LA HISTORIA JUDÍA SECRETA DE LOS ROLLING STONES

Estándar

“The Secret Jewish history of The Rolling Stones”
Nota de Seth Rogovoy originalmente publicada en el sitio online de cultura judía Forward (https://forward.com/culture/447744/the-secret-jewish-history-of-the-rolling-stones/) el pasado 2 de junio citando un artículo del 2014 de la misma revista, en momentos en que el grupo se presentaba en la ciudad de Tel Aviv.

En el 2014, los Rolling Stones tocaron en el parque HaYarkon de Tel Aviv. Ese evento representó mucho más que el primer concierto en Israel de la banda de rock más grande y legendaria del mundo. También marcó una pequeña victoria en la guerra contra el boicot al rock’n’roll en Israel que libran algunos rockeros ingleses, principalmente por instigación del ex-Pink Floyd Roger Waters que, a pesar de algunos esfuerzos muy públicos, no pudo persuadir a Mick Jagger y Keith Richards para que finalmente no hagan su debut en Tierra Santa.

1Los Rolling Stones, de hecho, han tenido una larga y fructífera colaboración con artistas, amigos y asociados judíos, e incluso algunas temáticas judías han llegado a su música y sus letras de canciones.
Al igual que muchas de las primeras bandas británicas de rock, los Rolling Stones comenzaron haciendo blues americano. La mayoría de los miembros de los Stones hicieron su aprendizaje en Blues Incorporated, una banda dirigida por el guitarrista de blues Alexis Korner, nacido en París, hijo de un padre judío-austríaco y una madre turco-griega. El guitarrista fundador de los Stones, Brian Jones, el baterista Charlie Watts y el pianista Ian Stewart tocaron con Blues Incorporated, así como lo hicieron el vocalista Mick Jagger y el guitarrista Keith Richards en varias ocasiones, antes de que los cinco unieran fuerzas y formaran The Rolling Stones.
Basándose en las lecciones que aprendió como protegido de Brian Epstein, el propietario judío de una tienda de discos en Liverpool, que convirtió a la banda de bares más popular de esa ciudad en la sensación internacional conocida como The Beatles, Andrew Loog Oldham, también judío, pronto se hizo cargo de manejar a los Stones, reformó su imagen y los dirigió hacia una paleta musical más amplia.
Por un lado, los convirtió en los anti-Beatles, dándoles una imagen más “peligrosa” y rebelde: cabello más largo y despeinado, y un sentido manifiesto de sexualidad y violencia. Oldham contrató los servicios del fotógrafo Gered Mankowitz, hijo del guionista judío inglés Wolf Mankowitz, quien fue responsable de las primeras portadas de los álbumes y de las fotos publicitarias de la banda. Mankowitz fue tan responsable como Oldham de crear la imagen de “chicos malos” de los Stones, y también fue el fotógrafo oficial de la primera gira de la banda por Estados Unidos en 1965.
Oldham también alentó Stones a cubrir una gama más amplia de canciones que el blues de Chicago por el que originalmente se inclinaban. Su primer éxito estadounidense en el Top 10 fue una versión de “Time Is On My Side”, escrita originalmente para Kai Winding por un compositor de ritmo y blues judío nacido en Filadelfia llamado Jerry Ragovoy. Asimismo Oldham empujó a Jagger y Richards a escribir sus propias canciones, al estilo de Lennon y McCartney.
Una de los primeras canciones producidas por la dupla compositiva Jagger-Richard fue una balada muy poco parecida a lo que los Rolling Stones hacían, llamada “As Tears Go By”, convertida en un éxito por una cantante emergente que Oldham había descubierto llamada Marianne Faithfull. Faithfull era descendiente de la nobleza austríaca; su bisabuelo fue Leopold von Sacher-Masoch, cuya novela erótica “Venus in Furs”, generó la palabra “masoquismo” (además de contribuir con la canción de The Velvet Underground, y también la obra de David Ives del mismo nombre) Su abuela materna era judía.

140604_TelAvivEn 1966, Oldham entregó su rol de manager de los Rolling Stones a un contador judío de Nueva York llamado Allen Klein. Klein le otorgó al grupo un contrato discográfico monumentalmente rentable justo cuando su contrato con Decca Records vencía antes de la renegociación. El acuerdo fue mucho más lucrativo que el que Brian Epstein había negociado para los Beatles, y después de que Epstein muriera en 1967, los Beatles recurrieron a Klein con la esperanza de que pudiera hacer por ellos lo que había hecho por los Stones. Eventualmente, sin embargo, las luchas internas entre los Fab Four por el papel de Klein terminaron siendo un factor que contribuyó a su disolución.
1966 fue también el año en que se lanzó una de las canciones más enigmáticas de los Stones. “Paint It Black” fue un intento de subirse al carro del ‘raga-rock’ antes iniciado por los Beatles y los Byrds, con Jones experimentando en sítar. Lo que salió, sin embargo, sonó más a algo de Medio Oriente, o incluso de Europa del Este. Más de una banda “klezmer” moderna ha versionado la canción, cuya escala de clave menor es notablemente similar a algunos de los estilos del “idisch”. Aparte de que más de una persona ha comentado que, líricamente, el narrador de la canción podría ser un judío jasídico que favorece el color negro, el propio Richards reconoció la deuda de la canción con la música judía, cuando una vez le dijo a la revista Rolling Stone: “Era un estilo diferente a todo lo que había hecho antes. Tal vez fue el judío en mí. Es más para mí como “Hava Nagila”, o algo gitano. Tal vez lo saqué de mi abuelo”. Ese último comentario es la única pista que podría indicar que cualquiera de los miembros de los Rolling Stones puedan tener ascendencia judía, pero en su mayoría ha sido desestimado porque tal vez Richards simplemente haya estado bromeando, como suele hacer un inglés. “Paint It Black”, sin embargo, no es la única canción de los Stones que contiene referencias judías. La canción “Sympathy for the Devil”, aparentemente narrada por el mismo Lucifer, contiene letras como: “Manejé en un tanque / Tuve un rango de general / Cuando azotaba la guerra relámpago / Y los cuerpos apestaban”, que presumiblemente se refiere a campos de exterminio nazis. El título del álbum de 1972 de la banda, “Exile on Main St.”, ampliamente considerado como el mejor y, por lo tanto, uno de los mejores álbumes de rock de todos los tiempos, podría ser una descripción de la vida en la Diáspora durante los últimos 200 años más o menos, a su vez emparejado con un título de un álbum posterior, “Bridges to Babylon”, lo que sugiere que los Stones se vean a sí mismos como una banda errante, en fuga. De hecho, los miembros del grupo huyeron de Inglaterra a principios de la década de 1970 a instancias de sus contadores. Si bien su partida fue una forma de evitar la onerosa estructura tributaria, o escapar del acoso recibido por sus numerosos cargos por consumos de drogas, los Stones terminaron viviendo exiliados de su tierra natal durante la mayor parte del siguiente medio siglo.
Finalmente, la canción más judía de los Rolling Stones fue su oda a la ciudad más judía de Nueva York. “Shattered”, de su álbum de 1978, “Some Girls”, tomó cosas del movimiento del punk-rock, el mismo que había desafiado a grupos como los Stones, que alguna vez habían sido considerados rebeldes, pero que ahora eran vistos como el colmo del exceso corporativo. Líricamente, la canción hizo hincapié en la ‘gestalt’ prevaleciente de la ciudad de la época: la era del alcalde Abraham Beame, el aumento de las tasas de criminalidad, la recesión, los presupuestos de austeridad, la bancarrota y los títulares sobre economía. El declive de la ciudad en esos años incluyó la pérdida de su próspera industria de la confección, en su mayoría judía, que Jagger inmortaliza en “Shattered”, lo que quizás sea el único uso de idioma idisch en un hit del Top 40: “Shmatta shmatta shmatta, I can’t give it away on 7th Avenue” (“Harapos, harapos, harapos, no puedo regalarlos en la Séptima Avenida”)

R.I.P. IT UP, RICHARD

Estándar

Publicado en Evaristo Cultural el 18 de mayo de 2020

EL ORIGINADOR
Vaya a saber uno lo que estaba mirando en la tele en aquel momento. Más que seguro, algún capítulo de El Chapulín Colorado, de El Super Agente 86. O de S.W.A.T,  o de Las Calles de San Francisco. ¿Cómo recordarlo? Pero lo cierto es que en algún corte comercial, entre avisos de mermeladas y detergentes para el hogar,  me topé con algo que no sólo nunca había visto, sino que tampoco siquiera hubiera imaginado a esa temprana edad. Era la imagen de un negro demoliendo las teclas de su piano y que se sacudía salvajemente, mientras vociferaba canciones en la misma sintonía, por momentos intercaladas con gritos agudos, todo a un ritmo frenético que tal vez tenía que ver, al menos sospechaba, con ese juego de palabras que alguna vez había escuchado: rock and roll. Sensaciones hasta entonces completamente inéditas para mí y mi mundo de vástago de 10 años en el que la máxima oportunidad de excitación no pasaba de más allá de conseguir la pieza difícil para completar el álbum de figuritas de fútbol. O a esperar que llegue al kiosco del barrio el nuevo número de Anteojito o Billiken. Pero al menos esta vez se hacía justicia. Hubo una ocasión anterior – a distancia, desde mi cuarto infantil- en que escuché esos sonidos del averno de lejos, que ahora sí por fin se materializaban en la pantalla de la enorme TV blanco y negro del living de casa. Así anunciaba aquel batifondo la salida del nuevo disco de Little Richard, (“Los Más Grandes Éxitos de…”), acompañado de una tapa en la que el protagonista se dividía en una suerte de cuatro fotos carnet diferentes en las que parecía aullar, una tras otra, como acompañando el sonido que salía del pequeño parlante monoaural de la tele.  “¿Será esto eso que llaman rock and roll?”, me pregunté. La duda me la terminó aclarando mi madre, que no tenía la menor idea de quién era Little Richard, pero que sí estaba familiarizada con aquellos tremebundos compases de, calculo, Bill Haley, o de algún que otro combo nacional. Lo mejor de todo fue ver como mamá aceptó deliberadamente comprarme el disco la próxima vez que pasara por una disquería del barrio, tras apenas insistirle. Una partida ganada desde el vamos: mamá amaba la música en casi todas sus expresiones, y tal vez haya considerado que el nene, aún en quinto grado, ya estaba listo para saltar de los discos de Gaby Fofó y Miliki, el del Circus Show de Carlitos Balá, o los de Titanes en el Ring, a algo más interesante, ergo, el que pasaría a convertirse en mi primer disco de rock. Antes que los Beatles, ante que los Stones, y que todo lo que vino después. Tampoco me importó mucho adentrarme en las 15 canciones que componían el álbum en el austerísimo Wincofón que reposaba tristemente en un rincón del departamento. No había fidelidad que pueda haber llegado a resultar más necesaria que el placer de escuchar al negro salvaje (del cual mi escaso inglés por entonces me permitía descifrar que se llamaba algo así como “El Pequeño Richard”), y con eso bastaba y sobraba. Que incluso para mí era como una sola canción dividida en varias partes, de las que había que dar vuelta el disco después de la octava. (“Cambia, papá”, como anunciaba Fofó al final del lado 1 del álbum más clásico del trío de payasos españoles, ese que no faltaba en ninguna casa).

5 los mas grandes éxitos de little richardEstudiar los títulos vendría después. Para mí sólo se trataba de desenfundar el álbum, y arrojarlo al Winco cual pastel al horno, antes de la seguidilla furiosa de canciones. La Tierra de las Mil Danzas/Sally, La Lunga/Jenny, Jenny/ Todos Están Sacudiéndose/La Chica No Lo Puede Evitar/Pobre Perro/No Quiero Discutirlo/Los Mandamientos Del Amor/La Plaga/Lucille/Tutti Frutti/Dinero/Necesito Amor/Función En El Empalme/No Me Defraudes…Y listo. A veces hasta había una segunda escuchada, en tanto y en cuanto los deberes escolares lo permitían. “Los Más Grandes Éxitos de Little Richard” también pasaría a ser en el primer disco de rock (bah, de todos los que tenía hasta entonces, salvo los infantiles) que llevaba “para bailar” a los cumpleaños de primaria, de esos que empezaban a las 4 de la tarde y terminaban en el horario de extrema nocturnidad de las 7 u 8 de la noche, entre botellas de Fanta Naranja, sangüichitos de miga y una torta con diez velitas. Demasiados roles fundamentales para el que iba a convertirse en el primer disco de rock que alguna vez tuve, una bendición no calculada caída del cielo, y la puerta de entrada principal a un mundo que ahora, a siglos de aquella jornada inolvidable, me sigue apasionando como casi nada. De manos de uno de sus más célebres originadores, datos que aún me llevaría un buen tiempo descubrir. ¡Y que hasta tenía publicidad en TV!

TUTTI FRUTTI
Aquel negro desenfrenado que tocaba el piano acabó siendo no sólo una de las figuras más subversivas del género que me apasionaba desde tan temprana edad, sino acaso la más sediciosa de todas. De la “sagrada trilogía de los arquitectos del rock and roll”, Little Richard (Richard Wayne Penniman, nacido en Macon, Georgia, 5 de diciembre de 1932), representaba además una fuerza ultrasexual de características, muy paradójicamente, antinaturales, que iban más allá de sus composiciones o sus shows de dinamita extrema. Porque si  Chuck Berry aportó algunos de los más grandes títulos del género en consonancia con su rol de poeta urbano, Richard fue algo más allá, disponiéndose a comerse al mundo. Si tan sólo fuera posible imaginar lo que era ser músico de rock and roll, negro y homosexual en tiempos en que no a mucha distancia de cualquier concierto que brindaba, uno o varios de sus hermanos “de raza” aparecían colgados de un árbol tras ser ahorcados por un grupo de acólitos de “las leyes de Jim Crow”, o el sistema de castas de estricto corte opuesto a los derechos de la comunidad negra, con mayor predominancia en los estados negros del sur estadounidense, del cual Richard era hijo fiel, y que se extendió por casi un siglo, más increíblemente de todo, hasta mediados de la mismísima década del ’60. Así las cosas, aquellos segregacionistas, que exponían a sus víctimas como trofeos de casa, se habían propuesto terminar con aquella “música del diablo” que todos esos ángeles negros dispuestos a llevar a sus hijas hasta los círculos más profundos del infierno promovían. Por lo que Richard, de inclinaciones sexuales non sanctas y sacudiéndose delante de sus propias narices, era considerado el más peligroso de todos, y algo que era mucho más un simple gay que hacía música. Para los adeptos al más rancio racismo que azotaba al país, aquel negro de Georgia que tocaba el piano haciendo “música racial”, echaba por tierra toda corrección política. Y entonces, en una típica charla de familia protestante anglosajona, Richard era mejor definido como “nigger, faggot, the devil…” (negro, marica, el demonio) Pura barbarie de aquellos los tiempos que corrían. Por si todo eso fuera poco, Richard destilaba un jopo casi sin precedentes (que más tarde revelaría, como así también buena parte de su performance escénica, tomó de Esquerita, o Eskew Reeder Jr., cantante y pianista de Carolina del Sur de la década del ’30, también recordado por sus incendiarias presentaciones), se vestía de manera estrafalaria y deliberadamente freak (alguna vez declaró, haciendo uso de su también histórica comicidad a la hora de hacer declaraciones, que “Muchos querían verse como yo, pero no sabían qué ponerse.”) Con fuerte presencia de máscara facial, delineador, labios pintados, y moviendo el culo. ¡Y cómo lo sacudía!
mark-leckey-little-richardA Richard, simplemente, no le importaba más que llevarse el mundo por delante y romper todos los tabúes posibles. Eso sí, con el mensaje deliberado de tirar abajo todas las barreras posible que azotaban a su comunidad. Por no mencionar algunas de las letras de sus canciones (¿acaso hace falta referirse nuevamente a los mensajes de sexo cuasi explícito detrás de la letra original de su más insigne creación, “Tutti Frutti”?) Ya en lo musical, su música por momentos se alejaba del rock and roll más estricto por el que fue siempre casi exclusiva y erróneamente referido para acercarse al boogie-woogie (por el caso, en “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”), laureles que compartía abiertamente con el enorme Jerry Lee Lewis, aquella tercera pata de la trilogía sagrada de los arquitectos que lo inventaron, oh…todo. A lo que se agregaba que, a diferencia de Berry o Lewis, Richard dejaba sumar a sus grabaciones el sonido prominente del saxo (crédito de Grady Gaines, quiénlo compañó en casi toda su obra de la dorada era de los años ’50) ¿Su objetivo? Sexo puro. ¿Queda alguna duda tras someterse a la dosis lasciva de una canción como “Ooh My Soul” acaso? “Tras escuchar los discos de Little Richard, me compré un saxofón y me metí de lleno en el negocio de la música. Little Richard fue mi inspiración”, señalaría David Bowie tiempo después. Hendrix fue alguna vez su guitarrista, Otis Redding cantó para Richard, al igual que James Brown (el otro hijo selecto de Georgia, y no menos piedra basal) Salió de gira con los Beatles, quienes lo adoptaron abiertamente, y también con los Stones. Jagger empezó a usar maquillaje tras obsesionarse con “The Georgia Peach” (“Es el Rey”, no trastabilló en aseverar en varias ocasiones) Más que seguramente, sin Little Richard no hay escena glam en el rock que hubiera tenido lugar alguna vez. Emancipador insuperable. hasta Liberace le quitó cosas. Por no mencionar a Michael Jackson (que en un muy valorable gesto, tras haber comprado los derechos de las canciones de su ídolo, tras tener que verse con un tendal de compañías discográficas y managers que lo estafaron incansablemente, acabo devolviéndoselos. O al mismísimo Prince, quien le debe buena parte de su physique du role. Sin la aparición de Little Richard, entonces, aquel negro desenfadado, el rock and roll todavía se vestiría de camisa y corbata. Siempre tuvo razón al decir que podría haber sido llamado “El Rey del Rock and Roll”, pero en rigor tuvo que ser un copión blanco y seductor que tomó su imagen y sus dotes bailables mientras Richard era presa constante del racismo imperante, para acabar llevándoselo consigo y obteniendo la corona.

downloadEn “The Life and Times of Little Richard: The Quasar of Rock” (“La vida y los Tiempos de Little Richard”), biografía definitiva originalmente editada por Harmony Books en 1984, y dedicada a Leva Mae Penniman, madre de Richard y sus otros doce hermanos (recomendadísima, y una de las mejores de la historia realizadas sobre cualquier músico), su autor Charles White señalaq ue “con canciones como Tutti Frutti, Long Tall Sally, Ready Teddy, Lucille, Good Golly Miss Molly, y muchas pero muchas más, Little Richard estableció las bases de una nueva forma musical: el Rock and Roll. Su voz poderosa y sus extravagantes performances le otorgaron al siglo veinte un espíritu más libre, permitiendo que estrellas posteriores como Paul McCartney, Tom Jones, Elvis Presley, Mick Jagger, David Bowie y Michael Jackson hagan lo suyo. Aún así, siempre fue tratado como un revolucionario demente, más allá de la comprensión ordinaria o el análisis serio… Un genio incontrolable cuya influencia en la cultura occidental resulta incalculable, pero cuya vida personal ha sido atormentada por una sexualidad indignante, y la gula por la adoración pública. Como fenómeno totalmente novedoso en los años ’50, tuvo que lidiar con cada estigma y etiqueta que la prensa pudo ponerle. Al mismo tiempo, el deseo de Richard de convertirse en Ministro de Dios y profeta de la paz entre las razas personifica el conflicto más crucial del hombre, la batalla entre el bien y el mal que existe en todos nosotros”

RIP IT UP
Sudamérica tuvo su chande de disfrutar del más provocador músico que dio a luz el vientre del rock and roll en dos oportunidades, si bien de manera acotada. El país elegido fue Brasil. En esas visitas fue parte de los artistas invitados al Festival de Free Jazz de Rio de Janeiro en 1993, del cual también participaron Chuck Berry y Bo Diddley, con un segundo show en Sao Paulo. Esta última ciudad también volvería a recibirlo en 1997. Por mi parte, alguna vez tuve la formidable suerte de poder verlo  en vivo y en directo, y de muy cerca, destino mediante. Fue como parte de un festival llamado Midsouth Music Fair, que tuvo lugar en un auditorio abierto en la ciudad de Memphis en medio de un parque de diversiones, el 28 de octubre de 1994, al otro día del concierto de los Stones en esa ciudad (Presley  se hubiera puesto muy celoso…)  Para entonces Richard ya transitaba su era de “predicador” (vamos, ya llevaba años haciéndolo, pero su consagración a la iglesia era cada vez más definitiva…), por lo que fuera de sus éxitos de siempre, no faltaron las canciones gospel a las cuales su público -en su mayoría de raza negra, libre, y sin sajones que lo hostiguen- ya estaba acostumbrado. Vaya como anécdota de color que ese mismo día, tras el final del show, me encontré entre la audiencia al enorme Rufus Thomas, uno de los más fieles representantes artísticos de la ciudad. Instantes después, tras cerrar el recinto,  me quedé a esperar al gran Ricardito a la salida del lugar, inevitablemente. Richard salió en el asiento trasero de una suerte de limusina, con la ventanilla baja, y saludando a los pocos que quedábamos allí presentes moviendo las manos alocadamente, acompañado por sus clásicos gritos de ocasión, cual diva. Oooooh, wow, ooooh!!! No estaría demás confesar que casi me infarto de la emoción. Antes de eso, en cierto momento del concierto, los miembros de su equipo (todos ellos jóvenes, negros, y de riguroso porte de pastor eclesiástico) habían repartido entre los asistentes ejemplares de un libro de prédica religiosa, de esos que el Ministro Richard sermoneaba entre rocanroles salvajes y canciones varias de su brillante repertorio. El libro incluía una foto autografiada/dedicada de Richard que a decir verdad no tenía nada de autografiada/dedicada, impresas para regalar al público. “No importa”, me dije conforme. “Es una foto de Little Richard directamente de Little Richard en un show de Little Richard. Y en Memphis!”
IMG_6646De paso aproveché para que el gran Rufus me brinde (ahora sí), su autógrafo real, de puño y letra, en el libro de Little Richard la noche que vi a Little Richard. Y en Memphis. Tras pagar una entrada de apenas 5 dólares. Bajo un cielo estrellado. Y al compás de ‘Blueberry Hill’. Aquel debut discográfico a mis 10 años finalmente había echado raíces en mi imaginario musical. Una auténtica comunión de RnR. Ooh my soul…
Las noticias que llegaron el sábado pasado desde Nashville sobre su muerte por cáncer óseo a los 87 años no sorprendieron. Richard venía luchando contra diversas dolencias desde hace unos cuantos años, y su frágil salud indicaba que ese final en vida, no menos estremecedor, podía ocurrir en cualquier momento. El Rey había muerto. 
“Un gran hombre con un sentido del humor encantador, y alguien que va a ser echado de menos por el mundo del rock and roll, y por muchos más”, apuntó Paul McCartney sobre el autor de su alarido de batalla. “Le agradezco por todo lo que me enseñó, y por la amabilidad de haberme dejado ser su amigo, Adiós Richard, y a-wop-bop-a-loo-bop
Mick Jagger escribió en su declaración para las redes sociales que “estaba muy triste de enterarse de la muerte de Little Richard. Fue la mayor inspiración de mis años adolescentes, y su música aún cuando la escuchás hoy en día conserva la misma energía eléctrica cruda que cuando descolló a través de la escena musical de mediados de los ’50. Cuando salíamos de gira con él, acostumbraba a observar sus movimientos cada noche y aprender a entretener y cautivar al público, y siempre fue muy generoso a la hora de aconsejarme. Contribuyó tanto a la música popular…Te voy a extrañar Richard, que Dios te bendiga. Mientras que su compañero de banda Keith Richards agregó  que “Es tan triste escuchar que mi viejo amigo Little Richard murió. Nunca habrá otro. Fue el verdadero espíritu del rock’n’roll”. Y un Bob Dylan shockeado y nada dubitativo, por su parte, salió a dar públicamente lasque probablemente sean las palabras más sentidas de uno de los tantos, innumerables alumni del salvaje Durazno de Georgia: “Acabo de escuchar las noticias sobre Little Richard, y estoy tan dolido…Fue mi estrella brillante y la luz que me guió cuando era apenas un niño pequeño. Su espíritu fue el que originalmente me llevó a hacer todo lo que terminé haciendo. Por supuesto, va a  vivir por siempre. Pero es como que una parte de tu vida se fue”
R.I.P. Richard. Rip it up…

A 30 AÑOS DE LA EDICIÓN DE ‘TALK IS CHEAP’, DE KEITH RICHARDS

Estándar

Un 3 de octubre como el de hoy, pero hace 30 años, se editaba TALK IS CHEAP, primer álbum solista de Keith Richards, grabado entre los meses de marzo de 1987 y mayo del ’88 en diversos estudios ubicados en New York City, Montreal, Monserrat, Memphis y las Bermudas. Hasta aquel momento sus aventuras en solitario contaban con un único antecedente, más precisamente cuando lanzó el simple RUN RUDOLPH RUN / THE HARDER THEY COME para las navidades de 1978 (con una versión de la canción de Marvin Brodie y Johnny Marks popularizada por Chuck Berry en la cara A, y una de la autoría de Jimmy Cliff ocupando el lado B) Una década más tarde, para 1988, las cosas no andaban nada bien en el seno de los Stones desde hacía hacía ya algunos años.

talk3A decir verdad, se encontraban peor que nunca. Jagger no sólo había firmado contrato con la CBS para lanzar su carrera en solitario (que comenzó con el disco She’s the Boss de 1985), sino que además, a pesar de la manifiesta insistencia de su compañero de ruta, venía negándose continuamente a salir de gira con el grupo, situación que sacó de las casillas a Keith, que inclusó llegó a declarar públicamente respecto a su co-equiper: “Si lo agarro, le corto la garganta”. Todo se tornó aún peor cuando Mick editó su segundo trabajo solista Primitive Cool en 1987, lo que encolerizó más a Richards, que incluso lo llevó a considerar seriamente el final de la banda, y a lo que se referiría ante la prensa como “la tercera Guerra Mundial”. Inactivo y cansado de los caprichos de Jagger, a pesar de haber siempre considerado a los Stones su prioridad, Keith optó por plasmar una mejor idea, para así darle fin a su exasperante ansiedad y mal humor producido por las circunstancias: la de formar su propio proyecto. Para eso convocó a una serie de músicos de vasta experiencia y trayectoria como sesionistas (el guitarrista Waddy Wachtel, el bajista Charley Drayton, el tecladista Ivan Neville y el baterista Steve Jordan) con quienes logró encontrar el sonido que tanto se encontraba buscando, y así consolidar al nacimiento de los X-Pensive Winos, con los que haría dos trabajos más en solitario (el álbum en vivo Live At The Hollywood Palladium, editado en 1991, y Main Offender, que vio la luz al año siguiente) Más tarde se sumarían la recopilación Vintage Vinos de 2010, y el que fuera su hasta ahora último trabajo solista Crosseyed Heart, editado en el 2015. Y hasta aquí llegamos. Por ahora.
LADO A: 1. Big Enough/ 2. Take It So Hard/ 3. Struggle/ 4. I Could Have Stood You Up/ 5. Make No Mistake/ 6. You Don’t Move Me
LADO B: 1. How I Wish/ 2. Rockawhile/ 3. Whip It Up/ 4. Locked Away

talk5

A 37 AÑOS DE “1234”, CUARTO ÁLBUM SOLISTA DE RONNIE WOOD

Estándar

Continuando con la cadena de aniversarios, hoy nos toca el no. 37 de “1234”, o tal el nombre que Ronnie Wood eligió para titular a su cuarto álbum solista, que salió a la venta el 2 de septiembre de 1981. Por empezar, no obviemos la gran lista de invitados que RW convocó para el disco. Son más de 20, pero a la hora de nombrar a los más reconocidos no podemos dejar de mencionar a Charlie Watts (no hace falta aclarar nada), Ian McLagan (casi que tampoco, pero al desprevenido le vendrá bien saber que fue su ex compañero en los Faces), Bobby Keys (nada por decir), Nicky Hopkins (nada que agregar), Waddy Wachtel (compañero de banda en los Winos de Keith Richards y mucho antes sesionista de uno y mil artistas), la legendaria estrella del soul Bobby Womack (con quien Ronnie compartía algo más que la música), los bateristas Jim Keltner y Ian Wallace (sesionistas de aquellos y con gran historial a cuestas), Robin Le Mesurier (miembro estable de la banda de Rod Stewart a comienzos de los ’80s), Anita Pointer (de las Pointer Sisters), Clydie King (que fue parte de aquellos magníficos coros vocales femeninos en Exile On Main St.), etc.

rw-1234b
Semejante seleccionado fue convocado por el co-productor del disco Andy Johns (otro notable en la carrera stoniana) a pasar por Los Angeles y Hollywood, donde Ronnie vivía por entonces, para participar de las sesiones del álbum en cuya tapa Ronnie aparece montado a un camello y, claramente, en una postal a todo descontrol y fiel al momento en que Ronnie transitaba por entonces en su vida personal: la de escaso de divisas y lidiando con una adicción a la pasta base que se extendió por 1 año y medio (para detalles más escabrosos, recomiendo leer su autobiografía “Ronnie”, o la de su ex-mujer Jo Wood) En cuanto a las canciones del disco en sí, Ronnie nunca sonó tan Dylan, más allá de su clásico parecido en el registro de la voz. Tanto es así que muchos llegaron a pensar que era el mismísimo Dylan que las cantaba al sonar en las radios por aquel entonces. 1234 presenta nueve canciones sucias, desgarradas, y a tono con la vida rápida y salvaje que su intérprete atravesaba por entonces. Aquí hay rock’n’roll estricto como la que abre y le da título al álbum, “Outlaws” (la única del disco que alguna vez fue tocada en vivo, y recién 8 años después el en el tour conjunto de RW junto a Bo Diddley bajo el nombre de The Gunslingers) o “Down to the Ground”, blues instrumental (“Redeyes”, un viejo demo de los Stones en el que cantaba Jagger), baladas acústicas (la hermosa “Priceless” o la muy FM “Fountain of Love”), y las mencionadas en las que Wood suena como Dylan (“Wind Howlin’ Through”, “She Was Out There” y “She Never Told Me”) El disco pasó apenas desapercibido por los ránkings de aquella época, y en definitiva no le sirvió a Ronnie para siquiera financiar la adicción que le trajo varios problemas aparejados. Hubo que esperar 11 años para que lanzara su próximo trabajo solista Slide On This, del ’92, pero esa es otra historia. Como sea, amo este disco, y no pienso parar de recomendarlo. Enjoy.
LADO A: 1. 1 2 3 4/ 2. Fountain Of Love/ 3. Outlaws/ 4. Redeyes/ 5. Wind Howlin’ Through
LADO B: 1. Priceless/ 2. She Was Out There/ 3. Down To The Ground/ 4. She Never Told Me

rw-1234c

10 DISCOS ESENCIALES – CHUCK BERRY “ROCKIN’ AT THE HOPS” (1960)

Estándar

¡Mi primer disco de Chuck Berry! A decir verdad, el primero que compré en vinilo. Hasta aquel momento tenía casi todo lo que Chuck había registrado, pero en cassette (toda una antigüedad, ¡pero qué lindo sonaban!…amén de haber sido en su momento un fiel soldado de las milicias del walkman y haberme gastado medio PBI de Noruega en pilas…) Digámoslo así, antes del arribo de la cultura digital, y su canilla abierta a casi todo, los discos de Berry eran un tanto difíciles de obtener en el país. Había que ir a disquerías especializadas y, en el mejor de los casos, te los grababan a cambio de un precio razonable. O bien el destino te llevaba a hacerte amigo de alguno de esos disqueros y te los terminaban grabando de onda, a lo que tampoco logré resistirme. A lo que se agrega una nueva página: como muchos de sus contemporáneos, aquellos arquitectos de la cultura del RnR de mediados de los ’50s, Berry tenía pocos álbumes de estudio. Lo más común de todo era la cultura del single (o simple, si les gusta más) Uno tras otros, según los dictados de la industria, lo que derivaba en una o varias recopilaciones (en el caso de Chuck, fueron muchas) a las que iban terminando a parar todas esas canciones que se editaban de a dos. Por lo que a los 20 años yo todavía era un ansioso (y ergo, fracasadísimo) consumidor de Chuck Berry que todavía no lograba saciar su instinto. Fue precisamente cuando hace ya bastante tiempo, en ocasión de un viaje de vacaciones a Rio de Janeiro junto a unos amigos, me dirigí a la (hoy desaparecida) disquería Modern Sound, en la clásica avenida Barata Ribeiro de la ciudad carioca. Modern Sound era “la” disquería de importados en Brasil, con alguna que otra que le hacía la competencia en Sao Paulo. Pero Modern Sound las superaba a todas en caudal. Un palacio de vinilos importados a diestra y siniestra capaz de dejar boquiabierto al más insaciable de los buscadores de buena música. Y también de frustrarme, como aquel último día de mi estadía cuando me dirigí al sitio en cuestión con apenas unos reales (o cruzeiros, por entonces) y encontrarme con no menos de veinte LPs por los cuales me babeaba descaradamente. Recuerdo haber visto no menos de 10 o 12 de Berry, pero mis fondos de aquel momento (reitero, fue al final del viaje) no me permitían comprar más de uno, y tal vez agregar alguna edición local brasilera de menor precio. Sin titubeos, el elegido fue el maravilloso Rockin’ at the Hops. Y no sólo por ser uno de los pocos discos integrales de estudio que editó (lejos de los singles o recopilaciones), sino que también, como la historia lo supo detallar ampliamente, era uno de los discos que Jagger llevaba debajo de su brazo el famoso día de su reencuentro con Keith Richards en la estación de trenes de Dartford en 1961. Así las cosas, tras contar las monedas que me quedaban, literalmente, terminé haciéndome de tal magnífica pieza, a lo que agregué la edición brasilera de Knocked Out Loaded de Dylan, que se había lanzado recientemente. No me voy a extender mucho sobre el disco porque para eso están las canciones que lo componen (ni tampoco esta vez me sobra el tiempo para hacerlo), pero desde aquí invito a todo degustador a hacer un recorrido por las doce canciones que componen a este disco originalmente publicado en 1960 (seis por lado), y grabado durante la era Chess Records, desde “Bye Bye Johnny” hasta “Let It Rock”, las mismas que, oh casualidad, han integrado el repertorio stoniano, y de tantos más, por décadas.
Y como si todo esto fuera poco, un capítulo más. Rockin’ at the Hops fue el disco que Berry me firmó en su primera visita a Argentina, en 1993 (y cuya imagen ilustra este comentario) Anécdota la cual invito a todo interesado/a a repasar en esta nota que escribí en ocasión de la muerte del más influyente de los padres del rock’n’roll, en marzo del año pasado. Enjoy.
https://sonaglioni.wordpress.com/…/papito-chuck-el-padre-d…/

DISCOANÁLISIS: LOS INTERMINABLES STONES Y SUS TRES AÑOS “EN EL AIRE”

Estándar

Publicado en Revista Madhouse el 9 de diciembre de 2017

edición deluxePACIENTE: Rolling Stones “On Air” (Interscope, 2017)

HISTORIA CLÍNICA: Ahora que las bóvedas del tiempo finalmente se dignaron a parir, ahora que el reloj que no para de girar sigue acrecentando el pasado minuto a minuto, los Rolling Stones finalmente editaron uno de los lanzamientos más esperados de sus -hasta ahora- más de 55 años de carrera. Y no sólo para regocijo de sus fans. “On Air” viene a cumplir ese objetivo tan largamente soñado, llenando uno de los tantos huecos que también habían quedado pendientes en la vastísima historia del rock y la música popular: editar oficialmente las sesiones de radio registradas para la BBC durante las etapas más prematuras de la banda.

Si ya lo habían hecho los Beatles en 1994, o Led Zeppelin tres años después (tan sólo por nombrar las más recordadas), ¿qué esperaban los Stones para decidirse a brindarle oficialmente al público parte de todas esas grabaciones seminales y formativas? Con seguridad, mucho habrá tenido que ver el éxito logrado con “Blue & Lonesome”, su más reciente trabajo de estudio, una colección de covers de blues registrados de manera cruda y directa en apenas un puñado de días, lanzado en diciembre del año pasado y que terminó tomándolos por sorpresa. “Ya estoy esperando a que salga el segundo volumen”, sugirió Keith Richards al respecto en aquellos días. Y entonces todo podría indicar que tal vez ésta sea la respuesta a semejante interrogante. Indiscutiblemente esa secuela a la que Richards aludía está representada por “On Air”. Si “Blue & Lonesome” nos mostraba a los Stones rindiéndole tributo a la música que los inspiró originalmente, el nuevo disco -que presenta material muy antiguo, paradójicamente- representa el primer lanzamiento legítimo de material en estudio y en vivo que el grupo grabó para la BBC entre 1963 y 1965, en instancias en que su ascenso a la fama comenzaba a dar señales más certeras, y también marcando aquel antes de que la sociedad compositiva de Mick Jagger y Keith Richard (que por entonces usaba su apellido sin la “s” original) comenzara a dar frutos. Y con Brian Jones en la banda, claro.

“En el momento en que lo hicimos, nos dijimos ‘¡Oh Dios mío, la BBC!’”, apuntó el guitarrista en una reciente entrevista para el diario L.A. Times. “Sólo queríamos ocultar el terror auténtico que teníamos. Había muchísima adrenalina”. Y a los hechos nos remitimos, entonces. Por aquellos años, el gobierno británico había instruido a las transmisoras que los artistas grabasen canciones diferentes para las emisoras de radio y de TV, o bien que las registren en vivo. Pero lo que podía ser una tarea extra para quienes tenían que someterse a esa política estatal, que claramente no formaba parte de sus agendas, acabó siendo una gran oportunidad para dejar una buena cantidad de nuevas tomas de muchos de sus grandes éxitos para la posteridad, o versionando canciones que, de otra manera, jamás hubieran alcanzado el vinilo. “La BBC quería que formemos parte de todo eso, y realmente no sabíamos por qué, o qué estábamos haciendo”, agregó Keith. “Tocábamos blues en bares, pero entonces metimos un disco en el Top 10, y de repente éramos la otra alternativa a los Beatles… Dios los bendiga. Lo primero que recuerdo sobre mi encuentro con la BBC es el tipo que estaba a cargo de controlar los micrófonos. Tenía un bigote enorme, como si fuera un oficial de la Fuerza Aérea Real británica, que me dijo ‘Si llegás a tocar ese micrófono, te decapito’. De todas formas yo no tenía idea de qué es lo que iba a hacer con el micrófono, pero tampoco es que él la tuviera mucho más que nosotros”.

ROLLING-LIBROAnticipado por un libro con un título de características similares titulado “Rolling Stones On Air In The Sixties: TV and Radio History As It Happened”, que detalla las presentaciones en radio y TV del grupo de 1963 hasta 1969, editado en noviembre, “On Air” (el vinilo, de tapa naranja) fue lanzado mundialmente el pasado 2 de diciembre, reuniendo 18 canciones -a las que se agrega una edición deluxe con 16 más, de cubierta amarilla, y una tercera en vinilo doble del mismo color- todas ellas registradas en sesiones de radio para distintos shows que integraban la programación de la BBC desde 1963 a 1965 (“Saturday Club”, “Top Gear”, “Rhythm And Blues” y “The Joe Loss Pop Show”, entre otros), de las cuales ocho nunca fueron registradas o editadas comercialmente. Para la ocasión, todas las tomas fueron sometidas a un proceso de remasterización especial bautizado “separación de fuente de audio”, en el que los ingenieros de los estudios Abbey Road contratados para realizar el proyecto se encargaron de que cada porción del audio radial (esto es, voces e instrumentación) fuera separada de la mezcla original para luego ser reconstruidas y remezcladas en conjunto, de esa forma logrando un sonido final con más sustancia. Los resultados pueden llegar a ser llamativos para quienes escuchen las pistas por primera vez, pero no tanto para aquellos que conozcan la sesionografía de los Stones más en profundidad. ¿El motivo? Todas las canciones que integran “On Air” ya habían visto la luz en decenas de bootlegs (ediciones piratas, no oficiales) desde al menos mediados de la década del 70. Nada nuevo para ellos, entonces, salvo la leve pero no menos sustancial mejora en la calidad del sonido, 50 y pico de años después, remasterizado para la edición que nos compete.

“Cuando escucho las canciones”, continúa Richards, “siento que hay mucha energía y entusiasmo, y me dan ganas de ponerme a remixarlas. Pero en esa época no se remezclaban. Uno pensaba –creía, habiendo sido criado en Londres- que la BBC sabía lo que hacía. Y después cuando nos grababan allí uno descubría que no tenían la menor idea de cómo grabar a un grupo así. En aquellos shows uno no tenía noción de lo que los micrófonos estaban captando, y de cómo se iba a escuchar después en la radio. Sólo esperábamos que saliera lo mejor posible. Escuchándolas ahora, pienso que capturaron el espíritu de todo. Podría ponerme a discutir si Brian sonaba muy alto, o no, pero fuera de esas cosas, creo que es un disco fascinante” Y así lo demuestra la mayor parte del material incluido, aún cuando los expertos más avezados, aquellos ya familiarizados con las canciones gracias a esas grabaciones inéditas que habían circulado muchos años antes, puedan llegar a descubrir que las versiones de “Hi Heel Sneakers” y “Ain’t That Loving You Baby” no están completas, lo que podría ser una buena pregunta para los ingenieros detrás del proyecto. Muchas de las canciones suenan realmente oscuras, por lo que la comparación con las tomas que aparecieron originalmente en los piratas pueda resultar apenas simbólica (como en el caso de “Walking The Dog”, grabada para el programa “Saturday Club” de 1964), mientras que en “Little By Little”, del mismo año, la calidad del sonido es muy cristalina. Tanto o más que el sonido del bajo de Bill Wyman, o sus coros junto a Richard(s) y Jones, que marcan una gran diferencia respecto a los de las versiones que antes habían visto la luz extraoficialmente. Otras directamente pierden las introducciones originales de los anunciadores radiales, como en el maravilloso cover de Bo Diddley “Cops And Robbers”. Y agreguemos un detalle más: el listado de las pistas tampoco aparece en orden cronológico. Como dato de color, “On Air” cierra con el único instrumental grabado alguna vez por los Stones: “2120 South Michigan Avenue”, un homenaje deliberado a la dirección física de los legendarios estudios Chess de Chicago, acaso la factoría primordial de las canciones que inspiraron al grupo a convertirse en el fenómeno definitivo que fueron, son y, eventualmente, serán por siempre.

edición comúnDIAGNÓSTICO: Nos encontramos con los Rolling Stones en su formación original con Brian Jones entre 1963 y 1965, en el período comprendido entre su homónimo álbum debut y “Out Of Our Heads”, cuando apenas promediaban los 25 años de edad. Aquí está finalmente la primera de las piezas que faltaba para empezar a completar oficialmente el álbum de figuritas perdidas de la banda, y auspiciosamente agregarán otros lanzamientos en la misma línea en un futuro, esperemos, muy cercano… Crucemos los dedos sin culpa, mientras tanto. El tiempo seguramente seguirá estando de su lado.

LISTA DE CANCIONES (versión original)
1. “Come On” (Saturday Club, 26 de octubre de 1963)
2. “(I Can’t Get No) Satisfaction” (Saturday Club, 18 de septiembre de 1965)
3. “Roll Over Beethoven” (Saturday Club, 26 de octubre de 1963)
4. “The Spider And The Fly” (Yeah Yeah, 30 de agosto de 1965)
5. “Cops And Robbers” (Blues in Rhythm, 9 de mayo de 1964)
6. “It’s All Over Now” (The Joe Loss Pop Show, 17 de julio de 1964)
7. “Route 66” (Blues in Rhythm, 9 de mayo de 1964)
8. “Memphis, Tennessee” (Saturday Club, 26 de octubre de 1963
9.”Down The Road Apiece” (Top Gear, 6 de marzo de 1965)
10. “The Last Time” (Top Gear, 6 de marzo de 1965)
11. “Cry To Me” (Saturday Club, 18 de septiembre de 1965)
12. “Mercy, Mercy” (Yeah Yeah, 30 de agosto de 1965)
13. “Oh! Baby (We Got A Good Thing Goin’)” (Saturday Club, 18 de septiembre de 1965)
14. “Around And Around” (Top Gear, 23 de julio de 1964)
15. “Hi Heel Sneakers” (Saturday Club, 18 de abril de 1964)
16. “Fannie Mae” (Saturday Club, 18 de septiembre de 1965)
17. “You Better Move On” (Blues in Rhythm, 9 de mayo de 1964)
18. “Mona” (Blues In Rhythm, 9 de mayo de 1964)

CANCIONES EXTRA (edición de lujo)
19. “I Wanna Be Your Man” (Saturday Club, 8 de febrero de 1964)
20. “Carol” (Saturday Club, 18 de abril de 1964)
21. “I’m Moving On” (The Joe Loss Pop Show, 10 de abril de 1964)
22. “If You Need Me” (The Joe Loss Pop Show, 17 de julio de 1964)
23. “Walking The Dog” (Saturday Club, 8 de febrero de 1964)
24. “Confessin’ The Blues” (The Joe Loss Pop Show, 17 de Julio de 1964)
25. “Everybody Needs Somebody To Love” (Top Gear, 6 de marzo de 1965)
26. “Little By Little” (The Joe Loss Pop Show, 10 de abril de 1964)
27. “Ain’t That Loving You Baby” (Rhythm And Blues, 31 de octubre de 1964)
28. “Beautiful Delilah” (Saturday Club, 18 de abril de 1964)
29. “Crackin’ Up” (Top Gear, 23 de julio de 1964)
30. “I Can’t Be Satisfied” (Top Gear, 23 de Julio de 1964)
31. “I Just Want to Make Love To You” (Saturday Club, 18 de abril de 1964)
32. “2120 South Michigan Avenue” (Rhythm and Blues, 31 de octubre de 1964)

 

HOMENAJES: MALCOLM YOUNG (1953-2017), ADIÓS AL PEQUEÑO GRAN ROCKER

Estándar

Publicado en Revista Madhouse el 20 de noviembre de 2017

Una remera sin mangas, un jean gastado (de esos que lo llevaron a uno a pensar que era el mismo que usaba siempre) y una guitarra que prácticamente superaba los 1,60 m. de estatura de quien estaba colgada. Y mucha actitud, claro, en cantidades industriales. Esos acaban siendo los elementos que, sin mucho más que agregar, podrían definir el ADN de Malcolm Young, la pieza primordial de la maquinaria de AC/DC desde que el grupo arribó ruidosamente a la escena del espectáculo allá por 1973. Hechos de dinamita pura (o de T.N.T, si es que el lector considera al término más oportuno) Y un traje de colegial para su hermano Angus, claro.

1

MALCOLM, EL TODO Y LAS PARTES. Pocos músicos de rock tuvieron el destacado honor de lograr la condecoración de riffmasters (“maestros del riff”) como el pequeño gran Malcolm pudo plasmar en su instrumento. Tal vez sobren los dedos de una mano, sólo quizás. Keith Richards, Tony Iommi y algún que otro más que ahora no me viene a la cabeza. Tampoco es que sienta muchas ganas de ponerme a recordarlos tras el estupor causado por la reciente muerte de uno de los ocho hermanos de la camada Young a la que pertenecen. A pesar de su extensa carrera, Malcolm podría ser considerado el último que llegó a alcanzar a un podio tan prodigioso. Porque si su hermano Angus resulta ser la cara más visible de la banda, estéticamente hablando, Malcolm, el hombre pequeño que casi pasaba desapercibido en escena, escudado en su enorme guitarra Gretsch G6131 (más popularmente conocida como Jet Firebird), termina siendo el alma y corazón de una de las bandas más fundamentales del género. Una vieja gacetilla de Atlantic Records, la discográfica a la que históricamente pertenecieron los Young y Cía., lanzada en los primeros años de carrera del eléctrico combo, no titubeó en presentarlo ante la prensa como “no sólo un gran guitarrista y compositor de canciones, sino también alguien con una visión: Malcolm es quien planifica todo en AC/DC. Y también es el tipo tranquilo de la banda, profundo e intensivamente consciente de todo”.

2

AC/CB (CHUCK BERRY). Digámoslo así: si Malcolm hubiera nacido 20 años antes, y no aquel 6 de enero de 1953 (más precisamente en Glasgow, Escocia), su capacidad creativa -pendenciera, honestamente cruda, y llena de originalidad- lo hubiera puesto a la altura de quienes siempre habían sido sus ídolos musicales: Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Little Richard, o los músicos de blues del Delta. Que por esa vueltas de la vida (y sólo porque tocaban muy fuerte, o porque más tarde coincidieran con la época en que la escena del rock marchaba a paso firme a lo largo y ancho del planeta) AC/DC haya sido considerado un “grupo de hard rock”, o incluso “de heavy”, más allá del disparate, responde meramente a un error técnico. AC/DC es Chuck Berry enchufado a mil voltios, con sendos toques de blues no menos electrificados, y con una pared de Marshalls para sostener la descarga. Títulos como “Dirty Deeds Done Dirt Cheap”, “Let There Be Rock”, “Highway To Hell”, “Back in Black, “Whole Lotta Rosie, “Riff Raff”, “High Voltage”, “That’s The Way I Wanna Rock’n’Roll”, “Live Wire”, “Thunderstruck”… en fin, simplemente estamos hablando de todos esos riffs irremplazables que salieron de las manos del pequeño diablillo detrás de AC/DC, para terminar convirtiéndose en himnos del rock en su exacta medida. “Bueno, los grupos de rock realmente no tienen swing, apuntó cierta vez. “Pero el rock’n’roll sí lo tiene. Lo que pasa es que las bandas no comprenden eso del sentimiento, del movimiento…”

EL NEGRO LES SIENTA BIEN. Como a muchos que promedian la edad de quien aquí escribe, a mí me tocó descubrir a los australianos gracias al álbum “Back In Black”. Para entonces, algún que otro video del disco ya había logrado colarse en los pocos, qué digo, escasísimos espacios de la televisión local allá por 1980. Estaba el de “Hell’s Bells”, y el del que le daba título al disco… A decir verdad, esos dos enanos que se sacudían espásticamente sobre el escenario me tuvieron obsesionado durante un buen tiempo. Estaban las fotos que aparecían en las revistas, claro, pero no alcanzaba. Por tal motivo hubo una mañana de sábado de ese mismo año en que me tomé el colectivo, me bajé en Paraguay y Florida, y me dirigí a una disquería de importados que estaba en la Galería Del Sol para hacerme del LP, recién llegadito del exterior. ¿Qué era esa tapa negra y por qué motivo las letras que aparecían sobre ésta eran del mismo color, casi ilegibles? Todo pasó a segundo plano desde que puse el disco en casa por primera vez, aún cuando no tenía mejor equipamiento para reproducirlo que el viejo tocadiscos Winco de la familia (con un solo parlante incrustado en el mismísimo aparto, y sin siquiera parlantes exteriores). Pero nada podía impedir que lo salía de allí fuera encantador: a mí me encantaba ese sonido. Los chirridos de Brian Johnson todavía no habían llegado a perturbarme tanto como lo lograrían con el correr de los años (paralelamente sin nunca dejar de lamentar la muerte del gran Bon Scott, la primera baja en la historia de la banda), pero uno pagaba el precio que tenía que pagar con la condición de poder disfrutar de aquellos mágicos riffs de los hermanos Young, que no paraban de embrujarme. Algunos años más tarde tendríamos la posibilidad de ir al cine a ver “Let There Be Rock”, así saldando el recóndito deseo de poder verlos en vivo, si bien en una pantalla, mucho antes de su desembarco en vivo y en directo en el país décadas después.

4

GUITARRA, VAS A LLORAR. Malcolm Young no necesitaba morirse para convertirse en músico “de culto”. Su importancia es tal que ya se había ganado los laureles en vida. Ni siquiera su problemas de salud que fueron de la adicción al alcohol hasta la demencia, situación que lo obligó a abandonar la banda hace algo más de 3 años, hubieran logrado impedir la distinción. Nos quedamos sin el chico de la remera sin mangas, el de los eternos pantalones gastados, y hay una guitarra Gretsch G6131, la misma de la cual salieron algunos de los mejores riffs de la historia del rock and roll, que llora desconsoladamente porque su dueño no va a poder volver a tocarla.

AN INTERVIEW WITH DANNY FURY: “TO ME, PUNK WAS LIKE A FIRST BREATH”

Estándar

Original article (in Spanish) published in Revista Madhouse on August 26, 2017

A few days ago we published an exclusive interview with Alan Clayton, the man behind the Dirty Strangers, which also featured Danny Fury, the band´s new drummer. Now it´s time to take a 180-degree turn and present one with Danny himself, with Alan´s participation, which also took place last November in London. How´s so? That day, both interviews were done almost at the same time, which explains why both Alan and Danny are commenting on their bandmates’ interviews. Danny Fury could be considered the quintessential drummer of the Post Punk scene.

1With an artistic background that led him to be part of a vast number of bands (mainly the last line-up of the Lords of the New Church), he now spends his time between the Tango Pirates, Danny´s last personal project, and as his role as drummer in the Dirty Strangers. But what better than him to tell his own story?

Somehow I’d thought that you’d been born in England, but I’ve just found out you were actually born in Switzerland. So how did you get to England in the first place? Were you already playing in bands in your home country?
Danny: I was already playing in bands all my life and, if you have a look at my record collection, you can see most of my favourite bands were from England.

When was that?
Danny: That was in 1984.

So what were your main influences at the time?
Danny: First bands were Hendrix, and stuff like The Sweet. All that glam stuff. Alice Cooper, you know. I also liked the Stooges and MC5, but that came a bit later, to be honest. And then came Punk, which to me was like a first breath or something, you know.

2

Danny, in the late ’80s

I remember some artists from Switzerland, but they all were mostly into Heavy Metal, like Krokus.
Danny: Well, Switzerland was always more about technical artist. There’s no inspiration coming from there. Everyone was just trying to be someone else, it seems, just like today, everybody’s trying to be someone else.

Why did you choose England and not Germany, as there was always a big rock scene there too.
Danny:
Yeah, but it’s still more or less the same, they just tried copying other things. There was After Punk for a while, where they tried to find their own stuff. Bands like Kraftwerk came out of that scene. But all in all the German or the Swiss bands were trying to copy the English bands.

