CON CHRIS KIMSEY, PRODUCTOR EXTRAORDINAIRE: “ME GUSTA EL PROCESO DE GRABAR, CREAR CLIMAS, TRABAJAR ARREGLOS”

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Los Cuatro Escalones. No, si no se trata de un error numérico para referirse a una de las grandes obras cinematográficas que nos dejó Hitchcock, pero bien serviría como título de esta nota. Es todo lo que lleva adentrarse en uno de los bastiones más significativos de la historia de la música popular de al menos el último medio siglo. Cuatro peldaños, la única frontera que divide el mundo del más acá con el del ingreso al edificio de Olympic, ubicado en el barrio de Barnes, apenas del otro lado del Támesis, acaso el más legendario de los estudios de grabación londinenses junto a su tradicional compañero Abbey Road. Y de Inglaterra toda también. MADHOUSE se reunió con Chris Kimsey en noviembre del año pasado en ese estudio -el mismísimo lugar de los hechos- para darle rienda a las mil y una historias vividas en el predio emblemático que gestó la carrera de este talentoso productor discográfico, ingeniero de sonido y músico inglés, el mismo que cincuenta años más tarde aún mantiene viva su pasión por el trabajo, casi como si el tiempo no hubiera pasado… y del otro lado de los mismos cuatro escalones.

1EL SONIDO DEL OLIMPO. Establecido en 1906, primeramente como teatro de su propia compañía de repertorio bajo el nombre de Byfeld Hall, actividad que mantuvo hasta fines de los 50 cuando pasó a convertirse en estudio de televisión, fue en 1965 que la firma Olympic Sound Studios decidió adquirir este edificio y así darle paso a la más celebrada de sus actividades: la de estudio independiente de grabación, dentro de cuyas paredes descansan algunas de las sesiones más seminales de la historia del rock y el pop angloparlante. Led Zeppelin, Jimi Hendrix, Stones, Beatles, los Who, Bowie, Howlin’ Wolf, Ray Charles, King Crimson, Pink Floyd, Clapton, B.B. King, Ten Years After, Barbra Streisand, Stevie Wonder, Roxy Music, Jethro Tull, Prince, Queen, Supertramp, Van Morrison, Thin Lizzy, Iggy Pop, Motörhead, Yardbirds, Madonna, Oasis, Duran Duran… La lista de artistas que allí plsmaron algunos de sus mejores discos podría alcanzar tranquilamente el número de 150, sólo por detallar los más renombrados. Así fue como Olympic logró mantener una reputación incomparable girando alrededor de su eje de calidad de sonido, excelencia técnica y atmósfera sin rivales, convirtiéndolo en el sitio que llevaba a la crema del rock y el pop a ambas orillas del Atlántico a coincidir en eso de “el estudio al que había que ir a grabar”.
2En enero de 2009 los estudios Olympic cerraron sus puertas por primera vez en su historia, con la industria discográfica británica perdiendo uno de sus espacios de grabación de más envergadura. Cambio de rumbo mediante, fueron reabiertas a fines de 2013 bajo el nombre de Olympic Cinema, modificando su geografía original para albergar a dos salas de cine de última tecnología sonora y también agregando un restaurant, un café y una sala para socios del lugar. Pero aquellos cuatro escalones se mantuvieron en pie como en sus primeros días. Son los mismos que, con algún que otro lapso intermedio, viene cruzando Chris Kimsey desde allá por 1969, cuando era apenas un adolescente con una leve inclinación amateur hacia la industria de la grabación, aterrizando en Olympic buscando meramente un empleo que le financie sus gastos personales. Casi medio siglo más tarde, aquel joven que inicialmente fue contratado para servir el té a los empleados y músicos que trabajaban en el establecimiento acabaría convirtiéndose en uno de los productores, mezcladores e ingenieros de sonido más renombrados que la música recuerde.

SEDIENTO DE ROCK AND ROLL
Me gustaría comenzar preguntándote por uno de tus trabajos más recientes, “Albatross”, el segundo disco de Thirsty (N. la banda del ex Quireboys Guy Bailey) Por lo que leí es un disco que disfrutaste mucho hacer.
Sí, ese disco realmente está recibiendo muy buenas críticas.

A decir verdad, todavía no lo tengo, pero tuve la oportunidad de escucharlo online. Y también me alegro por Guy, que sé que quedó muy feliz con los resultados. Pero parece que no quieren presentarlo en vivo.
Yo también, resulta un gran vehículo para él. Intenté que se involucre en otras cosas en varias oportunidades. Guy está de acuerdo con todo  lo que sea escribir canciones, pero no quiere salir a tocar en vivo. Lo que es una pena, realmente… Hizo algunas cosas en vivo, como cuando estuvo con los Peckham Cowboys, pero es una lástima, porque él podría enseñarle un montón de cosas a muchos chicos. Es todo un problema. Y tiene que ser Guy quien lo haga, no podés hacer que otro se encargue de la guitarra. Pero nos llevamos muy bien, me gusta la manera en que lo enfoca, y su voz. Grabó la mayor parte del disco en el cuarto donde duerme. Él no guarda ningún tipo de consideración por los compresores de audio, o por los limitadores. Todo tiene que ser a volumen 11. Pero funciona bien, me gusta, así que fue divertido.

Me gustan mucho los Quireboys, pero en verdad mis dos álbumes favoritos fueron “A Bit Of What You Fancy” y “Bitter Sweet And Twisted”, los dos primeros, los dos donde estuvo Bailey. Creo que eran mucho más “rock’n’roll” antes que se alejara de la banda
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Tal vez. Es una muy buena combinación que él escriba la música, y las melodías, y también es muy bueno con las letras.

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El álbum debut de Thirsty, la banda de Guy Bailey, en la foto con sombrero y cigarrillín: no se ve, pero la mano de Kimsey está presente

Reitero entonces lo de haberla pasado muy bien trabajando con Thirsty…
Sí. ¿Cuándo fue eso? ¿Hace 4 años? Y además es bueno ver que se vuelvan a juntar para hacer otro disco. Él tenía grabado casi todo, y sólo necesitaba alguien que vaya y lo vea más en general. Entonces yo iba a lo de Guy y escuchaba todo, y hacía sugerencias respecto a arreglos, o lo que fuera, y él lo implementaba. Quizás lo que yo hacía era revisar que la parte vocal estuviera bien, y después mezclar todo. Así que se trató más de una situación de revisar lo que se había grabado, pero a la hora de mezclarlo, lo hice con todo el conocimiento posible.Reitero entonces lo de haberla pasado muy bien trabajando con Thirsty…

¿Cuánto te llevó terminar la mezcla?
Lo hice realmente rápido, lo mezclé en cuatro o cinco días. Muy rápido. Pero trabajé mucho con Guy en su casa construyendo las pistas. Sabía lo que iba a hacer, o lo que haría. Respecto al primer álbum, “Thirsty”, creo que en verdad estuve trabajando en él por alrededor de cuatro meses, pero el segundo fue mucho más veloz.

Confieso, Chris, tenés una carrera tan impresionante, que no sé cómo empezar…Bueno, (señalando al estudio) ¡todo comienza aquí! (Risas)

EL CHICO DE LA INDUSTRIA DEL SONIDO
¿Cuánto tiempo llevás exactamente trabajando en la industria musical y, principalmente, cómo es que todo comenzó? Quiero decir, probablemente te haya pasado lo que les pasó a todos nosotros, y que simplemente eras alguien a quien le gustaba la música. ¿Pero cómo fue realmente en tu caso?
Todo comenzó aquí, en 1967. Conseguí un puesto aquí  como “el chico que prepara y sirve el té”. Desconocía qué pasaba entre estas cuatro paredes. Solamente vi el cartel de “Olympic Studios” en la entrada. Y antes de eso, en la escuela, me encargaba de grabar la música o los efectos de sonido para las obras de teatro escolares, porque yo tenía un grabador de cinta. Conseguí mi primer grabador de cinta cuando tenía 9 o 10 años. Amaba escuchar bandas de sonido y musicales, nada de rock and roll o algo que se le parezca, sino lo que era más orquestado. Mis padres me habían dado el grabador, porque en esa época podías comprar cintas pregrabadas de 3¾ ips, de 3 pulgadas por segundo, ya fuera de musicales o de música de películas. No existían en vinilo. Y entonces conocí los grabadores de cinta desde muy chico. Y eso continuó en la escuela. Me pedían que grabara los efectos de sonido, de haberlos, o de las palabras de alguien, en caso que alguien hablara. Y entonces estaba involucrado con todo aquello. Y eso logró entusiasmar mi oído, me refiero al hecho de que uno podía capturar un sonido en una cinta.

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Los estudios Olympic, allá lejos y en los años 60

Por lo que eras básicamente “el chico de la música del colegio”
Era “el chico de la música del colegio”. Y eso básicamente continuó porque, cuando tenía 14, me preguntaron si me gustaría ir a un estudio de grabación que pertenecía a la Inner London Education Authority, que era la autoridad escolar de aquel momento. Y tenían un estudio en Tottenham Court Road. Solía tomar el subte de Morden hasta Tottenham Court Road, al menos dos veces por mes, los sábados, para ir hasta esa escuela. Y el estudio de ahí era muy pequeño. Tenía un mezclador de cuatro canales Vortexian que constaba básicamente de cuatro perillas de volumen, y un grabador de cinta estéreo Ferrograph que, pensándolo bien, habrá sido mono. Eso hizo que me apasione mucho más. Y fui muy afortunado, porque una de las primeras personas que grabé allí fue Dame Sybil Thorndike, que por entonces era una actriz muy famosa. Era como la versión femenina de Laurence Olivier, y la grabé para un show llamado “Son Et Lumiere”, que iba a tener lugar en mi próxima escuela, donde también conté con un grabador de cinta. Y en ese estudio -y esto es algo muy fascinante- estaba yo, y había sólo otro estudiante, un joven que no era más de dos meses mayor. Él era de la parte del East End londinense, y yo era del sur, y ambos íbamos a este estudio los sábados. Se llamaba Ray Staff… Bueno, Ray terminó convirtiéndose -y sigue siendo- en uno de los mejores ingenieros masterizadores del mundo. Está a cargo de Air Mastering. Así que acabó metiéndose en el negocio de la música. Empezó en los estudios Trident. Y entonces, estos dos chicos jóvenes se la pasaban grabando varias cosas. El profesor que estaba a cargo del programa, que era maestro en la escuela, y también músico de jazz, una tarde nos dijo “cuando terminemos, ¿se quedarían un rato? Porque quiero grabar a mi trío de jazz”. Y entonces me quedé.Por lo que eras básicamente “el chico de la música del colegio”

Porque eras “el chico del sonido”
A mis 14 años, yo era “el chico del sonido”. Y años después lo vi tocando con Elton John, ¡porque su nombre era Ray Cooper!

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La flemática actriz Dame Sybil Thorndike, una de las primeras voces grabadas por Kimsey

¿Ray Cooper, el legendario baterista de Elton John?
Ni más ni menos. Después de eso, algunos años más tarde, cuando tenía 16 y medio, no quise tener ningún tipo de educación. Dejé la escuela, y me puse a buscar trabajo. Por entonces tenía una novia que vivía a la vuelta de la esquina de Olympic, así que, cada vez que venía a verla, me daba una vuelta por aquí, sin saber qué había dentro. Sabía que grababan algo. Y les pedí trabajo, y me dijeron “no, no hay puestos vacantes, andate”.  Y seguí volviendo, y eventualmente me dijeron “danos tu nombre, tu número de teléfono, y si aparece algo, te llamamos”.

Entonces todo aquel esfuerzo terminó rindiendo después de un tiempo.
Sí. No fui a otros estudios, no le escribí a nadie. Estaba a punto de comenzar a trabajar como repositor en un supermercado, lo que me iba a llevar a viajar por otros lugares de Inglaterra. Porque el novio de otra amiga que tenía era el dueño de una compañía de repositores de supermercados, y yo estaba por empezar a trabajar con él un lunes, pero afortunadamente Olympic me llamó el viernes anterior  y me preguntaron, “¿podés comenzar la semana próxima?. Son 11 libras por semana. Venite”.

¿Eso cuándo fue, en 1967?
Sí, en marzo del ’67.

¿Para entonces te considerabas fan de la música? ¿Te gustaba el rock and roll, o solías ir a ver shows?
No, no estaba para nada en el rock and roll. Estaba metido en los musicales, en la música de películas, totalmente orientado a lo orquestal. Ése era el tipo de sonido que adoraba. También escuchaba mucha radio, por lo que me gustaba la música popular. No iba a conciertos. No me interesaba ni Hendrix, ni Cream, ni los Stones (Risas)

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McCartney, Glyn Johns y Jagger: pierna de ases

Lo que resulta muy interesante saber, ya que terminaste trabajando con ellos, aún cuando no era lo tuyo.
No, no era lo mío. De hecho, recuerdo mi primera sesión. Yo era asistente de Glyn Johns en una sesión de grabación de los Stones. Había estado con Glyn sólo una vez anteriormente, y nunca había conocido a los Stones. Estaba en el estudio armando las cosas. No recuerdo quién fue que llegó, pero llegaron uno o dos de ellos, y terminé llamando a la gente de seguridad, porque pensé que se trataba de alguien que se había metido en el estudio, o que quería robarse algo… (Risas). Tenían una apariencia muy dudosa. No eran como otros músicos. Yo estaba acostumbrado a trabajar con orquestas, etc. Pero todo eso cambió más tarde.

Ahí fue cuando te convertiste en productor de discos y mezclador de sonido.
No, fui asistente del ingeniero de sonido por alrededor de tres años. Y el mánager del estudio, Keith Grant, quien había construido Olympic Studios, el mismo que me había dado el puesto, me dijo, “cuánto más puedas aguantar ser asistente, más y más vas a poder aprender”. Lo que era muy real. Entonces fui asistente por 3 años y medio, y luego llegó mi golpe de suerte cuando me tocó trabajar en un disco de Johnny Hallyday. Los ingenieros de aquel momento eran todos de la casa, todos pagos por Olympic. No eran freelance, excepto Glyn. Él fue uno del los primeros ingenieros freelance.

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1970: Keith Grant (sentado) con el cantautor Scott Walker dándole lo que parecen ser minuciosas instrucciones.

Lo que hacía que tuvieras que venir aquí casi a diario.
Sí, y trabajaba en sesiones de orquestas, de jingles, sesiones de jazz, de pop… Nada de rock and roll. Eso no ocurrió hasta después. Y entonces después de esos tres años y medio en los que fui asistente, en aquella sesión con Johnny Halliday, me puse a grabar el álbum. Pero al segundo día, el ingeniero de sonido de Olympic no apareció. No vino, porque no le gustaban los franceses. Fue algo bastante raro porque el productor del disco, el productor de Johnny, en realidad era norteamericano. Su nombre era Lee Halliday, de Oklahoma, y vivía en Francia. Y entonces estaban tratando de ver quién podía encargarse de ser ingeniero del disco, porque ya estaban llegando los músicos, y Lee dijo “¿Y Kimsey? ¿No puede hacerlo él?”. Y ellos contestaron, “bueno, él nunca trabajó como ingeniero, pero estamos seguros de que puede hacerlo”. Me senté en la silla de control… y nunca dejé esa silla. Y Johnny se enamoró de mí, quiero decir, le encantó el sonido. Después de aquella vez, siempre tuve una fuerte relación con Johnny. Debo haber hecho cinco álbumes con él.

8¿Recordás cuál fue ese primer disco?
El primero fue “Flagrant Delit”, el que tiene la canción “Jolie Sarah”. En la tapa hay una calle empedrada, con una especie de busto de bronce, con sus puños de lado. Mick Jones de Foreigner estaba en esa banda, era el guitarrista de Johnny por entonces, mucho antes de Foreigner. Mickey aprendió su arte escribiendo y tocando para Johnny.

La carrera de Johnny estaba pasando un gran momento… ¿Pero acaso era popular en Inglaterra?
No, nunca fue popular aquí, pero generalmente siempre estaba grabando en Londres. Y esas sesiones fueron fantásticas, porque estaba Ringo (N. Starr) en batería. Bueno, en algunas partes. Peter Frampton también estuvo en aquellas sesiones, Gary Wright de Spooky Tooth… Por lo que pude conocer a todos estos músicos haciendo el álbum, y además me hice muy amigo de Peter Frampton. Y eso me llevó a continuar y trabajar con él.

DELICIAS DE UN PRODUCTOR
Siempre me pregunté qué resulta más fácil, si ser un productor de discos, o un mezclador de sonido. Digo, si tuvieras que elegir una actividad…
Si tuviera que elegir una, me gusta el proceso de grabar. Crear climas, y trabajar con una banda discutiendo los arreglos. No lo de mezclar, preferiría estar grabando o produciendo. Digo, disfruto de mezclar también. Creo que elegiría mezclar cosas ahora, las que nunca grabé… Quiero decir, acabo de terminar un álbum con Peter Perrett, y desde el primer momento me dije “no quiero mezclar esto”. Prefiero que lo mezcle otra persona.

De hecho hiciste más grabaciones que mezclas a lo largo de tu carrera.
No tengo idea, no lo sé. Digo, generalmente mezclo lo que antes grabé.

¿Tenés la posibilidad de elegir al artista con el que vas a trabajar, ya sea como productor o mezclador? Quiero decir, ¿podés decirle que sí o no a alguien? ¿O tenés que seguir las órdenes de Olympic?
Sí, ahora puedo hacerlo. Con Olympic, no. Siempre se trató de trabajar con quienes ellos decían.

9El artista que fuera…
Sí, el que fuera. Pero lo que fue extraño es que no me quedé mucho tiempo trabajando para Olympic. Después de esa sesión con Johnny Halliday, hice algunos álbumes con Ten Years After. Todavía era ingeniero en Olympic.

¿El disco “Watt”?
No, el más grande, “A Space In Time”, que fue uno de mis discos favoritos. Creo que fui ingeniero en Olympic sólo por un año, y después de eso, tenía tanto trabajo que pensé “me voy a hacer freelance y trabajar a mi manera”. Y lo hice. ¡Pero aún seguía trabajando aquí todo el tiempo! (Risas) La gente me buscaba para que trabajase con ellos, y afortunadamente se acercaban los mejores, o bien eran buena gente.

¿Cómo te las arreglabas para tener tiempo de trabajar para Olympic, y también de modo freelance?
Como dije antes, habré estado trabajando como ingeniero en Olympic por un año, y después decidí irme. Pero de todas formas los artistas querían grabar aquí y Olympic no tenía problema con que un ingeniero de afuera trabajase en sus estudios. Y lo mismo sucedió con Glyn. El motivo por el que Glyn vino a Olympic, o uno de los motivos, era que Abbey Road no permitía ingenieros de afuera. Muchos de los estudios no lo permitían, tenías que ser un ingeniero que trabajase en el lugar. Y Olympic no tenía esa regla, por lo que fue uno de los primeros estudios en habilitar a ingenieros freelance.

Tu primer trabajo con bandas de rock fue recién en 1970, ¿verdad? Me refiero al álbum “Led Zeppelin III” y a “Watt” de Ten Years After, como ingeniero, y finalmente como operador de cinta para “Get Yer Ya-Ya’s Out!” de los Stones. Siendo éste el lugar donde comenzaste tu carrera, ¿esos discos representaron un punto de partida fácil o difícil? Digo, te tocó trabajar con Zeppelin y los Stones en el mismo año…
Bueno, no fue nada difícil. Esos artistas no eran importantes para mí, teniendo en cuenta los antecedentes musicales que yo disfrutaba, o de dónde venía. Hubiera estado muy nervioso si me hubiera tocado trabajar con Nat King Cole o Frank Sinatra. Aún hoy en día, esos son mis ídolos. Pero respecto a los Stones, su música de aquel momento era algo así como decir “OK, está bien, interesante…”. ¿Zeppelin? “OK, es interesante…” Asimismo ese tipo de música era algo muy nuevo, material muy innovador, y realmente no te dabas cuenta que estabas trabajando en algo que iba a renovar la escena, si bien creo que es algo que podía sentirse así más con Zeppelin que con los Stones. La cuestión con Zeppelin era toda la mística que tenían alrededor, una cosa más grande que la mismísima banda.

¿Recordás con exactitud como fue ese primer momento en que te encontraste con los miembros de los Stones y Led Zeppelin, aquella primera vez en que los viste en persona? Supongo que estabas muy relajado, ya que no se trataba de Cole o de Sinatra.Bueno, no fue nada difícil. Esos artistas no eran importantes para mí, teniendo en cuenta los antecedentes musicales que yo disfrutaba, o de dónde venía. Hubiera estado muy nervioso si me hubiera tocado trabajar con Nat King Cole o Frank Sinatra. Aún hoy en día, esos son mis ídolos. Pero respecto a los Stones, su música de aquel momento era algo así como decir “OK, está bien, interesante…”. ¿Zeppelin? “OK, es interesante…” Asimismo ese tipo de música era algo muy nuevo, material muy innovador, y realmente no te dabas cuenta que estabas trabajando en algo que iba a renovar la escena, si bien creo que es algo que podía sentirse así más con Zeppelin que con los Stones. La cuestión con Zeppelin era toda la mística que tenían alrededor, una cosa más grande que la mismísima banda.

¿Recordás con exactitud como fue ese primer momento en que te encontraste con los miembros de los Stones y Led Zeppelin, aquella primera vez en que los viste en persona? Supongo que estabas muy relajado, ya que no se trataba de Cole o de Sinatra.
Sí, fue aquí. Estaba simplemente relajado y haciendo mi trabajo.

¿Te resultaron agradables?
No recuerdo que ninguno fuera… Ninguno se comportó como un idiota. Sí, eran agradables, ¡muy agradables!

Habrá sido una sensación natural, desde el momento en que no te sentías subordinado a los músicos.
Sí, uno se sentía parte del equipo. Es algo en equipo, así que… Podías llegar a ver alguna discusión entre la banda y el productor, o entre la banda y el ingeniero, pero era sólo eso. Pero peleas, lo que se dice “peleas”, realmente no.

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1971, los estudios Olympic y una histórica postal con varios héroes: de la izquierda hacia el centro, los músicos distinguibles son el baterista Ringo Starr, el bajista Klaus Voormann, el guitarrista Peter Green de Fleetwood Mac y Steve Marriott en armónica, todos antes del mismísimo B.B.King, de camisa y corbata. B.B. King (de camisa y corbata, al centro)

LO MEJOR DE DOS MUNDOS
Al año siguiente, en 1971, hiciste el disco de B.B. King “In London”…
Sí, B.B. King haciendo sesiones en el Estudio Dos. Creo que no duró más de dos días. No lo recuerdo muy bien, es por eso que creo que no fuera algo que haya durado toda una semana. Fue un trabajo rápido. Definitivamente no era consciente de quién era B.B. King en aquel momento.

Pero ese mismo año trabajaste con los Stones en “Sticky Fingers”, a quienes ya habías conocido. El disco fue grabado aquí en Olympic, y después continuó en los estudios Trident, y también en Muscle Shoals, en Alabama. Siendo un álbum clave en la historia del rock and roll, ¿tenés algún recuerdo en especial de aquellos días? ¿Queda algo por decir?
No, creo que ya fue todo dicho. Pero recuerdo la sesión de cuerdas para la canción “Moonlight Mile” con Paul Buckmaster. Recuerdo que se hizo en los estudios Basing Street. No se hizo aquí. En verdad creo que esa fue la primera vez en que realmente sentí el poder de un arreglo orquestal en la música rock. ¡Porque su arreglo en la canción era absolutamente impresionante! Escuchar la orquesta de por sí fue algo muy hermoso. Si bien yo ya había grabado una orquesta con Del Newman para Ten Years After, que era mucho más chica, el arreglo en “Moonlight Mile” fue realmente grandioso.

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Tony Visconti y Chris Kimsey: ahí donde los ven, con esas pintas, son dos leyendas de la música popular

Fue ahí entonces cuando la orquesta y el rock and roll se juntaron, y posiblemente cuando comenzaste a interesarte en el género.
Bueno, acabo de terminar un álbum que tiene orquesta por todas partes. No es rock’n’roll, es más rhythm and blues, R&B de la vieja escuela. Pero esta vez traje a Tony Visconti, lo saqué de la jubilación. Tampoco es que Tony se haya jubilado completamente. No mucha gente sabe que Tony es un excelente arreglador orquestal, y escritor, y director… Hace de todo. Y yo lo sabía. Nos conocimos hace tres años, poco antes de que David (N. Bowie) falleciera. Nos volvimos muy buenos amigos. Así que cuando le pedí orquestar este álbum, respondió como diciendo “¿De verdad? Bueno, ¡sí!”, e hizo un trabajo increíble. También volví a tener a Paul Buckmaster para trabajar en una canción, que fue muy bueno, pero lo de Tony fue absolutamente maravilloso.Fue ahí entonces cuando la orquesta y el rock and roll se juntaron, y posiblemente cuando comenzaste a interesarte en el género.

¿Fuiste vos quien los recomendó para las sesiones de “Sticky Fingers”?
¿Para los Stones? No. No sé quién pudo haber sido, realmente.

Paul Buckmaster también grabó en “Sway”
Sí, también en “Sway”. No sé de dónde provino la conexión. Estoy casi seguro que fue algo que vino por el lado de Mick(N. Jagger), no es algo que pudiera haber venido del lado de Keith (N. Richards)

A través de los años trabajaste con grandes nombres de la historia de Olympic, como George Chkiantz, Glyn Johns, Roger Savage, Eddie Kramer, Jimmy Miller… ¿Algún recuerdo de ellos?
Nunca trabajé con Eddie. Lo conocía, pero jamás trabajé con él. Jimmy Miller era un productor genial y un gran generador de climas, y tenía un oído maravilloso para la percusión. Jimmy hacía que todo el mundo se sintiese bien, y si había un problema, siempre sabía cómo resolverlo y lograr que la energía continuara fluyendo y manteniéndose. Fue un buen hombre.

Pasemos  a 1973, cuando estuviste junto a Emerson, Lake and Palmer en el disco “Brain Salad Surgery”, y también en “Camel” de Peter Frampton.
Con ELP, sí. Pero no hice el de Peter, ese fue Eddie Kramer. Pero en cuanto a la banda, fue un montón de diversión, disfruté haciéndolo. Quería trabajar con ellos, así que fue genial cuando me llamaron para hacerlo.

Y en 1974 fuiste productor e ingeniero de “Monkey Grip” de Bill Wyman, que fue el primer trabajo solista de un integrante de los Rolling Stones.
Es verdad, el de Bill fue el primero, sí. No creo que haya sido productor en ese disco, pienso que sólo mezclé algo, porque la mayor parte del disco se hizo en Estados Unidos, supongo. Bill siempre estaba en Olympic. Si no estaba haciendo un disco solista, estaba trabajando con una banda llamada The End, e hice de ingeniero en algo de eso. Entonces Bill venía aquí a hacer diferentes cosas fuera de los Stones. Y pidió trabajar conmigo, o con Keith Harwood, que era otro de los ingenieros en Olympic. Con Keith éramos amigos muy cercanos. Keith grabó muchísimo con Led Zeppelin, y también hizo “Black And Blue” con los Stones.

13De hecho hay unas palabras dedicadas a él en la contratapa del disco en vivo “Love You Live”…
Sí. Murió en un accidente de auto al regresar de Stargroves, la casa de Mick.

