ANÉCDOTAS, HECHOS Y RECUERDOS: 10 DATOS ANTOLÓGICOS SOBRE “FAST” EDDIE CLARKE

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Publicado en Revista Madhouse el 14 de enero de 2018

1Como parte de la formación de Motörhead que registró acaso sus tres discos más clásicos, y por ende convirtiéndola en su columna históricamente más tradicional, “Fast” Eddie Clarke no precisa de ninguna presentación. El que hasta hace días era el único sobreviviente de “Los Tres Amigos” tras las muertes de Phil “Philthy Animal” Taylor y Ian Fraser “Lemmy” Kilmister a fines de 2015 (y el cuarto Motörhead en morir tras el deceso de Michael “Würzel” Burston en 2011) falleció el último miércoles a los 67 años de edad tras luchar con una fuerte neumonía en un hospital londinense, se supone, producto de un enfisema que venía poniendo en jaque su salud desde hacía un buen tiempo. Edward Allan Clarke se había unido al grupo en 1976, luego de que Taylor se lo presentara a Lemmy a través de un amigo en común, donde permaneció por seis años para luego abandonar la banda y, dejando lado los riffs más pesados atrás, darles un toque más moderno y más fiel al sonido que dominaba la década del ’80, con su nuevo proyecto proyecto Fastway… Más que vasto podría resultar el tendal de historias y anécdotas sobre uno de los guitarristas más “de culto” de la historia del rock, pero mientras tanto nos proponemos recordar a Clarke con algunos de los datos más simbólicos que dejó a lo largo de su existencia.

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Zeus en pleno, con un Clarke bien pibe ahí nomás, a la derecha

10. ANTES DE MOTÖRHEAD, TOCÓ CON CURTIS KNIGHT Y VARIAS BANDAS MÁS
Para todos aquellos que asocien la carrera de Eddie Clarke exclusivamente con Motörhead, nunca es tarde para enterarse que antes de unirse al trío (y luego de varios intentos fallidos adolescentes en bandas que no pasaron a mayores, como The Bitter End) fue parte de Zeus, el proyecto paralelo de blues/rock progresivo del músico estadounidense de rhythm and blues Curtis Knight, más recordado por su asociación con Jimi Hendrix, a quien tuvo como sesionista en canciones que grabó a mediados de los ’60, hoy disponibles en decenas de discos del músico de Seattle editados post-mortem. Una vez fallecido Hendrix, a comienzos de los ’70 Knight se mudó a Londres en busca de nuevos aires, lo que dio como resultado la mencionada Curtis Knight Zeus, de la cual Clarke se convirtió en guitarrista, y con quienes registró dos álbumes en estudio, “The Second Coming” y “Sea Of Time”, ambos lanzados en 1974. Más tarde Clarke sería parte de Blue Goose junto a algunos de los miembros de la misma banda, pero una serie de malentendidos la llevaron a su disolución. Poco después fundaría el cuarteto Continuous Performance, pero contrariamente en lo que respecta a su nombre, sus demos resultaron de poco interés para los sellos discográficos, lo que lo derivó en su final. Un tercer intento de grupo junto a algunos de los ex-miembros de Blue Goose también pasó sin pena ni gloria, y Clarke decidió entonces alejarse de la industria musical.

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Larry Wallis, Lemmy Kilmister y Lucas Fox: el Motörhead que no llegó a ser

9. NO FUE EL PRIMER GUITARRISTA DE MOTÖRHEAD
Eddie Clarke se unió a Motörhead en 1976 reemplazando al guitarrista Larry Wallis tras una presentación formal del salvajísimo Taylor, que recientemente había ingresado en las filas del trío en lugar del baterista Lucas Fox. Con esa formación, la más eternamente clásica de todas, la banda grabaría sus discos de estudio más insignes y formativos, desde el álbum debut del mismo nombre del grupo (lanzado en agosto de 1977) pasando por “Overkill”(1979), “Bomber” (1979) y “Ace of Spades” (1980) hasta llegar a “Iron Fist” (1982), a los que deben agregarse el legendario trabajo en vivo “No Sleep ’til Hammersmith”, editado a mediados de 1981. Por su parte, la formación Kilmister-Wallis-Fox llegó a grabar el álbum “On Parole” en 1975, pero este (que iba a ser el debut) no se editó en su momento… y esa, aunque vinculada a la que estamos contando, es otra historia.

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Mott The Hoople en 1973: de izq. a der., Peter Overend Watts, Dale Griffin, Morgan Fisher, el casi Motörhead Ariel Bender y el inefable Ian Hunter

8. CLARKE CASI FORMÓ PARTE DE UN MOTÖRHEAD VERSIÓN CUARTETO
En su autobiografía “Lemmy – White Line Fever”, escrita junto a Janiss Garza y publicada en 2002, Lemmydescribe de esta forma el ingreso de Fast Eddie a las filas de Motörhead: “Originalmente había intentado que Motörhead fuera una banda de cuatro miembros, y probamos un par de guitarristas. Uno de ellos fue Ariel Bender –a quien en aquel momento se lo conocía como Luther Grosvenor- que había estado en Mott The Hoople y en Spooky Tooth. Hicimos algunos ensayos con él, pero no funcionó. Era un tipo agradable, pero realmente no era de nuestro estilo. No tenía el mismo sentido del humor que el resto de nosotros, y no podía imaginarme estar en un micro con él. Seguimos como trío con Wallis, hasta que encontramos a Eddie Clarke, con quien de todas formas continuamos siendo así. Phil conoció a Eddie en momentos en que ambos estaban trabajando en la renovación de una casa flotante en Chelsea. Pero en realidad no fue él quien lo trajo, sino Aeroplane Gertie, que era recepcionista de un estudio de grabación en la misma zona, donde ensayábamos gratis… de todas maneras Motörhead siempre funcionó realmente bien como trío, y aún lo hace hoy en día. Si hay dos guitarras, entonces a veces vas a terminar pisando la línea, porque si los dos guitarristas no tocan al mismo tiempo -por supuesto, a eso sumale el bajo- puede ser realmente problemático. Pero con un solo guitarrista, podés hacer de todo”.