Since you played with so many bands, I’d say you’re quite a quintessential drummer in relation to the Post Punk era. Starting with the Lords of the New Church.
Danny: I never thought of myself like that, but if that fits, in a way I’d say “yeah!” (laughs) But I guess there are others too. I just don’t wanna grab all the glory. But yeah, I’ve done a lot of work, that’s for sure. And I’m really passionate about doing so. Yes, people might have noticed that.

So you were in all these bands. Would you say you were just at the right time in the right place?
Danny: Well I guess I just got lucky about running into the right people. It was what it was, it could have been more too.

You were friends with the members of Hanoi Rocks. Am I wrong or you were moistly friends with Razzle?
Danny: No, I’ve actually met Razzle before he died. I was good friends with Nasty (Suicide), the main man. And we played together for a while in bands. Just before the Lords, he was gonna have a band with Stiv Bators and Dave Tregunna, you know.

Did that happen in Switzerland?
Danny: No, I was already here in London. I met Dave when he left the Lords. At the time, he was in a band called Cherry Bombz for a while, and he left them as well. And when I read that he left them, I wanted to start a whole new thing, and a friend of mine knew him, and then he introduces us. In fact, after we did a few sessions, Stiv called Dave one day and decided to do that band.

3

Rogue Male (Danny is second from left) That’s how the ’80s were like!

Which was the very first band in London you played with?
Danny: Well, the first band I was working on a professional level was Rogue Male, which was a bit more like Motörhead.

More heavy metal oriented…
Danny: Yes, quite a bit more heavy metal, you know, although it was more like rock than heavy metal. But they were supporting major bands on a major level, so I wanted to play a bit of that. And it was like going to school, you know. I learnt a lot, and then I met Dave and I was right on the track I wanted to be.

You did only one album with Rogue Male, and then came the Lords. How long did you stay in the band for?
Danny: Well, I’ve played with Dave for many years, but the actual time I was with the Lords…I thought it was longer, but now after they did some research about a film they’re doing on Stiv (“STIV: The Life and Times of A Dead Boy”), I think it’s close to 3 years.

4

Relaxing by the pool with Stiv Bators and friend (Danny on the right)

I cannot actually remember how many albums you recorded with the Lords…
Danny:
We did a live album (“Second Coming”) and then a 12” in studios, the one with a cover song, “Making Time”, which was a song by The Creation. Yeah, we covered that song.

But you sure did a lot of touring.
Danny:
Yes, and that was the main thing, it was pretty much non-stop in those days.

How was it being in a band with Stiv Bators? Was he really that wild, as always described?
Danny:
Well, as you can imagine, it was wild and crazy, never a dull moment, you know (laughs) It wasn’t definitely boring for a second.

How close you were to him? Was he friendly to be with?
Danny:
Yeah, we were in it together, because he was crazy enough, like staying up for days, you know, and I guess the others got tired. I joined the band, and they were already going for 4 or 5 years, or even 6. And I was the new boy! (laughs) But we were little brothers, you know, I think his birthday was a day after mine. So we were really close from the start. And he sort of took me under his wing, you know. He wanted to educate me into his style of rock and roll.

5So, in a way Stiv adopted you…
Danny:
Oh, I was his little brother or something, and he educated me on all sorts of things (Alan laughs)

Why are you laughing, Alan?
Alan: Because I’ve done Stiv’s last tour, the Dirty Strangers supported him. That’s how I met Danny first of all. We’ve been always friends of Brian’s and Stiv’s. And then Danny joined. We didn’t know it was Stiv’s last tour. I’m laughing because I know how it was, he was just a crazy man, a crazy lovely man.

It’s always nice to have a straight opinion about him from a bandmate.
Danny: He was very encouraging and very witty. And he just had this aura about him, you know, he was someone special, for sure. When he walked into a room he sort of commanded it without doing much. He just had that thing that some people have. Very interesting. He’s a special person in rock’n’roll.

And he’s still much loved after all these years.
Danny:
Yes, he is. Talking about Keith (Richards), I think they were friends as well. Yeah, because he was hanging around with all the punk guys when Stiv was in the Dead Boys, and Stiv told me he used to look after Marlon (Keith Richards’ son) apparently.

I believe Keith got onstage with the Dead Boys in a New York Club in 1981.
Danny:
Yeah!

6

Danny on Stiv Bators: “He was very encouraging, and very witty”

After the Lords of the New Church came Kill City Dragons, with your pal Dave Tregunna in the band as well. Do you think you got to a more professional level than what you did with the Lords?
Danny: When you say “professional”, what did you mean by all that?

I mean, maybe they were more your own kind of thing and you were more in control of all that.
Danny: No, not at all, in fact the Lords were actually my favourite band at the time, so they were exactly my thing, you know. I came to London to look for a band that was a bit like the Lords, and I ended up in the Lords so, you know.

Then why did you leave the Lords, or how else did it happen?
Danny:
Well, Stiv called it off, he broke it up.

So you never left the band, its actually the band came to an end.
Danny: Yes, Stiv told us onstage that that was it.

He did it during a show? I didn’t know that. Did you or the rest see it coming?
Danny: Yeah, that was actually our last gig, it just came out on YouTube. It’s actually cool to watch, but it’s that long story, if you don’t mind… Sort of what happened was, I was living off the gigs at the time, and they were suing everybody. There was no money coming in other than the live gigs. And then a tour was cancelled. And to cancel a tour you’ve got to have really good reasons, you know, as it costs a lot of money to set it up. And then the band needed a singer for the tour. And that made Stiv really upset, you know.

So the band was stopping, and you were looking for another singer.
Danny: Just for that tour, really. It’s not that we were thinking of replacing Stiv. But at the last minute they couldn’t do it. If he couldn’t do the tour, then we would lose a lot if cancelling it. It had nothing to do with me or Brian or all that, you know. Stiv agreed to have Dave Vanian (of The Damned ) replacing him, but I guess that was not fine with anybody. And Brian put it out in an ad, looking for someone else after Dave couldn’t do it. But he probably didn’t tell Stiv, you know. And then Stiv got really upset. And on the encore he wore a T-shirt with the ad on it. And that’s how it ended.

I know it’s a long story. I think what he was crazy about was having somebody else fronting the band after all those years.
Danny:
Yes, the communication didn’t go right, and people got upset, you know.

You were a fan of the Lords before you actually joined the band, which was your very kind of thing, and then you ended up joining the band you ever dreamt of being part of…
Danny: Yeah. I liked the while concept, the things they were saying. And their lyrics, which spoke to me, you know. Just the whole idea of what it was about, to use rock as a sort of atmosphere to a thing. All that information. And it really had that depth that sort of spoke to me. It was more profound than, say, a dance band. Something very unique as well. And a great image too. And Stiv was such a great performer, in a way like Iggy Pop, really wild.

Just like Ronnie Wood, who always thought “someday I’ll be in the Rolling Stones”
Danny:
There’s Ronnie Wood, and maybe a handful of others, but there’s not too many people in the world that would have imagined they’d end up playing in their favourite band. In fact I didn’t know if that was really happening, or if I was dreaming, you know.

Not many people get their dreams fulfilled.
Danny: It’s actually funny because I had supported the Lords at a gig before I joined them, and I talked to Stiv at the show and asked him if he knew a band in London I could join, and he said, “well, if Nicky dies, you can have his job” You know, just making fun. And it actually came true. He really liked that, he actually told the Press about that. He was really into the stars and things that aren’t meant to be, things like that. So that fit right into this.

Everything came into place.
Danny:
Yeah, he thought that was meant to be, you know.

So that’s when you thought to yourself, “ok, I’m staying in London”
Danny:
I was already here, but at the time coming to London was like coming home. It was a place where you could be yourself. Because it’s such a big place, so you can be more anonymous, you could really be yourself. Because I grew up in Switzerland.

7

Danny in his teen days

Where was that, Basel?
Danny:
Yeah. It’s one of the biggest cities in Switzerland, but it’s really a small town. So when you’re walking down the street, nobody cares, you just can be yourself. But at the time the English were kind of reserved, it was easier to meet foreigners, as English seemed to stick more to their own. Still I liked to grew up in London, everything seemed rock and roll, even riding a bus or going shopping. It was an inspiration that I found here.

Where did you live in London when you arrived?
Danny:
At first I lived in Hackney, ‘cause there used to be squats in those days, so you didn’t have to pay your rent. You just found am empty place. And that’s actually how many musicians managed in those days, living in squats and stuff. So that’s what I did.

Somehow it´s always thought that people coming from Switzerland are all rich.
Danny: Well, that’s a cliché. Everybody thinks that if you live in Switzerland, you live in a chalet.
Alan: Are you rich?
Danny: Of course I’m rich, I’m from Switzerland! (laughs) The thing is, they really do have a high-living standard, compared to everywhere else, they probably did a bit better than anywhere else. And there’s a lot of rich people too, that’s true. ‘Cause a lot of rich people moved there for tax reasons, or whatever.

Are you still in Hackney?
Danny
: No! Back then Hackney was a bit of a slum, actually.
Alan: Yeah, and it’s a trendy place now, isn’t it?
Danny: Yeah, everything’s changed. Now there are luxurious places everywhere.
Alan: It starts out just as anywhere. The artists move in, ‘cause it’s cheap. The artists make it trendy, and then the developers move in.
Danny: That’s it.

Well that’s how Chelsea was in the ‘60s, and who lives in Chelsea now?
Alan:
Yeah, rich people.

So Rogue male, the Lords of the New Church, then came Kill City Dragons, and then what was next? Was it Vain? If so, then you had to move to America.
Danny: Yes, that’s why I lived in San Francisco for 7 years, and I loved every minute of it.

8So how does a Swiss man that’s based in London starts working for an American band?
Danny:
Well, they played with Steven Adler of Guns N’ Roses at the time, and he still had a lot of drug problems. And in the end I guess he wasn’t reliable enough or something, and they heard that Kill City Dragons split up, and they called me up. I guess I just arrived on time. I had spent nine winters in London and the band just broke apart, and I had worked hard for the last 4 years so, and then when the guys in Vain called me, it was like “yeah, let’s go to California! Fuck this shit, I’m gonna get out of here!” (laughs)

That’s probably why many people from England move to California and never come back.
Danny: Here it’s so wet and cold, it really gets in your bones.
Alan: London is 2 degrees colder than anywhere in England.

And mostly wet.
Danny:
Yeah, it blows from the ocean.
Alan: I must say it’s not how I remember it was when I was younger.
Danny: It used to be worse.
Alan: Yeah, I think so. Before, it had never been warm till the end of October in this country.

9

Kill City Dragons (Danny, far right)

OK Danny, once again, you left the Dragons in 1994 and then moved to California to join Vain. How was to move from London to California? And how long you were in the band?
Danny: Oh absolutely, it was a different planet, a different culture. And I was with them for 4 years, and then Grunge happened and the audiences got smaller and smaller. W started playing stadiums and we ended up playing empty clubs, you know. And then the band members sort of drifted off and there was no work for a long time, unfortunately.

So that meant when Vain was over you had to move again.
Danny:
After 4 years I was kind of illegal there, you know. But then I stayed on for another 3 years and tried to get something together. There are a lot of great musicians in San Francisco but I couldn’t get anything together, nothing solid and after 3 years I decided to go back to Switzerland.

What happens to a musician when suddenly a band’s over and you have nothing coming? You’re kind of stranded…
Danny:
In my case, it was a big impact. First of all you have to get by, unless you have some money coming in from things you already did, the royalties. So you have to take little jobs and give lessons, or work in record stores. Anything that comes along.

And you managed to do it.
Danny: Yeah! Obviously I’m still here! (laughs)

10I needed to ask you that, you know. So then you went back to Switzerland.
Danny: Yes, and it’s hard to get something together if you don’t have any funds or resources. I ran out of funds and things then got a bit deppressive, and I had a big disillusion with the business part of it, you know. I still loved music. I realized in general no one cared about the real things I cared in music, and it really sort of get in my bones. And also the fact that if you’re someone’s drummer you’re supporting a guy with a vision, you know, and if that keeps falling apart and then you start over and over again, and after a while you run out of steam, and that’s what happened to me, so I sort of couldn’t see what I could do. Basically I had to stop playing music for a few years. And then when I had the urge again I bought a guitar and learn a few chords. But I was already writing lyrics since I ever came to England.  I was learning English, and that inspired me to write. So I said to myself, “let’s try something else from a different angle”, you know.

At the time you only played drums, or you were already singing as well?
Danny: Yes, I’d never sung, I just played drums. I tried writing songs and I’d never thought I could come up with anything I later realized it was good. I just thought I didn’t have that talent, and then after that break that lasted for about 3 years, I didn’t touch an instrument for that time, I bought the guitar, learnt a few chords, got my lyric book out and just started to see if I could put things together. Just for myself in the bedroom, you know.

So you didn’t waste your time.
Danny: No, I just got into songwriting, but basically I had to go way back and start over. Because I figured if I was gonna do something again had to be more in control. And if you’re a songwriter, people may leave, but you can keep going until other people arrive, you don’t have to find a new songwriter all the time. It’s not easy to find a really good songwriter, you know. But as time passed by my friends went “oh you sing really good, you have a good voice!” and stuff, and that really gave me confidence to put a new band together. And eventually we recorded an album.

11The Wild at Heart one?
Danny: Yes, that’s how I called it, and we recorded it in Switzerland, as I got back home as it made more sense ecologically, as I was really like burnt out, money-wise, and it was easier to start again there. I wasn’t even sure if I was gonna release it but I wanted to record it, but then many people came to the studio and I ended up calling Dave to play bass on it.

It’s strange because there’s like a scene of musicians that shift between bands. I mean, Dave Tregunna was once in the Dogs D’Amour, then you were in the Dogs for a while too.
Danny: Well, that’s because in a way we share the same musical taste, you know. And then it’s almost natural that you know people that way along that wavelength, then you call them, as you know they can do that kind of music.

So what happened to Wild at Heart?
Danny: So we recorded this album (“Chasing the Dragon”, 2007) with Dave and a really good guitar player who was a friend of mine and whom I’d been in bands before, but I knew they weren’t gonna be a permanent band. Dave lived in England, and this other guy had his own band, so for a while I was trying to get a line-up that could play live. So I did, but I wasn’t really happy with it, so eventually I thought that I should move back to London. I met a girl over there and she became my bass player, and then we ended up in a relationship, so it motivated me to come back here, as she really wanted to go to London. So I came back here in 2010 and found Timo (Kaltio) and Dave, who were not doing anything, just watching TV and not playing music, so I said to them “guys, I wanna start a band, and you’re just sitting around. Come and play with me” And they did. But I had my girlfriend who was already playing bass, and I wanted Dave. And I couldn’t have two bass players, you know. And I didn’t want to kick my girlfriend out of it as she had already played for a few years, and she’s done a good job, she was the best of the lot, so kicking her out would have been unfair. But Dave was playing acoustic guitar at home, as we lived together at the time, and I said to him “why don’t you try rhythm guitar?”, which was a challenge for him. So finally Dave joined the band as guitar player. And they called it Tango Pirates.

All this while you sang. And the first time you didn’t play drums.
Danny: Well, I had already done it a few years, so I had the biggest experience.

12Now that’s a great name for a band! I guess I read the story about the name somewhere, but can you explain it to me anyway?
Danny: Yes, the first blues and Chess guys that came to New York, they didn’t know what to make of themselves, so they called them the Tango Pirates. You can Google it, there’s some hilarious articles in the New York Times from the 1920’s where “they come to the cities to seduce your daughters with sex and drugs, the devil’s music!” and all that stuff, “beware of the tango pirates!” (laughs) And I thought it was amazing that no one actually had used it yet. It’s like part of rock’n’roll history and no one had actually got onto that, you know.

You know, tango is our music down in Argentina.
Danny: Tango was taking over in the 1940’s, they actually were going to jail for dancing the tango, can you imagine? I think that the Church and state were more together in those days, and I think the Church managed to outlaw tango, as it was really frivolous, you know. And then the sexiness of it, as it was too sexual. And you had like 3 months in jail for dancing it, if they caught you. Of course it was originated in South America.

Do you remember this band called Bang Tango? Which I never liked, but anyway those must be the two only rock bands with the word “tango” in their names.
Danny: I really didn’t like them too. However I think the name was catchy, just two easy words to remember.

13But the Tango Pirates are still going, aren’t they?
Danny: Well, actually I’m still working, but anyway there was this first line-up that went on for about 3 years, and then sort of that other members became too busy, so I just wanted to work more and find more people that could concentrate on that one band. Before I knew everyone was in five bands, and in the end I couldn’t get them together anymore, and I got bored waiting for them.

You still haven’t released an album with the Tango Pirates.
Danny: We never did an album, I couldn’t actually finance an album. So we did EPs. By now there are 3 EPs out.

Well, Chuck Berry used to release just singles and EPs for a long time, and compilations, and then he started putting out albums in the ‘70s.
Danny: I know, and the Sisters of Mercy also did EPs for a long time before they put an album. It’s just a financial thing, I have enough songs for three albums right now.

So you finally became a songwriter.
Danny: Yes, and that was something that really perplexed me, ‘cause I never saw or thought I’d have that in me, you know. And that really surprised me. I’m immensely happy because now I didn’t depend on other people so much anymore. I could do my own thing. And also, when you do your own stuff it’s more tailored to exactly who you are and where you wanna go and how you wanna express yourself. Of course now it gets difficult as you have to find people that like your vision.

People who are on the same wavelength.
Danny: It’s a problem, but still easier than finding songwriters. But again, it’s a great experience and it also lets me experience music from a different angle, which is completely different if you’re just a drummer.

Drummers usually don’t write songs.
Danny: Normally they don’t, but it helped my drumming ‘cause now I’m playing more for the songwriter than for the show .

Are you writing on your own, or you also do with somebody else?
Danny: I was writing on my own for a long time, because I didn’t have a songwriting partner, by then people started to co-write with me. I wrote a lot of songs with Dave, and some with my girlfriend. There was another great guitar played in the second line-up, who I was really close to, and in the same wavelength, so there are still some really good songs that haven’t been recorded yet and that are really good.

When was it that you’ve been part of the Dogs D’Amour?
Danny: That was sort of in between. I did a tour with them, but I wasn’t actually a full member. I don’t think they have a steady line-up these days, I think it’s just people that tour.

So that was before the original line-up got together again.
Danny: Yes, that’s how it was. The original band was great!

14

Alan Clayton, Danny, Brian James

Then how did you end playing with the Dirty Strangers?
Alan
: You want me to leave the room? (laughs)
Danny: You know, like Alan said before, we’ve known each other for a long time, and I saw a lot of their gigs, and I guess they needed a drummer and they just called me up.
Alan: Do you know how I got close together with Dave Tregunna? ‘Cause he played in my dad’s band. Dave and Danny were very close friends, and Danny came along to see some shows. And I hadn’t seen Danny for a long period of time.
Danny: And the tango Pirates and the Dirty Strangers, we did some gigs together, so we didn’t lose contact. And a couple of times George couldn’t play, so I filled in.

Is the band planning to a record a new album, now with Danny as a full member? But please this time don’t take another 4 years!
Alan: Yeah, oh no no no…
Danny: Hahaha!
Alan: I know, we’re famous for that. It was good timing, wasn’t it Danny? Danny filled for George a couple of times, and it was great. And Danny got the songs.
Danny: Well, I tried to progress.

15

With ex Lord of the New Church Dave Tregunna (left)

Danny, same question I asked Alan a while ago, what’s your take about the current music scene?
Danny: I do care a little bit. I’d like to be hopeful and see rock going strong but, to be honest, I don’t really see that right now. I see all the old people still doing great, and a lot of nostalgia, and then young kids trying to be something they’re not really, or just trying to be someone else. And I miss personality, string characters like there used to be. And the internet and the social networks have a lot to do with that. Social interaction has changed and that’s reflected on almost everything. But luckily there are still young guys rocking, so hopefully someday it’ll see the light.
Alan: It doesn’t have to be rock’n’roll for a message,if someone’s got something decent to say it can come across in any music.
Danny: I saw on TV kids being asked “what do you wanna be when you grow up?” And they asked “I wanna be famous” But they didn’t sat “I wanna be a singer” or “I wanna be a painter” Just being famous.

Well thanks so much to both of you!
Alan: Are you alright with it?

Sure, it was more than I expected. Come on, it’s gonna be a long one, if you have the time to read it.
Danny: Sweet!
Alan: Yes, and always interesting to see!

16

 

CON DANNY FURY, BATERO ICÓNICO DEL POST PUNK: “PARA MÍ, EL PUNK FUE COMO RESPIRAR POR PRIMERA VEZ”

Estándar

Publicado en Revista Madhouse el 26 de agosto de 2017

Hace unos días les ofrecíamos una entrevista exclusiva con Alan Clayton, miembro central de los Dirty Strangers, que también contaba con la participación de Danny Fury, el nuevo baterista del grupo. Ahora se trata de hacer un giro de 180 grados y entonces presentar una entrevista a Fury, con la participación de Alan, también realizada en Londres en noviembre del año pasado ¿Pero cómo es esto? Tal como se dieron los acontecimientos durante aquella jornada ambas entrevistas se realizaron casi al mismo tiempo, por lo que hubo aportes de cada uno de ellos en los reportajes a sus respectivos compañeros de banda. Pero nunca es tarde para apuntar que, coyunturalmente hablando, el protagonista principal de esta entrevista podría ser considerado tranquilamente el baterista por excelencia del post punk. Y no hay mucho más que agregar al respecto.
1
Con un currículum artístico que lo llevó a pasearse por una buena cantidad de proyectos y, principalmente, la última formación de los recordados Lords of the New Church, Danny ahora reparte su tiempo entre seguir dándole forma a su última aventura personal, los Tango Pirates, mientras sigue ocupando el rol de baterista de los Dirty Strangers, a quienes se sumó el año pasado como miembro estable. Pero mejor que lo explique él mismo.

De alguna manera pensaba que habías nacido en Inglaterra, pero acabo de enterarme que en verdad naciste en Suiza. ¿Cómo es que llegaste a Inglaterra, entonces? ¿Participaste antes de bandas de tu propio país?
Danny: Había tocado en grupos toda mi vida y, si mirás mi colección de discos, vas a ver que muchas de mis bandas favoritas eran inglesas.

Y eso fue en…
Danny: En 1984.

¿Cuáles eran tus principales influencias en aquel momento?
Danny:
Las primeras fueron Hendrix, y cosas como The Sweet. Y todas esas bandas del glam. Alice Cooper…También me gustaban los Stooges y MC5, pero para serte honesto eso vino algo después. Y después llegó el Punk. Para mí, el Punk fue como respirar por primera vez, o algo así, sabés.

2

Danny, allá por fines de los dorados ’80

Puedo recordar algunos artistas suizos, pero la mayoría son de la escena del heavy metal, como Krokus…
Danny:
Bueno, Suiza siempre fue más que nada sobre artistas “técnicos” No hay inspiración que venga de allí. Todo el mundo quería ser otra persona, que es lo mismo que está sucediendo ahora.

¿Cómo fue que elegiste Inglaterra, y no Alemania? Digo, allí también siempre hubo una escena grande…
Danny:
Sí, pero es más o menos lo mismo, solamente intentaban copiar otras cosas. Por un momento estuvo lo del after punk, donde intentaban encontrar su propia cosa. Bandas como Kraftwerk salieron de ahí. Pero después de todo, las bandas alemanas o las suizas trataban de copiar a las británicas.

Diría que, al haber formado parte de muchas bandas del post punk, tranquilamente podrías ser considerado un baterista por antonomasia de esa era. Comenzando con los Lords of the New Church.
Danny: Nunca pensé eso de mí, pero si es que es título encaja, de alguna forma diría, “yeah!” (risas) Pero pienso que también hay otros, no quiero llevarme todos los laureles. Pero sí, hice mucho trabajo, sin dudas. Y soy muy apasionado al hacerlo. Y la gente tal vez haya notado eso.

Al haber estado en todas esas bandas, ¿considerarías que estuviste en el momento y en el lugar justos?
Danny: Bueno, creo que simplemente tuve la suerte de conocer a la gente indicada. Fue lo que fue, y también podría haber sido más.

Sé que eras amigo de los miembros de Hanoi Rocks, y principalmente de Razzle. ¿Es correcto?
Danny: No,en verdad conocí a Razzle antes que muriera. Era muy amigo de Nasty (Suicide), con quien tocamos juntos en algunas bandas. Antes de los Lords él estaba por formar una banda con Stiv Bators y Dave Tregunna, ¿sabías?

No, en absoluto. ¿Eso sucedió en Suiza?
Danny: No, yo ya estaba aquí en Londres. Conocí a Dave cuando se fue de los Lords. En aquel momento él estaba en Cherry Bombz, y también los dejó más tarde. Y cuando leí que se había ido del grupo, justo cuando yo quería hacer algo nuevo, un amigo mío que lo conocía nos presentó. De hecho, después que hicimos algunas sesiones, un día Steve llamó a Dave y decidieron hacer esa banda.

3

Rogue Male en pleno: Danny es el segundo desde la izquierda. Créase o no, este look hacía furor en los 80

¿Cuál fue el primer grupo en Londres con el que tocaste?
Danny:
La primera banda con la que trabajé a niver profesional fue Rogue Male, que era un poco como Motörhead.

Algo más pesado, ¿o se acercaba más al heavy metal?
Danny:
Sí, algo mucho más heavy metal, si bien era más rock que metal. Pero siempre estaban teloneando bandas de mayor nivel, así que yo quería tocar algo de eso. Y fue como ir a la escuela, sabés. Aprendí muchísimo, y entonces después conocí a Dave, y estaba en el camino en que siempre quise estar.

Después de Rough Male, entonces, entraste en los Lords of the New Church. ¿Por cuánto tiempo estuviste en el grupo?
Danny:
Bueno, toque con Dave durante muchos años, pero en cuanto a cuánto estuve en los Lords…Pensé que había sido mucho más, pero ahora, después de una investigación para una película que se hizo sobre Stiv (N. de la R.: “STIV: The Life And Times Of A Dead Boy”, aún sin estrenarse), creo que fueron cerca de 3 años.

4

Momento de relax piscinero a fines de los ’80; en el agua está Stiv Bators, sentadito en el borde está Danny.

¿Entonces cuáles fueron los álbumes de los Lords en los que estuviste?
Danny:
Hicimos un disco en vivo (“Second Coming”) y después un 12 pulgadas en estudio, que es el que tenía el cover de “Making Time”, la canción de The Creation.

Pero sí en cambio giraron mucho…
Danny
: Así es, y eso fue lo principal, en aquellos días casi no parábamos.

Mucho se ha dicho sobre los días salvajes de Stiv Bators, ¿pero cómo eran realmente según la opinión de alguien que los compartió junto á él?
Danny:
Bueno, como podrás imaginarte, era algo salvaje y loco, nunca un momento aburrido, sabés (risas) Definitivamente no hubo ni  un segundo de aburrimiento.

¿Cuán cercano eras a él? ¿Stiv era amigable con vos?
Danny:
Sí, estábamos en eso juntos, porque él era suficientemente loco. A veces Stiv estaba despierto durante días, sabés, y pienso que los demás se cansaron de eso. Para cuando me uní al grupo, ya hacía 4 o 5 años que ellos estaban tocando juntos, o incluso 6. ¡Y yo era el chico nuevo! Pero éramos como hermanos pequeños, sabés.  Creo que su cumpleaños caía 1 día después del mío. Así que fuimos muy unidos desde el vamos. Y es como que él siempre me protegió. Siempre quiso educarme en su estilo de rock and roll.

5Entonces vendría a ser como que Stiv te adoptó…
Danny:
Oh, yo era como su hermano menor, o algo así, y él me educó respecto a un montón de cosas (Alan se ríe fuertemente)

¿Por qué te reís, Alan?
Alan: Porque yo trabajé en lo que fue la útima gira de Stiv. Los Dirty Strangers fuimos soportes de los Lords. Así es como conocí a Danny por primera vez. Siempre habíamos sido amigos de Brian (James) y de Steve. Y después llegó Danny. Me río porque sé cómo fue. Stiv era un tipo muy loco, un loco encantador.

Siempre es bueno tener una opinión sobre él directamente de un compañero de banda.
Danny:
Stiv era alguien muy alentador, y también muy ingenioso. Y tenía todo ese aura a su alrededor. Era alguien especial, sin dudas. Cuando entraba en una habitación, se imponía entre todos sin hacer mucho esfuerzo. Tenía eso que algunas personas tienen. Muy interesante. Es una persona especial en la historia del rock’n’roll.

Y alguien que continúa siendo adorado, a pesar de que ya pasaron muchos años desde que murió.
Danny:
Hace un rato hablabas con Alan sobre Keith (Richards), y creo que ellos eran amigos. Porque en esos días Keith andaba mucho con los punks, en la época en que Stiv estaba en los Dead Boys, y Stiv me contó que a veces cuidaba a Marlon (N. de la R.: Marlon Richards, el hijo de Keith), aparentemente.

Lo que sí sé es que Keith se subió a tocar con los Dead Boys en un club en New York en 1981.
Danny:
¡Sí!

6

Stiv Bators, “alguien muy alentador y también muy ingenioso”, según Danny

Después que se terminaron los Lords of the New Church formaste Kill City Dragons, nuevamente junto a Dave Tregunna. ¿Pensás que eso los elevó a un nivel más profesional del que habían llegado con los Lords?
Danny:
Cuando decís “profesional”, ¿a qué te referís exactamente?

Quise decir, si era algo más personal, y que al mismo tiempo lograbas manejar mejor.
Danny:
No, para nada, de hecho los Lords eran mi banda favorita de aquel momento, por lo que eso era exactamente lo mío, sabés. Llegué a Londres buscando una banda que se asemejara a los Lords, y terminé en los Lords.

¿Entonces cuál fue la razón por la que te fuiste de los Lords? ¿Qué terminó sucediendo?
Danny:
Bueno, Stiv lo canceló, disolvió al grupo. Y nos lo dijo cuando estábamos en el escenario.

¿Se los dijo en vivo, durante un show? No lo sabía. Supongo que nadie se lo veía venir…
Danny: Sí, y ese fue nuestro último show. Apareció hace poco en YouTube. Es muy lindo para ver pero…Es una larga historia. Lo que sucedió fue más o menos que, en aquel momento yo vivía de los shows, y todo el mundo estaba demandando a todo el mundo. No tenía ningún otro ingreso, salvo el de los conciertos. Y entonces cancelaron un tour. Y tienen que existir muy buenos motivos para hacer algo así, sabés, porque montarlo cuesta mucho dinero. Y la banda estaba buscando cantante para esa gira. Y eso enojó mucho a Stiv, sabés.

¿Estaban buscando a un vocalista para reemplazar a Stiv en la gira?
Danny: Sólo para ese tour, en verdad. Nunca pensamos en reemplazar a Stiv. Pero a último momento no se pudo hacer. Si él no podía hacer la gira, eso significaba que íbamos a perder mucho dinero cancelándolo. No tuvo nada que ver conmigo, ni con Brian, ni nada de eso. Stiv había estado de acuerdo con que lo reemplace Dave Vanian (N. de la R.: el cantante de The Damned), pero creo que nadie quería eso. Y Brian puso un aviso en un diario, buscando a otro cantante. Pero probablemente no se lo haya comentado a Stiv, sabés. Y entonces Stiv se enojó muchísimo. De hecho en los bises del concierto Stiv usa una remera con el aviso impreso en ella. Y así fue como terminó todo.

Sin dudas le molestó que alguien ocupara su lugar de frontman después de todos esos años.
Danny: Sí, la comunicación no funcionó, y la gente terminó enojada, sabés.

Eras fan de los Lords, que también tu tipo de música, y terminaste convirtiéndote en miembro del grupo del que siempre soñaste en formar parte.
Danny:
Sí. Me gustaba el concepto general, las cosas que decían. Y sus letras, que era como si me me hablaran a mí, sabés.  La idea completa de lo que se trataba la banda, eso de usar el rock como un tipo de atmósfera para algo. Toda esa información. Y que tenían esa profundidad que parecían hablarme. Era algo mucho más profundo que, digamos, un grupo bailable. Y también algo muy único, y con una gran imagen. Y Stiv era un performer genial. Como Iggy Pop, de alguna manera. Realmente salvaje.

Como el caso de Ronnie Wood, que alguna vez se dijo a sí mismo  “algún día voy a estar en los Rolling Stones”
Danny:
Como el caso de Ronnie Wood, y tal vez algunos pocos más, pero no existe mucha gente en el mundo que podría haber imaginado acabar tocando en su grupo favorito. En realidad, no sabía si estaba sucediendo, o si lo estaba soñando.

Hay sueños que son muy difíciles de cumplir.
Danny:
Es algo muy divertido, realmente, porque yo había sido telonero de los Lords con otra banda antes de ingresar, y en es show hablé con Stiv y le pregunté si conocía alguna banda en Londres en la cual pudiera entrar, y él me dijo, “bueno, si Nicky (N. de la R.: Turner, el baterista original de los Lords of the New Church) se muere, podés tener su puesto” Lo dijo en joda, sabés. Nicky no murió, pero después terminó haciéndose algo real. A Stiv le encantaba esa historia, siempre se la contaba a los periodistas. Stiv estaba muy metido en eso de las estrellas, y cosas así. Y esa historia encaja mucho en todo eso.

Todo cayó en el lugar justo.
Danny:
Sí, y él pensó que era algo que tenía que suceder de esa manera, sabés.

Y seguramente fue ahí cuando dijiste, “ok, me quedo en Londres”
Danny:
Ya estaba aquí, y en aquel momento llegar a Londres era como llegar a casa. Era un lugar donde podías ser vos mismo. Porque es una ciudad tan grande, que podés sentirte más anónimo, realmente podés ser vos mismo. Porque yo crecí en Suiza.

7

Danny en su temprana juventud, suponemos que en Suiza, aunque la alfombra parezca persa

¿En Basilea?
Danny:
Sí. Es una de las ciudades más grandes del país, pero en realidad es como un pueblo pequeño. Y entonces, en Londres, cuando vas caminando por la calle, a nadie le importa, podés ser vos mismo. Pero al principio los ingleses eran algo así como reservados, más apegados a sí mismos. Aún así me gustaba crecer en Londres, todo parecía más rock and roll, ya sea viajar en bus, o salir de compras. Aquí encontré una inspiración.

¿Tenías donde vivir al llegar a la ciudad?
Danny:
  Al principio viví en el barrio de Hackney, porque en aquel momento existían los squats , entonces no tenías que pagar alquiler. Uno encontraba un lugar que estuviera vacío, y listo. Y así fue como muchos músicos se la arreglaban en aquellos días. Así que eso fue lo que hice.

De alguna forma, siempre se pensó que la gente que viene de Suiza es rica.
Danny:
Bueno, es un cliché. Todo el mundo piensa que si vivís en Suiza, vivís en un chalet.
Alan: ¿Sos rico, Danny?
Danny: ¡Por supuesto que soy rico, soy de Suiza! (risas) En verdad lo que sucede es que tienen un estándar de vida alto, en comparación con otros lugares. Probablemente les haya ido mejor que a otros. Y también hay muchísima gente rica, eso es verdad. Porque mucha gente se mudó allí por temas impositivos, o lo que sea.

¿Y ahora seguís viviendo en Hackney?
Danny:
Ya no. En aquel tiempo, Hackney era como un tugurio, realmente.
Alan: Sí, y ahora es un lugar de moda, ¿no?
Danny: Sí, todo cambió. Ahora está lleno de lugares lujosos.
Alan: Es como en todas partes. Los artistas se mudan ahí, porque es barato, pero después hacen que se ponga de moda, y llegan los desarrolladores.
Danny: Es así.

Es lo mismo que ocurrió en Chelsea en los ’60. ¿Y ahora quién puede vivir en Chelsea?
Alan:
Sí, la gente rica.

OK Danny, volvamos a las bandas en las que estuviste. Rogue Male, después vinieron los Lords of the New Church, luego Kill City Dragons…¿Y después que vino? ¿Vain? Ahí fue cuando tuviste que mudarte a los EE. UU.
Danny:
Sí, fue por so que viví en San Francisco durante 7 años. Y amé cada instante estando allí.
8
¿Cómo hace un suizo que vive en Londres para llegar a formar parte de una banda estadounidense?
Danny:
Bueno, por entonces Vain tenía a Steven Adler de Guns N’Roses como baterista. Y Steve todavía tenía muchos problemas con las drogas. Y al final supongo que él ya no les resultaba más alguien creíble, y al mismo tiempo habían escuchado que los Kill City Dragons se habían separado, y me llamaron. Creo que llegué justo a  tiempo.  Había pasado nueve inviernos en Londres y la banda se había disuelto después de trabajar duramente durante 4 años, y cuando me llamaron de Vain fue algo así como “sí, ¡vayamos a California! ¡A la mierda con todo esto, voy a escaparme de aquí!” (risas)

Ese sea tal vez el motivo por el que muchos ingleses que se mudan a California, jamás regresan.
Danny:
Aquí es tan frío y húmedo, que se te mete en los huesos.
Alan: Londres es 2 grados más frío que cualquier otro lugar de Inglaterra.

9

Kill City Dragons: dale duro con el look

Ok Danny, retomemos. Entonces te fuiste de Kill City Dragons en 1994, y luego te mudaste a California para unirte a Vain. Reitero. ¿Cómo fue el cambio de estilo de vida para un suizo que vivía en Londres? ¿Y cuánto tiempo estuviste en la banda?
Danny:
¡Oh, absolutamente! Era como estar en otro planeta, una cultura diferente. Y estuve con ellos durante 4 años, y entonces llegó el grunge, y con eso las audiencias eran cada vez más chicas. Comenzamos tocando en estadios y terminamos tocando en clubes vacíos, sabés. Y luego es como que los miembros de la banda se fueron yendo a la deriva, y casi no hubo trabajo durante un largo tiempo, lamentablemente.

Entiendo que eso significó que tengas que mudarte de lugar nuevamente.
Danny:
Después de estar ahí durante 4 años, ya era como estar ilegal. Pero me quedé 3 años más intentando general alguna otra cosa. Hay muchos grandes músicos en San Francisco, pero no lograba formar nada, nada sólido, y después de esos 3 años decidí retornar a Suiza.

¿Qué es lo que siente un músico cuando su banda se acaba y no tenés ningún proyecto en mente? La sensación debe ser la de estar varado…
Danny:
En mi caso, fue algo de gran impacto. Primero que todo, tenés que arreglártelas para sobrevivir, a menos que obtengas dinero de cosas que ya habías hecho, como los derechos de autor. Entonces tenés que agarrar todo tipo de empleos chicos, o dar clases, o trabajar en disquerías. Lo que sea que aparezca.

10¿Y te las arreglaste para lograr eso?
Danny:
Sí, obviamente. ¡Aún estoy aquí! (risas)

Necesitaba preguntártelo. Y entonces después volviste a Suiza.
Danny:
Sí, y es muy difícil poder organizar algo si no tenés fondos o fuentes para hacerlo. Me había quedado sin dinero, y todo se volvió bastante depresivo, y tuve una gran desilusión con la parte del negocio de la música, sabés. Aún amaba a la música. Me di cuenta que, en general, a nadie le importaban las cosas verdaderas de la música que a mí sí me importaban, y es como que eso caló en mis huesos. Y después también está el hecho de que, si sos el baterista de alguien, estás apoyando a alguien que tiene cierta visión, y si eso sigue yéndose abajo, y después que lo intentaste otra y otra vez, después de un tiempo te quedás sin vapor. Y eso es exactamente lo que me sucedió a mí, no lograba ver lo que podía hacer. Básicamente tuve que parar de tocar música por unos años. Y más tarde, cuando volví a tener la necesidad de hacerlo, me compré una guitarra y aprendí unos pocos acordes. Pero ya venía escribiendo letras de mucho antes, desde cundo había llegado a Inglaterra por primera vez. Al mismo tiempo aprendía a hablar inglés, y eso me inspiró a ponerme a escribirlas. Así que me dije, “probemos con algo que sea desde un ángulo diferente”, sabés.

¿Por aquel entonces solamente tocabas la batería, o también cantabas?
Danny:
Sí. Nunca había cantado, solo tocaba batería. Intenté escribir canciones, y nunca pensé que podía salirme algo, hasta que más tarde me di cuenta que podía hacer buenas cosas. Nunca pensé que tenía ese talento, y entonces, después de esa pausa que duró cerca de 3 años, sin haberme siquiera acercado a un instrumento, me compré la guitarra, aprendí unos acordes, saqué mi libro con las letras de canciones que tenía escritas, y me puse a ver si lograba poner algo en marcha. Tocaba solamente para mí, en mi cuarto.

Bueno, eso significa que no perdiste tu tiempo.
Danny:
No, para nada, me puse a escribir canciones, pero esencialmente tuve que volver al comienzo, y empezar de vuelta. Porque pensé que, si iba a volver a hacer algo, tenía que ser algo que estuviera más bajo mi control. Y si escribís canciones, los otros músicos podrán irse, pero vos podés seguir adelante hasta que aparezcan otros, y de esa forma no tenés que andar encontrando alguien que escriba las canciones todo el tiempo. No es fácil encontrar un buen escritor de canciones, sabés. Pero a medida que pasaba el tiempo, mis amigos me decían, “¡oh cantás realmente bien, tenés una buena voz!”, y cosas así, y eso me dio la confianza necesaria para formar una nueva banda. Y eventualmente, después grabamos un álbum.

11¿El de “Wild at Heart”?
Danny
: Sí, así es como nombré al proyecto, y lo grabamos en Suiza, ya que al volver a casa todo tuvo más sentido a nivel ecológía, ya que yo tenía la cabeza quemada, monetariamente hablando, y fue mucho más fácil volver a empezar estando ahí. Ni siquiera estaba seguro si alguna vez se iba editar, pero yo quería grabarlo. Mucha gente comenzó a acercarse al estudio, y terminé llamando a Dave (Tregunna) para que toque el bajo en el álbum.

Siempre pienso que es como que existió una escena paralela en el rock inglés cuyos músicos pasaron, casi todos, por las bandas de los otros que también al componían. Digo, Dave Tregunna estuvo en los primeros tiempos de los Dogs D’Amour, después junto a vos en los Lords of the New Church, y años más tarde vos mismo pasaste un tiempo por los Dogs.
Danny: Bueno, eso se da porque de alguna manera todos tenemos los mismos gustos musicales, sabés. Y entonces es casi natural que conozcas gente que esté en tu misma onda, y después los llames, porque sabés que pueden hacer ese tipo de música.

Ok, continuemos con Wild at Heart entonces…
Danny:
OK, entonces grabamos el álbum con Dave y con un gran guitarrista que era amigo mío, y con quien también había estado en bandas anteriormente, pero siempre supe que no iba a ser una banda permanente. Dave vivía aquí en Inglaterra, y el otro tipo tenía su propio grupo, así que por un tiempo estuve buscando una banda que pudiera tocar en vivo. Y lo hice, pero no estaba muy feliz con ella, así que eventualmente pensé que debería mudarme de vuelta a Londres. Allí conocí a una chica que luego fue mi bajista, y con quien terminé relacionándome, lo que me motivó a volver aquí, ya que ella realmente quería ir a Londres. Entonces volví  en el 2010 y me encontré con Timo (Kaltio) y con Dave, que no estaban haciendo nada. Se la pasaban mirando TV, no estaban haciendo nada de música, y les dije, “chicos, quiero poner en marcha una banda, y Uds. Se la pasan sentados. Vengan a tocar conmigo” Y lo hicieron. Pero estaba mi novia, que ya tocaba el el bajo en el grupo, y al mismo tiempo yo quería que Dave esté en la banda. Y no podía tener dos bajistas, sabés. Ni tampoco quería echar a mi novia, que hacía rato estaba en la banda,  y que además venía haciendo un muy buen trabajo, era la mejor de todos, por lo que echarla hubiera sido muy injusto.  Pero Dave hacía tiempo que estaba tocando guitarra acústica en casa, ya que por entonces vivíamos juntos, y entonces le dije, “¿por qué no probás tocar guitarra rítmica?”, lo que era todo un desafío para él. Y así fue como finalmente Dave se unió al grupo como guitarrista. Y lo llamamos Tango Pirates.

Y a todo esto, finalmente vos estabas cantando en una banda. Y también era la primera vez en que no tocabas batería.
Danny: Bueno, ya había hecho lo mismo durante unos años, pero igualmente esa fue fue la gran experiencia.
12
Tango Pirates es un gran nombre para un grupo. Creo haber leído al historia en algún lugar, ¿pero me la podrías contar de todas formas?
Danny:
Desde ya. Los primeros músicos de blues de Chicago, al llegar a New York, no sabían muy bien para dónde ir, y entonces alguien comenzó a llamarlos Tango Pirates (“Piratas del Tango”) Podés buscarlo en Google, y aparte también hay algunas notas muy graciosas publicadas en el New York Times en los años ’20, donde dice que “habían llegado a las ciudades para seducir a tus hijas mediante el sexo y las drogas, ¡la música del diablo!”, y todo este tipo de cosas. “¡Cuidado con los tango pirates!” (risas) Y pensé que era increíble que nadie haya usado ese nombre hasta aquel momento. Es algo que es parte de la historia del rock and roll y nadie lo utilizó, sabés.

Supongo que estarás al tanto de que es uno de los estilos musicales por excelencia de mi país, Argentina.
Danny:
El tango era algo muy bandido en los años ’40, de hecho iban a la cárcel por bailarlo, ¿podés creerlo? Pienso que la Iglesia y el Estado estaban muy relacionados en aquellos tiempos, y supongo que la Iglesia se las ingenió para marginar al tango, ya que era algo que resultaba realmente frívolo, sabés.  Y después está todo eso de la sexualidad del tango, porque era algo muy sexual. Y si lo bailabas, te llevaban preso por 3 meses, si es que te agarraban. Desde ya, se originó en Sudamérica.

Ya que estamos, ¿recordás al grupo Bang Tango? Nunca me gustaron, pero como fuera, deben ser las dos únicas bandas del rock de la historia con la palabra “tango” en sus nombres.
Danny:
Tampoco me gustaban, para nada. Igualmente pienso que el nombre es muy pegadizo, se trata de recordar sólo dos palabras.

13Pero fuera de tu trabajo con los Dirty Strangers, los Tango Pirates siguen activos, ¿verdad?
Danny:
Bueno, en verdad sigo trabajando con ellos, pero de todas maneras, hubo una primera formación que duró por alrededor de 3 años, y después es como que los miembros del grupo estaban muy ocupados…Y yo quería trabajar más, y con gente que pudiera concentrarse en la banda. Antes que me diera cuenta, cada uno de ellos estaba en al menos cinco bandas, y al final no pude volver a juntarlos, y me aburrí de esperarlos.

Los Tango Pirates no editaron ningún álbum hasta el momento.
Danny:
Nunca hicimos un álbum, realmente nunca pude financiarlo. Así que hicimos EPs. Hasta el momento se editaron tres.

Bueno, Chuck Berry se la pasó editando singles y EPs durante muchos años. Salvo las recopilaciones, recién comenzó a lanzar LPs en los años 70.
Danny:
Lo sé. Y los Sisters of Mercy también hicieron sólo EPs durante un largo tiempo, antes de lanzar un disco. Es algo financiero, de hecho tengo canciones como para tres álbumes.

Y fuera de todo eso, finalmente te convertiste en compositor de canciones.
Danny:
Sí, y eso es algo que realmente me dejó perplejo, porque nunca pensé, o vi, que podía tener eso en mí, sabés. Y me sorprendió muchísimo. Ahora soy inmensamente feliz, ya que no necesito tanto de depender de otra gente. Puedo hacer lo mío. Y aparte, cuando hacés tu propio material, es algo que se ajusta más a quién sos realmente, hacia dónde querés ir, y cómo querés expresarte. Por supuesto, por otro lado se hace difícil encontrar gente que comparta tu manera de ver las cosas.

Gente que esté en tu misma frecuencia.
Danny:
Es todo un problema, pero aún así, resulta más fácil que el de encontrar gente que escriba canciones. Pero reitero, es una gran experiencia , y también me permite experimentar la música desde un ángulo diferente, lo cual, si sos un baterista, es algo totalmente distinto.

Los bateristas no son de escribir canciones…
Danny:
Normalmente no lo hacen, pero ayudó mucho a mi forma de tocar batería, porque ahora me centro más en eso, que en el show en sí.

¿Estás componiendo canciones exclusivamente por las tuyas, o también con alguien más?
Danny:
Escribí solo durante mucho tiempo, porque no tenía un colega para hacerlo, pero después algunos empezaron a co-escribir conmigo. Escribí muchas canciones con Dave, y algunas con mi chica. Hubo otro gran guitarrista en la segunda formación del grupo de quien estaba muy cerca, y en la misma onda, por lo que hay muchas grandes canciones que aún no fueron grabadas, y que son muy buenas.

Sé que, si bien fue de forma muy breve, alguna vez pasaste por los Dogs D’Amour…
Danny:
Eso fue algo, digamos, intermedio. Hice una gira con ellos, pero nunca fui integrante estable. Creo que hoy día no tienen formación fija, son sólo cuatro personas que salen de gira.

Entonces eso sucedió antes que la formación original vuelva a juntarse, que igual terminó siendo algo muy efímero.
Danny:
Exactamente, fue así. ¡La banda original era grandiosa!

14

Alan Clayton, Danny y Brian James: la actualidad les sienta bien

Ok, yendo al presente, ¿cómo fue que terminaste tocando en los Dirty Strangers?
Alan:
¿Querés que salga de la habitación? (risas)
Danny:
Sabés, como dijo Alan, nos conocíamos desde hacía mucho tiempo. Vi muchísimos de sus shows. Y supongo que estaban precisando un baterista, y entonces me llamaron.
Alan: ¿Querés saber cómo me hice amigo de Dave Tregunna? Eso se dio porque Dave tocó en la banda de mi padre. Dave y Danny eran íntimos amigos, y entonces Danny era de venir a ver mis shows. Y de hecho hacía mucho que no lo veía…
Danny: Los Tango Pirates y los Dirty Strangers hicieron juntos algunos conciertos, así que nunca perdimos contacto. Y también hubo un par de ocasiones en las que el baterista anterior, George, no pudo tocar con ellos, y yo lo reemplacé.

¿Planean granar un nuevo disco con Danny como miembro fijo? Eso sí, por favor que esta vez no les vuelva a llevar 4 años hacerlo…
Alan:
(Risas) Sí, oh no no no…
Danny: ¡Jajaja!
Alan: Lo sé, somos famosos por eso. Fue un buen timing, ¿no Danny? Danny reemplazó a George en un par de shows, y fue genial. Y Danny también captó todas nuestras canciones.
Danny: Bueno, intentaba progresar…

15

Dave Tregunna y Danny: la combinazione vincente

Te formulo la misma pregunta que le hice a Alan en su entrevista, y en la que también participaste. ¿Cuál es tu opinión sobre la actualidad de la escena musical?
Danny:
Algo me importa. Me gustaría ser esperanzado y ver que el rock vuelve a hacerse algo fuerte pero, honestamente, no veo que eso esté ocurriendo ahora. Veo que los músicos de antes aún lo hacen bien, y que hay mucha nostalgia, y después chicos jóvenes intentando ser algo que en realidad no son, o tratando de ser otras personas. Y extraño eso de la personalidad, personajes fuertes, como solía haber. Y tanto la internet como las redes sociales tienen mucho que ver con eso. La interacción social ha cambiado, y eso se refleja en casi todo. Pero con suerte todavía hay chicos jóvenes rockeando, así que espero que algún día eso vea la luz.
Alan: No tiene que ser necesariamente rock´n´roll para que tenga un mensaje, si alguien tiene algo decente para decir lo puede hacer con cualquier tipo de música.
Danny: Veo en TV a chicos  que les preguntan, “¿qué querés ser cuando seas grande?” Y ellos contestan, “quiero ser famoso” Pero no dicen “quiero ser cantante”, o “quiero ser pintor de cuadros” Sólo quieren ser famosos.

Bueno, ahora sí, ¡muchas gracias a ambos!
Alan:
¿Todo bien con la entrevista?

Desde ya, ¡fue más de lo que esperaba! Y aparte fueron suficientemente extensas, como para que no quede nada afuera.
Danny:
¡Genial!
Alan: Sí, ¡y es algo que siempre va a resultar interesante leer!

16

WITH ALAN CLAYTON OF THE DIRTY STRANGERS: “I WRITE BETTER WITH MY BACK AGAINST THE WALL”

Estándar

Original article (in Spanish) published in Revista Madhouse on August 13, 2017

And on the eight day God created The Dirty Strangers. Or something. Because the story of one of the most particular London cult bands of the last three-odd decades actually had to do with earthlier facts. No eighth day of creation, then. God has never taken up the work again, he just had to settle for seven days to do what he could do. Instead came Alan Clayton, singer, guitarist and, most of it all, main man behind the songs of the Shepherd´s Bush band, one of the most cosmopolitan areas of the British capital city.

1..

The Dirty Strangers in the ’80s: Ray King, Dirty Alan Clayton, Mark Harrison, Scotty Mulvey, Paul Fox

Like in a theater programme, to get to know about the days and the times of the Dirtys suggests a brief description of the cast. The first name on the list is irrevocably (again) Clayton, the band´s heart and soul, or as clearly described in the group´s website: “The band were on a mission: carrying a torch for rootsy rock’n’roll as invented by Eddie Cochran, Gene Vincent and Chuck Berry but laced with a little bit of Otis Redding soul and a side order of punk attitude” Oh yes. The original cast that spawned the early days of the Dirty Strangers’ biography continues with Jim Callaghan, most remembered as the Rolling Stones’ touring security chief  for at least 30 years, currently retired, who Clayton used to work for when he still hadn´t picked up the music path. Next is former boxer Joe Seabrook, Alan´s close friend, who also did Security for Callaghan before becoming Keith Richards’ (yes, that Keith Richards) personal bodyguard, till he passed away in 2000. There´s also Stash Klossowski De Rola (better known as Prince Stash), an aristocratic dandy all the way from the London ‘60s bohemian scene, one of Brian Jones’ closest mates, whom he was busted with on a historic drug raid in 1967. Last but not least is the very Keith Richards himself (yes, that Keith once again) as prime eventual catalyst, who thanks to all the aforementioned characters ended up being not only the band´s unofficial godfather, but also a very close friend of, of course, Alan Clayton’s. One thing lead to another and, 30 years and four albums later (“The Dirty Strangers”, “West 12 To Wittering (Another West Side Story)”, “Crime And A Woman”, and “Diamonds”, a compilation), the nowadays four-member group (Clayton on vocals and guitar, Scott Mulvey on piano, Cliff Wright on bass and drummer Danny Fury) prepare to record a new album early next year. As they’ve been doing since their early days, in the meantime they´ll keep doing the odd club circuit in England, with 3 gigs in Spain by late September (in Barcelona, Zaragoza and Reus) recently added.

