REPORTAJE EXCLUSIVO CON DANNY PEYRONEL EN LONDRES: UFO, HM KIDS, RIFF Y PAPPO DURMIENDO EN UN ARMARIO

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Publicado en Revista Madhouse el 20 de febrero de 2017

Son casi las 6 p.m. y el cielo de esta tarde londinense de noviembre luce estrellado desde hace un buen rato. Pero yo me encuentro bajo tierra en una estación de subte de algún punto de la ciudad intentando ubicar un destino en el mapa de las líneas del tube que, a pesar de los 15 minutos de infructuoso esfuerzo que llevo, no se digna a aparecer. “Vaya hasta Tower Bridge y tome la línea Jubilee, la gris; ese tren lo va a llevar directamente hasta Bermondsey, es la primera estación”, me indica con toda la parsimonia posible uno de los policías que patrulla el recinto. Allí, en una sala de ensayo de ese suburbio del sur de la ciudad, me está esperando Danny Peyronel, músico argentino de importancia histórica y el objeto de una nueva entrevista.

Danny -cuyo nombre real y completo es Daniel Augusto Peyronel, nacido en 1953 en Buenos Aires- vive ahora en Francia, pero está de visita en Londres (al fin y al cabo, donde antes de mudarse pasó prácticamente toda su vida) para continuar aceitando los tornillos de Fullhouse, su nueva aventura, una banda tributo al legendario cantante inglés Frankie Miller, con quienes piensa salir de gira a la brevedad a caballo del proyecto. La idea original de Danny era que me yo me acercara hasta la sala en cuestión para verlos ensayar, pero el plan original terminó frustrándose una vez que llegué y descubrí que el resto de sus compañeros había decidido dar por finalizada la jornada de trabajo.
La entrevista entonces cambió de lugar cuando Danny sugirió trasladarnos hasta su departamento en Chelsea (“llamemos un Uber, vienen rápido y son más baratos”), donde además nos esperaba su esposa Alexandra, y entonces sí poder zambullirnos en su vasta trayectoria, la cual se dedicará a describir derrochando simpatía, un camino suficientemente largo y azaroso en el que logró ser parte de grupos emblemáticos en la historia del rock inglés como losHeavy Metal Kids y UFO, antes de su recordado paso por Riff y Tarzen, y que ahora, entre otras andanzas, continúa conformando la biografía del que quizás sea el segundo Peyronel más conocido del país, pero la del primer músico de rock local de la historia que se animó a saltar la frontera para forjarse a puro sacrificio y talento una atrayente carrera en la escena del primer mundo.

Poco y nada se sabe sobre tus primeros años, tu familia o el entorno general de la Buenos Aires de tu infancia, hasta que terminaste metiéndote en el mundo profesional la música.
Nosotros vivíamos en la Av. Santa Fe, y en el departamento de al lado, justo al lado, vivía un profesor ruso de piano muy pintoresco. Y mi padre, que era marino, siempre recordaba que en su viaje de graduación había tenido un compañero que tocaba el piano. En esos días en altamar que no terminan nunca, el amigo de papá se divertía tocando el piano. Entonces él siempre se había dicho “cuando tenga hijos quiero que aprendan a tocar algún instrumento” Y nos mandó a tomar lecciones con este profesor. Yo tenía 5 años, y Michel 2 años más. Así es como empezó la cosa.

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Unos muy jóvnes hermanitos Peyronel, en épocas en que sus instrumentos de preferencia eran las cañas de pescar.

Por lo que no se dio de manera natural y terminó siendo tu padre quien les inculcó la música.
No sólo que no se dio de manera natural sino que además a mí no me gustaba nada tener que ir a estudiar. Durante años el asunto del piano no me divirtió para nada, y mucho menos tener que ponerme a hacer los ejercicios en casa, los que nuestra abuela nos obligaba a hacer todo el tiempo. Era todo muy embolante.


¿Y cuándo fue que se dio el cambio?
Se dio el día que mi viejo me dijo “sabés qué, ¿por qué no tratás de tocar en el piano la música de Bat Masterson? (N.: legendario western de TV de fines de los 50). Pero tratá de tocarla tipo jazz”

¿El piano ya estaba en la casa o lo compraron especialmente para que Uds. puedan estudiar?
No, fue comprado para la ocasión. Era una familia relativamente musical. Mi vieja tocaba algo de guitarra, pero nada más.

¿Los Peyronel siempre fueron dos hermanos?
Y una hermana, que llegó mucho más tarde, cuando yo tenía 6 años. Entonces, mi papá insistía con que toque eso en el piano. Y a mí nunca se me había ocurrido tocar algo que no fueran los ejercicios, y ahí empecé a probar otras canciones, y a tocar de oído, como se decía en esa época.

Vale decir que hasta es momento el piano resultaba algo totalmente amateur para vos…
Claro, y que tenía que hacerlo casi por obligación. Pero en cuanto vi que podía tocar cosas que me gustaban, cambió todo. Y justo eso coincidió con el momento en que salían los Beatles, y todo eso.

DANNY EN EE.UU.
¿Recordás cuáles fueron tus principales influencias por aquellos días?
Como las de casi todo el mundo, Beatles, Stones y demás. Y a eso agreguemos que estuvimos viviendo en los EE.UU. en el ’62 y el ’63, lo que nos permitió absorber más música. Pero en realidad, más que nada fue al volver.

 

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Una de dos: o Danny era tan bueno con la pelota que la descosía y deformaba, o jugaba al rugby, nomás.

¿Por qué motivo se fueron a vivir allí?
Habían enviado a mi viejo a hacer un curso. Yo tenía un amigo que era anglo-argentino, George Bray; era como un hermano para mí y el último verdadero amigo de la infancia que me quedaba, hasta que, tristemente, murió en Barcelona hace unos diez años… Había vivido toda la vida, desde la secundaria, en Inglaterra, y había vuelto cuando estábamos haciendo Tarzen en Argenta. Se hizo de muchos amigos en el rock argento de la época, porque era un tipo buenísimo. El punto es que en aquel momento George venía al menos una vez por año a Inglaterra, y cuando volvía a Argentina se traía un montón de discos. Y entonces yo ya escuchaba todo lo que venía de allí. Manfred Mann, The Tremeloes… a tal punto que yo siento que de algún modo viví ese momento de Inglaterra, aún no estando ahí.

Bueno, era la única forma, que alguien te traiga los discos…
No había otra manera. ¡Pero qué fantástico que era!

¿Entonces a Michel también le habían inculcado el piano?
A él también, lo de la batería vino mucho más tarde. Es más, cuando le tocó ingresar al Liceo Naval, cosa que él no quería hacer en lo más mínimo, como premio le regalaron una guitarra eléctrica, pero como no tenía ningún talento para la guitarra, se pasó a la batería (Risas)

Casi entonces que tu viejo fue el impulsor de todo esto…
Sí, fue el catalista. Increíble.

En 1972 ingresaste en el conservatorio de la escuela Juilliard de New York. ¿Realmente querías convertirte en músico profesional?
Ocurrieron un par de cosas que pueden llegar a sonar bastante esotéricas, pero en verdad no fueron así. Y una de ellas se dio cuando volvimos de EE. UU., y no cuento a Michel en esto. Digo, es que mentalmente yo nunca había vuelto. A tal punto de que empecé a relacionarme con chicos del colegio Lincoln, porque de repente tenía más cosas en común con ellos. Nosotros íbamos a colegios ingleses en Buenos Aires. Y cuando volví al colegio después de aquel viaje, yo pensé que los maestros no tenían idea de nada, porque para mí sonaban completamente extranjeros. Yo ya era todo un chico yankee. Porque cuando vivimos en Oklahoma, en el Midwest, los yankees nos habían puesto…

¿Vivieron en Oklahoma? ¡Eso es algo muy raro para un grupo de argentinos en los ‘60s!¡MUY raro! Vivimos en Oklahoma, en El Paso (Texas), y también en Los Angeles y San Diego, en California. Y el sistema público, porque íbamos a un colegio público, nos puso una maestra a Michel, a mí y a un chico americano que tenía problemas de dicción para ayudarnos a pronunciar mejor; entonces nuestra pronunciación cambió, de ser argentinos que aprenden inglés en la escuela, a la de chicos nativos. Cuando volvimos, ¡yo pensé que todos los profesores de inglés eran unos idiotas! (Risas) Y me la pasaba soñando con estar de vuelta en el aeropuerto para irnos. Y esto no es hablar mal de Argentina, sino de otra mentalidad. Yo sentía que no pertenecía. Que no es lo mismo que le ocurrió a Michel.

¿Michel se quedó en Argentina? ¿Por qué no te siguió los pasos?
Sí, al menos hasta que se fue a estudiar a Francia. Éramos un poco diferentes. Por ejemplo, cuando a mi viejo los de la Marina lo enviaban a diferentes destinos dentro de Argentina, Michel se quedaba en casa con mis abuelos, así no lo sacaban de la escuela y no interrumpía su educación. Lo que era ridículo, ¿no? Entonces crecimos en forma diferente. Yo crecí como un chico de las Fuerzas Armadas, o sea, como un hijo de integrantes de las Fuerzas. Que es algo muy curioso, porque esa clase de chicos en todo el mundo, de todos los países, tienen algo muy en común.

Los hijos de miembros de las Fuerzas Armadas…
Exacto. Y todos esos chicos tienen algo muy similar. Esa es una vida muy distinta a las de todos los demás chicos, porque no tienen una “hometown”, porque no vivís en un lugar fijo.

Es una vida itinerante, digamos.
Absolutamente itinerante. Si te gusta, es fantástico. Pero si no, puede llegar a ser muy triste.

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Blimey! Danny hoy, en su casa de Chelsea (Foto: M. Sonaglioni)

Pero a vos te habrá venido muy bien como experiencia, ya que de algún modo ibas a llevar el mismo tipo de vida como músico profesional más adelante.
A mí me encantaba, e hice toda mi vida así. Entonces yo era lo que aquí se le dice un “forces brat”, y Michel no, él tenía todo su grupo de amigos del mismo colegio, y yo no, los míos eran de diferentes lugares. Así que para mí, el hecho de irme, fue siempre algo muy natural. Entonces a los 17 años, cuando terminé el bachillerato, me fui directamente a New York y ahí fue cuando ingresé a la escuela Juilliard, donde estuve un año. Y fue muy interesante. Estando ahí pude ver por primera vez a muchos grupos. Recuerdo que fui a ver a los Grateful Dead. A Yes con Rick Wakeman, en el Nassau Coliseum. Y ahí me ayudó mucho el ser argentino. ¡Si hubiera sido un chico inglés nunca hubiera ido a lugares que quedaban tan lejos!

Eso es algo muy sudamericano, lo de acostumbrarse a las grandes distancias…
Claro, para nosotros irse de una punta a otra de Buenos Aires no es nada.

Y aquí en Inglaterra a veces tienen que caminar 2 km. y es como si fueran 20, se niegan…
Claro, aquí en Inglaterra es todo es muy localista. Cuando nos casamos con mi mujer Alexandra, al principio vivíamos en Chelsea, pero después nos mudamos a Barnes, que queda aquí nomás…

Justo aquí enfrente, del otro lado del puente que cruza el río…
Así es. ¡Y el 50 por ciento de nuestros amigos dejó de venir a visitarnos! Se lamentaban y nos decían, “Oh, qué lástima, ahora viven en Barnes!” (Risas)

DANNY EN INGLATERRA
Nunca se habló mucho de la relación entre Michel y vos, más allá de cuando los vimos juntos en la época que pasaste por Riff, y de ahí en más, salvo alguna que otra ocasión, fue siempre verlos en forma separada.
Generalmente hablando, la relación siempre fue buena. Pero tenemos vidas muy diferentes. Después de estar en la escuela Juilliard, en 1972, si bien había quedado fascinado de ver a todas esas bandas, me di cuenta de que New York no era el lugar para mí. Tuve la suerte de tener algunos amigos que me decían “mirá, si vos querés estar realmente en el rock, tenés que ir a Londres”. Entonces volví brevemente a Bs. As. y después me vine para Londres con 40 libras en el bolsillo y con un solo contacto, alguien que había sido compañero de escuela primaria en Argentina… Era la única persona que conocía en Londres y estaba en Chelsea. Así que me fui directamente a su casa, y me dejó estar la primera noche allí -era aquí cerca, en Cadogan Gardens- con la condición que después me fuera a un bed & breakfast, que encontré al otro día. Recuerdo que era un lunes. Y este amigo me dice “venite después el miércoles o el jueves, que te quiero presentar una chica cuyo novio es músico”. Entonces ese día nos fuimos al departamento de esta chica, que era una condesa italiana, pero una condesa italiana de verdad, no de esas del sur, que hay como ochenta mil. Ésta era del norte, de Florencia. Entonces nos fuimos hasta su casa, que quedaba en Knightsbridge. Y la chica me dice “Sí, mi novio es bajista, esperá que lo llamo, a lo mejor te puede dar una mano”. Entonces lo llamó. El tipo estaba ensayando. Y yo me decía a mí mismo, “¿qué va a pensar este tipo?”.

¿Ese fue tu desembarco original en Inglaterra?
Sí, en mayo del ’73. Entonces el tipo me dice “Hola Danny, yo soy Ben (N. Ben Brierly, luego casado con Marianne Faithful y co/compositor del álbum “Broken English”). En realidad estamos audicionando guitarristas, pero aquí en el estudio hay un teclado. ¿Por qué no pasás el viernes y nos das una mano?”.

¿Hasta ese momento no habías formado parte de ninguna otra banda?
Sí, pero nada importante, habíamos hecho algo con mi vieja, fue a nivel colegio (Risas). En realidad con Michel. En la escuela tuvimos un grupo juntos y era allí que la vieja nos llevaba en el Falcon a estos showcitos – ¡éramos una típica cover band de la
escuela, totalmente amateur! Tocamos en algunos clubes, o en fiestas privadas. Nunca llegamos a tocar profesionalmente. El punto es que nunca hice nada pro en Argenta o en ninguna parte que no fuera Inglaterra, que es donde “I went ‘pro’” (N.: profesional), como se decía en esa época.

¿Pero cómo, no tenían un nombre?
(Piensa) Y sí, nos llamábamos primero “The Males” (Risas) y después, mucho más seriamente -y sobre todo después de descubrir a Steppenwolf- “Siddartha”.

Como el libro de Herman Hesse.
Exacto. Ya me había olvidado el nombre… ¡Es cierto que había habido un pasado, me había olvidado completamente! Después tuve un pequeño grupo con el que nunca hicimos nada, con un chico que se llama Eddy Grinstein, y diría que esa fue la primera vez en que estuve en un grupo, si bien era un dúo, pero hacíamos temas propios. Él era el compositor y era muy bueno. Aprendí mucho de él. Teníamos letras y melodías muy originales. Y ahí empecé a escribir. Eddy era muy artístico, su tía había sido una de las grandes pianistas del siglo veinte.

 

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Heavy Metal Kids en los 70, todos jóvenes y gloriosos. Danny combina pelo largo con chaleco gris y camisa blanca.

Volvamos a la condesa y su amigo Ben.
Ok entonces Ben me dice “venite el viernes, así nos ayudás a audicionar guitarristas con el piano” Y yo no tenía nada mejor que hacer. Así que, con mis finanzas tan bajas, me vestí lo más rockstar que pude, y el viernes fui para allá, un lugar legendario que se llamaba The Tunnel. No quedaba lejos de donde estuvimos hace un rato, en Bermondsey. Entonces nos pusimos a tocar, con Ben en el bajo y Paul en batería. Ambos antes habían estado en un grupo que llegó a grabar para la Decca, con el que tuvieron un solo hit, como ocurrió tantas veces. Y la banda en las que estaban ahora se llamaban The Rats. Y antes que llegara el guitarrista me dicen “¿Querés el puesto?”. Y ahí en The Tunnel es también donde solían ensayar los Heavy Metal Kids, además de Free, Bad Company, etc. Por lo que en un tiempo muy corto llegué a conocer un montón de gente después de haber estado con The Rats, con los cuales nunca grabamos pero sí hicimos varios shows, incluyendo uno que abrimos para los Heavy Metal Kids.Volvamos a la condesa y su amigo Ben.

Siempre pensé que vos habías sido miembro fundador de los Heavy Metal Kids.
No, no es así. La gente ahora dice eso, pero nunca fue así. Yo fui el primer tecladista. La banda se completaba con Ronnie Thomas, Mickey Waller, Gary Holton y Keith Boyce. (N.: Bajo/voz, guitarra, voz principal y baterista respectivamente)

Que no era el mismo Mickey Waller que fue baterista de John Mayall y el Jeff Beck Group, entre otros.
Claro, por eso muchas veces la gente se refería a Mickey como Mickey Finn. ¡Pero el problema era que también había otro Mickey Finn!

¡Cierto, el de T.Rex!
Tal cual. Pobre Mickey, no tenía suerte con el nombre (Risas). Pero era un gran tipo, y muy rock’n’roll.

