CON DANNY FURY, BATERO ICÓNICO DEL POST PUNK: “PARA MÍ, EL PUNK FUE COMO RESPIRAR POR PRIMERA VEZ”

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Publicado en Revista Madhouse el 26 de agosto de 2017

Hace unos días les ofrecíamos una entrevista exclusiva con Alan Clayton, miembro central de los Dirty Strangers, que también contaba con la participación de Danny Fury, el nuevo baterista del grupo. Ahora se trata de hacer un giro de 180 grados y entonces presentar una entrevista a Fury, con la participación de Alan, también realizada en Londres en noviembre del año pasado ¿Pero cómo es esto? Tal como se dieron los acontecimientos durante aquella jornada ambas entrevistas se realizaron casi al mismo tiempo, por lo que hubo aportes de cada uno de ellos en los reportajes a sus respectivos compañeros de banda. Pero nunca es tarde para apuntar que, coyunturalmente hablando, el protagonista principal de esta entrevista podría ser considerado tranquilamente el baterista por excelencia del post punk. Y no hay mucho más que agregar al respecto.
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Con un currículum artístico que lo llevó a pasearse por una buena cantidad de proyectos y, principalmente, la última formación de los recordados Lords of the New Church, Danny ahora reparte su tiempo entre seguir dándole forma a su última aventura personal, los Tango Pirates, mientras sigue ocupando el rol de baterista de los Dirty Strangers, a quienes se sumó el año pasado como miembro estable. Pero mejor que lo explique él mismo.

De alguna manera pensaba que habías nacido en Inglaterra, pero acabo de enterarme que en verdad naciste en Suiza. ¿Cómo es que llegaste a Inglaterra, entonces? ¿Participaste antes de bandas de tu propio país?
Danny: Había tocado en grupos toda mi vida y, si mirás mi colección de discos, vas a ver que muchas de mis bandas favoritas eran inglesas.

Y eso fue en…
Danny: En 1984.

¿Cuáles eran tus principales influencias en aquel momento?
Danny:
Las primeras fueron Hendrix, y cosas como The Sweet. Y todas esas bandas del glam. Alice Cooper…También me gustaban los Stooges y MC5, pero para serte honesto eso vino algo después. Y después llegó el Punk. Para mí, el Punk fue como respirar por primera vez, o algo así, sabés.

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Danny, allá por fines de los dorados ’80

Puedo recordar algunos artistas suizos, pero la mayoría son de la escena del heavy metal, como Krokus…
Danny:
Bueno, Suiza siempre fue más que nada sobre artistas “técnicos” No hay inspiración que venga de allí. Todo el mundo quería ser otra persona, que es lo mismo que está sucediendo ahora.

¿Cómo fue que elegiste Inglaterra, y no Alemania? Digo, allí también siempre hubo una escena grande…
Danny:
Sí, pero es más o menos lo mismo, solamente intentaban copiar otras cosas. Por un momento estuvo lo del after punk, donde intentaban encontrar su propia cosa. Bandas como Kraftwerk salieron de ahí. Pero después de todo, las bandas alemanas o las suizas trataban de copiar a las británicas.

Diría que, al haber formado parte de muchas bandas del post punk, tranquilamente podrías ser considerado un baterista por antonomasia de esa era. Comenzando con los Lords of the New Church.
Danny: Nunca pensé eso de mí, pero si es que es título encaja, de alguna forma diría, “yeah!” (risas) Pero pienso que también hay otros, no quiero llevarme todos los laureles. Pero sí, hice mucho trabajo, sin dudas. Y soy muy apasionado al hacerlo. Y la gente tal vez haya notado eso.

Al haber estado en todas esas bandas, ¿considerarías que estuviste en el momento y en el lugar justos?
Danny: Bueno, creo que simplemente tuve la suerte de conocer a la gente indicada. Fue lo que fue, y también podría haber sido más.

Sé que eras amigo de los miembros de Hanoi Rocks, y principalmente de Razzle. ¿Es correcto?
Danny: No,en verdad conocí a Razzle antes que muriera. Era muy amigo de Nasty (Suicide), con quien tocamos juntos en algunas bandas. Antes de los Lords él estaba por formar una banda con Stiv Bators y Dave Tregunna, ¿sabías?

No, en absoluto. ¿Eso sucedió en Suiza?
Danny: No, yo ya estaba aquí en Londres. Conocí a Dave cuando se fue de los Lords. En aquel momento él estaba en Cherry Bombz, y también los dejó más tarde. Y cuando leí que se había ido del grupo, justo cuando yo quería hacer algo nuevo, un amigo mío que lo conocía nos presentó. De hecho, después que hicimos algunas sesiones, un día Steve llamó a Dave y decidieron hacer esa banda.

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Rogue Male en pleno: Danny es el segundo desde la izquierda. Créase o no, este look hacía furor en los 80

¿Cuál fue el primer grupo en Londres con el que tocaste?
Danny:
La primera banda con la que trabajé a niver profesional fue Rogue Male, que era un poco como Motörhead.

Algo más pesado, ¿o se acercaba más al heavy metal?
Danny:
Sí, algo mucho más heavy metal, si bien era más rock que metal. Pero siempre estaban teloneando bandas de mayor nivel, así que yo quería tocar algo de eso. Y fue como ir a la escuela, sabés. Aprendí muchísimo, y entonces después conocí a Dave, y estaba en el camino en que siempre quise estar.

Después de Rough Male, entonces, entraste en los Lords of the New Church. ¿Por cuánto tiempo estuviste en el grupo?
Danny:
Bueno, toque con Dave durante muchos años, pero en cuanto a cuánto estuve en los Lords…Pensé que había sido mucho más, pero ahora, después de una investigación para una película que se hizo sobre Stiv (N. de la R.: “STIV: The Life And Times Of A Dead Boy”, aún sin estrenarse), creo que fueron cerca de 3 años.

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Momento de relax piscinero a fines de los ’80; en el agua está Stiv Bators, sentadito en el borde está Danny.

¿Entonces cuáles fueron los álbumes de los Lords en los que estuviste?
Danny:
Hicimos un disco en vivo (“Second Coming”) y después un 12 pulgadas en estudio, que es el que tenía el cover de “Making Time”, la canción de The Creation.

Pero sí en cambio giraron mucho…
Danny
: Así es, y eso fue lo principal, en aquellos días casi no parábamos.

Mucho se ha dicho sobre los días salvajes de Stiv Bators, ¿pero cómo eran realmente según la opinión de alguien que los compartió junto á él?
Danny:
Bueno, como podrás imaginarte, era algo salvaje y loco, nunca un momento aburrido, sabés (risas) Definitivamente no hubo ni  un segundo de aburrimiento.

¿Cuán cercano eras a él? ¿Stiv era amigable con vos?
Danny:
Sí, estábamos en eso juntos, porque él era suficientemente loco. A veces Stiv estaba despierto durante días, sabés, y pienso que los demás se cansaron de eso. Para cuando me uní al grupo, ya hacía 4 o 5 años que ellos estaban tocando juntos, o incluso 6. ¡Y yo era el chico nuevo! Pero éramos como hermanos pequeños, sabés.  Creo que su cumpleaños caía 1 día después del mío. Así que fuimos muy unidos desde el vamos. Y es como que él siempre me protegió. Siempre quiso educarme en su estilo de rock and roll.

5Entonces vendría a ser como que Stiv te adoptó…
Danny:
Oh, yo era como su hermano menor, o algo así, y él me educó respecto a un montón de cosas (Alan se ríe fuertemente)

¿Por qué te reís, Alan?
Alan: Porque yo trabajé en lo que fue la útima gira de Stiv. Los Dirty Strangers fuimos soportes de los Lords. Así es como conocí a Danny por primera vez. Siempre habíamos sido amigos de Brian (James) y de Steve. Y después llegó Danny. Me río porque sé cómo fue. Stiv era un tipo muy loco, un loco encantador.

Siempre es bueno tener una opinión sobre él directamente de un compañero de banda.
Danny:
Stiv era alguien muy alentador, y también muy ingenioso. Y tenía todo ese aura a su alrededor. Era alguien especial, sin dudas. Cuando entraba en una habitación, se imponía entre todos sin hacer mucho esfuerzo. Tenía eso que algunas personas tienen. Muy interesante. Es una persona especial en la historia del rock’n’roll.

Y alguien que continúa siendo adorado, a pesar de que ya pasaron muchos años desde que murió.
Danny:
Hace un rato hablabas con Alan sobre Keith (Richards), y creo que ellos eran amigos. Porque en esos días Keith andaba mucho con los punks, en la época en que Stiv estaba en los Dead Boys, y Stiv me contó que a veces cuidaba a Marlon (N. de la R.: Marlon Richards, el hijo de Keith), aparentemente.

Lo que sí sé es que Keith se subió a tocar con los Dead Boys en un club en New York en 1981.
Danny:
¡Sí!

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Stiv Bators, “alguien muy alentador y también muy ingenioso”, según Danny

Después que se terminaron los Lords of the New Church formaste Kill City Dragons, nuevamente junto a Dave Tregunna. ¿Pensás que eso los elevó a un nivel más profesional del que habían llegado con los Lords?
Danny:
Cuando decís “profesional”, ¿a qué te referís exactamente?

Quise decir, si era algo más personal, y que al mismo tiempo lograbas manejar mejor.
Danny:
No, para nada, de hecho los Lords eran mi banda favorita de aquel momento, por lo que eso era exactamente lo mío, sabés. Llegué a Londres buscando una banda que se asemejara a los Lords, y terminé en los Lords.

¿Entonces cuál fue la razón por la que te fuiste de los Lords? ¿Qué terminó sucediendo?
Danny:
Bueno, Stiv lo canceló, disolvió al grupo. Y nos lo dijo cuando estábamos en el escenario.

¿Se los dijo en vivo, durante un show? No lo sabía. Supongo que nadie se lo veía venir…
Danny: Sí, y ese fue nuestro último show. Apareció hace poco en YouTube. Es muy lindo para ver pero…Es una larga historia. Lo que sucedió fue más o menos que, en aquel momento yo vivía de los shows, y todo el mundo estaba demandando a todo el mundo. No tenía ningún otro ingreso, salvo el de los conciertos. Y entonces cancelaron un tour. Y tienen que existir muy buenos motivos para hacer algo así, sabés, porque montarlo cuesta mucho dinero. Y la banda estaba buscando cantante para esa gira. Y eso enojó mucho a Stiv, sabés.

¿Estaban buscando a un vocalista para reemplazar a Stiv en la gira?
Danny: Sólo para ese tour, en verdad. Nunca pensamos en reemplazar a Stiv. Pero a último momento no se pudo hacer. Si él no podía hacer la gira, eso significaba que íbamos a perder mucho dinero cancelándolo. No tuvo nada que ver conmigo, ni con Brian, ni nada de eso. Stiv había estado de acuerdo con que lo reemplace Dave Vanian (N. de la R.: el cantante de The Damned), pero creo que nadie quería eso. Y Brian puso un aviso en un diario, buscando a otro cantante. Pero probablemente no se lo haya comentado a Stiv, sabés. Y entonces Stiv se enojó muchísimo. De hecho en los bises del concierto Stiv usa una remera con el aviso impreso en ella. Y así fue como terminó todo.

Sin dudas le molestó que alguien ocupara su lugar de frontman después de todos esos años.
Danny: Sí, la comunicación no funcionó, y la gente terminó enojada, sabés.

Eras fan de los Lords, que también tu tipo de música, y terminaste convirtiéndote en miembro del grupo del que siempre soñaste en formar parte.
Danny:
Sí. Me gustaba el concepto general, las cosas que decían. Y sus letras, que era como si me me hablaran a mí, sabés.  La idea completa de lo que se trataba la banda, eso de usar el rock como un tipo de atmósfera para algo. Toda esa información. Y que tenían esa profundidad que parecían hablarme. Era algo mucho más profundo que, digamos, un grupo bailable. Y también algo muy único, y con una gran imagen. Y Stiv era un performer genial. Como Iggy Pop, de alguna manera. Realmente salvaje.

Como el caso de Ronnie Wood, que alguna vez se dijo a sí mismo  “algún día voy a estar en los Rolling Stones”
Danny:
Como el caso de Ronnie Wood, y tal vez algunos pocos más, pero no existe mucha gente en el mundo que podría haber imaginado acabar tocando en su grupo favorito. En realidad, no sabía si estaba sucediendo, o si lo estaba soñando.

Hay sueños que son muy difíciles de cumplir.
Danny:
Es algo muy divertido, realmente, porque yo había sido telonero de los Lords con otra banda antes de ingresar, y en es show hablé con Stiv y le pregunté si conocía alguna banda en Londres en la cual pudiera entrar, y él me dijo, “bueno, si Nicky (N. de la R.: Turner, el baterista original de los Lords of the New Church) se muere, podés tener su puesto” Lo dijo en joda, sabés. Nicky no murió, pero después terminó haciéndose algo real. A Stiv le encantaba esa historia, siempre se la contaba a los periodistas. Stiv estaba muy metido en eso de las estrellas, y cosas así. Y esa historia encaja mucho en todo eso.

Todo cayó en el lugar justo.
Danny:
Sí, y él pensó que era algo que tenía que suceder de esa manera, sabés.

Y seguramente fue ahí cuando dijiste, “ok, me quedo en Londres”
Danny:
Ya estaba aquí, y en aquel momento llegar a Londres era como llegar a casa. Era un lugar donde podías ser vos mismo. Porque es una ciudad tan grande, que podés sentirte más anónimo, realmente podés ser vos mismo. Porque yo crecí en Suiza.

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Danny en su temprana juventud, suponemos que en Suiza, aunque la alfombra parezca persa

¿En Basilea?
Danny:
Sí. Es una de las ciudades más grandes del país, pero en realidad es como un pueblo pequeño. Y entonces, en Londres, cuando vas caminando por la calle, a nadie le importa, podés ser vos mismo. Pero al principio los ingleses eran algo así como reservados, más apegados a sí mismos. Aún así me gustaba crecer en Londres, todo parecía más rock and roll, ya sea viajar en bus, o salir de compras. Aquí encontré una inspiración.

¿Tenías donde vivir al llegar a la ciudad?
Danny:
  Al principio viví en el barrio de Hackney, porque en aquel momento existían los squats , entonces no tenías que pagar alquiler. Uno encontraba un lugar que estuviera vacío, y listo. Y así fue como muchos músicos se la arreglaban en aquellos días. Así que eso fue lo que hice.

De alguna forma, siempre se pensó que la gente que viene de Suiza es rica.
Danny:
Bueno, es un cliché. Todo el mundo piensa que si vivís en Suiza, vivís en un chalet.
Alan: ¿Sos rico, Danny?
Danny: ¡Por supuesto que soy rico, soy de Suiza! (risas) En verdad lo que sucede es que tienen un estándar de vida alto, en comparación con otros lugares. Probablemente les haya ido mejor que a otros. Y también hay muchísima gente rica, eso es verdad. Porque mucha gente se mudó allí por temas impositivos, o lo que sea.

¿Y ahora seguís viviendo en Hackney?
Danny:
Ya no. En aquel tiempo, Hackney era como un tugurio, realmente.
Alan: Sí, y ahora es un lugar de moda, ¿no?
Danny: Sí, todo cambió. Ahora está lleno de lugares lujosos.
Alan: Es como en todas partes. Los artistas se mudan ahí, porque es barato, pero después hacen que se ponga de moda, y llegan los desarrolladores.
Danny: Es así.

Es lo mismo que ocurrió en Chelsea en los ’60. ¿Y ahora quién puede vivir en Chelsea?
Alan:
Sí, la gente rica.

OK Danny, volvamos a las bandas en las que estuviste. Rogue Male, después vinieron los Lords of the New Church, luego Kill City Dragons…¿Y después que vino? ¿Vain? Ahí fue cuando tuviste que mudarte a los EE. UU.
Danny:
Sí, fue por so que viví en San Francisco durante 7 años. Y amé cada instante estando allí.
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¿Cómo hace un suizo que vive en Londres para llegar a formar parte de una banda estadounidense?
Danny:
Bueno, por entonces Vain tenía a Steven Adler de Guns N’Roses como baterista. Y Steve todavía tenía muchos problemas con las drogas. Y al final supongo que él ya no les resultaba más alguien creíble, y al mismo tiempo habían escuchado que los Kill City Dragons se habían separado, y me llamaron. Creo que llegué justo a  tiempo.  Había pasado nueve inviernos en Londres y la banda se había disuelto después de trabajar duramente durante 4 años, y cuando me llamaron de Vain fue algo así como “sí, ¡vayamos a California! ¡A la mierda con todo esto, voy a escaparme de aquí!” (risas)

Ese sea tal vez el motivo por el que muchos ingleses que se mudan a California, jamás regresan.
Danny:
Aquí es tan frío y húmedo, que se te mete en los huesos.
Alan: Londres es 2 grados más frío que cualquier otro lugar de Inglaterra.

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Kill City Dragons: dale duro con el look

Ok Danny, retomemos. Entonces te fuiste de Kill City Dragons en 1994, y luego te mudaste a California para unirte a Vain. Reitero. ¿Cómo fue el cambio de estilo de vida para un suizo que vivía en Londres? ¿Y cuánto tiempo estuviste en la banda?
Danny:
¡Oh, absolutamente! Era como estar en otro planeta, una cultura diferente. Y estuve con ellos durante 4 años, y entonces llegó el grunge, y con eso las audiencias eran cada vez más chicas. Comenzamos tocando en estadios y terminamos tocando en clubes vacíos, sabés. Y luego es como que los miembros de la banda se fueron yendo a la deriva, y casi no hubo trabajo durante un largo tiempo, lamentablemente.

Entiendo que eso significó que tengas que mudarte de lugar nuevamente.
Danny:
Después de estar ahí durante 4 años, ya era como estar ilegal. Pero me quedé 3 años más intentando general alguna otra cosa. Hay muchos grandes músicos en San Francisco, pero no lograba formar nada, nada sólido, y después de esos 3 años decidí retornar a Suiza.

¿Qué es lo que siente un músico cuando su banda se acaba y no tenés ningún proyecto en mente? La sensación debe ser la de estar varado…
Danny:
En mi caso, fue algo de gran impacto. Primero que todo, tenés que arreglártelas para sobrevivir, a menos que obtengas dinero de cosas que ya habías hecho, como los derechos de autor. Entonces tenés que agarrar todo tipo de empleos chicos, o dar clases, o trabajar en disquerías. Lo que sea que aparezca.

10¿Y te las arreglaste para lograr eso?
Danny:
Sí, obviamente. ¡Aún estoy aquí! (risas)

Necesitaba preguntártelo. Y entonces después volviste a Suiza.
Danny:
Sí, y es muy difícil poder organizar algo si no tenés fondos o fuentes para hacerlo. Me había quedado sin dinero, y todo se volvió bastante depresivo, y tuve una gran desilusión con la parte del negocio de la música, sabés. Aún amaba a la música. Me di cuenta que, en general, a nadie le importaban las cosas verdaderas de la música que a mí sí me importaban, y es como que eso caló en mis huesos. Y después también está el hecho de que, si sos el baterista de alguien, estás apoyando a alguien que tiene cierta visión, y si eso sigue yéndose abajo, y después que lo intentaste otra y otra vez, después de un tiempo te quedás sin vapor. Y eso es exactamente lo que me sucedió a mí, no lograba ver lo que podía hacer. Básicamente tuve que parar de tocar música por unos años. Y más tarde, cuando volví a tener la necesidad de hacerlo, me compré una guitarra y aprendí unos pocos acordes. Pero ya venía escribiendo letras de mucho antes, desde cundo había llegado a Inglaterra por primera vez. Al mismo tiempo aprendía a hablar inglés, y eso me inspiró a ponerme a escribirlas. Así que me dije, “probemos con algo que sea desde un ángulo diferente”, sabés.

¿Por aquel entonces solamente tocabas la batería, o también cantabas?
Danny:
Sí. Nunca había cantado, solo tocaba batería. Intenté escribir canciones, y nunca pensé que podía salirme algo, hasta que más tarde me di cuenta que podía hacer buenas cosas. Nunca pensé que tenía ese talento, y entonces, después de esa pausa que duró cerca de 3 años, sin haberme siquiera acercado a un instrumento, me compré la guitarra, aprendí unos acordes, saqué mi libro con las letras de canciones que tenía escritas, y me puse a ver si lograba poner algo en marcha. Tocaba solamente para mí, en mi cuarto.

Bueno, eso significa que no perdiste tu tiempo.
Danny:
No, para nada, me puse a escribir canciones, pero esencialmente tuve que volver al comienzo, y empezar de vuelta. Porque pensé que, si iba a volver a hacer algo, tenía que ser algo que estuviera más bajo mi control. Y si escribís canciones, los otros músicos podrán irse, pero vos podés seguir adelante hasta que aparezcan otros, y de esa forma no tenés que andar encontrando alguien que escriba las canciones todo el tiempo. No es fácil encontrar un buen escritor de canciones, sabés. Pero a medida que pasaba el tiempo, mis amigos me decían, “¡oh cantás realmente bien, tenés una buena voz!”, y cosas así, y eso me dio la confianza necesaria para formar una nueva banda. Y eventualmente, después grabamos un álbum.

11¿El de “Wild at Heart”?
Danny
: Sí, así es como nombré al proyecto, y lo grabamos en Suiza, ya que al volver a casa todo tuvo más sentido a nivel ecológía, ya que yo tenía la cabeza quemada, monetariamente hablando, y fue mucho más fácil volver a empezar estando ahí. Ni siquiera estaba seguro si alguna vez se iba editar, pero yo quería grabarlo. Mucha gente comenzó a acercarse al estudio, y terminé llamando a Dave (Tregunna) para que toque el bajo en el álbum.

Siempre pienso que es como que existió una escena paralela en el rock inglés cuyos músicos pasaron, casi todos, por las bandas de los otros que también al componían. Digo, Dave Tregunna estuvo en los primeros tiempos de los Dogs D’Amour, después junto a vos en los Lords of the New Church, y años más tarde vos mismo pasaste un tiempo por los Dogs.
Danny: Bueno, eso se da porque de alguna manera todos tenemos los mismos gustos musicales, sabés. Y entonces es casi natural que conozcas gente que esté en tu misma onda, y después los llames, porque sabés que pueden hacer ese tipo de música.

Ok, continuemos con Wild at Heart entonces…
Danny:
OK, entonces grabamos el álbum con Dave y con un gran guitarrista que era amigo mío, y con quien también había estado en bandas anteriormente, pero siempre supe que no iba a ser una banda permanente. Dave vivía aquí en Inglaterra, y el otro tipo tenía su propio grupo, así que por un tiempo estuve buscando una banda que pudiera tocar en vivo. Y lo hice, pero no estaba muy feliz con ella, así que eventualmente pensé que debería mudarme de vuelta a Londres. Allí conocí a una chica que luego fue mi bajista, y con quien terminé relacionándome, lo que me motivó a volver aquí, ya que ella realmente quería ir a Londres. Entonces volví  en el 2010 y me encontré con Timo (Kaltio) y con Dave, que no estaban haciendo nada. Se la pasaban mirando TV, no estaban haciendo nada de música, y les dije, “chicos, quiero poner en marcha una banda, y Uds. Se la pasan sentados. Vengan a tocar conmigo” Y lo hicieron. Pero estaba mi novia, que ya tocaba el el bajo en el grupo, y al mismo tiempo yo quería que Dave esté en la banda. Y no podía tener dos bajistas, sabés. Ni tampoco quería echar a mi novia, que hacía rato estaba en la banda,  y que además venía haciendo un muy buen trabajo, era la mejor de todos, por lo que echarla hubiera sido muy injusto.  Pero Dave hacía tiempo que estaba tocando guitarra acústica en casa, ya que por entonces vivíamos juntos, y entonces le dije, “¿por qué no probás tocar guitarra rítmica?”, lo que era todo un desafío para él. Y así fue como finalmente Dave se unió al grupo como guitarrista. Y lo llamamos Tango Pirates.

