EL DÍA QUE MURIÓ LA MÚSICA

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Publicado en Evaristo Cultural el 13 de agosto de 2015

La historia del rock’n’roll estaba aún en pañales cuando sufrió su primera gran tragedia. Mucho antes de las muertes de Brian Jones, Jimi Hendrix o Janis Joplin, de Jim Morrison, o de Elvis Presley (que fueron de carácter individual y ligadas directa o indirectamente al consumo de drogas), más lejos aún del desastre de los Stones en Altamont de 1969 (un concierto gratuito multitudinario que se fue de las manos y terminó convirtiéndose en un epicentro de descontrol y violencia), del show de The Who en Cincinnati de 1979 (donde once personas murieron por asfixia tras ser apretujados durante el ingreso del público al Riverfront Coliseum), o del mismísimo asesinato de John Lennon, fue la crónica del fatal accidente ocurrido el tercer día de febrero de 1959, que se cobró las vidas de tres de las figuras más representativas del género de esos años, que acabaría encabezando cronológicamente la lista.
El tour se llamaba The Winter Dance Party, y estaba integrado por Buddy Holly, Dion (junto a su banda The Belmonts), The Big Bopper y Ritchie Valens, con una agenda de 24 shows a lo largo de tres semanas rn los Estados Unidos. Charles Hardin ‘Buddy’ Holley y su banda The Crickets (más tarde se vería obligado a cambiar su apellido por culpa de un error ortográfico en su contrato), habían logrado llegar al primer puesto de las listas de ventas de discos con That’ll Be The Day en 1957, pero a comienzos del ’59, el ‘cantante de los lentes’, considerado uno de los más célebres pioneros de la historia del rock and roll, y que marcó una gran influencia en los Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan y los Beach Boys, entre tantos otros, decidió tomar un nuevo camino, apartándose de los Crickets. The Big Bopper (originalmente Jiles P. Richardson), si bien de fama bastante menor que Holly, se había hecho principalmente conocido como disc-jockey en su estado natal de Texas, llegando más tarde al estrellato gracias a su canción Chantilly Lace de 1958. Ritchie Valens (originalmente Richie Valenzuela), por su parte, descubierto a la edad de 16 en su California natal, triunfó de la mano de su inolvidable versión rockera de La Bamba, canción tradicional mexicana de autor anónimo, lo que le valió presentaciones tempranas en los programas más famosos de TV de los Estados Unidos de la época (especialmente ‘American Bandstand’), deparándole popularidad continua. Dion, mientras tanto, que aún con sólo 19 años ya era un auténtico adicto a la heroína, estaba dando los primeros pasos de una carrera promisoria (que luego alcanzaría su pico de fama con canción The Wanderer), veía a Holly como un verdadero dios del rock and roll, alguien “a quien uno respetaba, y del cual aprendía y tenía como modelo. Buddy ya tenía su vida hecha”, como cierrta vez apuntó. Pero, en rigor, la vida de Holly, plagada de confusión, distaba mucho de la idea de Dion. Buddy acababa de despedir a todos los miembros de su banda original, y al mismo tiempo estaba demandando a su manager y productor Norman Petty quien, según los alegatos de los abogados de Holly, se había quedado con buena parte de sus royalties. De hecho, Holly y su esposa habían tenido que pedirle dinero a prestado a una tía para decorar su departamento

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En plena gira, el combo arribó al recinto conocido como Surf Ballroom, en Clear Lake, estado de Iowa, aquel 2 de febrero de 1959. Para los adolescentes del lugar, la presentación significaba el evento de rock del año. Pero salir de gira en un bus escolar en medio de paisajes helados comenzaba a surtir efecto. Sin ir más lejos, el nuevo baterista de Holly había optado por alejarse de la banda, harto de vivir con los pies congelados todo el bendito tiempo. El músico Waylon Jennings (quien más tarde se tornaría figura central de la escena del country americano), y que se había unido al grupo de Holly recientemente, recuerda la jornada en que The Winter Dance Party arribó a Clear Lake. “Había cerca de 5 grados bajo cero y estaba por llegar una tormenta de nieve”. Más de 1.100 personas asistieron al show, gran parte de ellas procedentes de los estados vecinos de Illinois y Minnesota. Una vez concluido el concierto, Holly llamó a su mujer Maria para comunicarle que la gira venía atrasada y que de ahí en más iba a tener que adelantarse personalmente en llegar a las otras ciudades para encargarse de los arreglos, olvidando decirle que esta vez lo haría en avión. Cuenta la leyenda que Jennings y Tommy Allsup (otro de los nuevos miembros de la banda de Holly), tras una reñida decisión que se definió tirando una moneda, perdieron sus asientos de avión contra Ritchie Valens y The Big Bopper. El autobús que venían usando, mientras tanto, se encontraba prácticamente congelado, y su sistema de calefacción había dejado de funcionar.

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A la 1 am de la madrugada invernal del 3 de febrero de 1959, un avión Beechcroft Bonanza de cuatro asientos perteneciente a la compañía Dwyer’s Flying despegó del aeropuerto de Mason City, en las cercanías de Clear Lake, con destino a Fargo, Dakota del Norte, próxima parada del itinerario de la gira. Roger Peterson, el joven e inexperto piloto a cargo de la nave, se encontró desde el vamos con dificultades climáticas debidas a la fuerte nieve que caía, y a los vientos huracanados que soplaban del noreste. En consecuencia el avión terminó fallando antes de llegar a destino, estrellándose sobre un campo helado poco después de abandonar la pista de aterrizaje de la cual partió, a menos de 10.000 metros. de recorrido, y con una velocidad que había alcanzado los 270 km. por hora. Jerry Dwyer, dueño de la compañía aérea, recién logró identificar el catastrófico accidente poco después de las 9 am. El cuerpo de The Big Bopper se encontraba a doce metros del punto de impacto de la nave, los de Holly y Valens a unos 6 m. del otro lado del avión. Los anteojos de Holly, con su clásico marco negro, fueron descubiertos dentro de un banco de nieve, una vez que ésta logró disolverse. La noticia del choque apareció en las primeras planas de los diarios de todo el mundo al día siguiente. Pero, a pesar de la noticia, The Winter Dance Party no se detuvo. Literalmente salvados de morir gracias a una moneda, Waylon Jennings y Tommy Allsup continuaron girando durante dos semanas más, y con Jennings ocupando el puesto de Buddy Holly como primera voz, al mismo tiempo que los funerales de las víctimas se realizaban individualmente. Holly y Richardson en Texas, Valens en California, y el piloto Peterson en Iowa. Así, el trágico evento, el primero en la historia del rock de esas características, pasaría a conocerse históricamente como ‘El Día que Murió la Música’, tras ser plasmado por el cantante y compositor americano Don McLean en su clásico éxito American Pie de 1971.