2..

A promo poster of the Dirtys’ self-titled first album, with Keith Richards and Ronnie Wood as guests

NO SLEEP TILL HAMMERSMITH
REVISTA MADHOUSE visited Clayton´s place last November to interview him and go over the band´s history. In order to get to Dirty Alan´s headquarters (which backyard includes an intimate and tiny personal recording studio) one needs to reach the Hammersmith and Fulham Borough, in West London, not far from the legendary Wormwood Scrubs prison, which involved a truly funny question after asking a local lady about the right directions in order to get there by mentioning the traditional jail (“Oh, your friend lives there?”) Along with Alan was bandmate Danny Fury (once drummer of the Lords of the New Church, among other great bands he was in), whom we´ll soon feature an exclusive interview with too. So here´s a smooth (and sometimes also wild) ride about the lives and times of the Dirty Strangers in the very own words of its creator, a rock’n’roll task that took him longer than, rather more than, seven days.

3..

Clayton, Wright and Mulvey, on a recent show

The Dirtys were born in the mid-80’s but what before that, I mean, personally, as a musician?Alan: The band formed in ’78. I mean, I started playing guitar I suppose in ’76, something about that I used to write songs and poetry. Because most of the people think that when I met Keith, that’s where the band started. And the reason why I met Keith is because we were very successful. The Lords of the New Church were a big band, and the Dirtys had their own scene playing the Marquee. Your career moves very fast when you´re young.  And about three years before I met Keith, I met him in ’81, we had already headlined the Marquee.

So what´s the story behind you getting to meet Keith? How did that really happen?
Alan: I was the Jack of all trades, and one of my jobs was, like, Security. Joe Seabrook was one of my best mates, I knew Joe before he met Keith. My first day with Keith was in Big Joe´s pub.

4..

The Verulam Arms, Joe Seabrook´s former pub in Warford

Joe had a pub?
Alan: Yeah, in Watford, called The Verulam Arms.

Watford? That’s Elton John’s hometown, isn’t it? That’s close to where I’m staying now, in Hemel Hempstead.
Alan: Right, very close. In fact Joe had a place in Hemel Hempstead as well.

So Joe was doing Security at the time.
Alan: Yeah, he had a pub, and he was doing Security, and we became good friends. He was the Stranglers’ bodyguard, Big Country’s bodyguard…

Then how did you meet Jim Callaghan?
Alan: Jim and Paddy was the one I worked for, it was a firm called Call A Hand.  So I worked for Paddy and Jim, and Joe came to work for Paddy and Jim as well. Because of Joe’s immense stature and presence, he became a bodyguard as well.

5..

Keith Richards and Alan in the early ’80s: friendship and guitars

He was a boxer, wasn’t he?Alan: Yeah, he was.

So you were doing Security on your own.
Alan: Yeah, working for Jimmy, for Jimmy Callaghan.

And then I guess you met Keith through Joe…
Alan: Yeah. And because I had this musical connection with Joe, when Joe started working for Keith, he wanted Keith to hear our music, ‘cause he knew Keith would like it. Carlton Towers in Knightsbridge. He took me out to meet Keith. And it was funny because he brought me into his bedroom. I arrived at the hotel 11 in the evening, so I was working during the day.  And I said “when are we going to see him?”, and Joe said, “he doesn’t get up until 2 in the morning”. Fuck it! I’d been at work all day!

How did you feel about that at the time? Were you somehow excited? I guess you’ve always liked Keith as a guitar player…
Alan: Of course I was excited! I had other people I preferred but I liked the stuff he likes, Otis Redding, Motown…The Stones were always a band I liked, but I liked The Who more, as they were always more of a London band for me. So that’s how I met him. I remember I went into his bedroom in the Carlton Towers, and Joe said “this is Alan, he plays in a band that sounds like the Stones used to sound” And Keith said “look forward to that, it’s been a while” And two days later he’d say to me “I’m off to Paris now”, and I said “oh I’d never been to Paris”, so he sent his chauffeur around asked me to take a guitar and swordstick and said “come and stay with me in Paris”. And I’d only known him for 2 days, you know.

Just like that.
Alan: His chauffeur turned up in Keith’s Bentley. Picked me up and drove to Paris. His dad Bert was still living in Dartford, where Keith came from, so on our way to Dover, he picks up Bert. So that’s me and Bert in the Bentley, we went to Paris.

6..

Keith and Alan in recent times: friendship and sofas

The three of you.
Alan: Well, Keith was flying there. Just me, Bert and the chauffeur.

That must have been a great ride!
Alan: Oh it was good!

Great story, and great way to start as well!
Alan: But I’d already been in the studio with Ronnie (Wood). We’d done “Baby” and “Here She Comes”, and “Easy To Please”.

And that’s on your first album.
Alan: Yeah, right. And then “Thrill Of A Thrill” So I’d already been recording with Ronnie, and Keith helped set up shows in Paris. We still never had a record deal, and it was only a couple of years later when Mick (Jagger) was doing his solo album, and all sort of fell into place.

And all because of Joe, right?
Alan: Yeah yeah. Joe was a major part of my career, because the first live shows we’ve ever done was in his pub. But before that I was working for Jimmy Callaghan doing Security. I worked at the Stones’ concerts Earl’s Court in ’76. I had lots of strange jobs from Jimmy. I used to clear out brothels. That’s a house with prostitutes.

Where was that?
Alan: In Soho. And then I used to work for Jimmy, and clear out those brothels.

Yes, Jim used to be very nice with me in the USA in ’94 while I followed the tour, very helpful.
Alan: He’s a lovely man. It was through Joe that I met Keith, but Jimmy was my first friend.

7..

The Ruts. Paul Fox is holding a beer can.

STRANGERS IN AMERICA
Alan, I want to ask you about Paul Fox, who was formerly with the Ruts, but he was an early member of the Dirty Strangers, in the first line-up, wasn´t he?
Alan: Not in the first line-up of the band, but in the first one who went to America. And he also played on the first album, but it was Alistair Simmons, who also played in the Lords of the New Church. He wrote “Baby”, “Running Slow”…There are still songs I’m doing that I wrote with him. And when Alistair left the Dirty Strangers, he joined the Lords of the New Church. Lovely and fantastic bloke, but couldn’t keep it together all the time, you know. As for Paul Fox, it was funny, because when Malcolm Owen, the singer…You know about The Ruts, don’t you?

A little bit…
Alan: The Ruts were gonna tour with The Who, but Malcolm was a junkie, and he fuckin’ had to cancel a tour with The Who. It was a real unfortunate ending for him. When I used to work doing Security, I’d seen The Ruts and I thought “I could be a singer in this band” They came from West London as well, so there was a bit of a connection there. And 3 or 4 years later I’m in the back of this cinema in Kensal Rise in London, trying to get a gig in this old cinema, it’s not there anymore. And Paul Fox was there and he said “you really remind me of my old singer” And I said “you know what, when your singer died, I was gonna fuckin’ apply for the job” And then he said “I wish you had”, ‘cause after Malcolm died, The Ruts went in a complete different direction. And I got to know him. He had got on stage with us for a couple of gigs. He was a new friend I had found I really liked. And two weeks before we were gonna tour America Alistair fucked up. We had just got a manager and this tour would cost him a lot of money. And Alistair was always on that edge of being brilliant or fuckin’ terrible. The last gig for the Hells Angels, you know.  He was so out of it he couldn’t play his guitar. And my manager said “I’m not paying the money to take him to America” All the temptations he would be offered over there…

Huty21393 021

Oh yeah: More Dirtys, early days

So he wasn’t part of it.
Alan: No. it was a big decision. He was my best friend. We sacked him two weeks before they toured America. It was one of our goals. So I rang Paul Fox up and asked him to do the tour. And then he joined the band.

How was that American tour?
Alan: We only toured the East Coast. It wasn’t actually a tour, it lasted for seven days or something.

All small venues?
Alan: Well, we played the Cat Club in New York, which is a big one. And places around New York, you know. Boston, etc.

So that was the first time the Dirtys played there.
Alan: Yeah. We didn’t have a record deal then either.

And that was before you met Ronnie.
Alan: No, I’d met Ronnie! A couple of years before.

Ok you had already recorded the songs, but you didn’t have a record deal yet.
Alan: Yeah. We recorded with Ronnie, and then we recorded with Keith. Mick had bought his solo album out. That’s how Keith had the time.

9..

And then one day the Dirtys met Ronnie Wood…

The album was produced by Prince Stash, but how did he get into the scene?
Alan: You know, Stash got busted with Brian Jones. When Keith came to the studio to record with us, Stash was with him. If you see that photograph…There´s a photo with all of us in the studio with Keith and Stash. And afterwards Stash said “who is bringing the record out?” So he formed Thrill Records after “Thrill of a Thrill”, the first song on the album. So he formed the label and dedicated a year of his life. I mean, it got released worldwide, and it done well. It all seemed so easy at the time, but now you say “fuck I would love to have that now”, you know. And he put money into it, he was great. I have some great stories about him. Do you remember Pinnacle, the distribution company for independent record companies. When you went down there you had 20 minutes to state your case, 45 minutes later Stash is still telling them what a fantastic album it was…

So everything just clicked.
Alan: It did, but when we were in America it all started to go wrong. What happened was that in Britain we sold a lot of albums, and when Stash took it to America they used Keith’s name as an advertisement. Keith played with us before he did his first solo album. And when he started his first solo album, which was a big deal at the time, it was in his contract that he wasn’t on any other albums, and Jane Rose (Keith´s manager) always said “when Keith records with friends, it’s best to let the people find out about Keith playing on it otherwise it could go wrong”. So in America Stash added a sticker on the cover of the album saying “The Dirty Strangers featuring Keith Richards and Ronnie Wood” And Keith was just about to release his solo album exclusive, and so our album got banned in America. And I understand why it wasn’t smart how they advertised it in America. So everyone just fucking used his name as if it was an advertising tool.

10..Was it Stash the one who came up with the idea of putting on the sticker on the album?
Alan: Oh yeah, that must have been Stash, yeah. Keith played on that as a friend.

Changing the subject now…A few years ago you worked with John Sinclair, who used to manage the MC5, and also an activist.
Alan: Not just the manager, he was the inspiration, he was a lot more to it.

That´s right, in fact he was one of the founders of the White Panther Party. But hen again, you worked with him in his “Beatnik Youth album in 2012. I saw that video on YouTube that…
Alan:
Oh but that’s different to “Beatnik Youth” Well, you know, John Sinclair and the MC5. I didn’t come across him, really. My knowledge of MC5 came from Brian James. And I got a phone call from George Butler, the drummer before Danny in the band, and he went “I got a friend of mine, Tim, from Brighton, who would like to do recording with John Sinclair. Can we do some recording in the studio” And I said “yeah, of course” So John Sinclair came over. I found out about him, I was intrigued about him…And he came over and, like when I met Keith, it was almost the same, I instantly bonded with John. I thought “another kindred spirit!”

11..

John Sinclair, a legend in b&w

Yeah, he came a long way.
Alan: Yeah, he’s been around. And at the time of “West 12 to Wittering”, Youth produced some of it. You know “She’s a Real Boticelli”, the single…

Oh I love that song! That’s one of my favourites.
Alan: If you asked me how I wrote that…Youth produced the single, A Youth mix. You know Youth, he produced The Verve. He was the bass player in Killing Joke. He’s fine when producing. He’d done The Verve, he’s got a band with Paul McCartney. He’s a really great bloke. Told him that I had met John Sinclair, and he produced “Lock and Key”, and he said “why don’t we do an album?” So we wrote an album.
Danny: That’s cool.
Alan: Yeah. It’s waiting to come out as well. Fuck it, it’s a fantastic album! The sort of music I’ve never really been involved into, ‘cause Youth comes from different areas. We’ve known each other for a long time. And John Sinclair, that was it. ‘Cause John was going around Europe playing, he lives in Amsterdam now, and he’d be picking up these generic bar bands that would be in a bar, and they would just played blues, and he’d do his bit of poetry over it. What me and Youth wanted to do was taking it to song level, so he had an album with actual songs, not just generic blues with beat of poetry. So we used his beat poetry as the verses, and we got choruses. So he turned them into songs.

Would you say you were part of the London punk scene, or was it general rock’n’roll?
Alan:
No, I came after with the Dirty Strangers. When Punk was going, I loved Punk, it was fuckin’ great, ‘cause it took me from being a bloke that only got to play in his bedroom to someone that believed that could form a band. And I really did. And I could always write songs. I could always write poetry and stuff like that, so I loved the punk scene. At the time in 1976, I was 22, and all the punks were pretending to be 16, 17…All the punks like Mick Jones, Tony James, they were my age. 22 or 23. So even when I wasn’t in a band, I knew Mick Jones before he was in The Clash, because I used to work in Shepherd’s Bush’s Hammersmith College of Art’s building, and he was an art student there. His first gig supporting The Kursaal Flyers at the Roundhouse. So I felt connected to the Punk scene because I knew Mick. It was a heavily West London-influenced scene, so I was right in the middle of it anyway. And they were all my age. And about that time I was doing Security at all the concerts, so I’d see all the bands. And I’d say it definitely inspired me to form a rock’n’roll band. All the punk bands I liked were really rock’n’roll bands with a new energy.

You always seemed to me to be deep into ‘50s and ‘60s stuff.
Alan:
Oh I just love rock’n’roll, you know.  What I love more than anything? Seeing women dance when we’re playing…

12..WITTERING HEIGHTS
I’d like to talk a bit about the “West 12 to Wittering” album. Once again, we know that Keith played piano there, and he actually plays in a several songs. So does Ronnie Wood. Plus it’s not only my favourite Dirtys’ album, but one of the few albums that I’m always playing at home ever since I got it. That’s how much I love it.
Alan:
Thank you, thank you very much.

And just a few days ago I was walking down the streets here in London playing it on my iPod, and it’s an album that gives you that perfect London atmosphere…
Alan:
Of course, it’s about London, definitely.

I mean, you don’t play Madonna when you’re walking down in London.
Alan: Hahaha! Yeah, the Dirty Strangers is a good choice. And the story about it is, I’d just done the ‘A Bigger Bang’ tour with the Stones, and the Dirty Strangers hadn’t been going for about 8 years.  I’ve done the ‘A Bigger Bang’ tour for about 2 and a half years, and while I was away I wrote a lot of songs, and when I came back I decided I wanted to get the band back together, but at the time it was only me, John Proctor, and George Butler, just a 3-piece, and we were called Monkey Seed.

You changed the name of the band?
Alan: No. What happened was, the Dirty Strangers were sort of dissolved, we never split up. We’d hadn’t played for too long, not earning any money and, you know people get demotivated. So when I decided to get the band back together, I wanted it to be a fresh start. So I wanted a new name. I wasn’t gonna do any Dirty Strangers songs, only new songs. But I wrote all the Dirty Strangers’ songs anyway. So I went to Ian Grant, which just got Track Records, and I said to him, “I’ve got this album of songs. Do you fancy signing me to Track Records?” He said ye. He likes the stuff I’m doing.  And he said “why are you changing the name?” I said “well, because I want a fresh start” And he said “Alan you’re 50-odd” (laughs) “You’re not twenty anymore!” And he was right! He said “listen, you’ve got all this reputation as the Dirty Strangers, basically you are  the Dirty Strangers. Why would you change the name? It never gone wrong for the Dirty Strangers” So he said, “I advise you to call the band the Dirty Strangers”. And I went “all right” Sometimes you’re happy for people to tell you this stuff, ‘cause you don’t realize it sometimes. You think, “yeah I have a new band, I’m gonna call it this, I’m not gonna do The Dirty Strangers” So we got that together, I told Keith, and he said “do you want me to play guitar on it?”, and I went “no, I’m playing guitar on this one” And I said “can you play piano on it?” And he went “yeah, fuckin’ of course!”, you know. And that’s why it’s called “West 12 to Wittering”, because he lives in Wittering, and I took my recording gear from here (W12), and we set up camp.

13..

Alan Clayton, ex-bass player John Proctor and drummer Danny Fury

Where did you record it?
Alan: In Redlands. His stuff, the piano, was recorded in Redlands.

So you stayed with him at the time there?
Alan: Oh, I stayed with him lots of different times.

It’s beautiful in there, isn’t it?
Alan: Yeah, lovely. So much so, if I moved from London, that’s a part of the world I’m gonna move to.

Small world, two days ago I saw Ian Hunter in Shepherd’s Bush and, as I left, I met this couple who live there.
Alan: Ian Hunter? Did he play Shepherd’s Bush?

Oh yeah. Just 3 days ago. He never played in South America, and he’s not likely to play soon, so I couldn’t miss it. With Graham Parker as support act.
Alan: Oh I love Graham Parker!
Danny: Do they advertise it these days?
Alan: It’s like if it’s sold out, there’s no advertising.

I’m sorry, now I’m starting to feel guilty!
Alan: I didn’t know that he was playing some time.
Danny: If you go to the websites, usually they’re there.
Alan: Usually there would be an ad in the Evening Standard, or in Time-Out.
Danny: In the past it used to be Melody maker, you found all the gigs in there.
Alan: Time-Out for me. Growing up in a band, was the place where they put all the gigs in, and now it’s selected gigs.

DIRTY, STRANGE AND CONCEPTUAL
What about “Crime and a Woman”, the new album? I know it’s a concept album.
Alan:  It’s a story that goes from start to the end, if you want it to be a story. If you want it to be a collection of rock’n’roll songs, it’s a collection of rock’n’roll songs. But there is a story within it probably for my own benefit, more than anybody else’s. It’s a story that goes for it.14..

Yes, you told me it’s an album you wanted to do in a more personal way, after I asked you why Keith isn’t in the album, and you said you wanted it to be “your” album.
Alan: Yeah yeah. Because the thing is, it is great having Keith as one of your best mates, but the downside is once you play your own stuff, whenever anyone comes to see you some are disappointed I’m always getting this continuous question, “Would Keith be playing with you?” or “Would he be turning up?” I understand why more people say that, but it’s not his band. It’s my band that he happens to play in now and then, it is  the Dirty Strangers. And this one, I wanted it to be representative of us live, what we’ve recorded.

Well, I still love the album a lot.
Alan: I love it as well, because it sounds great. “Keith, can you come and play on this?” And he’s great, but he’s not playing live with us.

You’re always writing on your own, you’re the only one that writes the songs for the Dirtys, isn´t it?
Alan: And now I’ve been playing with Danny for a little while. Danny writes songs, and sure he’ll contribute down the line.

But basically all the songs on the new album are yours.
Alan: Yeah, but there’s a couple like “Running Slow” and “Are You Satisfied”, which was co-written with Alistair… He’s been dead for 10 years. He was a good mate of mine. And “One Good Reason” was co-written by Tam Nightingale. And Scotty co-wrote “Short and Sweet” But really, it was my album.

What inspires you to writes songs? Is it everyday life?
Alan: Definitely, everyday life. If I have a lull in my life, like a lot of people I write better with my back against the wall. When I’m comfortable, when everything’s alright, I find it very hard to write songs, ‘cause my life is at peace. Don’t you find that Danny, if there is turmoil in your life, then  you write better songs?
Danny: Yeah!

Then there wouldn’t be any blues players.
Alan: Yeah, exactly.  It’s the hard time that make you dig in and dig deep.

And I believe it’s the same with writers.
Alan: Yeah. Well how many tortured writers and comedians we know? People that are manic depressive, they put this beautiful work out.
Danny: They focus on their inner turmoil.

Somehow you’re exorcising your problems, you know what I mean. It’s therapy.
Alan: That’s definitely right. If I have something strong my mind, I’ll definitely write a song about it.

15..

The Dirty Strangers today. From L-R: Danny Fury, Alan Clayton, Cliff Wright and Scott Mulvey

Out of the lyrics, you don’t find bands like the Dirty Strangers around these days. I mean, all that bluesy lowdown rock’n’roll with a punky edge….And now Danny’s welcome, so that means some fresh new blood.
Alan: Yeah, right!

MAYBE IT´S BECAUSE I´M A LONDONER
What’s your take on the current London music scene?
Alan: You know, can I be honest to you? I don’t give a fuck about the music scene, I only care about the Dirty Strangers. When you’re in a rock and roll band, you can’t care about anybody else. Really, because you fuckin’ love rock’n’roll. Don’t you think that’s right, Danny?
Danny: Yeah, you´re sort of caught up in your own thing, you know. But if I can maybe answer that thing, I’ve got a little different impression anyway, as I’m still a little bit interested in what’s going on. You put new stuff in the context of old so, in a way, if you want to release it to the world, you work. That’s what my interest comes from. It’s actually, like Alan said, it’s a limited customer, you know. But I think there’s a lack of personalities, a lack of true expression, everybody seems to copy something that’s already been done before.

Well, that’s because they’re only after the money.
Alan: Yeah yeah.
Danny: Either it’s music you just make for money, but there’s not much that really reaches and touches, you know what I mean, a genuine expression of a personality.
Alan: Also, I’m still discovering music from the ‘50s, you know how I mean, there is such a body of music out there.
Danny: So much music out there…
Alan: I’d like to know if there’s still music going on, with youngsters. It’s not for me to comment what 15 year olds like, ‘cause I’m not 15 years old, right? But at my own age I know what I do, I play rock’n’roll.  I see many bands compromise, but we never compromise, we just play what we play. During my career I have been really trendy, then forgotten, then trendy again. You just do what you do.

Yes, it’s just like you said, it’s always about going back to the past, there’s so much in there.
Alan:  I listen to the radio a lot, so I don’t shut myself from the outside world. But there’s still people writing great songs. With rock and roll I am very protective, you’ve got bands who toy with rock and roll.
16..As it was just a word…
Alan: Yeah, and I live my life for it. I know I’ve done it for a long time.

So, if I may ask, what do you do for a living out of the Dirty Strangers?
Alan: I’m Danny’s butler! (laughs heavily)

You know, I was just curious…
Alan: He’s from Switzerland. He has loads of money.

You know, people from Switzerland, they’re the rich ones…
Alan:
Of course they are! (laughs) They’re employing us all.
Danny: I have to change his name to James or something… (laughs)

18.. BOB & MARLEY & ALAN & JOHNNY
Alan, there’s a funny story involving you and Bob Marley I’d really like you to tell me about.
Alan:  Of course I’ll do! When I was working for Jimmy Callaghan, in the late ‘70s, and we were working at Crystal Palace’s Bowl, which was an outdoor concert in South London. And at the time the backstage area didn’t have dressing rooms, it was big tents. And it was my job to look after Bob Marley’s tent. Big Joe was there. And what happened, back then, security wasn’t like it is now. The backstage area had low fences all the way round, not a lot of security, so every Jamaican seemed to think it was their right to meet Bob Marley.  So they were jumping over the fence, trying to get in his tent, and I was the only one stopping them.

He was the big thing.
Alan: Of course he was, the big thing for Jamaicans. It was the spiritual man for them, and everything. And the people that were trying getting into his tent didn’t like the fact I might be in the way to stop them, as that was my job, and what happened was there was always commotion going on. And someone tapped me on the shoulder and said, “come in”, pulled me into Bob Marley’s tent. Bob Marley’s sitting on an amp playing guitar, and he rolled this big spliff. And all the time Bob Marley was just playing guitar they got me stoned to calm me down. I was 20 or 25 minutes in there. And then they sent me outside, ‘cause I had calmed down.

Come on, 20 minutes with Bob Marley, that’s a great story!
Alan: Yeah!

Were you into Jamaican music at the time?
Alan: You know, when I was young, my first music was ska. Johnny, my dad, was a teddy boy, so he loved rock and roll. He’s a singer, you know, I’ve done an album with him.

Yeah, I’ve read about that.
Alan:
And Keith’s playing on it, and Bobby Keys. That’s my dad’s album, Johnny Clayton.

Was it released? Or is a personal recording?
Alan:
No it’s not, but it’s gonna be released. Brian James, Keith Richards, Bobby Keys, Jim Jones (of the Jim Jones Revue) and Tyla, all playing with my dad.

19..All studio sessions?
Alan:
Yeah.  But this record, “Crime and a Woman”, we finished recording it at a place called The Convent who ran out of money but had already pressed the CD. Cargo distributed them, which we sell from the Facebook site, from the shop site. That’s the next release, my Dad’s album. The John Sinclair one was already out on another label, and the Dirty Strangers are about to record another album. But before that we’re gonna re-release the first one with all new stuff, outtakes… I think that my dad’s album is gonna be released at the same time of that. There’s only great people on that.


Yeah, great line-up! Can’t wait for that. So are there any new songs, or is it all cover versions?
Alan:
  No, all Dean Martin songs, and Frank Sinatra. So the band is Mallet on drums, Dave Tregunna, he’s bass player on it, Scott Mulvey of the Dirtys is playing piano, and I’m playing acoustic on it, and then we’ve got guest guitarists and a guest saxophone player as well.

Are the Dirtys going to play in other countries, or you’re more London-based?
Alan:
Oh listen, we wanna play everywhere! We have played in Europe. We’re at a new stage with Danny now. We really needed someone to be a bit more at ground level managing us, and Paul my son is doing all that.

He’s very enthusiastic.
Alan: Yes he is, he is his father’s son. So yeah, we want to play everywhere.

As a musician, is there anybody in special you would have liked to play or record with?
Danny:
He really wanted to play with me.
Alan: My dreams are true now, my dreams have come true! I tell you, if it wasn’t Danny (laughs) it would be someone like Otis Redding, he’s my favourite singer of all time. Yes, my favourite singer, end of story.

Oh you’re a soul man.
Alan: Yeah, but my daddy was a teddy boy, so I’d come out this weird mixture.

It’s all the same, it’s all great music, whether it’s soul, rock’n’roll, rhythm and blues. And then all those black guys!
Alan: They can’t speak like me, but I can speak like them! Hahaha!
Danny: They feel it from the heart, I mean, they’ve got that feel. And Alan’s got such a great voice on top of that.
Alan: Thank you! We should stop on a high now… (laughs)

20..y

The article´s author along  Clayton and Fury: The Dirty Three

Just like you said, it’s mostly about going back to the past, that’s when the greatest music was done. Just yesterday I was playing my all-time favourite live album, ‘Jerry Lee Lewis at the Star Club’ in 1964, which is like the wildest album ever. Now that’s real heavy metal. Someone even referred to it saying “it’s not an album, it’s a crime scene”
Alan:  Yeah! I’ll tell you a funny story that Ronnie told me, when he was on tour with Jerry Lee, he’d done a tour with him.  They were both walking through the hotel lobby, and this woman came up and she threw her arms around Jerry Lee, and she went “Jerry Lee, you smell lovely, what you got on?” And he said “I’ve got a hard-on, honey. I didn’t know you could smell it from there!”
Danny:
That’s awesome!
Alan: That’s a great one, isn’t it?

I love those stories! Any other stories you want to tell me?
Alan:
Do you want to know how “She’s a Real Boticelli” got written?

21..I’d love to. So when somebody’s a real Boticelli?
Alan: Well, I’ll tell you what it was, right? I was down at Redlands, and me and Keith were in the kitchen, cooking. I was peeling potatoes and Keith is preparing the meat. In England when you grow up there’s a set of books called “Just William” And the character is a boy about 13, lives in the country, he’s got parents and he’s got a sister, and he’s always having adventures. And everybody who’s English would know about these books. I’m sure every country’s got its own books, but it’s a boy, and he’s in a gang called The Outlaws who have a rival gang. There are all these strange characters who pass through his village. Musicians, tramps, fairground people…And they’re written by a woman. And all my life I was growing up thinking it was a bloke, and it’s a woman, Richmal Compton. So this woman has written all these fantastic boy’s adventures from the perspective of a boy. So we found out that me and Keith liked them, we found out a mutual love when we were growing up. And when the Stones’ office found out our love for the books they sent the books in CD form, so we used to listen to them while we were cooking. And one of them starts “she’s a real Boticelli!”, and actually someone says she’s got a real bottle of cherry, and we misunderstood that, right? I looked to Keith and he said “that’s a fuckin’ Chuck Berry title, isn’t it?” So it’s all from when we were cooking, from his CD, from his book. So we just nicked the first line out, and wrote the whole song “She’s a Real Boticelli”

Great story, and also coming from Redlands, just like “Jumpin’ Jack Flash” and the gardener story. Oh you know that…
Alan:
Right!

All right, you know we could be talking for hours, but I think it´s time to leave, you’ve got to do a show, so let´s go there! Thanks so much!
Danny: Let´s go!
Alan: Oh thanks so much to you! And don´t forget your bag!

www.dirtystrangers.com
https://www.facebook.com/thedirtystrangers

 

CON ALAN CLAYTON DE DIRTY STRANGERS EN LONDRES: “SOY MEJOR ESCRIBIENDO SI ESTOY ENTRE LA ESPADA Y LA PARED”

Estándar

Publicado en Revista Madhouse el 13 de agosto de 2017

Y en el octavo día Dios creó a los Dirty Strangers. O algo así, porque, a decir verdad, la historia de una de los grupos londinenses de culto más particulares de las tres últimas décadas, y algo más, tuvo que ver con situaciones más terrenales. No hubo ningún día octavo de creación, entonces, y aquel Creador tuvo que conformarse con siete días para hacer lo que podía. Su lugar fue ocupado por Alan Clayton, cantante, guitarrista y, sobre todo, compositor de las canciones de la banda surgida en Shepherd´s Bush, una de las áreas más cosmopolitas de la capital británica.

1..

The Dirty Strangers en algún momento de los 80: Ray King, Dirty Alan Clayton, Mark Harrison, Scotty Mulvey, Paul Fox

Como en un programa de una obra de teatro, entender la crónica de los Dirtys sugiere una breve descripción de buena parte del elenco que la integra. Encabezándolo aparece nueva e inevitablemente el nombre de Clayton, corazón y alma del grupo, el encargado principal del cometido, o como aparece acertadamente descripto en la página oficial del clan: “La banda tenía una misión: cargar la antorcha del rock’n’roll de raíz, tal como lo inventaron Eddie Cochran, Gene Vincent y Chuck Berry, pero con un chorrito del soul de Otis Redding, y una guarnición de actitud punk” El reparto que gestó los primeros tiempos en la biografía de los Dirty Strangers continúa con Jim Callaghan, el más recordado de los jefes de Seguridad en las giras de los Rolling Stones por más de tres décadas, hoy retirado, bajo cuya órdenes Clayton supo trabajar cuando aún no había tomado el camino de la música. También está el ex boxeador Joe Seabrook, amigo de Alan, que también era empleado de la empresa de Seguridad de Callaghan, antes de convertirse en el guardaespaldas personal de Keith Richards, hasta su muerte en el año 2000. La nómina se completa con Stash Klossowski De Rola (más conocido como Prince Stash), un dandy aristocrático de la escena bohemia de Londres de mediados los ‘60s, que supo ser uno de los colegas más cercanos de Brian Jones, y con quien hasta compartió una detención policial histórica en 1967. Completando la historia, casi inevitablemente, aparece el mismísimo Keith Richards en su rol de catalizador casual, que gracias a los roles de todos los personajes antes mencionados acabó convirtiéndose no sólo en el padrino extraoficial del grupo, sino también en íntimo amigo de, claro, Alan Clayton. Una cosa llevó a la otra y, con más de 30 años de carrera y cuatro álbumes editados (“The Dirty Strangers”, “West 12 To Wittering (Another West Side Story)”, “Crime And A Woman”, y la recopilación “Diamonds”), el ahora cuarteto (Clayton en voz y guitarra, Scott Mulvey en piano, Cliff Wright en bajo y Danny Fury en batería) se apresta a grabar un nuevo trabajo a comienzos del año próximo. Tal como lo vienen haciendo desde sus inicios, antes continuarán recorriendo su habitual circuito de clubes de Inglaterra, a los que ahora se agregan 3 fechas en España a fines de septiembre (en Barcelona, Zaragoza y Reus)

2..

Afiche promocional del primer disco de la banda, con la presencia de Keith Richards y Ron Wood

NO TE DUERMAS HASTA HAMMERSMITH
MADHOUSE
estuvo en casa de Clayton en noviembre pasado para entrevistarlo y repasar el historial de su banda. Para llegar a la vivienda de “Dirty Alan” (donde en su parte trasera se ubica un estudio personal de dimensiones muy modestas, en el cual se registró buena parte del recetario musical de los Dirty Strangers) hay que acercarse al área de Hammersmith and Fulham, al oeste de Londres, muy cerca de la legendaria prisión local de Wormwood Scrubs, lo que implicó, al consultarle a una lugareña por la calle solicitada, tras citarle el nombre de la penitenciaría para llegar a destino cierto, una pregunta inapelablemente divertida (“oh, ¿es que tu amigo vive allí?”) La charla también contó con la participación de Danny Fury (ex integrante de los Lords of the New Church, entre otras aventuras, y nuevo miembro de los Dirtys), de quien en breve también estaremos presentando una entrevista exclusiva. Por el resto, he aquí un delicado repaso sobre la vida y obra de los Dirty Strangers en las propias palabras de su creador, una tarea que le llevó más, bastante más, de siete días.

3..

Clayton, Wright y Mulvey, en una reciente actuación

Los Dirtys nacieron a mediados de los ’80, pero antes de eso, ¿qué hacías como músico?
Alan: La banda se formó en 1978. Quiero decir, supongo que empecé a tocar guitar en el ’76, o algo así. Yo era de escribir música y poesía. Porque la mayoría de la gente piensa que la banda comenzó después que conocí a Keith (Richards) Y el verdadero motivo por el cual lo conocí fue que teníamos éxito. En aquel momento, bandas como los Lords of the New Church eran muy grandes, pero los Dirtys ya tenían su propia escena tocando en el Marquee. Cuando sos joven, tu carrera se mueve velozmente. Entonces, tres años antes que conociera a Keith, en 1981, nosotros ya habíamos encabezado el Marquee.

¿Cómo es que se dio aquel encuentro? ¿Qué es lo que sucedió, en verdad?
Alan: Yo hacía todo tipo de cosas, y uno de mis trabajos era el de Seguridad. Joe Seabrook era uno de mis mejores amigos, y lo conocía de antes de conocer a Keith. De hecho, esa primera vez, si bien fue por un instante, se dio en el pub de Big Joe.

4..

The Verulam Arms, el pub de Joe Seabrook, en sus días de gloria

¿Joe Seabrook tenía un pub?
Alan: Sí, en Watford. Se llamaba The Verulam Arms.

¿Watford?
Esa es la ciudad natal de Elton John, ¿no? Queda muy cerca de Hemel Hempstead, donde estoy parando actualmente.
Alan:
Correcto, queda muy cerca. De hecho Joe también era dueño de un pub en Hemel Hempstead.

Entonces, Joe no sólo tenía el pub, sino que además hacía Seguridad, al igual que vos.
Alan: Así es, se dedicaba a ambas cosas, y nos volvimos buenos amigos. Joe era guardaespaldas de los Stranglers, y también de Big Country.

¿Cómo fue que entonces conociste a Jim Callaghan?
Alan: Yo trabajaba en Seguridad para Jim y su socio Paddy, y su empresa se llamaba Call A Hand. Y Joe también empezó a trabajar para ellos. Y ya que Joe tenía una estatura y una presencia inmensa, también se convirtió en guardaespaldas.

5..

Keith Richards y Alan, en algún momento de principios de los 80: amistad y guitarras

¿Antes había sido boxeador, verdad?
Alan:
Sí, se había dedicado a eso.

Y mientras tanto vos hacías Seguridad por las tuyas.
Alan: Sí, pero trabajando para Jimmy, para Jimmy Callaghan.

OK entonces, una cosa llevó a  la otra, y así terminaste conociendo a Keith Richards, de quien Joe era su guardaespaldas personal. ¿Es así?
Alan: Sí. Y debido a que Joe y yo teníamos una gran conexión musical, cuando Joe comenzó a trabajar para Keith, quiso que escuchara nuestra música, porque sabía que a Keith iba a gustarle. Fue en Carlton Towers, en Knightsbridge. Me llevó a conocer a Keith. Y fue algo muy divertido, porque fuimos a su habitación a las 11 de la noche, ya que yo trabajaba durante el día. Entonces le pregunté a Joe, “¿y, a qué hora vamos a verlo?”, y Joe me contestó “Keith no se levanta antes de las 2 de la mañana” ¡Carajo! ¡Y yo que había estado trabajando todo el día!

¿Cómo te sentiste en aquel momento? ¿Te sentías excitado? Supongo que siempre te había gustado Keith como guitarrista…
Alan: ¡Claro que estaba excitado de conocerlo! A decir verdad, yo prefería a otra gente, pero a mí siempre me había gustado el mismo material que le gustaba a él. Otis Redding, Motown…Siempre me gustaron los Stones, pero más me gustaban los Who, ya que eran más londinenses. Entonces, así fue como lo conocí. Recuerdo cuando entramos en su cuarto en las Carlton Towers, y Joe dijo, “éste es Alan, toca en una banda que suena como acostumbraban a sonar los Stones…” Y Keith dijo, “Ojalá vuelva a suceder, ya ha pasado un tiempo de eso…”

Y ésa es finalmente la historia de la primera vez que conociste al hombre que luego terminaría siendo muy importante en la carrera de los Dirty Strangers.
Alan:
Sí, tal cual. Y dos días más tarde Keith me dice “me estoy yendo a París ahora mismo”, y yo le dije “oh, nunca estuve en París”, entonces me mandó a su chofer, con la orden de que vayamos a buscar una guitarra para él, y un bastón, y me dijo “venite para París, y te quedás conmigo” Y yo lo había conocido apenas 2 días antes, sabés…

Y así fueron las cosas…Puedo entender lo de la guitarra, ¿pero para qué te pidió un bastón?
Alan:  El bastón era para Bert. El chofer llegó manejando el Bentley de Keith, me recogió y nos fuimos para París. Pero Bert, su padre, todavía vivía en Dartford, donde Keith nació, entonces, camino a Dover, pasamos a buscarlo. Y así fue el viaje. Bert y yo en el Bentley de Keith, más el chofer, rumbo a París.

6..

Keith y Alan, en tiempos más actuales: amistad y sofás

¿Y Keith?
Alan:
No, él fue en avión.

¡Debe haber sido un gran viaje!
Alan: ¡Oh, fue buenísmo!

¡Gran anécdota, y también gran forma de comenzar una amistad con Keith Richards!
Alan:
Sí, pero antes ya había estado en el estudio con Ronnie Wood. Habíamos grabado “Baby”, “Here She Comes” y “Easy To Please”…

Para el primer álbum de los Dirtys.
Alan: Así es. Correcto. Y también tocó en “Thrill Of A Thrill” Entonces, yo ya había trabajado con Ronnie, y Keith nos ayudó a conseguir algunos shows en París. Todavía no teníamos contrato discográfico, y sucedió al mismo tiempo en que Mick (Jagger) estaba grabando su primer álbum solista, y por lo tanto Keith no estaba ocupado. Así que todo sucedió en el momento justo.

Y todo gracias a Joe Seabrook.
Alan:¡Sí! Joe representa una parte importante de mi carrera, porque nuestros primeros shows fueron en su pub. Pero como te dije, antes yo ya había trabajado en Seguridad para Jimmy Callaghan. Trabajé en los shows de los Stones en Earl’s Court en 1976. Conseguía todo tipo de empleos de parte de Jimmy, como el de “despejar” prostíbulos en el Soho de Londres. Casas de prostitutas…

Sí, Jim fue muy bueno conmigo. Fue de gran ayuda en mucha soportunidades  cuando seguí el tour de los Stones en USA en el ’94.
Alan: Es un hombre adorable. Y, si bien conocí a Keith a través de Joe, Jimmy fue mi primer amigo.

7..

The Ruts, con Paul Fox al frente, lata de cerveza en mano

EXTRAÑOS EN AMÉRICA
Quisiera preguntarte sobre Paul Fox, fallecido en el 2007, que si bien era integrante de los Ruts, también fue guitarrista de la primera formación de los Dirty Strangers, ¿verdad?
Alan: No, no estuvo en la primera formación del grupo, pero sí en la primera que fue a tocar a los EE. UU. Y también tocó en nuestro primer disco. El de la primera formación fue Alistair Simmons, que también tocaba en los Lords of the New Church. Él es quien escribió “Baby”, “Running Slow”…Todavía canto canciones que escribí con él. Y cuando Alistair dejó a los Dirty Strangers, se unió a los Lords. Era un tipo encantador y fantástico, pero, sabés, no podía sobrellevar la situación. Y en cuanto a Paul Fox, fue muy divertido, porque cuando Malcolm Owen, el cantante…Conocés la historia de los Ruts, ¿no?

A decir verdad, muy poco…
Alan:
Los Ruts iban a salir de gira con The Who, pero Malcolm era un junkie y, carajo, tuvieron que cancelar esa gira. Tuvo un final muy desafortunado. Cuando yo trabajaba en Seguridad, veía a los Ruts y me decía, “yo podría cantar en esta banda” Y también eran de West London, por lo que también existía esa conexión. Y 3 o 4 años después de eso, yo me encontraba en la parte de atrás de un cine en Kensal Rise, en Londres, que ya no existe, tratando de conseguir una fecha. Y Paul Fox también estaba ahí, y viene y me dice, “realmente me hacés acordar a nuestro viejo cantante” Y yo le contesté, “sabés qué, cuando tu cantante murió, yo estuve a punto de postularme para el puesto” Y Paul me dijo, “deseo que lo hubieras hecho” Porque después que Malcolm murió, los Ruts cambiaron completamente de rumbo.  Y llegué a conocerlo, había subido a tocar con nosotros un par de veces. Yo ya lo consideraba un nuevo amigo, y me agradaba mucho. Y 2 semanas antes de que comenzáramos nuestro tour en USA, Alistair pudrió todo. Teníamos un mánager nuevo, y todo esto le iba a costar un montón de dinero. Alistair siempre estaba al borde de ser brillante, o fuckin’ desastroso. Estaba tan colgado que no podía tocar la guitarra. Y entonces mi mánager dijo, “no pienso poner un centavo para llevarlo a los Estados Unidos” Imaginate todas las tentaciones que podrían haberle ofrecido estando allí…

Huty21393 021

Oh yeah: otra toma de los Dirtys en sus primeros tiempos

Y así fue como Alistair no participó de la gira.
Alan: No. Fue toda una decisión, ya que era mi mejor amigo. Lo echamos 2 semanas antes de la gira por USA. Ese tour era uno de nuestros objetivos principales, así que lo llamé a Paul Fox y le pedí que forme parte. Y entonces se unió a la banda.

¿Cómo resultó la gira por los EE. UU. de una banda chica del circuito londinense que iba allí por primera vez?
Alan: Solamente tocamos en la costa este. No fue realmente un tour, duró algo así como 7 u 8 días.

¿Tocaron sólo en lugares chicos?
Alan: Bueno, tocamos en el Cat Club de New York, que es un lugar grande. Y después en lugares cerca de la ciudad, sabés…Boston, etc.

La primera vez que los Dirtys tocaban en USA…
Alan: Sí, y todavía no teníamos contrato discográfico.

¿Pero cómo? ¿No era que 2 años antes habían grabado con Ronnie?
Alan:  Sí, habíamos grabado con Ronnie, y después con Keith. Mick había editado su disco solista, así que Keith estaba con tiempo de sobra. Pero seguíamos sin contrato.

9..

Los Dirtys y Ron Wood: amistad y fotos tomadas de un video

¿Cómo fue que Prince Stash terminó produciendo el disco? Pareciera ser que siempre todo termina orbitando a los Stones…
Alan:  OK, veo que recordás eso. Stash había sido detenido con Brian Jones en los ‘60. Y cuando Keith vino al estudio a grabar con nosotros, Stash estaba con él. Si ves esa fotografía…Hay una foto  de todos nosotros en el estudio con Keith y Stash. Y momentos después Stash preguntó, “¿quién les está editando el disco?” Y así fue como formó Thrill Records, por el título de la canción que abre nuestro el primer álbum, “Thrill Of A Thrill”. Así que entonces puso en marcha el sello, y le dedicó 1 año completo de su vida. Quiero decir, se lanzó mundialmente, y anduvo muy bien. Todo parecía tan fácil en aquel momento, pero ahora uno dice, “carajo, me gustaría que ahora sea igual” Y Stash invirtió mucha plata en el álbum, fue genial. Tengo grandes historias sobre él. ¿Te acordás de Pinnacle, la distribuidora de las compañías grabadoras independientes? Cuando uno se dirigía allí, tenía solamente 20 minutos para convencerlos de que te contraten, y 45 minutos más tarde Stash les estaba diciendo que había sido un gran disco pero…

Entonces coincidió todo.
Alan: Coincidió, pero en lo que respecta a USA, todo empezó a andar mal. Lo que sucedió fue que, vendimos muchos discos en Gran Bretaña, y cuando Stash lo llevó a USA, usaron el nombre de Keith para promoverlo. Recordemos que antes de lanzar su primer disco solista, “Talk Is Cheap”, Keith ya había grabado con nosotros. Y cuando empezó a  trabajar en su primer álbum, que en aquel momento era todo un acontecimiento, en su contrato estaba especificado que no podía trabajar en discos de otros. Como siempre decía su mánager, “cuando Keith Richards graba con amigos, lo mejor es que la gente lo descubra. De otra forma, puede salir mal” Y en la edición americana del disco, Stash le había agregado una calcomanía a la tapa que decía “The Dirty Strangers con la participación de Keith Richards y Ronnie Wood” Eso fue justo cuando Keith estaba por lanzar un adelanto de su álbum solista. Y entonces nuestro disco se canceló en USA. No fue nada astuto al promoverlo allí. Todo el mundo usaba el fuckin’ nombre de Keith, como si fuera una herramienta publicitaria.

10..¿Fue Stash el que tuvo la idea de poner eso en la tapa del disco?
Alan: Oh sí, debe haber sido Stash, sí. Keith tocó en el disco como amigo.

Cambiando de tema, hace unos años trabajaste junto a John Sinclair, quien fuera mánager de los MC5, y también un recordado activista político.
Alan: No sólo el mánager de la banda, sino también la inspiración, entre tantas cosas…

Es verdad, de hecho fue uno de los fundadores del White Panther Party (N. de la R.: facción política de extrema izquierda anti-rascista fundada en los EE. UU. en 1968) Pero tu trabajo con él fue en “Beatnik Youth”, su álbum de 2012. Vi el video en YouTube en el que…
Alan: ¡Oh, pero eso fue otra cosa, diferente a lo de “Beatnik Youth”! Bueno, ya sabés la historia de John Sinclair y los MC5…En verdad no me crucé con él. Mi conocimiento de los MC5 fue a través de Brian James (N. de la R.: ex miembro de The Damned y Lords of the New Church) Y una vez recibí un llamado de George Butler, que fue baterista en los Dirtys antes de Danny, diciéndome, “hay un amigo mío de Brighton, Tim, que quiere grabar algo con John Sinclair. ¿Te parece que hagamos algo en el estudio?” Y yo le dije, “sí, por supuesto” Entonces vino Sinclair. Pero yo seguía intrigado sobre él. Y cuando llegó, fue casi lo mismo que cuando conocí a Keith, me conecté con él instantáneamente. Pensé, “oh, ¡otro espíritu afín!”

11..

John Sinclair, una leyenda en blanco y negro

Desde ya, hace rato que venía haciendo cosas…
Alan: Sí, anduvo por ahí…Y cuando editamos el álbum “West 12 to Wittering”, Youth, que había tyrabajado con Sinclair, produjo parte del disco, como fue el caso de la canción “She´s A Real Boticelli”, el single de difusión…

¡Amo esa canción! Es una de mis favoritas.
Alan:  Si me preguntás cómo fue que la escribí…Youth la produjo, fue una mezcla de él. Youth había sido productor de The Verve, y bajista en Killing Joke. Es muy bueno produciendo. Y también tuvo una banda con Paul McCartney (N. de la R.: The Fireman) Es un tipo genial. Le dije que había conocido a John Sinclair, y él había producido “Lock And Key”, la canción que John había grabado con los Dirty Strangers, y entonces me dijo “¿por qué no hacemos un álbum?” Y escribimos un álbum, que tiene que salir en algún momento. ¡Carajo, es un disco fantástico! Del tipo de música que nunca fue mi estilo. Porque Youth viene de diferentes áreas. Nos conocíamos desde hacía mucho tiempo. Y después estaba John Sinclair. Porque John daba vueltas por Europa tocando. Ahora vive en Amsterdam. Y siempre se metía en bares chicos, bares genéricos, donde tocaban blues, y él les agregaba algo de poesía. Lo que Youth y yo quisimos hacer era llevar eso a otro nivel, así podía tener un álbum con canciones auténticas, no solamente blues con pedazos de poesía. Entonces terminamos usando su poesía como versos de las canciones, y les agregamos coros, y así fue que terminaron convirtiéndose en canciones.

¿Podrías decir que fuiste parte de la escena del punk londinense, o fue más que nada de la del rock and roll en general?
Alan: No, yo empecé con los Dirty Strangers. Cuando se dio lo del Punk, que es algo que yo adoraba, fue fuckin’ grandioso, porque me llevó de ser alguien que tocaba en su cuarto, a alguien que creía que podía formar un grupo. Y realmente lo hice. Y siempre podía ponerme a escribir canciones, o poesía, así que amaba la escena del punk. En aquel momento, en 1976, yo tenía 22 años, y todos los punks simulaban tener 16 o 17. Todos los punks como Mick Jones o Tony James tenían mi edad, 22 o 23 años. Entonces, si bien todavía no estaba en ninguna banda, conocía a Mick Jones antes de que fuera parte de los Clash, porque yo acostumbraba a trabajar en el edificio del Colegio de Arte de Hammersmith en Shepherd´s Bush, y Mick estudiaba ahí. Su primer show fue como telonero de los Kursaal Flyers en el Roundhouse, así que me sentía conectado a la escena del punk por conocer a Mick. Era una escena fuertemente influenciada por la parte oeste de Londres, por lo que de todas maneras, yo estaba ahí. Y todos ellos tenían mi edad. Al mismo tiempo yo ya estaba trabajando como Seguridad en muchos conciertos, lo que me permitía ver a todas las bandas. Y puedo decir que eso me inspiró definitivamente a formar un grupo de rock’n’roll. Todas las bandas punk que me gustaban eran realmente bandas de rock´n´roll, pero con una nueva energía.

Siempre tuve la impresión de que que lo tuyo es más que nada el material de los 50s y los ’60.
Alan: Oh, ¡yo amo el rock´n´roll!, sabés… ¿Qué puede haber que ame más que nada en el mundo? Tal vez ver a las mujeres bailar cuando estamos tocando…

12..WITTERING HEIGHTS
Lo mencionaste hace un rato, pero quisiera que hablemos más en profundidad sobre el álbum “West 12 to Wittering” Sabemos que Keith tocó piano en el disco, de hecho aparece en varias canciones. Y también Ronnie Wood. Y fuera de eso, es sin dudas no solo mi álbum favorito de los Dirty Strangers, pero también uno de los discos en general aque más suelo escuchar. Imaginate lo que me gusta ese disco…
Alan: Gracias, muchísimas gracias.

Y de hecho hace unos días estaba caminando por aquí, en Londres, mientras lo escuchaba, y es sin dudas un álbum que tiene una atmósfera absolutamente londinense.
Alan: Por supuesto, es sobre Londres, definitivamente.

A lo que voy es, uno no escucha a Madonna cuando camina por Londres…
Alan: ¡Jajaja! Sí, los Dirty Strangers resultan una buena elección a la hora de hacerlo. Y la historia del disco es que…Yo venía de trabajar en la gira de los Stones de “A Bigger Bang”, que duró alrededor de 2 años y medio, y los Dirtys habían estado parados por cerca de 8 años. Y mientras viajaba escribí un montón de canciones. Entonces, al volver, decidí volver a juntar al grupo, pero en aquel momento éramos solamente yo, John Proctor y George Butler, un trío, y decidimos llamarnos Monkey Seed.

¿Le cambiaste el nombre al grupo?
Alan: No, lo que sucedió fue que los Dirty Strangers estaban algo así como disueltos, si bien nunca nos habíamos separado. No habíamos tocado por mucho tiempo, ni tampoco ganado dinero y, ya sabés, eso desmotiva a la gente. Así que cuando decidí volver a juntar al grupo, quise que empezara de cero. Entonces quería que tenga un nombre nuevo. No pensaba hacer canciones de los Dirty Strangers, solamente canciones nuevas. Pero como de todas maneras yo había escrito todas las canciones de la banda, me dirigí a Ian Grant, que acababa de formar el sello Track Records, y le dije, “tengo un álbum de canciones, ¿te gustaría contratarme para Track Records?” Dijo que sí, ya que le gustaba lo que estaba haciendo. Y entonces me preguntó, “¿por qué le cambiaste el nombre a la banda?” Y le contesté, “bueno, es que quiero un nuevo comienzo” Y Ian me dijo, “Alan, ¡tenés más de 50, ya no tenés 20 años!” (risas) ¡Y tenía razón! Después me dijo, “escuchame, tenés la reputación de los Dirty Strangers, porque básicamente vos sos los Dirty Strangers. ¿Porqué habrías de cambiarle el nombre? Siempre les funcionó. Te sugiero que la sigas llamando The Dirty Strangers”. Y yo accedí. A veces te hace feliz que exista gente que te digas cosas así, porque generalmente uno no se da cuenta. Uno piensa, “sí, tengo una nueva banda, la voy a llamar tal y tal…” Así que lo pusimos en marcha, y cuando se lo comenté a Keith, me preguntó, “¿querés que toque guitarra en el disco?” Y yo le contesté, “no, quiero encargarme yo de las guitarras”, pero le dije, “¿podés tocar algo de piano?” Y Keith me contestó, “claro, fuckin’ por supuesto!” Y es por eso que se llama “West 12 to Wittering”, porque cuando está en Inglaterra, Keith vive en Wittering, y yo llevé todo el equipo desde mi lugar aquí en el área W12 de Londres para grabar su parte, y es como que “acampamos” en su casa.

13..