Y a todo esto, finalmente vos estabas cantando en una banda. Y también era la primera vez en que no tocabas batería.
Danny: Bueno, ya había hecho lo mismo durante unos años, pero igualmente esa fue fue la gran experiencia.
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Tango Pirates es un gran nombre para un grupo. Creo haber leído al historia en algún lugar, ¿pero me la podrías contar de todas formas?
Danny:
Desde ya. Los primeros músicos de blues de Chicago, al llegar a New York, no sabían muy bien para dónde ir, y entonces alguien comenzó a llamarlos Tango Pirates (“Piratas del Tango”) Podés buscarlo en Google, y aparte también hay algunas notas muy graciosas publicadas en el New York Times en los años ’20, donde dice que “habían llegado a las ciudades para seducir a tus hijas mediante el sexo y las drogas, ¡la música del diablo!”, y todo este tipo de cosas. “¡Cuidado con los tango pirates!” (risas) Y pensé que era increíble que nadie haya usado ese nombre hasta aquel momento. Es algo que es parte de la historia del rock and roll y nadie lo utilizó, sabés.

Supongo que estarás al tanto de que es uno de los estilos musicales por excelencia de mi país, Argentina.
Danny:
El tango era algo muy bandido en los años ’40, de hecho iban a la cárcel por bailarlo, ¿podés creerlo? Pienso que la Iglesia y el Estado estaban muy relacionados en aquellos tiempos, y supongo que la Iglesia se las ingenió para marginar al tango, ya que era algo que resultaba realmente frívolo, sabés.  Y después está todo eso de la sexualidad del tango, porque era algo muy sexual. Y si lo bailabas, te llevaban preso por 3 meses, si es que te agarraban. Desde ya, se originó en Sudamérica.

Ya que estamos, ¿recordás al grupo Bang Tango? Nunca me gustaron, pero como fuera, deben ser las dos únicas bandas del rock de la historia con la palabra “tango” en sus nombres.
Danny:
Tampoco me gustaban, para nada. Igualmente pienso que el nombre es muy pegadizo, se trata de recordar sólo dos palabras.

13Pero fuera de tu trabajo con los Dirty Strangers, los Tango Pirates siguen activos, ¿verdad?
Danny:
Bueno, en verdad sigo trabajando con ellos, pero de todas maneras, hubo una primera formación que duró por alrededor de 3 años, y después es como que los miembros del grupo estaban muy ocupados…Y yo quería trabajar más, y con gente que pudiera concentrarse en la banda. Antes que me diera cuenta, cada uno de ellos estaba en al menos cinco bandas, y al final no pude volver a juntarlos, y me aburrí de esperarlos.

Los Tango Pirates no editaron ningún álbum hasta el momento.
Danny:
Nunca hicimos un álbum, realmente nunca pude financiarlo. Así que hicimos EPs. Hasta el momento se editaron tres.

Bueno, Chuck Berry se la pasó editando singles y EPs durante muchos años. Salvo las recopilaciones, recién comenzó a lanzar LPs en los años 70.
Danny:
Lo sé. Y los Sisters of Mercy también hicieron sólo EPs durante un largo tiempo, antes de lanzar un disco. Es algo financiero, de hecho tengo canciones como para tres álbumes.

Y fuera de todo eso, finalmente te convertiste en compositor de canciones.
Danny:
Sí, y eso es algo que realmente me dejó perplejo, porque nunca pensé, o vi, que podía tener eso en mí, sabés. Y me sorprendió muchísimo. Ahora soy inmensamente feliz, ya que no necesito tanto de depender de otra gente. Puedo hacer lo mío. Y aparte, cuando hacés tu propio material, es algo que se ajusta más a quién sos realmente, hacia dónde querés ir, y cómo querés expresarte. Por supuesto, por otro lado se hace difícil encontrar gente que comparta tu manera de ver las cosas.

Gente que esté en tu misma frecuencia.
Danny:
Es todo un problema, pero aún así, resulta más fácil que el de encontrar gente que escriba canciones. Pero reitero, es una gran experiencia , y también me permite experimentar la música desde un ángulo diferente, lo cual, si sos un baterista, es algo totalmente distinto.

Los bateristas no son de escribir canciones…
Danny:
Normalmente no lo hacen, pero ayudó mucho a mi forma de tocar batería, porque ahora me centro más en eso, que en el show en sí.

¿Estás componiendo canciones exclusivamente por las tuyas, o también con alguien más?
Danny:
Escribí solo durante mucho tiempo, porque no tenía un colega para hacerlo, pero después algunos empezaron a co-escribir conmigo. Escribí muchas canciones con Dave, y algunas con mi chica. Hubo otro gran guitarrista en la segunda formación del grupo de quien estaba muy cerca, y en la misma onda, por lo que hay muchas grandes canciones que aún no fueron grabadas, y que son muy buenas.

Sé que, si bien fue de forma muy breve, alguna vez pasaste por los Dogs D’Amour…
Danny:
Eso fue algo, digamos, intermedio. Hice una gira con ellos, pero nunca fui integrante estable. Creo que hoy día no tienen formación fija, son sólo cuatro personas que salen de gira.

Entonces eso sucedió antes que la formación original vuelva a juntarse, que igual terminó siendo algo muy efímero.
Danny:
Exactamente, fue así. ¡La banda original era grandiosa!

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Alan Clayton, Danny y Brian James: la actualidad les sienta bien

Ok, yendo al presente, ¿cómo fue que terminaste tocando en los Dirty Strangers?
Alan:
¿Querés que salga de la habitación? (risas)
Danny:
Sabés, como dijo Alan, nos conocíamos desde hacía mucho tiempo. Vi muchísimos de sus shows. Y supongo que estaban precisando un baterista, y entonces me llamaron.
Alan: ¿Querés saber cómo me hice amigo de Dave Tregunna? Eso se dio porque Dave tocó en la banda de mi padre. Dave y Danny eran íntimos amigos, y entonces Danny era de venir a ver mis shows. Y de hecho hacía mucho que no lo veía…
Danny: Los Tango Pirates y los Dirty Strangers hicieron juntos algunos conciertos, así que nunca perdimos contacto. Y también hubo un par de ocasiones en las que el baterista anterior, George, no pudo tocar con ellos, y yo lo reemplacé.

¿Planean granar un nuevo disco con Danny como miembro fijo? Eso sí, por favor que esta vez no les vuelva a llevar 4 años hacerlo…
Alan:
(Risas) Sí, oh no no no…
Danny: ¡Jajaja!
Alan: Lo sé, somos famosos por eso. Fue un buen timing, ¿no Danny? Danny reemplazó a George en un par de shows, y fue genial. Y Danny también captó todas nuestras canciones.
Danny: Bueno, intentaba progresar…

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Dave Tregunna y Danny: la combinazione vincente

Te formulo la misma pregunta que le hice a Alan en su entrevista, y en la que también participaste. ¿Cuál es tu opinión sobre la actualidad de la escena musical?
Danny:
Algo me importa. Me gustaría ser esperanzado y ver que el rock vuelve a hacerse algo fuerte pero, honestamente, no veo que eso esté ocurriendo ahora. Veo que los músicos de antes aún lo hacen bien, y que hay mucha nostalgia, y después chicos jóvenes intentando ser algo que en realidad no son, o tratando de ser otras personas. Y extraño eso de la personalidad, personajes fuertes, como solía haber. Y tanto la internet como las redes sociales tienen mucho que ver con eso. La interacción social ha cambiado, y eso se refleja en casi todo. Pero con suerte todavía hay chicos jóvenes rockeando, así que espero que algún día eso vea la luz.
Alan: No tiene que ser necesariamente rock´n´roll para que tenga un mensaje, si alguien tiene algo decente para decir lo puede hacer con cualquier tipo de música.
Danny: Veo en TV a chicos  que les preguntan, “¿qué querés ser cuando seas grande?” Y ellos contestan, “quiero ser famoso” Pero no dicen “quiero ser cantante”, o “quiero ser pintor de cuadros” Sólo quieren ser famosos.

Bueno, ahora sí, ¡muchas gracias a ambos!
Alan:
¿Todo bien con la entrevista?

Desde ya, ¡fue más de lo que esperaba! Y aparte fueron suficientemente extensas, como para que no quede nada afuera.
Danny:
¡Genial!
Alan: Sí, ¡y es algo que siempre va a resultar interesante leer!

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WITH ALAN CLAYTON OF THE DIRTY STRANGERS: “I WRITE BETTER WITH MY BACK AGAINST THE WALL”

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Original article (in Spanish) published in Revista Madhouse on August 13, 2017

And on the eight day God created The Dirty Strangers. Or something. Because the story of one of the most particular London cult bands of the last three-odd decades actually had to do with earthlier facts. No eighth day of creation, then. God has never taken up the work again, he just had to settle for seven days to do what he could do. Instead came Alan Clayton, singer, guitarist and, most of it all, main man behind the songs of the Shepherd´s Bush band, one of the most cosmopolitan areas of the British capital city.

1..

The Dirty Strangers in the ’80s: Ray King, Dirty Alan Clayton, Mark Harrison, Scotty Mulvey, Paul Fox

Like in a theater programme, to get to know about the days and the times of the Dirtys suggests a brief description of the cast. The first name on the list is irrevocably (again) Clayton, the band´s heart and soul, or as clearly described in the group´s website: “The band were on a mission: carrying a torch for rootsy rock’n’roll as invented by Eddie Cochran, Gene Vincent and Chuck Berry but laced with a little bit of Otis Redding soul and a side order of punk attitude” Oh yes. The original cast that spawned the early days of the Dirty Strangers’ biography continues with Jim Callaghan, most remembered as the Rolling Stones’ touring security chief  for at least 30 years, currently retired, who Clayton used to work for when he still hadn´t picked up the music path. Next is former boxer Joe Seabrook, Alan´s close friend, who also did Security for Callaghan before becoming Keith Richards’ (yes, that Keith Richards) personal bodyguard, till he passed away in 2000. There´s also Stash Klossowski De Rola (better known as Prince Stash), an aristocratic dandy all the way from the London ‘60s bohemian scene, one of Brian Jones’ closest mates, whom he was busted with on a historic drug raid in 1967. Last but not least is the very Keith Richards himself (yes, that Keith once again) as prime eventual catalyst, who thanks to all the aforementioned characters ended up being not only the band´s unofficial godfather, but also a very close friend of, of course, Alan Clayton’s. One thing lead to another and, 30 years and four albums later (“The Dirty Strangers”, “West 12 To Wittering (Another West Side Story)”, “Crime And A Woman”, and “Diamonds”, a compilation), the nowadays four-member group (Clayton on vocals and guitar, Scott Mulvey on piano, Cliff Wright on bass and drummer Danny Fury) prepare to record a new album early next year. As they’ve been doing since their early days, in the meantime they´ll keep doing the odd club circuit in England, with 3 gigs in Spain by late September (in Barcelona, Zaragoza and Reus) recently added.

2..

A promo poster of the Dirtys’ self-titled first album, with Keith Richards and Ronnie Wood as guests

NO SLEEP TILL HAMMERSMITH
REVISTA MADHOUSE visited Clayton´s place last November to interview him and go over the band´s history. In order to get to Dirty Alan´s headquarters (which backyard includes an intimate and tiny personal recording studio) one needs to reach the Hammersmith and Fulham Borough, in West London, not far from the legendary Wormwood Scrubs prison, which involved a truly funny question after asking a local lady about the right directions in order to get there by mentioning the traditional jail (“Oh, your friend lives there?”) Along with Alan was bandmate Danny Fury (once drummer of the Lords of the New Church, among other great bands he was in), whom we´ll soon feature an exclusive interview with too. So here´s a smooth (and sometimes also wild) ride about the lives and times of the Dirty Strangers in the very own words of its creator, a rock’n’roll task that took him longer than, rather more than, seven days.

3..

Clayton, Wright and Mulvey, on a recent show

The Dirtys were born in the mid-80’s but what before that, I mean, personally, as a musician?Alan: The band formed in ’78. I mean, I started playing guitar I suppose in ’76, something about that I used to write songs and poetry. Because most of the people think that when I met Keith, that’s where the band started. And the reason why I met Keith is because we were very successful. The Lords of the New Church were a big band, and the Dirtys had their own scene playing the Marquee. Your career moves very fast when you´re young.  And about three years before I met Keith, I met him in ’81, we had already headlined the Marquee.

So what´s the story behind you getting to meet Keith? How did that really happen?
Alan: I was the Jack of all trades, and one of my jobs was, like, Security. Joe Seabrook was one of my best mates, I knew Joe before he met Keith. My first day with Keith was in Big Joe´s pub.

4..

The Verulam Arms, Joe Seabrook´s former pub in Warford

Joe had a pub?
Alan: Yeah, in Watford, called The Verulam Arms.

Watford? That’s Elton John’s hometown, isn’t it? That’s close to where I’m staying now, in Hemel Hempstead.
Alan: Right, very close. In fact Joe had a place in Hemel Hempstead as well.

So Joe was doing Security at the time.
Alan: Yeah, he had a pub, and he was doing Security, and we became good friends. He was the Stranglers’ bodyguard, Big Country’s bodyguard…

Then how did you meet Jim Callaghan?
Alan: Jim and Paddy was the one I worked for, it was a firm called Call A Hand.  So I worked for Paddy and Jim, and Joe came to work for Paddy and Jim as well. Because of Joe’s immense stature and presence, he became a bodyguard as well.

5..

Keith Richards and Alan in the early ’80s: friendship and guitars

He was a boxer, wasn’t he?Alan: Yeah, he was.

So you were doing Security on your own.
Alan: Yeah, working for Jimmy, for Jimmy Callaghan.

And then I guess you met Keith through Joe…
Alan: Yeah. And because I had this musical connection with Joe, when Joe started working for Keith, he wanted Keith to hear our music, ‘cause he knew Keith would like it. Carlton Towers in Knightsbridge. He took me out to meet Keith. And it was funny because he brought me into his bedroom. I arrived at the hotel 11 in the evening, so I was working during the day.  And I said “when are we going to see him?”, and Joe said, “he doesn’t get up until 2 in the morning”. Fuck it! I’d been at work all day!

How did you feel about that at the time? Were you somehow excited? I guess you’ve always liked Keith as a guitar player…
Alan: Of course I was excited! I had other people I preferred but I liked the stuff he likes, Otis Redding, Motown…The Stones were always a band I liked, but I liked The Who more, as they were always more of a London band for me. So that’s how I met him. I remember I went into his bedroom in the Carlton Towers, and Joe said “this is Alan, he plays in a band that sounds like the Stones used to sound” And Keith said “look forward to that, it’s been a while” And two days later he’d say to me “I’m off to Paris now”, and I said “oh I’d never been to Paris”, so he sent his chauffeur around asked me to take a guitar and swordstick and said “come and stay with me in Paris”. And I’d only known him for 2 days, you know.

Just like that.
Alan: His chauffeur turned up in Keith’s Bentley. Picked me up and drove to Paris. His dad Bert was still living in Dartford, where Keith came from, so on our way to Dover, he picks up Bert. So that’s me and Bert in the Bentley, we went to Paris.

6..

Keith and Alan in recent times: friendship and sofas

The three of you.
Alan: Well, Keith was flying there. Just me, Bert and the chauffeur.

That must have been a great ride!
Alan: Oh it was good!

Great story, and great way to start as well!
Alan: But I’d already been in the studio with Ronnie (Wood). We’d done “Baby” and “Here She Comes”, and “Easy To Please”.

And that’s on your first album.
Alan: Yeah, right. And then “Thrill Of A Thrill” So I’d already been recording with Ronnie, and Keith helped set up shows in Paris. We still never had a record deal, and it was only a couple of years later when Mick (Jagger) was doing his solo album, and all sort of fell into place.

And all because of Joe, right?
Alan: Yeah yeah. Joe was a major part of my career, because the first live shows we’ve ever done was in his pub. But before that I was working for Jimmy Callaghan doing Security. I worked at the Stones’ concerts Earl’s Court in ’76. I had lots of strange jobs from Jimmy. I used to clear out brothels. That’s a house with prostitutes.

Where was that?
Alan: In Soho. And then I used to work for Jimmy, and clear out those brothels.

Yes, Jim used to be very nice with me in the USA in ’94 while I followed the tour, very helpful.
Alan: He’s a lovely man. It was through Joe that I met Keith, but Jimmy was my first friend.

7..

The Ruts. Paul Fox is holding a beer can.

STRANGERS IN AMERICA
Alan, I want to ask you about Paul Fox, who was formerly with the Ruts, but he was an early member of the Dirty Strangers, in the first line-up, wasn´t he?
Alan: Not in the first line-up of the band, but in the first one who went to America. And he also played on the first album, but it was Alistair Simmons, who also played in the Lords of the New Church. He wrote “Baby”, “Running Slow”…There are still songs I’m doing that I wrote with him. And when Alistair left the Dirty Strangers, he joined the Lords of the New Church. Lovely and fantastic bloke, but couldn’t keep it together all the time, you know. As for Paul Fox, it was funny, because when Malcolm Owen, the singer…You know about The Ruts, don’t you?

A little bit…
Alan: The Ruts were gonna tour with The Who, but Malcolm was a junkie, and he fuckin’ had to cancel a tour with The Who. It was a real unfortunate ending for him. When I used to work doing Security, I’d seen The Ruts and I thought “I could be a singer in this band” They came from West London as well, so there was a bit of a connection there. And 3 or 4 years later I’m in the back of this cinema in Kensal Rise in London, trying to get a gig in this old cinema, it’s not there anymore. And Paul Fox was there and he said “you really remind me of my old singer” And I said “you know what, when your singer died, I was gonna fuckin’ apply for the job” And then he said “I wish you had”, ‘cause after Malcolm died, The Ruts went in a complete different direction. And I got to know him. He had got on stage with us for a couple of gigs. He was a new friend I had found I really liked. And two weeks before we were gonna tour America Alistair fucked up. We had just got a manager and this tour would cost him a lot of money. And Alistair was always on that edge of being brilliant or fuckin’ terrible. The last gig for the Hells Angels, you know.  He was so out of it he couldn’t play his guitar. And my manager said “I’m not paying the money to take him to America” All the temptations he would be offered over there…

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Oh yeah: More Dirtys, early days

So he wasn’t part of it.
Alan: No. it was a big decision. He was my best friend. We sacked him two weeks before they toured America. It was one of our goals. So I rang Paul Fox up and asked him to do the tour. And then he joined the band.

How was that American tour?
Alan: We only toured the East Coast. It wasn’t actually a tour, it lasted for seven days or something.

All small venues?
Alan: Well, we played the Cat Club in New York, which is a big one. And places around New York, you know. Boston, etc.

So that was the first time the Dirtys played there.
Alan: Yeah. We didn’t have a record deal then either.

And that was before you met Ronnie.
Alan: No, I’d met Ronnie! A couple of years before.

Ok you had already recorded the songs, but you didn’t have a record deal yet.
Alan: Yeah. We recorded with Ronnie, and then we recorded with Keith. Mick had bought his solo album out. That’s how Keith had the time.

9..

And then one day the Dirtys met Ronnie Wood…

The album was produced by Prince Stash, but how did he get into the scene?
Alan: You know, Stash got busted with Brian Jones. When Keith came to the studio to record with us, Stash was with him. If you see that photograph…There´s a photo with all of us in the studio with Keith and Stash. And afterwards Stash said “who is bringing the record out?” So he formed Thrill Records after “Thrill of a Thrill”, the first song on the album. So he formed the label and dedicated a year of his life. I mean, it got released worldwide, and it done well. It all seemed so easy at the time, but now you say “fuck I would love to have that now”, you know. And he put money into it, he was great. I have some great stories about him. Do you remember Pinnacle, the distribution company for independent record companies. When you went down there you had 20 minutes to state your case, 45 minutes later Stash is still telling them what a fantastic album it was…

So everything just clicked.
Alan: It did, but when we were in America it all started to go wrong. What happened was that in Britain we sold a lot of albums, and when Stash took it to America they used Keith’s name as an advertisement. Keith played with us before he did his first solo album. And when he started his first solo album, which was a big deal at the time, it was in his contract that he wasn’t on any other albums, and Jane Rose (Keith´s manager) always said “when Keith records with friends, it’s best to let the people find out about Keith playing on it otherwise it could go wrong”. So in America Stash added a sticker on the cover of the album saying “The Dirty Strangers featuring Keith Richards and Ronnie Wood” And Keith was just about to release his solo album exclusive, and so our album got banned in America. And I understand why it wasn’t smart how they advertised it in America. So everyone just fucking used his name as if it was an advertising tool.

10..Was it Stash the one who came up with the idea of putting on the sticker on the album?
Alan: Oh yeah, that must have been Stash, yeah. Keith played on that as a friend.

Changing the subject now…A few years ago you worked with John Sinclair, who used to manage the MC5, and also an activist.
Alan: Not just the manager, he was the inspiration, he was a lot more to it.

That´s right, in fact he was one of the founders of the White Panther Party. But hen again, you worked with him in his “Beatnik Youth album in 2012. I saw that video on YouTube that…
Alan:
Oh but that’s different to “Beatnik Youth” Well, you know, John Sinclair and the MC5. I didn’t come across him, really. My knowledge of MC5 came from Brian James. And I got a phone call from George Butler, the drummer before Danny in the band, and he went “I got a friend of mine, Tim, from Brighton, who would like to do recording with John Sinclair. Can we do some recording in the studio” And I said “yeah, of course” So John Sinclair came over. I found out about him, I was intrigued about him…And he came over and, like when I met Keith, it was almost the same, I instantly bonded with John. I thought “another kindred spirit!”

11..

John Sinclair, a legend in b&w

Yeah, he came a long way.
Alan: Yeah, he’s been around. And at the time of “West 12 to Wittering”, Youth produced some of it. You know “She’s a Real Boticelli”, the single…

Oh I love that song! That’s one of my favourites.
Alan: If you asked me how I wrote that…Youth produced the single, A Youth mix. You know Youth, he produced The Verve. He was the bass player in Killing Joke. He’s fine when producing. He’d done The Verve, he’s got a band with Paul McCartney. He’s a really great bloke. Told him that I had met John Sinclair, and he produced “Lock and Key”, and he said “why don’t we do an album?” So we wrote an album.
Danny: That’s cool.
Alan: Yeah. It’s waiting to come out as well. Fuck it, it’s a fantastic album! The sort of music I’ve never really been involved into, ‘cause Youth comes from different areas. We’ve known each other for a long time. And John Sinclair, that was it. ‘Cause John was going around Europe playing, he lives in Amsterdam now, and he’d be picking up these generic bar bands that would be in a bar, and they would just played blues, and he’d do his bit of poetry over it. What me and Youth wanted to do was taking it to song level, so he had an album with actual songs, not just generic blues with beat of poetry. So we used his beat poetry as the verses, and we got choruses. So he turned them into songs.

Would you say you were part of the London punk scene, or was it general rock’n’roll?
Alan:
No, I came after with the Dirty Strangers. When Punk was going, I loved Punk, it was fuckin’ great, ‘cause it took me from being a bloke that only got to play in his bedroom to someone that believed that could form a band. And I really did. And I could always write songs. I could always write poetry and stuff like that, so I loved the punk scene. At the time in 1976, I was 22, and all the punks were pretending to be 16, 17…All the punks like Mick Jones, Tony James, they were my age. 22 or 23. So even when I wasn’t in a band, I knew Mick Jones before he was in The Clash, because I used to work in Shepherd’s Bush’s Hammersmith College of Art’s building, and he was an art student there. His first gig supporting The Kursaal Flyers at the Roundhouse. So I felt connected to the Punk scene because I knew Mick. It was a heavily West London-influenced scene, so I was right in the middle of it anyway. And they were all my age. And about that time I was doing Security at all the concerts, so I’d see all the bands. And I’d say it definitely inspired me to form a rock’n’roll band. All the punk bands I liked were really rock’n’roll bands with a new energy.

You always seemed to me to be deep into ‘50s and ‘60s stuff.
Alan:
Oh I just love rock’n’roll, you know.  What I love more than anything? Seeing women dance when we’re playing…

12..WITTERING HEIGHTS
I’d like to talk a bit about the “West 12 to Wittering” album. Once again, we know that Keith played piano there, and he actually plays in a several songs. So does Ronnie Wood. Plus it’s not only my favourite Dirtys’ album, but one of the few albums that I’m always playing at home ever since I got it. That’s how much I love it.
Alan:
Thank you, thank you very much.

And just a few days ago I was walking down the streets here in London playing it on my iPod, and it’s an album that gives you that perfect London atmosphere…
Alan:
Of course, it’s about London, definitely.

I mean, you don’t play Madonna when you’re walking down in London.
Alan: Hahaha! Yeah, the Dirty Strangers is a good choice. And the story about it is, I’d just done the ‘A Bigger Bang’ tour with the Stones, and the Dirty Strangers hadn’t been going for about 8 years.  I’ve done the ‘A Bigger Bang’ tour for about 2 and a half years, and while I was away I wrote a lot of songs, and when I came back I decided I wanted to get the band back together, but at the time it was only me, John Proctor, and George Butler, just a 3-piece, and we were called Monkey Seed.

