP inicial “Something To Swallow”, y habiendo editado siete discos de estudio después, más uno en vivo, ¿cuáles pensás que fueron los tiempos más difíciles para la banda? ¿Y cuáles los mejores? ¿Considerarías a los Babies como una banda que tuvo muchos altibajos?
Backyard Babies se estableció en 1989 con la misma formación que sigue teniendo hoy día. Y entre 1989 y 1988 tuvimos que luchar mucho para lograr atención, pero siempre fue algo muy divertido. Desde el 98 en adelante pudimos empezar a vivir de la banda, y de ahí en más todo fue 100% grandes momentos. Después llegaron los problemas con las drogas y el alcohol, demasiado trabajo y giras. Entonces decidimos tomarnos un descanso entre 2010 y 2014, y de ahí en adelante volvió a ser todo grandioso.

4La formación del grupo prácticamente no se modificó nunca. ¿Es que acaso se quieren tanto entre ustedes?
(Risas) Realmente no lo sé, supongo que será así. Es más algo como una mezcla de familia y hermanos con un matrimonio sólido. Aún vivimos juntos, pero dejamos de coger…

Volviendo a lo que comentaste hace un rato, en una entrevista que te hicieron recientemente leí que en 2010 la banda estaba “quemada”. ¿Realmente son de trabajar tanto? Sé que es algo que al menos podría decir sobre vos, ya que nunca fuiste parte exclusiva del grupo, sino que además estuviste en los Wildhearts y, por supuesto, con los Hellacopters. Ya que estamos, ¿todavía estás en contacto con Ginger? (N. El líder de The Wildhearts)
Si querés hacer las cosas a tu manera, siempre es trabajo duro. Es así. Nada viene gratuitamente. Sí, Ginger y yo seguimos en contacto. De hecho toque con él en Londres el 17 de diciembre del año pasado en su “Birthday Bash” en un lugar llamado The Garage.

5LOS BEBÉS SIGUEN CRECIENDO
Ya pasaron casi 3 años desde que editaron “Four By Four”, su hasta ahora último disco. ¿Ahora qué viene? ¿Tienen nuevos planes, más allá de seguir de gira?
Sí, vamos a entrar en estudios la semana que viene para grabar un nuevo álbum. Esta vez pensamos hacerlo “parte por parte”, no más de 3 o 5 canciones en cada sesión. Entonces habrá un nuevo single de los Backyard Babies hacia mediados de año, antes del verano europeo, y tenemos la esperanza de que el disco salga antes de fin de año, o a principios del 2019. También va a haber nueva música de los Hellacopters.

No puedo dejar de hacerte la bendita pregunta sobre tus artistas favoritos, ya sean de rock o de otros estilos. ¿Solés tener los mismos gustos musicales que el resto de los Babies?
Cuando se trata de rock o punk, compartimos los mismos gustos. Pero yo soy el único que tiene muchísimos discos de blues, y también algunos de hip-hop. Y Nicke escucha mucha música country.

Estuve en el show de los Stones en Estocolmo en octubre del año pasado, con los Hellacopters de soportes. Creo que hicieron un gran concierto, al menos todo el mundo parecía haberlo disfrutado mucho. ¿Cómo fue la experiencia de abrir para los Stones?
Un sueño de niño que se hizo realidad, y en cada forma posible. Pude conocer a los Stones, y fueron seres humanos increíbles.

Una última pregunta, Dregen. Han pasado 18 años desde que estuvieron por primera vez en Sudamérica, pero en aquella ocasión tocaron únicamente en Brasil. Y después sí estuviste vos en Argentina, pero como miembro de la banda de Michael Monroe. ¿Cuáles son tus expectativas para este primer show de los Backyard Babies en el país?
La primera vez siempre es algo especial. ¡Así que sé que va a ser especial! Tenemos admiradores en Argentina desde hace más de 20 años, y estoy verdaderamente maravillado y agradecido de que hayan sido tan pacientes esperando para que toquemos allí después de todos estos años. ¡Va a ser un auténtico estallido!

CON ARIEL ROT EN MADRID: “LO QUE A NOSOTROS NOS CAUTIVÓ FUE LA PELIGROSIDAD DEL ROCK”

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Publicado en Revista Madhouse el 13 de diciembre de 2017

Ciento cincuenta. Es más o menos el número promedio de preguntas que se me ocurre formularle a Ariel Rot mañana a la tarde, una vez que arribe a la capital española. Tal vez incluso algunas más. Mientras tanto estoy en el aeropuerto de Miami en medio de una escala de 14 horas y, si algo me sobra, es tiempo para decidir cuáles voy a terminar eligiendo. Entrevistar a un músico del cual uno es un profundo admirador no es cosa fácil. Hay que ponerse firme y hacerlo de la manera más objetiva posible, tarea que ronda lo infrahumano. Rot tiene una carrera de peso histórico que comienza con un rol primario: el de ser miembro fundacional de Tequila, la banda que cambió todo desde su llegada a la escena musical española hace ya más de cuatro décadas, y a la que -deliberadamente- le hemos dedicado buena parte de la conversación.

El mismo tiempo que lleva viviendo en la Madre Patria desde que la situación política que regía en Argentina, comandada por la barbarie de la Junta Militar que tomó a la fuerza las riendas del país a partir de la segunda mitad de la década del 70, y que obligara a Ariel Rot y familia a emigrar a territorios más saludables. Todo mucho antes de ser parte de Los Rodríguez, que también llegó para revitalizar los esquemas del rock hispanoparlante y de quienes también fue, digan lo que digan, su alma musical y autor de sus más grandes éxitos, hoy también parte del catálogo popular en español. O de su exquisita carrera en solitario, que viene superando en duración a sus proyectos anteriores por varias cabezas.

_MG_5551UNA CHARLA CON ARIEL. Café de por medio y en una confitería paqueta de Madrid que mira al Parque del Oeste de la ciudad, sentarse a charlar con Ariel –músico, compositor y por sobre todas las cosas, guitarrista supremo de rock and roll en su sentido más literal- implica una recorrida a lo largo de muchos años y aventuras tornándose uno de esos momentos para los que uno sabe nunca habrá tiempo que alcance para repasar en su conjunto. Menuda tarea para alguien como yo, apenas cinco horas después de aterrizar en España y con una bolsa interminable de preguntas. Por el resto, Rot cumple con todos los requisitos del entrevistado fiel: se emociona cuando habla de rock, y hasta le brillan los ojos para reafirmarlo. De risa contagiosa y enarbolando el estandarte de la humildad de los grandes, aquí están algunas de las respuestas a aquella lista de interrogantes que seguramente precisarán de otro futuro encuentro. Y a los que agrega su más reciente andanza: un nuevo emprendimiento enológico a la altura de todas esas canciones geniales a las que nos tiene acostumbrados desde siempre.

Me gustaría empezar hablando de aquellos primeros tiempos en que, aún siendo muy chico y viviendo en Buenos Aires, escuchabas grupos como Almendra o Manal, entre tantos. Y, de paso, ¿cómo te las arreglabas con los discos de las bandas de afuera? Digo, no eras de los que tenían ese hermano mayor que solía comprarlos y del cual los escuchábamos, como pasaba en muchas familias.
De eso se encargaban más o menos los amigos de mi hermana. Recuerdo el día que cumplí diez años, cuando me dijeron que pida “Led Zeppelin II” y “Stand Up” de Jethro Tull. Y Cecilia (N.: su hermana, la actriz Cecilia Roth) también traía discos. Santana, y esas cosas. En realidad, previo al rock, me gustaba toda la música. Estudiaba piano. Me enseñaban canciones de Bela Bartok, y me encantaban. Y después me ponían un disco de Joan Manuel Serrat, y también me gustaba. Eran los discos que había en casa. Y a partir de ahí ya empecé a tener mi propia colección.

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(Foto archivo Efeeme.com)

Indudablemente fuiste muy prematuro respecto a la música.
Éramos muy prematuros, pero no sólo por eso. Y después tuve una época en la que escuchaba mucho rock progresivo, pero eso fue más adelante. Yes, Genesis, King Crimson, y todo eso. Lo que fue un período muy jodido, porque había dejado de tocar la guitarra, ya que no sabía tocar lo que escuchaba. Me costaba tanto entender cuál era la parte de guitarra dentro de todo eso que sonaba… estaba todo muy procesado. Escuchaba a Steve Howe y me decía, “¿qué es esto? Nunca voy a poder tocar así. Hay que estudiar mucho para ser un buen guitarrista”

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Ariel y su mamá: primeros pasitos musicales

¿Pero al menos intentabas hacerlo?
No, tuve un bloqueo, pero mucho antes de eso, fui muy precoz no sólo porque tenía todos esos discos, sino porque también íbamos a ver conciertos. Fui muchas veces a ver a Arco Iris, a La Pesada del Rock and Roll, ¡con Pinchevsky y Kubero Díaz! Eso era algo peligroso… O a Pescado Rabioso y Aquelarre, en El Teatrito, ¡aquel concierto de la sirena!, nosotros estábamos ahí. Pero nunca vi a Pappo, ni tampoco a Manal. Íbamos a los conciertos con sólo 10 años de edad, y para entonces con Leo Sujatovich ya queríamos formar un grupo. Componíamos canciones todo el tiempo. Nos juntábamos y, en vez de ponernos a jugar como los chicos normales, nos encerrábamos con una guitarra, un piano, algo que se asemejara a una batería, lo que podíamos…

Por lo que sé, durante esos encuentros incluso llegaron a grabar algo de modo amateur, pero después esa cinta se perdió.
Sí, esa cinta se perdió. Puede que Leo conserve alguna cosa, pero lo grabábamos en cintas de esas de carrete. Y llegamos a grabar nuestra “obra cumbre”, que fue “Ópera Vida” (Risas) ¡Hicimos una ópera! ¡Es que éramos muy precoces! Las letras de “Ópera Vida” eran de Cecilia. Era algo así como Nacimiento, Infancia, Adolescencia, Madurez, Vejez y Muerte.

El ciclo completo…
Sí. Y teníamos diez años cuando la grabamos. Y también agregamos una flauta dulce, hicimos nuestros arreglos…Y además los dos estudiábamos guitarra con Claudio Gabis. Nos tomábamos el 64 y nos íbamos hasta Barrancas de Belgrano, después caminábamos diez cuadras, llegábamos a la casa de Claudio y nos tirábamos ahí. Aparte él nos dejaba tocar nuestras canciones, y también nos enseñaba a arreglarlas. Nos decía, “a ver, si él está tocando eso, ¿por qué vos tocás lo mismo? Tenés que tocar otra cosa. Yo buscaría por aquí…” Y eso no es algo que sólo aprendí, sino que también lo sigo aplicando, eso de cómo tienen que funcionar dos guitarras para que no salga algo muy cuadrado, ¿no?

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Un Ariel más grande, otra vez junto a su mamá: los años pasan, la pasión musical queda

¡Sin dudas te salió muy bien! Y también supongo habrá influido tu mamá, la legendaria cantante, pianista y musicóloga Dina Rot, ya que entiendo que no sólo escuchabas su música, sino también la de los músicos amigos de ella que iban de visita a tu casa.
Exactamente. Por ejemplo, hubo muchas veces en las que vino Paco Ibáñez. Y también una noche estuvo Vinicius, con sus músicos. Venían de un concierto y llegaron a casa muy tarde, cuando yo ya estaba durmiendo. Obviamente no me despertaron, porque yo tenía que ir al colegio al día siguiente. ¡Y eso es algo que jamás debería perdonárselo a mis padres! (Risas) ¿Cómo se iban a imaginar que 40 años más tarde yo iba a estar preguntándome por qué mierda no me despertaron aquella noche? ¿Te das cuenta? Estaba Vinicius De Moraes tocando en el salón de mi casa tomándose una botella de whisky, ¡y yo durmiendo en el cuarto!

¡Qué pecado!
Sí. Pero de todos los que venían, los que más me gustaban eran los del Cuarteto Cedrón, que siempre traían un contrabajo y percusión, y se ponían a tocar en casa. Eso era algo grandioso.

Bueno, seguramente todo eso te habrá marcado, y mucho, porque años más tarde ibas a terminar grabando “Eche 20 Centavos En La Ranura” para tu disco “Lo Siento, Frank”.
Es que cuando era chico, ésa era una de mis canciones favoritas; si bien no entendía mucho de qué hablaba, ni nada, pero era una canción que me encantaba.

TEQUILA RECIÉN SERVIDO
De alguna manera en nuestras casas siempre sonaba tango o folklore, algo que en tu música suele estar bastante presente. Pero el rock and roll, según tengo entendido, te llega de Alejo Stivel, tu amigo de la infancia y compañero en Tequila, que es quien te adentra en la música de los Stones y Chuck Berry.
Bueno, después de esa etapa sinfónica que te comentaba, volví a tocar, y a emocionarme, y a querer componer, porque Alejo es quien vuelve a traerme ese aire. Él quería empezar a tocar, y entonces yo pensé que había que volver a lo básico, ¡con 14 años de edad! (Risas) Y ahí fue cuando empecé a escuchar mucho el álbum “It’s Only Rock’n’Roll” de los Stones. “¿Y esto de dónde viene? Aah, viene de Chuck Berry. A ver Chuck Berry…” Y entonces ahí empecé a armar mi estilo. Pero habiendo estudiado con Gabis, conocía al blues. Y también bastante de swing, por haber estudiado con Walter Malosetti.