KIMSEY LLEGA VIVO!
En 1976 trabajaste en “Frampton Comes Alive”, el clásico de Peter Frampton, que es uno de los discos en vivo más vendidos de todos los tiempos. ¿Imaginabas, o lo hacía Peter, que iba a terminar convirtiéndose en semejante éxito?
No. Quiero decir, sabíamos que era bueno porque, al mezclarlo, podías tener esa sensación de euforia al escucharlo. Y eso es porque fue el público quien realmente hizo ese disco. Podés sentir la comunicación con la audiencia. Se comentaba que le habíamos agregado más sonido de audiencia a la grabación original, pero no hicimos nada de eso. Quedó exactamente como era. Nada de arreglos, nada de agregados. Grabé dos conciertos para el álbum, y Eddie también grabó algo, y hubo otros. Yo grabé menos que los demás, pero hice la mezcla de todo. ¡Y me divertí tanto mezclándolo! Me acuerdo del flanger, que acababa de inventarse. Lo usé en el piano Fender Rhodes, en la canción “Do You Feel”, en el solo de Bobby Mayo. Sí, fue todo muy divertido, pero cuando terminábamos de mezclar el álbum, ya que el presupuesto era bajo, -solamente mezclamos un solo disco-, luego apareció Jerry Moss junto a Dee Anthony, el manager de Peter, para agregar playback. Entonces hicimos playback de lo mezclado en uno solo de los álbumes, y Jerry dijo, “¿dónde está el resto?” Y le dijimos que el manager de Peter nos había dicho que solamente podíamos hacer un solo disco –“nadie quiere un disco doble”, nos dijo- y Jerry le contestó “no, tenés que hacer un álbum doble, el show completo”. Así que volvimos y mezclamos el resto del álbum.

14¡Y de repente se volvió un éxito descomunal!
Así fue. Casi terminó siendo un único disco. Es aún hoy día un gran álbum para escuchar. Sé que Peter lo remezcló hace algunos años. No he escuchado la remezcla, no veo que sea necesario hacerlo (Risas). Habíamos tenido una discusión sobre todos esos discos que son remezclados, álbumes clásicos que son remezclados una y otra vez, y me pregunto, ¿por qué? ¿Para qué remasterizarlos, cuando es algo que se puede hacer bien desde el principio?

Desde ya. Si está bien, ¿para qué tocarlo, no?
Exactamente. Muchas de las remasterizaciones se hacen porque las compañías discográficas creen que van a volver a venderlos, pero la mayoría de ellas, al remasterizarlas, las arruinan. No suenan tan bien como las originales.

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La foto hay que verla con lupa, pero vale la pena: un joven Frampton vestido de blanco y un joven Kimsey toqueteando la consola producen el ultraexitoso “Frampton Comes Alive!”

De alguna forma, las compañías tienen que decirle al público “tenés que comprarte esta versión, porque está remasterizada”. Probablemente ese sea el truco para volver a vender el disco.
El tema con las remasterizaciones es que, la mayoría de las veces, ni siquiera se lo consultan al productor o al ingeniero, directamente van y lo hacen. Hay una remasterización del álbum “Some Girls” de los Stones que es horripilante. ¡Fue terrible, realmente terrible! Seis meses después de editarse, el público lo dijo en los comentarios en la página de Amazon, “ésta es la peor…”. Entonces contacté al management de los Stones, y me dijeron, “bueno, en la crítica de Rolling Stone le dieron 5 estrellas”. Realmente no les importa.

Por lo que recuerdo, es Mick Jagger quien suele ordenar que se remastericen de esa manera. A fin de cuentas, pienso que todo lo que él quiere es no volver al pasado. Porque Mick odia la nostalgia.
A Mick no le gusta volver atrás en lo más mínimo. Sí, ¡absolutamente! Si bien sinceramente tengo que decir que todo eso de seguir haciendo giras y conciertos es muy notable. Y el resto de las bandas también se mantiene bien. Volviendo a lo de los discos, hay solamente dos álbumes que fueron remasterizados y que suenan mejor. Uno es “Misplaced Childhood” de Marillion. El sonido original era muy bueno, pero el tipo que lo orquestó, Simon Wilson, que trabajaba para la EMI, y realmente amaba lo que estaba haciendo, apreciaba lo que podía salir mal. Así que estuvo atento a toda esa cosa de la remasterización. Y él también estuvo a cargo de remasterizar el álbum “Mama Africa” de Peter Tosh. Por lo que a veces puede resultar bien, pero aún pienso en cuál es el punto de hacerlo, si ya suena bien. Es más que nada un asunto de ventas de parte de la compañía grabadora.

Pareciera ser que sólo se trata de ponerle una calcomanía en la tapa anunciando eso de que es una “versión remasterizada”, sugiriendo que tenés que tenerlo.
Sí, deberían poner una diciendo, “ahora en mono” (Risas)

16COMO UN ROLLING STONE
Ya que estamos, hablando de los Stones y las versiones remasterizadas, antes de que co-produjeras algunos de sus discos, en 1978 fuiste ingeniero en la grabación original de “Some Girls”. Siempre se dijo que hubo muchos problemas con Keith durante la grabación del álbum, ya que nunca aparecía en el estudio cuando se suponía que debía hacerlo. ¿Cómo te arreglabas con la manera en que manejaba sus tiempos?
Bueno, de todas formas nos la pasábamos esperando que aparezcan todos, no sólo Keith… Keith terminaba viniendo, pero aún estaba con su problema de adicción, entonces se iba al baño y desaparecía por quizás una hora y nos quedábamos esperándolo. Mick realmente fue de mucho apoyo para con Keith en ese momento, sabía lo que Keith estaba pasando, conocía esa presión. También sabía que si no lo sobrellevaba, los Stones no podían continuar. Pienso que también existió un motivo ulterior. No lo desechaba, ni se quejaba de él. Realmente lo estaba ayudando. Fue bueno poder ser testigo de esa amistad.

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Kimsey y Keith Richards en 1969, durante la mezcla de “Get Yer Ya-Ya´s Out!”

Bueno, ahora sí que finalmente estabas metido de lleno en el rock’n’roll. Y apenas dos años después trabajaste como productor asociado e ingeniero de mezcla en el álbum “Emotional Rescue” en el mismo estudio de París, en Pathé Marconi. Existen muchísimos outtakes (N.: Toma alternativa o no finalizada de una canción) de las sesiones de “Some Girls” y de “Emotional Rescue”…
Sí, mucho del material que no apareció en “Some Girls” terminó en “Emotional Rescue”, y otras cosas que sobraron fueron a parar a “Tattoo You”.

Bueno, ahora sí que finalmente estabas metido de lleno en el rock’n’roll.
Tal cual. En verdad, de alguna manera “Some Girls” fue uno de los álbumes más fáciles de grabar en el sentido de que, cuando yo entraba a la sala del estudio, sabía exactamente cómo ubicar a la banda y el sonido que quería obtener. Puse un pequeño amplificador arriba, así uno podía escuchar el tambor y el bombo de Charlie (N. Watts), porque no querían usar mucho los auriculares. Y también para amplificar la voz de Mick, porque yo sentía que eran una banda en vivo. En el estudio, uno no quiere restringirlos. Querés darle la posibilidad de que sientan que están tocando en un club, que están tocando en vivo. Así que el plan que ideé para el estudio funcionó bien. La consola anduvo perfectamente, y también la cabina de control, porque era muy chica, no entraban más de tres personas en ella. Fue algo bastante extraño, a decir verdad, porque fue la primera vez que me pedían que grabara un álbum entero, las sesiones completas. Mick y Keith raramente venían a la cabina de control, creo que vinieron un par de veces en los primeros dos o tres días, y sólo se ponían a escuchar, no dijeron nada sobre el sonido. Y así fue. Lo dejaron todo en mis manos. Continué haciendo lo que quería hacer dentro del estudio, y también afuera, ya que también di una mano con los sonidos de guitarra, principalmente en el volumen. O tal vez con un pedal.

Supongo que para entonces ya te habías ganado toda su confianza.
Sí. No me impresionaban como dioses del rock. Eran sólo un grupo de músicos. Y yo intentaba ayudarlos a capturar algo.

18

Kimsey & Wood: a pesar de los esfuerzos, fotogénico se nace, no se hace

De hecho lograste un gran sonido. Me refiero a la versión original, no a la remasterizada…
¡Sí! (Risas) El sonido de ese álbum es bastante único por la manera en que se armó el estudio, y también la consola. Fue un momento muy especial. De algún modo lo sabía. Keith también lo sabía, porque hubo un período en el cual… Se suponía que no podíamos estar en esa sala. Era la sala más barata de Pathé Marconi, con una consola EMI muy vieja. Se suponía que íbamos a usar el Estudio 2, que tenía una gran consola Neve nueva. El área de grabación era muy grande, había dos salas inmensas, pero yo amaba el sonido que obteníamos en el estudio con la consola vieja. Y Keith también. De hecho le dijimos a Mick, “no deberíamos movernos”. Porque Mick siempre estaba en eso de, ya sabés cómo es, “el futuro”.De hecho lograste un gran sonido. Me refiero a la versión original, no a la remasterizada…

Nuevamente, ¿para qué tocar las cosas cuando están bien?
No lo hicimos, gracias a Dios.

¿Contaban con tiempo ilimitado para trabajar en el estudio?
Sí, creo que lo habían reservado por dos meses, o algo así. El estudio en el que estábamos costaba la cuarta parte de lo que costaba el otro, así que funcionó bien en todo sentido.

¿Considerás que te resultó más simple trabajar en “Tattoo You”, ya que la mayor parte de las pistas originales databan de grabaciones antiguas?
Bueno, no grabamos nada en “Tattoo You”. Fue material que encontré, material que sabía que había grabado y que no había sido utilizado. Y había al menos unas cinco o seis buenas canciones. Y pensé que, si ya había encontrado buenas canciones dentro de lo que yo mismo había grabado, debía haber más material que haya quedado de otros discos. Entonces me puse a revisar el material de las sesiones de “Goats Head Soup” y de “Black And Blue”, y encontré otras gemas maravillosas.

¿Fuiste vos quien eligió las canciones que iban a integrar el disco , o fue decisión de Mick y Keith? ¿O lo decidieron entre los tres?
No, se trató más del hecho de lo que había disponible, o lo que estaba más completo, en lo referente a melodías y letras para Mick.

19¿Acaso “Heaven” no era una canción nueva?
No, fue grabada para “Some Girls”, o quizás para “Emotional Rescue”. No recuerdo para qué álbum, pero sí, eso fue en París.

Tal vez “Little T&A” sí lo era…
No logro recordar si el material que grabé venía de las sesiones de “Some Girls”, o de las de “Emotional Rescue”. Más probablemente es del primero, lo que resulta muy gracioso, porque “Emotional…” se grabó a paso más lento. No fue tan divertido como hacer “Some Girls”. La energía había cambiado. ¿Tal vez sea que Keith ya estaba “limpio” en aquel momento? Debe haberlo estado. Y se ve que de repente comenzaba a despertarse.

La más antigua de todas sea probablemente “Waiting On a Friend”…
Esa era de “Goats…”, al igual que “Tops”. Pero en “Tops” trabajó Glyn, creo. Eso fue cuando estaba en Rotterdam, con el camión móvil de grabación de los Stones.

Eventualmente estuviste allí en el momento del cambio completo que sufrió “Start Me Up”, de la versión reggae original a la final en estilo rock-pop…
Sí, una de sus más grandes canciones.

¿Entonces tu primera co-producción real con los Glimmer Twins fue en “Undercover”?
No recuerdo como salió en los créditos. “Undercover” es un álbum muy poco valorado, y pienso que es mejor que “Emotional…”. Quiero decir, lo disfruto más que al otro. Era un momento muy peligroso respecto al grupo. Porque no se daban entre ellos en absoluto. Me encantaría conseguir la versión multitrack de “Undercover”, la canción, podría usarla para enseñar, porque no se parecía a ninguna otra pista que hayamos grabado. Comenzaba con Charlie tocando el timpani y Mick en guitarra acústica, solamente ellos dos, y luego empezó a tomar forma a partir de eso. Tuve una idea muy loca a la hora de mezclarla. Me llevó dos o tres días mezclarla con todos esos sonidos grabados de fondo. Fue todo cinta, nada digital. Me encantó hacerlo, fue fabuloso.

¿También en París?
No, eso fue mezclado en New York. Fue grabado en París, y luego trabajamos en los estudios Compass Point de Bahamas, y en New York.

THE CULT & MARILLION & KILLING JOKE & ACE FREHLEY
Al año siguiente estabas trabajando en “Dreamtime”, el primer disco de The Cult.
Sí, eso fue en Berlín. Hice un montón de trabajo en Berlín. Allí hice dos de Killing Joke, en los estudios Hansa. También trabajé en uno de JoBoxer, en “Misplaced Childhood”, de Marillion, Spear Of Destiny, y con una banda llamada Eden. Creo que todo eso fue en Hansa. Adoro ese estudio.

20¿Cómo fue trabajar junto a Marillion?
Me encantó hacerlo. De hecho allí hicimos un documental, el “makingof” de “Misplaced…”. En el rodaje usamos la multitrack, la que fue fantástico escuchar en Hansa, en esa sala mágica. También estaban las notas originales de grabación que yo había escrito. Los detalles en esas hojas eran increíbles. Tenía que estar muy bien clasificado, porque era un álbum conceptual. “Canción-continuar con la canción-canción-continuar con la canción…”. Todo eso de manera continua en un rollo de cinta. Realmente tenías que planearlo con anticipación, así todo tenía correlación, y de esa forma no había cosas diferentes que terminaban estando en distintas pistas. Tenía que ser algo muy calculado. Y es muy asombroso ver lo que hice. Incluso la banda dijo, “bueno, esto es increíble, jamás supimos que fuiste vos quien había hecho eso, ¡suena realmente bien!”. Fue el álbum más barato que hice alguna vez, y el que más vendió de todos.

¿Trabajar con Marillion te resultó hacerlo más con el estilo de música que te gustaba? Algo así como “alejémonos un poco del rock’n’roll y trabajemos con gente realmente seria”…
(Risas) Sí, realmente lo fue. Bueno, los Stones son más blues que rock and roll, quiero decir, Zeppelin y los Stones, no son lo mismo para nada. A ambas se les dice “rock’n’roll”. Los Stones se acercaban a algo más suave. Bueno, no exactamente algo “más suave”, no son las palabras indicadas. Sí, es algo diferente, ¿o no? Pero Marillion era algo más teatral y cinemático. Me encantó muchísimo trabajar con ellos, y me gusto su música. También me gustaba Killing Joke, que es exactamente lo opuesto (Risas) Eso sí que es rock’n’roll para mí, es rock’n’roll pesado. Pero fijate como son las cosas, en Killing Joke había un elemento orquestal de composición en la manera de componer de Jaz Coleman, en el teclado, en sus composiciones… Eso permitía un gran tipo de sonido.

¿No fue Coleman quien también hizo los arreglos de “Symphonic Music Of The Rolling Stones”, el álbum con versiones sinfónicas de los Stones en el que trabajaste?
Sí, fue él. Lo hizo en cuatro o cinco canciones. La versión de “Angie” es extraordinaria. Amo ese álbum. Le dieron 5 estrellas en el sitio de Amazon. Un disco hermoso. La compañía grabadora realmente lo arruinó, no sabían cómo publicitarlo. Lo entendieron mejor con discos que salieron después.

¿Te preparás por adelantado de alguna manera según el estilo musical con el que vas a trabajar? Digo, pasaste de los Stones a Marillion a Killing Joke…
¡Y después al reggae!

¡Y después al reggae!
Bueno, realmente amo el reggae. Me encantan todos los tipos de música, si bien no me gusta Metallica. ¿Podría trabajar con Metallica? No, creo que no podría hacerlo. Eso me volvería loco. Pero hubo un caso con otra banda norteamericana muy heavy, ¿cómo se llamaban? Eran muy grandes. Tuve que decirles que “no”. Es un nombre de una sola palabra…

¿Slayer? ¿Anthrax?
¡Tool! Eran grandes. Una banda masiva. Recibí un llamado de ellos cuando estaba trabajando con los Gypsy Kings. (Risas) Y yo estaba así como… ¡intentando hacer mis observaciones como productor de Tool mientras trabajaba con los Gypsy Kings! Fue muy loco.

Ya que estamos, después de Marillion trabajaste con Ace Frehley en el álbum “Frehley’s Comet”. Eso sí que debe haber sido divertido.
Bueno, no hice mucho en ese disco. Se dio por mi amistad con Bill Aucoin. Ace estaba muy arruinado, y precisaba ayuda.

Parece que ya está “limpio” después de todos estos años…
A veces me llaman para trabajar con artistas que resultan ser imposibles, o que generalmente están hechos pelota. Pero si puedo abrirme paso y llegar a su corazón y a su alma, entonces lo hago. Si no tengo esa conexión, no puedo hacerlo, entonces.

¿Y cómo te las arreglás si no lográs esa conexión?
Bueno, entonces no trabajo con ellos. Como dije antes, acabo de terminar un álbum solista de Peter Perrett, de The Only Ones.

Sí, los recuerdo perfectamente, los de “Another Girl, Another Planet”…
Sí. Pero Peter tuvo una severa adicción a la heroína durante 25 años. No puedo creer que aún esté vivo. Está limpio desde hace siete años, pero en estos siete años hubo tantos demonios y problemas, porque sus hijos están en su grupo… Sufrieron todo tipo de abusos de sus padres, siendo éstos drogadictos durante toda su vida. Aunque fui muy feliz haciendo el álbum, y lo que fue realmente encantador –y esto es en lo que pienso que soy bueno, y lo que me recompensa- es que llegó un punto en que Peter dijo “no puedo creer que esté trabajando con vos, porque confío en absolutamente todo lo tuyo”. Y recibir algo así de un artista es algo maravilloso. No se trata de si pasaron una crisis en su vida, o si no. Es agradable cuando obtenés eso de un artista sano también. Es un álbum maravilloso, y estoy muy orgulloso de él.

22LAS AVENTURAS DE PETER TOSH
OK, volviendo a las preguntas…
¡De vuelta al futuro, o al pasado! (Risas)

Me encanta eso de “volver al pasado”. Trabajaste con Peter Tosh en el disco “Mama Africa”. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Disfrutaste haciéndolo?
No, era un idiota. Amaba su voz. Tuvimos una relación extraña en el estudio, porque Peter no tenía respeto por nadie, más que por él mismo. ¡Ni siquiera por los músicos! Entonces él llegaba al estudio, tocaba tres o cuatro canciones, todo muy simple. Todos las aprendían, y después él decía, “¡OK, voy a salir a comprar algo de pescado frito!”, y desaparecía, y regresaba al atardecer para ver si ya habíamos hecho lo nuestro. Terminábamos las canciones, y después él solo grababa la parte vocal encima. Adoraba su voz pero, como persona, no era un hombre muy agradable.

Sabía que era un tipo complicado, pero jamás imaginé que fuera tan difícil trabajar con él.
Bueno, no era realmente difícil, ¡porque nunca estaba! ¡Eso era lo mejor de todo! (Risas) En oposición a Jimmy Cliff, que era todo lo contrario. Trabajar con Jimmy era como trabajar con un ángel, siendo él un tipo tan maravilloso.

Bueno, supongo que Peter a veces estaba ahí, pero al mismo tiempo no estaba, digo, siempre estaba muy “colgado”…
Sí. Y hay una historia famosa con Donald Kinsey, el guitarrista del grupo Chicago, que estaba en el álbum. Ambos teníamos la idea de que Peter grabara una versión de “Johnny B. Goode”, la canción de Chuck Berry. Entonces, una mañana se la hice escuchar a Peter, y me dijo “me no sing no white man song” (N. “no canto canciones del hombre blanco”, con acento jamaiquino). Y al otro día le traje una foto de Chuck Berry, diciéndole “Este es el hombre que escribió ‘Johnny B. Goode’”.

¿Cómo, Tosh no conocía a Chuck?
No, no lo conocía. Y entonces me dijo, “him brother, me do the song!” (“él es un hermano, voy a hacer la canción”) (Risas) Y la hizo muy bien. Le cambió la letra, que es algo que me encantó.

Pero Tosh tenía una gran voz…
Una voz maravillosa, sí. Y también hubo canciones geniales en el disco. Todavía me encanta ese disco, me encantan canciones como “Glass House” (Se pone a cantarla) … fue un gran cantante. Y conocí un montón de músicos que trabajaron en ese álbum, como Sticky Thompson, o el tecladista Phil Ramacon, que vive en Londres. Sólo hice una sesión con él, y no lo veo desde entonces. Por lo que resultó algo maravilloso.

En 1989 realizaste otra co-producción con los Stones en el disco “Steel Wheels”, que marcó un tipo de sonido diferente dentro de la carrera del grupo.
Así es. Fue algo distinto en el sentido de que pude tener un control más amplio. No sé si esa es la palabra exacta. Había tenido una visión sobre un sonido para todo el álbum, que me decía que tenía que ser algo más rico, más suntuoso. No tan crudo como el de “Exile On Main Street”, y no tan sucio como el de “Some Girls”. Realmente quería un sonido gordo y cálido a lo largo de toda la producción.

Suena definitivamente limpio y pulido, más metálico.
Sí, limpio y pulido. Fue hecho para sonar así. Todo el asunto con los arreglos y los coros. Fue algo más similar a “un álbum producido”, y estuve realmente feliz con la manera en que resultó, porque antes de empezarlo ya sabía que quería que sonara así. Porque ya estaba pensando en el próximo álbum, tenía la idea de hacer otro “Exile…”. Quería que el próximo fuera completamente lo contrario. Pero pensé que, siendo así, antes tenía que haber un disco de los Stones con un nuevo sonido. No creo que haya otro álbum de los Stones que suene como “Steel Wheels”, pero de eso se trataba ese shock, porque después de ahí se iba a tratar de volver a sonar más sucios.

Y, ya que estamos, acabo de acordarme de “Let’s Go Steady”, la canción inédita de las sesiones de “Emotional Rescue” que…
(Interrumpe) ¡El dúo de Keith y mi esposa!

Siempre fue uno de mis outtakes favoritos. ¿Cómo es que eso sucedió?
Es algo muy dulce. ¡A ella le encantaría escuchar lo que estás diciendo! En realidad, fue grabada en los estudios Compass Point, en Nassau. Mi esposa Kristi viajaba conmigo a todas partes, al menos antes que nacieran mis hijos. Creo que eran como las 2 o 3 de la mañana, y Keith dijo, “hey, buscá a Kristi, decile que venga, quiero que cante en esta canción”.

Recuerdo haber leído que ella dijo “no”, porque le resultaba mejor cantarla de día.¿Dijo que no? No lo recuerdo (Risas). Al menos no en este momento. Pero de todas formas, lo hizo después. Creo que lo hicieron todo en una sola toma. ¡Los dos cantando en vivo juntos! Fue muy entretenido.

Y Mick, mientras tanto, estaba fuera de escena.
¡No creo que Mick haya estado siquiera en la isla! (Risas)

¡Y ella lo hizo muy bien!
¡Lo hizo realmente bien! ¡Muy pero muy bien! Digo, ella no tuvo tiempo para aprender la canción. Fue como si siempre hubieran cantado juntos. Resultó ser algo muy especial. También fue muy instrumental a la hora de ayudar a Keith a terminar “Slipping Away”. Keith había tenido en mente eso de “slipping away, slipping away, slipping away…” al menos por dos años. Solamente esa frase. Pero no tenía el resto. Y entonces una noche estábamos cenando en la casa de Keith en Montserrat, y él la estaba tocando, y Kristi comenzó a cantar algo diferente, lo que llevó a Keith a otra cosa, y así fue como pudo terminar la canción.

Adoro esa canción.
Sí, es una canción encantadora: “First the sun and then the moon…”

EL FINAL ES EN DONDE PARTÍ
Al principio de la entrevista hablábamos de Guy Bailey y de Thirsty. En 1992 ya habías trabajado con los Quireboys en el álbum “Bitter Sweet And Twisted”, que fue el segundo con la formación original, cuando Guy todavía estaba en el grupo.
¡Oh, eso fue una pesadilla! Heredé el disco, lo recibí de manos de Bob Rock, que justo estaba haciendo la producción de la canción “King Of New York”. Bob había comenzado a producir y grabar el disco, pero es como que un momento se apartó. Supongo que alguien le habrá ofrecido más dinero para otro proyecto, así que se alejó y lo abandonó, y me cayó a mí. Y lo que digo será horrible, pero sí es así, es porque Bob lo grabó. Fue en la época en que teníamos máquinas digitales Sony, y Bob había conectado tres máquinas de 48 canales cada una para la grabación. Entonces, una de las máquinas estaba repleta de solos de guitarra, lo que significaba que yo iba a tener que analizar 48 tomas diferentes de guitarra. Todo el álbum era así. Todo había sido reemplazado, y reemplazado, y reemplazado nuevamente, y me llevó toda una semana hacerlo, porque lo que yo quería hacer era encontrar la grabación original, o al menos dónde había comenzado, y me llevó todo ese tiempo lograrlo, lo que resultó una pesadilla.

Pero así y todo, te gustaba la banda.
Sí, me gustaba el grupo. Me gustaba Spike, y me gustaba Guy.

23Al año siguiente trabajaste en “Full Moon, Dirty Hearts” con INXS. No hace falta decir que Michael Hutchence era un cantante prominente, y toda una estrella. ¿Alguna anécdota de esos tiempos?
Sí, eso se hizo aquí. Michael era un hombre encantador. Fue uno de las personas más gentiles con las que trabajé alguna vez, realmente. En especial, le pedí que cantara en el álbum “Symphonic Stones”, yo quería que él haga “Under My Thumb”. Y Michael se subió al proyecto, estaba encantado de hacerlo. Aparte era muy divertido trabajar con él en el estudio, muy rápido y muy inteligente. Muy agradable, me llevaba realmente bien con él. Como anécdota extra, una noche, en la época que él todavía salía con la modelo Helena Christensen, me pidió, “¿podrías cuidar a Helena por mí?”. Por supuesto, ningún problema (Risas) Michael era un tipo dulce y encantador. Cuando trabajamos en ese álbum, fue algo bastante extraño, porque había conocido a la banda antes en París, cuando yo estaba haciendo un disco de los Stones, y entonces nos juntamos con INXS, y me hicieron escuchar algo así como la mitad del futuro disco. Pensé que eran todos demos, porque todo sonaba muy poco convincente. Sonaba áspero. Y yo les dije, “va a ser muy bueno el día que lo graben de manera correcta”. A lo que ellos me contestaron, “ya fue grabado de manera correcta” “Oh!” (Risas) Me dijeron, “¿pensás que deberíamos hacerlo de nuevo?” Entonces así fue que vinimos aquí, a Olympic, y lo grabamos. Hicimos ese dúo de Michael con Chrissie Hynde, lo que fue algo muy loco. Cuando ella llegó al estudio, ya estábamos grabando la parte vocal, el dúo mismo, y ella dijo “voy a salir un rato a hacer unas compras”, y se fue por 5 horas. Chrissie sufre de “miedo a los estudios”. Odia estar en un estudio de grabación. Así que vino, dio un vistazo, escuchó y se fue.

Tal vez esa sea la razón por la que siempre demora en grabar un disco.
Quizás. Cinco horas, eso fue toda una exageración, pero después fue una gran hora y media (Risas) Imaginate la situación, “¿adónde se fue Chrissie?”

En 1995 volviste a trabajar con los Stones en el álbum “Stripped”, y también con los Chieftains en “The Long Black Veil”.
Oh, sí. Ya había estado trabajando con los Chieftains, porque me había hecho muy buen amigo de su manager Steve Macklan, ya que antes había trabajado con el canadiense Colin James, produciendo dos de sus álbumes. Entonces conocí a Paddy Moloney a través de esa conexión. Y después, sí, trabajé en el álbum, que contó con muchos invitados. Los cuatro Stones, Sting en una canción, Bono en otra… Recuerdo ir a una reunión con Paddy y Mick Jagger en Irlanda, para que discutamos qué canción grabar para el disco. Fue en esa ocasión que Paddy quedó asombrado cuando Mick le dijo que conocía la canción “The Rocky Road To Dublin”. No se imaginaba que Mick pudiera ser así. Hice un par de cosas junto a The Chieftains. Y aparte, algo muy triste, el arpista de la banda, Derek Bell, muy talentoso, había fallecido, y ellos hicieron un álbum tributo en vivo que yo después mezclé junto a Paddy.