You changed the name of the band?
Alan: No. What happened was, the Dirty Strangers were sort of dissolved, we never split up. We’d hadn’t played for too long, not earning any money and, you know people get demotivated. So when I decided to get the band back together, I wanted it to be a fresh start. So I wanted a new name. I wasn’t gonna do any Dirty Strangers songs, only new songs. But I wrote all the Dirty Strangers’ songs anyway. So I went to Ian Grant, which just got Track Records, and I said to him, “I’ve got this album of songs. Do you fancy signing me to Track Records?” He said ye. He likes the stuff I’m doing.  And he said “why are you changing the name?” I said “well, because I want a fresh start” And he said “Alan you’re 50-odd” (laughs) “You’re not twenty anymore!” And he was right! He said “listen, you’ve got all this reputation as the Dirty Strangers, basically you are  the Dirty Strangers. Why would you change the name? It never gone wrong for the Dirty Strangers” So he said, “I advise you to call the band the Dirty Strangers”. And I went “all right” Sometimes you’re happy for people to tell you this stuff, ‘cause you don’t realize it sometimes. You think, “yeah I have a new band, I’m gonna call it this, I’m not gonna do The Dirty Strangers” So we got that together, I told Keith, and he said “do you want me to play guitar on it?”, and I went “no, I’m playing guitar on this one” And I said “can you play piano on it?” And he went “yeah, fuckin’ of course!”, you know. And that’s why it’s called “West 12 to Wittering”, because he lives in Wittering, and I took my recording gear from here (W12), and we set up camp.

13..

Alan Clayton, ex-bass player John Proctor and drummer Danny Fury

Where did you record it?
Alan: In Redlands. His stuff, the piano, was recorded in Redlands.

So you stayed with him at the time there?
Alan: Oh, I stayed with him lots of different times.

It’s beautiful in there, isn’t it?
Alan: Yeah, lovely. So much so, if I moved from London, that’s a part of the world I’m gonna move to.

Small world, two days ago I saw Ian Hunter in Shepherd’s Bush and, as I left, I met this couple who live there.
Alan: Ian Hunter? Did he play Shepherd’s Bush?

Oh yeah. Just 3 days ago. He never played in South America, and he’s not likely to play soon, so I couldn’t miss it. With Graham Parker as support act.
Alan: Oh I love Graham Parker!
Danny: Do they advertise it these days?
Alan: It’s like if it’s sold out, there’s no advertising.

I’m sorry, now I’m starting to feel guilty!
Alan: I didn’t know that he was playing some time.
Danny: If you go to the websites, usually they’re there.
Alan: Usually there would be an ad in the Evening Standard, or in Time-Out.
Danny: In the past it used to be Melody maker, you found all the gigs in there.
Alan: Time-Out for me. Growing up in a band, was the place where they put all the gigs in, and now it’s selected gigs.

DIRTY, STRANGE AND CONCEPTUAL
What about “Crime and a Woman”, the new album? I know it’s a concept album.
Alan:  It’s a story that goes from start to the end, if you want it to be a story. If you want it to be a collection of rock’n’roll songs, it’s a collection of rock’n’roll songs. But there is a story within it probably for my own benefit, more than anybody else’s. It’s a story that goes for it.14..

Yes, you told me it’s an album you wanted to do in a more personal way, after I asked you why Keith isn’t in the album, and you said you wanted it to be “your” album.
Alan: Yeah yeah. Because the thing is, it is great having Keith as one of your best mates, but the downside is once you play your own stuff, whenever anyone comes to see you some are disappointed I’m always getting this continuous question, “Would Keith be playing with you?” or “Would he be turning up?” I understand why more people say that, but it’s not his band. It’s my band that he happens to play in now and then, it is  the Dirty Strangers. And this one, I wanted it to be representative of us live, what we’ve recorded.

Well, I still love the album a lot.
Alan: I love it as well, because it sounds great. “Keith, can you come and play on this?” And he’s great, but he’s not playing live with us.

You’re always writing on your own, you’re the only one that writes the songs for the Dirtys, isn´t it?
Alan: And now I’ve been playing with Danny for a little while. Danny writes songs, and sure he’ll contribute down the line.

But basically all the songs on the new album are yours.
Alan: Yeah, but there’s a couple like “Running Slow” and “Are You Satisfied”, which was co-written with Alistair… He’s been dead for 10 years. He was a good mate of mine. And “One Good Reason” was co-written by Tam Nightingale. And Scotty co-wrote “Short and Sweet” But really, it was my album.

What inspires you to writes songs? Is it everyday life?
Alan: Definitely, everyday life. If I have a lull in my life, like a lot of people I write better with my back against the wall. When I’m comfortable, when everything’s alright, I find it very hard to write songs, ‘cause my life is at peace. Don’t you find that Danny, if there is turmoil in your life, then  you write better songs?
Danny: Yeah!

Then there wouldn’t be any blues players.
Alan: Yeah, exactly.  It’s the hard time that make you dig in and dig deep.

And I believe it’s the same with writers.
Alan: Yeah. Well how many tortured writers and comedians we know? People that are manic depressive, they put this beautiful work out.
Danny: They focus on their inner turmoil.

Somehow you’re exorcising your problems, you know what I mean. It’s therapy.
Alan: That’s definitely right. If I have something strong my mind, I’ll definitely write a song about it.

15..

The Dirty Strangers today. From L-R: Danny Fury, Alan Clayton, Cliff Wright and Scott Mulvey

Out of the lyrics, you don’t find bands like the Dirty Strangers around these days. I mean, all that bluesy lowdown rock’n’roll with a punky edge….And now Danny’s welcome, so that means some fresh new blood.
Alan: Yeah, right!

MAYBE IT´S BECAUSE I´M A LONDONER
What’s your take on the current London music scene?
Alan: You know, can I be honest to you? I don’t give a fuck about the music scene, I only care about the Dirty Strangers. When you’re in a rock and roll band, you can’t care about anybody else. Really, because you fuckin’ love rock’n’roll. Don’t you think that’s right, Danny?
Danny: Yeah, you´re sort of caught up in your own thing, you know. But if I can maybe answer that thing, I’ve got a little different impression anyway, as I’m still a little bit interested in what’s going on. You put new stuff in the context of old so, in a way, if you want to release it to the world, you work. That’s what my interest comes from. It’s actually, like Alan said, it’s a limited customer, you know. But I think there’s a lack of personalities, a lack of true expression, everybody seems to copy something that’s already been done before.

Well, that’s because they’re only after the money.
Alan: Yeah yeah.
Danny: Either it’s music you just make for money, but there’s not much that really reaches and touches, you know what I mean, a genuine expression of a personality.
Alan: Also, I’m still discovering music from the ‘50s, you know how I mean, there is such a body of music out there.
Danny: So much music out there…
Alan: I’d like to know if there’s still music going on, with youngsters. It’s not for me to comment what 15 year olds like, ‘cause I’m not 15 years old, right? But at my own age I know what I do, I play rock’n’roll.  I see many bands compromise, but we never compromise, we just play what we play. During my career I have been really trendy, then forgotten, then trendy again. You just do what you do.

Yes, it’s just like you said, it’s always about going back to the past, there’s so much in there.
Alan:  I listen to the radio a lot, so I don’t shut myself from the outside world. But there’s still people writing great songs. With rock and roll I am very protective, you’ve got bands who toy with rock and roll.
16..As it was just a word…
Alan: Yeah, and I live my life for it. I know I’ve done it for a long time.

So, if I may ask, what do you do for a living out of the Dirty Strangers?
Alan: I’m Danny’s butler! (laughs heavily)

You know, I was just curious…
Alan: He’s from Switzerland. He has loads of money.

You know, people from Switzerland, they’re the rich ones…
Alan:
Of course they are! (laughs) They’re employing us all.
Danny: I have to change his name to James or something… (laughs)

18.. BOB & MARLEY & ALAN & JOHNNY
Alan, there’s a funny story involving you and Bob Marley I’d really like you to tell me about.
Alan:  Of course I’ll do! When I was working for Jimmy Callaghan, in the late ‘70s, and we were working at Crystal Palace’s Bowl, which was an outdoor concert in South London. And at the time the backstage area didn’t have dressing rooms, it was big tents. And it was my job to look after Bob Marley’s tent. Big Joe was there. And what happened, back then, security wasn’t like it is now. The backstage area had low fences all the way round, not a lot of security, so every Jamaican seemed to think it was their right to meet Bob Marley.  So they were jumping over the fence, trying to get in his tent, and I was the only one stopping them.

He was the big thing.
Alan: Of course he was, the big thing for Jamaicans. It was the spiritual man for them, and everything. And the people that were trying getting into his tent didn’t like the fact I might be in the way to stop them, as that was my job, and what happened was there was always commotion going on. And someone tapped me on the shoulder and said, “come in”, pulled me into Bob Marley’s tent. Bob Marley’s sitting on an amp playing guitar, and he rolled this big spliff. And all the time Bob Marley was just playing guitar they got me stoned to calm me down. I was 20 or 25 minutes in there. And then they sent me outside, ‘cause I had calmed down.

Come on, 20 minutes with Bob Marley, that’s a great story!
Alan: Yeah!

Were you into Jamaican music at the time?
Alan: You know, when I was young, my first music was ska. Johnny, my dad, was a teddy boy, so he loved rock and roll. He’s a singer, you know, I’ve done an album with him.

Yeah, I’ve read about that.
Alan:
And Keith’s playing on it, and Bobby Keys. That’s my dad’s album, Johnny Clayton.

Was it released? Or is a personal recording?
Alan:
No it’s not, but it’s gonna be released. Brian James, Keith Richards, Bobby Keys, Jim Jones (of the Jim Jones Revue) and Tyla, all playing with my dad.

19..All studio sessions?
Alan:
Yeah.  But this record, “Crime and a Woman”, we finished recording it at a place called The Convent who ran out of money but had already pressed the CD. Cargo distributed them, which we sell from the Facebook site, from the shop site. That’s the next release, my Dad’s album. The John Sinclair one was already out on another label, and the Dirty Strangers are about to record another album. But before that we’re gonna re-release the first one with all new stuff, outtakes… I think that my dad’s album is gonna be released at the same time of that. There’s only great people on that.


Yeah, great line-up! Can’t wait for that. So are there any new songs, or is it all cover versions?
Alan:
  No, all Dean Martin songs, and Frank Sinatra. So the band is Mallet on drums, Dave Tregunna, he’s bass player on it, Scott Mulvey of the Dirtys is playing piano, and I’m playing acoustic on it, and then we’ve got guest guitarists and a guest saxophone player as well.

Are the Dirtys going to play in other countries, or you’re more London-based?
Alan:
Oh listen, we wanna play everywhere! We have played in Europe. We’re at a new stage with Danny now. We really needed someone to be a bit more at ground level managing us, and Paul my son is doing all that.

He’s very enthusiastic.
Alan: Yes he is, he is his father’s son. So yeah, we want to play everywhere.

As a musician, is there anybody in special you would have liked to play or record with?
Danny:
He really wanted to play with me.
Alan: My dreams are true now, my dreams have come true! I tell you, if it wasn’t Danny (laughs) it would be someone like Otis Redding, he’s my favourite singer of all time. Yes, my favourite singer, end of story.

Oh you’re a soul man.
Alan: Yeah, but my daddy was a teddy boy, so I’d come out this weird mixture.

It’s all the same, it’s all great music, whether it’s soul, rock’n’roll, rhythm and blues. And then all those black guys!
Alan: They can’t speak like me, but I can speak like them! Hahaha!
Danny: They feel it from the heart, I mean, they’ve got that feel. And Alan’s got such a great voice on top of that.
Alan: Thank you! We should stop on a high now… (laughs)

20..y

The article´s author along  Clayton and Fury: The Dirty Three

Just like you said, it’s mostly about going back to the past, that’s when the greatest music was done. Just yesterday I was playing my all-time favourite live album, ‘Jerry Lee Lewis at the Star Club’ in 1964, which is like the wildest album ever. Now that’s real heavy metal. Someone even referred to it saying “it’s not an album, it’s a crime scene”
Alan:  Yeah! I’ll tell you a funny story that Ronnie told me, when he was on tour with Jerry Lee, he’d done a tour with him.  They were both walking through the hotel lobby, and this woman came up and she threw her arms around Jerry Lee, and she went “Jerry Lee, you smell lovely, what you got on?” And he said “I’ve got a hard-on, honey. I didn’t know you could smell it from there!”
Danny:
That’s awesome!
Alan: That’s a great one, isn’t it?

I love those stories! Any other stories you want to tell me?
Alan:
Do you want to know how “She’s a Real Boticelli” got written?

21..I’d love to. So when somebody’s a real Boticelli?
Alan: Well, I’ll tell you what it was, right? I was down at Redlands, and me and Keith were in the kitchen, cooking. I was peeling potatoes and Keith is preparing the meat. In England when you grow up there’s a set of books called “Just William” And the character is a boy about 13, lives in the country, he’s got parents and he’s got a sister, and he’s always having adventures. And everybody who’s English would know about these books. I’m sure every country’s got its own books, but it’s a boy, and he’s in a gang called The Outlaws who have a rival gang. There are all these strange characters who pass through his village. Musicians, tramps, fairground people…And they’re written by a woman. And all my life I was growing up thinking it was a bloke, and it’s a woman, Richmal Compton. So this woman has written all these fantastic boy’s adventures from the perspective of a boy. So we found out that me and Keith liked them, we found out a mutual love when we were growing up. And when the Stones’ office found out our love for the books they sent the books in CD form, so we used to listen to them while we were cooking. And one of them starts “she’s a real Boticelli!”, and actually someone says she’s got a real bottle of cherry, and we misunderstood that, right? I looked to Keith and he said “that’s a fuckin’ Chuck Berry title, isn’t it?” So it’s all from when we were cooking, from his CD, from his book. So we just nicked the first line out, and wrote the whole song “She’s a Real Boticelli”

Great story, and also coming from Redlands, just like “Jumpin’ Jack Flash” and the gardener story. Oh you know that…
Alan:
Right!

All right, you know we could be talking for hours, but I think it´s time to leave, you’ve got to do a show, so let´s go there! Thanks so much!
Danny: Let´s go!
Alan: Oh thanks so much to you! And don´t forget your bag!

www.dirtystrangers.com
https://www.facebook.com/thedirtystrangers

 

CON ALAN CLAYTON DE DIRTY STRANGERS EN LONDRES: “SOY MEJOR ESCRIBIENDO SI ESTOY ENTRE LA ESPADA Y LA PARED”

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Publicado en Revista Madhouse el 13 de agosto de 2017

Y en el octavo día Dios creó a los Dirty Strangers. O algo así, porque, a decir verdad, la historia de una de los grupos londinenses de culto más particulares de las tres últimas décadas, y algo más, tuvo que ver con situaciones más terrenales. No hubo ningún día octavo de creación, entonces, y aquel Creador tuvo que conformarse con siete días para hacer lo que podía. Su lugar fue ocupado por Alan Clayton, cantante, guitarrista y, sobre todo, compositor de las canciones de la banda surgida en Shepherd´s Bush, una de las áreas más cosmopolitas de la capital británica.

1..

The Dirty Strangers en algún momento de los 80: Ray King, Dirty Alan Clayton, Mark Harrison, Scotty Mulvey, Paul Fox

Como en un programa de una obra de teatro, entender la crónica de los Dirtys sugiere una breve descripción de buena parte del elenco que la integra. Encabezándolo aparece nueva e inevitablemente el nombre de Clayton, corazón y alma del grupo, el encargado principal del cometido, o como aparece acertadamente descripto en la página oficial del clan: “La banda tenía una misión: cargar la antorcha del rock’n’roll de raíz, tal como lo inventaron Eddie Cochran, Gene Vincent y Chuck Berry, pero con un chorrito del soul de Otis Redding, y una guarnición de actitud punk” El reparto que gestó los primeros tiempos en la biografía de los Dirty Strangers continúa con Jim Callaghan, el más recordado de los jefes de Seguridad en las giras de los Rolling Stones por más de tres décadas, hoy retirado, bajo cuya órdenes Clayton supo trabajar cuando aún no había tomado el camino de la música. También está el ex boxeador Joe Seabrook, amigo de Alan, que también era empleado de la empresa de Seguridad de Callaghan, antes de convertirse en el guardaespaldas personal de Keith Richards, hasta su muerte en el año 2000. La nómina se completa con Stash Klossowski De Rola (más conocido como Prince Stash), un dandy aristocrático de la escena bohemia de Londres de mediados los ‘60s, que supo ser uno de los colegas más cercanos de Brian Jones, y con quien hasta compartió una detención policial histórica en 1967. Completando la historia, casi inevitablemente, aparece el mismísimo Keith Richards en su rol de catalizador casual, que gracias a los roles de todos los personajes antes mencionados acabó convirtiéndose no sólo en el padrino extraoficial del grupo, sino también en íntimo amigo de, claro, Alan Clayton. Una cosa llevó a la otra y, con más de 30 años de carrera y cuatro álbumes editados (“The Dirty Strangers”, “West 12 To Wittering (Another West Side Story)”, “Crime And A Woman”, y la recopilación “Diamonds”), el ahora cuarteto (Clayton en voz y guitarra, Scott Mulvey en piano, Cliff Wright en bajo y Danny Fury en batería) se apresta a grabar un nuevo trabajo a comienzos del año próximo. Tal como lo vienen haciendo desde sus inicios, antes continuarán recorriendo su habitual circuito de clubes de Inglaterra, a los que ahora se agregan 3 fechas en España a fines de septiembre (en Barcelona, Zaragoza y Reus)

2..

Afiche promocional del primer disco de la banda, con la presencia de Keith Richards y Ron Wood

NO TE DUERMAS HASTA HAMMERSMITH
MADHOUSE
estuvo en casa de Clayton en noviembre pasado para entrevistarlo y repasar el historial de su banda. Para llegar a la vivienda de “Dirty Alan” (donde en su parte trasera se ubica un estudio personal de dimensiones muy modestas, en el cual se registró buena parte del recetario musical de los Dirty Strangers) hay que acercarse al área de Hammersmith and Fulham, al oeste de Londres, muy cerca de la legendaria prisión local de Wormwood Scrubs, lo que implicó, al consultarle a una lugareña por la calle solicitada, tras citarle el nombre de la penitenciaría para llegar a destino cierto, una pregunta inapelablemente divertida (“oh, ¿es que tu amigo vive allí?”) La charla también contó con la participación de Danny Fury (ex integrante de los Lords of the New Church, entre otras aventuras, y nuevo miembro de los Dirtys), de quien en breve también estaremos presentando una entrevista exclusiva. Por el resto, he aquí un delicado repaso sobre la vida y obra de los Dirty Strangers en las propias palabras de su creador, una tarea que le llevó más, bastante más, de siete días.

3..

Clayton, Wright y Mulvey, en una reciente actuación

Los Dirtys nacieron a mediados de los ’80, pero antes de eso, ¿qué hacías como músico?
Alan: La banda se formó en 1978. Quiero decir, supongo que empecé a tocar guitar en el ’76, o algo así. Yo era de escribir música y poesía. Porque la mayoría de la gente piensa que la banda comenzó después que conocí a Keith (Richards) Y el verdadero motivo por el cual lo conocí fue que teníamos éxito. En aquel momento, bandas como los Lords of the New Church eran muy grandes, pero los Dirtys ya tenían su propia escena tocando en el Marquee. Cuando sos joven, tu carrera se mueve velozmente. Entonces, tres años antes que conociera a Keith, en 1981, nosotros ya habíamos encabezado el Marquee.

¿Cómo es que se dio aquel encuentro? ¿Qué es lo que sucedió, en verdad?
Alan: Yo hacía todo tipo de cosas, y uno de mis trabajos era el de Seguridad. Joe Seabrook era uno de mis mejores amigos, y lo conocía de antes de conocer a Keith. De hecho, esa primera vez, si bien fue por un instante, se dio en el pub de Big Joe.

4..

The Verulam Arms, el pub de Joe Seabrook, en sus días de gloria

¿Joe Seabrook tenía un pub?
Alan: Sí, en Watford. Se llamaba The Verulam Arms.

¿Watford?
Esa es la ciudad natal de Elton John, ¿no? Queda muy cerca de Hemel Hempstead, donde estoy parando actualmente.
Alan:
Correcto, queda muy cerca. De hecho Joe también era dueño de un pub en Hemel Hempstead.

Entonces, Joe no sólo tenía el pub, sino que además hacía Seguridad, al igual que vos.
Alan: Así es, se dedicaba a ambas cosas, y nos volvimos buenos amigos. Joe era guardaespaldas de los Stranglers, y también de Big Country.

¿Cómo fue que entonces conociste a Jim Callaghan?
Alan: Yo trabajaba en Seguridad para Jim y su socio Paddy, y su empresa se llamaba Call A Hand. Y Joe también empezó a trabajar para ellos. Y ya que Joe tenía una estatura y una presencia inmensa, también se convirtió en guardaespaldas.

5..

Keith Richards y Alan, en algún momento de principios de los 80: amistad y guitarras

¿Antes había sido boxeador, verdad?
Alan:
Sí, se había dedicado a eso.

Y mientras tanto vos hacías Seguridad por las tuyas.
Alan: Sí, pero trabajando para Jimmy, para Jimmy Callaghan.

OK entonces, una cosa llevó a  la otra, y así terminaste conociendo a Keith Richards, de quien Joe era su guardaespaldas personal. ¿Es así?
Alan: Sí. Y debido a que Joe y yo teníamos una gran conexión musical, cuando Joe comenzó a trabajar para Keith, quiso que escuchara nuestra música, porque sabía que a Keith iba a gustarle. Fue en Carlton Towers, en Knightsbridge. Me llevó a conocer a Keith. Y fue algo muy divertido, porque fuimos a su habitación a las 11 de la noche, ya que yo trabajaba durante el día. Entonces le pregunté a Joe, “¿y, a qué hora vamos a verlo?”, y Joe me contestó “Keith no se levanta antes de las 2 de la mañana” ¡Carajo! ¡Y yo que había estado trabajando todo el día!

¿Cómo te sentiste en aquel momento? ¿Te sentías excitado? Supongo que siempre te había gustado Keith como guitarrista…
Alan: ¡Claro que estaba excitado de conocerlo! A decir verdad, yo prefería a otra gente, pero a mí siempre me había gustado el mismo material que le gustaba a él. Otis Redding, Motown…Siempre me gustaron los Stones, pero más me gustaban los Who, ya que eran más londinenses. Entonces, así fue como lo conocí. Recuerdo cuando entramos en su cuarto en las Carlton Towers, y Joe dijo, “éste es Alan, toca en una banda que suena como acostumbraban a sonar los Stones…” Y Keith dijo, “Ojalá vuelva a suceder, ya ha pasado un tiempo de eso…”

Y ésa es finalmente la historia de la primera vez que conociste al hombre que luego terminaría siendo muy importante en la carrera de los Dirty Strangers.
Alan:
Sí, tal cual. Y dos días más tarde Keith me dice “me estoy yendo a París ahora mismo”, y yo le dije “oh, nunca estuve en París”, entonces me mandó a su chofer, con la orden de que vayamos a buscar una guitarra para él, y un bastón, y me dijo “venite para París, y te quedás conmigo” Y yo lo había conocido apenas 2 días antes, sabés…

Y así fueron las cosas…Puedo entender lo de la guitarra, ¿pero para qué te pidió un bastón?
Alan:  El bastón era para Bert. El chofer llegó manejando el Bentley de Keith, me recogió y nos fuimos para París. Pero Bert, su padre, todavía vivía en Dartford, donde Keith nació, entonces, camino a Dover, pasamos a buscarlo. Y así fue el viaje. Bert y yo en el Bentley de Keith, más el chofer, rumbo a París.

6..

Keith y Alan, en tiempos más actuales: amistad y sofás

¿Y Keith?
Alan:
No, él fue en avión.

¡Debe haber sido un gran viaje!
Alan: ¡Oh, fue buenísmo!

¡Gran anécdota, y también gran forma de comenzar una amistad con Keith Richards!
Alan:
Sí, pero antes ya había estado en el estudio con Ronnie Wood. Habíamos grabado “Baby”, “Here She Comes” y “Easy To Please”…

Para el primer álbum de los Dirtys.
Alan: Así es. Correcto. Y también tocó en “Thrill Of A Thrill” Entonces, yo ya había trabajado con Ronnie, y Keith nos ayudó a conseguir algunos shows en París. Todavía no teníamos contrato discográfico, y sucedió al mismo tiempo en que Mick (Jagger) estaba grabando su primer álbum solista, y por lo tanto Keith no estaba ocupado. Así que todo sucedió en el momento justo.