No puedo evitar destacar un hecho histórico y es que, habiendo sido integrante de los Heavy Metal Kids, debés ser el primer músico argentino de rock que formó parte de una banda extranjera, europea y además de culto. ¿Grabaron dos álbumes para Atlantic, verdad?
Dos álbumes para Atlantic y una primera gira americana, que fue la primera mía, e innumerables giras europeas. Ahí ya estaba metido definitivamente en el business. Tenía salario, tenía departamento…

Siempre viviendo aquí en Londres.
En Londres, y además siempre aquí en Chelsea. Heavy Metal Kids era un “Chelsea Group”, aunque teníamos todo el estilo del East End. Los chicos eran de South London, pero vivíamos todos aquí en Chelsea.

danny-expreso-novaHEAVY METAL KISS
Hace poco leí un artículo sobre los HM Kids que se publicó en el sitio Dangerous Minds donde se referían al grupo como “una banda de Glam Rock Punk Cult TV” que estaba relacionada al escritor William Burroughs. Por lo que entiendo el nombre del grupo provino de los personajes de la novela “Expreso Nova”…
Claro, era el nombre de la barra de la novela, los urchins. El nombre viene de ahí y es una pena, porque siempre fue un problema: la gente no podía entender que no hacíamos heavy metal. De hecho todavía no existía la música “heavy metal”. Y todo venía del libro de Burroughs, andá a explicárselo a la gente… Es más, cuando editamos el segundo disco, como íbamos a trabajar a los EE. UU., a los de Atlantic el nombre e la banda les dio miedo, y nos convencieron, o mejor dicho, nos convenció nuestro manager, de sacarle las palabras “heavy metal” al nombre grupo. Entonces aparecimos en el disco bajo el nombre de The Kids, que fue la idea más estúpida jamás vista, realmente estúpida. Porque por entonces decían que muchas de las cadenas americanas tipo Walmart no iban a stockear discos con las palabras “heavy metal”.

_57-4Los HM Kids editaron un total de tres discos en los ‘70s, el último producido por Mickie Most.
Sí. El primero fue producido por Dave Dee, que fue como un segundo padre para mí. Dave es un personaje que apareció a lo largo de toda mi vida, y en diferentes momentos. No sé si sabés algo de Dave Dee, él era una estrella pop en los años ’60…

Por supuesto, el del grupo Dave Dee, Dozy…
Dave Dee, Dozy, Beaky, Mick & Tich.

Estaba difícil de recordar….
Era una persona fantástica. Él es quien nos contrató para Atlantic, porque era el jefe de A&R en la compañía, y nos produjo el primer disco, que para mí fue el mejor de todos. Luego, mucho más adelante, Dave Dee sería el manager que tuvimos en Tarzen. Murió hace unos 10 años.

Pero luego hubo una reunión de los HM Kids. ¿También formaste parte de eso?
¡Yo realicé esa reunión! (Risas) Fue cuando estábamos viviendo en Milán, en el 2003. Y ahí me encargué de cantar yo las partes de Gary Holton (N. de la R.: Holton había fallecido en 1985, víctima de una sobredosis) Y ese disco fue todo lo que hubiéramos querido hacer en los años ‘70s y que nunca pudimos lograr. Porque los HM Kids eran un grupo “live”, y no de estudio. El segundo disco lo produjo Andy Johns, que venía de producir a Humble Pie y Free, entre tantos. Todo muy bien, pero no lograban obtener en estudio la magia que lográbamos en vivo. Pero mucho después, en el disco reunión que hicimos, el productor italiano que tuvimos, Marco Baruso, sí logró el sonido exacto que deseábamos en los ‘70s.

Por lo tanto vos estuviste en los dos primeros álbumes del grupo de los ‘70s, “Heavy Metal Kids” y “Anvil Chorus”, pero no en el que fue el tercero, “Kitsch”.
Yo me fui después del segundo. El tercero fue con un tecladista que se llama John Sinclair, que después estuvo en Uriah Heep.

Que no es el mismo John Sinclair que fue manager de los MC5…
No, éste es el que había estado en Uriah Heep, entre otros. Lo que es un poco raro, porque no se quién podría haber superado a Ken Hensley. Con los HM Kids tocamos mucho con ellos, y también con Humble Pie. Y después estuvo aquella gira americana con Alice Cooper. Y con Kiss. Los de Kiss nos echaron de la gira.

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La gira con Alice Cooper a la que hace referencia Danny fue a principios de 1975 y en EE.UU.; meses más tarde Gary Holton logró que la banda también lo acompañara en su gira por Europa. 

¡¿Kiss los echó de la gira?!
Y lo hicieron con mucho orgullo. Fue justo cuando empezaban a tener gran éxito. Aún no estaban haciendo estadios. La gira empezó con Alice Cooper, en la época de“Welcome To My Nightmare” (N. el primer álbum como solista de Alice, sin los miembros de la banda de la cual formó parte desde los inicios de su carrera)

¡Qué época!
¡Qué época! ¡Y qué gloria todo! Porque podría haber empezado con Kiss, pero empezó con Alice Cooper. Por empezar Alice era una estrella de verdad, no tenía nada que probar a nadie. Humilde y buen tipo. Y el primer show de la gira, si bien yo ya había vivido en los EE. UU., y que fue en el Midwest, en Michigan o algo así, fue un shock cultural para todos. Por empezar veíamos el lugar y nos decíamos “aquí no va a venir nadie, estamos en el medio de la nada”. Y entonces llegó la noche. Y era uno de esos típicos estadios de básquet, para unas 15.000 personas aproximadamente, y estaba completamente lleno, con el estacionamiento repleto de autos.

¿En qué año fue todo esto?
En 1975, en enero. Insisto, fue un shock cultural, completamente diferente a Europa. Cuando apagaron las luces, la ovación que hubo nos puso la piel de gallina. Y eso que no nos conocía nadie. Porque nosotros éramos la “opening band”.

Fueron muy bien recibidos por el público americano.
¡Fantástico! Si hubiera sido en Inglaterra, la mitad del público hubiera estado en el bar. Pero los americanos querían divertirse. Y cuando terminó el show, Alice sale de su camarín, todo vestido y maquillado, y viene y me dice “Hola, soy Alice. No pude ver su show pero me dicen que fue fantástico, y qué bueno que es tenerlos en la gira, gracias por estar aquí”. Un gran momento.

Y encima Alice estaba promocionando ese discazo.
¡El disco era genial! Tenía a Dick Wagner y Steve Hunter en guitarras, y los músicos de Lou Reed. Yo me quedaba viendo su show todas las noches.

 

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Una credencial de invitado para el concierto de Kiss con los Heavy Metal Kids de acto de apertura, en un show del 11 de abril de 1975. Hoy se vende en eBay por unos buenos mangos.

¿Pero qué fue exactamente lo que sucedió con Kiss?
Más o menos después de una semana o diez días con Alice, llegó el momento de que abramos para Kiss. Y ellos todavía no eran muy famosos. De hecho pasamos de hacer estadios de 10.000 o 15.000 personas a teatros de 3000, que es como el primer nivel después de los clubs. Nos habían dicho que escupían fuego y demás… Nosotros no los conocíamos para nada, recién comenzaban. Por empezar se paseaban por el hotel con las caras completamente tapadas. Y ésta es la curiosa diferencia entre el mundo del rock americano y el inglés. Para el mundo británico del rock, tomarte así de en serio, es una cosa muy mal vista. Tenés que tener mucho sentido del humor, no podés tomarte en serio. Y estos tipos obviamente se lo tomaban muy en serio, andando así, todos tapados. Y nosotros no podíamos evitar reírnos. Digo, ¿a quién le puede importar cómo es tu cara? Entonces hicimos un show con ellos, creo que fue el segundo, y Gary y yo estábamos al costado del escenario. Y Gene hace su acto de escupir fuego, y se le prende fuego el pelo. ¿Cómo podés no reírte? ¡Y se tiró al suelo, y se golpeaba la cabeza contra el escenario para apagarlo! (Risas) Gary y yo también estábamos en el suelo, ¡pero muertos de risa! Y al otro día viene el representante y nos dice que gente de la agencia llamó diciendo que “los de Kiss quieren que se vayan de la gira”… Se ve que alguien nos vio mientras nos reíamos (Risas)

¿Y cómo ibas a evitarlo? ¡A menos que vayas con la cara tapada como ellos!
Exacto (Risas). ¡Mismo ahora, contándote todo esto, me estoy matando de risa! Y esa es la anécdota con Kiss. Es muy conocida.

Yo no la conocía, no sé si ya se la habías contado a otros medios…
No, pero aquí en Inglaterra es muy conocida.

DANNY & GARY
Gary Holton, el cantante de los HM Kids, fue todo un personaje, además de tener una gran voz.
Una gran voz, y aparte era uno de los mejores frontmen que existieron.

Pero tal vez nunca logró el reconocimiento que se merecía.
No, y ese es el tema con esto de la música, hay tantos factores… No se trata solamente de que sea buena música. Tantos grupos que deberían haber sido grandes y nunca lo fueron…

Leí por ahí que Keith Richards una vez declaró que los HM Kids eran la única banda de los 70 que él escuchaba.
Dicen que dijo eso, pero no sé si es verdad. Éramos muy conocidos, y aparte teníamos muchos amigos en la música.Steve Marriott (N.: guitarrista y cara principal de Small Faces y Humble Pie) era muy amigo de Mickey, por eso hacíamos muchas giras con ellos. ¡Qué experiencia la de haber podido compartir escenario con Humble Pie!

Ahí no los echaron ni nada de eso…
No, porque ellos tenían sentido del humor. Jamás tuvimos problemas con los grupos ingleses.

¿Creés que los HM Kids deberían haber sido más grandes de lo que fueron?
Sí, pero uno de los tantos problemas es la cuestión del sonido y las canciones. Creo que teníamos muy buenos temas. Ronnie (N. Thomas, el bajista) y yo éramos los compositores principales. Pero no teníamos “un sonido”, sobre todo para los EE.UU. Eso es lo que te decía sobre UFO. Para mí HM Kids era mucho más lo que a mí me gustaba. Creativamente hablando, era más interesante. Pero UFO tenía “un sonido”. Ibas en auto por la carretera en EE.UU., ponías la radio e inmediatamente sabías que era UFO lo que sonaba. Con HM Kids tuvimos problemas de producción. Si escuchás el segundo disco, aún cuando fue producido por Andy Johns, cada tema parecía un grupo diferente. Y eso no funciona, nunca funcionó. Pero nosotros teníamos esta idea de querer ser como los Beatles, o como Bowie, en el sentido de querer hacer todo interesante y diferente. Pero no era fácil.

¿Con Holton particularmente tenías buena relación?
Muy buena relación. Gracias a Holton es que tengo a mi esposa Alexandra. Nos conocimos a través de él.

Tenía esa cosa teatral, y de hecho después de la banda se dedicó a la actuación.
Y antes también. Había actuado en un par de musicales como “Hair”, entre otros. Ese tipo de cosas.

Holton muere por una sobredosis en 1985. ¿Había tenido problemas con las drogas a lo largo de su carrera en los días de HM Kids?
Estábamos viviendo en Madrid cuando murió… No, para nada, nunca fue muy exagerado con eso. Fue un accidente. Fue mala suerte.

¿Seguiste relacionándote con él hasta sus últimos días?
Justo antes del fin estuvimos reencontrándonos mucho. Él estaba aquí en Londres actuando en un musical que se llamaba “Pump Boys And Dinettes” y también en TV en una serie que fue muy grande que se llamó “Auf Wiedersehen, Pet”, que era muy divertida. Es la historia de un grupo de chicos de Newcastle que, como no había suficiente trabajo en Inglaterra, se iban a trabajar a Alemania, de ahí el título. Y lo de “pet” (mascota), es un término cariñoso que se usa mucho en Newcastle. Es como cuando acá dice “hello, luv”, bueno, allá dicen “hello, pet”. Fue una serie de mucho éxito, donde Gary hacía de Gary. ¡El personaje era él mismo! (Risas) Tenía el pelo de dos colores, etc. Vivíamos en Madrid pero veníamos muy seguido a Londres porque estábamos grabando el disco con Tarzen aquí, y en una de esas ocasiones invitamos a Gary a ver el show, y después nos fuimos a cenar. Y esa fue la última vez que lo vi.

 

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Un UFO cuya existencia es comprobable: Danny Peyronel, Andy Parker, Phil Mogg, Pete Way y Michael Schenker posan en luminoso blanco y negro, allá por 1976.

DANNY SE SUBE A UN OVNI
Ingresaste a UFO en el ’75 para el disco “No Heavy Petting”, convirtiéndote así en el primer tecladista en la historia de la banda. Y aparte escribiste dos canciones para es álbum, “Highway Lady” y “Martian Landscape”, aparte de co-escribir dos más. Pero UFO ya era una banda grande en aquel momento. ¿Cómo fue vivirlo a nivel personal?
“Martian Landscape” (“Paisaje marciano”) es una canción irónica sobre Argentina, ¡de ahí su título! (Risas) Desde ya, en ese momento era una banda muy grande. Ya habían tenido en Japón un par de números uno, en Alemania eran muy grandes y en los EE.UU. estaban empezando a romper el mercado. Es que está todo relacionado. Hace un rato hablábamos de mi amigo Paul, el baterista del primer grupo en el que estuve. Bueno, Paul era amigo de Pete Way de UFO, y cuando fuimos de gira a EE.UU. con los HM Kids, en uno de esos momentos intolerables de aburrimiento en un Holiday Inn, estábamos viendo en la tele el Don Kirshner’s Rock Concert (N.: recordado show musical y de variedades de los 70), y estaba tocando UFO. Y me acuerdo de decirle a los chicos del grupo “Ah, miren, estos son amigos de Paul”. Cuando volvimos de la gira, una vez que me fui a vivir con Alexandra, un día toca el timbre Paul, que venía a visitarnos y estaba con Pete, y nos presenta. Y Pete me dice: “Tenés que venir a uno de nuestros shows”. Y yo al mismo tiempo le dije: “también tenés que venir a vernos, tocamos en el Roundhouse la semana que viene”. Pete vino a vernos, y le encantó, y después del show me dijo “en nuestro próximo disco tenés que tocar teclados”. Ellos ya habían tenido teclados en el que era hasta el momento su último disco “Force It”, donde había tocado Chick Churchill, que era el tecladista de Ten Years After. “Pero en el próximo tenés que tocar vos”, insistió

OK, pero Churchill no era miembro estable, solamente participó en el álbum…
Sí, solo fue invitado. Es más, tenía un trabajo de oficina en la compañía, en la parte de ediciones. Y no quería salir de gira. Entonces le dije que sí a Pete. Y de repente estoy de gira en Francia con los HM Kids, y teníamos que hacer un show en Alemania, y todo llegó a un punto tal de ebullición tras haber cambiado a Mickey Waller por otro guitarrista, que terminó siendo una muy mala decisión. Ese es otro de esos factores a los que me refería antes, y que salió mal con los HM Kids. Despedirnos de Mickey fue el primer error, porque había una magia, y la rompimos.

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Y sí, otra vez UFO, con otras ropas y en otro orden, pero aquí a Danny se lo ve más de cerca.

¿Y por qué razón lo despidieron?
Porque Mickey era un personaje, y en vez de ajustarnos a él empezamos a tener ilusiones de que el grupo podía ser mejor… y no iba a ser mejor. Él tenía mucha magia. No era el mejor guitarrista del mundo pero era el guitarrista perfecto para HM Kids. Se tomaba media hora para afinar, y a veces bebía un poco, pero tenía mucho carisma. Era perfecto, y cometimos ese otro error. Audicionamos millones de guitarristas, algunos de ellos muy conocidos, pero no estábamos completamente conformes con ninguno y finalmente le dimos el puesto a este tipo, Cosmo, porque era amigo de un amigo y creo que había tocado en HM Kids antes que yo, pero solo tres mese, o algo así. Como de pasada. Y él tenía una idea muy diferente de lo que quería que fuera el grupo, quería que fuera una banda de heavy metal, y Ronnie y yo no queríamos eso. Entonces me harté y preferí no seguir con esa discusión. Aparte, si insistía se iba a terminar disolviendo el grupo, porque Ronnie me iba a seguir a mí, y así. Y estando en ese momento en Alemania, llamé a mi mujer desde allí, y le dije “¿Por qué no llamás a Chrysalis, la compañía de UFO? Preguntales si están de gira por Alemania, a ver si puedo charlar con ellos, porque ya no estoy más en el grupo”. Pero antes les prometí a los chicos que iba a terminar la gira con ellos, porque teníamos unas fechas con Uriah Heep en Escocia. Hasta les recomendé un nuevo tecladista, John Sinclair, de quien hablamos antes. Entonces me dejaron en una ciudad alemana donde justo estaba UFO. Bueno, ellos se la pasaban de gira por Alemania… Y Pete había dicho “dale, que venga, porque tenemos un piano en el camión”. Porque tenían un par de temas que no podían hacer en vivo sin el piano; tenían un piano pero no tenían pianista. Entonces nos encontramos esa noche y al otro día fuimos al lugar donde tocaban, que para mí era como otro mundo, porque con los HM Kids en Europa tocábamos en clubs, siempre en lugares chicos. Y esta vez era un estadio para 2000 personas, y estaba lleno

¿Tenías buena relación con los otros miembros del grupo, con Moog, con Way, con Michael Schenker…?
Sobre todo con Schenker, porque como él todavía no hablaba inglés muy bien y yo no era inglés, yo le tenía más paciencia. Entonces imagino que él se sentía más cercano a mí. Y volviendo a la noche de ese primer show en Alemania, salí para hacer este tema y después me pidieron que salga para el encore, el bis. Aparecí como invitado especial. Y después del concierto, mientras festejábamos, Pete me dice “Danny, cuando volvamos a Inglaterra, si querés podés estar en el grupo, el grupo es tuyo”. Y recuerdo habérmelo tomado muy tranquilamente, tipo “primero volvamos a casa y después hablamos”. Entonces ellos siguieron con la gira, y yo me volví a Londres. Fui a Chrysalis y le pedí todos los discos de UFO, y para cuando volví a encontrarme con los de la banda, ya me había aprendido todas las canciones.