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Unos muy jóvenes Alejo Stivel y Ariel, allá lejos y hace tiempo

Estilos que después también ibas a terminar incorporando a tu carrera solista, sobre todo en tus últimos discos.
Sí, absolutamente.

Visto desde afuera, más allá de la buena escuela que resultó de todo eso, lo mejor fue que se dio de manera natural. Porque la música ya estaba en tu casa, desde el momento en que tenías una madre que se dedicaba a eso. Y aparte los de nuestra generación fuimos bastante prematuros, tal como decías, comprando discos a los 8 años de edad, o buscando con ansias esas revistas de música que investigábamos, cuando ahora es algo más propio de la adolescencia.
Sí, yo creo que le prestábamos mucha más atención a cada cosa que teníamos. Creo que ahora eso de que haya tanta información, hmm… Yo lo veo en mis hijos, están muy ansiosos, viven pasando a otra cosa todo el tiempo, entonces es como que no terminan de aprenderse un solo disco de memoria. Ni siquiera terminan de aprenderse una canción. Escuchan la parte de la canción que les gusta, y nada más. Cuando mi hijo me muestra la música que escucha, me dice “esperá, te paso el estribillo”. Y yo le digo que no hace falta que se apure, que tengo tiempo. Pero está acelerado y quiere mostrarme quince cosas al mismo tiempo. Él escucha hip-hop, está más identificado con eso.

Bueno, es lo que están escuchando casi todos los chicos hoy, o los que van camino a la adolescencia.
Sí, pero también porque ahí hay algo interesante. Yo creo que lo que a nosotros nos cautivó fue la peligrosidad del rock. Y ahora el rock no les brinda eso a los chicos. Coldplay, y todo eso… no ven ningún peligro ahí. En cambio en el hip-hop sí sucede, y es algo que está muy identificado con los chicos y su pinta, sus capuchas, eso de la marginalidad…todo eso los cautiva más. Y el rock dejó de tener esas razones, salvo que te metas en una movida muy under, y no sé tampoco en qué país. Probablemente en algunas ciudades de Estados Unidos todavía exista aquella tradición de los Stooges o del rock más pesado, y no me refiero a su sentido musical, sino al de modo de vida.

En cierta forma, si no existiera esa cuota de peligrosidad, esa cuota de alarma, entonces no es rock.
Bueno, no sé si es que tiene que tenerla. Quiero decir, yo no puedo inventarme ahora una vida que no es la mía. Ya pasé por eso, ya tuve mi dosis. Ahora se dio así. No llevo una vida peligrosa, si bien hoy en día vivir es algo peligroso. No puedo fabricar una estética. Entonces el rock también tiene eso, es música, y te lo podés tomar muy en serio. Como música, da mucho de sí. Podés ir de la simpleza a la máxima complejidad. Y trabajar con tan pocos elementos también requiere de mucho ingenio y trabajo.

Y a pesar de esa simpleza, todavía nos sigue emocionando.
¡Por supuesto! El rock, el blues…Willie Dixon, por ejemplo. De repente te preguntás, “¿pero solamente este tipo compuso todas estas canciones?” Que encima tienen los mismos tres acordes. ¡Y son todas brillantes!

Yendo mucho más atrás en la historia, hay algo que siempre me despertó curiosidad. Tu historia familiar es absolutamente parecida a la mía, ya que ambos somos nietos de inmigrantes rusos y con madres judías. Si bien no hay dudas que sí la tuvo en el caso de tu mamá (N.: Dina Rot grabó muchas canciones en “ladino”, dialecto del castellano que hablaban los descendientes de los judíos expulsados de la península ibérica en el siglo XIV), ¿lo judaico tuvo algún tipo de influencia en tu carrera?
Sólo en la cocina (Risas) En la música, mucho no lo veo. Bueno, tal vez esa cosa del sufrimiento judío, ¿no? Eso de la culpa y demás te da una sensibilidad y un feeling a la hora de tocar.

Bueno, hay grandísimos músicos de origen judío…
Sí, pero también hay grandes músicos argentinos (Risas)

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Ariel junto a la nueva versión de Tequila, en vivo en Aranda De Duero, España, el 23/9/2017 (foto: @M. Sonaglioni)

UNA VIDA A LA ESPAÑOLA
Después de estar aquí en España por más de cuatro décadas, lo que representa casi tres cuartos de tu vida, no se me ocurre otro caso de un músico argentino que lleve viviendo tanto tiempo en el exterior pero que aún haciendo básicamente rock, mantenga las raíces musicales de su lugar de origen en su música actual, o incluso otros géneros latinoamericanos. Espero que la pregunta no te resulte muy rebuscada…
No, para nada. Estoy en Madrid desde que cumplí 16. Y hay que descontarle cinco años, que son aquellos en que volví a Buenos Aires. Así que son casi 35 años aquí. Yo creo que en gran parte eso sucede por lo que viví en mi infancia, todo lo que te estaba contando hace un rato. Me refiero a todos esos discos de rock argentino hasta el año ’77 o ’78 que yo escuchaba, que creo que son joyas. Para mí, en cuanto a calidad, pienso que es donde más arriba se llegó. Al menos a nivel general. Después habrá casos aislados, pero esos discos me marcaron mucho y también los escuché mucho. Y además los sigo escuchando. Al mismo tiempo yo compartía todo el mundo anglo con eso, y para mí es como que era lo mismo. Para mí, Pescado Rabioso era como los Beatles.

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“Matrícula De Honor” (Novola, 1978), el álbum debut de Tequila

No es que unos te resultaran necesariamente más importantes que los otros…
No, no eran más importantes. Entonces en esa época yo era muy “esponja”, y eso queda mucho. Puede darse no tanto por lo que escuchaba en mi casa sino también por lo que sonaba en la radio, en la tele, o lo que se estaba escuchando… Era la música que sonaba de fondo, y de alguna manera me resultó muy fácil asimilarlo, aunque si me escucha un folklorista o un músico de tango de verdad, tal vez les parezca un mamarracho, porque no tengo ni puta idea. Por ejemplo, aprendí mucho con Eduardo Makaroff, de Gotan Project, con quien descubrí algunos yeites, o del swing. Pero claro, aprender bien el swing del tango lleva toda una vida, no es algo que se aprende porque te pongas a tocarlo. Son géneros para tocarlos toda la vida, son como algunos instrumentos.

Yendo más al rock en sí, ya sabés que sos mi guitarrista de rock and roll “en español” favorito de todos los tiempos. A lo que también podría agregarle tu parte de escribir canciones. Pero además creo que sos un excelente letrista, algo que vos mismo dijiste recientemente en una entrevista, cuando comentaste que te habías dado cuenta que habías mejorado mucho en ese aspecto. Sin embargo, lo que más me gustaría destacar de tu carrera es tu rol como miembro de Tequila junto a Alejo, la historia de dos músicos argentinos que llegaron aquí para formar un grupo que terminó cambiando los esquemas del rock en España. Lo que explica a la perfección por qué aquí sos un músico tan querido y valorado.
Yo creo que hay grupos, compositores o artistas que tienen una clara influencia de Tequila, pero pienso que igualmente hubiera terminado ocurriendo lo mismo con otros. Era un momento en que España tenía que recuperar el tiempo perdido.

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Tequila de izq. a der: Julián Infante, Alejo Stivel, Manolo Iglesias, Felipe Lipe y Ariel. Dale dale con el look…

Que fue mucho.
Sí, claro. Entonces creo que España se subió al tren de la historia justamente en una época curiosa, porque la gran influencia de esos tiempos fueron los grupos punk. Ramones, Sex Pistols… Digamos que la destreza musical no estaba valorada, y eso marcaba la diferencia entre nosotros y ellos. Veníamos de una época en la que esa destreza, y no el virtuosismo, tenía mucha importancia para nosotros. Tequila tocaba muy bien.

Bien, pero bien de en serio.
Sí, y sin embargo todos los grupos que surgieron por entonces estaban aprendiendo a tocar. Casi tuvieron que aprender a tocar en los escenarios, tal fue el boom que hubo. No sé si lo nuestro fue una habilidad, fue simplemente llegar en un momento en el que históricamente cubrimos un hueco que alguien tenía que cubrir. En todo caso, mi habilidad es la de hacer de todo bastante bien (Risas)

Sigo con los elogios… Yo diría que muy bien.
Es como que le he puesto la energía un poco a todo, ¿no? A veces me junto a tocar con guitarristas que tocan muchas más horas que yo, y con unas técnicas que yo jamás podría tocar. Tendría que dejar todo el resto de las otras cosas que hago y dedicarme solamente a la guitarra…

O tal vez sea que esos guitarristas son más jóvenes, y por eso dispongan de más tiempo para hacerlo.
No, porque también son guitarristas, pero que no han tenido que centrarse en otros proyectos. Cuando retomé mi carrera en solitario después de Los Rodríguez, tuve que intentar equilibrar la cosa, y tal vez me quedé un poco respecto a la guitarra durante unos años, para poder crecer como compositor, como cantante, o como frontman. Los últimos años, cuando empecé a hacer esos shows completamente solo en el escenario, también tuve que dedicarme mucho al piano. Y recién entonces volví a decirme “bueno, ya llegó el momento de volver a dar un empujón con la guitarra”… Igualmente creo que, si ya tocaste bien en algún momento de tu vida, si desarrollaste una técnica decente, entonces se trata de que tengas algo interesante para contar, y que se te reconozca cuando tocás.

moris-fiebre_de_vivir-frontalROT AND ROLL MUSIC
Como fuera, las influencias en tu estilo -Chuck Berry, Keith Richards, etc.- son muy marcadas, y no existe mucha gente que toque así, al menos del lado “hispano”. Hay un sonido tuyo que tiene que ver muy claramente con esa escuela original, y que se sigue manteniendo.
Sí, creo que tengo eso, pero también siempre hay un lado melódico en la guitarra, que es lo que hace que marque la diferencia. Que tus solos formen parte de la canción, y que hasta se puedan cantar, y que haya gente que se los sepa de memoria. Y para eso no es necesario ninguna técnica.

Tequila estuvo junto a Moris en los tiempos en que desembarcó en España, siendo otro caso de un argentino que llegaba aquí, y de hecho fueron la banda que lo secundó en la grabación de su LP “Fiebre De Vivir”. ¿Cómo recordás esos días?
¡Para nosotros Moris ya era un prócer! ¡A “De Nada Sirve” nos la sabíamos entera, con diez años de edad! Yo recuerdo esa época como una de las más felices de mi vida, mirá lo que te digo. Mi primera novia, mi primer disco y mi primera banda y aparte, de regalo, levantarme una mañana en la casa de esta chica para ir a grabar con Moris. No cabía adentro mío. ¡Estaba que me salía! (Risas)moris-fiebre-de-vivir-portada

Coincidieron las coordenadas. Que Uds. lleguen a España, que formen la banda, que llenen ese hueco que estaba tan vacío, y que justo al poco tiempo también llegue Moris.
Sí, por supuesto. En cierto modo cuando mis padres me dijeron que nos teníamos que ir de Argentina, llegado el momento en que tuvimos que ponernos a pensar adónde ir -y que por supuesto tenía que ser un sitio en que se hablase en español, ya sea México o España- yo tuve el presentimiento de que eso iba a ocurrir.

¿Habías tenido un presentimiento? ¿Cómo fue eso?
No se trató de un presentimiento del gran éxito que después fue Tequila, pero sí de que finalmente aquí iba a poder tener una banda, cosa que en Buenos Aires no podía haber tenido, ya que era más chico. Yo quería llegar aquí y tener un grupo. Y a los seis meses ya estaba tocando. Y a los ocho, dando conciertos.

Y además vendiendo muchos discos.
No, eso fue recién un año y medio después. Yo llegué en el ´76, el primer disco se grabó a fines de 1977, y salió recién en el ’78.

Igualmente fue todo muy veloz, y más a esa edad.
Y todo eso mezclado con los primeros 3 ó 4 meses aquí, que fueron raros.

Como lo decís en la canción “Vals De Los Recuerdos”…
Sí, un poco eso de la soledad, y lo de los amigos que no están. Igualmente todo se fue dispersando. No fui el único que se fue. Pasaron cosas. Fue una época en la que si me hubiera quedado… no sé. Tengo amigos que se quedaron y aguantaron bastante más.

