STONES: EN EL 30 ANIVERSARIO DE ‘STEEL WHEELS’

Estándar

La fecha de hoy nos recuerda el 30 aniversario de la edición de Steel Wheels, lanzado el 29 de agosto de 1989. Un disco “de verano” con canciones “de verano” ¿Mucho calor? Porque eso es lo que el grupo se propuso para concluir su tumultuoso paso de mediados a fines de la década del ’80 (y que también sirvió para que Mick y Keith hagan las paces), con un tour a la vista que tal cual lo esperaban resultó un éxito tanto en USA como en Europa (el de Urban Jungle, al año siguiente) Y si para muestra basta un botón, ¿qué mejor indicación de que así fue deliberadamente planificado con una canción como “Mixed Emotions” para promocionarlo?

6 6

Aaah los ’80, la era MTV y todo eso….Un disco de canciones frescas y pegadizas (la mencionada, más Rock and A Hard Place o Terrifying, liderando el estilo), secundadas por algún que otro rock’n’roll de neto corte stoniano (Sad Sad Sad), tres baladas tres: Blinded By Love, Almost Hear You Sigh (que Keith Richards había compuesto durante las sesiones de su primer álbum solista el año anterior) y Slipping Away, más algún que otro relleno (Hold On To Your Hat, Break the Spell), y el broche de oro de volver en el tiempo a mediados de los ’60s y una pieza de world music como Continental Drift (que para la ocasión los llevó a grabarla en Marruecos, y que después se usó como música de fondo para abrir cada uno de los shows de los tours) Y mi favorita del disco, Hearts for Sale, porque así las cosas, y con un gran solo de Ronnie Wood. En definitiva, Steel Wheels y su espíritu “light” a través de todo el álbum terminó cumpliendo el objetivo comercial que se propuso inicialmente (no por nada la banda terminó dejando las tres canciones que más se acercan a su esencia como caras B de los singles: Fancyman Blues, Cook Cook Blues y Wish I’d Never Met You)
Steel Wheels también marcó un punto extramusical en la carrera del grupo: fue el disco que delineó la transición de los Stones de su condición de “anti establishment” a convertirse en figuras centrales del mismísimo establishment, un giro de 180 grados que indicó que ya nada volvería a ser lo mismo.
Y una última confesión: nunca me gustó el sonido general del disco, si bien cumplió con la intención original (para más datos sobre este detalle, pueden leer la entrevista que hice hace unos años con Chris Kimsey, que co-produjo Steel Wheels con Mick y Keith, aquí: https://sonaglioni.wordpress.com/…/con-chris-kimsey-produc…/) 

Anuncios

GOT TO GET YOU INTO MY LIFE: DYLAN Y LOS BEATLES, HACE 55 AÑOS

Estándar

Para todos aquellos que se preguntan quién fue el responsable de hacer que los Beatles dejen de escribir canciones sobre tomar a chicas de la mano y cartas de amor que no llegan (que encajaban más con el repertorio de El Club del Clan), y pasen a convertirse en letristas intelectualmente interesantes, el responsable es un tal Bob Dylan. Ocurrió en un día como el de hoy, pero hace 55 años, el 28 de agosto de 1964, cuando Dylan, que venía de hacer un show en el estadio de Forest Hills, New York junto a Robbie Robertson, Levon Helm y Cía. (esto es, 2 años antes de que alguien lo convierta en “Judas!!”) pasó a visitar a los Fab Four por su hotel y les hizo fumar marihuana. Lo que lo motivo, según cuenta la historia, fue el haber malinterpretado la letra de  (Dylan creyó escuchar “I get high” en lugar de “I can’t hide”, seguramente fumado, también), pensando que los de Liverpool estaban listos para la experiencia, cuando en verdad terminó resultando todo lo contrario.
John Lennon: “No recuerdo mucho de lo que hablamos ese día. Fumamos, tomamos vino, comportándonos como auténticos rockers y divirtiéndonos, de manera surrealista. Estábamos de fiesta””

THE STRAY CATS ROCKED THIS TOWN!

Estándar

STRAY CATS
The Rooftop at Pier 17, New York City, 6 de agosto de 2019

Ahora es cuando me toca explicar cómo fue eso de ver a los Stray Cats hace 3 días. Debería empezar diciendo que siempre fueron una de las bandas que más deseé ver alguna vez, pero que al mismo tiempo pensé que nunca iba a poder llegar acumplir con mi deseado objetivo. Al menos desde que los descubrí allá por 1983, cuando editaron Rant n’ Rave with the Stray Cats, que tal vez sea mi álbum favorito del grupo.

