RONNIE B. GOODE – Ronnie Wood and His Wild Five, Shepherd’s Bush, Londres, 21 de noviembre

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Debieron pasar más de 2 años y medio para que el arquitecto más prolífico de la historia del rock and roll tuviera su primer gran homenaje tanto en disco como en gira tributo. Y fue entonces aquí en Londres que Chuck Berry logró su bien merecida celebración de manos de uno de sus más fieles alumnos. Alejado momentáneamente de toda actividad stoneana desde la gira de los Rolling Stones en los EE. UU. del pasado verano boreal,  Ronnie Wood lanzó al mercado Mad Lad, A Live Tribute to Chuck Berry, el álbum en vivo que recoge material registrado durante su concierto en el Tivoli Theatre de Wimborne, en Dorset, al sudoeste británico, en noviembre del 2018.  Doce meses más tarde de aquel show, entonces, Wood salió a apoyar la edición de su nuevo proyecto con una mini-gira de 4 conciertos, nuevamente en su tierra natal, que comenzó con un show para apenas 300 personas el pasado 20 de noviembre en el recinto central de la iglesia (aunque-Ud.-no-lo-crea) All Saints Church situada en el pueblo de Kingston upon Thames, en las afueras de la capital británica, que sirvió como modo de precalentamiento para el que sí iba a hacer el gran primer show oficial de la gira promocionando el disco, cuando se presentó al otro día en el legendario e intimo Shepherd’s Bush Empire de la capital inglesa.

IMG_5782Secundado por los Wild Five, grupo que Wood ideó para la ocasión, entre los que se destacan el extraordinario pianista de boogie-woogie Ben Waters llevando la batuta musical (quien tan solo hace apenas unos días cerró su trayectoria de 31 años con dos conciertos en los que Wood apareció como invitado en un par de canciones) y la cantante irlandesa Imelda May, ante un local colmado de fans que llegaron de buena parte del continente europeo, USA, Japón y Sudamérica para formar parte de la histórica celebración. Wood (camisa de leopardo, pantalones negros rasgados y remera de Chuck Berry para la ocasión) salió a escena promediando las 21 hs. para darle el puntapié inicial a lo que terminaría convirtiéndose en una seguidilla de canciones que abarcaría todos los clásicos del enorme legado del rocker de St. Louis. Sweet Little Sixteen, No Particular Place To Go, Let It Rock, Little Queenie, Memphis Tennessee, Talking About You, Rock And Roll Music, In The Wee Wee Hours (con May en primera voz), Don’t Lie To Me, Back In The USA, Betty Jean, Bye Bye Johnny, la instrumental Mad Lad (que Berry grabara en su disco Rockin’ At The Hops, la única para la cual Ronnie se sentó, ejecutando steel guitar), o Carol (que los Stones incluyeran en su LP debut, allá por 1964) y donde no faltó absolutamente nada, incluso animándose a tocar algunas perlas menos populares del catálogo de Berry como No Money Down, Almost Grown, o Blue Feeling, y con un grand finale a todo trapo de la mano de, claro, Johnny B. Goode. En Run Rudolph Run, mientras tanto, el concierto contó con la participación de la única invitada sorpresa de la noche.
IMG_5830Fue cuando Wood invitó a subir a escena a la legendaria vocalista escocesa Lulu, quien a sus casi 71 años aún continúa manteniendo el mismo caudal de voz que la consagró hacia fines de la década del ’60. Oportunamente secundado por los flameantes Wild Five (que con el agregado de dos coristas femeninas terminó alcanzando los siete músicos en escena), entonces, el combo no dejó títere con cabeza, en lo que supo ser un show por demás único en su especie, y que repite con dos conciertos más en las ciudades de Birmingham y Manchester en unos días.

78095367_551299152355452_4986632303976382464_nPoco antes de retirarse de escena, todavía rebozando adrenalina,  y más despeinado que de costumbre, Wood selló la inolvidable velada dejando en claro ante los allí presentes su verdadera misión detrás del disco en vivo y los conciertos, solicitando a la audiencia “que los shows sirvan para que que todo el mundo redescubra el legado de las canciones originales de Chuck Berry”.
Tarea cumplida con creces para Ronald David Wood y Cia., entonces. Con tributos de esta altura, Chuck Berry puede descansar tranquilo, mientras su legado artístico permanecerá eternamente en todos y cada uno de los amantes de uno de los artistas más esenciales que nos trajo aparejados el pasado siglo.