429270_106962496102082_87007359_nDurante esos primeros años aquí en España, ¿alguna vez tuvieron la idea, o la ilusión, de regresar a Argentina?
El plan con mis padres era venir aquí por dos años, hasta que se calmase un poco todo. ¡Pero a los dos años no me sacaban de aquí ni con una ametralladora! ¡Me tenían que sacar con una escopeta! (Risas)

Sin embargo el recuerdo de la Tequilamanía continúa teniendo vigencia. Nunca dejó de ser una banda muy especialmente recordada en cada oportunidad en la que se hable de rock español.
A la gente le impactó mucho. A veces me subo a un taxi, o cuando me toca estar con alguien de mi generación que me reconoce, y no pueden parar de hablarme de Tequila. Y también están los que me vieron. A veces, cuando íbamos a tocar los pueblos, era como si hubieran llegado marcianos…

Me imagino, ¡con esas vestimentas!
¡Claro! Si Madrid era pueblerina, imaginate lo que eran los pueblos de España. No sabían ni lo que era un grupo de rock. Era todo muy primitivo, y nosotros íbamos con unas pintas tremendas. Y la situación en general también era muy rara, porque todavía no estaba armada la producción de conciertos, y mucho menos de rock. Entonces, por ejemplo, teníamos que ir a tocar a un sitio, y de repente íbamos en tren, ¡y nos bajábamos del tren con los Marshalls!

Bueno, hoy en día todavía hay músicos que recién empiezan, y que se ven obligados a moverse así.
OK, ¿pero a qué músico se le puede ocurrir la locura de meterse en un tren con un Marshall? (Risas) Entonces bajábamos en la estación, ¡y nos íbamos hasta el hotel empujando los Marshalls por la calle! Y la gente nos veía haciéndolo. Una vez íbamos empujando los amplificadores y un tipo gritó, “mira, ¡ahí van los Rolling Stones!” (Risas) Vio unos tipos ahí con los pelos largos, con pantalones rojos y no sé qué, y con amplificadores, y dijo ¡“son los Rolling Stones”! (Más risas)

TEQUILA ON THE ROCKS
Indudablemente lo de Uds. era un verdadero trabajo a pulmón…
Teníamos un tipo que se encargaba de todo, pero en los primeros tiempos, cuando todavía no habíamos grabado nada, sí, era todo a pulmón. Llegábamos de vuelta a Madrid a las seis de la mañana en la furgoneta, porque no había hotel donde parar en donde fuera que habíamos tocado la noche anterior, y todavía teníamos que descargar hasta el equipo de voces. Bajábamos todo, y después, ya de día, cada uno se iba a su casa.

Así y todo, desde afuera se ve como que la pasaban realmente bien.
Ya como adulto, a veces trato de recordar cómo fue. Porque claro, de joven pensás, “chicas, drogas, conciertos…”, todo ahí, sin tener que salir del hotel, ¿cómo no va a ser disfrutable? Pero yendo a algo más profundo, se trata de pensar cómo era realmente. Al mismo tiempo también percibíamos un poco la mala onda, y con Tequila en algunos momentos hasta hubo situaciones violentas y agresivas.

¿Lo decís por un rechazo de parte de la gente mayor de edad?
No, lo digo por el lado del público masculino. Eso era todo un inconveniente. Yo no podía salir solo a la calle. En aquel momento en Madrid se vivía una época muy pesada. A nosotros nos gustaba meternos en la zona donde pasaban las cosas. Y también donde te las pasaban. Y no siempre tenías a alguien disponible para que venga a tu casa. Entonces nos metíamos donde fuera que hubiera que meterse. Ser de Tequila también tenía sus momentos peligrosos. Una vez nos sacaron a botellazos de un concierto con Ian Dury en Barcelona. Eso ya fue casi al final… En los días finales de Tequila pasaron cosas jodidas, y una de esas cosas también fue que una vez nos robaron todos los equipos.

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1981 vio la salida de “Confidencial”, el último disco de Tequila

¿Eso fue más o menos en la época del disco “Confidencial” (1981)?
No, fue después. Esa cosa del “ciudadano ilustre”, ¿no? La paradoja del éxito. También existía eso. Estaba todo eso del éxito, y de ser una estrella de rock and roll, o del pop. Porque también éramos estrellas pop. España nos encasilló un poco como un grupo “de fans”, con aquello de la Tequilamanía, las chicas…Y también sufríamos por eso. Y éramos tan jóvenes, que no pudimos manejarlo.

¿Pensás que situaciones de ese tipo fueron las que derivaron en el final del grupo?
Bueno, pasó que tuvimos que cambiarnos de nuestra sala de toda la vida, que era un ranchito divino al que venía demasiada gente. Un día llegamos y nos encontramos con que habían roto el techo y se habían llevado todo. Por otro lado empezó a pasar lo que te decía, empezamos a notar violencia en los conciertos. Luego pasó que, estéticamente, empecé a tener desacuerdos con Alejo. Yo quería probar otras cosas, como lo hice después en canciones como “Debajo Del Puente”

Claro, cambiaba el sonido de la época.
Cambiaba el sonido, y en ese sentido Alejo era mucho más conservador. A él no le interesaba ese cambio. Entonces, llegado el momento en que empezamos a componer lo que iba a ser el disco que iba a venir después de “Confidencial”, era muy difícil entenderse. Y aparte también estábamos muy pasados.

Toda una conjunción de factores.
Sí, todas esas cosas, hasta que finalmente yo les dije, “chicos, hagan lo que quieran, pero yo me voy”

Siempre lamenté que no haya habido otro disco, porque los demos que luego aparecieron como extras en la recopilación “Tequila Forever” (“Dudas”, “La Isla” y “No, No, No”) me parecen buenísimos.
Sí, pero eso ya no era Tequila, eso ya era cualquier cosa.

No obstante, “La Isla” es una gran canción, de hecho después incorporaste parte de su letra en la canción “Seducción”, que estaba en el álbum “Debajo Del Puente”.
Claro. ¡Muy bien! Esas cuatro canciones podrían haber formado parte de “Debajo Del Puente”, sin duda.

De hecho ya se perfilaba un sonido más moderno.
Pero eso ya pasaba en “Confidencial”. Para entonces nos gustaban los Clash, Elvis Costello… También queríamos un poco buscar por ese lado, y no sólo por el de los Stones. Incluso el disco es distinto desde la estética, con más fotos en blanco y negro. Ya habíamos empezado a interesarnos en nuevas cosas.

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Tequila en blanco y negro: elviscostelleros, blondieros y newwaveros

O incluso más para cerca de Blondie, o de la New Wave, ¿no?
Sí, claro.

Y si bien eran todos excelentes músicos, no quiero dejar de mencionar a un gran baterista rítmico como Manolo Iglesias, fallecido en 1994, que sonaba realmente fresco, ¡y además muy salvaje!
Sí, y aparte era muy divertido cuando tocaba, muy gracioso. Como sabés, ahora estamos haciendo algunos shows con Tequila y el baterista, que es chileno, le copia muchos feels a Manolo. Era muy especial.

Definitivamente las cosas habían cambiado mucho en los últimos tiempos del grupo…
Y aparte para entonces ya nos tocaba compartir el “pastel”, el reinado. Estábamos muy tranquilos pero claro, ya había empezado a pegar el heavy. Nuestra compañía discográfica tenía a Barón Rojo y a Obús. Entonces, ya no nos trataban tan bien como al principio.

Y también ocurrió que la escena del heavy se afianzó mucho en España.
Sí, y eso es algo que sigue siendo muy fiel, como suele ser el público heavy de todo el mundo.

YO VIVÍA CON TEQUILA MUY CONTENTO
Recién mencionabas los problemas de estética que solías tener con Alejo, ¿pero también te pasaba en lo musical, o más estrictamente en lo vocal? De hecho, en los cuatro discos que editaron, solo cantaste una canción, “Estoy En La Luna”, donde compartís la parte vocal con Alejo. ¿Hubo algún otro intento de que cantes canciones en los discos de Tequila?
No, nunca me lo planteé. Recordemos que durante los primeros meses de Tequila, cuando todavía era un cuarteto, las canciones las cantaba yo. Me costó mucho convencer a Julián (N.: Infante, el otro guitarrista de la banda junto a Ariel y luego también compañero en los Rodríguez) que tenía que entrar otro argentino al grupo. Simplemente, Julián no quería que fuera así. Siempre me decía, “no, canta tú que cantas bien”. Y yo le decía, “no, pero tengo un amigo argentino, con el que compuse algunas de las canciones que estamos tocando…” ¡Pero Julián no quería saber nada! (Risas) Hasta que se fue el baterista original.

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La formación original de Tequila, todavía cuarteto. De izq. a der. Julián(sentado), Ariel, Felipe y el Oso. (Foto: Archivo Ariel Rot)

¿El Oso?
El Oso, sí. Entonces hubo una época que estuvimos sin baterista , y uno de los experimentos que hicimos fue poner a Julián a la batería. Y ahí fue cuando finalmente me permitió que venga Alejo a cantar, y también como guitarrista.

De hecho Julián tocaba muy bien la batería. Recuerdo canciones como “Ya Soy Mayor”, en donde se encarga él de tocarla.
Y también está en “El Barco” el reggae. Pero Julián quería seguir tocando la guitarra, si bien Alejo ya estaba adentro del grupo, ¡Ya había puesto el piecito ahí! (Risas) Pero durante varios meses canté yo, si bien mi rol nunca fue el de cantante, digamos, de cuna. Así como sí lo fue como guitarrista. Yo podía vivir perfectamente sin cantar.

Al menos no lo habrá sido durante esa época, porque después sí fue algo que terminó formando parte fundamental de tu carrera.
Sí. Después de haberlo sufrido durante mucho tiempo, empecé a disfrutar de cantar, y también de eso de expresar y de contar cosas.

Volviendo a Julián, siempre pienso que, a pesar de su partida física hace ya varios años, de alguna manera sigue estando muy presente en tu vida. La melancolía tiene esas cosas: la amamos y la odiamos al mismo tiempo. Y siempre noto referencias nostálgicas que te llevan a él, como fue en el caso de “El Mundo De Ayer”. Bueno, en verdad nunca tuve la certeza de que fuera así. Pero sí que lo hiciste en tu último disco, en la canción “Broder”.
“Broder” está oficialmente dedicada a él. Siempre puede haber una frase dedicada a Julián en alguna canción. Y en “El Mundo…”, sí, hay momentos. Incluso hay estrofas dedicadas a Julián, pero es algo más genérico. “Broder” es más directo, acordándome de él… Lo del calabozo, todas cosas que pasaron…

Siempre me pregunté por qué es que después él dejó de aparecer o colaborar en tus aventuras solistas, habiéndolo hecho en tus dos primeros discos (“Debajo Del Puente” y “Vértigo”) Y si bien estuvieron juntos en los días de Los Rodríguez, que después no lo haya hecho cuando todavía vivía, cuando editaste “Hablando Solo” o “Cenizas En El Aire”.
Es que con él nunca hubo una despedida. Los Rodríguez terminamos todos un poco quemados. La gran ruptura en Tequila se dio con Alejo, porque componíamos juntos, pero siempre fue natural seguir tocando con Julián. Después de Los Rodríguez, yo necesité descansar de Julián. Hubo un largo tiempo en el cual no nos vimos. Y después de la separación de la banda, él desapareció por una temporada. Y cuando volvió ya estaba enfermo. Muy enfermo. Pero después se recuperó. Eso fue muy duro, porque llegó un momento en que nos decíamos “éste nos va a enterrar a todos” (Risas)

los-rodriguez-02-10-15Pero de alguna manera, insisto, siempre siguió estando presente.
Siempre estuvo muy presente, y también lo sigue estando, y tal vez, con el paso del tiempo, esa ausencia se hace más notoria, porque él no me llegó a conocer ya como padre. ¿Cómo hubiese sido esta etapa adulta? Digo, siendo un amigo tan fraternal, casi como un hermano… ¿Cómo hubiésemos llevado esta etapa de nuestras vidas? Tener un “gomía” así para compartir estos años hubiera sido algo muy poderoso.

¿Esperaban que él terminara así?
Yo creo que es al revés, que no podría haber ocurrido de otra manera.

¿Julián tenía un hijo, verdad? ¿Seguiste teniendo relación con su familia después de su muerte?
Dos hijos. De hecho, cuando murió, también ya era abuelo, de un bebé. ¿La familia de Julián? ¡Vinieron a un concierto de Tequila! Nos abrazamos, lloraron… todo.

Julián y Manolo ya no están, y Alejo sigue muy cerca tuyo, ¿pero acaso también seguís en contacto con Felipe Lipe, el ex bajista de Tequila?
No, nos distanciamos. Felipe vino a tocar en la gira reunión de Tequila de hace diez años, y la cosa salió mal. Él se dio cuenta de que estaba en inferioridad de condiciones, y entonces se retiró a tiempo.