IMG_5135Algo más tarde, los que los descubrimos durante esos tiempos, tendríamos la oportunidad de disfrutar de sus videos promocionales, que fueron muy difundidos en las señales de videos musicales, si bien solían aparecer en Argentina bastante tarde. Pero siempre había algún videobar (para los que no lo saben, alguna vez hubo bares donde nos pasábamos horas eternas mirando videos musicales). Por eso resultó ser por demás gracioso, y sobre todo absolutamente realista cuando llegado el momento de presentar (She´s Sexy) +17, Setzer anunció quje “el video de esta canción tuvo mucha difusión en la MTV en los días en los que la MTV pasaba música real”. Como fuera, uno todavía se pregunta cómo es que los Stray Cats, una de las mejores bandas de la historia, nunca llegaron a Argentina. Sí estuvieron en Brasil, más precisamente en la ciudad de Sao Paulo, en marzo del ’90, donde el show fue incluso grabado para la TV brasilera (interesados, pueden rastrearlo en YouTube) 36 años después, entonces, estando yo en New York con motivo de los shows de los Stones, y demás, alguien me comenta que el grupo está por tocar en la ciudad. “Cuándo?”, pregunto en estado de desesperación. “Mañana”, me avisan, aumentando mi de por sí exagerada impaciencia. “Y hay tickets?”, indago, mientras rezo a todos los santos posibles descubiertos, y los que aún resta descubrir. “No, está sold out”, me confirman, mientras busco en Google Maps un cementerio en la ciudad para morirme tranquilo y sin que me cobren mucho. Y entonces se me ocurre ir a la página oficial del grupo y ver qué pasa. Alguna figura celestial habrá escuchado mis plegarias, porque es ahí donde encuentro un enlace directo al sitio de Ticketmaster en el cual puedo leer claramente el anuncio de “tickets disponibles” Acto seguido, y aún con la inseguridad propia de un momento así (acaso existe algo más odioso que comprar entradas online?), descubro que SÍ quedan tickets, y bastante accesibles respecto a su precio, aún con la tarifa extra que cobra Ticketmaster (y que cierta vez les valió el amigable apodo de “Ticketbastards”) Click entonces en el botón de tickets y, voilá, ticket confirmado! Como fuera, no existía manera posible de que pueda haberme perdido a una de mis bandas favoritas, con la formación original (no hacía falta aclararlo), al aire libre en la terraza del muelle Pier 17 del sur de New York, con el río Hudson a nuestras espaldas, y el puente de Brooklyn iluminado del otro lado (acaso el mejor telón imaginable) Y por si todo esto fuera poco, en la tierra natal de los Setzer y Cía., originarios de Massapequa, Long Island, a 45 km. de aquí, convirtiendo a este preciso show en el más clásico de la actual gira del cuadragésimo aniversario del trío. Y yo a 3 m. del escenario (no me odien, muchas gracias) “Me muero”, me dije. Oh yeah.
IMG_5136
A las 7 pm apareció el acto telonero, el James Hunter Duo (esto es, James Hunter en guitarra eléctrica y su contrabajista), que hicieron un muy buen show con canciones propias y algunos hits de los ’50, todo en plan vintage rock’n’roll y rockabilly, claro, ganándose al público presente, que llegó a los 1.000 asistentes, calculo, colmando el lugar (ver foto) 1 hora después los roadies de los Stray Cats aprontaban todo lo qaue había que aprontar sobre el escenario. La batería de Slim Jim Phantom, los tres contrabajos de Lee Rocker y, claro, las Gibson y las Gretsch del gran Brian Setzer. Sin escenografía, y con apenas dos tachos de metal (como en el video de Stray Cat Strut), que terminaron siendo las heladeras de las cuales los músicos sacaban las botellas de agua mineral durante el concierto.
Los Cats salieron a escena a eso de las 20.30 hs. En rigor, formando con Slim Jim Phantom (uno de los músicos más cool de la historia, y por siempre uno de mis bateristas favoritos junto a Charlie Watts, Clem Burke, Fred Below y algunos otros pocos) a nuestra izquierda, Setzer al medio, como corresponde, y Lee Rocker a la derecha. No voy a extenderme mucho sobre el listado de canciones, pero sí decir que eventualmente no faltaron ninguno de los clásicos del grupo, intercalados con algunas canciones del nuevo disco “40” (el primer álbum de estudio de los Cats en 26 años!)