En 1996 habrá significado todo un cambio para vos cuando, después de ese llamado, finalmente trabajaste junto a los Gypsy Kings en su disco “Compas”
Eso fue entretenido. Lo disfruté mucho, porque mi espíritu para ese álbum era el de no incluir instrumentos de viento, o batería. Sólo quería a los Gypsy Kings. Pero incluí a Pino Palladino para que toque algo de bajo, y a Jon Carin en algunos teclados. Me divertí muchísmo haciendo ese disco. El problema fue que su mánager, Claude Martínez, es como que tenía más preponderancia sobre la banda que los mismos Gypsy Kings. Es un hombre de negocios muy perspicaz. Pero puso mucha atención en la manera que escribían, porque en eso eran muy malos. Ellos llegaban y tocaban una canción. Le cambiaban la velocidad original, después que se la habían robado de otra melodía que habían escuchado en la radio. Entonces la escuchaban y la querían hacer así, y él les decía, “no, no podés hacer eso, sea lo que sea”. Así que él era muy bueno. De otra forma, se la hubieran pasado en la Corte todo el tiempo.

Quisiera saber sobre tu trabajo junto a Ray Davies hace unos 10 años, en 2007, precisamente. Ya conocemos la fama que tiene Ray, pero ¿fue realmente difícil trabajar con él?
Sí, él fue muy difícil, ¡pero muy interesante! Tengo mucha empatía por Ray. Lo vi hace poco tiempo, porque estuve trabajando en el álbum de Peter Perrett en su estudio, Konk Studios. Es muy encantador, se acercó a decir “hola”, lo que fue muy agradable de su parte. Pero lo dominan sus demonios. Creo que llega un punto en la carrera solista de alguien, en la que siempre se vuelven temerosos de editar algo. Porque obviamente quieren que hagan lo que hagan resulte de modo exitoso, y pienso que eso es algo erróneo. Creo que deberían simplemente lanzarlo. Y una vez que empiezan a ponerse en guardia y preocuparse, se anticipan, y eso nunca es bueno. Entonces, respecto al álbum que hice con Ray, él después lo regrabó, creo, dos veces más. Siguió haciéndolo con gente diferente. Pero sí, es un tipo encantador. Lo que más me asombró, de hecho las que fueron las dos experiencias más increíbles que tuve con Ray, fue cuando me preguntó, “¿qué guitarra acústica debería usar? ¿Debería usar ésta, que es en la que escribí ‘Lola’?”. Y yo le contesté, “Sí, creo que deberías usarla”. Pero después de eso, en cuanto a la parte vocal, grabamos la pista correspondiente, y entonces él después grabó tres tomas más, y más tarde vino a la cabina de control para decirnos, “quiero el primer verso de la toma 3, la segunda línea del segundo verso de la toma 1, la primera línea de la toma 2…”. Y yo junté todo, como él lo quiso, y quedó perfecto. Tiene una memoria increíble. Impresionante. Ray era extraño y maravilloso.

Volviste a trabajar como empleado fijo en Olympic Studios en 2014. ¿Cómo es qué ocurrió?
Retorné a Olympic porque me hice muy amigo de los nuevos dueños, y ellos no saben mucho del negocio de la música. Lo suyo es la industria fílmica y el diseño gráfico. Estaban absolutamente encantados de conocerme, porque para ellos yo era el enlace a la historia musical de Olympic. Sabían de la herencia de Olympic como uno de los lugares con mejor sonido, y entonces también querían el mejor sonido para las salas de cine. Así que diseñé el sonido de los cines para ellos. La mayoría de los cines tienen una clase de sistema de sonido más común y disponible. Y aquí no hay nada de eso, éste es un sistema de sonido completamente único. Así que di una mano con eso, y luego se los presenté a Keith Grant, porque Keith aún vivía cuando los nuevos dueños compraron el edificio. Y también los ayudé con el libro del 50 aniversario que están haciendo. Seleccionamos 120 discos, de los 900 y pico que fueron grabados aquí, con sus tapas. Y todo eso va a ir a parar al libro. Estuve hablando con diferentes artistas, como Cat Stevens. Recibí una carta suya encantadora, y también cosas de aquí y de allá de diferentes artistas.

Debió haber resultado bastante complicado elegirlos…
Aún lo es, porque queríamos solo 100, pero no hay forma de que puedan ser menos de 120. Fue muy difícil. Cuando te ponés a pensar en todo lo que fue grabado en este edificio, es realmente ridículo. Comencé a apreciarlo y comprenderlo, te dicen dicen “¡oh, Olympic!”. Todo el mundo se excita porque sólo conocen una fracción de lo que sucedió aquí. Y entonces todo eso me llevó a discutir con los dueños lo de volver a construir un estudio aquí, que originalmente iba a ser una sala pequeña en uno de los sótanos hace un par de años, pero no pude hacerlo, porque eso no sería Olympic. Sería demasiado chico. Así que ahora estamos construyendo uno en el techo, el otro techo, no el que está sobre una de las salas de cine, que es tan grande como el de la sala 1. Ésta es una sala grande. Acabamos de terminar la primera pared a prueba de sonido, y lo próximo son los pisos flotantes, por lo que espero esté todo listo en algún momento del 2017. A eso estoy apuntando. Va a ser una tremenda alegría para mí. Y va a ser mi diseño, quiero decir, voy a estar aquí, voy a ser el mánager, y más que seguro también voy a estar trabajando en eso. Lo esperamos con muchas ansias.

¿Con qué músicos estás trabajando actualmente?
Estoy haciendo la mezcla de la última canción del álbum de Peter Perrett. Y también en un disco con Noah Johnson, otro artista con el que estuve trabajando. Ese sea tal vez uno de los mejores álbumes que alguna vez hice, estoy tan feliz con el disco… Es un álbum de soul, muy al estilo de Marvin Gaye. Noah es galés, y tiene una voz del carajo, y además es un gran escritor de canciones. Usé todo mi conocimiento. Ese es el disco que te comenté antes, en el que está Tony Visconti en cuerdas, y también Paul Buckmaster. Steve Jordan en algunas partes de batería, Jennifer Maidman en bajo, Jon Carin…Un álbum increíble. Todos mis amigos. Ahora mismo lo estamos remasterizando, debería salir a mediados del año próximo.

Aún no trabajaste con ningún artista latinoamericano, y por supuesto, sabés que tenemos mucha música ahí.
Sí, lo sé, hay mucha música y artistas increíbles. Justamente hace poco hablaba de eso, sería emocionante.

¿Existe algún artista o banda con el que nunca trabajaste, y con quien te gustaría hacerlo?
Adoro a Laura Mvula. Me encontré con ella en varias oportunidades. No creo que pudiera trabajar con ella, porque tiene su propio equipo, pero amo su trabajo. También me gustaría hacerlo con una banda llamada King King, una gran banda de blues… (piensa)

OK Chris, muchas gracias por un momento y una entrevista fantástica…
¡Oh! (interrumpe) Pete Townshend, me encantaría hacer el nuevo disco de Pete. Me encontré con él el otro día, actualmente está escribiendo las canciones. Estuvo trabajando en la parte de arriba del estudio, tuvimos una gran tarde. Fue muy divertido. Y además porque él también está en el libro de Olympic con su álbum solista “Who Came First”, y también con “Who’s Next”, que también fue hecho aquí. Pete tiene una consola que estoy pensando en poner en el estudio. Es una consola especial, y me la prestó. Es la única que hay en el Reino Unido. Eso estuvo muy bien de su parte.

24

El autor de esta nota junto a Chris Kimsey: tarea cumplida, felicidad y luces que se reflejan

Una vez más, muchísimas gracias. Si ésta no fue la mejor entrevista que hice alguna vez…
¡Oh, seguramente se lo dirás a todo el mundo! (Risas) Gracias a vos, ¡también la disfruté muchísimo!

Agradecimiento especial:  Martin Elliott

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CON ALAN CLAYTON DE DIRTY STRANGERS EN LONDRES: “SOY MEJOR ESCRIBIENDO SI ESTOY ENTRE LA ESPADA Y LA PARED”

Standard

Publicado en Revista Madhouse el 13 de agosto de 2017

Y en el octavo día Dios creó a los Dirty Strangers. O algo así, porque, a decir verdad, la historia de una de los grupos londinenses de culto más particulares de las tres últimas décadas, y algo más, tuvo que ver con situaciones más terrenales. No hubo ningún día octavo de creación, entonces, y aquel Creador tuvo que conformarse con siete días para hacer lo que podía. Su lugar fue ocupado por Alan Clayton, cantante, guitarrista y, sobre todo, compositor de las canciones de la banda surgida en Shepherd´s Bush, una de las áreas más cosmopolitas de la capital británica.

1..

The Dirty Strangers en algún momento de los 80: Ray King, Dirty Alan Clayton, Mark Harrison, Scotty Mulvey, Paul Fox

Como en un programa de una obra de teatro, entender la crónica de los Dirtys sugiere una breve descripción de buena parte del elenco que la integra. Encabezándolo aparece nueva e inevitablemente el nombre de Clayton, corazón y alma del grupo, el encargado principal del cometido, o como aparece acertadamente descripto en la página oficial del clan: “La banda tenía una misión: cargar la antorcha del rock’n’roll de raíz, tal como lo inventaron Eddie Cochran, Gene Vincent y Chuck Berry, pero con un chorrito del soul de Otis Redding, y una guarnición de actitud punk” El reparto que gestó los primeros tiempos en la biografía de los Dirty Strangers continúa con Jim Callaghan, el más recordado de los jefes de Seguridad en las giras de los Rolling Stones por más de tres décadas, hoy retirado, bajo cuya órdenes Clayton supo trabajar cuando aún no había tomado el camino de la música. También está el ex boxeador Joe Seabrook, amigo de Alan, que también era empleado de la empresa de Seguridad de Callaghan, antes de convertirse en el guardaespaldas personal de Keith Richards, hasta su muerte en el año 2000. La nómina se completa con Stash Klossowski De Rola (más conocido como Prince Stash), un dandy aristocrático de la escena bohemia de Londres de mediados los ‘60s, que supo ser uno de los colegas más cercanos de Brian Jones, y con quien hasta compartió una detención policial histórica en 1967. Completando la historia, casi inevitablemente, aparece el mismísimo Keith Richards en su rol de catalizador casual, que gracias a los roles de todos los personajes antes mencionados acabó convirtiéndose no sólo en el padrino extraoficial del grupo, sino también en íntimo amigo de, claro, Alan Clayton. Una cosa llevó a la otra y, con más de 30 años de carrera y cuatro álbumes editados (“The Dirty Strangers”, “West 12 To Wittering (Another West Side Story)”, “Crime And A Woman”, y la recopilación “Diamonds”), el ahora cuarteto (Clayton en voz y guitarra, Scott Mulvey en piano, Cliff Wright en bajo y Danny Fury en batería) se apresta a grabar un nuevo trabajo a comienzos del año próximo. Tal como lo vienen haciendo desde sus inicios, antes continuarán recorriendo su habitual circuito de clubes de Inglaterra, a los que ahora se agregan 3 fechas en España a fines de septiembre (en Barcelona, Zaragoza y Reus)

2..

Afiche promocional del primer disco de la banda, con la presencia de Keith Richards y Ron Wood

NO TE DUERMAS HASTA HAMMERSMITH
MADHOUSE
estuvo en casa de Clayton en noviembre pasado para entrevistarlo y repasar el historial de su banda. Para llegar a la vivienda de “Dirty Alan” (donde en su parte trasera se ubica un estudio personal de dimensiones muy modestas, en el cual se registró buena parte del recetario musical de los Dirty Strangers) hay que acercarse al área de Hammersmith and Fulham, al oeste de Londres, muy cerca de la legendaria prisión local de Wormwood Scrubs, lo que implicó, al consultarle a una lugareña por la calle solicitada, tras citarle el nombre de la penitenciaría para llegar a destino cierto, una pregunta inapelablemente divertida (“oh, ¿es que tu amigo vive allí?”) La charla también contó con la participación de Danny Fury (ex integrante de los Lords of the New Church, entre otras aventuras, y nuevo miembro de los Dirtys), de quien en breve también estaremos presentando una entrevista exclusiva. Por el resto, he aquí un delicado repaso sobre la vida y obra de los Dirty Strangers en las propias palabras de su creador, una tarea que le llevó más, bastante más, de siete días.

3..

Clayton, Wright y Mulvey, en una reciente actuación

Los Dirtys nacieron a mediados de los ’80, pero antes de eso, ¿qué hacías como músico?
Alan: La banda se formó en 1978. Quiero decir, supongo que empecé a tocar guitar en el ’76, o algo así. Yo era de escribir música y poesía. Porque la mayoría de la gente piensa que la banda comenzó después que conocí a Keith (Richards) Y el verdadero motivo por el cual lo conocí fue que teníamos éxito. En aquel momento, bandas como los Lords of the New Church eran muy grandes, pero los Dirtys ya tenían su propia escena tocando en el Marquee. Cuando sos joven, tu carrera se mueve velozmente. Entonces, tres años antes que conociera a Keith, en 1981, nosotros ya habíamos encabezado el Marquee.

¿Cómo es que se dio aquel encuentro? ¿Qué es lo que sucedió, en verdad?
Alan: Yo hacía todo tipo de cosas, y uno de mis trabajos era el de Seguridad. Joe Seabrook era uno de mis mejores amigos, y lo conocía de antes de conocer a Keith. De hecho, esa primera vez, si bien fue por un instante, se dio en el pub de Big Joe.

4..

The Verulam Arms, el pub de Joe Seabrook, en sus días de gloria

¿Joe Seabrook tenía un pub?
Alan: Sí, en Watford. Se llamaba The Verulam Arms.

¿Watford?
Esa es la ciudad natal de Elton John, ¿no? Queda muy cerca de Hemel Hempstead, donde estoy parando actualmente.
Alan:
Correcto, queda muy cerca. De hecho Joe también era dueño de un pub en Hemel Hempstead.

Entonces, Joe no sólo tenía el pub, sino que además hacía Seguridad, al igual que vos.
Alan: Así es, se dedicaba a ambas cosas, y nos volvimos buenos amigos. Joe era guardaespaldas de los Stranglers, y también de Big Country.

¿Cómo fue que entonces conociste a Jim Callaghan?
Alan: Yo trabajaba en Seguridad para Jim y su socio Paddy, y su empresa se llamaba Call A Hand. Y Joe también empezó a trabajar para ellos. Y ya que Joe tenía una estatura y una presencia inmensa, también se convirtió en guardaespaldas.

5..

Keith Richards y Alan, en algún momento de principios de los 80: amistad y guitarras

¿Antes había sido boxeador, verdad?
Alan:
Sí, se había dedicado a eso.

Y mientras tanto vos hacías Seguridad por las tuyas.
Alan: Sí, pero trabajando para Jimmy, para Jimmy Callaghan.

OK entonces, una cosa llevó a  la otra, y así terminaste conociendo a Keith Richards, de quien Joe era su guardaespaldas personal. ¿Es así?
Alan: Sí. Y debido a que Joe y yo teníamos una gran conexión musical, cuando Joe comenzó a trabajar para Keith, quiso que escuchara nuestra música, porque sabía que a Keith iba a gustarle. Fue en Carlton Towers, en Knightsbridge. Me llevó a conocer a Keith. Y fue algo muy divertido, porque fuimos a su habitación a las 11 de la noche, ya que yo trabajaba durante el día. Entonces le pregunté a Joe, “¿y, a qué hora vamos a verlo?”, y Joe me contestó “Keith no se levanta antes de las 2 de la mañana” ¡Carajo! ¡Y yo que había estado trabajando todo el día!

¿Cómo te sentiste en aquel momento? ¿Te sentías excitado? Supongo que siempre te había gustado Keith como guitarrista…
Alan: ¡Claro que estaba excitado de conocerlo! A decir verdad, yo prefería a otra gente, pero a mí siempre me había gustado el mismo material que le gustaba a él. Otis Redding, Motown…Siempre me gustaron los Stones, pero más me gustaban los Who, ya que eran más londinenses. Entonces, así fue como lo conocí. Recuerdo cuando entramos en su cuarto en las Carlton Towers, y Joe dijo, “éste es Alan, toca en una banda que suena como acostumbraban a sonar los Stones…” Y Keith dijo, “Ojalá vuelva a suceder, ya ha pasado un tiempo de eso…”

Y ésa es finalmente la historia de la primera vez que conociste al hombre que luego terminaría siendo muy importante en la carrera de los Dirty Strangers.
Alan:
Sí, tal cual. Y dos días más tarde Keith me dice “me estoy yendo a París ahora mismo”, y yo le dije “oh, nunca estuve en París”, entonces me mandó a su chofer, con la orden de que vayamos a buscar una guitarra para él, y un bastón, y me dijo “venite para París, y te quedás conmigo” Y yo lo había conocido apenas 2 días antes, sabés…

Y así fueron las cosas…Puedo entender lo de la guitarra, ¿pero para qué te pidió un bastón?
Alan:  El bastón era para Bert. El chofer llegó manejando el Bentley de Keith, me recogió y nos fuimos para París. Pero Bert, su padre, todavía vivía en Dartford, donde Keith nació, entonces, camino a Dover, pasamos a buscarlo. Y así fue el viaje. Bert y yo en el Bentley de Keith, más el chofer, rumbo a París.

6..

Keith y Alan, en tiempos más actuales: amistad y sofás

¿Y Keith?
Alan:
No, él fue en avión.

¡Debe haber sido un gran viaje!
Alan: ¡Oh, fue buenísmo!

¡Gran anécdota, y también gran forma de comenzar una amistad con Keith Richards!
Alan:
Sí, pero antes ya había estado en el estudio con Ronnie Wood. Habíamos grabado “Baby”, “Here She Comes” y “Easy To Please”…

Para el primer álbum de los Dirtys.
Alan: Así es. Correcto. Y también tocó en “Thrill Of A Thrill” Entonces, yo ya había trabajado con Ronnie, y Keith nos ayudó a conseguir algunos shows en París. Todavía no teníamos contrato discográfico, y sucedió al mismo tiempo en que Mick (Jagger) estaba grabando su primer álbum solista, y por lo tanto Keith no estaba ocupado. Así que todo sucedió en el momento justo.

Y todo gracias a Joe Seabrook.
Alan:¡Sí! Joe representa una parte importante de mi carrera, porque nuestros primeros shows fueron en su pub. Pero como te dije, antes yo ya había trabajado en Seguridad para Jimmy Callaghan. Trabajé en los shows de los Stones en Earl’s Court en 1976. Conseguía todo tipo de empleos de parte de Jimmy, como el de “despejar” prostíbulos en el Soho de Londres. Casas de prostitutas…

Sí, Jim fue muy bueno conmigo. Fue de gran ayuda en mucha soportunidades  cuando seguí el tour de los Stones en USA en el ’94.
Alan: Es un hombre adorable. Y, si bien conocí a Keith a través de Joe, Jimmy fue mi primer amigo.

7..

The Ruts, con Paul Fox al frente, lata de cerveza en mano

EXTRAÑOS EN AMÉRICA
Quisiera preguntarte sobre Paul Fox, fallecido en el 2007, que si bien era integrante de los Ruts, también fue guitarrista de la primera formación de los Dirty Strangers, ¿verdad?
Alan: No, no estuvo en la primera formación del grupo, pero sí en la primera que fue a tocar a los EE. UU. Y también tocó en nuestro primer disco. El de la primera formación fue Alistair Simmons, que también tocaba en los Lords of the New Church. Él es quien escribió “Baby”, “Running Slow”…Todavía canto canciones que escribí con él. Y cuando Alistair dejó a los Dirty Strangers, se unió a los Lords. Era un tipo encantador y fantástico, pero, sabés, no podía sobrellevar la situación. Y en cuanto a Paul Fox, fue muy divertido, porque cuando Malcolm Owen, el cantante…Conocés la historia de los Ruts, ¿no?

A decir verdad, muy poco…
Alan:
Los Ruts iban a salir de gira con The Who, pero Malcolm era un junkie y, carajo, tuvieron que cancelar esa gira. Tuvo un final muy desafortunado. Cuando yo trabajaba en Seguridad, veía a los Ruts y me decía, “yo podría cantar en esta banda” Y también eran de West London, por lo que también existía esa conexión. Y 3 o 4 años después de eso, yo me encontraba en la parte de atrás de un cine en Kensal Rise, en Londres, que ya no existe, tratando de conseguir una fecha. Y Paul Fox también estaba ahí, y viene y me dice, “realmente me hacés acordar a nuestro viejo cantante” Y yo le contesté, “sabés qué, cuando tu cantante murió, yo estuve a punto de postularme para el puesto” Y Paul me dijo, “deseo que lo hubieras hecho” Porque después que Malcolm murió, los Ruts cambiaron completamente de rumbo.  Y llegué a conocerlo, había subido a tocar con nosotros un par de veces. Yo ya lo consideraba un nuevo amigo, y me agradaba mucho. Y 2 semanas antes de que comenzáramos nuestro tour en USA, Alistair pudrió todo. Teníamos un mánager nuevo, y todo esto le iba a costar un montón de dinero. Alistair siempre estaba al borde de ser brillante, o fuckin’ desastroso. Estaba tan colgado que no podía tocar la guitarra. Y entonces mi mánager dijo, “no pienso poner un centavo para llevarlo a los Estados Unidos” Imaginate todas las tentaciones que podrían haberle ofrecido estando allí…

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Oh yeah: otra toma de los Dirtys en sus primeros tiempos

Y así fue como Alistair no participó de la gira.
Alan: No. Fue toda una decisión, ya que era mi mejor amigo. Lo echamos 2 semanas antes de la gira por USA. Ese tour era uno de nuestros objetivos principales, así que lo llamé a Paul Fox y le pedí que forme parte. Y entonces se unió a la banda.

¿Cómo resultó la gira por los EE. UU. de una banda chica del circuito londinense que iba allí por primera vez?
Alan: Solamente tocamos en la costa este. No fue realmente un tour, duró algo así como 7 u 8 días.

¿Tocaron sólo en lugares chicos?
Alan: Bueno, tocamos en el Cat Club de New York, que es un lugar grande. Y después en lugares cerca de la ciudad, sabés…Boston, etc.

La primera vez que los Dirtys tocaban en USA…
Alan: Sí, y todavía no teníamos contrato discográfico.

¿Pero cómo? ¿No era que 2 años antes habían grabado con Ronnie?
Alan:  Sí, habíamos grabado con Ronnie, y después con Keith. Mick había editado su disco solista, así que Keith estaba con tiempo de sobra. Pero seguíamos sin contrato.

9..

Los Dirtys y Ron Wood: amistad y fotos tomadas de un video

¿Cómo fue que Prince Stash terminó produciendo el disco? Pareciera ser que siempre todo termina orbitando a los Stones…
Alan:  OK, veo que recordás eso. Stash había sido detenido con Brian Jones en los ‘60. Y cuando Keith vino al estudio a grabar con nosotros, Stash estaba con él. Si ves esa fotografía…Hay una foto  de todos nosotros en el estudio con Keith y Stash. Y momentos después Stash preguntó, “¿quién les está editando el disco?” Y así fue como formó Thrill Records, por el título de la canción que abre nuestro el primer álbum, “Thrill Of A Thrill”. Así que entonces puso en marcha el sello, y le dedicó 1 año completo de su vida. Quiero decir, se lanzó mundialmente, y anduvo muy bien. Todo parecía tan fácil en aquel momento, pero ahora uno dice, “carajo, me gustaría que ahora sea igual” Y Stash invirtió mucha plata en el álbum, fue genial. Tengo grandes historias sobre él. ¿Te acordás de Pinnacle, la distribuidora de las compañías grabadoras independientes? Cuando uno se dirigía allí, tenía solamente 20 minutos para convencerlos de que te contraten, y 45 minutos más tarde Stash les estaba diciendo que había sido un gran disco pero…

Entonces coincidió todo.
Alan: Coincidió, pero en lo que respecta a USA, todo empezó a andar mal. Lo que sucedió fue que, vendimos muchos discos en Gran Bretaña, y cuando Stash lo llevó a USA, usaron el nombre de Keith para promoverlo. Recordemos que antes de lanzar su primer disco solista, “Talk Is Cheap”, Keith ya había grabado con nosotros. Y cuando empezó a  trabajar en su primer álbum, que en aquel momento era todo un acontecimiento, en su contrato estaba especificado que no podía trabajar en discos de otros. Como siempre decía su mánager, “cuando Keith Richards graba con amigos, lo mejor es que la gente lo descubra. De otra forma, puede salir mal” Y en la edición americana del disco, Stash le había agregado una calcomanía a la tapa que decía “The Dirty Strangers con la participación de Keith Richards y Ronnie Wood” Eso fue justo cuando Keith estaba por lanzar un adelanto de su álbum solista. Y entonces nuestro disco se canceló en USA. No fue nada astuto al promoverlo allí. Todo el mundo usaba el fuckin’ nombre de Keith, como si fuera una herramienta publicitaria.

10..¿Fue Stash el que tuvo la idea de poner eso en la tapa del disco?
Alan: Oh sí, debe haber sido Stash, sí. Keith tocó en el disco como amigo.

Cambiando de tema, hace unos años trabajaste junto a John Sinclair, quien fuera mánager de los MC5, y también un recordado activista político.
Alan: No sólo el mánager de la banda, sino también la inspiración, entre tantas cosas…

Es verdad, de hecho fue uno de los fundadores del White Panther Party (N. de la R.: facción política de extrema izquierda anti-rascista fundada en los EE. UU. en 1968) Pero tu trabajo con él fue en “Beatnik Youth”, su álbum de 2012. Vi el video en YouTube en el que…
Alan: ¡Oh, pero eso fue otra cosa, diferente a lo de “Beatnik Youth”! Bueno, ya sabés la historia de John Sinclair y los MC5…En verdad no me crucé con él. Mi conocimiento de los MC5 fue a través de Brian James (N. de la R.: ex miembro de The Damned y Lords of the New Church) Y una vez recibí un llamado de George Butler, que fue baterista en los Dirtys antes de Danny, diciéndome, “hay un amigo mío de Brighton, Tim, que quiere grabar algo con John Sinclair. ¿Te parece que hagamos algo en el estudio?” Y yo le dije, “sí, por supuesto” Entonces vino Sinclair. Pero yo seguía intrigado sobre él. Y cuando llegó, fue casi lo mismo que cuando conocí a Keith, me conecté con él instantáneamente. Pensé, “oh, ¡otro espíritu afín!”

11..

John Sinclair, una leyenda en blanco y negro

Desde ya, hace rato que venía haciendo cosas…
Alan: Sí, anduvo por ahí…Y cuando editamos el álbum “West 12 to Wittering”, Youth, que había tyrabajado con Sinclair, produjo parte del disco, como fue el caso de la canción “She´s A Real Boticelli”, el single de difusión…

¡Amo esa canción! Es una de mis favoritas.
Alan:  Si me preguntás cómo fue que la escribí…Youth la produjo, fue una mezcla de él. Youth había sido productor de The Verve, y bajista en Killing Joke. Es muy bueno produciendo. Y también tuvo una banda con Paul McCartney (N. de la R.: The Fireman) Es un tipo genial. Le dije que había conocido a John Sinclair, y él había producido “Lock And Key”, la canción que John había grabado con los Dirty Strangers, y entonces me dijo “¿por qué no hacemos un álbum?” Y escribimos un álbum, que tiene que salir en algún momento. ¡Carajo, es un disco fantástico! Del tipo de música que nunca fue mi estilo. Porque Youth viene de diferentes áreas. Nos conocíamos desde hacía mucho tiempo. Y después estaba John Sinclair. Porque John daba vueltas por Europa tocando. Ahora vive en Amsterdam. Y siempre se metía en bares chicos, bares genéricos, donde tocaban blues, y él les agregaba algo de poesía. Lo que Youth y yo quisimos hacer era llevar eso a otro nivel, así podía tener un álbum con canciones auténticas, no solamente blues con pedazos de poesía. Entonces terminamos usando su poesía como versos de las canciones, y les agregamos coros, y así fue que terminaron convirtiéndose en canciones.