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Julián y Ariel, en otra postal de tiempos pasados

¿Nunca lograron recomponer esa parte?
Ahí ya nos distanciamos, tal vez medio definitivamente. En verdad con Felipe nunca nos peleamos, incluso cada tanto me llamaba. Y tampoco es que ahora haya habido una ruptura, pero tal vez esa vez nos permitió ver las diferencias que teníamos en la vida, en lo musical y en lo personal. Ya no teníamos mucho que ver. Tal vez lo único que nos unió fue ese pequeño momento cuando éramos pibes.

INFORMACIÓN CONFIDENCIAL
Me siento obligado a hacerte una pregunta “de fan”. En la canción “¿Qué Pasa Conmigo?” de “Confidencial”, que fue grabado en Inglaterra, aparece tocando la armónica un tal Paul Jones. ¿No será Paul Pond, no? Sabés de qué estoy hablando…
No, ese era el armonicista de Manfred Mann.

Exacto. Es precisamente por eso que te pregunto, porque al principio, Paul Jones usaba su nombre original, Paul Pond. O también su nombre artístico, P.P. Jones, en los días que tocaba junto a Brian Jones en Londres, antes que se formasen los Stones. De hecho, antes de la aparición de Jagger, Brian le había propuesto a Paul Jones cantar en la banda que quería formar. Y me pareció muy casual que el tipo que metió la armónica en la canción tuviera el mismo nombre.
No lo sé, pero el tipo era muy amigo de Peter McNamee, quien produjo el disco.

18Continuemos hablando de Tequila, no puedo evitarlo. Me gustaría que me hables sobre el disco que la banda alguna vez grabó para el mercado japonés, y que hoy por hoy resulta prácticamente inconseguible. De hecho lo único que hay dando vueltas por ahí es una de las canciones, en YouTube, al menos cierta vez la encontré ahí. ¿Es verdad que grabaron una canción de Leif Garrett para el disco?
No, no era de Leif Garrett, sino una que él versionaba, “Forget About You”(canta el estribillo de la canción). Los japoneses nos impusieron dos canciones. Y no sólo eso. Nos hicieron unas cuantas perrerías. Habían traducido las letras de Tequila al inglés, eran tremendas. …

¿No respetaron las letras originales? 
No, muy poco. Con clichés, frases manidas…

Volviendo a la nueva versión de la banda, Uds. ya habían hecho una pequeña gira reunión hace unos años, e incluso regrabaron “Que El Tiempo No Te Cambie”.
¡No, fue una gira grande!

Bueno, pero después eso cesó, y hace un tiempo, buceando en las benditas redes sociales, me sorprendió enterarme de esta nueva reunión del grupo.
Sí, ésta es menos formal, digamos. Surgió por una marca que quería hacer cuatro conciertos con la banda. Y decidimos hacerlos. Armamos la banda para esos cuatro shows. Pero luego empezaron a llamarnos y preguntar si había posibilidades de hacer alguna cosa más. No quisimos hacer eso de “otra vuelta”, ni tampoco promoción, pero si nos ofrecen durante un tiempo hacer conciertos, los vamos a hacer.

61FmubHZfaL._SX355_¿Tenés la idea también de retomar tu carrera solista? “La Manada”, tu más reciente trabajo, es realmente un disco grandioso.
Por el momento estoy sin proyecto en mente, pero sí estoy haciendo lo de Tequila, y voy a volver a hacer shows en solitario, lo mismo de aquel espectáculo que se llamó “Solo Rot”, con solo yo en el escenario. Un “one man show”, ¿no? Lo dejé de hacer hace dos años. Hablaba mucho, contaba muchas historias, y tal. No sé si ahora voy a hacerlo igual, tal vez a lo mejor cambie un poco el concepto. No lo tengo muy claro. Lo estoy armando. Pero no es un proyecto nuevo. Vengo de hacer tres discos de canciones nuevas –“Solo Rot”, “La Huesuda” y “La Manada”– que es algo que para mí está muy arriba, pero que tampoco trascendieron excesivamente. No sé si estoy motivado para otro disco así. Para mí, después de esa trilogía, me gustaría que el siguiente proyecto tuviese otra cosa. Todavía no lo sé. Son los discos que hice a partir de los 50 años. Porque ya en “Solo Rot” hablo del tema de la edad en canciones como “Manos Expertas”. Ya empiezo a hablar del tema. Los discos no son exactamente iguales entre sí, siendo “La Huesuda” el que más se diferencia de todos, porque tiene otro tipo de sonido. Últimamente tengo el reproductor de mp3 en “aleatorio” en el coche. Tengo un coche nuevo y, según me subo, empieza a sonar el teléfono, con todo lo que tengo. Y empecé a escuchar canciones mías, que también están ahí, y me sorprendió mucho el sonido de “La Huesuda”. De hecho me sorprendió muchísimo. Me parece una cosa muy distinta a lo que alguna vez hice. Canciones como “Mil Palabras Sucias Al Oído”… Creo que con José Norte se alcanzó un nivel muy fino.

Seguramente el productor tendrá mucho que ver con eso.
Sí. Bueno, es lo que estaba buscando en ese disco. Es algo que tenía muy claro. Yo quería usar otros instrumentos, y no los que siempre usaba. Ya venía con la gira del piano, y entonces compuse prácticamente todas las canciones así.

Claro, cosas como “Para Escribir Otro Final”.
Sí, son todas canciones muy pianísticas, y que por lo tanto puedo hacerlas todas en el piano. Mientras que “Solo Rot” y “La Manada” se parecen un poco.

Reitero, “La Manada” me pareció un álbum lindísimo, y además me gustó mucho que la canción que le da título al disco sea también quizás mi balada favorita de todas las que están ahí.
Yo encuentro en esa canción partes que me suenan a Dylan…

Y “En el Borde De La Orilla” me hace acordar a Moris…
Bueno, sí, ¡es casi un homenaje a él!

Mientras que en “Se Me Hizo Tarde Muy Pronto” escucho “Stay With Me”de los Faces.
¡Totalmente! Pero “La Manada”, la canción, tiene un momento “Wild Horses”. O tal vez es algo que imaginé yo, y que tal vez no tenga nada que ver.

¿Sos de poner todavía esos discos de Dylan o de los Stones que escuchabas al principio, ya sea en casa, o en el auto?
De vez en cuando. Escucho más roots, en todo caso. En el coche me gusta más escuchar a Chuck Berry. Pero volviendo a esos discos esenciales de nuestra vida, trato de no escucharlos mucho, porque me da la sensación de que, si lo hago, se va a perder el efecto.

¿Cómo es eso?
Sí, van a perder el efecto. Prefiero aguantarme, aguantarme y aguantarme. Que pase mucho tiempo y un día decir, “OK, lo voy a volver a escuchar”. Como para potenciar el efecto. Es como la abstinencia, para luego disfrutarlos más.

Hmm, muy interesante. Me resulta un buen consejo.
Claro, a mí me pasa. Y con los discos argentinos también. No puedo escuchar “Artaud” muy a menudo. Prefiero dosificar a esos discos, si no me da la sensación que la emoción puede gastarse.

Sin embargo, es una emoción permanente.
Bueno, cada uno lo lleva a su manera…

OTRAS BANDAS, OTRAS HISTORIAS
Antes que me olvide, creo que deberíamos hablar un poco de la etapa de Los Rodríguez y lo de la rumba catalana, básicamente en canciones como “Sin Documentos” o en “La Milonga Del Marinero Y El Capitán”, que en cierta manera fue un sonido que terminó siendo marca registrada en buena parte de las canciones del grupo.
En realidad teníamos pocas canciones de esas. Teníamos más “canción argentina rock”, que todo eso. Lo que pasa es que “Sin Documentos” fue muy famosa. Y lo mismo pasó con “La Milonga…”, que viene de González Tuñón.

Y más tarde hiciste lo mismo en “Dos De Corazones”
Sí, es una especie de milonga, pero mal tocada. Es una interpretación mía para poder tocar milonga sin saber ese swing, digamos.

20

El autor y el entrevistado de esta nota en Madrid, vestidos al tono para la ocasión (Foto: @M. Sonaglioni 2017)

En 2001, cuando editaste el video del show de “En Vivo Mucho Mejor”, usás una campera con inscripciones que dicen “Colectivo 60” y “Manosanta”… ¿Los usabas a modo de amuletos?
Oh, eso es muy triste, porque es una campera hecha por David Delfín, que también hizo las letras del arte de tapa de “Lo Siento, Frank”, y que murió este año. La explicación de todo eso es que responde al nombre de mi editorial, que se llama Manosanta, por Olmedo.

¡Qué grande!
Sí sí…Fueron como dos emblemas. David Delfín me dijo, “decime dos cosas que querés que te ponga en la chaqueta, que sean fuertes”. El público español habrá pensado que lo de “manosanta” es porque soy guitarrista, ¡pero nada que ver! (Risas)

A lo largo de tu carrera grabaste muchísimo material, cantidades de canciones, sobre todo en tu etapa solista. ¿Te quedó mucho material afuera, demos o inéditos que alguna vez pienses editar? ¿Algo tipo box set o similar?
No, qué va… Como máximo a mí siempre me sobran dos o tres canciones por disco. Yo voy haciendo la edición de un disco durante la composición.

¿Siempre mantuviste ese esquema de trabajo?
Sí, soy de desechar en el camino. De hecho algunas quedaron para discos que vinieron después.

Tuviste, y también seguís teniendo, una vida muy rica en historias. ¿Nunca pensaste en escribir una autobiografía? Algo que, ya que estamos, está muy en boga por estos días.
Bueno, podría ser… pero por el momento prefiero poner más energía en la música.

21BRODER, UN VINO PARA HERMANOS DE TODA LA VIDA
“Con mi amigo Federico Oldenburg se nos ocurrió desde hace unos años hacer un vino con cada disco que edito. El primero se llamó La Huesuda, como el nombre del disco anterior, y a éste le pusimos Broder, nombre de una de las canciones que están en el álbum ‘La Manada’, y que está dedicada a Julián Infante. Siempre optamos por bodegas especiales, que trabajan al margen de los gustos del mercado con uvas autóctonas y con mucho mimo, bodegas con las que me siento identificado porque en cierto modo tienen una filosofía con respecto al vino como la mía hacia la música. Es un vino ligero con un frescor poderoso, noble y extraordinariamente bien hecho. Es de Ánima Negra, una bodega de Mallorca, de la que soy un gran fan desde hace años, así que es un honor y un placer poder haber hecho un vino con ellos. ¡Salud!”

CLÁSICOS: LA INCREÍBLE HISTORIA DE “LOUIE, LOUIE”, LA CANCIÓN QUE RESURGIÓ DE SUS CENIZAS

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Publicado en Revista Madhouse el 24 de noviembre de 2017

Si la tradición que reza que las canciones triunfantes generan enormes cantidades de dinero se cumpliera al pie de la letra, si desde el vamos auspiciara un futuro rico y promisorio, entonces la historia de Richard Berry, el autor de la mítica “Louie, Louie”, a quien el destino le jugó una maniática pasada -componer una de las canciones más exitosas de todos los tiempos, para luego presenciar cómo otros se llevaban los laureles y sus tremendos dividendos- deliberadamente podría desafiar la regla y sin titubeo alguno.

1Remontándose algo más atrás, los primeros pasos artísticos de Berry datan de los días de The Flairs, una agrupación de doo-wop de Los Angeles de inicios de la década del 50 que, si bien sus miembros no habían logrado apuntalar ninguna de sus composiciones en los rankings de aquellos años, en determinado momento tuvieron la suerte de cruzarse a la insigne dupla de compositores y productores Jerry Leiber y Mike Stoller. Si bien para 1954 Berry ya se había embarcado en una carrera en solitario junto a su nueva banda The Pharaohs, al mismo tiempo en que escribía para otros artistas, Leiber y Stoller le ofrecieron sumar su voz a la grabación de la canción “Riot in Cell Block #9” de The Robins (los que más tarde se convertirían en los celebrados The Coasters), y algo después en la triunfante “The Wallflower (Dance With Me, Henry)” de la cantante de blues Etta James (de hecho, el primer gran éxito de ésta)

NACE UNA LEYENDA… EN EL BAÑO. Así, Berry comenzó a abrir shows para los chicanos Rick Rillera and the Rhythm Rockers en las noches en que el cuasi ignoto combo se presentaba en la ciudad de Anaheim, en California, lo que lo hizo interesarse por una de las canciones de la agrupación, llamada “El Loco Cha Cha” (de la autoría de René Touzet), con la cual Berry solía maravillarse mientras los escuchaba tocarla domingo tras domingo. Su fascinación por la canción, de claro ritmo latino, lo llevó paulatinamente a inspirarse para componer lo que más tarde se convertiría en uno de los sucesos más grandes de la historia discográfica del siglo pasado. Acto seguido Berry pergeñó “Louie, Louie” sin más recursos que la de la tonada de los Rhythm Rockers que lo tenía encandilado, y el de un pedazo de papel higiénico que rescató del baño del lugar para escribir las primeras estrofas de la canción (!), asegurándose de que música y letra no abandonen su cabeza.