Clayton, Proctor (hoy ex bajista del grupo) y Danny Fury

¿Lo grabaron en la casa de Keith?
Alan: Sí, en Redlands. Solamente su parte, la del piano, que fue grabada allí.

¿O sea que paraste en su casa exclusivamente para grabar la parte del piano que se usó en el álbum?
Alan: Bueno, en verdad paré en su casa en muchas oportunidades.

Wittering es una zona muy hermosa.
Alan:  Sí, encantadora. Tanto me resulta así que, si alguna vez me mudara de Londres, ese es el lugar donde me iría a vivir.

Pequeño mundo. Justamente hace días fui a ver a Ian Hunter en Shepherd’s Bush, y de casualidad, me puse a hablar con un matrimonio que vive allí.
Alan:¡Ian Hunter? ¿Tocó en Shepherd’s Bush?

Desde ya, fue hace 3 días. Jamás tocó en Sudamérica, y sería muy raro que alguna vez lo haga, así que no podía perdérmelo. Y con Graham Parker de telonero.
Alan:
¡Oh, amo a Graham Parker!
Danny: ¿Acaso salió el aviso en algún lugar?
Alan: Si el show está sold-out, no lo publicitan.

Perdón, ¡ahora me hacen sentir culpa!
Alan: ¡No sabía que iba a tocar en Londres!
Danny: Si te fijás en internet, generalmente aparece ahí.
Alan: En general aparece un aviso en el diario Evening Standard, o en la revista Time-Out.
Danny: Antes uno podía ver los avisos en el Melody Maker. Todos los anuncios de shows aparecían ahí.
Alan: Time-Out, para mí, habiendo tenido una banda, era el lugar donde aparecían todos los avisos, y ahora sólo están los que fueron seleccionados.

SUCIOS., EXTRAÑOS Y CONCEPTUALES
¿Qué me podés decir sobre “Crime And A Woman”, el disco más reciente de los Dirtys? Sé que se trata de un álbum conceptual.
Alan: Es una historia narrada desde el principio hasta el final, si es que querés que sea una historia. Si querés que sea una colección de canciones de rock´n´roll, es una colección de canciones de rock´n´roll. Pero hay toda una historia dentro del disco, que probablemente resulte para mi propio beneficio, más que el de cualquier otra persona.

14..Sí, cuando el otro día te pregunté por qué Keith esta vez no estaba esta vez en el disco, me dijiste que es un álbum que quisiste resultara más personal, y me explicaste que querías que sea “tu” álbum.
Alan: Sí. Porque lo que sucede es que, si bien es genial que Keith sea uno de tus mejores amigos, la parte mala es que, cada vez que tocás tu propio material, o que alguien va a verte tocar, permanentemente me hacen la misma pregunta: “¿Keith va a estar en el disco?”, o “¿Keith va a estar en el show?” Entiendo que la gente pregunte esas cosas, pero no es su banda. Es mi banda, que toca de vez en cuando, y se llama The Dirty Strangers. Y quiero que el grupo represente en vivo todo lo que grabamos.

Bueno, como sea, es otro disco que no deja de encantarme.
Alan: A mí también me encanta, porque suena genial. “Keith, “¿podrías venir y tocar en el disco?” Keith es genial, pero no toca en vivo con nosotros.

Siempre escribís solo. De hecho sos el único que escribe las canciones de los Dirtys.
Alan:
Y ahora que estuve tocando con Danny desde hace un tiempo…Danny escribe canciones, y sin dudas va a colaborar de aquí en adelante.

Pero básicamente todas las canciones del último disco son tuyas.
Alan: Sí, pero hay un par de canciones, como en el caso de “Running Slow” y “Are You Satisfied”, que fueron co-escritas con Alistair…Pero Alistair murió hace 10 años. Fue un gran compañero. Y después está “One Good Reason”, que escribí junto a Tam Nightingale, y además Scotty co-escribió “Short & Sweet”. Pero en verdad, sí, fue mi álbum.

¿Qué cosas te inspiran a la hora de escribir canciones? ¿La vida cotidiana?
Alan: Definitivamente, la vida diaria. Si tengo una pausa, o un momento de calma, al igual que la mayoría de la gente, soy mejor escribiendo cuando estoy entre la espada y la pared. Cuando estoy cómodo, cuando todo funciona bien, me resulta muy difícil escribir canciones, porque hay paz en mi vida. ¿No creés, que es así, Danny? ¿Que se escriben mejores canciones cuando se está alborotado?
Danny: Sí, por supuesto.

Si no fuera así, no existirían los músicos ni las canciones de blues.
Alan:
Sí, exactamente. Los momentos difíciles son los que te llevan a escarbar profundo.

Y supongo que lo mismo le sucede a los escritores.
Alan: Sí. Bueno, ¿cuántos escritores y comediantes torturados conocemos? Gente que es maníaca-depresiva, y que hacen hermosos trabajos.
Danny: Y se enfocan en su desorden interior.

Es como que de alguna manera lográs exorcizar tus pesares. Resulta toda una terapia, finalmente.
Alan: Eso es definitivamente correcto. Si tengo algo muy fuerte dentro de mi cabeza, sin dudas voy a escribir una canción sobre eso.

15..

Los Dirtys hoy: Danny Fury, Alan Clayton, Cliff Wright y Scott Mulvey

Y, más allá de las letras, no es fácil encontrar bandas cono los Dirty Strangers hoy en día, con toda esa cosa blusera y de rock´n´roll badass, con un filo de punk rock. Y ahora, ¡bienvenido Danny y la sangre nueva en el grupo!
Alan: ¡Así es!

MAYBE IT´S BECAUSE I´M A LONDONER
¿Qué piensan de la escena musical actual londinense?
Alan: ¿Puedo ser totalmente honesto con vos? La escena musical me importa un carajo, solo me importan los Dirty Strangers. Cuando estás en una banda de rock and roll, no te pueden importar los demás. Realmente, porque fuckin’ amás el rock and roll. ¿Lo ves así, Danny?
Danny: Sí, es como que estás atrapado en tu propia cosa. Pero si es que tal vez puedo responder a esa pregunta, de todas formas tengo una pequeña impresión al respecto, ya que aún estoy algo interesado en lo que sucede. Una saca nuevo material en ese contexto, y si querés que el mundo lo conozca, tenés que ponerte a trabajar. De ahí es que viene mi interés. Es realmente como dijo Alan, es como si fuera un cliente limitado. Pero creo que existe una gran falta de personalidades, una falta de expresión auténtica. Pareciera que todo el mundo copiara algo que ya había sido hecho antes.

Bueno, eso sucede porque mayormente lo hacen porque sólo están interesados en ganar dinero.
Alan: Sí, sí…
Danny: Es verdad que se hace música por dinero, pero no hay mucha música que realmente te alcance y te toque de cerca, quiero decir, algo que represente una expresión genuina de personalidad.
Alan: Además, todavía sigo descubriendo música de los ’50, hay toda una estructura musical de esos años.
Danny: Existe tanta música…
Alan: Me gustaría saber si eso de la música en sí sigue sucediendo con los más jóvenes. Yo no soy quién para comentar sobre lo que les gusta a los quinceañeros, porque no tengo 15 años. ¿De acuerdo? Pero sé lo que hago a mi edad. Y hago rock’n’roll. Veo que muchas bandas se comprometen, pero nosotros nunca nos compremetemos, sólo tocamos lo que tocamos. A lo largo de mi carrera, siempre me fijé en las modas, después me olvidé de eso, y más tarde le presté atención a la moda nuevamente. Uno simplemente hace lo que hace.

Es exactamente como lo dijiste, siempre se trata de mirar al pasado, porque hay tanta música buena ahí…
Alan: Yo escucho mucha radio, por lo que no me cierro al mundo exterior. Todavía hay gente que escribe grandes canciones. Y soy muy protector con el rock’n’roll, mientras hay bandas que juegan con él.
16..Como si sólo fuera una palabra suelta…
Alan:
Sí, y vivo mi vida para eso. Y sé que lo vengo haciendo desde hace mucho tiempo.

Entonces, si es que puedo preguntártelo, ¿de qué vivís fuera de los Dirty Strangers?
Alan: ¡Soy el mayordomo de Danny! (se ríe fuertemente)

Bueno, es que me resultaba curioso saberlo…
Alan:
Él es de Suiza, entonces tiene mucho dinero… (risas)

Sin dudas, Suiza está llena de millonarios.
Alan:
¡Claro que los hay! (risas) Y nosotros somos sus empleados.
Danny: Debería pedirle que se cambie el nombre por el de James, o algo así… (risas)

BOB & MARLEY & ALAN & JOHNNY
Alan, recuerdo haber leído una historia tuya junto a Bob Marley que me resultó muy divertida…
Alan:
¡Con mucho gusto! Cuando trabajaba para Jimmy Callaghan, a fines de los ‘70, una vez estábamos trabajando en el Crystal Palace’s Bowl, que era un lugar abierto para shows en el sur de Londres, y en aquel momento el área de backstage no tenía camarines. En su lugar se usaban carpas grandes. Y mi trabajo consistía en cuidar la carpa en la que estaba Bob Marley. Big Joe también estaba ahí. Y lo que ocurrió fue que, en esa época, lo de la Seguridad no era como es ahora. La zona del backstage tenía vallas muy bajas alrededor del lugar, y no había mucha Seguridad, y parecía ser que todos los jamaiquinos que habían ido al show pensaban que tenían el derecho de conocer a Marley. Entonces lo que hacían era saltar esas vallas, tratando de meterse en su carpa, y yo era el único que estaba ahí para pararlos.

18..Bob Marley era realmente “la gran cosa” en aquellos años…
Alan: ¡Claro que lo era! La “gran cosa” para los jamaiquinos. Era su hombre espiritual, y demás. Y la gente que intentaba meterse en su carpa, no le gustaba que yo los parara, si bien ése era mi trabajo, y lo que sucedió es que siempre había conmoción. Y de repente alguien me tocó el hombre y me dijo, “vení, entrá”, y me metió en la carpa de Bob Marley. Marley estaba sentado sobre un amplificador tocando la guitarra, y de repente se puso a liar un porro enorme. Y mientras Bob seguía tocando la guitarra, ¡me hicieron fumar y me drogaron, para calmarme! (risas) Estuve ahí unos 20 o 25 minutos. Y recién me enviaron de vuelta afuera una vez que me calmé.

¡20 minutos con Bob Marley! No es una historia muy común…
Alan:
¡Sí!

¿Te gustaba la música jamaiquina en ese momento?
Alan:
Sabés, cuando era joven, mi primera música fue el ska. Johnny, mi padre, era un “teddy boy”, por lo que amaba el rock and roll. Él es cantante, hice un álbum con él.

Sí, leí algo sobre eso.
Alan: Y Keith toca en el álbum, y Bobby Keys también. Ese es el disco de mi papá, Johnny Clayton.

¿El disco fue ya fue editado? ¿ O se trata de una grabación privada?
Alan:
No, aún no, pero ya va a editarse. Brian James, Keith Richards, Bobby Keys, Jim Jones (de la Jim Jones Revue) y Tyla, de los Dogs D’Amour. Todos tocando con mi padre.

19..¿Todas sesiones de estudio?
Alan: Sí. Ése va a ser el próximo disco que se edite, el de mi padre. El de John Sinclair ya había sido editado a través de otro sello, y de hecho también vamos a grabar otro álbum con los Dirty Strangers. Pero antes que todo eso vamos a reeditar el primer disco de la banda, “The Dirty Strangers”, pero con nuevo material, inéditos, etc. Supongo que el disco de mi papá va a ser lanzado al mismo tiempo. Hay gente grandiosa en el disco.

Es verdad, es una gran formación. ¿Va a incluir nuevas canciones o son todos covers?
Alan:
No, son todas canciones de Dean Martin, y de Frank Sinatra. Y la banda básica en el disco es Mallet en batería, Dave Tregunna en bajo, Scott Mulvey de los Dirtys en piano, y yo tocando acústica, y después están los guitarristas y los saxofonistas invitados.

¿Tienen la idea de salir a hacer shows en otros países, o son más una banda local que suele tocar en Londres, o en otras ciudades inglesas?
Alan: ¡Queremos tocar en todas partes! Ya tocamos en Europa, y ahora, con Danny en la banda, iniciamos una nueva etapa. Necesitábamos realmente que nos maneje alguien que esté más al nivel de la tierra, y mi hijo Paul está haciendo todo eso.

Se lo ve muy entusiasta.
Alan: Lo es, ¡es el hijo de su padre! Entonces, sí, queremos tocar en donde sea.

Como músico, ¿existe alguien con quien te hubiera gustado grabar o tocar?
Danny:
En verdad quería tocar conmigo… (risas)
Alan: ¡Oh, mis sueños finalmente se hicieron realidad! Te lo digo así, si no fuera con Danny (risas) sería con alguien como Otis Redding, mi cantante favorito de todos los tiempos. Sí, es mi cantante favorito. Fin de la historia.

Sos un “soul man”.
Alan: Sí, pero mi papá era un “teddy boy”, así que soy una mezcla extraña.

Es todo lo mismo, es música maravillosa, después de todo, ya sea soul, rock and roll, rhythm and blues…¡Todos esos grandes músicos negros!
Alan: No pueden hablar como yo, ¡pero yo sí puedo hablar como ellos! ¡Jajaja!
Danny: Lo sienten en el corazón, digo, tienen ese sentimiento. Y encima de todo, Alan tiene una gran voz.
Alan: ¡Gracias! Deberíamos parar aquí… (risas)

20..y

El autor de esta nota junto a los protagonistas de la misma: el negro es el nuevo negro

RECUERDOS DEL FUTURO
Es tal como dijiste, se trata mayormente de volver al pasado, que es cuando se hizo la mejor música. Justamente ayer estaba escuchando mi disco en vivo favorito de todos los tiempos, el de Jerry Lee Lewis en vivo en el Star Club de Hamburgo en 1964, que vendría a ser…¡el disco más salvaje que alguna vez se grabó! Eso sí que es heavy metal. Alguien incluso lo describió como “no un álbum, sino una escena del crimen”
Alan:
¡Sí! Te voy a contar una historia muy divertida que Ronnie Wood me contó, de cuando estuvo de gira con Jerry Lee. Estaban los dos caminando juntos en el lobby de un hotel, y apareció una mujer, que abrazó a Jerry, diciéndole “Jerry, olés maravillosamente, ¿qué te pusiste?” Y él le contestó, “lo que pasa es que se me paró, honey. ¡No sabía que podías olerlo desde ahí!”
Danny: ¡Es increíble!
Alan: ¡Esa es genial! ¿O no?

Me encantan las historias así. ¿Alguna más que quieras contarme?
Alan:
¿Querés saber cómo es que escribí la canción “She´s A Real Boticelli”?

21..Me encantaría saberlo. Siempre me pregunté qué es eso de ser “una Boticelli auténtica”…
Alan:
Bueno, te voy a decir cómo ocurrieron las cosas. Yo estaba en Redlands, y estábamos con Keith en la cocina de la casa, cocinando. Yo estaba pelando papas, y Keith preparaba la carne. En Inglaterra, cuando sos chico, es muy común que leas una colección de libros llamada “Just William” El personaje principal de las historias es un chico de 13 años, que vive en el campo con sus padres y una hermana, y que siempre está teniendo aventuras. Cualquier persona que sea de nacionalidad inglesa conoce esos libros. Supongo que cada país tendrá los suyos. Y este chico forma parte de un gang llamado The Outlaws (Los Bandidos) que tienen una banda rival. Y están todos esos personajes que pasan por el lugar donde vive. Músicos, vagabundos, viajeros…Y todos esos libros fueron escritos por una mujer, Richmal Compton. Y yo me pasé toda mi infancia creyendo que los había escrito un tipo. O sea que esta mujer escribió tosas esas aventuras fantásticas desde la perspectiva de un chico. Y nos dimos cuenta que tanto a Keith como a mí nos encantaban, que habíamos tenido un amor mutuo por esas historias a medida que íbamos creciendo. Y cuando la oficina de los Stones se enteró de nuestro amor por esos libros, nos los enviaron en formato CD, y solíamos escucharlos cuando nos poníamos a cocinar. Y uno empezaba con la frase “she´s a real Boticelli!”, pero en verdad lo que está diciendo es “she´s got a real bottle of cherry” (“tiene una botella real de cherry”) Lo habíamos entendido mal. Miré a Keith y me dijo “parece un fuckin´ título de una canción de Chuck Berry, ¿o no?” Así que viene de ahí, de cuando cocinábamos, del CD del libro. Entonces nos robamos la primera estrofa, y escribimos la canción “She’s a Real Boticelli”

¡Gran anécdota! Y agreguemos que su nombre nació en Redlands, al igual que la historia del jardinero, que se usó para el título de “Jumpin´Jack Flash”. Ya conocés la historia…
Alan:
¡Así es!

OK, saben que podríamos quedarnos hablando horas, pero creo que deberíamos salir para el show de esta noche, y no quiero ser el culpable de que lleguen tarde. ¡Muchísimas gracias!
Danny:
¡Ya mismo!
Alan:
¡Muchas gracias a vos! Y no olvides tu bolso.

www.dirtystrangers.com
https://www.facebook.com/thedirtystrangers

 

2 HOURS -AND MORE- WITH ANITA PALLENBERG

Estándar
“Aren’t you staying for lunch?” How could one ever say ‘no’ to that when it’s Anita Pallenberg who’s asking it? It all happened last year during the days of the fourth and (so far) last visit of the Stones to Buenos Aires as part of the Latin American Olé Tour, which had started a few days earlier in Santiago de Chile, and with 10 more shows to go after the three in Argentina, closing on a high note in Havana, Cuba. This time, in order to avoid fans leaning out at the hotel doors, or even camping out, looking to catch a glimpse of the band, the Stones’ machine had come up with a new strategy, which was splitting them into different locations. Then Jagger stayed at the Palacio Duhau Park Hyatt, and Ronnie Wood at the Faena Hotel, while the Four Seasons (where the whole band was in all previous visits, taking over the luxurious Álzaga Unzué mansion, at the back of the hotel) was the headquarters of both Charlie Watts and Keith Richards.
 

As it’s been happening for at least the last 25 years (eventually, as the Stones’ kids grew older), taking them on tour became a usual thing. Children, wives, and even parents (during the band’s first time in the country in 1995, Keith had even brought dad Bert with him) ended up joining the party as they wandered around the world. But never ex-love partners. So I felt already too skeptical when an English girl friend that had come to South America to see some of the shows (and who was also staying at the Four Seasons) told me she had seen Anita Pallenberg in the afternoon taking a swim at the hotel’s pool. I denied her statement right from start. Anita hadn’t been close to the band for 35 years or more, at least since she stopped being Keith’s love-mate, and even when they were together, she was never one to show up on tours much often. “Anita? No way! You must have seen somebody that looked like her” Less likely to happen in South America, I thought to myself. I then asked her if she somehow had a chance to talk to the woman. “No, I didn’t”, she admitted, “but I sure can tell it was Anita. She was swimming next to me, she had a leopard bathing suit…” I could have kept refusing it on and on, I was sure she was clearly mistaken. At the end of the day, I thought again, everybody sees everybody’s look-alikes all the time. In fact the last time Anita had visited far away South America was around Christmas in 1968, when along Keith Richards,Marianne Faithfull and (Marianne’s then) boyfriend Mick Jagger took a boat all the way to Brazil, spending their holidays in the city of Matão (countryside of the São Paulo state, where Keith got the inspiration to write “Honky Tonk Women”), and then moving to Rio and Bahia, before heading for a few days in Perú. At the time, Anita had already become Keith’s steady girlfriend after he rescued her from the arms of his fellow bandmate Brian Jones (her original lover, with whom she shared an idyllic relationship before Jones, paranoid and currently dealing with one too many addictions, became violent with her) My friend’s theory about Anita’s sight in Buenos Aires 48 years later was, to say the least, unthinkable. However, as I was pacing the hotel lobby next day to meet another friend, who was also staying at the Four Seasons, I happened to see a woman walking by away enough from me who looked a lot like Anita (eventually, Anita in those days, whose older image I was familiar with after I had seen some new pictures of her on the internet a few months earlier) The woman rushed out of one of the elevators, going somewhere else. It all didn’t last for more than a millisecond, and wondering if I hadn’t actually imagined it (or, worst case scenario, if it wasn’t somebody resembling me of her), I decided to move on.

PERFORMANCE AP MIRROR RS 11 copia

Photo: Michael Cooper

But it all became true the day of the second show of the Stones in La Plata. A while before the concert began, as I was having a drink at the VIP area, once again I saw the lady I briefly spotted at the hotel the previous day, who now was about five meters from me, walking towards one of the tables. I was still quite dubious, I won’t deny it. More over, nobody attending the VIP seemed to notice that singular woman, elegantly dressed, with a hat, and walking with a cane. The possible fact it was actually her, going unnoticed by the others, no matter what, was also likely to happen. Only that she wasn’t on her own. Besides her was my friendAdam Cooper, which led me to start wondering if somehow I could have been wrong from the beginning. To anybody not familiar with his name, Adam is the son of Michael Cooper, the legendary photographer mostly famous for being the one who shot many of the English rock and pop stars in his home country during the ‘60s and ‘70s and, and even more important, for being the one who did the Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band and the Their Satanic Majesties Request covers. That’s right, those two album covers.

vip stones La Plata

Anita and me at the VIP in La Plata

Adam has been living in Buenos Aires for at least 20 years (where he organized many photo exhibitions showing his father’s works, as he also did abroad) and whom I’d first met shortly after his original arrival to Argentina. But long before that, when he was still the little boy living with his father in Chelsea, London, in the mid-‘60s, with his mum mostly out of the whole picture, and because of dad Michael’s friendship with the Stones, he had found a sort of surrogate mothers in both Marianne Faithfull and Anita Pallenberg. Not just one, but two, as if that weren’t enough. Marianne and Anita cuddled him, invited little Adam home to play, making him part of a memorable and amazing  cultural scene he would only become aware of as he got older. Plus the fact I knew Adam used to get in touch with them quite often after all these years, no matter the distance. This time there was no doubt that the woman my friend had seen by the hotel’s pool, or the one I’d seen at the lobby, was the same one. And that was Anita Pallenberg. I ended up swallowing my words, as I watched her chatting with Adam in the midst of the cacophonous rumble at the VIP area before the Stones’ second show in La Plata, while I slowly approached them. I greeted Adam and then introduced myself to Anita, telling her about my joy to see her visiting the country, and finally asked her to have a picture with her. Something against my own ethics, by the way. For some reason I never ever felt comfortable asking for a picture, period. Not only because I never found it right to invade anybody’s area, but actually mostly because a photograph without a story behind is nothing but that, an image born by ways of a lens and a button that’s pushed down, lacking naturalness, and turning out into a forced, artificial kind of situation. Without a before, without a during, and also lacking an after. Add to that I didn’t like the idea Anita could think I was just another fan looking for a picture to display on Facebook. Anita had always been one of my favorite female icons (that is, besides my devotion to the lives and times of the Stones, of which she played, needless to say, a major role in) So then Anita, the lady, gently said ‘yes’, displaying her trademark smile. It didn’t last for longer than 2 minutes, I’d say even less than that, and so I decided to leave them alone for better. I actually wouldn’t  have been interested in taking any pictures had I had the chance to talk to her instead, as talking always comes first. Out of there, away from the noise, and in the right place. I’d later apologize to my British friend for my stubborn reluctance to her story.

ANITA KONEX

Anita at the Michael Cooper’s 
exhibition at the Konex
(Photo: Adam Cooper)

Two days later, on Friday February 12, the weather was already awfully soaking wet by the time it dawned. The hottest February ever in history, according to the local meteorologists. There was still one final Stones’ show at La Plata’s Estadio Único next day but, once again, and despite the unbearable temperature, I had to go back to the Four Seasons to meet a fellow friend from New Zealand who was also in Buenos Aires for the Stones concerts. We had agreed to meet in the early afternoon but, given the weather conditions, I decided to leave from home earlier, which led me to arrive to the hotel before I expected. It was only a few minutes after my arriving to the Four Seasons that there I came across Adam again who, polite as usual, approached me to say hello. I asked him why he was there, and he replied he had an appointment with Anita, they were going to have lunch together at one of the hotel restaurants. I didn’t hesitate for a second, and next thing I was telling him how important it would be for me to finally have the chance to exchange a few words with her (more than a minute and a half, at least) now that we were in the right place to do so, away enough from the concert craziness.“Sure”, he said, “right now she must be coming down in the elevator” I confessed to him all I actually wanted (and whoever is reading this, please believe my very words) was just to walk them up to the restaurant table, and then I was done. As I said before, I’m not the kind of person who likes to interfere with anything, let alone something I wasn’t invited to in the first place. Anita showed up in a matter of seconds, elegantly dressed, bohemian style, in a leopard pattern printed dress and purse, flashing her classic smile. After greeting us gracefully, we started heading to the Nuestro Secreto restaurant, which can be accessed right from the very entrance of the mansion. Once again, I knew time would be never enough to have a proper chat, so far for me, but nevertheless I was happy enough to be with them and have a word in the meantime. Plus there was no way Anita could have remembered about our brief meeting at the stadium. We reached the restaurant five minutes later and, as promised, I said goodbye to them. That’s just when she unexpectedly invited me to have launch with her and Adam. “Aren’t you staying for lunch?” In the right place now. And in case it all happened because she felt sorry letting me go, she gave me another of those killer smiles confirming that she really meant she was inviting me to join them. “Oh, I’d love to stay!” “Sure, have a seat”, she confirmed, which I instantly agreed to while getting ready to be part of an unforgettable one-of-a-kind moment. I can’t actually remember now what we ordered to eat (quite weird for somebody as insanely thoughtful as me), but the three of us sure drank mineral water. Some details may always escape my mind. That’s the price one pays when you put much attention to a woman with an overwhelming personality like Anita had to say, someone who lived and survived (nearly) anything, when other personal issues take second place and you prioritize her knowledgeability above all, addressing literally any topic, which she proved to know quite much of.

Gerard-Malanga-Andy-Warhol-Edie-Sedgwick-Chuck-Wein-Anita-Pallenberg-guest

Gerard Malanga, Andy Warhol, Edie Sedgwick, Chuck Wein, Anita, and a guest. Warhol’s Factory times.

Readers may wonder why I didn’t ask her about all those facts and stories we read again and again over the years. But what was there to ask? And what would have been the outcome anyway? The answer is, they’re all pretty well-known, then why asking about them again? After all, this was no interview, this wasn’t me the journalist meeting her. No journalistic duties involved this time then, but just an informal and regular conversation. It was lovely and extremely funny  to enjoy Anita’s great sense of humor throughout the two hours or more we’d been there.  I just let it flow. Had it not been so, I would have sure asked her about the days when she was expelled from a German boarding school at 16, or her times at Andy Warhol’s Factory after she arrived to New York. Long before her entry into the world of the Rolling Stones, Anita was already a class A rebel with enough skills (out of her amazing physical beauty, she managed five languages) that she made best use of. That’s one of the reasons why listening to all she had to say was such an amazing experience. And although it was mostly English we talked (in Anita’s case, with a strong Italian accent), she would often come up with a few single words in a different language. She told us how much she loved the hot weather above all, and that she was always running away from the cold. That’s why, she explained, she shared her time in at least four different destinations in the world, mostly in Keith Richards’ house in Ocho Rios, Jamaica, “where the weather was always nice”, or in other places that also belonged to Keith , like the Redlands country house in West Wittering (located in West Sussex, England, yes, which was scene of the famous February 1967 police raid) or the one in Cheyne Walk, right by London’s Chelsea Embankment (where she started living with Keith in 1969), or even her native city of Rome where, as much as I remember, she told me she used to have, or still had a sister living there.

PERFORMANCE MJ & AP PERFORMANCE RS 4

Anita and Mick Jagger during the shooting of “Performance” (1968)

Clouds of artificial smoke coming out of her electronic cigarette, extremely tanned and with her skin slightly wrinkled, the then 73-year-old Anita still carried the sex appeal that had been a permanent trademark all though her life. And whereas she no longer had that fresh beauty so typical of her when she was younger, her particular way of speaking, coupled with an established femininity, still made her a very attractive woman. And that halo all around her! There’s something rather strange that always happened to me whenever I had the chance to meet somebody I admired, or wished I’d ever meet in person, being it for an interview or, such as in this opportunity, that of a fortuitous encounter, and that’s in a way or another, I always feel that person isn’t actually there in front of me, in spite getting this endless collage of images and intermingled stories that remain away from what is really happening at the very moment you’re talking to them. It mostly felt like it every time I had the chance to meet somebody with a heavy history behind, that I really admired, or meant a lot to me. That’s when I’m not able to separate all that from the true reality, as redundant as that may sound. It’s like one dimension within another, while both get constantly blurred on the fly. For that reason, meeting Anita had little to do with the actual fact of being there with her, instead making me feel I was watching an unlimited short film where the thousands of images of her I saw over the years, being them photographs or footage, came one after another non-stop, taking me to a parallel dimension. Which is a probably the same that could happen to anybody into the lives and times of the Rolling Stones, as it’s undeniable that Anita Pallenberg epitomizes a crucial element in the band’s history. Because, to put it this way, if there’s no certain amount of danger involved, there’s no rock and roll at all. And I’ve always believed Brian and Anita were the first ones to come up with that pinch of danger in the Stones, something which they’d go along with in their formative years and beyond. Brian gave the Stones their original style and attitude, anticipating which would come later, while Anita with her piercing gaze and dangerousbad girl aura was just the icing on the cake, an irresistible dish on the table.

keith-richards-anita-pallenberg-1024x694

Brian Jones, Anita and Keith in Tangiers, Morocco, 1967

That’s the main reason why, all through the lunch, I wasn’t essentially able to take my eyes off her, while another shot of a thousand images crossed my mind, and all that now taking place only a few inches from me. All those pictures of she and Keith, Anita seducing Mick while shooting Performance (which led to the very first rift between the Glimmer Twins), Anita “the Great Tyrant” who controls the underground city where Jane Fonda landed in Roger Vadim‘s science fiction film Barbarella, or another of her film roles, in A Degree of Murder, which original movie soundtrack by ex boyfriend Brian Jones remains unreleased to this day. Instead, I chose to look and listen to her, while (once again) that endless number of images kept going through my head with Anita in the leading role, the Stones’ muse par excellence, and no way it could stop. The full blooded “it girl” during much of the ‘60s and ‘70s, who after all this time couldn’t help but give you a crushing smile, that very one an English magazine once referred to as “that witchy smile”, the kind of girl everybody wanted to have.

barbarella

On the set of “Barbarella” (1968)

It’s noon and it’s summer and in this restaurant in a fancy hotel in Buenos Aires here’s the woman whose veins have seen vast doses of opiates go by, when being a junkie had to do only with one’s own decisions, and not because of a snobbish pose to satisfy a photographer’s eye. The one who was part of the whole thing behind “Sympathy for the Devil” during a pivotal year, when many people started considering Anita “the sixth Stone”. “Is it true that all those ​​’oohs, ooh, oohs’ in the song was your idea?” I’d rather refrain from asking her. She may not be interested in setting the record straight, or in reviewing other pages of her past, which she makes clear when, after my suggesting she should write her autobiography some day, she honestly replies “I can’t remember anything”. It was a short way of explaining the true story behind her answer, her actual reluctance to do so as, since “all that the publishers want are the stories with some scandal involved” Neither it was needed to discuss her contribution to the Stones’ mystique. It was enough of her to express her unconditional love for the band’s history, of which now wonders about its fans, “Don’t they realize they’re already grown-ups and that they need to have some rest after a show?” Now it’s Anita who’s shooting questions. “Sure”, I said, “but I guess there’s nothing we can do about it” And then she smiles back, followed by another puff from her electronic cigarette. Later on she would refer to the Toronto 1977 days, when she and Richards got arrested at the airport after customs searched their luggage and found out they were carrying drugs. Well, you all know the story. Richards would get his visa back after a while, which allowed him entrance to the USA, while Anita had to wait for many years. “That was the worst time of my life”, she would confess, as we ordered more mineral water. Interestingly, she proposed talking about the current political scene in Argentina at the time, when we tried to explain to her that our previous government had restricted the local population to get any foreign currency for many years, a subject she suddenly changed to express her love for her children and grandchildren. Adam had invited Anita to visit Early Stones, by Michael Cooper, the photo exhibition featuring his father’s works which was currently taking place at Ciudad Cultural Konex that very afternoon once we finished our lunch. With just one last Stones show in Buenos Aires to go, and with no intentions to follow the rest of the Latin American tour (“I’m not following it, after Buenos Aires I’m going back to Jamaica”) we finally left the restaurant and headed for the exhibition, where Adam was honoring his father once again displaying pictures from the Stones’ early years, which Anita had been an essential part of.

Anita y Silvia Cooper, esposda de Adam, en la muestra en el Konex

Another picture of Anita at the Konex, with Silvia Cooper, Adam’s wife (Photo: Adam Cooper)

Before jumping on the elevator that would take us back to the ground floor of the hotel, I considered having a picture with her: “Anita, I hate to say this, but I’d love a picture of the day I met you” “Oh no, sorry, I’m not wearing any make-up”, she reacted, flashing another of her classic smiles. That’s when I realized that, after all, and against any logic, at least this time a thousand words would be worth an image. To my surprise, there came an unexpected bonus. By the time we got to the main entrance of the Four Seasons, amidst some 35-odd degrees, Adam asked us to wait for him outside as there was something else he needed to do, which turned into about 10 minutes of me and Anita all alone sitting on one of the benches right by one of the hotel doors.  Under the blazing sun, she asked me to get her another bottle of water. I was back with the bottle in a matter of seconds to find her taking one of her Camels from her purse, then tasting it like it was her first cigarette that day.

With director Volker Schlondorff during the filming

With director Volker Schlondorff during the filming of “A Degree of Murder” (1967)

I kept asking questions to her, one right after another, until from a cloud of smoke that made her look like in the days of Nellcote, she boldly said:“Are you gonna keep asking me questions all the time?” Oops. “Sorry, I cannot think of any other way to talk to you, Anita”, I honestly acknowledged. Then, a few minutes later, when I took out my pack of Marlboros and offered her one saying “Would you like a cigarette?”,unsuccessfully  trying not to make it sound like a question as much as possible (is there any other grammar way of saying so, after all?), she laughed histerically. “You said your name is Marcelo and that your family came from Italy, so what’s your last name?” Now it was Anita who asked the questions. “Sonaglioni, Marcelo Sonaglioni, and you know what, I never got to find out the story behind my last name and…” She stopped me. “¡Marcelo Sonaglioni!”, she said in a loud voice, like she was introducing me to an audience. “That’s the name of an Italian serpent!”, she assured, while I enjoyed my cigarette with Anita Pallenberg in the thick of more clouds of smoke, the girl whose ex boyfriend Keith Richards once dedicated the song “You Got the Silver”to, definitely as much dazzled as I felt now. With Adam back into scene, it was time to leave for the Konex, but I decided not to join the party this time, as I still had to meet my friend, as previously arranged. Anita grabbed my arm and I walked her up to the car. “Oh, aren’t you coming?”, she said. “Unfortunately I can’t, but I look forward to seeing you again soon. And thanks for an amazing time!” Hugs and kisses were exchanged, before she and Adam left in a taxi on their way to dad Michael’s exhibition.
Just last year, as I was about to travel to England, an interview with Anita had been almost confirmed (where I would have asked her all those questions I had in mind and had to keep to myself the day we had lunch), but then I was informed she broke one of her ribs, so it was postponed for another time, which now won’t ever happen.

88414-mordundtotschlag_fotos_werkfotos_sw_andyboulton_3_5_3_01-ii_016

The news first published by the Italian newspaper La Stampa on last June 13 was a bolt from the blue. Even though she had been experiencing several health issues over the last few years, Anita’s body clock finally determined it was time to stop. She died peacefully surrounded by her loved ones in a Chichester hospital, in West Sussex, not far from Redlands. How the world turns, before we got the shocking news I had already arranged to meet up with Adam on Wednesday, just a day after Anita passed away. We didn’t cancel it at all. Adam was already there when I got to the bar. He was really down, and quite sad and shaken. “You know, that was like losing my mother, because Anita was like a substitute mother to me…”, he told me. We realized we didn’t feel like talking anything, but about Anita. “Did you see Keith’s post on Facebook?”, Adam asked. “It reads ‘A most remarkable woman. Always in my heart.’ ”. Keith’s heartfelt post also included a picture of Anita, looking incredibly beautiful, originally shot by his father Michael. Adam was almost in tears. We ended up unwinding ourselves, like in all the wakes, a nice way to remember  the people we love, while I kept reminding him about the many stories we lived the day we had lunch with Anita, when both of us saw her for the last time, something I will thank Adam for forever.

DOS HORAS -Y ALGO MÁS- CON ANITA PALLENBERG

Estándar
Publicado en Revista Madhouse el 24 de junio de 2017

“¿Te querés quedar a almorzar con nosotros?” ¿Cómo decirle no a semejante invitación cuando la propuesta parte de la mismísima Anita Pallenberg? Sucedió el año pasado, durante los días de la hasta ahora cuarta y última visita de los Rolling Stones a Buenos Aires como parte del Olé Tour, la gira latinoamericana que había comenzado unos días antes en Santiago de Chile, y que se extendería por diez  fechas más culminando con una presentación en La Habana, Cuba, a modo de broche de oro. Para la ocasión, y a fines de que los fans no desborden los accesos al hotel o incluso terminen acampando a sus alrededores, esta vez el equipo de logística del grupo había designado una nueva estrategia: separar a los miembros de la banda en diferentes destinos. Jagger se alojó en el Palacio Duhau Park Hyatt y Ronnie Wood en el Hotel Faena, mientras que el Four Seasons (donde la primera plana stoniana sí se había instalado en su totalidad en todas sus visitas anteriores, ocupando la mansión Álzaga Unzué) fue la base de operaciones de Charlie Watts y Keith Richards. Y también parte de esta anécdota, recuerdo informal -y emocionado- de un fan. 
 
Tal como se viene observando desde hace al menos un cuarto de siglo, a medida que los Stones se hacían mayores y sumaban hijos a sus familias la tradición de llevarlos de gira junto a ellos acabó convirtiéndose en un hecho folklórico. Hijos, esposas y hasta padres (en la primera visita de la banda al país, en 1995, fue el mismísimo Bert Richards, padre de Keith, quien también se paseó por estos lares) terminaron sumándose al equipo de gira que los Stones arrastran a su paso por el planeta. Pero nunca sus ex-mujeres. Por eso me tomé todo el atrevimiento posible de pecar de escéptico cuando una amiga inglesa que había venido a Sudamérica para presenciar algunos de los shows del tour -que, al igual que los Stones, también se estaba alojando en el Four Seasons- me confesó haber visto esa tarde a Anita Pallenberg en la pileta del hotel. Se lo refuté desde el vamos. “¿Anita? Imposible”, le dije. “Anita no viaja con el grupo desde hace mínimamente 35 años, al menos desde que cortó relaciones directas con Keith. Y aún cuando estaban juntos, jamás fue de seguir las giras. Debés haber visto a alguien muy parecida”. Y mucho menos en Sudamérica, me decía para mis adentros. Le pregunté insistentemente si había trabado conversación con ella. “No, no hablé”, me confesó, “pero te aseguro que era Anita. Estaba nadando a mi lado, tenía un traje de baño de leopardo…”. Podría haber continuado rechazándole toda posibilidad de veracidad del hecho explícitamente, queen lo que a mi refiere nada me iba a convencer que estaba en un perfecto error. Al fin y al cabo, me dije, todo el mundo ve gente “parecida a” por todas partes.
 
ANITA EN ARGENTINA. La última vez que Anita Pallenberg había visitado estos hemisferios fue para las navidades de 1968, cuando en ocasión de un crucero de placer junto a Richards, Marianne Faithfull y su por entonces novio Mick Jagger, el insigne cuarteto  desembarcó en Brasil, donde pasaron sus vacaciones en las ciudades de Matão  (en el interior del estado de São Paulo, donde Richards se inspiró para componer “Honky Tonk Women”), Rio y Bahia, antes de dirigirse por unos días más a Perú. Por esos años Anita ya se había convertido en la compañera de vida oficial de Keith luego de que en 1967 el guitarrista de los Stones la “rescatara” de los brazos de su co-equiper Brian Jones, su pareja original, con quien compartió una relación idílica hasta que el pelirrojo guitarrista, presa de la paranoia y desbordado de adicciones, comenzara a ejercer la violencia física sobre ella. La teoría de mi amiga sobre el avistaje de Anita en Buenos Aires 48 años más tarde de aquella oportunidad era, cuando menos, inimaginable. Sin embargo, quiso el destino que mientras me paseaba por el lobby del hotel al día siguiente, aguardando el encuentro con otro amigo que también se alojaba allí, pude ver a una mujer de rasgos muy similares a los de Anita  (por lo menos la Anita de esos días, con cuya imagen de “señora mayor” estaba familiarizado tras haber visto unas fotos recientes en alguna página de noticias), la cual rápidamente salió de uno de los ascensores para dirigirse a otro sector del hotel. La escena no duró más de medio segundo, y pensando si al fin y al cabo no había sido producto de mi imaginación o -en el mejor de los casos- si no se trataba simplemente de alguien con un gran parecido, opté por olvidarme del asunto.

PERFORMANCE AP MIRROR RS 11 copia

Foto: Michael Cooper

Pero la ilusión terminó convirtiéndose en hecho el día del segundo de los tres shows de los Stones en la Plata. En momentos previos al conciertos, mientras me encontraba en el sector VIP del evento, vi cómo esa señora tan parecida a Anita que el día anterior me había llamado la atención saliendo del ascensor del hotel era ni más ni menos la que ahora, a unos cinco metros de distancia, se dirigía a una de las mesas del VIP. Nada iba a tirar por la borda mi escepticismo, para qué negarlo. Más aún, ninguno de los muchos asistentes al recinto parecía haber puesto la mirada en la distinguida dama en cuestión, lo cual mantenía la improbabilidad de la situación: había pasado inadvertida ante los ojos de los demás asistentes, lo cual tampoco hubiera resultado nada improbable. Claro que la señora que se parecía a Anita iba acompañada de mi amigo Adam Cooper, y eso significaba un giro de 180 grados en lo que tozudamente negaba desde el vamos. Para aquellos que no están familiarizados con su nombre, Adam es hijo de Michael Cooper, legendario fotógrafo inglés que retrató como pocos la escena del rock de su país de origen de los 60 y buena parte de los 70 y, entre otras grandes obras, el responsable de las portadas  de los célebres álbumes “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y de “Their Satanic Majesties Request”. Nada más y nada menos.

vip stones La Plata

Anita y el autor de esta nota: tiempos de sector VIP en La Plata, antes del más reciente show de los Stones

UN ENCUENTRO CON ADAM. Adam vive en Buenos Aires desde hace al menos dos décadas (muchos recordarán las varias exhibiciones fotográficas que organizó con buena parte de la obra de su padre), y a quien yo ya había conocido por aquellos tiempos,  poco después de su arribo al país. Pero mucho antes de todo eso, cuando todavía era el niño que vivía junto a su padre en el Chelsea londinense de mediados de los 60, Adam, de madre original prácticamente ausente, a través de la amistad y cercanía permanente de papá Michael con los Stones había encontrado en Marianne Faithfull  y Anita Pallenberg una suerte de madres sustitutas. Dos, a falta de una. Marianne y Anita lo mimaban, lo invitaban a jugar a sus casas, haciéndolo formar parte de una escena cultural histórica de la cual sólo tomaría conciencia con el correr de los años. Y yo sabía que Adam se mantenía en contacto con ellas, a pesar del paso del tiempo y también de la distancia. Ya no quedaba espacio para dudas: aquella señora que mi amiga había visto en la piscina del hotel, o la tan parecida a Anita que yo había divisado por un microsegundo en el lobby del lugar, era finalmente Anita Pallenberg.

Tuve que tragarme mis palabras, más que nunca ahora que la veía charlando con Adam en medio del alboroto generalizado del VIP, mientras me dirigía sigilosamente hacia ellos con la intención de plasmar algún tipo de recuerdo en mi memoria. Saludé a Adam y me presenté ante Lady Anita; le manifesté mi alegría de verla de visita en el país y, finalmente, le pregunté si podía tomarme una foto con ella, algo que resultaba ir en contra de mi propia ética. Por una serie de motivos, siempre me pareció mal pedir fotos. No sólo porque nunca me pareció correcto invadir el tránsito de nadie, sino más aún porque una foto sin una historia que la produzca es simplemente eso, una imagen capturada por un lente y un botón que la dispara; un momento que carece de naturalidad, forzado y artificial, de tantos de esos que hoy día suelen pulular en las redes sociales, para efímero placer de sus protagonistas de la era del vacío, sin un antes, sin un mientras y sin un después. Tampoco quería que Anita pensara que era simplemente “otro fan” acumulador de fotos, pero al mismo tiempo sabía que la tiranía del tiempo no me iba a permitir declararle mi admiración por su persona (Anita siempre fue uno de mis íconos femeninos favoritos, más allá de mi eterna devoción por las vidas y los tiempos de los Stones, de los que ella es parte fundamental) y que esa posible fotografía, reitero, no iba a ser más que el retrato de un instante de estilo pasajero. Y entonces Anita, la dama, accedió gentilmente, exhibiendo su sonrisa resplandeciente marca registrada a través de los años. Bastó con menos de dos minutos, el tiempo exacto que me indicó que hubiera renunciado a toda fotografía de haber podido ocuparlos para intercambiar unas palabras y así poder sondear su mirada con más detenimiento.  Fuera de ahí, fuera del ruido, y en el marco indicado.  Más tarde le pediría a mi amiga británica disculpas por mi capacidad de descreimiento ante ciertas aseveraciones…

ANITA KONEX

Anita posando en el Konex  (Foto: Adam Cooper)

ALMORZANDO CON ANITA. Dos días más tarde, aquel 12 de febrero de 2016 amaneció con un clima insoportable, siendo el segundo mes del año más caluroso en la historia del distrito, tal como lo confirmaban los meteorólogos. Aún restaba un tercer y último concierto de los Stones en el Estadio Único de La Plata el sábado, pero una vez más, y a pesar de la temperatura sofocante, tuve que volver al Four Seasons para encontrarme con un amigo neozelandés que también vino al país para asistir a los shows. Minutos después de mi llegada al lugar, me topé nuevamente con Adam, tan amable como siempre, que se acercó a saludarme. Le pregunté a qué se debía su visita, y con toda la parsimonia posible me contestó que estaba allí para almorzar con Anita en el restaurante del hotel. No titubeé ni por un instante y le manifesté lo importante que sería para mí poder intercambiar unas palabras con ella, ahora que sí estábamos en el marco adecuado, bien lejos de la agitación de rigor previa a un concierto. “Claro que sí”, me aseguró, “debe estar bajando en el ascensor”. Agregué que todo lo que deseaba (y quien sea que esté leyendo estas líneas, créame que fue meramente así) era quizás acompañarlos hasta la mesa, saludarla nuevamente y despedirme. Remarco una vez más que no me gusta interceptar ninguna situación que no me competa.

Anita apareció en cuestión de instantes, elegantemente vestida, de bohemio estilo, vestido y cartera de leopardo  y sombrero beige, apoyándose en un bastón para caminar, tan refinada como siempre, con su enorme sonrisa. Nos saludó, y segundos después nos encaminamos a Nuestro Secreto, el restó al cual se accede directamente desde la entrada de La Mansión. Sabía que el tiempo nuevamente iba a resultar escaso, al menos desde mis posibilidades, pero como fuera, estaba más que conforme con poder acompañarlos hasta el lugar y de paso intercambiar unas palabras. Desde ya, no había manera de que recordara nuestro veloz encuentro anterior, ni tampoco necesidad de refrescarle la memoria. Por eso, cuando finalmente arribamos al lugar del almuerzo, cumpliendo con lo prometido, me despedí. Fue cuando Anita me propuso lo inesperado, invitándome a quedarme a compartir el encuentro junto a ella y Adam. En el lugar justo, en el momento indicado. Y por si aún existía la posibilidad de aceptar la invitación sólo por un motivo de suerte, me regaló otra de sus sonrisas fulgurantes una vez que asentí y me senté junto a ellos para disfrutar de un momento inolvidable. No recuerdo qué pedimos, lo cual resulta raro para alguien tan detallista como yo, pero sí que los tres invitados bebimos agua mineral. Algunos pormenores, aunque mínimos, simplemente se escapan. Es el precio que se paga por poner mucha más atención en lo que una charla relajada con una mujer de personalidad avasallante depara. Es lo menos que puede suceder al comunicarse con alguien que lo vivió (casi) todo, y con la cual prácticamente todo dato histórico de rigor termina resultando secundario ante su enorme cultura y su disponibilidad.

Gerard-Malanga-Andy-Warhol-Edie-Sedgwick-Chuck-Wein-Anita-Pallenberg-guest

Gerard Malanga, Andy Warhol, Edie Sedgwick, Chuck Wein, Anita Pallenberg y una invitada.

HISTORIA VIVA Y HUMO ELECTRÓNICO. El lector podrá preguntarse cómo es que no abordé ninguno de los temas o hechos  relevantes que Anita cosechó a lo largo de su vida. Vaya como respuesta que simplemente por ser datos conocidos, la necesidad de preguntarle por ellos hubiera resultado absolutamente innecesaria. Y que después de todo, aquí no había ninguna entrevista de por medio, ninguna misión periodística ni informativa, sino una charla distendida con toda la informalidad que ameritaba (fue adorable disfrutar de su poderoso sentido del humor a través de las casi 2 horas que duró el almuerzo), y dejar que, sencillamente, fluya. De no haber resultado así seguramente le hubiera preguntado por los días en que fue expulsada de una escuela de pupilos a los 16 años para acabar bandeándose por algunas de las grandes capitales europeas, o su experiencia en New York como parte del grupo selecto que poblaba The Factory bajo la batuta de Andy Warhol. Mucho antes de su ingreso a las filas de los Rolling Stones, Anita ya era una rebelde empedernida, un destino natural rico en virtudes y sensaciones varias (fuera de su asombrosa belleza física, manejaba cinco idiomas) que supo explotar del mismo modo. Es por tal motivo que escucharla hablar resultara tan extremadamente simpático y, fuera del inglés que dominó la charla (caracterizado por un fuerte acento mitad italiano- mitad alemán) cada tanto proponía alguna frase o palabra en otra de las lenguas que dominaba. Nos confesaba su predilección por el clima caluroso, y su huída cada vez que llegaba el frío al lugar que estaba habitando. Es que Anita repartía su tiempo viviendo en al menos cuatro destinos en el mundo, principalmente en la casa propiedad de Keith Richards en Ocho Ríos, Jamaica, donde el clima no le resultaba problema alguno, y escapándose de los otros paraderos también del mismo dueño (la histórica casa de Keith de Redlands en Sussex, Inglaterra, o la de la calle Cheyne Walk en el Chelsea Embankment londinense, o de su Roma natal, de donde recuerdo señaló haber tenido, o seguir teniendo una hermana que vivía allí). Todo entre permanentes bocanadas de humor artificial disparadas por su cigarrillo electrónico.