¿Podrías decir que fuiste parte de la escena del punk londinense, o fue más que nada de la del rock and roll en general?
Alan: No, yo empecé con los Dirty Strangers. Cuando se dio lo del Punk, que es algo que yo adoraba, fue fuckin’ grandioso, porque me llevó de ser alguien que tocaba en su cuarto, a alguien que creía que podía formar un grupo. Y realmente lo hice. Y siempre podía ponerme a escribir canciones, o poesía, así que amaba la escena del punk. En aquel momento, en 1976, yo tenía 22 años, y todos los punks simulaban tener 16 o 17. Todos los punks como Mick Jones o Tony James tenían mi edad, 22 o 23 años. Entonces, si bien todavía no estaba en ninguna banda, conocía a Mick Jones antes de que fuera parte de los Clash, porque yo acostumbraba a trabajar en el edificio del Colegio de Arte de Hammersmith en Shepherd´s Bush, y Mick estudiaba ahí. Su primer show fue como telonero de los Kursaal Flyers en el Roundhouse, así que me sentía conectado a la escena del punk por conocer a Mick. Era una escena fuertemente influenciada por la parte oeste de Londres, por lo que de todas maneras, yo estaba ahí. Y todos ellos tenían mi edad. Al mismo tiempo yo ya estaba trabajando como Seguridad en muchos conciertos, lo que me permitía ver a todas las bandas. Y puedo decir que eso me inspiró definitivamente a formar un grupo de rock’n’roll. Todas las bandas punk que me gustaban eran realmente bandas de rock´n´roll, pero con una nueva energía.

Siempre tuve la impresión de que que lo tuyo es más que nada el material de los 50s y los ’60.
Alan: Oh, ¡yo amo el rock´n´roll!, sabés… ¿Qué puede haber que ame más que nada en el mundo? Tal vez ver a las mujeres bailar cuando estamos tocando…

12..WITTERING HEIGHTS
Lo mencionaste hace un rato, pero quisiera que hablemos más en profundidad sobre el álbum “West 12 to Wittering” Sabemos que Keith tocó piano en el disco, de hecho aparece en varias canciones. Y también Ronnie Wood. Y fuera de eso, es sin dudas no solo mi álbum favorito de los Dirty Strangers, pero también uno de los discos en general aque más suelo escuchar. Imaginate lo que me gusta ese disco…
Alan: Gracias, muchísimas gracias.

Y de hecho hace unos días estaba caminando por aquí, en Londres, mientras lo escuchaba, y es sin dudas un álbum que tiene una atmósfera absolutamente londinense.
Alan: Por supuesto, es sobre Londres, definitivamente.

A lo que voy es, uno no escucha a Madonna cuando camina por Londres…
Alan: ¡Jajaja! Sí, los Dirty Strangers resultan una buena elección a la hora de hacerlo. Y la historia del disco es que…Yo venía de trabajar en la gira de los Stones de “A Bigger Bang”, que duró alrededor de 2 años y medio, y los Dirtys habían estado parados por cerca de 8 años. Y mientras viajaba escribí un montón de canciones. Entonces, al volver, decidí volver a juntar al grupo, pero en aquel momento éramos solamente yo, John Proctor y George Butler, un trío, y decidimos llamarnos Monkey Seed.

¿Le cambiaste el nombre al grupo?
Alan: No, lo que sucedió fue que los Dirty Strangers estaban algo así como disueltos, si bien nunca nos habíamos separado. No habíamos tocado por mucho tiempo, ni tampoco ganado dinero y, ya sabés, eso desmotiva a la gente. Así que cuando decidí volver a juntar al grupo, quise que empezara de cero. Entonces quería que tenga un nombre nuevo. No pensaba hacer canciones de los Dirty Strangers, solamente canciones nuevas. Pero como de todas maneras yo había escrito todas las canciones de la banda, me dirigí a Ian Grant, que acababa de formar el sello Track Records, y le dije, “tengo un álbum de canciones, ¿te gustaría contratarme para Track Records?” Dijo que sí, ya que le gustaba lo que estaba haciendo. Y entonces me preguntó, “¿por qué le cambiaste el nombre a la banda?” Y le contesté, “bueno, es que quiero un nuevo comienzo” Y Ian me dijo, “Alan, ¡tenés más de 50, ya no tenés 20 años!” (risas) ¡Y tenía razón! Después me dijo, “escuchame, tenés la reputación de los Dirty Strangers, porque básicamente vos sos los Dirty Strangers. ¿Porqué habrías de cambiarle el nombre? Siempre les funcionó. Te sugiero que la sigas llamando The Dirty Strangers”. Y yo accedí. A veces te hace feliz que exista gente que te digas cosas así, porque generalmente uno no se da cuenta. Uno piensa, “sí, tengo una nueva banda, la voy a llamar tal y tal…” Así que lo pusimos en marcha, y cuando se lo comenté a Keith, me preguntó, “¿querés que toque guitarra en el disco?” Y yo le contesté, “no, quiero encargarme yo de las guitarras”, pero le dije, “¿podés tocar algo de piano?” Y Keith me contestó, “claro, fuckin’ por supuesto!” Y es por eso que se llama “West 12 to Wittering”, porque cuando está en Inglaterra, Keith vive en Wittering, y yo llevé todo el equipo desde mi lugar aquí en el área W12 de Londres para grabar su parte, y es como que “acampamos” en su casa.

13..

Clayton, Proctor (hoy ex bajista del grupo) y Danny Fury

¿Lo grabaron en la casa de Keith?
Alan: Sí, en Redlands. Solamente su parte, la del piano, que fue grabada allí.

¿O sea que paraste en su casa exclusivamente para grabar la parte del piano que se usó en el álbum?
Alan: Bueno, en verdad paré en su casa en muchas oportunidades.

Wittering es una zona muy hermosa.
Alan:  Sí, encantadora. Tanto me resulta así que, si alguna vez me mudara de Londres, ese es el lugar donde me iría a vivir.

Pequeño mundo. Justamente hace días fui a ver a Ian Hunter en Shepherd’s Bush, y de casualidad, me puse a hablar con un matrimonio que vive allí.
Alan:¡Ian Hunter? ¿Tocó en Shepherd’s Bush?

Desde ya, fue hace 3 días. Jamás tocó en Sudamérica, y sería muy raro que alguna vez lo haga, así que no podía perdérmelo. Y con Graham Parker de telonero.
Alan:
¡Oh, amo a Graham Parker!
Danny: ¿Acaso salió el aviso en algún lugar?
Alan: Si el show está sold-out, no lo publicitan.

Perdón, ¡ahora me hacen sentir culpa!
Alan: ¡No sabía que iba a tocar en Londres!
Danny: Si te fijás en internet, generalmente aparece ahí.
Alan: En general aparece un aviso en el diario Evening Standard, o en la revista Time-Out.
Danny: Antes uno podía ver los avisos en el Melody Maker. Todos los anuncios de shows aparecían ahí.
Alan: Time-Out, para mí, habiendo tenido una banda, era el lugar donde aparecían todos los avisos, y ahora sólo están los que fueron seleccionados.

SUCIOS., EXTRAÑOS Y CONCEPTUALES
¿Qué me podés decir sobre “Crime And A Woman”, el disco más reciente de los Dirtys? Sé que se trata de un álbum conceptual.
Alan: Es una historia narrada desde el principio hasta el final, si es que querés que sea una historia. Si querés que sea una colección de canciones de rock´n´roll, es una colección de canciones de rock´n´roll. Pero hay toda una historia dentro del disco, que probablemente resulte para mi propio beneficio, más que el de cualquier otra persona.

14..Sí, cuando el otro día te pregunté por qué Keith esta vez no estaba esta vez en el disco, me dijiste que es un álbum que quisiste resultara más personal, y me explicaste que querías que sea “tu” álbum.
Alan: Sí. Porque lo que sucede es que, si bien es genial que Keith sea uno de tus mejores amigos, la parte mala es que, cada vez que tocás tu propio material, o que alguien va a verte tocar, permanentemente me hacen la misma pregunta: “¿Keith va a estar en el disco?”, o “¿Keith va a estar en el show?” Entiendo que la gente pregunte esas cosas, pero no es su banda. Es mi banda, que toca de vez en cuando, y se llama The Dirty Strangers. Y quiero que el grupo represente en vivo todo lo que grabamos.

Bueno, como sea, es otro disco que no deja de encantarme.
Alan: A mí también me encanta, porque suena genial. “Keith, “¿podrías venir y tocar en el disco?” Keith es genial, pero no toca en vivo con nosotros.

Siempre escribís solo. De hecho sos el único que escribe las canciones de los Dirtys.
Alan:
Y ahora que estuve tocando con Danny desde hace un tiempo…Danny escribe canciones, y sin dudas va a colaborar de aquí en adelante.

Pero básicamente todas las canciones del último disco son tuyas.
Alan: Sí, pero hay un par de canciones, como en el caso de “Running Slow” y “Are You Satisfied”, que fueron co-escritas con Alistair…Pero Alistair murió hace 10 años. Fue un gran compañero. Y después está “One Good Reason”, que escribí junto a Tam Nightingale, y además Scotty co-escribió “Short & Sweet”. Pero en verdad, sí, fue mi álbum.

¿Qué cosas te inspiran a la hora de escribir canciones? ¿La vida cotidiana?
Alan: Definitivamente, la vida diaria. Si tengo una pausa, o un momento de calma, al igual que la mayoría de la gente, soy mejor escribiendo cuando estoy entre la espada y la pared. Cuando estoy cómodo, cuando todo funciona bien, me resulta muy difícil escribir canciones, porque hay paz en mi vida. ¿No creés, que es así, Danny? ¿Que se escriben mejores canciones cuando se está alborotado?
Danny: Sí, por supuesto.

Si no fuera así, no existirían los músicos ni las canciones de blues.
Alan:
Sí, exactamente. Los momentos difíciles son los que te llevan a escarbar profundo.

Y supongo que lo mismo le sucede a los escritores.
Alan: Sí. Bueno, ¿cuántos escritores y comediantes torturados conocemos? Gente que es maníaca-depresiva, y que hacen hermosos trabajos.
Danny: Y se enfocan en su desorden interior.

Es como que de alguna manera lográs exorcizar tus pesares. Resulta toda una terapia, finalmente.
Alan: Eso es definitivamente correcto. Si tengo algo muy fuerte dentro de mi cabeza, sin dudas voy a escribir una canción sobre eso.

15..

Los Dirtys hoy: Danny Fury, Alan Clayton, Cliff Wright y Scott Mulvey

Y, más allá de las letras, no es fácil encontrar bandas cono los Dirty Strangers hoy en día, con toda esa cosa blusera y de rock´n´roll badass, con un filo de punk rock. Y ahora, ¡bienvenido Danny y la sangre nueva en el grupo!
Alan: ¡Así es!

MAYBE IT´S BECAUSE I´M A LONDONER
¿Qué piensan de la escena musical actual londinense?
Alan: ¿Puedo ser totalmente honesto con vos? La escena musical me importa un carajo, solo me importan los Dirty Strangers. Cuando estás en una banda de rock and roll, no te pueden importar los demás. Realmente, porque fuckin’ amás el rock and roll. ¿Lo ves así, Danny?
Danny: Sí, es como que estás atrapado en tu propia cosa. Pero si es que tal vez puedo responder a esa pregunta, de todas formas tengo una pequeña impresión al respecto, ya que aún estoy algo interesado en lo que sucede. Una saca nuevo material en ese contexto, y si querés que el mundo lo conozca, tenés que ponerte a trabajar. De ahí es que viene mi interés. Es realmente como dijo Alan, es como si fuera un cliente limitado. Pero creo que existe una gran falta de personalidades, una falta de expresión auténtica. Pareciera que todo el mundo copiara algo que ya había sido hecho antes.

Bueno, eso sucede porque mayormente lo hacen porque sólo están interesados en ganar dinero.
Alan: Sí, sí…
Danny: Es verdad que se hace música por dinero, pero no hay mucha música que realmente te alcance y te toque de cerca, quiero decir, algo que represente una expresión genuina de personalidad.
Alan: Además, todavía sigo descubriendo música de los ’50, hay toda una estructura musical de esos años.
Danny: Existe tanta música…
Alan: Me gustaría saber si eso de la música en sí sigue sucediendo con los más jóvenes. Yo no soy quién para comentar sobre lo que les gusta a los quinceañeros, porque no tengo 15 años. ¿De acuerdo? Pero sé lo que hago a mi edad. Y hago rock’n’roll. Veo que muchas bandas se comprometen, pero nosotros nunca nos compremetemos, sólo tocamos lo que tocamos. A lo largo de mi carrera, siempre me fijé en las modas, después me olvidé de eso, y más tarde le presté atención a la moda nuevamente. Uno simplemente hace lo que hace.

Es exactamente como lo dijiste, siempre se trata de mirar al pasado, porque hay tanta música buena ahí…
Alan: Yo escucho mucha radio, por lo que no me cierro al mundo exterior. Todavía hay gente que escribe grandes canciones. Y soy muy protector con el rock’n’roll, mientras hay bandas que juegan con él.
16..Como si sólo fuera una palabra suelta…
Alan:
Sí, y vivo mi vida para eso. Y sé que lo vengo haciendo desde hace mucho tiempo.

Entonces, si es que puedo preguntártelo, ¿de qué vivís fuera de los Dirty Strangers?
Alan: ¡Soy el mayordomo de Danny! (se ríe fuertemente)

Bueno, es que me resultaba curioso saberlo…
Alan:
Él es de Suiza, entonces tiene mucho dinero… (risas)

Sin dudas, Suiza está llena de millonarios.
Alan:
¡Claro que los hay! (risas) Y nosotros somos sus empleados.
Danny: Debería pedirle que se cambie el nombre por el de James, o algo así… (risas)

BOB & MARLEY & ALAN & JOHNNY
Alan, recuerdo haber leído una historia tuya junto a Bob Marley que me resultó muy divertida…
Alan:
¡Con mucho gusto! Cuando trabajaba para Jimmy Callaghan, a fines de los ‘70, una vez estábamos trabajando en el Crystal Palace’s Bowl, que era un lugar abierto para shows en el sur de Londres, y en aquel momento el área de backstage no tenía camarines. En su lugar se usaban carpas grandes. Y mi trabajo consistía en cuidar la carpa en la que estaba Bob Marley. Big Joe también estaba ahí. Y lo que ocurrió fue que, en esa época, lo de la Seguridad no era como es ahora. La zona del backstage tenía vallas muy bajas alrededor del lugar, y no había mucha Seguridad, y parecía ser que todos los jamaiquinos que habían ido al show pensaban que tenían el derecho de conocer a Marley. Entonces lo que hacían era saltar esas vallas, tratando de meterse en su carpa, y yo era el único que estaba ahí para pararlos.

18..Bob Marley era realmente “la gran cosa” en aquellos años…
Alan: ¡Claro que lo era! La “gran cosa” para los jamaiquinos. Era su hombre espiritual, y demás. Y la gente que intentaba meterse en su carpa, no le gustaba que yo los parara, si bien ése era mi trabajo, y lo que sucedió es que siempre había conmoción. Y de repente alguien me tocó el hombre y me dijo, “vení, entrá”, y me metió en la carpa de Bob Marley. Marley estaba sentado sobre un amplificador tocando la guitarra, y de repente se puso a liar un porro enorme. Y mientras Bob seguía tocando la guitarra, ¡me hicieron fumar y me drogaron, para calmarme! (risas) Estuve ahí unos 20 o 25 minutos. Y recién me enviaron de vuelta afuera una vez que me calmé.

¡20 minutos con Bob Marley! No es una historia muy común…
Alan:
¡Sí!

¿Te gustaba la música jamaiquina en ese momento?
Alan:
Sabés, cuando era joven, mi primera música fue el ska. Johnny, mi padre, era un “teddy boy”, por lo que amaba el rock and roll. Él es cantante, hice un álbum con él.

Sí, leí algo sobre eso.
Alan: Y Keith toca en el álbum, y Bobby Keys también. Ese es el disco de mi papá, Johnny Clayton.

¿El disco fue ya fue editado? ¿ O se trata de una grabación privada?
Alan:
No, aún no, pero ya va a editarse. Brian James, Keith Richards, Bobby Keys, Jim Jones (de la Jim Jones Revue) y Tyla, de los Dogs D’Amour. Todos tocando con mi padre.

19..¿Todas sesiones de estudio?
Alan: Sí. Ése va a ser el próximo disco que se edite, el de mi padre. El de John Sinclair ya había sido editado a través de otro sello, y de hecho también vamos a grabar otro álbum con los Dirty Strangers. Pero antes que todo eso vamos a reeditar el primer disco de la banda, “The Dirty Strangers”, pero con nuevo material, inéditos, etc. Supongo que el disco de mi papá va a ser lanzado al mismo tiempo. Hay gente grandiosa en el disco.

Es verdad, es una gran formación. ¿Va a incluir nuevas canciones o son todos covers?
Alan:
No, son todas canciones de Dean Martin, y de Frank Sinatra. Y la banda básica en el disco es Mallet en batería, Dave Tregunna en bajo, Scott Mulvey de los Dirtys en piano, y yo tocando acústica, y después están los guitarristas y los saxofonistas invitados.

¿Tienen la idea de salir a hacer shows en otros países, o son más una banda local que suele tocar en Londres, o en otras ciudades inglesas?
Alan: ¡Queremos tocar en todas partes! Ya tocamos en Europa, y ahora, con Danny en la banda, iniciamos una nueva etapa. Necesitábamos realmente que nos maneje alguien que esté más al nivel de la tierra, y mi hijo Paul está haciendo todo eso.

Se lo ve muy entusiasta.
Alan: Lo es, ¡es el hijo de su padre! Entonces, sí, queremos tocar en donde sea.

Como músico, ¿existe alguien con quien te hubiera gustado grabar o tocar?
Danny:
En verdad quería tocar conmigo… (risas)
Alan: ¡Oh, mis sueños finalmente se hicieron realidad! Te lo digo así, si no fuera con Danny (risas) sería con alguien como Otis Redding, mi cantante favorito de todos los tiempos. Sí, es mi cantante favorito. Fin de la historia.

Sos un “soul man”.
Alan: Sí, pero mi papá era un “teddy boy”, así que soy una mezcla extraña.

Es todo lo mismo, es música maravillosa, después de todo, ya sea soul, rock and roll, rhythm and blues…¡Todos esos grandes músicos negros!
Alan: No pueden hablar como yo, ¡pero yo sí puedo hablar como ellos! ¡Jajaja!
Danny: Lo sienten en el corazón, digo, tienen ese sentimiento. Y encima de todo, Alan tiene una gran voz.
Alan: ¡Gracias! Deberíamos parar aquí… (risas)

20..y

El autor de esta nota junto a los protagonistas de la misma: el negro es el nuevo negro

RECUERDOS DEL FUTURO
Es tal como dijiste, se trata mayormente de volver al pasado, que es cuando se hizo la mejor música. Justamente ayer estaba escuchando mi disco en vivo favorito de todos los tiempos, el de Jerry Lee Lewis en vivo en el Star Club de Hamburgo en 1964, que vendría a ser…¡el disco más salvaje que alguna vez se grabó! Eso sí que es heavy metal. Alguien incluso lo describió como “no un álbum, sino una escena del crimen”
Alan:
¡Sí! Te voy a contar una historia muy divertida que Ronnie Wood me contó, de cuando estuvo de gira con Jerry Lee. Estaban los dos caminando juntos en el lobby de un hotel, y apareció una mujer, que abrazó a Jerry, diciéndole “Jerry, olés maravillosamente, ¿qué te pusiste?” Y él le contestó, “lo que pasa es que se me paró, honey. ¡No sabía que podías olerlo desde ahí!”
Danny: ¡Es increíble!
Alan: ¡Esa es genial! ¿O no?

Me encantan las historias así. ¿Alguna más que quieras contarme?
Alan:
¿Querés saber cómo es que escribí la canción “She´s A Real Boticelli”?

21..Me encantaría saberlo. Siempre me pregunté qué es eso de ser “una Boticelli auténtica”…
Alan:
Bueno, te voy a decir cómo ocurrieron las cosas. Yo estaba en Redlands, y estábamos con Keith en la cocina de la casa, cocinando. Yo estaba pelando papas, y Keith preparaba la carne. En Inglaterra, cuando sos chico, es muy común que leas una colección de libros llamada “Just William” El personaje principal de las historias es un chico de 13 años, que vive en el campo con sus padres y una hermana, y que siempre está teniendo aventuras. Cualquier persona que sea de nacionalidad inglesa conoce esos libros. Supongo que cada país tendrá los suyos. Y este chico forma parte de un gang llamado The Outlaws (Los Bandidos) que tienen una banda rival. Y están todos esos personajes que pasan por el lugar donde vive. Músicos, vagabundos, viajeros…Y todos esos libros fueron escritos por una mujer, Richmal Compton. Y yo me pasé toda mi infancia creyendo que los había escrito un tipo. O sea que esta mujer escribió tosas esas aventuras fantásticas desde la perspectiva de un chico. Y nos dimos cuenta que tanto a Keith como a mí nos encantaban, que habíamos tenido un amor mutuo por esas historias a medida que íbamos creciendo. Y cuando la oficina de los Stones se enteró de nuestro amor por esos libros, nos los enviaron en formato CD, y solíamos escucharlos cuando nos poníamos a cocinar. Y uno empezaba con la frase “she´s a real Boticelli!”, pero en verdad lo que está diciendo es “she´s got a real bottle of cherry” (“tiene una botella real de cherry”) Lo habíamos entendido mal. Miré a Keith y me dijo “parece un fuckin´ título de una canción de Chuck Berry, ¿o no?” Así que viene de ahí, de cuando cocinábamos, del CD del libro. Entonces nos robamos la primera estrofa, y escribimos la canción “She’s a Real Boticelli”

¡Gran anécdota! Y agreguemos que su nombre nació en Redlands, al igual que la historia del jardinero, que se usó para el título de “Jumpin´Jack Flash”. Ya conocés la historia…
Alan:
¡Así es!

OK, saben que podríamos quedarnos hablando horas, pero creo que deberíamos salir para el show de esta noche, y no quiero ser el culpable de que lleguen tarde. ¡Muchísimas gracias!
Danny:
¡Ya mismo!
Alan:
¡Muchas gracias a vos! Y no olvides tu bolso.

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A TALK WITH GARY LACHMAN IN LONDON: BLONDIE, LITERATURE, ESOTERISM, PUNK ROCK AND BLONDIE AGAIN

Standard

Original article (Spanish version) published on Revista Madhouse on April 27 2017

Before deciding to leave behind his career as a rock musician, Gary Lachman held a privileged place as a witness to the New York rock scene that began to take shape in the mid-1970s when, as Blondie’s bass player (under the stage name of Gary Valentine) they recorded their first album, an epic record that was part of a genre that still lacked a proper name (New Wave, Rock of New York) and that reminisced of the pop sound of the previous two decades.

As a member of one of the essential bands that followed the same path, Lachman didn’t hesitate when contributing song titles such as “X Offender” or “(I’m Always Touched By Your) Presence, Dear”, which would later become part of some of Blondie’s most classic hits. Not satisfied with the band’s internal affairs, Lachman left Debbie Harry and Co. 2 years later. After trying several projects projects, he also left his country of origin and moved to England to finally achieve his original dream, that of becoming a writer specialized in the occult and esoterism, an interest that had already caught him in his rock’n’roll days, which took him to write over 20 books. MADHOUSE spoke with Lachman about all of that – from the golden years of the early stages of New York Punk, his days with Blondie, and his unusual career – in this exclusive interview, the first ever for a South American magazine, which took place in a cold noon last November at Lachman’s home in West Hampstead, in northwest London.

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An Angel And The Snake poster, or maybe flyer, one of the bands that spawned Blondie. announcing a show at thew CBGB in August 1974.

This year marks the 40th anniversary of Blondie’s first album. What are your thoughts and memories of its recording?
I think we actually were probably in the studio around this time, if not earlier, in late ’76. I can’t remember it exactly. I think that the album came out just at the very end of ’76 but, all right, ’77 is when we’ve seen them, when we distributed it, and all that. It didn’t have any kind of impact outside of all the cult people following the band, you know, the New York rocker, New Wave, or whatever you wanna call it. Punk. We weren’t punk, we didn’t call it punk but whatever it was, it took a while. What can I say? It was a fantastic thing.

You were all very much in the ‘60s, the Ronettes, the Shangri-Las and all that.
Yeah. That’s one of the things that happened when Clem and I started playing, because Chris and Debbie (Stein and Harry) had been around for a while, in different sources of forms. They had different kinds of bands, you know, the Stilettos, the Banzai Babies, Angel and the Snake, not really getting anywhere with it. And then Clem Burke, who I knew from High School, you know, we were in the same High School, and who I’d known since we were teenagers, he started playing with them, and then I started hanging out in New York. Because before the New York scene, or Punk, if you wanna call it that, there was what we call Glitter, or Glam Rock. It was all Bowie, Roxy Music, Lou Reed…that kind of thing. So there was a scene in New York about that. The New York Dolls, they were the local night band.

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The backing vocals section of The Stilettos: Amanda Jones, Elda Gentile and a very young Debbie Harry.

It was mostly about bands only from New York.
When I first became aware in ’73, the talent of this Glitter scene was bands like the New York Dolls. The place where they played, the Mercer Arts Center, literally collapsed, so the bands dispersed. You know “where to go?”, “where to play?”, and there was a place on the East Side called Club 82, which traditionally was a transvestite bar. It still was, but they let some of the bands play a few nights a week. And in fact that was the first place I saw Chris and Debbie. They were called the Stilettos at the time.

So the Stilettos they were playing there and you went down to Club 82 just to see them…
Well, maybe to see them, because I was hanging there on that scene. And in a place like Club 82, people like Bowie and Lou Reed, they were going there, it was in the magazines, so we used to go there and hang out to see if we could see them. This is before I was playing. I told all these stories in my book “New York Rocker”

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“New York Rocker”, a very accurate biography of Gary and an even better portrait of New York’s punk and proto-punk scene in the ’70s.

I guess that’s because you saw all those pictures in magazines like Rock Scene.
Yeah, mainly Rock Scene, all that stuff, so maybe you said “let’s go over there!” and hang out. So basically what’s happened is that Blondie’s bass player, Fred Smith, he quit to join Television. Tom Verlaine had kicked Richard Hell, and Hell started his own band with Johnny Thunders of the New York Dolls, the Heartbreakers. So Blondie needed a bass player and I was hanging out already. I looked the part. I mean, I wore dark glasses all the time, sort of living on the edge of all that kind of thing. I could just about sort of play it, and that’s what you needed. You didn’t need to be a fantastic musician. It was all about attitude. I auditioned for them and it worked out, so I started playing with them. That was in early 1975, March or April. From then on, you know, Jimmy Destri joined, and then we started writing all the songs. When I first started playing Chris and Debbie were doing a lot of cover songs. They had some originals but it was mostly about covering tunes. And there was still this kind of campy, you know, gay glitter kind of thing. Myself, Jimmy and Clem, we were younger. I grew up during the ‘60s, so the music that was on the radio was always great pop music. You know, the Beatles, the Stones, Motown, the Byrds, and so and so on. Lots of good songs in music, so we started writing songs.

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In the ’70s, Harry, Stein, y Valentine lived in a loft in a three-floor building on 266 Bowery Lane, over a liquor store and a restaurant supply store named Globe Slicers.

I always believed that it must have been one of the best times in rock’n’roll history to be in. I mean, New York in the early ‘70s, although it was a tough city, lots of great things were happening.
It was very though, and everything was happening in one area too, being it the Lower East Side, or the East Village. So you had CBGB’s on the Bowery. We had the Blondie loft, a loft space.