En realidad el autor utilizó las notas de “El Loco…” para componer únicamente el riff principal de su obra prima (si bien las primeras notas de “Louie, Louie” resultan curiosamente bastante similares a las de la canción de los chicanos), a su vez sumando un abanico de influencias que iban desde Nat King Cole y su “Calypso Blues”, y “Havana Moon” de Chuck Berry (el otro Berry, con el cual, dicho sea de paso, no guardaba ningún tipo de parentesco, y que también mezclaba ritmos de calipso con rhythm and blues), lo que terminó convirtiendo a “Louie, Louie” en una suerte de balada de tipo jamaiquina. Para la letra, por su parte, Richard Berry se inspiró en “One For My Baby (And One More for the Road)” del compositor americano Johnny Mercer, que también hablaba de un joven que le contaba sus historias con las chicas a un barman que lo escuchaba pacientemente.

LOUIE LOUIE, UN ÉXITO POR MONEDITAS. A la hora de su lanzamiento comercial, “Louie, Louie” apareció en la cara B del simple de “You Are My Sunshine”. Originalmente Berry supuso que ésta iba a ser la que iba a lograr difusión, pero el suceso que obtuvó “Louie, Louie”, esencialmente gracias a la ayuda de un DJ de Los Angeles que no dejaba de hacerla rotar, superó sus propias expectativas, llegando a convertirse en la canción favorita de la movida de bandas de garage rock (o “rock de garaje”, aquel termino que refiere a ciertos grupos que solían ensayar en los garajes de sus casas, sobre todo los de la costa oeste de los Estados Unidos), pero más que nada en la canción que más amaban los Kingsmen, que provenían de Portland, Oregon. Enloquecidos por su melodía tras escuchar la versión registrada por un tal Rockin’ Robin Roberts (tanto como cierta vez lo había estado Berry por aquella de Rick Rillera and the Rhythm Rockers), los Kingsmen no perdieron tiempo y salieron a grabarla, para finalmente editarla en el mes de agosto de 1963. Probablemente lo que los Kingsmen desconocían era que con el lanzamiento del single estaban escribiendo una de las páginas más llamativas de la historia del rock and roll, más exactamente desde el momento en que su versión de “Louie, Louie” alcanzara el segundo puesto de las listas de ventas de discos pop en la revista Billboard, donde además permanecería por seis semanas seguidas. Tristemente, para entonces Berry había perdido toda soberanía sobre los derechos de publicación, tras haberlos vendido en 1959 al sello Flip Records a cambio de U$750, lo cual hoy podría parecer una suma insignificante, pero que en aquel momento no estuvo nada mal para un artista que pujaba por convertirse en un “creador de hits” y que vislumbraba que su carrera apuntaba a la nada misma.

Produced by AMI Production Group

Asimismo Berry se encontraba en planes de contraer matrimonio, por lo que la suma no le vino nada mal al autor, dada la coyuntura. Pero indudablemente mucho menos que lo que, en rigor, se estaba perdiendo, desde el instante en que la versión de los Kingsmen, con sus características tan singulares de sonido, alcanzó una repercusión tremenda, la misma que ni él, ni el sello grabador, podrían haber imaginado alguna vez. Eventualmente, a la hora registrar lo que más tarde se convertiría en su tema insignia, los Kingsmen optaron por dejar atrás el sonido dulzón de la toma original del autor, para reemplazarlo con un estilo de pista vocal muy diferente y con una letra prácticamente imposible de descifrar, todo gracias a la voz de Joe Ely, el cantante, cuyo micrófono en el estudio durante aquella jornada de grabación estuvo colgado del techo de la sala, por lo que no le quedó más remedio que ponerse en puntas de pie (!) mientras se esmeraba en vocalizar, elevando su tono un poco más arriba de lo que acostumbraba, para así evitar que lo tape el sonido del resto de los instrumentos. “Más que cantar, grité”, declararía Ely al respecto. Y por si todo esto fuera poco, el vocalista de los Kingsmen además venía de pasar por una sesión de ortodoncia, que lo obligó a grabar la canción con aparatos en sus dientes (!!).

the kingsmen

The Kingsmen

EL FBI EN ACCIÓN. La controversia sobre “Louie, Louie” también acabaría involucrando al mismísimo FBI, cuyas autoridades, con el mero objetivo de descifrar lo que Ely cantaba, llegaron a designar un equipo especial de oficiales ordenados a pasar largas horas escuchando la canción, lo que finalmente los llevó a decidir que resultaba “incomprensible a cualquier velocidad en que se la escuche” y sin dejar de tildarla de “indecente”. Para colmo de todos los males, Berry, ya alejado de su composición, desconocía por completo que los Kingsmen la habían registrado, escuchándola por primera vez recién a los tres meses de su lanzamiento e incluso teniendo que lidiar con la injusta tarea de soportar a diario a la gente que se le acercaba para comentarle que la letra de su canción era “absolutamente incomprensible”.

Así y todo nada impidió que este se transformara en uno de los hits más duraderos de la historia del rock, principalmente a partir de 1978 cuando formó parte de la desopilante comedia “Animal House” (protagonizada por el inolvidable John Belushi, de cuya conexión con el rock hablamos alguna vez en MADHOUSE) y terminando luego por aparecer en decenas de bandas de sonido y recopilaciones varias, sin dejar de mencionar las cerca de 2000 versiones grabadas por una larguísima lista de intérpretes que incluyó, sólo por nombrar a las más recordadas, a las de Paul Revere & The Raiders, Otis Redding, Iggy Pop, The Kinks, Ike & Tina Turner, The Clash, Toots & Maytals, The Beach Boys, The Byrds, Motörhead, Joan Jett, Stanley Clarke and George Duke, The Cramps, The Cult, Sisters of Mercy, Barry White, Dave Matthews Band , Johnny Winter, Ace Frehley y hasta David McCallum (¡sí, el rubio Illya Kuryakin de “El Agente de C.I.P.O.L.”!).

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UN COOLER PARA EL LADO DE LA JUSTICIA. Semejante e injusto giro del destino acabó llevando al pobre de Richard Berry al más oscuro de los ostracismos, refugiándose en la casa de su madre en el barrio South Central de Los Angeles, no precisamente una de las zonas más seguras de la ciudad californiana. Y fue el mismo destino que, un puñado de años más tarde, realizaría un giro de 180 grados y llevaría a California Coolers, una legendaria firma de bebidas que quiso utilizar “Louie, Louie” para un comercial de TV, a descubrir que no podían hacerlo sin la autorización previa del autor de la canción, por lo que uno de los abogados representantes de la firma tuvo que localizar al olvidado Berry. Ante la eventual posibilidad de que le inicie acciones a la marca en caso de utilizarla sin permiso, California Coolers no tuvo más remedio que acabar pagando por su uso, lo que sumado a la investigación de la Sociedad de Derechos de los Artistas de los EE.UU. (que determinó que el autor había sido privado ilegalmente de millones de dólares en regalías tras el correr de los años), terminó convirtiendo a Berry instantáneamente en millonario, sacándolo así del letargo del sofá del triste living de la casa de su madre en el cual había estado hundido para reencontrarse con su amada “Louie, Louie” y disfrutar merecidísimamente de las mieles de su consagrado éxito.

WITH CHRIS KIMSEY, PRODUCER EXTRAORDINAIRE: “I LIKE THE PROCESS OF RECORDING, CREATING THE ATMOSPHERE, AND WORKING WITH A BAND ON TALKING ABOUT ARRANGEMENTS”

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The Four Steps. No, no numerical error involved here to refer to one of Hitchcock´s masterpieces, but it sure would serve as the title of this interview. That´s all it takes to get in one of the most significant landmark places in the history of popular music of at least the last 50 years. Four doorsteps, the only border that divides the world this side of life and the entrance to the Olympic building, located in the Barnes neighborhood, just across the Thames, perhaps the most legendary of all London recording studios alongside fellow Abbey Road. And also in the whole of England. Formerly established in 1906, first as theater of its own repertoire company under the name of Byfeld Hall, which ran until the end of the ‘50s, when it turned to a television studio, it was in 1965 that the Olympic Sound Studios firm decided to purchase it and thus give way to the most celebrated of his activities: that of independent recording studio, within its walls some of the most seminal sessions in the history of English rock and pop music took place. Led Zeppelin, Jimi Hendrix, the Stones, the Beatles, The Who, Bowie, Howlin ‘Wolf, Ray Charles, King Crimson, Pink Floyd, Clapton, B.B. King, Ten Years After, Spooky Tooth,Barbra Streisand, Stevie Wonder, Roxy Music, Jethro Tull, Prince, Queen, Supertramp, Van Morrison, Thin Lizzy, Iggy Pop, Motörhead, The Yardbirds, Madonna, Oasis, Duran Duran… The list could go on and on, just to mention the main names. That´s how Olympic managed to set an unparalleled reputation that revolved around its axis composed by sound quality, technical excellence and unrivaled atmosphere, making it the place that led the cream of rock and pop on both sides of the Atlantic to agree that it was “the studio where we have to go to”.

1In January 2009 Olympic Studios shut down its doors for the first time ever, which led the British record industry to lose one of its most important recording spots. The building would later reopen at the end of 2013 under the name of Olympic Cinema, modifying its original geography to house two single movie theaters that featured hi-tech sound technology, also adding a restaurant, a café, and a room or gold members. But those four steps remained  the same as they did in the early days. The same ones that, with a few tiny interruptions here and there, Chris Kimsey has been crossing since 1969, when he was just a teenager with a slight amateur inclination towards the recording industry, landing in Olympic with the mere intention of finding a job to support his personal expenses.
Almost half a century later, that young fellow who was first given the job to serve tea to the employees and musicians who worked in the establishment, would eventually become one of the most renowned producers, mixers and sound engineers in music history.
MADHOUSE met Chris Kimsey in November last year right at the place that gave birth to his career nearly 50 years ago, like time hadn´t gone by at all and, again, beyond those same old four steps.

2My first question is about one of your most recent works , Thirsty´s ‘Albatross’ album, which I believe you enjoyed doing very much.
Yeah, that album’s getting some really good reviews actually.

I don’t have the albums, but I got to play them online. And I’m really happy about Guy Bailey.
Me too, it’s a great vehicle for him. I tried on quite a few occasions to get him involved with other things. He’s ok for the writing part but he doesn’t want to go and do it live. Which is a shame, actually… he does do some things live, like he did with the Peckham Cowboys, but it’s a shame, because he could teach a lot of kids a lot of stuff. But we get on really well, and I like his kind of approach and his voice. He recorded most of it in his bedroom. He has no regard for compressor or limiters, everything has to be up to 11, but it works, I like it, so it’s good fun.

You know, I like the Quireboys, but actually my two favourite albums of the band are the ones with Guy. They used to be more rock ’n’ roll before he left the band.
It’s a good combination that he writes the music, and the melodies, and he’s really good at lyrics too.

3

Thirsty´s debut album

You had a great time working with him since their very first album.
Yes, when was it, 4 years ago? And it’s good to see they got back together to do a second album as well.

But they don’t want to do it live.
Oh no, and that’s a bit of a problem. It’s got to be Guy, you can’t get someone else to play the guitar.

Yes, but when I interviewed him he told me he cannot do it because he also needs the guy from Squeeze, the drummer, who’s not always available.
Yeah, that’s true but I don’t know.

I must confess, Chris, you have such a great background, I don’t know what to start with.
Well it all starts in here! (laughs)

How long have you been working in the music industry and mainly how did it all start for you? I mean, you probably were like all of us, somebody who likes music. How did it all happen?
It started here in 1967, I got a job here as a tea boy. I didn’t know what was in these four walls. I just saw “Olympic Studios” outside. And before that, at school, I was involved with recording the music or sound effects for school plays, because I had a tape recorder. I had a tape recorder from a very… I had my first tape recorder when I was about 9 or 10. I used to love listening to film soundtracks and musicals, not rock and roll or anything like that, but more orchestral, my parents gave me a tape recorder, because you could buy pre-recorded 3 ¾ ips (inches per second) tapes of musicals and film music. Not vinyl, they didn’t have vinyl. So I was introduced to the tape recorder at a very early age, and that went on at school they would ask me to record if there was any sound effects, or any spoken word coming from the speaker, so I was involved with that. And that excited my ear about the fact that one could capture a sound on tape.

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Olympic Sound Studios, in the ’60s

So you were basically “the music guy” at school.
I was the sound guy at school. And that actually went on because when I was 14, I was asked if I would like to go to a recording studio that was owned by the Inner London Education Authority, which was the school authority of the time. And they had a studio off Tottenham Court Road. I used to get on the tube from Morden to Tottenham Court Road, I think maybe twice a month, for the Saturday, to this school and the studio was tiny. It had a Vortexian four channel mixer which was just four volume knobs, and a stereo Ferrograph tape recorder it might have been mono actually. I got the bug there even more. And I was very fortunate because one of the first people that I recorded there was Dame Sybil Thorndike, who was a very famous celebrated actress at the time.  She was like Laurence Olivier in that area and I was recording her for a ‘Son et Lumiere’, a show that we had at my next school where I also had a tape recorder. And at this studio, this is quite fascinating, there was myself, and there was only one other student, a young student who is a couple of months older than me. He was from the East End of London, and I was from the South of London, and we both went to this studio on Saturdays, and his name is Ray Staff. Well Ray went on to become and is one of the best mastering engineers in the world. He runs Air Mastering. So he ended up getting into the music business. He started at Trident. So the two of us young kids we were recording various things, and the teacher who was running the program, he was a music teacher for the school, and he was a jazz musician, and one afternoon he said “when we finish, would you stay behind because I want to record my jazz trio?” So I stayed behind.