7. ENTRÓ A MOTÖRHEAD UN SÁBADO A LAS 8 AM (!)
La anécdota que cuenta como Eddie consiguió finalmente ser empleado en la banda, luego de algunas audiciones, da la perfecta impresión de lo que el trío requería, y lo más importante, lo que deseaban las legiones de fans. “Era una mañana de sábado, estaba tirado en la cama, en mi departamento. Y de golpe golpean la puta puerta, un ruido infernal; ¡pensé que la puerta se iba a venir abajo!”, contaba el guitarrista. “Eran además las ocho de la mañana, y justo acababa de meterme en la cama. Así que me levanté de un salto, corrí a la puerta, y allí estaba Lemmy. Tenía un cinturón de balas en una mano y una campera de cuero en la otra. Me las dio, diciendo ‘Tenés el trabajo’, y sin más, se las tomó. ¡Fue algo jodidamente clásico! (Risas)”

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El Motörhead clásico, en la época en que querían estar de la cabeza y emborrachar sus corazones… bueno, en todo momento

6. SE GANÓ SU APODO… DE RÁPIDO QUE ERA, NOMÁS
“Fast” (rápido, veloz), más que un apodo, parecía el primer nombre del cantante; este mote se lo puso Lemmy, al presentarlo al público durante un show del grupo. “De movida intenté encontrarles sobrenombres a todos. Los apodos son buenos, a la gente le gustan. Y entonces Eddie se convirtió en ‘Fast Eddie’ Clarke, lo que era algo lógico. Quiero decir, era un guitarrista realmente veloz”, cuenta Lemmy en “White Line Fever”. A pesar de su asociación instantánea con el hard rock, al igual que muchos de los músicos del estilo de la escena británica que promediaban su edad, Clarke era básicamente un guitarrista de blues eléctrico y rock’n’roll clásico inglés de pura cepa, más cerca de otros contemporáneos como el irlandés Rory Gallagher, a modo de ejemplo. Basta sólo con escuchar con profundidad algunos de sus tonadas estrictamente bluseras en canciones como “Lawman” o “Step Down”, o de rock’n’roll primitivo, como en la versión grabada para el disco debut del grupo del clásico “The Train Kept A-Rollin’”, o bien en “Dance” o en “Bite The Bullet” (¡rockabilly!) de “Ace of Spades”, o en “All The Aces”, incluida en “Bomber”. Y ni hablar de la canción que le da título a este último disco, la cual podría bien definirse como “Chuck Berry en estado anfetamínico”, entre otras tantas.

5. SUPO LLEVAR LA VOZ CANTANTE
En su paso por Motörhead, Fast Eddie no sólo había plasmó su sello fundamental en el sonido de la banda con su guitarra -o en materia compositiva- sino que también tuvo su oportunidad de encargarse de las voces de algunas de las canciones, como en el caso de “Beer Drinkers And Hell Raisers”, originalmente de la autoría de ZZ Top y “I’m Your Witch Doctor” de John Mayall, cantada a dúo junto a Lemmy y originalmente parte del EP “Beer Drinkers…” lanzado en 1980. Clarke también registró las partes vocales de las diversas versiones de “Step Down” editadas a través del tiempo en reediciones o setsrecopilatorios de Motörhead, o en la toma alternativa de “Stone Dead Forever”. Asimismo, es quien también se encargó de cantar en “Emergency”, la canción de las Girlschool que ambas bandas habían registrado juntas en el EP “St. Valentine’s Day Massacre”, y que también fue parte de la recopilación “No Remorse”, de 1984.

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El día en que South Mimms se convirtió en el desierto de Arizona. Lo dífícil fue determinar quién era el Bueno, quién el Malo y quién el Feo

4. FUE EL RESPONSABLE DE LA ONDA WESTERN EN LA TAPA DE “ACE OF SPADES”
Aunque las indumentarias de Lemmy, Eddie y Phil Taylor en la portada del disco más representativo de Motörhead evoquen al Far West y al legendario desierto de Arizona, la foto que ilustra la tapa del álbum “Ace Of Spades” no sólo fue tomada en un arenero de la zona sur de Londres (!), sino que además fue el mismísimo Eddie Clarke quien tuvo la idea de que se vistieran así: “Hicimos la sesión de fotos para la tapa del álbum en un día frío y ventoso de otoño. Todos piensan que fuimos al desierto, pero en realidad se hizo en South Mimms, al sur de Londres”, rememora Lemmy en la biografía escrita junto a Janiss Garza. “La onda Western fue idea de Eddie: tenía un ardiente deseo de ser Clint Eastwood. Entiendan que en esos momentos yo era el único que conocía América. Todos lucíamos bastante bien, aunque vestidos como pistoleros. Tuvimos un problemita con el guardarropas: las tachas con forma de picas de mis pantalones estaban muy distantes unas de otras. Quité las de una pierna y las pegué a la otra, así que sólo me pudieron tomar fotos de un solo lado. Fuera de eso, todo anduvo bastante bien”.