PERFORMANCE MJ & AP PERFORMANCE RS 4

Anita y Mick Jagger en el rodaje de “Performance” (1968)

ESA VIEJA MAGIA. Extremadamente bronceada, y con la piel algo arrugada a su edad, a sus 71 años de edad Anita aún mantenía el sex appeal que había sido su sello natural personal. Y si bien ya no contaba con la belleza física que la caracterizó, su peculiar forma de hablar, sumada a sus clásicos modales y su femineidad establecida, continuaban siendo parte de una personalidad atractiva en todo momento, con un halo que estaba a la misma altura.  Hay algo suficientemente raro que siempre me sucedió cuando tuve que estar frente a algún personaje histórico que me haya tocado conocer en persona, ya sea en situación de una entrevista o, como fue en este caso, el de un encuentro fortuito, y que es de alguna manera sentir que la persona en cuestión en realidad no se encuentra físicamente allí, tornándose todo el tiempo un collage interminable de imágenes y historias entremezcladas (las mismas que uno siempre contempló, las mismas que terminaron forjando al personaje en cuestión), y alejándose de lo que realmente está pasando en el autentico momento del encuentro. Básicamente me ocurrió con cualquier figura de peso que tuve oportunidad de conocer, y que, así las cosas, no logré separar de la verdadera realidad, con todo lo redundante que la frase pueda significar. Es como una dimensión dentro de otra, mientras ambas se desdibujan constantemente sobre la marcha. Por tal motivo, estar con Anita poco tuvo que ver con el hecho en sí, pero con un cortometraje ilimitado por donde figuraron las mil y una imágenes de ella que uno cierta vez presenció con el correr de los años, en fotografías o material en video. Que es lo mismo que le podría haber sucedido a un adorador de la carrera de los Rolling Stones, porque es innegable que Anita Pallenberg simboliza un elemento fundamental de la iconografía central de la banda. Porque si no existe una cuota de peligro (lejos de cualquier posibilidad amenazante, sino respecto a la situación de tensión que el género debe esencialmente conservar), el rock no es rock. Y Brian y Anita fueron los progenitores del estilo de la banda desde esa coyuntura original en sus años formativos. El primero aportó la imagen original y la actitud estilística de casi todo lo que llegaría después, y la inquietante Anita, con su mirada penetrante y su porte natural original de bad girl, fue la cereza en la torta para un plato irresistible de uno de los menúes centrales en toda buena mesa.

keith-richards-anita-pallenberg-1024x694

Brian Jones, Anita y Keith Richards: el triángulo original

MIL Y UNA PERFORMANCES. Por esa y mil razones más, a lo largo del almuerzo no logré quitar la mirada de su persona y ese halo inexplicable, mientras por mi mente desfilaban otros tantos millares de postales a los que uno asistió y que ahora se materializaban en la mesa de un restaurante. Aquellas de Anita junto a Keith en todas esas ocasiones que haría falta un archivo aparte para atesorar, Anita cortejando amorosamente a Mick en el film “Performance” (y la guerra de situaciones internas en la dupla Jagger/Richards que esa circunstancia produjo), Anita la “Gran Tirana” que  controla la ciudad subterránea donde aterriza Jane Fonda en la película “Barbarella” (mientras el director Roger Vadim luchaba por manejar sus emociones comandando los roles de dos de las mujeres más bellas del planeta), o en otro de sus roles fílmicos, el del largometraje “A Degree of Murder”, cuya banda original de sonido a cargo de su ex Brian Jones continúa permaneciendo inédita. Preferí inclinarme al viejo arte de la observación, mientras por mi cabeza seguía cruzándose un sinfín de imágenes imposible de detener protagonizadas por la musa stoniana por excelencia, e “it girl” de cepa durante buena parte de los años 60 y 70 (eso que los diccionarios definen como la frase informal para referirse a la mujer bella y de estilo poseedora de sex appeal sin la necesidad de lucir su sexualidad), que a pesar del paso del tiempo y las arrugas no lograba evitar una sonrisa irresistible a la que alguna vez una revista de moda británica citó como “esa sonrisa de bruja”. O la chica que todos querían tener.

barbarella

Anita en el film “Barbarella” (1968)

EL LIBRO QUE NUNCA FUE. En este mediodía estival en el restaurante de un lujoso hotel de Buenos Aires estaba la mujer por cuyas venas circularon vastas correntadas de opiáceos, cuando ser un yonqui respondía exclusivamente a una decisión propia y no a una pose snob celebrada por los lentes de las cámaras. La del aporte definitivo a la concepción de la canción “Sympathy For The Devil”, en lo que determinara un año clave en la imaginería del grupo del cual muchos la consideraban “el sexto Stone”. “¿Es verdad que la idea de los ‘oohs, ooh, oohs’ de esa canción fueron idea tuya?”… Prefiero abstenerme de preguntárselo. Posiblemente no le interesara aclararme nada de eso, ni repasar viejas páginas de su historia, lo que decididamente dejó en claro cuando se me ocurrió sugerirle por qué no escribir una autobiografía alguna vez, y a lo que respondió “Porque no me acuerdo de nada”. Fue una manera rápida y concisa de explicar la verdadera historia detrás de la respuesta, que es la de su reticencia declarada a no hacerlo, previendo que cualquier editor posible sólo lo hubiera hecho con el mero interés de ofrecerle a los lectores historias de neto corte amarillista, las que seguramente hubieran vendido cantidades de copias, pero que a cambio hubieran pasado por alto otros capítulos que la hubieran definido más acertadamente. Tampoco fue necesario repasar su aporte fundamental a la mística de los Stones, entonces. Bastó y sobró con dejar que se expresara por sí misma, declarando su amor incondicional por la historia del grupo y que ahora, de grande, se preguntaba cada vez que presencia las escenas de fanatismo adonde los Stones se dirijan: “¿No se dan cuenta que ya son tipos grandes y que cuando vuelven de un concierto necesitan irse a dormir y descansar?” Esta vez fue ella quien me formuló una pregunta. “Seguramente”, respondí, “pero no creo que podamos hacer mucho al respecto”. Me devolvió una sonrisa, como las tantas otras que se dieron durante la charla, seguida de otra bocanada de humo artificial.
Tampoco faltarían sus comentarios sobre los días en Toronto de 1977, cuando fue detenida junto a Richards en el aeropuerto de la ciudad tras habérseles encontrado una buena cantidad de heroína, lo que casi le vale al guitarrista una temporada tan extensa en la cárcel como para haber puesto fin a la mismísima carrera de los Stones. Richards lograría la emisión de un nuevo visado que le permitió regresar a los Estados Unidos tiempo después, situación que a Anita, habitante de su esfera personal ante todo y sin contar con los mismas ventajas que la fama de un músico puede traer aparejadas, le valió al menos una década y media sin poder retornar a aquel país. “Fue el peor momento de mi vida”, nos confesaría, mientras ordenábamos otra botella de agua mineral.  Más curioso aún fue cuando propuso abordar un repaso breve sobre la situación política argentina del momento, que entre cambios de gobierno y explicaciones en vano sobre la medida del “cepo” monetario de la administración anterior (y donde no faltó más de un “¿por qué?”), prefirió cambiar de tema para dejar en claro cuánto amaba a sus hijos y a sus nietos. El plan posterior al almuerzo iba a ser el que tenía previamente agendado, la invitación de Adam a que visite “Early Stones, by Michael Cooper”, la exhibición con fotografías de los Stones tomadas por su padre que Adam estaba llevando adelante por esos días en el espacio Ciudad Cultural Konex, a la que Anita había prometido visitar aquella tarde y de la cual iba a ser invitada ilustre para revisar en persona buena parte de su historia, enfrentándose a imágenes de las cual ella también formaba parte. Con solo un show más de los Stones pendiente a tener lugar al día siguiente, y dejando de sumarse al resto de la gira latinoamericana (“no la voy a seguir, después de aquí regreso a Jamaica”) abandonamos el recinto para emprender camino a la muestra de imágenes en blanco y negro en la que Adam, lleno de emoción, homenajeaba una vez más a su padre y al temprano mundillo Stone del que Pallenberg había sido pieza fundamental.

Anita y Silvia Cooper, esposda de Adam, en la muestra en el Konex

En la muestra del Konex junto a Silvia, esposa de Adam (Foto: Adam Cooper)

FUMANDO AL SOL. Antes de tomar el ascensor que nos iba a llevar a la planta baja del hotel barajé la chance de tomarme una fotografía con ella: “Anita, odio pedir fotos, pero me gustaría que nos tomemos una como recuerdo de lo que para mí fue gran momento”; “No, que no tengo puesto nada de maquillaje”, me contestó sinceramente, valiéndose de otra de sus sonrisas arquetípicas. Fue cuando deduje que, después de todo, y desafiando la lógica, al menos por esta vez las mil palabras iban a valer más que una imagen. Claro que mucho menos me esperaba que la jornada todavía me tuviera deparada un bonus inesperado. Fue cuando al llegar a la puerta principal de ingreso al Four Seasons, inmersos en una temperatura que para esa hora ya había superado los 35 grados reales, Adam nos pidió que lo esperemos un momento. El momento finalmente terminó extendiéndose por algo más de diez minutos, en los que Anita y yo nos quedamos a solas sentados en uno de los bancos de la entrada del hotel. Bajo un sol abrasador, me pidió que le consiga otra botella de agua mineral. Volví a estar sentado junto a ella en tiempo record, mientras sacaba un Camel de su cartera para saborearlo como si fuera el primer cigarrillo del día de todo fumador empedernido.

With director Volker Schlondorff during the filming

Con el director Volker Schlondorff, durante la filmación de “A Degree of Murder” (1967)

PREGUNTAS VS. RESPUESTAS. Continué haciéndole preguntas, una tras otra, hasta que, en medio de la nube de humo que la hacía verse como en una postal de Nellcote de 1972, me disparó contundentemente: “¿Pensás seguir haciéndome preguntas todo el tiempo?”. “No sé de qué otra manera dirigirme”, le reconocí con todo el peso de la verdad, por lo que minutos después, cuando saque mi atado de Marlboro y le ofrecí uno  diciendo “¿Querés un cigarrillo?”, evitando que suene a pregunta sin posibilidades de éxito (¿acaso había otra forma gramatical de hacerlo?), se rió histéricamente. “Me dijiste que te llamabas Marcelo y que tu familia paterna provenía de Italia, pero cuál es tu apellido?”. Ahora era ella la que preguntaba. “Sonaglioni, Marcelo Sonaglioni”, le apunté. “Y sabés qué,  jamás pude saber el origen detrás de mi apellido y…” Me interrumpió. “¡Marcelo Sonaglioni!”, exclamó en perfecto italiano, con un tono de celebración como si hubiese estado anunciando mi nombre ante una audiencia. “Tu apellido tiene que ver con el nombre de una serpiente italiana”, me aseguró convencida, mientras yo disfrutaba de mi cigarrillo fumando a solas junto a Anita Pallenberg, la chica a la que su ex novio Keith Richards le había dedicado “You Got the Silver” tan deslumbrado como yo. Surgió la invitación para ir con ella y Adam al Konex, una nueva aventura a la que no pude sumarme para poder cumplir con el compromiso original que tenía para esa tarde. Anita me tomó del brazo y la acompañé hasta el auto. “¿No venís?”, me preguntó. “Desafortunadamente no puedo hacerlo ahora, pero espero verte nuevamente, y gracias por un almuerzo inolvidable”, atiné a decirle. Intercambiamos abrazos y besos, antes de que el taxi de Anita y Adam partiera rumbo a la exhibición fotográfica de papá Michael. El año pasado, con motivo de un viaje personal a Londres, había logrado tramitar una entrevista con Anita en la que esa vez seguramente no iban a faltar todas las preguntas que me hubiera gustado formularle el día del almuerzo, pero poco antes sufrió la rotura de una costilla, por lo que debió ser cancelada para una futura oportunidad que ahora, dado el rigor de los acontecimientos sucedidos, no podrá tener lugar.

 


EPÍLOGO.
La noticia publicada primeramente por el diario italiano La Stampa el martes 13 de junio pasado cayó como un balde de agua helada. Si bien eran de conocimiento los diversos problemas de salud que venía enfrentando en los últimos años, el reloj biológico de Anita Pallenberg marcó que era la hora de cambiar de escena. Falleció rodeada de familiares en un hospital de Chichester, la ciudad británica al oeste de Sussex, muy cerca de su amada Redlands, donde vivió algunas de sus más recordadas páginas a la que ahora se agregó un último capítulo definitivo. Por esas vueltas del destino, días antes de la noticia de la muerte de Anita ya tenía pactado un encuentro con mi amigo Adam al día siguiente de lo sucedido. Cuando llegué al bar, Adam ya estaba esperándome. Se lo veía cabizbajo, notablemente conmovido, emocionado hasta las lágrimas. “Fue como perder a una madre, porque Anita fue como una madre sustituta para mi, ya sabés…” El motivo original del encuentro pasó a segundo plano, para terminar favoreciendo una charla dedicada exclusivamente a un ícono definitivo. “¿Leíste el mensaje de Keith en Facebook? ‘Una mujer notable. Siempre en mi corazón’”. El texto iba acompañado de una foto de Anita, invariablemente bella, que su padre Michael había plasmado. Adam tenía los ojos llenos de lágrimas. Terminamos relajándonos y sonriendo, como suele pasar en los velatorios, una distensión natural y necesaria que nos permite recordar a los seres que admiramos de manera más distendida, mientras no dejaba de mencionarle a mi estimado amigo todas las historias vividas aquel día del almuerzo junto a ella, cuando la vimos los dos por última vez, y del cual le estaré agradecido a Adam eternamente.
 
(Agradecimientos: Adam Cooper)

 

ANIVERSARIOS: A 52 AÑOS DE LA NOCHE EN QUE KEITH RICHARDS SOÑÓ “SATISFACTION”

Estándar

Publicado en Revista Madhouse el 6 de mayo de 2017

Corría la primavera boreal de 1965 y los Rolling Stones estaban de gira por los Estados Unidos. Aquella noche del 7 de mayo la banda se alojaba en el motel Gulf, en Clearwater, estado de Florida, tras su concierto del día anterior en el Jack Russell Stadium de la misma ciudad. Algunas horas después, al levantarse, lo primero que notó Keith Richards, uno de los dos guitarristas de la banda, fue que la cinta de su grabador portátil se había acabado. Y que su guitarra reposaba sobre la cama en la que había dormido. Richards no recordó haber usado el grabador en ningún momento durante aquella noche, por lo que, preso de la curiosidad, se dispuso a escuchar lo que allí había. “Me desperté en medio de la noche”,declararía más tarde. “Cerca de mi cama había un grabador y mi guitarra acústica. A la mañana siguiente, cuando me desperté, vi que la cinta del cassette había seguido corriendo hasta terminarse. Entonces la rebobiné, y me encontré con algo así como 30 segundos de da-da da-da-da…Y también se puede escuchar el ruido de cuando dejo la púa sobre la mesa de luz. En cuanto al resto de la cinta, se trata de mí roncando”.

2Richards pudo no haber recordado el instante en que se despertó en medio de la noche con una melodía en su cabeza, ni mucho menos haber tomado su guitarra para luego apretar el botón de record y registrar un riff de nueve notas, antes de volver a dormirse, que iba a hacer historia. Pero las semillas de “(I Can’t Get No) Satisfaction” ya estaban plantadas. Tras el descubrimiento, Richards salió a buscar a Mick Jagger, quien estaba retozando junto a la pileta del hotel y que instantáneamente se puso a escribir la letra para la canción de insatisfacción que su compañero de banda había plasmado unas horas antes, la misma que catapultaría a los Stones al megaestrellato definitivo. Y cuyo mensaje se consagraría como uno de los más simbólicos de esa década, acaso con perfecta vigencia hasta nuestros días.

foto1

Los renegados de Dartford (bueno, los Stones) junto a su manager Andrew Loog Oldham en los estudios RCA de Hollywood, 1965

Hasta ese entonces los Stones habían logrado meter solamente dos éxitos en el Top Ten de la mano de “Time Is On My Side” y “The Last Time” pero, en comparación con los logros obtenidos por otras bandas de la llamada British Invasion (claramente comandada por los Beatles), y con apenas un par de años de carrera, la banda necesitaba una canción que los lleve a la cima. Muy paradójicamente, a Richards ni se le había cruzado por la cabeza que aquella melodía sonámbula era exactamente lo que los Stones estaban necesitando. “Jamás pensé que fuera lo suficientemente comercial como para convertirse en single”, le confesó al autor Philip Norman para su libro “Sympathy For The Devil”. De hecho, como más tarde apuntaría Bill Wyman, el bajista original del grupo, Richards la consideraba“una canción más, de las tantas que podían servir de relleno en algún álbum”.
A lo largo de esa gira americana de 1965 los Stones acostumbraban a pasearse por diversos estudios de grabación para matricular sus ideas, por lo que el 10 de mayo, apenas tres días después de la inspirada noche de su guitarrista rítmico, anclaron en los legendarios estudios Chess de la ciudad de Chicago, los mismos donde parte de sus ídolos musicales favoritos (Chuck Berry, Muddy Waters, Bo Diddley, etc.) registraron sus canciones más representativas. Allí, secundados por su manager y productor original Andrew Loog Oldham, los Stones lograron una primera versión de la canción, que incluía a Brian Jones (el por entonces segundo guitarrista del grupo, fallecido en 1969) en armónica, volviéndola a grabar dos días después en los estudios RCA de Hollywood, no sólo con un ritmo diferente, sino con una particularidad sonora que sería el sello emblema del sonido del cuerpo principal de “Satisfaction”, cuando Richards experimentó con agregarle a su guitarra el sonido de la Gibson Maestro Fuzzbox , la caja de efecto fuzz o “fuzz-tone”, que permitió aquel sonido característico que se asemejaba al de un saxo, y que también contó con la participación del músico y arreglador Jack Nitzsche en pandereta y piano. De hecho, una vez concluida la grabación, Richards, no conforme con el resultado obtenido, deslizó la posibilidad de grabar una tercera versión con una auténtica sección de vientos, pero fue vetada por el resto de los miembros del grupo y principalmente por David Hassinger, el ingeniero de sonido que estuvo en la sesión.

Bastante se ha rumoreado sobre lo que llevó a Richards a obtener la inspiración necesaria cuando se le ocurrió la melodía de la canción, teniendo en cuenta que la banda estaba influenciada por un amplio rango musical, pero el guitarrista nunca dejó de citar la música del combo femenino Martha And The Vandellas y su éxito del año anterior “Dancing In The Street” (de la cual resulta imposible disociar su clima con el de “Satisfaction”), o de “Nowhere To Run”, como así también de otros elementos sonoros de aquellos tiempos provenientes de la gloriosa compañía grabadora Motown Records. Y si la inconfundible propuesta melódica de la canción cimentaría para los Stones una carrera de más de medio siglo con muchísimas otras grandes composiciones, cuando hasta aquel momento sólo proponía un bacanal de buen ritmo, la trompada final llegaría de la mano de su atrevida letra, que si bien hoy día puede resultar poco controvertida para los tiempos que corren, en aquel momento no dudó en levantar más de una ceja.

4

Keith & Mick, manufacturando el single más emblemático de la carrera de los Stones

Desde su edición, en reiteradas ocasiones se sugirió que Jagger inconscientemente había tomado el estribillo de “Satisfaction” de “Thirty Days” de su amado Chuck Berry, cuando éste cantaba “If I don’t get no satisfaction from the judge / I’m gonna take it to the FBI and voice my grudge” (que debería ser interpretada como “Y si el juez no me ayuda/ Voy a ir a ver al FBI y expresar mi rencor”), clamando por la aparición de su chica. O de la mismísima “I Can’t Be Satisfied”del gran Muddy Waters. Nutriéndose de los avatares de la vida alocada de una banda de rock que estaba de gira y del impacto de la cultura americana que como extranjeros en tierras extrañas comenzaban a descubrir y experimentar día tras día, Jagger no trastabilló a la hora de referirse, y de forma explícita, al padecer la sobredosis de información (“Cuando estoy manejando mi coche/ Y aparece ese tipo en la radio/ Y me habla más y más/ De información inútil/ Que se supone es para encender mi imaginación”), o de publicidad desmedida (“Cuando estoy viendo la tele/ Y aparece ese hombre para decirme/ Lo blancas que pueden estar mis camisas/ Pero él no puede ser un hombre/ Porque no fuma los mismos cigarrillos que yo”), o las dificultades de tener sexo casual, yendo tan lejos como expresar que una de sus admiradoras se lo negó por una situación, eventualmente, muy habitual en la vida de una mujer (“Cuando estoy dando vueltas por el mundo/ Y hago esto, y firmo lo otro/ E intento transarme alguna chica/ Que me dice ‘Nene, mejor volvé la semana que viene porque, ya ves, estoy con el período’ ”)
1El escándalo que trajo aparejado la letra de “Satisfaction” pudo haberle venido de perillas al manager de la banda Andrew Loog Oldham (que desde el vamos se esmeró en publicitar a los Stones como los “anti-Beatles”, y con maravillosos resultados), pero la estrofa de una canción que aludía al rechazo de una mujer de una propuesta sexual por haberse encontrado menstruando -y que, adicionalmente, un enorme número de oyentes creyó se refería a la masturbación, o mínimamente, a la insatisfacción sexual- generó una colosal repercusión. Y siguiendo lo establecido por aquella máxima que dice que “la mala prensa es buena prensa”, el plan de Oldham, entonces, apenas tres meses después que los Beatles cantaran “me dijo que el vivir conmigo la deprimía”, se cumplió a rajatabla.
“(I Can’t Get No) Satisfaction” terminó editándose primeramente en los Estados Unidos un 6 de junio de 1965, con “The Under-Assistant West Coast Promotion Man” en la cara B (ambas canciones formarían parte del futuro álbum del grupo“Out Of Our Heads”, que saldría a la venta al mes siguiente). La versión británica del single de la canción, mientras tanto, se lanzaría algo más de dos meses más tarde, el 20 de agosto, y acompañada por “The Spider And The Fly”.

Jagger se referiría a “Satisfaction” como “la canción que realmente creó a los Rolling Stones, la que nos llevó de ser ‘un grupo más’ a una banda gigante. Tiene un título y un riff muy pegadizos. Y un gran sonido de guitarra, que fue muy original para esos días. Y captura el espíritu de aquellos tiempos, lo cual es muy importante en ese tipo de canciones: la alienación”.
Cuatro años más tarde del lanzamiento de “Satisfaction”, durante una conferencia de prensa de los Stones en New York en 1969, indagado sobre “si finalmente ya se sentía más satisfecho”, la primera respuesta de Jagger fue con una pregunta, que pueden escuchar y ver en el video que aquí debajo incluimos, a partir de los 3’15”: “¿Ud. dice financieramente, sexualmente o filosóficamente?”. A lo que la periodista replicó: “Satisfecho financieramente y filosóficamente…”. Jagger no titubeó al responder: “Financieramente, insatisfecho. Sexualmente, satisfecho. Filosóficamente, intentándolo”.

BOB GRUEN INTERVIEW IN BUENOS AIRES: “ROCK’N’ROLL IS THE FREEDOM TO EXPRESS YOURSELF VERY LOUDLY”

Estándar

Original version in Spanish published in Revista Madhouse on April 6 2017

“So how’s your hand”? That would be a very unusual question to strike up a conversation, but so far that’s what I first think of after watching Bob Gruen take care of tens of copies of the book given freely to the visitors of “Rock Seen”, his recent exhibition at the Centro Metropolitano de Diseño public institution, in Barracas area, Buenos Aires, all not willing to leave the place till the author signs each of them. “I’m fine!”, he replies smiling, with a look on his face telling me he has spent most of his life doing the same. “Sorry, I need to go to the bathroom. I’ll be right back”, he next admits, more confidently. A few minutes later, he’s asking for a beer at the place’s bar, which arrives at the very moment we’re ready to start the interview. Nearly all through the last 50 years, Gruen managed to become one of the most significant and respected photographers in rock’n’roll history. With such a career on his back, his path is as vast as symbolic, which leads one to accept beforehand time will never be enough to ask him all those questions one may come up with. No time to ask him about his time shooting Dylan during the Rolling Thunder Revue tour in 1975, or about his many stories as star photographer of the 1976 New York City punk rock scene and frequent attendee at Max’s Kansas City, where he took pictures of Blondie, Richard Hell, Robert Gordon and Patti Smith, among many others, not to mention his days with the New York Dolls, whom he did the band’s best photographs. It won’t be possible to ask him about that photo of a pale and fragile David Bowie in conversation with David Johansen, or the one where Salvador Dalí is crowning Alice Cooper, circa 1973. Or those of The Clash in England, or the Ramones wandering the Bowery in 1975, or those of the band at the CBGB.
jones-strumme-simonon-and-topper-headon-bo-diddley-in-cleveland-february-1979Let alone about the four members of Led Zeppelin posing by the Starship, the Boeing 720 the band made use of as their private jet between 1973 and 1975, at the Teterboro airport, New Jersey. Or his experiences along Kiss at the “Dressed to Kill” photo sessions (mostly the album cover, shot by Gruen himself), or taking them for a ride in Japan in 1977. There will no way but refraining oneself of inquiring him about that famous picture of Sid Vicious onstage, all cut-up and bleeding like Christ, during the Pistols’ 1978 US tour, the Elton John-Stevie Wonder handshake one, or any of the ever-wild Keith Moon, stamping a killer kiss on Leslie West’s lips. To throw in the towel when planning to get his days with the Stones at the Madison Square Garden in 1972 (or about “Crossfire Hurricane”, his book on the band), and not to be able question him about which may be his most classic works, when he portrayed Lennon in his sleeveless New York City white T-shirt, or making the peace sign in front of the Statue of Liberty. Additionally I also felt forced to abort the plan of kidnapping him and try to get every drop of information until the rescuers arrived. Which I almost suggested, before changing my mind for good and instead expressing my disappointment of having to  keep all those questions on a future occasion, if happening. “Never mind, there’s a lot of information about me on the internet,” he suggests. He’s right. In any case, every cloud has a silver lining, or so they say, so we then ended up favouring more uncommon subjects. Like the recent death of Chuck Berry and all those great shot Gruen did long ago and far away, or the Rock Scene years (it’s not by chance the name of photo exhibition sounds so much the same), the ‘70s rock magazine he worked for and he’s so proud of. All those stories available, mostly told with pictures, in the fifteen books he has published so far, or in his documentaries. Best case scenario, they will all be part of the project Gruen is currently working on, his own autobiography, which surely will leave no stone unturned for us grateful journalists deprived of not having enough time when interviewing him.

 

bob-gruen-john-lennon-nyc-1974-behind-the-scenes

Do you remember the days without cell phones? You just went to a place, any place, and you didn’t need to know what was going around all the time. You know, I never ever had a cell phone….

Well that’s your problem! (laughs) I always wanted one. When I was very little I read Dick Tracy in the comic books. He always had a two-way wrist radio, I always wanted one, and now I have one. My phone has a lot of information. There’s more information in this phone that in the whole Alexandria library.
 
Now that’s a lot of information.
That’s a lot of information!
 

You won’t probably ever forget you were here in Buenos Aires the day it was announced that Chuck Berry died. Because, how long have you’ve been here already, is it a week now?
Right, about a week, since last Friday. 
 
And then Berry died on Saturday. You did some great pictures of him, I guess my favourite shot is the one where’s he’s carrying his guitar onstage, pointing it at the audience, shotgun-style. By the way I think this is s great way to start the interview, with sharing your thoughts about him. 
First of all, I don’t think so much of the day he died, I think about all the days that he lived. I think about the times that I saw him, and the times that I spoke with him. I’m very happy to have met him, to have known him, to have seen him do many shows. Chuck Berry was the first person who bought a photo from me, as a print, and also the first person who asked me to sign a picture. Nobody had ever asked me to sign a picture. Chuck Berry liked my picture and asked if he could buy it, and I said “of course!” I sold it to him. I said “hello, I took this picture” And he said “I know that picture, I tried to call you up” And I said “I know, I was away that week” And he said “come here, come here” And he took me behind some amplifiers, and he took out his wallet, which was thick with hundred dollar bills, now that was some serious money. I was gonna give it to him, but as soon as I saw the hundred dollar bills I said “ok I’ll take the money” And then he said “I want you to autograph this” The first time I’ve ever signed a picture. I didn’t have the concept to sign it on the front. I didn’t want to mess it up. So I wrote on the back “For Chuck Berry, the King of Rock’n’Roll”, and then I signed it. And I remember that moment just like it was yesterday. That was the biggest thrill, the first time I met him. And after that I saw him a number of times over the years. I’ve learnt something that a lot of people don’t see because they’ve only seen him one time, but I saw him more times. People talk about how he didn’t carry a band with him, and that he always played with musicians that were there, only with local musicians. To me, that was Chuck Berry teaching people how to play rock and roll, because he wouldn’t even tell them when going onstage, or what they were gonna do. There was no rehearsal. In the film with Berry and Keith Richards (“Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll”), Keith wants to rehearse and rehearse, and make sure it’s perfect. And in the middle of the show Chuck wants to change the key, and just make it spontaneous. Chuck Berry was about being spontaneous. It wasn’t about being in tune, it wasn’t about hitting the right note, it was about playing rock’n’roll.
 
Screwing up onstage was very common in him.

Yeah, because rock’n’roll is all about freedom, rock’n’roll is the freedom to express yourself very loudly. And Chuck Berry was very good at that. There’s a famous scene in that film. Bruce Springsteen waited and waited and Chuck’s not there until two minutes before they go onstage, and Chuck comes. And Bruce asks “what are we gonna play?” and Chuck says “we’re gonna play some Chuck Berry songs” And they get onstage, and you have to learn as he’s doing it. I saw him playing many many times, and sometimes it was after the first song, the third song, or the fifth song. He started it at the encore, but when he felt that the band was outstanding him, and if the band was playing rock’n’roll, he would turn around to the audience and he’d say “ladies and gentlemen, now we’d like to start a show” And he wouldn’t say that until he felt he had the band and his music together. And the band didn’t know if that was gonna work out. I saw him once at the Madison Square Garden, and he had the local musicians playing, and in the first song, he didn’t say anything. He just walked over the guitar player’s amplifier, he took the plug, and then he handed it to the guitar player, and then he just turned back around and started playing, and that guy was off the stage with biggest saddest look I’ve ever seen! (laughs) But he was teaching people how to play rock’n’roll, and he did it in front of an audience, so they can learn it too. And that’s the way I saw it.

 

img_3224
Was that the first time you met him?
Yeah, that was the first time I talked to him. And then I saw him several other times. There was a time about a year or two later he was in New York recording with Elephant’s Memory. It was very unusual he used a band instead of separate musicians. And the guitar player of Elephant’s Memory played some leads on the album. Having said that, that record never came out! (laughs) So they asked me to come to take some photos of them together with Chuck, but it was a rainy day, and Chuck’s hair was straightened, and on a rainy day straightened hair is not so good. So the band said “Chuck, can we take a picture?” And he said “no, no pictures today” And the band said “but this is Bob, he’s our friend, he was gonna do a picture for us” And Chuck said “I know Bob, he’s my friend, and he’s not taking any pictures today” And I almost fell over, oh my God, Chuck Berry just said I’m his friend! But I’ve got a lot of good pictures of Chuck. The band wanted that one, but I didn’t do it.
 
bg-chuck-berry-cb001bgAnd once again, he died when you were here.
Well, like I said, I don’t always think about the death day, I prefer to think about the life. You know, many people celebrate John Lennon on December 8, the day he died. I prefer to celebrate him on October 9, the day he was born.
 
You said that you were first a fan, and then became a photographer.
Well I was always a photographer, since I was very little.
 
But was it done on purpose? I mean, I’ve probably become a journalist, consciously or not, in order to get closer to the people I really admired.
Well, after high school, I dropped out basically, my parents wanted me to get a job. They were lawyers and they felt that I should wear a suit and a tie and have an office. But I really didn’t like the office. I couldn’t really do the 9 to 5 job because I couldn’t do the 9 o’clock boy. I didn’t want to have any job. I didn’t choose the career of rock’n’roll, I chose the career to turn on, tune in and drop out. That was my career choice. And when I dropped out I lived with a rock’n’roll band, because I wanted to have fun. It was my hobby, I took pictures of my friends all the time, and I was taking pictures of my friends in the band, and when they got a record contract the record company asked for my pictures, and they liked them, so they hired me to start taking pictures of other bands, and more and more I was taking pictures of bands because people were calling me and saying “we’ll pay you to do this” and I said “ok, give me money” Not a lot of money! (laughs) But I did get paid to do it and that’s what I did for the rest of my life.
 
bg-elephant-john-yoko-phil-spectorSo it was about having fun from the get-go, and not to get paid.
Yeah. When I started there was no term, they didn’t have the word “rock photography” There were photographers in rock’n’roll, but they didn’t connect with it as a job.
 
Well I would actually consider you more of a “photojournalist”, as your pictures tell stories too.
And that’s why I liked the magazine “Rock Scene”, because with it we didn’t just want to put one or two pictures and pages of words. “Rock Scene” was all photos. So I could do two or three pages of The Clash on tour, or two pages of, or all kinds of things, say, “Suicide goes to the racetrack”, with all kinds of stories about the bands. 
 
rock-sceneAnd all those parties where you could always see Alice Cooper there…
Right, so we would tell a whole story, two pages about the party and the people that came, and what they were doing. It was more about the whole rock’n’roll lifestyle.
 
Somebody should put up the contents of “Rock Scene” online…
Yes they did! The entire magazine. “Rock Scene” went from 1972 to 1982. It only came out 3 or 4 times a year, so in 10 years there’s only 42 issues. But maybe 10 years ago or something somebody bought the extra copies from the publisher, and they scanned the entire thing and put them online. So if you go to http://www.rockscenester.com/ every single page is available online. The covers, the advertisements, it’s all online.
 
Bear in mind that for us people in Argentina, and so for many other countries, the only way to get them was by asking somebody who was traveling to the US to get them for us, and they weren’t for sale here either, or showed not very often.
Yeah. Well many people had to try very hard to get them, but it seems they did, because it was very influential. We never made any money, not necessarily we got paid for making it. It was just for fun. If you look at it, there’s very little advertising. Which made it easier to read about rock’n’roll, as it was all about bands and musicians, but because we were showing so many new musicians and pictures at parties and other things, we weren’t promoting their albums that the record companies did, so the record companies didn’t buy any pictures from us. Very little advertising, we never got paid, buy we always had fun. That’s what it was all about. It was about having fun.
 
Maybe it was the best rock “cult” magazine in the US at the time.
Well it was a good one, it was the best fanzine. In fact John Taylor of Duran Duran told me he had to take a bus from his house to the train station to the next town to a train to Manchester to buy a copy. Every three months he would go to find it, as there was only one magazine store that he knew it would have it. Sometimes it didn’t come out yet, and he had to go home and come back next week and try to get it (laughs)
 
rock-scene-sabbathIt was also a very light magazine, not many pages…
Yes, very cheaply made. Very cheap. But it had a lot of information, and it was he only place where they had that kind of information about the rock’n’roll lifestyle. There weren’t many rock’n’roll magazines in the ‘70s, it was all more Rolling Stone, Creem magazine, East Coast Rocker…Most of those would have, you know, a lot of stories and writers, they’d be writing a big story about an album or a concert, whereas Rock Scene was all pictures. It was the only place you could actually see people having a party. We took the parties and the lifestyle much more seriously than the records. We didn’t take anything seriously. One thing people liked about Rock Scene is that we made fun of everything. It’s rock’n’roll, it’s not supposed to be serious.
 
Creem was also a lot like that.
Creem was also very funny. When I went to England in ’76 and I met some of the punk rockers there, they had respect for me because they knew I worked in Rock Scene magazine and Creem. If I had said I worked for Rolling Stone or the New York Times, they wouldn’t have talked. But because I worked for Creem and Rock Scene and I had a sense of humor, then they’d talk to me.
 
rock-scene-ramonesHow do you place yourself in the story of rock’n’roll, since you were part of it. How do you think of yourself in perspective?
Well, I usually don’t (laughs) I try not to think of myself too often. But I think of myself in terms of an historian, or somebody who did record the culture of our time. Luckily I lived long enough to be able to share that, and I still do, I go around the world talking about it, and sharing it. It’s not just rock’n’roll, I think rock’n’roll expresses the culture of our time. And as I said before, for me rock’n’roll is all about freedom, the freedom to express yourself very loudly. So I think that my work is more about freedom than a pop star portrait. It’s not just because that person is famous and I took a picture with the right kind of lighting. My pictures have tried to capture the passion, and the feeling, because the feeling is freedom. So the theme for my work, and the way I see myself, is as someone who’s inspiring people to be free, and to express themselves. ‘Cause certainly I don’t want them to be like me. You can’t be like someone else, because everyone else is already taken. You have to be yourself.
 
What do you think of today’s young photographers?
I don’t think about them too often (laughs) Well, I don’t really know too many of the young photographers. I’ve seen many very good pictures. People have really learnt how to express rock’n’roll, they’d seen a lot of history, and I’ve seen some people who took excellent pictures, I don’t remember their names all the time, but there’s one guy who is close to my age, maybe a little younger, called David Godlis, he’s one of my favourite photographers. Like I am, he’s a big fan of Robert Frank, and I think that David captured the very natural feeling, and he mostly covered the history of the CBGB’s, and he made a book that’s very popular. And he’s a very nice guy. Unfortunately he looks like me, so sometimes people say “are you Bob Gruen?”
 
bg-dylanYou were living in Greenwich Village in the mid-‘60s and you got to shoot Bob Dylan at the Newport Folk Festival in 1965, which was quite a start.
It was my first photo pass, and the first time I was in front of a stage taking pictures. I didn’t know any journalists, I didn’t know anybody in a magazine. I didn’t know any place to sell my photos. I got the photo pass because I didn’t have the money to buy the ticket. And a friend of my mother wrote me a letter that said I represented this photo publicity agency, which was not true. And I went to the box office and I’ve shown them the letter and they said “that’s not true, go away”, and I said “no, I must get the picture”, and I wouldn’t leave. So they finally gave me the ticket, a photo pass. But I wasn’t really working until when my friends in the band got a record deal in 1969. That’s when I started to meet people, in the record company.
 
But before that you had friends in the so-called “folk scene” in New York, which was quite popular at the time.
Well I had some friends that were more folk rock than psychedelic rock, some friends who were making folk music. I wasn’t involved in the scene, I didn’t really know anybody in the music business until around 1969. Actually my first contact with the music business was working in a record store, like many people that started their careers in record stores. Because that’s where you learnt about all the records and all the musicians. They used to have copies of the Billboard and Record World magazines, and you got to start reading about the business of rock’n’roll. But I didn’t get any contacts to take any photos from working there, I was just starting to learn. So once again my first contact with a record company was because of my friends’ band, and that was 4 years after I was at Newport. And then in 1970 I met Ike and Tina Turner, that was the first popular or famous band that I’ve ever met.
 
The Ike and Tina Turner Revue, right?
Exactly. That’s when I took this picture here, the one with the multiple images. That’s one exposure, that’s not Photoshop. That’s what Tina Turner does in one second. It was a great moment that I captured.
 
bg-tinaturner1970_gruen-1

So it didn’t come out like that on purpose?

I was hoping to get something like that but I didn’t know what would happen, because she was just dancing in the flashing light, and I took four pictures. Three of them are terrible, but this one is perfect.
 
At the same time you shot lots of footage from that tour with your former wife, Nadya. Live footage, rehearsals, home footage, which then showed up as “Ike & Tina: On the Road 1971-72”
Yes, that’s a great video, and we got an award for the Best Blues Video. All kinds of footage, including Tina cooking dinner for the kids.
 
Is it all black and white?
All black and white, but also with a few bits of colour film. They wanted me to use colour, so they actually rented me a colour camera. Buy we never finished that, all that we had left was the proof of the colour film, they never paid for the lab or whatever. Anyway, over the years the original got lost, but we had one copy and it had no sound. But I had recorded the sound separately, but it wasn’t connected. And then when we were making the video, the editor did an amazing job of finding certain parts of the colour film to go with the soundtrack, and in fact the film opens in colour with Tina in the back of a car teasing Ike, and he was going “oh honey, honey…”, like Ike was the one in trouble (laughs)
 
How was working with Ike Turner?
I had a great time with him. For me, he was very giving and very supportive of artists, he was generous to many artists. I stayed friends with him over the years, and I went to his funeral when he passed away a few years ago. There were over a thousand people at his funeral, because almost all the people there were people that Ike had helped, that Ike had given something to. And Ike would give you whatever you needed. If you needed a job, he would give you a job. If you needed a car, he’d give you car. You needed a house, he gave you a house. Ike was a very generous person. But that doesn’t excuse him of what he did in his personal relationship. And I think that the movie is a very important one, because it brought up the topic and showed very clearly what happens in domestic violence. I think that the world needed that kind of film, and it has opened up the doors for a lot of people that suffer from that. I don’t necessarily think that Ike Turner needed to be the poster boy for that topic, other people like Rick James went to jail for beating somebody up. A lot of people were much worse than Ike was, but I think the story is very important. It could be subtitled “what happens to a very good man that takes too much cocaine and goes crazy”
 
bg-mick-jagger-john-lennon-new-york-city-1972-photo-by-bob-gruen

Too bad time won’t be enough to ask you all these questions. The problem is, you have a long career, and you’ve worked with all these great artists…

I have long answers too! (laughs) Well there’s a lot of information on the internet. And not everything they say is true, by the way. There’s a picture of Amy Winehouse with my name, but I’ve never met her, I didn’t take that picture. And there’s a picture of Mick Jagger and John Lennon where they’re wearing tuxedos. Somebody put my name on it, but I didn’t take it either.
 
However it was you who did those pictures of Mick, John and Yoko Ono when they were working on Yoko’s “Approximately Infinite Universe”

Yes, I was in the studio with them. I guess there’s also a picture of Debbie Harry on the beach, and that’s not my photo. So don’t believe everything you read.

 

I won’t, I’m not a believer. I keep myself agnostic.
Ever!
 
So, let’s put it this way. At gunpoint, who would be those artists you’d ever be there for, and who would be the ones you’d never pick up the phone for?
I’ll always be there for Yoko Ono, or Tina Turner. Always. Tina’s retired, but I just saw Yoko three weeks ago. I’d drop anything any time to be with Yoko. She’s the most brilliant person I know, and one of the most generous and talented and creative people I know. If people wanna know about Yoko Ono, just listen to what John Lennon says, and don’t listen to what people in the Press say, who don’t understand her or never met her. Everybody I know who met Yoko Ono, they all say she’s amazing. Only a few people from the Press have bad things to say.
 
And then who would you say ‘no’ to?
There’s one or two people I’ve worked with that I’d never work with again, but because I hate them, I wouldn’t say their names and give them publicity. Only two people. They’re musicians, but they were assholes.
 
I read many times that “Bob Gruen did it all” I won’t buy that. Maybe there’s still somebody around that you’d like to work with.
bg-1974-japon-yokoOh yeah I still go see people. I’ve known Green Day for 19 years now and next year, when they make 20 years, I expect to make a book of my pictures of them, but I go to see them because I enjoy them. For me, that’s a night of fun. There’s also a band called the Strypes, from Ireland.
 
Sure, I know them. Very young guys and very ‘60s styled.
Very ‘60s styled, very rock and R&B, very real rock’n’roll, and very nice young kids. I like them a lot.
 
What are they about now? I just remember their first album.
The record company in America didn’t like their second album, so they have a second album in England. It wasn’t released in America. So now they have a third album, and I hope the record company in America doesn’t screw them up. They’ve got a lot ahead of. They’re very talented, I’m sure they’ll be ok.
 
So what are your next steps now?
I’m working on a biography. I’ve been telling stories all my life, but it’s very hard to take the stories that you say and turn them into writing. So I’ve been having trouble trying to get the sound of the reading, the sound of my talking. But I plan to have an autobiography.
 
20170322_144512Have you ever kept a diary?
If I had kept a diary, I’d have two biographies away! (laughs) Because there are a lot of stories in a lot of places. I wish I’d kept a diary but, no, it’s all on my mind. My mind is clear, I’m still ok.
 
Plus you have the photographs to back them up.
Oh yeah, whenever I see a picture, I remember being there, I remember what happened, usually. Sometimes my assistants pull out a picture and I go “I took that?”
 
Is there much left that never saw the light? What about the leftovers, what do photographers do with them?
I have huge files. Photographers put them in a file, until you find them again and you can use them for something else. I’ll have more books. You know, I have 15 books now, but I’ll be doing more.
 

CON BOB GRUEN EN BUENOS AIRES: “EL ROCK’N’ROLL ES LA LIBERTAD DE EXPRESARTE CONTUNDENTEMENTE”

Estándar

Publicado en Revista Madhouse el 6 de abril de 2017

“¿Cómo está tu muñeca?”… Vaya pregunta inusual para iniciar una conversación, pero es lo primero que me nace transmitirle a Bob Gruen tras haberlo visto firmar decenas de copias del libro que gratuitamente recibían los asistentes a “Rock Seen”, su reciente muestra de fotografías exhibidas durante 2 semanas en la institución pública Centro Metropolitano de Diseño, allí en Barracas, y que no pensaban en irse hasta que el protagonista les estampe una dedicatoria. “¡Bien!”, me contesta sonriendo, mientras trata de decirme con la mirada que se pasó buena parte de su la vida haciendo lo mismo. “Perdón, tengo que ir al baño. Ya vuelvo”, me susurra al instante, más confianzudamente. Minutos después, Bob Gruen se pide un porrón de cerveza en el bar del lugar, que llega a la mesa en el preciso instante del comienzo de la entrevista.

clash

Magia en blanco y negro: The Clash y Bo Diddley inmortalizados por Gruen en Cleveland, Ohio, en febrero de 1979

BG_DebbieHarry1977_Gruen-750x589

Debbie Harry junto a un televisor y con Debbie Harry de fondo en Nueva York, allá por 1977

A través de prácticamente los últimos 50 años, Bob Gruen se ha consagrado como uno de los fotógrafos de rock más significativos y respetados de la historia del rock’n’roll. Con semejante carrera a cuestas, su trayectoria es tan extensa como simbólica, por lo cual uno se ve obligado a asumir de antemano que jamás habrá espacio suficiente para hacerle todas esas preguntas que uno desearía formularle. Es por eso que no habrá tiempo para preguntarle sobre sus anécdotas con Bob Dylan cuando lo retrató durante la gira de la Rolling Thunder Revue de 1975, o sobre sus mil y una historias como fotógrafo estrella de la escena delpunk neoyorquino del ’76 y habitué casi permanente del Max’s Kansas City, donde registró a Blondie, Richard Hell, Robert Gordon y Patti Smith, entre tantos, o más precisamente de sus días junto a los New York Dolls, de quienes hizo las fotos más históricas de la carrera del grupo. Tampoco será posible indagarlo sobre aquella imagen de Bowie en estado de consumición absoluta casi vampírica dialogando con David Johansen, ni tampoco por la Salvador Dalí coronando a Alice Cooper en la New York de 1973. Ni las de los Clash en Inglaterra, ni las de los Ramones en el Bowery en 1975, o en el CBGB. Menos aún sobre la postal de los cuatro Led Zeppelin en el aeropuerto de Teterboro, New Jersey, posando junto a una de las turbinas del Starship, el Boeing 720 que la banda usó como avión privado entre el ’73 y el ‘75. O sus aventuras junto a Kiss durante la sesión de fotos para la legendaria revista Creem, mejor representadas por la tapa del mismísimo “Dressed To Kill” (también crédito de Gruen), o sobre cuando los sacó de paseo por Japón en 1977. No habrá más remedio que abstenerse de interrogarlo sobre la foto de Sid Vicious sangrando cual Cristo tras tajearse el pecho el pecho durante la gira americana de 1978 de los Sex Pistols, la de Elton John dándole un apretón de manos a Stevie Wonder, o las tomas de un Keith Moon, cuándo no, desenfrenado, partiéndole los labios a Leslie West con un beso asesino.

bob-Gruen-John-Lennon-NYC-1974-behind-the-scenesO sucumbir ante el deseo irrefrenable de que relate sus peripecias junto a los Stones en el Madison Square Garden en 1972 (o de “Crossfire Hurricane”, su libro de imágenes del grupo), y ni siquiera interpelarlo sobre las que quizás sean sus obras más recordadas, cuando plasmó a Lennon y su remera blanca sin mangas con el logo de New York City, o haciendo el signo de la paz frente a la Estatua de la Libertad. Y mucho menos para desafiar la situación, secuestrarlo y sacarle hasta la última gota de información hasta que lleguen los rescatistas… Idea que casi le sugiero, antes de cambiar de idea y manifestarle mi decepción al tener que guardar todas esas preguntas para una posible ocasión futura. “No te preocupes, hay mucha información sobre mí en internet”, me dice. Tiene razón. Como fuera, finalmente no hubo mal que por bien no viniese, y así el destino terminó favoreciendo temas menos frecuentes de su holgadísima carrera como retratista oficial de la realeza del rock. Como la reciente muerte de Chuck Berry, de quien Gruen produjo grandes tomas para la posteridad, o de los años de Rock Scene (cualquier asociación con el nombre de la muestra no es pura casualidad), la revista de rock de los 70 donde dejó grabados varios de sus trabajos más característicos, y de la que guarda sus mejores recuerdos. Crónicas que aparecen retratadas en los quince libros que lleva publicados hasta el momento, o en sus documentales. Y que en el mejor de los casos formarán parte del proyecto en el que -en exclusiva- adelantó se encuentra trabajando actualmente, el de su propia autobiografía, que seguramente no dejará ningún acontecimiento afuera, para regocijo de los periodistas a los que la tiranía del tiempo a la hora de entrevistarlo acaba siendo un inconveniente.

¿Recordás aquellos días en que no existían los teléfonos celulares? La gente iba a un lugar, a cualquier lugar, y no precisaba saber lo que estaba pasando todo el tiempo. Yo nunca tuve celular…
Bueno, ¡es tu problema! (Risas) Siempre quise tener uno. Cuando era muy chico leía a Dick Tracy en las revistas de historietas. Dick siempre usaba un transmisor en la muñeca. Siempre quise uno, y ahora lo tengo. Mi teléfono tiene mucha información. Hay más información en este teléfono que en toda la biblioteca de Alejandría.

yo

El autor de esta nota observa fijamente al entrevistado, asombrado por la coincidencia capilar entre ambos. ¿Habrá algún parentesco? (Foto: Frank Blumetti)

¡Eso es un montón de información!
¡Es un montón de información, sí!

BERRY BERRY, BAILÁ CONMIGO
Seguramente nunca olvidarás que estabas en Buenos Aires el día que se anunció la muerte de Chuck Berry. ¿Cuánto tiempo llevás aquí, una semana?
Algo así, desde el viernes pasado.

Y Berry falleció al día siguiente, el sábado. Hiciste grandes fotos de él. Creo que mi favorita es esa en vivo en la que apunta su guitarra hacía el público, como si fuera una escopeta. Ya que estamos, me parece una buena forma de comenzar la entrevista, con tu opinión sobre Chuck Berry.
Ante todo, no pienso tanto sobre el día en que murió. Pienso sobre los días en que vivió. Pienso en los momentos en que lo vi y los que hablé con él. Estoy muy feliz de haberlo conocido, haberlo visto en tantos shows. Chuck Berry fue la primera persona que compró una copia de una foto mía, y también la primera que me pidió que firmara una. Nadie antes me había pedido que firme una foto. A Berry le gusto mi foto de él y preguntó si podía comprarla, y le dije “¡por supuesto!” Se la vendí. Le dije “hola, yo tomé esta foto”. Y él dijo “conozco esa foto, intenté llamarte”; “lo sé, esa semana me encontraba lejos”, respondí, y entonces me dice “vení, vení aquí”. Y me llevó detrás de unos amplificadores y sacó su billetera, que era gorda, llena de billetes de cien dólares. Eso era realmente mucho dinero. Iba a dársela, pero ni bien vi los billetes de cien dólares le dije “OK, acepto el dinero”. Y después él me dijo “Quiero que la autografíes”. Era la primera vez que firmaba una foto, no tenía el concepto de firmarla sobre la foto misma, no quería arruinarla. Así que escribí en el reverso “Para Chuck Berry, el Rey del Rock’n’Roll”, y luego puse mi firma. Recuerdo ese momento como si fuera ayer. Ese fue el momento más emocionante de todos, la primera vez que estuve con él. Y después de aquella vez lo vi en varias oportunidades a través de los años. Aprendí algo que mucha gente no ve, porque lo vieron una sola vez, y yo lo vi muchas. La gente habla sobre el hecho que él nunca tenía banda propia, y que solamente tocaba con músicos locales en cada uno de los shows. Para mí, eso era Chuck Berry enseñándole a la gente cómo tocar rock’n’roll, porque ni siquiera les decía cuándo era que llegaba el momento de salir a escena, o qué es lo que iban a tocar. No había ensayos. En la película de Berry donde está Keith Richards (N.: “Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll”), Keith quiere ensayar y ensayar y asegurarse de que va a salir todo perfecto. Y en el medio del show Chuck quiere cambiar de nota, y hacerlo de forma espontánea… Ser Chuck Berry se trataba de ser espontáneo. No se trataba de estar afinado, o de usar las notas exactas. Se trataba de tocar rock’n’roll.

BG-chuck-berry-cb001bg-737x1024

Chuck by Bob: un maestro visto por el ojo de otro maestro.

Bueno, pifiarla en vivo era algo muy común y tradicional en él.
Sí, porque el rock’n’roll se trata de libertad, el rock’n’roll es la libertad de expresarte contundentemente. Y Berry era muy bueno haciendo eso. Hay una escena muy famosa en la película en la que Bruce Springsteen esperaba y esperaba, y Chuck no aparecía, hasta que lo hizo dos minutos antes de salir a escena. Y Bruce le pregunta “¿qué vamos a tocar?”, y Chuck le contesta “vamos a tocar algunas canciones de Chuck Berry”. Y se suben al escenario, y los músicos tenían que aprender mientras lo hacían. Lo vi tocar muchísimas veces, y había algo que podía pasar después de la primera canción, la tercera, o la quinta. O durante los bises. Cuando él sentía que la banda estaba sobresaliendo por encima suyo, y si la banda estaba tocando rock’n’roll, le decía a la audiencia “Damas y caballeros, ahora nos gustaría empezar con el show”. No lo decía hasta que sentía que la banda estaba en consonancia con su música. Y la banda desconocía si eso iba a funcionar. Una vez lo vi en el Madison Square Garden tocando con músicos locales, y en la primera canción no dijo nada. Se acercó al amplificador del guitarrista, desenchufó el cable, se lo dio al guitarrista, se dio vuelta y se puso a tocar. ¡Y el tipo tuvo que irse del escenario con la imagen más triste que jamás haya visto! (Risas) Pero Berry le estaba enseñando a la gente cómo tocar rock’n’roll, y lo hizo frente al público, para que ellos también aprendan. Y así es como lo vi.

BG-elephant-john-yoko-phil-spector-1024x759

Los Elephant’s Memory junto a John Lennon, Yoko Ono y el inefable Phil Spector

¿Lo conociste aquel día del autógrafo?
Sí, esa fue la primera vez que hablé con él. Y luego lo vi muchas otras veces. Hubo una ocasión, 1 año o 2 después de eso, en la que él estaba en New York grabando con Elephant’s Memory. Era muy raro que él use una banda en lugar de músicos individuales. El guitarrista de Elephant’s Memory grabó algunos solos para ese disco. ¡Por lo que el disco nunca fue editado! (Risas) Ese día el grupo me había pedido que vaya allí para hacerles unas fotos con Chuck. Pero era un día de lluvia, y Berry tenía el cabello alisado, y en los días de lluvia el pelo alisado no se ve muy bien. Entonces la banda preguntó “Chuck, ¿podemos hacer una foto?”. Y Berry contestó “no, nada de fotos hoy”. Y la banda: “Pero este es Bob, es amigo nuestro, iba a hacer una foto para nosotros”. Y Chuck: “Conozco a Bob, es mi amigo, y no va a sacar ninguna foto hoy”… Y yo casi me caigo al piso, Dios mío, ¡Chuck Berry acaba de decir que soy amigo suyo! (Risas) Pero tengo un montón de fotos buenas de Chuck. La banda quería esas fotos, pero no las pude hacer.

Insisto con lo de que justo murió durante tu estadía en Buenos Aires, algo que difícilmente vayas a olvidar.
Bueno, como dije antes, no siempre pienso en el día de la muerte de alguien. Prefiero pensar sobre su vida. Viste cómo es, mucha gente celebra a John Lennon el 8 de diciembre, la fecha en que murió. Yo prefiero hacerlo el 9 de octubre, el día en que nació.

PASANDO REVISTA
Alguna vez declaraste que comenzaste como fan de la música, y luego te volviste fotógrafo.
Bueno, siempre fui fotógrafo, desde que era muy chico.

rock-scene

La tapa de Rock Scene de junio de 1978: Patti Smith aparece junto a los Pistols, Blondie, los Heartbreakers y… John Travolta, la sensación del momento.