 

And so did Arturo Vega.
Yes, he had one as well, around the corner…

Sorry to interrumpt!
Oh no, it’s fine. You know, before we got our loft, we used to rehearse in Arturo Vega’s loft as well, so we were there, and the Ramones were there. But CBGB’s was just around the corner from there, so that was a certain area of town where everybody was. That’s where the club was, or where you rehearsed, or just walking around, so you’d see all these people on the street. It was a real kind of a scene in the sense that it all took place in this part of the town. So we started writing these songs and they all had that kind of 60’s sort of feel to them. That look with the skinny ties and the suits, and all that.

How was the relationship with other bands? I know you were very close to the Ramones or the Dolls.
You know, in the beginning, everybody would go see everybody else play. So when we first played in CBGB’s, there were 3 or 4 members of the bands in the audience, and a handful of just people. We all did shows together, the Ramones, Talking Heads, the Heartbreakers. And there was another kind of crowd, the Patti Smith, Television one. They had their own thing.

More intellectual.
Well, they had more seriousness, or whatever you wanna call it, that it wasn’t the same as the others. The other bands were more, you know, rocking. We used to go to each other’s lofts and parties, and we’d see each other in the coffee shops in the area, when we went up for breakfast, or whatever. There were also other bands that weren’t known outside of the scene, that were very good, like the Miamis, who had been around for a very  long time, which did satirical or topical songs, like, things that were going on at the time. There was a lot of music going on.

But when you got together with those bands, in the coffee shop or wherever, you all had the idea of recording an album, or you just did it for fun?
You know, I guess everybody did. I certainly did, that we were gonna make a record and I was gonna write a hit song, I had that confidence. I meam, you do it because you love it but, yes, there was a sense that it started happening, and, was it Patti Smith who got the deal first?

Yes.
Yes, she got one and then the Ramones, Television and the Talking Heads, and we did too, so suddenly the record business people who were always downtown started hanging out at this creepy nasty area of town.

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One of the first Blondie shots with a very young and long-haired (L. to R.) Destri, Stein, Harry, Burke and Valentine.

What did you do at the time in order to make a living, as eventually you couldn’t live off the music yet?
Anything we could. Initially there was hardly any money at all. You were lucky if you got 10 dollars or something at the end of the night. Before I started playing I worked as a messenger, running around delivering things.

You were all pretty young and I thought some of you were still living with your parents at the time.
Well, Jimmy lived back home, and I had left home when I was 18, so I was already living in New York. I mean, I couldn’t be home and play at the same time, so at first they took me in. I was living with them in a little flat they had in Little Italy. From there we move down to this loft place, which was in the Bowery, which was a short walk, a block away from the CBGB. So the CBGB, the Ramones loft, the Blondie loft, it was all very near. Williams Burroughs lived over there too.

Everything was so close.
Everything was close and you’d see everybody in the neighborhood, basically. Clem came here, came to London, at the end of ’75, and when he came back, he brought back a lot of music, and we were listening to that, so then we decided writing a lot of new songs, and we practiced a lot, we played a lot. We didn’t do shows at the time.

Well we al depended on people travelling abroad to get the albums…
Yeah, and one of the albums he got was Dr. Feelgood’s, which was this kind of punk pub rock, with Wilko Jphnson and all that and, you know, they were really good.

I always believed the 70s in America, mostly New York, equals the ‘60s in England.
Well I guess what happened in New York in the ‘70s was like “a last kind of flower”, because it was about getting back to the roots of rock’n’roll too. I mean, that’s when you started to get rock’n’roll nostalgia, so there were bands like Sha-Na-na, or when Chuck Berry came back, they were doing all this ‘50s doo-wop kind of stuff, and that was only 15 years later, so what was happening in New York was very much related to that because basically it was going back to the simplest kind of fundamental rock music. Three or four chords, short and fast. Short tunes. So you didn’t have the idea you needed to be a great musician. By the end of the ‘60s or early ‘70s you had Emerson Lake and Palmer or Yes, you know, this huge Wagnerian thing, kind of opera sort of music, which was very far away from rock’n’roll.

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More early Blondie, without Destri, but still long-haired.

Well, then you probably saved us from all that.
I mean, I found it unlistenable! I don’t listen to much pop or rock anymore, but if I do, it’s all ‘60s or ‘70s stuff. Sometimes I watch videos on YouTube and it’s like “oh show me what a great guitarist you are!” One of the things that’s been lost is this notion of a song, kind of 3-minute song- Everything has to be this long…

I understand that you played piano when you were very young. What bout your early days in music, pre-Blondie? Were you just the kind of guy who stayed home and played records all the time?
I listened to music, but I wasn’t a musician really. I knew lots of musicians in my hometown. I knew Clem because he played in bands, and I used to go see his band playing at dances when I was still in my teens in New Jersey, where we grew up. I got to know musicians. But when it came to play in New York, I was actually better equipped in the sense that I only knew a few things, I didn’t have a whole history of learning how to play the guitar. I had played in jam bands, what you call garage bands, you know, just jamming and playing away, not really being a musician. But I listened to music a lot. All the British invasion bands, Motown, the San Francisco sound, and all that. By the early ‘70s, that’s when I became more conscious of something I was really into, you know, David Bowie, New York Dolls, Mott the Hoople…

Oh I just saw Ian Hunter in Shepherd’s Bush about 10 days ago! You know he’s never been to South America, and he won’t probably do ever.
Oh, that’s fantastic. I guess I saw him in ’74. I saw Mott the Hoople when Queen opened up for them, so Queen was the support act! (laughs) But yeah, I was into that, Lou Reed and all that kind of thing. That was strange, because most of the people where I was from, in New Jersey, they were into the Grateful Dead, Santana, the Allman Brothers… Clem used to be in a band that played Allman Brothers and that kind of stuff, but once I became aware of Bowie and this weird world of putting on makeup, and dressing up, and this strange sexual ambiguity, it was different. It was too weird for everybody else, so I became a kind of outsider to the usual scene by being interested in that.

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The New York Dolls at the Academy of Music: sex, drugs and rock and roll. And more drugs.

Were you also into Alice Cooper at the time?
Yeah but, you know, not somebody I was really into, you know, just like Kiss. It was too much. I remember when the New York Dolls played in Valentine’s Day, in 1974. The place used to be called the Academy of Music on 14th street, big place to play. And when I got there, I didn’t know what to expect. Everybody was using makeup and completely stoned. What was great about the Dolls was that they didn’t have to play a fantastic kind of music, they just did really good rock, simple music. And what happened in New York was a reaction to all that. And about Television, when they played they were just wearing whatever clothes they got at the charity shop. They didn’t have a look. Until Richard Hell started ripping his T-shirt, you know. It went from everything being flamboyant and very colourful to being drab and very simple. That’s what was exciting, it was like “you can do this”. I didn’t have to study guitar for years. I just had to pick it up and play with a lot of attitude.

And you could still do great songs. It was about guys getting together and playing the kind of music they liked.
Yeah. I mean, when I first played with Blondie, Clem was certainly the best musician. Chris could play guitar but he always had an eccentric approach to it. And Debbie could sing, of course. We weren’t professional, but that’s what made it real because, you know, when Mick Jagger sang “Angie” saying “with no money in our coats”… When was the last time that Mick didn’t have any money? We really didn’t have any money!

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An article on Rock Scene magazine covering the “X Offender” recording sessions, a hit penned by Gary. Also in the picture is Richard Hell, who had dropped by the studio to add some bass lines.

And I guess you got a lot of support from the magazines, which helped a lot.

Of course, mostly from magazines like Rock Scene, and also the Soho Weekly News. It took a while for The Village Voice to do it.

Do you remember the real very first time you got to meet Chris and Debbie personally?
Well, first time I saw them was in Club 82, but the first time I met them, I was going to one of the shows when Clem started playing with them, and they played in a bar in Wall Street, the financial district in New York. I can’t remember the name of the place now. But it wasn’t any fancy, there was no stage in there. You just sat up in the floor.

I’d still go to places like that nowadays.

Oh yeah, it was fine. Debbie singing, Chris on guitar, they had Fred Smith, and Clem was drumming. I remember just hanging out with them, so that’s when I first met them. I was Clem’s friend, so I used to hang out with him when I went to New York.

You were a sort of friend with privileges.
Well, I guess a groupie, initially, and then what happened is that Fred Smith quit to join Television, and Clem said to me “why don’t you come down for an audition?” I could play a bit of bass. Where I was living at the time on East End Street, it was basically what you call “a store front” It was a store, but someone had blacked out the windows. It was a kind of crash pad, and I was living there with this other guy who was a strange individual. And in this place there was a piano, and old piano, practically every other key was broken, but I manage to bang out a few chords…

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Blondie live at Mother’s, in the mid-’70s. According to Gary’s book, it was “a gay bar on 23rd Street facing the Chelsea Hotel”. The exact address was 267 W. 23rd Street, between 7th and 8th.

So you were playing piano at the time.
Not really to play piano, I could only play a few chords. In fact what I first wanted to do was write poetry, and be a poet. I spent a lot of time writing some poetry, and that got transformed in sort of writing the songs. So Clem took me uptown to Blondie’s rehearsal place near Port Authority, one of these office buildings. A lot of those places had become rehearsals places so, they had one and I went there. We just started playing, and we played the Stones’ song “Live with Me” from, is it ‘Beggars Banquet’?

No, that’s the ‘Let It Bleed’ album.
Oh yes. It was just a song Chris knew and we kind of played it, forever… And he liked me. And then Clem said “play any of your songs” There was a piano, so I went and played something, and they said “ok fine!” But then not long after I had to be home, because my parents didn’t want me to be playing in a rock band. So I had to choose and said “bye”. I didn’t have anywhere to live. I slept around different people’s places for a while, but eventually Debbie and Chris said “you can come and live with us” It was this tiny little flat but, you know, but still bigger than this room! They lived in Little Italy. That’s early 1975, in Spring. And not  long after that, we got this loft place on Bowery.

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Blondie’s show at the CBGB’ with Gary in the band, which took place from July 16th to the 27th, 1975, featuring unsigned artists. Some of them are quite familiar…

And you started playing in Blondie!
And I started playing! I first played the CBGB in July 1975, which was called the “Unsigned Rock Band Weekend”, or something. It wasn’t called Punk Rock or anything. Or maybe it was “Underground Unsigned Rock Band Festival” And this is where you got Blondie, Talking Heads, Patti Smith, the Ramones…

What’s the story behind choosing “Gary Valentine” as your stage name?
It’s because at the time I sort of wanted a new identity. That was the whole idea, reinventing yourself. And the people around at the time, you had Johnny Thunders, Richard Hell, Alan Suicide…It was all kind of dark and violent, and I wanted to be more upbeat, more optimistic. My favorite writer at the time was Henry Miller, and his middle name was Valentine. Henry Valentine Miller. I identified with him quite a bit at thetime. Because he was writing about living in New York and starving and working as a messenger. And I was doing the same thing, so I just sort of took his name.

Was it only you who decided to come up with that name? Or was it the other members of Blondie that suggested it as well?
It was me. As I said before, I wanted to reinvent myself. I was the last person anyone could have thought one would become a musician, even less write and song and record it. I was somebody just hanging out with other musicians, so it was very unlikely. I just wanted to do something. Anything. Poet, artist, writer, something along those lines, and once you wrote the songs and then the people were saying “yeah!”, I knew I could do it. And that transforms you, you know.

It wasn’t called “punk” at the time.
No, we didn’t call it “punk”. Suddenly one day we saw all these posters around saying “Punk is coming!” I remember people were thinking “this must be a band from New Jersey” ‘Cause nobody in New York called themselves “punk” at the time.

 

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It had to be labeled somehow.
But what was there was the ‘Punk’ magazine.

The Legs McNeil magazine?
Yes, Legs and John Holmstrom. But they emphasized one aspect, it was more about the Ramones, Richard Hell and all that. But there was a good magazine called New York Rocker. That’s what I got the title of my book from. Alan Betrock, who actually early on was a Blondie producer. He took us into this studio to do the first recordings. “Platinum Blonde” and some other songs we were doing, that EP with the 1975 demos. I don’t think any of those songs survived. Well, one did, the one we called “The Disco Song”, that later became “Heart of Glass”. You know, a big hit.

Oh tell me about it! Where you a fan of the other bands in he scene at the time, or you had a favourite one among them?
I used to go to see all of them all the time. The Heartbreakers, the Ramones, Talking Heads, Suicide, and then these other bands like The Marbles and The Miamis, that nobody knows about, but they were around at the time too. I used to see all of them but, in the long run, I was thinking that the first Television album, “Marquee Moon” was probably the best thing. It’s a great piece of music.

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1974 flyer announcing three Blondie shows. The one at Mother’s marked Jimmy Destri’s first in the band.

Which by the way was so different to what everybody else was doing.
True, it was very different. But I loved all of the them at the time, I used to go to every show. You know the Ramones had like, eight songs. And the Heartbreakers had six or seven. But it was all right! I guess Richard Hell, in terms of attitude, was really the spirit behind a lot of what was happening.

So in the beginning the punk scene was a bit arty after all. It even included poetry. So when do you think all that changed?
I guess when the UK punk idea came in. Before that, it was a really interesting blend of poetry, rock, art and film. We used to go to people’s loft spaces in Soho and there would be some weird film…It wasn’t called anything. “New York Rock” or “Underground Rock”. As soon as it got this simple label, “punk”, then everybody out in New Jersey, or in Connecticut or Long Island, it was very easy for them to put a safety pin in and go to New York and say “hey we’re punk!” To fit into that kind of scene because, originally, the New York thing was very much like an old Fellini movie. Everybody was dressed in black with their glasses on, smoking, and nobody was reacting to anything. You had to do a lot to make somebody really react.

Would you blame Malcolm McLaren for that?
Well he was the New York Dolls manager, and there was a famous show where Television opened up for the Dolls, when Richard Hell was still in the band, and McLaren saw him rip his shirt. I think he even invited Hell to come back to the UK, but Hell decided to stay and do his own thing. You know, McLaren tried to turn the New York Dolls into a Communist rock band. I mean, come on! (laughs)

Too bad it didn’t work! Think about it…
I guess they looked pretty cool in the red lettering but it was very different. I have to say I never really got into any of the UK kind of stuff.

Before he passed, Malcolm McLaren was interviewed in Buenos Aires, and he said that punk’s most important legacy was the “do it yourself” thing. Would you agree with him, or else what would you say it’s the best thing that came from punk? I mean, if there’s one after all. Maybe you agree with McLaren’s opinion…
No, I’d hate to do that! (laughs) I guess certainly what happened was post punk, which marked the difference between the “hip” people and the rest of the people. Everyone wears black today all the time, and it used to be something very exceptional, even in the ‘70s. I think that was in the sense of a separation between the stars and regular people. That “do it yourself” attitude was nice, and I guess today, with the whole digital world, you can do it yourself in a much bigger way. Back then, you had to make all the recordings, copy everything, the flyers…

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Bel Air Hotel photo session, Los Angeles, 1977, California. Gary’s departure was just about to happen…

All those fanzines…
Yeah, that was really “do it yourself” And now everybody has this hi-tech stuff and they can do their albums. We were very lucky if we had a cassette recorder.

Back to Blondie, do you think your contribution to the band, which was quite important at the time, was fairly or properly acknowledged? Or maybe, if it didn’t, that was the very reason why you left the band?
I actually left mostly because I wanted to have my own band at a certain point. It’s understandable now that they weren’t happy with this idea because I was writing lots of songs. And because I played guitar. I mean, the first record, “X Offender”, I played guitar there, I’m not playing bass. But I wanted to do some more of that. There were a couple of different things. I also felt that it was becoming Debbie and a back-up band, and that wasn’t what we were. We all worked together, worked really hard. It was a whole, it wasn’t just a singer and a band.

But that happens with so many bands…
It’s the same old story, isn’t it? I mean, at the time I was 20 years old, and later on I realized how it was. Sometimes you get brushed out of the story, other times you’re not. It all depends on who’s writing that kind of thing, But at this stage, 40 years on, you know, it’s fine. I’m fairly established. A couple of songs that I wrote were very important in the early days.

gary-BLONDIEXOFFENDER1I believe that “X Offender” is one of your most important contributions to the band, and I guess it involves a personal story. What was your inspiration? Is it true you were actually and X offender?
I didn’t write the song with that in mind. The music and the melody and all that came to me, and I wrote that. The chorus, I wrote the lyrics of that. But the actual lyrics to the verses, that was Debbie’s. Debbie came up with this idea of a cop who falls in love with a hooker. It’s loosely based on uh…At the time I was going through a difficult period because basically I had got arrested for statutory rape. Just after I turned 18, you know, to have relations with a younger girl…I tell the story in “New York Rocker”. It’s a sad story. At the time, when I was early on playing, I still had to go back to this kind of probation, and actually I was sort of “breaking” probation because I was not supposed to live out of state. I was living in New York, and not in New Jersey, all this kind of stuff. So it was sort of loosely based on my own kind of personal problem, you know. Originally the title was “Sex Offender”, and we had to change it to “X Offender”, because the producer Richard Gottehrer said that “Sex Offender” was never gonna get on the air.

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It seems using the “sex” word meant a lot of trouble at the time.

What about “(I’m Always Touched By Your) Presence, Dear”? Is it true that there was some kind of supernatural story involved in the song, concerning Lisa Persky, your girlfriend at the time? And by the way, it must be the only song in music history that features the words “kismet” and “theosophies”. Why?
I think that’s true! (laughs hardly) Well, it’s connected to what I’m doing now as a writer. When I was living with Chris and Debbie in the loft, in 1975, I started getting interested in the occult. They had a kind of kitschy kind of fun interest in the days of the voodoo dolls stuff, all that kind of thing, so I started reading about it.

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Gary and then-girlfriend Lisa Jane Persky, 40 years ago. No idea about the second girl in the picture, though.

The I-Ching and all that.
Yeah, all that kind of stuff.

I wonder what made you curious about that. We know people like David Bowie or Jimmy Page did. But why a pop or a punk band from New York would do that?
I never really was interested in that per se. But what happened was that, I was always an avid reader. I was reading a lot all the time. Poetry, Nietszche, Sartre and the existentialists, and all this kind of stuff. At that time in New York, in 1975, there was still a lot of stuff left over from the previous scene, the previous generation, all that ‘60s scene. So in bookshops you saw Timothy Leary, Castañeda, or the I-Ching, books on Zen, all that kind of stuff. There was a book by a British writer, his name is Colin Wilson. In fact the latest book I did is a biography of him. He wrote a book that was called “The Occult”. It was something more than just a collection of ghost stories, or stuff like that. It was more philosophical, more historical and scientific. Very inspirational. And I just became really interested in it because it was very well written, and the way he was approaching it made it seem much more understandable. At the same time I’d also started reading about Aleister Crowley. There was somebody in the loft where we lived who was into Crowley a lot. He was this wild artist painter, he used to do these big kind of paintings. He’d sort of give in impromptu terror readings. And I just became interested in it. It was all new to me. So I started reading about all that stuff, and then I was also reading about parapsychology, psychics, ESP…My girlfriend at the time, Lisa, she became interested in it too. You know, I was 19 at the time. And then when Blondie first went on tour, we just started realizing that we were having the same kinds of dreams, and everybody would talk to each other. You know, this connection. There’s lots of evidence that this happens to people that are emotionally related, and so that was sort of the basis for that song, a song about how I was always in touch in some way with her. And yeah, kismet, theosophy, I think it’s the only Top Ten hit about telepathy, I don’t think there’s any other. Pretty much all during the time I was in Blondie I was reading about this and then when I left in August of 1977, I went to California, ‘cause my girlfriend Lisa was an actress, and she went to Hollywood to pursue film and TV, and I went to join her. And while I was there I also read all this kind of stuff. There were all different sorts of things that I became aware. One of the wonderful things about this book by Colin Wilson is that he talks about all these writers, people like Madame Blavatsky, or Gurdjieff, or Yeats, you know, all these other people who talked about this kind of things. So I followed those things too.

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The Know, a band that deserved better luck: Gary Valentine, Joel Turrisi and Richard Dandrea at the Whisky A Go-Go, Los Angeles, in 1978.

So you were an avid reader, but what took you to become a writer?
I always wanted to write. As I said, I started out writing poetry.

Did you have that in mind by the time you moved to London? You didn’t write any books before you left the US.
What happened was, you know, I had my own band for a while, called The Know. I got the name because I was interested in this esoteric school cult called the Gnosticism. C. G. Jung and other people have written about it, it was a sort of early Christian group, so I got the name from that sort of idea. I had The Know for a couple of years and we played a lot, in L.A., in New York, we did a couple of recordings, but we didn’t get a major deal on all that, so I disbanded it, and then I played with Iggy Pop for a while. And then, in 1982, that’s when I stopped, and after that I went back to university. I started writing in the early ‘90s when I was still living in California, and I was writing some articles, book reviews, and things like that. So it took a long time.

Did you do that in order to make a living?
I was working at this famous bookshop called The Bodhi Tree in Los Angeles, a metaphysical spiritual bookshop. It was very famous and successful in the ‘80s and ‘90s. It doesn’t exist anymore, it closed down, but I worked there for quite a few years. I went back to university, I was back and forth to university, where I first got a degree in Philosophy. I thought I was going to teach Philosophy, it was my career decision through the ‘80s. But then I didn’t follow that up. I stayed in California. I ended up starting a Ph.D. program in English literature at the University of Southern California, but I disliked the academic atmosphere at the time.

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Cover of The Know’s first single featuring “The First One” and “Tomorrow Belongs To You”. Blondie used to play the first song before Gary left.

Which was completely different to what you were coming from.
I was just trying to know what to do with myself, that’s what happened. I wanted to write, but in between, stopping playing music in ’82 to coming here in ’86, it was a 14-year period where I was trying to find what to do musically. I also worked as a science writer, because I’d written some book reviews and articles about popular science. At the time I’d dropped out of this Ph.D. program, as I said, because I hated the environment. I didn’t know what to do of myself and my wife said “you have to find a job, why don’t you apply for this science writer job?” She saw the advertisement in the paper. And I thought “ok I’ll do that, I’ll never get the job, but I’ll make her happy” I had no background in science, only academic background in Philosophy. But in any case they got  back and said “when do you want to start?” So I got the job. I should never have gotten it, but I got it. So I was working as a writer. I wasn’t writing about anything I really wanted to write, but I was writing for the university. That was definitely not what I wanted to do! I really went though a kind of crisis at the time. My marriage fell apart… I went through this thing, you know, “my God!” It was a classic midlife crisis. I was approaching 40.

Yes, I’ve been there…
Basically everything fell apart. And that’s what led me coming here. My life fell apart in Los Angeles. I had been in the Czech Republic in late ’95. The magazine I worked for, called Gnosis Magazine, they sponsored a conference there about the Rosicrucians. Don’t ask me about the Rosicrucians! (laughs) At that conference I met lots of people from here, and they said to me “if you wanna change the scenery, if you want to get away from L.A., you can hang out with us” Initially I wasn’t planning to move here. I was gonna hang out for a while and see what happened, because I didn’t know what to do of myself. The bookstore basically asked me to leave, but they paid me the rest of the money I would have had, they gave me a chunk of money. I had a little bit of freedom.

gary-turn-offThat was enough for the airplane…
Yeah, enough for that and enough to get by for a while. I mean, you’re 40 years old, you try to do now what you always wanted to do, which was to write, to live as a writer. And once I made that decision, it  just started happening in many ways. I got a lot of work. I wrote for a lot of magazines. I wrote for Mojo, The Guardian, The Independent and all that, and then I was commissioned to do the first book, “Turn Off Your Mind: The Mystic Sixties and the Dark Side of the Age of Aquarius” in 1999. It came out in 2001, I think.

Out of all the people you wrote about, which would be your favourite one? Let me take a guess. Ouspensky? I guess that was much appealing to you.
Yes, P. D. Ouspensky. He was one of the people I read about early on, when I first became interested in this. He’s the most honest follower of Gurdjieff. He was this very enigmatic Greek-Armenian esoteric teacher. Ouspensky was also a very important thinker, and a sort of philosopher in his own right. And he wrote this book, “A New Model of the Universe”, that came out in the 1930’s. He just explored lots of different ideas. About time, about all the dimensions, about the pyramids. It was kind of full of lots of different stuff, and at the time it was so exciting. So I did a book on him.

What about you most recent book about “Beyond the Robot: The Life and Work of Colin Wilson”?
That’s an important book for me because his work got me interested in all this in the first place, and I developed a friendship with him. He’s most known for his first book, “The Outsider” that came out in 1956 here in England.

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Does he live here in London?
Well, he died a few years ago, in 2013. And that’s the reason why I wrote a book about him. It’s a biography but also a study of all his ideas. He wrote many books, about a hundred. He was very much involved in existentialism and in consciousness and this kind of, what you call “peak experiences”, moments of creativity, moments of affirmation where you can feel this incredible sense of power. He studies that in different ways in his work. When you do a book about somebody, the more you get into the process of writing, it becomes very real in some way. I remember when I was doing my book on Madame Blavatsky (“Madame Blavatsky: The Mother of Modern Spirituality”), this very eccentric Russian woman in the 19th century…

All these interesting characters.
Very interesting! They’re all very interesting characters because they have very interesting lives, they travelled a lot. They were “on the outside”, someone can say they were the rock’n’rollers of their time.

There’s definitely a link there.
She spent many years in Tibet. This was during a time when Tibet wasn’t open to foreigners, and certainly not to women. And when I was writing about this, I’d go outside, and I’d feel this weird kind of dissidence, as it felt as I’d just spent several hours in the Himalayas. She’s somebody I didn’t know much about, or I hadn’t read as much about before, so writing that book was a  learning experience to me. And I came to like her quite a bit. She’s a remarkable character. To do all those incredible things that she did as a woman in the late 19th century, now that was really something.

Are all your books currently available in bookstores here in London?
Not so much in the main chains, but in specialized bookshops. There’s a famous book shop in the West End that’s been there forever, people like Aleister Crowley used to go and buy books there in the early 20th century.

gary-crwleySo, by the way, you did a book on him called “Aleister Crowley: Magick, Rock and Roll, and the Wickedest Man in the World” Why do you think Crowley is much liked and followed by rock musicians and fans? Do you think he represents a kind of first step to the world of the occult?
I guess probably for most people he’s the one who introduced them to it, specially the ones in the rock world. But Crowley wasn’t one of these very eccentric unconventional characters, and he was rediscovered in the 1960’s. He’s like a proto hippie, in the sense that, you know, he experimented with lots of drugs, free love, polymorphous perversity… Sex was the main thing for him, and all that. He was very unconventional, he rebelled against his time. There’s a book by Richard Cavendish called “The Black Arts” that came out I guess in 1966…

I have a book by him in Spanish at home, but I cannot remember the name now.
Probably “The Black Arts”, a book that  became very popular. People like Mick Jagger, etc., they were reading this book. That’s one of the reasons why I wrote my book about Crowley. In the ‘60s there was a connection between the occult and pop culture. My first book “Turn Off Your Mind” is about that. But what happened with the ‘70s is that it kind of dropped away, it became specialized. But Crowley stayed as a kind of icon for the rock world. Black Sabbath knew that.

Not to mention Jimmy Page…
Yeah, but if you look at the cover of the Beatles’ “Sgt. Pepper’s”, Crowley is there, Jung is there, Aldous Huxley…So Crowley became popular in the ‘60s an then was rediscovered. He died in 1947, and a biography about him came out in the early ‘50s, but he didn’t become this huge icon until the Beatles put him on the “Sgt. Pepper’s” cover. And people like Kenneth Anger became aware of him. There was a well-known underground newspaper here at the time called The International Times, and they did a big article about Crowley, as I said, like a proto hippie. Rediscovering him and also looking back, and everybody saw that. This was in 1966 or something. Then in the ‘70s people like Jimmy page or David Bowie were into it, but even today people are rediscovering him all the time. You see his face nowadays almost as much as you see Marilyn’s, or Che Guevara’s.