IMG_5137Cuarenta años después, entonces, el grupo se mantiene y suena intacto, como si el tiempo no hubiera pasado. Estos tipos aman lo que hacen, no pueden parar de sonreir, se les nota demasiado, y resulta muy interesante observar las miradas que entrecruzan en ese marco de nostalgia que se propusieron traer desde que se juntaron para hacer lo que más les gustaba allá lejos y hace tiempo. Lo cantan en su eterno hit Bring It Back Again, y se lo preguntan a la audiencia antes de hacer la canción (“Do you want us to bring it back again?”) Ya sobre el final, deciden despedirse por primera vez con Rock This Town, y entonces regresar con tres bises más y finalmente dejar el escenario tras tocar Rumble in Brighton. Ver a los icónicos Stray Cats en vivo y descubrir que siguen siendo los mismos que soñamos ver eternamente, en su ciudad, y rodeados de sus fans de antaño, hizo de su show en New York City una velada inolvidable. Gene Vincent y Eddie Cochran pueden descansar tranquilos.

SETLIST:
Cat Fight (Over a Dog Like Me)/ Runaway Boys/ Double Talkin’ Baby/ Three Time’s a Charm/ Stray Cat Strut/ Mean Pickin’ Mama/ Gene and Eddie/ Cry Baby/ I Won’t Stand in Your Way/ Cannonball Rag/ Misirlou/ When Nothing’s Going Right/ (She’s) Sexy + 17/ Bring It Back Again/ My One Desire/ Blast Off/ Lust n Love/ Fishnet Stockings/ Rock This Town/ Rock It Off/ Built for Speed/ Rumble in Brighton

IMG_5141

NEW YORK SHUFFLE – The Rolling Stones, East Rutherford, NJ, 5 de agosto de 2019

Estándar

The Rolling Stones en el Metlife Stadium – East Rutherford, New Jersey, 5 de agosto

La idea era hacer una crónica del segundo show stoniano en el Metlife Stadium del lunes pasado (“el número 91” de la historia en el área New Jersey-New York, tal como lo anunció Sir Mick durante la velada) , pero luego ocurre que no hay tiempo que resulte suficiente como para hacerlo tan detalladamente, que las noches terminan siendo muy cortas, que surgen actividades todo el día, y que el cansancio general acaba superando la integridad física y mental de uno. En pocas palabras entonces, un resumen ajustado debería indicar que éste fue el show con más sorpresas de lo que va del tour. Todo planeado meticulosamente como para complacer al público local en acaso la ciudad más clásica de USA en lo que a shows stonianos a través de las décadas se refiere. Como empezar con Jumping Jack Flash en lugar de Street Fighting Man, y elegir You Got Me Rocking en el lugar de la segunda de las canciones de la noche. Y agregar Monkey Man, o You Got the Silver (en lugar de Slipping Away, como vino ocurriendo en los shows más recientes) en el setlist. Y la mayor de todas de la mano de Harlem Shuffle (cómo no hacerla en New York City?), que empezó de manera bastante lenta y fue poniéndose mejor a medida que avanzaba, y tocada en vivo por primera vez en 30 años. Por el resto, ya sabemos, los hits de siempre, los que la mayoría del público asistente quiere escuchar, en un estadio inmenso que estuvo prácticamente colmado de cabo a rabo, y que celebró a los Stones en el que hasta el momento fue su último show en la ciudad. Y que posiblemente también sea el último de la historia del grupo por estos lares. Quién lo sabe?. Vuelvo a pedir disculpas por no hacer una crónica más detallada, pueden encontrar muchas otras dando vueltas por ahí. Por mi parte, también fue mi cuarto y último de esta gira después de los de Jacksonville, Philadelphia y el primero en New Jersey (y el número 80 desde aquel 1 de agosto de 1994 en el estadio RFK De Washington DC)

