SOLUCIÓN SUICIDA: 15 CASOS EMBLEMÁTICOS DE SUICIDIOS EN EL ROCK, DE ALLÁ Y DE ACÁ

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Publicado en Revista Madhouse el 14 de junio de 2017

“Tenía fama, dinero, y casi todo lo que siempre deseó tener. Tenía la adoración y el seguimiento de millones de personas. Y encima hacía música, la gente ama sus canciones. ¿Entonces cómo es que se suicidó?”… Lo escuchaste de boca de tu amigo tras comentar la noticia. Así lo expresó también tu madre, tu hermano. El periodista de la tele opinó de la misma forma, y lo replicó el de la radio. Y entonces, una vez más, ¿cómo es que el tipo  decidió poner final a su existencia? La conclusión generalizada intentando descifrar los porqués detrás de semejante decisión carece de respuesta y, eventualmente, de objetividad alguna. Con todo lo incomprensible que pueda significar dar un paso así, queda claro que no hay calidad material de vida que logre alivianar los pesares que puedan llevar a alguien a animarse a cruzar la línea que separa la vida de la muerte. Como si la abundancia o los logros obtenidos garantizara una subsistencia de felicidad plena.

La Organización Mundial de la Salud advierte que la población del planeta registra un suicidio cada 40 segundos, con el agravante que indica que en el último medio siglo las tasas aumentaron en un 60% a nivel mundial. Es entonces cuando la idea de glamour que puede inspirar determinado estrellato para el resto de los mortales comunes termina tornándolo confuso, y nada evita que los cambios de ánimo de una persona y los altibajos de sus emociones o sentimientos desaten un maremoto que poco tiene que ver con esa supuesta panacea, que responde más a un cóctel letal de factores de todo tipo que se desencadenan salvajemente. El reciente suicidio de Chris Cornell (joven, famoso, exitoso y bien parecido, pero…) nos recuerda que la escena del rock tampoco está exenta de la situación. Por la historia del rock pasaron al menos dos bandas con mención directa al síndrome, como el caso del recordado dúo de Alan Vega y Martin Rev Suicide y, incluso más explícitamente, los Suicidal Tendencies, mientras que Ozzy Osbourne (que muy probablemente haya fantaseado con la chance alguna vez), le dedicó una canción al oscuro tópico con “Suicide Solution” en su primer disco solista (“El vino está bien, pero el whisky es mejor/ El suicido con licor es lento…”) “¿Pero cómo que se suicidó? Si tenía fama, dinero, no le faltaba nada…”, seguirán tratando de descifrar algunos desde este lado. A continuación, al menos por ahora, he aquí la lista de los 15 casos de suicidio más emblemáticos de la historia del rock y el pop extranjero y autóctono.

1. NICK DRAKE. Músico de culto entre los músicos de culto, las letras de las baladas acústicas que , el inglés Nicholas Rodney Drake dejó plasmadas en los únicos tres álbumes que registró entre 1969 y 1972 (“Five Leaves Left”, “Bryter Layter” y, principalmente, “Pink Moon”, que declaradamente influenciaron a Robert Smith de The Cure o Peter Buck de R.E.M., entre otros) eran fieles reflejos de su personalidad: Drake sufría de depresión profunda, por lo que no le gustaba presentarse en vivo, y mucho menos someterse a entrevistas,. A los 24 años de edad decidió retornar a la casa de sus padres donde, dos años después, el 25 de noviembre de 1974, decidió también poner fin a su atormentada vida engullendo 30 pastillas de un antidepresivo conocido como amitriptilina, el cual le había sido prescripto para combatir los síntomas. Años después de su partida física, el músico lograría un enorme reconocimiento post-mortem, que continúa vigente.

2. TANGUITO. Al igual que la de algunos otros músicos de argentinos, la muerte de José Alberto Iglesias (o Tanguito, Tango, Ramsés VII y demás seudónimos con los que contó), prócer y cantautor de la escena original del rock local y co-autor de “La Balsa” junto a Litto Nebbia, encaja en la categoría de “suicidio no confirmado, pero con altas posibilidades”… Tanguito había nacido el 16 de septiembre de 1954 (en Caseros, en San Martín o en las inmediaciones de Puente Pacífico, Capital Federal, otro dato que nunca llegó a verificarse), comenzando a realizar sus primeras presentaciones en público en 1962 clubes de barrio de Flores y Mataderos, incorporándose dos años más tarde al elenco que desfilaba por el mítico epicentro “La Cueva” de Av. Pueyrredón y Juncal, entre los que se contaban Billy Bond, Moris, Miguel Abuelo, Javier Martínez, Pajarito Zaguri y (nuevamente) Nebbia, entre otros, así como también frecuentando el bar La Perla del Once. Promediando 1968, y si bien ya había experimentado con pastillas y marihuana, Tango comenzó a inyectarse anfetaminas y, tras ser detenido en varias oportunidades, fue enviado al penal de Villa Devoto a inicios de 1971, luego de haber sido obligado a visitar el Hospital Neuropsiquiátrico Borda en varias ocasiones, donde le fueron aplicados crueles electroshocks. Tango fue finalmente declarado “demente” y delegado a una unidad especial dentro del nosocomio destinada a enfermos psicópatas. Por entonces con 26 años, logró fugarse del lugar durante la madrugada del 19 de mayo de 1972, pero acabó siendo arrollado por un tren cuando se disponía a abordar el ferrocarril que lo iba a trasladar a su casa. El incidente nunca fue debidamente investigado, por lo que existieron altas probabilidades de que su triste final haya ocurrido de forma deliberada.

3. SID VICIOUS. El segundo y último bajista de los Sex Pistols prácticamente no necesita introducción. John Simon Ritchie se había unido a los Pistols para reemplazar a Glen Matlock, pero su adicción a la heroína hizo que termine apareciendo en sólo una de las canciones que componían el recordado primer (y único) álbum “Never Mind the Bollocks”, que vio la luz en 1977. La situación se intensificaría durante la gira del grupo por EE.UU. de enero de 1978, pero en rigor a que Sid era un contundente adicto era a la autodestrucción, viviendo una vida al límite en todo momento posible y tomándose aquello del “no future” más que en serio. Su caso empeoró aún más después de conocer a Nancy Spungen, otra yonqui de cepa, quien más tarde se convertiría no sólo en su novia sino también en su mánager personal. La relación de Sid y Nancy y sus ribetes destructivos alcanzó su punto cúlmine el día que Spungen fue encontrada sin vida desangrándose en el baño de su habitación del clásico Hotel Chelsea de New York, tras ser apuñalada en el abdomen. Sid fue arrestado bajo sospecha de asesinato de su alocada novia, pero poco después obtuvo la libertad provisional. Cuatro meses más tarde, el 1 de febrero de 1979, libre y aparentemente limpio de drogas tras desintoxicarse en la cárcel, Vicious decidió celebrar la situación con una fiesta en la casa de su nueva novia, en la cual alguien le obsequió una cantidad de heroína que, sin pensarlo dos veces, volvió a inyectarse. Sid amaneció muerto a la mañana siguiente, tras sufrir una sobredosis letal. Si bien su deceso puede no ser calificado técnicamente como un suicidio, días después su madre descubriría una nota en el bolsillo de la campera propiedad de su retoño que honestamente rezaba “hicimos un pacto de muerte. Tengo que llevar a cabo mi parte del trato. Por favor entiérrenme al lado de mi chica. Entiérrenme con mi campera de cuero, jeans y botas de motociclista. Adiós”. 

4. IAN CURTIS. Ex vocalista del combo post-punk Joy Division, el recordado Ian Kevin Curtis había nacido un 15 de julio de 1956 en Stretford, en el condado de Lancashire, noroeste de Inglaterra, pero fue más precisamente en la ciudad de Maccleston donde transcurriría sus años posteriores. Ciudad donde también, por su débil situación económica, el singular Curtis se vería obligado a pasar buena parte de su tiempo robándose cosas de las tiendas del lugar, básicamente, los discos que no podía comprarse y que se llevaba de regalo cada vez que visitaba el centro del pueblo. Presa de la epilepsia a los 22 años de edad (lo que explica aquellas clásicas convulsiones que lo torturaban cuando se movía en escena, las mismas que acabaron conformando su sello visual más arquetípico), la mala medicación orientada a combatir la enfermedad terminó por incrementar la depresión con la cual solía luchar en todo momento, y sus eventuales cambios de ánimo permanentes. Su último show con Joy Division en mayo de 1980 se dio apenas dos meses antes que la banda edite “Closer”, su segundo (y último) trabajo en estudio. Dieciséis días después de la que pasaría a ser su performance final, el 18 de mayo, y con sólo 23 años, Curtis se ahorcó en la cocina de su casa. Según declaraciones de Tony Wilson (fundador de Factory Records, sello para el cual grababan Curtis y Cía.), poco antes de tomar la mortal decisión Curtis había estado mirando el film “Stroszek”, dirigido por Werner Herzog, como así también escuchando el álbum “The Idiot” de Iggy Pop. Su esposa Deborah, por su parte, no titubeó a la hora de dejar en claro en varias oportunidades que su ex esposo jamás tuvo el deseo de vivir más allá de los 20 y pocos años de edad. Mejor aún lo aclaró su ex compañero de banda, el bajista Peter Hook, quien apuntó que “la gran tragedia de la vida de Ian fue que todo lo que realmente quería era tener éxito, y se lo perdió… por una semana”

5. ROY BUCHANAN. Nacido en Ozark, Arkansas, en 1939, Buchanan representa como ningún otro el caso del guitarrista de blues prácticamente desconocido que termina siendo uno de los más  influyentes de todos los tiempos, tal como cierta vez lo consideró la revista Guitar Player en una encuesta votada por sus lectores. Leroy Buchanan había llegado al punto máximo de su carrera en 1971. Fue cuando logró reconocimiento a lo largo y ancho de su país de origen como protagonista de un documental de TV de categoría “PBS” (ergo, de tipo no comercial y de transmisión pública), y que lo llevó a grabar, entre tantos, una serie de discos para las compañías Polydor y Altlantic, que le terminaron valiendo certificaciones de oro. Una vez que había logrado controlar su adicción al alcohol, tras lidiar con ella por años, a fines de los ’80 fue arrestado bajo el cargo de “intoxicación pública” tras una pelea doméstica y de ahí trasladado a la cárcel del condado de Fairfax, en Virginia, donde el 14 de agosto de 1988 fue hallado sin vida en su celda, tras ahorcarse con su propia camisa.

6. DEL SHANNON. En 1961 y a los 26 años, el músico oriundo de Michigan lideraba los charts con la célebrer “Runaway”, que no sólo terminó siendo su canción más clásica (la historia de un hombre a quien su novia había abandonado), sino también uno de los mayores éxitos de la historia de la música popular de la segunda mitad del siglo pasado, y una de las melodías más emocionantes de todos los tiempos. Shannon tenía serios problemas con el alcohol, lo que llevó a que su carrera comenzara a irse lentamente a pique a inicios de la década del 70, pero fue recién el 8 de febrero de 1990 cuando, víctima de la depresión, se disparó con un rifle calibre 22 en su casa en Santa Clarita, California.

7. KURT COBAIN. El 5 de abril de 1994 el mundo se vio conmocionado tras la noticia que llegaba desde su Seattle natal: Kurt Donald Cobain, el líder de Nirvana, había cometido suicidio tras dispararse con una escopeta calibre 20. Semanas antes de su muerte, su creciente adicción a la heroína había llevado a miembros de su familia y amigos a promulgar una intervención para que detenga su uso del narcótico, al mismo tiempo que su esposa Courtney Love, quien por entonces había entrado en un programa de desintoxicación (y hasta había contratado un investigador privado para ubicar el paradero de su marido), amenazó con dejarlo si Kurt no lograba moderar sus hábitos; mientras, su madre Wendy O’Connor había sentado una denuncia de caso de personas perdidas tras notar que su hijo no respondía a sus llamados. Sus compañeros de banda Krist Novoselic y Pat Smear, por su parte, incluso llegaron a sugerir desbandar al grupo en caso que Kurt, que sufría ataques de depresión desde sus años en la escuela secundaria, no accediera a intentar curarse. Finalmente Cobain, de 27 años de edad, terminó accediendo, pero dos días después abandonó la clínica californiana en la que había aceptado internarse para retornar a Seattle. Cuatro jornadas más tarde se encerró en un cuarto situado sobre el garage de su casa y, sin más, se pegó un tiro en la cabeza. “Echarle la culpa solamente a la heroína es algo estúpido”, declararía Novoselic a un periódico local por aquellos días. “La heroína era solo una pequeña parte de su vida” Las noticias conspirativas no tardaron en aparecer, y las hubo por docenas, esencialmente encabezadas por la posibilidad de que Love lo haya matado, o bien le haya encargado a alguien hacerlo. O como la de Elvis, que asegura que en verdad nunca murió, y que continúa vivo en algún lugar desconocido.

8. MICHAEL HUTCHENCE. En unos pocos años había logrado que la banda australiana para la cual cantaba se convirtiera en uno de los fenómenos más explosivos de la historia del pop-rock. Ventas descomunales de discos (lideradas por el imbatible “Kick” de 1987), dueños de los topes de los rankings por años, contratos millonarios y un montón de grandes canciones convirtieron a INXS en uno de los grupos más famosos de todos los tiempos y a Hutchence (50% Jagger, 50% Morrison) en sex symbol definitivo (por sus sábanas pasaron muchas de las féminas más bellas del momento), y una de las mejores voces que dio el género. “Hutch” lo tenía todo. No obstante, la prohibición del ex Boomtown Rats (y estrella del film “The Wall”) Bob Geldof de que su ex exposa, la presentadora de la TV británica Paula Yates no le permitiera al australiano ver a los hijos que habían tenido cuando aún permanecían juntos, hizo que Hutchence entrara en una espiral de descontrol producto de una depresión y, tras la ingesta de alcohol y drogas, lo llevara a suicidarse el 22 de noviembre de 1997. Fue descubierto sin vida en la habitación de su hotel en Sydney, en plena gira del álbum “Elegantly Wasted”. En 1999 Yates declararía que la muerte de Hutchence, a los 37 años de edad, podría haber sido un accidente producto de la “hipofixofilia” (o “asfixia autoerótica”), una práctica sexual consistente en disminuir la respiración (ahorcándose, en este caso) con el fin de lograr mayor placer.

9. ROZZ WILLIAMS. ¿De qué manera podría haber terminado con su vida el tipo que representa una de las figuras más prominentes de la escena del goth rock? El estilo no necesariamente guarda relación directa con finales tan poco felices, ni tampoco, dentro de la oscuridad que los seduce, los adeptos al género consideran a esta decisión un metier a alcanzar, pero sí tal vez lo haya sido en el caso de Roger Alan Painter, que promediando la adolescencia dejó atrás su soleada ciudad de Pomona, California (y su pasado de religión bautista), para adentrarse en territorios más ténebres. Tras tomar su nombre artístico de una tumba con la que se topó en un cementerio de su tierra natal, Williams, quien por entonces ya era fan declarado de Alice Cooper, Iggy Pop y David Bowie, entre varios, terminó acercándose a la escena emergente del punk de fines de la década del 70. Tras integrar una serie de agrupaciones que pasaron sin pena ni gloria (y con nombres tan chocantes como The Asexuals o Premature Ejaculation) y demás intentos que tampoco lograron demasiada trascendencia, en 1983 Rozz finalmente logró establecer a Christian Death, banda que terminaría conformando una de las agrupaciones Goth más primordiales de la historia del género, y con la que registraría una buena cantidad de discos (ya sea bajo el nombre original del grupo, o como Christian Death Featuring Rozz Williams) , al menos hasta que el cantante abandonó la banda para inaugurar su carrera solista, o participar de otros proyectos alternativos, entre los cuales también se volcó a la pintura o poesía. Pálido, bisexual confeso y andrógino como pocos, Williams también era maníaco depresivo; así fue como el 1 de abril de 1998, a los 34 años de edad, puso final a su vida ahorcándose en su departamento de West Hollywood. El gabinete en el cual se ahorcó, así como los elementos que utilizó para hacerlo, se encuentran expuestos en el Museo de la Muerte de la ciudad de Los Angeles. 