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Actress Dame Sybil Thorndike, one of the first voices recorded by Kimsey

Because you were “the sound guy”
At 14 years old, I was “the sound guy”. And years later I saw him playing for Elton John, because his name was Ray Cooper.

Oh, of course, the bald guy with the glasses! Elton’s legendary percussionist!
Yeah, so Ray was this little school music teacher, and Ray Staff and myself never would have had an idea that many years later we would all be in the music business and kind of top of what we do.

That’s a great story!
So after that, moving on a few years, 16 and a half years old, I didn’t want to do further education, I left school, and I was looking for a job. I used to have a girlfriend who lived around the corner, so every time I came over to see her, I would come in here, not really knowing what was inside. I knew they were recording something. And I asked them for a job and they said “no no, no jobs, go away”. And I kept coming back, and eventually they said “give us your name, your number, and if anything comes up we’ll call you”

So it paid off after a while.
Yeah. I didn’t go to any other studios, I didn’t write to anyone I didn’t attempt to. I was about to start a job as a supermarket fitter travelling around the UK fitting out supermarkets. ‘Cause another girl friend, her brother owned a supermarket fitting company, so I was going to start work for him on a Monday, but fortunately Olympic called up on the Friday and they said “can you start next week?” 11 pounds a week. “Just come in”

When was that, in 1967?
Yes, March ’67.

Were you a music fan before that? Were you into rock and roll? Did you go to see shows?
No, I wasn’t into rock and roll at all. No, no, I was into musicals, I was into film music, totally orchestra-orientated. That’s the sound I loved. I also listened to the radio a lot, so I liked popular music. I didn’t go to gigs. I wasn’t into Hendrix, or Cream, or the Stones (laughs)

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McCartney, Glyn Johns and Jagger working at Olympic

Now that’s interesting because you ended up working for them, when it wasn’t your thing.
No, it wasn’t my thing. In fact, I remember my first session. I was an assistant to Glyn Johns at a Stones’ session. I’d met Glyn only once before, I’d never met the Stones. I was in the studio setting up. I can’t remember who arrived, but one or two of the Stones arrived, and I actually called security, because I thought there was someone, you know, someone breaking in, or trying to steal something (laughs), they looked very dubious. They weren’t like the musicians, I was used to working with in orchestras and stuff but that soon changed.

That’s when you became a record producer and a mixer.
No, for maybe three years I was an assistant engineer. And the studio manager, Keith Grant, who built Olympic Studios, who gave me my job, he said, “the longer you can put up with being an assistant, you’ll learn and learn and learn”, which was so true. So I was an assistant for three and a half years, and then my lucky break really was when I was an assistant on a Johnny Hallyday album. The engineers at that time were all house engineers, they were all paid by Olympic, they weren’t freelance engineers, except for Glyn, he was one of the first freelance engineers.

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1970: Keith Grant (left) and Scott Walker

So you were pretty much coming around here every day.
Yeah, so I worked on orchestra sessions, jingle sessions, jazz sessions, pop sessions. No rock and roll. That wasn’t until later. And so for three and a half years I was an assistant, and then on one session with Johnny Hallyday, just started recording the album. On the second day the Olympic engineer didn’t turn up. He didn’t turn up because he didn’t like the French people. It was kind of strange because the producer, Johnny’s producer, was actually American. His name is Lee Halliday, from Oklahoma, he’s American, he lived in France. So they were trying to figure out who could engineer, as they got musicians coming, and Lee said “Well what about Kimsey? What about him?” And they said “well, he’s never engineered before but I’m sure he can” So I jumped in the seat and that was it. I never left the seat after that. And Johnny fell in love with me, I mean, he loved the sound. After that I had a very, very strong relationship with Johnny, I must have done maybe five albums with him.

8Do you remember what the first one was?
The first one was ‘Flagrant Delit’, it’s got ‘Jolie Sarah’ on it, and the album cover is a cobbled street, with like a bronze bust of his head with his fist punching through. Mick Jones of Foreigner was in that band, he was Johnny’s guitar player, way before Foreigner. Mickey’s has got to learn his craft writing and playing for Johnny.

And it was a great time for Johnny Hallyday, he was great in England.
No, he was never popular in England, but he was always recording generally in London. And those sessions were fantastic because the producer we would have Ringo was on drums, well some of the drums, Peter Frampton was on the sessions, Gary Wright of Spooky Tooth... So I got to meet all those musicians making this album, and became very good friends with Peter Frampton. So that led on for me to carry on and work with Peter.

I’ve always wondered if it’s easier to be a record producer, or a mixer. If you had to choose one…
If I had to choose one, I like the process of recording, creating the atmosphere, and working with a band on talking about arrangements. Not mixing, I’d rather be recording or producing. I mean, I enjoy mixing too. I think I’d rather mix things now that I haven’t recorded. I mean, I just finished an album with Peter Perrett, and I said at the beginning “I don’t want to mix this”. I want someone else to mix it.

And you’ve actually did more recording than mixing all through your career.
I’ve got no idea, I don’t know. I mean, I generally do mix what I’ve recorded.

As a record producer or mixer, do you have the chance to choose the artist who you work for? I mean, can you say “yes” or “no”? Or do you have to follow orders from Olympic?
Yes, I can now. With Olympic no, it was always who they said I had to work with.

Whatever artist…
Yeah, whatever one. But what was strange, I didn’t stay working for Olympic very long. After I had that session with Johnny Hallyday. I did some albums with Ten Years After, I was still an Olympic engineer.

9The ‘Watt’ album?
No, the bigger one, ‘Space In Time’, which was one of my favourite albums. And Gary Wright I was recording him as an Olympic engineer. I think I was only an Olympic engineer for maybe a year, and then I was getting so busy I thought “I’m gonna become freelance and do it on my own” And I did. I was still working here all the time (laughs) People were coming to me, and fortunately the best people were coming to me, or good people.


How did you manage to find the time to work for Olympic and also freelancing?

Well, I think I must have been at least a year engineering for Olympic, and then I decided to leave. But most of the artists wanted to record here anyway, and Olympic didn’t have any problem with an outside engineer working here. And it’s the same with Glyn. The reason why Glyn came to Olympic, or one of the reasons, was that Abbey Road would not allow outside engineers. A lot of studios wouldn’t allow that, you had to be an engineer who worked in the studio, in house. And Olympic didn’t have that rule, so it was one of the first studios to enable the freelance engineers.

Very interesting. So your first job with a rock and roll band was in 1970, wasn’t it? I mean, the ‘Led Zeppelin III’ album, the ‘Watt’ album by Ten Years after, as an engineer, and then as tape operator for the Stones’ ‘Get Yer Ya-Ya’s Out!’. Since this is the place where you actually began your career those albums meant an easy or a difficult start? I mean, you worked with the Stones and Led Zeppelin in the very same year.
Well, to me, it wasn’t difficult, as all those artists weren’t important to me, because of the musical background that I enjoyed, or came from. I would have been very nervous if I’d be working with Nat King Cole or Frank Sinatra. Still to my date, they’re idols. But the Stones, their music at the time was like “oh, it’s ok, interesting”, Zeppelin “ok, that’s interesting”. That type of music was very new as well, so it was groundbreaking stuff, so you weren’t really aware that you were working on something that was so groundbreaking, although I suppose with Zeppelin you would have felt it a little more than the Stones. The whole Zeppelin thing was quite the whole mystic around it. That Zeppelin thing was bigger than the band itself.

Do you remember the very first time, the very moment you met the members of Led Zeppelin and the Stones? I guess you were pretty relaxed as they weren’t Nat King Cole or Sinatra.
Yeah, it was here. I was just relaxed and doing my job.

Were they nice to you?
I don’t remember anyone being…No one was being an arsehole. Yes, they were nice, they were fine!

It was a natural feeling, you didn’t feel subordinate to the musicians.
Yeah, you were part of the team. It’s all a team thing, so… You might see an argument between the band and the producer, or the band and the engineer, but that was it. But not really “arguments”, no.

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A session at Olympic in 1971 including Ringo Starr, Klaus Voormann, Peter Green and Steve Marriott, all facing B.B.King.

The following year, in 1971, you did B.B. King’s album “In London”…
Yes, that was B.B. King doing sessions at Studio Two. I think that was only for a couple of days. I don’t remember that very well, that’s why I think it wasn’t a week over there. It was more like a “in and out” job. I was definitely not aware of who B.B. King was at the time.

But the same year you worked with the Stones for the “Sticky Fingers” album, who you had already met before. The album was recorded here in Olympic, as well as in Trident studios, and then also in Muscle Shoals, Alabama. Being it such an important album in rock’n’roll history, any memories of the recording? Is there anything left to say?
No, I think it’s all been said. But I remember the strings session for ‘Moonlight Mile’ with Paul Buckmaster. I remember that was done at Basing Street Studios, that wasn’t done here. Actually that was maybe the first time I really felt the power of an orchestral arrangement with rock music. Because his arrangement was absolutely mind blowing on that. And to hear the orchestra alone was quite beautiful. Although I had recorded an orchestra with Del Newman for Ten Years After, that was quite a smaller orchestra. The arrangement on ‘Moonlight Mile’ was really quite grand.

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Tony Visconti and Chris: a clash of legends

So that’s when orchestra meets rock and roll, and that’s when you started getting interested in it.
Well, an album I’ve just finished now has got orchestra through the whole album. It’s not rock ’n’ roll, it’s more R&B, old school r‘n’b. But I brought Tony Visconti out of retirement. Not that Tony’s ever retired. Not many people realise that Tony is an excellent orchestral arranger, and writer, and conductor. He does everything. I knew this. We met each other about 3 years ago, just before David (Bowie) passed away. We became very good friends. So when I asked him to orchestrate this album he was like “Really, wow, yeah!”, and he did such an incredible job. I also got Paul Buckmaster to do one song as well, which was good, but Tony was quite incredible.

So was it you who recommended him for the Stones’ sessions?

For the Stones? No. I don’t know who that would have been, actually.

And he did ‘Sway’ as well.
Yeah, ‘Sway’ too. I don’t know how that connection came up. I’m pretty sure it must have been a Mick connection, it wouldn’t have been a Keith connection.

You worked with many people here at Olympic, like George Chkiantz, Glyn Johns, Roger Savage, Eddie Kramer, Jimmy Miller…Any memories of them?
I’ve never worked with Eddie. I knew him, but never worked with him. Jimmy Miller was a terrific producer and mood creator, and he had a wonderful ear for percussion. Jimmy just made everyone feel good in the room, and if there was a problem, he always knew how to sort it out and to keep the flow and the energy going. He was a good man.

Cut to 1973, when you did The “Brain Salad Surgery” with Emerson, Lake and Palmer and Peter Frampton’s ‘Camel’ album.
ELP, yes, but I didn’t do the Peter one, Eddie Kramer did that. But Emerson, Lake and Palmer, that was really fun, I enjoyed doing that. I wanted to work with them, so it was great when I got the call to do it.

13And then in 1974 you were producer and engineer for Bill Wyman’s ‘Monkey Grip’, which happened to be the first solo album by a member of the Rolling Stones.
It’s true, Bill’s was the first, yeah. I don’t think I was producer on that, I think I came in to mix some of it, because a lot of it was done in the States, I believe. Bill was always in Olympic. If he wasn’t doing a solo album, he was working with a band called The End, and I engineered some of that, so Bill was here a lot doing different things other than the Stones. And he asked for me to work with or Keith Harwood, who was another Olympic engineer, but he went freelance. Keith, we were very close friends. Keith recorded a lot with Led Zeppelin, and he did “Black and Blue” with the Stones.

There’s a few words dedicated to him on the back cover of the Stones’ ‘Love You Live’ album.
Yeah. He died of a car crash when he was coming back from Stargroves, from Mick’s house.