¿Cuál fue entonces el motivo por el que abandonarías UFO años después?

No me fui de UFO, ¡me echaron! (Risas) Fui el chivo expiatorio de un momento y por suerte, con el paso del tiempo, todo se aclaró. Creo que hay tres libros de la historia de UFO, y en el primero, el que escribió Martin Popoff, le preguntan a Pete por qué yo estuve poco más de un año y sólo en un disco, y Pete contestó diciendo “Éste es un buen momento para aclararlo. No sé de qué habla la gente, pero voy a ser bien claro. Danny era un súper tecladista, un súper músico y un buen amigo. No hubo nada de malo con Danny, todo lo contrario. Lo que ocurrió es muy simple. Nuestra compañía decidió cambiar de distribuidora en los EE.UU., justo cuando salió el disco que grabamos con Danny. ¿Y cuál fue el resultado de eso? Es muy simple”.

 

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La contratapa del álbum “No Heavy Petting”, uno de los grandes trabajos discográficos de UFO. Y con Danny, huelga aclararlo.

“No Heavy Petting” había sido suficientemente promocionado. ¿Entonces qué sucedió?
Hicimos tres giras para promover el disco. ¡Tres! Íbamos dos meses, volvíamos, nos quedábamos una semana o diez días, otros dos o tres meses de gira… Laburamos como locos. Y el problema que sucedió con la distribuidora es que el público venía a vernos, se quedaban locos con el disco, iban a disquerías a comprarlo, y no estaba. Lo iban a buscar, y al no encontrarlo, después muchos no volvían a los shows. Y “No Heavy Petting” era la gran esperanza de UFO en ese momento porque el anterior “Force It”, que yo también había ayudado a promover de gira, había entrado en el Top 50 de los EE.UU., y ellos pensaban que éste iba a ser Top 10; sin embargo apenas tocó el Top 50 y después bajó. ¡Y claro, porque no había discos en las disquerías!“No Heavy Petting” había sido suficientemente promocionado. ¿Entonces qué sucedió?

¿Y te echaron del grupo por eso?
Ese fue el motivo por el que, como bien dice Pete en el libro, la compañía necesitó de alguien que tuviera la culpa. Ellos no iban a admitir su propia culpa.

Pero así y todo algo habrá generado que te corras de ese lugar…
No, yo recuerdo que tenía muchas ideas y buenas esperanzas para el próximo disco. Pensaba que se podía construir mucho más. Porque además lo dicen las mismísimas liner notes (N. notas internas) en las reediciones de EMI, y es que yo empecé un tipo de composición que la banda adoptó, y después desarrolló más.

Por lo que tu ingreso y tu paso por el grupo tuvo un peso importante.
Aparentemente. Entonces no tuvo que ver con que yo quisiera alejarme de la banda, simplemente ellos necesitaban alguien a quien culpar para justificar lo que pasó. Pero no tengo ningún problema con lo que sucedió, porque yo también quería hacer algo un poco distinto.

 

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Danny en versión Blue Max. Nótese como el animal print no es un invento de este siglo.

DANNY DA EN LA TECLA
Y ahí fue cuando formaste The Blue Max, que casualmente también tiene un nombre extraído de una película.
The Blue Max fue mucho más pop rock, fue una versión mucho más pop de lo que había hecho, pero tampoco muy lejano de los de siempre. Pero no fue mi mejor momento. Teníamos muy buenos músicos. El guitarrista, Robin, fue luego quien descubrió a la cantante Sade, y el productor de sus primeros dos discos. Era un muy lindo grupo. El problema fue que justo nos tocó el momento del punk, y nosotros hacíamos power pop, y no encontrábamos lugar para ir a tocar en vivo. Ensayamos como durante un año, y conseguimos el contrato y grabamos el disco, pero para el momento que llegamos a grabarlo, ya no tenía el mismo impulso. Y después vino lo de Meat Loaf.

 

Eso fue en 1983, cuando escribiste la canción “Midnight At The Lost And Found”, que está en el álbum del mismo nombre.
Exacto. Pero antes de eso, inmediatamente después de The Blue Max, conocí a Joe Stefko, que era el baterista de Meat Loaf, y comenzamos a trabajar en un proyecto juntos, con el que grabamos cosas muy lindas, pero no llegamos a nada, comercialmente hablando. Pero de ahí vino la conexión con Meat Loaf. Inicialmente él iba a grabar un disco con todos temas míos, y yo estaba muy entusiasmado. Imaginate, ¡su disco anterior había vendido como 4 millones de copias!

¿”Bat Out of Hell”?
No. “Bat Out Of Hell” fue el primero, y también fue el cuarto disco más vendido de la historia de la música.

Bueno, pero trabajar con Meat Loaf te habrá reportado económicamente…

Me reportó, pero al final no fue lo mismo porque por desgracia el productor que le habían asignado, Tom Dowd

¡Tom Dowd, claro!
El mismo que había producido “Layla”, pero en ese momento ya era un viejo. Y aparte era un tipo muy particular. Por empezar andaba todo el tiempo con su cronómetro, para chequear al baterista. Y el baterista era Max Weinberg, el de la E Street Band, que además de ser un súper baterista es un muy buen tipo. Y entonces va Tom y le dice a Meat Loaf “Sí, muy lindos los temas de Danny, pero suenan demasiado como Meat Loaf. Yo quiero que vos suenes como Bob Seger”.Entonces lo único que quedó fue el tema que terminó siendo el titulo del disco, y por eso no lo pudo quitar… (Risas)

En 1985, cuando grabaste el primer disco de Tarzen en Sol Studios también trabajaste junto a Sade, que mencionamos hace un rato, pero también en el proyecto Mason + Fenn (Nick Mason de Pink Floyd y Rick Fenn de 10cc)
Lo de Mason + Fenn es curioso, porque cuando te pasaste toda tu vida en esto, un poco te acostumbrás. Me acuerdo de este amigo de Argentina que una vez me preguntó si yo sufría mucho lo del “stage fright” antes de tocar, y también te lo digo a vos, nunca lo sentí. Nunca me sentí nervioso antes de salir a escena, y él estaba desilusionado con esa respuesta (Risas) Conocí a todo el mundo y nunca fue “guau”, pero en el momento que escuché a David Gilmour cantar mis letras, ahí sí lo fue. ¡Porque era la voz de “Dark Side Of The Moon”!

Que aparte es una de las voces más características que existen.
¡De las más características! Viste esa forma de cantar que tiene…Y cuando oí eso me dije, “OK, this is it”. Rick y yo nos conocimos porque su hija y mi hijo iban a la misma escuela primaria, en Barnes. Primero tuvimos un proyecto en común que se llamaba The Pope. Escribimos muchos temas juntos. Él tenía un estudio en su altillo y era muy avanzado. Tenía esos sintetizadores polifónicos, de los primeros que hubo.

¿Cómo los que usaba Keith Emerson?
Sí, pero antes de eso. Era como el inicio del uso de los programadores, y él los programaba, pero muy primitivamente. Y dos de los temas que grabamos terminaron en el disco de Mason + Fenn. Y si bien el disco es instrumental, porque a Nick le encantaban los autos y el disco era para un programa de TV de ese estilo, yo canté uno llamado “Israel”, y Gilmour cantó otro, “Lie for A Lie”. Y justo en esos días estábamos grabando el disco de Tarzen acá en Inglaterra, pero a último momento me llama Rick y me dice “Danny, estoy desesperado, ¡Gilmour vino a cantar el tema, y odia la letra! ¡Tenés que escribirnos algo rápido!” Y yo justo me estaba yendo para el aeropuerto rumbo a Madrid, así que le pedí que me llame a Madrid esa noche, que le iba a tener algo preparado. ¡Y me puse a escribir la letra en el avión!

DANNY Y LA PANTALLA DEL GRUPO NUEVO
Después de todas esas experiencias y anécdotas vividas con bandas en Inglaterra, nada me seduce más que preguntarte qué es lo que hace que en 1983 vuelvas a Argentina para sumarte a Riff. ¿Cómo, por qué y en calidad de qué entraste en Riff?
¡De invitado!

 

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Riff, las vías y una formación que en su momento muschos supusieron permanente y duró menos que un viaje del tren bala.

A ver, esto es como el
misterio de la Atlántida, es lo que siempre se preguntó todo el mundo. ¡Y hay que resolverlo!

Esto es algo que traté de aclararlo varias veces. Mirándolo en perspectiva,Pappo y yo ya teníamos una historia en común. Y es algo rarísimo, porque yo todavía estaba en la escuela y me acuerdo de haber ido al Liceo Naval, donde había estado mi hermano, y Pappo estaba tocando con Conexión Nº 5, con un traje de terciopelo negro. Y a mí me gustaban. Yo tenía 14 años y fui a hablarle a Pappo, y recuerdo que me había contado que había estado en Londres. Entonces pasó el tiempo y cuando llega el momento de esa gira americana de Heavy Metal Kids, justo antes de que empiece, yo tenía un departamento aquí en Chelsea, Y suena el timbre de casa, atiendo, y me dicen “Soy Pappo”.

¿Año?
1975. O probablemente fines del ’74.

¿Y cómo es que tenía tu dirección?
Seguramente había alguien en común a quien él conocía y le había pasado mi dirección. Entonces llega Pappo y me dice“Mirá, estoy durmiendo afuera en la nieve, en un Volkswagen, no tengo donde parar” (Risas). Mi departamento era un estudio grande, tenía una sola habitación, pero a la entrada había un armario gigante que estaba debajo de una escalera, y Pappo me pregunta por él, y me dice “¿Y esto qué es?” – “Es un armario”, le digo. Y me dice “No hay problema, yo duermo ahí”.

¿Pero cómo, dormía de parado?
No, era un armario muy grande, así que le pusimos mantas y otras cosas, y él dormía ahí. Estaba comodísimo. ¡Solamente Pappo! (Risas) Se quedó un par de semanas, o algo así, y hasta le presenté a todos los chicos de Heavy Metal Kids… ¿Vos lo conociste a Pappo alguna vez?

Sí, lo entrevisté dos o tres veces, de esto hace ya muchos años.
Aaah, bueno. Pappo, al menos en esa época, era muy simpático, muy fácil de querer. Amoral, completamente amoral, pero muy fácil de querer. Entonces los chicos de HM Kids enseguida se enamoraron de él, lo consideraban un personaje muy gracioso. A nivel musical no hubo ninguna relación, pero él vino al estudio cuando estábamos grabando el segundo disco. Justo antes de irnos de gira vino mi hermano Michel a visitarme, que por entonces vivía en París. Michel, que se había ido a París a estudiar Economía, había tocado con un grupo muy pop allí con quienes hizo un disquito. Y la música pop francesa no existía en aquel momento, no era algo serio, era una cosa solamente local. Pero yo en ese momento consideraba a Michel un baterista serio. Habíamos tocado juntos cuando fuimos chicos y yo ya era profesional, estaba en un grupo “pro”, y con sueldo. Pero bueno, llega Michel y se hacen amigos con Pappo. No recuerdo si ya se conocían de antes. Y antes de irnos les prestamos el lugar y nuestros equipos para que ensayaran a Michel, Pappo y un amigo tecladista que teníamos, allí en The Tunnel. Y cuando llegó el día de irme para la gira cometí el grave error de decirles a Pappo y Michel “Quédense Uds. en el departamento” (Risas)

Bueno, al fin y al cabo era tu hermano…
Era mi hermano, pero cuando volví habían hecho un desastre, habían destruido todo, y ahí fue cuando llamé a Alexandra y le dije “tenés que venir a buscarme, esto es un desastre”. Me vino a buscar en su Renault 5 y nunca nos separamos desde entonces. Y ese es el inicio de la cuestión con Riff, que llegaría después.

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“Riff En Acción”: heavy metal, alambrados, rayas y ciencia ficción en la tapa de un álbum que marcó el pináculo de la fama del grupo allá en los ’80.

Tal vez esa sea la primera vez que Pappo y Michel hablaron de tener una banda juntos, quizás la idea inicial se dio aquí en Londres…
¡Sin dudas! En esa época, los grupos como nosotros que teníamos contratos discográficos y management, teníamos todos los instrumentos que queríamos. En Argentina si tenías un Marshall eras considerado un dios, pero aquí, si uno necesitaba… no sé, un Hammond, todo lo que tenías que hacer era decírselo a uno de tus roadies y la semana que viene compraban un Hammond nuevo y te lo traían. Lo más gracioso en ese momento era que no nos dábamos cuenta de que nosotros mismos lo estábamos pagando.

OK, pero todo esto sucedió en el ’75. ¿Qué pasó ocho años después?
Bueno, yo había hecho lo de Meat Loaf, pero mi proyecto solista no iba para adelante. Y tenía que seguir tocando. En ese momento me llama Michel y me dice “tenés que venirte a Argentina, porque vamos a hacer un disco en vivo con Riff en Obras, y no te imaginás lo grandes que somos aquí, hacemos estadios y es divertidísimo”. Y Pappo también quería que fuera. Los dos querían que vaya para ayudarlos a grabar el disco en vivo. Producir, mezclar y todo eso.

¿No para tocar en vivo?
Sí, querían que salga en un par de temas, como invitado.

Lo mismo que te había pasado en UFO.
Sí, pero esta vez no evolucionó. Nunca fui miembro de Riff. Yo no tenía interés, y no creo que tampoco lo tuviera el grupo. No era una cuestión así, fue algo mucho más casual.

Fuiste un miembro exclusivamente temporal.
¡Temporal! Exacto. Y a mí me había encantado la idea, porque ya estaba un poco con las bolas llenas de todo. Yo tenía un hijo de 3 o 4 años, creciendo, y estaba yendo y viniendo de New York todo el tiempo, y a veces me quedaba 2 o 3 meses haciendo cosas, me estaba perdiendo ver crecer a mi niño y tampoco estaba obteniendo resultados. Entonces vino Michel con esta idea y se me prendió la lamparita. Era una buena oportunidad de mostrar a mi chica y a mi hijo el lugar en el que había nacido y cómo era la cultura argentina.

¿Ninguno de ellos había estado en Argentina antes?
Nunca. Mi hijo había nacido aquí, y yo no podía enseñarle español. Entonces dijimos “OK, vamos a Buenos Aires por 9 meses”, o algo así. Y salió bien en muchísimos sentidos, porque a mi hijo Jesse lo pusimos en un colegio de ahí y en menos de un mes hablaba perfecto español. Y a Alexandra le encantó Argentina.

13118911_10209642464362949_3662965906584822782_nMÁS PAPPISTAS QUE EL PAPPO
¿Qué recordás de los shows con Riff? Se dieron justamente durante el período post-electoral del ‘83, las elecciones habían tenido lugar poco antes. Y sobre todo aquel show en Ferro, donde el público rompió el alambrado para entrar en la cancha…
¡El problema es que esto es parte del libro que escribí  (N.: “The Back Of The Tortoise”, cuya tapa pueden ver aquí reproducida) y que va a salir en 2017! (Risas) Fue una cosa terrible… ¡pero es todo bueno!

Fue como el Altamont de Riff.
¡Altamont! Fue realmente una cosa surrealista, como un film de Fellini.

Bueno, eso es muy argentino…
Sí, pero que al final fue todo bueno. Claro, ahora es todo bueno. En ese momento fue algo muy pesado. El Ruso Verea, que ahora es muy conocido, en aquel momento estaba trabajando de plomo con nosotros y se puso adelante mío en el escenario para protegerme. ¿Sabés que afilaban palos de madera, los prendían fuego y los tiraban al escenario? Fue una cosa de locos. Estoy seguro que el Ruso me salvó la vida, o al menos evitó que me lastimaran. ¡Se puso delante de mí tipo “secret service” del presidente!

OK, pero supongo que el grupo no habrá estado nada tranquilo con la situación reinante. ¡Y aparte vos eras “el tecladista” en un grupo como Riff! ¡Sacrilegio!