10. WENDY O. WILLIAMS. En 1979, a los 30 años de edad, Wendy Orlean Williams ya era toda una líder carismática de la escena under del punk neoyorquino al frente de los Plasmatics. Wendy no pasaba desapercibida. Con su corte de pelo mohawk y sus pechos casi-casi como Dios la trajo al mundo, terminó convirtiéndose en la cantante femenina más radical y controvertida que la vida haya visto, lo que le valió el título de “Reina del Shock Rock” tanto durante su trabajo en la banda, con la que registró cinco discos entre 1980 y 1987 (¿cómo olvidarse de aquella impactante tapa de “New Hope for the Wretched?”), como en su posterior carrera solista. Nadie esperaba que una proteccionista animal y vegetariana declarada como Williams tratara de suicidarse en 1993, cuando intentó clavarse un cuchillo en el esternón, ni tampoco cuando volvió a hacerlo con una sobredosis de efedrina cuatro años después. La tercera fue la vencida: Williams, con 48 años de edad, se disparó con un arma el 6 de abril de 1998, antes asegurándose de dejar una nota suicida aseverando lo siguiente: “no creo que la gente debiera quitarse la vida sin antes haberlo reflexionado profundamente durante un tiempo considerable. Pero sí creo fuertemente, de todos modos, que el derecho a hacerlo es uno de los derechos más fundamentales que cualquiera debería tener en una sociedad libre”.

11. RICKY ESPINOSA. La muerte de Manuel Ricardo Espinosa, ex líder de Flema y figura clave de la escena del punk loc,al jamás terminó de esclarecerse. Nacido en 1966 en la localidad bonaerense de Gerli y con sólo 35 años, aquel 30 de mayo de 2002 Ricky y sus compañeros de banda iban camino a la casa  de Luichi (también integrante de Flema, situada en el quinto piso de un edificio del barrio de Avellaneda) en el remís privado del cantante y guitarrista, brindando con alcohol fino tras haber finalizado la grabación del que sería el nuevo disco del grupo. Si bien los rumores se debaten entre la posibilidad de que lo haya hecho “jugando” antes de perder el equilibrio y dar el mal paso, o bien de manera deliberada, la velada culminó con Ricky arrojándose por la ventana del lugar y falleciendo momentos más tarde durante su traslado en ambulancia al hospital. Un suicidio nunca oficialmente confirmado,pero que tampoco puede dejar de ser pensado como tal dados algunos detalles que llevarían a considerarlo así. 

12. ELLIOTT SMITH. Nacido en Omaha, Nebraska, en 1969, Steven Paul “Elliott” Smith pasó más tarde a transcurrir buena parte de sus años de juventud en Texas, pero fue en la ciudad de Portland, estado de Oregon, donde comenzó a obtener popularidad como multiinstrumentista y compositor, lanzándose como como solista en 1994, tras tres años como integrante de la banda de rock alternativo Heatmiser. Ya en solitario cobraría renombre una vez que su canción “Miss Misery” formara parte de la banda de sonido de la película “Good Will Hunting” de 1997 (que acá se conoció como “En Busca del Destino”), y que fue nominada al Oscar como “Mejor Canción Original” al año siguiente. Pero la vida de Smith escondía un costado más oscuro que ni las luminarias de la fama lograron hacer brillar. Más precisamente sus problemas constantes con las drogas y la botella a lo largo de su vida, sumados a una depresión casi crónica. Basta apenas con darle un vistazo a la letra de la bellísima “Waltz #2”, del álbum “XO” de 1998 (“Primero el micrófono y luego medio cigarrillo/ Cantando Cathy’s Clown/ Ese es el hombre con el que ella ahora está casada/ Esa es la chica que él ahora pasea por la ciudad”) para tomar idea de sus pesares. La referencia contundente a “Cathy’s Clown” de los Everly Brothers de 1960, canción de corazones destrozados si las hay, tampoco resulta casual en su historia. Para colmo, a la hora de escribirla Smith no se había inspirado en una chica, como es posible suponer, sino en su propia madre. Smith murió en Los Angeles el 21 de octubre de 2003 tras acuchillarse el pecho dos veces. Momentos antes, durante la hora del almuerzo de aquel día, aparentemente había tenido una discusión con su novia durante la cual Elliott amenazó con suicidarse y, si bien su pareja estaba acostumbrada a las actuaciones melodramáticas a las que solía someterla, decidió ignorarlo y encerrarse en el baño hasta que el clima se calmara. Pero al rato escuchó un grito que la llevó a dirigirse al living de la casa, donde vio a su novio de espaldas a ella. Al darse vuelta, se encontró con la imagen de un cuchillo de cocina clavado en el pecho de Elliott. Y si bien años más tarde se barajó la posibilidad de que haya sido víctima de un asesinato, el dictamen del médico forense fue claro: se trató de un suicidio. Acaso el final más coherente para el tipo que cierta vez fue considerado “el hombre menos feliz del mundo”, que “cantaba canciones para los chicos tristes” inspirado en su propia depresión, alcoholismo o adicción a la heroína, las mismas que había experimentado en carne propia a través de su dolida existencia.

13. RONNIE MONTROSE. Prolífero sesionista (trabajó con Herbie Hancock, Van Morrison, Johnny y Edgar Winter y Boz Scaggs, entre muchos), el guitarrista de hard rock Ronald Douglas Montrose será principalmente recordado por su propia banda Montrose, considerada “la respuesta estadounidense a Led Zeppelin” y más por ser la primera gran banda en la que cantó Sammy Hagar. A lo largo de varios proyectos, su éxito personal continuó por décadas hasta que un profundo estado depresivo a causa del retorno de un cáncer de próstata que ya creía superado lo llevó a terminar bebiendo más de la cuenta y quitarse la vida con un disparo de arma el 3 de marzo de 2012, a los 64 años de edad. 

14. ADRIÁN NIEVAS. Tras grabar siete álbumes con Adicta, banda que formó en 1999 junto Fabio Pastrello y Rudie Martínez, ambos ex integrantes de San Martín Vampire, el cantante Adrián “Toto” Nievas acabó tornándose un claro referente de la escena del rock platense de fines de los años 90 en adelante. Tras la separación del grupo en 2014, Nievas retomó su proyecto solista Ciudadano Toto, con el que también editó un disco. Según lo indican algunos informes, Nievas tomó la decisión de quitarse la vida el 24 de mayo de 2015, si bien las motivos exactos que lo llevaron a tal determinación continúan sin esclarecerse.

15. KEITH EMERSON. Cuando todo el mundo pensaba que un músico de rock podía suicidarse tras haber vivido una vida al límite que lo iba a terminar conduciendo a ese derrotero, después de haber sufrido todas las suertes imaginables de depresiones varias potenciadas por el uso de drogas o por mal de amores, fue el mismísimo Keith Emerson quien sorpresivamente resolvió hacerlo con la suya el año pasado. Histórico tecladista de The Nice y luego del legendario trío de rock progresivo Emerson, Lake and Palmer, entre otros proyectos de los que supo formar parte (y seguramente uno de los dos más insignes de la historia del género junto a Rick Wakeman, Tony Banks o Rick Wright), Keith Noel Emerson había nacido el 2 de noviembre de 1944 en la muy británica ciudad de Todmorden, en el condado inglés norteño de Yorkshire. Tras varios años de permanencia ininterrumpida, en 1993 una situación nerviosa inesperada que terminó afectando su mano derecha lo obligó a alejarse de toda posible actividad durante un año, hecho que paralelamente coincidió con el divorcio de Elinor, su esposa de toda la vida. Pero Emerson superó las dificultades y siguió adelante, hasta que en septiembre de 2010, tras un chequeo de salud de rutina, le fue descubierto un pólipo de características peligrosas en la parte inferior del colon. Para entonces el músico había encontrado una manera de mitigar su angustia refugiándose en el alcohol, lo que sumado a una depresión nerviosa y ansiedad extrema, potenciada por la imposibilidad de ya no poder rendir artísticamente como sabía hacerlo. lo llevó a infligirse un disparo de arma en la cabeza en su hogar de Santa Monica, California, el pasado 11 de marzo de 2016.

CONCIERTOS: HONEST JOHN PLAIN SE MOSTRÓ HONESTAMENTE ROCKERO EN EL SALÓN PUEYRREDÓN

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HONEST JOHN PLAIN AND THE PIBES – SALÓN PUEYRREDÓN, 13/ 5/ 2017

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Y sí, HJ cada tanto tiene los blues. Y los oranges y los purples y los yellows también (Foto: ©Anitta Ramone)

“Qué lindo es el rock’n’roll”. Parece el título de una canción de uno de esos gruposde kermesse, o de un festival de baile o de un club barrial de los ’70 pero, así y todo, con el rigor del peso de la simplicidad que amerita, la frase soltada por uno de los asistentes que colmó el Salón Pueyrredón para ver aHonest John Plain el sábado pasado acaba siendo la mejor declaración de principios para un show que cumplió a rajatabla con lo que se esperaba. No importó el horario. Plain había largado su concierto promediando las 2 AM palermitanas del día siguiente (antes habían pasado por el escenario los teloneros She-Ra, Angel Voodoo, Los Mareados yStarpunks, quienes calentaron el terreno apropiadamente) y el clima que se respiraba desde el vamos presagiaba una velada que prometía resultar encantadora.

NEW OLD BOY. “The Boy Is Back”, anunciaba el póster del evento en el cual una de las figuras más prominentes de la escena del rock inglesa de mediados de los 70 y que las vueltas de la vida llevaron a titular como “punk”, algo que el mismo Plain no dudó en cuestionar en la entrevista que MADHOUSE le realizara días antes del show, y que pueden ver aquí. Con las primeras notas de “Never Listen to Rumours” (la única canción que hasta ahora vio la luz del álbum que HJP grabó junto a un seleccionado de estrellas hace unos años, y que sigue inédito), la banda dejó en claro de antemano que las 18 canciones que restaban iban a estar perfectamente a la altura de las circunstancias. La primera sorpresa del set llegó de la mano de “All The Way To Hell And Back” (que abría “Rock On Sessions”, el segundo álbum de los Crybabys), y que se mantuvo muy fiel a la versión original de estudio.

TEMA VA, TEMA VIENE, LOS MUCHACHOS SE ENTRETIENEN. Lo que siguió fue un repaso detallado por la extensa carrera de Plain, basada principalmente en el catálogo de The Boys, con “Monotony” y “Scrubber” del álbum “Boys Only”, 1980, a los que se les agregaron “U.S.I.”, el recordado hit “Brickfield Nights” y “T.C.P.” (las tres grabadas en “Alternative Chartbusters”, segundo disco de la banda), “Kamikaze” y “Terminal Love” de “To Hell With The Boys” (1979), y aún tres más del álbum debut de la banda de 1977 comandadas por “I Don’t Care” (primer single del grupo), “Sick On You” (que inauguraba el LP) y “First Time”, que fue parte de los bises, cerrando el concierto.

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HJ rockeándola en el Salón junto a lo’ Pibe’ (©Gux Ramone)

Campera de cuero y lentes oscuros permanentes (que Plain sólo amagó sacarse cada vez que le dirigía unas palabras al público), el repertorio también incluyó el cover de M.O.T.O “I Hate My Fucking Job”, “Where Have All The Good Girls Gone” (canción/título del álbum inicial de los Crybabys), “New Guitar In Town” que grabara en su paso por The Lurkers,“That’s Not Love” de “Honest John Plain & Friends” (1996) y “Punk Rock Girl” de “Punk Rock Menopause”, el disco reunión de The Boys editado hace 3 años, a lo que se sumaría el inesperado anuncio de “Tell Me (You’re Coming Back)”, la canción de la pluma Jagger/Richard -a la que anunció como “y ahora una canción de los fuckin’ Rolling Stones”-originalmente incluida en el primer álbum stoniano, y que Plain registrara en estudios junto a The Mattless Boys, uno de los incontables proyectos en los que participó. Brian Jones estaría más que agradecido.

3VAMOS LOS PIBES. Y si una auténtica obra de arte no está solamente determinada por el lienzo, sino también por el marco, seguramente la performance general del show no hubiera resultado tan buena sin la presencia del trío que lo secundó en escena, que para la ocasión recibió el título de “The Pibes” y que formó conJuan Papponetti (ex-Katarro Vandaliko, ahora en Traje Desastre) en guitarra y coros,Arnold Rock (ex-Tukera, hoy enDoble Fuerza) en bajo y coros, y Alejo Porcellana (ex-Shaila, hoy en día en Mamushkas) a la batería, los mismos que lo acompañaron a lo largo de las dos jornadas previas a la presentación en el Salón Pueyrredón, que tuvieron lugar en Tandil y Mar Del Plata. Tres shows seguidos en tres ciudades distintas a lo largo de tres días no está nada mal, y con apenas alguna que otra señal de cansancio para el hombre que hace 2 años casi pierde la vida por un desliz del destino. Por el resto, fue una noche inolvidable con un recinto colmado y con el deseo en común de ver a una leyenda viviente del rock frente a sus narices. En estado de pura efervescencia, a la hora correcta, con el clima indicado, y con la promesa que indica que en noviembre retornará una vez más al país con -ahora sí, los más mayorcitos- The Boys. O con los pibes originales… Al menos para la ocasión, las noches de Brickfield cambiaron de nombre para convertirse en argentinas y más precisamente aún en la del pasado sábado en Buenos Aires. Que se repita todas las veces que sea posible, rock mediante.

AN INTERVIEW WITH HONEST JOHN PLAIN BEFORE HIS SHOW IN BUENOS AIRES: “MY BEST TIMES WERE WITH THE BOYS”

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Original article in Spanish published in Revista Madhouse on May 12 2017

Who’s the quirky guy in Texan shirt, a matching bandana and shades sitting at a table in the cafeteria of that hotel in downtown Buenos Aires at 3 pm?, the personnel of the place ask themselves, as they’re about to finish their days’ work. “Is he famous?”, one of them demand to know. “Let’s say he’s quite popular”, I try to explain, “but from a very particular elite”, all this while the man at the table, who’s now sporting a wide smile and a good disposition, is dividing his time between waiting for the next one to interview him, and wondering where is it that he left his room keys, who humbly confesses to have lost a few minutes before (“sorry, I’ll be right back”)

Lunch isn’t served anymore, while there are no drinks available either. Only water and coffee. Which is no problem at all to Honest John Plain, since the booze played hard on him a few years ago, leading him to leave it behind forever and ever after an accident that put his life at risk. Which may not be an easy task for a true Londoner always up for a drink at the pub, but yet Plain looks thankful and happier than ever. After all these years on the road he’s still is the restless rocker who plays all over the world and often keeps recording. And who’s now back in he country (his third visit in about 15 years) to do three shows, and also to remind us that he’ll always be the one he never stopped being.

Do you want to order a drink or something? Or a cup of coffee, maybe?
No, thank you. I haven’t had a beer or spirits for over 2 years now, because of my accident.

An accipunk-683x1024dent? What kind of accident was it?
I was in Norway playing with Casino (Casino Steel, ex-Hollywood Brats and also member of The Boys with Plain) We were in a mansion. I was on the fifth floor and there were marble stairs all the way down. I just got to go to the toilet, because I was drunk, and I fell down the whole of the stairs and smashed my head to pieces.

You fell down marble stairs?
Yeah. I got past the first two, and then fell again. And they found me in the morning. I was unconscious.

But you where there all alone? Nobody there to help you out?
Well, everybody was asleep, because it was during the night. I was with Casino but, when I went to bed, I needed to go to the toilet, and fell.

How come Casino didn’t notice it?
He found me in the morning, eight hours later, and there was blood all over the floor. And they put me in the hospital, and I only had 3% of brain left. And I nearly went, you know.

Did you injure only your head?
Yeah, I smashed it to pieces! (laughs)

Well, good to have you here, good to have you anywhere!
And I went on tour again after coming out of hospital. And then in Germany I went to hospital again for about 2 weeks, got out of that, started a tour again, finished off the tour and then I had another accident. You know, I kept on getting fits, so now they give me medication for it. And so far… (shows he’s still here)

Well, you survived. It could have been much worse.
Yeah I survived! But it was self-inflictive, I felt really bad when I was in hospital, with all these people that were really ill. And they did nothing. I felt bad ‘cause it was self-inflictive, because of being a drunk.