14In 1976 you did Peter Frampton’s classic ‘Frampton Comes Alive’ album, which is one of the best selling live albums ever. Did you or Peter know at the time it would be such a hit album?
No. I mean, we knew it was good because when mixing it, you just got a wonderful euphoria feeling from listening to it. And that’s because the audience really made that record. You can just feel the communication of the audience. It was commented we added more audience, but we didn’t do any of that. That’s exactly how it was. No fixes, no additions. I recorded two concerts for the album, and Eddie recorded some and there were others. I recorded less than the others, but I mixed the whole thing. And I had so much fun mixing it. I remember the flanger, which had just been invented. I used it on the Fender Rhodes, on ‘Do You Feel’, on Bobby’s (Mayo) solo. Yeah I had great fun, but when we finished mixing that album, because there was a very small budget, we had only mixed a single album, and then Jerry Moss came down for playback with Peter’s manager, Dee Anthony. And we playback’ed what we mixed one album and Jerry said “where’s the rest?” And we said we were told by Peter’s manager we could only do a single album, “nobody wants a double album”, and Jerry said “no, you have to do a double album, the whole show” So we went back in and mixed the rest of the album.

And then it became such a hit album.
Yeah. It was nearly a single album. It’s still a great album to listen to. I know that Peter has remixed it a few years ago. I haven’t listened to the remix (laughs) I don’t quite see it. We’ve had this discussion about a lot of records that get remixed, classic albums that get remixed again is like “why?” Why remaster, when you can get it right the first time?

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A young Peter Frampton and a young Chris Kimsey working on “Frampton Comes Alive!”

Right, if it’s good, why touching it?
Exactly. Most remasters are done, so the record companies think they will re-sell again but a lot of them, when they remaster it, they fuck it up. It doesn’t sound as good as the original.

Somehow the record companies need to tell the audiences “you should get this as it’s a remastered version”. That’s probably the trick to sell them again.
The thing with the remasters is, a lot of the time, they don’t even ask the producer or the engineer, they just go ahead and do it. There was a terrible remaster of the Stones, “Some Girls” album. It was terrible, actually terrible! Six months after the release, the public put it up on Amazon, “this is the worse…”. Then I contacted the Stones’ management and they said, “well it’s got a 5 star review on Rolling Stone”, we don’t really care.

Well, as far as I remembered, it’s Mick Jagger who gave orders to remaster it that way. In the end I think he just doesn’t like to go back to the past. He hates nostalgia.
Mick doesn’t like to go back at all. Absolutely, yeah. Actually I have to say it’s quite remarkable how they are touring and doing the gigs. The rest of them are holding up well. There’s only two albums that have been remastered that sounded better, and that was Marillion’s ‘Misplaced Childhood’. The original sound was really good but they guy who orchestrated that, Simon (Wilson), he worked for EMI, and he really loved what he was doing, he really appreciated what could go wrong. So he really kept an eye on this whole remastering thing. And he also was in charge of remastering the Peter Tosh ‘Mama Africa’ album. So sometimes it can come off good but I still think what’s the point of doing it, if it sounds great already? It’s more of a sales venture for the record company.

It all just comes down to put a sticker on them reading “remastered version”, suggesting that you’ve got to buy it.
Yeah, you should put a sticker on it saying, now in “mono” (laughs)

16By the way, talking about the Stones and remastered versions, before you co-produced some of their albums, in 1978 you worked as an engineer for the original ‘Some Girls’. During the recording of the album, there were reportedly lots of problems concerning Keith, as he wasn’t showing at the studio when it was supposed. How did you cope with that?
Yeah, we were always waiting for them to show up anyway, not just Keith. Keith would be there, but he still had his habit, so he would disappear to the toilet for maybe an hour, so we’d be just hanging around, waiting. But actually Mick was very supportive during that time for Keith, he knew what Keith was going through, he knew the pressure. He also knew if he didn’t get through the Stones wouldn’t be any more. I think there was an ulterior motive as well. He wasn’t slagging him off or complaining. He was really helping him. That was good to see that friendship.

And just 2 years after that you worked in the “Emotional Rescue” album at the same studio in Paris, Pathé Marconi, as associate producer and engineer mixer. There were lots of outtakes from both the ‘Some Girls’ and ‘Emotional Rescue’ sessions.
Yes, quite a lot of material that never made it to ‘Some Girls’, some of it ended up in ‘Emotional Rescue’, and what else left over ended up on ‘Tattoo You’.

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Chris and Keith Richards during the mixing of “Get Yer Ya-Ya´s Out!”, 1969

So at the time you were finally really into rock’n’roll.
Yeah, actually ‘Some Girls’ in a way was one of the easiest albums to record in so much as when I walked into the room, I knew exactly how I wanted to set the band up, and the sound that I wanted from the room. I put a little P.A. up, so you could hear Charlie’s snare drum and bass drum, ‘cause they didn’t want to use headphones that much. And also to put Mick’s vocals through because I had this feeling they were a live band. In the studio, you don’t want to restrict them. You want to give them the capability of a feel like they’re playing in a club or just playing live. So the setup I had in that studio worked well. The console worked really well, and the control room worked really well too, because it was so small, you couldn’t get more than three people in there. It was kind of strange, really, because it’s the first time that I’d been asked to record the whole album, the whole sessions. Mick and Keith hardly ever came in the control room, I think they may have came in once or twice during the first 2 or 3 days, and just listened they didn’t say anything about the sound. And that was it. Left me to it really after that. I just carried on doing what I wanted to do inside, and outside as well, as I helped with the guitar sounds a bit, mainly in volume, or maybe a pedal.

And you had won their complete trust at that stage.
Yeah. To me they didn’t impress me as rock gods. They were just a bunch of musicians. And I was trying to help them capture something.

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Kimsey and Ronnie Wood. On the Stones: “To me they didn’t impress me as rock gods. They were just a bunch of musicians. And I was trying to help them capture something”

And you got a great sound. I mean, the original one, not the remastered version…
Yeah! (laughs) The sound from that album is quite unique because of the set up, and the console as well. That was a very special time. I kinda knew that. Keith knew it as well, because there was a period where…We weren’t supposed to stay in that room. That was the cheaper room, with an old EMI desk. We were supposed to go into Studio 2 which had the big new Neve desk. The recording area was just as big, there were two very large rooms, but I loved the sound that we were getting from the studio with the old console. And so did Keith. We actually said to Mick, “we shouldn’t move” Because Mick was for, you know, “the future”.

So once again, why touching things when they’re ok?
We didn’t, thank God.

Did you have unlimited time to work in the studio?
Yeah, pretty much I think they would have booked like two months or something. That studio that we stayed in was a quarter of the price than the other one so it worked out good for everybody in that respect.

Was it easier working in the ‘Tattoo You’ album, as most of the original tracks were already recorded?
Well, we didn’t record anything for ‘Tattoo You’. It was stuff that I found, stuff that I knew that I recorded and hadn’t been used. So there was a good five or six songs. If I know that that’s what I’ve recorded and was around for there must be something on other albums.  So I started to look back at ‘Goats Head Soup’ and ‘Black and Blue’ and found a few other wonderful gems.

Did you choose the songs for the album, or was it a Mick and Keith decision? Or the three of you?
No, it was more the fact of what was available, and also what was the most near completion in regards to melody and lyrics for Mick.

But things like ‘Heaven’, wasn’t that new?
No, that was recorded in ‘Some Girls’, or maybe ‘Emotional Rescue’. I can’t remember which album, but that was Paris, yeah.

19Maybe ‘Litte T&A’ was a new one.
I can’t remember where the stuff I’d recorded whether it came from the ‘Some Girls’ or the ‘Emotional Rescue’ sessions. It was across the two. More likely from ‘Some Girls’, funny enough, ‘cause ‘Emotional Rescue’ was at a slower pace in making that record. It wasn’t as much fun as ‘Some Girls’. The energy had changed. Maybe by that time Keith had straightened up by that time? He must have been. So he would have suddenly started to wake up.

Probably the oldest one was ‘Waiting On a Friend’
That was from ‘Goats Head Soup’. The same with ‘Tops’. But ‘Tops’ was from Glyn, I think. That was when he was in Rotterdam with the mobile truck.

And then you were there for the complete change of ‘Start Me Up’ from the early reggae version to the rock n’ roll pop one?
Yeah – one of their biggest songs.

So your first real co-production with the Glimmer Twins was ‘Undercover’?
I can’t remember how the credits go. It’s a very underrated album. I think it is better than ‘Emotional Rescue’. I enjoy it more than ‘Emotional Rescue’. It was a very dangerous time with them. Because they were not getting on at all. I would love to get hold of the multitrack of ‘Undercover’ because I could use that for teaching because it was like no other track we’d recorded. It started with Charlie playing timpani and Mick on acoustic guitar just the two of them and it just grew from that. I had this crazy idea how I wanted to mix it. It took me two or three days to mix with all the backward stuff. It was all tape – no digital. I loved doing that – quite fantastic.

In Paris?
No, that was mixed in New York. It was recorded in Paris and then at Compass Point and New York.

A year later you were working with The Cult on the ‘Dreamtime’ album.
Yeah, that was in Berlin. I did a lot of work in Berlin. I did two Killing Joke albums in Berlin at Hansa, I did a JoBoxer record, Marillion’s ‘Misplaced Childhood’, The Cult, Spear of Destiny, a band called Eden. I think that was all in Hansa, I love that studio.

20How was working with Marillion like?
I loved it. We just did a film actually, the “making of” ‘Misplaced Childhood’. We had the multitrack there, which was fantastic to listen to it from Hansa – that magic hall. They also had the original track sheets, which was my writing, and the detail in the track sheets was amazing. It had to be very well classified, because it was a concept album. Song, going into song, going into song, continually on a reel of tape, you had to really plan ahead, so that everything correlated, that you didn’t have different things ended up on different tracks. You had to be very very thought out. And it’s quite amazing to look at what I did. Even the band said “well, this is incredible, we never knew that you did that, it sounds really good!” And it was the cheapest album I’ve ever made, and the biggest-selling album I’ve ever made.

Was it working with them more the kind of music you liked? Like “let’s get away from rock’n’roll a bit and work with some really serious people”
(Laughs) Yeah, it was actually. Well the Stones are more blues than rock and roll, I mean, Zeppelin and the Stones, are nowhere near the same. They are both called rock ‘n’ roll. The Stones were verging on the softer side, well not “softer” that’s not the right word. Yeah, it’s different, isn’t it? But Marillion were a lot more theatrical and cinematic. I liked working with them a lot, and I liked their music. But just as much as I like Killing Joke, which is the total opposite (laughs) Now that’s rock’n’roll to me, that’s heavy rock’n’roll. But see, with Killing Joke there was an orchestral element in Jaz Coleman’s composing, in the keyboard player, in his compositions. There was a very grand kind of sound to it.

Jaz Coleman arranged the Rolling Stones pop symphony you did?
Yes he did – he did four or five, ‘Angie’ is amazing. I love that album. That got five star reviews on Amazon. A beautiful album. The record company really fucked up on that. They didn’t know how to sell it. They got more savvy on later albums.

Do you prepare yourself in advance to work with different music styles? I mean, you jumped from the Stones to Marillion to Killing Joke…
And then to reggae!

And then to reggae.
Well I just love reggae really. I love all genres of music. Although I don’t like Metallica. Could I work with Metallica? No, I don’t think I could work. That would drive me insane. But there was another very heavy American band, they were huge. I had to say “no”. It’s one name…

Slayer? Anthrax?
Tool! They were huge. Massive. I got the call from them when I was working with the Gypsy Kings (laughs) And I’m like, trying to give my production observations to Tool while I’m working with the Gypsy Kings! It was insane.

By the way, right after Marillion you got to work with Ace Frehley, the ‘Frehley’s Comet’ album. That must have been fun.
Well, I didn’t do much on that. It was because of my friendship with Bill Aucoin. Ace was pretty messed up and needed help.

He just cleaned up after all these years.
Sometimes I get called in to work with artists who are impossible or generally fucked up. If I can break through and get to their heart and the soul, then I will do that. If I don’t have that connection, then I can’t do it.

So how do you manage if you’re not able to get that connection?
Then I don’t work with them. Like I said before, I just finished an album with Peter Perrett, who was in The Only Ones.

Yes, I remember them, ‘Another Girl, Another Planet’…
Yeah. But Peter had severe heroin addiction, for 25 years. I can’t believe he’s still alive. But he’s been clean for 7 years, but in those 7 years there were so many demons and problems, because his kids are in the band, and they suffered immense abuse from his parents being drug addicts for all their lifetime. But I had great joy in making that album, and what was really, really lovely, and this is what I think I’m good and which I get great reward from. It got to a point where Peter said “I can’t believe that I’m working with you because I trust you in everything” And it’s wonderful when you get that back from an artist. Not only if they’ve been through a major life crisis or not? it’s nice when you get that from a straight artist as well. It’s a wonderful album, and I’m very proud of it.

So, back to the questions…
Back to the future or past! (laughs)

22Yeah, I love that, “back to the past”… You worked with Peter Tosh on the ‘Mama Africa’ album. How did you enjoy working with him?
No, he was an arsehole. I loved his voice, and we had a very strange relationship in the studio because he didn’t have much respect for anyone other than himself. Not even the musicians! So he would just come to the studio, play three or four songs, all very simple, everyone would learn it, and then he’d say “ok I go for some fish!”, and he’d fuck off and come back in the evening to see if we done it. We finished it and done it and then he would put his vocals on top. I loved his voice, but as a person he wasn’t a very nice man.