¡Y rubio! (Risas) Pero esto ya había ocurrido en Obras. Dentro del público de Riff había una sección a la que llamábamos “los pappistas”. Y yo siempre tuve una teoría, y vas a tener que explicar esto con mucho tacto. Yo siempre pensé que Pappo estaba completamente de acuerdo en que los “pappistas” tenían una relación prácticamente homosexual con Pappo, de un amor muy profundo. Y cuando veían a alguien que se ponía al lado de él, sobre todo un rubio cantando, y que encima venía de afuera… ¡las cosas que me gritaban! La mayor parte del público era fantástico, pero esos pappistas eran todos locos. Me gritaban “¡Putooooo!” (Risas) ¡Una cosa increíble!

programa007Eran todos fundamentalistas de Pappo.
Fundamentalistas totales, talibanes de Pappo. Decí que cuando después salimos de gira por el interior fue genial. ¡Porque era como si fuésemos los Beatles! Y en el interior no estaban esos “pappistas”. ¡Pero eran como locos! Pappo estaba convencido que eran todos homosexuales, él mismo lo decía. Y el problema que hubo en ese show en Ferro, es que nosotros le decíamos a Pappo, “¡tenés que decirles que la corten, porque a vos te van a dar bola!”. Y él no se animaba. No es que tuviera miedo físico, porque miedo físico no le tenía a nada, pero era como que no quería desilusionarlos. Recuerdo una vez que les dijo (N. imita la voz cavernosa del Carpo) “Cortenlá, si no agarro la manguera de mierda y…” (Risas) Y le obedecían. Pero en ese momento vio que la cosa venía muy violenta, y no se puso muy duro.

Y estuviste en el disco en vivo en Obras.
¡Claro que estuve! Suena horrible (Risas) La introducción esa fue idea mía, viste, la de Carmina Burana. Y cuando se escucha la ovación del público, parecía una lucha de gladiadores.

Pero en definitiva tu paso por Riff fue muy divertido, terminaste pasándola bien.
¡Muy bien! ¡Mejor que bien!

Y además con Pappo siempre tuviste buena relación.
Siempre. Después tuvimos menos relación, pero nunca tuvimos mala relación, y él quería mucho a mi hijo Jesse, porque él era fantástico con los chicos. ¡Era muy simpático!

Por lo cual no podemos decir que te alejaste de Riff…
Nunca fue el plan. La idea era la de quedarnos seis meses, o un año máximo, como si fuera una larga vacación, para que mi familia conociera Argentina, o al menos Buenos Aires. Y divertirme con los chicos, porque éramos amigos.

ME TARZEN, YOU DANNY
Luego retornaste a Europa.
Sí. La idea era volver a Londres, pero regresamos aquí y justo en ese momento me contactó esta gente de España, elMariscal Romero (N. histórico periodista, locutor y productor español) quien ya había contactado a Mundy Epifanio (N. histórico manager de Riff). El plan que tenía este tipo era en base al grupo Banzai, que ya habían firmado con WEA, y tuvo la idea de meter en la banda a este chico que había estado en UFO. Pensaba que le iba a dar más caché internacional, los quería lanzar internacionalmente. De hecho había logrado que Barón Rojo toque aquí en el Marquee. Entonces fui con mi esposa a Madrid, y ahí conocí a Salvador, el guitarrista de Banzai, e inmediatamente fue como si nos hubiéramos conocido desde hacía 10 años. Él había vivido en Londres, conocíamos gente en común, etc. Entonces me vendieron la historia: “este grupo, mínimo 200 conciertos en el verano”, que eventualmente fueron… doce (Risas)

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Danny en Tarzen, un prometedor proyecto que se vio atrapado en una jungla de inconvenientes.

Poco después se les unió Michel.
No, Michel primero vino de visita, porque habíamos hecho su disco solista “A Toda Mákina”, y llegaron él y Mundy a tratar de lanzar el disco en España, y ahí les presento a Salvador. Y como todos los equipos de la banda estaban en mi casa, nos pusimos a tocar, y sonaba fantástico de entrada. Y entonces vino Iron Maiden a tocar a Madrid, y Nicko, el baterista, que es uno de mis amigos más viejos…Poco después se les unió Michel

¿Nicko McBrain es amigo tuyo?
De hace muchísimo tiempo, incluso de antes que tocara junto a Pat Travers, cuando estaba en los Street Walkers. Incluso una vez habíamos tratado de formar un grupo juntos. Él, Brian Robertson (N.: guitarrista de Thin Lizzy y Wild Horses, de fugaz estadía en Motörhead donde grabó el controvertido álbum “Another Perfect Day”) y yo.

Tarzen inlusó llegar a hacer una gira con Twisted Sister en EE.UU., en la que les fue muy bien. ¿Por qué se separaron?
No nos separamos. Tuvimos tanta buena suerte, como me había pasado durante la mayor parte de mi carrera, que en algún momento tenía que llegar la mala suerte… Porque nada puede ser para siempre, si no no sería buena suerte. ¿No? Siempre tuvimos mucha suerte con Tarzen, todo nos estaba saliendo bien. Teníamos a Ralph Hood como bajista, lo habíamos hecho venir de Londres a Madrid, ensayábamos y nos llevábamos fantástico, todo bien, y grabamos un demo con cuatro temas.Volé con el demo a Londres y desde el aeropuerto llamé a Phil Carson, el jefe de la Atlantic a quien conocía desde los tiempos de HM Kids, que entre otras cosas era el que había contratado a AC/DC. Entonces lo llamo desde el aeropuerto y le digo “Mirá Phil, tengo algo que me gustaría que escuchases”. Y Carson me contesta, “Bueno, venite a la oficina ahora”. Entonces me fui en taxi directo del aeropuerto a la oficina de Atlantic, le puse la cinta y al primer tema me dice “Pero el cantante suena como Bon Scott. ¿Quién es el cantante?”. Y le digo, “¡Yo soy el cantante!”. Claro, él me conocía como tecladista. Escuchó dos canciones, ni siquiera llegó a la tercera, y me dijo “Quiero a este grupo. Tengo un nuevo sello que está ligado a Atlantic, pero es mi compañía, y quiero que el grupo forme parte de él”. Y eso es algo que no ocurría nunca, vos podías llegar a pasar meses tratando de conseguir un contrato de grabación. Aparte, generalmente tenías que tener un manager o alguien que te lo buscara. Entonces regresé a Madrid, ensayamos los temas, grabamos en el estudio de Jimmy Page con Stuart Epps como productor. Todo bien, sonaba bárbaro. Y ahí llegó el primer problema. El lanzamiento del disco se atrasaba y se atrasaba, aún cuando a la gente de Atlantic en New York le gustaba mucho, pero se demoró tanto que llegó el asunto de las mujeres de los senadores, no sé si te acordás de ese gran escándalo…

¿Lo del PMRC con Tipper Gore?
¡Claro! Encima ella había estado en un grupo de rock cuando era joven, se ve que quedó frustrada y se vengó. Y empezó todo eso. Si el disco hubiera salido a tiempo cuando terminamos de grabarlo, hubiera sido otra situación. Volvemos al tema de los factores. Y sin embargo, como se atrasó tanto, cuando llegó el momento de salir a presentarlo de gira por EE.UU., el cantante de Twisted Sister, Dee Snider, ya estaba dando testimonio ante el grupo de las mujeres de los senadores.

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Tiempos de Tarzen: Danny Peyronel, Dee Snider de Twisted Sister y el periodista español Martín J. Louis. El molesto PMRC ya proyectaba su sombra…

Me acuerdo perfectamente.
O sea, ¡todo mal

Todo muy Spinal Tap.
Muy Spinal Tap, porque el tipo que les decía a los chicos “we’re not gonna take it” estaba de traje diciéndoles a los senadores y a sus mujeres que él era un padre de familia y una persona seria, y los chicos estaban en sus casas preguntándose “¿Cuál de las dos cosas es cierta?” (Risas)

Bueno, pero el disco debut finalmente fue editado.
El disco (N.: llamado “Tarzen”, 1985) salió, pero la gira con Twisted Sister, en la que teníamos tantas esperanzas, si bien la gente nos recibió muy bien los shows iban cancelándose semanalmente por ese problema. Entonces era como Spinal Tap. ¡Mientras estábamos de gira, se iban cancelando shows! La gira iba a ser hasta California y terminó en Texas. Hicimos todo el Midwest, que en cuanto a rock siempre fue la parte más importante, y el resto se canceló.

Pero sí después pudieron grabar un segundo disco…
Pero ese segundo disco (N.: “Madrid”, editado en Argentina como “Es Una Selva Ahí Afuera”, 1989 ) se grabó en Argentina. Porque cuando volvimos a España la compañía había fracasado, había salido todo mal. Y de vuelta al tema de los factores. Porque Phil Carson, que era el “golden boy” de Atlantic en Inglaterra, que todo lo que había tocado se había convertido en oro para la compañía, para cuando empezó con su propio sello -aunque quedó dentro del mundo de Atlantic como distribuidor y eso- ya no era más “uno de ellos”. Entonces si Atlantic editaba, supongamos, 20 o 30 discos en un mes, los dos o tres discos de Phil eran los últimos de la cola para promocionar.

¿Eso fue lo que terminó haciéndolos separarse?
Lo que nunca me gustó mucho, y podés decirlo tranquilamente porque esto no voy a mencionarlo en mi libro, fue la actitud. No tanto del público de España, porque el público español era fantástico, pero sí de los medios periodísticos y el ambiente de la música en España. Si hubiera sido Alemania, o Suecia, o cualquier otro país que tuviera un grupo exclusivamente de ahí como era Tarzen -porque si bien había integrantes de otros países era una banda basada en España- se hubieran enorgullecido de ser el primer grupo que salió de gira por los EE.UU., con un disco que se editó en 28 territorios. Como por ejemplo los alemanes con Scorpions. Pero en España se dio una envidia y una crítica repugnante. Otro ejemplo, y hasta salgo avergonzado de esto, es que en esa época había habido un director de cine español que había ganado el Oscar a la mejor película extranjera (N.: Danny se refiere a José Luis Garci y su filme “Volver A Empezar”, que ganó el premio en 1982). ¡El Oscar! ¿Sabés lo único que mencionaba la gente sobre él? Decían que era una vergüenza que no haya sabido hablar inglés cuando subió a recibir el premio. Pero era una película extranjera. ¡No tenía que hablar inglés! Lo criticaban todo el tiempo, y por dos o tres años no lo dejaron trabajar en España. Una actitud muy mezquina.

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El productor Sturat Epps y 3/4 de los Tarzen en The Mill Studio, en Maidenhead, cerca de Londres.

¿Y fue por ese tipo de actitudes que finalizó Tarzen?
No, el motivo fue que Michel se cansó de vivir en Europa. Fue como volver a la infancia. A Michel le gusta Argentina y se ve que extrañaba estar cómodo, y en Argentina era famoso. Me imagino que le gustaba ser famoso, y no lo critico por nada. Si eso es lo que te hace sentir bien, fantástico. A mí nunca me importó nada de eso. Lo normal hubiera sido que cuando se terminó la compañía yo hubiera salido a buscar otro contrato, de hecho ya tenía algo casi confirmado con Pasha, la de Quiet Riot, a quienes le encantaba nuestra música. Habíamos grabado en Inglaterra un nuevo demo que terminó siendo parte del segundo disco. Lo normal hubiera sido salir a hacer shows como sea, insistir e insistir, y tarde o temprano la cosa habría funcionado. Entonces cuando Michel decidió irse a Argentina, yo también me fui para allí con mi familia, para probar una segunda etapa latinoamericana de Tarzen y hacer el segundo disco ahí. Como Sudamérica estaba empezando a funcionar, con Soda Stereo y todo eso, nos hicimos un poco el coco. Y ya que estamos, te cuento que Michel y yo fuimos de los primeros en descubrir a Soda Stereo. El manager Rodríguez Ares nos pidió ir a chequear a estos chicos que le parecía que eran buenos, y fuimos a verlos y nos quedamos encantados con su look.

Y volviendo a Tarzen…
Bueno, pensamos que podíamos volver a crecer estando en Argentina para después volver a EE. UU. Grabamos el disco, y después tocamos en Argentina y en Chile, pero nunca llegó a editarse en USA. Hicimos un show con Bon Jovi en Vélez., y después de ese show ya no era más lo mismo, yo no me sentía igual. Entonces seguí el consejo de un amigo manager de New York, que en ese momento se había convertido en manager de Desmond Child, quien venía de vender 30 millones de discos con Bon Jovi. Y también había escrito para Kiss. Entonces mi amigo me dice “tenés que mudarte a Los Angeles, porque Desmond está ahí, y vos sos mi otro compositor favorito fuera de Desmond”. Y así fue que nos mudamos a L.A., donde estuve un año e hice solo una canción con Desmond. Lo de escribir a pedido, así, como si fuera vender salchichas, no es lo mío. Tuve suerte con lo que escribí, pero es algo que hice espontáneamente.

DANNY EN LA CASA DE X
Después reformaste HM Kids, e incluso volvieron a sacar un disco, “Hit The Right Button”
Eso fue poco tiempo después de mi álbum solista “Make The Monkey Dance”, que hice con un excelente grupo de músicos italianos, súper musicales, que salió por una compañía alemana, y ahora también está editado por una compañía inglesa, Angel Air. Y de ahí vino la idea de lo de HM Kids, porque el productor Marco Barusso era una de esas enciclopedias caminantes…

r-4852177-1377504262-4961-jpegEn 2011 hiciste lo de X-UFO, con ex integrantes de UFO y del Michael Schenker Group, con el que hicieron un disco en vivo, “Vol. 1: The Live Files!”…
¡Un gran disco en vivo!

Pero después la banda pasó a ser House Of X, con la que graban un CD con material inédito y, ya que estamos, donde también estaba incluida “Martian Landscape”, que ya había aparecido en “No Heavy Petting”
¿Vos sabés que esa canción terminó convirtiéndose en uno de los más grandes éxitos de UFO? Es muy gracioso, porque en uno de los tantos comentarios de usuarios que uno puede leer en YouTube, alguien se refirió a ella diciendo “esta es la mejor canción que alguna vez se escribió. Y punto”. Creo que estuvo un poco exagerado. (Risas) Nos convertimos en House of X porque lo de X-UFO había comenzado un poco como una joda. Lo único que queríamos era subirse de vuelta a los escenarios y divertirnos, pero la reacción fue tan buena, e hicimos tantos shows y festivales (de hecho el disco en vivo se grabó en un festival en Alemania), y nos fue tan bien, que de repente nos pusimos a escribir nuevas canciones. Y entonces ya no tenía ningún sentido seguir llamándose X-UFO, y entonces el grupo se convirtió en House Of X.

Una banda completamente nueva.
Completamente nueva. Y que sigue. Este año no hicimos muchos shows, pero el año que viene tenemos varios, además de festivales.

Contame sobre lo que estás haciendo actualmente con Fullhouse.
Es un proyecto tributo al gran Frankie Miller. O mejor dicho, no diría que estamos haciendo un tributo sino más bien continuando su herencia, saliendo a interpretarla y si es posible superarla en algunos sentidos -no de la performance vocal, por cierto- como si fuera la Glenn Miller Orchestra, que por mucho tiempo continuaba interpretando el material de Glenn luego de su muerte. Frankie y yo tenemos historia de cuando yo estaba en UFO, porque él estaba en Chrysalis y como sabés, Frankie es una leyenda, sobre todo entre los cantantes. Es “el cantante de los cantantes” De ese mundo de Paul Rodgers y de Rod Stewart mismo. De hecho en el especial sobre Miller, Rod dice “Frankie es el segundo cantante blanco más grande en Gran Bretaña…Bueno, no: OK, es el primero” (Risas) Y Frankie tuvo este terrible accidente hace 20 años. Entonces me llamaron para que fuera parte de Fullhouse, con quienes vamos a hacer un show de material de Frankie que acaba de ser editado ahora con material viejo que permanecía inédito, y 2 o 3 temas que sí se habían lanzado, que también salió en CD y DVD. Y el show seguramente lo haremos el año próximo. Frankie sabe que lo estamos haciendo, y tenemos su bendición. Y está muy contento con esto.

Para terminar, en general, ¿cómo ves la escena actual y cómo te llevás con las nuevas tecnologías, siendo un músico que está en esto desde hace tantos años?
No estoy muy seguro sobre cuál es la escena actual de la música, porque cuando salgo a cantar o a tocar, generalmente es en festivales o en shows donde hay variedad. Hay grupos nuevos pero también grupos viejos. Entonces no sé lo que está ocurriendo, si es que algo está ocurriendo. Lo único que sé es que está todo completamente cambiado, y que me da tristeza por los chicos de ahora, porque hay mucho talento pero no tienen muchas oportunidades. Tengo muchos amigos músicos jóvenes, pero no sé qué decirles. Porque es otro planeta: cuando en esa época salíamos de gira, en los años 70 y 80, lo hacíamos sabiendo que íbamos a perder dinero, aunque lo que estábamos haciendo era promocionar el disco. Y ahora es completamente al revés. ¿Cómo piensan que va a haber música nueva, si un chico que recién empieza no tiene ningún incentivo?

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El autor de la entrevista junto a Danny Peyronel.