And who took care of you while you were there?
People in the hospital. My ex wife and my son came to see me when I was in London.

Another hospital in London?
I’ve been to hospital in Germany, in Norway…

It was a “hospital tour”, I mean, basically you’ve been touring hospitals…
(laughs) Yes,they had to give me medication while I was touring. So that’s why I stopped the beer and the spirits. I’m a pretty good guy now.

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The original line-up of The Boys, from L. to R.: Andrew Matheson, Matt Dangerfield, Casino Steel and Wayne Manor, and Honest John Plain
below. Drummer Geir Waade not in the picture.

Are you living in London now?
Yes, in Belsize Park, Hampstead.

This is not your first time in Buenos Aires, you played here before…

Yeah, I played here with The Boys, but we’re coming back again in November.

That’s great to know! And after what you’ve gone through concerning the accident, it’s all like a miracle.
I love it!

You did four albums with The Boys between 1977 and 1980. And then, 34 years after that, in 2014, you put out a fourth album, “Punk Rock Menopause”. Why is it that the band waited 34 years to do a new album? And, by the way, your last solo album is called “Acoustic Menopause” So is there a menopause in rock’n’roll? I always believed it was made to keep you young…
Well, I didn’t come up with that title. My friend Jean Cataldo thought of it. I have no idea if there’s a menopause in rock’n’roll, I’m sorry. But I think it’s a great name.

Ok, and then why you waited 34 years for the fourth album by The Boys?
Probably Matt Dangerfield, the other guitarist in The Boys, who didn’t want to do it. He wrote most of the songs with Cas, you know. He probably was busy doing other stuff and didn’t want to do it, and I was with the Crybabys. It’s just happened because people asked us to do it, and it was great to do it again. I’m sure we’re gonna do a last one before it’s time to get in the coffin (laughs)

Why not two or three more?boys-punk-rock
Yeah, one more and we stay in.

You did a solo acoustic tour to promote your last album, and you did it all by yourself, as a one man band. Why you chose to do it like that?
Nobody wanted to be with me! (laughs) It was because the guy who was putting the shows on decided it was a good idea to do it that way, and it was fantastic because every show was full. You know, mostly Boys fans. But I did it to be on my own as well.

You always had a good base of fans.
Yeah, all over the place. Europe, the US, Argentina, Italy, China, Japan…

hjplain-menopThe Boys were labeled “the Beatles of Punk”. I know you’ve got a thing for the Beatles, don’t you?
Yeah, of course!

So since you toured solo, which Beatle would you have been? John, Paul…?
Any one of them. I think I’d rather be Ringo ‘cause he’s a funny guy, and I can play drums, you know. But I wouldn’t mind being John. I wouldn’t mind being Paul either, especially for his money, you know.

Are the Beatles your favourite band?
Yeah, I think the Beatles are my favourite band.

Everything you always did was about the ‘60s. So you’re here basically to take us back to that era!
Exactly! I was at the right age to appreciate that music.

So how old are you now, 62?
I’m 65. Yeah I’m and old guy, I’m on a pension now, punk rock pension! (laughs)

That’s a great name for a future album!
That’s what I’m gonna do! It’s my punk rock pension!

You were born in Leeds…
Yeah, and I still support Leeds as well, but they’re not doing very well.

Which reminds me of The Who’s classic “Live at Leeds” album.
Yeah, I was there!

At the very show of the album?
Yeah, I was in art school at the time. That’s how I met Matt Dangerfield of The Boys, I met him at the gig. I’ve known him for a long time.

You did lots of things as a musician. But my favourite one, and this is a personal thing, is what you did with The Crybabys, the EP and the three albums. So are you ever planning to get back together again?
It’s very strange you asked that because not long ago me and Darrell (N.: Bath, also member of The Crybabys) did a show together for the first time. That was in Brighton, ‘cause he lives there now. We just did an acoustic show, and so many people showed up.

Just the two of you, both on acoustic?
Darrell was on electric and I was on acoustic. Now we’re talking about doing another one, ‘cause it went down so well. When we are together, we really are good together. So it’s definitely gonna happen.

crybabys

The Crybabys, long ago and far away

What songs did you do at the show?
We played mostly of what you already know, and also some covers we like, you know. But the day before the show I was with Darrell at his place in Brighton, and we started writing again.

I’d really love another Crybabys album!
We’re gonna do one, that’s for sure. It’s time we did another one.

Plus Darrell doesn’t seem to have a steady band at the moment.
His best time is with the “Babys”, that’s for sure. I think he knows that as well. As far as I know, he’s one of the best guitarists all over the world, you know. And we fit together good.

It always appealed to me that you represented the Beatles bit in the band, while Darrell was always more Stones or Faces-styled. Would you agree with that? And if so, how did it happen?
I would agree with that, completely. I don’t know how that happened, I can’t even remember how I’d met him. I was probably very drunk at the time. But when we started playing together, we realized we had to do it. He’s a good lad.

He’s a very good friend.
Yes, absolutely. Not just the guy who plays guitar, you know, he’s family.

And looks like everybody loves him.
Yes he’s funny. We’re all funny! That’s how we carry on, you know.

I believe you recorded with The Dirty Strangers for their first self-titled album in 1988, but then you weren’t in the album.
Yes, I was in the album but I wasn’t credited, because The Boys started again. And they didn’t like that. So I got the sack, and then somebody replaced me. The album doesn’t say I’m playing on it, but I am. That’s when I met Ronnie Wood (N.: Wood was also in the album)

What’s the story behind that?
I think, that’s why Alan (N.: Clayton, guitar/vocals in The Dirty Strangers) worked for the Stones. I’ve got fond memories of Alan. Good singer, a great band, and he was fun. It’s just the end of it, which was a bit rough. I don’t even know if the band exists.

Oh yes they do! And they have a new album out last year called “Crime and a Woman”
That’s sounds like him! (laughs)

OK so what about meeting Ronnie Wood?
We were in the studio, I forgot what studio it was, a big studio in London, and I couldn’t believe it when Ronnie and his minder showed up, I wasn’t expecting that. And then Alan said to Ronnie “would you like to play in this song?” And Ronnie says “oh let me have a listen”…

Did you meet Keith Richards as well? He was also in the album.
Yes, but that’s when I went to pick up my guitar after I was given the sack, and he was there.

In 1995 you guested in Ian Hunter’s album “Dirty Laundry”, along with Darrell, Casino Steel, Glen Matlock, etc. Any memories of the recording of the album? Wasn’t it done at Abbey Road studios?
Oh, I like Ian! I watched football with him, and he was in his underpants, and without his shades on!

Ian Hunter without the shades? No way!
Yes, you shouldn’t look at that (laughs) No shades, and no trousers! God bless him, don’t get me wrong. That shows how much we got on, ‘cause he would never take his shades off for anybody. That was in Norway. No one believed me, but that was true!

What about the recording of “Dirty Laundry”?
It was fantastic going to Abbey Road, for a start. And you know Von, who plays drums in Die Toten Hosen, he was on the album as well. I had a bicycle with a basket, and me and Von would go show at Abbey Road on it! (laughs) Everybody else was arriving in limousines.

IMG_6831 (Large)

True Honest-y (pic by Marcelo Sonaglioni)

Not even two bikes, but the two of you in one bike, plus it’s a girl’s bike! Now that’s real rock’n’roll!
Yeah! (laughs) I think so.

What about your nickname? Other than you, the only other “Honest” I knew was, once again, Ronnie Wood, who they’d refer to as “Honest Ron Wood” in the ‘70s.
Because the Boys were gonna go on tour, and for some strange reason, I went to NEMS Records to pick up the cash for the tour, you know, to pay for everything, but I put the money on a horse!

Oh you were gambling. You bet on a horse!
Yeah yeah, a lot of money, for the whole tour. And the horse came second! I lost everything, so the manager at the time sent me back to get some more cash, and that’s why they call me “Honest”, ‘cause I’m not! (laughs)

What do you remember from the London punk scene in the ‘70s? Were there any rivalries between bands?
No, no rivalries, as far as I’m concerned. They might have had some but I didn’t. I remember the first day of Punk. The Boys were the first punk band to sign. And Mick Jones of The Clash used to rehearse at Matt Dangerfield’s place in Maida Vale, and I just remember the first day I opened the door there and Mick Jones had very long hair at the time, and then suddenly it went to a crooked cut, with strange clothes on. And I went “fuck it, what’s happening, mate?” And he goes “it’s Punk, innit?”

So that was the way you were introduced to Punk.
That’s how I was introduced to, ‘cause I’d never considered The Boys punk anyway. You know, we got that reputation but that’s how I found out what Punk was about.

Then why they’d consider you a punk band anyway? I mean, you were just a band who was very much into the ‘60s pop and rock music, and that’s it.
Yeah, I have no idea. But that’s how wee got to support the Ramones, because we were supposed to be punk. I’m not saying we were supposed to be punk, we played what we played.

And it was the same in New York at the time. It didn’t have a name. They called it “New York Rock” or whatever, and all of a sudden they started calling it “Punk Rock” and everybody was a punk.
Yeah, and that’s why I didn’t get involved with it.

In fact, I think that Punk never existed, you know what I mean.
Of course. You know, Johnny Rotten owns five fuckin’ hotels in New York. What’s punk about that?

You used to play drums in Generation X at the very beginning of the band.
Yes, they were rehearsing where I lived with Matt Dangerfield, and they didn’t have a drummer at the time. And Billy Idol was playing drums, but when I started to play, he started to sing. And I said “you know, Billy, you should be the fuckin’ vocalist”, ‘cause they were looking for a vocalist. I said “you sing great, so why don’t you sing?” And he went “let me think of that” And next thing I knew, he was up there.

You helped everybody!
It’s all down to me mate! (laughs) Why punk is so famous, it’s down to me!

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London SS, with Mick Jones (third from L.) with long hair and dark glasses

You’ve been in many bands throughout your career, staring with The Boys and the Crybabys, but also London SS, The Lurkers, the Mannish Boys, or Pete Stride. Which one gave you the best times, and which one gave you the worst ones, if any?
None of them gave me a worst time, that’s a fact, but the best time was with The Boys. Because when we are on the road, we have a laugh. I love Casino, I love Matt, I love Jack, and I love Duncan. We were a family, you know.

Why they disbanded in 1982?
I have no idea, I really can’t tell you. It wasn’t anything to do with me, you know. Today, I still don’t know why it disbanded. I know that Matt and Duncan fell out, but I still don’t know why.

5 years ago you recorded another of the “And Friends” albums with guests like Darrell, Die Toten Hosen, Glen Matlock, Martin Chambers and Sami Yaffa and Michael Monroe of Hanoi Rocks. How did you assemble the project and what happened to it, as I believe only the ‘Never Listen To Rumours’ video saw the light.
The album is finished now but for some reason the guy who was paid all this money to put it out  is not putting it out.  That would be my latest solo album.

It’s a bit confusing sometimes because there’s the ‘Honest John Plain and Friends’ album, the ‘Honest John Plain y Amigos’ one, then another one called ‘Honest John Plain and The Amigos’, and then the one you just mentioned, which wasn’t released yet.
Yes, and I don’t understand why the new one hasn’t been put out, as it’s fantastic, you know.

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On the “Never Listen to Rumours” video

So how did you assemble the project?
I didn’t!

Oh you never do anything!
No, I never do anything. The guy that has put the money for it got in touch with everybody, and they all wanted to do it. If you see the ‘Never Listen To Rumours’ video, everybody there is on the album.

So once again, after you did the ‘Honest John Plain y Amigos’ album in Argentina in 2003, you released another one by Honest John Plain and The Amigos named “One More and We’re Staying” So you have a lot of “amigos” all over the world.
Yeah, I owe money to so many people, you know (laughs)

And you still have them around, because they’re going after the money…
Oh yeah, of course!

You were here in Buenos Aires 2003 to produce Katarro Vandalico’s album “Llegando al Límite”, and then came back again The Boys. Could you ever imagine in the ‘70s or ‘80s going to South America to play or to produce an album?
Of course not! It’s always been a shock how much I travelled, but it’s always because of The Boys.

hjplain-feat-2 (1)So what are your future plans now? Are you going back to London?
I’ve got to go back to London, but them I’m going to Norway again, as it’s the first Boys gig in a long time, a big festival in Oslo this month.

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Honest John meets his interviewer (pic by Marcelo Sonaglioni)

Very much looking forward to The Boys’ comeback and, needless to say, it’s been great talking to you John.
Oh my pleasure too! And thanks for the questions, you’re definitely qualified!

 

CON HONEST JOHN PLAIN ANTES DE SU SHOW EN BUENOS AIRES: “MIS MEJORES MOMENTOS FUERON CON THE BOYS”

Standard

¿Quién es ese señor de aspecto estrafalario, camisa tejana, bandana al tono y lentes negros que está sentado a una de las mesas de la cafetería de ese hotel céntrico de Buenos Aires a las 3 de la tarde?, se preguntan los miembros del personal del lugar, mientras terminan de hacer la limpieza del turno que acaba de finalizar. “¿Es famoso?”, insisten. “Digamos que es bastante conocido”, intento explicarles, “pero dentro de una elite muy particular”, termino apuntándoles, mientras el personaje en cuestión, de ancha sonrisa y benemérita disposición, divide su tiempo entre esperar al próximo periodista que lo va a entrevistar y preguntarse dónde dejó las llaves de la habitación en su versión tarjeta magnética, que humildemente confiesa haber perdido hace instantes (“disculpame, ya regreso”.

A esa hora de la tarde ya no sirven almuerzo, ni tampoco hay tragos disponibles. Sólo agua y café. Lo cual a Honest John Plain no le resulta inconveniente alguno desde que hace apenas unos años el alcohol le jugó una mala pasada, obligándolo a dejarlo para siempre tras originarle un accidente que lo tuvo más del lado de allá, que del de aquí. La situación no debe ser nada fácil para un auténtico londinense que pasó buena parte de su vida ahogándose en los pubs, pero Plain destila el ácido sentido del humor tan propio de su país de origen: está agradecido, a pesar de todo, y se lo ve más feliz que nunca. Después de todos estos años en la ruta sigue siendo aquel músico incansable que toca por todas partes del mundo y continúa grabando nuevos discos de forma inoxidable. Y que, claro, ahora está de vuelta en el país -su tercera visita en algo más de 15 años- para realizar tres shows y recordarnos que siempre, pero siempre, será el que nunca dejó de ser.

punk-683x1024¿Te gustaría beber algo? ¿O preferís un café?
No, gracias. No tomo ni cerveza ni ningún tipo de aperitivo desde hace más de dos años Eso es por el accidente que tuve.

¿Accidente? ¿Qué tipo de accidente?
Estaba en Noruega tocando con Casino (N.: Casino Steel, el ex Hollywood Brats y legendario camarada de Plain en The Boys). Estábamos en una mansión. Yo estaba en un quinto piso, y las escaleras eran de mármol. Tuve que ir al baño, porque estaba borracho, y caí por las escaleras y me rompí la cabeza en pedazos.

¡¿Te caíste rodando varios pisos por la escalera?!
Sí. Caí dos pisos y después seguí cayendo. Y me encontraron a la mañana. Estaba inconsciente.

¿Pero cómo? ¿Estabas solo? ¿No había nadie que pudiera ayudarte?
Bueno, todo el mundo estaba durmiendo, porque ocurrió de noche… Yo estaba con Casino, pero a la hora de ir a la cama, yo estaba con una chica y necesité ir al baño, y me caí.

¿Cómo puede ser que Casino no se diera cuenta?
Me encontró a la mañana, ocho horas después, y había sangre por todas partes. Y me llevaron al hospital, me quedaba el 3% de cerebro. Y casi que me voy, viste…

Te hiciste pedazos la cabeza.
Sí, ¡me la destrocé! (Risas)

En fin, ¡qué bueno que estés aquí después de todo eso! Quiero decir, ¡qué bueno que estés, donde fuera!
Una vez que salí del hospital, volví a salir de gira. Y después en Alemania me llevaron otra vez al hospital, por dos semanas. Salí, comencé otro tour, lo terminé, y después tuve otro accidente. Me siguen tratando, sabés, y me dan medicación por todo lo que ocurrió. Y por ahora… (hace el gesto de que aún está vivo)

Bueno, sobreviviste. Podría haber resultado mucho peor.
Sí, ¡sobreviví! Pero fue autoinfligido. Me sentí realmente mal mientras estuve en el hospital, con toda esa gente que estaba tan enferma. Y no hacían nada. Me sentí mal porque fue autoinfligido, por haber estado borracho.