3. SE FUE DE MOTÖRHEAD A CAUSA DE WENDY WILLIAMS… ¡Y DE TAMMY WYNETTE!
Clarke abandonaría a la banda en 1982, no satisfecho con las sesiones de grabación del álbum “Iron Fist”, a lo que se agregó su manifiesto desacuerdo con que el grupo grabara un cover de “Stand By Your Man” (canción original de Tammy Wynette) junto a Wendy O. Williams, Richie Stotts y Wes Beech de la banda Plasmatics, considerando que eso traicionaba los principios artísticos de la Motörhead. En sus propias palabras: “Bueno, fue una de esas cosas. Querían hacer ese EP con Wendy O. Williams, y era todo un fuckin’desastre. Era terrible, digo, algo malísimo. Lo produje yo. Hicimos ensayos, y después teníamos tres días de grabación en Toronto. Grabamos las pistas básicas y después Wendy las cantó, pero no sonaba bien. Tuve una charla con ella y me dijo que prefería cantarla en otra nota, así que al otro día volvimos a grabarla, pero tampoco sonaba bien. De hecho sonaba horrible. Pero Lemmy no estaba de acuerdo, y tuvimos una gran pelea. Eran cerca de las 7 de la mañana, y les propuse parar un rato para comer algo. Pero me compré algo de alcohol, regresé al hotel y me emborraché. No podía hacerlo. Entonces ellos vinieron a mi cuarto, y les dije que era algo terrible: ‘Somos Motörhead, no quiero que la hagamos’. Pero ellos me dijeron, ‘bueno, la vamos a hacer igual’. Entonces les dije, ‘no pueden hacerlo, ¡es pura basura!’, pero insistieron, y se los volví a decir. ‘Si siguen insistiendo, no me va a quedar más remedio que irme del grupo’. Y ellos me dijeron, ‘Muy bien, entonces andate al carajo’”. Lo que dejaría entonces en claro que Clarke no fue quien optó por alejarse, sino que acabó siendo echado. “Philty fue el principal instigador de mi exclusión de la banda. Fijate que no lo estoy llamando ‘alejamiento’, ya que esa no había sido mi decisión. Yo me imaginaba morir en el escenario junto a Motörhead, así que fue todo un golpe que decidieran que no siga junto a ellos”. Tras buscar desesperadamente a alguien que lo reemplace (incluyendo una oferta rechazada al mismísimo Steve “Lips” Kudlow deAnvil) , finalmente Lemmy y Taylor dieron con Brian David “Robbo” Robertson, ex-guitarrista de Thin Lizzy. Clarke haría su último show junto a Motörhead el 14 de mayo de 1982 en el Palladium de la ciudad de New York, y recién volvería a grabar junto al grupo en 2000, cuando tocó en “No Class”, “The Chase Is Better Than the Catch” y “Overkill” para el álbum en vivo “Live At Brixton Academy”, del cual también participaron otros guitarristas invitados.

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Fastway, ochentoso y en blanco y negro: una nueva etapa en la carrera de Eddie

2. EN FASTWAY LOGRÓ TENER EL TIMÓN ENTRE MANOS
Ya para el año siguiente de su partida (o despido) de Motörhead, Fast Eddie tenía una mejor idea entre mangas: la de estar al frente de una banda que le otorgue mayor protagonismo, para la cual convocó al legendario bajista Pete Way, que por entonces tenía la idea de abandonar a UFO y, tras combinar sus nombres artísticos, formar el grupo Fastway. Los ensayos de la banda, en los que incluso llegaron a audicionar a Topper Headon, baterista de The Clash, finalmente terminaron habilitando el ingreso de Jerry Shirley, ex-baterista de Humble Pie, agregando al por entonces desconocido vocalista irlandés Dave King y al bajista de sesión Mick Feat, con quienes editaron su homónimo disco debut en 1983. Después de girar extensivamente, Fastway tuvo un breve final al año siguiente, para retornar a la escena en 1986 y más tarde, idas y venidas mediante, y diversos cambios de integrantes del grupo, registrar otros seis trabajos de estudio (desde “All Fired Up” de 1984, hasta “Eat Dog Eat”, lanzado en 2011)

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Eddie Clarke, en una de sus últimas imágenes

1. LA RECTA FINAL, SOLISTA Y BLUSERA
Tras Fastway, Clarke comenzó a sentir que “la vida en la carretera” había comenzado a percudir su salud, lo que lo llevó a permanecer varias semanas hospitalizado y, una vez recuperado, editar en 1994 su primer disco en solitario “It Ain’t Over Till It’s Over” (que incluía la participación vocal de Lemmy en “Laugh At The Devil”). Trece años después, en 2007, vería la luz “Fast Eddie Clarke Anthology”, un CD doble que, como su título lo indica, incluía buena parte de sus trabajos anteriores y posteriores a su paso por Motörhead. En 2014 volvería a abordar su raíces bluseras tras editar “Make My Day – Back To Blues” junto al pianista Bill Sharpe, trabajo que precedió a su colaboración en “Warfare”, el disco de la banda Evo lanzado en 2017, que terminó convirtiéndose en su aparición discográfica final.

EPÍLOGO
En una entrevista que tuvo lugar en 2016, tras ser indagado sobre su propio estado de salud tras la súbita muerte de sus ex-compañeros de Motörhead Phil Taylor y Lemmy (que se dieron en un plazo de apenas dos meses hacia finales de 2015), el ex-guitarrista del trío declaró al respecto: “Bueno, no me resulta un lugar muy envidiable, pero así es cómo es. Paré de ‘vivir de fiesta’ de la manera fuerte en que ellos lo hacían. Phil siguió haciéndolo hasta que sufrió un aneurisma en 2010 y Lemmy, aunque siempre resultó más cuidadoso desde que lo conocí en 1975, estoy seguro de que también lo hacía. Lo que significa un tiempo muy largo para vivir de esa manera. Pero el viejo Lem era fuerte como un buey. En cuanto a mí, dejé de beber hace varios años, así que tenía ventaja sobre los otros. La muerte de Lemmy fue todo un shock para mí”.

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Lemmy & Eddie, en épocas más felices y de grandes (aunque no muy elegantes) sonrisas

Clarke concluye, casi como anticipando la despedida: “Había estado viendo a Phil, y se movía despacio. Y después falleció. La noche en que murió, yo estaba en la entrega de los Classic Rock Awards en Londres, y Lemmy también se encontraba ahí. Charlé un poco con él, y estaba en un estado de mierda. Me asustó mucho. Se lo veía muy frágil, y pensé, ‘carajo, me pregunto si va a poder seguir adelante…’ Pero nunca pensé que podía llegar a morirse, en todo caso que iba a parar de salir de gira. Desde ya, más tarde recibí aquella llamada telefónica de su manager después de Navidad. Le habían diagnosticado un cáncer muy grande. Le quedaban dos meses de vida, y se murió esa misma noche”. Tres grandes se fueron, pero su recuerdo permanece, rudo, rockero… e imborrable.