OK, creo que no nos quedó nada afuera…
¡Buenísimo! Sólo lamento que no hayas podido ver los ensayos del proyecto de Frankie Miller. Seguramente vamos a hacer muchos shows, porque es una banda muy fuerte. Sólo volví a tocar teclados porque se trata de Frankie Miller. Había tres opciones: o los Stones, o Dave Edmunds, o Frankie Miller. Solamente iba a volver a tocar teclados si me llamaba uno de
esos tres (Risas). Uno de tres no estaba mal…

 

ENTREVISTA: A 40 AÑOS DE AEROBLUS, ROLANDO CASTELLO JR. CONTINÚA BUSCANDO -Y TRAYENDO- LUZ

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Publicado en Revista Madhouse el 24 de enero de 2017

La historia de Pappo’s Blues pasaba una suerte de impasse artístico allá por mediados de 1976. Apenas unos meses antes la marcha de los tiempos había indicado que en Argentina se venían años muy oscuros y el ex Manal Alejandro Medina, que por esos días deambulaba por Brasil, recibía allí la visita de su colega Norberto Napolitano. Para entonces Medina ya había trabado relación con el baterista paulistano Rolando Castello Jr., quien poco antes había regresado de una de sus tantas estadías en el exterior y ahora, sin proyecto en vista, decidió aceptar la propuesta de los dos visitantes argentinos para formar una banda. Así fue el nacimiento de Aeroblus, banda con la que el trío llegó a editar sólo un álbum que por estos días se ha vuelto objeto de culto para la comunidad stoner local y que fue hace en su momento celebrado con una serie de conciertos en Buenos Aires que no fueron mayormente favorecidos por la crítica de la época…
A 40 años de esa coyuntura, Castello Jr. se encuentra de vuelta en Bs. As. (ciudad con la que logró familiarizarse tanto que hasta le enseñó a hablar un español casi perfecto, con todos los giros idiomáticos posibles del porteño básico imaginables) para celebrar sus 50 años en la música con un concierto en La Trastienda el próximo sábado 28 de enero que lo paseará por toda su carrera, esta vez además secundado por una larga lista de invitados que incluye a Medina, el ex Natas y actual miembro de Ararat Sergio Ch, su colega Tito Fargo, Gonzalo Villagra, Alejandro Taranto, JB y Pato Larralde de Saurón y demás amigos… Y tras la charla que tuvimos en exclusiva para MADHOUSE, todo indica que será rock.

¿Cuánto hacía que no venías a Bs. As?
Desde 2010, generalmente vengo dos veces por año. La última vez que estuve aquí fue en septiembre del año pasado. 

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Alejandro Medina, Rolando Castello Jr. y Pappo en 1977: Aeroblus buscaba su camino

Pero esta vez no es cualquier visita, ya que vas a celebrar tu medio siglo junto a la música, y creo que que va a estar lleno.
No sé… ¡Dios te oiga! (Risas)

LO EFÍMERO Y LO PERMANENTE
Algunos se refieren a Aeroblus como un proyecto efímero paralelo a Pappo’s Blues que se dio en un momento en que el destino del grupo era un poco confuso. ¿También lo considerás así?
No sé si paralelo. Sé que en verdad -y lo estoy diciendo por mí, no sé lo que pasó por la cabeza de Pappo- yo tenía la intención de hacer algo realmente distinto con él y con Medina, probar suerte. El problema es que en aquel momento la situación no era propicia aquí en Argentina. Porque empezamos con eso de Aeroblus prácticamente el mismo año del golpe militar; hicimos muy buena música, pero como después había que esperar mucho tiempo hasta que salga el disco, regresé a Brasil y no volví. Y entonces Pappo volvió a tocar con Pappo’s Blues, con Medina y Darío, que era plomo mío. Entonces quedó esa cosa de la “efimeridad”. Pero creo que la intención era hacer algo diferente a lo que él hacía en Pappo’s Blues, aunque infelizmente la suerte no nos sonrió en aquel momento. Incluso la música que hacíamos no era lo que sonaba. Por aquellos días se hacía mucha música progresiva en bandas como Crucis o La Máquina de Hacer Pájaros, y nosotros íbamos a contramano de eso. Incluso nos cargaban bastante con acusaciones tipo “cuadrados de mierda”, y esas cosas.

De hecho llegaron a tener críticas muy malas.
Muy negativas, exactamente. Y eso entonces hizo que… no digo que perdiéramos las ganas, pero fue todo una conjunción de factores negativos. La crítica, el momento político, el económico… Y sin dudas con el paso del tiempo terminó siendo algo efímero, ¿no?

En una época en la que estaba tan de moda el rock progresivo, ¿de dónde vinieron las fuentes de cada uno de ustedes para hacer un disco como el de Aeroblus? Incluso alguien lo había definido como un álbum “de heavy metal”…
No tiene nada que ver con el heavy metal. Yo lo veo más como un disco de hard rock, pesado, que incluso tiene baladas como “La Adivina”. Pero por otro lado tenés a “Sofisticuatro”, que es un tema medio jazz rock. La verdad, cuando empezamos a tocar, casi no escuchábamos música de otros. Pero en algún momento, sobre todo en la época que yo vivía en lo de Pappo donde me quedé casi un año, un día me fui a la discográfica, después que firmamos el contrato, y me traje muchos discos. Estábamos escuchando mucho a Jeff Beck o a Return to Forever, mucha fusión, pero también escuchábamos “Teaser” de Tommy Bolin o “Technical Ecstasy” de Black Sabbath. Pero aunque parezca mentira el disco que más poníamos en la casa de Pappo era el doble de Peter Frampton, “Frampton Comes Alive”, que creo que era de su hermana.

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Con este disco se castigaba Pappo en los 70. ¡Qué talco!

Que sigue siendo el disco en vivo más vendido de la historia.
Así es. Y es un muy buen disco. Muy buenas violas, bajo y batería. Pero en verdad no hubo algo que te pueda decir que nos haya influenciado para hacer el disco de Aeroblus. Teníamos un Winco en la sala de ensayo y siempre nos quedábamos escuchando música. Pero ya teníamos un repertorio armado.

¿Cómo llegaron a la decisión de dónde grabar el disco?
La cosa vino así. Pappo y Medina se volvieron a Buenos Aires, no recuerdo la fecha, habrá sido más o menos en agosto o septiembre del ’76… Y después hicimos el recital presentación el 6 de enero de 1977 en el Teatro Premier.

Es decir que se acaban de cumplir 40 años, y apenas unos días.
Es verdad. El problema es que no estuvo bien organizado, y nos quedamos un poco disconformes con los managers, y nos separamos. Y más o menos al mes nos enganchamos con otro manager llamado Luis Ciliberti, que en verdad manejaba cantantes. No manejaba rock. Y él fue quien nos logró el contrato con la grabadora. Fuimos a su oficina y nos dijo “les conseguí una audición con la Phillips”. Y yo le dije, “Pero si estoy con Medina y Pappo, ¡qué audición ni audición! O nos contratan o no nos contratan!”. Y él llamó a la discográfica y les dijo lo mismo, que no hacíamos audición, o firmábamos o no firmábamos. Entonces fuimos y firmamos. Y grabamos el disco muy rápidamente, en 2 o 3 días.

1Y el disco terminó editándose en mayo… Entonces el show fue cinco meses antes del lanzamiento del disco, lo que es bastante poco frecuente. Se dio al revés.
No recordaba eso, justo ayer me lo mencionaron también. Me quedé con la duda. No sabría decirte. Pero se ve que así fueron las cosas.

Alejandro Medina ya estaba en Brasil antes que Pappo llegara. ¿Cómo se habían contactado originalmente?
Bueno, conocí a Medina en Rio De Janeiro en 1974. Yo era fan de él, y me lo presentó una chica. Ella me había dicho que Medina solía ir a ese bar, entonces le pedí que si llegaba a aparecer esa noche, me lo presentara. Y el Negro finalmente fue, e hicimos amistad. Y él después se fue a Sao Paulo, y nos vimos allí también. Y dos años después de eso él vino a mi casa y me dijo que estaba viviendo con Norberto en una ciudad a 70 km. de la capital paulista.

¿Qué ciudad era?
No recuerdo exactamente, tendría que fijarme en mi archivo, pero creo que era en un lugar llamado São Miguel Paulista, cerca de Jundiaí.

¿Y qué hacían en el interior del estado, tan lejos de la ciudad?
Es que ahí los hospedó un amigo de Medina en una finca. Y al día siguiente me fui para allí y empezamos a ensayar, pero no ensayamos mucho tiempo.

¿Es verdad que ensayaban en un convento?
Medina dice que era una iglesia, pero no sé lo que era aquello, era una construcción bastante vieja. Era una finca inmensa, con una casa muy moderna.

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Histórica foto con no menos históricos afiches del histórico show de Aeroblus en el teatro Premier

¿Cómo hicieron para conseguir los instrumentos, digo, estando tan lejos de la ciudad?
Es verdad, es raro eso… El equipo de la guitarra era un twin reverb de Botafogo que Pappo había traído desde Buenos Aires. Y Medina ensayaba con un Marshall dorado, algo que nunca había visto. Debe haber sido de algún “riquito” de ahí que se lo había prestado. Y yo había llevado mi batería, y ensayábamos con eso. No teníamos equipo de voz. En general lo hacíamos de día.

Hablemos un poco del show debut en el Premier de aquel 6 de enero de 1977, que por entonces recibió bastantes malas críticas de muchos medios, sobre todo señalando que no habían ensayado suficientemente.
No, eso es una boludez. Estábamos súper bien ensayados, tanto es así que el disco fue grabado enseguida. Lo que pasó es que no les gustaba lo que hacíamos. La gente estaba con la onda de Emerson Lake and Palmer, La Máquina De Hacer Pájaros, etc. Pero si leés una crítica del diario Clarín sobre el show, esa fue muy buena. Muy sincera y correcta, muchos elogios. Pero en verdad quienes nos cagaron fueron la revista Pelo y el Expreso Imaginario. Creo que la gente del Expreso después se arrepintió y nos hizo una nota de 3 o 4 páginas. Pipo (Lernoud) y Jorge Pistocchi eran muy buenos tipos. Deben haber mandado a algún boludo a hacer la crítica, y no le gustó. Pero la de Clarín estaba muy bien escrita y hablaba muy bien del concierto. Todavía tengo la nota guardada.

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Aeroblus la rockea a fondo en el Premier: las críticas fueron dispares

¿Entonces cuál creés que fue el problema en sí del show?
Creo que no tuvo mucha promoción, pusieron afiches recién 3 o 4 días antes. Y yo 40 años después hago la misma cagada. (Risas) ¡Hay que repetir los errores, señor!

Ok, pero al menos ahora no es época de dictadura.
Por suerte, no. Aunque ahora es la dictadura de la plata, antes era la de las botas y los fusiles. Pero hubo muchos problemas con la organización de aquel show. No sólo habían dividido las secciones para el público, sino que además eran dos presentaciones por día, y viniendo poca gente, de esa forma iban a venir incluso menos. Así iban a dividir al público. Ya para las otras fechas fue un solo show por día, y ahí se llenó. Fue un total de tres días, creo. Recuerdo que para el primero de los shows íbamos a tener una banda soporte que se llamaba Hidromiel, que creo que ni fueron, entonces metieron a Ricardo Soulé para hacer de telonero para el segundo y tercer día.

CERCA DE BRASIL, LEJOS DEL TERROR
¿Después de eso te volviste a Brasil? Tenía entendido que también estabas molesto con la situación política del momento en el país.
Iba de vez en cuando por unos pocos días a ver a mi familia, habré ido unas dos veces. Pero en una de esas veces que volví, justo Norberto se había casado y se había ido de luna de miel, y lógicamente a su regreso iba a ocupar con su señora la habitación que yo compartía con él, porque yo todavía vivía en su casa. Entonces entre que Pappo se había ido, yo que estaba solo, el disco que no salía y demás, decidí volverme a Brasil y esta vez me llevé la batería. Cuando llegué llamé a un amigo y le pregunté si tenía ganas de tocar, y ese amigo me llama a los dos días y me cuenta que Arnaldo Baptista (N. de la R.: el legendario ex integrante de Os Mutantes) está formando un grupo nuevo y quiere saber si me gustaría formar parte. Y yo le dije que sí, obviamente: ¡era como si me invitara a tocar Charly García! Y me quedé en Sao Paulo, y no volví más… Pero tenés razón, también pesó mucho en mi decisión la situación política de aquí, que era algo terrible.

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Rolando Castello hoy: tal vez no tan Jr., pero rockéandola mejor que muchos pibes

Bueno, pero tampoco la de Brasil era muy buena…
No era buena, pero no era igual a la de acá. En Brasil no te paraba la cana por la calle. Aquí, el solo hecho de tener pelo largo era un problema. Por eso todos los chicos del rock usaban el cabello corto. La única vez que vi chicos de pelo largo fue una vez que había ido a tocar no sé si a Morón, o a Merlo. Aquí en el centro de Bs. As. no se veían. Yo mismo tenía que esconderme el pelo, porque te paraban todo el tiempo. En el concierto del Premier había un camión celular estacionado en la puerta del teatro, y se llevaron 30 0 40 chicos. Era un desastre.

El golpe militar había sido en marzo del ’76, no había pasado siquiera un año y ustedes estaban haciendo el concierto presentación del disco, cuando la dictadura estaba ya muy establecida… ¡Pavada de momento!
¿Viste? Elegimos el peor momento para formar una banda. ¡La máquina de matar gente ya estaba trabajando! Yo leía las noticias sobre lo que pasaba en Argentina en los diarios de Brasil: “pusieron una bomba en el auto del embajador de no sé qué”, “mataron a fulano o a mengano”, porque aquí no salían, y Pappo y Medina que me insistían para que venga. Y yo les decía que no podía porque tenía que ir al dentista. Ese tipo de cosas. Les mentía. Porque yo tenía miedo de venir a Argentina. Hasta que un día les dije la verdad. “Mirá Medina, es que las noticias no son muy buenas…” Pero él insistió. Así que confié en él y me vine. Pero aquí la cosa no estaba nada bien. Tampoco es que en Brasil éramos los paladines de la libertad…

Me imagino…
Aparte hubo una noticia muy fea. El 24 de marzo del ’76, el día del golpe, estaba tocando Vinicius De Moraes en Buenos Aires y su tecladista, Tenorio Jr., había salido del hotel para comprar puchos, y nunca más lo vieron. Y esa noticia fue muy difundida en Brasil. ¡Había desaparecido unos de los músicos de Vinicius! Lo debe haber agarrado algún patrullero. Tenía pelo largo y barba. Imaginate, barba y pelo largo: comunista. Y hablando portugués, habrán pensado que hablaba en lengua soviética. Y el tipo desapareció. Y que yo sepa hasta el día de hoy no se sabe si apareció su cuerpo. Entonces todo eso repercutió muy mal en Brasil.

Un desaparecido extranjero en Argentina.
Uno entre varios. Pero es fue un caso muy conocido porque se trataba de un músico de Vinicius De Moraes, que no era ningún pelotudo. Vinicius era conocido mundialmente. Y además hay un dato extra, y es que Tenorio era hijo de un comisario en Brasil. Creo que hubo mucha intervención diplomática. La verdad que tuvo mucha mala suerte, porque fue justo el día del golpe.

Fue cuando volviste a Brasil y te integraste a Patrulha do Espaço. 1
Sí, era Arnaldo y Patrulha Do Espaço. Y entonces grabamos y salimos a tocar. Los primeros recitales que hicimos fueron en septiembre del ’77, adiviná con quién…

¿Con quién?
Con León Gieco, Crucis, Nito Mestre y Los Desconocidos De Siempre, nosotros, y dos bandas de Brasil. Hicimos dos shows en Sao Paulo, uno en Belo Horizonte, y uno en Campinas.

¿Estuviste viviendo en México después de tocar en Patrulha do Espaço?
No, México fue antes de todo eso. Fue en el ’69. Yo tenía dieciséis años y vivía con mis viejos, y tuvimos que irnos para allí por cuestiones laborales de mi papá. Me fui para allá en diciembre de ese año, y tuve mucha surte porque conocí a un tipo que me puso a tocar con una banda de allá, y pude participar de todo ese movimiento del rock mexicano, que también era perseguido por la policía. En México había mucha libertad para los de afuera, recibían a todos los exiliados políticos, pero por otro lado era una dictadura disfrazada, porque el P.R.I., el Partido Revolucionario Institucional, estaba en el poder desde hacía 60 años. Y me quedé allí hasta el ’73. Después volví a Brasil y entré en una banda que se llamó Made In Brazil, que fue muy grande, con quienes grabé y toqué por casi dos años. Y después me fui a EE.UU. y cuando volví se armó Aeroblus. México es distinto a todo. Yo llegué allí y estaban todos los discos de rock, claro, estando tan cerca de los EE. UU…

1-smallEs como el caso de España e Inglaterra.
Así es, pero más cerca. Aparte estaban todos los equipos de música, cosa que no había en Brasil.

Y aparte había rock.
Y había rock. Marginalizado, pero había. Siempre digo que hice la escuela en Brasil, y la universidad en México. Porque fue realmente allí donde me profesionalicé. Por suerte hice mucha amistad con Alejandro Lora de El Tri, que era mi vecino. Fui como a cien recitales del grupo, y hasta terminé tocando con ellos durante un tiempo, porque su baterista había tenido un accidente.