¿Y quién te cuidó durante la internación?
La gente del hospital. Mi ex esposa y mi hijo venían a visitarme, cuando estaba en Londres.

¿Otro hospital en Londres?
Sí. Estuve en uno en Noruega, otro en Alemania…

Entonces básicamente hiciste una gira por los hospitales.
(Risas) Sí, y me tuvieron que medicar mientras hacía mi propio tour. Es por eso que paré con la cerveza y las bebidas alcohólicas. Ahora soy un chico bueno.

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The Boys allá por 1975, con su formación original: de izq. a der., Andrew Matheson, Matt Dangerfield, Casino Steel y Wayne Manor. Honest John Plain es el que está sentado. Falta el batero Geir Waade.

MAYBE IT’S BECAUSE HE’S A LONDONER
¿Seguís viviendo en Londres?
Sí, en Belsize Park, en el área de Hampstead.

Esta no es tu primera vez en Buenos Aires, ya tocaste aquí.
Así es, ya vine con The Boys. Y vamos a volver en noviembre.

¡Gran noticia!
Después de lo del accidente, debés considerarlo un milagro…
¡Me encanta!

Entre 1977 y 1980 hiciste cuatro álbumes con The Boys y luego editaron otro disco, “Punk Rock Menopause” (“La Menopausia del Punk Rock”), apenas 34 años más tarde… ¿Cómo es que una banda espera tanto para lanzar un nuevo disco? Y, ya que estamos, tu ultimo álbum solista se titula “Acoustic Menopause” (“Menopausia Acústica”) ¿Creés que el rock’n’roll puede sufrir de menopausia? Siempre pensé que fue inventado para mantenerse joven.
Bueno, el título no se me ocurrió a mí. Mi amigo Jean Cataldo fue quien lo pensó. Perdón, no tengo idea si existe la menopausia en el rock’n’roll. Pero creo que es un gran nombre.
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OK, ¿pero entonces cómo es que tuvieron que esperar 34 años para hacer un nuevo álbum?
Probablemente fue por Matt Dangerfield, el otro guitarrista de The Boys, que no quería hacerlo. Él escribió la mayor parte de las canciones con Cas. Tal vez sea que estaba dedicándose a otras cosas y no quería hacerlo. Y yo, mientras tanto, estaba con los Crybabys. Se dio porque la gente nos pidió hacerlo y fue genial poder hacerlo de vuelta. Estoy seguro de que vamos a hacer un último disco antes que llegue el momento de meternos en el ataúd (Risas)

¿Por qué uno, y no dos o tres más?
Sí, uno más y ya está.
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Hiciste una gira solista en formato acústico para promocionar “Acoustic Menopause”, pero la realizaste completamente solo, como si fuera una banda de un único miembro. ¿Por qué elegiste hacerlo así?
¡Nadie quería estar conmigo! (Risas) Fue porque el tipo que estaba organizando los shows decidió que hacerlo de esa manera iba a resultar una buena idea, y fue fantástico, porque en cada uno de los shows estuvo lleno de gente. Ya sabés, mayormente fans de The Boys. Pero también lo hice de esa forma para poder hacerlo por mi cuenta.

Siempre tuviste una base de fans.
Sí, por todas partes. Europa, Estados Unidos, Argentina, Italia, China, Japón…

JOHN, PAUL, GEORGE, RINGO Y OTRA VEZ JOHN
Los Boys fueron etiquetados en su momento como “los Beatles del Punk”. Sé que siempre tuviste algo fuerte con los Beatles, ¿no?
¡Sí, por supuesto!

Y entonces, en ese tour en solitario, ¿cuál de los cuatro hubieras sido? John, Paul…
Cualquiera de ellos. Creo que preferiría ser Ringo, porque es un tipo divertido, y también porque puedo tocar la batería, sabés. Pero no me molestaría ser John. Ni tampoco Paul, especialmente por el dinero que tiene.

¿Los considerarías tu banda favorita?
Sí, pienso que los Beatles son mi grupo preferido.

Casi todo lo que siempre hiciste a lo largo de tu carrera tiene que ver con los 60s. Así que estás aquí para llevarnos de vuelta a esos años.
¡Exactamente! Tenía la edad precisa para apreciar toda esa música.

¿Ahora cuántos años tenés?
Tengo 65. Sí, soy un tipo grande. Y ahora estoy pensionado, ¡una pensión del punk rock! (Risas)

Ese sería un gran título para un futuro álbum…
¡Es lo que voy a hacer! ¡Mi pensión de punk rock!

Naciste en Leeds, ciudad que dio uno de los más clásicos álbumes de rock en vivo, como fue “Live At Leeds” de los Who.
Sí, y además todavía sigo al equipo de fútbol de Leeds, aunque no les está yendo bien. Y respecto al disco, sí, ¡estuve ahí!

¿En el show del día que se grabó el disco?
Sí. En aquel momento estaba en la escuela de arte. Y así fue como conocí a Matt Dangerfield de The Boys. Lo conocí en el show. Hace mucho tiempo que nos conocemos.

DE LOS BOYS A LOS BABYS
Hiciste muchísimas cosas como músico, pero mi parte favorita  -y esto es algo totalmente personal- son tus discos con los Crybabys. El EP, y después los tres álbumes, “Rock On Sessions”, “Daily Misery” y “What Kind Of Rock’n’Roll”. ¿Piensan volver a juntarse alguna vez?
Es muy curioso que me preguntes eso porque no hace tanto Darrell (N.: Bath, guitarrista de los Crybabys) y yo hicimos un show juntos por primera vez. Eso fue en Brighton, porque él ahora vive ahí. Hicimos un show acústico, y vino mucha gente.

Solamente ustedes dos, ambos en guitarra acústica…
No, Darrell en eléctrica, y yo en acústica. Ahora estamos pensando en hacer otro show, porque salió perfecto. Cuando nos juntamos, realmente somos muy buenos. Así que va a suceder, definitivamente.

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The Crybabys, allá lejos y hace tiempo

¿Hicieron sólo canciones del grupo?
Tocamos mayormente lo que te imaginarás, y también algunos covers que nos gustan. Pero el día antes del show estuve con Darrell en su casa de Brighton, y nos pusimos a componer nuevamente.

Realmente me encantaría que salga otro disco de los Crybabys…
Vamos a hacer uno, sin duda. ¡Es hora de que hagamos otro!

Y además ahora Darrell no está en ningún grupo fijo.
Su mejor momento es con los “Babys”, indudablemente. Y creo que él también lo sabe. Hasta donde yo sé, es uno de los mejores guitarristas del mundo. Y encajamos muy bien el uno con el otro.

Siempre tuve la impresión que vos aportabas la parte “Beatle” al sonido de la banda, y que Darrell hacía lo mismo con los Stones, o con los Faces. ¿Estás de acuerdo? Y de ser así, ¿cómo es qué eso sucedió?
Estaría de acuerdo, completamente. No sé cómo sucedió, no puedo siquiera recordar cómo lo conocí… Probablemente estaba muy borracho aquel día. Pero una vez que nos pusimos a tocar juntos, nos dimos cuenta de que teníamos que seguir haciéndolo. Es un buen tipo.

Y un muy buen amigo.
Sí, absolutamente. No es simplemente “el tipo que toca la guitarra”. Es más bien como si fuera de la familia.

Y por lo que sé, todo el mundo lo ama.
Sí, es muy divertido. ¡Todos nosotros lo somos! Y así es como seguimos adelante, sabés.

JOHN ERA UN ROLLING STONE
Tengo entendido que grabaste con los Dirty Strangers en su álbum debut de 1987, pero al final no apareciste en el disco.
Sí, estuve en el álbum, pero no aparecí en los créditos, porque The Boys se habían juntado de vuelta. Y eso no les gustó a los Dirty Strangers. Así que me echaron, y alguien me reemplazó. En los créditos del álbum no aparece que yo haya tocado, pero lo hice. Así fue como conocí a Ronnie Wood (N.: actualmente guitarrista de los Rolling Stones, que está como invitado en el disco)

THE_DIRTY_STRANGERS_THEDIRTYSTRANGERS-89066¿Como se dio esa oportunidad?
Creo que eso fue porque Alan Clayton(N.: voz y guitarrista de los Dirty Strangers) trabajaba para los Stones. Tengo gratos recuerdos de Alan. Buen cantante, y una gran banda. Aparte fue muy divertido. Sólo que el final fue un poco áspero. Ni siquiera sé si la banda existe hoy en día.

¡Sí que existen! De hecho tienen un nuevo disco que se editó el año pasado, “Crime And A Woman”
¡Eso suena como algo de Alan! (Risas)

OK, ¿y entonces que pasó con Ronnie Wood?
Estábamos en el estudio haciendo el álbum. No recuerdo qué estudio era, pero era uno muy grande, en Londres. Y no pude creer cuando Ronnie y su guardaespaldas aparecieron. ¡No me lo esperaba! Y entonces Alan le dijo a Ronnie, “¿te gustaría tocar en esta canción?

¿Y lo conociste a Keith Richards? Porque también participó del disco.
Sí, pero eso fue cuando fui a buscar mi guitarra después que me echaron, y Keith estaba ahí.

En 1995 apareciste como invitado del disco “Dirty Laundry” de Ian Hunter junto a Darrell, Casino Steel, Glen Matlock, y otros. ¿Algún recuerdo de esas sesiones? ¿Fue grabado en Abbey Road, verdad?
Oh, me encanta Ian. Me ponía a ver fútbol en la tele con él, y Ian estaba en calzoncillos, ¡y sin los lentes negros!

¿Ian Hunter sin los lentes negros? ¡Imposible!
Sí, no deberías ver eso… (Risas) ¡Sin lentes, y sin pantalones! Dios lo bendiga, no te confundas. Eso demuestra lo bien que nos llevábamos, porque nunca se saca los lentes ante nadie. Eso fue en Noruega. Nadie me cree, ¡pero es verdad!

Aún no me contestaste sobre las sesiones de grabación de “Dirty Laundry”…
Por empezar, fue fantástico ir a Abbey Road. Y sabés qué, Vom, el baterista de Die Toten Hosen (N.: recientementeentrevistado por MADHOUSE) también estuvo en el disco. Por aquel entonces yo tenía una de esas bicicletas con canasta, ¡y entonces íbamos juntos a Abbey Road en la bici! (risas) Todos los demás llegaban en limusinas.

O sea que ni siquiera iban en dos bicicletas, ¡sino que los dos iban en la misma! Y encima era una bicicleta para chicas. ¡A eso lo llamo rock’n’roll!
¡Sí! (Risas) Creo que es así.

UN PUNK DE LO MÁS HONESTO
¿Cuál es la historia de tu apodo? Fuera de vos, el otro “Honest” que conozco, al menos en el mundo de la música es, de vuelta, Ronnie Wood, a quien solían decirle “Honest Ron Wood” en los 70.
Eso fue porque The Boys estaba por salir de gira, y por alguna extraña razón fui a NEMS Records (N.: el sello para el cual grababa la banda por entonces) a buscar el dinero para el tour, para poder pagar todo lo que había que pagar, ¡pero lo aposté a un caballo!

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Honest-idad pura: si no puso todas las cartas sobre la mesa, John puso al menos las manos (Foto: M. Sonaglioni)

¡Todo a un caballo!
Sí, sí, un montón de dinero, era para toda la gira. ¡Y el caballo salió segundo! Perdí todo, y el que era nuestro manager de aquel entonces me envió de vuelta a buscar más dinero… Y es por eso que me llaman “Honest”, ¡porque no lo soy! (Risas)

¿Qué recordás de la escena londinense del punk de los 70? ¿Realmente existía algún tipo de rivalidad entre las bandas?
No, ninguna rivalidad, hasta donde yo sé. Tal vez la tenían entre ellos, pero no en mi caso. Me acuerdo del primer día del punk. The Boys fue la primera banda punk en firmar contrato. Mick Jones, de The Clash, solía ensayar en la casa de Matt Dangerfield, en el barrio de Maida Vale, y recuerdo la primera vez que abrí la puerta y Mick, que por entonces tenía el pelo muy largo, de repente apareció con el cabello todo recortado y con ropa extraña. Y yo le dije “Carajo, ¿qué está pasando, amigo?” Y él me contestó “¡El punk! ¿O no?’”

Y así fue como te presentaron al punk.
Así fue la presentación, porque de hecho nunca había considerado a The Boys una banda punk. Sabés, nos hicieron esa reputación. Pero así fue como me enteré de qué se trataba eso del “Punk”.

¿Entonces cómo es que los consideraban punks? Quiero decir, al fin y al cabo eran una banda que hacía música rock y pop de los 60…
Sí. No tengo la menor idea. Pero de esa manera fuimos soportes de los Ramones, porque se suponía que éramos un grupo punk. No estoy diciendo que se supusiera que fuéramos punks. Tocábamos lo que tocábamos.

En New York sucedía exactamente lo mismo. No tenía un nombre. Lo llamaban “rock de New York”, o como fuera, y de repente le empezaron a decir “punk rock”, ¡y todo el mundo era punk!
Sí, y fue por ese motivo que no me involucré en todo eso.

De hecho, pienso que el punk realmente nunca existió. No sé si logro explicarme…
¡Por supuesto! Quiero decir, Johnny Rotten tiene cinco hoteles en New York. ¿Qué tiene eso de “punk”?

Incluso tocaste batería duante los primeros tiempos de Generation X.
Así es, ensayaban en el lugar en el que vivía con Matt Dangerfield, y en aquel entonces no tenían baterista fijo. Billy Idol la tocaba, a veces. Pero cuando me puse a tocarla yo, él comenzó a cantar. Y yo le dije “sabés, Billy, deberías ser el fuckin’cantante”. Porque estaban buscando un cantante para el grupo. Le dije, “Cantás muy bien, ¿por qué no te pones a cantar?” Y me contestó “Dejá que lo piense”… Y de repente, estaba ahí cantando.

¡Ayudaste a todo el mundo!
¡Yo fui el responsable, mate! El porqué de que el punk sea tan famoso, ¡es todo responsabilidad mía! (Risas)

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London SS: créase o no, Mick Jones es ese de pelo largo y anteojos negros

JOHN, EL AMIGO DE LOS AMIGOS
Pasaste por muchas bandas a lo largo de tu carrera, principalmente por The Boys y los Crybabys, pero también estuviste en London SS junto a Mick Jones de The Clash y Brian James de The Damned, The Lurkers, The Mannish Boys, o junto a Pete Stride. Y después están todos esos proyectos solistas… ¿Cuál de todas esas bandas te trae los mejores recuerdos, y cuál los peores, de existir alguno?
Ninguna me hizo pasar un mal momento, es un hecho, pero los mejores momentos fueron con The Boys. Porque cuando salimos a la ruta, nos divertimos como nadie. Adoro a Casino, adoro a Matt, adoro a Jack, y adoro a Duncan. Éramos como una familia.

¿Por qué motivo se separaron en 1982?
No tengo la menor idea, realmente no puedo decírtelo. No fue algo que tuviera que ver conmigo, sabés. Aún hoy en día no sé el porqué de la separación. Sé que Matt y Duncan se pelearon, pero todavía lo desconozco.

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Sam Yaffa, Honest John, Michael Monroe: un verdadero tridente ofensivo rockero

Cinco años atrás grabaste otro de tus tantos discos junto a músicos amigos en el que, entre tantos, estuvieron Darrell, Die Toten Hosen, Glen Matlock, Martin Chambers de los Pretenders, y Sami Yaffa y Michael Monroe de Hanoi Rocks. ¿Cómo fue que armaste el proyecto y por qué es que todavía no vio la luz? Lo único que se conoce es el video de la canción “Never Listen To Rumours”…
Sí, el álbum está terminado, pero por alguna razón el tipo que puso todo ese dinero para hacerlo, no lo editó. Ese vendría a ser mi más reciente trabajo solista.