Y todo gracias a Joe Seabrook.
Alan:¡Sí! Joe representa una parte importante de mi carrera, porque nuestros primeros shows fueron en su pub. Pero como te dije, antes yo ya había trabajado en Seguridad para Jimmy Callaghan. Trabajé en los shows de los Stones en Earl’s Court en 1976. Conseguía todo tipo de empleos de parte de Jimmy, como el de “despejar” prostíbulos en el Soho de Londres. Casas de prostitutas…

Sí, Jim fue muy bueno conmigo. Fue de gran ayuda en mucha soportunidades  cuando seguí el tour de los Stones en USA en el ’94.
Alan: Es un hombre adorable. Y, si bien conocí a Keith a través de Joe, Jimmy fue mi primer amigo.

7..

The Ruts, con Paul Fox al frente, lata de cerveza en mano

EXTRAÑOS EN AMÉRICA
Quisiera preguntarte sobre Paul Fox, fallecido en el 2007, que si bien era integrante de los Ruts, también fue guitarrista de la primera formación de los Dirty Strangers, ¿verdad?
Alan: No, no estuvo en la primera formación del grupo, pero sí en la primera que fue a tocar a los EE. UU. Y también tocó en nuestro primer disco. El de la primera formación fue Alistair Simmons, que también tocaba en los Lords of the New Church. Él es quien escribió “Baby”, “Running Slow”…Todavía canto canciones que escribí con él. Y cuando Alistair dejó a los Dirty Strangers, se unió a los Lords. Era un tipo encantador y fantástico, pero, sabés, no podía sobrellevar la situación. Y en cuanto a Paul Fox, fue muy divertido, porque cuando Malcolm Owen, el cantante…Conocés la historia de los Ruts, ¿no?

A decir verdad, muy poco…
Alan:
Los Ruts iban a salir de gira con The Who, pero Malcolm era un junkie y, carajo, tuvieron que cancelar esa gira. Tuvo un final muy desafortunado. Cuando yo trabajaba en Seguridad, veía a los Ruts y me decía, “yo podría cantar en esta banda” Y también eran de West London, por lo que también existía esa conexión. Y 3 o 4 años después de eso, yo me encontraba en la parte de atrás de un cine en Kensal Rise, en Londres, que ya no existe, tratando de conseguir una fecha. Y Paul Fox también estaba ahí, y viene y me dice, “realmente me hacés acordar a nuestro viejo cantante” Y yo le contesté, “sabés qué, cuando tu cantante murió, yo estuve a punto de postularme para el puesto” Y Paul me dijo, “deseo que lo hubieras hecho” Porque después que Malcolm murió, los Ruts cambiaron completamente de rumbo.  Y llegué a conocerlo, había subido a tocar con nosotros un par de veces. Yo ya lo consideraba un nuevo amigo, y me agradaba mucho. Y 2 semanas antes de que comenzáramos nuestro tour en USA, Alistair pudrió todo. Teníamos un mánager nuevo, y todo esto le iba a costar un montón de dinero. Alistair siempre estaba al borde de ser brillante, o fuckin’ desastroso. Estaba tan colgado que no podía tocar la guitarra. Y entonces mi mánager dijo, “no pienso poner un centavo para llevarlo a los Estados Unidos” Imaginate todas las tentaciones que podrían haberle ofrecido estando allí…

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Oh yeah: otra toma de los Dirtys en sus primeros tiempos

Y así fue como Alistair no participó de la gira.
Alan: No. Fue toda una decisión, ya que era mi mejor amigo. Lo echamos 2 semanas antes de la gira por USA. Ese tour era uno de nuestros objetivos principales, así que lo llamé a Paul Fox y le pedí que forme parte. Y entonces se unió a la banda.

¿Cómo resultó la gira por los EE. UU. de una banda chica del circuito londinense que iba allí por primera vez?
Alan: Solamente tocamos en la costa este. No fue realmente un tour, duró algo así como 7 u 8 días.

¿Tocaron sólo en lugares chicos?
Alan: Bueno, tocamos en el Cat Club de New York, que es un lugar grande. Y después en lugares cerca de la ciudad, sabés…Boston, etc.

La primera vez que los Dirtys tocaban en USA…
Alan: Sí, y todavía no teníamos contrato discográfico.

¿Pero cómo? ¿No era que 2 años antes habían grabado con Ronnie?
Alan:  Sí, habíamos grabado con Ronnie, y después con Keith. Mick había editado su disco solista, así que Keith estaba con tiempo de sobra. Pero seguíamos sin contrato.

9..

Los Dirtys y Ron Wood: amistad y fotos tomadas de un video

¿Cómo fue que Prince Stash terminó produciendo el disco? Pareciera ser que siempre todo termina orbitando a los Stones…
Alan:  OK, veo que recordás eso. Stash había sido detenido con Brian Jones en los ‘60. Y cuando Keith vino al estudio a grabar con nosotros, Stash estaba con él. Si ves esa fotografía…Hay una foto  de todos nosotros en el estudio con Keith y Stash. Y momentos después Stash preguntó, “¿quién les está editando el disco?” Y así fue como formó Thrill Records, por el título de la canción que abre nuestro el primer álbum, “Thrill Of A Thrill”. Así que entonces puso en marcha el sello, y le dedicó 1 año completo de su vida. Quiero decir, se lanzó mundialmente, y anduvo muy bien. Todo parecía tan fácil en aquel momento, pero ahora uno dice, “carajo, me gustaría que ahora sea igual” Y Stash invirtió mucha plata en el álbum, fue genial. Tengo grandes historias sobre él. ¿Te acordás de Pinnacle, la distribuidora de las compañías grabadoras independientes? Cuando uno se dirigía allí, tenía solamente 20 minutos para convencerlos de que te contraten, y 45 minutos más tarde Stash les estaba diciendo que había sido un gran disco pero…

Entonces coincidió todo.
Alan: Coincidió, pero en lo que respecta a USA, todo empezó a andar mal. Lo que sucedió fue que, vendimos muchos discos en Gran Bretaña, y cuando Stash lo llevó a USA, usaron el nombre de Keith para promoverlo. Recordemos que antes de lanzar su primer disco solista, “Talk Is Cheap”, Keith ya había grabado con nosotros. Y cuando empezó a  trabajar en su primer álbum, que en aquel momento era todo un acontecimiento, en su contrato estaba especificado que no podía trabajar en discos de otros. Como siempre decía su mánager, “cuando Keith Richards graba con amigos, lo mejor es que la gente lo descubra. De otra forma, puede salir mal” Y en la edición americana del disco, Stash le había agregado una calcomanía a la tapa que decía “The Dirty Strangers con la participación de Keith Richards y Ronnie Wood” Eso fue justo cuando Keith estaba por lanzar un adelanto de su álbum solista. Y entonces nuestro disco se canceló en USA. No fue nada astuto al promoverlo allí. Todo el mundo usaba el fuckin’ nombre de Keith, como si fuera una herramienta publicitaria.

10..¿Fue Stash el que tuvo la idea de poner eso en la tapa del disco?
Alan: Oh sí, debe haber sido Stash, sí. Keith tocó en el disco como amigo.

Cambiando de tema, hace unos años trabajaste junto a John Sinclair, quien fuera mánager de los MC5, y también un recordado activista político.
Alan: No sólo el mánager de la banda, sino también la inspiración, entre tantas cosas…

Es verdad, de hecho fue uno de los fundadores del White Panther Party (N. de la R.: facción política de extrema izquierda anti-rascista fundada en los EE. UU. en 1968) Pero tu trabajo con él fue en “Beatnik Youth”, su álbum de 2012. Vi el video en YouTube en el que…
Alan: ¡Oh, pero eso fue otra cosa, diferente a lo de “Beatnik Youth”! Bueno, ya sabés la historia de John Sinclair y los MC5…En verdad no me crucé con él. Mi conocimiento de los MC5 fue a través de Brian James (N. de la R.: ex miembro de The Damned y Lords of the New Church) Y una vez recibí un llamado de George Butler, que fue baterista en los Dirtys antes de Danny, diciéndome, “hay un amigo mío de Brighton, Tim, que quiere grabar algo con John Sinclair. ¿Te parece que hagamos algo en el estudio?” Y yo le dije, “sí, por supuesto” Entonces vino Sinclair. Pero yo seguía intrigado sobre él. Y cuando llegó, fue casi lo mismo que cuando conocí a Keith, me conecté con él instantáneamente. Pensé, “oh, ¡otro espíritu afín!”

11..

John Sinclair, una leyenda en blanco y negro

Desde ya, hace rato que venía haciendo cosas…
Alan: Sí, anduvo por ahí…Y cuando editamos el álbum “West 12 to Wittering”, Youth, que había tyrabajado con Sinclair, produjo parte del disco, como fue el caso de la canción “She´s A Real Boticelli”, el single de difusión…

¡Amo esa canción! Es una de mis favoritas.
Alan:  Si me preguntás cómo fue que la escribí…Youth la produjo, fue una mezcla de él. Youth había sido productor de The Verve, y bajista en Killing Joke. Es muy bueno produciendo. Y también tuvo una banda con Paul McCartney (N. de la R.: The Fireman) Es un tipo genial. Le dije que había conocido a John Sinclair, y él había producido “Lock And Key”, la canción que John había grabado con los Dirty Strangers, y entonces me dijo “¿por qué no hacemos un álbum?” Y escribimos un álbum, que tiene que salir en algún momento. ¡Carajo, es un disco fantástico! Del tipo de música que nunca fue mi estilo. Porque Youth viene de diferentes áreas. Nos conocíamos desde hacía mucho tiempo. Y después estaba John Sinclair. Porque John daba vueltas por Europa tocando. Ahora vive en Amsterdam. Y siempre se metía en bares chicos, bares genéricos, donde tocaban blues, y él les agregaba algo de poesía. Lo que Youth y yo quisimos hacer era llevar eso a otro nivel, así podía tener un álbum con canciones auténticas, no solamente blues con pedazos de poesía. Entonces terminamos usando su poesía como versos de las canciones, y les agregamos coros, y así fue que terminaron convirtiéndose en canciones.

¿Podrías decir que fuiste parte de la escena del punk londinense, o fue más que nada de la del rock and roll en general?
Alan: No, yo empecé con los Dirty Strangers. Cuando se dio lo del Punk, que es algo que yo adoraba, fue fuckin’ grandioso, porque me llevó de ser alguien que tocaba en su cuarto, a alguien que creía que podía formar un grupo. Y realmente lo hice. Y siempre podía ponerme a escribir canciones, o poesía, así que amaba la escena del punk. En aquel momento, en 1976, yo tenía 22 años, y todos los punks simulaban tener 16 o 17. Todos los punks como Mick Jones o Tony James tenían mi edad, 22 o 23 años. Entonces, si bien todavía no estaba en ninguna banda, conocía a Mick Jones antes de que fuera parte de los Clash, porque yo acostumbraba a trabajar en el edificio del Colegio de Arte de Hammersmith en Shepherd´s Bush, y Mick estudiaba ahí. Su primer show fue como telonero de los Kursaal Flyers en el Roundhouse, así que me sentía conectado a la escena del punk por conocer a Mick. Era una escena fuertemente influenciada por la parte oeste de Londres, por lo que de todas maneras, yo estaba ahí. Y todos ellos tenían mi edad. Al mismo tiempo yo ya estaba trabajando como Seguridad en muchos conciertos, lo que me permitía ver a todas las bandas. Y puedo decir que eso me inspiró definitivamente a formar un grupo de rock’n’roll. Todas las bandas punk que me gustaban eran realmente bandas de rock´n´roll, pero con una nueva energía.

Siempre tuve la impresión de que que lo tuyo es más que nada el material de los 50s y los ’60.
Alan: Oh, ¡yo amo el rock´n´roll!, sabés… ¿Qué puede haber que ame más que nada en el mundo? Tal vez ver a las mujeres bailar cuando estamos tocando…

12..WITTERING HEIGHTS
Lo mencionaste hace un rato, pero quisiera que hablemos más en profundidad sobre el álbum “West 12 to Wittering” Sabemos que Keith tocó piano en el disco, de hecho aparece en varias canciones. Y también Ronnie Wood. Y fuera de eso, es sin dudas no solo mi álbum favorito de los Dirty Strangers, pero también uno de los discos en general aque más suelo escuchar. Imaginate lo que me gusta ese disco…
Alan: Gracias, muchísimas gracias.

Y de hecho hace unos días estaba caminando por aquí, en Londres, mientras lo escuchaba, y es sin dudas un álbum que tiene una atmósfera absolutamente londinense.
Alan: Por supuesto, es sobre Londres, definitivamente.

A lo que voy es, uno no escucha a Madonna cuando camina por Londres…
Alan: ¡Jajaja! Sí, los Dirty Strangers resultan una buena elección a la hora de hacerlo. Y la historia del disco es que…Yo venía de trabajar en la gira de los Stones de “A Bigger Bang”, que duró alrededor de 2 años y medio, y los Dirtys habían estado parados por cerca de 8 años. Y mientras viajaba escribí un montón de canciones. Entonces, al volver, decidí volver a juntar al grupo, pero en aquel momento éramos solamente yo, John Proctor y George Butler, un trío, y decidimos llamarnos Monkey Seed.

¿Le cambiaste el nombre al grupo?
Alan: No, lo que sucedió fue que los Dirty Strangers estaban algo así como disueltos, si bien nunca nos habíamos separado. No habíamos tocado por mucho tiempo, ni tampoco ganado dinero y, ya sabés, eso desmotiva a la gente. Así que cuando decidí volver a juntar al grupo, quise que empezara de cero. Entonces quería que tenga un nombre nuevo. No pensaba hacer canciones de los Dirty Strangers, solamente canciones nuevas. Pero como de todas maneras yo había escrito todas las canciones de la banda, me dirigí a Ian Grant, que acababa de formar el sello Track Records, y le dije, “tengo un álbum de canciones, ¿te gustaría contratarme para Track Records?” Dijo que sí, ya que le gustaba lo que estaba haciendo. Y entonces me preguntó, “¿por qué le cambiaste el nombre a la banda?” Y le contesté, “bueno, es que quiero un nuevo comienzo” Y Ian me dijo, “Alan, ¡tenés más de 50, ya no tenés 20 años!” (risas) ¡Y tenía razón! Después me dijo, “escuchame, tenés la reputación de los Dirty Strangers, porque básicamente vos sos los Dirty Strangers. ¿Porqué habrías de cambiarle el nombre? Siempre les funcionó. Te sugiero que la sigas llamando The Dirty Strangers”. Y yo accedí. A veces te hace feliz que exista gente que te digas cosas así, porque generalmente uno no se da cuenta. Uno piensa, “sí, tengo una nueva banda, la voy a llamar tal y tal…” Así que lo pusimos en marcha, y cuando se lo comenté a Keith, me preguntó, “¿querés que toque guitarra en el disco?” Y yo le contesté, “no, quiero encargarme yo de las guitarras”, pero le dije, “¿podés tocar algo de piano?” Y Keith me contestó, “claro, fuckin’ por supuesto!” Y es por eso que se llama “West 12 to Wittering”, porque cuando está en Inglaterra, Keith vive en Wittering, y yo llevé todo el equipo desde mi lugar aquí en el área W12 de Londres para grabar su parte, y es como que “acampamos” en su casa.

13..

Clayton, Proctor (hoy ex bajista del grupo) y Danny Fury

¿Lo grabaron en la casa de Keith?
Alan: Sí, en Redlands. Solamente su parte, la del piano, que fue grabada allí.

¿O sea que paraste en su casa exclusivamente para grabar la parte del piano que se usó en el álbum?
Alan: Bueno, en verdad paré en su casa en muchas oportunidades.

Wittering es una zona muy hermosa.
Alan:  Sí, encantadora. Tanto me resulta así que, si alguna vez me mudara de Londres, ese es el lugar donde me iría a vivir.

Pequeño mundo. Justamente hace días fui a ver a Ian Hunter en Shepherd’s Bush, y de casualidad, me puse a hablar con un matrimonio que vive allí.
Alan:¡Ian Hunter? ¿Tocó en Shepherd’s Bush?

Desde ya, fue hace 3 días. Jamás tocó en Sudamérica, y sería muy raro que alguna vez lo haga, así que no podía perdérmelo. Y con Graham Parker de telonero.
Alan:
¡Oh, amo a Graham Parker!
Danny: ¿Acaso salió el aviso en algún lugar?
Alan: Si el show está sold-out, no lo publicitan.

Perdón, ¡ahora me hacen sentir culpa!
Alan: ¡No sabía que iba a tocar en Londres!
Danny: Si te fijás en internet, generalmente aparece ahí.
Alan: En general aparece un aviso en el diario Evening Standard, o en la revista Time-Out.
Danny: Antes uno podía ver los avisos en el Melody Maker. Todos los anuncios de shows aparecían ahí.
Alan: Time-Out, para mí, habiendo tenido una banda, era el lugar donde aparecían todos los avisos, y ahora sólo están los que fueron seleccionados.

SUCIOS., EXTRAÑOS Y CONCEPTUALES
¿Qué me podés decir sobre “Crime And A Woman”, el disco más reciente de los Dirtys? Sé que se trata de un álbum conceptual.
Alan: Es una historia narrada desde el principio hasta el final, si es que querés que sea una historia. Si querés que sea una colección de canciones de rock´n´roll, es una colección de canciones de rock´n´roll. Pero hay toda una historia dentro del disco, que probablemente resulte para mi propio beneficio, más que el de cualquier otra persona.

14..Sí, cuando el otro día te pregunté por qué Keith esta vez no estaba esta vez en el disco, me dijiste que es un álbum que quisiste resultara más personal, y me explicaste que querías que sea “tu” álbum.
Alan: Sí. Porque lo que sucede es que, si bien es genial que Keith sea uno de tus mejores amigos, la parte mala es que, cada vez que tocás tu propio material, o que alguien va a verte tocar, permanentemente me hacen la misma pregunta: “¿Keith va a estar en el disco?”, o “¿Keith va a estar en el show?” Entiendo que la gente pregunte esas cosas, pero no es su banda. Es mi banda, que toca de vez en cuando, y se llama The Dirty Strangers. Y quiero que el grupo represente en vivo todo lo que grabamos.

Bueno, como sea, es otro disco que no deja de encantarme.
Alan: A mí también me encanta, porque suena genial. “Keith, “¿podrías venir y tocar en el disco?” Keith es genial, pero no toca en vivo con nosotros.

Siempre escribís solo. De hecho sos el único que escribe las canciones de los Dirtys.
Alan:
Y ahora que estuve tocando con Danny desde hace un tiempo…Danny escribe canciones, y sin dudas va a colaborar de aquí en adelante.

Pero básicamente todas las canciones del último disco son tuyas.
Alan: Sí, pero hay un par de canciones, como en el caso de “Running Slow” y “Are You Satisfied”, que fueron co-escritas con Alistair…Pero Alistair murió hace 10 años. Fue un gran compañero. Y después está “One Good Reason”, que escribí junto a Tam Nightingale, y además Scotty co-escribió “Short & Sweet”. Pero en verdad, sí, fue mi álbum.

¿Qué cosas te inspiran a la hora de escribir canciones? ¿La vida cotidiana?
Alan: Definitivamente, la vida diaria. Si tengo una pausa, o un momento de calma, al igual que la mayoría de la gente, soy mejor escribiendo cuando estoy entre la espada y la pared. Cuando estoy cómodo, cuando todo funciona bien, me resulta muy difícil escribir canciones, porque hay paz en mi vida. ¿No creés, que es así, Danny? ¿Que se escriben mejores canciones cuando se está alborotado?
Danny: Sí, por supuesto.

Si no fuera así, no existirían los músicos ni las canciones de blues.
Alan:
Sí, exactamente. Los momentos difíciles son los que te llevan a escarbar profundo.

Y supongo que lo mismo le sucede a los escritores.
Alan: Sí. Bueno, ¿cuántos escritores y comediantes torturados conocemos? Gente que es maníaca-depresiva, y que hacen hermosos trabajos.
Danny: Y se enfocan en su desorden interior.

Es como que de alguna manera lográs exorcizar tus pesares. Resulta toda una terapia, finalmente.
Alan: Eso es definitivamente correcto. Si tengo algo muy fuerte dentro de mi cabeza, sin dudas voy a escribir una canción sobre eso.

15..

Los Dirtys hoy: Danny Fury, Alan Clayton, Cliff Wright y Scott Mulvey

Y, más allá de las letras, no es fácil encontrar bandas cono los Dirty Strangers hoy en día, con toda esa cosa blusera y de rock´n´roll badass, con un filo de punk rock. Y ahora, ¡bienvenido Danny y la sangre nueva en el grupo!
Alan: ¡Así es!

MAYBE IT´S BECAUSE I´M A LONDONER
¿Qué piensan de la escena musical actual londinense?
Alan: ¿Puedo ser totalmente honesto con vos? La escena musical me importa un carajo, solo me importan los Dirty Strangers. Cuando estás en una banda de rock and roll, no te pueden importar los demás. Realmente, porque fuckin’ amás el rock and roll. ¿Lo ves así, Danny?
Danny: Sí, es como que estás atrapado en tu propia cosa. Pero si es que tal vez puedo responder a esa pregunta, de todas formas tengo una pequeña impresión al respecto, ya que aún estoy algo interesado en lo que sucede. Una saca nuevo material en ese contexto, y si querés que el mundo lo conozca, tenés que ponerte a trabajar. De ahí es que viene mi interés. Es realmente como dijo Alan, es como si fuera un cliente limitado. Pero creo que existe una gran falta de personalidades, una falta de expresión auténtica. Pareciera que todo el mundo copiara algo que ya había sido hecho antes.

Bueno, eso sucede porque mayormente lo hacen porque sólo están interesados en ganar dinero.
Alan: Sí, sí…
Danny: Es verdad que se hace música por dinero, pero no hay mucha música que realmente te alcance y te toque de cerca, quiero decir, algo que represente una expresión genuina de personalidad.
Alan: Además, todavía sigo descubriendo música de los ’50, hay toda una estructura musical de esos años.
Danny: Existe tanta música…
Alan: Me gustaría saber si eso de la música en sí sigue sucediendo con los más jóvenes. Yo no soy quién para comentar sobre lo que les gusta a los quinceañeros, porque no tengo 15 años. ¿De acuerdo? Pero sé lo que hago a mi edad. Y hago rock’n’roll. Veo que muchas bandas se comprometen, pero nosotros nunca nos compremetemos, sólo tocamos lo que tocamos. A lo largo de mi carrera, siempre me fijé en las modas, después me olvidé de eso, y más tarde le presté atención a la moda nuevamente. Uno simplemente hace lo que hace.

Es exactamente como lo dijiste, siempre se trata de mirar al pasado, porque hay tanta música buena ahí…
Alan: Yo escucho mucha radio, por lo que no me cierro al mundo exterior. Todavía hay gente que escribe grandes canciones. Y soy muy protector con el rock’n’roll, mientras hay bandas que juegan con él.
16..Como si sólo fuera una palabra suelta…
Alan:
Sí, y vivo mi vida para eso. Y sé que lo vengo haciendo desde hace mucho tiempo.

Entonces, si es que puedo preguntártelo, ¿de qué vivís fuera de los Dirty Strangers?
Alan: ¡Soy el mayordomo de Danny! (se ríe fuertemente)

Bueno, es que me resultaba curioso saberlo…
Alan:
Él es de Suiza, entonces tiene mucho dinero… (risas)

Sin dudas, Suiza está llena de millonarios.
Alan:
¡Claro que los hay! (risas) Y nosotros somos sus empleados.
Danny: Debería pedirle que se cambie el nombre por el de James, o algo así… (risas)

BOB & MARLEY & ALAN & JOHNNY
Alan, recuerdo haber leído una historia tuya junto a Bob Marley que me resultó muy divertida…
Alan:
¡Con mucho gusto! Cuando trabajaba para Jimmy Callaghan, a fines de los ‘70, una vez estábamos trabajando en el Crystal Palace’s Bowl, que era un lugar abierto para shows en el sur de Londres, y en aquel momento el área de backstage no tenía camarines. En su lugar se usaban carpas grandes. Y mi trabajo consistía en cuidar la carpa en la que estaba Bob Marley. Big Joe también estaba ahí. Y lo que ocurrió fue que, en esa época, lo de la Seguridad no era como es ahora. La zona del backstage tenía vallas muy bajas alrededor del lugar, y no había mucha Seguridad, y parecía ser que todos los jamaiquinos que habían ido al show pensaban que tenían el derecho de conocer a Marley. Entonces lo que hacían era saltar esas vallas, tratando de meterse en su carpa, y yo era el único que estaba ahí para pararlos.