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Crowley on the cover of “Sgt. Pepper’s” (see yellow arrow)

Which, by the way, makes me realize they never did a movie about him.
Not a good one, no.

Oh, was there a bad one then?
Well there’s one that was called “Chemical Wedding” or something, which was out a few years ago. It didn’t get wide distribution, as it wasn’t very good. But there’s characters based on him in some films, horror films and all that. But it would be an interesting thing to do.

Are you more comfortable with being a biographer or would you rather write about their works, like you did with Jung, Swedenborg or Steiner?
The thing with biographies is that, there’s a beginning and there’s an end. You’d be writing about when they’re born, and when they die. I like a kind of story. But what I like about these people are their ideas, or as much part of their life as anything else, so I can explore their ideas through their life. But I’ve also done books about histories. “Turn Off Their Minds” is about the whole 1960’s. Another one I did called “The Secret Teachers of the Western World” is about basically the history of the West seen through an esoteric interpretation philosophy.

So you’ve always been a curious kind of person. Which is fine, if you’re not curious, what can you do about it?
Yes! I’m interested in most of the things I like to think and reflect about. I’m also interested in seeing patterns between things, you know.

How do you work when you write a biography? Do you go to the very places things happened? Like Crowley in Italy?
Sometimes. It depends. First I read as much as I possibly can about them. Their own work, biographies of them, interviews with them, that kind of thing. This most recent book about Colin Wilson, I know his family, so I’ve spoken with them. Mostly is about gathering information. I go to the British Library a lot, and I do interviews with people.

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Has it ever influenced you? You researched a lot about esotericism. Have you ever gone through paranormal experiences, or out of this world? Maybe it’s a silly question…
I wouldn’t say anything fantastic. As I said, when we talked about that song “Presence, Dear”, I had experiences of that kind. I’ve written about precognitive dreams, but it was nothing very dramatic. I think most of us have little experiences of these kinds of things, like telepathy. But we don’t pay attention to them very much. But because I’m interested in all that stuff, as I write about consciousness, I may be much more aware of paying attention to these things when they happen. In general, my philosophy in life is that, I’ll put it this way, in a negative way, I don’t believe in the standard scientific materialist explanations. I’m very much interested in trying to put together a picture of what other stuff means. Esoteric ideas, spiritual or supernatural experiences. What I found interesting about all the people I write about is that I like to find similarities between them. What happens with a lot of these different groups is that people that are into Steiner, or into Jung, or into Gurdjieff, they don’t talk to each other. If you know enough about them, there are different ideas. They’re talking about the same, but they use different languages.

Are you working on a new book? Have you already chose who will be the next character you’ll write about?
Yes, there’s a book I’m working on that will be due at the end of the year. The title is “The Lost Knowledge of the Imagination” Basically it’s exploring this other mode of knowing. We know the scientific analytical way to understand things, you know, we break things down and then tear them to pieces. This is more about intuition, it’s more about how imagination is not only something that creates unreal things, it’s actually something that allows us to understand something in its kind of inner aspect. I’m looking at different people, different poets, different kind of philosophers and writers who talk about this sort of thing. It’s a theme that’s in most of my books. There’s a historian of the occult called James Webb, and he called it “rejected knowledge”

Was he the inspiration for your new book?
Well, he’s someone I read about quite some time ago. Something starts out and you get interested in it, and gradually you became more and more focused on it, and then you start to see how different things feed into this idea. In many ways I wind up writing about the same kind of thing, but from a different perspective, it all turns out to be about the same.

This will be your book number…
This is the 20th. I try to make a living out of writing, so I have to come up with other ideas.

My last questions are gonna be again about music, so let’s go back to it.
Oh, sure.

Do you still play or go to shows?
No, I don’t. I have to say “no”. I haven’t listened to any kind of pop music or anything like that for a very long time, I mean, I did have a band again…

Not The Know, right? Because you never got a recording contract, although they got to be quite popular in the USA at the time.
Yes, L.A. and New York, we went back and forth a lot. What happened was, when I moved here in the beginning of ’96, out of the blue Chris Stein got in touch with me. And he asked me to come back to New York and play again. That was the last thing I thought, you know, whatever happened. I figured it out, “well, I’m 40, I’ll never have this chance again, so why not?” So I went to New York and started playing with Blondie again. We did some shows in ’97 We did some big festivals in the States, and we even recorded a song of mine.

“Amor Fati”
Yeah, right. It’s a song I used to do with my band The Know, and we recorded it. Long story short, it all turned out not to work. I may be the only person to get kicked out of the same band twice.

Yeah.
With 20 years in between. But what happened is that when I went back to play with them, I started writing songs again.

Frank Infante wasn’t there anyway…
No, he wasn’t there. They hadn’t played together for a long time, so they tried to put the band back together. You know, Chris, Debbie, Clem, the guy who played bass (I forgot his name). and Jimmy. I was playing second guitar. But, you know, “no, thanks”. But then I had written all these songs, all new songs, so when I came back here from this Blondie fiasco with lots of new songs, my girlfriend at the time played violin, and so I decided to, you know, “what are we gonna do with all these songs? They were supposed to be on Blondie’s album, and I’m not gonna be there” So we just decided to put a band together for a while. We played around London and we did quite a few gigs. So that’s the last thing we did, we stopped doing it in 2000. That was the last time I played.

You didn’t record?
Yes we did, that stuff is online, I think. But it wasn’t released.

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Oakville, Canada, Aug. 1981: Iggy and his band (Gary on the right) warming up for the Detroit show when they opened for the Stones. If only they had known what was to happen…

Back to Blondie, after you were kicked out of the band, you played with Iggy in 1981. It was an all-star band that included Clem Burke, Carlos Alomar, Rob Duprey and Mike Page. Last year we did an article on the magazine about the night the band opened for the Stones that year.
Hahahaha! (laughs)

That’s the show where the people threw all kinds of stuff to the band onstage. What do you remember about that night?
Yes, we opened for the Stones in Detroit, at the Silverdome, and Santana was also on the bill.  You know, it’s a huge arena, 80,000 people or something like that, and we played before Santana. We only had this tiny little spot onstage, you couldn’t use the whole set. Nobody was there to see Iggy Pop, they were there to see the Stones. So during our show, out of this darkness (it was like looking at the Grand Canyon), you saw all this stuff coming at you! You know, shoes and everything, they threw everything they could possibly get their hands on. And at the end of the show, Bill Graham, the promoter, after somebody collected everything, he went out with Iggy, ‘cause Iggy was so pissed off… He said, you know “five sneakers, ten big lighters…” It was like he was saving anything that was thrown at us!

So how come Santana didn’t get more stuff than you? They should have been the ones!
Hahahaha! (laughs) I think that was also because it was Detroit, and he was the homeboy.

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Gary at home in London, today. You’ve come a long way, boy…

While in London you were part of a music project along Lora Logic from X-Ray Spex, and then you formed Fire Escape with violin player Ruth Jones.

I forgot I got into that! Yes, we recorded something, and she put it out on some CD, I don’t know where it is anymore.

Last question now, and I hope you enjoyed the interview. It’s a long story!
Oh yes, absolutamente! (in perfect Spanish)

Ok, having lived in New York and L.A., I imagined you knew some Spanish.
Hola qué tal? Cómo están ustedes? (laughs)

Were you surprised after being contacted by a magazine from Argentina. And what do you know about our country?
Yes, I’ve been flattered, thank you. Other than having read of Borges quite a bit…

Oh you read him?
Oh, I did, and I like his short stories very much but, to tell you the truth, I don’t know much at all. I have to say I’m wealthily ignorant, I’ll have to learn more about that.

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Gary and journalist take a selfie. London. November 2016 (Photo: M. Sonaglioni)

Have you ever been in South America at all?
No, never visited South America. It’s a funny thing, because all that time I lived in Los Angeles, and I regret it now, I didn’t even go to Mexico. All I thought about was Europe. I’d always had this feeling for Europe. But a couple of my books were published in Brazil, and there are also a couple of books in Spanish, they were published by Atalanta Press and they may be available in Argentina.

 

 

UNA CHARLA CON GARY LACHMAN EN LONDRES: BLONDIE, LITERATURA, ESOTERISMO, PUNK ROCK Y OTRA VEZ BLONDIE

Standard

Publicado en Revista Madhouse el 27 de abril de 2017

Antes de decidirse a dejar atrás su carrera de músico de rock, Gary Lachman tuvo un lugar privilegiado como testigo de la escena del rock neoyorquino que comenzaba a gestarse a mediados de los 70. Fue cuando bajo el nombre artístico de Gary Valentine, y en su rol de bajista, integró las filas de Blondie, con quienes registró el primer disco de la banda, un álbum insigne de un género que ni siquiera aún tenía nombre propio (proto punk, new wave, rock de New York) y que remitía al pop más puro remiscente del sonido de las dos décadas anteriores.

Eran tiempos de canciones cortas y efectivas fieles al estilo, y en su paso por uno de los grupos fundamentales del género, Lachman no titubeó a la hora de aportar de puño y letra títulos como “X Offender” o “(I’m Always Touched By Your) Presence, Dear”, que pasarían a integrar el catálogo de los grandes clásicos del combo de Debbie Harry y Cía. No conforme con las políticas internas de la banda, Lachman abandonó Blondie un par de años más tarde. Fue cuando, tras probar suerte en otras aguas, decidió dejar atrás su país de origen y se mudó a Inglaterra para finalmente plasmar su sueño inicial, el de escritor especializado en ocultismo y esoterismo, un interés que ya lo había cautivado en sus días de rock’n’roll, y con el cual ya lleva más de 20 libros editados. MADHOUSE habló con Lachman de de los años dorados de los inicios del punk neoyorquino, de sus días junto a Blondie y de su inusual carrera en esta entrevista exclusiva, la primera en la historia para un medio sudamericano, realizada un frío mediodía de noviembre pasado en su casa de West Hampstead, al noroeste de Londres.

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Un afiche o tal vez volante de Angel And The Snake, una de las bandas de donde se originó Blondie. El mismo anuncia un show en el CBGB, allá por 1974

En 2016 se cumple el 40 aniversario de la edición del primer álbum de Blondie. ¿Cuáles son tus reflexiones y recuerdos de la grabación de aquel disco?
Pienso que para esta época (N.: esta nota fue hecha a fines de 2016), en aquel año, a fines de 1976, estábamos en el estudio… Si es que eso no fue algo antes, no lo recuerdo con exactitud. Creo que el álbum se editó a fines del ’76 pero, está bien, finalmente lo vimos en 1977, ahí fue cuando lo distribuimos y todo eso. No tuvo mayor impacto fuera de la gente de culto a la banda que nos seguía, ya fuere el rockero neoyorquino, el de la new wave o como quieras llamarlo. O del punk. No éramos punks, no lo llamábamos “punk”, pero como fuere, nos llevó un tiempo. ¿Qué puedo decir? Fue algo fantástico.

La banda estaba muy metida en los 60. Las Ronettes, las Shangri-Las, y todo eso…
Sí. Esa es una de las cosas que sucedieron cuando Clem (N.: Burke, el legendario baterista de Blondie) y yo comenzamos a tocar, ya que Chris y Debbie (N: Stein y Harry, guitarrista y cantante del grupo) venían haciendo cosas hacía rato, de distintas fuentes o formatos. Habían tenido bandas de estilos diferentes, sabés. The Stilettos, Banzai Babies, Angel And The Snake, con las que no iban a ninguna parte. Y entonces Clem, a quien conocía de la secundaria, con quien habíamos estado en la misma escuela y nos conocíamos de adolescentes, comenzó a tocar con ellos. Y fue ahí cuando empecé a pasar tiempo en New York. Porque antes de la escena new wave, o la del punk, si es que querés llamarla así, existía lo que llamamos glitter, o glam rock. Así que era todo Bowie, Roxy Music, Lou Reed, ese tipo de cosas. Y había una escena en New York de todo eso. Y principalmente los New York Dolls, que eran la banda local por excelencia.

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La sección vocal de The Stilettos: Amanda Jones, Elda Gentile y una muy joven Debbie Harry

Escena que consistía básicamente en bandas locales, ¿verdad?
En 1973, cuando comencé a enterarme de eso, los talentos principales de la escena glitter eran bandas como los New York Dolls. El lugar en el que solían tocar, el Mercer Arts Center, literalmente se derrumbó y entonces las bandas se dispersaron. La pregunta era “¿adónde ir? ¿dónde tocar?”… Y había un lugar en el East Side llamado Club 82, que tradicionalmente había sido un bar de travestis. Bueno, todavía lo seguía siendo, pero les permitían a las bandas tocar allí varias noches a la semana. Y de hecho ese fue el primer lugar en el que vi a Chris y Debbie. Por entonces se llamaban The Stilettos (N. Además del dúo mencionado, en esa banda estaban también Fred Smith, Amanda Jones, Elda Gentile, Rosie Ross y Billy O’Connor).

Ok, entonces los Stilettos tocaban allí, y te fuiste especialmente hasta ahí para verlos…
Bueno, tal vez fue para verlos, porque yo andaba por ahí, en medio de todo eso. Y gente como Bowie y Lou Reed siempre iban a lugares como el Club 82. Lo leíamos en las revistas, así que acostumbrábamos a ir hasta allí par ver si los veíamos. Esto fue antes que me ponga a tocar… Conté todas esas historias en mi libro “New York Rocker”.

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“New York Rocker”, una muy bien lograda biografía de Gary y un mejor retrato de la escena punk y proto-punk de la NY de los ’70

Supongo que veían las fotos en revistas como Rock Scene.
Sí, principalmente Rock Scene y todas esas, y entonces quizás decías “¡vamos para allá!”, y pasabas un rato en el lugar. Básicamente lo que sucedió es que Fred Smith, al bajista de Blondie, dejó al grupo para unirse a Television. Tom Verlaine había echado a Richard Hell, y entonces Hell puso en marcha su nueva banda junto a Johnny Thunders de los New York Dolls y luego los Heartbreakers. Así que Blondie necesitaba un nuevo bajista, y yo ya andaba dando vueltas por ahí… Tenía la imagen para el grupo. Quiero decir, usaba lentes oscuros todo el tiempo y vivía al borde, y todo eso. Casi que podía tocar algo, y eso era todo lo que necesitabas en aquel momento. No hacía falta que fueras un músico excepcional. Se trataba de tener actitud. Audicioné para ellos y funcionó, por lo que me puse a tocar en la banda. Eso fue a principios de 1975, en marzo o abril de ese año. De ahí en más, se unió al grupo Jimmy Destri (N.: tecladista de Blondie), y empezamos a escribir canciones. Cuando recién me uní al grupo, Chris y Debbie hacían muchos covers. Tenían algunas canciones originales, pero más que nada hacían versiones. Y aún existía esa cosa amanerada gay del Glitter. Jimmy, Clem y yo éramos más jóvenes. Yo había crecido en los 60 y la música que sonaba en la radio era siempre música pop. Ya sabés: los Beatles, los Stones, Motown, los Byrds, todo eso. Había grandes canciones. Así que nos pusimos a escribir las nuestras.

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En los 70, Harry, Stein, y Valentine vivían en un loft sito en un edificio de tres pisos en el 266 Bowery Lane (barrio de avería por entonces), sobre una licorería y proveeduría de insumos para restaurantes llamada Globe Slicers

Siempre fui de pensar que esa fue una de las mejores épocas en la historia del rock, la de New York a comienzos de los 70, donde pasaban grandes cosas, a pesar de que todavía era una ciudad difícil.
Era una ciudad muy dura, y al mismo tiempo todo ocurría dentro del mismo área, ya sea el Lower East Side, o el East Village. El CBGB estaba en el el Bowery. Y nosotros teníamos el loft de Blondie y…

Y también estaba el de Arturo Vega.
Sí, él también tenía uno, a la vuelta de la esquina del nuestro.

¡Perdón por interrumpir!
No, está bien. Mirá, antes de que tuviéramos nuestro propio loft, solíamos ensayar en el de Arturo, así que también íbamos allí, al igual que los Ramones. Pero el CBGB estaba a la vuelta de la esquina de ahí, y entonces era un área de la ciudad por la que andaba todo el mundo. Ahí estaba el club, el lugar donde ensayabas, o bien, si salías a caminar para dar un paseo, te los encontrabas a todos en la calle. Era una escena realmente auténtica, ya que sucedía en esa parte de la ciudad. Entonces nos pusimos a escribir todas esas canciones, y todas tenían esa cosa de los ’60. Y ese look con las corbatas finitas y los trajes, y todo eso.

¿Cómo se llevaban con los otros grupos? Sé que eran muy amigos de los Ramones, o de los Dolls.
Mirá, al comienzo todo el mundo iba a ver tocar a todo el mundo. Entonces, la primera vez que tocamos en el CBGB, había tres o cuatro miembros de cada una de las bandas en la audiencia, y el resto era gente común. Hacíamos todos los show juntos. Los Ramones, los Talking Heads, los Heartbreakers…Y después había otro tipo de público, el de Patti Smith, o el de Television, que tenían un estilo propio.

Que era más intelectual.
Bueno, eran más serios, o como quieras llamarlo, porque no era el mismo que el de los demás. Las otras bandas eran más, digámoslo así, rockeras. Acostumbrábamos ir a los lofts y a las fiestas de los otros, y también nos veíamos en los bares de la zona a la hora del desayuno, o cuando fuera. También había otros grupos fuera de la escena que no eran conocidos, y que eran muy buenos, como The Miamis, que existían desde hacía mucho tiempo, y que hacían canciones satíricas, o que hablaban de actualidad, de cosas que pasaban en aquel tiempo. Había mucha música dando vueltas por ahí.

Y cuando se encontraban con las bandas de la escena en esos cafés, o donde fuera, ¿compartían la idea de llegar a grabar un disco, o lo hacían simplemente por diversión?
Creo que todos lo considerábamos así. Seguramente lo veía así, que íbamos a grabar un disco, y que yo iba a escribir un hit. Tenía esa confianza. Digo, lo hacés porque te encanta hacerlo pero, sí, se sentía que algo estaba comenzando y, ¿no fue Patti Smith quien obtuvo el primer contrato?

Sí, así fue.
Sí, ella consiguió uno, y después los Ramones, Television y los Talking Heads, adenás de nosotros. Entonces de repente la gente de la industria discográfica, que siempre estaban en el Centro, empezaron a acercarse a ese área espeluznante y asquerosa de la ciudad.

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De izq. a der., una de las primeras fotos de Blondie con Destri, Stein, Harry, Burke y Valentine: todos muy jóvenes y muy pelilargos.

¿Qué hacían en aquel momento para ganarse la vida, ya que eventualmente todavía no podían vivir de la música?
Cualquier cosa que pudiéramos hacer. Inicialmente no ganábamos nada de dinero. Con mucha suerte ganabas 10 dólares por noche. Antes de comenzar a tocar, trabajaba de mensajero, repartiendo cosas por ahí.

Eran todos muy jóvenes. Me pregunto si algunos aún vivían con sus padres.
Bueno, Jimmy todavía lo hacía, y yo me había ido de casa a los dieciocho, así que ya estaba viviendo en New York. Lo que quiero decir es, no podía vivir en mi casa y al mismo tiempo dedicarme a tocar, así que me aceptaron de entrada. Vivía con ellos en un departamento chico que tenían en Little Italy. De ahí nos mudamos al loft, en la zona del Bowery, que quedaba muy cerca, y a 1 cuadra del CBGB. Así que el CBGB, el loft de los Ramones, el de Blondie, la casa de William Burroughs, estaba todo ahí.

Todo muy cerca.
Todo quedaba cerca y te veías con todos en la vecindad, básicamente. Clem había venido aquí a Londres a fines del ’75, y cuando volvió, trajo un montón de música, y escuchábamos todo eso, y fue así como decidimos escribir muchas canciones nuevas. Y aparte practicábamos mucho, tocábamos muchísimo. Todavía no hacíamos shows en aquel momento.

Bueno, eso de depender de alguien que te traiga los discos de afuera era algo muy común.
Así es, y uno de los álbumes que trajo fue el de Dr. Feelgood, que era ese tipo de música de rock punk de pub, con Wilko Johnson y todo eso, y eran realmente buenos.

Siempre creí que los 70 en los EE.UU., principalmente en New York, fueron el equivalente a los 60 en Inglaterra.
Bueno, creo que lo que sucedió en New York en los 70 fue como “la última flor”, porque también se trató de volver a las fuentes del rock’n’roll. Quiero decir, ahí es cuando comenzó eso de la nostalgia del rock’n’roll. Entonces había bandas como Sha-Na-Na, o cuando volvió Chuck Berry, que hacían todo ese tipo de material de los ‘50s, tipo doo-wop, y sólo habían pasado 15 años, por lo que sucedía en New York tenía mucho que ver con eso, ya que básicamente se trataba de volver a la forma más simple del rock fundamental. Tres o cuatro tonos, de manera corta y rápida. Entonces no tenías que tener esa idea de que necesitabas ser un gran músico. Hacia fines de los 60 o principios de los 70, estaban Emerson, Lake and Palmer, o Yes, toda esa cosa wagneriana, algo operístico, que estaba muy lejos del rock’n’roll.

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Más fotos de los inicios de Blondie, aquí sin Destri pero con los mismos pelos laaargos

Bueno, ¡entonces ustedes probablemente nos salvaron de todo eso!
(Sonríe) Digo, me resultaba inescuchable. Ya no escucho mucho rock o pop, pero si lo hago, es todo material de los ‘60s o los 70. A veces miro videos en YouTube y es como si fuera “¡oh, mostrame lo grandioso que sos como guitarrista!”… Una de las cosas que se han perdido es esa noción de canción de tres minutos, todo tiene que ser largo…

Entiendo que de muy joven tocabas el piano. ¿Cómo fueron tus primeros días en la música, antes de Blondie? ¿Eras el tipo de persona que se quedaba en casa y escuchaba discos todo el tiempo?
Escuchaba música, pero realmente no era músico. Conocía muchísimos músicos en mi ciudad. Conocía a Clem porque él tocaba en bandas, y durante mi adolescencia en New Jersey, donde crecí, yo acostumbraba a ir a ver a su grupo cuando tocaban en bailes. Y entonces, como dije, llegué a conocer a muchos músicos. Y cuando llegó el momento de tocar en New York estaba mejor equipado, en el sentido que sólo conocía unas pocas cosas, no tenía toda una historia de aprender cómo tocar la guitarra. Siempre había tocado en bandas de zapadas, lo que se dice “bandas de garage”, zapando y tocando, sin ser realmente un músico. Pero escuchaba muchísima música. Todas las bandas de la invasión británica, Motown, las del San Francisco sound, y todo eso. Fue recién a comienzos de los 70 cuando me volví más consciente de algo en lo que estaba metido, como David Bowie, New York Dolls, Mott The Hoople…

¡Justamente acabo de ver en vivo a Ian Hunter en Shepherd’s Bush hace unos 10 días! Sabés, nunca estuvo en Sudamérica, y probablemente nunca lo haga.
Oh, ¡eso es fantástico! Creo que lo vi en el ’74. Vi a Mott The Hoople cuando Queen abrió para ellos. ¡Imaginate, Queen fueron sus teloneros! (risas) Pero sí, estaba metido en todo eso, Lou Reed y demás. Era extraño porque la mayoría de la gente de donde yo venía, en New Jersey, escuchaban a los Grateful Dead, a Santana, a los Allman Brothers…Clem solía estar en una banda que hacía canciones de los Allman Brothers, y ese tipo de cosas, pero una vez que me enteré de Bowie y ese mundo extraño donde se maquillaban y usaban esas ropas, con esa extraña ambigüedad sexual… Era algo demasiado raro para el resto de la gente, así que, al interesarme en todo eso, me volví una suerte de outsider dentro de la escena habitual.

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Los NY Dolls en la Academy Of Music: sexo, drogas y rock and roll. Y más drogas.

¿También escuchabas a Alice Cooper?
Sí, pero viste, no era alguien que me interesara mucho.,, Lo mismo con Kiss. Era todo como “demasiado”. Recuerdo la vez en que los New York Dolls tocaron en el Día de San Valentín, en 1974. El lugar se llamaba Academy Of Music, en la calle 14, un lugar muy grande para tocar. Y cuando llegué allí, no sabía con qué me iba a encontrar. Todo el mundo usaba maquillaje y estaba completamente drogado. Lo que era genial de los Dolls era que no precisaban tocar un tipo de música que fuera fantástico, simplemente hacían buen rock, música simple. Y lo que había sucedido en New York fue una reacción a todo eso. Y en cuanto a Television, cuando tocaban, se ponían la ropa que fuera que encontraban en la tienda de caridad. No tenían un look. Eso fue hasta que Richard Hell empezó a romperse la remera. Pasó de ser todo extravagante y muy colorido, a algo monótono y simple. Lo que fue muy excitante, fue como decir “vos podés hacerlo” No necesité estudiar guitarra durante años. Sólo tuve que agarrarla y ponerme a tocarla con mucha actitud.

Y aún así podías hacer grandes canciones. Más que nada se trataba de gente que se juntaba y tocaba el tipo de música que les gustaba.
Sí. Lo que quiero decir, cuando empecé a tocar en Blondie, Clem era indudablemente el mejor de sus músicos. Chris podía tocar guitarra, pero siempre tuvo una manera excéntrica de hacerlo. Y, desde ya, Debbie podía cantar. No éramos profesionales, pero eso fue lo que lo convirtió en algo real porque, digo, cuando en “Angie” Mick Jagger cantaba “sin dinero en nuestros abrigos…” ¿Cuándo había sido la última vez que Mick no había tenido dinero? (Risas) ¡Nosotros realmente no teníamos nada de plata!

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La Rock Scene inmortaliza las sesiones de grabación del exitoso single “X Offender”, compuesto por Gary. Ahi se lo puede ver a Richard Hell, que se dio una vuelta para agregar unas partes con su bajo.

Pero sí supongo tuvieron un montón de apoyo de parte de la prensa, lo que los ayudó muchísimo.
Por supuesto, mayormente de revistas como Rock Scene, y también del Soho Weekly News. A los del Village Voice les llevó un buen tiempo hacerlo.

¿Recordás cómo fue que conociste a Chris y Debbie?
Bueno, la primera vez que los vi fue en el Club 82, pero que los conocí, fue en un show en que Clem ya estaba tocando con ellos, y esa vez tocaron en un bar en Wall Street, el distrito financiero de New York. No puedo recordar el nombre del lugar ahora. Pero no tenía nada de lujoso, no había escenario. Tenías que sentarte en el piso.

Yo todavía iría a lugares así hoy día…
Oh sí, estaba bien. Debbie cantando, Chris en guitarra, aún estaba Fred Smith, y Clem en batería. Recuerdo solamente pasar el tiempo con ellos, y ahí fue cuando los conocí. Yo era el amigo de Clem, así que andaba con ellos cuando iba a New York.

Eras un amigo con privilegios.
Bueno, creo que era como un groupie, inicialmente, y entonces lo que sucedió es que Fred Smith se fue de la banda para unirse a Television, y Clem me dijo “¿por qué no venís para una audición?” Yo podía tocar el bajo un poquito. En ese momento vivía en East End Street, en lo que se llama básicamente “el frente de un local”. Era una tienda, pero alguien le había pintado las ventanas de negro. Era un lugar para dormir, y yo vivía allí con un tipo que era un individuo muy extraño. Y ahí había un piano, un piano viejo, que tenía casi todas las teclas rotas, pero yo me las arreglaba para sacarle algunas notas.