So it must have been quite difficult to work with him.
Well, not difficult because he wasn’t there! That was the best thing! (laughs) As opposed to Jimmy Cliff, who was the opposite. Jimmy was like working with an angel, he’s such a wonderful person.

I believe Peter was there but then he wasn’t there, as he was always high.
Yeah. And there’s a very famous story when Donald Kinsey, the guitar player from Chicago, who was on that album. We both had this idea that Peter should do a cover of ‘Johnny B. Goode’, the Chuck Berry song. So one morning I played it to Peter and he said “me no sing no white man song”. So the next day I brought in a picture of Chuck Berry and said “this is the man who wrote ‘Johnny B. Goode’“.

He didn’t know Chuck?
No, he didn’t know him. And then he said “him brother, me do the song!” (laughs) And he did it very well. He changed the lyrics, which I loved, “the gunny sack”.

But Peter had such a great voice.
Wonderful voice, yeah. Wonderful songs in the album, actually. I still love the album, I love songs like ‘Glass House’ (starts singing). He was a great singer. And I met a lot of great musicians working on that album, like Sticky Thompson, the keyboard player Phil Ramacon, who lives in London. I just got to do a session with him, hadn’t seen him since then – so that was quite wonderful.

1989, another Stones co-production, ‘Steel Wheels’, a different kind of sound for the band.
Yeah different also in so much as I take a much broader control – not sure that’s the right word. I had a vision for a sound for that whole album, that it should be quite rich, quite lush. Not as raw as ‘Exile on Main Street’, not as trashy as ‘Some Girls’, I really wanted quite a big fat warm sound in the production.

It sounds clean and polished. More metallic.
Yeah, clean and polished, it was meant to sound like that. The whole thing in the arrangements and backing vocals it was more of a produced album, and I was really happy with the way it turned out, because before I started it I knew I wanted it to sound like that. Because in my mind was the next album, I wanted to go and make another ‘Exile’. I wanted the next one to be completely the opposite. But I thought to get it to work you’ve got to have a very new sounding Stones’ record. I don’t think there’s a Stones’ album that sounds like ‘Steel Wheels’ but that would be the shock, because after that you would get back to the grime.

And by the way I just remembered about ‘Let’s Go Steady’, this unreleased song from the ‘Emotional Rescue’ sessions that…
That’s a duet of my wife with Keith!

It always was one of my favourites Stones’ outtakes! How did that ever happen?
That’s very sweet. She would be very pleased to hear that! Actually that was recorded in Compass Point studios, in Nassau. My wife Kristi would travel everywhere with me, this was before the kids were born. I think it was like 2 or 3 in the morning, and Keith said “hey get Kristi, get her to come over, I want her to sing on this”.

I think she said, “no” because she could sing it better in the morning.
Did she say “no”? I can’t remember (laughs) Not at this time.  But anyway, she did it later. I think that they did one take. They were singing together live! It was great fun.

And Mick was out of the picture at the moment.
I don’t think Mick was on the island actually! (laughs)

And she did good!
She did really good! I mean, yeah, really really good! I mean, she had no time to learn the song. It was as if they had always sung together. It was quite special. She was quite instrumental in helping Keith finish “Slipping Away”. He had “slipping away, slipping away, slipping away…” for at least 2 years. Just that bit. But he didn’t have the other bits. And then one night when we were in Montserrat we were having dinner over at Keith’s house, and he was playing that, and Kristi started to sing something different, it just pushed him somewhere else, and he got to finish the song.

I love that one.
Yeah, that’s a lovely song. “First the sun and then the moon…”

R-2595654-1300717083We were talking about Guy Bailey and Thirsty at the beginning of the interview. And in 1992 you worked with the Quireboys for the “Bitter Sweet and Twisted” album, the second one featuring the original line-up, when Guy was still in the band.
Oh that was a nightmare! I inherited that from Bob Rock, that was with the song ‘King of New York’. Bob Rock started to produce that record and record it, he kind of walked away. I guess someone offered him more money, so he walked away and left it, and it ended up with me. And what I say is horrible is because the way that Bob recorded it. It was in the day when we had Sony digital machines, and Bob had linked up three 48-track machines. So one machine is full of guitar solos so I had like, you know, 48 guitar takes to go through. The whole album was like that. Everything had been replaced and replaced and replaced, and it took me a week, ‘cause I wanted to go back to find out the original recording, or where did this start from, and it took me a week to find that, which was a nightmare.

But you still liked the band.
I liked the band, yeah. I liked Spike and I liked Guy.

23A year later you worked in the ‘Full Moon, Dirty Hearts’ with INXS. Of course Michael Hutchence was such a prominent singer and star. Any anecdotes from that time?
Yeah, that was here. And Michael was a lovely man. He was one of the most gracious people that I’ve met and worked with, actually. Especially, I asked him to sing on the ‘Symphonic Stones’ album. I wanted him to do ‘Under My Thumb’. Michael came on board, he was absolutely thrilled to do it. And he was just so much fun to work with in the studio, very quick and very intelligent. Just a really nice guy, I got on really well with him. And, as a bonus one night, and this was when he was going out with the model Helena Christensen, he said “can you look after Helena for me?” Of course, no problem. (laughs) He was a sweet lovely man. When we worked on that album, it was kind of strange because, I had met them in Paris when I was working on a Stones album,  over there, and we got together, and they played me like half of that album. I thought it was demos, ‘cos it sounded really pretty ropey, it sounded rough, and I said “it will be great when you record it properly” And they said “that is recorded properly” And I went “oh!” (laughs) They said “do you think we should do this again?” So we came here and we recorded it, we didn’t do the whole album and we did that duet with Chrissie Hynde, which was crazy. She arrived and we were already doing the vocal, the duet, and she said “I’m just gonna go out to do some shopping”, and she went out for 5 hours. She has “studio stage fright. She hates being in the studio. So she came, she looked and listened and went.

Maybe that’s the reason why she always takes so long to put a new album.
Maybe. 5 hours, that was exaggeration, but it was a good hour and a half (laughs) You know, “where did Chrissie go?”

In 1995 there was another Stones album you worked in, ‘Stripped’, and also the Chieftains’ ‘The Long Black Veil’.
Oh yes. I’d been working with the Chieftains before, because I’d become very good friends with their manager Steve Macklan, because I’d been working with the Canadian Colin James, producing two of Colin albums. So I met Paddy (Moloney) through that connection. And then I worked on the album, which had many guests. The Four Stones, Sting was on one, Bono on another. I remember going to a meeting with Paddy and Mick in Ireland, about which song to cover. That’s when it was a shock to Paddy that Mick knew ‘The Long Black Veil’. He didn’t think Mick would know it. I did a couple of things with the Chieftains. Very sad. The harpist of the band, Derek Bell, very talented, he passed away, and they did a live tribute album that I mixed with Paddy.

For a change, then in 1996 you worked with the Gypsy Kings, the ‘Compas’ album.
That was fun. I enjoyed that, because my whole ethos on that album was that I didn’t want any brass, no horns, or any drums. I just wanted the Gypsy Kings. But I did take Pino Palladino for bass and Jon Carin for some keyboard. But I had great fun making that album. But the problem with them was that their manager, Claude Martinez, he kind of owned more of the Gypsy Kings than the Gypsy Kings owned. He’s a very shrewd businessman. But he kept an eye on their writing because they were very bad. They would come in and play a song. They pitched it, and they had nicked it from someone else on the radio. They just heard it and they would do it and he said “no you can’t do that, that’s whatever it is”. So he was good otherwise they would be in court all the time.

Now I’d like to ask you about working with Ray Davies, which was in 2007. Was it difficult?
Yeah, he was difficult, he was interesting! I’ve got a lot of sympathy for Ray. I saw him just recently, ‘cause I’ve been working doing the Peter Perrett album at his studio, Konk Studios. Now he’s very lovely, he came in to say “hello”, which was very nice. But he’s driven by demons. I think it gets to a point in a solo artist’s career, where they always get frightened of putting anything out. Because they obviously want it to be successful in a way, and I think that’s a wrong thing to do. I think you should just keep “putting it out, putting it out”, and once you start to stand back and worry,  then you start second-guessing, and it’s never good. So the album I worked with him on, he re-recorded it, I think, two times again. He just kept doing it with different people. Yeah he’s a lovely man. What amazed me the most, actually the two most incredible experiences with Ray was one when he said “which acoustic guitar should I use?” “oh this one I wrote Lola on?” I said “Lola, I think you should use that one”. But also, in doing vocals with him, we recorded the track and then he would go sing like three takes of vocals, and when he came in the control room he said “I want the first verse from take three, the second line of verse two from take one, the first line from take two”. And I put it all together and it was perfect. He has an amazing memory. Amazing. He was weird and wonderful.

It’s been a fantastic interview, Chris, and so I guess I’d like to close it by asking you about your recent work with Thirsty, which is actually how the interview started.
Guy had recorded pretty much everything, and then he needed someone to come in as an overview, so I would go to Guy’s and listen to everything, and make suggestions on arrangements, or whatever. And then Guy would implement that. Maybe oversee the arrangements and make sure the vocals were good, and then I mixed it all. So it was more of an overseeing situation, but then when it got to mixing I did what I want mixing wise.

How long did it take to get it all together?
I mixed it really quick, I mixed it in about 4 or 5 days. Very quickly. But I did a lot of work with Guy at his place building the tracks. I knew what I was gonna do, or what I’d have to do. The first album, ‘Thirsty’, I actually think I worked on it for maybe 4 months, but the second one, ‘Albatross’, was a lot quicker.

You returned to Olympic Studios in 2014. Why was that?
I returned to Olympic because I became very good friends with the new owners and they know nothing about the music business, they’re in film business and graphic design. They were absolutely thrilled to meet me because I became the link back to the musical history of Olympic, because I go back to the beginning of Olympic. And through that they invited me to … they knew Olympic’s heritage of the best sound, so they wanted the best sound for the cinema. So I designed the sound in the cinema for them. Most cinemas have a kind of off the shelf sound system. This is not that, this is a completely unique system, so I helped to do that, and then I introduced them to Keith Grant, ‘cause Keith was still alive when they bought the building, and also to help with the 50th anniversary book they’re making. We have selected 120 albums of the 900 and something that were recorded here, with all the album covers. And they’re going in the book. And I’ve been speaking to different artists like Cat Stevens. I got a lovely letter from him getting different bits and pieces from different artists.

It must have been a difficult task to pick them.
It still is, because we wanted 100, but we can’t get below 120. It was very difficult. When you look at what was recorded in this building, it’s quite ridiculous. I begin to really appreciate and understand, “what Olympic!”, they get incredibly excited because they know only a fraction of what’s gone on here. And then all that led to me discussing with the owners about building a studio here, and it was gonna be in a tiny little room in the basement a couple of years ago, but I couldn’t do that, because it wouldn’t be Olympic, it would be too small. So now we’re building one on the roof, the other roof, which is as big as Screen one. It’s a big room. We’ve just finished the first sound proof wall, we have to do the floating floors next, so hopefully it will be opened in summer, next year. That’s what I’m aiming towards. So that will be a complete joy for me. It will be my design, I mean, I’ll be here, I’ll be the manager, and I’ll be working in there for sure. We are looking forward to that very much.

So who are you working with now?
The last song mix for Peter Perrett. An album with Noah Johnson. Another artist I’ve been working with. That’s maybe one of the best albums I’ve made. I’m so happy with that one. It’s a soul, Marvin Gaye type album. He’s Welsh and got a helluva voice, a great songwriter. I pulled out all of my knowledge. That’s the one with Tony Visconti on the strings and Paul Buckmaster. Steve Jordan on some drums. Jennifer Maidman on bass, Jon Carin, amazing album. All my friends. We are mastering it now. It should be out in May.

You haven’t worked with any South American artists yet, and you sure know there’s a lot of music there.
Yeah, I know, some amazing performers and music. I was just talking about it, that would be exciting.

Is there any artist or band you would love to work with that you haven’t worked with?
I love Laura Mvula. I met her several times. I don’t think I could work with her, she’s got her team but I love her work. Also with a band called King King, a big blues band.

Ok Chris, thanks for a fantastic time and interview…
Oh! Pete Townshend, I’d love to do Pete’s new album. We met the other day, he’s writing at the moment. He’s been working upstairs, we had a good afternoon, it was funny. And also because he’s in the book as well with his solo album ‘Who Came First’, and also ‘Who’s Next’ which was done here. He’s got a console I’m thinking to put in the studio. It’s a special console, so he lent it to me. He’s got the only one in the U.K. That’s was very nice of him.

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The article´s author and Chris at Olympic, November 2016

So, once again, thanks so much, if this is not the best interview I’ve ever done…
Oh you say that to everyone! (laughs) Thank you as well, I enjoyed it too!

*With special thanks to Martin Elliott (http://stonessessions.com/) for facilitating the interview and also for suggesting some great questions.