¿Acaso lo hiciste a propósito? Quiero decir, probablemente yo me hice periodista, conscientemente o no, para poder estar más cerca de la gente que admiraba…
Bueno, después de la secundaria, la que básicamente abandoné, mis padres querían que me consiga un empleo. Eran abogados y sentían que yo debía usar saco y corbata y tener una oficina. Pero realmente no me gustaba lo de la oficina. No podía hacer eso de trabajar de 9 a 5, porque yo no era precisamente el tipo que se levantaba a las 9 en punto. No quería ningún empleo. No elegí la carrera del rock’n’roll, elegí una carrera que me permitiera conectar, sintonizar y abandonar. Esa fue la carrera que elegí. Y cuando abandoné el colegio me fui a vivir con una banda de rock’n’roll, porque quería divertirme. Era my hobby, sacaba fotos de mis amigos todo el tiempo, y también estaba sacando fotos de los de la banda. Y cuando consiguieron contrato de grabación, la compañía discográfica pidió mis fotos, y les gustaron, por lo que me contrataron para hacer fotos de otras bandas, y seguí sacando fotos de más y más grupos, porque me llamaban y me decían “te vamos a pagar por eso”, y yo les decía “ok, dénme dinero”, ¡Pero no era mucho dinero! (Risas) Pero me pagaban por hacerlo, y es lo que hice durante el resto de mi vida.

Entonces básicamente se trató de divertirse desde el vamos, no de que te paguen.
Sí. Cuando comencé no había tal término, no existía la palabra “fotografía de rock”. Había fotógrafos en el rock’n’roll, pero no se conectaban con eso del trabajo.

rock-scene-sabbath

Típica cobertura de la Rock Scene: fiestacha en Nueva York junto a los Black Sabbath, expertos en desmadres. Bob es el de bigotes, junto a Patti Smith.

Bueno, en verdad te consideraría más un “fotoperiodista”, ya que tus fotos también cuentan historias.
Tal cual. Y es por ese motivo que me gustaba la revista Rock Scene, porque en ella no publicábamos simplemente una o dos fotos, y el resto eran páginas de textos. Rock Scene era todo fotos. Entonces podía hacer dos o tres páginas de The Clash en gira, o dos páginas de… en fin, de lo que sea, digamos, “Suicide va a las carreras”, con toda clase de historias sobre la banda.

Y también publicaban fotos de toda esas fiestas de los músicos de rock. Recuerdo que no había fiesta en la que no apareciera Alice Cooper…
Así es, entonces contábamos una historia completa, dos páginas sobre la fiesta y la gente que había asistido, y lo que estuvieron haciendo. Era más sobre el estilo de vida del rock’n’roll.

Alguien debería ocuparse de subir online todo lo que apareció en Rock Scene…
¡Lo hicieron! La revista entera. Rock Scene se editó entre 1972 y 1982. Se editaba solamente 3 o 4 veces al año, así que fueron 42 números en diez años. Creo que tal vez algo así como hace una década alguien le compró al editor las copias que quedaban, y después escanearon todo y lo pusieron online. Si vas a http://www.rockscenester.com/, ahí están todas las páginas de la revista disponibles. Las portadas, los avisos… Está todo online.

rock-scene-ramones

1975: la Rock Scene cubre hasta un menesteroso (aunque pintoresco) viaje en subte de los Ramones camino al CBGB, llevando la Mosrite en una bolsa de compra.

Tené en cuenta que en aquellos años para nosotros en Argentina, y lo mismo para otros países, la única manera de conseguirlas era pidiéndoselas a alguien que viajara a EE.UU., ya que rara vez se la veía por aquí.
Bueno, era mucha la gente que tenía que esforzarse para conseguirlas, pero pareciera ser que finalmente lo lograban, ya que fue muy influyente. Nunca ganamos dinero con ella, no necesariamente nos pagaban para hacerla. Era sólo para divertirnos. Si la mirás, vas a ver que tenía muy poca publicidad. Lo que hacía más fácil leer sobre rock’n’roll, ya que era toda sobre grupos y músicos. Pero al mostrar tantos músicos nuevos y fotos en fiestas, y demás cosas, no estábamos promocionando los álbumes que editaban las discográficas, y entonces las compañías no nos compraban fotos. Muy poca publicidad, nunca nos pagaban, pero siempre nos divertíamos. Se trataba solamente de eso. De divertirse.

Tal vez Rock Scene sea la mejor revista de rock “de culto” de los EE. UU. en toda la historia.
Bueno, era buena, era el mejor de los fanzines. De hecho, John Taylor de Duran Duran me dijo que él tenía que tomar un bus desde su casa hasta la estación de trenes para ir hasta el próximo pueblo, y después otro tren hasta Manchester para conseguirla. La iba a buscar cada tres meses, ya que había una sola tienda de revistas en la que él sabía que podía conseguirla. Y a veces todavía no se había editado, entonces tenía que volver a su casa y volver a intentarlo la semana siguiente… (Risas)

De hecho era una revista liviana, con pocas páginas.
Sí, hecha de forma muy barata. Muy. Pero tenía montones de información, y era el único lugar donde había ese tipo de información sobre el estilo de vida del rock’n’roll. No había muchas revistas de rock’n’roll en los 70 en EE.UU., era todo más que nada Rolling Stone, la revista Creem, East Coast Rocker… Muchas de ellas tenían muchísimas historias y escritores, escribían historias sobre un álbum o un concierto, mientras que en Rock Scene eran todas fotografías. Era el único lugar donde realmente podías ver a alguien en una fiesta. Tomábamos a las fiestas y el estilo de vida mucho más seriamente que los discos. No nos tomábamos nada en serio. La cosa por la que la gente gustaba de Rock Scene era porque nos divertíamos con todo. Se trata de rock’n’roll. No se supone que tenga que ser serio.

BG-Ramones_Subway1975_Gruen550-1024x663

“¿Y al llegar a Diagonal Norte hacemos combinación con la A, Johnny? ¿Eh, Johnny? ¿Eh?”, pregunta un insistente Dee Dee. Johnny finge no conocerlo.

La revista Creem también era bastante así.
Creem también era muy entretenida. Cuando fui a Inglaterra en 1976 y conocí a algunos de los punk rockers de allí, tenían respeto por mí porque sabían que yo trabajaba en Rock Scene y en Creem. Si les hubiera dicho que trabajaba para Rolling Stone o el New York Times, no me hubieran hablado. Pero como trabajaba para Creem y Rock Scene, y por ende tenía sentido del humor, me hablaban.

BOB & JOHN & YOKO & IKE & TINA
A mediados de los 60 vivías en el Greenwich Village y tuviste la posibilidad de fotografiar a Bob Dylan en el festival de Newport de 1965, lo que fue todo un comienzo…
Fue mi primer pase como fotógrafo, y la primera vez que estuve frente a un escenario haciendo fotos. No conocía a ningún periodista, ni a nadie en ninguna revista, ni ningún lugar al que pudiera venderle mis fotos. Conseguí el pase de fotógrafo porque no tenía dinero para comprar la entrada. Y un amigo de mi madre escribió una carta para mí donde decía que yo representaba a una agencia publicitaria, lo cual no era verdad. Y fui a la ventanilla de entradas y les mostré la carta, y me dijeron “no es real, andate”. Pero yo no me iba. Así que finalmente me dieron la entrada, que fue el pase como fotógrafo. Pero realmente no empecé a trabajar hasta que mis amigos tenían la banda en 1969. Fue cuando comencé a conocer gente, en la compañía discográfica.

bg-dylan-1024x685

Bob by Bob: Dylan en Atlanta, 1974

Pero antes de eso ya tenías amigos en la llamada “escena del folk” de New York, que para entonces era bastante popular.
Bueno, tenía amigos que eran más “folk rock” que “rock psicodélico”, amigos que estaban hacienda música folk. Yo no participaba de la escena, no conocí a nadie del negocio de la música hasta 1969. En realidad, mi primer contacto con la industria musical fue el haber trabajado en una disquería, al igual que mucha otra gente que comenzó sus carreras allí. Porque era ahí donde aprendías sobre los discos y los músicos. Solían tener copias de las revistas Billboard y Record World, y uno podía leer sobre el negocio del rock’n’roll. Pero no obtuve mis contactos al trabajar ahí, solo empezaba a aprender. Así que, nuevamente, mi primer contacto con una discográfica fue a través de la banda de mis amigos, y eso sucedió 4 años después de lo de Newport. Y luego, en 1970, conocí a Ike y Tina Turner. Esa fue la primera banda popular, o famosa, que alguna vez conocí.

BG-TinaTurner1970_Gruen-1-680x1024

Tina by Bob: una imagen que vale por mil palabras

¿Esa fue en la época de la Ike and Tina Turner Revue, no?
Exactamente. Ahí fue donde tomé esta foto (señala la foto de Tina Turner en su libro), la de las imágenes múltiples. Esa es una sola toma, no tiene Photoshop. Eso es lo que Tina Turner hace en un segundo. Capturé un gran momento.

¿Entonces no fue que la tomaste así, intencionalmente?
Esperaba que resulte algo similar pero no sabía lo que iba a ocurrir, porque ella estaba bailando debajo de las luces intermitentes, y saqué cuatro fotos. Tres de ellas son terribles, pero esta es perfecta.

También filmaste muchísimo material de esa gira junto a Nadya, su primera esposa. Imágenes en vivo, ensayos, filmaciones caseras, que después aparecieron en el film “Ike & Tina: On The Road 1971-1972”
Sí, ese es un gran video. Nos dieron un premio por Mejor Video de Blues. Todo tipo de material. Incluso Tina cocinando para sus hijos.

¿Está todo filmado en blanco y negro?
Todo en blanco y negro, con algunas partes en color. Querían que use cinta en color, así que me alquilaron una cámara color. Pero nunca lo terminamos, todo lo que teníamos era la prueba de la filmación en color. Nunca nos pagaron el laboratorio. Como sea, el original se perdió con el paso de los años, pero teníamos una copia, pero la copia era sin sonido. Yo había grabado el sonido separadamente, pero no se conectaba. Y entonces cuando estábamos realizando el video, el editor hizo un trabajo increíble encontrando ciertas partes de la filmación en color que coincidiesen con la banda de sonido. Y de hecho la película comienza en colores, con Tina en el asiento trasero de un auto fastidiando a Ike, con él diciendo “oh cariño, cariño”, como si fuera él quien estaba en peligro (risas)

¿Cómo era trabajar con Ike Turner?
La pasé muy bien con él. En mi opinión, era muy dado y de dar mucho apoyo a los artistas. Fue generoso con muchos de ellos. Seguimos siendo amigos a través de los años, y estuve en su funeral cuando murió, hace unos años atrás. Había más de mil personas en su funeral, ya que casi toda la gente que estaba allí era gente que Ike había ayudado, o a quienes Ike les había dado algo. Ike te daba cualquier cosa que necesitaras. Si necesitabas un trabajo, te lo daba. Si necesitabas un auto, te daba un auto. Necesitabas una casa, Ike te daba una casa. Ike era una persona muy generosa. Pero eso no lo excusa de lo que hizo en su relación personal. Y pienso que la película es muy importante, ya que logró que se hable del tema, y mostró muy claramente lo que sucede con la violencia doméstica. Creo que el mundo necesitaba ese tipo de film, y abrió muchas puertas para un montón de gente que lo sufría. No creo que necesariamente Ike era la imagen más representativa de esa cuestión. Otras personas, como fue el caso de Rick James, terminaron en la cárcel por pegarle a alguien. Había gente que era mucho peor que Ike, pero la historia es muy importante. Podría ser subtitulada como “Lo que le sucede a un muy buen hombre que toma demasiada cocaína y enloquece”.

bg-Mick-Jagger-John-Lennon.-New-York-City-1972.-Photo-by-Bob-Gruen-1024x537

La foto que no fue… de Bob: Lennon y Jagger en NY, 1972, de smokings blancos y negros.

No sabés lo que lamento que no tengamos tiempo suficiente para hacerte todas las preguntas que quisiera. El problema es que tu carrera es muy extensa, y trabajaste con todos esos grandes artistas y…
¡También es que uso respuestas largas! (risas) Bueno, hay mucha información sobre mí en internet. Y ya que estamos, no todo lo que dicen de mí es verdad. Hay una foto de Amy Winehouse con mi nombre, pero nunca estuve con ella, no tomé esa fotografía. Y hay otra de Mick Jagger y John Lennon en la que están vestidos de frac. Alguien puso mi nombre ahí, pero tampoco la saqué yo.

Jagger_Lennon_Yoko-1024x838
De todos modos fuiste vos quien hizo esas fotos de Jagger, Lennon y Yoko Ono cuando estaban grabando el álbum de Yoko “Approximately Infinite Universe”, las de los tres juntos en la consola del estudio.

Sí, estuve con ellos en el estudio.
Creo que también hay una foto de Debbie Harry en la playa, y que tampoco es mía. Así que no creas en todo lo que leas.

No pienso hacerlo, no soy creyente. Me mantengo agnóstico.
¡Nunca!

ÚLTIMAS IMÁGENES
Me gustaría preguntártelo así. A punta de pistola, ¿cuál sería el artista con el que siempre estarías dispuesto a trabajar, y cuál sería el que ni siquiera volverías a levantar el teléfono para atenderlo?
Siempre voy a estar ahí para Yoko Ono, o para Tina Turner. Siempre. Tina se retiró, pero estuve con Yoko hace tres semanas. Dejaría lo que fuera en cualquier momento para estar con Yoko. Es la persona más brillante que conozco, y una de las más talentosas, generosas y creativas. Si la gente quisiera saber sobre Yoko Ono, sólo escuchen lo que dice John Lennon, y no escuchen lo que dice la Prensa, que no la comprenden, o que nunca la conocieron. Todos los que conozco que estuvieron con Yoko Ono dicen que es increíble. Solamente algunas personas de la Prensa tienen cosas malas que decir.

BG-1974-japon-yoko

Peinado afro, pantalones oxford, pañuelete hindú, bigote reglamentario: adivinaron, estamos en 1974 y un joven Bob Gruen se apresta a viajar a Japón junto a Yoko Ono

OK, ¿y entonces a quién le dirías que no?
(Piensa) Hay una o dos personas con las que trabajé, con las que no volvería a trabajar jamás, pero como las odio, no voy a decir sus nombres, y hacerles publicidad… Sólo dos personas. Son músicos, pero fueron unos idiotas.

Varias veces leí la frase “Bob Gruen hizo todo” Quizás todavía haya alguien por ahí con quien te gustaría trabajar.
Oh sí, todavía voy a ver a artistas. Hace 19 años que conozco a los de Green Day, y el año próximo, cuando sean 20 años, espero hacer un libro con mis fotos de ellos. Pero voy a verlos porque disfruto de la banda. Para mí, eso es una noche de diversión. También hay una banda de Irlanda que se llaman The Strypes

Desde ya, los conozco. Chicos muy jóvenes, muy estilo ‘60s.
Muy estilo ‘60s, muy rock y R&B, muy rock’n’roll de en serio, y chicos jóvenes muy agradables. Me encantan.

¿En qué andan ahora? Recuerdo su primer album de hace unos años atrás…
A la compañía discográfica en USA no le gustó su segundo disco, así que fue editado solamente en Inglaterra. No se lanzó en USA. Y ahora tienen un tercer álbum. Espero que la compañía en USA no los joda. Tienen un montón por delante para hacer. Son muy talentosos, estoy seguro que les va a ir bien.

Y en cuanto a vos, ¿cuáles son tus próximos pasos?
Estoy trabajando en una biografía. Me pasé toda la vida contando historias, pero es muy difícil tomar esas historias que contás y llevarlas a escrito. Así que estuve con bastantes problemas intentando lograr el sonido de la escritura, el sonido de cuando hablo. Pero planeo hacer una autobiografía.

20170322_144512-576x1024

¿Quiénes tienen el caradurismo de pedirle una selfie al troesma? Sólo en MADHOUSE, amigas y amigos (Foto: Bob Gruen con la cámara de Frank)

¿Llevaste un diario personal a través de todos estos años?
Si hubiera mantenido un diario, ¡tendría que hacer dos biografías! (risas) Porque hay muchísimas historias en muchísimos lugares. Deseo haber tenido un diario, pero no lo hice, está todo en mi mente. Mi mente es clara, todavía ando bien.

Y aparte tenés las fotografías para respaldarlas.
Claro, donde sea que veo una foto, me acuerdo de haber estado ahí. En general recuerdo lo que sucedió. A veces mis asistentes me muestran una foto mía y digo “¿yo saqué eso?”

¿Guardás mucho material que nunca fue visto? ¿Qué hacen los fotógrafos con el material sobrante?
Tengo archivos grandes. Los fotógrafos ponen ese material en archivos, hasta que lo volvés a encontrar y lo usás para otra cosa. Voy a hacer más libros. Sabés, tengo 15 libros editados, pero voy a hacer más.

¿Cómo te ubicás a vos mismo dentro de la historia del rock’n’roll? Digo, formaste parte de todo eso. ¿Cómo te considerás viéndote en perspectiva?
Bueno, generalmente no lo hago… (Risas). Trato de no pensar en mí muy seguido. Pero sí pienso en mí como si fuera un historiador, o alguien que registró la cultura de nuestro tiempo. Afortunadamente viví lo suficiente como para tener la posibilidad de compartirlo, y aún lo hago, me muevo alrededor del mundo hablando sobre ello, y compartiéndolo. No es solo rock’n’roll, creo que el rock’n’roll expresa la cultura de nuestra era. Y como dije anteriormente, para mí el rock’n’roll es sobre la libertad, la libertad de poder expresarte de manera fuerte. Entonces pienso que mi trabajo es más sobre la libertad, que sobre un retrato de un artista pop. No es porque esa persona sea famosa y yo le tome la foto con cierto tipo de iluminación. Mis fotografías han intentado capturar la pasión y el sentimiento, porque ese sentimiento es de libertad. Por lo que el tema principal de mi trabajo, y la manera en que me veo, es alguien que está inspirando a otros a que sean libres y que se expresen ellos mismos. Porque sin dudas no quiero que se parezcan a mí. No podés ser como otros, porque ya están todos los roles ocupados. Tenés que ser vos mismo.

¿Qué opinás de los fotógrafos actuales?
¡Tampoco pienso en ellos muy a menudo! (Risas) Bueno, no conozco a muchos de los fotógrafos jóvenes. He visto muy buenas fotos. La gente realmente ha aprendido a expresar el rock’n’roll, han visto muchísima historia, y vi gente que ha tomado excelentes fotografías. No recuerdo sus nombres todo el tiempo, pero hay uno que tiene mi edad, o tal vez sea algo más joven, llamado David Godlis, que es uno de mis fotógrafos favoritos. Al igual que yo, él es muy fan de Robert Frank, y creo que David capturó ese sentimiento natural. Mayormente cubrió la historia del CBGB, e hizo un libro que es muy popular. Y además es un tipo muy agradable. Lamentablemente es físicamente parecido a mí, y a veces la gente le pregunta, “¿vos sos Bob Gruen?” (Risas)

PAPITO CHUCK

Estándar

Creo que me topé por primera vez con las palabras “Chuck Berry” cuando tenía 9 o 10 años. Como buen curioso prematuro, ese estado impertinente me llevó a interesarme en el rock desde muy temprana edad. Así, los títulos que en aquel momento componían mi cuidada colección de discos (los de Carlitos Balá, los de Titanes En El Ring, el de Gaby, Fofó y Milki y demás elepés que reposaban junto al Wincofón) se vieron súbitamente obligados a aceptar a los nuevos miembros de la familia, que para colmo hablaban en otro idioma. El detalle de ser hijo único tampoco ayudaba, al no poder contar con ese hermano mayor del cual uno siempre podía nutrirse a la hora de ponerse a escuchar música en casa para ir adentrándose en la materia. Por lo que no me quedaba más remedio que alimentar la compulsión de forma autodidacta.
Para entonces ya había tenido el mejor de los debuts imaginables de la mano de “Los Más Grandes Éxitos de Little Richard”, que créase o no hasta tenía su propia publicidad en TV (¿cómo no dejarse seducir por ese tipo que aullaba salvajemente cantando “Long Tall Sally”, la canción que sonaba de fondo?), y le rogué a mamá me lo compre lo antes posible. Así las cosas, y también por insistencia mía, ella también solía llevarme cada semana hasta un local de compra/canje de libros y revistas usados que quedaba a unas cuadras de casa, que también vendía vinilos y demás ofertas sonoras y de donde me traje inicialmente una versión nacional en cinta de “Beatles For Sale”, a la que terminé gastando hasta el más allá en el pasacassette Philips que me habían regalado por aquellos días, y el cual se convertiría en mi compañero permanente en mis primeros tiempos de apetito musical. Pero fue recién cuando conseguí la recopilación de los Beatles “Rock And Roll Music”, un disco doble lanzado en 1976 (cuyo lado 2 abría precisamente con la canción que le daba nombre al álbum), que puse atención en el título de ésta, más precisamente porque aparecía seguido de un detalle que, entre paréntesis, rezaba “(Berry)”.
Eran años de descubrimiento permanente, lo que explica a las claras el motivo ridículo que me llevó a concluir que los nombres que aparecían detrás de los títulos de las canciones indicaban quienes las cantaban. Por lo que para mí los Beatles no eran los cuatro que aparecían en la tapa del cassette, sino siete. Y me encontraba absolutamente convencido de que era así. Estaban Lennon, McCartney, Harrison, Starr, Leiber, Stoller y Penniman, todos los que estaban entre paréntesis. Los Beatles eran siete, entonces, y a nadie se le ocurra venir a discutírmelo. Pero mi grito de guerra no iba a durar mucho, cuando algo después llegó el desengaño gracias a una nota de la señera revista Pelo que hablaba de un tal Chuck Berry (hasta el momento, según mi entender, integrante de los siete o más de Liverpool, vaya a saber uno) y de quien, según rezaba el artículo, los Beatles habían grabado canciones suyas. El creciente enigma me obligó a releer los detalles de “Rock and Roll Music” y concluir que todo se trataba de un gran error. Encima Berry era negro, tocaba la guitarra, también cantaba, y sus canciones habían sido grabadas aproximadamente por medio planeta Tierra. Aquello de “(Berry”) también aparecía en muchos de los álbumes de los Rolling Stones, con los cuales ya había comenzado a engancharme paralelamente. Una de dos, me dije, o el dichoso Berry tenía un pariente que también cantaba y/o firmaba canciones, o bien estaba frente a un músico único en su especie que había logrado ser integrante de las dos bandas inglesas de rock más insignes al mismo tiempo. Hasta que en otra revista, un reportaje a Keith Richard (el guitarrista de los Stones todavía no había vuelto a agregar la “s” original a su apellido) prodigaba loas a -otra vez- un tal Chuck Berry, citándolo como la mayor de sus influencias a la hora de ejecutar su instrumento.
El mundo ya había consagrado a Richards como el más directo de los hijos artísticos de Berry desde hacía tiempo, su discípulo más incondicional (al cual alguna vez se refirió apuntando “es todo lo que quería ser, excepto que yo era blanco”) y sin el cual entonces los Stones no hubieran sido quienes fueron sin la guitarra de Keith Richards, la guitarra de Keith no hubiera sido lo que fue sin Chuck Berry, y de esa manera, los que más tarde se iban a convertir en la banda de mis amores más que seguramente hubieran quedado como un poderoso grupo de blues y R&B que tocaba para unos pocos en la moderada escena del género en la Londres de principios de los ’60.  Así fue como también terminé volviéndome un fan definitivo de Chuck Berry, sin cuya adoración por su figura tampoco estaría ahora escribiendo este texto, a días de la noticia del fallecimiento de la figura central de esta historia. Y de la historia del rock and roll con mayúsculas, no sólo como compositor y ejecutante de buena parte del ABC musical de los 50 en adelante (los riffs de Berry representan más marca registrada definitiva que cualquier otra cosa, y prácticamente no hay canción que no tenga algo de ello) o performer (detrás del “duck walk”, su clásico pasito en escena, se destaca como primer compositor y héroe indisputable de la guitarra rock), sino por su rol de poeta urbano inmenso, la menos observada de sus condiciones, acaso eclipsada por su teatralidad descollante. Todos los méritos que le valieron la medalla de constructor primordial del género musical que le dio formato al mundo como ninguna otra desde “Johnny B. Goode” en adelante, que eventualmente incluía el solo de guitarra más dulce y simple que se pudo concebir alguna vez, sumado a todas aquellas canciones que creó, permitiendo configurar un nuevo tipo de poesía musical con sus constantes alusiones a la vida adolescente de los 50 y 60 plagadas de autos, sexo y problemas cotidianos, introduciendo un vocabulario enteramente nuevo en la música popular de aquellos años dorados, parte de una tierra prometida a la que todos aspiraban. El más importante de los escritores de letras de la historia del rock, Berry podría haber sido tranquilamente candidato al Nobel de Literatura, sólo si su poesía hubiera sido algo menos mundana. De hecho fue Charles Edward Anderson Berry (St. Louis, Missouri, 18 de octubre de 1926) quien, entre tantos, influenció a Bob Dylan y no al revés. Todo músico de rock que alguna vez se decidió a tomar una guitarra le debe a Berry su carrera, al mismo tiempo que sus letras constituyeron el molde inicial para muchos de los clásicos del rock, desde “Satisfaction” (que incluye la estrofa if I don’t get no satisfaction from the judge en la canción de Berry “Thirty Days”) o “You Can’t Catch Me” (de la que Lennon usó here come ‘ol flat-top, he come groovin’ up slowly en “Come Together”) y hasta el mencionado Dylan, cuyo “Substerranean Homesick Blues” utilizó la métrica de la berryana “Too Much Monkey Business”. Todo porque Chuck Berry es, eventualmente, irremplazable.

berry bsas93En 1987, estando yo en Rio de Janeiro, cometí el error de acercarme a Modern Sound, la que era la gran disquería especializada en vinilos importados (hoy día extinta) apenas un día antes de mi regreso, por lo que el escaso presupuesto con el que contaba no me permitió ni siquiera comprarme el cinco por ciento de los discos que me sonreían desde las bateas, que hubiera adquirido orgullosamente de haber sido otra mi situación económica. En rigor me alcanzó para dos, uno de ellos una versión francesa del sello Chess (la escudería dorada para la que Berry grabó en sus años dorados y con la que obtuvo 25 éxitos definitivos en el Top 100 entre 1955 y 1972, antes de pasar a la compañía Mercury) de “Rockin’ At The Hops”, una de sus obras fundamentales, y asimismo literalmente de los pocos álbumes de estudio que registró, teniendo en cuenta que la mayor parte de su carrera discográfica, así como la de muchos de sus colegas de los 50, estuvo compuesta de singles que luego sí terminaron dándole lugar a muchísimas recopilaciones. Se habrán alineado los planetas, porque seis años después se anunciaba que Berry llegaría a Bs. As. Iba a ser su primer desembarco en el país (con dos shows en el estadio de Obras Sanitarias el 25 y el 26 de abril de aquel 1993), pero no en Sudamérica. Ya en octubre de 1980 había estado en Chile para una curiosa y poco recordada presentación en los programa de variedades de la TV chilena “Vamos a Ver”  y “Lunes Estelares”. Yo me moría por conocerlo, claro. Pero parecía ser que no había contacto de prensa que pudiera alivianar la tarea. Me basaba en las mil y una historias sobre lo difícil que era acceder a él, posibilidad (o mejor dicho, imposibilidad) que se potenciaba por su histórico mal humor del cual, a veces, muchas de ellas, Berry solía caracterizarse. Sin ir más lejos recordaba las varias oportunidades en que había rechazado a Keith Richards sin misericordia alguna, llegando incluso a la agresión física (a lo que me referiré más adelante), por lo cual no logré dejar de considerar también terminar siendo parte de esa historia, de ese “lado B” que distaba de la perfección.
Finalmente llegó esa tarde de sábado en que alguien me avisó que Berry iba a realizar una entrevista en vivo en el programa de Ari Paluch en la Rock & Pop. O bien lo escuché yo mismo, dato imposible de corroborar después de todos estos años. Pero sí recuerdo llamar a un amigo para que me acompañe, vestirme lo más rápido posible (la entrevista estaba por suceder en cuestión de un momento a otro), buscar mi disco de “Rockin’ At The Hops” (aquel que había comprado en Rio siete años antes), el marcador para que lo firme (siempre y cuando el destino me guiñara un ojo) y saltar de cabeza a un taxi en un vuelo sin escalas rumbo a los estudios de la calle Belgrano 270. No recuerdo quién, pero en definitiva alguien me habilitó el ingreso y, modestia aparte, logré presenciar aquel espectáculo sagrado para unos pocos: el de una entrevista al mayor de los arquitectos del rock’n’roll a escasos tres metros de distancia, una platea preferencial desde la cabina de control  del estudio radiofónico.
Berry estaba vestido de Chuck Berry, con ese estilo clásico que solía favorecer: camisa de colores y pantalón claro con zapatos oscuros, más propio de un sexagenario paseando por la Av. Collins en Miami, o de un turista ocasional de fin de semana de Las Vegas. Demás está decir que a sus por entonces 65 años lucía impecable y buen mozo. Porque además de todo, Berry también era galán y bien parecido. Pero todo detalle estético quedaba opacado por el halo que emanaba de su figura, un diamante en bruto que destellaba su condición de estrella definitiva en medio de esa tarde gris enclavada entre el Bajo céntrico porteño y San Telmo. A su lado se sentaba una mujer rubia de aspecto claramente anglosajón, que yo interpreté como una posible manager, o amante pasajera. La entrevista no se extendió demasiado, por lo que mi alarma interior, esa que me iba a señalar el momento justo para poder interceptarlo una vez finalizado el reportaje, titilaba incansablemente casi al borde del cortocircuito. Todo mientras mis neuronas lidiaban con las mil y una historias de Berry sobre su clásico mal genio y cadena de delitos comprobada: Berry echando a Keith Richards del escenario en un concierto en el Hollywood Palladium de Los Angeles en el ‘72, Berry pegándole un piñazo, Berry martirizándolo en el ’86 cuando Richards ensayaba junto a él para el concierto del 60 aniversario de Papá Chuck, Berry cayendo preso por más que supuesta prostitución de una mesera de 14 años en 1961, Berry evadiendo impuestos y pasando otra temporada en la cárcel, Berry y su larga lista de excentricidades, Berry el tacaño tocando solamente con músicos locales para evitar gastos de traslado, Berry poniendo cámaras ocultas en los baños femeninos de su restaurante en su nativa Saint Louis, Berry el infranqueable y huraño… ¡Cuidado con Chuck Berry! Como fuera, el riesgo valía toda la pena imaginable ante semejante oportunidad única en la vida, y todo análisis resultaba en vano.  Entre tanto Berry y compañía ya habían finalizado la dichosa nota, y ahora se disponían a abandonar las instalaciones de la radio. Tanteé el panorama y sin más, con un cálculo logístico cuasi perfecto, me paré frente a su generosa estatura en la sala de entrada al estudio. Mi amigo, mientras tanto, cámara de fotos en mano, esperaba el momento indicado cual tigre acechando a su presa para pulsar el disparador.

berry hopsEl halo enceguecedor desapareció cuando clavé mis ojos en los del gran Chuck, frente a frente, dos globos blancos que se destacaban en su negritud interminable y, sin más, me decidí a manifestarle mi bienvenida a Buenos Aires, al mismo tiempo que desenfundaba el disco de “Rockin’ At The Hops” que yo anhelaba, soñaba, que me firmase. Berry no opuso resistencia, tomó la fibra y estampó su nombre sobre la tapa del disco a la velocidad de la luz, seguido de un “smiley” inusitado (tanto es así que hasta se olvidó de escribir la “y” final de su apellido), carita que dada su simpatía alivianó la insufrible tensión del momento. Para lo cual a todo esto mi amigo se encontraba a un milisegundo de apretar el dichoso botón de la cámara, delicada misión que de haber resultado exitosa hubiera retratado el encuentro para la posteridad, Esto a menos que la rubia que lo acompañaba me advirtiera, casi como diciendo con la mirada “o atenete a las consecuencias”, que me olvide de hacerlo. No me quedó más opción que aceptar su sugerencia. Era eso o sacar la foto y salir cual correcaminos por Av. Belgrano con rumbo desconocido, y perder mi disco autografiado, ahora convertido en pieza de oro. Que Berry no me devolvió hasta que fue disuadido el intento fotográfico, nunca está de más aclarar. También hubo un apretón de manos final antes que, cual Superman, Su Majestad desapareciera tras la puerta de salida, seguramente aprontándose para las dos fechas en Obras, que resultarían inolvidables. Al año siguiente quiso el destino que, estando yo de viaje por EE.UU. a punto de comenzar a seguir el Voodoo Lounge Tour de los Stones (que largó el 1 de agosto en Washington DC), el periódico neoyorquino The Village Voice me informe sobre un show conjunto de Berry y Bo Diddley la noche anterior, la del 31 de julio, como parte del festival Westbury Music Fair en Long Island, un doblete imposible de perderse que me obligó a irme desde Manhattan hasta allí momentos antes de mi partida a la capital del país, y que también quedó para el anecdotario de las grandes remembranzas.
Berry regresaría a Argentina recién casi dos décadas más tarde de su arribo original cuando, ya muy entrado en edad, el show en cuestión terminó resultando una conspiración perversa en conjunto de manos de una productora local y sus propios familiares; un sacrificio en vivo y en directo en el Luna Park de un señor ya muy entrado en años, completamente fuera de forma y de escasa capacidad de reacción debido a sus problemas de salud, y al cual  deliberadamente había decidido no asistir desde su mismo anuncio, temiendo lo peor. Una decisión sabia que me evitó presenciar uno de los espectáculos de más baja calaña que se han visto por estas tierras, en su lugar permitiéndome quedarme con el buen recuerdo de mis experiencias anteriores. Hay una gran secuencia en la película “Volver Al Futuro” en la que un joven Martin McFly (protagonizado por Michael J. Fox) toma una guitarra para unirse a una banda en escena -que poco y nada tenía de rock- y, tras disparar un arquetípico riff de Chuck Berry, termina encendiendo el lugar al ritmo del más puro rock’n’roll, mientras que el verdadero Berry, también caracterizado para la ocasión, escucha el batifondo por teléfono y aprende a tocar la guitarra gracias a Marty, convirtiendo a la escena no sólo en uno de los momentos más clásicos y mejor logrados de la historia de la gran pantalla, sino también en uno de plena revisión histórica con la más fina de las sutilezas.
El más fulgurante de los arquitectos del rock’n’roll, cuyo mayor éxito el cosmólogo Carl Sagan incluyó en el disco de oro “Sonidos de la Tierra y Música” lanzado en la sonda espacial robótica Voyager I en 1977, tras varios años de lidiar con una serie de contingencias de salud, finalmente decidió abandonarnos el pasado sábado 18 de marzo, al ser encontrado sin vida a los 90 años de edad en su hogar de Wentzville, en su Missouri natal. Nos deja el más célebre de los legados musicales del más popular de los géneros musicales surgido hace casi siete décadas, y del cual Berry (que era más negro que la noche pero cantaba como un blanco) se convirtió en su mejor catalizador, al punto que nada de lo que llegó después podría haber prácticamente existido. Su arte y poesía, mientras tanto, seguirá permaneciendo como parte de una eternidad fiel a su condición imperecedera. En estos momentos debe haber una banda increíble de músicos en el cielo saltando de alegría, embellecidos por el arribo del guitarrista que comenzó esto del rock and roll.
Pensar que yo creía que eras inmortal, Chuck, y afortunadamente nunca me equivoqué.

 

“BLUE & LONESOME”, O CUANDO LOS STONES SE SUPERAN A SÍ MISMOS

Estándar

Publicado en Revista Madhouse el 9 de diciembre de 2016

Allá por 1989, en momentos en que los Rolling Stones cumplían poco más de un cuarto de siglo de existencia, el bajista Bill Wyman, que para entonces aún era miembro del grupo, brindó la definición definitiva (palabras más, palabras menos) para referirse a la banda que después de varias especulaciones terminaría abandonando definitivamente tres años más tarde: “Tuvieron que ser cinco chicos blancos de Londres que tomaron aquella música negra que llegaba del otro lado del Atlántico, cuya grandeza nunca había sido oportunamente reconocida, y que se la devolvieron a los americanos haciéndola popular”.
 
“SI NO CONOCÉS EL BLUES, NO TIENE REALMENTE SENTIDO AGARRAR LA GUITARRA Y TOCAR ROCK AND ROLL, U OTRO TIPO DE MÚSICA POPULAR”
– KEITH RICHARDS
 
Tras más de medio siglo satisfaciendo a sus fans, y en un año que tuvo a la banda más grande del rock’n’roll ocupada por demás llevando a cabo una memorable gira sudamericana que concluyó con un histórico show en La Habana, semejante racha de actividad podría resultar más que suficiente para la mayoría de los grupos. Salvo que los Stones no pertenecen a esa mayoría. Y es por eso que, acto seguido, en octubre pasado se instalaron en el desierto de California a lo largo de dos fines de semana para formar parte de la grilla del recordado multiestelar festival Desert Trip.
 
ES UN TRABAJO SUCIO (PERO ALGUIEN TIENE QUE HACERLO). Esto puede significar un montón de trabajo para un conjunto de músicos que ya superaron los 70 años de edad pero, se sabe, darse por acabados nunca estuvo incluido en el manual básico de actividades del grupo. De hecho, nada más lejos de la realidad. Por eso no resulta nada extraño que 28 años después de aquella aseveración tan certera de Wyman, la que hablaba de la misión divina que los Stones llevaron a cabo como nadie, terminen lanzando al mercado el disco que cumple a rajatabla con el know how de aquel inestimable emprendimiento comenzado 54 años atrás. Era hora de volver a grabar.
 
“NUNCA ANTES HICIMOS UN DISCO ASÍ. HASTA NUESTRO PRIMER DISCO TIENE SOBREGRABACIONES” – MICK JAGGER
 
Habían pasado once años desde su último disco “A Bigger Bang”; en lo que a álbumes completos de estudio se refiere, la pausa más larga de toda su carrera, y la ansiedad de Keith Richards por registrar material nuevo había sobrepasado todo los límites . Claro que aquellas sesiones de fines de 2015 en los estudios British Grove de Chiswick, en el oeste londinense, propiedad del ex Dire Straits Mark Knopfler, las mismas que apuntaban a un nuevo disco con canciones frescas de los Stones -que en teoría sí saldría al ruedo en algún momento del próximo año- terminó deparándoles una sorpresa tras descubrir que los clásicos de blues que solían zapar en busca de inspiración, acabarían conformando un flamante trabajo de estudio. Comenzaron interpretando una versión de una canción de Little Walter (la misma cuyo título terminaría dándole nombre al álbum), y la experiencia sonó tan bien que la banda terminó versionando algunas más, lo que resultó en un disco enteramente compuesto por canciones de blues de Chicago. Pura magia.
 
ESA VIEJA MAGIA AZUL. “Blue & Lonesome” no es sólo el primer álbum de los Stones sin composiciones de la dupla Jagger-Richards, lo cual constituye un hecho históricamente inédito en la carrera de la banda, cuando hasta el disco debut del grupo de 1964 sufrió algún que otro intento de incluir canciones propias, sino que además está exclusivamente integrado por viejas canciones oscuras de blues que en su momento ni siquiera llegaron a ser hits, en lugar de haber optado por clásicos más comunes del estilo como podrían haber sido “Smokestack Lightning” o “Hoochie Coochie Man”, entre tantos de tantos. Un total de 12 versiones directas de la pluma de Jimmy Reed, Little Walter, Howlin’ Wolf, Magic Sam, y demás musas, algunos de los artistas que cautivaron a Jagger, Richards, Watts y Wood desde muy jóvenes, y principalmente al seminal Brian Jones, canciones sin cuya presencia la banda seguramente no hubiera existido.
 
“NO ES ALGO TÉCNICO, ES EMOCIONAL. UNA DE LAS COSAS MÁS DIFÍCILES ES LOGRAR ESA SENSACIÓN” – CHARLIE WATTS
 
No menos curioso resulta leer que muchos críticos se refieran a “Blue…”, sin duda un trabajo fundamental en la carrera del grupo y clásico instantáneo, como “la nueva obra de los Stones”, cuando sin ir más lejos proviene de la cepa más pura de la banda, lejos de toda suerte de deliberación y favoreciendo la espontaneidad absoluta, y por primera vez en la historia registrado absolutamente en vivo en estudios con los cuatro Stones casi pisándose los talones en el plazo record de tres días, entre el 11 y el 14 de diciembre de 2015. Una receta perfecta que el cuarteto, lejos de toda planificación y sin más que dando rienda suelta a una sobredosis inesperada de éxtasis repentino (que puede apreciarse de forma contundente al escucharlo), emplearon para dar lugar a la deuda más grande que la banda tenía para con la música, y también con su propia carrera, produciendo un disco que está tranquilamente a la altura de sus mejores trabajos de los 60 y los 70.
 
“EL DISCO SE HIZO SOLO”. Así fue como lo definió Richards. Por eso la presencia del sonido lo-fi distorsionado intencional (crédito del productor Don Was), tal como sonaba el blues original de Chicago que se respira a través del repertorio elegido para la ocasión, un flashback directo a aquel sonido de sótano de muchos de los discos de blues registrados 60 años atrás, o incluso más, por los intérpretes originales de las canciones. Y también por eso, tantas otras sorpresas. En rigor, los Stones no grababan canciones de blues tan perfectas desde al menos su hiperclásico “Exile On Main St.” Para la ocasión, sumándose a la lista de novedades, el disco tampoco incluye guitarras sobregrabadas siendo los únicos overdubs los del piano de Chuck Leavell, que esta vez ha dejado su estilo algo azucarado de lado para plasmar su mejor performance en un disco stoniano que aparece básicamente dominado por Jagger, que como nunca antes deja en claro por qué fue siempre uno de los mejores armonicistas que existieran, caballerosamente secundado por los delicadísimos aportes de guitarra de Richards (que asimismo también por vez primera esta vez no aporta alguno de sus clásicos riffs marca registrada) y Wood (que ha realizado algunos de los mejores solos de su historia en su rol de bluesman), más un Charlie Watts completamente sólido y  la participación especial del invitado de honor Eric Clapton en dos de las canciones, quien realizó una tarea descomunal dejando plasmado su ya clásico estilo, a pesar de los problemas de salud que atentaban contra su movilidad física a la hora de ejecutarlo, como fue de público conocimiento. Jagger nunca antes sonó tan animado o desbordado de pasión, gimiendo cada una de sus notas de forma desgarrada, bombeando sangre a todas y cada una de las canciones, desatando incansablemente sus mencionados dotes a la hora de hacer estallar su armónica.
 

“El blues siempre se trató de transmitir aquella música maravillosa que tiene sus orígenes en los estados sureños norteamericanos, y que fue afinada hasta la perfección en la Chicago de posguerra”, señalan las liner notes del álbum a cargo de Richard Havers. “El blues es sobre la gente –sus amores, sus vidas, sus miedos y sus adversidades- y las mejores canciones de blues son las cantadas con pasión y gran espíritu. Se trata de música que habla de su propia historia. Hay muchos que piensan que el blues habla de las pérdidas, pero lo es también sobre el amor, el desee, el anhelo, y hasta a veces es algo divertido. Los clásicos de blues de Blue & Lonesome prueban que son maestros de su propio oficio, un oficio pulido por el respeto a la música y a los músicos que han pasado anteriormente. Aún antes de convertirse en “Los Stones”, Mick y Keith amaban el blues, un amor también compartido por Ronnie y Charlie. En sus primeros tiempos como banda, los Stones tocaban la música de Jimmy Reed, Willie Dixon, Eddie Taylor, Little Walter y Howlin’ Wolf, artistas cuyas canciones son versionadas en este álbum. Este es un disco que ha sido planeado durante 50 años, y que sin embargo sólo llevó tres días para ser grabado”

“TODAS ESTAS CANCIONES TIENEN ANTECEDENTES. LES EXPRESAMOS NUESTRO RESPETO, PERO ESTAMOS HACIENDO QUE EL BLUES DE UN PASO ADELANTE CON LA ESPERANZA DE PRESENTÁRSELO A UNA NUEVA GENERACIÓN DE FANS”
– MICK JAGGER

DOCE CANCIONES EN PUGNA. El resultado es contundente y no deja ninguna duda por aclarar: se trata de no sólo uno de los mejores trabajos de los Stones, sino además de uno de los mejores discos alguna vez grabados de la historia, y con un repertorio que carece de precedentes, a saber:
 
1. “Just Your Fool”: Los Stones eligen abrir el álbum con una de las cuatro canciones de Little Walter (el nombre artístico de su autor Walter Jacobs) que en esta obra figuran y que Walter, principal influencia de Jagger a la hora de soplar la armónica, grabó por primera vez en 1960. La quintaesencia del sonido de Chicago en su máximo esplendor.
 
2. “Commit A Crime”: Pocos riffs de blues a través de la historia pueden sonar tan badass como el de este clásico del gran Howlin’ Wolf (Chester Burnett), una de las voces más clásicas de la historia del blues, que la escribió y grabó originalmente en abril de 1966.
 
3. “Blue And Lonesome”: Canción que da título al disco y segunda del álbum de la pluma de Little Walter, quien la registró por primera vez en agosto de 1959. Quizás la performance vocal más desgarrada que Jagger alguna vez plasmó.
 
4. “All Of Your Love”: Con su ritmo jazzeado y su cadencia desesperada, fue escrita y grabada por Magic Sam (Samuel Maghett) en Chicago en 1967, formando parte del álbum “West Side Soul”. Única canción del álbum que incluye un solo de Keith Richards, todo un auténtico pasaje al infierno… y sin retorno.
 
5. “I Gotta Go”: Tercera pieza del disco firmada por Little Walter y que grabó originalmente en abril de 1955. Walter no logró que “I Gotta…” llegara a convertirse en hit, como sí lo fue “Roller Coaster”, la cara principal del single del que formaba parte. El “1…2…3…4” al inicio de la canción, antes de la armónica de Jagger, es crédito de Ronnie Wood.
 
6. “Everybody Knows About My Good Thing”. Escrita por Miles Grayson y Lermon Horton y grabada originalmente por Little Johnny Taylor en 1971, título de su disco debut lanzado al año siguiente. Un shot directo de R&B del que resulta difícil reponerse. Jagger ya la había registrado en vivo junto a Gary Moore y The Midnight Blues Band el 28 de junio de 1992 como parte del evento en Londres “A Celebration Of The Blues”, la cual terminó siendo cara B de su single solista “Don’t Tear Me Up” de 1993. La canción incluye la prodigiosa presencia de Eric Clapton en guitarra slide.
 
7. “Ride’Em On Down”: Canción de Eddie Taylor grabada para el legendario sello de Chicago Vee Jay en diciembre de 1955, y hasta ahora último corte promocional del disco, con video incluido.
 
8. “Hate to See You Go”: Cuarta y última canción firmada por Little Walter, el cual la registró por primera vez en el mes de agosto de 1955. El ritmo logrado por Charlie Watts supera la perfección.
 
9. “Hoo Doo Blues”: La más oscura de las canciones que integran el disco, fue escrita por Otis Verries Hicks y Jerry West y grabada por Lightnin’ Slim (el nombre artístico de Hicks) en el estado de Louisiana en 1958.
 
10. “Little Rain”: Escrita por Ewart G. Abner y Jimmy Reed, y originalmente grabada por Reed (una de las influencias más históricas de los Stones, de quien ya habían grabado “Honest I Do” en su álbum debut) en Chicago en 1957. Imposible pensar en una canción que resulte más ideal como eventual banda de sonido para sellar un pacto con el diablo en una carretera solitaria pasada la medianoche.
 
11. “Just Like I Treat You”: Compuesta por el enorme (nunca mejor dicho) cantante, productor y compositor clave Willie Dixon, una de las figuras más prominentes de la escena de blues de Chicago del siglo pasado, y grabada por primera vez por Howlin’ Wolf en diciembre de 1961 para el legendario sello Chess.
 
12. “I Can’t Quit You Baby”: Canción que cierra el disco, también escrita por Willie Dixon, que el cantante y guitarrrista Otis Rush registrara como parte de su primera sesión de grabación en Chicago en 1956. “I Can’t Quit…” contó con varias versiones grabada por otros artistas a través de los años (como las de John Mayall o John Lee Hooker, por recordar algunas), si bien la más recordada será la que Led Zeppelin incluyó en su álbum debut de 1969. Segunda y última aparición de Clapton y otro de sus célebres solos característicos.
 
“LO QUE TOCAMOS EN ESTE DISCO VIENE REALMENTE DE LA MISMA ÉPOCA DE LO QUE HACÍAMOS EN NUESTRO PRIMER ÁLBUM, POR LO QUE ESTÁ TODO MUY CONECTADO. NOS HACE REGRESAR A NUESTRAS PRIMERAS GRABACIONES” – KEITH RICHARDS
 
TRISTE, SOLITARIO… Y GENIAL. En tiempos como éstos tan carentes de alma, “Blue & Lonesome” conforma toda una declaración de principios y cuesta no fantasear con la idea de que, de haberse grabado antes, sin dudas hubiera pasado a engrosar la lista de los mejores y más clásicos trabajos de los Stones. Desafiando toda chance mayor de esplendor, los Stones terminan superándose a sí mismos, cerrando un círculo que comenzaron a delinear cuando eran apenas un puñado de chicos de clase media que soñaban con vivir de lo que más les gustaba hacer y que ahora, más de medio siglo más tarde, renuevan la apuesta original con la misma propuesta. Quizás de aquí en más deberían aferrarse a su legado y mantenerse en la misma línea hasta el día que decidan parar, si de alguna manera eso resulta imaginable. Volver a mirar al pasado, que al fin y al cabo tampoco nunca se fue, y continuar rindiéndole tributo a sus venerados héroes musicales, lo que quizás puede imaginarse como el final artístico perfecto de la banda blanca de blues más proselitista que el mundo alguna vez conoció o conocerá, tal como queda indiscutiblemente demostrado en su nueva producción tan cruda, sucia e irresistible.
 
La experiencia definitiva sugiere ponerse a escuchar “Blue & Lonesome” en soledad en el medio de la noche, no antes de las 3 o 4 AM, con auriculares clavados a los tímpanos y las luces apagadas, en la oscuridad total… Uno puede garantizar que para cuando suena la última canción del álbum, resulta casi inevitable terminar llorando de emoción ante semejante obra maestra del blues y comprobar que aquella misión divina inicial terminó cumplimentándose con creces, ante una inmortalidad definitivamente garantizada.


NO ES SÓLO ROCK AND ROLL: 5 CANCIONES POLÍTICAS DE LOS ROLLING STONES

Estándar

Publicado en Revista Madhouse el 19 de octubre de 2016

Rock y política. ¿Les suena? No es ninguna novedad, la conexión entre la música y aquello mejor definido como la “ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas” ha estado presente en casi todas las culturas desde tiempos inmemoriales. Si bien existen registros que indican que en muchos casos la primera influenció a un vasto número de movimientos políticos, jamás quedó definitivamente claro hasta qué punto el público general se ha relacionado con la música a ese nivel. Por lo que la llegada del rock al mundo y el éxito de su postura por momentos antisistema, con sus cuestionamientos a la autoridad y sus solapadas propuestas de cambio, quedará en una eterna nebulosa indescifrable en la que flota una pregunta sin respuesta: ¿finalmente sirvió para algo? Los Stones no podían quedar afuera.
Promediando la segunda mitad de los 60 y con apenas 25 años de edad, Mick Jagger intentaba salir de su rol exclusivo de frontman de la banda. Para entonces el establishment inglés se rasgaba las vestiduras intentando convertir a los Stones en los enemigos públicos Nº 1 ante una sociedad mayoritariamente convencional que chorreaba moralina y que no titubeaba a la hora de observarlos con desconfianza. Jagger sabía que se encontraba en el lugar justo y en el momento indicado para dar un paso más allá y expresar sus ideas sobre los acontecimientos que se sucedían en un mundo que mutaba constantemente, aún cuando muchos años después terminara aceptando su condecoración como Sir del imperio británico y aquellas ideas socialistas que plasmó en algunas de sus canciones hayan terminado siendo devoradas por su propio e inevitable tradicionalismo.

1. STREET FIGHTING MAN (1968)
“Por todas partes escucho el sonido de pies marchando y que van a la carga, muchacho/ Porque llegó el verano y es el momento ideal para pelear en las calles, muchacho”. Con declaraciones semejantes, la canción que abría el lado B del gran álbum “Beggars Banquet” de 1968 no demoraría en traerles a sus creadores todo tipo de prohibiciones. Jagger se había inspirado en el escritor y periodista (y, más que nada, activista político de izquierda) de origen pakistaní Tariq Ali, quien ese mismo año fue el principal impulsor de una manifestación antibélica contra la guerra de Vietnam en la embajada norteamericana en Londres. Fue también a mediados de 1968 que un grupo de estudiantes secundarios franceses que protestaban ante la sociedad de consumo generalizada, a los que luego también se les sumarían los sindicatos, los obreros de la industria y hasta el mismísimo Partido Comunista galo, lograron la mayor revuelta estudiantil y huelga generalizada de la historia de ese país, a la que pronto se le sumarían otras naciones. El Mayo Francés fue el hecho que terminó convenciendo a Jagger de crear la letra de no sólo la canción más política que el grupo haya grabado, sino también uno de los himnos revolucionarios más significativos de la historia del rock. “Hey! Creo que es el momento indicado para una revolución en el palacio/ Porque donde yo vivo el juego que se practica es la solución de acuerdo mutuo”. Cuando la canción fue editada en agosto, ya las revueltas estudiantiles se habían expandido a lo largo de una buena parte de Europa y los EE.UU. , por lo que la BBC se negó a pasar el disco, temiendo incitar a más violencia. Las autoridades decidieron tildar a “Street Fighting Man” de subversiva, y las estaciones de radio de la ciudad de Chicago, donde poco antes había tenido lugar una serie de disturbios callejeros durante la Convención Democrática Nacional (y en el mismo año del asesinato de Martin Luther King Jr.), también se opusieron a difundirla. La tapa original del single, que reproducía imágenes reales de represión policial durante una manifestación, acabó siendo retirada de circulación, hecho que más tarde la convertiría en uno de los ítems coleccionables más caros que existan. Entre tanto, Jagger no se perdió la oportunidad de haber formado parte de una de las tantas protestas públicas anti Vietnam en la plaza londinense de Grosvenor Square. “¿Pero qué puede hacer un pobre chico excepto cantar en una banda de rock’n’roll?/ Porque en la adormecida ciudad de Londres no hay lugar para un luchador callejero”

2. SWEET BLACK ANGEL (1972) 
“Bueno, no es cantante/ No es una estrella/ Pero seguro habla bien/ Y se mueve tan rápido… Está contando los minutos/ Contando los días/ Es un dulce ángel negro/ No una dulce esclava negra”
. Durante los años 60, Angela Davis era una de las líderes radicales negras más prominentes de la contracultura en los EE.UU. Profesora de filosofía, figura central del partido comunista americano y con conexiones con los Panteras Negras a través del Movimiento de Derechos Civiles, integraba la lista de las personas más buscadas por el FBI. Tras ser acusada de ser cómplice en un tiroteo que produjo víctimas mortales en agosto de 1970, Davis terminó siendo condenada a pena de muerte dos años más tarde, pero la sentencia fue finalmente retirada tras una amplia manifestación de protesta a nivel internacional. Compuesta originalmente durante las sesiones de 1970 del álbum “Sticky Fingers” (al mismo tiempo que Davis pasaba sus días encarcelada en New York, antes de ser trasladada a una prisión californiana), la canción no vio la luz hasta 1972, una vez que los Stones la completaron para la edición del LP doble “Exile On Main Street”. Davis también tuvo su tributo de manos de John Lennon y Yoko Ono con la canción “Angela”, que apareció en el álbum “Some Time In New York City”, lanzado en el mismo año.