A veces puede resultar un poco confuso, porque está el álbum “Honest John Plain And Friends”, el de “Honest John Plain Y Amigos”, que hiciste en Argentina, otro de “Honest John Plain And The Amigos”, y después el que acabás de mencionar, que sigue inédito.
Sí, y no entiendo cómo es que el nuevo no fue lanzado, porque es fantástico, sabés.

OK, ¿y cómo ensamblaste el proyecto?
¡No fui yo!

¡Vos nunca hacés nada!
No, nunca hago nada (Risas). El tipo que puso la plata para el disco contactó a todos los músicos, y todos quisieron hacerlo. Si ves el video de “Never Listen To Rumours”, todos los que aparecen ahí están en el álbum.

Después que grabasteHonest John Plain Y Amigos” en Argentina en 2003, editaste otro como Honest John Plain And The Amigos titulado “One More And We’re Staying”. ¿Tenés muchos amigos dispersos por el mundo?
Sí, le debo dinero a tanta gente, sabés… (Risas)

Eso explica por qué todavía siguen siéndolo; supongo aún esperan que les pagues algún día.
Oh sí, ¡por supuesto! (Más risas)

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MI BUENOS AIRES QUERIDO
Estuviste aquí en Buenos Aires en 2003 para producir el álbum “Llegando Al Límite”, de Katarro Vandáliko. ¿Te hubieras imaginado alguna vez en los 70 o en los 80 que vendrías a Sudamérica a tocar, o a trabajar con otra banda?
¡Claro que no! Me resulta llamativo todo lo que he viajado, pero es siempre más que nada por The Boys.

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El autor de esta nota junto a Honest John Plain: todo es buena onda, amistad, vitrales y anteojos negros (Foto: M. Sonaglioni

¿Y ahora cuáles son tus próximos pasos tras los shows en Argentina? ¿Regresar a Londres?
Tengo que volver a Londres, sí, pero después regreso a Noruega ya que vamos a hacer un show con The Boys en Oslo el 20 de mayo y luego el 30 de junio vamos a tocar en un gran festival en la ciudad de Austvatn, el primero después de un largo tiempo.

Esperaremos entonces con ansias tu regreso al país con el grupo y, una vez más, me resultó maravilloso haberte conocido y poder charlar.
¡Oh, fue un placer para mí también! Y gracias por las preguntas, me gustó que hayas estado calificado para hacerlas.

ANIVERSARIOS: A 52 AÑOS DE LA NOCHE EN QUE KEITH RICHARDS SOÑÓ “SATISFACTION”

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Corría la primavera boreal de 1965 y los Rolling Stones estaban de gira por los Estados Unidos. Aquella noche del 7 de mayo la banda se alojaba en el motel Gulf, en Clearwater, estado de Florida, tras su concierto del día anterior en el Jack Russell Stadium de la misma ciudad. Algunas horas después, al levantarse, lo primero que notó Keith Richards, uno de los dos guitarristas de la banda, fue que la cinta de su grabador portátil se había acabado. Y que su guitarra reposaba sobre la cama en la que había dormido. Richards no recordó haber usado el grabador en ningún momento durante aquella noche, por lo que, preso de la curiosidad, se dispuso a escuchar lo que allí había. “Me desperté en medio de la noche”,declararía más tarde. “Cerca de mi cama había un grabador y mi guitarra acústica. A la mañana siguiente, cuando me desperté, vi que la cinta del cassette había seguido corriendo hasta terminarse. Entonces la rebobiné, y me encontré con algo así como 30 segundos de da-da da-da-da…Y también se puede escuchar el ruido de cuando dejo la púa sobre la mesa de luz. En cuanto al resto de la cinta, se trata de mí roncando”.

2Richards pudo no haber recordado el instante en que se despertó en medio de la noche con una melodía en su cabeza, ni mucho menos haber tomado su guitarra para luego apretar el botón de record y registrar un riff de nueve notas, antes de volver a dormirse, que iba a hacer historia. Pero las semillas de “(I Can’t Get No) Satisfaction” ya estaban plantadas. Tras el descubrimiento, Richards salió a buscar a Mick Jagger, quien estaba retozando junto a la pileta del hotel y que instantáneamente se puso a escribir la letra para la canción de insatisfacción que su compañero de banda había plasmado unas horas antes, la misma que catapultaría a los Stones al megaestrellato definitivo. Y cuyo mensaje se consagraría como uno de los más simbólicos de esa década, acaso con perfecta vigencia hasta nuestros días.

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Los renegados de Dartford (bueno, los Stones) junto a su manager Andrew Loog Oldham en los estudios RCA de Hollywood, 1965

Hasta ese entonces los Stones habían logrado meter solamente dos éxitos en el Top Ten de la mano de “Time Is On My Side” y “The Last Time” pero, en comparación con los logros obtenidos por otras bandas de la llamada British Invasion (claramente comandada por los Beatles), y con apenas un par de años de carrera, la banda necesitaba una canción que los lleve a la cima. Muy paradójicamente, a Richards ni se le había cruzado por la cabeza que aquella melodía sonámbula era exactamente lo que los Stones estaban necesitando. “Jamás pensé que fuera lo suficientemente comercial como para convertirse en single”, le confesó al autor Philip Norman para su libro “Sympathy For The Devil”. De hecho, como más tarde apuntaría Bill Wyman, el bajista original del grupo, Richards la consideraba“una canción más, de las tantas que podían servir de relleno en algún álbum”.
A lo largo de esa gira americana de 1965 los Stones acostumbraban a pasearse por diversos estudios de grabación para matricular sus ideas, por lo que el 10 de mayo, apenas tres días después de la inspirada noche de su guitarrista rítmico, anclaron en los legendarios estudios Chess de la ciudad de Chicago, los mismos donde parte de sus ídolos musicales favoritos (Chuck Berry, Muddy Waters, Bo Diddley, etc.) registraron sus canciones más representativas. Allí, secundados por su manager y productor original Andrew Loog Oldham, los Stones lograron una primera versión de la canción, que incluía a Brian Jones (el por entonces segundo guitarrista del grupo, fallecido en 1969) en armónica, volviéndola a grabar dos días después en los estudios RCA de Hollywood, no sólo con un ritmo diferente, sino con una particularidad sonora que sería el sello emblema del sonido del cuerpo principal de “Satisfaction”, cuando Richards experimentó con agregarle a su guitarra el sonido de la Gibson Maestro Fuzzbox , la caja de efecto fuzz o “fuzz-tone”, que permitió aquel sonido característico que se asemejaba al de un saxo, y que también contó con la participación del músico y arreglador Jack Nitzsche en pandereta y piano. De hecho, una vez concluida la grabación, Richards, no conforme con el resultado obtenido, deslizó la posibilidad de grabar una tercera versión con una auténtica sección de vientos, pero fue vetada por el resto de los miembros del grupo y principalmente por David Hassinger, el ingeniero de sonido que estuvo en la sesión.

Bastante se ha rumoreado sobre lo que llevó a Richards a obtener la inspiración necesaria cuando se le ocurrió la melodía de la canción, teniendo en cuenta que la banda estaba influenciada por un amplio rango musical, pero el guitarrista nunca dejó de citar la música del combo femenino Martha And The Vandellas y su éxito del año anterior “Dancing In The Street” (de la cual resulta imposible disociar su clima con el de “Satisfaction”), o de “Nowhere To Run”, como así también de otros elementos sonoros de aquellos tiempos provenientes de la gloriosa compañía grabadora Motown Records. Y si la inconfundible propuesta melódica de la canción cimentaría para los Stones una carrera de más de medio siglo con muchísimas otras grandes composiciones, cuando hasta aquel momento sólo proponía un bacanal de buen ritmo, la trompada final llegaría de la mano de su atrevida letra, que si bien hoy día puede resultar poco controvertida para los tiempos que corren, en aquel momento no dudó en levantar más de una ceja.

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Keith & Mick, manufacturando el single más emblemático de la carrera de los Stones

Desde su edición, en reiteradas ocasiones se sugirió que Jagger inconscientemente había tomado el estribillo de “Satisfaction” de “Thirty Days” de su amado Chuck Berry, cuando éste cantaba “If I don’t get no satisfaction from the judge / I’m gonna take it to the FBI and voice my grudge” (que debería ser interpretada como “Y si el juez no me ayuda/ Voy a ir a ver al FBI y expresar mi rencor”), clamando por la aparición de su chica. O de la mismísima “I Can’t Be Satisfied”del gran Muddy Waters. Nutriéndose de los avatares de la vida alocada de una banda de rock que estaba de gira y del impacto de la cultura americana que como extranjeros en tierras extrañas comenzaban a descubrir y experimentar día tras día, Jagger no trastabilló a la hora de referirse, y de forma explícita, al padecer la sobredosis de información (“Cuando estoy manejando mi coche/ Y aparece ese tipo en la radio/ Y me habla más y más/ De información inútil/ Que se supone es para encender mi imaginación”), o de publicidad desmedida (“Cuando estoy viendo la tele/ Y aparece ese hombre para decirme/ Lo blancas que pueden estar mis camisas/ Pero él no puede ser un hombre/ Porque no fuma los mismos cigarrillos que yo”), o las dificultades de tener sexo casual, yendo tan lejos como expresar que una de sus admiradoras se lo negó por una situación, eventualmente, muy habitual en la vida de una mujer (“Cuando estoy dando vueltas por el mundo/ Y hago esto, y firmo lo otro/ E intento transarme alguna chica/ Que me dice ‘Nene, mejor volvé la semana que viene porque, ya ves, estoy con el período’ ”)
1El escándalo que trajo aparejado la letra de “Satisfaction” pudo haberle venido de perillas al manager de la banda Andrew Loog Oldham (que desde el vamos se esmeró en publicitar a los Stones como los “anti-Beatles”, y con maravillosos resultados), pero la estrofa de una canción que aludía al rechazo de una mujer de una propuesta sexual por haberse encontrado menstruando -y que, adicionalmente, un enorme número de oyentes creyó se refería a la masturbación, o mínimamente, a la insatisfacción sexual- generó una colosal repercusión. Y siguiendo lo establecido por aquella máxima que dice que “la mala prensa es buena prensa”, el plan de Oldham, entonces, apenas tres meses después que los Beatles cantaran “me dijo que el vivir conmigo la deprimía”, se cumplió a rajatabla.
“(I Can’t Get No) Satisfaction” terminó editándose primeramente en los Estados Unidos un 6 de junio de 1965, con “The Under-Assistant West Coast Promotion Man” en la cara B (ambas canciones formarían parte del futuro álbum del grupo“Out Of Our Heads”, que saldría a la venta al mes siguiente). La versión británica del single de la canción, mientras tanto, se lanzaría algo más de dos meses más tarde, el 20 de agosto, y acompañada por “The Spider And The Fly”.

Jagger se referiría a “Satisfaction” como “la canción que realmente creó a los Rolling Stones, la que nos llevó de ser ‘un grupo más’ a una banda gigante. Tiene un título y un riff muy pegadizos. Y un gran sonido de guitarra, que fue muy original para esos días. Y captura el espíritu de aquellos tiempos, lo cual es muy importante en ese tipo de canciones: la alienación”.
Cuatro años más tarde del lanzamiento de “Satisfaction”, durante una conferencia de prensa de los Stones en New York en 1969, indagado sobre “si finalmente ya se sentía más satisfecho”, la primera respuesta de Jagger fue con una pregunta, que pueden escuchar y ver en el video que aquí debajo incluimos, a partir de los 3’15”: “¿Ud. dice financieramente, sexualmente o filosóficamente?”. A lo que la periodista replicó: “Satisfecho financieramente y filosóficamente…”. Jagger no titubeó al responder: “Financieramente, insatisfecho. Sexualmente, satisfecho. Filosóficamente, intentándolo”.

BOB GRUEN INTERVIEW IN BUENOS AIRES: “ROCK’N’ROLL IS THE FREEDOM TO EXPRESS YOURSELF VERY LOUDLY”

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Original version in Spanish published in Revista Madhouse on April 6 2017

“So how’s your hand”? That would be a very unusual question to strike up a conversation, but so far that’s what I first think of after watching Bob Gruen take care of tens of copies of the book given freely to the visitors of “Rock Seen”, his recent exhibition at the Centro Metropolitano de Diseño public institution, in Barracas area, Buenos Aires, all not willing to leave the place till the author signs each of them. “I’m fine!”, he replies smiling, with a look on his face telling me he has spent most of his life doing the same. “Sorry, I need to go to the bathroom. I’ll be right back”, he next admits, more confidently. A few minutes later, he’s asking for a beer at the place’s bar, which arrives at the very moment we’re ready to start the interview. Nearly all through the last 50 years, Gruen managed to become one of the most significant and respected photographers in rock’n’roll history. With such a career on his back, his path is as vast as symbolic, which leads one to accept beforehand time will never be enough to ask him all those questions one may come up with. No time to ask him about his time shooting Dylan during the Rolling Thunder Revue tour in 1975, or about his many stories as star photographer of the 1976 New York City punk rock scene and frequent attendee at Max’s Kansas City, where he took pictures of Blondie, Richard Hell, Robert Gordon and Patti Smith, among many others, not to mention his days with the New York Dolls, whom he did the band’s best photographs. It won’t be possible to ask him about that photo of a pale and fragile David Bowie in conversation with David Johansen, or the one where Salvador Dalí is crowning Alice Cooper, circa 1973. Or those of The Clash in England, or the Ramones wandering the Bowery in 1975, or those of the band at the CBGB.
jones-strumme-simonon-and-topper-headon-bo-diddley-in-cleveland-february-1979Let alone about the four members of Led Zeppelin posing by the Starship, the Boeing 720 the band made use of as their private jet between 1973 and 1975, at the Teterboro airport, New Jersey. Or his experiences along Kiss at the “Dressed to Kill” photo sessions (mostly the album cover, shot by Gruen himself), or taking them for a ride in Japan in 1977. There will no way but refraining oneself of inquiring him about that famous picture of Sid Vicious onstage, all cut-up and bleeding like Christ, during the Pistols’ 1978 US tour, the Elton John-Stevie Wonder handshake one, or any of the ever-wild Keith Moon, stamping a killer kiss on Leslie West’s lips. To throw in the towel when planning to get his days with the Stones at the Madison Square Garden in 1972 (or about “Crossfire Hurricane”, his book on the band), and not to be able question him about which may be his most classic works, when he portrayed Lennon in his sleeveless New York City white T-shirt, or making the peace sign in front of the Statue of Liberty. Additionally I also felt forced to abort the plan of kidnapping him and try to get every drop of information until the rescuers arrived. Which I almost suggested, before changing my mind for good and instead expressing my disappointment of having to  keep all those questions on a future occasion, if happening. “Never mind, there’s a lot of information about me on the internet,” he suggests. He’s right. In any case, every cloud has a silver lining, or so they say, so we then ended up favouring more uncommon subjects. Like the recent death of Chuck Berry and all those great shot Gruen did long ago and far away, or the Rock Scene years (it’s not by chance the name of photo exhibition sounds so much the same), the ‘70s rock magazine he worked for and he’s so proud of. All those stories available, mostly told with pictures, in the fifteen books he has published so far, or in his documentaries. Best case scenario, they will all be part of the project Gruen is currently working on, his own autobiography, which surely will leave no stone unturned for us grateful journalists deprived of not having enough time when interviewing him.

 

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Do you remember the days without cell phones? You just went to a place, any place, and you didn’t need to know what was going around all the time. You know, I never ever had a cell phone….

Well that’s your problem! (laughs) I always wanted one. When I was very little I read Dick Tracy in the comic books. He always had a two-way wrist radio, I always wanted one, and now I have one. My phone has a lot of information. There’s more information in this phone that in the whole Alexandria library.
 
Now that’s a lot of information.
That’s a lot of information!
 

You won’t probably ever forget you were here in Buenos Aires the day it was announced that Chuck Berry died. Because, how long have you’ve been here already, is it a week now?
Right, about a week, since last Friday. 
 