ROLLING STONES EN PHILADELPHIA, 23 de julio de 2019

Estándar

The Rolling Stones
Lincoln Financial Field, Philadelphia, 23 de julio
“Tenés al sol, a la luna, y a los Rolling Stones”, dijo cierta vez Keith Richards. Le faltó referirse a la lluvia porque, sin ella, el show de los Stones de anoche en Philadelphia hubiera sido “apenas” maravilloso. Con la lluvia cayendo sobre nosotros durante buena parte del conc‪ierto, entonces, lo maravilloso se torna grandioso, y así los Stones brindaron lo que bien podría considerarse uno de los mejores shows de su historia y, en lo que a mí respecta, un candidato firme al Top 10 de los 78 que llevo vistos hasta ahora.
IMG_4552 (Large)Ya sabemos cómo es, a los Stones les encanta tocar en esas condiciones y así, lo que debería considerarse solamente un detalle climático, termina resultando ser un ingrediente extra ideal dentro del marco general del show. Lo vivimos en el show en Buenos Aires del 2006, en el de Porto Alegre del 2016…Con un estadio prácticamente repleto (el Lincoln Financial Field, que vino a reemplazar al legendario JKF Stadium, demolido hace unos años, por el que los Stones pasaron infinidad de veces), la banda dio un show histórico y que, a diferencia del de Jacksonville, contó con excelente calidad de sonido a lo largo de la velada, a pesar de la lluvia. La sorpresa de la noche fue para ‘Bitch’, y ‘Angie’ y ‘Dead Flowers’ en el escenario B. Después, el listado oficial de siempre, claro, incluyendo la mejor versión en vivo de ‘Paint It Black’ que escuché en años. Mención aparte para el sentido de humor y excelente disposición de Sir Mick (a punto de cumplir sweet little 76), que le pidió disculpas al público por la reprogramación del show, rematando con la frase “hemos estado viniendo a Philadelphia por 54 FUCKIN’ años!!”
IMG_4545 (Large)Ya para el final de la velada, con ambos banda y audiencia en estado de emoción desmedida (fuimos muchos los que derramamos más de una lágrima), los Stones se despidieron del que seguramente fue un público maravilloso que supo acompañar las canciones de la misma manera, con una interacción de Mick como pocas veces se ha visto. Este podría ser el último show de los Stones en su vasta historia de conciertos en Philadelphia (casi seguramente la ciudad de USA donde más tocaron junto a New York City, Los Angeles y Chicago), y una de las más bellas del país. Aquí mismo donde se firmó la declaración de la independencia hace casi 250 años. Y donde la banda de Rock’n’Roll Más Grande de Todos los Tiempos (porque a pesar de las frases hechas, sabemos que no hay otra manera de describirlos) dio un concierto inolvidable, bajo la lluvia, 54 años después de su primera visita allá al país por 1964.

IMG_4554 (Large)