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HOMENAJES: MALCOLM YOUNG (1953-2017), ADIÓS AL PEQUEÑO GRAN ROCKER

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Publicado en Revista Madhouse el 20 de noviembre de 2017

Una remera sin mangas, un jean gastado (de esos que lo llevaron a uno a pensar que era el mismo que usaba siempre) y una guitarra que prácticamente superaba los 1,60 m. de estatura de quien estaba colgada. Y mucha actitud, claro, en cantidades industriales. Esos acaban siendo los elementos que, sin mucho más que agregar, podrían definir el ADN de Malcolm Young, la pieza primordial de la maquinaria de AC/DC desde que el grupo arribó ruidosamente a la escena del espectáculo allá por 1973. Hechos de dinamita pura (o de T.N.T, si es que el lector considera al término más oportuno) Y un traje de colegial para su hermano Angus, claro.

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MALCOLM, EL TODO Y LAS PARTES. Pocos músicos de rock tuvieron el destacado honor de lograr la condecoración de riffmasters (“maestros del riff”) como el pequeño gran Malcolm pudo plasmar en su instrumento. Tal vez sobren los dedos de una mano, sólo quizás. Keith Richards, Tony Iommi y algún que otro más que ahora no me viene a la cabeza. Tampoco es que sienta muchas ganas de ponerme a recordarlos tras el estupor causado por la reciente muerte de uno de los ocho hermanos de la camada Young a la que pertenecen. A pesar de su extensa carrera, Malcolm podría ser considerado el último que llegó a alcanzar a un podio tan prodigioso. Porque si su hermano Angus resulta ser la cara más visible de la banda, estéticamente hablando, Malcolm, el hombre pequeño que casi pasaba desapercibido en escena, escudado en su enorme guitarra Gretsch G6131 (más popularmente conocida como Jet Firebird), termina siendo el alma y corazón de una de las bandas más fundamentales del género. Una vieja gacetilla de Atlantic Records, la discográfica a la que históricamente pertenecieron los Young y Cía., lanzada en los primeros años de carrera del eléctrico combo, no titubeó en presentarlo ante la prensa como “no sólo un gran guitarrista y compositor de canciones, sino también alguien con una visión: Malcolm es quien planifica todo en AC/DC. Y también es el tipo tranquilo de la banda, profundo e intensivamente consciente de todo”.

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AC/CB (CHUCK BERRY). Digámoslo así: si Malcolm hubiera nacido 20 años antes, y no aquel 6 de enero de 1953 (más precisamente en Glasgow, Escocia), su capacidad creativa -pendenciera, honestamente cruda, y llena de originalidad- lo hubiera puesto a la altura de quienes siempre habían sido sus ídolos musicales: Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Little Richard, o los músicos de blues del Delta. Que por esa vueltas de la vida (y sólo porque tocaban muy fuerte, o porque más tarde coincidieran con la época en que la escena del rock marchaba a paso firme a lo largo y ancho del planeta) AC/DC haya sido considerado un “grupo de hard rock”, o incluso “de heavy”, más allá del disparate, responde meramente a un error técnico. AC/DC es Chuck Berry enchufado a mil voltios, con sendos toques de blues no menos electrificados, y con una pared de Marshalls para sostener la descarga. Títulos como “Dirty Deeds Done Dirt Cheap”, “Let There Be Rock”, “Highway To Hell”, “Back in Black, “Whole Lotta Rosie, “Riff Raff”, “High Voltage”, “That’s The Way I Wanna Rock’n’Roll”, “Live Wire”, “Thunderstruck”… en fin, simplemente estamos hablando de todos esos riffs irremplazables que salieron de las manos del pequeño diablillo detrás de AC/DC, para terminar convirtiéndose en himnos del rock en su exacta medida. “Bueno, los grupos de rock realmente no tienen swing, apuntó cierta vez. “Pero el rock’n’roll sí lo tiene. Lo que pasa es que las bandas no comprenden eso del sentimiento, del movimiento…”

EL NEGRO LES SIENTA BIEN. Como a muchos que promedian la edad de quien aquí escribe, a mí me tocó descubrir a los australianos gracias al álbum “Back In Black”. Para entonces, algún que otro video del disco ya había logrado colarse en los pocos, qué digo, escasísimos espacios de la televisión local allá por 1980. Estaba el de “Hell’s Bells”, y el del que le daba título al disco… A decir verdad, esos dos enanos que se sacudían espásticamente sobre el escenario me tuvieron obsesionado durante un buen tiempo. Estaban las fotos que aparecían en las revistas, claro, pero no alcanzaba. Por tal motivo hubo una mañana de sábado de ese mismo año en que me tomé el colectivo, me bajé en Paraguay y Florid, y me dirigí a una disquería de importados que estaba en la Galería Del Sol para hacerme del LP, recién llegadito del exterior. ¿Qué era esa tapa negra y por qué motivo las letras que aparecían sobre ésta eran del mismo color, casi ilegibles? Todo pasó a segundo plano desde que puse el disco en casa por primera vez, aún cuando no tenía mejor equipamiento para reproducirlo que el viejo tocadiscos Winco de la familia (con un solo parlante incrustado en el mismísimo aparto, y sin siquiera parlantes exteriores). Pero nada podía impedir que lo salía de allí fuera encantador: a mí me encantaba ese sonido. Los chirridos de Brian Johnson todavía no habían llegado a perturbarme tanto como lo lograrían con el correr de los años (paralelamente sin nunca dejar de lamentar la muerte del gran Bon Scott, la primera baja en la historia de la banda), pero uno pagaba el precio que tenía que pagar con la condición de poder disfrutar de aquellos mágicos riffs de los hermanos Young, que no paraban de embrujarme. Algunos años más tarde tendríamos la posibilidad de ir al cine a ver “Let There Be Rock”, así saldando el recóndito deseo de poder verlos en vivo, si bien en una pantalla, mucho antes de su desembarco en vivo y en directo en el país décadas después.

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GUITARRA, VAS A LLORAR. Malcolm Young no necesitaba morirse para convertirse en músico “de culto”. Su importancia es tal que ya se había ganado los laureles en vida. Ni siquiera su problemas de salud que fueron de la adicción al alcohol hasta la demencia, situación que lo obligó a abandonar la banda hace algo más de 3 años, hubieran logrado impedir la distinción. Nos quedamos sin el chico de la remera sin mangas, el de los eternos pantalones gastados, y hay una guitarra Gretsch G6131, la misma de la cual salieron algunos de los mejores riffs de la historia del rock and roll, que llora desconsoladamente porque su dueño no va a poder volver a tocarla.