Por lo visto también aprendiste muy bien a hablar español.
Sí, después de tres años en México, yo hablaba igual que ellos.

A fines de los años 60 habías formado parte de un grupo llamado The Box junto a Guilherme Arantes.

Es que lo conocía desde que éramos muy chicos, y soñábamos con tener una banda. Cosas de pendejos, viste. Entonces hicimos ese grupo. La banda era buena, pero creo que nunca nos presentamos en público. Y Guilherme ahora es un grande en Brasil, es un tipo que vendió millones de discos. Es un gran compositor. Hace música linda, pero muy comercial. Y me di cuenta de que a él siempre le importó demasiado el éxito. Yo, por mi parte, nunca quise ser artista, siempre quise ser músico de rock, que es distinto. Porque él es cantante, y los cantantes son otra raza.

Y después están los bateristas, que son una raza aparte.
Los bateristas y los bajistas son razas inferiores… (Risas) Después sigue la raza superior, los guitarristas. Y la súper raza, que son los cantantes. Pero aún así, otros bateristas en Brasil y yo logramos llegar a destacarnos. Porque la escena siempre está dominada por los cantantes y los violeros.

¿Qué opinás de la escena del rock de Brasil?
El llamado “rock brasileño” es algo más de los años ’80, del ’83 para adelante. De diez bandas que tuvieron suceso, cinco eran de Rio de Janeiro. Pero las discográficas estaban en Rio. Y además otra cosa, la Rede Globo era de Rio de Janeiro. OK, nosotros teníamos a Raúl Seixas, pero si escuchás sus canciones, vas a ver que la mayoría de sus éxitos tenían violín, cuerdas, etc. Vamos a resumir la cosa: ustedes tenían a Norberto Napolitano, y nosotros no tuvimos eso. El blues en Brasil empezó a pegar fuerte recién en los años ’90.

Con bandas como Blues Etílicos…
Blues Etílicos, André Christovam… Hoy día debe haber al menos cien personas que hacen blues allí. No tiene mucha proyección en Brasil. Un amigo mío tiene una teoría que dice que el tango tiene mucho más que ver con el blues que el samba. También puede que se trate de eso. Y aparte allá existe una cultura nacionalista muy fuerte, por lo que el rock de Brasil y Argentina son muy distintos.aeroblus2010

LO QUE VA DE AYER A HOY1-small
¿Qué recordás de la reunión de Aeroblus en Bs. As. de 2010 con Medina y Chizzo?
Creo que fue en mayo. Si bien los conocía, en aquel momento no sabía la magnitud de los chicos de La Renga. Fue la señora de Medina que organizó todo.

¿Y ese show salió mejor que el del ’77?
Sin duda alguna. Porque Chizzo convoca mucha gente, es muy popular.

¿Es verdad que tenés una cinta con material en vivo de Aeroblus de aquellos primeros tiempos?
En verdad no es de ningún show. Es un ensayo. Un día antes de empezar a grabar el disco fuimos al estudio de la Philips en la calle Moreno. Armamos todo como si fuéramos a grabar y tocamos los temas para que los oyera el productor. Y todo lo que ensayábamos estaba siendo grabado en dos canales, en estéreo. Y yo no lo sabía. Y a los dos días, cuando realmente empezamos a grabar el disco, vino un chico que trabajaba en el estudio y me dio la cinta. El sonido es muy parecido al disco porque usamos la misma consola, que hoy día la tiene el Conejo Jolivet (N. guitarrista surgido a la fama en Dulces 16), que la compró después. Son todas las canciones que aparecieron en el disco más un par de inéditos, todo en vivo, pero en vivo en el estudio. Permanece inédito, pero algún día habría que sacarlo. ¡Sacarme ese peso de encima! (Risas) Creo que sería justo para los fans. Pero es todo muy enquilombado. Si tenés algo parado, nadie quiere hacer nada. Y si te movés, todos quieren plata.

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Castello, Sergio Ch y Villagra, haciendo un alto en la grabación del video para el tema “Sally Del Blues”, grabado en 2015

¿Cómo te llevás con estos tiempos dominados por la tecnología digital, y demás?
En verdad, la tecnología musical ayuda mucho, pero también perjudicó todo muchísimo. Rompió con todas las grabadoras, y así se terminó un sistema que venía de siempre. Sin las grabadoras, por ejemplo, no existiría Soda Stereo, ni Legiao Urbana

Pero independientemente de las grabadoras, antes de la era digital, cuando no existían las facilidades de hoy en día, había que esforzarse más para hacer un disco, y eso generaba mejores resultados.
Claro, si está todo el mundo haciendo discos, ¿quién va a comprarlos? La industria discográfica no existe más. El incentivo es que los chicos graban en su casa, lo meten en la internet y difunden su arte. Es como decía Andy Warhol, “En el futuro todos tendrán sus 15 minutos de fama”. Ayuda muchísimo, pero la humanidad es muy ignorante, porque tiene a su disposición una herramienta que nunca tuvo. Con la maquinita esa de mierda tenés el conocimiento de dos mil años, o más. aeroblus-casch

El acceso al conocimiento.1-small
El acceso al conocimiento, tal cual. Pero eso no significa que el tipo vaya a usarlo. Por ejemplo, el concierto que vamos a hacer aquí, ya lo grabamos en Sao Paulo y en Curitiba. Y ahora también vamos a grabar el de aquí, lo que era algo imposible en los 70. Entonces es algo muy bueno por un lado y muy malo por el otro. A nosotros no nos perjudica porque ya venimos de otros tiempos, pero los más jóvenes nunca van a tener acceso a lo que tuvimos nosotros. No pueden hacerlo de vuelta, no tienen cómo. No hay manera.

¿Qué podés adelantar del show en Bs. As. el próximo 28 de enero? ¿Va a ser el mismo repertorio que los de Brasil?
En Sao Paulo hicimos dos fechas. En la primera hicimos canciones de Patrulha, y al otro día hicimos canciones de Aeroblus, y de otra banda que yo tenía llamada Inox, que era más heavy metal. Incluso vino a tocar Medina. En Curitiba hicimos canciones en las que participé cuando vivía en esa ciudad, por lo que entonces el repertorio fue distinto a lo largo de los tres días. Y acá va a ser lo mismo… Vamos a hacer cosas que grabé con Tito Fargo y Alejandro Taranto, cosas que grabé con Sergio Ch. y Gonzalo Villagra, vamos a hacer algunos temas de Aeroblus con invitados, un par de Patrulha que grabamos con Pappo en Brasil, y también canciones nuevas de un nuevo proyecto que se llama CAsCH, con quienes ya tenemos un disco grabado que todavía no se editó. Es una mezcla de hard rock con progresivo. Después vamos a escuchar todo lo que grabamos en los conciertos de Brasil y el de aquí, elegir, mezclar, y editar algo… Tal vez sea un DVD, porque también estamos filmando todo.

 

ENTREVISTA: VITICO BERECIARTÚA: “ES MUY BUENO ESTAR VIVO DESPUÉS DE 50 AÑOS DE ROCK”

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Publicado en Revista Madhouse el 4 de septiembre de 2016

Una entrevista con el Sr. Víctor Bereciartúa puede llegar a ser muy divertida. Tremendamente divertida. Más allá de su vasta faena de medio siglo como rocker autóctono de pura cepa, labor que celebrará a lo grande junto a Viticus con un más que simbólico show en el Vorterix el próximo 30 de septiembre, y con el anuncio de un nuevo trabajo en estudio de la banda que verá la luz a comienzos del año próximo, pareciera ser que no hay tiempo suficiente que alcance para recorrer las mil y una anécdotas recogidas sobre la marcha.Anécdotas de los grandes momentos, claro, pero también las de los trances duros, aquellos que finalmente terminaron siendo superados con una entereza y optimismo admirables, y que en su conjunto determinan una trayectoria que le valió el cargo de Canciller eterno de la más clásica e inoxidable escena del rock local. Y sin fecha de vencimiento.

Estoy listo para hacerte la primera pregunta, pero ese sofá del living tuneado como si fuera la parte trasera de un convertible me desvela. Las luces traseras, los ceniceros en los apoyabrazos, el paragolpes…
¿No es fantástico? Me lo acaban de dar, es regalo de un amigo. Es maravilloso.

Hablando de desvelos, entonces, siempre tuve una duda respecto a tu carrera que nunca pude dilucidar. ¿Tu verdadero comienzo fue con los Mods o en el grupo de Carlos Bisso?
No, la primera banda que tuve fueron los Mods. Y después vinieron los Vips. Y luego Alta Tensión. Más tarde vino La Pesada del Rock and Roll, y luego La Joven Guardia, y de ahí me fui un año y medio a Inglaterra; recién cuando volví fue que formamos esa banda donde cantaba Carlos Bisso. Hicimos una banda para ir a tocar a Punta del Este hace como dos mil años con Alfredo Toth de Los Gatos, Carlos Cutaia y Rául Tórtora, y Carlos cantaba. Duró un verano, porque fue una banda de verano para tocar en ese lugar. Y después vinieron los Criss Cross.

¿Entonces los Criss Cross fueron anteriores a Riff?
Tal cual. Junto a Pablo Guyot, Wily Iturri, Alfredo Toth y Juan García Haymes, el cantante en el primer show de Riff.

VITICO, LOS MODS Y LOS ROCKERS
¿Cómo surgieron los Mods? ¿Eran un grupo de amigos?
Éramos un grupo de amigos, un poco de mi barrio, y otro poco de otro. Estaban Richard, que ya no está en este mundo. Daniel, que se pasó al lado de la Arquitectura, Jorge, no sé qué habrá sido de él, y el baterista Raúl Tórtora, que después tuvo sus grandes momentos, siempre caía de parado. No veo a ninguno de ellos desde hace muchísimos años, pero aquella época fue muy divertida. Y le pusimos ese nombre por lo de las bandas o tribus en Inglaterra de aquel momento, las de de los mods y los rockers. Fuimos todos a un sastre para hacernos el mismo trajecito. Hacíamos casamientos y alguna que otra fiesta de 15, y tocábamos todos covers, principalmente de los Kinks, los Animals y The Who.

¿Cómo es qué decidieron llamarse los Mods y no los Rockers? Los Who ya hablaban de eso en sus canciones, y también recordemos la película “Quadrophenia”, si bien fue posterior.
¡Pero nosotros vivíamos en Argentina! Es que los rockers era más de andar en moto, eran como más bravos en aquel momento y todo eso. Y nosotros no queríamos tener ninguna asociación con la violencia. Estoy hablando de épocas remotas, ¿pero para qué ponerse el nombre de los que eran violentos? Los mods, en cambio, eran más conchetos.

Por entonces ni siquiera esa división entre “mods” y “rockers” era un término popular en Argentina.
Nada era popular en Argentina. A todos los que habíamos empezado con el rock nos tomaban poco menos como si fuéramos de una secta satánica. Eran épocas de gobiernos militares, otros tiempos. Y ahora el próximo 30 de septiembre voy a estar festejando con Viticus en el Vorterix mis 50 años con el rock. Justamente, de los Mods tenía una invitación que se perdió en el incendio, que decía “Primavera del ‘66” y que fue en una boite que se llamaba Samurai, que quedaba a media cuadra de Obras Sanitarias, y ahora se están cumpliendo 50 años de eso.
Y esa invitación era parte de la memorabilia que lamentablemente perdiste.
Exactamente. Por eso es muy bueno estar vivo después de 50 años de rock, razonablemente bien, y siempre con ganas.

Bueno, pero aún tenemos muchos ejemplos así. Todavía está lleno de músicos de aquellos años que siguen perfectamente vigentes, y tocando.
Afuera hay de todo. Y me parece muy bien. Pensá en los Stones, que están como nuevos. No es tanto lo de cuidarse, pero si hacés paréntesis a lo largo de una vida agitada, podés llegar a estar bien más adelante.

Si de algún modo llegara una orden estelar del universo que impidiera que seas músico, ¿a qué te dedicarías?
Es una pregunta que nunca me hice, pero seguramente hubiera intentado dibujar bien.

Como el caso de caso de Ronnie Wood, que pintó toda su vida.
¡Pero claro, por favor! Tuve el gran placer de conocerlo en Uruguay, y después de saludarlo le canté “lost and lonely, looking for you…” (N.: se refiere a una canción del tercer álbum solista de Wood, de 1979), y se dio vuelta y me dijo “That’s me! Oh yeah!”. Porque no le iba a cantar una de los Stones, ¿no? Y se fue lo más contento, porque yo lo admiro desde que tocaba en el Jeff Beck Group. Extraordinario. Soy admirador de él. Incluso fijate que cuando toca guitarra, lo hace como si fuera un bajista. Eso es raro de definir. Y también me encanta la época de los Faces. Yo estuve cerca de la banda porque conocí a Ronnie Lane en la época que los Who grabaron “Quadrophenia”. Y para cuando empezó como guitarrista en los Faces, el tipo ya era maravilloso. Recordemos la foto de tapa del primer disco del grupo, donde está leyendo un libro que dice “primeros pasos”…

Por supuesto, el disco “First Step”…
Claro. Pensá que todo eso pasó cuando Steve Marriott se fue de los Small Faces.

Y ahí una parte de ellos se unió a otra que venía del Jeff Beck Group, y fue ahí que nacieron los Faces.
Así es, con Wood y Rod Stewart, y de ahí directo al estrellato total.

Las dos narices más famosas de la historia del rock…
Narices calientes, e importantes.

¿Cuál fue el motivo por el que te fuiste a Europa en los ‘70s? ¿Acaso estabas buscando nuevos horizontes como músico?
Me fui pensando que allí podía tener la posibilidad de pegarla con alguien, pero fue como hacer la colimba, porque yo pensaba que hablaba inglés y ahí me di cuenta de que no lo entendía. Pero sí aprendí después de estar allí un año. Iba a las auditions que se publicitaban en el Melody Maker y era bárbaro porque tocaba genial con todos, pero cuando me hablaban no entendía nada. Y sin embargo iba a una cada semana. Y esa primera vez allí me quedé un año y medio.

Bueno, ese lapso a esa edad y en esa época en Inglaterra es algo fuerte. ¿Ibas a ver todos los show que podías?
Totalmente. Deep Purple, Pink Floyd, West Bruce And Laing, Beck Bogart And Appice…Los Faces, que los vi varias veces. Y Uriah Heep, que fueron los primeros que hicieron rock pesado, en realidad, antes que Black Sabbath. Eran una banda de culto.

La Londres de esos años era uno de los mejores epicentros para ver rock, porque todavía era más que nada un fenómeno casi exclusivamente europeo.
Totalmente. Y aparte aquí estaba Onganía y era muy difícil hacer algo en el país, no había con qué, entonces me fui a ver qué pasaba allá, y bueno, los vi a todos… Y después de todo eso me di cuenta que lo que había que hacer era volver y hacerlo para el territorio al cual pertenezco. Y ahí fue cuando al regresar hice este invento en el que cantaba Carlos Bisso. Y después vinieron los Criss Cross, y ahí ya venía Pappo, que se ponía una careta para tocar. Y empezamos a pensar en armar una banda, y el resto es historia.

VITICO CON PAPPO
Te habrán preguntado mil veces si extrañás a Pappo, pero yo quisiera saber es de qué forma lo hacés.
Extraño su voz, su risa y los chistes que nos hacíamos, por eso cada tanto lo voy a ver a su hijo Luciano, para acordarme de él, porque es lo que quedó. Y aparte lo quiero mucho. Extraño su sentido del humor, y realmente no va a haber alguien como Pappo en los próximos dos o tres siglos. Alguien totalmente irremplazable por su talento, por su empuje y por su sentido del humor.

O como personaje, digo, siendo tan carismático, más allá de sus cosas buenas y sus cosas malas…
No sólo carismático. Cuando anunciamos el show de “Adiós Pappo’s Blues, Bievenido Riff”, salimos los dos juntos a pegar carteles en una camioneta del taller del padre de él, y con custodia, para que no nos metieran presos.

ES MUY BUENO ESTAR VIVO DESPUÉS DE 50 AÑOS DE ROCK, RAZONABLEMENTE BIEN, Y SIEMPRE CON GANAS.

 

¿Recordás cuál fue la primera vez que tuviste contacto físico con Pappo?
Por supuesto, fue en un sótano que se llamaba Frisco, al que iban a tocar bandas o solistas de tango o de lo que fuera, y que tuvo su tiempito de moda. Cada uno estaba con su chica, y con el Carpo ya empezamos a reírnos de entrada. Esto fue en el ’67 o ’68. Pero él ya era Pappo.
Casualmente hace unos días fui a hacer una entrevista con Pipo Lernoud y hablábamos de esos tiempos, del paso de Pappo por los primeros Abuelos De La Nada, cuando aquí todavía ni siquiera se lo llamaba “rock”…
Mirá, a mí me traían los discos de afuera, y así es como hacía covers con los Mods. Y después con Alta Tensión. Y yo hacía tres entradas por noche en un boliche, y con eso pagaba los discos que me traían. Llegué a tener una muy buena colección. Y acá todavía no pasaba una. Y de repente empezó a pasar. Billy Bond y la Pesada fue algo muy transgresor para aquel momento.