30 AÑOS SIN FEDERICO

Estándar

Los que estamos un poco más grandecitos de lo que estábamos apenas ayer solemos recordar a los ’80 como una década nueva y no tan remota. Habiendo pasado casi 30 años de su cada vez más próximo triple aniversario final, por algún motivo nos sigue sonando tan fresca como si hubiera concluido apenas un tiempo atrás o, quizás engañándonos un poco, lo hacemos inconscientemente para evitar sentirnos tan obsoletos. Entre tantas páginas a revisar por haber sido parte de la adolescencia que nos tenía de protagonistas por entonces, si vivías en Argentina y eras un incondicional adepto a la música, siempre te va a resultar difícil olvidar años como el de 1982 y tu principal aliada a la hora de mantener tus oídos en forma y bien entrenados: la radio. Nada ni nadie, ni siquiera los discos de vinilo o cassettes de los que podías hacerte por ahí podían reemplazar el poder del único medio de difusión que, al igual que ahora sucede con la internet, podía informarte 24 hs. al día. Con la excepción que escuchar música en la radio en 1982 era de manera censurada, acotada. Condenadas a algún capricho ridículo de alguno o varios miembros del gobierno dictatorial que “administraba” el país, y alentados por la Guerra de Malvinas, a lo largo de los casi 2 meses y medio por los que se extendió el conflicto, los interventores de las radios bajaron la orden estricta de no transmitir música extranjera. De un día para el otro, las radios dejaron de pasar música en inglés, reemplazando aquellas canciones de tinte “imperalista” por las de intérpretes nacionales de forma tajante, muchos de los cuales que curiosamente habían sido censurados durante la dictadura. Parte del pueblo se mostraba agradecido. La nueva medida alimentaba la falsa cuota de nacionalismo impuesta por el gobierno militar, que oportunamente hizo usufructo de ese fervor para su propio beneficio. Una idea tan perversa como redonda. Charly, Mercedes Sosa, Pedro y Pablo, Gieco, conseguían más divulgación radial que en épocas pasadas. Las banderas argentinas flameaban como nunca antes en un concierto de rock durante el Festival de la Solidaridad Latinoamericana de aquel 16 de mayo mientras, entre comunicado y comunicado de guerra, un buen número de jóvenes inexpertos defendían la patria en algún rincón remoto del Atlántico Sur mientras meditaban sobre si algún día iban a regresar a sus hogares. Entre tanta locura oficializada, la nueva orden de facto de las radioemisoras trajo aparejado algo bueno. Los nuevos músicos locales, los que recientemente habían atterizado en la escena, tuvieron la chance de hacerse conocer de mejor manera que si hubieran tenido que competir codo a codo con las canciones que llegaban de afuera. Los Abuelos de la Nada, Dulces 16, Zas, Suéter, la movida rosarina encabezada por Baglietto, Los Violadores, Riff…Entre aquellos también se alistaba el de un sexteto oriundo de La Plata y su refrescante propuesta de New Wave, que bajo un nombre apenas conformado por cinco letras, y una imagen que desafiaba el marco de moralidad impuesto por entonces por el gobierno de turno, llegaba para dejar una huella imborrable en el panorama autóctono de manos de su por entonces segundo álbum, “Recrudece”. Los Virus lucían modernos. Muy modernos. Tenían peinados raros, con gel, y un cantante de orejas grandes, en una época en la cual ser homosexual era considerado una salvajada atroz que no le permitía mostrarse como tal. Flaco y de porte cuasi anoréxico, Federico Moura destilaba una imagen andrógina como nunca antes habíamos visto en las filas del rock o el pop local, que tradicionalmente se había mostrado muy homofóbico. Naturalmente elegante y transgresor, aunque reservado en lo respectivo a su vida personal, Federico no tuvo reparos a la hora de proyectar esa ambigüedad que le permitió dejar grandes canciones por al menos cinco años más. Para 1987, en el momento en que recibió la noticia de que era portador de VIH (la enfermedad a la cual prácticamente el mundo entero aún se refería como “sida”, o de manera algo despectiva de buena parte de la prensa, como “peste rosa”), tras cederle el puesto de cantante a su hermano Marcelo, optó por dedicarse a la grabación de un álbum solista que todavía permanece inédito, que con las pocas fuerzas que lograba reunir jamás logró completar. Y batallando por su salud durante 2 años más, hasta el anuncio de su muerte el 21 de diciembre de 1988, cuando después de aquella última madrugada en su hogar en San Telmo una insuficiencia cardiorrespiratoria le dio la estocada final, valiéndole de ahí en más su condecoración definitiva, casi indiscutiblemente, de primera figura de la vanguardia del pop vernáculo.