SOLUCIÓN SUICIDA: 15 CASOS EMBLEMÁTICOS DE SUICIDIOS EN EL ROCK, DE ALLÁ Y DE ACÁ

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Publicado en Revista Madhouse el 14 de junio de 2017

“Tenía fama, dinero, y casi todo lo que siempre deseó tener. Tenía la adoración y el seguimiento de millones de personas. Y encima hacía música, la gente ama sus canciones. ¿Entonces cómo es que se suicidó?”… Lo escuchaste de boca de tu amigo tras comentar la noticia. Así lo expresó también tu madre, tu hermano. El periodista de la tele opinó de la misma forma, y lo replicó el de la radio. Y entonces, una vez más, ¿cómo es que el tipo  decidió poner final a su existencia? La conclusión generalizada intentando descifrar los porqués detrás de semejante decisión carece de respuesta y, eventualmente, de objetividad alguna. Con todo lo incomprensible que pueda significar dar un paso así, queda claro que no hay calidad material de vida que logre alivianar los pesares que puedan llevar a alguien a animarse a cruzar la línea que separa la vida de la muerte. Como si la abundancia o los logros obtenidos garantizara una subsistencia de felicidad plena.

La Organización Mundial de la Salud advierte que la población del planeta registra un suicidio cada 40 segundos, con el agravante que indica que en el último medio siglo las tasas aumentaron en un 60% a nivel mundial. Es entonces cuando la idea de glamour que puede inspirar determinado estrellato para el resto de los mortales comunes termina tornándolo confuso, y nada evita que los cambios de ánimo de una persona y los altibajos de sus emociones o sentimientos desaten un maremoto que poco tiene que ver con esa supuesta panacea, que responde más a un cóctel letal de factores de todo tipo que se desencadenan salvajemente. El reciente suicidio de Chris Cornell (joven, famoso, exitoso y bien parecido, pero…) nos recuerda que la escena del rock tampoco está exenta de la situación. Por la historia del rock pasaron al menos dos bandas con mención directa al síndrome, como el caso del recordado dúo de Alan Vega y Martin Rev Suicide y, incluso más explícitamente, los Suicidal Tendencies, mientras que Ozzy Osbourne (que muy probablemente haya fantaseado con la chance alguna vez), le dedicó una canción al oscuro tópico con “Suicide Solution” en su primer disco solista (“El vino está bien, pero el whisky es mejor/ El suicido con licor es lento…”) “¿Pero cómo que se suicidó? Si tenía fama, dinero, no le faltaba nada…”, seguirán tratando de descifrar algunos desde este lado. A continuación, al menos por ahora, he aquí la lista de los 15 casos de suicidio más emblemáticos de la historia del rock y el pop extranjero y autóctono.

1. NICK DRAKE. Músico de culto entre los músicos de culto, las letras de las baladas acústicas que , el inglés Nicholas Rodney Drake dejó plasmadas en los únicos tres álbumes que registró entre 1969 y 1972 (“Five Leaves Left”, “Bryter Layter” y, principalmente, “Pink Moon”, que declaradamente influenciaron a Robert Smith de The Cure o Peter Buck de R.E.M., entre otros) eran fieles reflejos de su personalidad: Drake sufría de depresión profunda, por lo que no le gustaba presentarse en vivo, y mucho menos someterse a entrevistas,. A los 24 años de edad decidió retornar a la casa de sus padres donde, dos años después, el 25 de noviembre de 1974, decidió también poner fin a su atormentada vida engullendo 30 pastillas de un antidepresivo conocido como amitriptilina, el cual le había sido prescripto para combatir los síntomas. Años después de su partida física, el músico lograría un enorme reconocimiento post-mortem, que continúa vigente.

2. TANGUITO. Al igual que la de algunos otros músicos de argentinos, la muerte de José Alberto Iglesias (o Tanguito, Tango, Ramsés VII y demás seudónimos con los que contó), prócer y cantautor de la escena original del rock local y co-autor de “La Balsa” junto a Litto Nebbia, encaja en la categoría de “suicidio no confirmado, pero con altas posibilidades”… Tanguito había nacido el 16 de septiembre de 1954 (en Caseros, en San Martín o en las inmediaciones de Puente Pacífico, Capital Federal, otro dato que nunca llegó a verificarse), comenzando a realizar sus primeras presentaciones en público en 1962 clubes de barrio de Flores y Mataderos, incorporándose dos años más tarde al elenco que desfilaba por el mítico epicentro “La Cueva” de Av. Pueyrredón y Juncal, entre los que se contaban Billy Bond, Moris, Miguel Abuelo, Javier Martínez, Pajarito Zaguri y (nuevamente) Nebbia, entre otros, así como también frecuentando el bar La Perla del Once. Promediando 1968, y si bien ya había experimentado con pastillas y marihuana, Tango comenzó a inyectarse anfetaminas y, tras ser detenido en varias oportunidades, fue enviado al penal de Villa Devoto a inicios de 1971, luego de haber sido obligado a visitar el Hospital Neuropsiquiátrico Borda en varias ocasiones, donde le fueron aplicados crueles electroshocks. Tango fue finalmente declarado “demente” y delegado a una unidad especial dentro del nosocomio destinada a enfermos psicópatas. Por entonces con 26 años, logró fugarse del lugar durante la madrugada del 19 de mayo de 1972, pero acabó siendo arrollado por un tren cuando se disponía a abordar el ferrocarril que lo iba a trasladar a su casa. El incidente nunca fue debidamente investigado, por lo que existieron altas probabilidades de que su triste final haya ocurrido de forma deliberada.