And then Berry died on Saturday. You did some great pictures of him, I guess my favourite shot is the one where’s he’s carrying his guitar onstage, pointing it at the audience, shotgun-style. By the way I think this is s great way to start the interview, with sharing your thoughts about him. 
First of all, I don’t think so much of the day he died, I think about all the days that he lived. I think about the times that I saw him, and the times that I spoke with him. I’m very happy to have met him, to have known him, to have seen him do many shows. Chuck Berry was the first person who bought a photo from me, as a print, and also the first person who asked me to sign a picture. Nobody had ever asked me to sign a picture. Chuck Berry liked my picture and asked if he could buy it, and I said “of course!” I sold it to him. I said “hello, I took this picture” And he said “I know that picture, I tried to call you up” And I said “I know, I was away that week” And he said “come here, come here” And he took me behind some amplifiers, and he took out his wallet, which was thick with hundred dollar bills, now that was some serious money. I was gonna give it to him, but as soon as I saw the hundred dollar bills I said “ok I’ll take the money” And then he said “I want you to autograph this” The first time I’ve ever signed a picture. I didn’t have the concept to sign it on the front. I didn’t want to mess it up. So I wrote on the back “For Chuck Berry, the King of Rock’n’Roll”, and then I signed it. And I remember that moment just like it was yesterday. That was the biggest thrill, the first time I met him. And after that I saw him a number of times over the years. I’ve learnt something that a lot of people don’t see because they’ve only seen him one time, but I saw him more times. People talk about how he didn’t carry a band with him, and that he always played with musicians that were there, only with local musicians. To me, that was Chuck Berry teaching people how to play rock and roll, because he wouldn’t even tell them when going onstage, or what they were gonna do. There was no rehearsal. In the film with Berry and Keith Richards (“Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll”), Keith wants to rehearse and rehearse, and make sure it’s perfect. And in the middle of the show Chuck wants to change the key, and just make it spontaneous. Chuck Berry was about being spontaneous. It wasn’t about being in tune, it wasn’t about hitting the right note, it was about playing rock’n’roll.
 
Screwing up onstage was very common in him.

Yeah, because rock’n’roll is all about freedom, rock’n’roll is the freedom to express yourself very loudly. And Chuck Berry was very good at that. There’s a famous scene in that film. Bruce Springsteen waited and waited and Chuck’s not there until two minutes before they go onstage, and Chuck comes. And Bruce asks “what are we gonna play?” and Chuck says “we’re gonna play some Chuck Berry songs” And they get onstage, and you have to learn as he’s doing it. I saw him playing many many times, and sometimes it was after the first song, the third song, or the fifth song. He started it at the encore, but when he felt that the band was outstanding him, and if the band was playing rock’n’roll, he would turn around to the audience and he’d say “ladies and gentlemen, now we’d like to start a show” And he wouldn’t say that until he felt he had the band and his music together. And the band didn’t know if that was gonna work out. I saw him once at the Madison Square Garden, and he had the local musicians playing, and in the first song, he didn’t say anything. He just walked over the guitar player’s amplifier, he took the plug, and then he handed it to the guitar player, and then he just turned back around and started playing, and that guy was off the stage with biggest saddest look I’ve ever seen! (laughs) But he was teaching people how to play rock’n’roll, and he did it in front of an audience, so they can learn it too. And that’s the way I saw it.

 

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Was that the first time you met him?
Yeah, that was the first time I talked to him. And then I saw him several other times. There was a time about a year or two later he was in New York recording with Elephant’s Memory. It was very unusual he used a band instead of separate musicians. And the guitar player of Elephant’s Memory played some leads on the album. Having said that, that record never came out! (laughs) So they asked me to come to take some photos of them together with Chuck, but it was a rainy day, and Chuck’s hair was straightened, and on a rainy day straightened hair is not so good. So the band said “Chuck, can we take a picture?” And he said “no, no pictures today” And the band said “but this is Bob, he’s our friend, he was gonna do a picture for us” And Chuck said “I know Bob, he’s my friend, and he’s not taking any pictures today” And I almost fell over, oh my God, Chuck Berry just said I’m his friend! But I’ve got a lot of good pictures of Chuck. The band wanted that one, but I didn’t do it.
 
bg-chuck-berry-cb001bgAnd once again, he died when you were here.
Well, like I said, I don’t always think about the death day, I prefer to think about the life. You know, many people celebrate John Lennon on December 8, the day he died. I prefer to celebrate him on October 9, the day he was born.
 
You said that you were first a fan, and then became a photographer.
Well I was always a photographer, since I was very little.
 
But was it done on purpose? I mean, I’ve probably become a journalist, consciously or not, in order to get closer to the people I really admired.
Well, after high school, I dropped out basically, my parents wanted me to get a job. They were lawyers and they felt that I should wear a suit and a tie and have an office. But I really didn’t like the office. I couldn’t really do the 9 to 5 job because I couldn’t do the 9 o’clock boy. I didn’t want to have any job. I didn’t choose the career of rock’n’roll, I chose the career to turn on, tune in and drop out. That was my career choice. And when I dropped out I lived with a rock’n’roll band, because I wanted to have fun. It was my hobby, I took pictures of my friends all the time, and I was taking pictures of my friends in the band, and when they got a record contract the record company asked for my pictures, and they liked them, so they hired me to start taking pictures of other bands, and more and more I was taking pictures of bands because people were calling me and saying “we’ll pay you to do this” and I said “ok, give me money” Not a lot of money! (laughs) But I did get paid to do it and that’s what I did for the rest of my life.
 
bg-elephant-john-yoko-phil-spectorSo it was about having fun from the get-go, and not to get paid.
Yeah. When I started there was no term, they didn’t have the word “rock photography” There were photographers in rock’n’roll, but they didn’t connect with it as a job.
 
Well I would actually consider you more of a “photojournalist”, as your pictures tell stories too.
And that’s why I liked the magazine “Rock Scene”, because with it we didn’t just want to put one or two pictures and pages of words. “Rock Scene” was all photos. So I could do two or three pages of The Clash on tour, or two pages of, or all kinds of things, say, “Suicide goes to the racetrack”, with all kinds of stories about the bands. 
 
rock-sceneAnd all those parties where you could always see Alice Cooper there…
Right, so we would tell a whole story, two pages about the party and the people that came, and what they were doing. It was more about the whole rock’n’roll lifestyle.
 
Somebody should put up the contents of “Rock Scene” online…
Yes they did! The entire magazine. “Rock Scene” went from 1972 to 1982. It only came out 3 or 4 times a year, so in 10 years there’s only 42 issues. But maybe 10 years ago or something somebody bought the extra copies from the publisher, and they scanned the entire thing and put them online. So if you go to http://www.rockscenester.com/ every single page is available online. The covers, the advertisements, it’s all online.
 
Bear in mind that for us people in Argentina, and so for many other countries, the only way to get them was by asking somebody who was traveling to the US to get them for us, and they weren’t for sale here either, or showed not very often.
Yeah. Well many people had to try very hard to get them, but it seems they did, because it was very influential. We never made any money, not necessarily we got paid for making it. It was just for fun. If you look at it, there’s very little advertising. Which made it easier to read about rock’n’roll, as it was all about bands and musicians, but because we were showing so many new musicians and pictures at parties and other things, we weren’t promoting their albums that the record companies did, so the record companies didn’t buy any pictures from us. Very little advertising, we never got paid, buy we always had fun. That’s what it was all about. It was about having fun.
 
Maybe it was the best rock “cult” magazine in the US at the time.
Well it was a good one, it was the best fanzine. In fact John Taylor of Duran Duran told me he had to take a bus from his house to the train station to the next town to a train to Manchester to buy a copy. Every three months he would go to find it, as there was only one magazine store that he knew it would have it. Sometimes it didn’t come out yet, and he had to go home and come back next week and try to get it (laughs)
 
rock-scene-sabbathIt was also a very light magazine, not many pages…
Yes, very cheaply made. Very cheap. But it had a lot of information, and it was he only place where they had that kind of information about the rock’n’roll lifestyle. There weren’t many rock’n’roll magazines in the ‘70s, it was all more Rolling Stone, Creem magazine, East Coast Rocker…Most of those would have, you know, a lot of stories and writers, they’d be writing a big story about an album or a concert, whereas Rock Scene was all pictures. It was the only place you could actually see people having a party. We took the parties and the lifestyle much more seriously than the records. We didn’t take anything seriously. One thing people liked about Rock Scene is that we made fun of everything. It’s rock’n’roll, it’s not supposed to be serious.
 
Creem was also a lot like that.
Creem was also very funny. When I went to England in ’76 and I met some of the punk rockers there, they had respect for me because they knew I worked in Rock Scene magazine and Creem. If I had said I worked for Rolling Stone or the New York Times, they wouldn’t have talked. But because I worked for Creem and Rock Scene and I had a sense of humor, then they’d talk to me.
 
rock-scene-ramonesHow do you place yourself in the story of rock’n’roll, since you were part of it. How do you think of yourself in perspective?
Well, I usually don’t (laughs) I try not to think of myself too often. But I think of myself in terms of an historian, or somebody who did record the culture of our time. Luckily I lived long enough to be able to share that, and I still do, I go around the world talking about it, and sharing it. It’s not just rock’n’roll, I think rock’n’roll expresses the culture of our time. And as I said before, for me rock’n’roll is all about freedom, the freedom to express yourself very loudly. So I think that my work is more about freedom than a pop star portrait. It’s not just because that person is famous and I took a picture with the right kind of lighting. My pictures have tried to capture the passion, and the feeling, because the feeling is freedom. So the theme for my work, and the way I see myself, is as someone who’s inspiring people to be free, and to express themselves. ‘Cause certainly I don’t want them to be like me. You can’t be like someone else, because everyone else is already taken. You have to be yourself.
 
What do you think of today’s young photographers?
I don’t think about them too often (laughs) Well, I don’t really know too many of the young photographers. I’ve seen many very good pictures. People have really learnt how to express rock’n’roll, they’d seen a lot of history, and I’ve seen some people who took excellent pictures, I don’t remember their names all the time, but there’s one guy who is close to my age, maybe a little younger, called David Godlis, he’s one of my favourite photographers. Like I am, he’s a big fan of Robert Frank, and I think that David captured the very natural feeling, and he mostly covered the history of the CBGB’s, and he made a book that’s very popular. And he’s a very nice guy. Unfortunately he looks like me, so sometimes people say “are you Bob Gruen?”
 
bg-dylanYou were living in Greenwich Village in the mid-‘60s and you got to shoot Bob Dylan at the Newport Folk Festival in 1965, which was quite a start.
It was my first photo pass, and the first time I was in front of a stage taking pictures. I didn’t know any journalists, I didn’t know anybody in a magazine. I didn’t know any place to sell my photos. I got the photo pass because I didn’t have the money to buy the ticket. And a friend of my mother wrote me a letter that said I represented this photo publicity agency, which was not true. And I went to the box office and I’ve shown them the letter and they said “that’s not true, go away”, and I said “no, I must get the picture”, and I wouldn’t leave. So they finally gave me the ticket, a photo pass. But I wasn’t really working until when my friends in the band got a record deal in 1969. That’s when I started to meet people, in the record company.
 
But before that you had friends in the so-called “folk scene” in New York, which was quite popular at the time.
Well I had some friends that were more folk rock than psychedelic rock, some friends who were making folk music. I wasn’t involved in the scene, I didn’t really know anybody in the music business until around 1969. Actually my first contact with the music business was working in a record store, like many people that started their careers in record stores. Because that’s where you learnt about all the records and all the musicians. They used to have copies of the Billboard and Record World magazines, and you got to start reading about the business of rock’n’roll. But I didn’t get any contacts to take any photos from working there, I was just starting to learn. So once again my first contact with a record company was because of my friends’ band, and that was 4 years after I was at Newport. And then in 1970 I met Ike and Tina Turner, that was the first popular or famous band that I’ve ever met.
 
The Ike and Tina Turner Revue, right?
Exactly. That’s when I took this picture here, the one with the multiple images. That’s one exposure, that’s not Photoshop. That’s what Tina Turner does in one second. It was a great moment that I captured.
 
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So it didn’t come out like that on purpose?

I was hoping to get something like that but I didn’t know what would happen, because she was just dancing in the flashing light, and I took four pictures. Three of them are terrible, but this one is perfect.
 
At the same time you shot lots of footage from that tour with your former wife, Nadya. Live footage, rehearsals, home footage, which then showed up as “Ike & Tina: On the Road 1971-72”
Yes, that’s a great video, and we got an award for the Best Blues Video. All kinds of footage, including Tina cooking dinner for the kids.
 
Is it all black and white?
All black and white, but also with a few bits of colour film. They wanted me to use colour, so they actually rented me a colour camera. Buy we never finished that, all that we had left was the proof of the colour film, they never paid for the lab or whatever. Anyway, over the years the original got lost, but we had one copy and it had no sound. But I had recorded the sound separately, but it wasn’t connected. And then when we were making the video, the editor did an amazing job of finding certain parts of the colour film to go with the soundtrack, and in fact the film opens in colour with Tina in the back of a car teasing Ike, and he was going “oh honey, honey…”, like Ike was the one in trouble (laughs)
 
How was working with Ike Turner?
I had a great time with him. For me, he was very giving and very supportive of artists, he was generous to many artists. I stayed friends with him over the years, and I went to his funeral when he passed away a few years ago. There were over a thousand people at his funeral, because almost all the people there were people that Ike had helped, that Ike had given something to. And Ike would give you whatever you needed. If you needed a job, he would give you a job. If you needed a car, he’d give you car. You needed a house, he gave you a house. Ike was a very generous person. But that doesn’t excuse him of what he did in his personal relationship. And I think that the movie is a very important one, because it brought up the topic and showed very clearly what happens in domestic violence. I think that the world needed that kind of film, and it has opened up the doors for a lot of people that suffer from that. I don’t necessarily think that Ike Turner needed to be the poster boy for that topic, other people like Rick James went to jail for beating somebody up. A lot of people were much worse than Ike was, but I think the story is very important. It could be subtitled “what happens to a very good man that takes too much cocaine and goes crazy”
 
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Too bad time won’t be enough to ask you all these questions. The problem is, you have a long career, and you’ve worked with all these great artists…

I have long answers too! (laughs) Well there’s a lot of information on the internet. And not everything they say is true, by the way. There’s a picture of Amy Winehouse with my name, but I’ve never met her, I didn’t take that picture. And there’s a picture of Mick Jagger and John Lennon where they’re wearing tuxedos. Somebody put my name on it, but I didn’t take it either.
 
However it was you who did those pictures of Mick, John and Yoko Ono when they were working on Yoko’s “Approximately Infinite Universe”

Yes, I was in the studio with them. I guess there’s also a picture of Debbie Harry on the beach, and that’s not my photo. So don’t believe everything you read.

 

I won’t, I’m not a believer. I keep myself agnostic.
Ever!
 
So, let’s put it this way. At gunpoint, who would be those artists you’d ever be there for, and who would be the ones you’d never pick up the phone for?
I’ll always be there for Yoko Ono, or Tina Turner. Always. Tina’s retired, but I just saw Yoko three weeks ago. I’d drop anything any time to be with Yoko. She’s the most brilliant person I know, and one of the most generous and talented and creative people I know. If people wanna know about Yoko Ono, just listen to what John Lennon says, and don’t listen to what people in the Press say, who don’t understand her or never met her. Everybody I know who met Yoko Ono, they all say she’s amazing. Only a few people from the Press have bad things to say.
 
And then who would you say ‘no’ to?
There’s one or two people I’ve worked with that I’d never work with again, but because I hate them, I wouldn’t say their names and give them publicity. Only two people. They’re musicians, but they were assholes.
 
I read many times that “Bob Gruen did it all” I won’t buy that. Maybe there’s still somebody around that you’d like to work with.
bg-1974-japon-yokoOh yeah I still go see people. I’ve known Green Day for 19 years now and next year, when they make 20 years, I expect to make a book of my pictures of them, but I go to see them because I enjoy them. For me, that’s a night of fun. There’s also a band called the Strypes, from Ireland.
 
Sure, I know them. Very young guys and very ‘60s styled.
Very ‘60s styled, very rock and R&B, very real rock’n’roll, and very nice young kids. I like them a lot.
 