LOS STONES Y SU BANQUETE DE MEDIO SIGLO

Estándar

Con la guerra de Vietnam en pleno apogeo, el crecimiento incesante de los movimientos de derechos civiles en los Estados Unidos, la Convención Democrática en Chicago, las protestas permanentes en las calles de Europa y la ascendente hambruna en el continente africano, nunca habrá otra primavera capaz de superarla en sucesos políticos. 1968 fue el año que lo cambió todo, y así las cosas, de ahí en más el mundo no volvería a ser el mismo. Fue también cuando Martin Luther King Jr. acabó siendo asesinado en Memphis en medio de una protesta de basureros, a lo que se sumaría el homicidio del senador estadounidense Robert Kennedy en plena campaña presidencial. Fueron los días del Mayo Francés, cuando más de 800.000 trabajadores, maestros y estudiantes marcharon a lo largo y ancho de París en una jornada de paro general, apenas cinco meses después que un terremoto espantoso azotara Sicilia, el año en que el Boeing 747 hiciera su vuelo debut, y que McDonalds vendiera su primer Big Mac. No tan lejos de semejante sobredosis de realidad, 1968 también incluyó los que tal vez sean los doce meses más cruciales de la historia del rock’n’roll en su conjunto, en plena rivalidad con el año que lo precedió, hasta entonces considerado uno de los más productivos. El año en que la música rock finalmente creció como nunca antes, dominando el “Verano del Amor”, y que trajo aparejado el “White Album” de los Beatles, el segundo disco de Sly & the Family Stone, “Cheap Thrills” de Big Brother & the Holding Company (que terminó consagrando a Janis Joplin), “Waiting for the Sun” de los Doors, el que produjo los álbumes debut de Neil Young, Creedence Clearwater Revival o Dr. John, el victoriano “The Kinks Are the Village Green Preservation Society”, de “Wheels of Fire” de Cream, de “We’re Only in It for the Money” de los Mothers of Invention, el año de la Velvet Underground de “White Light/White Heat”, del primero de Pink Floyd tras la partida de Syd Barrett, de “Astral Weeks” de Van Morrison, de “Electric Ladyland” de la Jimi Hendrix Experience, y de muchas otras obras cumbres. Pero 1968 fue también cuando los Rolling Stones lanzaron su trabajo más político. De forma no deliberada y apenas inspirándose cen los hechos que daban pie a una coyuntura mundial que día a día iba a dejar huella como nunca antes, Jagger y compañía tenían mucho por decir, y no pensaban callarse, situación a su vez potenciada por la propia necesidad del grupo de hacer un giro radical, que en su quinto año de carrera se vio obligado a dejar atrás el experimento psicodélico de “Their Satanic Majesties Request”, lanzado el año anterior, y volver a sus raíces musicales de manos de un álbum que terminaría inaugurando el período más celebrado de su carrera a lo largo de 4 años y 4 discos históricos celebrados como sus más clásicos. A 50 años del lanzamiento de BEGGARS BANQUET (séptimo álbum de la banda lanzado en el Reino Unido, el noveno en Estados Unidos) vaya aquí una colección de doce hechos relacionados con uno de los discos más pivotales de la historia del rock, y que llegó para quedarse en el año en que todo, casi todo, cambió para siempre.

coverLADO A: 1. Sympathy For The Devil/ 2. No Expectations/ 3. Dear Doctor/ 4. Parachute Woman/ 5. Jig-Saw Puzzle
LADO B: 1. Street Fighting Man/ 2. Prodigal Son/ 3. Stray Cat Blues/ 4. Factory Girl/ 5. Salt Of The Earth

1. El álbum fue grabado en los Olympic Sound Studios de Londres y en los Sunset Sound Studios de Los Angeles entre el 17 de marzo y 25 de julio de 1968. Producido por Jimmy Miller, incluía canciones como “Street Fighting Man” y “Sympathy for the Devil”, las que llevaron a considerar a BEGGARS BANQUET como el disco que catapultó el período artístico más icónico y prolífico de la carrera del grupo.

22. BEGGARS BANQUET marcó el retorno deliberado del grupo a sus raíces musicales tras coquetear con la psicodelia de THEIR SATANIC MAJESTIES REQUEST el año anterior. También significó el último álbum stoniano editado con Brian Jones vivo, si bien participó en dos de las canciones del próximo disco de la banda, LET IT BLEED, lanzado después de su muerte. Brian aportó bellísimos acordes de guitarra slide en “No Expectations” y “Jigsaw Puzzle”, sitar y tampura en “Street Fighting Man”, guitarra acústica y armónica en “Parachute Woman”, armónica en “Dear Doctor” y “Prodigal Son”, y melotrón en “Jigsaw Puzzle” y en “Stray Cat Blues”.

3. La pista básica de “Street Fighting Man” fue grabada usando un viejo reproductor de cassette marca Philips perdido en algún rincón de los estudios Olympic. Keith Richard (que por aquel entonces le había quitado la “s” final a su apellido original) utilizó una acústica Gibson Hummingbird, mientras que Charlie Watts se valió de un kit de batería para practicar portátil, los que terminaron dándole a la canción su característico sonido crudo. “Me fascinó la posibilidad de tocar guitarra acústica a través de un grabador, usándolo como micrófono”, apuntó el guitarrista.

24. Si bien el álbum resulta insuperable en cuanto a su calidad musical, desafiando a toda lógica posible (considerado por muchos el mejor disco que los Stones grabaron alguna vez), también podría haber incluido a “Jumpin’ Jack Flash”, canción registrada en las mismas sesiones de grabación, y que los Stones prefirieron dejar fuera del disco para lanzarla como single en mayo del mismo año.

5. En su autobiografía ‘Life’, Keith Richards revela que la oportunidad de haber descubierto la afinación de guitarra en cinco cuerdas (que comenzó a poner en práctica durante las sesiones de BEGGARS BANQUET, para luego convertirse en su sello sonoro característico), realmente lo revitalizó: “Transformó mi vida”, declaró al respecto.

