MUESTRAS: VIMOS BOWIE/COLLECTOR EN LONDRES, LA COLECCIÓN DE ARTE DEL DUQUE BLANCO

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Publicado en Revista Madhouse el 21 de diciembre de 2016

A pocas semanas de cumplirse el primer aniversario de una muerte que sacudió al planeta como pocas en un año por demás simbólico en cuanto a lo que a la desaparición física de nombres clave de la historia de la música se refiere, la figura de David Bowie continúa manteniendo viva su eterna presencia enigmática, aquella de objeto de fascinación permanente. La misma que le ha permitido a uno de los más singulares artistas que el mundo recuerde proyectar su tantas veces mencionada condición “camaleónica” a lo largo y ancho de su carrera, para terminar dándose cuenta que su leyenda ya no podía agigantarse más y que sólo podía crecer en meses desde su muerte, dejando en claro que la calidad en todas las actividades a las que supo dedicarse también podía extenderse a otros aspectos, entre tantos (y son muchos) el de coleccionar arte, algo que siempre se ocupó de mantener bien lejos de la mirada pública.

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La vidriera de Sotheby’s anunciando la muestra. Lo que se dice sobriedad.
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La obra de Damien Hirst junto a Bowie, titulada “Beautiful, Hallo, Space-boy Painting” (1995)

Y si bien el coleccionar obras de arte representó otro de los varios aspectos de su capacidad sin límites, paralelamente a la música, a la escritura, o a la pintura, también se trató de una actividad en la que ni su fama ni su éxito tuvo algún tipo de influencia: todo lo que necesitaba era tener conocimiento vasto sobre el tema. Alguna que otra vez daría una entrevista en la que se refería a sus artistas plásticos favoritos (muchos de ellos rescatados de la oscuridad absoluta), aunque siempre se trató de una pasión absolutamente privada.

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Damien Hirst y su obra contradictoriamente titulada “Untitled Fish For David”
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Por tal motivo el 1º de noviembre p.pdo. se puso en marcha la exhibición
“Bowie/Collector” en la galería Sotheby’s de Londres, en rigor una lograda muestra de buena parte de las piezas de arte y diseño que Bowie acumuló a lo largo de su existencia, con más de 400 artefactos personales ricos en diversidad, los que todo admirador de su carrera pueda imaginar, abriendo así otra de las ventanas de su mente y ofreciendo no sólo las formas de arte que lo inspiraron, sino también aquellas que hablan tanto de él que eventualmente gastó millones en obtenerlas.

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Jean-Michel Basquiat, “Untitled” (1984)
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Posmodernismo naranja en la muestra. La máquina de escribir portátil con su caja al lado se llama “Valentine” (1969) y pertenece a Ettore Sottsass y Perry King. Los dos cubos son una radio portátil llamada “Cube – Radio Model No. TS 502” (1963), autoría de Marco Zanuso y Richard Sapper.

La primera cosa con la que uno se topa al ingresar al distinguido predio situado en la New Bond Street, tras serle obsequiado un display a todo color en papel de alta calidad con el mapa de la exhibición como así también muestras gratuitas en miniatura que reproducen algunas de las obras expuestas, es el único objeto que parece guardar relación directa con la música, es decir el tocadiscos retro-futurista de Bowie de 1966, para la ocasión rodeado no de vinilos sino de un grupo de pinturas modernas costosísimas, incluyendo una del no menos caro Damien Hirst (la figura prominente del arte inglés de la década del 90) y la única de la exposición en la que Bowie participó directamente, antes de encontrarse con “Air Power”, pieza del recordado artista de graffiti (y más tarde, pintor) Jean-Michel Basquiat que, al igual que todas las obras presentes, serían subastadas unos días después al mejor postor. Pero por supuesto hay mucho más por descubrir a través de las ocho salas que ocupa “Bowie/Collector”.
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La mesa se titula “Burgundy”, by Michele De Lucchi. La lámpara se llama “Astor” y pertenece a Thomas Bley, ambos del grupo Memphis.
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“Fanagalo Store” de Norman Catherine (fragmento)
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“Fanagalo Store” (completo)

Paseándose por la galería uno puede encontrarse con un retablo (o, según reza al diccionario, “la estructura arquitectónica, pictórica y escultórica que se sitúa detrás del altar en las iglesias católicas”), en este caso proveniente del siglo XVI, y que muestra a Tintoretto (figura clave de la escena de Venecia de ese siglo) trabajando en su estudio, o con un ángel alertando a la reina virgen Santa Catalina de Alejandría sobre su inminente martirio, más obras de Graham Sutherland, David Bomberg, Henry Moore, Patrick Caulfield, Eduardo Paolozzi, Leon Kossoff o Frank Auerbach, entre tantos, y destacándose un grupo de obras del característico Marcel Duchamp, a quien Bowie solía citar como una de sus mayores influencias.

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“Nude Descending A Staircase Nº 2” (1937) by Marcel Duchamp, uno de los artistas favoritos de Bowie.
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La alfombra se titula “Riviera” (1983) y su creadora fue Nathalie Du Pasquier. El sillón es el “Bel Air” de Peter Shire, que data de 1982
“EL ARTE HA SIDO, SERIAMENTE, LA ÚNICA COSA QUE SIEMPRE QUISE TENER. SIEMPRE FUE PARA MÍ UN ALIMENTO PERMANENTE. LO USO. PUEDE CAMBIAR LA FORMA EN LA QUE ME SIENTO POR LA MAÑANA. UNA MISMA OBRA PUEDE CAMBIARME DE MODOS DIFERENTES, SEGÚN AQUELLO POR LO QUE ESTÉ ATRAVESANDO” – DAVID BOWIE EN THE NEW YORK TIMES, 1998.

“Bowie/Collector” también permite revelar la relación de Bowie con Memphis, un grupo colectivo radical de diseñadores con base en Milán dirigido por el arquitecto Ettore Sottsass, quien supo revolucionar el mundo del diseño industrial en la década del ’80, con más de cien piezas -obras más, obras menos- de su colección privada, tan ecléctica como la personalidad de quien alguna vez aseguró que “seriamente, el arte fue lo único que siempre quise poseer. Puede cambiar la forma en que me siento en las mañanas”, ahora por primera vez exhibida ante los ojos de los admiradores de uno de los artistas más creativos del siglo.

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El célebre tocadiscos titulado “Radio-Phonograph Model No. RR126” (1966) de Achille & Pier Giacomo Castiglioni. El cuadro de fondo es “Foyer” (1973), de Paul Caultfield
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El autor de esta nota en la puerta de Sotheby’s, intentando pasar por otra obra de arte

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Fotos: © Marcelo Sonaglioni