Con quienes además grabaste y tocaste, ¿no?
Sí, pero en verdad no salía ningún show con ellos. Y ahí fue que entré en La Joven Guardia para hacer un cambio por un fin de semana largo de Enrique Masllorens, que se había hecho, eeeeeh… montonero. Lo digo con respeto. Y gané tanta plata que al lunes siguiente tuve que abrir una cuenta en el banco. Y fue por eso que me pusieron en las páginas negras de la revista Pelo, por tocar en La Joven Guardia.

Tal cual, te criticaron mucho por eso. ¿Por qué creés que Pelo se permitía dictar ese tipo de sentencias?
Y bueno…Porque Pelo jugó a la grieta entre “música comercial” y “música progresiva”. Y yo no entendía eso, porque lo comercial puede ser bueno, y lo bueno, comercial. Sabía a que se referían, a separar las bandas que hacían música tipo calesita, y otras que hacían música “bien”. De todas formas las que hacían esa música “bien” no tocaban en ningún lado. El único que andaba fuerte en aquel momento era Pappo, después de Los Gatos. Y fue en ese momento que me fui afuera, después de hacer un Carnaval en Bolivia con La Joven Guardia.

¿Un carnaval en Bolivia con La Joven Guardia?
Fue fantástico. Y ahí también gané mucha guita, y entonces con eso me fui a Inglaterra.

¿Había rock en Bolivia en esa época?
Sí, había. Con La Joven Guardia hacíamos covers de Free, entre otros. Hasta grabé un disco con ellos.

Y ahí sí te olvidaste de lo que decía Pelo.
Pelo, por haber denominado “rock nacional” a PorSuiGieco, tuvo que editar la revista Metal cuando apareció Riff y ponernos en una casilla que no nos correspondía. Porque Riff fue, es y será una banda de rock, y no de heavy metal.

VITICO Y RIFF
Antes de que lleguemos a Riff, quisiera hablar de tu paso por Pappo’s Blues, que entiendo fue efímero.
Muy efímero. Fue un fin de semana que hicimos tres o cuatro shows en Rosario, y allí le dije a Pappo “esto ya no va más, tenemos que hacer algo nuevo para seguir”. Entonces fue todo en un hotel en Rosario, ahí decidimos hacer la banda, durante ese fin de semana que toqué en Pappo’s Blues, y después de eso ya empezamos a pensar en esa banda que se iba a llamar Riff. Y apareció Michel recién llegado de Francia, y al poco tiempo también apareció el joven Boff y salimos a la pista. Recuerdo que nadie nos quería grabar, y el Curro Jiménez, que Dios lo tenga en su gloria, se arriesgó con nosotros para el sello Tonodisc, que era tan ecléctico que tenía a Riff, a Los Parchís y a Richard Clayderman.

¡Pero cómo! ¡Tres grandes vendedores que terminaron haciendo capote!
Sí, pero me causaba gracia, porque eran todos muy distintos entre sí.

¿Pero en sí la propuesta de hacer algo nuevo fue tuya o vino del lado de Pappo? 
Como había dicho antes, yo quería hacer algo nuevo, porque Pappo’s Blues ya había cumplido su ciclo. Por supuesto, él también lo quería, y ya tenía el nombre en la cabeza. De hecho ya lo habían estado conversando con Alambre González. Y otro de los motores grandes, al principio, fue Pirín, que tocaba en Avalancha. Pirín fue además quien junto a Daniel Grinbank trajo a B.B. King a Buenos Aires en los 70. Y no fue nadie a verlo. Y perdió hasta los pantalones. Sin embargo pagó absolutamente todo y quedó sin un peso, y después nos agarró a nosotros, pero más que nada como amigo, y de hecho en las primeras épocas salimos a flote con él, hasta que llegó Mundy Epifanio, que era como el quinto Riff, y bueno, pasó lo que ya sabemos.

Pasó lo que pasó y además pasó que en 1980 estaba el programa “Música Prohibida para Mayores”, donde pasaban semana tras semana el video de “No Detenga Su Motor”.
No, ese era “Música Total”

No, ¡”Música Prohibida Para Mayores” estaba primero! Yo vivía para ver ese programa.
El que yo te digo iba los sábados al mediodía.

Ese sí era “Música Total”, pero “Música Prohibida…” iba los jueves a la noche por ATC, creo.
Bueno, pero el que grabó con las máquinas de ATC fue Florencio Oria Cantilo para “Música Total”, y de ahí quedó el video de “No Detenga…”, y dos más, creo que “Ruedas de Metal” y “Acción”.

VITICO Y EL ROCK
Riff era considerado Metal, pero yo ni siquiera lo emparentaba con AC/DC, me sonaba mucho más a ZZ Top, si bien algo más eléctrico.
Es cierto, estoy totalmente de acuerdo. Pasa que, cuando empiezan a hacer calificaciones así…Para mí está el pop y el rock. Y cuando aquí llamaban rock a PorSuiGieco… No le quiero restar ninguna cualidad a esta gente, pero en realidad no era rock. Era “folk-pop”, y estaba bien, pero nada de rock.
Bueno, a Sui Generis y a Pastoral también le decían “rock”…
Nosotros salimos a luchar contra eso simplemente porque era una cuestión etimológica, porque eso no era rock. Y no estoy diciendo que no fuera bueno, pero no era rock.

Hace un rato hablábamos de Cutaia, que estaba en La Máquina De Hacer Pájaros, que era rock, pero desde progresivo, y no exactamente rock and roll.
OK, sí, pero Cutaia ya venía de Pescado Rabioso, ¿no? Y ahí le habían dado un buen toque con el Negro Black. Eso fue lo mejor que hizo Luis Alberto, a mi humilde entender. El punto es que a todas esas bandas folk se les decía que hacían rock. Y aquí, salvo Pappo’s Blues…

O Manal.
Manal también, fue lo primero, pero no duró demasiado. Y por otro lado a mí me encantaba como cantaba Soulé con Vox Dei, su voz era una gran influencia.

Y además muy buen guitarrista.  Tampoco es que sobraran los recursos por entonces.
Sí, totalmente. Es que aquí había muchas bandas, como fue el caso de Conexión Nº 5, que en realidad grababan éxitos de afuera, los editaban en inglés, y los vendían. Una banda muy buena que hacía covers era el Trío Galleta, que después desaparecieron, y cuando quisieron volver se encontraron con Riff, y no pudieron.
No sabía que habían querido volver…
Sí, en los tiempos de Riff nos encontramos con ellos en provincia de Bs. As. en un festival en un lugar lejano, pero nosotros ya veníamos con mucho empuje y arrasamos. ¡Carlos Iturbide! Un gran cantante.

Y además estaba toda la camada uruguaya, caso los Shakers o los Mockers.
¡Los Shakers eran extraordinarios! Tuve la alegría de tener que prestarles dos equipos Farfisa de 40 watts y un Fender Bassman para cuatro shows que hicieron durante un fin de semana, y al cual los acompañé. Realmente todavía tengo que decir que nunca oí una banda que sonara tan bien simplemente con los micrófonos de los clubes y esos equipitos. Sonaban buenísimos.

Y aparte los Fattoruso estaban muy calificados.
Tenían un nivel musical importante, y al fin de cuentas se trataba de eso, porque en realidad todos estábamos aprendiendo. Y todo cambió cuando volví de ese viaje a Inglaterra.

Que fue como haber ido a hacer un máster
Exactamente. Fue volver y tener la suerte de encontrarme con El Carpo.

De ahí en más el ascenso de Riff fue muy rápido.
Muy rápido. Es que contábamos con el handicap de tenerlo a Pappo, tal es así que en noviembre de 1980 hicimos aquel primer show que se llamó “Adiós Pappo’s Blues, Bienvenido Riff” en el Teatro IFT de la calle Boulogne Sur Mer.

VITICO Y EL METAL
¿Cuál creés que fue la importancia de Riff en la escena del metal argentino, aún cuando no eran precisamente una banda de ese estilo?
Riff era una banda de rock, y se demostró que el rock mueve a la gente de una forma distinta a la que lo movían los pibes que hacían pop, o el llamado “rock nacional”. Lo que pasa es que el rock es internacional. Y la verdad es que hubo un antes y un después de Riff. Y eso me alegra mucho, estoy orgulloso de que le hayamos dado a la gente la oportunidad de tener otra visión, otra energía.

Es que de alguna manera era todo muy Nito Mestre en esos años…
Y bueno, es que de eso estamos hablando. No estaba mal, ¡pero no me vengan a decir que eso es el rock de este lugar! El rock de este lugar lo había largado Manal, y después continuó con Riff, con Sumo y con los Redonditos.

Y en lo que respecta al metal en sí, creo que todo comenzó con V8.
Por como sonaban en vivo, creo que eran más una banda punk.

¿No te parece que lo suyo era más cercano a Motörhead?
Hmmm… no sé… no les quito su mérito, pero ellos querían ser una banda de heavy metal y quedaron como eso, qué sé yo. Pasa que fue bastante corto lo de ellos, ¿no?

Es que fueron solamente tres discos, y en el último ya se habían volcado un poco el evangelismo.
Aah, no, los conversos no entran en mi casa… (risas)
Casualmente se acaban de reeditar “Zona De Nadie” y “Que Sea Rock”, los últimos dos discos de estudio de Riff, que incluye bonus tracks. ¿Los escuchaste?
Los bonus me parecieron bizarros en aquel momento, y ahora también, pero los discos están muy bien.
¿Quedó mucho material inédito en estudio de Riff? Casi todas las bandas legendarias tienen su archivo de material inédito, y supongo que ustedes también.
Sí, pero porque se quedarían mucho tiempo en el estudio… Nosotros siempre llegábamos sabiendo lo que íbamos a hacer, y usando el tiempo necesario. No quedó tanto material inédito de Riff. Como mucho un par de canciones, “Rock And Roll Mania” o “El Sobreviviente”, o algo así, pero nada más. Ojalá hubiera.

Siempre me resultó peculiar que Riff tenga casi tantos discos en vivo como de estudio.
Es que como siempre estábamos a punto de asesinarnos (Risas), así como en otros momentos nos reíamos mucho, tal vez para asegurarse nuestra continuidad las compañías sacaban algún disco en vivo.

VITICO Y JAF
¿Tenés ganas de hablar del episodio JAF?
No tengo problema en decir que nunca imaginé que lo que sucedió iba a terminar saliendo en las redes. Yo no las uso. No sabía que me estaban filmando para eso. Fue simplemente un chiste entre nosotros, entre la persona que había puesto el cartel una semana antes, y yo. De ninguna manera tuve la intención que eso fuera público. Me sorprendió. Y pasado un tiempo, alguien me dijo “¿Por qué no mirás lo que subió Jaf a YouTube?” Y lo miré, y lo oí sincero. Y recordé cuando Corcho Rodríguez vino un día y me dijo “Victor, ¿no te parece que ya es hora de que le levantés la suspensión a este pibe?” Y lo pensé, y me di cuenta de que habían pasado 30 años. Y, la verdad que sí… (Risas) Y ahí nos dimos un abrazo con Juan, y listo. También había un asunto de una Telecaster de por medio, y Corcho me dijo “el que te la tendría que dar no te la puede dar, pero yo sí”. Y ahí está mi Telecaster, en su caja.

 
¿Entonces volvió la Tele original? Y después hasta tocaron juntos, ¿verdad?
No, pero una similar. Y sí, después tocamos juntos. Y bueno, todos estamos siendo más civilizados. Aparte, después de 30 años, no tenía ningún sentido seguir enojado. El que lo puso, sabía lo que estaba haciendo, y yo no. Por eso me disculpé después públicamente. Y si te equivocás, pedís disculpas. Es lo que sucedió.
¿Cómo te llevás con las redes sociales? ¿Sos de usarlas?
No, las espío de vez en cuando. Me dijeron varias veces que me abra un Twitter. Me parece que hay cosas que no tienen que hacerse públicas todo el tiempo, y tener que estar opinando de esto y de lo otro… qué sé yo. No es un tema de edad. No tengo por qué ventilar todo lo que pienso y que tenga que interesarle a los demás, ¿y después convertirte en qué, en un oráculo? Hay muchas cosas sobre las que puede opinar gente que sabe más que yo. De algunas cosas sé, pero de otras hay gente que sabe mucho más. Que opinen ellos.

Poco y nada se sabe de tu paso por Tarzen, que sucedió antes de que empieces a editar tus discos solistas.
Si se sabe poco y nada es en realidad porque no acepté ser miembro de esa agrupación selvática, porque no iba a andar maquillándome, ni batiéndome el pelo, ni colgándome un arito de la oreja, porque…simplemente porque no. Sí les grabé el disco y toqué con ellos como invitado, pero no más que eso. No duró mucho tampoco.

Fue más que nada un favor de amigo, lo digo por Michel.
Sí, fue algo así, porque como verás no estoy en la tapa del disco. Mi paso por esa banda no me sumó nada.

VITICO Y VITICUS
¿Lo de tener miembros de tu familia en Viticus desde el principio fue algo deliberado?
Para nada. Se dio así porque Sebas, que es hijo de un primo hermano mío, venía a ensayar a mi casa en Tigre con un trío de heavy que él tenía. Y después se dio que él se iba de viaje turístico a Copacabana, Bolivia, a orillas del lago Titicaca, y yo me fui con él. Primero en avión, después en tren, ómnibus…Un viaje muy interesante. Y ellos tenían un bar, donde empezamos a tocar con acústicas de vez en cuando, y yo me quedé allí casi un mes. De ahí quedó una semilla, y luego empezamos a probar acá. Se sumó un baterista, el Vasco Urionagüena, y mi hijo Nicolás, que vino un par de veces. Y esa fue la primera formación de Viticus: me di cuenta que sonaban tan bien después de haber hecho un par de encuentros de motoqueros, que me dije “vamos a grabar”. Nos fuimos a lo de Álvaro Villagra y grabamos el primer disco. En verdad con Pappo siempre habíamos tenido el proyecto de volver a grabar temas de Riff del primero y del segundo disco -que originalmente no habían estado tan bien grabados- con el sonido de hoy. Y como pasó lo que pasó, yo lo hice con los míos en el primer disco.

¿Cómo es grabar y salir a tocar con los hijos?
Es muy bueno. Nicolás se fue ya hace un par de años porque en realidad él quería hacer algo distinto. Y lo hizo. Se ganó el premio Carlos Gardel, y está tocando en los EE.UU. con el guitarrista de los Black Crowes, cosa que como padre, aplaudo. Y si con la ida de él Viticus se tambaleaba, valió la pena por todo lo que paso después, y además porque me trajo a Gastón Videla, que es un pibe de 23 años que toca bárbaro y además es muy gracioso, y estamos totalmente integrados. Es más, la realidad es que ya tenemos grabadas diez bases para el quinto disco de Viticus, y eso es lo que más me interesa.

Y tal como ocurrió con Riff, Viticus llegó y se quedó.
Sí, y tengo el gran orgullo de decir que me hice de abajo de nuevo, porque cuando empezamos a tocar, a veces había 30 personas, después 50, después 100, y así, y ya llevamos casi 15 años, creo. La gloria ya la tuve con Riff, y esto me da mucha satisfacción, porque realmente no creo que haya otra banda que pueda hacer temas de Riff como los hace Viticus.

Y además con uno de sus miembros originales en sus filas.
Absolutamente. Salvo por el hecho que no está Pappo, suena como Riff. Es un estilo que no puedo dejar de tocar.
Como Riff, pero eventualmente con varios giros en el sonido.
Esto es más rock, sin la parte más heavy, de la cual se encargaba Pappo. Y, como te decía, ya estamos grabando el quinto disco, que creo va a ser el mejor, porque en esto lo que uno hace siempre tiene que ser mejor que lo último que hizo, porque es cuestión de mejorar. Yo me puse esa meta, y vas aprendiendo. Este disco lo estamos grabando en el estudio El Attic, en General Rodríguez. Un barrio muy intenso, muy cerca de un monasterio… (risas) Parece una joda. ¡Casi me voy a verlo, aunque sea para mirar de afuera!

Y de paso ver si caía algo…
¡Y de paso ver si caía algo! Exactamente (Risas)

Volviendo a Viticus…
Me encanta hacerlo, porque no creo que pudiera estar mucho tiempo con gente de mi edad, me llevo mucho mejor con los chicos.

También existe una cuestión de ritmo interior.
Y yo sigo en ese ritmo. Ahora paramos un poco. Este es un año difícil, y aparte estamos grabando. Si no fuera así, estaríamos haciendo shows prácticamente todos los fines de semana. Después del 30 de septiembre, tenemos una docena de shows hasta fin de año, y eso es lo que me divierte, porque si te ponés muy grande después tenés que tocar dos o tres veces por año, y eso es un embole.

RIFF ERA UNA BANDA DE ROCK, Y SE DEMOSTRÓ QUE EL ROCK MUEVE A LA GENTE DE UNA FORMA DISTINTA A LA QUE LO MOVÍAN LOS PIBES QUE HACÍAN POP, O EL LLAMADO “ROCK NACIONAL”.