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CONCIERTOS: VIMOS AL LEGENDARIO IAN HUNTER EN LONDRES Y VIVIMOS PARA CONTARLO

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Publicado en Revista Madhouse el 14 de noviembre de 2016

IAN HUNTER & THE RANT BAND en el O2 Shepherd’s Bush Empire, Londres, Inglaterra, 11/11/2016

“Espero que la hayan pasado bien, tan bien como yo”. Sonaba “Life”, la penúltima canción del show antes del gran final con “All The Young Dudes”, y es entonces cuando uno concluye que no puede (ni debe) existir una mejor estrofa para definir el cierre de una velada inolvidable de manos de una de las más grandes leyendas vivas de la historia del rock británico, y que ahora, casi dos horas después de que Ian Hunter y la Rant band tomaran por asalto el escenario, lograba responder todos los porqués posibles de semejante momento épico ante la audiencia allí presente.
Claro que para ser parte de semejante ceremonia uno antes tendrá que tomarse un bus desde su lugar actual de residencia circunstancial en Hemel Hempstead, algo más de 40 km. al norte de la capital británica y de aquellos lugares donde el auténtico sabor del folklore local fluye en todos y cada uno de los momentos. Luego, tras casi 120 minutos de viaje hasta la histórica estación central londinense de Victoria, habrá que tomarse un bus hasta el bureau de Hammersmith and Fulham, para finalmente aterrizar en el legendario Shepherd’s Bush del oeste de la ciudad y poder ver al mítico Ian Hunter a escasos tres metros de distancia en un show extremadamente íntimo.

QUE LOS NÚMEROS SE APIADEN DE NOSOTROS. Es que, a sus 77 años, Hunter -con sus clásicos, eternos lentes negros que jamás abandonará durante todo el concierto, chomba Penguin, zapatillas y pantalones ceñidos- ya sabe perfectamente lo que sus fans quieren y se siente feliz al dárselo en un show que mezcló canciones de su flamante disco de estudio “Fingers Crossed” lanzado en septiembre pasado (que incluye su anticipado homenaje a a David Bowie con la canción “Dandy”), otras de sus muchos trabajos en solitario y, claro, aquellos clásicos de la era dorada del glam junto a Mott The Hoople. Y es por eso que quizás no haya resultado sorpresivo que promediando la tercera cancion de la noche, tras lograr despegar a la audiencia de sus asientos con el rock’n’roll perfecto de “Once Bitten, Twice Shy” (la cual muchos tal vez recuerden mejor gracias a la versión que hace un par de décadas grabara Great White), Hunter decida descolgarse la guitarra acústica y sentarse al piano, para luego pasar buena parte del resto de la velada explotando lo mejor de su brillante catálogo.

CAZADORES Y DUQUES. Desde versiones de “Sweet Jane” de Velvet Underground, que originalmente abrió el insigne album “All The Young Dudes” de Mott de Hoople alla por 1972), las canciones del flamante “Fingers…” de Hunter con la Rant Band como la que titula al disco, “That’s When Trouble Starts”, el mencionado homenaje a Bowie con “Dandy”, “Bow Street Runners” o “Ghosts”, sin dejar de lado el infaltable tributo al grandioso Mick Ronson con “Michael Picasso”, o la clasiquisima “All The Way From Memphis”, otra de las perlas de Mott de 1972, la de aquella historia del músico cuya guitarra es despachada a Baltimore en vez de Memphis. 
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Y ahora sí, el grand finale con “All The Young Dudes” directo de la pluma de (otra vez) David Bowie, y sin la cual el derrotero de Hunter y su saga junto a Mott The Hoople a través de todos estos años tal vez no hubiera sido el mismo, pero tampoco hubiera evitado el florecimiento del enorme talento de uno de los más memorables compositores y artistas de su especie, el mismo que no parece haber perdido un ápice de su voz original, casi como si el tiempo no hubiera pasado. Todo mientras Hunter se permite extender las dos horas de show originales convocando a subir al escenario a Graham Parker (quien antes habíaa oficiado de telonero) para realizar a dúo apenas dos estrofas de “Goodnight Irene” de Leadbelly ante la ovación imparable de los que nos acercamos hasta el Shepherd’s Bush Empire para archivar en nuestro arcón de recuerdos una noche mágica, memorable, pero con los pies bien sobre la tierra.

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