What are they about now? I just remember their first album.
The record company in America didn’t like their second album, so they have a second album in England. It wasn’t released in America. So now they have a third album, and I hope the record company in America doesn’t screw them up. They’ve got a lot ahead of. They’re very talented, I’m sure they’ll be ok.
 
So what are your next steps now?
I’m working on a biography. I’ve been telling stories all my life, but it’s very hard to take the stories that you say and turn them into writing. So I’ve been having trouble trying to get the sound of the reading, the sound of my talking. But I plan to have an autobiography.
 
20170322_144512Have you ever kept a diary?
If I had kept a diary, I’d have two biographies away! (laughs) Because there are a lot of stories in a lot of places. I wish I’d kept a diary but, no, it’s all on my mind. My mind is clear, I’m still ok.
 
Plus you have the photographs to back them up.
Oh yeah, whenever I see a picture, I remember being there, I remember what happened, usually. Sometimes my assistants pull out a picture and I go “I took that?”
 
Is there much left that never saw the light? What about the leftovers, what do photographers do with them?
I have huge files. Photographers put them in a file, until you find them again and you can use them for something else. I’ll have more books. You know, I have 15 books now, but I’ll be doing more.
 

CON BOB GRUEN EN BUENOS AIRES: “EL ROCK’N’ROLL ES LA LIBERTAD DE EXPRESARTE CONTUNDENTEMENTE”

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Publicado en Revista Madhouse el 6 de abril de 2017

“¿Cómo está tu muñeca?”… Vaya pregunta inusual para iniciar una conversación, pero es lo primero que me nace transmitirle a Bob Gruen tras haberlo visto firmar decenas de copias del libro que gratuitamente recibían los asistentes a “Rock Seen”, su reciente muestra de fotografías exhibidas durante 2 semanas en la institución pública Centro Metropolitano de Diseño, allí en Barracas, y que no pensaban en irse hasta que el protagonista les estampe una dedicatoria. “¡Bien!”, me contesta sonriendo, mientras trata de decirme con la mirada que se pasó buena parte de su la vida haciendo lo mismo. “Perdón, tengo que ir al baño. Ya vuelvo”, me susurra al instante, más confianzudamente. Minutos después, Bob Gruen se pide un porrón de cerveza en el bar del lugar, que llega a la mesa en el preciso instante del comienzo de la entrevista.

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Magia en blanco y negro: The Clash y Bo Diddley inmortalizados por Gruen en Cleveland, Ohio, en febrero de 1979

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Debbie Harry junto a un televisor y con Debbie Harry de fondo en Nueva York, allá por 1977

A través de prácticamente los últimos 50 años, Bob Gruen se ha consagrado como uno de los fotógrafos de rock más significativos y respetados de la historia del rock’n’roll. Con semejante carrera a cuestas, su trayectoria es tan extensa como simbólica, por lo cual uno se ve obligado a asumir de antemano que jamás habrá espacio suficiente para hacerle todas esas preguntas que uno desearía formularle. Es por eso que no habrá tiempo para preguntarle sobre sus anécdotas con Bob Dylan cuando lo retrató durante la gira de la Rolling Thunder Revue de 1975, o sobre sus mil y una historias como fotógrafo estrella de la escena delpunk neoyorquino del ’76 y habitué casi permanente del Max’s Kansas City, donde registró a Blondie, Richard Hell, Robert Gordon y Patti Smith, entre tantos, o más precisamente de sus días junto a los New York Dolls, de quienes hizo las fotos más históricas de la carrera del grupo. Tampoco será posible indagarlo sobre aquella imagen de Bowie en estado de consumición absoluta casi vampírica dialogando con David Johansen, ni tampoco por la Salvador Dalí coronando a Alice Cooper en la New York de 1973. Ni las de los Clash en Inglaterra, ni las de los Ramones en el Bowery en 1975, o en el CBGB. Menos aún sobre la postal de los cuatro Led Zeppelin en el aeropuerto de Teterboro, New Jersey, posando junto a una de las turbinas del Starship, el Boeing 720 que la banda usó como avión privado entre el ’73 y el ‘75. O sus aventuras junto a Kiss durante la sesión de fotos para la legendaria revista Creem, mejor representadas por la tapa del mismísimo “Dressed To Kill” (también crédito de Gruen), o sobre cuando los sacó de paseo por Japón en 1977. No habrá más remedio que abstenerse de interrogarlo sobre la foto de Sid Vicious sangrando cual Cristo tras tajearse el pecho el pecho durante la gira americana de 1978 de los Sex Pistols, la de Elton John dándole un apretón de manos a Stevie Wonder, o las tomas de un Keith Moon, cuándo no, desenfrenado, partiéndole los labios a Leslie West con un beso asesino.

bob-Gruen-John-Lennon-NYC-1974-behind-the-scenesO sucumbir ante el deseo irrefrenable de que relate sus peripecias junto a los Stones en el Madison Square Garden en 1972 (o de “Crossfire Hurricane”, su libro de imágenes del grupo), y ni siquiera interpelarlo sobre las que quizás sean sus obras más recordadas, cuando plasmó a Lennon y su remera blanca sin mangas con el logo de New York City, o haciendo el signo de la paz frente a la Estatua de la Libertad. Y mucho menos para desafiar la situación, secuestrarlo y sacarle hasta la última gota de información hasta que lleguen los rescatistas… Idea que casi le sugiero, antes de cambiar de idea y manifestarle mi decepción al tener que guardar todas esas preguntas para una posible ocasión futura. “No te preocupes, hay mucha información sobre mí en internet”, me dice. Tiene razón. Como fuera, finalmente no hubo mal que por bien no viniese, y así el destino terminó favoreciendo temas menos frecuentes de su holgadísima carrera como retratista oficial de la realeza del rock. Como la reciente muerte de Chuck Berry, de quien Gruen produjo grandes tomas para la posteridad, o de los años de Rock Scene (cualquier asociación con el nombre de la muestra no es pura casualidad), la revista de rock de los 70 donde dejó grabados varios de sus trabajos más característicos, y de la que guarda sus mejores recuerdos. Crónicas que aparecen retratadas en los quince libros que lleva publicados hasta el momento, o en sus documentales. Y que en el mejor de los casos formarán parte del proyecto en el que -en exclusiva- adelantó se encuentra trabajando actualmente, el de su propia autobiografía, que seguramente no dejará ningún acontecimiento afuera, para regocijo de los periodistas a los que la tiranía del tiempo a la hora de entrevistarlo acaba siendo un inconveniente.

¿Recordás aquellos días en que no existían los teléfonos celulares? La gente iba a un lugar, a cualquier lugar, y no precisaba saber lo que estaba pasando todo el tiempo. Yo nunca tuve celular…
Bueno, ¡es tu problema! (Risas) Siempre quise tener uno. Cuando era muy chico leía a Dick Tracy en las revistas de historietas. Dick siempre usaba un transmisor en la muñeca. Siempre quise uno, y ahora lo tengo. Mi teléfono tiene mucha información. Hay más información en este teléfono que en toda la biblioteca de Alejandría.

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El autor de esta nota observa fijamente al entrevistado, asombrado por la coincidencia capilar entre ambos. ¿Habrá algún parentesco? (Foto: Frank Blumetti)

¡Eso es un montón de información!
¡Es un montón de información, sí!

BERRY BERRY, BAILÁ CONMIGO
Seguramente nunca olvidarás que estabas en Buenos Aires el día que se anunció la muerte de Chuck Berry. ¿Cuánto tiempo llevás aquí, una semana?
Algo así, desde el viernes pasado.

Y Berry falleció al día siguiente, el sábado. Hiciste grandes fotos de él. Creo que mi favorita es esa en vivo en la que apunta su guitarra hacía el público, como si fuera una escopeta. Ya que estamos, me parece una buena forma de comenzar la entrevista, con tu opinión sobre Chuck Berry.
Ante todo, no pienso tanto sobre el día en que murió. Pienso sobre los días en que vivió. Pienso en los momentos en que lo vi y los que hablé con él. Estoy muy feliz de haberlo conocido, haberlo visto en tantos shows. Chuck Berry fue la primera persona que compró una copia de una foto mía, y también la primera que me pidió que firmara una. Nadie antes me había pedido que firme una foto. A Berry le gusto mi foto de él y preguntó si podía comprarla, y le dije “¡por supuesto!” Se la vendí. Le dije “hola, yo tomé esta foto”. Y él dijo “conozco esa foto, intenté llamarte”; “lo sé, esa semana me encontraba lejos”, respondí, y entonces me dice “vení, vení aquí”. Y me llevó detrás de unos amplificadores y sacó su billetera, que era gorda, llena de billetes de cien dólares. Eso era realmente mucho dinero. Iba a dársela, pero ni bien vi los billetes de cien dólares le dije “OK, acepto el dinero”. Y después él me dijo “Quiero que la autografíes”. Era la primera vez que firmaba una foto, no tenía el concepto de firmarla sobre la foto misma, no quería arruinarla. Así que escribí en el reverso “Para Chuck Berry, el Rey del Rock’n’Roll”, y luego puse mi firma. Recuerdo ese momento como si fuera ayer. Ese fue el momento más emocionante de todos, la primera vez que estuve con él. Y después de aquella vez lo vi en varias oportunidades a través de los años. Aprendí algo que mucha gente no ve, porque lo vieron una sola vez, y yo lo vi muchas. La gente habla sobre el hecho que él nunca tenía banda propia, y que solamente tocaba con músicos locales en cada uno de los shows. Para mí, eso era Chuck Berry enseñándole a la gente cómo tocar rock’n’roll, porque ni siquiera les decía cuándo era que llegaba el momento de salir a escena, o qué es lo que iban a tocar. No había ensayos. En la película de Berry donde está Keith Richards (N.: “Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll”), Keith quiere ensayar y ensayar y asegurarse de que va a salir todo perfecto. Y en el medio del show Chuck quiere cambiar de nota, y hacerlo de forma espontánea… Ser Chuck Berry se trataba de ser espontáneo. No se trataba de estar afinado, o de usar las notas exactas. Se trataba de tocar rock’n’roll.

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Chuck by Bob: un maestro visto por el ojo de otro maestro.

Bueno, pifiarla en vivo era algo muy común y tradicional en él.
Sí, porque el rock’n’roll se trata de libertad, el rock’n’roll es la libertad de expresarte contundentemente. Y Berry era muy bueno haciendo eso. Hay una escena muy famosa en la película en la que Bruce Springsteen esperaba y esperaba, y Chuck no aparecía, hasta que lo hizo dos minutos antes de salir a escena. Y Bruce le pregunta “¿qué vamos a tocar?”, y Chuck le contesta “vamos a tocar algunas canciones de Chuck Berry”. Y se suben al escenario, y los músicos tenían que aprender mientras lo hacían. Lo vi tocar muchísimas veces, y había algo que podía pasar después de la primera canción, la tercera, o la quinta. O durante los bises. Cuando él sentía que la banda estaba sobresaliendo por encima suyo, y si la banda estaba tocando rock’n’roll, le decía a la audiencia “Damas y caballeros, ahora nos gustaría empezar con el show”. No lo decía hasta que sentía que la banda estaba en consonancia con su música. Y la banda desconocía si eso iba a funcionar. Una vez lo vi en el Madison Square Garden tocando con músicos locales, y en la primera canción no dijo nada. Se acercó al amplificador del guitarrista, desenchufó el cable, se lo dio al guitarrista, se dio vuelta y se puso a tocar. ¡Y el tipo tuvo que irse del escenario con la imagen más triste que jamás haya visto! (Risas) Pero Berry le estaba enseñando a la gente cómo tocar rock’n’roll, y lo hizo frente al público, para que ellos también aprendan. Y así es como lo vi.

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Los Elephant’s Memory junto a John Lennon, Yoko Ono y el inefable Phil Spector

¿Lo conociste aquel día del autógrafo?
Sí, esa fue la primera vez que hablé con él. Y luego lo vi muchas otras veces. Hubo una ocasión, 1 año o 2 después de eso, en la que él estaba en New York grabando con Elephant’s Memory. Era muy raro que él use una banda en lugar de músicos individuales. El guitarrista de Elephant’s Memory grabó algunos solos para ese disco. ¡Por lo que el disco nunca fue editado! (Risas) Ese día el grupo me había pedido que vaya allí para hacerles unas fotos con Chuck. Pero era un día de lluvia, y Berry tenía el cabello alisado, y en los días de lluvia el pelo alisado no se ve muy bien. Entonces la banda preguntó “Chuck, ¿podemos hacer una foto?”. Y Berry contestó “no, nada de fotos hoy”. Y la banda: “Pero este es Bob, es amigo nuestro, iba a hacer una foto para nosotros”. Y Chuck: “Conozco a Bob, es mi amigo, y no va a sacar ninguna foto hoy”… Y yo casi me caigo al piso, Dios mío, ¡Chuck Berry acaba de decir que soy amigo suyo! (Risas) Pero tengo un montón de fotos buenas de Chuck. La banda quería esas fotos, pero no las pude hacer.

Insisto con lo de que justo murió durante tu estadía en Buenos Aires, algo que difícilmente vayas a olvidar.
Bueno, como dije antes, no siempre pienso en el día de la muerte de alguien. Prefiero pensar sobre su vida. Viste cómo es, mucha gente celebra a John Lennon el 8 de diciembre, la fecha en que murió. Yo prefiero hacerlo el 9 de octubre, el día en que nació.

PASANDO REVISTA
Alguna vez declaraste que comenzaste como fan de la música, y luego te volviste fotógrafo.
Bueno, siempre fui fotógrafo, desde que era muy chico.

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La tapa de Rock Scene de junio de 1978: Patti Smith aparece junto a los Pistols, Blondie, los Heartbreakers y… John Travolta, la sensación del momento.

¿Acaso lo hiciste a propósito? Quiero decir, probablemente yo me hice periodista, conscientemente o no, para poder estar más cerca de la gente que admiraba…
Bueno, después de la secundaria, la que básicamente abandoné, mis padres querían que me consiga un empleo. Eran abogados y sentían que yo debía usar saco y corbata y tener una oficina. Pero realmente no me gustaba lo de la oficina. No podía hacer eso de trabajar de 9 a 5, porque yo no era precisamente el tipo que se levantaba a las 9 en punto. No quería ningún empleo. No elegí la carrera del rock’n’roll, elegí una carrera que me permitiera conectar, sintonizar y abandonar. Esa fue la carrera que elegí. Y cuando abandoné el colegio me fui a vivir con una banda de rock’n’roll, porque quería divertirme. Era my hobby, sacaba fotos de mis amigos todo el tiempo, y también estaba sacando fotos de los de la banda. Y cuando consiguieron contrato de grabación, la compañía discográfica pidió mis fotos, y les gustaron, por lo que me contrataron para hacer fotos de otras bandas, y seguí sacando fotos de más y más grupos, porque me llamaban y me decían “te vamos a pagar por eso”, y yo les decía “ok, dénme dinero”, ¡Pero no era mucho dinero! (Risas) Pero me pagaban por hacerlo, y es lo que hice durante el resto de mi vida.

Entonces básicamente se trató de divertirse desde el vamos, no de que te paguen.
Sí. Cuando comencé no había tal término, no existía la palabra “fotografía de rock”. Había fotógrafos en el rock’n’roll, pero no se conectaban con eso del trabajo.

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Típica cobertura de la Rock Scene: fiestacha en Nueva York junto a los Black Sabbath, expertos en desmadres. Bob es el de bigotes, junto a Patti Smith.

Bueno, en verdad te consideraría más un “fotoperiodista”, ya que tus fotos también cuentan historias.
Tal cual. Y es por ese motivo que me gustaba la revista Rock Scene, porque en ella no publicábamos simplemente una o dos fotos, y el resto eran páginas de textos. Rock Scene era todo fotos. Entonces podía hacer dos o tres páginas de The Clash en gira, o dos páginas de… en fin, de lo que sea, digamos, “Suicide va a las carreras”, con toda clase de historias sobre la banda.

Y también publicaban fotos de toda esas fiestas de los músicos de rock. Recuerdo que no había fiesta en la que no apareciera Alice Cooper…
Así es, entonces contábamos una historia completa, dos páginas sobre la fiesta y la gente que había asistido, y lo que estuvieron haciendo. Era más sobre el estilo de vida del rock’n’roll.