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Mediados de los 70: Blondie toca en Mother’s. Según el libro de Gary, esto era “un bar gay en la 23rd Street enfrente del Chelsea Hotel”. La dirección exacta es 267 W. 23rd Street, entre Seventh y Eighth

Entonces sí ya tocabas el piano…
No es que lo tocara, realmente, solo podía tocar unas pocas notas. De hecho, lo primero que quise hacer era escribir poesía, y ser poeta. Pasé muchísimo tiempo escribiendo algo de poesía, y eso se transformó de alguna manera en ponerme a escribir canciones. Entonces Clem me llevó a la zona uptown, al lugar donde ensayaba Blondie, cerca de Port Authority, en uno de esos edificios de oficinas. Muchos de esos lugares se habían vuelto salas de ensayo, y ellos tenían una, y ahí fui. Nos pusimos a tocar e hicimos “Live With Me”, la canción de los Stones… (Piensa) ¿del álbum “Beggars Banquet”?

No, esa está en “Let It Bleed”.
¡Claro! Era una canción que Chris conocía, ¡y fue como que nos pusimos a tocarla eternamente! Y le caí bien a Chris. Y entonces Clem dijo “tocá alguna de tus canciones”. Había un piano, así que fui y toqué algo, y todos me dijeron “¡OK, muy bien!” Pero yo tenía que volver a mi casa, porque mis padres no querían que yo tocara en una banda de rock. Tenía que tomar una decisión, y entonces les dije “adiós”. No tenía dónde vivir. Durante un tiempo había estado durmiendo en distintas casas de personas amigas, pero eventualmente Debbie y Chris me dijeron “podés venir a vivir con nosotros” Era un departamento muy chico pero, así y todo, era más grande que el living de esta casa. Vivían en Little Italy. Eso fue en la primavera de 1975. Y poco después conseguimos el loft en el Bowery.

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El anuncio de los conciertos de Blondie en el CBGB que marcaron el debut de Gary. Esto fue del 16 al 27 de julio del ’75, en un festival de rock con los talentos neoyorquinos que aún no habían grabado. En la grilla figuran algunos nombres conocidos…

¡Y te pusiste a tocar con Blondie!
¡Y comencé a tocar! Mi primer show con ellos fue en el CBGB en julio de 1975, en un evento que se llamó “Fin de Semana de las Bandas de Rock Sin Contrato”, o algo similar. No se le decía Punk Rock, ni nada de eso. O tal vez era “Festival de Bandas de Rock Underground Sin Contrato” Y ahí podías ver a Blondie, Talking Heads, Patti Smith, a los Ramones…

¿Por qué elegiste “Gary Valentine” como nombre artístico?
Fue porque en aquel momento, de alguna manera quería tener una nueva identidad. Esa era la idea principal, la de reinventarse. Y estaba toda esa gente alrededor con nombres distintos. Tenías a Johnny Thunders, Richard Hell, Alan Suicide… Era todo estilo oscuro y violento, y yo quería sonar más alegre, más optimista. Mi escritor favorito de aquellos tiempos era Henry Miller, pero su segundo nombre era “Valentine”. Henry Valentine Miller. Me identificaba mucho con él, por entonces. Porque él escribía sobre vivir en New York, y pasaba hambre, y trabajaba como mensajero. Y yo estaba pasando por lo mismo, así que de cierta forma incorporé su nombre.

¿Lo decidiste vos solo? ¿O fue algo que también sugirieron los otros integrantes del grupo?
Fui yo. Como dije antes, quería reinventarme. Yo era la última persona de este mundo en la que alguien hubiera pensado podía convertirse en músico, mucho menos escribir una canción y grabarla. Era alguien que solo andaba con otros músicos, así que resultaba muy improbable. Solamente quería hacer algo. Lo que sea. Poeta, artista, escritor, algo en ese estilo, y una vez que escribí canciones y la gente me dijo “¡Yeah!”, supe que podía hacerlo. Y eso te transforma, sabés.gary-ny-rocker-revista

Por entonces no lo llamaban “punk”
No, no lo llamábamos “punk”. De repente un día vimos todos esos posters que decían “¡el punk está llegando!” Recuerdo que la gente pensaba “debe ser alguna banda de New Jersey” Porque en aquel momento nadie en New York se hacía llamar “punk”.

gary-ny-rocker-revista-360x530Había que ponerle algún rótulo…
Pero sí estaba la revista que se llamaba “Punk”

¿La de Legs McNeil?
Sí, la de Legs y John Holmstrom. Enfantizaban sólo uno de los aspectos, era más que nada sobre los Ramones, Richard Hell, y todo eso. Pero había una muy buena revista que se llamaba New York Rocker. De ahí saqué el título para mi libro. La había fundado Alan Betrock, que realmente fue uno de los primeros productores de Blondie. Fue él quien nos llevó al estudio para hacer las primeras grabaciones, como “Platinum Blonde” y otras que formaron parte de aquel EP con los demos de 1975. Creo que ninguna de ellas sobrevivió. Bueno, una sí lo hizo, la que llamábamos “The Disco Song”, que luego se convirtió en “Heart Of Glass” Ya sabés, fue un gran éxito.

¡Ni que lo digas! ¡Eras fan de las otras bandas de la escena de entonces? ¿O tenías alguna favorita?
Iba a verlas a todas todo el tiempo. Los Heartbreakers, los Ramones, Talking Heads, Suicide, y también a otros grupos como The Marbles o The Miamis, que nadie conoce, pero que también andaban por ahí. Solía ir a ver a todas, pero al final de cuentas, pensaba que “Marquee Moon”, el primer álbum de Television, fue probablemente lo mejor que salió de ahí. Es una gran obra musical.

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1974 y el flyer de tres shows de Blondie. El del Mother’s marcó el debut de Jimmy Destri

Que encima era algo completamente diferente a lo que hacía el resto.
Es verdad, era algo muy diferente. Pero en aquel momento amaba a todas las bandas, iba a todos sus shows. Viste cómo era, los Ramones tenían ocho canciones. Y los Heartbreakers, seis o siete. ¡Pero era genial! Creo que Richard Hell, en cuestiones de actitud, fue realmente el espíritu detrás de mucho de lo que estaba ocurriendo.

Entonces, después de todo, la escena del punk en New York también tenía su parte “artística”, quiero decir, estaban los artistas como Patti Smith, y entonces también incluía poesía. ¿Cuándo creés que comenzó a cambiar?
Supongo que fue con el arribo de la idea del punk británico. Antes de eso, era una mezcla interesante de poesía, rock, arte y film. Acostumbrábamos a ir a lofts de gente en Soho y allí pasaban alguna película extraña…No tenía ningún nombre. “Rock de New York”, o “Rock Underground” Ni bien apareció ese sello simple, el de “punk”, entonces a todo el mundo en New Jersey, en Long Island o en Connecticut se les hizo fácil ponerse un alfiler de gancho, ir a New York y decir “¡hey somos punks!” Me refiero a lo de encajar en ese tipo de escena porque, originalmente, lo que pasaba en New York se asemejaba más a un viejo film de Fellini. Todos se vestían de negro y usaban lentes, fumaban, y nadie reaccionaba a nada. Tenías que esforzarte si querías lograr algún tipo de reacción.

¿Culparías a Malcolm McLaren por todo eso?
Bueno, el era el manager de los New York Dolls, y hubo un show famoso en el que Television abrió para los Dolls, cuando Richard Hell todavía estaba en la banda, y McLaren vio cuando Hell se arrancaba la remera. Creo que hasta lo invitó a volverse a Inglaterra. Pero Hell decidió quedarse y hacer lo suyo. Ya sabés, McLaren intentó convertir a los New York Dolls en una banda de rock comunista. Lo que quiero decir es, a ver, ¡vamos! (risas)

¡Qué pena que no funcionó! Pensalo…
Creo que se veían muy bien con eso de las letras rojas en el logo de la banda, pero era muy diferente. Debo decir que nunca me enganché con toda la parte inglesa del punk.

Antes de morir, en una entrevista que le hicieron en Buenos Aires, McLaren dijo que el legado más importante del punk fue eso de “hacelo vos mismo” ¿Coincidís con su opinión? ¿O bien qué considerarías fue lo mejor que dejó el punk? Digo, si es que dejó algo. O tal vez estés de acuerdo con lo que dijo McLaren…
No, ¡odiaría que fuera así! (Risas) Creo que efectivamente lo que sí sucedió fue el “post punk”, que marcó la diferencia entre la gente “en la onda”, y el resto. Hoy en día todo el mundo se viste de negro, y eso era algo muy excepcional, aún en los 70. Pienso que esa fue una manera de separar a las estrellas de la gente normal. Esa actitud de “hacelo vos mismo” estuvo bien, y creo que en estos tiempos, con todo este mundo digital, podés hacerlo vos mismo de forma mayor. En aquel entonces, tenías que encargarte de todas las grabaciones, copiar todo, hacer los panfletos…

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1977 y una linda foto de la sesión en el Bel Air Hotel en Los Angeles, California. La partida de Gary ya se acercaba…

Y los fanzines.
Sí, eso sí que fue realmente “hacerlo vos mismo” Y ahora todo el mundo tiene toda esta alta tecnología, y pueden hacer sus discos. Nosotros, con mucha suerte, teníamos un grabador a cassette.

Volviendo a Blondie, ¿considerás que tu contribución al grupo, que por entonces fue muy importante, fue suficientemente reconocida? O tal vez, si no fue así, ¿fue esa la razón por la que dejaste a la banda?
En verdad me fui porque en cierto momento quise tener mi propia banda. Resulta comprensible ahora que por entonces no hayan estado felices con la idea, porque yo escribía montones de canciones. Y porque tocaba guitarra. Pero yo quería hacer más que eso. Hubo una par de razones. También sentía que se estaba convirtiendo en “Debbie y su banda de apoyo”, y nosotros no éramos eso. Todos trabajábamos en conjunto, trabajábamos muy duro. Se trataba de un todo, y no de una cantante y una banda.

Pero eso es algo que suele ocurrir con muchos grupos…
Es la historia de siempre, ¿no? Digo, por entonces yo tenía 20 años, y me di cuenta de todo más tarde. A veces te borran de la historia, pero otras veces no pasa eso. Todo depende de quien la escriba. Pero a esta altura, 40 años después, está bien. Estoy consolidado de manera justa, y un par de las canciones que escribí fueron muy importantes en aquellos días.

gary-BLONDIEXOFFENDER1Entiendo que “X Offender” es una de tus mayores contribuciones al grupo, y que tiene que ver con una historia personal. ¿En qué te inspiraste para escribirla? ¿Es verdad que habías cometido un delito?
No escribí la canción pensando en eso. La música, la melodía y el resto vinieron a mí, y lo escribí. También escribí la letra de la parte del estribillo. Pero fue Debbie quien hizo el resto de la letra. Ella propuso la idea de un policía que se enamora de una prostituta. Está vagamente basada en, eh… En aquel momento yo estaba pasando un momento difícil, porque básicamente yo había sido arrestado por estupro. Después de haber cumplido 18, viste cómo es, tener relaciones con una chica más joven…Cuento la historia en “New York Rocker”. Es una historia triste. En aquel entonces, cuando estaba tocando, aún tuve que pasar por esa clase de “probation”, y en realidad es como que no la respeté, porque se suponía que yo no podía vivir fuera del estado en el que sucedió el hecho. Vivía en New York, y no en New Jersey, y todo eso. Entonces la canción estuvo ligeramente basada en mi propia clase de problema personal, sabés. Originalmente se iba a llamar “Sex Offender”, pero tuvimos que cambiarlo a “X Offender”, porque el productor Richard Gottehrer dijo que con un nombre como el de “Sex Offender” nunca iba a tener difusión.

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Y, la palabra “sexo” parece que fue tabú en todas las épocas y en todo el mundo, què va’cer

¿Cuál es la historia de “(I’m Always Touched By Your) Presence, Dear”? ¿Es verdad que la canción incluye cierta suerte de experiencia sobrenatural relacionada a Lisa Persky, tu novia de aquel momento? Y, ya que estamos, debe ser la única canción de la historia de la música que incluye las palabras “kismet” (destino) y “theosophies” (teosofías)… ¿Por qué?
…¡Creo que es verdad! (ríe fuertemente) Bueno, está conectado con lo que estoy haciendo ahora como escritor. Cuando vivía con Chris y Debbie en el loft, en 1975, comencé a interesarme en el ocultismo. Ellos tenían cierto interés kitsch muy divertido sobre las épocas de las muñecas vudú y ese tipo de cosas, así que despertó mi curiosidad y me puse a leer sobre eso.

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Gary abrazado por Lisa Jane Persky, su novia de hace cuarenta años atrás. La otra chica que espera ahí parada vaya uno a saber quién es.

Según leí, también les interesaba el I-Ching.
Sí, todo eso.

¿Pero qué fue lo que te despertó la curiosidad sobre estos temas? Sabemos que le ocurrió a gente como Jimmy Page o David Bowie, ¿pero por qué le iba a pasar lo mismo a una banda pop, o punk, de New York?
Nunca estuve realmente interesado en eso per se. Pero lo que pasó fue que siempre fui un ávido lector. Leía muchísimo todo el tiempo. Poesía, Nietszche, Sartre, los existencialistas, ese tipo de cosas. En aquel momento en New York, en 1975, aún había un montón de material dando vueltas por la ciudad que había quedado de la escena anterior, de la generación previa, toda esa escena de los años 60. Y entonces ibas a las librerías y te encontrabas con libros de Timothy Leary, Castañeda, o el I-Ching. Libros sobre el zen, esa clase de material. Había un libro de un escritor inglés llamado Colin Wilson. De hecho, el último libro que hice es una biografía sobre él. El libro se llamaba “The Occult” (“El Ocultismo”) Se trataba de mucho más que de una colección de historias de fantasmas, o cosas de ese tipo. Era algo más filosófico, más histórico y científico. Muy inspirador. Y me interesé mucho en él porque estaba realmente muy bien escrito, y la forma en que él trataba el tema lo hacía mucho más comprensible. Al mismo tiempo también había comenzado a leer sobre Aleister Crowley. Hubo alguien en el loft en el que vivíamos que también estaba muy metido con Crowley. Era un pintor de cuadros muy salvaje, hacía pinturas muy grandes, e improvisaba lecturas sobre terror. Y me interesé mucho en eso, era todo nuevo para mí. Por lo que empecé a leer sobre todo ese material, y después sobre parapsicología, fenomenos psíquicos, transmisión de pensamiento… Mi novia de entonces, Lisa, también se interesó en eso. Yo tenía 19 años en aquel momento. Y después, cuando Blondie salió de gira por primera vez, comenzamos a darnos cuenta de que estábamos teniendo los mismos tipos de sueños, y lo hablábamos entre todos. Sabés a qué me refiero, a esa conexión… Hay muchísima evidencia que esto le sucede a gente que está relacionada emocionalmente, y de algún modo esa fue la base de la canción, una canción sobre que siempre estaba conectado con ella de alguna forma. Y sí, lo de “kismet” (“destino”) o “theosophies” (“teosofías”)… Creo que es la única canción sobre la telepatía que llegó al Top Ten, no creo que exista otra (Risas). La mayor parte del tiempo en que formé parte de Blondie me la pasé leyendo sobre eso, y cuando me fui del grupo, en agosto de 1977, me mudé a California, porque Lisa era actriz y ella se había ido a Hollywood buscando trabajar en cine y TV, así que fui allí para estar con ella. Y mientaras estuve en California, también leía sobre todo ese tipo de cosas. Había diferentes clases de elementos de las que me enteré. Una de las cosas maravillosas de ese libro de Colin Wilson es que él habla sobre todos esos escritores, gente como Madame Blavatsky, o Gurdjieff, o Yeats, toda esas personas que hablaban de asuntos así. Y yo también me puse a seguirlas.

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La formación de The Know, una gran banda que mereció mejor suerte: Gary Valentine, Joel Turrisi y Richard Dandrea. La foto se tomó en el célebre club Whisky A Go-Go de Los Angeles, en 1978.

OK, eras un ávido lector, ¿pero qué te llevó a convertirte en escritor?
Siempre quise escribir. Como dije antes, comencé escribiendo poesía.

¿Ya tenías planeado hacerlo para cuando te mudaste aquí a Londres? Digo, no habías escrito ningún libro cuando aún vivías en EE.UU.
Lo que sucedió es que tuve una banda propia durante un tiempo, que se llamó The Know (N.: el saber, o el conocimiento). Le puse ese nombre porque estaba interesado en un culto de la escuela esotérica llamado Gnosticismo. C. G. Jung y otras personas habían escrito sobre eso, era como una especie de grupo cristiano de la primera hora, así que obtuve el nombre de ese tipo de idea. Tuve a The Know por un par de años y tocamos muchísimo en Los Angeles y en New York, hasta hicimos un par de grabaciones, pero nunca pudimos conseguir un contrato importante, por lo que la desbandé y entonces me puse a tocar junto a Iggy Pop por un tiempo (N.: vean esta nota ya publicada en MADHOUSE). Y entonces, en 1982, ahí fue cuando paré, y después de eso volví a la Universidad. Comencé a escribir a principios de los ‘90s cuando todavía vivía en California, y empecé escribiendo algunos artículos, críticas de libros, y cosas así. Por lo que me llevó un largo tiempo.

¿Lo hacías como forma de ganarte la vida?
Estaba trabajando en una librería famosa en Los Angeles llamada The Bodhi Tree, que era una librería metafísica y espiritual. Fue muy famosa en los 80 y los 90. Ya no está más, cerró, pero trabajé ahí durante bastantes años. Volví a la universidad, iba y venía de allí, donde obtuve un primer grado en Filosofía. Pensé que iba a enseñar Filosofía, que era la carrera que tenía decidido hacer en los 80. Pero después no la seguí. Me quedé en California y terminé haciendo un doctorado en Literatura Inglesa en la University of Southern California, pero no me terminó gustando la atmósfera académica de aquel momento.

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La tapa del single debut de The Know, con dos temas: “The First One” y “Tomorrow Belongs To You”. El primero llegó a tocarse en Blondie poco antes de la salida de Gary.

Lo que resultaba algo totalmente diferente a lo que venías haciendo…
Intentaba saber qué hacer de mí, es lo que sucedía. Quería escribir, pero entretanto, desde que dejé de tocar música en el ’82 hasta que me vine para aquí en el ’96, fue un período de 14 años en el cual intenté buscar qué hacer musicalmente. También trabajé como escritor de ciencia, porque había escrito críticas de libros y artículos sobre ciencia popular. En aquel momento había abandonado el programa del doctorado, como dije, porque odiaba el ambiente. No sabía qué hacer conmigo, y mi esposa me dijo “tenés que encontrar un empleo, ¿por qué no te presentás para ese puesto de escritor de ciencia?”… Ella había visto el aviso en el diario. Y yo pensé, “OK, voy a hacerlo. Nunca me van a dar el puesto, pero la voy a hacer feliz” No tenía experiencia previa en la ciencia, sólo experiencia anterior en Filosofía. Pero como fuese, me respondieron y me dijeron “¿cuándo quiere comenzar?”. Y entonces conseguí el empleo. No debería haberlo obtenido nunca, pero lo conseguí. Así que estaba trabajando como escritor. No escribía sobre algo de lo que realmente quería escribir, pero lo hacía para la universidad. ¡No era lo que quería hacer, definitivamente! Pasé por una especie de crisis en aquel momento. Mi matrimonio se derrumbó… Pasé por eso de, ya sabés, “¡Oh Dios mío!”… Fue una crisis típica de mediana edad, estaba por cumplir 40.

Lo sé, yo también estuve ahí.
Básicamente todo se vino abajo. Y eso es lo que me trajo hasta aquí. Mi vida se desmoronó en Los Angeles. Yo había estado en la República Checa a fines del ’95. La revista para la que trabajaba, que se llamaba Gnosis Magazine, eran sponsors de una conferencia allí sobre los Rosacruces. ¡No me preguntes por los Rosacruces! (Risas) En esa conferencia conocí mucha gente de aquí, que me dijeron “si querés cambiar el paisaje, si querés escaparte de Los Angeles, podés estar con nosotros”. Al principio no tenía pensado mudarme aquí a Londres. Iba a esperar un tiempo y ver que acontecía, ya que no sabía qué hacer conmigo. La librería básicamente me pidió que me vaya, pero me pagaron el resto del dinero que hubiera tenido de haber seguido trabajando ahí, me dieron un buen montón de plata. Y tenía un poquito de libertad.

gary-turn-offEso alcanzaba para pagar el avión.
Sí, era suficiente para eso y también para aguantar un tiempo. Digo, tenés 40 años, y entonces intentás hacer lo que siempre quisiste hacer, que era escribir, vivir de trabajar de escritor. Y una vez que tome la decisión, empezaron a pasar un montón de cosas diferentes. Conseguí mucho trabajo. Escribí para muchas revistas y publicaciones británicas. Escribí para Mojo, para The Guardian, para The Independent, etc., y entonces en 1999 me encargaron mi primer libro “Turn Off Your Mind: The Mystic Sixties and the Dark Side of the Age of Aquarius”, que se editó en el 2001, creo.

De toda la gente sobre la que escribiste, ¿cuál sería tu favorito? Dejame adivinarlo… ¿Ouspensky? Creo que escribir sobre él te resultó muy atractivo.
Sí, P.D. Ouspensky. Él fue uno sobre los que había leído al principio, cuando había comenzado a interesarme en todo eso. Es el más honesto de los seguidores de Gurdjieff. Era un profesor esotérico greco-armenio muy enigmático. Ouspensky fue también un pensador muy importante, y una suerte de filósofo por sus propios medios. Y había escrito un libro llamado “A New Model Of The Universe”, que se lanzó en los años 30. Exploró muchísimas ideas distintas. Sobre el tiempo, sobre las dimensiones, sobre las pirámides… El libro estaba repleto de varias cosas diferentes, y fue muy emocionante por entonces. Así que hice un libro sobre él.

¿Qué podés decir sobre tu más reciente libro “Beyond the Robot: The Life and Work of Colin Wilson”?
Ese es un libro muy importante para mí porque fue gracias a su trabajo que empecé a interesarme en todo esto. Y también desarrollé una amistad con él. Es más conocido por su libro “The Outsider”, que se editó en Inglaterra en 1956.

gary-colin-576x1024¿Vive aquí en Londres?
Bueno, falleció hace unos años, en 2013. Y ese es el motivo por el que escribí un libro sobre él. Es una biografía, pero también un estudio de todas sus ideas. Wilson escribió muchos libros, alrededor de cien. Estaba muy metido en el existencialismo y en la conciencia y en eso que se llama “experiencias cumbre”. Momentos de creatividad, momentos de afirmación en los que podés sentir esa increíble sensación de poder. En su trabajo, estudia todo eso de distintas formas. Cuando hacés un libro sobre alguien, cuanto más te insertes en el proceso de escribir, más real se vuelve, de alguna manera. Recuerdo cuando estaba haciendo mi libro sobre Madame Blavatsky (N.: “Madame Blavatsky: The Mother of Modern Spirituality”), esa mujer rusa muy excéntrica del siglo diecinueve…

Todos ellos personajes muy interesantes.
¡Muy interesantes! Todos tenían vidas interesantes, y viajaban mucho. Estaban “del otro lado”. Alguien podría decir que eran los rockers de aquellos tiempos.

Ahí existe una conexión, definitivamente.
Ella pasó muchos años en el Tíbet. Esto era en una época en que el Tíbet no estaba abierto a los extranjeros, y más que seguro no a las mujeres. Y cuando estaba escribiendo sobre eso, sentí esa extraña forma de disidencia. Sentí como si hubiera pasado muchas horas en los Himalayas. Es alguien sobre quien no sabía mucho, o sobre quien no había leído tanto, por lo que escribir el libro fue una experiencia de aprendizaje. Y terminó fascinándome, es un personaje notable. Haber hecho todas las cosas que hizo como mujer, a fines del siglo diecinueve, realmente fue algo muy fuerte.

¿Tus libros se consiguen habitualmente en las librerías de Londres?
No tanto en las principales cadenas, pero sí en las librerías especializadas. Hay una librería famosa en el West End que estuvo allí por siglos. Gente como Aleister Crowley acostumbraba a ir a comprar libros ahí a principios del siglo pasado.

gary-crwleyYa que estamos, escribiste un libro sobre él, “Aleister Crowley: Magick, Rock and Roll, and the Wickedest Man in the World”. ¿Por qué creés que Crowley es tan seguido y adorado por tantos músicos y fans del rock? ¿Considerarías que representa el primer paso para adentrarse en el ocultismo?
Supongo que, para mucha gente, representa quien los introdujo en eso, especialmente a los del mundo del rock… Pero Crowley no era uno de esos personajes excéntricos no convencionales, y fue redescubierto en los 60. Él es como un proto hippie, en el sentido de que experimentaba con muchas drogas, el amor libre, y la perversidad polimórfica. El sexo era lo principal para él, y todo eso. Era muy poco convencional, se había rebelado contra su tiempo. Hay un libro de Richard Cavendish llamado “The Black Arts” que se editó en 1966, creo…

Tengo un libro de Cavendish en casa, en español, pero no recuerdo su título en inglés ahora.
Debe ser “The Black Arts”, que es un libro que se volvió muy popular. Mick Jagger y otros personajes lo leían en su momento. Esa es una de las razones por las que escribí el libro sobre Crowley. En los 60 existió una conexión entre el ocultismo y la cultura pop. Mi primer libro “Turn Off Your Mind” trata sobre eso. Pero respecto a los 70 es como que se vino abajo, se volvió algo especializado. Aunque Crowley se mantuvo como una especie de ícono para el mundo del rock. Los músicos de Black Sabbath lo sabían muy bien.

Y ni hablar de Jimmy Page…
Sí, pero si mirás la portada de “Sgt. Pepper’s” de los Beatles, ahí aparece Crowley, aparece Jung, Aldous Huxley… Así que Crowley se volvió muy popular en los 60 y luego fue redescubierto. Murió en 1947, y a principios de los 50 ya se editó una biografía sobre él, pero no se convirtió en ese ícono enorme hasta que los Beatles lo pusieron en la tapa de “Sgt. Pepper’s”. Y entonces gente como Kenneth Anger se enteró de él. Hubo un periódico under muy conocido aquí en aquellos tiempos que se llamó The International Times, y habían hecho una nota muy grande sobre Crowley, como dije, presentándolo como un proto hippie. Redescubriéndolo y también revisando su vida, y así fue que todo el mundo lo leyó. Esto fue en 1966, o algo así. Luego, en los 70 gente como Jimmy Page o David Bowie se engancharon con él, pero aún hoy día hay gente que lo está redescubriendo todo el tiempo. Hoy podés ver su cara tanto como la de Marilyn, o la del Che Guevara.

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El rostro de Crowley en la tapa de “Sgt. Pepper’s”, señalado por la flecha amarilla.

Lo que me hace pensar en que nunca hicieron una película sobre él…
No, ninguna que fuera buena.

Oh, ¿entonces hubo una mala?
Bueno, hay una que se llama “Chemical Wedding”, o algo así, que salió hace unos años atrás. No tuvo distribución internacional, ya que no era muy buena. Pero hay personajes basados en él en algunos films, películas de horror y eso. Pero sería algo muy interesante de hacer.

¿Te sentís más cómodo siendo biógrafo o te gusta más escribir sobre sus obras, como hiciste con Jung, Swedenborg o Steiner?
Lo que sucede con las biografías es que, siempre hay un principio y un final. Escribís sobre cuando nacen, y sobre cuando mueren. Me gusta más que haya una historia. Pero lo que me gusta sobre esa gente son sus ideas, que sean parte de sus vidas como ninguna otra cosa, así yo puedo explorar esas ideas a través de sus vidas. Pero también hice libros sobre historias. “Turn Off Your Mind” es sobre los 60 completos. Otro que hice, titulado “The Secret Teachers Of The Western World”, trata básicamente sobre la historia del Oeste vista a través de una filosofía de interpretación esotérica.

Entonces siempre fuiste una persona curiosa. Lo que me parece bien. Si no sos curioso, ¿qué podés hacer?
¡Sí! Estoy interesado en la mayoría de las cosas sobre las que me gusta pensar y reflexionar. También me interesa observar los patrones entre las cosas, ya sabés.