18..Bob Marley era realmente “la gran cosa” en aquellos años…
Alan: ¡Claro que lo era! La “gran cosa” para los jamaiquinos. Era su hombre espiritual, y demás. Y la gente que intentaba meterse en su carpa, no le gustaba que yo los parara, si bien ése era mi trabajo, y lo que sucedió es que siempre había conmoción. Y de repente alguien me tocó el hombre y me dijo, “vení, entrá”, y me metió en la carpa de Bob Marley. Marley estaba sentado sobre un amplificador tocando la guitarra, y de repente se puso a liar un porro enorme. Y mientras Bob seguía tocando la guitarra, ¡me hicieron fumar y me drogaron, para calmarme! (risas) Estuve ahí unos 20 o 25 minutos. Y recién me enviaron de vuelta afuera una vez que me calmé.

¡20 minutos con Bob Marley! No es una historia muy común…
Alan:
¡Sí!

¿Te gustaba la música jamaiquina en ese momento?
Alan:
Sabés, cuando era joven, mi primera música fue el ska. Johnny, mi padre, era un “teddy boy”, por lo que amaba el rock and roll. Él es cantante, hice un álbum con él.

Sí, leí algo sobre eso.
Alan: Y Keith toca en el álbum, y Bobby Keys también. Ese es el disco de mi papá, Johnny Clayton.

¿El disco fue ya fue editado? ¿ O se trata de una grabación privada?
Alan:
No, aún no, pero ya va a editarse. Brian James, Keith Richards, Bobby Keys, Jim Jones (de la Jim Jones Revue) y Tyla, de los Dogs D’Amour. Todos tocando con mi padre.

19..¿Todas sesiones de estudio?
Alan: Sí. Ése va a ser el próximo disco que se edite, el de mi padre. El de John Sinclair ya había sido editado a través de otro sello, y de hecho también vamos a grabar otro álbum con los Dirty Strangers. Pero antes que todo eso vamos a reeditar el primer disco de la banda, “The Dirty Strangers”, pero con nuevo material, inéditos, etc. Supongo que el disco de mi papá va a ser lanzado al mismo tiempo. Hay gente grandiosa en el disco.

Es verdad, es una gran formación. ¿Va a incluir nuevas canciones o son todos covers?
Alan:
No, son todas canciones de Dean Martin, y de Frank Sinatra. Y la banda básica en el disco es Mallet en batería, Dave Tregunna en bajo, Scott Mulvey de los Dirtys en piano, y yo tocando acústica, y después están los guitarristas y los saxofonistas invitados.

¿Tienen la idea de salir a hacer shows en otros países, o son más una banda local que suele tocar en Londres, o en otras ciudades inglesas?
Alan: ¡Queremos tocar en todas partes! Ya tocamos en Europa, y ahora, con Danny en la banda, iniciamos una nueva etapa. Necesitábamos realmente que nos maneje alguien que esté más al nivel de la tierra, y mi hijo Paul está haciendo todo eso.

Se lo ve muy entusiasta.
Alan: Lo es, ¡es el hijo de su padre! Entonces, sí, queremos tocar en donde sea.

Como músico, ¿existe alguien con quien te hubiera gustado grabar o tocar?
Danny:
En verdad quería tocar conmigo… (risas)
Alan: ¡Oh, mis sueños finalmente se hicieron realidad! Te lo digo así, si no fuera con Danny (risas) sería con alguien como Otis Redding, mi cantante favorito de todos los tiempos. Sí, es mi cantante favorito. Fin de la historia.

Sos un “soul man”.
Alan: Sí, pero mi papá era un “teddy boy”, así que soy una mezcla extraña.

Es todo lo mismo, es música maravillosa, después de todo, ya sea soul, rock and roll, rhythm and blues…¡Todos esos grandes músicos negros!
Alan: No pueden hablar como yo, ¡pero yo sí puedo hablar como ellos! ¡Jajaja!
Danny: Lo sienten en el corazón, digo, tienen ese sentimiento. Y encima de todo, Alan tiene una gran voz.
Alan: ¡Gracias! Deberíamos parar aquí… (risas)

20..y

El autor de esta nota junto a los protagonistas de la misma: el negro es el nuevo negro

RECUERDOS DEL FUTURO
Es tal como dijiste, se trata mayormente de volver al pasado, que es cuando se hizo la mejor música. Justamente ayer estaba escuchando mi disco en vivo favorito de todos los tiempos, el de Jerry Lee Lewis en vivo en el Star Club de Hamburgo en 1964, que vendría a ser…¡el disco más salvaje que alguna vez se grabó! Eso sí que es heavy metal. Alguien incluso lo describió como “no un álbum, sino una escena del crimen”
Alan:
¡Sí! Te voy a contar una historia muy divertida que Ronnie Wood me contó, de cuando estuvo de gira con Jerry Lee. Estaban los dos caminando juntos en el lobby de un hotel, y apareció una mujer, que abrazó a Jerry, diciéndole “Jerry, olés maravillosamente, ¿qué te pusiste?” Y él le contestó, “lo que pasa es que se me paró, honey. ¡No sabía que podías olerlo desde ahí!”
Danny: ¡Es increíble!
Alan: ¡Esa es genial! ¿O no?

Me encantan las historias así. ¿Alguna más que quieras contarme?
Alan:
¿Querés saber cómo es que escribí la canción “She´s A Real Boticelli”?

21..Me encantaría saberlo. Siempre me pregunté qué es eso de ser “una Boticelli auténtica”…
Alan:
Bueno, te voy a decir cómo ocurrieron las cosas. Yo estaba en Redlands, y estábamos con Keith en la cocina de la casa, cocinando. Yo estaba pelando papas, y Keith preparaba la carne. En Inglaterra, cuando sos chico, es muy común que leas una colección de libros llamada “Just William” El personaje principal de las historias es un chico de 13 años, que vive en el campo con sus padres y una hermana, y que siempre está teniendo aventuras. Cualquier persona que sea de nacionalidad inglesa conoce esos libros. Supongo que cada país tendrá los suyos. Y este chico forma parte de un gang llamado The Outlaws (Los Bandidos) que tienen una banda rival. Y están todos esos personajes que pasan por el lugar donde vive. Músicos, vagabundos, viajeros…Y todos esos libros fueron escritos por una mujer, Richmal Compton. Y yo me pasé toda mi infancia creyendo que los había escrito un tipo. O sea que esta mujer escribió tosas esas aventuras fantásticas desde la perspectiva de un chico. Y nos dimos cuenta que tanto a Keith como a mí nos encantaban, que habíamos tenido un amor mutuo por esas historias a medida que íbamos creciendo. Y cuando la oficina de los Stones se enteró de nuestro amor por esos libros, nos los enviaron en formato CD, y solíamos escucharlos cuando nos poníamos a cocinar. Y uno empezaba con la frase “she´s a real Boticelli!”, pero en verdad lo que está diciendo es “she´s got a real bottle of cherry” (“tiene una botella real de cherry”) Lo habíamos entendido mal. Miré a Keith y me dijo “parece un fuckin´ título de una canción de Chuck Berry, ¿o no?” Así que viene de ahí, de cuando cocinábamos, del CD del libro. Entonces nos robamos la primera estrofa, y escribimos la canción “She’s a Real Boticelli”

¡Gran anécdota! Y agreguemos que su nombre nació en Redlands, al igual que la historia del jardinero, que se usó para el título de “Jumpin´Jack Flash”. Ya conocés la historia…
Alan:
¡Así es!

OK, saben que podríamos quedarnos hablando horas, pero creo que deberíamos salir para el show de esta noche, y no quiero ser el culpable de que lleguen tarde. ¡Muchísimas gracias!
Danny:
¡Ya mismo!
Alan:
¡Muchas gracias a vos! Y no olvides tu bolso.

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CON LEANDRO DONOZO, DIRECTOR DE LA EDITORIAL GOURMET MUSICAL: “HAGO LIBROS QUE QUIERO LEER”

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“Querramos o no, la música es una compañía constante a lo largo de nuestras vidas. Aún desde antes de nacer, todo lo que escuchamos, cómo, con quiénes y cuándo la escuchamos, nos moldea y nos define de mil maneras. Nuestras formas de pensar, de ser, de relacionarnos, de entender, percibir y estar en el mundo están demasiado influenciadas por los sonidos que nos rodean como para ignorarlos o tratarlos con ingenuidad. Los libros de Gourmet Musical Ediciones quieren ser una herramienta para estar más conscientes de la importancia de la música y los sonidos, a partir de la producción y divulgación de textos que aporten nuevos conocimientos sobre su historia, presente y futuro desde los más diversos puntos de vista. Un posible camino intelectual para estimular los sentidos, el placer, la pasión.”

El texto que corona el catálogo del emprendimiento que una vez puso en marcha no permite dejar detalle librado al azar. Leandro Donozo, que comenzó recopilando libros y revistas del género para su propia información, terminó logrando de manera no deliberada lo que nadie había hecho en la historia argentina: fundar una editorial exclusivamente dedicada a libros musicales. Con más de 1 década de existencia, Gourmet Musical lleva publicados hasta el momento más de cuarenta títulos, a los que ahora se agregan algunos más, que verán la luz en el transcurso del corriente año. MADHOUSE estuvo charlando con el factótum del proyecto para repasar el pasado, presente y futuro de la primera editorial en su tipo en el país.

Gourmet Musical es un emprendimiento absolutamente unipersonal. ¿Qué es lo que hace que una persona se vuelque a juntar revistas, libros y textos varios de música, para acabar formando un archivo? ¿El proyecto editorial estaba contemplado desde le vamos, o empezó como el de un coleccionista que terminó derivando en eso?
En verdad nunca fui coleccionista, no me considero así. Como muchos de lo que estamos en esto, empecé a escuchar música de chico, y también tocaba y estudiaba guitarra. Al terminar el secundario me puse a hacer la carrera de Artes Musicales en la UBA, que es como una especie de carrera de Musicología, y paralelamente, de casualidad, empecé a trabajar en periodismo en Editorial Magendra. En Pelo, Generación X, y todas esas revistas que editaban. Y entonces pasé de leer esas revistas a escribir en ellas. Siempre había sido de interesarme mucho en la información, de puro melómano. En las tapas de los discos, en los sobres, preguntarme tal y cuál cosa… esos detalles a los que mucha gente no suele darle bolilla. Me interesaba todo eso que rodeaba la música. Era de leer muchos libros sobre música, biografías, revistas…En la época de la secundaria me compraba todas las revistas.

Y entonces se trató de ponerse a relacionar todo eso.
Claro. Yo leía Pelo, Rock and Pop, CantaRock, El Musiquero y otras revistas más fugaces que se editaban en esa época, y  a través de la guitarra también comencé a interesarme en otros tipo de música, entonces leía revistas de jazz, de acá y de afuera. Esto fue a mediados de los 80, cuando ya había muchas cosas importadas. Compraba muchos discos, sobre todo de blues, y traje muchos de afuera. Es más, la primera nota que escribí para un medio fue sobre blues. Entonces yo compraba y guardaba todas esas revistas porque me gustaba leer, y así poder tener todos esos datos. Por eso me pareció genial cuando encontré esa carrera en Filosofía y Letras, que coincidía mucho con todo eso que me interesaba. Y mientras cursaba el CBC produje un programa de radio sobre música clásica que hacía la DAIA en Radio Jai, porque tenían un ciclo de conciertos en el Teatro Colón, y el programa los promocionaba.

2EN EL PRINCIPIO FUE EL DICCIONARIO
¿No tenías ninguna idea deliberada respecto a lo que luego se convirtió en el proyecto de la editorial? ¿Las archivabas solamente para tu propio placer y cultura?
Ni siquiera consideraba archivarlas, simplemente las guardaba.

Desde ya, todo esto ocurría pre-internet, y la única manera que teníamos de guardar información era comprando material.
Avanzada la carrera, y en momentos que ya había llegado la internet, yo me movía mucho con listas de correo, y entonces de casualidad me llega una propuesta de actualizar un artículo sobre bibliotecas para la enciclopedia New Grove Dictionary of Music, que viene a ser la enciclopedia más grande internacional de música. La última edición se había lanzado en 1980 y entonces estaban haciendo la nueva, que iba a salir en 2000. Es una enciclopedia que, si bien es principalmente de música clásica, también incluye otros estilos populares y de todos los países. El artículo de bibliotecas incluía un listado larguísimo de bibliotecas especializadas en música de todo el mundo, incluyendo Argentina, que era larguísimo, como de cien páginas. Bibliotecas que incluyeran, sobre todo, fuentes primarias, como manuscritos o partituras. Material de interés para los investigadores musicales. Colecciones específicas, el archivo de un compositor, discotecas…ese tipo de cosas. Ellos buscaban gente que vaya a las bibliotecas, y con eso hacían el artículo. Se encontraron con que nadie les contestaba, y entonces me contactaron a través de una lista de discusión y me propusieron actualizar ese artículo. Y a raíz de eso me piden también actualizar el artículo sobre revistas de música de todo el mundo, que también era muy largo, como de 200 páginas. El de Argentina mencionaba treinta y pico de revistas, por lo que estaba muy desactualizado. Y había muy pocos datos. El nombre de la revista, en qué fechas se editó, una descripción muy breve y la periodicidad en que se editaban. Paralelamente yo venía haciendo un trabajo para la facultad, que era relevar la biografía que había sobre música argentina. La primera etapa de cualquier trabajo de investigación es ver primero qué es lo que se hizo antes, pero no había ningún tipo de fuente para saber qué es lo que había. Pero nadie tenía mucha idea. Mi respuesta automática fue “bueno, debe haber tanto, que no se podrá hacer”. Entonces empecé a ir a bibliotecas para compilar material sobre lo que yo estaba trabajando, que era música popular. Y comencé a darme cuenta de que no había tanto. Y después tuve la sensación de que segmentar entre música popular y académica no tenía mucho sentido. Y me di cuenta que esa limitación era conceptual, que para entender la música popular, como ser el rock en Argentina en los 60, tenías que entender otras cosas que estaban pasando. Tenés que entender que había un Instituto Di Tella y…

El contexto.
Ni siquiera el contexto, si bien había un contexto mayor político o cultural. Pero había un contexto musical que tenía una relación directa. Digo, Manal tocaba en el Di Tella, y por allí también pasaban los tipos que hacían música electroacústica. Y me parecía que mirar solamente al rock, como algo único, me impedía ver otras cosas que terminaban viéndose mejor, o de otra manera, en un contexto más grande. Entonces me puse a hacer el relevamiento sobre libros de música editados en Argentina, de todo tipo. Música clásica, tango, bailanta, rock, lo que fuere. Y ahí empecé a hacer algo que, años después, terminó convirtiéndose en el primer libro de la editorial.

3
Todo esto sucedió a raíz de lo que te habían encargado para la enciclopedia.
Fue algo simultáneo, porque de hecho yo ya andaba circulando por las bibliotecas, ya estaba relevando eso, y ahí fue cuando me llegó el encargo de la misma gente para hacer otro artículo, que fue el de revistas.


¿De qué constó ese trabajo?

Se trataba de hacer una lista de títulos de revistas de música de Argentina, con fechas. Cuando me llega ese encargo, yo me dije “esto se lo tengo que pasar a alguien que sepa más que yo”, pero qué pasaba: como yo ya venía relevando toda la parte de bibliografía sobre música argentina, sabía que no existía ningún libro que pudiera resolver el tema de las revistas o que incluyera un listado de títulos. Eran todas cosas muy parciales, muy viejas y desactualizadas. Entonces me dije, “esto no lo hizo nadie, lo voy a hacer yo”. Y aparte siempre me había interesado el tema de las revistas, ya sea por haberlas leído, o por escribir en ellas. Pero al empezar me encontré con otras dificultades, que son las que hablábamos antes. No había colecciones completas de revistas en ningún lado. Uno iba a las bibliotecas y, por supuesto, no había revistas de rock. Pero tampoco había colecciones completas de revistas de música clásica, de jazz, o de tango. No había nada de nada.

¿Tampoco en la Biblioteca Nacional?
Ni en la Biblioteca Nacional, ni en la del Congreso, ni en ninguna otra. Fui a todas las que pude. Incluso tampoco en bibliotecas especializadas en música. Había, y sigue habiendo, muy poco. En principio, con saber que existía tal revista, al menos ya tenía un dato. Pero ellos me pedían datos que no eran tan sencillos, como el de saber entre qué años fue editada la revista. Uno podía saber cuándo había comenzado a editarse, pero no hasta cuándo había sido editada. Entonces empecé a armarme unas planillas anotando cada número de cada revista que encontraba, y dónde la encontraba. Algunas las tenía yo, otras las iba comprando en casas de revistas usadas, otras eran de coleccionistas, de bibliotecas… ¡Eran unas tablas enormes! Entonces, cuando llegó el momento de cerrar el informe, algunas tenían fechas confirmadas, pero otras eran tentativas.

En definitiva, hiciste un trabajo que hasta ese momento era completamente inexistente en el país.
Sí, y tuve que hacerlo yo.

Lo cual resulta curioso habiendo gente de diversas áreas culturales que podrían haberlo hecho mucho antes, o con el paso de los años.
Sí había de otras revistas literarias, pero en cuanto a música, nadie jamás se había dedicado mucho. Nunca se la consideró una fuente de información, en es sentido siempre fue algo menos valorado.

Es verdad, siempre fue como la oveja negra de la familia.
Tal cual. Entonces, durante el tiempo en que estuve haciendo los dos relevamientos de las listas de revistas, me di cuenta que tenía una colección. Porque tenía las revistas que había comprado, las que yo había trabajado de adolescente, y las que había conseguido para ese relevamiento. Y cuando vi todo ese montón de revistas, me di cuenta que había que ampliar ese trabajo, si bien nunca lo tomé como una colección.

4

CAPITULO UNO
¿Tenías una fecha límite de entrega pararendir lo que te habían encargado?
Se trató de hacer todo lo que podía hacer hasta esa fecha. Pero después me entusiasmé y seguí.  Ya tenía la idea de hacer un libro con el relevamiento de bibliografía, y en un momento me di cuenta de que eso podía resultar una herramienta que le podía servir a otros. Lo estuvo por editar una universidad norteamericana, que al final nunca supe qué pasó. Entonces continué con eso, y en el medio surgió lo de las revistas, y me dije “bueno, aquí también hay otro libro”. Entretanto trabajé en un proyecto que fue el de desarrollar junto a Ricardo Salton un centro de documentación musical para el Gobierno de la Ciudad, con la idea de que tuviera un centro de investigación de música, y el de documentación con revistas, libros y partituras. Y entonces, como veía que el libro no salía, decidí editarlo yo. Y así fue como comenzó la editorial, con el libro que escribí yo, el “Diccionario Bibliográfico de la Música Argentina”, en el 2006.

Y ese fue el primer libro editado por Gourmet Musical. Y a partir de entonces decidiste crear tu propia editorial.
Sí. En el medio de todo eso, en 1999, me fui a vivir un año a Londres, para trabajar en ese diccionario, y cuando volví ya no pude conseguir trabajo de periodista. Fue en plena crisis del 2001. Pero antes del centro de documentación que te comenté, yo había armado un sitio web que se llamaba Gourmet Musical, que era una mezcla de base de datos con sitio de venta de publicaciones. Fue un momento en el que empezaron a aparecer muchas publicaciones independientes, pero que no tenían mucha distribución, sobre todo de discos. Entonces me pregunté, “¿qué pasaría si hacemos un sitio web que permita vender esos discos que no se veían tanto en las disquerías, de distintos géneros de música latinoamericana?”. Yo tenía una base de datos muy completa, en donde de cada disco tenías cada tema, cuál era su autor, quién tocaba qué instrumento en cada canción, etc. También había una base de datos sobre libros y revistas. La idea era juntar ahí toda la información de ese material disperso que existía. Pero en 2002 o 2003 se hizo medio insostenible trabajar así. El correo era un desastre, la inflación, no había catálogos… Y de a poco fui abandonando ese sitio web, porque no lo  podía mantener. Y entonces el sitio web terminó transformándose en la editorial Gourmet Musical Ediciones.

Siempre me pareció un nombre muy preciso.
Había varias cosas que me interesaban, pero Gourmet Musical son dos palabras que se entienden en cualquier idioma. Y tiene una cosa que es, ligado a esta cuestión de no definirse por géneros musicales, más allá de que nunca creí en eso de “la buena y la mala música”… lo de “Gourmet Musical” me permitía hacer una analogía con lo del gourmet gastronómico. Que es aquel tipo que no le da lo mismo comer cualquier cosa, que le interesa saber de dónde viene ese producto, cómo se cocina, las variedades…

¿Una connotación más de exclusividad?
No por ese lado, sino por saber qué es lo que uno está consumiendo, digamos. Uno puede comer cualquier basura y decir “ah no, prefiero esta marca a la otra”, o “cocinado así o cocinado asá”.  Y esa analogía, entonces, también me permitía explicar que yo no vendía cualquier música, aunque la vendiera de diferentes tipos. No era un sitio exclusivamente de rock, de jazz o de tango, pero al mismo tiempo no lo era sobre cualquier tipo de rock, jazz, tango, o folklore. Insisto, nunca lo entendí en términos de colección, para mí es una herramienta. La colección está más asociada con algo lúdico, si se quiere. Con el tiempo pasaría a ser una herramienta, ya fuere para las investigaciones de aquel momento, o las que ahora están en curso con los libros.

MÚSICA DE LA A A LA Z
Entonces, una cosa llevó a la otra, y finalmente el sitio web no sólo terminó volviéndose en una editorial con la cual ibas a editar un primer libro, sino que además era el tuyo.
Sí, la idea fue la de sacar mi libro, y después empezar a editar otros títulos que valía la pena que existieran, y que no había. Porque además mi libro se transformó en una especie de estudio de mercado imposible de encargarle a alguien, porque yo sabía exactamente sobre qué temas había libros, y sobre cuáles no. Sobre qué temas había libros que se conseguían, y al mismo tiempo conocía mucha gente que trabajaba en temas interesantes, pero que no tenían el acceso a publicar libros. Entonces conocía lo que existía sobre libros de música argentina de todo tipo, de una manera que nadie sabía. Y eso me indicaba qué proponer editar que fuera distinto a lo que ya existía. Lo de mi libro me sirvió de base para comenzar a armar el catálogo de la editorial.

¿Cómo hiciste para llevar a cabo semejante trabajo en tu primer libro?
Lo que hice fue revistar cincuenta y pico de diccionarios y enciclopedias de acá y de afuera sobre cualquier género musical, desde los veinte tomos del diccionario Grove, más la edición siguiente, que fueron veintinueve, más los diccionarios argentinos de jazz, de tango, de rock, de instrumentos, de alguna ciudad… Cosas muy puntuales, relevando todas las entradas que había sobre músicos y música argentina. Entonces, por ejemplo, si vos buscás “Troilo”, te dice en qué diccionarios salió un artículo sobre Troilo, en qué página, y quién lo escribió. O un artículo sobre el arpa en Argentina. ¿Dónde hay? Esos 52 diccionarios que mencioné no están juntos en ningún lugar, no hay ninguna biblioteca que los reúna en su totalidad. Y de esa manera, con una sola búsqueda te ahorrabas el buscar el dato en otros lugares. Corrigiendo datos que estaban mal, actualizando otros que ya eran viejos… Tardé como diez años en hacerlo.

Fue un laburo de hormiga.
Así es, un laburo de hormiga. Es más, yo empecé a trabajar en la editorial en febrero de 2005 y el primer libro, que fue éste, salió en agosto de 2006. Y todo ese tiempo que pasó se trató de terminarlo, armarlo, pensar la colección, el diseño, cómo armar la editorial, que es algo que aprendí mientras lo hacía.

“HAGO LIBROS QUE QUIERO LEER. Y ME TOMO TODO EL TIEMPO NECESARIO PARA QUE SALGAN BIEN. YO LA LLAMO LA EDITORIAL RENÉ LAVAND: ¡NO SE PUEDE HACER MÁS LENTO!” – LEANDRO DONOZO

¿Habías tenido la idea de la editorial desde un primer momento, o fue algo que surgió a partir del lanzamiento de tu libro?
Es algo que estaba previsto desde el principio, nunca lo saqué con la intención de editar un solo libro. Al editarlo, ya había decidido que iba a ser una editorial especializada en libros de música, por lo tanto ya estaba encargando otros títulos.