Alguien debería ocuparse de subir online todo lo que apareció en Rock Scene…
¡Lo hicieron! La revista entera. Rock Scene se editó entre 1972 y 1982. Se editaba solamente 3 o 4 veces al año, así que fueron 42 números en diez años. Creo que tal vez algo así como hace una década alguien le compró al editor las copias que quedaban, y después escanearon todo y lo pusieron online. Si vas a http://www.rockscenester.com/, ahí están todas las páginas de la revista disponibles. Las portadas, los avisos… Está todo online.

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1975: la Rock Scene cubre hasta un menesteroso (aunque pintoresco) viaje en subte de los Ramones camino al CBGB, llevando la Mosrite en una bolsa de compra.

Tené en cuenta que en aquellos años para nosotros en Argentina, y lo mismo para otros países, la única manera de conseguirlas era pidiéndoselas a alguien que viajara a EE.UU., ya que rara vez se la veía por aquí.
Bueno, era mucha la gente que tenía que esforzarse para conseguirlas, pero pareciera ser que finalmente lo lograban, ya que fue muy influyente. Nunca ganamos dinero con ella, no necesariamente nos pagaban para hacerla. Era sólo para divertirnos. Si la mirás, vas a ver que tenía muy poca publicidad. Lo que hacía más fácil leer sobre rock’n’roll, ya que era toda sobre grupos y músicos. Pero al mostrar tantos músicos nuevos y fotos en fiestas, y demás cosas, no estábamos promocionando los álbumes que editaban las discográficas, y entonces las compañías no nos compraban fotos. Muy poca publicidad, nunca nos pagaban, pero siempre nos divertíamos. Se trataba solamente de eso. De divertirse.

Tal vez Rock Scene sea la mejor revista de rock “de culto” de los EE. UU. en toda la historia.
Bueno, era buena, era el mejor de los fanzines. De hecho, John Taylor de Duran Duran me dijo que él tenía que tomar un bus desde su casa hasta la estación de trenes para ir hasta el próximo pueblo, y después otro tren hasta Manchester para conseguirla. La iba a buscar cada tres meses, ya que había una sola tienda de revistas en la que él sabía que podía conseguirla. Y a veces todavía no se había editado, entonces tenía que volver a su casa y volver a intentarlo la semana siguiente… (Risas)

De hecho era una revista liviana, con pocas páginas.
Sí, hecha de forma muy barata. Muy. Pero tenía montones de información, y era el único lugar donde había ese tipo de información sobre el estilo de vida del rock’n’roll. No había muchas revistas de rock’n’roll en los 70 en EE.UU., era todo más que nada Rolling Stone, la revista Creem, East Coast Rocker… Muchas de ellas tenían muchísimas historias y escritores, escribían historias sobre un álbum o un concierto, mientras que en Rock Scene eran todas fotografías. Era el único lugar donde realmente podías ver a alguien en una fiesta. Tomábamos a las fiestas y el estilo de vida mucho más seriamente que los discos. No nos tomábamos nada en serio. La cosa por la que la gente gustaba de Rock Scene era porque nos divertíamos con todo. Se trata de rock’n’roll. No se supone que tenga que ser serio.

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“¿Y al llegar a Diagonal Norte hacemos combinación con la A, Johnny? ¿Eh, Johnny? ¿Eh?”, pregunta un insistente Dee Dee. Johnny finge no conocerlo.

La revista Creem también era bastante así.
Creem también era muy entretenida. Cuando fui a Inglaterra en 1976 y conocí a algunos de los punk rockers de allí, tenían respeto por mí porque sabían que yo trabajaba en Rock Scene y en Creem. Si les hubiera dicho que trabajaba para Rolling Stone o el New York Times, no me hubieran hablado. Pero como trabajaba para Creem y Rock Scene, y por ende tenía sentido del humor, me hablaban.

BOB & JOHN & YOKO & IKE & TINA
A mediados de los 60 vivías en el Greenwich Village y tuviste la posibilidad de fotografiar a Bob Dylan en el festival de Newport de 1965, lo que fue todo un comienzo…
Fue mi primer pase como fotógrafo, y la primera vez que estuve frente a un escenario haciendo fotos. No conocía a ningún periodista, ni a nadie en ninguna revista, ni ningún lugar al que pudiera venderle mis fotos. Conseguí el pase de fotógrafo porque no tenía dinero para comprar la entrada. Y un amigo de mi madre escribió una carta para mí donde decía que yo representaba a una agencia publicitaria, lo cual no era verdad. Y fui a la ventanilla de entradas y les mostré la carta, y me dijeron “no es real, andate”. Pero yo no me iba. Así que finalmente me dieron la entrada, que fue el pase como fotógrafo. Pero realmente no empecé a trabajar hasta que mis amigos tenían la banda en 1969. Fue cuando comencé a conocer gente, en la compañía discográfica.

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Bob by Bob: Dylan en Atlanta, 1974

Pero antes de eso ya tenías amigos en la llamada “escena del folk” de New York, que para entonces era bastante popular.
Bueno, tenía amigos que eran más “folk rock” que “rock psicodélico”, amigos que estaban hacienda música folk. Yo no participaba de la escena, no conocí a nadie del negocio de la música hasta 1969. En realidad, mi primer contacto con la industria musical fue el haber trabajado en una disquería, al igual que mucha otra gente que comenzó sus carreras allí. Porque era ahí donde aprendías sobre los discos y los músicos. Solían tener copias de las revistas Billboard y Record World, y uno podía leer sobre el negocio del rock’n’roll. Pero no obtuve mis contactos al trabajar ahí, solo empezaba a aprender. Así que, nuevamente, mi primer contacto con una discográfica fue a través de la banda de mis amigos, y eso sucedió 4 años después de lo de Newport. Y luego, en 1970, conocí a Ike y Tina Turner. Esa fue la primera banda popular, o famosa, que alguna vez conocí.

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Tina by Bob: una imagen que vale por mil palabras

¿Esa fue en la época de la Ike and Tina Turner Revue, no?
Exactamente. Ahí fue donde tomé esta foto (señala la foto de Tina Turner en su libro), la de las imágenes múltiples. Esa es una sola toma, no tiene Photoshop. Eso es lo que Tina Turner hace en un segundo. Capturé un gran momento.

¿Entonces no fue que la tomaste así, intencionalmente?
Esperaba que resulte algo similar pero no sabía lo que iba a ocurrir, porque ella estaba bailando debajo de las luces intermitentes, y saqué cuatro fotos. Tres de ellas son terribles, pero esta es perfecta.

También filmaste muchísimo material de esa gira junto a Nadya, su primera esposa. Imágenes en vivo, ensayos, filmaciones caseras, que después aparecieron en el film “Ike & Tina: On The Road 1971-1972”
Sí, ese es un gran video. Nos dieron un premio por Mejor Video de Blues. Todo tipo de material. Incluso Tina cocinando para sus hijos.

¿Está todo filmado en blanco y negro?
Todo en blanco y negro, con algunas partes en color. Querían que use cinta en color, así que me alquilaron una cámara color. Pero nunca lo terminamos, todo lo que teníamos era la prueba de la filmación en color. Nunca nos pagaron el laboratorio. Como sea, el original se perdió con el paso de los años, pero teníamos una copia, pero la copia era sin sonido. Yo había grabado el sonido separadamente, pero no se conectaba. Y entonces cuando estábamos realizando el video, el editor hizo un trabajo increíble encontrando ciertas partes de la filmación en color que coincidiesen con la banda de sonido. Y de hecho la película comienza en colores, con Tina en el asiento trasero de un auto fastidiando a Ike, con él diciendo “oh cariño, cariño”, como si fuera él quien estaba en peligro (risas)

¿Cómo era trabajar con Ike Turner?
La pasé muy bien con él. En mi opinión, era muy dado y de dar mucho apoyo a los artistas. Fue generoso con muchos de ellos. Seguimos siendo amigos a través de los años, y estuve en su funeral cuando murió, hace unos años atrás. Había más de mil personas en su funeral, ya que casi toda la gente que estaba allí era gente que Ike había ayudado, o a quienes Ike les había dado algo. Ike te daba cualquier cosa que necesitaras. Si necesitabas un trabajo, te lo daba. Si necesitabas un auto, te daba un auto. Necesitabas una casa, Ike te daba una casa. Ike era una persona muy generosa. Pero eso no lo excusa de lo que hizo en su relación personal. Y pienso que la película es muy importante, ya que logró que se hable del tema, y mostró muy claramente lo que sucede con la violencia doméstica. Creo que el mundo necesitaba ese tipo de film, y abrió muchas puertas para un montón de gente que lo sufría. No creo que necesariamente Ike era la imagen más representativa de esa cuestión. Otras personas, como fue el caso de Rick James, terminaron en la cárcel por pegarle a alguien. Había gente que era mucho peor que Ike, pero la historia es muy importante. Podría ser subtitulada como “Lo que le sucede a un muy buen hombre que toma demasiada cocaína y enloquece”.

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La foto que no fue… de Bob: Lennon y Jagger en NY, 1972, de smokings blancos y negros.

No sabés lo que lamento que no tengamos tiempo suficiente para hacerte todas las preguntas que quisiera. El problema es que tu carrera es muy extensa, y trabajaste con todos esos grandes artistas y…
¡También es que uso respuestas largas! (risas) Bueno, hay mucha información sobre mí en internet. Y ya que estamos, no todo lo que dicen de mí es verdad. Hay una foto de Amy Winehouse con mi nombre, pero nunca estuve con ella, no tomé esa fotografía. Y hay otra de Mick Jagger y John Lennon en la que están vestidos de frac. Alguien puso mi nombre ahí, pero tampoco la saqué yo.

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De todos modos fuiste vos quien hizo esas fotos de Jagger, Lennon y Yoko Ono cuando estaban grabando el álbum de Yoko “Approximately Infinite Universe”, las de los tres juntos en la consola del estudio.

Sí, estuve con ellos en el estudio.
Creo que también hay una foto de Debbie Harry en la playa, y que tampoco es mía. Así que no creas en todo lo que leas.

No pienso hacerlo, no soy creyente. Me mantengo agnóstico.
¡Nunca!

ÚLTIMAS IMÁGENES
Me gustaría preguntártelo así. A punta de pistola, ¿cuál sería el artista con el que siempre estarías dispuesto a trabajar, y cuál sería el que ni siquiera volverías a levantar el teléfono para atenderlo?
Siempre voy a estar ahí para Yoko Ono, o para Tina Turner. Siempre. Tina se retiró, pero estuve con Yoko hace tres semanas. Dejaría lo que fuera en cualquier momento para estar con Yoko. Es la persona más brillante que conozco, y una de las más talentosas, generosas y creativas. Si la gente quisiera saber sobre Yoko Ono, sólo escuchen lo que dice John Lennon, y no escuchen lo que dice la Prensa, que no la comprenden, o que nunca la conocieron. Todos los que conozco que estuvieron con Yoko Ono dicen que es increíble. Solamente algunas personas de la Prensa tienen cosas malas que decir.

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Peinado afro, pantalones oxford, pañuelete hindú, bigote reglamentario: adivinaron, estamos en 1974 y un joven Bob Gruen se apresta a viajar a Japón junto a Yoko Ono

OK, ¿y entonces a quién le dirías que no?
(Piensa) Hay una o dos personas con las que trabajé, con las que no volvería a trabajar jamás, pero como las odio, no voy a decir sus nombres, y hacerles publicidad… Sólo dos personas. Son músicos, pero fueron unos idiotas.

Varias veces leí la frase “Bob Gruen hizo todo” Quizás todavía haya alguien por ahí con quien te gustaría trabajar.
Oh sí, todavía voy a ver a artistas. Hace 19 años que conozco a los de Green Day, y el año próximo, cuando sean 20 años, espero hacer un libro con mis fotos de ellos. Pero voy a verlos porque disfruto de la banda. Para mí, eso es una noche de diversión. También hay una banda de Irlanda que se llaman The Strypes

Desde ya, los conozco. Chicos muy jóvenes, muy estilo ‘60s.
Muy estilo ‘60s, muy rock y R&B, muy rock’n’roll de en serio, y chicos jóvenes muy agradables. Me encantan.

¿En qué andan ahora? Recuerdo su primer album de hace unos años atrás…
A la compañía discográfica en USA no le gustó su segundo disco, así que fue editado solamente en Inglaterra. No se lanzó en USA. Y ahora tienen un tercer álbum. Espero que la compañía en USA no los joda. Tienen un montón por delante para hacer. Son muy talentosos, estoy seguro que les va a ir bien.

Y en cuanto a vos, ¿cuáles son tus próximos pasos?
Estoy trabajando en una biografía. Me pasé toda la vida contando historias, pero es muy difícil tomar esas historias que contás y llevarlas a escrito. Así que estuve con bastantes problemas intentando lograr el sonido de la escritura, el sonido de cuando hablo. Pero planeo hacer una autobiografía.

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¿Quiénes tienen el caradurismo de pedirle una selfie al troesma? Sólo en MADHOUSE, amigas y amigos (Foto: Bob Gruen con la cámara de Frank)

¿Llevaste un diario personal a través de todos estos años?
Si hubiera mantenido un diario, ¡tendría que hacer dos biografías! (risas) Porque hay muchísimas historias en muchísimos lugares. Deseo haber tenido un diario, pero no lo hice, está todo en mi mente. Mi mente es clara, todavía ando bien.

Y aparte tenés las fotografías para respaldarlas.
Claro, donde sea que veo una foto, me acuerdo de haber estado ahí. En general recuerdo lo que sucedió. A veces mis asistentes me muestran una foto mía y digo “¿yo saqué eso?”

¿Guardás mucho material que nunca fue visto? ¿Qué hacen los fotógrafos con el material sobrante?
Tengo archivos grandes. Los fotógrafos ponen ese material en archivos, hasta que lo volvés a encontrar y lo usás para otra cosa. Voy a hacer más libros. Sabés, tengo 15 libros editados, pero voy a hacer más.

¿Cómo te ubicás a vos mismo dentro de la historia del rock’n’roll? Digo, formaste parte de todo eso. ¿Cómo te considerás viéndote en perspectiva?
Bueno, generalmente no lo hago… (Risas). Trato de no pensar en mí muy seguido. Pero sí pienso en mí como si fuera un historiador, o alguien que registró la cultura de nuestro tiempo. Afortunadamente viví lo suficiente como para tener la posibilidad de compartirlo, y aún lo hago, me muevo alrededor del mundo hablando sobre ello, y compartiéndolo. No es solo rock’n’roll, creo que el rock’n’roll expresa la cultura de nuestra era. Y como dije anteriormente, para mí el rock’n’roll es sobre la libertad, la libertad de poder expresarte de manera fuerte. Entonces pienso que mi trabajo es más sobre la libertad, que sobre un retrato de un artista pop. No es porque esa persona sea famosa y yo le tome la foto con cierto tipo de iluminación. Mis fotografías han intentado capturar la pasión y el sentimiento, porque ese sentimiento es de libertad. Por lo que el tema principal de mi trabajo, y la manera en que me veo, es alguien que está inspirando a otros a que sean libres y que se expresen ellos mismos. Porque sin dudas no quiero que se parezcan a mí. No podés ser como otros, porque ya están todos los roles ocupados. Tenés que ser vos mismo.

¿Qué opinás de los fotógrafos actuales?
¡Tampoco pienso en ellos muy a menudo! (Risas) Bueno, no conozco a muchos de los fotógrafos jóvenes. He visto muy buenas fotos. La gente realmente ha aprendido a expresar el rock’n’roll, han visto muchísima historia, y vi gente que ha tomado excelentes fotografías. No recuerdo sus nombres todo el tiempo, pero hay uno que tiene mi edad, o tal vez sea algo más joven, llamado David Godlis, que es uno de mis fotógrafos favoritos. Al igual que yo, él es muy fan de Robert Frank, y creo que David capturó ese sentimiento natural. Mayormente cubrió la historia del CBGB, e hizo un libro que es muy popular. Y además es un tipo muy agradable. Lamentablemente es físicamente parecido a mí, y a veces la gente le pregunta, “¿vos sos Bob Gruen?” (Risas)