3. SID VICIOUS. El segundo y último bajista de los Sex Pistols prácticamente no necesita introducción. John Simon Ritchie se había unido a los Pistols para reemplazar a Glen Matlock, pero su adicción a la heroína hizo que termine apareciendo en sólo una de las canciones que componían el recordado primer (y único) álbum “Never Mind the Bollocks”, que vio la luz en 1977. La situación se intensificaría durante la gira del grupo por EE.UU. de enero de 1978, pero en rigor a que Sid era un contundente adicto era a la autodestrucción, viviendo una vida al límite en todo momento posible y tomándose aquello del “no future” más que en serio. Su caso empeoró aún más después de conocer a Nancy Spungen, otra yonqui de cepa, quien más tarde se convertiría no sólo en su novia sino también en su mánager personal. La relación de Sid y Nancy y sus ribetes destructivos alcanzó su punto cúlmine el día que Spungen fue encontrada sin vida desangrándose en el baño de su habitación del clásico Hotel Chelsea de New York, tras ser apuñalada en el abdomen. Sid fue arrestado bajo sospecha de asesinato de su alocada novia, pero poco después obtuvo la libertad provisional. Cuatro meses más tarde, el 1 de febrero de 1979, libre y aparentemente limpio de drogas tras desintoxicarse en la cárcel, Vicious decidió celebrar la situación con una fiesta en la casa de su nueva novia, en la cual alguien le obsequió una cantidad de heroína que, sin pensarlo dos veces, volvió a inyectarse. Sid amaneció muerto a la mañana siguiente, tras sufrir una sobredosis letal. Si bien su deceso puede no ser calificado técnicamente como un suicidio, días después su madre descubriría una nota en el bolsillo de la campera propiedad de su retoño que honestamente rezaba “hicimos un pacto de muerte. Tengo que llevar a cabo mi parte del trato. Por favor entiérrenme al lado de mi chica. Entiérrenme con mi campera de cuero, jeans y botas de motociclista. Adiós”. 

4. IAN CURTIS. Ex vocalista del combo post-punk Joy Division, el recordado Ian Kevin Curtis había nacido un 15 de julio de 1956 en Stretford, en el condado de Lancashire, noroeste de Inglaterra, pero fue más precisamente en la ciudad de Maccleston donde transcurriría sus años posteriores. Ciudad donde también, por su débil situación económica, el singular Curtis se vería obligado a pasar buena parte de su tiempo robándose cosas de las tiendas del lugar, básicamente, los discos que no podía comprarse y que se llevaba de regalo cada vez que visitaba el centro del pueblo. Presa de la epilepsia a los 22 años de edad (lo que explica aquellas clásicas convulsiones que lo torturaban cuando se movía en escena, las mismas que acabaron conformando su sello visual más arquetípico), la mala medicación orientada a combatir la enfermedad terminó por incrementar la depresión con la cual solía luchar en todo momento, y sus eventuales cambios de ánimo permanentes. Su último show con Joy Division en mayo de 1980 se dio apenas dos meses antes que la banda edite “Closer”, su segundo (y último) trabajo en estudio. Dieciséis días después de la que pasaría a ser su performance final, el 18 de mayo, y con sólo 23 años, Curtis se ahorcó en la cocina de su casa. Según declaraciones de Tony Wilson (fundador de Factory Records, sello para el cual grababan Curtis y Cía.), poco antes de tomar la mortal decisión Curtis había estado mirando el film “Stroszek”, dirigido por Werner Herzog, como así también escuchando el álbum “The Idiot” de Iggy Pop. Su esposa Deborah, por su parte, no titubeó a la hora de dejar en claro en varias oportunidades que su ex esposo jamás tuvo el deseo de vivir más allá de los 20 y pocos años de edad. Mejor aún lo aclaró su ex compañero de banda, el bajista Peter Hook, quien apuntó que “la gran tragedia de la vida de Ian fue que todo lo que realmente quería era tener éxito, y se lo perdió… por una semana”

5. ROY BUCHANAN. Nacido en Ozark, Arkansas, en 1939, Buchanan representa como ningún otro el caso del guitarrista de blues prácticamente desconocido que termina siendo uno de los más  influyentes de todos los tiempos, tal como cierta vez lo consideró la revista Guitar Player en una encuesta votada por sus lectores. Leroy Buchanan había llegado al punto máximo de su carrera en 1971. Fue cuando logró reconocimiento a lo largo y ancho de su país de origen como protagonista de un documental de TV de categoría “PBS” (ergo, de tipo no comercial y de transmisión pública), y que lo llevó a grabar, entre tantos, una serie de discos para las compañías Polydor y Altlantic, que le terminaron valiendo certificaciones de oro. Una vez que había logrado controlar su adicción al alcohol, tras lidiar con ella por años, a fines de los ’80 fue arrestado bajo el cargo de “intoxicación pública” tras una pelea doméstica y de ahí trasladado a la cárcel del condado de Fairfax, en Virginia, donde el 14 de agosto de 1988 fue hallado sin vida en su celda, tras ahorcarse con su propia camisa.

6. DEL SHANNON. En 1961 y a los 26 años, el músico oriundo de Michigan lideraba los charts con la célebrer “Runaway”, que no sólo terminó siendo su canción más clásica (la historia de un hombre a quien su novia había abandonado), sino también uno de los mayores éxitos de la historia de la música popular de la segunda mitad del siglo pasado, y una de las melodías más emocionantes de todos los tiempos. Shannon tenía serios problemas con el alcohol, lo que llevó a que su carrera comenzara a irse lentamente a pique a inicios de la década del 70, pero fue recién el 8 de febrero de 1990 cuando, víctima de la depresión, se disparó con un rifle calibre 22 en su casa en Santa Clarita, California.

7. KURT COBAIN. El 5 de abril de 1994 el mundo se vio conmocionado tras la noticia que llegaba desde su Seattle natal: Kurt Donald Cobain, el líder de Nirvana, había cometido suicidio tras dispararse con una escopeta calibre 20. Semanas antes de su muerte, su creciente adicción a la heroína había llevado a miembros de su familia y amigos a promulgar una intervención para que detenga su uso del narcótico, al mismo tiempo que su esposa Courtney Love, quien por entonces había entrado en un programa de desintoxicación (y hasta había contratado un investigador privado para ubicar el paradero de su marido), amenazó con dejarlo si Kurt no lograba moderar sus hábitos; mientras, su madre Wendy O’Connor había sentado una denuncia de caso de personas perdidas tras notar que su hijo no respondía a sus llamados. Sus compañeros de banda Krist Novoselic y Pat Smear, por su parte, incluso llegaron a sugerir desbandar al grupo en caso que Kurt, que sufría ataques de depresión desde sus años en la escuela secundaria, no accediera a intentar curarse. Finalmente Cobain, de 27 años de edad, terminó accediendo, pero dos días después abandonó la clínica californiana en la que había aceptado internarse para retornar a Seattle. Cuatro jornadas más tarde se encerró en un cuarto situado sobre el garage de su casa y, sin más, se pegó un tiro en la cabeza. “Echarle la culpa solamente a la heroína es algo estúpido”, declararía Novoselic a un periódico local por aquellos días. “La heroína era solo una pequeña parte de su vida” Las noticias conspirativas no tardaron en aparecer, y las hubo por docenas, esencialmente encabezadas por la posibilidad de que Love lo haya matado, o bien le haya encargado a alguien hacerlo. O como la de Elvis, que asegura que en verdad nunca murió, y que continúa vivo en algún lugar desconocido.