¿Qué fue lo que te llevó a convencerte que un proyecto así podía convertirse en algo redituable?
¡Lo sé, fue una pelotudez! (Risas) Ésta es la primera editorial dedicada exclusivamente a libros de música. No existía otra.

Es verdad, la primera de la historia en el país.
Sí, cosa que sé perfectamente porque me había leído todos los libros que había. Digo, había otras editoriales que habían editado muchos libros de música, como Corregidor, pero también habían sacado cosas de otros estilos. Gourmet Musical es la primera editorial argentina en la historia dedicada exclusivamente a libros musicales, más allá de otras como Ricordi, que básicamente editan partituras. Me interesaba mucho la circulación del conocimiento sobre música, porque veía que había muchas cosas muy interesantes que quedaban circunscriptas a un ámbito académico muy cerrado, o que en el periodismo más comercial se trabajaba con muchas limitaciones y no se profundizaba en muchos temas, entonces esos temas quedaban afuera. Eran notas de 2 ó 3 páginas, con las que no llegás a profundizar en nada. Yo estaba a medio camino entre el periodismo, las revistas que estaban en los kioscos, las de musicología, la universidad, las bibliotecas… En esa especie de intersección de muchas cosas. Y veía que ninguno de esos ámbitos me terminaba de cerrar. Y estos libros eran una forma de mezclar todo ese tipo de cosas, de trabajar con el rigor de la universidad, con la extensión de un libro –que tiene más profundidad–, trabajar el lenguaje y las formas de contar los resultados, que es algo más propio del periodismo, y básicamente hacerlo sobre temas de los cuáles no había libros, o no existía material disponible.

Pudiste nuclear todas esas actividades periféricas en una.
Y aparte me di cuenta de que con ese proyecto vinculaba muchas cosas que había hecho a lo largo del tiempo de manera más suelta. El periodismo, la investigación, lo de las bibliotecas, lo de las revistas, leer muchos libros, estar rodeado de discos y escucharlos, mirar los datos… Todo ese tipo de cosas confluían en la editorial, sin que yo lo hubiera planificado. Y saqué la cuenta de que si más o menos yo ahorraba una guita por mes, mientras me dedicaba a otras cosas, podía editar un libro cada tanto. Y con un subsidio del Gobierno de la Ciudad que salió en aquel momento, pude pagar parte de la impresión del primer libro. Después de terminarlo y sacarlo, pude pensar -ingenuamente- que eso podía funcionar económicamente.

5
EL XUL SOLAR SALE PARA TODOS
OK, ya tenías el libro en la calle, y con eso el proyecto de la editorial encaminado. ¿Cómo fue que empezaste a ponerlo en marcha? ¿Te propusieron autores, o saliste a buscarlos?
Me pasó todo eso, fue a los tumbos. Los primeros libros fueron propuestas mías en las que hubo que convencer a los autores. Algunos llevaban veinte años trabajando en artículos. Pero después, no sé realmente cómo fue que circuló el dato, pero de repente tuve propuestas de ideas desde el principio. De hecho, el segundo libro de la editorial también tiene su historia.

Adelante, entonces…
Cuando fue el famoso diciembre de 2001, yo estaba todavía con el sitio web y recién venido de Londres, y aquí no se podía hacer nada. Todo mal. Gomas quemadas, piquetes, y yo tratando de vender discos por internet. Pasó ese verano, y en abril del año siguiente se cumplía un aniversario de la inauguración del sitio web. Y yo pensaba en hacer algún tipo de festejo, digo, antes que tirarme por la ventana. Entonces organicé un concurso de investigación musical. Conseguí un jurado de musicólogos de acá y de afuera que seleccionaran tres trabajos, tres artículos de investigación, a publicarse individualmente en tres revistas de musicología, con un premio de plata simbólico, que era algo así como 100 dólares, o 100 pesos, todavía. Llegaron un montón de propuestas, y dos de esos artículos se publicaron en las revistas, y hubo un tercero que jamás salió publicado en la revista que tenía que hacerlo… Pasaron como tres años, y entonces en 2005 le propuse a la autora que ampliara el proyecto para llevarlo a libro, que era un trabajo de investigación sobre música en la vida y obra de Xul Solar, y terminó siendo el segundo libro lanzado por la editorial. Y yo me preguntaba, “¿quién va a sacar un libro sobre la música en la vida y obra de Xul Solar?”

Precisamente, eso es uno de los puntos más interesantes de la editorial, que edita esas cosas.
Bueno, así fue como se dio. Lo saqué como si fuera una locura, y anduvo bastante bien, y tuvo mucha prensa. Viniendo del periodismo, yo tenía conciencia de qué había que hacer mucha prensa y promoción de los libros. Pero mismo el diccionario, que también era un libro raro, estuvo reseñado en La Nación, en Clarín, en Página 12, en la revista Genios, en Muy Interesante, en revistas académicas de Musicología nacionales y del exterior, de universidades, et., Un abanico muy amplio. Y así fue que saqué dos libros en 2 años, lo cual es muy poco.

Creo que no está nada mal tratándose de una editorial que recién comenzaba de abajo.
Claro, fue algo hecho sin nada. Y en el 2008 edité dos libros, uno que le había propuesto a un musicólogo llamado Omar García Brunelli, que es un especialista en Piazzolla, a quien le propuse hacer una compilación de artículos de investigación musicológica sobre él. Se habían hecho varios libros, pero ninguno que trabajara sobre la música de Piazzolla. Eran todos de historia, anécdotas, biografía…Y paralelamente saqué algo que también me resultó muy grato, que fue reeditar “Como Vino La Mano” de Miguel Grinberg, un libro que yo había leído de adolescente, y que estaba agotado desde el 92 o el 93. La verdad, contacté a Grinberg de puro caradura. Recuerdo que nos encontramos en un café en la semana que iba entre Navidad y Año Nuevo, ¿viste esas semanas que no pasa nada?…

Tu vida está regida por fechas claves…
(Risas) Sí, ¿viste esas semanas que no se puede hacer nada? Fue tipo un 27 de diciembre, esas fechas ridículas… Nunca supe cómo Miguel se arriesgó a publicar conmigo, con una editorial que llevaba nada más que dos libros publicados, y de los cuales uno lo había escrito yo mismo. Esto fue en navidad de 2007, y entonces se editó para la Feria del Libro del 2008, o sea, en mayo, junto al de Piazzolla. Fue una edición actualizada, le agregamos muchas cosas. Tiene algo así como el doble del material que tenía la edición original. Fotos inéditas, le agregué muchas notas al pie, notas de la época, más manifiestos… Es una edición recargada. Y así se fueron dando las cosas. Después de varios años, con 7 u 8 libros editados, empecé a trabajar con una distribuidora, que me permitió que los libros llegaran a todo el país.

¿El proyecto conseguía sustentarse por sí mismo?
No, al principio se trató de poner guita. También tuve algunos subsidios, gente que me ayudó, algunos autores que pagaron parte de las ediciones…Por eso es que tardé 1 año en editar el segundo libro. Fue todo pura inversión. Después de muchos años, y no me acuerdo cuántos, llegué a una situación en la cual podía editar nuevos libros con lo que producían las ventas de los anteriores, y sin tener que poner plata de mi bolsillo. Creo que recién ahora vivo de la editorial, después de 12 años. Pero también soy docente, y hago otras cosas. Pero recién ahora estoy casi dedicado exclusivamente a la editorial.

LA HISTORIA SIN FIN
11 años más tarde del comienzo de tu emprendimiento, ¿cuántos libros lleva Gourmet Musical editados?
Cuarenta, o cuarenta y uno.

Eso significa que prácticamente salieron cuatro por año.
Más o menos. También hubo algunos en que saqué seis o siete, sobre todo en los últimos años.

¿La editorial está abierta a todos los estilos de música?
Sí. Para mí el límite no es el estilo, sino el tratamiento de los libros, cómo se trabaja el tema. soy muy hinchapelotas con eso de dónde se saca la información. No me interesa que sean refritos, porque hoy en día ya existe mucha información. Una entrada de Wikipedia tiene diez veces más información de la que podías conseguir hace 20 años. Si vos pusiste en tu libro, no sé, “Troilo dijo tal cosa”, yo te voy a preguntar por dónde la dijo, o cómo te enteraste. “¿Te la dijo a vos?” “No, la dijo en un diario” “Aah, ¿en qué diario?”…

Dicen que dicen…
Exacto. Y entonces te voy a pedir que busques en qué diario salió, en qué día y en qué página. Si no hay forma de averiguarlo decí “suele decirse que Troilo habría dicho tal cosa…”. Un diario puede corregir un dato inexacto al día siguiente, pero no podés hacerlo con un libro. Entonces soy muy insistente con los datos, con la información, y con no repetir las cosas que alguien ya dijo, y que dijo éste, y que dijo el otro… Y aparte me interesa que los libros sean originales, que aporten algo nuevo a lo que ya había. Yo hago libros que quiero leer. Y me tomo todo el tiempo necesario para que salgan bien. Yo la llamo la Editorial René Lavand: “¡No se puede hacer más lento!” (Risas)

Los libros tienen además muy buenos diseños y artes de tapa. ¿Trabajás con algún ilustrador en particular?
Hace años que estoy trabajando con Santi Pozzi, que suele hacer pósters y serigrafías para bandas de rock.

Para terminar, ¿futuros títulos de libros que va a lanzar Gourmet Musical?
El próximo trabajo que estoy sacando es un libro homenaje a Miguel Grinberg, que cumple 80 años, y que entonces se va a llamar “80 Preguntas a Miguel Grinberg”, donde invitamos a ochenta personas distintas -desde músicos, gente de la ecología, de literatura- a que cada uno le haga una pregunta, que Miguel responde. También voy a editar un libro de Roque Di Pietro sobre Charly García, que es la historia de la carrera de Charly a través de sus recitales. Y además va a salir una reedición modificada de un libro sobre la obra poética de Ricky Espinosa, y una reedición de un libro de Oscar López Ruiz con anécdotas sobre Piazzolla. Esos son los más inmediatos, y se están editando en los próximos 2 o 3 meses.

¿Qué es lo que siente un editor cuando finalmente edita un nuevo libro?
Se siente como un aporte al conocimiento. Uno se pregunta, “¿cómo fue que lo terminamos?” “¿Cómo fue que nos dimos cuenta de que estaba listo, lo editamos, y ahora está acá?” Como si fuera un milagro.


LOS LIBROS DE GOURMET MUSICAL, COMENTADOS POR SU EDITOR

Diccionario bibliográfico de la música argentina y de la música en la Argentina
(Leandro Donozo, 2006)
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“Como explicaba en la entrevista, es una herramienta para quienes busquen información sobre la actividad musical en Argentina, con más de 21.000 citas bibliográficas”

Xul Solar, un músico visual. La música en su vida y obra (Cintia Cristiá, 2007. 2da. edición: 2011)
“Un libro muy peculiar que, como describe su título, aborda la influencia de la música en la obra pictórica de Xul Solar”

Estudios sobre la obra de Astor Piazzolla (Omar García Brunelli, 2008. 2da. edición: 2014)
“El autor, García Brunelli, presenta trabajos de diecisiete investigadores y musicólogos de cinco países (Argentina, España, Alemania, Japón y EE.UU.) que hablan sobre la obra de Piazzolla”

7Cómo vino la mano. Orígenes del rock argentino (Miguel Grinberg, 2008. 3ra. edición: 2014)
“La reedición del libro clásico de Grinberg, que se encontraba agotado desde principios de los 90”

Leopoldo Federico, el inefable bandoneón del tango (Jorge Dimov / Esther Echenbaum Jonisz, 2009)
“Son dos investigadores que entrevistaron a Federico hasta cansarse. Una biografía muy interesante, sobre todo con muchas entrevistas a él, y también a otros músicos de tango”


Proust músico (Jean-Jacques Nattiez, 2009)

“Escrito por un semiólogo musical franco-canadiense, un tipo muy importante. Acá llegó a haber seminarios sobre su obra. Nattiez ya lo había editado en francés, en inglés, en alemán, en muchos idiomas, pero quería lanzarlo en español”

“Guía de revistas de música de la Argentina (1829-2007) (Leandro Donozo, 2009)8
“Conseguí un subsidio para pagar parte de la impresión. Es un catálogo de revistas de música de Argentina, tal como lo indica su título, de todos los géneros musicales. Ahí detallo cada revista que encontré, quién escribió en cada una de ellas, y en qué archivo o biblioteca hallé cada número, por esa cuestión de que no hay colecciones completas en ningún lado. Hay 450 títulos de revistas”

Tito Francia y la música en Mendoza, de la radio al Nuevo Cancionero (María Inés García, 2009)
“Lo escribió una investigadora mendocina, a quien yo conocía del ámbito de los congresos de musicología. Ella había terminado su tesis sobre Tito Francia, un tipo no tan conocido por sí mismo, pero que era el guitarrista del grupo Nuevo Cancionero, que fue un grupo de renovación folklórica en los 60, de las cuales la más conocida es Mercedes Sosa y donde también estaba Tejada Gómez, etc. Y Tito Francia era el más músico de todos esos. Se habían escrito artículos sobre él, pero nunca un libro”

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Estudios sobre los estilos compositivos del tango (1920-1935) (Pablo Kohan, 2010)
“Escrito por un periodista y musicólogo que había sido maestro mío en la Facultad, uno de los primeros que se dedicó a estudiar el tango desde la musicología, desde cómo suena el tango. Sabía que tenía muchos artículos sueltos publicados en revistas, y entonces lo convencí de hacer un libro”

Música y modernidad en Buenos Aires (1920-1940) (Omar Corrado, 2010)
“Corrado es para mí uno de los mejores musicólogos de Latinoamérica y, si te descuidás, de más allá también. El libro es un ejemplo importantísimo de cómo hablar de música vinculándola con el contexto y con la historia cultural del momento. Un libro clave para entender la década del 20 desde lo musical”

10Discografía básica del tango 1905-2010. Su historia a través de las grabaciones (Omar García Brunelli, 2010)
“Ahí seguimos trabajando con García Brunelli, que había sido el autor del libro de Piazzolla. Y éste había sido un libro con la idea de que sea una fuente de referencia sobre discos de tango. El libro es como un diccionario breve, donde en lugar de biografías de los músicos, te explica las discografías. Por ej., uno busca ‘Troilo’, y entonces ahí están las épocas en que grabó, con qué orquestas, en qué sellos, qué se reeditó, cuáles reediciones suenan bien, cuáles no, cuáles con completas… desde principios de siglo hasta 2010. La edición también incluye un CD”

La obra musical de Carlos Guastavino. Circulación, recepción, mediaciones (Silvina Luz Mansilla, 2011)
“También escrito por una musicóloga, con la que yo había trabajado en la Facultad. Silvina tenía su tesis de doctorado sobre Guastavino, que es uno de los compositores argentinos más tocados en el mundo junto a Piazzolla y Ginastera, con un catálogo muy detallado. Guastavino tenía esa cosa muy interesante de combinar su extracción académica, pero haciendo cosas que se popularizaron. Por ejemplo, es el autor de ‘Se Equivocó la Paloma’, que la cantaron desde cantantes líricos, hasta Serrat, o canciones como ´Pueblito Mi Pueblo´, que cantó Mercedes Sosa, y otros folkloristas”

tapa-modernidad-OK2Historia del baile. De la milonga a la disco (Sergio Pujol, 2011)
“Es un libro que Pujol ya había publicado, pero la editorial anterior lo había descatalogado porque necesitaba cubrir un cierto número de ejemplares vendidos mayor al que necesitaba yo, por los que decidimos reeditarlo”

Cancionistas del Río de la Plata. Después del rock: una música popular para el siglo XXI (Martín Graziano, 2011)
“El autor me mandó un mail comentándome que tenía un libro sobre ‘cancionistas’. Yo no tenía idea de qué quiso decirme, para mí se refería a los cantantes de tango de la década del 20, como los estribillistas. Y él había delimitado un conjunto de lo que él llamaba ‘cancionistas del Río de la Plata’, que eran cantantes de esta generación, digamos, de entre 30 y 40 años, que hacían una propuesta que no era rock, que no era folklore, pero que estaba vinculada a la canción, con una preponderancia de cosas acústicas y mezclas de muchas tradiciones, como Lisandro Aristimuño, Gabo Ferro, Pablo Dacal, Martín Buscaglia, Tomi Lebrero, Ana Prada, etc.”

Tangos cultos. Kagel, J. J. Castro, Mastropiero y otros cruces musicales (Esteban Buch, 2012)
“Buch es un musicólogo argentino que vive en Francia y que había venido a dar un seminario de Doctorado en la UBA sobre tangos de compositores académicos, o sea, compositores clásicos que hicieron tango, como John Cage. El libro reúne artículos de análisis sobre eso”

Dar la nota. El rol de la prensa en la historia musical
argentina (1848-1943) (Silvina Luz Mansilla, 2012)12
“La misma autora del libro sobre Guastavino. Junto a ella y un grupo de compañeros de la universidad, teníamos un proyecto de investigación sobre revistas de música. Este libro presenta artículos de diferentes personas sobre diferentes casos donde una revista o publicación periódica se involucraba de alguna manera en la actividad. ¿Cómo es que una revista hace una encuesta para favorecer cierto tipo de música? Incluye revistas de mediados del siglo diecinueve a mediados del siglo veinte. Diarios, revistas, etc. Hay hasta revistas femeninas”

Pensar la música desde América Latina (Juan Pablo González, 2013)
“González es un musicólogo chileno que fue de los primeros activistas de estudios académicos sobre la música popular en Latinoamérica. Creador de la rama latinoamericana de la Sociedad Internacional de Estudios sobre Música PopularHay estudios de género, de canon, temas de vanguardia, etc., explicando todo eso, pero con ejemplos latinoamericanos, de pensadores y de música. Es como una puesta al día sobre qué es lo que se estudia académicamente sobre música, pero desde un punto de vista latinoamericano”

13Mito, ópera y vanguardias. La música en la obra de Lévi-Strauss (Jean-Jacques Nattiez, 2013)
“Lévi-Strauss decía ‘Que la música sea un lenguaje a la vez inteligible e intraducible hace de la música el misterio supremo de las ciencias del hombre, aquel contra el cual ellas colisionan y que custodia el secreto de su progreso. La música y la mitología son máquinas que suprimen el tiempo. Tal es así que mientras escuchamos música, accedemos a una especie de inmortalidad’. Nattiez explora las relaciones de la obra de Lévi-Strauss con la música de su propia cultura europea”

Analizar, interpretar, hacer música. De las Cantigas de Santa María a la organología (Melanie Plesch, 2014)
“Es un libro raro de artículos en homenaje a un musicólogo muy importante que fue uno de mis maestros en la Universidad, que es Gerardo Huseby. Él trabajaba mucho sobre la música medieval. Compilamos el libro junto a su esposa, que también es musicóloga, y con gente que lo conoció, con artículos sobre los temas que él trabajó”

14Charly en el país de las alegorías. Un viaje por las letras de Charly García (Mara Favoretto, 2014. 3ra edición: 2015)
“La autora es una investigadora argentina que viene del palo de las letras y que vive en Australia, y en este libro lo que hace es analizar todas las letras de Charly, desde Sui Géneris hasta el Colón, pero buscando la forma en que Charly usa la alegoría, esa forma de decir las cosas que no se pueden decir. El caso más famoso es el de ‘Canción de Alicia en el País’. Cómo a través de la metáfora uno puede decir una cosa que no se puede expresar literalmente, y sobre todo qué ocurre cuando sí podés decir cualquier cosa, digamos, en democracia. Cómo es que Charly reconfigura el uso de la alegoría de otra manera. Y tiene un análisis de toda la carrera de Charly desde ese punto, que es algo central. En este momento es el libro de la editorial que más vendió”

15Crócknicas de un tacvbo (Joselo Rangel, 2014)
“Joselo, fuera de ser integrante de Café Tacuba, escribe una columna en un diario de México todos los viernes. Una columna breve, de lo que sea. A veces escribe sobre estar de gira con el grupo, recomienda un disco que le gustó, o cuenta que fue a ver al médico, o que leyó tal cosa, y el libro es una selección de esos textos que escribe todas las semanas”

Estudios sobre la obra musical de Graciela Paraskevaídis (Omar Corrado, 2014)
“Graciela es una compositora y musicóloga argentino-uruguaya que lamentablemente falleció hace unos meses. Una compositora más bien experimental, de música académica, de la generación del Di Tella, de donde fue becaria. Junto a Omar Corrado compilamos artículos que analizaban varias de sus obras”

Vendiendo Inglaterra por una libra. Una historia social del rock progresivo16 británico. Tomo 1, transiciones de la psicodelia al prog (Norberto Cambiasso, 2014. 2da edición: 2015)
“Cambiasso es muy conocido por la revista Esculpiendo Milagros, y aquí hace una historia del rock progresivo inglés, pero social. Explicándolo desde su contexto socio-político y socio-económico. Es el primer tomo, de tres que van a salir. Y lo hace desde su propio punto de vista, que es absolutamente original”

Estudios sobre la obra de Carlos Vega (Enrique Cámara de Landa, 2015)
“Carlos Vega es como el padre de la Musicología en Argentina. Fue el tipo que en las décadas del 30 y del 40 se dedicó a viajar por el país y visitar las comunidades criollas e indígenas, y a recopilar los repertorios de música tradicional. Fue quien determinó la historia de las danzas, de dónde vino una zamba, cómo se baila, qué historia tiene, con qué se mezcló… Todavía hoy día todos los libros sobre danzas argentinas y coreografías se basan en sus trabajos. Vega también fue el primero que se dedicó a estudiar el tango y la música popular, y también trabajó sobre música medieval, folklórica, etc.”