3. UNDERCOVER OF THE NIGHT (1983)
Tiros, secuestros, postales de terrorismo explícito, son algunas de las imágenes que el director Julien Temple plasmó para ilustrar el video promocional de la canción en la que los Stones decidieron referirse a la situación socio-política y los regímenes militares que reinaban en buena parte de Sudamérica desde finales de la década del 70 y al apoyo de los Estados Unidos a los contras nicaragüenses, con un Jagger en el papel de rebelde que es asesinado por fuerzas militares centroamericanas, y el mismísimo Keith Richards en el papel de asesino a sangre fría. “La lengua de la oposición está cortada en dos/ Alejate de las calles porque estás en peligro/ Cien mil desaparecidos/ Perdidos en las cárceles de Sudamérica”“Undercover Of The Night” abría el álbum “Undercover”, título que, dicho sea de paso, fue erróneamente traducido en nuestro país como “Escondido” (y no como “Incógnito”, su verdadero significado). “No estoy diciendo que me la robé, pero esta canción estuvo fuertemente influenciada por ‘Cities of the Red Night’, una novela de William Burroughs sobre la represión sexual y política. Combina un número de distintas referencias sobre lo que estaba pasando en Argentina y en Chile. Creo que es realmente buena, pero no fue particularmente exitosa en aquel momento. Por algún motivo, las canciones que tratan abiertamente sobre política nunca lo son”, declararía su autor años más tarde.

4. HIGHWIRE (1991) 
Tras la gira presentación de “Steel Wheels” en 1989 y 1990 , como siempre supo ser costumbre, los Stones editaron “Flashpoint”, el quinto álbum en vivo de su carrera, el que para la ocasión de manera sorpresiva también incluía dos nuevas canciones de estudio, “Highwire” y “Sex Drive”, en rigor las últimas registradas junto al bajista original Bill Wyman, que finalmente abandonaría al grupo al año siguiente. Y fue en la primera de ellas que los Stones hicieron mención directa al negocio armamentístico internacional y a los diversos hechos que llevaron a los EE.UU. a la tristemente célebre guerra con Irak. “Les vendemos misiles, les vendemos tanques/ Les damos crédito, podés llamar al banco/ Es sólo un negocio, nos pueden pagar con crudo…No tenemos orgullo, no sabemos a quién chuparle las medias/ Somos tan avaros, me enferma, me enferma, me enferma”. Más claro imposible. “No es sobre la guerra, es sobre cómo comenzó”, apuntaría Keith Richards al referirse a su canción sobre la Guerra del Golfo. “Es sobre cómo se construyen los dictadores. No podés construirlos, porque entonces después vas a tener que bajarlos”

5. SWEET NEO CON (2005)El último coqueteo frontal de los Stones con la política en una canción se dio en el -hasta ahora- último disco de estudio del grupo, “A Bigger Bang”. Jagger se despacha a gusto sobre la administración de George W. Bush y la corte de “neo cons” (neo conservadores) de la derecha republicana estadounidense que gobernaba al país por aquellos tiempos. “Te hacés llamar cristiano/ Creo que sos un hipócrita/ Decís que sos un patriota/ Creo que sos una mierda”… “Es algo muy directo”, declararía Jagger poco después al ser consultado sobre la letra de “Sweet Neo Con”agregando que el hecho tenía preocupado a Richards, que vivía en los Estados Unidos. La situación llegó al punto de que incluso se especule con que los principales sponsors de los Stones los dejaran de lado tras haberse expresado así sobre el presidente, pero el asunto finalmente no pasó a mayores.

KEITH RICHARDS | BLUES, AMNESIA Y CORAZONES BIZCOS

Estándar

Publicado en Evaristo Cultural el 17 de septiembre de 2015

“Siento como que todo el mundo me otorgó una especie de licencia diciéndome ‘Seguí Keith, hacelo, porque nosotros no podemos hacerlo, hacelo por nosotros’ Y yo les decía, ‘Lo voy a hacer, pero no me voy a pasar del límite’” Keith Richards no sólo terminó excediendo esos límites, sino que también acabó marcando nuevas metas que ni él mismo alguna vez imaginó, dejando atrás su condición crucial de “el guitarrista de los Rolling Stones”, para también convertirse en la quintaesencia de uno de los personajes más simbólicos que la historia ha alumbrado. La del creador que derrocha virtud desde aquellos riffs inigualables, y la del arquitecto principal de una banda cuyo sonido fue emulado universalmente. A sus 71 años de edad (que se tornarán 72 el próximo diciembre), Richards puede haber desacelerado sus días salvajes de estilo de vida de rock and roll extremo, pero es en rigor lo que siempre fue su verdadera adicción, la de la música, y la de su amor por ella, la que nunca permitió que se ponga algún tipo de freno artístico. “Salir a tocar está en la sangre, en los huesos”, apuntaría. ¿Y entonces qué mejor motivo para celebrar su pasión, aquella misma que siempre lo llevó a mantenerse imparable, que la salida de un nuevo trabajo en solitario? Así las cosas, este 18 de septiembre marcará el lanzamiento de Crosseyed Heart, su nuevo álbum personal.

El disco llega en un momento ideal y muy esperado que seguramente saciará la ya insoportable sed de los acólitos de los Rolling Stones, quienes no ofrecen un nuevo trabajo de estudio completo desde el año 2005, cuando editaron el recordado A Bigger Bang, y a excepción de alguna que otra canción suelta que fue la excusa deliberada para promocionar compilados del grupo. Richards decidió esperar encontrar el momento indicado para su nueva aventura, que es el de un alto en la gira que conmemoró el 50 aniversario de su legendaria banda, el cual comenzó en Londres a fines de 2012 y que, interrumpidamente y bajo distintos nombres, fue realizando shows conmemorativos desde entonces con un repertorio basado en los grandes éxitos de los Stones a través de las décadas, a los que ahora se le agrega la posibilidad de nuevas fechas en Sudamérica a principios del año próximo, pero que por el momento no se alejan de los rumores de siempre. ‘Crosseyed Heart’ es, además, su primer trabajo solista después de 23 años, en aquel momento en que editóMain Offender en 1992. Pero mucho antes Richards había dado su primer paso en solitario de manera no deliberada. Fue cuando para la Navidad de 1978 (seis meses después de que el mundo conociera el celebrado disco de los Stones Some Girls), Keith lanzó el simple con las canciones Run Rudolph Run (de la autoría de Johnny Marks y Marvin Brodie, más conocida por la versión de Chuck Berry, uno de sus sempiternos ídolos musicales), que estuvo acompañada en la cara B por The Harder They Come, un reggae de la pluma de Jimmy Cliff, y que habían sido grabadas dos años antes de su llegada al mercado. El single no fue más que un capricho de la Rolling Stones Records, por lo que Richards jamás se había planteado una carrera en solitario. No lo sentía, mucho menos lo necesitaba, y es aún hoy día que sigue manifestando en cualquier oportunidad que se le presente que su gran prioridad siempre fueron los Stones. Pero quiso el destino que una mala jugada de su colega Mick Jagger termine llevándolo a ir contra su propia voluntad. Eventualmente, en 1985, Jagger no pudo con su eterno ego y, desafiando todo posible pacto con su compañero de ruta, aprovechó una oportunidad de inactividad de los Stones (que por entonces llevaban dos años sin nuevo trabajo, desde el álbum Undercover de 1983) para poner en marcha su primer disco solista She’s the Boss. Richards no pudo soportarlo, pero muy a pesar de la situación reinante mantuvo sus reservas esperanzado con que al año siguiente los Stones girasen de la mano de su disco Dirty Work, que la dupla grabó de manera forzada, y en plena batalla. Pero Jagger redobló la apuesta y no sólo no le dio el gusto a su compañero, sino que además, y una vez más montado a su inalterable ego-trip, sacó un segundo disco al año siguiente, y que a pesar de las declaraciones de Richards a la Prensa tras escuchar los rumores que referían a un tour solista de Mick (“le voy a cortar la garganta”), finalmente terminó saliendo de gira apoyándose en una banda improvisada que hasta se atrevió a hacer canciones de los Stones, acaso el más contundente de los sacrilegios que Richards podría haber imaginado. El conflicto ya estaba declarado, y la seguidilla de hechos marcó una grieta profunda en su relación de toda una vida, y que hasta la fecha jamás volvió a ser siquiera la sombra de lo que alguna vez fue (“la Tercera Guerra Mundial”, tal como la definió el guitarrista) Sin retorno, Keith no tuvo otra opción que tomar el mismo camino, y muy a pesar de verse obligado a ir contra sus propios principios, acabó convocando a un grupo de amigos, con los que formó los X-Pensive Winos (los “Borrachos Caros”), integrados por el guitarrista Waddy Wachtel (histórico sesionista que supo trabajar con James Taylor, Stevie Nicks, Jackson Browne, Linda Ronstadt, entre otros), el tecladista Ivan Neville (hijo del cantante de soul Aaron Neville, e integrante de los Neville Brothers), el bajista Charley Drayton, y más notablemente el baterista Steve Jordan. Así Richards editaría su auténtico primer trabajo solista en 1988, el álbum Talk Is Cheap (co-producido con Jordan), y que además contó con una lista de ilustres invitados que incluía a Bobby Keys (el perpetuo saxo de los Stones), Bootsy Collins y Maceo Parker (James Brown, Parliament-Funkadelic), Bernie Worrell, la cantante Sarah Dash (de Patti LaBelle & the Bluebelles), y hasta el ex Stone Mick Taylor. El disco alcanzó un excelente nivel de ventas promovido por una pequeña gira presentación en los Estados Unidos, el primer itinerario solista de Richards de su vida, el mismo que también propulsó el lanzamiento del disco Live at the Hollywood Palladium, que registró uno de los shows de la gira, y que asimismo estuvo acompañado por su edición en video. Y así como Jagger se regodeó en su terquedad años antes, ni siquiera el éxito de Steel Wheels (el nuevo disco de los Stones de 1989, y las giras que lo sucedieron en los dos años siguientes), le impidieron a un ya entrenadísimo Richards salir al ruedo con Main Offender, su nuevo trabajo con los Winos, que vio la luz en 1992, y cuyo primer show de la gira presentación (un nuevo periplo íntimo con fechas en teatros de USA y Europa) tuvo lugar en el Buenos Aires aquel 7 de noviembre de ese año, concierto que además marcaría el primer desembarco de un Stone de cepa en nuestro país, tres años antes de la llegada de la banda en febrero de 1995.

Con los Stones en modo ‘hibernación’ tras su gira de 2007, Richards se tomó dos años y medio para propiciarse un merecido descanso (básicamente para recuperarse del accidente que había sufrido el año anterior tras caerse de un cocotero en Fiji y verse sometido a la extracción del coágulo cerebral que el suceso le produjo), pero también para escribir (junto a James Fox) su autobiografía Life, que fuera finalmente publicada en 2010, y que logró un éxito en ventas a lo largo y ancho del globo. “El libro fue la cosa más difícil que hice en mi vida”, declararía. “¿Y vos te pensás que el mundo de la música es malo? El de los libros es más increíble, están ahí desde hace mucho más tiempo”
El proceso de desandar su vida (y simultáneamente convertirse en un auténtico hombre de familia) encajó a la perfección con el de ponerse a escribir nuevas canciones en 2011 junto a su colaborador y co-productor (y miembro de los X-Pensive Winos), el baterista y multi-sesionista Steve Jordan, y también volver a flexionar los músculos compositivos por entonces ya un tanto fláccidos, que no entrenaba desde que los Stones grabaron ‘A Bigger Bang’ en 2004. “A decir verdad, no nos propusimos hacer un nuevo disco per se”, afirmó. “Nos dijimos, ‘Metámonos en el estudio y grabemos algunas canciones, y veamos qué sucede’” El experimento, el primero que graba sin plazo de entrega determinado, arrojó como resultado su tercer trabajo de estudio Crosseyed Heart (sin incluir el disco en vivo de 1988, o la recopilación Vintage Vinos de 2010), que resulta un guiño respetuoso a la música americana que le dio forma a su vida (a la que al mismo tiempo Richards también contribuyó), un total de 15 canciones que escarban en el blues y el rock, así como también en el country, el folk y el reggae, sin dejar incluir tonadas de clásico tinte stoniano. La canción que abre el disco (y que también le da su título), empapada de lascivo romance (o todo lo que pueda terminar haciendo alusión a un “corazón bizco”) tiene reminiscencias absolutas de Robert Johnson, el legendario músico de blues del delta del Mississippi que, según reza la leyenda en todo su folklore faustiano, le vendió su alma al diablo a cambio de obtener talento como cantante y compositor. Su voz rasposa (“Sé que mi rango es bastante limitado, pero al mismo tiempo también lo es el de Bob Dylan”) y el sonido clásico de su guitarra aparecen a lo largo de la totalidad del disco, en el cual Richards también aportó bajo y teclados (Wurlitzer, Farfisa), sitar eléctrico y hasta una pequeña guitarra colombiana, al menos en algunas de las canciones. Para la grabación, Richards convocó nuevamente a la totalidad de sus amados Winos (esta vez sin la colaboración de Charley Drayton), sumados al saxo de Bobby Keys (en Amnesia y Blues in the Morning, sus últimas grabaciones, tras fallecer en diciembre del año pasado), así como a la cantante Norah Jones, con quien canta a dúo en Illusion. ‘Crosseyed Heart’ tuvo su adelanto en julio pasado de la mano de Trouble, primer corte del disco. El álbum también cuenta con la participación de Bernard Fowler (corista de los Stones desde 1989), Spooner Oldham (en Lover’s Plea) y el multi-instrumentista Larry Campbell (que entre otras actividades fuera miembro permanente de la banda de Bob Dylan de 1997 hasta 2004, en la canción Robbed Blind) Pero es incuestionablemente su versión de Goodnight Irene, el clásico de Leadbelly (para la cual Richards respetó la letra original en su integridad), que seguramente se convertirá en la más simbólica de las pistas que integran ‘Crosseyed Heart’, la cual Richards decidió incluir después que su amigo, el músico Tom Waits, le obsequiara una biografía sobre el legendario cantante y compositor de folk y blues de comienzos del siglo pasado.

Adicionalmente, el lanzamiento del disco estará apoyado por Keith Richards: Under the Influence , un documental a estrenarse en la señal Netflix el mismo día de su edición, cuya dirección estuvo a cargo de Morgan Neville (ganador del Oscar por la película ‘20 Feet from Stardom’), y que registra imágenes de las sesiones de grabación del flamante trabajo, así como también algunos pantallazos de material en video inédito de los Rolling Stones a través de los años, más material fílmico de recientes visitas de Richards a las ciudades de Nashville y Chicago.
Fuera de su nueva aventura solista, el guitarrista se mantiene optimista e impaciente respecto a convencer al resto de los Stones a meterse en estudios para registrar un sucesor de ‘A Bigger Bang’. “Estuvimos hablando de grabar una vez finalizada la gira, pero no hay nada definitivo, sólo deslizamos la idea. Todo puede suceder. Me gustaría ver hasta dónde podemos evolucionar. No tengo ninguna demanda, o alguna visión en particular, pero uno es parte de esta cosa y quiero ver hasta dónde podemos llegar” Así lo afirma Keith Richards, el más improbable de los sobrevivientes del rock’n’roll, que otra vez ha cruzado un nuevo límite.

KEITH RICHARDS – CROSSEYED HEART
1. Crosseyed Heart
2. Heartstopper
3. Amnesia
4. Robbed Blind
5. Trouble
6. Love Overdue
7. Nothing On Me
8. Suspicious
9. Blues in the Morning
10. Something for Nothing
11. Illusion
12. Just A Gift
13. Goodnight Irene
14. Substantial Damage
15. Lover’s Plea

 

CINCO DÉCADAS DE INSATISFACCIÓN: A 50 años de la edición de ‘Satisfaction’

Estándar

Publicado en Evaristo Cultural el 4 de junio de 2015

Corría la primavera boreal de 1965 y los Rolling Stones estaban de gira por los Estados Unidos. Aquella noche del 7 de mayo la banda se alojaba en el motel Gulf, en Clearwater, estado de Florida, tras su concierto del día anterior en el Jack Russell Stadium de la misma ciudad. Algunas horas después, al levantarse, lo primero que notó Keith Richards, uno de los dos guitarristas de la banda, fue que la cinta de su grabador portátil se había acabado. Y que su guitarra reposaba sobre la cama en la que había dormido. Richards no recordó haber usado el grabador en ningún momento durante aquella noche, por lo que, preso de la curiosidad, se dispuso a escuchar lo que allí había. “Me desperté en medio de la noche”, declararía más tarde. “Cerca de mi cama había un grabador, y mi guitarra acústica. A la mañana siguiente, cuando me desperté, vi que la cinta del cassette había seguido corriendo hasta terminarse. Entonces la rebobiné, y me encontré con algo así como 30 segundos de da-da da-da-da…Y también se puede escuchar el ruido de cuando dejo la púa sobre la mesa de luz. En cuanto al resto de la cinta, se trata de mí roncando”
Richards pudo no haber recordado el instante en que se despertó en medio de la noche con una melodía en su cabeza, ni mucho menos haber tomado su guitarra para luego apretar el botón de record y registrar un riffde nueve notas, antes de volver a dormirse, que iba a hacer historia. Pero las semillas de (I Can’t Get No) Satisfaction ya estaban plantadas. Tras el descubrimiento, Richards salió a buscar a Mick Jagger, quien estaba retozando junto a la pileta del hotel, y que instantáneamente se puso a escribir la letra para la canción de insatisfacción que su compañero de banda había plasmado unas horas antes, la misma que catapultaría a los Stones al megaestrellato definitivo. Y cuyo mensaje se consagraría como uno de los más simbólicos de esa década, acaso con perfecta vigencia hasta nuestros días.
Hasta ese entonces los Stones habían logrado meter sólamente dos éxitos en el Top Ten de la mano de Time Is On My Side y The Last Time pero, en comparación con los logros obtenidos por otras bandas de la llamada British Invasion (claramente comandada por los Beatles), y con apenas un par de años de carrera, la banda necesitaba una canción que los lleve a la cima. Muy paradójicamente, a Richards ni se le había cruzado por la cabeza que aquella melodía sonámbula era exactamente lo que los Stones estaban necesitando. “Jamás pensé que fuera lo suficientemente comercial como para convertirse en single”, le confesó al autor Philip Norman para su libro Sympathy for the Devil. De hecho, como más tarde apuntaría Bill Wyman, el bajista original del grupo, Richards la consideraba “una canción más, de las tantas que podían servir de relleno en algún álbum”
A lo largo de esa gira americana de 1965 los Stones acostumbraban a pasearse por diversos estudios de grabación para matricular sus ideas, por lo que el 10 de mayo, apenas tres días después de la inspirada noche de su guitarrista rítmico, anclaron en los legendarios estudios Chess de la ciudad de Chicago, los mismos donde parte de sus ídolos musicales favoritos (Chuck Berry, Muddy Waters, Bo Diddley, etc.) registraron sus canciones más representativas. Allí, secundados por su mánager y productor original Andrew Loog Oldham, los Stones lograron una primera versión de la canción, que incluía a Brian Jones (el por entonces segundo guitarrista del grupo, fallecido en 1969) en armónica, volviéndola a grabar dos días después en los estudios RCA de Hollywood, no sólo con un ritmo diferente, sino con una particularidad sonora que sería el sello emblema del sonido del cuerpo principal de ‘Satisfaction’, cuando Richards experimentó con agregarle a su guitarra el sonido de la Gibson Maestro fuzzbox , la ‘caja de efecto fuzz’, o ‘fuzz-tone’, que permitió aquel sonido característico que se asemejaba al de un saxo, y que también contó con la participación del músico y arreglador Jack Nitzsche en pandereta y piano. De hecho, una vez concluida la grabación, Richards, no conforme con el resultado obtenido, deslizó la posibilidad de grabar una tercera versión con una auténtica sección de vientos, pero fue vetada por el resto de los miembros del grupo y principalmente por David Hassinger, el ingeniero de sonido que estuvo en la sesión.

Bastante se ha rumoreado sobre lo que llevó a Richards a obtener la inspiración necesaria cuando se le ocurrió la melodía de la canción, teniendo en cuenta que la banda estaba influenciada por un amplio rango musical, pero el guitarrista nunca dejó de citar la música del combo femenino Martha and the Vandellas y su éxito del año anterior Dancing in the Street (de la cual resulta imposible disociar su clima con el de ‘Satisfaction’), o de ‘Nowhere to Run’, como así también de otros elementos sonoros de aquellos tiempos provenientes de la gloriosa compañía grabadora Motown Records. Y si la inconfundible propuesta melódica de la canción cimentaría a los Stones a una carrera de más de medio siglo con muchísimas otras grandes composiciones, cuando hasta aquel momento sólo proponía un bacanal de buen ritmo, la trompada final llegaría de la mano de su atrevida letra, que si bien hoy día puede resultar poco controvertida para los tiempos que corren, en aquel momento no dudó en levantar más de una ceja. Desde su edición, en reiteradas ocasiones se sugirió que Jagger inconscientemente había tomado el estribillo de ‘Satisfaction’ de ‘Thirty Days’ de su amado Chuck Berry, cuando éste cantaba “If I don’t get no satisfaction from the judge / I’m gonna take it to the FBI and voice my grudge”(que debería ser interpretada como “Y si el juez no me ayuda/ Voy a ir a ver al FBI y expresar mi rencor”), y donde Berry clamaba por la aparición de su chica. O de la mismísima ‘I Can’t Be Satisfied’ del gran Muddy Waters. Nutriéndose de los avatares de la vida alocada de una banda de rock que estaba de gira y del impacto de la cultura americana que como extranjeros en tierras extrañas comenzaban a descubrir y experimentar día tras día, Jagger no trastabilló a la hora de referirse, y de forma explícita, al padecer la sobredosis de información (“Cuando estoy manejando mi coche/ Y aparece ese tipo en la radio/ Y me habla más y más/ De información inútil/ Que se supone es para encender mi imaginación”), o de publicidad desmedida (“Cuando estoy viendo la tele/ Y aparece ese hombre para decirme/ Lo blancas que pueden estar mis camisas/ Pero él no puede ser un hombre/ Porque no fuma los mismos cigarrillos que yo”), o las dificultades de tener sexo casual, yendo tan lejos como expresar que una de sus admiradoras se lo negó por una situación, eventualmente, muy habitual en la vida de una mujer (“Cuando estoy dando vueltas por el mundo/ Y hago esto, y firmo lo otro/ E intento transarme alguna chica/ Que me dice ‘Nene, mejor volvé la semana que viene porque, ya ves, estoy con el período’ ”)
El escándalo que trajo aparejado la letra de ‘Satisfaction’ pudo haberle venido de perillas al manager de la banda Andrew Loog Oldham (que desde el vamos se esmeró en publicitar a los Stones como los “anti-Beatles”, y con maravillosos resultados), pero una estrofa de una canción que aludía al rechazo de una mujer de una propuesta sexual por haberse encontrado menstruando (y que, adicionalmente, un enorme número de oyentes creyó se refería a la masturbación, o mínimamente, a la insatisfacción sexual) generó una colosal repercusión. Y siguiendo lo establecido por aquella máxima que dice que “la mala prensa es buena prensa”, el plan de Oldham, entonces, apenas tres meses después que los Beatles cantaran “me dijo que el vivir conmigo la deprimía”, se cumplió a rajatabla.
(I Can’t Get No) Satisfaction terminó editándose primeramente en los Estados Unidos un 6 de junio de 1965, con The Under-Assistant West Coast Promotion Man en la cara B (ambas canciones formarían parte del futuro álbum del grupo Out of Our Heads, que saldría a la venta al mes siguiente) La versión británica del single de la canción, mientras tanto, se lanzaría algo más de dos meses más tarde, el 20 de agosto, y acompañada por The Spider and the Fly.
Jagger se referiría a ‘Satisfaction’ como “la canción que realmente creó a los Rolling Stones, la que nos llevó de ser ‘un grupo más’ a una banda gigante. Tiene un título y un riff muy pegadizos. Y un gran sonido de guitarra, que fue muy original para esos días. Y captura el espíritu de aquellos tiempos, lo cual es muy importante en ese tipo de canciones: la alienación”
Cuatro años más tarde del lanzamiento de ‘Satisfaction’, durante una conferencia de prensa de los Stones en New York en 1969, indagado sobre “si finalmente ya se sentía más satisfecho”, la primera respuesta de Jagger fue con una pregunta: “¿Ud. dice financieramente, sexualmente o filosóficamente?” A lo que el periodista replicó: “Satisfecho financieramente y filosóficamente…” Jagger no titubeó al responder: “Financieramente, insatisfecho. Sexualmente, satisfecho. Filosóficamente, intentándolo”

 

INTERVIEW: Andrew Loog Oldham. (Almost) Like a Rolling Stone

Estándar

It’s no surprise at all arriving to Andrew Loog Oldham’s hotel room and find him on the phone. He’s lying in bed while he talks, and is sporting shorts and sandals. Being stuck to a phone must have been one of the most common tasks in his last fifty years, eventually since he began to be part of the British showbiz scene. After all, this is the man who, despite his informality, is the only one to hold the title of having been the Rolling Stones’ original manager and producer during the first four years of the band, mostly the essential ones. Which doesn’t sound bad at all, does it? And additionally one of the main iconic British record producers in both Pop and Rock history, let alone his role as impresario and, at least for the last 10 years or so, his own biographer, and incorrigible writer. Oldham is talking to his wife in Colombia, where he moved to about 30 years ago. Then one cannot help but wonder how come it is that, being Colombia a Spanish-speaking country, his isn’t as good as expected, and deliberately choosing to speak Spanglish instead, an informal way to describe the unofficial mix of both English and Spanish. “Well, I do eventually speak some Spanish, but anyway let’s do the interview in English” Sure Andrew, English then. And it’s going to be a long one. We’ll talk, discuss and argue for over two hours, and we’ll even lose track of what we were saying many times. In the meantime, there are at least half a dozen of flasks containing vitamin and herbal pills on one of the tables at Oldham’s hotel room (“I gotta take care of my liver, it’s something that comes from my grandfather”) There also different blends of British tea that he proudly got in Buenos Aires, and a large-sized plastic bag full of dry nuts, almonds and hazelnuts, which we’ll enjoy throughout the interview. Tea and sympathy from a true British man, how could you ever say ‘no’ to that? Next thing Andrew is complaining about the cost of the taxis in the city. I tell him not to worry, that they’re very much in keeping with any price at the supermarket. Oldham talks. A lot, almost non-stop. And so do I. We’ll interrupt each other quite often during the conversation. At 69, and with a brilliant memory, he is an unquestionable storyteller backed-up by an unlimited arsenal rich in personal experiences and juicy anecdotes which, after all, are the leitmotivs throughout his vast course, even when he’s now a bit in a hurry, too concerned about starting packing up all the things he bought during his stay in Buenos Aires (“It will take me a full day, I always buy things, I collect them”) He’s once again in town, this time to participate in a business conference for which he was hired by a local firm. But Oldham takes some advantage of it to spend a few more days in Buenos Aires, a city that, in his own words, “fascinates me”. I must confess, along the interview I had to stop myself from my original plan to ask him mostly questions exclusively related to his years with the Rolling Stones. That in the end were less than five, but truly the Stones’ embryonic ones. Oldham was there, almost right from minute one, nearly in every recording or photo session, TV appearance or concert of the band. Since the Stones were just another unknown underground act in London, to their virtual explosion into stardom, which he was an essential part of. But that wouldn’t happen, so far this time. He instead wanders around his endless labyrinth of stories, which is still a fantastic ride. But promises to do so in a future interview. So shall justice be done…

You were born in the 40’s but you’re considered a man of the 60’s, as eventually you started developing your career from the 60’s onwards. What was actually the very thing that took you to become interested in show business? I know you were always interested in the so-called “pop culture” in general. But was there anything else in particular?
When I was about 9 or 10, and I couldn’t go on the underground train, I couldn’t go by myself, I’d go with my mother. We lived in Hampstead, London. There was a part of me that was frightened of the underground because of the trains, the noise, the wind. The danger. But also because in the first year and a half of my life, even though I didn’t really realize it, every time the Germans came to bomb, you know we were always taken down into the underground when the sirens went. I don’t really remember it. Some people who are a little older than me remember it very well. As a distraction for me in that, the war experience…Have you ever been to London? And did you see the underground?

Yeah, last year, and I sure got on the underground many times.
OK, I think the underground is terrifying. You know, the tracks, the danger.

Well, I’d say, it’s so narrow. Maybe that’s the reason why they call it “the tube”
OK, you have a point, it’s true. I think you’re probably right, it could be that. OK I haven’t thought about that. It’s amazing how people arrive in the place that you were born and they locate the obvious. Anyway, I was attracted to film posters, because generally music wasn’t advertised. The film posters were in the underground, on the way down, so it was a distraction, it was a fascination, and I was immediately drawn to this wonderful escape, in particular the American films, and then on the second level I was attracted more to the words “produced by”, “presented”, “directed by”, because I already knew that I wouldn’t be John Wayne, that I would not be…

Joan Crawford…
That I wouldn’t be Joan Crawford! But Mick Jagger would…I knew I’m not gonna be James Cagney, or Tony Curtis. And also at that time, the Americans have gone home, and so in many ways they were perfect, because we only saw Americans as young people on the screen, where they had perfect dialogues, perfect lighting, and great exits. 3

Maybe you got the impression they were even more perfect because of the things you were going through at the time in England, as everything looked so gray and dark…And then those colour posters in the tube that eventually called your attention.
True! Exactly! You know England had won the war, but you wouldn’t know it, you wouldn’t notice it. The American money had gone to Germany.

I know your father died in the war. How old were you at the time?
I wasn’t born. I was conceived nine months before January of 1944, and he was killed in June of 1943.

So while your mother was pregnant with you, your father was away…
He was trying to bomb Germany! He was an American pilot. Interestingly he had a family home in America, and at the same time his wife was pregnant, in Texas. So I have a half-sister. I’ve never met her.

So your father wasn’t basically your mother’s husband…
No, it was one of those wonderful things, you know. His name was Andrew Loog. The second name was Loog. My mother’s last name was Oldham, but her mother had changed it from the original one, because they came from Poland and Lithuania.  So there were two women pregnant by the same man, and the one in Texas, Mrs. Loog… (The conversation is interrupted again by a phone that rings. First it was Andrew’s son Max, who lives in Brooklyn. Now it’s a friend who’s calling)

OK now?
Phones. Still better than cell phones. Cell phones are terrible. I don’t travel with a cell phone.

Welcome aboard! You know, I never had a cell phone. I hate them. I hate them too. So why you don’t like them? Is it because you’re reachable all the time?
I don’t live my life like that. I don’t wanna be reachable. I like the idea of coming into my hotel at 6 in the evening and say “were there any calls for me?”

One should remain in the past some way. You have the internet, this and that…
I want to, I want to! When I had lunch today, I was sitting there in a table all by myself. I just study people, and the amount of couples that spend lunch on the telephones! I don’t get it. If it’s good for them, fine. It’s not good for me.

Plus you can get robbed for it, you know. How is it in Colombia?
There’s a place where I go to hike, in Bogota. And there were always robberies in this mountain where people walk up. There were always gangs of young boys, they were probably 14 or 15. Once there was an old man carrying his cell phone, and one of them said to him “listen, you see this gun, it’s already killed seven people, eight won’t make any fuckin’ difference” People ask me “is Columbia still as dangerous as it was?” Probably, but so is the rest of the world. I mean, Manchester or Liverpool, they’re just dangerous. Because of drink, basically. And drugs.

So let’s go back to your mum…
So the wife of Liutenant Loog is also pregnant when his plane is shot down by the Germans and she, this woman in Texas, looks down at her pregnant stomach and she says (and this could only happen in Texas) “whether you’re a boy or a girl, you’re gonna be called Andrew Loog” So the real name of my half-sister is Andrew Loog! And I’m Andrew Loog Oldham! When I published Stoned I wanted to be polite and not necessarily say things that could hurt people, well, some people, and I got this sort of internet private detective that Stephen King uses…

Stephen King, the writer?
Yes, his friend was a friend of mine. So, the detective guy, he didn’t find her. This is in the year 2000. We’ve been to the Air Force records in Waco, Texas, and they said that I had three brothers. I don’t. I hired him to track her down, to find if I had any living family in Texas or Louisiana.
5

But you keep in touch with them, although you never visited or met them…
I found other relatives in England because of the publishing of the book, and this is amusing. When I was at the age of 10, that was the first time I was worried about losing my hair. I wanted to see a picture of my father, I just wanted to see what hair he had. My mother had a brother, and I said to her “do you have any pictures of him” “Only with his navy hat”, she said. “But what happened to him?” This is like 1955, I’m 10. She said “well you know, before the war we weren’t really friends, so when the war finished I didn’t see the point of finding out if he was alive or dead” That’s fuckin’ cold, fuckin’ incredible! She was very well-connected, and the American air force had written to her and told her that he had died. So alright, she has a brother or she doesn’t have a brother, either if he got killed in the war, or whatever. Now, cut to the year 2000, the book comes out and about ten months later the publisher, Random House, sends me a letter that arrives in Colombia, and it’s from Michael or something, all right, somebody “Oldham” in the West coast of England, where they made “Straw Dogs”, Sam Peckinpah’s movie. The letter says “we have no idea if our father’s sister is still alive, but we realized that you were part of the family, so we went and bought the book. We wanted to give it to our father, your uncle, for Father’s Day as a present, but unfortunately a week before he had a heart attack. He went into hospital and died!”

You should have never published that book then, maybe he would still be alive!
He might have died a week earlier…

The dark forces of universe…
All of that! All of that! See, my mother’s family went from Poland to Australia. Ironically their grandfather died in Sydney at the age of 42 of liver disease. When they got to England in 1920, it seems they were orphans, and they went to different foster homes. And they said that my mother resented the fact that his brother went to better homes. So she never spoke to him again. This story is so fuckin’ Agatha Christie! So that was that.

So no blood brothers…
No, thank God.

So this story has never been published before. Maybe you referred to it in your book but not with all the details…
If you look at all my books, they’re in there. Probably the stories about my uncle.

Your books are great and you have a very personal way of writing, I enjoyed reading the three first ones very much (Stoned2Stoned and Rolling Stoned) But what happened to Stone Free?
You know the way people think that all the eBooks and Kindle is the future, you know it’s not… 
4
I hate them!
I hate them too! But I’m afraid that’s the way it goes. People think that Mac and Apple are only 6 or 8 per cent of the business, but everybody in our business uses them, so we think the whole world uses them. They don’t. When I’m in Colombia, if a technician had to repair my Mac, they don’t know how to do it. Anyway, when the book came out as an eBook, I thought that was the future. I mean, I’m not going with an ordinary publisher, because an ordinary publisher is Harry Potter against everybody. So I gave it to this publisher, and my publicity man in England said to me “Andrew, if I don’t have a print, I can’t get reviews” So they printed them but, and here’s the disadvantage of being with an independent house. If they wanna send the book to England, they’re gonna pay the postage, and suddenly the book that was 20 dollars is suddenly 35 dollars. You cannot expect people to pay so much for a book. So I said to the publisher “OK listen, we tried, we all did our very best but is not working, so let’s finish the deal” Only a few were published, just enough for the reviews. They’re maybe available in independent bookstores in Los Angeles. Let me make us a cup of tea…

Sure, no problem.
You must stop using the words “no problem”

Why? Is it too American?
Yeah. It doesn’t mean anything. Just say “thank you” or, “not for me”!

You know last year I did my first trip to England ever, and I was a bit uncertain about my English, because it sounds rather American. I guess that’s because of the music, the movies, and all that. I mean, even British singers sound American when they sing…
When they sing, not when they speak. But the English, whether or not they have great voices, apart from, say, Joe Cocker, basically they’re acting.

All right now, have you heard the news that Monty Python is back again?
I’ve never liked Monty Python.

Sounds strange for an English person.
No, just a different generation. I like Lenny Bruce, Ernie Kovacs.

So, back to the beginning, now I know what made you become interested in show business. But your first important job was working for Mary Quant as her assistant. Actually her office boy. She put the miniskirt on the high street. The high street. This is very English, it’s strange. It’s the same with, uh, let’s see, if you go to public school, you’d think that would mean it’s for the public. It’s not, it’s for people who pay. Public schools are actually private schools. And it’s the same about high street. A wealthy area doesn’t usually have a high street, but a middle-class area does. One of the biggest stars of the 60s basically was the birth pill. So we did that and was mostly aimed at the working women. If you slept with somebody suddenly it didn’t necessarily mean that you had a baby, and you settled down, and your husband went to work. It was the beginning of both of you could work, right? So Mary did the mini-skirts and that was mostly aimed at the new young working woman. Actually, in music business we would say ‘copying’, but in fashion let’s say she was very influenced by the look of Coco Chanel. So it was basically the same. She never told me that, but if you look at them, they were very similar. Nothing is casual. So yeah, that was my first job.

So that wasn’t any original after all…
See, in England, before the Beatles, I wouldn’t say interesting, but we had a very uncreative life. Cliff Richard, Billy Fury, Marty Wilde, all those people. There was no chance at all that any of those people would have success in other countries. There were occasional freaks like Acker Bill, the Tornadoes with “Telstar”, and a couple of other things. But we copied American pop. But in a way that was unacceptable for America. Thy didn’t need Cliff Richard. They didn’t need Marty Wilde. Until the Beatles there was gonna be no America, simple as that. At the time we had Cliff Richard, Billy Fury, Marty Wilde and that British pop movement from ’58 to ’62. Basically, till the first Beatles’ single, fashion was the pop business. Between Mary Quant, Vidal Sassoon and John Stephen, the man who basically opened Carnaby Street, you know, with these shops and all that, that was the pop business, and it was also a British invention that was exported. You know Vidal Sassoon had a saloon in Hollywood, David Bailey took pictures that were in Vogue magazine…So England had an image in other countries but it wasn’t music.

So pop was directly related to fashion way before music…And by the way how would you define ‘pop’?
Exactly, it was. ‘Pop’ means volume, I mean, volume of sales. It’s like thinking of what’s the difference between a band and a group. You know, Herman’s Hermits were a group, they were never a band. By the way, I saw Peter Noone in Vancouver just a month ago. He was great. There are two versions. In England there’s the Hermits, without Peter Noone, and in America there’s Peter Noone with the Herman’s Hermits, but they’re not the Hermits.

But there was only one in the 60’s…
Yes they were the same people, but then Peter Noone went to America, and the band stayed in England. And they still play, but without Peter Noone.

So basically all the people from your generation – musicians, producers, the music industry  are alive and well…
Oh they are! I mean, rap and hip-hop, they have nothing to do with this, there’s no way. And people who are doing popular music now don’t write songs. One day in Vancouver I bumped into David Crosby on the street, and the first thing I thought was “Oh God I hope he hasn’t read my second book”, because there’s a lot of stuff in it about acid and him. I mean, somebody that old, if he’s an artist, they only have time for themselves. They’re being David Crosby, as it should be, 24 hours a day. In the conversation that we had he said “hey listen man, it’s really great, if you’re over 50, and you can stand up, and you can remember the words, there’s work for everybody”
6
So how about your next jump, from fashion to music. How did it happen?
I was never a fashion designer. I don’t know why, I just started doing publicity, and I did people like Little Richard and Sam Cooke. That was incredible, right? Then in the first couple of months of 1963, I was a press agent representing both the Beatles, and Bob Dylan.

And then you publicized Dylan on his first visit to England, I’d consider that a major step…
He was doing the background music for a BBC play. I found out where he was staying, and when I knocked on the door at the hotel, he was there with Albert Grossman, and whatever these two were talking about, I don’t remember what it was. But whatever it was I wanted that. I wanted this conspiracy, this marriage. This is intoxicating. I didn’t say to myself “oh I want to be a manager”, it wasn’t that simple. But whatever it was, I wanted it, I loved it. I wanted to be around this.

And I guess that must have been fun, and good times, and…
It’s only 20 minutes. That’s all it takes.

But Dylan was already big in England, wasn’t he? He was in the magazines, and in the news…
He wasn’t big at all. And he wasn’t big in America either. What happened was, this BBC director had gone on holiday to New York in the beginning of the winter of 1962. And he liked jazz and all that stuff, and he was down in the Greenwich Village, and one of the clubs he went to he saw Bob Dylan. In September or October of 1962 Dylan only had one record out. So this man went to his bosses and said “look we’re doing this play about beatniks” I think it was a Jack London thing, I’m not sure. “So can we bring him over?, it’s only one guy” And they brought him in. I probably got him in the Melody Maker and a couple of other newspapers. They gave me fifteen pounds. I couldn’t get very good publicity for it because nobody wanted to fuckin’ write about him.

So they weren’t interested in a guy singing his folk songs all alone with a guitar…
Only the Melody Maker, but the others ‘pop’ papers didn’t, because the Melody Maker was into jazz, folk, and stuff. So I did that in January, February and March, and then on April 28, that’s when I went to see the Rolling Stones. So basically in the first four months of 1963 I represented the Beatles, the Rolling Stones and Bob Dylan. That was pretty good.

So you represented the three biggest acts at the same time…
Yes, but I didn’t think about it until five years ago. I had them all. I know why I realized it because I was thinking of it at somebody’s funeral. I had realized it before but I realized again at the end of last year because a guy called Chris Stamp died. He was the co-manager of The Who. And I was speaking at his funeral.

You gave a speech…
Well I wouldn’t say a speech, it’s meant to be with a little more humility. You’re supposed to be saying a few words in front of the people. And one of them was Roger Daltrey. Pete Townshend didn’t come because, as Roger said, “Peter’s probably trying to sell a few books” I knew what I was gonna say, but then I made it up. And I said “the great bands…”, and you cannot say this at a funeral, if you say this as a speech somebody’s gonna say “who the fuck does he think he is?”, right? Because it was a private audience. I said “the great bands have great managers” Brian Epstein, for instance, was the perfect manager.

You think so…
Oh yes! He used to be criticized, that he didn’t understand business. Fuck you! He was the perfect manager. So at the funeral I said “you know the Beatles, Brian Epstein was perfect. The Rolling Stones, I was perfect. And with the Who, Chris Stamp, who we are honouring today, and Kit Lambert, who died earlier, they were perfect for the Who. Just nobody else. You wanna talk to me about the Kinks?” And everybody started laughing, because they had terrible fuckin’ managers, they had a terrible fuckin’ record company.

Do you think that’s the reason why they haven’t gotten bigger than they actually were?
Yeah., I think you get what you deserve. The managers were amateurs. One of them was a real estate guy. The other, Robert Wace, I don’t know what he did then, but how he got the job with the Kinks is, he was one of the upper class people. He hired this band (they had a different name then, the Ravens) to play while he sang to all of these girls of the same class at a party. And he was singing Gerry and the Pacemakers songs, and they were backing him and he kinda looked around and went “they’re quite good, I’ll manage them” Anyway bands with two brothers are always fuckin’ trouble. Always. Don and Phil, the Everly Brothers, up to Oasis.

I guess you heard about this rumour that said the Kinks could get together again… T
That’s never gonna happen. Ray Davies says that every time he’s doing a solo tour because he thinks he might sell a few more tickets.

At the time you started working with the Stones they were informally represented by Giorgio Gomelsky, but then you took over with Eric Easton and Impact Sound. So how did that happen?
See, there was a journalist called Peter Jones who worked for the Record Mirror, he said to me “you know, there’s this group, we’re going to write about them, and this young writer who works for us, his name is Norman Jopling, he thinks they’re very good and blah blah blah. Maybe you should go and see them, Andrew” Actually I was quite happy doing publicity, and I had to go see them on a Sunday. They were playing this club, the Station Hotel, in a room at the back of the Station Hotel, in Richmond. Giorgio Gomelsky hired the room and presented this “Rhythm and Blues Night” So I thought, “I don’t really wanna go” because, living in Hampstead I thought that I would have to get the tube train into the middle of London, and then out again to Richmond. And that on a Sunday was going to take two fuckin’ hours. And Sundays, I used to spend them with my mother. She cooked, she ironed my shirts. I mean, a Sunday home. And we all sat at 8 o’clock and we watched  the equivalent of the Ed Sullivan Show, which was Sunday Night at the London Palladium. But then my girlfriend at the time, who later became my first wife, said “Andrew, you know, there are trains that go overground, instead of underground, and they go from Hampstead, Finchley Road” So I could go straight. In a way I was disappointed, I actually didn’t want to go but the I thought, if I don’t go, when I go see Peter Jones on Tuesday, that wouldn’t be any good, as I was trying to sell him stories. At the time I didn’t care about Rhythm and Blues, I really wasn’t really interested, you know, and I had never heard about the Rolling Stones. So I went. I get off the train in Richmond and then, to get to the back of the Station Hotel, I don’t think you could go into the hotel and walk to the back. You had to get to the back, and there was an alley, and I’m walking down the alley, and there’s this couple having a fight, or an argument. And they were very attractive. And they looked like each other, which makes it more attractive. And I go in, and when the Rolling Stones come onstage I realized that the boy in that couple was Mick Jagger, and he was with Chrissie Shrimpton. Years later I realized that it was one the longest fuckin’ walks in my life, from the Richmond station over to the back door. Ten years ago, I went there, and it’s only from here to there!
11
So how did you talk Dick Rowe into signing the Stones?
Simple, because he turned down the Beatles, he said no to them. Decca then would have signed anything. They would have signed Davy Crockett, or a ventriloquist dummy. 

It’s well-known you started encouraging Mick and Keith to write songs, that’s a fact. But what about the kitchen story? True or not? Nobody better than you to confirm or deny it…
Well that story is true, but it’s like when the accordion is in, that’s the story. But when you open up the accordion, the real story is that it took more than a few days. And the reality is that I said to them “for all the different reasons you have to write. I’m gonna take my laundry to my mother’s and when I come back, you’ve gotta have started something” That was in their place at 33 Mapesbury Road. And they did. They thought it was a joke. I think it’s Keith that said something like “what’s he’s talking about?” My attitude was “you play the guitar, therefore you can write a song” You know, “you’ve got all the ammunition”

At the same time you discovered Marianne Faithfull. That’s when she recorded “As Tears Go By”. What about that famous anecdote, when you described her as “an angel with big tits”?
I’ve never said that. Never. I don’t speak about anybody like that. Philip Norman put it in his book, but I don’t know where he got it from. I did not say it. I would never speak like that about somebody who I represented. Image

What about artists in general?
90 per cent of the time they’re selling something, and only 10 per cent is doing the work. For example, and this has nothing to do with his book, but over the years, save for the last 20 years, I would read Keith Richards interviews and I’d say to myself “hasn’t he got anything else to say? He keeps repeating the same fuckin’ stuff” It’s like a fuckin’ monkey on a wheel, right? Then, when I had to promote Charlie is My Darling in America two years ago, I didn’t fuckin’ believe it. I mean, I hadn’t done any promotion in America particularly, not intensely like we were promoting Charlie is My Darling. I had to go to two interviews, one at MTV and one at CBS. I had to go through this thing where, somebody rehearsing for the interview wanted to know what my answers would be. Before I was on TV, or before the interview! So it goes like this, they ask me a question like “when you first saw the Rolling Stones?” “Well” (he gets sarcastic), “this wonderful wave came over me, I just knew suddenly what my destiny was…” (laughs) The producer, or the interviewer, or the assistant, wanting to know what my answers are gonna be to their questions!

Was it also like that in the 60’s?
Oh no, this is now. Now we are in the era of…How many times did you see people being interviewed on TV go “now that’s an interesting question!” Then when you go live on TV, and they know what your answers would be because of that policy, there’s nothing for you to answer! They (the interviewers) wanna be the stars. They wanna be the celebrities and they wanna have all the information. When Keith does the interviews, in this new generation of doing interviews, all that exists in the end is the sound byte. And it gets worse. There’s a woman producer there, and then it’s as I’m not there! She says “ask him some more dangerous questions, you haven’t said anything good yet” And the result is Justin Bieber and Miley Cyrus. Justin Bieber, it’s great. Miley Cyrus is great. The other one, Taylor Swift, she used to be great. Then she fuckin’ turned into Bette Davis.

9
What about records today?
To me it’s very difficult these days to make a record that has any sex in it, that turns corners in a human way in a world that is pure technology. Technology has a condom on it. It doesn’t matter if you make the records now with tape, it’s still gonna be destroyed by the technology.

And it’s the same with today’s artists?
Well, I don’t like Miley Cyrus smoking marijuana in public. We took drugs incrementally. We started out with pot, then we went to speed, then we went to this or that, and we looked at the medical books to know what we were doing. I don’t do drugs now, but I used to think that marijuana was OK for people who aren’t addicts or alcoholics, but it’s not the marijuana we know from the 60’s. It’s a chemical. And that’s different. Food is also full of chemicals. Bread is not bread. Or chicken. Or fish.

Keith Richards says he got into heroin because he felt he was too shy to face fame. I never thought of him as a womanizer or a real hellraiser.
Yes, I believe it. It’s the same when Paul McCartney talks about John Lennon and says “Brian Epstein liked me too” I mean, who cares? Keith likes having the reputation as a womanizer. I don’t remember that. He may have been it. If he was, he was very quiet about it. My first wife fixed him up with his first girlfriend, Linda Keith, because he had to go out with somebody! And Linda was going out with Jimi Hendrix at the same time! She just wanted to improve her status of Keith’s woman at the time. She was a clever woman. And when she took me to see Jimi Hendrix in New York (he was working for James Brown and they already did a great version of ‘Satisfaction’), after she asked me to take her out for dinner, we went to see him and Hendrix was so fuckin’ stoned. Either he didn’t play that night, or he did play and I was too confused. She was sleeping with Keith, and I was managing Keith at the time, and so I asked myself what the fuck I was doing there. If Jimi Hendrix played, I didn’t pay attention. So afterwards I go back to the hotel, it was like 2 o’clock in the morning, and there was a message from my wife in England that read “Linda called me and said that you had asked her out, what are you doing taking Linda Keith out?” Women in music, you know. If you look at the process of writing, it’s basically two guys that live together, and they write great songs. Whether it’s in a room, backstage, in a van. Most of their lives, they can’t afford girlfriends. Then they get girlfriends and they go to separate apartments. It doesn’t matter if it’s John Lennon and Paul McCartney, it doesn’t matter if it’s Mick and Keith, or Steve Marriott and Ronnie Lane. Then they make appointments to get it right with each other, and hopefully with their fuckin’ girlfriends out.

And that’s no good for a band. Like the Brian, Anita and Keith thing, right?
When Allen Klein started being the business manager, we were doing a tour, and I never wanted their girls on the road. Never wanted them in the studio, or on the road. He flew them in. There’s distraction because a man would behave differently in front of his woman, it’s obvious, as simple as that. Allen Klein flew them in. So that’s how it goes with bands and girlfriends. Then the next thing that happens, they get famous, and they’re busy, and what happens is one of them pretty much writes a whole song, and takes it to the other one, and maybe the other one says “you could do the bridge better” or “how about this to end it?” Then eventually there’s no contribution. One writes a song, and it’s pretty much finished. Steve Marriott of the Small Faces once said to me “Ronnie doesn’t fuckin’ do anything”, or the other way round. I said “does he still tell you when the song is ready? When it’s finished? When to stop? If he does then he’s still worth 50 per cent!”

8Was it also like that with Humble Pie after the Small Faces?
It was different, and very strange. Steve Marriott demanded that you loved him and him only.

Back to the Stones, do you get on with them nowadays, are you in contact with any of them?
I vaguely stay in touch with Keith through his manager. He sends me faxes. I once was with him at this Rock and Roll Hall of fame thing in a place in New York in the 80’s and I saw Billy Joel was there too. So I told Keith “see, there’s Billy Joel, I’d really want to talk to him” And Keith says “what do you wanna talk to him for?” I said “he writes by himself, I wanna ask him how he does it” So we go over and Billy Joel doesn’t understand what the fuck I’m talking about. “How do you do it, Billy? How do you know when to stop? How do you know which wall to bounce off of? What is your feedback if there isn’t someone else with you?” Well because he does it, my questions weren’t making sense to him. And Keith says “Andrew, he doesn’t fuckin’ understand what you’re talking about, let’s fuckin’ leave him alone” I mean, my questions weren’t logical to Billy Joel because he had never dealt with I was talking about, which was about two people writing.

A case for that would be the Elton John-Bernie Taupin songwriting team…
I wish he had stopped! (laughs) It was so fuckin’ boring! I mean, the last four records I listened to, I listen to all of Paul McCartney, all of David Bowie, I listened to two of Elton John, and I listen to all of Carlos Vives. I would never play those records again. I played them once, their new records. Bowie’s single was like a very attractive shop window, and then when you go into this shop, the shop’s empty. And Paul McCartney, onstage and in life he’s the greatest fuckin’ entertainer, and he’s incredible. In the last two years, and in a very polite way, he killed John Lennon. Fine. He finally did. John Lennon in death cannot compete with the life force of Paul McCartney. When Paul McCartney’s new album came out, most people went “it’s fuckin’ terrible!” Then I don’t know what happened. A couple of people who write in America who are regarded as important, like Bob Leftsez, they would change their mind, they suddenly went “oh it’s a great record!” So I get to my place in the jungle, and play it, and I say “he’s got to be kidding!” Four producers and all. I’m not criticizing him. I understand that him, or Elton John, have to go into the studio and make a record. Because when we were 20 or 25, there was a passion. Now, they’re 70, and it’s a disease, basically. So the problem is, when these people make records, they may feel young making them, but when we listen them we feel old. It makes me feel fuckin’ old, I don’t wanna listen to it. Now his show is fuckin’ great, but we don’t need the record. Ironically, there was a record about five years ago, Neil Diamond recorded with Rick Rubin. I thought “oh this should be good”, I bought it. Now he didn’t do with Neil Diamond what he did with Johnny Cash but then again Johnny Cash was dying, so it’s different. Makes the relationship and the result different. But what happens after you listen to it, you don’t remember any of the songs that are on the record, but you start remembering the old Neil Diamond songs. And it’s the same with Paul McCartney’s “New” album. When I was listening to it, the next two days I started to sing Wings songs. And it’s the same with Brian Wilson’s Gershwin record. There’s only one track that sounds like “Pet Sounds”, and that was in the commercial. The rest is fuckin’ crap. It sounds like Alvin and the Chipmunks, it’s terrible. Old people make old music, that’s it.