¿Cómo trabajás al momento de hacer una biografía? ¿Vas a los lugares donde sucedieron los hechos? Digo, Crowley en Italia…
A veces, depende. Primero leo todo lo que puedo sobre ellos. Sus propios trabajos, biografías sobre ellos, entrevistas, ese tipo de cosas. Respecto a este libro reciente sobre Colin Wilson, conozco a su familia, así que hablé con ellos. Más que nada recopilo información. Voy mucho a la Biblioteca Británica, y entrevisto a gente.

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Hay Lachman en castellano, amigos y amigas: quien quiera leerlo, que lea

Investigaste mucho sobe lo esotérico. ¿Alguna vez todo eso te influenció en algo? ¿Tuviste alguna experiencia paranormal, o fuera de este mundo? Tal vez sea una pregunta tonta…

No diría que algo fantástico, pero… Como dije cuando hablábamos sobre la canción “Presence, Dear”, tuve algunas experiencias de ese tipo. He escrito sobre sueños premonitorios, pero no fue nada dramático. Pienso que muchos de nosotros tenemos pequeñas experiencias de esta clase de cosas, como la telepatía. Pero no les prestamos mucha atención. Pero como a mí me interesan, como escribo sobre la conciencia, puede que sea más consciente de prestarle atención cuando ocurren. En general, mi filosofía de vida es que, digámoslo así, de un modo negativo, no creo en las explicaciones científico-materialistas estándar. Estoy más interesado en tratar de plasmar una imagen del significado de otras cosas. Ideas esotéricas, experiencias espirituales o sobrenaturales. Lo que me resulta interesante de la gente sobre la que escribo es que me gusta encontrar similitudes entre ellos. Lo que sucede con muchos de estos grupos diferentes es que la gente que están con Steiner, o con Jung, o con Gurdjieff, no se hablan entre sí. Si conocés suficientemente sobre ellos, existen ideas diferentes. Todos hablan de lo mismo, pero usan lenguajes distintos.

¿Estás trabajando en un nuevo libro? ¿Ya decidiste cuál va a ser el próximo personaje sobre el que vas a escribir?
Sí, hay un libro en el que estoy trabajando, y que va a salir a fines de año. El título es “The Lost Knowledge of the Imagination”, esencialmente explora ese otro modo de saber. Conocemos la forma analítica científica de comprender las cosas, descomponemos las cosas y las despedazamos. Esto es más sobre la intuición, es más sobre cómo la imaginación no es solamente algo que crea cosas irreales, es realmente algo que nos permite comprender algo en su propio aspecto interno. Estoy viendo gente diferente, poetas diferentes, distintas clases de filósofos y escritores que hablan de eso. Es un tópico que está en muchos de mis libros. Hay un historiador del ocultismo llamado James Webb, que llamaba a eso “conocimiento rechazado”.

¿Fue entonces Webb quien te inspiró a hacer el nuevo libro?
Bueno, él es alguien a quien leí hace bastante tiempo atrás… Algo comienza, y te interesás en ello, y gradualmente te enfocás más y más en eso, y entonces empezás a ver como distintas cosas alimentan esa idea. De alguna forma acabo escribiendo sobre lo mismo, pero desde una perspectiva diferente, y termina siendo lo mismo.

¿Este va a ser tu libro número…?
Va a ser el vigésimo. Trato de vivir de escribir, por lo que tengo que generar otras ideas

Mis últimas preguntas van a ser nuevamente sobre música, así que volvamos a eso.
Oh, seguro.

¿Aún tocás, o asistís a shows?
No, no lo hago. Debo contestar que “no”. No he escuchado a ninguna clase de música pop, o algo similar, por mucho tiempo. Y tuve otra banda…

No estamos hablando de The Know, ¿verdad? Porque nunca obtuvieron un contrato discográfico, si bien supieron ser muy populares en USA en aquel momento e hicieron muchos shows.
Sí, en Los Angeles y New York, íbamos y veníamos muchísimo. Lo que sucedió fue que, cuando me mudé aquí a comienzos del ’96, de la nada me contactó Chris Stein. Y me pidió regresar a New York y tocar nuevamente. Era lo último que pensaba hacer, sabés, pasara lo que pasara. Lo pensé así: “bueno, tengo 40 años, nunca voy a volver a tener esta oportunidad, ¿así que por qué no?”… Entonces fui a New York y comencé a tocar con Blondie nuevamente. Hicimos algunos shows en el ’97, algunos festivales en USA, y hasta grabamos una canción mía.

¿”Amor Fati”?
Sí, correcto. Es una canción que solía hacer con mi banda The Know, y la grabamos. Para no hacerlo largo, lo que ocurrió es que las cosas no funcionaron… Debo ser la única persona que fue echada de la misma banda dos veces.

Sí…
Con 20 años en el medio. Pero lo que sucedió es que cuando volví a tocar con ellos, había comenzado a escribir canciones otra vez.

Frank Infante (N.: miembro de la formación original de Blondie) tampoco estaba allí, de todas formas…
No, no estaba. Hacía un largo tiempo que no tocaban juntos, entonces intentaron rearmar la banda. Ya sabés. Chris, Debbie, Clem, el tipo que tocaba el bajo -no recuerdo su nombre- y Jimmy. Yo tocaba segunda guitarra. Pero dije, “no, gracias”. Y resulta que yo había escrito todas esas canciones, todas canciones nuevas, y cuando dejé el fiasco de Blondie atrás y regresé aquí, estaba mi novia, que tocaba el violín, y yo pensaba “¿qué vamos a hacer con todas estas canciones? Se suponía que iban a estar en el nuevo disco de Blondie, y no voy a estar ahí. Entonces decidimos formar una banda por un tiempo. Tocamos en Londres, e hicimos bastantes shows. Y eso es lo último que hicimos, paramos en 2000. Esa fue la última vez que toqué.

¿No grabaron nada?
Sí, grabamos algo. Ese material está online, creo. Pero no se editó.

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Agosto del ’81 en Oakville, Canadá: Iggy y su banda (Gary aparece en la foto de camiseta blanca y guitarra al tono) se preparan para el gran concierto de aquel año en Detroit, abriendo para los Stones. ¡La que les esperaba!

Volviendo a Blondie, cuando originalmente te fuiste de la banda, tocaste con Iggy Pop en 1981. Era un grupo de estrellas que incluía a Clem Burke, Carlos Alomar, Rob Duprey y Mike Page. El año pasado hicimos una nota en la revista sobre la noche en que abrieron para los Stones ese año.
(Se mata de risa) ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

Ese fue el show en que la gente les tiró todo tipo de cosas mientras estaban en el escenario. ¿Qué recordás de aquella noche?
Sí, abrimos para los Stones en Detroit, en el Silverdome, y también estaba Santana. Sabés, es un estadio inmenso, para 80.000 personas o algo así, y tocamos antes de Santana. Teníamos un espacio pequeño donde tocar, no podías usar todo el escenario. Nadie fue a ver a Iggy, la gente había ido a ver a los Stones. Entonces, durante nuestro show, ¡podías ver todas esas cosas que venían desde la oscuridad! Era como estar mirando el Cañón del Colorado. Zapatos, monedas, ropa, de todo. Nos arrojaban cualquier cosa que tenían a mano. Y al terminar el show, el promotor, Bill Graham, después que alguien se encargara de recoger todo, salió al escenario con Iggy, porque Iggy estaba muy fastidiado, y empezó a enumerar: “cinco zapatillas, diez encendedores grandes…” ¡Había guardado todo lo que nos tiraron!

¿Cómo es que no le tiraron cosas a Santana? ¡Se las tendrían que haber tirado a ellos!
(Grandes risas) Pienso que eso pasó porque era en Detroit. Iggy era de ahí.

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Gary hoy, en su hogar londinense: has recorrido un largo camino, muchacho

Aquí en Londres fuiste parte de un proyecto musical junto a Lora Logic de X-Ray Spex, y después formaste Fire Escape con la violinista Ruth Jones.
¡Me había olvidado de eso! Sí, grabamos algo, y ella lo puso en algún CD, no sé dónde está.

Ahora sí, la última pregunta. Y espero hayas disfrutado de la entrevista. ¡Es que es una larga historia!
¡Oh sí, absolutamente! (N.: en perfecto español)

Habiendo vivido en New york y en Los Angeles, supuse que sabías algo de español…
Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están ustedes? (N.: nuevamente en español)

¿Te sorprendió que te hayan contactado de una revista de Argentina? ¿Qué sabés de nuestro país?
Sí, me halagó mucho. Gracias. ¿De Argentina? Más allá de conocer algo de Borges…

¿Leíste algo de él?
Sí, lo hice, y me gustan mucho sus historias cortas pero, a decir verdad, no sé mucho más de tu país. Debo decir que soy muy ignorante al respecto. Voy a tener que aprender más sobre eso.

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El autor de esta nota, que no oculta su satisfacción por verla finalmente publicada, tomándose una selfie con Gary. (Foto: M. Sonaglioni)

¿Y estuviste alguna vez en Sudamérica?
No, nunca visité Sudamérica. Es algo curioso, con todo ese tiempo en que viví en Los Angeles, y es algo que ahora lamento, ni siquiera fui a México. Todo lo que pensaba era en ir a Europa. Siempre tuve ese sentimiento de ir a Europa. Pero un par de mis libros fueron editados en Brasil, y también hay un par en español, que fueron publicados por editorial Atalanta, y tal vez estén disponibles en Argentina.

 

 

MUESTRAS: VIMOS BOWIE/COLLECTOR EN LONDRES, LA COLECCIÓN DE ARTE DEL DUQUE BLANCO

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Publicado en Revista Madhouse el 21 de diciembre de 2016

A pocas semanas de cumplirse el primer aniversario de una muerte que sacudió al planeta como pocas en un año por demás simbólico en cuanto a lo que a la desaparición física de nombres clave de la historia de la música se refiere, la figura de David Bowie continúa manteniendo viva su eterna presencia enigmática, aquella de objeto de fascinación permanente. La misma que le ha permitido a uno de los más singulares artistas que el mundo recuerde proyectar su tantas veces mencionada condición “camaleónica” a lo largo y ancho de su carrera, para terminar dándose cuenta que su leyenda ya no podía agigantarse más y que sólo podía crecer en meses desde su muerte, dejando en claro que la calidad en todas las actividades a las que supo dedicarse también podía extenderse a otros aspectos, entre tantos (y son muchos) el de coleccionar arte, algo que siempre se ocupó de mantener bien lejos de la mirada pública.

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La vidriera de Sotheby’s anunciando la muestra. Lo que se dice sobriedad.
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La obra de Damien Hirst junto a Bowie, titulada “Beautiful, Hallo, Space-boy Painting” (1995)

Y si bien el coleccionar obras de arte representó otro de los varios aspectos de su capacidad sin límites, paralelamente a la música, a la escritura, o a la pintura, también se trató de una actividad en la que ni su fama ni su éxito tuvo algún tipo de influencia: todo lo que necesitaba era tener conocimiento vasto sobre el tema. Alguna que otra vez daría una entrevista en la que se refería a sus artistas plásticos favoritos (muchos de ellos rescatados de la oscuridad absoluta), aunque siempre se trató de una pasión absolutamente privada.

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Damien Hirst y su obra contradictoriamente titulada “Untitled Fish For David”
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Por tal motivo el 1º de noviembre p.pdo. se puso en marcha la exhibición
“Bowie/Collector” en la galería Sotheby’s de Londres, en rigor una lograda muestra de buena parte de las piezas de arte y diseño que Bowie acumuló a lo largo de su existencia, con más de 400 artefactos personales ricos en diversidad, los que todo admirador de su carrera pueda imaginar, abriendo así otra de las ventanas de su mente y ofreciendo no sólo las formas de arte que lo inspiraron, sino también aquellas que hablan tanto de él que eventualmente gastó millones en obtenerlas.

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Jean-Michel Basquiat, “Untitled” (1984)
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Posmodernismo naranja en la muestra. La máquina de escribir portátil con su caja al lado se llama “Valentine” (1969) y pertenece a Ettore Sottsass y Perry King. Los dos cubos son una radio portátil llamada “Cube – Radio Model No. TS 502” (1963), autoría de Marco Zanuso y Richard Sapper.

La primera cosa con la que uno se topa al ingresar al distinguido predio situado en la New Bond Street, tras serle obsequiado un display a todo color en papel de alta calidad con el mapa de la exhibición como así también muestras gratuitas en miniatura que reproducen algunas de las obras expuestas, es el único objeto que parece guardar relación directa con la música, es decir el tocadiscos retro-futurista de Bowie de 1966, para la ocasión rodeado no de vinilos sino de un grupo de pinturas modernas costosísimas, incluyendo una del no menos caro Damien Hirst (la figura prominente del arte inglés de la década del 90) y la única de la exposición en la que Bowie participó directamente, antes de encontrarse con “Air Power”, pieza del recordado artista de graffiti (y más tarde, pintor) Jean-Michel Basquiat que, al igual que todas las obras presentes, serían subastadas unos días después al mejor postor. Pero por supuesto hay mucho más por descubrir a través de las ocho salas que ocupa “Bowie/Collector”.
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La mesa se titula “Burgundy”, by Michele De Lucchi. La lámpara se llama “Astor” y pertenece a Thomas Bley, ambos del grupo Memphis.
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“Fanagalo Store” de Norman Catherine (fragmento)
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“Fanagalo Store” (completo)

Paseándose por la galería uno puede encontrarse con un retablo (o, según reza al diccionario, “la estructura arquitectónica, pictórica y escultórica que se sitúa detrás del altar en las iglesias católicas”), en este caso proveniente del siglo XVI, y que muestra a Tintoretto (figura clave de la escena de Venecia de ese siglo) trabajando en su estudio, o con un ángel alertando a la reina virgen Santa Catalina de Alejandría sobre su inminente martirio, más obras de Graham Sutherland, David Bomberg, Henry Moore, Patrick Caulfield, Eduardo Paolozzi, Leon Kossoff o Frank Auerbach, entre tantos, y destacándose un grupo de obras del característico Marcel Duchamp, a quien Bowie solía citar como una de sus mayores influencias.

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“Nude Descending A Staircase Nº 2” (1937) by Marcel Duchamp, uno de los artistas favoritos de Bowie.
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La alfombra se titula “Riviera” (1983) y su creadora fue Nathalie Du Pasquier. El sillón es el “Bel Air” de Peter Shire, que data de 1982
“EL ARTE HA SIDO, SERIAMENTE, LA ÚNICA COSA QUE SIEMPRE QUISE TENER. SIEMPRE FUE PARA MÍ UN ALIMENTO PERMANENTE. LO USO. PUEDE CAMBIAR LA FORMA EN LA QUE ME SIENTO POR LA MAÑANA. UNA MISMA OBRA PUEDE CAMBIARME DE MODOS DIFERENTES, SEGÚN AQUELLO POR LO QUE ESTÉ ATRAVESANDO” – DAVID BOWIE EN THE NEW YORK TIMES, 1998.

“Bowie/Collector” también permite revelar la relación de Bowie con Memphis, un grupo colectivo radical de diseñadores con base en Milán dirigido por el arquitecto Ettore Sottsass, quien supo revolucionar el mundo del diseño industrial en la década del ’80, con más de cien piezas -obras más, obras menos- de su colección privada, tan ecléctica como la personalidad de quien alguna vez aseguró que “seriamente, el arte fue lo único que siempre quise poseer. Puede cambiar la forma en que me siento en las mañanas”, ahora por primera vez exhibida ante los ojos de los admiradores de uno de los artistas más creativos del siglo.

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El célebre tocadiscos titulado “Radio-Phonograph Model No. RR126” (1966) de Achille & Pier Giacomo Castiglioni. El cuadro de fondo es “Foyer” (1973), de Paul Caultfield
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El autor de esta nota en la puerta de Sotheby’s, intentando pasar por otra obra de arte

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Fotos: © Marcelo Sonaglioni

CONCIERTOS: VIMOS AL LEGENDARIO IAN HUNTER EN LONDRES Y VIVIMOS PARA CONTARLO

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Publicado en Revista Madhouse el 14 de noviembre de 2016

IAN HUNTER & THE RANT BAND en el O2 Shepherd’s Bush Empire, Londres, Inglaterra, 11/11/2016

“Espero que la hayan pasado bien, tan bien como yo”. Sonaba “Life”, la penúltima canción del show antes del gran final con “All The Young Dudes”, y es entonces cuando uno concluye que no puede (ni debe) existir una mejor estrofa para definir el cierre de una velada inolvidable de manos de una de las más grandes leyendas vivas de la historia del rock británico, y que ahora, casi dos horas después de que Ian Hunter y la Rant band tomaran por asalto el escenario, lograba responder todos los porqués posibles de semejante momento épico ante la audiencia allí presente.
Claro que para ser parte de semejante ceremonia uno antes tendrá que tomarse un bus desde su lugar actual de residencia circunstancial en Hemel Hempstead, algo más de 40 km. al norte de la capital británica y de aquellos lugares donde el auténtico sabor del folklore local fluye en todos y cada uno de los momentos. Luego, tras casi 120 minutos de viaje hasta la histórica estación central londinense de Victoria, habrá que tomarse un bus hasta el bureau de Hammersmith and Fulham, para finalmente aterrizar en el legendario Shepherd’s Bush del oeste de la ciudad y poder ver al mítico Ian Hunter a escasos tres metros de distancia en un show extremadamente íntimo.

QUE LOS NÚMEROS SE APIADEN DE NOSOTROS. Es que, a sus 77 años, Hunter -con sus clásicos, eternos lentes negros que jamás abandonará durante todo el concierto, chomba Penguin, zapatillas y pantalones ceñidos- ya sabe perfectamente lo que sus fans quieren y se siente feliz al dárselo en un show que mezcló canciones de su flamante disco de estudio “Fingers Crossed” lanzado en septiembre pasado (que incluye su anticipado homenaje a a David Bowie con la canción “Dandy”), otras de sus muchos trabajos en solitario y, claro, aquellos clásicos de la era dorada del glam junto a Mott The Hoople. Y es por eso que quizás no haya resultado sorpresivo que promediando la tercera cancion de la noche, tras lograr despegar a la audiencia de sus asientos con el rock’n’roll perfecto de “Once Bitten, Twice Shy” (la cual muchos tal vez recuerden mejor gracias a la versión que hace un par de décadas grabara Great White), Hunter decida descolgarse la guitarra acústica y sentarse al piano, para luego pasar buena parte del resto de la velada explotando lo mejor de su brillante catálogo.

CAZADORES Y DUQUES. Desde versiones de “Sweet Jane” de Velvet Underground, que originalmente abrió el insigne album “All The Young Dudes” de Mott de Hoople alla por 1972), las canciones del flamante “Fingers…” de Hunter con la Rant Band como la que titula al disco, “That’s When Trouble Starts”, el mencionado homenaje a Bowie con “Dandy”, “Bow Street Runners” o “Ghosts”, sin dejar de lado el infaltable tributo al grandioso Mick Ronson con “Michael Picasso”, o la clasiquisima “All The Way From Memphis”, otra de las perlas de Mott de 1972, la de aquella historia del músico cuya guitarra es despachada a Baltimore en vez de Memphis. 
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Y ahora sí, el grand finale con “All The Young Dudes” directo de la pluma de (otra vez) David Bowie, y sin la cual el derrotero de Hunter y su saga junto a Mott The Hoople a través de todos estos años tal vez no hubiera sido el mismo, pero tampoco hubiera evitado el florecimiento del enorme talento de uno de los más memorables compositores y artistas de su especie, el mismo que no parece haber perdido un ápice de su voz original, casi como si el tiempo no hubiera pasado. Todo mientras Hunter se permite extender las dos horas de show originales convocando a subir al escenario a Graham Parker (quien antes habíaa oficiado de telonero) para realizar a dúo apenas dos estrofas de “Goodnight Irene” de Leadbelly ante la ovación imparable de los que nos acercamos hasta el Shepherd’s Bush Empire para archivar en nuestro arcón de recuerdos una noche mágica, memorable, pero con los pies bien sobre la tierra.

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EXHIBITIONISM | LOS STONES DESDE ADENTRO

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Publicado en Evaristo Cultural el 28 de marzo de 2016

En julio de 1989, días después que los Rolling Stones brindaran una conferencia de prensa en la estación central de trenes de la ciudad de New York para promocionar la inminente gira de su por entonces nuevo disco de estudio Steel Wheels (el que marcó la reconciliación Jagger-Richards tras su mutuo distanciamiento a mediados de esa década, cuya magnitud terminó momentáneamente opacando el futuro de la banda), una carta de lectores que apareció en el periódico de distribución gratuita neoyorquino The Village Voice generó una serie de risotadas cuando su autor no tuvo la mejor idea que, considerando a los miembros del grupo de edad suficientemente avanzada como para seguir haciendo lo que mejor sabían hacer después de casi 30 años de carrera), se refirió al maratónico periplo anunciado como la Steel Wheelchairs Tour (“la gira de las sillas de ruedas”) Mick Jagger se tomó el comentario probablemente en sorna, a pesar de su eterno complejo de Peter Pan, y mucho más lo habrán considerado así sus compañeros de ruta, no tan acomplejados como el líder del grupo. “La suma de la edad de los cinco Rolling Stones supera la de los años desde que fue firmada la independencia de los Estados Unidos”, agregó otro simpático lector. Eventualmente los Stones no volvieron a parar nunca, ni mucho menos tuvieron que recurrir a alguna silla de ruedas para seguir adelante, realizando prolongadísmas giras de ahí en adelante, y resistiendo exitosamente el paso inexorable del tiempo. Para muestra puede alcanzar un botón, pero para cimentar una carrera que desde hace años los ha consagrado como la banda definitiva de la historia del rock’n’roll (y así taparle la boca a los opinadores de turno) basta con remitirse a su reciente travesía latinoamericana de 14 fechas a lo largo del continente, y que culminó hace días con un simbólico concierto gratuito en la ciudad de La Habana, con unos Stones en perfecta forma, y con un promedio de edad que ronda los 70 años. Por lo que no resulta raro que, ahora que los Stones anunciaron la exhibición itinerante más grande de una banda de rock de la historia realizada (y la primera de carácter oficial en sus casi 54 años de carrera), otro ignoto emisor haya sugerido en una red social “si no sería más bien hora de ponerlos a ellos mismos en un museo” Así las cosas, Exhibitionism, descripta como “la más intensa e involvente perspectiva dentro del mundo de la Banda Más Grande del Rock’n’Roll”, de hecho la mayor dedicada a la vasta trayectoria de los Stones que el mundo alguna vez vio, tendrá su inauguración el próximo mes de abril en la galería Saatchi de la ciudad de Londres. La muestra, que ocupará nueve inmensas salas diseminadas en dos pisos ocupando 1.750 metros cuadrados (considerada diez veces mayor que la de David Bowie Is en el Victoria & Albert Museum, o veinte más que la de Elvis en el O2 de la misma ciudad, y con un presupuesto que ronda casi los 6 millones de dólares), fue diseñada en plan gira interactiva, y mostrará principalmente las ropas más típicas usadas por la banda, así como guitarras y todo tipo de instrumentos (destacándose la primera batería de Charlie Watts), audios inéditos, presentaciones cinemáticas, diarios personales, fotografías y diversas piezas de arte y memorabiliaacumuladas por la banda a través  de su enorme carrera.

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Tal como declaró la curadora de la muestra Ileen Gallagher a la revista Newsweek, el público asistente se encontrará con una réplica exacta del histórico departamento de la calle Edith Grove, el cual Jagger, Richards y Jones habitaban en los primeros tiempos del grupo, así como también reproduciendo estudios de grabación carácterísticos, y hasta un área backstage. Un montaje fílmico en 3-D transportará a los visitantes a la imaginaria chance de estar sobre un escenario junto a los mismísimos Stones. “No hicimos un trabajo cronológico”, señaló Gallagher. “Hicimos foco en la carrera de la banda de forma temática, e intentamos crear una atmósfera para que la gente pueda sumergirse en ella” The Rolling Stones, Exhibitionismcontará a su ingreso con dos salas (oportunamente tituladas Ladies and Gentlemen y Experience), que oficiarán de presentación de la muestra. La primera incluirá una serie de animaciones rápidas que cubren la inagotable saga de los viajes de la banda a través de su historia, como así también el total de canciones y discos que han producido. Al llegar a Experience, el público asistente se topará con una pared semicircular de 60 pantallas de video que proyectan un montaje de la carrera completa de los Stones, sazonado con detalles cronológicos sobre su historia, para luego atravesar un túnel que los trasladará a una tercera sala, Meet the Band (Conozca a la banda), acompañados de un audio de fondo en el que Mick Jagger y Keith Richards explican cómo se conocieron.

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El derrotero interactivo se completa, ahora sí, con el arribo a la réplica del mencionado e infame departamento en Edith Grove. “Nos remite a un recuerdo muy divertido del lugar”, apunta Gallagher. “Allí se ve todo, los hongos que crecían en las paredes, y aquel olor de medias sucias, cerveza y cigarrillos” “Fue el departamento más repulsivo y roñoso en el que alguna vez estuve en mi vida”, opinó Watts, que cuando le propusieron la idea de aromatizar el ambiente con patchouli, no dudó en dejar en claro que “nunca fuimos un grupo así” A lo que Keith Richards agregó “¿Patchouli? Ni siquiera teníamos para comprarlo”
Exhibitionism no podía dejar también de ahondar en lo fílmico, inevitablemente en lo relativo a un fenómeno artístico que siempre trascendió lo musical, y que asimismo también terminó haciendo hincapié en el arte general, o en la literatura, por lo que una de las nueve salas que la componen estará dedicada al sector de video donde, desde una pista de audio grabada, el director Martin Scorsese disertará sobre los momentos fundamentales de los Stones en celuloide. La siguiente sala apunta al legado artístico stoniano, desde la evolución del icónico logo de la lengua pergeñada por el diseñador John Pasche hasta una serie de piezas de colección, las tapas de los álbumes, y pósters promocionales de las giras, con Jagger hablando de fondo. El extenso derrotero artístico de los Stones, nunca y jamás superado, no podía dejar afuera su etapaglam (que podría enmarcarse a partir de sus pasos a fines de los años ’60 hasta mediados de la década siguiente), donde se exhibirán los simbólicos atuendos que usaron en los conciertos simbólicos de Hyde Park de 1969 (el primero de su carrera sin el fallecido Brian Jones, miembro fundador de la banda) y el trágico concierto en Altamont del mismo año.

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La galería Saatchi verá ocupada otro de sus espacios con lo concerniente a la alta moda (territorio del cual el grupo, principalmente Jagger, jamás estuvo ausente), con una serie de ropas diseñadas por figuras renombradas como Yves Saint Laurent o Christian Dior, entre otros, y hasta L’Wren Scott, última pareja oficial de Sir Mick, la misma que puso final a su vida hace dos años, sumando también los ocho trajes que el cantante vistió a través de las diversas interpretaciones de la canción “Sympathy for the Devil” a través de los años. Exhibitionism cierra su travesía con una sala final, Performance, montada con la única finalidad de recrear el área que el grupo utiliza inmediatamente una vez que abandonan un escenario, de los miles que, literalmente, los han visto hacerlo. “Habíamos estado pensando en hacer la exhibición durante mucho tiempo”, apuntó Sir Mick, “pero tenía que ser en el momento indicado, y a gran escala, como cuando planeamos nuestras giras. Creo que ahora es un momento interesante para llevarla adelante”

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La nueva operación de los Stones, la del vistazo más íntimo a al menos una buena parte de su inoxidable existencia, planea continuar viaje a través del mundo una vez concluya su residencia de cinco meses en la Saachti Gallery el próximo 4 de septiembre, desafiando el ciclo imparable de las agujas del reloj que marcaron el paso del tiempo, que no espera a nadie, pero que para los Stones siempre estuvo de su lado.