17Cemento, el semillero del rock (1985-2004) (Nicolás Igarzábal, 2015. 3ra edición: 2016)
“Es el libro más conocido de la editorial, y también uno de los que más se vendieron. El autor hizo sesenta y pico de entrevistas con varios de los músicos que tocaron ahí, con muchas anécdotas e historias. Llegó a entrevistar mucho a Chabán en sus últimos meses de vida. De hecho Omar falleció un mes antes que saliera el libro”

Jazz argentino, la música “negra” del país “blanco” (Berenice Corti, 2015)
“La autora analiza la idea del jazz argentino, de cómo funciona una música que siempre se reconoció como negra en un país que siempre hizo todo lo posible por mostrarse blanco, negando su historia negra. Y se pregunta si es posible que el jazz local se diferencie del jazz de otros lugares”

Paul Walter Jacob y las músicas prohibidas durante el nazismo (Silvia Glocer / Robert Kelz, 2015)
“Jacob es un músico judío-alemán que emigra a Argentina durante la época del nazismo. Y aquí da una conferencia sobre lo que él llama ´músicas prohibidas´, denunciando qué es lo que pasa en Alemania con la música, haciéndolo en tiempo presente, explicando cómo llegó la censura a la música en aquel momento. Qué es lo que no se puede tocar, etc. Entonces Jacob da esa conferencia en Buenos Aires, que representa el grueso del libro, tras que encontramos una traducción que él había hecho de esa conferencia en castellano”

Letristas, la escritura que se canta (Alejandro Güerri / Federico Merea, 2015)18
“Está escrito por dos periodistas que entrevistaron a autores de varias letras de canciones para hablar sobre el oficio de componerlas, como Serrano de los Auténticos Decadentes, Dárgelos de los Babasónicos. Ale Sergi de Miranda, Dante Spinetta, Javier Martínez, Horacio Fontova, Pipo Cipolatti, el Paz Martínez, Lescano de Damas Gratis, Juan Carlos Denis de El Bohío (los de la cumbia santafesina), el payador José Curbelo, el folklorista Ramón Ayala… Tipos de distintos géneros y edades hablando sobre el oficio de componer letras de canciones”

Un mar de metales hirvientes. Crónicas de la resistencia musical en tiempos totalitarios (1975-1970) (Michel Grinberg, 2015)
“Es una recopilación de artículos que Miguel escribía en el diario La Opinión. Crónicas de conciertos, reseñas de discos, entrevistas, con mucho contenido de rock. Está la época del surgimiento de Serú Girán, la última época de La Máquina de Hacer Pájaros, cuando Aquelarre se va a Europa, el regreso de Almendra… Mucha información sobre Rock Progresivo local. Alas, MIA, Los Jaivas… También hay cosas de Piazzolla, Mederos, de folklore, y demás”

19Bien al sur. Historias del blues en la Argentina (Gabriel Grätzer / Martín Sassone, 2015)
“Cubre la escena del blues argentino desde fines del siglo diecinueve hasta ahora, con un capítulo muy extenso sobre el blues en el interior del país. Martín es periodista y tiene un programa de blues en la Rock and Pop, y Gabriel es músico, con varios discos editados, y también es director de la escuela de blues en el Collegium Musicum, con una actividad docente en el blues muy grande”

Rock sudaka. La historia de Korneta Suárez y Los Gardelitos (Juan Mendoza, 2016)
“Es básicamente una biografía de los Gardelitos hecha sobre todo con testimonios de miembros de la familia”

Estación imposible. Expreso Imaginario y el periodismo contracultural (Sebastián20 Benedetti / Martín Graziano, 2016) 
“La historia de la revista, ampliada a cómo funcionaba el Expreso como centro del periodismo contracultural en Argentina, y cómo se vinculaba con el resto de ese tipo de periodismo, el anterior y el posterior”

En contra de la música. Herramientas para pensar, comprender y vivir las músicas (Julio Mendívil, 2016)
“Julio es un musicólogo y charanguista peruano que ahora vive en Alemania, y que acaba de ser nombrado presidente de la Asociación Internacional de Estudios sobre Música Popular, que es una asociación que representa el organismo que se dedica a hacer estudios sobre eso. Es un libro con artículos muy breves discutiendo lugares comunes, como ser ‘cómo pensamos la música a nivel cotidiano’, digámoslo así. ¿Qué quiere decir ‘hablar de música’? ¿Qué quiere decir ‘saber de música’? ¿La música es un lenguaje universal? ¿Cómo funciona la música como herramienta política? ¿Tiene sentido hablar de ‘música argentina, o peruana, o africana’? En definitiva, ¿tiene sentido hablar de música? Preguntas con respuestas breves para discutir. Para mí es un libro clave de la editorial, que yo hubiera querido escribir, pero Julio lo escribió mejor. Porque tiene que ver con un concepto muy básico de la editorial, que es el de repensar muchas cuestiones acerca de la música”

21Valentino en Buenos Aires. Los años veinte y el espectáculo (Sergio Pujol, 2016)
“Los años veinte fueron un momento clave en el espectáculo argentino. El libro incluye capítulos sobre tango, sobre jazz, y no solamente de música, sino que también habla del surgimiento de la radio, sobre teatro, sobre cine. Es uno de los primeros libros de Pujol, y estaba agotado. El autor había llegado a entrevistar a varios artistas que habían estado activos en la década del veinte, y que para entonces tenían 80 o 90 años. René Cóspito, Iris Marga, Sebastián Piana, Cadícamo… Es un libro fascinante”


Melodías del destierro. Músicos judíos exiliados en Argentina durante el nazismo (1933-1945) (Silvia Glocer, 2016)

“La autora hizo su tesis de Doctorado en la UBA rastreando las trayectorias de muchos músicos judíos que vinieron a Argentina durante la guerra. Son historias de vida, porque ella rastreó cómo vivían y que hacían en Europa, cuál había sido su formación, y a qué se dedicaron cuando llegaron al país, cómo se adaptaron…Hubo muchos que se volcaron a la docencia, que trabajaron en el Teatro Colón, o en orquestas de radio, y que estuvieron trabajando en diferentes ámbitos y géneros de la música argentina”

La música de Sandro. Cómo se hicieron sus canciones
(Pablo S. Alonso, 2016) 22
“El autor releva sesión por sesión de grabación de Sandro. Con quién grabó, con quién tocó… Entrevistó a todos los músicos que grabaron con él. Cincuenta años de música de Sandro, canción por canción. Un trabajo de investigación que aquí nadie hizo sobre ningún músico argentino, un libro como sí existen afuera de Dylan o de los Beatles. Y sus vinculaciones con los diversos estilos musicales. Con el rock, con la canción romántica, con la tradición francesa, la italiana, la latinoamericana… Sandro grabó con los mejores músicos de aquí, y con los mejores músicos de jazz de Argentina. Compartió músicos con Piazzolla. Ziegler, Jacobe, Antonio Agri, López Ruiz, todos tocaron con él. Me parece un libro fascinante, porque además te muestra cómo funcionaba la industria, cómo trabajaban los estudios, los músicos, o los sesionistas”

Yo no estoy aquí. Rock, periodismo, ecología y otros naufragios (1966-2016)
(Pipo Lernoud, 2016)
“Lo considero una especie de autobiografía documental. Son textos cronológicos de diferentes épocas de su vida. Manifiestos, diarios, cartas, letras de poemas, de canciones, cosas inéditas, notas de El Expreso Imaginario, notas de La Mano, notas de CantaRock, cosas de Facebook… Pipo va contando su historia a través de distintas cosas que fue escribiendo con el paso del tiempo”

23Fábricas de músicas. Comienzos de la industria discográfica en la Argentina (1919-1930) (Marina Cañardo, 2017)
“Lo escribió Marina Cañardo, que es Doctora en Historia y Teoría de las Artes en la UBA, y Doctora en Música y Musicología en París, y registra los inicios de la industria discográfica en Argentina en la década del 20 y la manera en que se relacionó con los diversos géneros musicales, principalmente con el tango”

Una intelligentsia musical. Modernidad, política e historia de Rusia en las óperas de Musorgsky y Rimsky-Korsakov (1856-1883) (Martín Baña, 2017)
“El autor es Doctor en Historia en la UBA, donde también se desempeña como Profesor Adjunto en la cátedra de Historia de Rusia. Se trata de un libro de historia cultural que a su vez cumple la función de comprender a la sociedad rusa del siglo diecinueve, con Musorgsky y Rimsky-Korsakov enfrentándose a los avances de la modernidad europea de esos años como compositores de óperas que planteaban interpretar la historia del país”

Spinetta. Mito y mitología (Mara Favoretto, 2017)24“El libro está escrito por la misma autora del libro de las alegorías de Charly, y propone una serie de preguntas sobre la personalidad y la estética de Spinetta, y el fanatismo que su figura o su obra lograron generar”

La ruta del sol. La trilogía de Él Mató A Un Policía Motorizado (Walter Lezcano / Santiago Motorizado, 2017)
“Está por salir en estos días. Se trata de un compendio de letras, textos y afiches y entrevistas dedicados a la trilogía de la banda Él Mató A Un Policía Motorizado, una versión más extensa de otro libro publicado por el autor hace unos años, y que está ilustrado por dibujos de Santiago, el cantante del grupo”

CONCIERTOS: FLAVIO CASANOVA CELEBRÓ SU ETERNA AMISTAD CON EL ROCK EN HIPÓLITO BAR

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FLAVIO CASANOVA BIG BANG, HIPÓLITO BAR – 20/7/2017

“¿Saben qué hora es…? ¡Es la hora del rock and roll!” Como un general de tropa dando la orden para atacar el campo enemigo, el grito de guerra de Flavio Casanova para dar comienzo al show de su nuevo trío en la noche del jueves pasado cumplió con todas y cada una de las expectativas que podían esperarse.

13La arenga podría haber resultado a cualquier hora, pero fueron las 22 en punto del casi extinguido Día Del Amigo cuando la Big Bang -que forma con Flavio en aullante guitarra y primera voz , D-Rex en contrabajo salvaje y coros y Gero Sarmiento en batería ingobernable-, tras anunciar “vamos a hacer principalmente clásicos de los 40 y los 50”, puso a sacudir el escenario del Hipólito Bar del viejo Centro porteño, y todos los que estuvieron allí presentes.
Fueron 60 minutos al palo en los que Flavio, líder eterno de la escena del rockabilly local desde que su banda original Casanovas llegó para introducir el estilo en la multicolor escena del rock local de mediados de los 80, demostró una vez más lo que siempre le salió mejor hacer: rock salvaje y directo, sin aditivos ni rodeos, un shot directo a los huesos de manos de algunas de las mejores canciones del género. Así las cosas, no hizo falta mucho esfuerzo.

14La canción que abrió la velada, “Rock Billy Boogie” (el hit de 1957 de Johnny Burnette, más tarde popularizado por Robert Gordon) marcó el camino para todo lo que vendría después, ni más ni menos que un tributo dorado a las grandes figuras del más visceral de los formatos del rock conocidos por la humanidad, y que continuó con “One Hand Loose” (de Charlie Feathers) o con el doblete de Carl Perkins de “Boppin’ The Blues” y “Matchbox”. Por eso el resto de las tonadas elegidas para el repertorio, esas que tan bien le sientan a la figura del comandante de la banda (nunca mejor dicho, con sus dos metros de vibrante estructura ósea y excelente labor en guitarra), o al ataque de contrabajo y batería que lo acompañaron, una receta a la cual no le faltó, ni tampoco le sobró, ninguno de sus ingredientes básicos.
De menciones a Warren Smith (“Red Cadillac And A Black Moustache”, “Ubangi Stop”), al megaclásico de Eddie Cochran “Summertime Blues”, a Dale Hawkins (con “Little Pig”) o a Gene Vincent (“Blue Jean Bop”), hasta una gran versión de “Jeepster” de T.Rex, sin dejar de incluir (¡claro!) los temas más insignes de su primera banda con “Enciende Un Cigarrillo Y Mira La Pelea” y “Modelo Del ‘56”, que gloriosamente cerró la velada. Mención aparte para el Hipólito Bar, un subsuelo de clima íntimo y gran porte, de esos lugares que uno pensaba que ya habían dejado de existir en la ciudad, y que fue el marco perfecto para una noche eléctrica de auténtico retro… No sólo hubo rock and roll, ese género que se creó para nunca envejecer, sino que además lo hubo de en serio. Y por muchas noches más así, entonces.

CON HONEST JOHN PLAIN ANTES DE SU SHOW EN BUENOS AIRES: “MIS MEJORES MOMENTOS FUERON CON THE BOYS”

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¿Quién es ese señor de aspecto estrafalario, camisa tejana, bandana al tono y lentes negros que está sentado a una de las mesas de la cafetería de ese hotel céntrico de Buenos Aires a las 3 de la tarde?, se preguntan los miembros del personal del lugar, mientras terminan de hacer la limpieza del turno que acaba de finalizar. “¿Es famoso?”, insisten. “Digamos que es bastante conocido”, intento explicarles, “pero dentro de una elite muy particular”, termino apuntándoles, mientras el personaje en cuestión, de ancha sonrisa y benemérita disposición, divide su tiempo entre esperar al próximo periodista que lo va a entrevistar y preguntarse dónde dejó las llaves de la habitación en su versión tarjeta magnética, que humildemente confiesa haber perdido hace instantes (“disculpame, ya regreso”.

A esa hora de la tarde ya no sirven almuerzo, ni tampoco hay tragos disponibles. Sólo agua y café. Lo cual a Honest John Plain no le resulta inconveniente alguno desde que hace apenas unos años el alcohol le jugó una mala pasada, obligándolo a dejarlo para siempre tras originarle un accidente que lo tuvo más del lado de allá, que del de aquí. La situación no debe ser nada fácil para un auténtico londinense que pasó buena parte de su vida ahogándose en los pubs, pero Plain destila el ácido sentido del humor tan propio de su país de origen: está agradecido, a pesar de todo, y se lo ve más feliz que nunca. Después de todos estos años en la ruta sigue siendo aquel músico incansable que toca por todas partes del mundo y continúa grabando nuevos discos de forma inoxidable. Y que, claro, ahora está de vuelta en el país -su tercera visita en algo más de 15 años- para realizar tres shows y recordarnos que siempre, pero siempre, será el que nunca dejó de ser.

punk-683x1024¿Te gustaría beber algo? ¿O preferís un café?
No, gracias. No tomo ni cerveza ni ningún tipo de aperitivo desde hace más de dos años Eso es por el accidente que tuve.

¿Accidente? ¿Qué tipo de accidente?
Estaba en Noruega tocando con Casino (N.: Casino Steel, el ex Hollywood Brats y legendario camarada de Plain en The Boys). Estábamos en una mansión. Yo estaba en un quinto piso, y las escaleras eran de mármol. Tuve que ir al baño, porque estaba borracho, y caí por las escaleras y me rompí la cabeza en pedazos.

¡¿Te caíste rodando varios pisos por la escalera?!
Sí. Caí dos pisos y después seguí cayendo. Y me encontraron a la mañana. Estaba inconsciente.

¿Pero cómo? ¿Estabas solo? ¿No había nadie que pudiera ayudarte?
Bueno, todo el mundo estaba durmiendo, porque ocurrió de noche… Yo estaba con Casino, pero a la hora de ir a la cama, yo estaba con una chica y necesité ir al baño, y me caí.

¿Cómo puede ser que Casino no se diera cuenta?
Me encontró a la mañana, ocho horas después, y había sangre por todas partes. Y me llevaron al hospital, me quedaba el 3% de cerebro. Y casi que me voy, viste…

Te hiciste pedazos la cabeza.
Sí, ¡me la destrocé! (Risas)

En fin, ¡qué bueno que estés aquí después de todo eso! Quiero decir, ¡qué bueno que estés, donde fuera!
Una vez que salí del hospital, volví a salir de gira. Y después en Alemania me llevaron otra vez al hospital, por dos semanas. Salí, comencé otro tour, lo terminé, y después tuve otro accidente. Me siguen tratando, sabés, y me dan medicación por todo lo que ocurrió. Y por ahora… (hace el gesto de que aún está vivo)

Bueno, sobreviviste. Podría haber resultado mucho peor.
Sí, ¡sobreviví! Pero fue autoinfligido. Me sentí realmente mal mientras estuve en el hospital, con toda esa gente que estaba tan enferma. Y no hacían nada. Me sentí mal porque fue autoinfligido, por haber estado borracho.

¿Y quién te cuidó durante la internación?
La gente del hospital. Mi ex esposa y mi hijo venían a visitarme, cuando estaba en Londres.

¿Otro hospital en Londres?
Sí. Estuve en uno en Noruega, otro en Alemania…

Entonces básicamente hiciste una gira por los hospitales.
(Risas) Sí, y me tuvieron que medicar mientras hacía mi propio tour. Es por eso que paré con la cerveza y las bebidas alcohólicas. Ahora soy un chico bueno.

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The Boys allá por 1975, con su formación original: de izq. a der., Andrew Matheson, Matt Dangerfield, Casino Steel y Wayne Manor. Honest John Plain es el que está sentado. Falta el batero Geir Waade.

MAYBE IT’S BECAUSE HE’S A LONDONER
¿Seguís viviendo en Londres?
Sí, en Belsize Park, en el área de Hampstead.

Esta no es tu primera vez en Buenos Aires, ya tocaste aquí.
Así es, ya vine con The Boys. Y vamos a volver en noviembre.

¡Gran noticia!
Después de lo del accidente, debés considerarlo un milagro…
¡Me encanta!

Entre 1977 y 1980 hiciste cuatro álbumes con The Boys y luego editaron otro disco, “Punk Rock Menopause” (“La Menopausia del Punk Rock”), apenas 34 años más tarde… ¿Cómo es que una banda espera tanto para lanzar un nuevo disco? Y, ya que estamos, tu ultimo álbum solista se titula “Acoustic Menopause” (“Menopausia Acústica”) ¿Creés que el rock’n’roll puede sufrir de menopausia? Siempre pensé que fue inventado para mantenerse joven.
Bueno, el título no se me ocurrió a mí. Mi amigo Jean Cataldo fue quien lo pensó. Perdón, no tengo idea si existe la menopausia en el rock’n’roll. Pero creo que es un gran nombre.
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OK, ¿pero entonces cómo es que tuvieron que esperar 34 años para hacer un nuevo álbum?
Probablemente fue por Matt Dangerfield, el otro guitarrista de The Boys, que no quería hacerlo. Él escribió la mayor parte de las canciones con Cas. Tal vez sea que estaba dedicándose a otras cosas y no quería hacerlo. Y yo, mientras tanto, estaba con los Crybabys. Se dio porque la gente nos pidió hacerlo y fue genial poder hacerlo de vuelta. Estoy seguro de que vamos a hacer un último disco antes que llegue el momento de meternos en el ataúd (Risas)

¿Por qué uno, y no dos o tres más?
Sí, uno más y ya está.
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Hiciste una gira solista en formato acústico para promocionar “Acoustic Menopause”, pero la realizaste completamente solo, como si fuera una banda de un único miembro. ¿Por qué elegiste hacerlo así?
¡Nadie quería estar conmigo! (Risas) Fue porque el tipo que estaba organizando los shows decidió que hacerlo de esa manera iba a resultar una buena idea, y fue fantástico, porque en cada uno de los shows estuvo lleno de gente. Ya sabés, mayormente fans de The Boys. Pero también lo hice de esa forma para poder hacerlo por mi cuenta.

Siempre tuviste una base de fans.
Sí, por todas partes. Europa, Estados Unidos, Argentina, Italia, China, Japón…

JOHN, PAUL, GEORGE, RINGO Y OTRA VEZ JOHN
Los Boys fueron etiquetados en su momento como “los Beatles del Punk”. Sé que siempre tuviste algo fuerte con los Beatles, ¿no?
¡Sí, por supuesto!

Y entonces, en ese tour en solitario, ¿cuál de los cuatro hubieras sido? John, Paul…
Cualquiera de ellos. Creo que preferiría ser Ringo, porque es un tipo divertido, y también porque puedo tocar la batería, sabés. Pero no me molestaría ser John. Ni tampoco Paul, especialmente por el dinero que tiene.

¿Los considerarías tu banda favorita?
Sí, pienso que los Beatles son mi grupo preferido.

Casi todo lo que siempre hiciste a lo largo de tu carrera tiene que ver con los 60s. Así que estás aquí para llevarnos de vuelta a esos años.
¡Exactamente! Tenía la edad precisa para apreciar toda esa música.

¿Ahora cuántos años tenés?
Tengo 65. Sí, soy un tipo grande. Y ahora estoy pensionado, ¡una pensión del punk rock! (Risas)

Ese sería un gran título para un futuro álbum…
¡Es lo que voy a hacer! ¡Mi pensión de punk rock!

Naciste en Leeds, ciudad que dio uno de los más clásicos álbumes de rock en vivo, como fue “Live At Leeds” de los Who.
Sí, y además todavía sigo al equipo de fútbol de Leeds, aunque no les está yendo bien. Y respecto al disco, sí, ¡estuve ahí!

¿En el show del día que se grabó el disco?
Sí. En aquel momento estaba en la escuela de arte. Y así fue como conocí a Matt Dangerfield de The Boys. Lo conocí en el show. Hace mucho tiempo que nos conocemos.

DE LOS BOYS A LOS BABYS
Hiciste muchísimas cosas como músico, pero mi parte favorita  -y esto es algo totalmente personal- son tus discos con los Crybabys. El EP, y después los tres álbumes, “Rock On Sessions”, “Daily Misery” y “What Kind Of Rock’n’Roll”. ¿Piensan volver a juntarse alguna vez?
Es muy curioso que me preguntes eso porque no hace tanto Darrell (N.: Bath, guitarrista de los Crybabys) y yo hicimos un show juntos por primera vez. Eso fue en Brighton, porque él ahora vive ahí. Hicimos un show acústico, y vino mucha gente.

Solamente ustedes dos, ambos en guitarra acústica…
No, Darrell en eléctrica, y yo en acústica. Ahora estamos pensando en hacer otro show, porque salió perfecto. Cuando nos juntamos, realmente somos muy buenos. Así que va a suceder, definitivamente.

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The Crybabys, allá lejos y hace tiempo

¿Hicieron sólo canciones del grupo?
Tocamos mayormente lo que te imaginarás, y también algunos covers que nos gustan. Pero el día antes del show estuve con Darrell en su casa de Brighton, y nos pusimos a componer nuevamente.

Realmente me encantaría que salga otro disco de los Crybabys…
Vamos a hacer uno, sin duda. ¡Es hora de que hagamos otro!

Y además ahora Darrell no está en ningún grupo fijo.
Su mejor momento es con los “Babys”, indudablemente. Y creo que él también lo sabe. Hasta donde yo sé, es uno de los mejores guitarristas del mundo. Y encajamos muy bien el uno con el otro.

Siempre tuve la impresión que vos aportabas la parte “Beatle” al sonido de la banda, y que Darrell hacía lo mismo con los Stones, o con los Faces. ¿Estás de acuerdo? Y de ser así, ¿cómo es qué eso sucedió?
Estaría de acuerdo, completamente. No sé cómo sucedió, no puedo siquiera recordar cómo lo conocí… Probablemente estaba muy borracho aquel día. Pero una vez que nos pusimos a tocar juntos, nos dimos cuenta de que teníamos que seguir haciéndolo. Es un buen tipo.

Y un muy buen amigo.
Sí, absolutamente. No es simplemente “el tipo que toca la guitarra”. Es más bien como si fuera de la familia.

Y por lo que sé, todo el mundo lo ama.
Sí, es muy divertido. ¡Todos nosotros lo somos! Y así es como seguimos adelante, sabés.

JOHN ERA UN ROLLING STONE
Tengo entendido que grabaste con los Dirty Strangers en su álbum debut de 1987, pero al final no apareciste en el disco.
Sí, estuve en el álbum, pero no aparecí en los créditos, porque The Boys se habían juntado de vuelta. Y eso no les gustó a los Dirty Strangers. Así que me echaron, y alguien me reemplazó. En los créditos del álbum no aparece que yo haya tocado, pero lo hice. Así fue como conocí a Ronnie Wood (N.: actualmente guitarrista de los Rolling Stones, que está como invitado en el disco)

THE_DIRTY_STRANGERS_THEDIRTYSTRANGERS-89066¿Como se dio esa oportunidad?
Creo que eso fue porque Alan Clayton(N.: voz y guitarrista de los Dirty Strangers) trabajaba para los Stones. Tengo gratos recuerdos de Alan. Buen cantante, y una gran banda. Aparte fue muy divertido. Sólo que el final fue un poco áspero. Ni siquiera sé si la banda existe hoy en día.

¡Sí que existen! De hecho tienen un nuevo disco que se editó el año pasado, “Crime And A Woman”
¡Eso suena como algo de Alan! (Risas)

OK, ¿y entonces que pasó con Ronnie Wood?
Estábamos en el estudio haciendo el álbum. No recuerdo qué estudio era, pero era uno muy grande, en Londres. Y no pude creer cuando Ronnie y su guardaespaldas aparecieron. ¡No me lo esperaba! Y entonces Alan le dijo a Ronnie, “¿te gustaría tocar en esta canción?

¿Y lo conociste a Keith Richards? Porque también participó del disco.
Sí, pero eso fue cuando fui a buscar mi guitarra después que me echaron, y Keith estaba ahí.

En 1995 apareciste como invitado del disco “Dirty Laundry” de Ian Hunter junto a Darrell, Casino Steel, Glen Matlock, y otros. ¿Algún recuerdo de esas sesiones? ¿Fue grabado en Abbey Road, verdad?
Oh, me encanta Ian. Me ponía a ver fútbol en la tele con él, y Ian estaba en calzoncillos, ¡y sin los lentes negros!

¿Ian Hunter sin los lentes negros? ¡Imposible!
Sí, no deberías ver eso… (Risas) ¡Sin lentes, y sin pantalones! Dios lo bendiga, no te confundas. Eso demuestra lo bien que nos llevábamos, porque nunca se saca los lentes ante nadie. Eso fue en Noruega. Nadie me cree, ¡pero es verdad!

Aún no me contestaste sobre las sesiones de grabación de “Dirty Laundry”…
Por empezar, fue fantástico ir a Abbey Road. Y sabés qué, Vom, el baterista de Die Toten Hosen (N.: recientementeentrevistado por MADHOUSE) también estuvo en el disco. Por aquel entonces yo tenía una de esas bicicletas con canasta, ¡y entonces íbamos juntos a Abbey Road en la bici! (risas) Todos los demás llegaban en limusinas.

O sea que ni siquiera iban en dos bicicletas, ¡sino que los dos iban en la misma! Y encima era una bicicleta para chicas. ¡A eso lo llamo rock’n’roll!
¡Sí! (Risas) Creo que es así.