And how was it when you formed Inmediate Records?
Very simple. I liked the idea of an independent record company, I was copying Phil Spector, Red Bird, Leiber & Stoller, Liberty Records, Specialty Records, but also I was getting stoned. And I didn’t want to go on with Decca anymore. Because everything they said, as I was stoned, I thought it was funny. So I formed my own record company.

Well it didn’t work bad…
It worked great, as long as I had the money to pay for it.

12
Your last book, Stone Free, was dedicated to Brian Epstein.
Sure, it’s a book about managers. Because he was the first. Very often I’m into situations like ”you have in your mind Brian Epstein was not a good manager?” If Brian Epstein hadn’t persevered and got his boys a recording contract, we wouldn’t be here now. Simple as that, he opened the door. Because, look at the insults they were throwing at him in the beginning. There were two things going against him that were very bad in England in 1961 or 1962. That he was Jewish and that he was Gay. Tough, very tough. Both were nearly against the law! (laughs)

The only insult left would have been that he was black…
Right, very good.  Paul McCartney did too. He was on this TV program once, and his father had told him Jews were clever people so he should sign with Brian. But the point is, after Decca, he got them EMI . Let’s remember that one of the reasons was because his family record shop sold a lot of records a week. But they still fuckin’ insulted him by putting him on Parlophone, because Parlophone was a comedy label. George Martin was a comedy producer. He produced the people that were the Monty Pythons of the 50’s and 60’s. The Goons, with Peter Sellers and Spike Milligan. He produced a British comedian called Charlie Drake, who covered “Splish Splash” and had a hit with it. He produced the no. 1 record of 1959, which was Peter Sellers and Sophia Loren with “Goodness Gracious Me” So fuckin’ silly. It was an accident hat George Martin could turn out to be the perfect person for them. I tell you, George Martin didn’t go to the first two sessions. His assistant did “Love Me Do” and “Please, Please Me”, and during “Please, Please Me” the assistant picked up the telephone, called George Martin and said “George I think you should come down here, they’re good” So the consolation prize for the assistant is that they made him and A&R man. His name was Ron Richards, and he went on to produce the Hollies. Look at what happened in America. Capitol Records, which was EMI, didn’t want to release the Beatles. And so, without Brian Epstein haven’t kept going, I wouldn’t be here now, I wouldn’t be on the radio for twenty hours a week, and that’s life.
10
This isn’t your first visit to Argentina. The first time was in the early 90’s when you were hired to produce the Ratones Paranoicos, and then you mixed an album by Charly García.

I was not up too much as regards work in the early 90’s. I had tried to work with a couple of Colombian acts, but for various reasons the results were not satisfactory. Well, to start with, I perhaps should not have been attempting to work with acts whose inspiration was based in the 80’s….Soft Cell, The Human League. I mean , I liked some, actually a lot of records from that time, but I probably had no business trying to produce it. I was not that kind of producer. Interestingly I was in a taxi yesterday here in B.A. and Hall & Oates’ “Out of Touch” came on the radio. I just loved that record at the time and yesterday I realized one of the reasons why. There are at least two or three Motown songs stitched and threaded into the Hall & Oates’ song. “It’s the Same Old Song” by The Four Tops is just one. Anyway so I am in Los Angeles in the early 90’s, hanging in Malibu where my wife Esther, our son Max and I found our first dog which was headed for the dog pound until we stuck her in a hatbox with half a valium and shipped her back to Colombia where she stayed with us for nearly a dozen years. First dog in our tribe. Then I got a message in Malibu, a guy called Cachorro López was trying to get hold of me. We spoke, he was calling on behalf of the Ratones; they wanted me to produce their first recording for Sony. So I came down to Buenos Aires for the first time. It was love at first sight. With the Ratones Paranoicos, with Buenos Aires, with the spirit of Argentina. The Ratones and Argentina gave me life, and I gave them hits. It was a good exchange. Their music was much more natural to me than the stuff of the 80’s and we made some great music together. The Rolling Stones, Humble Pie and the Ratones Paranoicos, the top three musical experiences with bands in my life.

I heard you’ve just been inducted for the Rock and Roll Hall of Fame this year. I believe that’s nothing but great news, isn’t it?
It certainly is news, unexpected. Of course it is an honor to be inducted with Brian Epstein, for all the obvious reasons, as in when he unlocked the door for his lads, the Beatles, we all became his lads in some strange way. On the other hand I feel as if someone else is being inducted, perhaps a different but parallel version of how Yusuf Islam feels about Cat Stevens getting the same nod. I made my home in Latin America in 1975, I have nothing really to do with England. I was watching the queen’s 50th celebrations a while ago, filmed at Buckingham Palace in 2002. Amazing how just a dozen years later it all looked so felliniesque and grotesque. I was brought up to think that the honor was in the work accomplished, what I accomplished, what I suppose I am being acknowledged for not before almost feels like it happened in another life.

Last question. You’ve always used this very special kind of twisted and kind of mixed-up language in the liner notes of the Stones’ albums, or in your books. Was it done somehow on purpose?
See, when I write a book is like making a record. First I have to entertain myself.

Image  

ENTREVISTA: ANDREW LOOG OLDHAM (Casi) Como un Rolling Stone

Estándar

 Publicado en Evaristo Cultural el 2 de enero de 2014

No debería resultar para nada extraño ingresar a la habitación de hotel de Andrew Loog Oldham y descubrirlo tendido en la cama hablando al teléfono. Al fin y al cabo es una de las actividades más comunes en sus últimos cincuenta años, más precisamente desde que se inició en el mundo del show business británico, y derivados. Pero el caballero inglés ahora luce shorts y sandalias. No hay motivo para alarmarse, aunque sí es toda una sorpresa que le esté comentando a su interlocutor sobre cuánto disfrutó de algunas películas argentinas que estuvo viendo durante su estadía en Buenos Aires. “Oh sí, Ricardou Darín, es fantástic, me encantó ‘El secretou de sus ojes’…” (sic) Es cuando uno se pregunta sobre la pequeñez del mundo en que vive, la globalización, y todo eso. Después de todo éste es el hombre que, desafiando a su informalidad, ostenta el título de haber sido el mánager y productor original de los Rolling Stones durante los cuatro primeros años de la banda. En rigor, los esenciales. Lo cual no es poca cosa. Y además uno de los productores discográficos anglo más emblemáticos de la historia del rock y el pop, junto a su rol paralelo de empresario y asimismo, desde hace más de una década, su propio biógrafo, y escritor incorregible. “Y la otra, ‘Cuentou chinou’, tembién es muy buena. Sí, sí, las compré, cariñou” (sic) Oldham está comunicándose con su esposa en Colombia, país que adoptó como residencia hace ya casi una treintena de años. Y entonces es justamente ahí cuando uno se cuestiona cómo es que, después de tanto tiempo viviendo en una nación hispanoparlante, su pronunciación no haga honor a la lengua de su tierra, y que no titubee al hablar puro spanglish. “Buenou, hablo un pouco de español, pero hagamos la entrevista in English, OK?” (sic) Seguro, Andrew, desde ya, la haremos  en inglés. Y va a ser extensa. De hecho hablaremos, debatiremos, y hasta perderemos el sentido original de ésta, por algo más de dos horas. Mientras tanto sobre una de las mesas de la habitación de Oldham hay al menos media docena de frascos de vitaminas, y de hierbas hepáticas en grageas (“Debo cuidar mi hígado, es hereditario, viene de mi abuelo”) También hay varios tipos de té inglés en hebras que adquirió en la ciudad, y una bolsa de plástico tamaño familiar repleta de nueces, almendras y avellanas secas, con las que amenizará el encuentro en varias oportunidades. Atónito, Oldham se queja de los precios de los taxis en Buenos Aires. Le digo que no se preocupe, que están a tono con los del supermercado. Habla. Mucho, casi incansablemente, y no le es fácil dejar de hacerlo. A sus casi 70 años de edad, y dueño de una memoria prodigiosa, es un narrador de historias indisputable avalado por un arsenal ilimitado de experiencias y anécdotas que, al fin y al cabo, son el leitmotiv de su trayectoria, aún cuando sugiere estar algo apurado por ponerse a empacar todo lo que compró en la ciudad (“Me va a llevar un día completo, siempre termino comprando muchas cosas, las colecciono”) Está de visita en la ciudad para participar de una conferencia para la cual fue contratado por una firma local. Y aprovecha para quedarse unos días más en Buenos Aires, metrópoli que, declaradamente, le fascina. Confieso, a lo largo de la entrevista me ví obligado a reprimir mi objetivo básico de formularle casi exclusivamente preguntas sobre sus años junto a los Rolling Stones. Que en definitiva abarcaron menos de un lustro, pero sí fueron los años formativos de la banda. Oldham estuvo allí, casi desde su génesis mismo, y en cada sesión de grabación o concierto. Desde que el grupo era un nombre más en la escena underground londinense del momento, y hasta su catapultamiento al estrellato, del cual fue, por cierto, parte fundamental. Pero no, es en vano, Oldham prefiere pasearse por su laberinto interminable de historias, y finalmente termina siendo imposible anclar en los puertos que uno eligió. Aunque deja en claro que seguramente no faltará ocasión para hacerlo en un futuro. Será Justicia.

Usted nació en los años ’40 pero es considerado un hombre de los 60s, y básicamente desarrolló su carrera de esa década en adelante. ¿Qué es lo que lo llevó a interesarse por la industria del espectáculo? Sé que siempre tuvo una fuerte atracción por la llamada “cultura pop”. ¿Pero hubo algo más?
Cuando yo tenía nueve o diez años, y no podía viajar en subte por mi mismo, lo hacía con mi madre. Vivíamos en el barrio de Hampstead, en Londres. Había una parte de mí que le tenía pánico al subterráneo, a los trenes, al ruido, al viento que había allí dentro. Para mí representaba el peligro mismo. Pero también porque, durante el primer año y medio de mi vida, si bien no era consciente de ello, cada vez que los alemanes bombardeaban la ciudad, éramos trasladados abajo, al subte, mientras sonaban las sirenas. Realmente no lo recuerdo muy bien. Las personas que son un poco mayores que yo lo recuerdan perfectamente. Como distracción para mí en toda esa experiencia de la guerra lo que sucedió fue…¿Estuviste alguna vez en Londres? ¿Y viste el subterráneo?

Sí, el año pasado, y por supuesto, viajé en subte muchísimas veces.
OK, pienso que el subterráneo es aterrador. Sabés a qué me refiero. Las vías, el peligro…

Bueno, diría que en general es muy angosto. Tal vez esa sea la razón por la que informalmente lo llaman “el tubo”.
Desde ya, es así. Creo que tenés toda la razón en eso. Nunca lo había pensado antes. Es increíble como la gente arriba adonde uno nació y localizan las partes obvias del lugar. Como fuera, me atraían muchísimo los afiches de las películas, ya que generalmente la música no era publicitada. El subte estaba lleno de todos esos pósters de películas, podías verlos mientras bajabas las escaleras, por lo que era toda una distracción, una auténtica fascinación, y me sentí naturalmente atraído por ese escape maravilloso. Particularmente las películas americanas, y en segundo lugar por las palabras del tipo “producida por”, “presentada” o “dirigida por”. Desde ya, sabía que nunca iba a ser John Wayne, ni tampoco…

Joan Crawford…
¡Ni tampoco Joan Crawford! Tal vez Mick Jagger lo sería…(risas) Sabía que no iba a ser James Cagney, o Tony Curtis. Y aparte, durante aquel momento, los americanos ya se habían ido de regreso a casa, y de algún modo los considerábamos seres perfectos. Porque sólo los veíamos en la pantalla, donde tenían diálogos perfectos, iluminación perfecta, e increíbles ganancias.

Quizás sea que tuvieron una impresión más perfecta de lo que realmente era todo eso teniendo en cuenta la situación que por entonces Uds. estaban atravesando en Inglaterra, si es que todo lucía tan gris y oscuro como dice. ¡Y esos afiches coloridos en el subte, entonces, les llamó eventualmente la atención!
Es verdad. ¡Exacto! Vos sabés, Inglaterra había ganado la guerra, pero uno lo desconocía completamente, era imposible verlo. El dinero de los americanos se había ido a Alemania.
3
Sé que su padre murió en la guerra. ¿Qué edad tenía en aquel momento?
No había nacido. Fui concebido nueve meses antes de enero de 1944, y él había muerto en junio de 1943.

Por lo que entiendo que su madre estaba embarazada de Ud., mientras su padre estaba lejos…
¡Es que él estaba intentando bombardear Alemania! Era un piloto estadounidense. Interesantemente al mismo tiempo tenía su familia en los Estados Unidos, y al mismo tiempo su propia esposa también estaba embarazada, en Texas. Por lo que tengo una media hermana. Nunca la conocí.

Entonces su padre no era básicamente el esposo de su madre…
No, es una de esas cosas, sabés. Su nombre era Andrew Loog. Loog era su apellido. Y Oldham era el de mi madre, pero su madre, mi abuela, había cambiado el apellido original que tenían, ya que habían venido de Polonia y Lituania. Y los judíos que habían emigrado siempre querían parecer ingleses. Así que había dos mujeres embarazadas por el mismo hombre. Y una de ellas en Texas, la Sra. Loog…(La entrevista se ve interrumpida nuevamente por el llamado del teléfono de la habitación del hotel. Antes había sido su hijo Max, quien vive en Brooklyn, New York. Esta vez se trata de un amigo)

Teléfonos que suenan, es parte del folklore permanente de su vida…
Es todo el tiempo así. Como fuera, los prefiero antes que los celulares. Son terribles. No uso teléfonos celulares cuando estoy viajando.

Lo entiendo, nunca tuve un teléfono celular. De hecho, los odio.
¡Yo también los odio!

¿Y cuál sería el motivo? ¿El resultar ser accessible en todo momento?
Sí. No vivo mi vida de esa forma. No quiero ser accesible todo el tiempo. Me gusta la idea de llegar a mi hotel a las seis de la tarde y preguntar “¿hubo alguna llamada para mí?”

Es que algo del pasado debemos mantener, de alguna manera. Ya es más que suficiente con la internet, con ésto y lo otro…
¡Es lo que quiero! ¡Es lo que quiero! Estaba almorzando este mediodía, y me gusta estudiar a las personas, lo hago todo el tiempo. ¡Y veía todas esas parejas que almorzaban hablando por teléfono! No lo entiendo. Si es bueno para ellos, OK. Pero no lo es para mí.

Hasta podría darse el hecho que lo asalten por un teléfono, sucede bastante a menudo. ¿Cómo es en Colombia?
Hay un lugar al que suelo ir a escalar de vez en cuando, en Bogotá. Y siempre ocurren robos mientras la gente está subiendo. Siempre hay pandillas de chicos jóvenes, de no más de 14 o 15 años de edad. Una vez ví a un hombre mayor que hablaba por su celular, y uno de estos chicos se le acerca y le dice “¿Ve este revólver? Ya mató a siete personas, matar a uno más no haría ninguna maldita diferencia…” La gente me pregunta “¿Colombia es aún tan peligrosa como solía ser?” Probablemente, pero también lo es el resto del mundo. Por ejemplo, hoy día, Manchester o Liverpool, se han vuelto ciudades peligrosas. Básicamente por problemas de alcohol. Y de drogas.

Quisiera retomar el tema de su madre…
Por supuesto. Entonces la esposa del Teniente Loog está embarazada, y su avión es derribado por los alemanes y entonces ella, esta mujer en Texas, le echa un vistazo a su estómago y dice – y esto sólo puede suceder en Texas – “ya seas varón o mujer, te llamarás Andrew Loog” Por lo que el nombre real de mi media hermana es Andrew Loog. ¡Y yo me llamo Andrew Loog Oldham! Cuando publiqué Stoned (N de la R: el primer libro que escribió Oldham) , intenté ser amable y no decir cosas que necesariamente podían herir a algunas personas. Bueno, a algunas de ellas. Y entonces conseguí a esta especie de detective privado que usa Stephen King.

¿Stephen King, el escritor?
Sí, es amigo mío. Esto fue en el año 2000. Pero el detective no pudo encontrarla. Incluso recurrimos a los expedientes de la fuerza aérea en Waco, Texas, y allí me dijeron que yo tenía tres hermanos. No es verdad. Lo contraté para rastrearla, para ver si tenía algún familiar vivo en Texas o en Louisiana.

5OK, pero Ud. dice que se encontró con ellos, que nunca los conoció, pero se mantienen en contacto.
No, no quiero conocerlos. Gracias a la edición de mis libros, descubrí otros familiares en Inglaterra, y esto es realmente divertido. Cuando tenía 10 años, me preocupé por primera vez sobre la pérdida de cabello. Quería ver una foto de mi padre, solo quería ver qué tipo de cabello tenía. Mi madre tenía un hermano, y le pegunté si tenía alguna fotografía de él. “Sólamente con su gorra de la Marina”, me contestó. “¿Pero qué sucedió con él?”, le pregunté. Y ella me contestó “Bueno, sabés, hasta que empezó la guerra realmente nunca fuimos muy amigos, así que para el momento en que la guerra terminó, sinceramente no le ví mucho sentido en ponerme a averiguar si estaba vivo o muerto” ¡Eso es terriblemente frío, terriblemente increíble! Ella estaba muy bien conectada, y la fuerza aérea estadounidense le había escrito para informarle que su hermano había muerto. Así que nunca supe mucho, si tenía o no tenía un hermano, si había muerto o no en la guerra, lo que sea. Ahora pasemos al año 2000. Mi libro es editado y alrededor de diez meses más tarde Random House, la editorial, me envía una carta a Colombia firmada por un tal Michael Oldham, que vive en la costa oeste de Inglaterra, en el mismo área en que se filmó Los perros de paja, la película de Sam Peckinpah. La carta decía “No tenemos idea si la hermana de nuestro padre aún vive, pero llegamos a la conclusión que eras parte de la familia, así que fuimos y compramos el libro. Queríamos dárselo a nuestro padre, tu tío, como regalo para el Día del Padre, pero lamentablemente una semana antes de esa fecha tuvo un ataque al corazón, lo llevaron al hospital, y falleció” Esta historia es tan Agatha Christie…

Entonces creo que no debería haber publicado nunca ese libro. ¡Tal vez su tío aún estaría vivo!
No creo, hubiera muerto una semana antes (risas)

Las fuerzas oscuras del universo…
¡Todo eso! ¡Todo eso!.

Por lo tanto no tiene ningún hermano de sangre…
No, gracias a Dios.

Sus cuatro libros son realmente fascinantes (N de la R:: “Stoned”, “2Stoned”,”Stone Free” y “Rolling Stoned”, solamente este último título fue publicado en el país) ¿Pero qué sucedió con Stone Free? Es como si hubiera sido sacado de la venta…
Es así. Ya sabés cómo es que piensa la gente, que los libros electrónicos y el Kindle son el futuro. Sabemos bien que no es así.
4
¡Los odio! ¡
Yo también! Pero temo que es así cómo las cosas están yendo. La gente piensa que Mac y Apple son solamente el 6%, o el 8% de la industria, pero todo el mundo en nuestra industria las emplea, por lo que pensamos que todo el mundo las utiliza. No es así. Cuando estoy en Colombia, si un técnico tuviera que reparar mi Mac, no sabría cómo hacerlo. De todas formas, cuando Stone Free fue editado como e-book, pensé que se trataba del futuro. Quiero decir, no iba a contratar a un editor cualquiera, ya que un editor común y corriente sólo se interesaría en Harry Potter. Así que se lo dí a un editor, y mi publicista en Inglaterra me dijo “Andrew, si no cuento con una versión tradicional en formato de libro, no voy a poder conseguir que lo comenten en las revistas” Por lo que lo imprimieron. Pero he aquí la desventaja de trabajar con una editorial independiente. Si quieren enviar el libro a otro país, también van a tener que encargarse de los gastos de envío, y de buenas a primeras el libro que vale 20 dólares pasaría a costar 35. Nadie puede esperar que alguien pague tanto por un libro. Entonces le dije al editor “OK, lo intentamos pero ésto no está funcionando, así que abandonemos la idea” Sólo unos pocos fueron publicados, la cantidad suficiente para enviarle a los críticos. O seguramente haya algunos pocos disponibles en librerías independientes en Los Angeles.

¿Se enteró del regreso a escena de los Monty Python?
Por supuesto, pero jamás me gustaron.

Suena extraño escucharlo de boca de un ciudadano británico…
No, es un tema generacional. Prefiero a Lenny Bruce o Ernie Kovacs.

OK, volviendo al tema principal, ahora finalmente sé que fue lo que lo llevó a interesarse en el negocio de la música. Pero entiendo que su primer trabajo realmente importante fue el de asistente de la diseñadora de moda Mary Quant…
Su cadete, en realidad. Ella fue quien puso de moda la minifalda en la high street. Esto es muy inglés, es extraño. Dejame que te lo explique. Es igual que cuando, por ejemplo, si vas a la escuela pública, se piense que es para el público en general. No lo es, es para la gente que paga por ella. Las escuelas públicas en Inglaterra son realmente las escuelas privadas. Y sucede lo mismo con la palabra “high street”. Un barrio pudiente no necesariamente tenga una high street, pero sí la tiene un área de clase media. Una de las más grandes estrellas de los 60s fue la píldora anticonceptiva, que estaba principalmente orientada a las mujeres de la clase trabajadora. Si te acostabas con alguien, no necesariamente significaba que ibas a tener un hijo, sentar cabeza, y tener un esposo que vaya a trabajar. Y Mary Quant hizo esas prendas, las minifaldas, para ese tipo de mujeres. Es lo que en la industria musical llamaríamos “copiar”, pero en términos de moda digamos que estuvo muy influenciada por Coco Chanel. Básicamente era lo mismo. Ella nunca me lo dijo pero, si las ves bien, eran muy similares. Nada es casual. Y sí, ese fue mi primer trabajo.

Por lo que la famosa minifalda inglesa no tenía nada de original…
Sucede que en Inglaterra, antes de los Beatles, no digo que no haya habido nada interesante, pero teníamos una vida de escasa creatividad. Con respecto a los músicos, sólo unos pocos, Cliff Richard, Billy Fury, Marty Wilde, toda esa gente. No existía ni la más remota posibilidad que cualquiera de esos músicos hubieran  sido populares en otros países. Había casos ocasionales como los Tornadoes con la canción “Telstar”, y un par de cosas más. Pero lo que en verdad hacíamos era copiar el pop americano. Pero de alguna manera eso resultaba inaceptable en los Estados Unidos. No necesitaban a Cliff Richard. No necesitaban a Marty Wilde. Jamás íbamos a tener ningún tipo de impacto en ese país. Hasta que aparecieron los Beatles. Fue así de simple. Durante el tiempo en que teníamos a Billy Fury, Cliff Richard, Marty Wilde, y todo ese movimiento pop desde 1958 a 1962, básicamente, y hasta el lanzamiento del primer simple de los Beatles, el negocio del pop tenía que ver principalmente con la moda. Entre Mary Quant, Vidal Sassoon y John Stephen, el hombre que básicamente inauguró Carnaby Street, con las tiendas y demás,  de eso se trataba exclusivamente la industria del Pop, y se trató de un invento inglés que también fue exportado. Vidal Sassoon  tenía su propio salón en Hollywood, David Bailey hizo fotos para la revista Vogue, etc. Inglaterra tenía su propia imagen en otros países, pero no tenía que ver con la música.

Entonces el movimiento pop estaba relacionado con la moda antes de hacerlo con la música. ¿Existe alguna manera de lograr una definición más lograda de tan famoso término?
Exactamente, así fue. “Pop” significa volumen, volumen de ventas. Es como pensar entre la diferencia entre una banda y un grupo. Los Herman’s Hermits, por ejemplo, eran un grupo. Nunca fueron una banda. Ví a Peter Noone (N de la R: la figura más emblemática de los Herman’s Hermits) en Vancouver hace algo de 1 mes atrás. Fue fantástico. Existen dos versiones del grupo. Están los Hermits de Inglaterra, con Peter Noone, y en los Estados Unidos está Peter Noone con los Herman’s Hermits, pero no son los Hermits originales.

Pero en los años ’60 había sólamente un grupo llamado Herman’s Hermits…
Sí, eran las mismas personas, pero luego Peter Noone se fue a los Estados Unidos, mientras que el grupo se quedó en Inglaterra. Y aún tocan, pero sin Peter Noone.

Entonces básicamente toda la gente de su generación –músicos, productores, la industria musical en general – están vivitos y coleando…
¡Si, lo están! Lo que quiero decir es, el rap, el hip-hop, no tienen nada que ver con esto, de ninguna manera. Y la gente que hoy día hace música popular no escribe canciones. Un día en Vancouver me crucé en la calle con David Crosby, y lo primero que pensé fue “¡Oh Dios espero que no haya leído mi segundo libro!”, porque escribí bastante sobre él y su relación de ese momento con el LSD. Digo, alguien de esa edad, si son artistas, solo tienen tiempo para ellos. Son David Crosby veinticuatro horas al día, como debe ser. En la conversación que tuvimos aquella vez me dijo “Mirá, es realmente buenísimo, si tenés más de 50, y todavía te podés parar, y recordar las letras, ¡hay trabajo para todos!”

¿Cómo fue el siguiente salto, del mundo de la moda al de la música? ¿Cómo sucedió realmente?
Nunca fui diseñador de moda. No sé realmente como fue que sucedió, de repente estaba trabajando de publicista, junto a gente como Little Richard o Sam Cooke. ¿Increíble, no? Y entonces en los primeros dos meses de 1963, me convertí en agente de prensa representando al mismo tiempo a los Beatles y a Bob Dylan.

6Eso fue cuando le tocó promocionar a Dylan en su primera visita a Inglaterra, lo que podríamos considerar un paso realmente importante…
Dylan estaba haciendo la música de fondo para una obra teatral de la BBC. Averigüé dónde estaba alojado, y luego de golpear la puerta de su cuarto de hotel, ahí estaba junto a Albert Grossman, su mánager. No recuerdo ni siquiera remotamente de qué estaban hablando. Pero fuera lo que fuera que discutían, quería éso. Quería esa conspiración, ese matrimonio. ¿Se entiende? Era intoxicante. Nunca me dije “Oh quiero ser manager”, no era tan simple. Pero fuera lo que fuera, lo quería, lo amaba. Quería estar alrededor de todo eso.

Supongo que habrá sido mucha diversión, buenos momentos, y…
Sólamente veinte minutos. Es todo lo que lleva.

Pero Dylan ya era muy conocido en Inglaterra, ¿verdad? Ya estaba en las revistas, en las noticias…
No era famoso en lo más mínimo. Y tampoco lo era en los Estados Unidos. Lo que aconteció fue que un director de la BBC se había ido de vacaciones a New York a comienzos del invierno de 1962. Y le gustaba el jazz y todo eso, y una vez se encontraba en el Greenwich Village, y en uno de los clubs a los que fue estaba tocando Bob Dylan. En septiembre u octubre de 1962, Dylan sólo tenía un disco editado. Entonces este tipo se dirigió a sus jefes de la BBC y les dijo “Estamos haciendo una obra sobre los beatniks” Creo que era algo de Jack London, no estoy muy seguro ahora. “¿Entonces podemos traerlo? Es sólamente un tipo” Y lo llevaron a Inglaterra. Lo publicité en el Melody Maker, y probablemente en un par de otras publicaciones. Me dieron quince libras. No pude obtener muy buena publicidad de eso, a nadie le importaba un carajo escribir sobre Dylan.

Quizás la idea de un tipo cantando sus canciones folk con su guitarra no sonaba muy atractiva en aquel momento…
Sólo se interesó al Melody Maker, pero las otras publicaciones pop no lo hicieron. El Melody Maker siempre había estado más interesado en el jazz, el folk, y todo eso. Así que hice ese trabajo durante enero, febrero y marzo y luego, el 28 de abril, fui a ver a los Rolling Stones. Entonces básicamente en los cuatro primeros mes de 1963 estuve representando a los Beatles, a los Rolling Stones, y a Bob Dylan. No estuvo nada mal.

¡Representó a los tres artistas más emergentes de ese entonces al mismo tiempo!
Sí, pero recién caí en la cuenta hace apenas cinco años. Los tuve a todos. Sé muy bien cómo fue que me dí cuenta, de repente me encontré pensando en eso durante el funeral de alguien. Fue a fines del año pasado, en el funeral de Chris Stamp, que fue co-mánager de los Who.

¿Le tocó dar un discurso en el funeral?
Bueno, no lo llamaría discurso. Sería algo mucho más humilde. Se supone que uno debe decir unas pocas palabras frente a los asistentes. Y uno de ellos fue, eventualmente, Roger Daltrey (N de la R: el vocalista de The Who). Pete Townshend no asistió porque, como dijo Roger, “Peter está probablemente intentando vender unos libros” Sabía lo que iba a decir en el funeral, pero después dije algo distinto. Y entonces dije “Las grandes bandas…” Y se supone que uno no dice cosas como éstas en un funeral, si uno las dice alguien va a pensar “¿Y éste quién carajo se cree que es?” Porque se trataba, claro, de una ceremonia privada. Dije “Las grandes bandas tienen grandes managers” Y así fue. Brian Epstein (N de la R: el reconocido mánager original de los Beatles), por ejemplo, fue el mánager perfecto.

¿Definitivamente piensa eso?
¡Oh por supuesto! Lo criticaban todo el tiempo, decían que no sabía nada del negocio. ¡Al diablo con ellos! Fue el mánager perfecto. Entonces, en el funeral, dije “Los Beatles tuvieron a Brian Epstein, que fue perfecto…Los Rolling Stones, bueno, yo fui perfecto, y Chris Stamp, a quien hoy estamos homenajeando, junto a Kit Lambert, que falleció antes, eran perfectos para los Who” Y nadie más. ¿Quieren que hablemos de los Kinks?” Y todo el mundo comenzó a reirse, porque los Kinks tuvieron managers terribles, y una pésima discográfica también.

¿Cree que esa es la razón por la que no fueron más grandes y trascendentes de lo que realmente fueron?
Sí, pienso que uno tiene lo que se merece. Sus mánagers eran aficionados. Uno de ellos era un tipo que trabajaba en bienes raíces. El otro, Robert Wace, no sé a qué se dedicaba por aquel entonces, pero aquí va su historia junto a los Kinks. Wace era de clase alta, y contrató a esta banda –en aquella época tenían otro nombre, the Ravens- para que lo secunden mientras él cantaba para todas esas chicas de su misma clase en una fiesta. Y cantaba canciones de Gerry and the Pacemakers, y los Kinks lo acompañaban, y es como que de repente los miró y se dijo a sí mismo “Son bastante buenos, los voy a manejar” Y así fue. De todas formas las bandas que incluyen a dos hermanos en su formación son siempre un maldito problema. Siempre. Don y Phil, de los Everly Brothers, por ejemplo, hasta los Oasis.

Habrá escuchado el rumor que los Kinks se juntarían nuevamente…
Eso nunca va a suceder. Ray Davies dice lo mismo cada vez que está por hacer una gira solista porque piensa que así va a vender más entradas.

Cuando comenzó a trabajar con los Stones, ellos estaban informalmente representados por Giorgio Gomelsky, pero todo cambió cuando Ud. llegó junto a Eric Easton, y se convirtieron en mánagers de la banda.
Había un periodista llamado Peter Jones que trabajaba en la publicación Record Mirror, que me dijo “Mirá, hay una banda sobre la que estamos por publicar algo, y Norman Joplin, que escribe para nosotros, piensa que son muy buenos y blah blah blah. Tal vez sería bueno que vayas y los veas, Andrew” En verdad me sentía muy feliz haciendo publicidad, pero tuve que ir a verlos aquel domingo. Tocaban en un club en el Station Hotel, que de hecho quedaba en la parte trasera del Station Hotel, en Richmond. Giorgio Gomelsky alquilaba el lugar, donde presentaba sus “Noches de Rhythm and Blues” Así que pensé “realmente no quiero ir” porque, viviendo en Hampstead, supuse que iba a tener que tomar el subte hasta el centro de Londres, y de ahí a Richmond. Y eso, en un domingo, me iba a llevar como dos malditas horas. Y los dominos los pasaba con mi madre. Ella me cocinaba, y me planchaba las camisas. Quiero decir, los domingos eran para quedarse en casa. Nos sentábamos frente al televisor a las 8 de la noche y mirábamos el equivalente británico del Ed Sullivan Show, que era Sunday Night at the London Palladium. Pero entonces quien era mi novia en aquel momento, y que luego sería mi primera esposa, me dijo “Andrew, sabés, hay trenes comunes que te llevan hasta allí, en lugar de tener que tomar el subterráneo, y salen directamente de Finchley Road en Hampstead” ¡Así que podía ir directo! En cierta forma me sentí desilusionado, realmente no tenía ganas de ir pero al mismo tiempo pensé “si no voy, cuando me encuentre el martes con Peter Jones, no va a quedar muy bien que digamos”, ya que siempre estaba intentando venderle mis historias al Record Mirror. En aquel momento no me importaba la escena del Rhythm and Blues, realmente no estaba nada interesado en ella, de hecho jamás había escuchado sobre los Rolling Stones. Así que me fui para allá. Salí de la estación de Richmond y entonces me dí cuenta que, para poder acercarme a la parte trasera del Station Hotel, donde estaba el club en el que tocaban los Stones, no podía hacerlo ingresando al hotel, como suele ser, tenía que dar toda la vuelta hasta la parte de atrás. Y ahí me encontré con un callejón, y mientras lo transitaba, me topé con una pareja que estaba teniendo una pelea, discutían. Y se los veía muy atractivos, y se parecían entre sí, lo que los hacía aún más atractivos. Y entonces ingresé al club, y cuando aparecen los Stones en el escenario veo que el muchacho de la pareja era Mick Jagger que, claro, estaba con su novia Chrissie Shrimpton.

¿Cómo fue que convenció a Dick Rowe (N de la R: representativo de la discográfica Decca Records, famoso por no haberse interesado en los Beatles) de que contrate a los Stones?
Fue muy simple. Porque había rechazado a los Beatles, le había dicho que no. De todas maneras en aquel momento Decca hubiera contratado lo que sea. Hubiera contratado a David Crockett, al muñeco de un ventrílocuo….
11
Es bien conocida la historia de cómo Ud. alentó a Mick Jagger y Keith Richards a escribir canciones. ¿Qué hay de verdad entonces sobre aquella historia que dice que los encerró en la cocina del departamento en que vivían y los obligó a escribirlas? Nadie mejor que Ud. para confirmarlo, supongo…
Bueno, la historia es real. Pero es como si fuera un acordeón que está cerrado, y que luego se abre. Cambia todo, ¿no? La verdad es que me llevó unos cuantos días convencerlos. En realidad lo que les dije fue “Cualquiera sean los motivos, tienen que ponerse a escribir. Voy a llevar mi ropa sucia a lo de mi madre y, para cuando regrese, tienen que tener algo encaminado” Esto fue cuando Mick y Keith vivían en el departamento de 33 Mapesbury Road. Y lo hicieron. Al principio pensaron que estaba bromeando. Creo que fue Keith que dijo algo así como “qué carajo me está diciendo?” Mi actitud fue la siguiente, “vos tocás la guitarra, entonces podés escribir una canción” Digo, tenían todas las municiones para hacerlo…
Image
Al mismo tiempo descubrió a Marianne Faithfull, y entonces Jagger y Richards le cedieron “As Tears Go By”, que fue el primer hit de Marianne. Para entonces ya se había referido a ela en los medios como “un ángel con tetas grandes”…
Nunca dije eso. Jamás. No hablo así de nadie. Philip Norman (N de la R: uno de los más conocidos biógrafos de los Stones) lo puso en su libro, pero desconozco de dónde lo sacó. No lo dije. Jamás hablaría así de alguien a quien represento.

Después de todo lo que siempre se ha dicho, ¿cuál es su opinión de los artistas en general?
El noventa por ciento del tiempo están vendiendo algo, y el diez por ciento restante hacen su verdadero trabajo. Por ejemplo, y esto no tiene nada que ver con su autobiografía, a través de los años, excepto durante los últimos veinte, solía leer todas las entrevistas a Keith Richards, y luego me preguntaba “¿Es que no tiene nada más para decir? Sigue repitiendo lo mismo una y otra vez” Entonces luego, cuando me tocó salir a promocionar Charlie Is My Darling (N de la R:  film de los Stones que registra la gira del grupo por Irlanda en 1965, finalmente editada apenas dos años atrás) en los Estados Unidos, realmente no pude creerlo. Quiero decir, hasta el momento particularmente había hecho mucha promoción en los Estados Unidos, pero no tan intensamente como lo estaba haciendo con Charlie Is My Darling. Tuve que participar de dos entrevistas, una para la MTV, y la otra para la CBS. Pero de repente me encontré en la situación de que estaban ensayando las entrevistas previamente, y que entonces necesitaban saber cuáles iban a ser mis respuestas a sus preguntas. ¡Antes de salir en vivo, o bien antes de las entrevistas mismas! Entonces la cosa fue algo así como, me formulaban una pregunta tipo “¿Cuándo fue la primera vez que vio a los Rolling Stones?” Y yo les contestaba, muy sarcásticamente, “Bueno llegó esta ola increíble que hizo impacto sobre mí, y de un momento a otro supe cuál iba a ser mi destino…” (risas) El productor, o la entrevistadora, o su asistente, ¡queriendo saber cuáles serían mis respuestas de antemano!

¿Era del mismo modo en los 60s?
No, para nada, es así ahora. Estamos en la era de, eeh…Cuántas veces en tu vida viste gente siendo entrevistada en TV  diciendo “¡Esa es una pregunta realmente interesante!” Entonces, cuando finalmente la entrevista sale al aire, y sólo porque por causa de esa nueva política ya saben cuáles van a ser tus respuestas, ¡no hay nada que puedas contestar! Hoy día los entrevistadores quieren ser las verdaderas estrellas, y no sus invitados. Quieren ser considerados celebridades, y quieren tener toda la información. Por ejemplo, cuando Keith hace las entrevistas, al final todo lo que queda es un poco de música accidental. Y es aún peor. Siempre hay una productora dando vueltas, ¡y entonces es como si uno no estuviera ahí! Ella le dice al entrevistador “Hacele algunas preguntas que sean más arriesgadas, todavía no le preguntaste nada realmente interesante” Y el resultado de todo ésto es gente como Justin Bieber o Miley Cyrus. Justin Bieber es genial. También lo es Miley Cyrus. La otra, Taylor Swift, fue genial. Y luego se convirtió en una fuckin’ Bette Davis.

¿Le gustan los artistas nuevos adolescentes? ¿Qué puede opinar sobre los discos de esta era?
Pienso que hoy día es realmente difícil hacer un disco que tenga algo de sexo, o que pueda mejorar algo en un mundo que todo es pura tecnología. La tecnología es como un preservativo que actúa sobre la música. No importa si hoy día grabás con cintas, aún así terminará siendo destruído por la tecnología.
9
Por lo que podríamos aplicar el mismo concepto a los artistas actuales, según lo que Ud. dice. Y reitero mi pregunta sobre la escena actual, ya que estamos.
Bueno, no me gusta ver a Miley Cyrus fumando marihuana públicamente. Nosotros consumíamos drogas, pero de manera progresiva. Comenzamos fumando marihuana, y después pasamos a las anfetaminas, y luego a esto o lo otro. Pero siempre nos fijábamos en los libros de medicina para saber lo que estábamos haciendo. No consumo drogas ahora, pero antes pensaba que la marihuana era inofensiva para las personas que no eran adictos o alcohólicos, pero hoy en día no es la misma marihuana de los 60s. Es química. Y eso es diferente. La comida también está llena de químicos. El pan no es pan. Lo mismo para el pollo, o el pescado.

Keith Richards dice que empezó a consumir heroína porque lo ayudaba a superar su timidez al enfrentar la fama y el éxito. Pocos lo han conocido tan bien como Ud., al menos en los primeros años de los Stones. ¿Cree que esa fama de mujeriego o de fiestero la tuvo bien ganada?
Sí, entiendo que ese fue el motivo por el comenzó a meterse en la heroína. Es igual que cuando Paul McCartney habla sobre John Lennon y dice “Brian Epstein también gustaba de mí” Quiero decir, ¿a quién le importa? Keith tiene reputación de Don Juan. No recuerdo que sea así. Puede que lo haya sido. Si lo fue, fue muy reservado al hacerlo. Mi primera esposa le presentó a su primera novia, Linda Keith. ¡Porque Keith tenía que estar saliendo con alguien! No podía ser de otro modo. Pero al mismo tiempo Linda estaba saliendo con Jimi Hendrix. Lo único que ella quería, en verdad, era aumentar su status social saliendo con Keith. Era muy astuta. Una vez en New York me insistió para que la lleve a cenar, y de ahí fuimos a ver tocar a Jimi Hendrix. Hendrix estaba completamente drogado. O él no tocó esa noche, o bien lo hizo y yo estuve muy confundido. Yo también estaba bastante drogado. Linda se acostaba con Keith, y yo era manager de Keith en ese mismo tiempo, por lo que me pregunté “¿Qué carajo estoy haciendo aquí?” Si Jimi tocó, no le presté atención. Era todo muy confuso para mí. Después del show me fui a mi hotel, y a eso de las 2 de la mañana recibí un mensaje de mi esposa desde Inglaterra que decía “Linda me llamó y me dijo que la habías invitado a salir. ¿Cuál es el motivo por el que invitaste a salir a Linda?” Bueno, las mujeres en el ambiente musical, viste cómo son. Si te fijás en el proceso de escribir una canción, se trata básicamente de dos tipos viviendo juntos,  y componiendo grandes canciones. Ya sea en una habitación, detrás del escenario, o en una van. Durante la mayor parte de sus vidas, no pueden conseguir novia. Entonces tienen novia y pasan a vivir a lugares separados. No importa si son John Lennon y Paul McCartney, o Mick y Keith, o Steve Marriott y Ronnie Lane. Y luego tienen que ponerse a concertar citas para seguir llevándose bien, en lo posible con sus benditas novias fuera de todo eso. 7

Y eso afecta a las bandas, según su opinión. Como aquel hecho amoroso que involucró a Brian, Anita (N de la R: novia original de Brian Jones, quien luego pasó a ser la de Keith Richards) y Keith…
Exacto. Cuando Allen Klein comenzó a trabajar como mánager de negocios de los Beatles, justo estábamos de gira, y yo nunca quise que sus novias nos acompañen. Nunca las quise en las giras, ni tampoco en el estudio. ¡Pero Klein las trajo! Hay todo un tema de distracción, porque un hombre se comporta diferente frente a su pareja, es obvio, y tan simple como eso. ¡Pero Allen Klein las trajo! Así es como son las cosas con los grupos y sus novias. Y entonces luego sucede lo inevitable. Se vuelven famosos, están ocupados, y entonces el proceso compositivo, y en general, se torna todo un problema.

¿Sucedió lo mismo con Humble Pie después de los Small Faces? ¿Marriott y Lane tenían el mismo problema? (N de la R: banda que Oldham manejó tras dejar de trabajar para los Stones en 1967)
Era diferente, y muy extraño. Steve Marriott demandaba que lo adoren. Era él y solo él.

Volviendo a los Stones, ¿mantiene el contacto con alguno de ellos actualmente? Mantengo escaso contacto con Keith Richards, y generalmente a través de su mánager. Él me envía faxes de vez en cuando. Una vez estaba con él en una de estas ceremonias del Rock and Roll Hall of Fame en New York, en los años ‘80, y ví que Billy Joel también estaba ahí. Por lo que le dije a Keith, “Mirá, ahí está Billy Joel, quisiera preguntarle cómo lo hace” Y Keith me dice “¿Para qué querés hablar con él?” A lo que le contesto “Billy escribe sus canciones solo, quiero saber cómo es el proceso de escribir solo” Entonces nos acercamos a Billy, le hago mi pregunta, pero Billy no tiene la más remota idea de lo que estoy hablando. “¿Cómo lo hacés, Billy? ¿Sabés cuando parar? ¿Cuál es tu reacción al hacerlo si no hay alguien junto a vos?” Bueno, mis preguntas nunca podrían haber tenido algún sentido para él, porque así lo hace, jamás va a entenderme. Y Keith dice “Andrew, él no tiene la más puta idea sobre qué estás diciendo, ¡dejémoslo tranquilo de una vez!” Mis preguntas no le resultaban lógicas a Billy porque a él nunca le tocó hacerlo del modo al que me referí antes, que es el de dos personas escribiendo canciones al mismo tiempo.
8
Un caso similar sería el de la dupla compositiva Elton John y Bernie Taupin…
¡Ojalá hubiesen parado de hacerlo! (risas) ¡Era tan jodidamente aburrido! A lo que voy es, me refiero a los últimos cuatro discos que escuché. El de Paul McCartney, David Bowie, Elton John y Carlos Vives. Nunca los voy a volver a escuchar. Sólo los escuché una sola vez, estoy hablando de sus más recientes trabajos. El tema de difusión de Bowie fue como esas ventanas atractivas de algunas tiendas, pero una vez que entrás al negocio, está vacío. Y respecto a Paul McCartney, tanto sobre el escenario como en su vida es el mejor entretenedor, y es increíble. Pero en los últimos dos años, digámoslo así, de un modo muy educado, mató a John Lennon. Finalmente lo logró. John Lennon muerto no puede competir con la energía vital de Paul. Cuando su ultimo álbum fue lanzado, la mayoría de la gente lo consideró horrible. Pero luego no sé qué sucedió. Algunos de los  críticos de música más renombrados de los Estados Unidos, como Bob Leftsez, de repente cambiaron de opinión, diciendo “¡Oh qué gran disco!” Me llevé el disco a mi casa en las afueras de Bogotá, en la jungla, lo escuché y me dije “¡Estos tipos deben estar jodiendo!” Un disco con cuatro productores, y todo eso. No es que lo esté criticando. Entiendo que músicos como él, o Elton John, tienen que seguir yendo a estudios y grabar discos. Porque cuando teníamos veinte o veinticinco años, estaba esa pasión por hacerlo. Ahora ellos tienen setenta, y es básicamente como una enfermedad. El problema es, cuando gente como ellos graban discos, puede que se sientan jóvenes al hacerlos, pero luego cuando los escuchamos nos sentimos viejos. Me hacen sentir jodidamente viejo, no quiero escucharlos. Ahora bien, los shows de McCartney son grandiosos, por lo que no necesitamos discos nuevos. Irónicamente, recuerdo este disco que grabó Neil Diamond hace unos cinco años con el productor Rick Rubin. Me dije “Oh éso seguro va a estar buenísimo”, y entonces lo compré. Pero Rubin no hizo con Neil Diamond lo que hizo junto a Johnny Cash. Pero es que Johnny Cash se estaba muriendo en ese momento, por lo que es una situación completamente distinta. Hace que la relación y el resultado final sean diferentes. Entonces lo que ocurre una vez que los escuchás, terminás no registrando ni una de las canciones del disco, pero sí empezás a recordar las viejas canciones de Neil Diamond. Y lo mismo sucede con McCartney y su disco “New” Luego de escucharlo, me pasé los dos días siguientes tarareando canciones de los Wings. Y ocurrió lo mismo con el álbum de Brian Wilson sobre Gershwin, “Brian Wilson Reimagines Gershwin”. Sólamente una canción suena como Pet Sounds, y es la que de hecho se usó para publicitarlo. El resto es una auténtica mierda. Suena como Alvin and the Chipmunks, es terrible. La gente mayor debería hacer música vieja, es así.

10¿Cuál fue su intención cuando lanzó su propia su propio sello independiente, Immediate Records, en 1965? El listado de artistas que tenía el sello era realmente impresionante. Rod Stewart, Chris Farlowe, John Mayall, los Small Faces, Fleetwood Mac y Humble Pie, entre otros grandes nombres.
Fue muy simple. Me gustó la idea de una compañía discográfica independiente. En verdad estaba copiando la idea de Phil Spector, Red Bird, Leiber and Stoller, Liberty Records, Specialty Records, pero al mismo estaba consumiendo muchas drogas. Y no quise seguir trabajando para Decca Records. Porque todo lo que podían decirme, estando yo tan drogado, me resultaba hilarante. Así que formé mi propia compañía de discos.

Bueno, no le fue tan mal…
Funcionaba muy bien, mientras tuve el dinero para poder financiarla.

Su último libro hasta el momento, Stone Free, está dedicado a Brian Epstein…
Claro, es un libro sobre managers. Porque Epstein fue el primero en lo suyo. De vez en cuando me toca pasar estas situaciones como tener que soportar que alguien dude si Epstein fur un buen mánager. Si Brian Epstein no hubiera perseverado y obtenido un contrato de grabación para sus muchachos, no estaríamos aquí. Tan simple como eso. Él abrió la puerta. Recordemos todos los insultos que tuvo que soportar al principio. Había esencialmente dos cosas contra él que resultaban horribles en Inglaterra en 1961 o 1962. Y eran cuando comentaban de manera irrespetuosa que Epstein era judío, y que era gay. Duro, muy duro. En la Inglaterra de esos años ser judío, y además gay, ¡era casi considerado como ir en contra de la ley! (risas)
12
Sólo restaba que también haya sido negro…
¡Claro! Pero hasta el mismísimo Paul McCartney también se expresó feamente. Yo estaba junto él en un programa de TV, y Paul dijo “Sabemos que Epstein es bueno en los negocios porque es judío” Así es como pensaba la gente. Pero el asunto es, después del rechazo de Decca, les consiguió EMI a los Beatles. Pero también fue insultado cuando lo trasladaron a Parlophone, porque Parlophone era un sello discográfico para comedias. George Martin era productor de comedias. Produjo a los que fueron los Monty Python de los 50s y los 60s, The Goons, con Peter Sellers, Spike Milligan y Harry Secombe. Martin produjo a un comediante inglés llamado Charlie Drake, que tuvo un éxito muy grande con su versión de una canción llamada “Splish Splash” Además produjo el que fuera el disco más exitoso de 1959, “Goodness Gracious Me”, cantado por Peter Sellers y Sophia Loren. Era todo tan ridículo. Fue un accidente pensar que George Martin podría ser la persona perfecta para los Beatles. Es más, George Martin no estuvo presente en sus dos primeras sesiones de grabación. Fue su asistente quien estuvo allí cuando grabaron “Love Me Do” y “Please Please Me” El asistente levantó el teléfono, llamó a George Martin y le dijo “George creo que deberías venir por aquí, son buenos” Y de ese modo el asistente, Ron Richards, obtuvo su premio consuelo, cuando lo convirtieron en encargado de la división Artista y Repertorio, y luego produjo a los Hollies. Fijate en lo que sucedió en los Estados Unidos. Capitol Records, que pertenecía a EMI, no quiso editar a los Beatles y entonces, de no haber sido porque Brian Epstein continuó, ahora yo no estaría aquí, ni tampoco estaría haciendo radio veinte horas cada semana (N de la R: Oldham conduce su propia programa en la señal radial de internet Little Steven’s Underground Garage), y así es la vida.
11
Ésta no es su primera visita a Argentina. Su primera vez fue a principios de los años ’90 para producir a los Ratones Paranoicos, y luego trabajó con Charly García mezclando uno de sus álbumes.
Sí. La experiencia con García no fue para nada buena, prefiero evitar comentarios. La historia fue así. A principios de esa década intenté trabajar con un par de artistas colombianos, pero por distintos motivos los resultados tampoco fueron satisfactorios. Bueno, por empezar no debería haber intentado trabajar con artistas cuya inspiración estaba basada en los 80s. Soft Cell, The Human League, etc. En verdad hubo muchos discos de esa época que me gustaron, pero producirlos no iba a resultar buen negocio para mí. No era ese tipo de productor. Interesantemente iba en un taxi ayer aquí en Buenos Aires y en la radio sonaba “Out of Touch” de Hall & Oates. Cuando la canción fue editada en los 80s realmente me encantó, y ahora recuerdo por qué fue así. Hay al menos dos o tres canciones de la era Motown que suenan cuando uno escucha “Out of Touch” Una de ellas es “It’s the Same Old Song”, de los Four Tops. Como sea, me encontraba en Malibu, Los Angeles a principios de los 90s junto a mi esposa Esther y mi hijo Max. Acababa de encontrar a una perrita perdida justo en el momento en que estaban por llevarla a la perrera. Finalmente le dimos medio valium, la metimos dentro de una caja de sombreros y la enviamos a Colombia, donde estuvo con nosotros por casi doce años. Fue el primer perro que tuvimos. En fin. Como te decía, estando en Malibu recibí un mensaje de un tal Cachorro López, que había estado intentando ubicarme. Finalmente hablamos. Me estaba llamando de parte de Juanse de los Ratones Paranoicos. Querían que les produzca su primer disco para Sony. Y entonces vine a Buenos Aires por primera vez. Fue amor a primera vista. Con Buenos Aires, con el espíritu de Argentina, y con los Ratones Paranoicos. Los Ratones y la Argentina me dieron vida, y yo les dí hits. Fue un buen intercambio. Su música era mucho más natural para mí que lo que se había hecho en los años ’80, e hicimos buena música juntos. Los Rolling Stones, Humble Pie y los Ratones Paranoicos, las tres experiencias musicales junto a bandas más importantes en mi vida.

ImagePara terminar, Ud. siempre utilizó un tipo de lenguaje especial cuando escribía los textos que iban en las contratapas de los discos de los Stones, y también en los libros que escribió. Por momentos es un inglés a veces retorcido, entremezclado. ¿Lo hizo intencionalmente?
Mirá, cuando uno escribe un libro es como hacer un disco. Primero tengo que entretenerme a mí mismo.