36. Tras el asesinato de Robert Kennedy, Jagger cambió una de las líneas originales de “Sympathy for the Devil” para referise a ‘los Kennedys’ (“Grité, ¿quién mató a los Kennedys?”), y no a ‘Kennedy’, como había escrito inicialmente.

7. La línea completa de músicos invitados de BEGGARS BANQUET presentaba a Ric Grech (violín en “Factory Girl”), Nicky Hopkins (piano en “Sympathy for the Devil”, “No Expectations”, “Dear Doctor”, “Jigsaw Puzzle”, “Street Fighting Man”, “Stray Cat Blues” y “Salt of the Earth”), Rocky Dijon (congas en “Sympathy for the Devil”, “Stray Cat Blues” y “Factory Girl”), Dave Mason (shehnai en “Street Fighting Man” y melotrón en “Factory Girl”), Jimmy Miller, Marianne Faithfull, Anita Pallenberg y Suki Poitier (coros en “Sympathy for the Devil”) y al Watts Street Gospel Choir (coros en “Salt of the Earth”)

88. Originalmente planeado para lanzarse en los meses de junio o julio del ’68, la portada original del disco (que mostraba la pared del baño de una tienda de reparación de autos Porsche de Los Angeles repleta de graffitis) terminó generando tanta controversia que la compañía discográgica Decca, para la cual la banda grababa para esos tiempos, decidió prohibirla, dilatando la edición de BEGGARS BANQUET hasta el mes de diciembre. Finalmente apareció con una tapa enteramente en fondo blanco que reproducía una tarjeta de invitación y que incluía la sigla RSVP, haciendo referencia a la expresión francesa “Répondez S’il Vous Plait” (“Responda, por favor”)

99. La idea original para promocionar el disco era la de montar un especial de TV con varias estrellas del mundillo del rock, lo que llevó a convocar a John Lennon, Yoko Ono, Eric Clapton, los Who, Marianne Faithfull, Taj Mahal, Ivry Gitlis y Jethro Tull (que por entonces presentaba enres sus filas a Tony Iommi, futuro guitarrista de Black Sabbath), lo cual derivó en el extravagantemente recordado ‘The Rolling Stones Rock and Roll Circus’. El Circus también marcó la última aparición “en vivo” de Brian Jones.

510. Algunos de los títulos originales o tentativos de las canciones que después terminaron formando parte de BEGGARS BANQUET incluían a “Did Everybody Pay Their Dues?” “Pay Your Dues” o “Primo Grande” (“Street Fighting Man”), “Silver Blanket” (“Salt of the Earth”), “That’s No Way to Get Along” (“Prodigal Son”), y “The Devil Is My Name” (“Sympathy for the Devil”)

11. He aquí el total de las canciones registradas durante la grabación del disco y que aún permanecen inéditas. Algunas de ellas apenas vieron la luz en bootlegs (discos no oficiales) que fueron apareciendo a través de los años. La presente edición conmemorando los 50 años del álbum de manos del sello ABKCO (quienes retienen los derechos de buena parte del catálogo stoniano de los ’60) apenas reunirá las canciones del álbum original en versión remasterizada, dejando a todas y cada una de éstas fuera del proyecto, para decepción de muchos fans que esperaban una versión extendida. A saber: “I’ll Be Coming Home” (tradicional), “Shoot My Baby” (cover de Jimmy Reed), “Hold On I’m Coming” (Hayes/Porter, popularizada por el dúo Sam & Dave), “Rock Me Baby” (de King/Josea/James/Taub), “Downtown Suzie” (también conocida como “Downtown Lucie”, que más tarde apareció en el álbum METAMORPHOSIS), “Hamburger to Go” (o con su nombre alternativo “Stuck Out All Alone”), “Family” (que también formó parte de METAMORPHOSIS), “Sister Morphine” (más tarde editada en 1971 como parte del disco STICKY FINGERS), “Blood Red Wine”, “London Jam” (o “Lady”), “Still A Fool” de Muddy Waters (también conocida como “Two Trains Running”, o “Two Train Blues”) y “Highway Child” (o “The Vulture”, su título alternativo)

12. El disco mantuvo su título original en inglés en todas las ediciones locales mundiales, con la excepción de tres países: en Argentina recibió el nombre “Banquete de Pordioseros” y Chile decidió bautizarlo “El Banquete de los Mendigos”, mientras que Brasil lo tituló “O Banquete Dos Mendigos”.

12a