8. MICHAEL HUTCHENCE. En unos pocos años había logrado que la banda australiana para la cual cantaba se convirtiera en uno de los fenómenos más explosivos de la historia del pop-rock. Ventas descomunales de discos (lideradas por el imbatible “Kick” de 1987), dueños de los topes de los rankings por años, contratos millonarios y un montón de grandes canciones convirtieron a INXS en uno de los grupos más famosos de todos los tiempos y a Hutchence (50% Jagger, 50% Morrison) en sex symbol definitivo (por sus sábanas pasaron muchas de las féminas más bellas del momento), y una de las mejores voces que dio el género. “Hutch” lo tenía todo. No obstante, la prohibición del ex Boomtown Rats (y estrella del film “The Wall”) Bob Geldof de que su ex exposa, la presentadora de la TV británica Paula Yates no le permitiera al australiano ver a los hijos que habían tenido cuando aún permanecían juntos, hizo que Hutchence entrara en una espiral de descontrol producto de una depresión y, tras la ingesta de alcohol y drogas, lo llevara a suicidarse el 22 de noviembre de 1997. Fue descubierto sin vida en la habitación de su hotel en Sydney, en plena gira del álbum “Elegantly Wasted”. En 1999 Yates declararía que la muerte de Hutchence, a los 37 años de edad, podría haber sido un accidente producto de la “hipofixofilia” (o “asfixia autoerótica”), una práctica sexual consistente en disminuir la respiración (ahorcándose, en este caso) con el fin de lograr mayor placer.

9. ROZZ WILLIAMS. ¿De qué manera podría haber terminado con su vida el tipo que representa una de las figuras más prominentes de la escena del goth rock? El estilo no necesariamente guarda relación directa con finales tan poco felices, ni tampoco, dentro de la oscuridad que los seduce, los adeptos al género consideran a esta decisión un metier a alcanzar, pero sí tal vez lo haya sido en el caso de Roger Alan Painter, que promediando la adolescencia dejó atrás su soleada ciudad de Pomona, California (y su pasado de religión bautista), para adentrarse en territorios más ténebres. Tras tomar su nombre artístico de una tumba con la que se topó en un cementerio de su tierra natal, Williams, quien por entonces ya era fan declarado de Alice Cooper, Iggy Pop y David Bowie, entre varios, terminó acercándose a la escena emergente del punk de fines de la década del 70. Tras integrar una serie de agrupaciones que pasaron sin pena ni gloria (y con nombres tan chocantes como The Asexuals o Premature Ejaculation) y demás intentos que tampoco lograron demasiada trascendencia, en 1983 Rozz finalmente logró establecer a Christian Death, banda que terminaría conformando una de las agrupaciones Goth más primordiales de la historia del género, y con la que registraría una buena cantidad de discos (ya sea bajo el nombre original del grupo, o como Christian Death Featuring Rozz Williams) , al menos hasta que el cantante abandonó la banda para inaugurar su carrera solista, o participar de otros proyectos alternativos, entre los cuales también se volcó a la pintura o poesía. Pálido, bisexual confeso y andrógino como pocos, Williams también era maníaco depresivo; así fue como el 1 de abril de 1998, a los 34 años de edad, puso final a su vida ahorcándose en su departamento de West Hollywood. El gabinete en el cual se ahorcó, así como los elementos que utilizó para hacerlo, se encuentran expuestos en el Museo de la Muerte de la ciudad de Los Angeles. 

10. WENDY O. WILLIAMS. En 1979, a los 30 años de edad, Wendy Orlean Williams ya era toda una líder carismática de la escena under del punk neoyorquino al frente de los Plasmatics. Wendy no pasaba desapercibida. Con su corte de pelo mohawk y sus pechos casi-casi como Dios la trajo al mundo, terminó convirtiéndose en la cantante femenina más radical y controvertida que la vida haya visto, lo que le valió el título de “Reina del Shock Rock” tanto durante su trabajo en la banda, con la que registró cinco discos entre 1980 y 1987 (¿cómo olvidarse de aquella impactante tapa de “New Hope for the Wretched?”), como en su posterior carrera solista. Nadie esperaba que una proteccionista animal y vegetariana declarada como Williams tratara de suicidarse en 1993, cuando intentó clavarse un cuchillo en el esternón, ni tampoco cuando volvió a hacerlo con una sobredosis de efedrina cuatro años después. La tercera fue la vencida: Williams, con 48 años de edad, se disparó con un arma el 6 de abril de 1998, antes asegurándose de dejar una nota suicida aseverando lo siguiente: “no creo que la gente debiera quitarse la vida sin antes haberlo reflexionado profundamente durante un tiempo considerable. Pero sí creo fuertemente, de todos modos, que el derecho a hacerlo es uno de los derechos más fundamentales que cualquiera debería tener en una sociedad libre”.

11. RICKY ESPINOSA. La muerte de Manuel Ricardo Espinosa, ex líder de Flema y figura clave de la escena del punk loc,al jamás terminó de esclarecerse. Nacido en 1966 en la localidad bonaerense de Gerli y con sólo 35 años, aquel 30 de mayo de 2002 Ricky y sus compañeros de banda iban camino a la casa  de Luichi (también integrante de Flema, situada en el quinto piso de un edificio del barrio de Avellaneda) en el remís privado del cantante y guitarrista, brindando con alcohol fino tras haber finalizado la grabación del que sería el nuevo disco del grupo. Si bien los rumores se debaten entre la posibilidad de que lo haya hecho “jugando” antes de perder el equilibrio y dar el mal paso, o bien de manera deliberada, la velada culminó con Ricky arrojándose por la ventana del lugar y falleciendo momentos más tarde durante su traslado en ambulancia al hospital. Un suicidio nunca oficialmente confirmado,pero que tampoco puede dejar de ser pensado como tal dados algunos detalles que llevarían a considerarlo así. 