Insisto con lo de los ritmos, yo suelo ser muy rock’n’roll, y a veces alterno con el rhythm and blues.
Yo soy más boogie-woogie. Pero los ritmos van cambiando de acuerdo al biorritmo del cuerpo.
Pero hay que mantener al que está en la cabeza, que es el más importante de todos…
Ése tiene que estar siempre. Hay veces que estás más tranquilo, y pasás de AC/DC a Roxy Music.

 
Pero siempre se puede volver a AC/DC.
Más bien, AC/DC es prácticamente lo único que puedo oír continuamente horas y horas.

VITICO Y LOS CLÁSICOS & MODERNOS
¿Qué escuchás habitualmente?
¡AC/DC! Me gustan mucho más los grupos clásicos. El último CD que compré fue uno de Audioslave, cosa extraña. No creo haya grandes sucesores de lo que fueron las bandas interesantes. Hendrix, Zeppelin, todo eso, fue una época. Después vino Van Halen y Guns N’ Roses, para los que les gusta. ¿Pero qué hay ahora?
No hay nada.
Son como productos. Foo Fighters está bien, ese Grohl hace cosas interesantes. Me alegro mucho de haber pasado todos los grandes momentos que pasé, desde Elvis, pasando por los Beatles o los Stones, o los Kinks, y que después llegue el primer disco de Led Zeppelin, o Hendrix, o Deep Purple, ¡y no poder creerlo! Y no creo que haya sucesores. Estos eran todos monstruos que el sistema agarró porque eran rarísimos y talentosos. Porque cuando el sistema crea algo, ya no sirve. No hubo un recambio generacional. Recordemos la época del cassette, ¡que vuelve, eh! Mirá, ahí tengo la Yamaha portaestudio. Nunca pude manejar lo digital, y no lo pude entender.

Casualmente el otro día le comentaba a un amigo lo que era estar con el botón de pausa del grabador a mano pasándose horas esperando para grabar un tema de la radio. Nadie te entiende.
Yo sí te entiendo.

Buscar ese disco, o encargarlo en la disquerías y esperar hasta que te lo traigan, o alguien que viaje, o que te lo preste. Esa era nuestra internet. Y a lo largo de ese tránsito, uno aprendía.
A mí los discos me los traían. Recuerdo una vez una noche en un lugar que se llamaba Whisky A Go Go, aquí en Buenos Aires, y en el que esa noche estaba Alberto Olmedo de paso, y que el disc jockey del lugar justo tenía “Are You Experienced?” de Hendrix, y el DJ lo escuchó y me dijo “tomá, llevátelo de aquí” Y cuando me lo llevé y lo escuché, me volví loco. Y eso era todo original.

¿Cómo ves la escena actual del “rock nacional”? Porque hubo un momento en que llegó todo el “uruguayismo”, por decirlo de modo peyorativo, y con eso llegaron las tumbadoras, el show en la tribuna, la futbolización de todo, y demás…
Está todavía, ¿no? La cumbia era buena en la época de Los Wawancó, que eran ídolos míos. Los que son buenos, son los que quedan de antes, me parece. Puede haber excepciones; voy a decir que, estando en “Rock Del País” como jurado, ya en el segundo programa me sorprendió el buen nivel de algunas bandas. Por supuesto, hay de todo. Pero los que ganaron hasta ahora son buenísimos. Pero se trata de modas. Por ejemplo, fuimos a abrir para La Beriso hace dos semanas, había como 1500 personas, que no hubieran ido a ver a Viticus. Entonces mostrar lo tuyo, y sonar muy bien, para gente que en verdad fue a ver a La Beriso, estuvo muy bien. Y a mí me gusta que eso le siga pasando a alguien. Prefiero eso a los de la “uruguayada” (risas)

Bueno, reitero que tuve que ser un poco peyorativo para que se entienda lo que quise transmitir…
Y lo dijiste vos, fueron tus palabras. Pero es cierto. Esos de No Te Va A Gustar, o los otros de aquí de Las Pastillas del Abuelo…Que la empezó hace 200 años, ¿sabés quién? Baglietto.

Pero los de la movida rosarina no estaban nada mal, tenían muchas muchas canciones y grandes melodías.
Fue número de relleno nuestro, y yo aplaudí porque sonaron muy bien, aún con lo de las tumbadoras y eso…Tuvieron mucho éxito. Y a mí me encanta que a los músicos les vaya bien.

Me refería más que nada al tema de la futbolización generalizada, del show en la tribuna y no en el escenario, con Callejeros tal vez como el ejemplo más claro del estilo.
Pienso que eso fue un error. Creo que el show está en el escenario. Con Riff gastábamos fortunas para que así fuera, y para que el humo y los efectos especiales fueran congelados. Ya en esa época usábamos muchos efectos de Trentuno, si bien cobraba mucha plata para hacerlo. Y todo sucedía sobre el escenario. Sin ir más lejos, una vez en un show en Obras, Trentuno me puso algo acá (se toca la parte de la ingle) con una carga de pólvora, y de ahí salía un cable que iba por debajo del pantalón, y que llegaba hasta el tipo que tenía que tocar un botón cuando yo levantaba el bajo, porque si él llegaba a apretar el botón cuando yo no levantaba el bajo, iba directo al Instituto del Quemado.

Y no era un meñique lo que podías llegar a perder…
¡Ni tampoco el pelo! (risas) Bueno, salió todo muy bien. Y todo eso siempre sucedía sobre el escenario. Que es como debe ser. De todos modos al público argentino le gusta mucho cantar, la arenga y todo eso, lo cual también es maravilloso. Pero los fuegos artificiales son sobre el escenario. Porque una cañita voladora que tires, por más que sea en un lugar abierto, siempre le va a caer a alguien.

Y ahí fue cuando cambió todo.
¡Claro que cambió todo! Porque eso fue una barbaridad. ¿A quién se le puede cruzar por la cabeza encender algo así en un lugar cerrado? Son cosas que uno no entiende.

Antes no ocurrían cosas así, era algo impensable…
Por eso lo más importante es llegar a los 50 años en el rock, estando y grabando con Viticus nuestro disco. Creo que es el mejor que hemos hecho hasta ahora. No tenemos apuro, saldrá a principios del año que viene.

Leí que no querías lanzarlo para fin de año.
Es que durante las fiestas salen los discos de Las Ardillitas, o cualquier modelito de Disney cantando (risas)
¿Cuántas canciones va a tener el álbum?
Mirá, vamos por las diez bases, pero eso no quiere decir que no se nos ocurra algo más. Eso sí, el 30 de septiembre en el Vorterix vamos a presentar un par de temas nuevos. Y eso es algo muy agradable, porque no fue fácil llegar a este disco. Igualmente, cuando tenés las bases, ya tenés la mitad adentro. Costó pero ya está, y estoy muy satisfecho con el nivel musical de Viticus, con Jero Sica en la batería, y Gastón Videla y Sebastián Bereciartúa en las guitarras. Suena muy bien, estamos muy contentos, y vamos a grabar un disco que va a dar que hablar.
¿Ya estamos en condiciones de ir adelantando el título del álbum, o de alguna de las canciones?
No, no. Hay un tema que tiene que ver con el equilibrio, y también rescaté dos canciones de antes, que nunca fueron conocidas. No es un disco que tenga muchos estilos, porque a todo lo que toquemos ya le ponemos el nuestro. Somos independientes, y siempre lo fuimos. Viticus es una banda que fue progresando gracias a amigos míos, y también de la banda, que cada tanto nos ayudaban para poder grabar, y todo volvió a invertirse en otro disco, o en un video. Y siendo independientes, no tenemos por qué apurarnos.

VITICO EN LA VASCONGADA
¿Cuál es tu relación con la cultura vasca? Por lo que leí, te casaste, o te estabas por casar, en el País Vasco. ¿Esto es así?
Me encanta que preguntes eso, porque con Viticus hemos ido tres veces a tocar al País Vasco. También pasamos por el estado español, y fuimos a Cataluña. El milagro de ser vasco lo entendés de grande, porque es una cosa muy especial. Es una tribu muy empecinada, que desde sus principios se desarrolló en un medio hostil, desde la época de los glaciares, y que siempre tuvo que realizar grandes empresas para sobrevivir, como salir a cazar ballenas. Es un pueblo aguerrido, lo he visto en el museo. Una ballena es una fuente de energía. Comida, aceite para iluminar, de todo. Los Bereciartúa tenemos un antecesor. Mi bisabuela era de los Zumalacárregui, prima del general del mismo apellido, que allá es como si fuera San Martín. Y lo interesante es que, la primera vez que me tomé un ferry desde Portsmouth a Bilbao, me metí en la biblioteca y me leí tres libros sobre Zumalacárregui, y diez o doce años después, mediante partidas de nacimiento y una cantidad de cosas, terminé vendiéndole un show de Viticus a Ormaiztegui, que es el pueblo donde nació Zumalacárregui (risas)

Como verás, la pregunta estuvo buena…
¡Impresionante! Los Bereciartúa son de Segura, donde mi bisabuelo fue alcalde cinco veces, porque era una de las postas del Camino de Santiago. Estoy hablando de la época de la Edad Media. Había un camino por la costa, y otro por dentro, y Segura era una ciudad fortificada, para proteger a los peregrinos. Hubo otro pariente, Laurentis Bereciartúa, que fue el segundo obispo de San Sebastián, y que está enterrado en la Catedral. Yo fui a hablar con su ayudante, porque cuando yo era chico, había salido en un diario de aquí que había habido un problemita, porque tenía a cuarenta de los de ETA en el sótano de la iglesia. Entonces fui a hablar con el tipo y me dijo, “es que Lorenzo era muy carlista” (Risas) Bueno, no se puede explicar todo, pero se hizo el boludo de una forma total. Y otro pariente es el Kepa Bereciartúa, que era el presidente de la A.N.V., la Alianza Nacionalista Vasca, para que fuera políticamente lo que ETA representaba. He tenido algún que otro momento de alegría, porque estuve muy cerca de la primera reunión de lo que fue el desarme de ETA con gente amiga mía, que fue quienes lo lograron. Porque había que parar con los actos, y mucho mejor así. Pero todo eso había sido una reacción al gobierno de Franco, ¿no? De hecho con mi hijo Nicolás fuimos varios meses a aprender euskera, y nos dimos cuenta cuánto cambiaba el trato con la gente, entre hablar castellano y la lengua vasca.

 
CUANDO HICIMOS EL CONCIERTO DE “TODOS POR EL CANCILLER” EL 21 DE ABRIL, REALMENTE FUE MUCHO MÁS GRANDE LA ALEGRÍA DE VER EL VORTERIX LLENO QUE EL DOLOR DE LO QUE HABÍA SUCEDIDO.
¡Qué bueno poder salir de las clásicas preguntas de siempre!
Totalmente, porque pasó que con la casa de este bisabuelo intendente, que fue muy importante, tenía ciertas dudas, desconfiaba, y cuando volví allí fui al Registro de la Propiedad, que queda en otro pueblo, a constatar que su venta se había hecho con todas las de la ley.

¿A qué propiedad te referís?
A la de la casa del bisabuelo, que era la segunda casa del pueblo, de un pueblito muy chico, pero muy divino. Y cuando volví me alojé en el mismo hostal, que es uno de esos hotelitos de campo que son muy lindos, y daba la casualidad que justo se hacía un festejo que sea realiza cada cuatro o cinco años, en el cual en el pueblo se visten todos de medievales, andan a caballo, usan armaduras, etc. Y cuando yo llegué me metieron en el cepo (risas)

¿Cómo que te tocó el cepo?
¡Por haber desconfiado! Te lo juro. Es que los tipos tienen ese sentido del humor vasco que es maravilloso. Por supuesto que fui y pedí disculpas por haber desconfiado. Y ahí fue cuando hablé con el sacerdote que estaba a cargo de la iglesia que había administrado un tío abuelo mío. Gregorio. Aparte Bereciartúa había sido nombrado Caballero de la Orden de Santiago en el año 1666, principalmente por haber defendido a los peregrinos. Por lo que me interesa mucho la cultura vasca y, cuando vamos, si hay tiempo, siempre nos acercamos a los centros vascos de algunas de las ciudades. Somos una tribu muy alegre.

El País Vasco fue siempre de tener un público más punk, Negu Gorriak y todo eso, ¿verdad?
Exacto. Pero eso viene más de la resistencia al estado español. Los vascos son muy bravos.

VITICO DEL INFIERNO AL CIELO
Cambiando de tema, no puedo evitar preguntarte por el incendio de tu casa… Lo que más me sorprendió al leer declaraciones que hiciste posteriormente, es que te lo tomaste de una manera muy optimista y esperanzadora. No digo que casi agradeciste lo que ocurrió, pero sí que lograste ver la diferencia entre las cosas materiales y las espirituales.
Sé lo qué querés decir. Bueno, no es algo que me haya pasado solamente en ese momento. De hecho antes me habían robado un montón de cosas. Y realmente, en cuanto a lo del incendio, primero que todo, el haber estado ahí, y que me hayan venido a despertar para avisarme sobre lo que estaba pasando…casi que me tuvieron que tirar la puerta abajo. Porque yo no entendía nada, creí que venían a asaltarme. Subí con un matafuegos e hice lo que pude, si bien no quedaba nada por hacer. No se dio por ningún descuido mío, no había nada enchufado. Tal vez fue algo que venía de antes. Puede que una laucha mordió un cable que al mes produjo una chispa, pero fijate la casualidad, que la noche anterior hubo inundación en la zona. Por eso es que ese día mi vecino fue en calzoncillos a ver si su bote estaba bien, y escuchó un ruido raro, que era el de las tejas de mi casa, que estaban explotando por las llamas. O sea que el fuego ya era fuerte. Y ahí viene el vecino corriendo y casi me tira la puerta abajo…

 
De no haber sido así, no estarías contando el cuento.
Por supuesto. Porque estar dormido y que te lleguen las llamas…

¿Estabas solo en aquel momento?
Sí, completamente solo. Logré entrar dos veces y sacar tres equipitos. Mirá como quedó uno de ellos… (nos muestra uno con la parte frontal totalmente deformada) No sé si me explico, ¿OK?

Simplemente te llevaste lo que se podía en ese momento.
Lo que se podía. No hay tiempo de pensar. Se te vienen las llamas encima. Y aún así traté de apagarlo. Saqué un par de armas, dos guitarras, los tres equipos, una notebook y el celular, todo durante las dos veces en que pude entrar. Y cuándo quise hacer un tercer intento, me dije “no”. Y cuando me di cuenta que yo había estado ahí adentro dormido mientras se incendiaba la casa… Cuando hicimos el concierto de “Todos Por El Canciller” el 21 de abril, realmente fue mucho más grande la alegría de ver el Vorterix lleno que el dolor de lo que había sucedido. Esa noche no cobró nadie. Ni el Vorterix, ni Viticus, ni los que trabajan para nosotros, porque somos una banda de amigos. Y fue mucho mayor la alegría de ver cómo toda esa gente respondió, que la pérdida material de lo otro. Porque estuve muy aislado. Y estoy mucho mejor ahora. En cuanto a las pérdidas materiales, prefiero pensar en lo que está por pasar, y no en lo que pasó. Para mí es mucho más importante el sentirse íntegro con lo que hacés, y con cómo lo hacés. Y de eso estoy muy feliz. De Viticus y de mí mismo, porque el día del incendio hice lo que pude.

¿Qué fue lo que hiciste inmediatamente cuando te diste cuenta que ya estaba todo perdido y que no podías volver a entrar a la casa, que ya no había vuelta atrás?
Crucé en el bote hacia el otro lado del río con esas pocas cosas que había rescatado, y cuando me encontré con la flaca le dije “tengo que ir a comprar ropa para tocar esta noche”… Es que es así. ¿Era lo peor que podía pasar? Sí. ¿Pasó? Sí. Bueno, listo. Qué vas a hacer. Si hubiera sido por una boludez, por un descuido, ¡me sentiría más boludo! (Risas) Pero no fue así. Y además salí de esto simplemente con la ayuda del público, y de mi familia.

Una terapia completamente inesperada… 
Es sensacional. Es el mejor show que haya habido. Cada vez que lo escucho, no lo puedo creer, porque cada tema es mejor que el otro. Fue un bloque de gente que me hizo sentir bien. Y una vez que pasó ese día, y gracias a Malena Massa, me dieron un hotelito muy lindo en el Tigre, donde estuve casi un mes o más, hasta que empecé a buscar y encontré esta casa, que está muy tranquila (N. Esta nota se hizo en la nueva residencia sanisidrense de Vitico). Siempre pensé que si alguna vez me pasara algo así, me iba a morir de disgusto. Y terminé filmándolo con el teléfono, y después hice pasar las imágenes en el show de “Todos Por El Canciller”, cuando hicimos “Fuego Y Destrucción”, que lo había escrito cuando se quemó la casa de atrás. Lo pasaban en la pantalla detrás de mí sobre el escenario. Y nunca me di vuelta.

Entonces fue como haber vivido una experiencia religiosa.
Podemos decir que el fuego purifica, y que después cambia todo, y viene todo mejor.