UN PUNK DE LO MÁS HONESTO
¿Cuál es la historia de tu apodo? Fuera de vos, el otro “Honest” que conozco, al menos en el mundo de la música es, de vuelta, Ronnie Wood, a quien solían decirle “Honest Ron Wood” en los 70.
Eso fue porque The Boys estaba por salir de gira, y por alguna extraña razón fui a NEMS Records (N.: el sello para el cual grababa la banda por entonces) a buscar el dinero para el tour, para poder pagar todo lo que había que pagar, ¡pero lo aposté a un caballo!

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Honest-idad pura: si no puso todas las cartas sobre la mesa, John puso al menos las manos (Foto: M. Sonaglioni)

¡Todo a un caballo!
Sí, sí, un montón de dinero, era para toda la gira. ¡Y el caballo salió segundo! Perdí todo, y el que era nuestro manager de aquel entonces me envió de vuelta a buscar más dinero… Y es por eso que me llaman “Honest”, ¡porque no lo soy! (Risas)

¿Qué recordás de la escena londinense del punk de los 70? ¿Realmente existía algún tipo de rivalidad entre las bandas?
No, ninguna rivalidad, hasta donde yo sé. Tal vez la tenían entre ellos, pero no en mi caso. Me acuerdo del primer día del punk. The Boys fue la primera banda punk en firmar contrato. Mick Jones, de The Clash, solía ensayar en la casa de Matt Dangerfield, en el barrio de Maida Vale, y recuerdo la primera vez que abrí la puerta y Mick, que por entonces tenía el pelo muy largo, de repente apareció con el cabello todo recortado y con ropa extraña. Y yo le dije “Carajo, ¿qué está pasando, amigo?” Y él me contestó “¡El punk! ¿O no?’”

Y así fue como te presentaron al punk.
Así fue la presentación, porque de hecho nunca había considerado a The Boys una banda punk. Sabés, nos hicieron esa reputación. Pero así fue como me enteré de qué se trataba eso del “Punk”.

¿Entonces cómo es que los consideraban punks? Quiero decir, al fin y al cabo eran una banda que hacía música rock y pop de los 60…
Sí. No tengo la menor idea. Pero de esa manera fuimos soportes de los Ramones, porque se suponía que éramos un grupo punk. No estoy diciendo que se supusiera que fuéramos punks. Tocábamos lo que tocábamos.

En New York sucedía exactamente lo mismo. No tenía un nombre. Lo llamaban “rock de New York”, o como fuera, y de repente le empezaron a decir “punk rock”, ¡y todo el mundo era punk!
Sí, y fue por ese motivo que no me involucré en todo eso.

De hecho, pienso que el punk realmente nunca existió. No sé si logro explicarme…
¡Por supuesto! Quiero decir, Johnny Rotten tiene cinco hoteles en New York. ¿Qué tiene eso de “punk”?

Incluso tocaste batería duante los primeros tiempos de Generation X.
Así es, ensayaban en el lugar en el que vivía con Matt Dangerfield, y en aquel entonces no tenían baterista fijo. Billy Idol la tocaba, a veces. Pero cuando me puse a tocarla yo, él comenzó a cantar. Y yo le dije “sabés, Billy, deberías ser el fuckin’cantante”. Porque estaban buscando un cantante para el grupo. Le dije, “Cantás muy bien, ¿por qué no te pones a cantar?” Y me contestó “Dejá que lo piense”… Y de repente, estaba ahí cantando.

¡Ayudaste a todo el mundo!
¡Yo fui el responsable, mate! El porqué de que el punk sea tan famoso, ¡es todo responsabilidad mía! (Risas)

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London SS: créase o no, Mick Jones es ese de pelo largo y anteojos negros

JOHN, EL AMIGO DE LOS AMIGOS
Pasaste por muchas bandas a lo largo de tu carrera, principalmente por The Boys y los Crybabys, pero también estuviste en London SS junto a Mick Jones de The Clash y Brian James de The Damned, The Lurkers, The Mannish Boys, o junto a Pete Stride. Y después están todos esos proyectos solistas… ¿Cuál de todas esas bandas te trae los mejores recuerdos, y cuál los peores, de existir alguno?
Ninguna me hizo pasar un mal momento, es un hecho, pero los mejores momentos fueron con The Boys. Porque cuando salimos a la ruta, nos divertimos como nadie. Adoro a Casino, adoro a Matt, adoro a Jack, y adoro a Duncan. Éramos como una familia.

¿Por qué motivo se separaron en 1982?
No tengo la menor idea, realmente no puedo decírtelo. No fue algo que tuviera que ver conmigo, sabés. Aún hoy en día no sé el porqué de la separación. Sé que Matt y Duncan se pelearon, pero todavía lo desconozco.

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Sam Yaffa, Honest John, Michael Monroe: un verdadero tridente ofensivo rockero

Cinco años atrás grabaste otro de tus tantos discos junto a músicos amigos en el que, entre tantos, estuvieron Darrell, Die Toten Hosen, Glen Matlock, Martin Chambers de los Pretenders, y Sami Yaffa y Michael Monroe de Hanoi Rocks. ¿Cómo fue que armaste el proyecto y por qué es que todavía no vio la luz? Lo único que se conoce es el video de la canción “Never Listen To Rumours”…
Sí, el álbum está terminado, pero por alguna razón el tipo que puso todo ese dinero para hacerlo, no lo editó. Ese vendría a ser mi más reciente trabajo solista.

A veces puede resultar un poco confuso, porque está el álbum “Honest John Plain And Friends”, el de “Honest John Plain Y Amigos”, que hiciste en Argentina, otro de “Honest John Plain And The Amigos”, y después el que acabás de mencionar, que sigue inédito.
Sí, y no entiendo cómo es que el nuevo no fue lanzado, porque es fantástico, sabés.

OK, ¿y cómo ensamblaste el proyecto?
¡No fui yo!

¡Vos nunca hacés nada!
No, nunca hago nada (Risas). El tipo que puso la plata para el disco contactó a todos los músicos, y todos quisieron hacerlo. Si ves el video de “Never Listen To Rumours”, todos los que aparecen ahí están en el álbum.

Después que grabasteHonest John Plain Y Amigos” en Argentina en 2003, editaste otro como Honest John Plain And The Amigos titulado “One More And We’re Staying”. ¿Tenés muchos amigos dispersos por el mundo?
Sí, le debo dinero a tanta gente, sabés… (Risas)

Eso explica por qué todavía siguen siéndolo; supongo aún esperan que les pagues algún día.
Oh sí, ¡por supuesto! (Más risas)

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MI BUENOS AIRES QUERIDO
Estuviste aquí en Buenos Aires en 2003 para producir el álbum “Llegando Al Límite”, de Katarro Vandáliko. ¿Te hubieras imaginado alguna vez en los 70 o en los 80 que vendrías a Sudamérica a tocar, o a trabajar con otra banda?
¡Claro que no! Me resulta llamativo todo lo que he viajado, pero es siempre más que nada por The Boys.

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El autor de esta nota junto a Honest John Plain: todo es buena onda, amistad, vitrales y anteojos negros (Foto: M. Sonaglioni

¿Y ahora cuáles son tus próximos pasos tras los shows en Argentina? ¿Regresar a Londres?
Tengo que volver a Londres, sí, pero después regreso a Noruega ya que vamos a hacer un show con The Boys en Oslo el 20 de mayo y luego el 30 de junio vamos a tocar en un gran festival en la ciudad de Austvatn, el primero después de un largo tiempo.

Esperaremos entonces con ansias tu regreso al país con el grupo y, una vez más, me resultó maravilloso haberte conocido y poder charlar.
¡Oh, fue un placer para mí también! Y gracias por las preguntas, me gustó que hayas estado calificado para hacerlas.

PAPITO CHUCK – EL PADRE DEL ROCK AND ROLL EN EL RECUERDO

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Publicado en Revista Madhouse el 30 de marzo de 2017

Creo que me topé por primera vez con las palabras “Chuck Berry” cuando tenía 9 o 10 años. Como buen curioso prematuro, ese estado impertinente me llevó a interesarme en el rock desde muy temprana edad. Así, los títulos que en aquel momento componían mi cuidada colección de discos (los de Carlitos Balá, los de Titanes En El Ring, el de Gaby, Fofó y Milki y demás elepés que reposaban junto al Wincofón) se vieron súbitamente obligados a aceptar a los nuevos miembros de la familia, que para colmo hablaban en otro idioma. El detalle de ser hijo único tampoco ayudaba, al no poder contar con ese hermano mayor del cual uno siempre podía nutrirse a la hora de ponerse a escuchar música en casa para ir adentrándose en la materia. Por lo que no me quedaba más remedio que alimentar la compulsión de forma autodidacta.

JOHN, PAUL, GEORGE, RINGO… Y CHUCK
Para entonces ya había tenido el mejor de los debuts imaginables de la mano de “Los Más Grandes Éxitos de Little Richard”, que créase o no hasta tenía su propia publicidad en TV (¿cómo no dejarse seducir por ese tipo que aullaba salvajemente cantando “Long Tall Sally”, la canción que sonaba de fondo?), y le rogué a mamá me lo compre lo antes posible. Así las cosas, y también por insistencia mía, ella también solía llevarme cada semana hasta un local de compra/canje de libros y revistas usados que quedaba a unas cuadras de casa, que también vendía vinilos y demás ofertas sonoras y de donde me traje inicialmente una versión nacional en cinta de “Beatles For Sale”, a la que terminé gastando hasta el más allá en el pasacassette Philips que me habían regalado por aquellos días, y el cual se convertiría en mi compañero permanente en mis primeros tiempos de apetito musical. Pero fue recién cuando conseguí la recopilación de los Beatles “Rock And Roll Music”, un disco doble lanzado en 1976 (cuyo lado 2 abría precisamente con la canción que le daba nombre al álbum), que puse atención en el título de ésta, más precisamente porque aparecía seguido de un detalle que, entre paréntesis, rezaba “(Berry)”.
Eran años de descubrimiento permanente, lo que explica a las claras el motivo ridículo que me llevó a concluir que los nombres que aparecían detrás de los títulos de las canciones indicaban quienes las cantaban. Por lo que para mí los Beatles no eran los cuatro que aparecían en la tapa del cassette, sino siete. Y me encontraba absolutamente convencido de que era así. Estaban Lennon, McCartney, Harrison, Starr, Leiber, Stoller y Penniman, todos los que estaban entre paréntesis. Los Beatles eran siete, entonces, y a nadie se le ocurra venir a discutírmelo. Pero mi grito de guerra no iba a durar mucho, cuando algo después llegó el desengaño gracias a una nota de la señera revista Pelo que hablaba de un tal Chuck Berry (hasta el momento, según mi entender, integrante de los siete o más de Liverpool, vaya a saber uno) y de quien, según rezaba el artículo, los Beatles habían grabado canciones suyas. El creciente enigma me obligó a releer los detalles de “Rock and Roll Music” y concluir que todo se trataba de un gran error. Encima Berry era negro, tocaba la guitarra, también cantaba, y sus canciones habían sido grabadas aproximadamente por medio planeta Tierra. Aquello de “(Berry”) también aparecía en muchos de los álbumes de los Rolling Stones, con los cuales ya había comenzado a engancharme paralelamente. Una de dos, me dije, o el dichoso Berry tenía un pariente que también cantaba y/o firmaba canciones, o bien estaba frente a un músico único en su especie que había logrado ser integrante de las dos bandas inglesas de rock más insignes al mismo tiempo. Hasta que en otra revista, un reportaje a Keith Richard (el guitarrista de los Stones todavía no había vuelto a agregar la “s” original a su apellido) prodigaba loas a -otra vez- un tal Chuck Berry, citándolo como la mayor de sus influencias a la hora de ejecutar su instrumento.

CHUCK EN BUENOS AIRES
Para entonces el mundo ya había consagrado a Richard como el más directo de los hijos artísticos de Berry desde hacía tiempo, su discípulo más incondicional (al cual alguna vez se refirió apuntando “es todo lo que quería ser, excepto que yo era blanco”) y sin el cual entonces los Stones no hubieran sido quienes fueron sin la guitarra de Keith Richards, la guitarra de Keith no hubiera sido lo que fue sin Chuck Berry, y de esa manera, los que más tarde se iban a convertir en la banda de mis amores más que seguramente hubieran quedado como un poderoso grupo de blues y R&B que tocaba para unos pocos en la moderada escena del género en la Londres de principios de los ’60.  Así fue como también terminé volviéndome un fan definitivo de Chuck Berry, sin cuya adoración por su figura tampoco estaría ahora escribiendo este texto, a días de la noticia del fallecimiento de la figura central de esta historia. Y de la historia del rock and roll con mayúsculas, no sólo como compositor y ejecutante de buena parte del ABC musical de los 50 en adelante (los riffs de Berry representan más marca registrada definitiva que cualquier otra cosa, y prácticamente no hay canción que no tenga algo de ello) o performer (detrás del “duck walk”, su clásico pasito en escena, se destaca como primer compositor y héroe indisputable de la guitarra rock), sino por su rol de poeta urbano inmenso, la menos observada de sus condiciones, acaso eclipsada por su teatralidad descollante. Todos los méritos que le valieron la medalla de constructor primordial del género musical que le dio formato al mundo como ninguna otra desde “Johnny B. Goode” en adelante, que eventualmente incluía el solo de guitarra más dulce y simple que se pudo concebir alguna vez, sumado a todas aquellas canciones que creó, permitiendo configurar un nuevo tipo de poesía musical con sus constantes alusiones a la vida adolescente de los 50 y 60 plagadas de autos, sexo y problemas cotidianos, introduciendo un vocabulario enteramente nuevo en la música popular de aquellos años dorados, parte de una tierra prometida a la que todos aspiraban. El más importante de los escritores de letras de la historia del rock, Berry podría haber sido tranquilamente candidato al Nobel de Literatura, sólo si su poesía hubiera sido algo menos mundana. De hecho fue Charles Edward Anderson Berry (St. Louis, Missouri, 18 de octubre de 1926) quien, entre tantos, influenció a Bob Dylan y no al revés. Todo músico de rock que alguna vez se decidió a tomar una guitarra le debe a Berry su carrera, al mismo tiempo que sus letras constituyeron el molde inicial para muchos de los clásicos del rock, desde “Satisfaction” (que incluye la estrofa if I don’t get no satisfaction from the judge en la canción de Berry “Thirty Days”) o “You Can’t Catch Me” (de la que Lennon usó here come ‘ol flat-top, he come groovin’ up slowly en “Come Together”) y hasta el mencionado Dylan, cuyo “Substerranean Homesick Blues” utilizó la métrica de la berryana “Too Much Monkey Business”. Todo porque Chuck Berry es, eventualmente, irremplazable.

berry bsas93En 1987, estando yo en Rio de Janeiro, cometí el error de acercarme a Modern Sound, la que era la gran disquería especializada en vinilos importados (hoy día extinta) apenas un día antes de mi regreso, por lo que el escaso presupuesto con el que contaba no me permitió ni siquiera comprarme el cinco por ciento de los discos que me sonreían desde las bateas, que hubiera adquirido orgullosamente de haber sido otra mi situación económica. En rigor me alcanzó para dos, uno de ellos una versión francesa del sello Chess (la escudería dorada para la que Berry grabó en sus años dorados y con la que obtuvo 25 éxitos definitivos en el Top 100 entre 1955 y 1972, antes de pasar a la compañía Mercury) de “Rockin’ At The Hops”, una de sus obras fundamentales, y asimismo literalmente de los pocos álbumes de estudio que registró, teniendo en cuenta que la mayor parte de su carrera discográfica, así como la de muchos de sus colegas de los 50, estuvo compuesta de singles que luego sí terminaron dándole lugar a muchísimas recopilaciones. Se habrán alineado los planetas, porque seis años después se anunciaba que Berry llegaría a Bs. As. Iba a ser su primer desembarco en el país (con dos shows en el estadio de Obras Sanitarias el 25 y el 26 de abril de aquel 1993), pero no en Sudamérica. Ya en octubre de 1980 había estado en Chile para una curiosa y poco recordada presentación en los programa de variedades de la TV chilena “Vamos a Ver”  y “Lunes Estelares”. Yo me moría por conocerlo, claro. Pero parecía ser que no había contacto de prensa que pudiera alivianar la tarea. Me basaba en las mil y una historias sobre lo difícil que era acceder a él, posibilidad (o mejor dicho, imposibilidad) que se potenciaba por su histórico mal humor del cual, a veces, muchas de ellas, Berry solía caracterizarse. Sin ir más lejos recordaba las varias oportunidades en que había rechazado a Keith Richards sin misericordia alguna, llegando incluso a la agresión física (a lo que me referiré más adelante), por lo cual no logré dejar de considerar también terminar siendo parte de esa historia, de ese “lado B” que distaba de la perfección.
Finalmente llegó esa tarde de sábado en que alguien me avisó que Berry iba a realizar una entrevista en vivo en el programa de Ari Paluch en la Rock & Pop. O bien lo escuché yo mismo, dato imposible de corroborar después de todos estos años. Pero sí recuerdo llamar a un amigo para que me acompañe, vestirme lo más rápido posible (la entrevista estaba por suceder en cuestión de un momento a otro), buscar mi disco de “Rockin’ At The Hops” (aquel que había comprado en Rio siete años antes), el marcador para que lo firme (siempre y cuando el destino me guiñara un ojo) y saltar de cabeza a un taxi en un vuelo sin escalas rumbo a los estudios de la calle Belgrano 270. No recuerdo quién, pero en definitiva alguien me habilitó el ingreso y, modestia aparte, logré presenciar aquel espectáculo sagrado para unos pocos: el de una entrevista al mayor de los arquitectos del rock’n’roll a escasos tres metros de distancia, una platea preferencial desde la cabina de control  del estudio radiofónico.

DISCO, BERRY, DISCO
Berry estaba vestido de Chuck Berry, con ese estilo clásico que solía favorecer: camisa de colores y pantalón claro con zapatos oscuros, más propio de un sexagenario paseando por la Av. Collins en Miami, o de un turista ocasional de fin de semana de Las Vegas. Demás está decir que a sus por entonces 65 años lucía impecable y buen mozo. Porque además de todo, Berry también era galán y bien parecido. Pero todo detalle estético quedaba opacado por el halo que emanaba de su figura, un diamante en bruto que destellaba su condición de estrella definitiva en medio de esa tarde gris enclavada entre el Bajo céntrico porteño y San Telmo. A su lado se sentaba una mujer rubia de aspecto claramente anglosajón, que yo interpreté como una posible manager, o amante pasajera. La entrevista no se extendió demasiado, por lo que mi alarma interior, esa que me iba a señalar el momento justo para poder interceptarlo una vez finalizado el reportaje, titilaba incansablemente casi al borde del cortocircuito. Todo mientras mis neuronas lidiaban con las mil y una historias de Berry sobre su clásico mal genio y cadena de delitos comprobada: Berry echando a Keith Richards del escenario en un concierto en el Hollywood Palladium de Los Angeles en el ‘72, Berry pegándole un piñazo, Berry martirizándolo en el ’86 cuando Richards ensayaba junto a él para el concierto del 60 aniversario de Papá Chuck, Berry cayendo preso por más que supuesta prostitución de una mesera de 14 años en 1961, Berry evadiendo impuestos y pasando otra temporada en la cárcel, Berry y su larga lista de excentricidades, Berry el tacaño tocando solamente con músicos locales para evitar gastos de traslado, Berry poniendo cámaras ocultas en los baños femeninos de su restaurante en su nativa Saint Louis, Berry el infranqueable y huraño… ¡Cuidado con Chuck Berry! Como fuera, el riesgo valía toda la pena imaginable ante semejante oportunidad única en la vida, y todo análisis resultaba en vano.  Entre tanto Berry y compañía ya habían finalizado la dichosa nota, y ahora se disponían a abandonar las instalaciones de la radio. Tanteé el panorama y sin más, con un cálculo logístico cuasi perfecto, me paré frente a su generosa estatura en la sala de entrada al estudio. Mi amigo, mientras tanto, cámara de fotos en mano, esperaba el momento indicado cual tigre acechando a su presa para pulsar el disparador.

berry hopsEl halo enceguecedor desapareció cuando clavé mis ojos en los del gran Chuck, frente a frente, dos globos blancos que se destacaban en su negritud interminable y, sin más, me decidí a manifestarle mi bienvenida a Buenos Aires, al mismo tiempo que desenfundaba el disco de “Rockin’ At The Hops” que yo anhelaba, soñaba, que me firmase. Berry no opuso resistencia, tomó la fibra y estampó su nombre sobre la tapa del disco a la velocidad de la luz, seguido de un “smiley” inusitado (tanto es así que hasta se olvidó de escribir la “y” final de su apellido), carita que dada su simpatía alivianó la insufrible tensión del momento. Para lo cual a todo esto mi amigo se encontraba a un milisegundo de apretar el dichoso botón de la cámara, delicada misión que de haber resultado exitosa hubiera retratado el encuentro para la posteridad, Esto a menos que la rubia que lo acompañaba me advirtiera, casi como diciendo con la mirada “o atenete a las consecuencias”, que me olvide de hacerlo. No me quedó más opción que aceptar su sugerencia. Era eso o sacar la foto y salir cual correcaminos por Av. Belgrano con rumbo desconocido, y perder mi disco autografiado, ahora convertido en pieza de oro. Que Berry no me devolvió hasta que fue disuadido el intento fotográfico, nunca está de más aclarar. También hubo un apretón de manos final antes que, cual Superman, Su Majestad desapareciera tras la puerta de salida, seguramente aprontándose para las dos fechas en Obras, que resultarían inolvidables. Al año siguiente quiso el destino que, estando yo de viaje por EE.UU. a punto de comenzar a seguir el Voodoo Lounge Tour de los Stones (que largó el 1 de agosto en Washington DC), el periódico neoyorquino The Village Voice me informe sobre un show conjunto de Berry y Bo Diddley la noche anterior, la del 31 de julio, como parte del festival Westbury Music Fair en Long Island, un doblete imposible de perderse que me obligó a irme desde Manhattan hasta allí momentos antes de mi partida a la capital del país, y que también quedó para el anecdotario de las grandes remembranzas.
Berry regresaría a Argentina recién casi dos décadas más tarde de su arribo original cuando, ya muy entrado en edad, el show en cuestión terminó resultando una conspiración perversa en conjunto de manos de una productora local y sus propios familiares; un sacrificio en vivo y en directo en el Luna Park de un señor ya muy entrado en años, completamente fuera de forma y de escasa capacidad de reacción debido a sus problemas de salud, y al cual  deliberadamente había decidido no asistir desde su mismo anuncio, temiendo lo peor. Una decisión sabia que me evitó presenciar uno de los espectáculos de más baja calaña que se han visto por estas tierras, en su lugar permitiéndome quedarme con el buen recuerdo de mis experiencias anteriores.

VOLVER AL FUTURO… Y VOLVERSE LEYENDA
Hay una gran secuencia en la película “Volver Al Futuro” en la que un joven Martin McFly (protagonizado por Michael J. Fox) toma una guitarra para unirse a una banda en escena -que poco y nada tenía de rock- y, tras disparar un arquetípico riff de Chuck Berry, termina encendiendo el lugar al ritmo del más puro rock’n’roll, mientras que el verdadero Berry, también caracterizado para la ocasión, escucha el batifondo por teléfono y aprende a tocar la guitarra gracias a Marty, convirtiendo a la escena no sólo en uno de los momentos más clásicos y mejor logrados de la historia de la gran pantalla, sino también en uno de plena revisión histórica con la más fina de las sutilezas.
El más fulgurante de los arquitectos del rock’n’roll, cuyo mayor éxito el cosmólogo Carl Sagan incluyó en el disco de oro “Sonidos de la Tierra y Música” lanzado en la sonda espacial robótica Voyager I en 1977, tras varios años de lidiar con una serie de contingencias de salud, finalmente decidió abandonarnos el pasado sábado 18 de marzo, al ser encontrado sin vida a los 90 años de edad en su hogar de Wentzville, en su Missouri natal. Nos deja el más célebre de los legados musicales del más popular de los géneros musicales surgido hace casi siete décadas, y del cual Berry (que era más negro que la noche pero cantaba como un blanco) se convirtió en su mejor catalizador, al punto que nada de lo que llegó después podría haber prácticamente existido. Su arte y poesía, mientras tanto, seguirá permaneciendo como parte de una eternidad fiel a su condición imperecedera. En estos momentos debe haber una banda increíble de músicos en el cielo saltando de alegría, embellecidos por el arribo del guitarrista que comenzó esto del rock and roll.
Pensar que yo creía que eras inmortal, Chuck, y afortunadamente nunca me equivoqué.