BEATLES: ADIÓS A INGLATERRA

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Corría el mes de marzo de 1966, y Maureen Cleave, periodista del diario británico Evening Standard, indagaba a John Lennon sobre su manifiesto interés sobre las religiones en general, al que había hecho alusión en una serie de ocasiones, y entre las que se destacaban las referencias el cristianismo. “Desaparecerá. Se esfumará, se va achicar. No necesito ponerme a discutir sobre eso, tengo toda la razón, y el tiempo dirá que es así. En este momento somos más populares que Jesús, no sé qué es lo que se irá primero, si el rock’n’roll o el cristianismo. Jesús estuvo bien, pero sus discípulos eran torpes y vulgares” Wow. Las palabras de Lennon no pudieron evitar que el talentosísimo manager de la banda Brian Epstein entrara en pánico. Su declaración ponía en riesgo la nueva gira que el grupo se aprontaba a realizar en los Estados Unidos en agosto del mismo año, con un total de 19 fechas (diecisiete en los Estados Unidos, y dos más en Toronto, Canadá) Epstein temía que la nueva postura “anti-Cristo” de Lennon podría llegar a tentar a ciertos radicales religiosos a atentar físicamente contra la banda, o incluso contra sus vidas, lo que lo llevó a barajar la cancelación completa de la nueva aventura, la tercera visita beatle en plan conciertos a aquel país. Para el beneplácito del manager, todo terminó con una suerte de aclaración pública antes de los dos conciertos que abrían el tour en el International Amphitheatre de la ciudad de Chicago, cuando los Beatles brindaron una conferencia de prensa que le sirvió a Lennon para realizar su propio mea culpa, donde explicó que sólo se había referido a una disminución en los fieles que asistían a las iglesias, y admitiendo que había cometido un error al intentar comparar a los seguidores de los Beatles con aquellos de la religión organizada, nunca habiendo querido expresar “algo anti-religioso inútil” Pero nada impidió que fuera continuamente confrontado por otros miembros de la prensa a medida que se desarrollaba el periplo, situación que terminó exasperándolo, como así también a los miembros restantes de los Fab Four. Y si bien la gira acabó tornándose un éxito comercial, la baja en cantidad de entradas vendidas para los shows fue por demás notoria. Una vez finalizada la gira tras el concierto en el Candlestick Park de San Francisco el 29 de agosto, y con las escandalosas declaraciones de Lennon ya incorporadas al imaginario general de aquellos tiempos, los Beatles pasarían a convertirse en un proyecto que se dedicaría exclusivamente a trabajar en estudios. De regreso en Inglaterra, con la excepción del recordado rooftop concert en el techo del edificio de la compañía Apple en enero del ’69, los Beatles también realizarían su última aparición oficial como banda en su país natal cuando el 1 de mayo de 1966, y ante una audiencia de 10.000 personas, se presentaron en el legendario New Musical Express Annual Poll-Winners’ All-Star Concert.

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Con sede en el Empire Pool de Wembley, y definido como “el elenco del siglo”, el concierto marcó la cuarta vez que formaban parte del festival, que en aquella ocasión también incluía a los Rolling Stones, The Who, Roy Orbison, Herman’s Hermits, Small Faces, Dusty Springfield, Cliff Richard and the Shadows y los Walker Brothers, entre otros. A 50 años del concierto, el evento contó con una serie de bemoles desde su inicio (y no precisamente de índole musical), tras que la banda se negara a otorgarle el visto bueno a que la cadena televisiva británica ABC-TV filmase su presentación, en su lugar permitiendo que registren la entrega del premio obtenido como “Mejor Banda Vocal Inglesa”, un show que finalmente terminó extendiéndose por sólo 15 minutos, y con los Beatles interpretando un total de cinco canciones (I Feel Fine, Nowhere Man,Day Tripper, If I Needed Someone y I’m Down) Los fans ingleses desconocían que ese iba a ser el concierto final de su adorada banda en su país de la historia. De ahí en adelante se volcarían únicamente a la producción de nuevos trabajos en estudio (comenzando con la grabación del álbum Revolver, cuyas sesiones culminarían en junio, y que se editaría en el mes de agosto), cuatro años antes de su disolución

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