12. ELLIOTT SMITH. Nacido en Omaha, Nebraska, en 1969, Steven Paul “Elliott” Smith pasó más tarde a transcurrir buena parte de sus años de juventud en Texas, pero fue en la ciudad de Portland, estado de Oregon, donde comenzó a obtener popularidad como multiinstrumentista y compositor, lanzándose como como solista en 1994, tras tres años como integrante de la banda de rock alternativo Heatmiser. Ya en solitario cobraría renombre una vez que su canción “Miss Misery” formara parte de la banda de sonido de la película “Good Will Hunting” de 1997 (que acá se conoció como “En Busca del Destino”), y que fue nominada al Oscar como “Mejor Canción Original” al año siguiente. Pero la vida de Smith escondía un costado más oscuro que ni las luminarias de la fama lograron hacer brillar. Más precisamente sus problemas constantes con las drogas y la botella a lo largo de su vida, sumados a una depresión casi crónica. Basta apenas con darle un vistazo a la letra de la bellísima “Waltz #2”, del álbum “XO” de 1998 (“Primero el micrófono y luego medio cigarrillo/ Cantando Cathy’s Clown/ Ese es el hombre con el que ella ahora está casada/ Esa es la chica que él ahora pasea por la ciudad”) para tomar idea de sus pesares. La referencia contundente a “Cathy’s Clown” de los Everly Brothers de 1960, canción de corazones destrozados si las hay, tampoco resulta casual en su historia. Para colmo, a la hora de escribirla Smith no se había inspirado en una chica, como es posible suponer, sino en su propia madre. Smith murió en Los Angeles el 21 de octubre de 2003 tras acuchillarse el pecho dos veces. Momentos antes, durante la hora del almuerzo de aquel día, aparentemente había tenido una discusión con su novia durante la cual Elliott amenazó con suicidarse y, si bien su pareja estaba acostumbrada a las actuaciones melodramáticas a las que solía someterla, decidió ignorarlo y encerrarse en el baño hasta que el clima se calmara. Pero al rato escuchó un grito que la llevó a dirigirse al living de la casa, donde vio a su novio de espaldas a ella. Al darse vuelta, se encontró con la imagen de un cuchillo de cocina clavado en el pecho de Elliott. Y si bien años más tarde se barajó la posibilidad de que haya sido víctima de un asesinato, el dictamen del médico forense fue claro: se trató de un suicidio. Acaso el final más coherente para el tipo que cierta vez fue considerado “el hombre menos feliz del mundo”, que “cantaba canciones para los chicos tristes” inspirado en su propia depresión, alcoholismo o adicción a la heroína, las mismas que había experimentado en carne propia a través de su dolida existencia.

13. RONNIE MONTROSE. Prolífero sesionista (trabajó con Herbie Hancock, Van Morrison, Johnny y Edgar Winter y Boz Scaggs, entre muchos), el guitarrista de hard rock Ronald Douglas Montrose será principalmente recordado por su propia banda Montrose, considerada “la respuesta estadounidense a Led Zeppelin” y más por ser la primera gran banda en la que cantó Sammy Hagar. A lo largo de varios proyectos, su éxito personal continuó por décadas hasta que un profundo estado depresivo a causa del retorno de un cáncer de próstata que ya creía superado lo llevó a terminar bebiendo más de la cuenta y quitarse la vida con un disparo de arma el 3 de marzo de 2012, a los 64 años de edad. 

14. ADRIÁN NIEVAS. Tras grabar siete álbumes con Adicta, banda que formó en 1999 junto Fabio Pastrello y Rudie Martínez, ambos ex integrantes de San Martín Vampire, el cantante Adrián “Toto” Nievas acabó tornándose un claro referente de la escena del rock platense de fines de los años 90 en adelante. Tras la separación del grupo en 2014, Nievas retomó su proyecto solista Ciudadano Toto, con el que también editó un disco. Según lo indican algunos informes, Nievas tomó la decisión de quitarse la vida el 24 de mayo de 2015, si bien las motivos exactos que lo llevaron a tal determinación continúan sin esclarecerse.

15. KEITH EMERSON. Cuando todo el mundo pensaba que un músico de rock podía suicidarse tras haber vivido una vida al límite que lo iba a terminar conduciendo a ese derrotero, después de haber sufrido todas las suertes imaginables de depresiones varias potenciadas por el uso de drogas o por mal de amores, fue el mismísimo Keith Emerson quien sorpresivamente resolvió hacerlo con la suya el año pasado. Histórico tecladista de The Nice y luego del legendario trío de rock progresivo Emerson, Lake and Palmer, entre otros proyectos de los que supo formar parte (y seguramente uno de los dos más insignes de la historia del género junto a Rick Wakeman, Tony Banks o Rick Wright), Keith Noel Emerson había nacido el 2 de noviembre de 1944 en la muy británica ciudad de Todmorden, en el condado inglés norteño de Yorkshire. Tras varios años de permanencia ininterrumpida, en 1993 una situación nerviosa inesperada que terminó afectando su mano derecha lo obligó a alejarse de toda posible actividad durante un año, hecho que paralelamente coincidió con el divorcio de Elinor, su esposa de toda la vida. Pero Emerson superó las dificultades y siguió adelante, hasta que en septiembre de 2010, tras un chequeo de salud de rutina, le fue descubierto un pólipo de características peligrosas en la parte inferior del colon. Para entonces el músico había encontrado una manera de mitigar su angustia refugiándose en el alcohol, lo que sumado a una depresión nerviosa y ansiedad extrema, potenciada por la imposibilidad de ya no poder rendir artísticamente como sabía hacerlo. lo llevó a infligirse un disparo de arma en la cabeza en su hogar de Santa Monica, California, el pasado 11 de marzo de 2016.